Advertencia: este fic en un futuro próximo contendrá escenas subidas de tono y seguramente lemon, para los que no lo sabían preparen sus inocentes mentes XD!
:S He tardado un poco en arreglar todo, la verdad este fic originalmente no era como esta XD, se suponía que iba a hacer una parte con la propuesta de matrimonio de Link y otro con el título de este fic :S, y al final XD lo deje todo en este, por eso estoy tratando de llegar rápido, quizás muy rápido al tema del matrimonio. También quiero pedir disculpas de antemano por cualquier error de redacción o dedazo o lo que sea, la verdad hago mi mea culpa y... no revise este archivo... bueno eso ^^U
Bueno sin deseos de molestarlos más… los dejo con la historia ^-^
UN HEREDERO PARA HYRULE
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Después de tantas bochornosas escenas, al fin había conseguido pedirle oficialmente que se casara con él.
Pero claro todo hubiera sido perfecto y romántico, bueno… "casi" romántico, si tan sólo el padre de la joven princesa no hubiera hecho su inesperada aparición, tan inoportuno como siempre.
Y no basto mucho para que el hombre sacara de sus casillas a nuestra joven, delicada y recatada princesa… bien lo admito, quizás sólo joven.
- ¡No podrás escaparte! –Exclamó una sulfurada Zelda, quien había salido persiguiendo a su progenitor co la clara intención de golpearlo.
La Sheikah se acercó hasta la pileta donde un aún atónito Link observaba como todo había terminado de una manera muy… extraña. Sin pensarlo ella le ofreció su mano para ayudarlo a salir.
- No te preocupes Link, seguro tú suegro vive para contarlo.
- Eso espero… eso espero…
Al menos no todo había salido tan mal…
.-.-.-. Capítulo 2: Visitas inesperadas .-.-.-.
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Recorrió con una de sus manos la extensión de su suave colchón, buscaba la almohada que misteriosamente había desaparecido del lugar donde "se suponía debía estar", y entonces lo sintió… el calido contacto con otra piel.
- Mmmm Zelda –murmuró entre sueños y realidad.
Se imaginó una loca escena, en donde Zelda se pasaba por el balcón vecino hasta su pieza y a hurtadillas se metía en su cama para acurrucarse tímidamente a su lado.
- No podías esperar al matrimonio ¿no es así? –Le habló, ya estaba más consciente, pero todavía no atinaba a abrir sus ojos, todo era demasiado perfecto.
Se giró, aún manteniendo sus ojos cerrados y lentamente comenzó a recorrer aquel brazo que estaba junto él, era delgado, frágil… hermo… esperen un momento… había algo muy extraño en el.
- No había notado que tenías tantos vellos en los brazos –murmuró algo confundido- seguro son herencia de tu padre –agregó casi sin darle importancia.
Se sentó sobre la cama, y lentamente abrió sus ojos, a su lado, completamente cubierto por las sabanas había un bulto. Sonrió enternecido al imaginarse a la joven doncella presa aún de sus sueños.
- Vamos bonita, bajemos a desayunar –le dijo cariñosamente al tiempo que removía con cuidado la sabana que cubría a "su doncella".
Claro que lo que Link nunca espero fue encontrarse con semejante visión, su rostro casi se desfiguro del horror que recorrió todo su ser al ver a un "peludo ser" acostado en su cama.
- ¡Linebeck! -Le gritó escandalizado y totalmente rojo, no sabía si de la vergüenza o la rabia que sentía- ¡¿Qué demonios haces aquí?
El hombre bostezó con pereza y se sentó sobre la cama estirando sus brazos.
- Es temprano aún ¿Me trajiste el desayuno?
- ¡Eres un enfermo! –Le gritó bajando de un sólo brinco de la cama y estirando su tembloroso brazo lo apuntó con su dedo índice- ¡Maldito degenerado! ¡Salte de mi cama, ahora!
- No te sulfures, amigo –agregó sin mucho interés mientras se rascaba la cabeza- sólo fue una noche.
- ¡Eres un pervertido, mal nacido, descarado…!
Y seguramente hubiera seguido con los descalificativos si en ese momento no hubiera escuchado como la puerta se abría lentamente haciendo un pequeño crujido.
- ¿Por qué tanto grito? ¿Estas bi…? –Nunca terminó aquella frase, y es que ¿Cómo iba a hacerlo viendo semejante escena frente a sus ojos?
- No, Zelda… puedo explicarlo –se apresuró para llegar junto a ella.
La chica no le respondió, ni siquiera lo estaba mirando.
- De verdad es un mal entendido.
- ¡Descarado! –Le gritó al tiempo que una fuerte bofetada impactaba contra el rostro del héroe.
PAF!
La puerta se cerró de un sólo portazo, dejando nuevamente a los dos hombres solos en el cuarto y obviamente en ropa interior.
- Creo que tu noviecita no tiene buen sentido del humor –murmuró Linebeck estirando sus brazos al mismo tiempo que se bajaba de la cama.
- Me parece que no es la única –agregó un muy molesto Link, quien fulminaba al sujeto con su mirada.
¿Cómo demonios iba a arreglar este mal entendido? ¿Qué diantres le iba a decir a Zelda? ¡Demonios! Esto si que era un buen lio y justo ahora que él le había pedido matrimonio y que se suponía que debían comenzar a tratar temas como "para cuando sería fijada la fecha del matrimonio".
Suspiró.
Sólo a él le podían pasar estas cosas.
- No te pongas así amigo, sólo vine a echarte una mano.
- No me digas –se burló cruzando sus brazos- De partida, ¿me podrías explicar que demonios hacías en mi cuarto y acostado en mi cama?
- Eso… es una larga historia niño.
- No sabes cuanto me gustaría escucharla.
En el comedor…
- Querida mía –la saludo su padre al ingresar a la sala, era de esperarse que él ya se encontrara de antemano en el lugar- ¿Y Link?
-Esta conversando con un "amiguito" –murmuró evidentemente molesta.
La chica avanzó a paso firme hasta la mesa, aún tenía puesta su camisa de dormir y sobre ella una delicada bata de seda.
Corrió la silla con brusquedad y acto seguido se sentó pesadamente, agarró uno de los cubiertos y con mucha fuerza clavó uno de los inofensivos pastelillos que estaban sobre la mesa, su mano parecía temblar del coraje que sentía.
- ¿Me perdí de algo? –Se atrevió a preguntar aún sin borrar su despreocupada sonrisa.
Pero antes de que tuviera la oportunidad de responder alguien hizo su abrupta aparición por el umbral de la puerta…
- Zelda, por favor tienes que escucharme –agregó un desesperado muchacho a "medio" vestir, traía puesta su túnica verde y sus pantalones, pero venía descalzo y totalmente desarreglado.
La chica ni siquiera se molestó en observarlo.
Al Rey recién le comenzaba a crujir que ciertamente "algo" estaba pasando.
- ¿No me digan qué…? –Y al parecer había malinterpretado las cosas.
Pero en realidad ni Link, ni mucho menos Zelda le estaba prestando atención al hombre "más importante de Hyrule", al menos hasta ese momento.
- No es lo que parece –insistió el rubio ya a un lado de la muchacha, quien mantenía su postura de indiferencia- Anoche no paso nada, lo juró.
- ¿Anoche no paso nada? –El Rey repitió muy bajito aquella frase aún más interesado en el asunto, ¿Qué era lo que había pasado la noche anterior?
- No quiero hablar de eso –fue lo primero que la joven artículo desde que su "prometido" había ingresado al salón.
- Entonces… sólo escucha –respiró hondo antes de continuar- tengo claro que no soy perfecto, que a veces he metido la pata y que hemos tenido diferencias, pero… yo te amo… no te haría daño, no de esta manera –agregó al mismo tiempo que apoyaba una de sus manos sobre su pecho, estaba muy angustiado con este gran malentendido.
De pronto se empezó a sentir "culpable", quizás su manera de actuar había sido muy precipitada y todo lo "extraño" e "inusual" y "depravado" y … etc, etc, etc, etc… ok, ¿A quién engañamos? Efectivamente había sido muy "peculiar" despertarse con los gritos de Link y luego verlo casi desnudo con otro tipo en las mismas condiciones en el cuarto del joven, era algo… por lo bajo raro, de ahí para arriba. Además, cabía destacar otro "pequeñísimo" detalle, ¿el tipo con el que su prometido estaba en la mañana no había sido el mismo que se le estaba declarando el día anterior?
Y mientras ella meditaba toda aquella compleja situación, Link seguía con su disculpa…
- En verdad no quise hacerte daño, nunca lo haría –ahora estaba sujetando una de las manos de la muchacha entre las suyas- sé que al entrar…
- ¡¿Entrar? –El Rey esta vez se hizo notar, los chicos que hasta ese momento lo habían ignorado le prestaron real atención- ¿Qué demonios fue lo que hicieron anoche? –Estaba tratando de encontrar las palabras adecuadas para lo que venía- Link… ¿No me digas que ustedes… qué ustedes intimaron anoche?
- ¡¿Qué? –Exclamaron sintiendo como el calor subía hasta sus mejillas.
- No sean tímidos, a todos los jóvenes les pasa –continuó el Rey como si se tratará de lo más natural- aunque… quizás si existiría un pequeño problemita…
- ¡No ha pasado nada! –Agregó atropelladamente, interrumpiendo a su padre- Yo y Link –miró al joven buscando apoyo moral, pero el pobre guerrero estaba estático y absolutamente rojo- nosotros no hemos intimado, Link no me ha tocado.
Estaba tan avergonzada, el "explicarle" esta situación a su padre, no era algo que ella se esperara de una conversación matutina, ¡Cielos! Estos temas eran privados ¿no?, entonces… ¿por qué diantres tenía que explicarle a su padre lo que hacia o dejaba de hacer con su prometido?
Además, ahora que lo pensaba con calma, si habían tenido acercamientos, pero… Link era tan… tan correcto. Él nunca se hubiera atrevido a hacerle daño, ni a obligarla a nada que ella no deseara, ni mucho menos lo veía acostándose con un tipo x.
Suspiró esbozando una disimulada sonrisa, sus mejillas aún estaban teñidas de rosa. En realidad le debía una disculpa a su prometido. Seguramente todo era un mal entendido y ella como siempre había armado una verdadera tormenta en un vaso de agua.
- ¿Link? ¿Es cierto eso? –Insistió el Rey, ahora buscando las respuestas desde la boca del guerrero.
- Yo… yo… no… si… digo… no –tartamudeaba estúpidamente, sin conseguir armar una frase clara, estaba tan avergonzado, sentía que su corazón latía con fuerza y su pulso se aceleraba rápidamente, evidentemente también estaba nervioso, esto… no podía ser más incomodo de lo que ya era- yo… yo… ¡Yo respeto a su hija señor! –Terminó exclamando al mismo tiempo que cerraba los ojos y agachaba la cabeza.
Zelda observó a su compañero, el pobre parecía estar pasándola mucho más mal que ella, seguramente en este momento muchas cosas confundían su mente.
- Valla –el hombre parecía un tanto ¿decepcionado?
- Lo lamento –murmuró la princesa bajando su mirada, está vez se dirigía a su pareja.
- Yo también lo lamento –aún estaba muy rojo, pero ahora la estaba observando a ella- Linebeck es sólo un conocido, no es un mal tipo… es sólo… algo excéntrico.
Ahora la joven lo observaba, era la primera vez que hacían contacto visual desde el "pequeño malentendido", no había nada que decir, las palabras sobraban en aquel instante por lo que sólo le regalo una sonrisa como respuesta.
El Rey observó a la pareja entre confundido y aliviado, fuera lo que fuera aquello que había ocurrido, al parecer todo estaba aclarado y se alegraba de verlos nuevamente con una sonrisa en sus rostros.
- ¡¿A quien estas llamando rarito?
Un conocido personaje hizo su aparición en el salón y es que… No podía faltar la presencia del hombre de la discordia.
- ¡Linebeck!
- Así es muchacho, así me llamo… no lo malgastes –aclaró el sujeto al mismo tiempo que se peinaba los bigotes con un poco de saliva que había puesto en la yema de sus dedos.
Y como si nada hubiera pasado se sentó en la mesa y realizó una seña para que una de las sirvientas se encargara de servirle una taza de café.
- Ahhh ya recuerdo –nuevamente el Rey hacía su intervención en la conversación.
- ¿Recordar qué? –Preguntó Zelda confundida.
- Ayer en la noche me levanté a tomar un vasito de leche con unas galletitas y cuando venía bajando las escaleras me tope con este muchacho –explicó como si todo fuera de lo más normal.
- Así es –aseguró Linebeck quien ya comenzaba a tomar su café con toda la calma del mundo, dio un pequeño sorbo y luego dejo la taza de lado para agregar- había preguntado en la ciudad donde vivía mi amigo el verdecito, entonces entre al castillo esquivando los guardias, que por cierto… dejan mucho que desear, y mientras subía las escaleras me encontré con este sujeto gordito.
- Es el Rey Linebeck –lo corrigió Link quien esperaba que el soberano no se sintiera ofendido.
Respecto a los guardias no había mucho que decir, digo… El Hylian también había ingresado muchas veces a la mala al castillo y… muchas otras habían escapado del mismo junto a Zelda.
- Si, como sea –continuó sin prestar mucha atención a lo que su "amigo" le decía- la cuestión es que fue ese señor el que me dijo en que cuarto podía encontrarte, y cuando llegue… bueno… me dio sueño y lo demás es historia –finalizó.
- ¿Y no pensaste que sería mejor despertarme?
- ¿Despertarte? –Se echó a reír divertido- ¿Estas loco? –Volvió a soltar una carcajada- ¿Y perderme todas tus lujuriosas confesiones para con la princesita? ¡Ni hablar!, ¿Quién se perdería semejante oportunidad para luego poder extorsionar a una persona?
Link volvió a sonrojarse a más no poder. Y Zelda, bueno… ella lo acompañó con aquella reacción.
- ¿Y qué tipo de cosas escucho buen muchacho? –Ahora era el metido del Rey quien indagaba en el asunto.
- ¡Ah! Eso… bueno… empezando…
- ¡Ya basta! –Link golpeo con la palma de sus manos la mesa, llamando la atención de todos los presentes- Cambiemos de tema, ¿si? –sonrió notablemente nervioso, ya no podía soportar esta incomoda situación, además… por donde lo viera estaba en desventaja.
Un momento de silencio interrumpido por el sorbeteo que Linebeck hacia con el líquido de su taza fue todo lo que se escuchó por lo menos por unos dos o tres minutos.
Link aprovecho esos momentos para tomar asiento y relajarse de una vez por todas, al menos Zelda ya no estaba enfadada con él y eso era un "gran" alivio.
Y fue nada más y nada menos que nuestro querido y panzón soberano quien terminó aquel "incómodo" silencio.
- Ejem… bueno chico, como ya hemos arreglado este "mal entendido", podemos pasar a tratar otro tema, ¿no?
- ¿Y se podría saber de qué estaríamos hablando? –Agregó la muchacha con cautela, temiéndose lo peor para lo que se venía.
- Este… como decirlo…
- Sólo dígalo, señor. Queremos saber de que se trata –Link parecía estar mucho más relajado que la princesa, y como no… después de haberse quitado semejante peso de encima cualquiera estaría tranquilo, o quizás era demasiado iluso al pensar que el Rey querría tratar un tema totalmente normal con ellos.
- Seré breve –pero no continuó hablando.
- Estamos esperando, papá –insistió la muchacha comenzando a perder la paciencia.
- Ejem… este…
- ¿Si? –Link se acomodó en su asiento observando atentamente al Rey.
- Es algo… algo complicado.
- Suéltelo no más jefecito –lo animó Linebeck con ambas piernas sobre la mesa y echado en la silla como si esta fuera una mecedora.
- ¿De qué se trata? –Volvió a insistirle la muchacha, apretando con fuerza sus puños algo… nerviosa. Tenía un extraño mal presentimiento.
Entonces el soberano de Hyrule se levantó de su asiento y aclarándose la garganta declaró…
- Mañana se casan.
Y mientras Link y Zelda procesaban la información, se hiso un incomodo silencio, hasta…
- ¡¿Qué? –exclamaron horrorizados y más pálidos que muertos los dos "aludidos".
El Rey volvió a sentarse.
- Ayer mande las invitaciones e Impa se esta encargando de todos los preparativos.
- ¡Felicitaciones a los casi casados! –Exclamó Linebeck abandonando su "cómoda" ´posición para levantarse y acercarse al rubio, y así poder estrechar con fuerza su mano- Estas a punto de condenarte chiquillo, yo que tú me arranco mientras pueda –le susurró a su oído al tiempo que abrazaba a un aturdido Link.
Luego se alejó y volvió a sentarse.
- Pero… pero… pero -el rubio repetía una un otra vez, al parecer aún no salía de su shock.
- ¡No puedes hacer eso! –Lo contradijo la muchacha levantándose bruscamente de su asiento, encarando a su padre- Tú no puedes decidir eso.
- Tranquila querida, todo saldrá perfecto mañana.
- ¡¿Cómo que tranquila? –le gritó una sulfurada muchacha- ¡Acabas de romper las sagradas leyes que rigen los matrimonios en Hyrule!
- ¿Romper reglas? –El hombre parecía extrañado.
- Exactamente –le respondió sin chistar- esta escrito que para que una pareja pueda casarse antes deben purificar sus almas y mantener un mes de castidad.
- Si, eso es cierto –murmuró el hombre rascándose la barbilla aún muy tranquilo.
- ¿Y bien? –La muchacha seguía sin entender la tranquilidad que aún mantenía su padre.
Link por su parte seguía en shock, así que no era de mucho aporte en la "conversación".
- Aún no le veo el problema querida –le respondió sonriéndole amablemente- no hemos roto ninguna norma, y en realidad ya están bien anticuadas esas leyes, debería pensar en modificarlas un poco.
- No desvíes el tema.
- ¿Pero cuál es el problema? –Preguntó finalmente. –Digo… ¿Para qué esperar un mes más? Todos sabemos que son vírgenes, no necesitan un mes de castidad llevando más de un año con ella…
Y ahí estaba el Rey y sus comentarios tan poco "meditados".
Zelda se sonrojó notoriamente, en realidad ante eso no tenía escusa que dar y es que en el fondo sabía que su padre tenía razón, hace tan sólo unos minutos habían discutido acerca de eso. Ella y Link aún no habían intimado y seguramente eso seguiría siendo así hasta ser oficialmente marido y mujer, y en vista de eso… no estaban rompiendo ninguna regla.
- Además querida… ¿no vas a dejar esperando a este pobre chiquillo un mes más con las ganas que te trae, o si?
Si antes se había sonrojado con el "incómodo" comentario del Rey, ahora si que estaba rojo. ¿Podría haber omitido ese último comentario, no? Digo, en verdad le "tenía ganas" a la princesa, pero eso no tenía porque saberlo ella o quizás eso ella ya lo sabía, pero ¿era necesario que el Rey y su "amigo" se lo restregaran en la cara una y otra vez?
Al parecer entre el marinero y el soberano de Hyule no querían darles descanso a nuestra querida pareja.
- ¡Alegría, alegría! –Exclamó Linebeck levantándose nuevamente- ¡Hay que hacer un brindis!
- ¡Que traigan la champagne! –Agregó el Rey tan motivado como su nuevo "amiguito".
- ¡Que vivan los novios!
- ¡Que vivan!
- Creo que estoy con nauseas –murmuró la joven princesa levantándose de su asiento- voy al baño, no me esperen de vuelta.
Y empezó a avanzar, necesitaba escapar de esa locura.
- Zelda… espera –Link se levantó tan rápido como sus piernas se lo permitieron, estaba muy preocupado por el estado de su prometida, quien había salido del salón con un aspecto nada saludable.
- ¡Hey chicos! ¿No van a brindar? –Alcanzó a preguntar el hombre de pelo castaño justo antes de que el joven desapareciera por el umbral de la puerta.
- Más tarde Linebeck, más tarde –respondió sin siquiera voltearse.
Y entonces, desapareció.
- Aguafiestas –murmuró entre molesto y decepcionado.
- Tranquilo amigo… que los novios no estén presentes no significa que podamos celebrar –agregó el Rey con una radiante sonrisa.
La sirvienta ya había llegado con las copas y el licor.
- ¿Sabe? –Tomó una de las copas con su mano derecha y con la que tenía libre sujeto otra copa más- me cae bien, usted si sabe a que me refiero.
El Rey se echó a reír divertido.
- Es usted un sujeto extraño, pero… los amigos de Link siempre serán bienvenidos en este palacio.
- ¡Celebremos entonces!
- ¡No se diga más!
La princesa comenzaba a subir rápidamente las amplias escaleras principales, estaba cansada, harta y enfadada, sentía que durante toda su vida sus opiniones habían sido totalmente ignoradas y que su padre disponía y deshacía a su gusto las cosas que quería… inclusive… su matrimonio.
- Maldición –murmuró al detenerse frente a la primera pared que se le atravesó, ahora la escalera se dividía en dos, pero ella no siguió avanzando.
Sentía que este gran paso que iba a dar en su vida estaba siendo totalmente manipulado por externos, ¿Qué le interesaba a su padre, al reino, a los habitantes si ella se casaba o no? Bueno quizás no era "tan" poco relevante, considerando que era la princesa de Hyrule y la futura heredera al trono, pero ¿Era sólo eso?, ¿una chica detrás de un cargo importante y nada más?, ¿qué había de ella?, ¿quién era ella?
- Siempre es lo mismo –empuñó con fuerza sus manos, habían tantos sentimientos perturbando su razón que no era capaz de diferenciar si lo que sentía era tristeza, dolor, rabia o quizás una compleja mezcla de todas- ¿Por qué…?
Pudo sentir como las lágrimas se agolpaban en sus ojos, su vista se nublo y aun así se mantuvo firme, no quería llorar.
- Zelda –la llamó tras su espalda la conocida voz de su prometido, pero ella no se volteo- ¿Te encuentras bien?
- Estoy bien –murmuró a duras penas, pasando una de sus manos por sus ojos tratando de eliminar toda evidencia de lo que pudo o podría ser un signo de debilidad.
- Eso no es verdad –la contradijo, con sólo escuchar la forma y el tono en que ella le hablaba podía saberlo, la muchacha no se encontraba bien y creía saber cual era la razón de aquello.
- De todas formas no tiene importancia… nunca a tenido importancia –agregó sintiendo como su voz de quebraba ligeramente al pronunciar su última palabra, se sentía tan mal… deseaba desahogarse, sacarse todo esa carga que llevaba en su interior.
Link se detuvo justo detrás de su prometida, ella aún no se había volteado, parecía muy concentrada en mantener la vista fija en el suelo, justo delante de ella estaba la pared adornada por un enorme cuadro con las figuras representativas de la familia Real, estaban Nohansen, su difunta esposa, la pequeña princesa Zelda y su tutora y niñera, Impa. A ambos lados de aquella pared se extendían las dos divisiones de la escalera central, las mismas que llevaban a alas opuestas del castillo.
- Claro que la tiene, para mi lo es –la contradijo el rubio apoyando sus manos en los hombros de ella- no quiero que estés triste –agregó dulcemente al tiempo que la abrazaba.
Ella no opuso resistencia, tan sólo cargo ligeramente su cuerpo en el del joven y cerró sus ojos respirando pausadamente, por alguna razón se sentía segura entre sus fuertes brazos. Link apoyó su mentón en el hombro de la princesa, ella parecía más calmada, pero aún no habían discutido lo de su matrimonio, al menos no en privado.
- A veces siento como si mi voz hiciera eco en este enorme lugar -comenzó a hablar pausadamente deslizando una de sus manos por el antebrazo de su prometido- y aun así… sólo yo puedo escucharla.
- Eso no es cierto… si así fuera, yo tampoco estaría aquí ahora –le susurró con suavidad al mismo tiempo que deposita un fugaz beso sobre la sonrojada mejilla de la doncella.
Sentía como si hubieran pasado meses desde la última vez que la tuvo así de cerca, quizás eso no era del todo cierto, pero… estar así en esos momentos era tan grato para sus sentidos, percibir el sutil movimiento de su pecho al respirar, la suave y dulce fragancia que emitía su piel, el cálido contacto con su cuerpo… aquel breve instante era perfecto a su parecer.
- ¿Crees estar preparado para mañana?
El chico sonrió divertido, ella había abierto sus bonitos ojos azul cielo y ahora lo observaba de reojo.
- Sólo si tú lo estas.
- ¿Cómo saberlo?
- Bueno… supongo que imaginarnos casados así de buenas a primeras es algo raro ¿no?
- Creo que tenemos que empezar a hacernos la idea. Aún no puedo creer lo fácil que caímos en esta nueva treta que seguro mi padre había planeado con mucha anterioridad.
- Mmm ahora que lo mencionas –se separó ligeramente de ella, momento que la princesa aprovecho para voltearse y quedar frente a frente con el Hylian- quizás tengas razón, pero aun así lo pensé mientras te seguía… digo… al principio me pareció algo chocante la noticia, pero –un ligero rubor adorno sus mejillas e inconscientemente su mirada se desvió hacia un lado, en una actitud un tanto avergonzada- yo… pienso en ello, y me agrada saber que el tiempo de espera se redujo a tan sólo un día.
- Link tú…
- Quiero estar contigo… hace muchísimo tiempo que una desconocida sensación me perturba… no podía entender que era.
La joven princesa se sonrojó aún más, lo que su pareja acaba de confesarle era algo que quizás ambos sentían desde hace mucho, pero aquello había quedado inmerso en una oscura habitación a la que sólo se había asomado curiosa un par de veces e inmediatamente había vuelto a cerrar, por miedo… por inseguridad… por su gran inexperiencia.
- Yo también –murmuró avergonzada, casi no creía lo que estaba a punto de pronunciar, su corazón comenzaba a palpitar con fuerza, tenía que decírselo, él debía saberlo- yo… yo también… también te deseo Link.
Eso fue lo último pronunció y antes de que el joven guerrero pudiera reaccionar ella volvió a retomar su marcha con prisa, subiendo las escaleras que aún le quedaban. Link la observó un instante como aturdido mientras ella avanzaba presurosa, una parte de él aún no podía creer lo que ella acaba de confesarle, quizás hace mucho lo sabía indirectamente, pero oírlo… oírlo era una historia diferente.
- ¡Zelda, espera! –La llamó una vez ya despabilado, decidido a seguirla.
Pero antes de que pudiera hacer cualquier movimiento…
- ¡Hey Link! –fue todo lo que escucho justo antes de sentir como "alguien" o "algo" se le lanzaba encima.
PAF!
Link y "la cosa" que ahora tenía encima llegaron derechito al suelo, y no sólo eso, ahora ese "algo" lo asfixiaba con sus brazos y lo aplastaba contra el suelo como su fuera una especie de lucha.
- Auch –se quejó tratando de comprender que demonios era lo que había pasado en ese "breve" descuido.
- ¡Es mucho tiempo desde la última vez que nos vimos! –Exclamó un tanto escandalosa, apretándolo con más fuerza- ¡¿Lo recuerdas?
- ¿Recordar qué? –Preguntó tratando se quitársela de encima, por alguna razón esa extraña coloración en la piel de la "joven" le daba una mala espina.
- No puedo creer que no me recuerdes –agregó notablemente ofendida, separándose del rubio para que el pudiera incorporarse.
Link se sentó en el suelo y observó a su nueva acompañante, la misma que ahora lo miraba con un dejo de resentimiento con esos grandes y brillantes ojos de un extraño color púrpura, una mirada que seguro no podía olvidar.
- ¿Ruto? –Preguntó casi sin creer que fuera la princesa del reino de los Zoras la misma que ahora estaba delante de él.
- ¿Olvidaste que estamos comprometidos? –Agregó con una amplia sonrisa abalanzándose nuevamente contra el confundido guerrero.
- ¿Qué? –Trataba de zafarse de ese incómodo abrazo, pero ella insistía en apretarlo con más fuerza.
La piel de ella no sólo tenía una extraña coloración azulada, sino que poseía una peculiar textura. De sus brazos y de sus caderas caían unas especies de "aletas", largas brillantes y móviles, la luz que se reflejaba sobre ellas hacia que estás cambiaran su color.
- ¡Estamos prometidos! –Le insistió aferrándose al brazo del Hylian con fuerza al mismo tiempo que acercaba peligrosamente su rostro al del joven- ¿No recuerdas los votos que hicimos hace años?
Link empezaba a sudar frío, la chica estaba "demasiado" cerca, y lo observaba intensamente. "Esta" era una de esas situaciones que hubiera preferido no estar. Digo, no era que ella no le agradara, es sólo que no lo hacia con "esa misma intensidad", digo ¿No era algo extraño tener una cita con una chica "mitad pez"?
- Ruto… no sé de que me hablas –como podía trataba de quitarse a la chica de encima, lentamente comenzó a deslizar su traste alejándose "disimuladamente".
Pero cada centímetro que avanzaba hacia atrás ella lo avanzaba junto con él, hasta que la pared se interpuso entre su vano intento de escapar, ¿Por qué demonios no estaban allí las escaleras?
Link pego su espalda contra la pared, estaba nervioso, en verdad no se esperaba que Ruto, la princesa de los Zoras viajara hasta el castillo para buscarlo y menos ¡Un día antes de su matrimonio!, ¿Cómo demonios iba a hacer para decirle a ella que se pensaba casar con la princesa de Hyrule sin herir sus sentimiento y armar una guerra civil entre este reino y el de los Zoras?
- Hace años te entregue el tesoro de los Zoras, la piedra espiritual del agua –le insistió apoyando una de sus manos contra la pared, dejando aún más imposibilitado de movimientos al joven- ese era el real testimonio de que en un futuro uniríamos nuestras vidas.
- Demonios, esa estúpida piedra ¿Dónde la deje? –Pensó sonriendo tontamente, tratando de guardar la calma- Ahh si… ya recuerdo… esa piedra –mintió sintiendo como una pequeña gotita de sudor frío de deslizaba por su frente.
- Exactamente, esa piedra –sonrió apoyando su rostro sobre el hombro del muchacho al mismo tiempo que con sus dedos jugueteaba con uno de los rebeldes mechones de cabello que caían sobre la frente del Hylian- ¿Ahora lo recuerdas? –agregó en un tono coqueto e insinuante.
Link tragó la saliva que se le había acumulado en la boca sonoramente. ¡¿Por qué demonios le tenían que pasar estas cosas solo a él?
- Este… Ruto… yo ¡Por todas las Diosas ¿Cómo demonios se lo voy a decir? –Tenía que pensar en algo y "rápido" – ¡Ah, es cierto! –Acaba de recordar algo- Hace años también me dijiste que estarías muy ocupada como sabia para contraer nupcias ¿recuerdas? –Esa era una pequeña luz de esperanza.
- Si, eso fue en épocas oscuras, ahora es diferente… podemos seguir con nuestro planes ¿no?
- ¡NO! –Exclamó casi por inercia.
- ¿Qué? –La princesa le dedicó una amenazadora mirada, él no iba a romper un compromiso que tenían hace años.
- Digo… no puedo, yo no tengo el cristal –sonrió tontamente, mientras se rascaba la cabeza nervioso.
- ¿No tienes el cristal?
- No… el cristal quedo atrapado en el templo del Tiempo.
- Bueno… vamos y saquémoslo ¿cuál es el problema?
- Ruto, yo…
La chica dejo de recargar su cabeza sobre el hombro del rubio y acerco su rostro al del joven, sus narices casi comenzaban a rozarse.
- ¿Tú que Link? –Le pregunto coquetamente inclinando ligeramente su cabeza.
Sus intensiones eran claras, tenía que hacer algo, debía decirle la verdad ahora.
- ¡No puedo Ruto! –La empujó con algo de fuerza, consiguiendo que la joven se separara de él.
La joven princesa observó confundida al guerrero, quien ya se había incorporado, pero seguía pegado a la pared.
- No lo entiendo Link…
- Ruto estoy comprometido con otra chica –le explicó rápidamente, esperando que ella se lo tomara bien- lo que paso hace años fue un mal entendido ¿lo entiendes?, no sabía lo que significaba contraer nupcias y además… necesitaba el cristal para salvar a Zelda.
- ¿Zelda? –Repitió cerrando ligeramente sus ojos mientras una mueca de enfado se dibujaba sobre sus labios- ¡Siempre es ella!
- Ruto, por favor… tienes que entender.
- ¡Claro que no, esa mujerzuela no me va a robar tú amor!
- Ruto… estas hablando de la princesa de Hyrule.
- ¿Qué acaso ella es mejor que yo?
- No es eso…
- ¿Vas a casarte con ella, verdad?
- Ella es muy importante para mi Ruto.
- ¡No dejaré que te cases con ella!
- Ruto…
- ¡No lo permitiré!
Y la chica salió disparada escaleras abajo. Por un momento pensó en seguirla, pero no paso mucho antes de que descartara esa idea, quizás por ahora era mejor dejar las cosas así.
Ahora si que estaba en problemas…
- ¡Oh no! ¡Zelda!
De inmediato subió las escaleras, debía asegurarse que la princesa se encontrara bien, con Ruto despechada como se encontraba podía esperarse cualquier cosa. Corrió a través de los pasillos, aún estaba a medio vestir, algo que evidentemente llamo la atención de las sirvientas que lo vieron pasar presurosos por los pasillos.
Se detuvo frente a la puerta del cuarto de la princesa y la llamó, pero ella no respondió.
- Plan B –murmuró ingresando presuroso al cuarto del lado.
Una vez dentro se encamino hasta el balcón y sin pensarlo paso al balcón continuo, con cuidado ingreso en el cuarto de la muchacha.
- ¿Zelda? –La llamó esperando una respuesta de parte de ella, pero aún nada.
A simple vista no se divisaba en el cuarto, busco en el baño sólo para asegurarse de que no había nadie y para su mala suerte la chica no se encontraba allí.
Salió del cuarto y bajo en el mismo estado que se encontraba, tampoco se encontraba en el jardín, ni en el lugar donde solía entrenar con Impa. Volvió a ingresar al castillo y subió otra vez las escaleras, pensó en pasar cuarto por cuarto para determinar su paradero, pero en eso recordó algo…
La chica observaba la inmensidad del reino desde quizás la parte más alta del palacio, este lugar que nadie además de las aves y ella visitaban de vez en cuando. Estaba sentada abrazando sus piernas, respirando aquel limpio aire, sintiendo como su pelo se agitaba ligeramente con aquella suave brisa.
- Al fin te encuentro.
Ella se sobresaltó al escuchar la voz de su prometido tras su espalda, e inmediatamente se volteo buscando su mirada.
- Link… ¿Qué haces aquí? –Le preguntó un tanto extrañada.
Se había detenido a observarla, el sol era reflejado en su larga cabellera ahora suelta y agitada por la fresca brisa primaveral, su curiosa mirada lo observaba, aquellos bonitos ojos claros y brillantes. Suspiró y enseguida le sonrió, como siempre lo hacia al verla, definitivamente esa joven tenía un encanto particular, uno que había reconocido el día que la había conocido.
- Recordé lo que sucedió hace ya un año, justo el día del baile de primavera ¿lo recuerdas? –Con cuidado se acercó hasta el lugar donde ella se encontraba.
- Si… recuerdo. Aquella vez Impa vino por mi –le sonrió dulcemente, también recordaba la conversación que habían tenido días después del aquel baile, donde ella se había encargado de mostrarle a su prometido su "escondite secreto".
- Te estaba buscando y entonces recordé este alejado lugar… aunque… atravesar esa ventana no es tarea fácil.
La chica soltó una suave risita, aún podía recordar la primera vez que le mostró a Link este lugar, y casi pudo divisar al muchacho haciendo el mismo contosionismo para tratar de meterse por la ventanita. El joven guerrero sonrió aliviado al verla, todo parecía en orden, por lo visto la princesa de Hyrule no había tenido aún el placer de encontrarse con la princesa de los Zoras, sin más acortó la distancia que los separaba y se sentó sobre las tejas que formaban el techo de una de las muchas torres del palacio.
- Me estaba escapando de la modista, necesitaba tomarme medidas y que el vestido, que el tiempo y no sé que más –suspiró y enseguida estiro sus brazos hacia el cielo y dejo caer su cuerpo sobre el techo- ¿No te la encontraste por allí?
- Ehhh, creo que no tuve tanta suerte –sonrió divertido al imaginarse la cara de la pobre mujer desesperada por encontrarlos dentro del castillo.
Él mantenía sus manos apoyadas sobre el tejado y su mirada fija en la inmensidad del cielo, aún le daba un poco de pena mirar a la jovencita, o más que eso quería tratar de no recordar la última conversación que habían tenido, necesita todos sus sentidos totalmente cuerdos para lo que necesitaba discutir.
- ¿Por qué no te has vestido? –Fue la siguiente pregunta de la muchacha, quien acababa de percatarse que su compañero aún estaba a medio vestir como lo había visto durante el desayuno.
- Ah, eso… bueno es una larga historia.
- ¿No tiene que ver con tú amigo Linebeck, o si?
- Oh, no… no es nada de eso –le afirmó pensando que era el momento oportuno para decirle lo de Ruto.
- ¡Mira Link! –La chica apuntaba hacia el cielo.
Link trató de divisar lo que ella le estaba indicando, pero no sabía que era lo que le estaba mostrando. Casi sin pensarlo se recostó como ella sobre el tejado, desde allí pudo ver lo que ella observaba.
- ¡Epona esta volando! –Declaró sin premeditar aquellas palabras.
Su compañera soltó una carcajada a su lado, no se esperaba esa reacción de Link. El chico la observó como embobado, era tan linda y esa sonrisa que ahora adornaba su rostro la hacia ver aún más encantadora.
- Link… Epona no puede volar –lo contradijo aun con una amplia sonrisa en su rostro. Recostada como estaba giró su cabeza para observarlo mejor.
- ¿Cómo que no?, esta en el cielo ahora.
En realidad lo que estaban mirando era una curiosa nube con forma de equino, la misma que parecía saltar entre otras nubes en ese mismo momento.
- Si, pero…
No pudo completar su frase, porque antes de que lo hiciera su compañero la silencio con un repentino beso. El joven había estado tratando de contenerse, pero sus deseos habían terminado por vencer su razón… ya había esperado demasiado para esto.
Aquel suave contacto entre sus bocas se acompañó por caricias, Link deslizaba una de sus manos por la suave piel del rostro de la muchacha, enredando sus dedos en los largos cabellos de ella, la joven por su parte recorría el cuerpo del chico con sus manos, subiendo lentamente por su pecho.
- Link –murmuró entre besos, sintiendo como rápidamente su corazón comenzaba a acelerarse y una extraña sensación la recorría por dentro.
De pronto lo que había comenzado como un inocente beso se torno mucho más intenso, sus bocas buscaban más. Link se acomodó mejor sobre la joven apoyando una de sus manos a un lado de la cabeza de ella, estaba muy agitado y respiraba entrecortadamente. Tenía que detenerse…
- Lo siento princesa –aún se encontraba sobre ella, y sus frentes se mantenían en un estrecho contacto.
- ¿Te refieres a lo de Epona?
Link sólo atino a reír, era obvio que ella sabía a que se refería. Sus miradas volvieron a encontrarse, y por un momento se mantuvieron así, sólo observándose en silencio.
- No… me refería a mi atrevimiento –agregó luego, saliendo del trance en el que se había mantenido prisionero.
- Mañana estaremos casados ¿Cuál es el problema? –Jaló ligeramente su rostro con sus manos, haciendo que sus labios volvieran a rozarse suavemente- No estamos haciendo nada malo –su mirada dejaba inmersa una innegable invitación.
¡Por todas las Diosas! Tenía que "controlarse", o saber hacerlo al menos, pero… ¿Cómo rechazar aquella tentadora invitación?
- Ejem…
Una conocida voz consiguió romper el encanto, casi como acción refleja los jóvenes se separaron aún agitados y con sus rostros totalmente rojos.
- Lamento interrumpirlos tortolitos, pero… el Rey los esta esperando para almorzar.
- ¿Almorzar?, pero si desayunamos hace un rato –la contradijo la muchacha.
- No lo creo jovencita, ya son casi las dos de la tarde.
- ¿Qué? –Link no podía creer lo que Impa acaba de decir, ¿cómo podía ser posible que el tiempo pasara tan rápido?
- Y no es el único que los busca. Ah y Link, antes pasaremos por tu cuarto para que te vistas.
Los chicos intercambiaron miradas confundidas y luego se dispusieron a seguir a la mujer, después de todo… no tenían muchas opciones.
El "almuerzo" transcurrió normalmente, para desconcierto de ambos Linebeck no se encontraba presente y para fortuna de Link, Ruto también seguía desaparecida.
En realidad el enorme festín que el soberano había organizado fue sólo aprovechado por el mismo, porque nuestros jóvenes protagonistas estaban tan inquietos que casi no probaron bocado alguno. Impa los observaba extrañada, Link parecía sobresaltarse cada vez que una sirvienta abría o cerraba una puerta, y Zelda observaba intensamente a su progenitor, quien parecía ni siquiera inmutarse.
- La modista los verá después de la cena, a ambos –declaró Impa como orden- Les recuerdo que para mañana esta programada su boda.
- Oh, no es necesario recordarlo Impa, mi padre ya tuvo la molestia de informarnos.
Otro incómodo silencio acompañó el comentario de la princesa.
El almuerzo siguió su normal curso. Zelda movía los alimentos de un extremo a otro del plato y Link picaba por enésima vez una pequeña arveja, la misma que casi parecía puré. Hasta que finalmente el Rey acabo de comer el plato de fondo para seguir con el postre, las sirvientas se encargaron de desocupar la mesa rápidamente, y volver a llenarla con postres.
Los jóvenes tomaron ambos unos pequeños pocillos con jalea roja y brillante, mientras que el Rey acercaba hasta su puesto una gran variedad de tartas, pero antes de disponerse a comer se limpio la boca con una servilleta de tela, se aclaró la garganta y observó a su hija y su pareja.
- Hay algo que necesito mencionarles –declaró con toda tranquilidad, volvió a aclararse la garganta y enseguida continuó- bueno muchachos, en vista que los tiempos han cambiado y que ustedes formaran una linda familia he decidido agregar algunas clases de educación sexual en su programa que de seguro les servirán en un muy cercano futuro.
Un minuto de silencio…
- ¡¿Qué? –El horror nuevamente se adueño de la joven pareja quienes se pusieron más rojos que la mismísima jalea de fresas que estaban comiendo.
- Sabía que les encantaría la idea –agregó el Rey con una amplia y despreocupada sonrisa como era su costumbre.
Esto… esto era lo último que les faltaba. ¡¿Clases de educación sexual? ¡¿Qué demonios era eso? Bueno… fuera lo que fuera no sonaba como algo muy "normal".
¿Qué más pasaría antes del "anhelado" matrimonio?
Al parecer este día si podría hacerse muy largo, más de lo que ellos mismos se hubieran imaginado.
Continuará…
Sé que a pasado mucho tiempo desde la última vez que actualice y en verdad x0x, lo lamento… pero :S he estado muy muy atareada T-T, por otra parte me disculpo por :S todo lo que este rarito en el capi XD!, en verdad modifique esto muchas veces porque para variar dividí lo que tenia escrito en dos :S, así que en el siguiente capítulo recién hará su aparición el "nuevo maestro" XD, ahora si se viene lo interesante muajajjaajaja cof cof... bueno eso :P
Quiero advertirles a todos que después del matrimonio las cosas "subirán a un nuevo nivel" xD digo… no por nada esto esta escrito en rating M :P, aunque no les aseguro que todo sea tan fácil y bonito :P
Bueno antes de despedirme sólo quiero agradecer a todos por su apoyo, en verdad muchísimas gracias ^^, quiero dejar un saludo especial a Sir Vrolok, lagenerala, mininaxoxo, koneko 003, mar0000aim0000, Grisel ZxL, phunky, linkzel s, Dimencio, shade7caos, winter snow 723, Clauditaw A.P Lightwood, Annerya, ximenasr9, Shun2007, green rupee, Yuna. Isilwen, TheRei00, Marie Death, evardo15, SailorBlouseBlackRose y M. Bidden, muchas gracias a todos ustedes por su apoyo ;) en verdad lamento mucho la tardanza xox
Se despide Zilia-K :D
