Se que me tarde mucho en subir este primer capítulo, pero de verdad me sentía en la obligación de actualizar otros fics antes que este XD!

ADVERTENCIA: Se que esta advertencia ya la había puesto antes, pero… por si las moscas la repito XD!, este fic contendrá LEMON y LIME para que nadie se lleve una sorpresa inesperada mientras este leyendo la historia, pero como ya había mencionado pobre las advertencias debidas en el momento requerido (al menos para el lemon XD!)

Sorry, tuve que subir de nuevo el capítulo, porque por alguna misteriosa razón no salía la opción para verlo XD!

Sin más, ahora si que si… los dejo con el primer capítulo de esta historia…

UN HEREDERO PARA HYRULE

.-.-.-. Capítulo 1: Cásate conmigo .-.-.-.

¿Qué tan complicado podía ser pedirle matrimonio a una chica bonita?, seguramente no tanto como lo hacía parecer el pobre rubio que seguía detenido frente a la vitrina de una decorosa tienda de joyas. Y bueno, no sólo se trataba de "cualquier chica bonita", sino que era nada más y nada menos que la futura heredera al trono de Hyrule, la princesa Zelda… una de las joyas más codiciadas en todo el reino, una jovencita que gozaba de belleza, sabiduría y astucia, la rubia poseía un carácter peligroso, pero que a la vez tenía un encanto misterioso.

Suspiró.

Estaba enamorado, no había nada que hacer contra eso, no quería negarlo, pero también le daba algo de pena reconocerlo. Y es que… ¿Podría ser una persona más afortunada?, una vez Saria se lo había comentado "Si no fueras tan despistado, seguro no tendrías la suerte que tienes", en realidad nunca le había visto una real relación a una cosa y la otra, pero si estaba de acuerdo en que la suerte era sólo eso, cosa de suerte, porque él no buscaba ni fortuna, ni fama, ni damas hermosas, pero sin querer queriendo actualmente tenía la fama de ser reconocido como "el héroe de Hyrule", estaba viviendo en el castillo como si fuera un Rey y estaba saliendo con una bellísima dama.

- Oh vamos Link, sólo tienes que entrar y comprar el anillo –se dijo nuevamente frustrado, y es que le daba pena entrar y pedir un anillo de compromiso a la vendedora. Una, porque la conocía y dos, porque seguro luego de salir de la tienda toda la ciudadela se enteraría que estaba a punto de pedirle matrimonio a Zelda.

Volvió a suspirar.

¿Por qué todo siempre era tan difícil?

- ¡Hey Link! –Un muchacho llamó su atención, venía sobre una pequeña carreta impulsado por dos corceles de un bonito color alazán- ¡¿Vas a comprar algo para tu novia? –Le gritó aún sin detenerse.

Evidentemente a Link se le subieron los colores a la cabeza, ¿Por qué tenía que ser así? ¿Por qué no podía pasar por una maldita tienda sin que nadie lo reconociera?, esto de ser conocido se le estaba haciendo molesto.

- ¡No, estoy aquí para comprar una nueva espada! –Le gritó como respuesta, aún notoriamente sonrojado y algo molesto.

- Entonces me parece que te equivocas de tienda, amigo –el chico soltó una sonora carcajada y luego se perdió de vista.

Si, definitivamente esto era molesto.

Quizás debía comprar otras cosas antes de venir a escoger un anillo. Y luego de meditarlo unos cuantos segundos más comenzó a avanzar, alejándose de aquella tienda.

Y mientras avanzaba, un extraño e inusual presentimiento empezó inquietarlo, había algo "extraño" y "diferente" en la cuidad, pero ¿Qué era?, se detuvo en seco y observó a su alrededor, estaba la tipa esa regordeta con su perrito blanco y chascón, los enamorados besándose al lado de la pileta, un grupo de gente comprando como enajenados en el mercado y un par de niños corriendo de un lado a otro siguiendo unas bonitas mariposas, al parecer… nada fuera de lo normal.

- Esperen un momento –se acercó a un "peculiar" cartel que estaba seguro no había visto antes.

Era un cartón alto y ancho, con dos agujeros en el extremo superior, y en el tenía escrito "las galletas más ricas son las que hace mi mamá" y junto a ese enunciado, un hombre gordito muy parecido al Rey comiendo con ganas un grupo de galletas, bueno en realidad era un dibujo hecho como por un niñito de diez años, si… ese era un cartel extraño, debía reconocerlo.

- No recuerdo haber visto esto antes por aquí –se acercó un poco más.

- ¡Joven Link! –esta vez era una jovencita la que lo llamaba.

- Ehh este… hola –agregó confundido ante la repentina aparición de la mujer.

- Le tengo un obsequio, una persona amable compró esto para usted –lo jaló para que la siguiera, ella era dueña de una florería que estaba justo entrando por una especie de callejón sin salida.

- ¿Qué alguien qué? –Todavía no entendía que demonios estaba pasando.

- Mire –se detuvo- Todas estas son para usted, la persona que las compró me dijo que las necesitaría.

Y frente a sus ojos había un enorme arreglo de flores que decía claramente "Te amo Zelda, cásate conmigo", era una especie de corona muy singular y junto a ella había una enorme cantidad de flores de múltiples colores, era casi como para llenar la pieza de la muchacha con las plantas.

- ¡¿Qué? –Nuevamente su cara estaba hecha un tomate, esto si que era muy bochornoso.

- La persona que las compró dijo que lo buscará para que pudiera llevárselas –le aclaró la mujer quien luego de acomodar un par de macetas se acercó al chico para preguntarle más "íntimamente"- ¿Le va a pedir matrimonio a la princesa Zelda? –Sus ojos parecían haber adquirido un extraño e ilusionador brillito.

- Ehhhhh –todavía rojo y avergonzado no pudo encontrar una palabra más adecuada que esa.

- Me lo esperaba –suspiró ampliamente juntando sus manos sobre su pecho- ¡Que lindooo, es tan encantadoramente bello!

- Ehhhh…

- Sabía que tarde o temprano pasaría, me alegra tanto por ustedes…

- Ehhhhh…

- Debe estar muy nervioso, seguro no es cosa fácil pedir la mano de la joven princesa…

- Ehhhhh…

- ¿Se siente bien joven Link?

- Ehhhhh…

Su mente estaba en algún lejano lugar, "muy, muy" lejano…

- ¿Si quiere puedo mandar estas flores al palacio para que le lleguen directo a la princesa?

Y fue sólo entonces cuando reaccionó.

- ¡NOOOO! –Exclamó horrorizado al imaginarse la cara que pondría Zelda al ver semejante arreglo floral con semejaste cantidad de flores.

- ¿No? –La muchacha parecía no comprender.

- No es necesario, gracias –agregó ya más calmado, pero aún notoriamente sonrojado- me gustaría pedirle un favor.

- El que usted quiera joven Link.

- Bueno, me gustaría que me diera la posibilidad de escoger algunas flores, quiero tener la oportunidad de ser yo quien las busque, en verdad agradezco mucho esto, pero… quiero hacerlo por mis propios medios.

- Awwwww –la muchacha lo miró con ojitos soñadores, a su parecer Link era un muchacho encantador- ¡Tomé lo que guste, para mi es un placer serle de ayuda!

- Este –de verdad esta situación era muy bochornosa- muchas gracias.


Después de tantas escenas bochornosas creyó que todo había terminado, nada más debía ir por el anillo de compromiso y estaría listo para poder enfrentarse a Zelda y hacerle la difícil propuesta, pero justo antes de siquiera acercarse a la tienda se cruzó con un viejo amigo.

- ¡Link! –Exclamó el hombre delgado y alto, que vestía con una chaqueta azul larga y una vistosa pañoleta roja en el cuello.

- Linebeck, ¿qué estas haciendo en Hyrule, pensé que te habías embarcado en una gran aventura? –Estaba alegre de verlo, hace años que no lo veía.

- Como iba a perderme el matrimonio, ¿estas loco? Ahí estará infestado de tesoros y alcohol y más de alguna dama bonita –le comentó con una afable sonrisa.

- ¿Matrimonio? ¿Quién se casa? –Le preguntó con una inocencia que sólo podía ser propia de Link, quien evidentemente aún no caía en la cuenta de que estaban hablando de él.

- ¡Pues tú idiota! –le respondió echándose a reír de buena gana- ¿O es que aún no te enterabas que te casas?

- ¡¿Qué? ! –Link abrió los ojos como plato, eso si que fue una gran sorpresa para él- ¡¿Pero como? !, Todavía no le he hecho la propuesta a Zelda, ¿cómo es que mi matrimonio ya esta arreglado?

- ¿Qué no le has pedido matrimonio aún? ¡Hermano, que lento eres! –Volvió a reír de buena gana.

- Que no me digas hermano, no soy tu hermano.

- Lo que digas, lo que digas –le dijo calmándolo- ¿Y me imagino que ya lo habrás hecho, no?

- ¿Hacer qué?

- Pues con la princesa, tú ya sabes, ella, tú… solos… bueno me entiendes ¿no?

- ¿Qué yo qué? –No entendía a que se estaba refiriendo.

- ¿Qué si ya tuviste un momento de intimidad con la princesita que esta bien buena?, digo… si te vas a casar con tanta prisa, seguro ya la dejaste esperando ¿vas a ser papá?

- ¡ ¡ ¡ ¿Qué? ! ! ! –Nuevamente se le subieron los colores a la cabeza- ¡Claro que no voy a ser papá, ni siquiera e intimado con Zelda!

- ¡Hay chico, tú si que eres lento! –Y volvió a reírse.

- No me ayudes tanto –murmuró ya de mala gana.

- Mira, voy a enseñarte como se le pide matrimonio a una mujer, para que veas que soy buena persona.

- ¿Y cómo vas a hacer eso? –En realidad esto no le parecía muy necesario.

- Pues simple, imagínate que tú eres la princesa Zelda y yo… yo soy tú, claro que diez veces más apuesto, es que con mi cara imposible no ser mejor ¿no lo crees?

- Al grano Linebeck…

- Bueno… observa y aprende chiquillo.

Entonces el sujeto se arrodillo en el suelo y tomó la mano de Link con una de las suyas.

- Esto esta como rarito, porque no sólo me lo explicas con palabras –sugirió el muchacho notoriamente sonrojado.

- Tú calla y aprende, luego será tu turno de hacerlo y yo seré tú Zelda -Le levantó las cejas con un dejo de complicidad.

- No creo que eso sea necesario, con una me basta…

- Bueno entonces cállate y escucha.

- Oye soy Zelda trátame con respeto.

- Ah! Al carajo, yo mando aquí, además estoy arrodillado, así que tú cállate y escúchame o te golpeo.

- Ya empieza de una vez, me siento estúpido…

- Bien… ejem… -lo observó intensamente- Oh hermosa criatura, quiero que me des el honor de casarme contigo, ¿Aceptarías esta humilde propuesta?

- Ehhhh, claro que no, esto es enfermo…

- ¡Idiota, se supone que ella acepta!

- Ah si, acepto –agregó de mala gana- ¿Ahora me puedes soltar la mano?

- No aún falta el anillo.

- ¿Pero no tienes anillo de compromiso, o si?

- Por supuesto, evidentemente si… como no voy a tenerlo, si te estoy pidiendo matrimonio.

- Dame el anillo y termina con esto ¿quieres?, es vergonzoso.

- Bien mira, entonces le das el anillo –le pone a Link una argolla toda oxidada en el dedo- y luego te levantas la tomas de la cintura –mientras hablaba hacia todo lo que decía con Link como modelo- la sujetas firmemente del mentón y le dices: Ahora acuéstate conmigo mamita, que no sabes las ganas que te traigo.

- ¡ ¡Estas enfermo! ! –Exclamó horrorizado el chico empujándolo lejos de él.

- Eres lento muchacho, muy lento… seguro ella debe tenerte unas ganas que ni te cuento, cuando estén en la noche de bodas te va a comer vivo, imagínate que peligroso, una mujer casta por más de 18 años, es todo un record.

- Tu que sabes, mucha gente se casa casta y con más edad.

- Uy… pero tu no las conoces.

- ¿Y tú si?

- ¡Claro!, las mujeres son un problema, yo que tú, no me caso ¿imagínate quedar de por vida unido a una tipa?, siempre son bonitas al inicio y luego uff, luego se amargan por todo, que no las miras, que no las tocas lo suficiente, que aquí y que allá, nunca están conformes, te lo digo chico casarte es la peor decisión que puedes tomar, puedes tener sexo y sin compromiso alguno, no es necesario una argolla para poder meterlo.

- ¡Demonios Linebeck! Eres un descarado…

- Soy un hombre libre…

- ¿A sí? –la voz de una mujer desfiguro por completo la cara del hombre.

- Jolene… querida jejeje –agregó notoriamente nervioso- justo que le hablaba a Link de lo lindo que es el tener una maravillosa mujer como tú a mi lado.

- Si claro… y por eso a penas llegamos a la ciudad te desapareciste para buscarte una chica bonita ¿no? –Lo cuestiono la mujer de cabello largo y negro- Te mereces que te parta en dos… Linebeck.

- Yo que tú amigo… me hecho a correr, no se ve muy cariñosa ahora…

- Creo que tomaré tu consejo chico –le dijo a Link justo antes de echarse a correr como loco, siendo seguido de cerca por una mujer enamorada y muy enojada.

- ¡Las despechadas son la peores chiquillo! –Gritó gusto antes de desaparecerse de la vista del rubio.

Link suspiró cansado, había sido un día muy largo a su parecer.


Zelda avanzaba apresuradamente, con la vista en el suelo, se sentía extraña, traicionada…

- No creo que sea lo que parece –la intentaba convencer la mujer quien seguía de cerca de la jovencita.

- Tú también lo viste Impa, ¡un tipo le estaba pidiendo matrimonio a Link!

- Deberías hablar con él… creo que eso sería lo más conveniente.

- Si, lo haré, cuando sean las doce lo veré en la pileta.

- Zelda…

- Tranquila Impa, estoy bien –le decía secándose con rabia contenida las lágrimas que inconcientemente se escapaban de sus ojos.

La Sheikah suspiró, en realidad no tenía mucho que hacer al respecto, en el momento que se habían cruzado con Link había visto una escena de lo más extraña y mucho antes de que todo se aclarara, Zelda ya había salido corriendo, alejándose de ese lugar.

- No dejes que tus ojos cieguen tu razón querida…

- Lo se Impa… lo sé.


Nuevamente se sentía extrañamente observado, esto ya se estaba tornando molesto.

Se detuvo y volteó a ver quien diantres lo seguía.

Nada, no había absolutamente nada, bueno nada a excepción de un raro arbusto en medio de la calle ¿eso era curioso, no?

- ¿Qué extraño? –Murmuró llevando una de sus manos hasta su mentón, analizando más cuidadosamente la situación- ah, que va, será mejor que me apresure.

Y siguió avanzando, al igual que el "extraño" arbusto que empezó a deslizarse por el suelo como su fuera de lo más natural.

Link volvió a detenerse.

- ¿Pero que? –Al voltearse notó que aquel arbusto estaba más cerca de lo que había estado antes, incluso había abandonado la mitad de la calle para detenerse junto en la entrada de una puerta.

Volvió a voltearse y siguió avanzando, mirando disimuladamente de reojo a aquel curioso arbusto y cuando este comenzó a avanzar...

- ¡Lo sabía! –Exclamó apuntando acusadoramente al "pobre e indefenso" arbusto- ¡Me estas siguiendo!

- ¡Claro que no!

- Ah! También hablas… ¿eres pariente del manzano?

- Soy tú conciencia.

- ¿Mi qué?

- Conciencia –repitió el arbusto.

- ¿Y no deberías estar en mi cabeza? –Todo comenzaba a revolvérsele nuevamente.

- Si, pero me salí porque había poco espacio…

- ¿Me estas diciendo tonto?

- No sólo digo que estaba apretado.

- No tiene importancia, sólo… deja de seguirme, es un poco incómodo.

- Pero soy tu conciencia, tengo que seguirte.

- Pues, te libero, puedes dejar de ser mi conciencia.

- ¿Y me vas a dejar solito? –Murmuró haciéndose el sentido.

- Mmmmm –Medito un segundo y luego agregó- sí.

- ¡Que cruel! No me puedes abandonar después de haberte acompañado toda una vida.

- ¿Toda una vida? Nunca te había visto antes… estás demente.

- ¡Que soy tu conciencia, tienes que creerme!

- Ya he tenido suficiente el día de hoy… ¡Déjame en paz!

Y luego de eso se hecho a correr, tenía prisa por perderlo, pero el arbusto se esmeraba para seguirlo de cerca.

- ¡No podrás escaparte!

- ¡No quiero escucharte!

La gente que observaba la "rara" escena, se preguntaba si Link ya habría terminando perdiendo la cordura después de vivir casi un año en el castillo, pero en vista de que no tenían más pruebas, la pregunta seguía allí, latente nada más.

El chico se detuvo finalmente frente a una tienda y al ver que el arbusto estaba casi por alcanzarlo se introdujo en ella, sin siquiera pensar que era lo que estaba haciendo.

- ¡Lo conseguí! –agregó jubiloso el hombre que se quitaba de encima toda esa montonera de ramas y hojas- al fin esta dentro…

Ya deben saberlo, pero se trataba nada más y nada menos que de nuestro querido gobernante, quien se había esmerado en seguir cada uno de los movimientos del chico durante el día, para que finalmente llegara a esto.

Link estaba dentro de la tienda de joyas y la vendedora ya le había preguntado que era lo que lo traía por ahí.

Ya no había más excusas para seguir dudando…


Avanzó corriendo por las calles de Hyrule, quería llegar hasta el sitio donde el mismo había propuesto aquel encuentro, y sabía que el tiempo esta vez no estaba de su parte.

- ¡Se me hizo tarde! –Aún no podía creer que había tardado tanto tiempo en escoger un atuendo adecuado para aquella ocasión, era terrible, sentía que todo era diez veces más complicado el día de hoy, ¿por qué tenía que ser justamente hoy?

Y finalmente lo consiguió, aún agitado se detuvo y allí estaba ella, sentada en el borde de la pileta observando el cautivante movimiento del agua. Se acercó lentamente para no perturbar su aparente tranquilidad, y fue cuando ya estaba junto a ella que observó el reflejo de la joven en al agua y detrás estaba el suyo, pero había algo diferente en ella.

- Lamento la tardanza –empezó aún sin atreverse a tocar a la muchacha, sólo estaba allí, detenido junto a ella.

- Es una noche oscura ¿no te parece? –Agregó la princesa aún sin voltearse, parecía muy pensativa.

Lo observó através del reflejo del agua, sólo los faros ahora iluminaban las calles de la ciudadela aquella noche, esa noche sin luna.

- Zelda yo –no sabía como comenzar, ni siquiera sabía cuanto tiempo ella lo había estado esperando.

- No soy tonta Link –le advirtió suspirado algo cansada- se que algo extraño esta pasando y que todos menos yo se han enterado… ¿O crees que no iba a notar como todos hablaban a mis espaldas? Mi padre parecía loco, estaba empeñado en seguirte e inclusive Impa actuaba de una manera muy extraña, cada vez que le hablaba de ti me desviaba la mirada.

Link tragó saliva, las cosas se estaban complicando.

- No es lo que crees, Zel… en serio, no es lo que estas pensando –intentó apaciguar un poco el incomodo y tenso ambiente que se había formado.

- ¿Entonces qué es? –Y por primera vez volteó y enfrento la mirada de su pareja.

- Zelda… ¿Por qué lloras? –Se hincó rápidamente para quedar a su altura mientras sus manos fueron a limpiar el rastro que habían dejado las lágrimas sobre su rostro, se sentía culpable, sabía que había estado todo el día esquivando a la chica y también recordaba que ella lo había visto en una situación nada decorosa- No llores bonita, no tienes porque estar triste.

- Pensé que no vendrías –agregó a duras penas, le costaba hablar con tantas emociones confundiéndola.

- No digas tonterías, claro que iba a venir, ¿Por qué pensaste que no lo haría?

- ¿Qué me haría pensar que si lo harías? –Lo cuestionó sintiendo como nuevamente las lágrimas se deslizaban por sus mejillas- Todo el día has estado esquivándome.

No sabía que decir, no tenía como refutar aquella afirmación y es que… ciertamente todo el día la había estado evitando.

- Yo…

- Si eras gay podrías habérmelo dicho ¿no?, no te costaba nada ser sincero conmigo.

- ¿Qué…?

- Te vi cuando ese tipo se te declaraba, no me lo puedes negar.

- ¿Qué tú viste, qué? –esto si que era un lío, un tremendo enredo.

- Cuando ese tipo te pedía matrimonio, lo vi todo.

Link no podía creer lo que estaba escuchando, de verdad no podía creer que ella había visto aquella embarazosa escena donde Linebeck le hacia una demostración de cómo debía ser una propuesta de matrimonio, ¿Y ahora como le iba a explicar a ella que todo había sido un mal entendido?

- No es lo que parece –empezó sujetando una de las manos de Zelda, temiendo perderla.

- No tienes que darme explicaciones –sus ojos se veían vidriosos por las lágrimas, estaba tan confundida- no quiero ser un impedimento para que alcances la felicidad.

Intentó vanamente liberarse del agarré del muchacho, quería alejarse de ese lugar, quería escapar.

Todos los que estaban reunidos, observando ocultos la escena comenzaron a temer lo peor…

- Le dije que debimos dejarlos solos, miré lo que pasó por meternos en este asunto –Regañó la sheikah al soberano que estaba a su lado.

- Claro que no Impa, lo que les hace falta es un empujoncito.

- Creo que todos los "empujoncitos" que le ha dado a Link han terminado mal, mis disculpas… pero es mi humilde opinión.

- Pero este si será de los buenos.

- ¿Qué va a hacer?

- Ya lo verás… sólo hace falta mi señal.

Volviendo con la pareja…

- Zelda, por favor… no te marches –le suplicó el muchacho aún sujetando su mano con fuerza, no iba a dejarla ir, no así de fácil.

- Terminemos con esto ¿si? –Agregó ella sin el valor de mirarlo a la cara.

Y justo cuando Link estaba comenzado a ceder, una extraña y enceguecedora luz lo alertó, inmediatamente se giró y obligó a la chica a ocultarse detrás de él, y cuando la luz desapareció todo sucedió demasiado rápido, una enorme bandada de murciélagos se abalanzó contra ellos, Link se giró y abrazó a la chica para protegerla y ella inconcientemente retrocedió presa del temor hasta toparse con el borde de la pileta… lo de más, como siempre… es historia.

SPLASH!

Las criaturas desaparecieron tan pronto como hicieron su aparición. Link se incorporó rápidamente en busca de aire, todo había pasado tan rápido que cuando sintió el agua rodearlo por completo ya era demasiado tarde, Zelda lo siguió enseguida tomando una gran bocanada de aire, de verdad la necesitaba.

- ¿Pero qué demonios fue eso? –Agregó aún con uno de sus brazos aferrados al cuello de Link.

- ¿Estas bien? –Le preguntó inmediatamente, ella estaba sentada y él se encontraba sobre ella, sus cuerpos mantenían una tentadora cercanía, estaban totalmente empapados y aún dentro de la pileta, de hecho el agua cubría a la joven por lo menos hasta la mitad del vientre.

- Si, eso creo –murmuró algo apenada al darse cuenta que aún se aferraba al chico.

Link se acercó más, sus miradas se cruzaron nuevamente y las mejillas de la chica tomaron un tenue rosa, se sentía extrañamente nerviosa.

- Link yo…

- Lamento todo este mal entendido –murmuró, se encontraban muy cerca, no era necesario levantar la voz.

Sus frentes se juntaron con la cercanía, inclusive las puntas de sus narices se rozaban sutilmente, Link estaba perdido en la mirada de ella y la chica, quien había olvidado todo lo que habían estado discutiendo antes de este instante movió con delicadeza un rebelde y húmedo mechón de cabello de su pareja.

- ¿No venías a terminar conmigo? –Le preguntó dedicándole una sutil sonrisa, se sentía algo avergonzada por todo lo que le había dicho al chico, con aquella intensa mirada que él le dedicaba recapacito en los verdaderos sentimientos del rubio.

Sonrió divertido, se veía tan linda así, entre curiosa y avergonzada. Sus mejillas adornadas de ese delicado rosa, su brillante y cautivadora mirada reflejada en esos hermosos ojos azules y esos perfectos y tentadores labios que ahora eran adornados por una coqueta sonrisa, deseba besarla… tenía demasiados deseos de hacerlo.

- Una parte de mi si desea terminar esto –agregó respirando pausada y profundamente. Mordió ligeramente su labio inferior, estaba tratando de controlar los impulsos que lo incitaban a probar sus labios.

- No comprendo –murmuró aún más confundida, sentía como su corazón se aceleraba con cada segundo que pasaba, estaban tan cerca que podía sentir la cálida respiración de él chocando contra su boca.

Link acarició con una de sus manos una de las sonrojadas mejillas de la joven princesa, la piel humedecida de ella hizo que aquel recorrido fuera mucho más fluido y finalmente su mano fue a enredarse entre los mojados y claros cabellos de la muchacha.

- Zelda yo quiero… digo –maldición ya se le estaban enredando las palabras, tenía que hacerlo, era ahora o nunca. Se separó ligeramente para poder observarla mejor, ahora sus manos estaban apoyadas en los hombros de ella- ¡Cásate conmigo! –agregó casi como un arrebato al tiempo que cerraba con fuerza sus ojos, sintiendo como una extraña sensación recorría su pecho, ¿sería nerviosismo?

Ella se paralizó, nunca se espero una propuesta como esa en un momento como este, ni menos en estas circunstancias, en realidad estar metidos en la pileta no era la cosa más romántica del mundo, pero…

- Que acepte, que acepte –murmuraban todos los metiches, esperando expectante el momento final.

La chica parecía estar muda, la propuesta la había tomado tan sorpresivamente que en verdad no sabía como reaccionar. Link volvió a abrir lentamente sus ojos sólo para volver a encontrarse con la mirada de ella, el silencio se estaba tornando un poco incomodo.

- ¿Y bien? –Preguntó luego presa de la impaciencia.

Y fue entonces cuando reaccionó, pero antes de decir nada acercó nuevamente su rostro al del joven y deposito un suave beso sobre la comisura del labio de su compañero y enseguida tomo distancia y le sonrió.

- No podría decir que no –le dijo y un instante después fue acallada por la boca de él, quien en un nuevo arrebato se había abalanzado para besarla apasionadamente, concretando aquello que hace ya un buen rato venía deseando.

- Ten –agregó Link a dura penas después de recuperar el aliento, sacando de entre sus humedecidas ropas un pequeño objeto, ofreciéndole a ella aquella cajita.

La chica tomó el obsequio en sus manos y con cuidado descubrió lo que había en su interior…

- Link, no debiste –murmuró atónita al ver la pequeña joya, era una argolla plateada y delgada, enmarcada en los bordes y en el centro, ligeramente levantadas de la superficie unas figuras, unas a las que en un primer momento no les vio sentido alguno, pero luego de un instante notó que los cruces que hacían no tenían final, cada aplicación se unía a la continua de forma armoniosa y en el centro una pequeña aplicación de la Trifuerza.

- Bueno ya sabes lo que simboliza la Trifuerza –le comentó sabiendo que ella lo tenía muy claro- y esos símbolos que la rodean, la amistad y el amor, dice la leyenda que si le regalas a tu pareja un anillo con esas figuras que se entrelazan su vínculo será eterno.

- ¿Y tú lo crees así? –Le preguntó la muchacha sonriendo divertida, no se imaginaba a Link buscando un anillo con algún significado especial para ella.

- Me gustaría que así fuera –le confesó- Déjame hacerlo oficial –agregó animado tomando el anillo para colocárselo a ella.

La chica aceptó el gesto, y una vez con el anillo en su dedo agregó…

- Creo que ya no hay vuelta atrás ¿no? –concluyó abrazándolo cariñosamente.

- Supongo que ya me he condenado –Y luego se hecho a reír.

- Eres un idiota –lo regañó aún manteniendo una linda sonrisa en su rostro.

- ¡ ¡ ¡Que hermosoooo! ! ! –Exclamó el hombre lleno de lágrimas saliendo por primera vez de su escondite y con él muchas otras personas que habían estado observando toda la escena.

- Papá… ¿Por qué… digo… qué haces aquí? –No podía creer que en realidad nunca habían estado solos.

Link evidentemente se sonrojo más de lo que ya estaba, en realidad esto ya era el colmo, de verdad que le daba mucha pena saber que todos habían escuchado su impulsiva declaración.

- Fue tan lindo –agregó el hombre acercándose a la pareja que aún se encontraban en la pileta- lo tienes todo registrado ¿verdad? –Le preguntó a uno de los sujetos que lo acompañaba.

- Por su puesto señor… cada palabra.

- Papá –la muchacha comenzaba a peder la paciencia.

- Awww y el anillo, ¿sabías que la señora de la tienda no quiso decirme cual había escogido Link?, dijo que eso era un secreto.

- Papá…

- De verdad fue una gran elección muchacho, muy romántico de tu parte ¿Y las flores? No le has entregado las flores.

- Este… yo… no encontré un momento oportuno para hacerlo –murmuró por lo bajo sintiéndose muy incomodo.

- Papá…

- Hazlo ahora muchacho ¿qué esperas?

- ¡ ¡Papá voy a matarte! ! ¡¿Cómo te atreves a meterte en mi vida personal! –Exclamó la muchacha apartando a Link de su lado y incorporándose.

- Tranquila querida… yo sólo…

- ¡Ven acá, no te escapes como un cobarde! –Le gritó viendo como el hombre desaparecía.

Y haciéndose un simple nudo en la falda del vestido la princesa salio disparada detrás del gobernante.

- ¡No podrás escaparte!

La Sheikah se acercó hasta la pileta donde un aún atónito Link observaba como todo había terminado de una manera muy… extraña. Sin pensarlo ella le ofreció su mano para ayudarlo a salir.

- No te preocupes Link, seguro tú suegro vive para contarlo.

- Eso espero… eso espero…

Al menos no todo había salido tan mal después de todo, digo… Link había conseguido pedirle matrimonio a su prometida, pero aún no todo estaba dicho y todavía habían muchas sorpresas de las que nuestros jóvenes protagonistas estarían por enterarse.

Continuará…

Al fin! Al fin terminé el primer capítulo XD me tardé bastante no porque no lo tuviera avanzado, sino porque quería terminar otros capítulos de otros fic antes que este. AH! y antes de olvidarlo, el anillo de compromiso esta inspirado en una argolla Celta, que tienen ese significado especial de la unión y el amor y todo eso XD no soy bueno explicando, pero en el capítulo creo que se entiende jajajaja XD

Quiero agradecer el gran apoyó que me han dado con esta historia rara XD y para que no estén tan ansiosos… he decidido ser buena y dejarles un pequeño spoiler del siguiente capítulo… aquí les va la escena…

"- Bueno muchachos, en vista que los tiempos han cambiado y que ustedes formaran una linda familia he decidido agregar algunas clases de educación sexual en su programa que de seguro les servirán en un muy cercano futuro.

Un minuto de silencio…

- ¡¿Qué? ! –Exclamaron horrorizados y más rojos que la mismísima jalea de fresas que estaban comiendo.

- Sabía que les encantaría la idea –agregó el Rey con una amplia y despreocupada sonrisa como era su costumbre."

Sólo eso XD para que no se me traumen jajajaja XD

Ya y ahora antes de despedirme quiero agradecer a todas las personas que se molestaron en dejar sus comentarios, en verdad se los agradezco mucho, muchas gracias a: la generala, mininaxoxo, Sir Vrolok, TheRei00, linkzels, Princesa Estrella, GabbiVal04, ChipilinHablantin, shade7caos, Grisel ZxL, Clauditaw A.P Lightwood, ximenasr9, winter snow 723, zelink 21, Dimencio, Annerya, Dialirvi, Katarita, Zelink Forever love, grizelink, ILZzE y Shadow The Knight of Chaos, en verdad les agradezco a todos ustedes por el apoyo :D ¡Muchas gracias ^^!

Se despide atte zilia K

Nota: Próxima actualización para el fic de "Mi Verdadera Identidad"