Cuenta Regresiva: 26.280horas.
Hermanos
Bulma se estiró, con cuidado al despertar e inconscientemente estiró una mano hacia el lado derecho de la cama. Fue entonces que abrió los ojos y frunció, al notar que nuevamente estaba sola en aquella cama.
-Otra vez no vino a dormir – murmuró mirando hacia el espacio vació de su cama – Supongo que debe estar muy ocupado con su entrenamiento, tanto como para no venir ni siquiera a dormir - su bebé le llamó la atención con un leve brinco en su interior – Supongo que también tienes hambre... – comentó mirando su vientre – Bueno, iremos a comer pero por lo visto nuevamente solo seremos nosotros… - se levantó de la cama pero en ese instante sintió como si cierta ansiedad comenzara a invadirla - Que extraño… - comentó llevándose una mano a su pecho. Prefirió no darle importancia, ya que seguramente eran sus hormonas las que le estaban jugando una mala pasada. Así que simplemente fue al baño y tomó una ducha antes de bajar.
Durante su baño pensó en que sería una buena idea diseñar los robots que tanto quería Vegeta ya que, después de todo, nuevamente las cosas estaban bien entre ella y el saiyajin. Solo esperaba que continuaran sin pelearse por lo menos hasta la batalla con los androides para poder así convencerlo con más tranquilidad de que no se fuese de la Tierra, pero sobre todo de que no se enfrentase a su amigo Gokú.
…
Vegeta permanecía sentado en el borde de un risco, observando el árido paisaje. Con suerte se había colocado una camiseta antes de desayunar con Bunny, por lo que aún permanecía descalzo y en pijama.
Bufó cansado y se rascó la frente con el antebrazo con fastidio, ya que la falta de sueño comenzaba a afectarle. Sin contar la migraña que amenazaba con aparecer con cada nueva idea.
Llevaba tres días de pie en ese lugar y aún no sacaba nada en limpio. Había evaluado muchas opciones y entre ellas hubo una que rondaba insistentemente su mente. Esta era deshacerse del crío y de su mujer, ya que, por causa de su familia se estaba convirtiendo en un maldito sentimental y eso era algo que no le convenía para nada ahora, no si lo que deseaba era ser emperador del universo en el corto plazo.
Esa era su meta desde que comprendió que era el poder lo más importante en este universo, mucho más importante que la muerte de su padre y más importante aún que la destrucción de su planeta. Por eso fue que finalmente no se dio por vencido y por lo mismo fue que soportó tantos años al servicio del lagarto, aguantando todo tipo de humillaciones y vejaciones, mientras ideaba como lograr derrocarlo y quedarse con el puesto de emperador.
Sin embargo, sus problemas no podían resumirse con solo aceptar que se estaba desviando del camino y componerlo de un golpe. No. Ahora él poseía sentimientos, o quizás siempre los tuvo, pero nunca los había dejado aflorar. Los sentimientos siempre estuvieron fuera de su educación, arrancados de cuajo de la cultura saiyajin, la que dictaba que ellos eran guerreros fuertes y orgullosos y que sentir apegó por alguien te hacía débil y potencialmente una victima. Él mejor que nadie podía dar fé de ello, ya que como soldado de Freezer comprobó miles de veces como los débiles eran usados y desechados o simplemente asesinados.
Pero en la otra mano, estaba ese otro asunto. Él estaba plenamente consciente de lo que sentía por la humana y también estaba satisfecho de que fuera ella quien cargara con su descendencia. Estaba unido a Bulma y aunque conscientemente aceptaba que sería padre de un mestizo, había surgido ese pequeño inconveniente. Una tradición milenaria que le clamaba tomar la vida de su propia sangre, una "mejora" evolutiva implantada en sus genes, a punta de quizás decenas de cachorros abandonados a su suerte o muertos, por el solo hecho de no poder demostrar ser dignos de gobernar al momento de nacer.
Su instinto le solicitaba sacrificar a su crío, a cambio de conservar el poderío de su linaje real. Pero él no deseaba la muerte de su cachorro. Ya había aceptado que lo mejor que le pudo haber pasado era tener un hijo híbrido con la científica, sin mencionar que sería un ente poderoso, además de malditamente inteligente y astuto. Sería su orgullo y una excelente pieza en su conquista del Universo. Además, tampoco podía quejarse de la elección de la madre, estaba convencido de que Bulma le traería todo tipo de beneficios tecnológicos a su Imperio, sin contar que era la mujer más audaz y deseable que hubiera conocido. Sí, todo parecía perfecto. El problema era encontrar la forma de poder continuar mejorando su nivel en aquella maravillosa cámara, sin deshacerse de ellos.
Apreció el vasto desierto y levitó, descendiendo suavemente sobre un cráter. Frunció el ceño al pensar que posiblemente era donde intentó expulsar su ki para destruir a los humanos y no logró más que ponerse en vergüenza por la poca energía que le quedaba cuando lo hizo. No sabía realmente porque volvía siempre allí, al lugar donde se había enfrentado a Kakaroto aquella primera vez que visitó la Tierra. Supuso que se debía a que ese lugar era donde había sufrido su primera gran derrota desde que había sido alistado en las fuerzas del lagarto y por lo mismo representaba un hito importante en su vida. Uno vergonzoso, sí, pero sin el cual no se hubiese convertido en lo que era ahora, el saiyajin más fuerte del Universo. Por eso mismo le agradaba ese lugar para meditar, a pesar de los malos recuerdos que le traía a su mente. Para él era donde había comenzado todo, pero lo pensó mejor y llegó a la conclusión de que toda esa confusión que sentía no había comenzado allí, sino el día en que se enteró de la existencia de ese saiyajin clase baja…
Flash Back
El planeta Cairon 9, parecía un planeta olvidado por los dioses. Por lo único que habían sido enviados allí era por los recursos minerales. Su débil sol solo aparecía por un par de horas, por lo que era bastante frío.
Se suponía que debían exterminar a la población, pero cuando llegaron solo encontraron cadáveres putrefactos, lo que podía indicar solo dos escenarios: o alguien se les había adelantado o la población había muerto víctima de alguna enfermedad. Los científicos estimaron que debían permanecer en cuarentena hasta saber si estaban contagiados de algo antes de volver. Pero, Vegeta creía firmemente que el lagarto los había enviado allí a propósito para joderlos, como siempre ocurría después de que alguno le faltara el respeto.
Así que allí estaban, encerrados en sus cápsulas a la espera de que les avisaran que podían volver y sin poder usar por periodos muy largo el modo de hibernación.
De un momento a otro se oyó la voz de Raditz.
-Quiero dormir en mi litera.
Nappa y Vegeta mantuvieron oprimidos sus botones de encendido del rastreador. Esa era la señal para cuando no querían que nadie más los oyese y activaba solo la comunicación entre ellos.
-¿Que quieres, Raditz?- preguntó el calvo.
-Nappa… Cuéntanos una historia…
Vegeta gruñó y Nappa respondió – ¿Para eso querías usar el canal interno?… ¡No soy una maldita cachorrera!…
Vegeta sonrió.
-Pero lo fuiste, ja, ja, ja… - rió Raditz - y es gracioso porque es verdad, ja, ja, ja…
-¡Cállate, idiota! - le replicó el calvo.
-Vamos – insistió el peli largo, luego de suspirar para calmar su ataque de risa - dinos como terminaste enredado con una clase baja…
-¡Deja de decir idioteces!… Solo eran rumores y lo sabes, imbécil.
-Oh, por favor, Nappa… Si no quieres hablar de ello, está bien… Pero sé que sabes muchas historias picantes… Debes tener alguna historia sucia que no nos hayas contado…
-De ser así, hubo una vez que … ¡Demonios, idiota! Por poco caigo en tu truco… ¿Por qué mejor no nos cuentas alguna historia tú, Raditz? ¿Qué opinas, Vegeta?
Vegeta decidió hacerse el dormido. Solo quería pensar en sus planes para derrotar a Freezer.
-Parece que Vegeta nos abandonó – observó Nappa, al ver que su superior no respondía.
-Era de esperarse… Nunca se relaja y tiene un carácter horrible…Y dicen que su padre era igual, y el padre de su padre, y el…
Vegeta apretó el ceño.
-No me obligarás a hablar mal de él, ¿me oíste? – le llamó la atención Nappa, interrumpiéndolo.
-Como si no lo hubieras hecho antes… - murmuró entre dientes el peli largo.
-Te escuche, Raditz... – le llamó la atención Nappa - Pero, hablando de familia… Tú ¿Tenías un hermano, cierto?
Hubo un momento de silencio. Al parecer a Raditz le dolía pensar en su familia.
- Sí, …Kakaroto… - respondió finalmente.
- Recuerdo que dijiste alguna vez que fue enviado en misión antes de la explosión de Vegetasei ¿Crees que este muerto?
-No lo sé, Nappa…. – respondió, algo indeciso – Pero no fue enviado por el imperio por lo que puede que mi hermano aun esté con vida…
Vegeta puso atención. A él no le interesaba la vida de sus subordinados ni mucho menos sus familias muertas, pero si lo que decía Raditz era cierto, ahora podría llevar a cabo uno de sus planes.
- ¿Qué dices? – preguntó Nappa - ¡Pero eso es imposible!… ¡Freezer se encargó de buscar y asesinar a todos los cachorros saiyajins a excepción de ustedes!
La boca de Vegeta se apretó en una mueca.
-Lo sé, Nappa… - respondió Raditz - Pero también sé que Kakaroto fue enviado a purgar otro planeta distinto al que le tenían designado...
-Ya veo… Y ¿No me dirás como lo sabes?
Otra vez silencio. Hasta que Raditz decidió hablar - Oye, esto, Nappa…
Se oyó una voz de mujer, seguramente de la madre de Raditz, hablaba con rapidez y se podía apreciar un poco de angustia en su voz
"Hijo, ayer sacamos al pequeño Kakaroto de la incubadora… Tu padre tuvo un mal presentimiento, así que lo envió al planeta Tierra… dice que es un lugar que no tiene nada de interés para el Imperio… pero si algo malo llegase a pasar no dudes, por favor, en ir por él"
Luego interferencia y silencio.
Vegeta frunció sin abrir los ojos.
-¿Qué mierda fue eso?- preguntó Nappa.
-La última llamada que recibí de mi madre, quedó guardada porque en ese momento nos estaban dando otro aviso desde la central de regresar a Vegetasei… La conservo de imbécil que soy, supongo…
Nuevamente reinó el silencio entre los hombres.
-¿Freezer sabe de esto? – preguntó repentinamente Vegeta
-¡Ve-Vegeta!… No sabía que estabas despierto…
-¡Responde, Raditz!- le ordenó el príncipe.
-No, Vegeta… es primera vez que se lo enseño a alguien…aunque creo que se los comenté a ustedes alguna vez...
- Hmn, comprendo… Entonces es altamente probable que tu hermano esté con vida ¿cierto?
-Sí, se podría decir si… Si no fuera porque Freezer me descubriría, iría por él… No debe ser difícil, ya que debió haber purgado ese planeta por lo que debe ser el único habitante del lugar…
-Eso es obvio, Raditz… - casi ronroneó Vegeta – Oye ¿te gustaría ir a visitarlo?
- ¿Qué estás pensando hacer, Vegeta? – preguntó Nappa, asustado.
Vegeta lo ignoró y agregó - ¿Qué dices, Raditz? ¿te gustaría cumplir el último deseo de tu querida madre?
El peli largo abrió sus ojos sorprendido y respondió, emocionado - ¡Demonios, Vegeta! ¡Pues claro que quiero verlo!... – luego bajó su entusiasmo y agregó - De todos modos, es un saiyajin…
-Tú lo has dicho… – comentó Vegeta – … y los saiyajins debemos estar juntos. Después de todo nos hace falta un integrante para las purgas y si es saiyajin mucho mejor...
-Es cierto… ¡Pero si voy, Freezer notará mi ausencia!…
Vegeta se sonrió y respondió - No, estimado Raditz… Tengo en mente asesinarte, metafóricamente, claro está… - luego dijo, como para sí mismo - Así que Kakaroto, ¿eh?
Fin Flash Back
Sacudió su cabeza, alejando los recuerdos. Debía encontrar la forma de seguir entrenando en su cámara de gravedad, sin asesinar tanto a su mujer como a su hijo. Tenía que lograr concentrarse nuevamente en ser el más fuerte y destruir a los androides, para después encargarse de ese saiyajin de pacotilla. Y aunque estaba seguro de que ya lo había sobrepasado, no podía dejarse estar. Pensó que eso sería un grave error.
-Maldito Kakaroto… - murmuró bajando su cabeza y apretando los puños a los lados.
-Dime, Vegeta…
El príncipe abrió sus ojos sorprendido y se giró hacia la voz, comprobando que no había sido producto de su imaginación. Efectivamente el otro saiyajin puro estaba a solo unos metros detrás de él. Inmediatamente frunció en profundidad y le espetó - ¿Qué mierda quieres, Kakaroto?
-Hola… - lo saludó con su exasperante tono infantil, agregando - Solo pasaba por aquí y me llamó la atención que estuvieses solo en este lugar ¿Todo bien?
Vegeta le dio nuevamente la espalda y apretó sus puños con ansiedad. Tenía unas ganas enormes de borrarle esa cara de idiota de un puñetazo y de no ser porque dijo que acabaría con esas chatarras primero ya le habría caído a golpes. Por lo mismo se contuvo y entrecerrando su mirada, le dijo - No me mientas, imbécil… ¿A qué viniste?…
- Bueno, me descubriste… - respondió Gokú amablemente - Lo que ocurre es que me llamó la atención que estuvieras tan lejos de casa de Bulma…
Vegeta apretó sus labios en una mueca, pero luego sonrió ladinamente para soltarle con sarcasmo - Hmn… ¿Qué? ¿Tu novia namekiana se aburrió de espiarme?
El más joven lo miró contrariado un momento, pero enseguida comentó - Ah, te refieres a Piccoro. No, Vegeta, él no es mi novia… Además yo ya estoy casado con Milk…
Vegeta se molestó por la respuesta tan idiota - ¡Tsk!… Me da igual eso. Además, no tengo por qué darle explicaciones a una basura como tú.
-Me imagine que dirías algo como eso… - respondió serio Gokú - Siempre quieres estar solo y lo respeto, pero pronto lucharemos del mismo lado y…
Vegeta entrecerró su mirada y le ladró, interrumpiéndolo - ¡Déjame en paz, Kakaroto!… - luego agregó, en un tono de amenaza - A menos que quieras adelantar tu derrota.
-Está bien, Vegeta, me iré… – respondió Gokú, frunciendo y llevándose un par de dedos a su frente - Espero verte para lo de los androides…
-Ahí estaré, Kakaroto. No lo dudes... y ni se te ocurra morirte antes ¿me oíste?
El saiyajin más joven asintió y se desintegró. Vegeta soltó el aire aliviado cuando al fin se vio solo, para luego dirigir su mirada al horizonte y fruncir profundamente. Aunque no quería admitirlo, su rival le había dado la respuesta a su dilema.
…
Más tarde, en la sala de los Briefs
- ¿Mamá? … ¡Aquí estás!… Oye ¿has visto a Vegeta?
La señora se encogió de hombros y le respondió sin sacar la vista de la pantalla
-No, querida… desde ayer que no sé nada de él…
La mujer se quedó pensativa un momento. Su esposo no había estado entrenando, ni tampoco había aparecido para cenar, y ni que decir de ir a dormir con ella.
Tomo asiento junto a su madre y le dijo - Esto es muy extraño… ¿Crees que se haya marchado?
-No, amor… seguramente anda por ahí… tu sabes cómo es… - le dijo Bunny, como dándola por su lado.
-Pero se supone que nos habíamos reconciliado… - golpeó sus rodillas con sus puños y exclamó - ¡UY! ¡Sigue comportándose como el mismo idiota de siempre!
-No seas así, querida… - la reconvino, volteando a verla al fin. Luego agregó con un dedo en alto - A los hombres, sin importar de donde sean, les es difícil manejar un embarazo… ¡es algo tan ajeno a ellos!
Bulma se quedó pensando en las palabras de su madre - Puede que tengas razón – dijo poniéndose de pie – Lo mejor será no pensar en eso… De todos modos, avísame si lo ves – terminó diciéndole, mientras salía de la habitación.
-Sí, hija… - le respondió, volviendo a ver la pantalla y exclamando - ¡Oh! ¡Ese Sean nuevamente está metiéndose en problemas!
…
Vegeta, en ese mismo instante, estaba en los laboratorios, buscando al señor Briefs. Debía hablar con él para poder llevar a cabo lo que tenía en mente y sabía que el anciano no se negaría, no si lo persuadía de la manera adecuada.
Lo encontró en el último nivel, dándole instrucciones a un grupo de científicos
-…. y de esta forma evitaremos el problema de la carga inicial de la secuencia… ¿Creen que puedan tenerlo listo para la convención?
-Sí, señor Briefs… - respondieron los jóvenes.
El científico asintió y se volteó a ver sobre su hombro, al escuchar cierto barullo proveniente del resto de sus trabajadores. Fue entonces cuando vio a su yerno, de pie en la entrada de brazos cruzados. Inmediatamente le sonrió y se aproximó a él, saludándole - Hola, Vegeta ¿Qué te trae por aquí?
Vegeta lo miró serio un momento y luego relajó su ceño, solo un poco para decirle - Necesito unas modificaciones en la cámara de gravedad…
El profesor alzó sus cejas intrigado y le dijo de inmediato - Estoy para ayudarte… Dime ¿De qué se trata?
Ahora el saiyajin se descruzó de brazos y le ordenó, mientras se giraba y comenzaba a avanzar por la puerta - Acompáñeme… aquí hay demasiados oídos.
El señor Briefs comprendió de inmediato que se trataba de algo importante. Por lo que lo siguió de inmediato.
…
Unos días después, por la mañana, se activó el comunicador de la habitación. de Bulma que aun dormía, o mejor dicho eso hacia hasta que se oyó
-¡QUERIDA, YA LO VI!
Bulma frunció y se incorporó un poco mientras respondía, cubriéndose un oído y abriendo solo uno de sus ojos.
-Mamá, cálmate… ¿de qué estás hablando?
-DE VEGETA… ACABO DE VERLO Y ¡NO VAS A CREER LO QUE ESTÁ HACIENDO!
Ese chillido la hizo espabilar completamente. Se levantó como pudo y colocándose una bata, se dispuso a ir a ver qué era lo que estaba haciendo el saiyajin. Notó que la prenda ya no le cruzaba por delante, lo que la hizo suspirar y dejarla simplemente abierta, por suerte debajo llevaba una camisola, así que salió tal cual estaba.
Llegó al pasillo y ahí se encontró con Bunny, que le dijo con prisa - Apresúrate, cariño…
-Mamá… ¿Qué fue lo que hizo Vegeta?
-Tienes que verlo – le dijo jalándola del brazo.
- ¿Pero no es más fácil decírmelo y ya?
-No, querida… apresúrate…
Llegaron donde estaban las habitaciones de huéspedes y Bunny suspiró al ver que la habitación ya estaba vacía - Oh, me temo que te tardaste demasiado… - comentó Bunny
- ¿Qué yo me tarde? ¿Qué pasó, mamá? ¿Dónde está Vegeta?
Bunny se de giró y le indicó que entrara a la habitación que estaba frente a ellas - Eso fue lo que pasó – le dijo apuntando hacia el interior.
Bulma se asomó a mirar y observó que la habitación estaba toda revuelta, no estaba Vegeta, no estaban sus cosas y no estaba el colchón ni las cobijas.
- ¡AY, NO! – exclamó la joven, llevándose las manos a su boca e ingresando a la habitación. Respiró hondo y agregó preocupada - ¿Dónde está Vegeta ahora, mamá?…
-No lo sé, querida… Hace un rato, cuando vine a asear las habitaciones, me lo encontré volteando todo dentro del colchón y mencionó algo de que no quería ser molestado… luego de eso corrí a llamarte, porque me dijiste que te avisara apenas lo viera…
Bulma volteó a ver a su madre sorprendida - ¿Pero a donde se fue con todo?
-No me dijo… pero no te angusties, cariño… la nave aún está afuera…
La peli turquesa lo pensó un momento y dejando a su madre sola, emprendió rumbo hacia la cámara de gravedad. Estaba segura que él no dejaría su adorada cámara por nada del universo, por lo que apresuró el paso mientras intentaba encontrar una respuesta a lo que había dicho el saiyajin "¿Y ahora qué le pasó a ese maníaco bipolar? Espero que tenga una buena excusa para lo que sea que está haciendo… Debe estar en la cámara, no hay otra posibilidad… pero si no está allí, puede que haya tomado la nave en la que regresó… Pero ¿por qué se marcharía? Y ¿para qué se llevaría las cosas del cuarto?"
Sobrepasó la curva del pasillo que conducía a la cámara, y no sabía por qué, pero comenzó a sentir ansiedad, como si en el fondo tuviera miedo de hablar con el saiyajin. Se pasó la mano nerviosa por el cabello, acomodándolo tras sus orejas y finalmente llegó frente a la cámara. Pero su sorpresa aumentó al ver que la compuerta simple, había sido reemplazada por una de tipo estanca, con volante. Ya no existía la ventanilla y en su lugar solo podía apreciar aleación, soldaduras y tuercas.
- ¿Qué ocurrió… ¡esto debe ser obra de mi padre! pero ¿por qué?
Miró a un costado y vio que por lo menos aún estaba el comunicador externo.
Dudó un momento antes de presionar el botón. No sabía con que se encontraría, ya que Vegeta no tenía motivo para aislarse de esa manera, no le encontraba lógica alguna.
Conteniendo casi la respiración terminó presionando el botón. Pero no dijo nada, solo observó.
Su ceño se frunció y ladeo un poco su cabeza, intentando comprender la situación. Vegeta estaba acomodando las cosas que había extraído de la habitación en una orilla de la cámara, luego lo vio ir a al pequeño baño que le habían habilitado allí para enseguida regresar y comenzar a acomodar más cosas sobre la cama.
-Vegeta…
El saiyajin que venía saliendo del cuarto contiguo, le gruñó sin verla - ¿Qué quieres? - Bulma sintió que su corazón latía con fuerza y se atrevió a preguntarle - Este… ¿qué se supone que haces?
-¿Acaso no es obvio? – respondió él volteando hacia la pantalla. Bulma sintió ahora que su vena de la sien se hinchaba - ¡Eso lo sé! Pero necesito saber ¿por qué? Se supone que ya no estamos peleados y ahora te estás mudando a la cámara… Dime, Vegeta ¿Qué mierda tienes en la cabeza?
El príncipe se cruzó de brazos y volteó su vista hacia el colchón que había dejado en el suelo. Luego de un par de segundos, contestó sin verla - Creo que te lo dije en otra oportunidad…
Bulma frunció aun más - ¿de qué mierda hablas?
-Sabes perfectamente, que mi prioridad es derrotar a esos androides…
-¿Crees que aislándote en la cámara lograrás ser aún más fuerte?
Vegeta apretó sus labios "No puedo decirle que dormiré aquí para no asesinarla a ella y al crio … Y si no lo hago dormido, podría hacerlo en cualquier otro momento… Y aunque quisiera follarla en este instante no debo ni siquiera pensar en ello ¡Maldición!"
Bulma lo sacó de sus pensamientos - ¡Respóndeme, Vegeta! ¿Es eso?
-No tengo porqué darte explicaciones… - contestó molesto - ¡Nuestra unión te prohíbe interferir en mi entrenamiento!
- ¡¿Qué?! – preguntó incrédula.
Vegeta rodó sus ojos, para luego avanzar hasta el tablero – Por si lo olvidaste, lo aceptaste cuando te tomé por compañera… - le recordó, para luego exclamar - ¡Deja de hacer preguntas innecesarias y vete de una maldita vez, Bulma! – exigió, viéndola a los ojos, mientras cortaba la comunicación.
Bulma se sintió terrible, pero al mismo tiempo sintió que su bebé la pateaba bastante fuerte. Se fue directo al área donde estaban sus médicos, necesitaba algo para el dolor. Pero estaba segura que no tendrían nada para curarle el corazón, el que sentía roto. No podía comprender por qué el saiyajin se comportaba como un cretino, no después de al fin estar sin ningún problema de por medio. Definitivamente no le encontraba sentido a su rechazo.
Suspiró con fastidio. Era como si Vegeta hubiera retrocedido en el tiempo y nadie le hubiera avisado.
Vegeta por su parte elevó su ki hasta convertirse en súper saiyajin y dio un grito potente para sacar toda la frustración que tenía dentro. Cuando se cansó volvió a la normalidad y apretó los puños a los lados mientras miraba hacia la compuerta "Es por su bien"
…
Bulma estaba trabajando en su oficina, ingresando datos de contabilidad. Aún estaba sentida por el comportamiento de Vegeta y no podía entender el cambio de actitud de su esposo de un día para otro. Sabía lo bipolar que podía llegar a ser, pero le dolieron demasiado sus palabras. Odiaba sentirse así y sabía que no había sido tampoco para tanto, puesto que ella había mantenido, más veces de las que quisiera, discusiones aún más fuertes e hirientes con el saiyajin. Pero, de un momento a otro, terminó llorando sobre su escritorio, nuevamente, ya que había llegado a la conclusión de que, a pesar de sentir la pasión del saiyajin esa noche, Vegeta ya no la veía igual probablemente por su embarazo "¿Será por eso? Estúpido saiyajin…Pero que más le voy a pedir a ese bárbaro. Era de esperarse después de lo que me dijo de que el rey después de que dejaba embarazada a la madre de los príncipes ni la iba a ver siquiera. ¡Raza de machistas es lo que son! De haberlo sabido antes ni me fijo en ese idiota… Pero no importa, porque soy… soy lo suficientemente capaz de cuidarme sola, a mi y a mi hijo..."
Y así estaba, recostada sobre su escritorio, cuando oyó que la manilla de la puerta de su oficina se giró.
Se volteó presurosa y secó sus lágrimas con sus dedos, maldiciéndose internamente por no haber asegurado la puerta. Escuchó a alguien entrar y luego un bufido familiar. Era Vegeta.
-Bulma… - la llamó, con algo de ansiedad.
Oír su nombre en aquella voz la hizo estremecerse, al mismo tiempo que sentía un movimiento brusco en su barriga.
- ¿Qué quieres? - preguntó sin voltear, molesta.
-Necesito nuevos trajes… - respondió él, con una voz suave, casi de disculpa, lo que lo hizo fruncir y apartar su mirada, ya que realmente no había querido sonar así.
Bulma abrió muy grande sus ojos y apretó sus labios. Sentía un nudo en su estómago y la criatura en su vientre no dejaba de moverse, por lo que intentó parecer serena - Te los haré… Los tendrás en dos semanas junto con tus robots.
Vegeta asintió y se giró para salir de la oficina. A pesar de que tenía tantas ganas de decirle la verdad pensó que eso sería aún peor de lo que estaba haciendo ahora, por lo que debía mantenerse firme en su decisión. Se iba a marchar pero no alcanzó a hacerlo ya que Bulma lo obligó a detenerse, diciéndole - Vegeta, espera…
Él no volteó a verla - ¿Hmn? – hizo, indicándole que la escuchaba. La peli turquesa tragó saliva antes de preguntarle - ¿Por qué decidiste dormir en la cámara?
Vegeta se quedó en silencio un momento, dudando, pero enseguida le respondió - Ya conoces la respuesta – soltó, escuetamente.
Bulma se envalentonó y se giró en la silla para poder verlo mientras le decía - Sé que es necesario que entrenes, no tienes que repetírmelo. Lo has dicho no sé cuántas veces desde que decidiste enfrentarte a los androides y a Gokú… - sintió una patada un poco brusca por lo que se llevó las manos a su barriga y agregó - Pero no puedo comprender qué clase de demente entrenamiento piensas realizar esta vez … es decir ¿Por qué demonios debes dormir allí?
El saiyajin no le respondió. Pensó que si era necesario alejarla, tendría que hacerlo y pronto, pues notaba claramente que su cachorro estaba inquieto, esto por la posición de las manos de su mujer sobre su vientre – No tengo porque darte explicaciones...
Bulma lo miró confundida, con sus cejas fruncidas y sus ojos aguados. Respiró hondo, para intentar calmarse, pero no funcionó y sus lágrimas saltaron de sus ojos cuando comenzó a desahogarse de todo lo que pensaba y sentía – ¡Realmente no sé que mierda te pasa, Vegeta! ¿Acaso estás molesto conmigo por algo que ignoro? Porque de ser así es mejor que lo digas de una vez… ¡yo no soy una maldita adivina! ¡No puedo saber que demonios tienes en tu cabeza! ¡Y si es porque estoy gorda te recuerdo que es por tu maldita culpa!
Vegeta frunció ante lo último dicho por ella queriendo desmentirla pero pensó que lo mejor era que pensara lo que quisiera. Así que respiró hondo y volteó a verla sobre el hombro, formando una sonrisa maligna - Es lo indicado, Bulma… Y créeme que no necesitas saber más.
La mujer se puso de pie y le dijo, con sarcasmo - ¡Oh, claro! Seguramente no me quieres decir lo que planeas porque crees que voy a correr a decírselo a Gokú… ¿Es eso?
Vegeta se giró completamente y, cruzándose de brazos, le dijo mientras cerraba sus ojos - ¿Piensas que es por eso? – luego abrió sus ojos y la miró con maldad – Cuando te dije que no necesitas saber es porque realmente no necesitas hacerlo. Así que déjame continuar con mi entrenamiento y concéntrate en fabricar los trajes y los robots que te solicité…
-¡OYE! ¡SE SUPONE QUE SOY TU COMPAÑERA! ¡QUE CONFÍAS EN MI!
Vegeta ignoró sus gritos y le dio la espalda mientras le decía con frialdad - Avísame cuando los tengas listos.
Y diciendo esto, se apresuró a salir.
Bulma quedó de una pieza, aún más confundida que antes con la respuesta de su esposo. Se sentó lentamente y se llevó una mano a su frente, apoyando el codo sobre la mesa.
-No puede ser cierto… - dijo negando con su cabeza – Es que, acaso… ¿ya no me ama?... – las lágrimas comenzaron a brotar, hasta que no aguantó más y gritó, golpeando la superficie – ¡Maldito el día en que me enamoré de ese saiyajin sociópata!… - luego volvió a dejar caer su cabeza sobre sus brazos - No comprendo… es como si no me quisiera cerca ni confiara en mí… ¡Auch! – chilló llevándose una mano a su vientre - Deja de patearme, por favor… yo no soy un saiyajin… el saiyajin que nos pone de malas es tu padre. Pero si tanto nos quiere fuera de su rutina, que se atenga a las consecuencias, porque no pienso volver a insistirle.
…
A la mañana siguiente Vegeta hizo ingreso a la cocina muy temprano y como siempre sonrió disimuladamente al ver que estaba todo dispuesto para que desayunara. Eso era lo que le agradaba de Bunny, que sin importar lo que pasara, ella siempre mantenía comida a su disposición.
Así que tomó asiento y comenzó a comer. Pero de inmediato frunció.
- ¡Buenos días, apuesto Vegeta! – lo saludó Bunny - ¿cómo va tu entrenamiento?
-Hmn… - respondió molesto.
- ¡Oh! Eso es estupendo… - comentó, mientras se colocaba un delantal - Sé que quieres estar solo, por lo que me marcharé enseguida… a decir verdad serán solo unos minutos.
Vegeta rodó sus ojos e iba a ignorarla mientras comía, pero había algo que debía solicitarle por lo que le dijo – Señora necesito que a contar de hoy mismo todas mis comidas me sean llevadas a la cámara...
Bunny lo miró confundida un momento pero al siguiente respondió – Por supuesto, querido… Supongo que ya tomaste una decisión con respecto a lo que te preocupaba entonces...
-Así es… Por lo mismo es que no quiero ser interrumpido, mucho menos por su hija…
-Comprendo… Pero entonces ¿tampoco estarás presente para el parto?
Vegeta se cruzó de brazos un momento, pensando en si decirle o no a la mujer sobre lo ocurrido, pero sabía que a pesar de que lo ocultara ella se lo sonsacaría de alguna manera, por lo que simplemente dijo – No lo sé… Aun estoy evaluando mis opciones.
- Ay, Vegeta… Espero que puedas resolverlo antes del parto… Ese es un momento importante en la vida de toda mujer y es bueno que el padre esté presente… ¡Eso haría muy feliz a mi Bulma!
-Hmn… - hizo quedándose pensativo al respecto "Es cierto. El día del nacimiento del cachorro debo estar presente para poder evaluar su potencial..." volvió a mirar a Bunny y le dijo – Es lo que planeo pero no puedo asegurar nada aun… Por otra parte, espero que esta charla quede entre nosotros ¿me entiende?
-Claro, Vegeta… No le diré nada a nadie.
Vegeta, conforme, se abocó simplemente a engullir la amplia fuente de huevos con tocino y a beber su café mientras Bunny comenzó a sacar carne de la nevera. Le agregó especias y las dejó dentro de una enorme olla, todo esto mientras seguía con su charla – Se me olvidó comentarte que acompañaré a mi esposo a una convención… ¡Oh! Pero eso ya lo sabías ¿verdad?... Bueno, por eso es que pienso ir de compras con Bulma uno de estos días… Pero no te preocupes, cariño, porque también traeremos cosas para ti…
Vegeta continuaba desayunando, pero la vena de su sien comenzó a aumentar de tamaño. La señora parecía estar molestándolo a propósito porque no le hallaba ni un sentido a lo que parloteaba. Por suerte
Bunny terminó al fin con lo que había venido a hacer y se dirigió a la puerta. Entonces Vegeta relajó su ceño un momento, a la espera de la paz y tranquilidad.
-Nos vemos, querido… - dijo Bunny desde la puerta, pero se detuvo, haciendo que el saiyajin volviera a fruncir con intensidad - ¡Oh! Casi lo olvido… ¡Qué memoria la mía! Bulma me dijo que te dijera que si te interesaba saber lo que era, le preguntarás directamente a los médicos porque ella no te quiere tampoco cerca.
Ahora si abandonó la cocina, pero el saiyajin abrió sus ojos como platos "¿Acaso es posible que sospeche algo? No, es imposible… " Bebió un sorbo de su café "Hmn… Le haremos creer que no me importa, después de todo no debo parecer interesado y continuar así hasta que nazca al cachorro … Anoche tuve sueños demasiado perturbadores como para arriesgarme a volver a acercarme a ella por ahora..."
…
Ambos guerreros se veían exhaustos. Habían entrenado todo el día en las montañas cercanas al monte Paoz y ya sus fuerzas estaban bastante menguadas, sin embargo, aun mantenían su pose defensiva.
- ¿Qué dices?... ¿Te das por vencido, Piccoro?
-Mhgr… No seas engreído, Gokú… - luego forzó una sonrisa y agregó - Aún podría mandarte al otro mundo otra vez…
El saiyajin sonrió también, a pesar que sentía su cuerpo adolorido. Tenía ganas de continuar, pero no quería sobre exigirle a su contrincante por lo que le dijo, amistosamente - Entonces, podemos dejarlo en un empate… ¿Qué dices, Piccoro?
El aludido lo pensó un momento. También deseaba continuar, pero sabía que estaba cerca de su límite, por lo que deshizo su postura de pelea y descendió. Gokú, inmediatamente lo imitó.
El namekusejin se quedó de pie unos momentos, mientras respiraba hondo calmando su respiración. Tenía varias heridas de distinta gravedad, las que comenzó a regenerar lentamente. Para el día siguiente estaría como nuevo.
El saiyajin criado en la tierra simplemente apenas tocó suelo, se sentó para luego dejarse caer de espaldas sobre el prado mientras recuperaba el aliento.
Se quedaron en silencio unos minutos, hasta que Piccoro habló - Tu mujer no dejó entrenar hoy a Gohan…
Gokú volteó a verlo, desde donde estaba - No te preocupes por eso… Estará listo para la batalla… Además, si las cosas salen mal, es mejor que pase tiempo con Milk…
La boca de Piccoro se torció en una mueca de desagrado - Tu siempre tan despreocupado… - le dijo con un dejo de regaño.
El guerrero de cabello alborotado colocó sus manos tras su nuca, mientras decía - No es eso… Es solo que esta vez no sabemos a lo que nos enfrentamos… Nuestros enemigos ahora son androides, y aunque he luchado antes con los de la patrulla roja, Trunks dijo que eran increíblemente fuertes… Y eso que él era un súper saiyajin… Por eso mismo quiero que Gohan aproveche de pasar tiempo con su madre todo el tiempo posible...
Ambos se quedaron en silencio nuevamente. Pero Piccoro tenía desde hace unos días una pregunta en mente y pensó que era el momento adecuado para salir de su duda.
-¿Qué te dijo Vegeta? – le soltó de repente, como quién pregunta del clima.
Gokú puso cara de culpable y luego respondió - ¿Cómo sabes que fui a verlo?
Piccoro se aproximó unos pasos y le dijo, mientras cruzaba sus brazos - Por favor, Gokú. No subestimes mi inteligencia… Aunque Vegeta intentó ocultarlo, su ki se elevó bastante y el tuyo también…
El joven sonrió y le respondió calmadamente - Supongo que me emocioné un poco. Pero no me dijo nada que no diría Vegeta… Parece que tiene problemas…
Ahora fue Piccoro el que lo miró extrañado - ¿Por qué lo dices?
-Se veía más molesto de lo normal… - respondió Gokú, como pensativo.
-Pareciera que lo conoces de toda la vida…- comentó el namekuseijin.
Gokú miró al cielo. Enormes nubes blancas pasaban a gran velocidad y un poco más abajo una parvada de gansos cruzaba el cielo.
-Mmm… No sé cómo explicarlo, Piccoro… pero cuando estoy con él siento algo extraño… Como si quisiera estar en otro lugar… Pero no me refiero a alejarme de él. Es como si echara de menos algo…
Piccoro frunció. Sabía perfectamente de lo que hablaba su compañero de entrenamiento. Por lo que le dijo - A eso se le conoce como nostalgia… Me ocurrió lo mismo cuando visité Namekusei…
Gokú se quedó pensando en eso. Efectivamente era como si extrañase algo que no reconocía pero que sabía que era importante para él. Luego de unos segundos le dijo - ¿Sabes, Piccoro? Aún detesto a Vegeta… digo, por lo que les hizo a los muchachos… pero no puedo odiarlo… ¿Crees que se deba a la nostalgia?
-Mhgr… Supongo. Tal vez tu sangre de saiyajin lo reconoce como a un hermano…
El saiyajin levantó sus cejas y se quedó meditando el asunto. El conoció a su hermano, pero no había sido para nada agradable por lo que frunció mientras meditaba en ello. Con Vegeta le pasaba algo distinto, casi como lo que sentía por Piccoro ahora, sobre todo después de su muerte a manos de Freezer – No. Definitivamente es distinto… - le comentó.
Piccoro decidió que era momento de retirarse ya que la charla lo estaba incomodando y sinceramente no tenía ánimos de sentir nada por el momento - Te veo mañana temprano… - se despidió, elevándose unos metros, para después agregar con fastidio - Y convence a la madre de tu hijo, para que lo deje entrenar… Necesitamos a todos los guerreros disponibles.
Diciendo esto, Piccoro se alejó, dejando a Gokú absorto en sus pensamientos.
...
Transcurrieron cerca de dos meses y Vegeta continuaba enclaustrado entrenando, saliendo solo de vez en cuando a solicitar informes a los médicos sobre el estado de su mujer y de su hijo, por supuesto bajo amenaza de que no divulgaran sus visitas y evitando en todo momento sentir el ki de Bulma o de su cachorro ya que los sueños donde concretaba su muerte se habían vuelto demasiado recurrentes.
En cierta forma se sentía como su padre, lo que le provocó sentimientos encontrados. Ya que nunca esperó ser como él, sobretodo porque a pesar de respetarlo como tal, siempre pensó que como gobernante había sido un asco. Sin embargo al fin le encontraba sentido a aquello de permanecer al margen del desarrollo de sus vástagos ya que probablemente sus antecesores debieron pasar por lo mismo que él. Solo debía soportar un par de meses más y podría al fin volver a su habitual rutina.
Por su parte Bulma había decidido no darle más importancia a la locura de Vegeta de alejarse de ella por que de hacerlo iba a terminar enloqueciendo más de lo que ya estaba. Llegó a la conclusión de que, como Vegeta era un saiyajin, era mucho más importante para él prepararse para una batalla que estar al pendiente de ella y de su hijo, recordando lo que le había dicho la vez que le había pedido que la acompañara a su revisión mensual. Con esto en mente se hizo a la idea de que tendría que encargarse sola de su bebé y que tendría que ver en algún momento la partida de Vegeta, ya que ahora no estaban las condiciones como para solicitarle ningún favor. Por lo mismo intentaría evitar pensar en él y dedicarse por completo en crear un vinculo con su hijo, ya que aun no asumía del todo lo que le estaba ocurriendo.
A pesar de este nuevo malentendido, ninguno de los dos podía negarse a sí mismo que extrañaba al otro y que no hallaban la hora de volverse a ver y los padres de Bulma estaban conscientes de esto, pero ninguno se atrevía a intervenir más en el asunto, por lo que por primera vez en mucho tiempo los dejaron en paz. Solo deseaban que su nieto naciera pronto para poder conocerlo y sobre todo consentirlo.
…
Bulma se retiró esa noche temprano a su habitación. Una vez en su cuarto, no pudo evitar pensar en su esposo y aquel repentino rechazo, que la hacía sentir miserable. Se sentó en su cama, y lloró por un rato pero de un momento a otro la rabia la invadió y agarró una almohada la cual lanzó lejos mientras gritaba - ¡Estúpido Vegeta!
En ese momento su bebé dio un brincó, lo que llamó su atención, sonriéndose enseguida para decirle - ¡Tu padre no es estúpido! El muy maldito sabe muy bien lo que hace… Pero que no me lo diga es lo que me hace enojar… Creo que hice bien en no volver a insistirle… Ya se dará cuenta solo de lo que se pierde… Lo único que me inquieta es que ya no me quiera, pero para eso mejor salgo de dudas de una vez por todas.
Así que decidió hacerse la valiente y preguntarle directamente al saiyajin por sus sentimientos hacia ella. Ella nunca había tenido miedo de expresar sus sentimientos, cosa que le había traído más de algún problema en su juventud, pero era lo que debía hacer en este momento. Debía salir de dudas de una vez y así no tendría que seguir especulando con respecto a su relación con el príncipe. Retomaría nuevamente las riendas de su vida, a su estilo. Si aún la amaba, lo esperaría a que terminara con su loco experimento y si no, simplemente continuaría como ella sabía hacerlo, con la frente en alto y orgullosa de ser la gran Bulma Briefs.
Con su mente ya más clara, y sin dudarlo más, se dirigió a la cámara a paso firme. Una vez frente a la entrada, no lo pensó y activó el comunicador. Allí vio de inmediato a su casi ex-esposo, haciendo piruetas vestido con su típica ropa de entrenamiento.
-Vegeta… Tenemos que hablar – dijo sin pensarlo más.
-No tengo nada que tratar contigo… A menos que traigas lo que te solicité– respondió, sin dejar de hacer sus piruetas.
Bulma se molestó. Había trabajado bastante en los trajes y en los robots, emocionada con la idea de verlo cuando los fuera buscar. Pero no contaba con que Vegeta no tenía en mente ir por ellos. Y como ella ya le había mandado a decir que no lo quería cerca, había optado por pedirle a Bunny para que le avisara.
- ¡Hace semanas que mi madre te dijo que estaban listos! – se metió la mano a un bolsillo de su jardinera maternal y sacó dos cápsulas, que le mostró a Vegeta para luego dejarlas sobre el comunicador - Si tanto los quieres ¡aquí los tienes!
- Tu madre… No era la que debía avisarme… - comentó mientras hacía un giro frente a la pantalla.
- ¿Y eso que más te da? Los tuve en el tiempo que te dije y ni siquiera preguntaste por ellos…
El saiyajin se dejó caer con pesadez sobres sus dos pies. Se encogió de hombros y le dijo - Supongo que ya no importa… - luego comenzó a dar puñetazos al aire, mientras le preguntaba - ¿Entonces que mierda quieres?... Si es por lo de la visita al médico… No necesitas mi compañía…
-Ni quien la quisiera… - respondió ella cruzándose de brazos - No, Vegeta, no se trata de eso... Ya lo dejaste muy en claro aquella vez.
-Hmn… Si no es nada que me interese, vete... – le dijo, sin dejar de lado sus ejercicios.
-No, hasta que hablemos – insistió, aunque el saiyajin la estaba sacando de sus casillas con sus evasivas. Por lo que finalmente exclamó - ¡Demonios, Vegeta! ¿Te puedes estar quieto un momento? ¡Tenemos que hablar!
- ¡Tsk! – hizo, parando en seco un golpe y volteando a verla con una sonrisa burlona - y ¿que se supone que estamos haciendo, genio?
- ¡Deja de burlarte! ¡Estoy tratando de tener una conversación seria contigo! – exclamó, pero se dio cuenta que si empezaba a gritarlo no sacaría nada en claro. Debía calmarse, por lo que respiró hondo.
Miró a su esposo y este simplemente estaba allí de pie, observando la pantalla con su eterno ceño fruncido. Debía preguntárselo de una vez, para terminar con aquella incertidumbre.
Pero Vegeta no solo la miraba, sino que la estaba grabando en su memoria, hace mucho que no la veía y pensó que el embarazo le sentaba bastante bien. Su cabello había crecido bastante y lo llevaba suelto, como cuando viajaron a Temkari. Apretó sus puños con fuerza y cerró sus ojos un momento, apartando cualquier sentimiento que pudiese afectar a su juicio.
- Necesito dejar en claro que pasa entre nosotros… - le solicitó Bulma, con algo de ansiedad - Es decir, debo saber… Si tú…Si tú aun tienes sentimientos por mi…
Vegeta abrió sus ojos, sorprendido por las palabras de su mujer, pero de inmediato corrigió su falta, soltando una carcajada bastante estudiada - Ja, ja, ja… - rio colocando sus manos en las caderas - ¿De eso querías parlotear?…
-¡Vegeta!
Él volvió a su seriedad y agregó, cerrando sus ojos al tiempo que levantaba una ceja – No tengo tiempo para reclamos sentimentales. En menos de un año solar aparecerán esas chatarras y no puedo dejar de entrenar solo para oír tus reclamos… Además, creo recordar perfectamente cuando te dije que esas cosas no forman parte de mi cultura por lo que jamás oirías salir ese tipo de idioteces de mis labios - luego la miró directamente e hizo un gesto de pedir permiso, agregando con una sonrisa – Si eso era todo… ¿puedo continuar, mujer?
Bulma se quedó observándolo y frunció. Enseguida, apagó el comunicador y se retiró, furiosa. No había obtenido más que evasivas nuevamente. Sin embargo, le extrañó que Vegeta la molestara como solía hacer, ya que últimamente ni siquiera cruzaba palabra con ella. Eso le indicó que no le era del todo indiferente al saiyajin, lo que en parte la dejó más tranquila y con la esperanza de que las cosas se podrían solucionar. Debía confiar en él y esperar a que terminara con lo que fuera que estaba intentando hacer. Pero había algo más, la forma en que la miraba, se le hizo sospechoso, definitivamente Vegeta ocultaba algo.
…
Por la tarde fue a su oficina y sacó el enorme archivo de contabilidad. Debía ingresar los datos del día anterior y aunque le parecía una soberana tontería, pensó que le serviría para pensar en otra cosa que no fuera darle vueltas al asunto del alejamiento del saiyajin.
En eso estaba cuando un par de golpecitos a la puerta la puso en alerta. La puerta se entreabrió y se asomó la cabeza de su padre - ¿Puedo pasar, hija? - le preguntó con una sonrisa.
-Claro, papá… ¿qué ocurre?
El científico ingresó y ella le indicó que tomara asiento.
Una vez sentado le dijo - Bulma, venía a preguntarte si aún estás de acuerdo en que vaya a la Convención Científica de este año…
-Pero ¿por qué preguntas eso?
-Bueno, para serte franco no quisiera perderme el nacimiento de mi nieto, je, je… - dijo llevándose una mano a la nuca.
Bulma lo miró con dulzura - Ay, papá… No tienes de qué preocuparte… Aún falta un par de meses para que nazca y por lo que me dijo el doctor Soup, todo va excelente… Vayan tranquilos, que está barriga no irá a ninguna parte…
- ¿Estás segura?
-Sí, papá… Y si llego a estar en peligro, está Vegeta… - bajó su vista al escritorio - Aunque si lo pienso bien, no sé si pueda contar con él… Con ese extraño experimento que está llevando a cabo…
El profesor la miró y suspiró - Ya verás que sí… Sí está entrenando de esa manera tan exhaustiva debe ser para protegerlos a ustedes…
-¿En serio crees que lo hace por nosotros?… - le preguntó volviendo a verlo a los ojos - Lo siento por bajarlo de tu pedestal, papá, pero Vegeta es un maníaco psicópata y si está entrenando de esa manera, es para alimentar ese ego enorme que tiene y vencer él solo a los androides para dejar en ridículo a Gokú y después vencerlo… Ah, y no creas que no noté que tú le ayudaste…
El anciano sonrió y se puso de pie - Ja, ja… No lo hice por molestarte hija… Pero tú sabes que Vegeta no acepta un no por respuesta… Es un muchacho muy convincente.
-Ay, ni que lo digas… - respondió Bulma, forzando una sonrisa.
El señor Briefs prefirió cambiar de tema - Bueno, en cuanto a lo otro. Si me dices que todo estará bien, entonces nos iremos tranquilos.
-Sí, papá… no te preocupes. Y espero que te vaya bien con la exposición…
-Gracias, querida…
El profesor salió de la oficina de Bulma y ella se quedó pensativa un momento. "Mi padre, siempre buscando excusas para justificar a ese canalla de Vegeta… lo mismo mamá… Si lo pienso, es gracioso pensar que Vegeta lucharía por nosotros. No es más que un egoísta cabezota… Bueno, que se le va a hacer…"
Se encogió de hombros y volvió a su trabajo.
…
Vegeta sintió su estómago gruñir con fuerza y él mismo gruñó también. Se dirigió a la consola, apagó la gravedad y deshizo su transformación. Luego, se secó el sudor con una toalla y la dejó sobre sus hombros, mientras se dirigía a su pequeño abastecimiento de bocadillos. Pero al abrir la nevera frunció molestó, pues no quedaba más que una barra energética.
- ¡Maldición! – exclamó, azotando la puerta.
Decidió ignorar a sus tripas y bebió dos botellas de agua. Pero su estómago volvió a rugir, ahora con más fuerza.
Culpó a la señora Briefs, ya que al parecer ella estaba con ganas de platicar nuevamente, por lo que comió poco y rápido, para evitar su parloteo incesante. Por lo mismo había olvidado tomar las provisiones que ella misma le llevaba para abastecerse.
Soltó un bufido y con la toalla aun sobre los hombros, salió de la cámara, para poder ir a comer algo. Al principio solo asomó su cabeza, concentrándose con cuidado en las presencias de los habitantes y entonces se dio cuenta de que había un intruso en la casa "Seguramente se trata de algún insecto de poca monta… Veamos que hace en mi territorio…"
Por marcar su espacio olvidó completamente de lo de no acercarse a Bulma, porque no había nada que le molestara más que alguien intentando sacarle información a su mujer o, mejor dicho, acercándosele.
Caminó hacia donde sentía la presencia y llegó hasta la sala, donde se asomó con cara de malvado, dispuesto a enfrentar al intruso. Era su hogar y debían haberle avisado siquiera que vendría alguien.
Pero su cara de maldad cambió inmediatamente a una de completa sorpresa, cuando vio quien estaba de visita.
En la sala estaba Bulma, bebiendo algún refresco, acompañada de una mujer muy delgada, de cabello corto rubio y que vestía de colores oscuros. Apenas se detuvo en la puerta, ambas mujeres voltearon a verlo.
- ¡WOW! – exclamó la muchacha rubia, poniéndose de pie, al verlo – No es para nada como me lo imaginaba… ¿En serio es un príncipe alienígena?
Vegeta quedó de piedra. No se esperaba ver a una amiga de su mujer. Había creído que se encontraría con alguno de los desesperantes insectos, amigos de Bulma. Además, no comprendía por qué su mujer divulgaba información sobre él a alguien ajeno a su círculo.
-Sí, Tights. Te presento a Vegeta IV, príncipe de los saiyajin – dijo Bulma, sintiendo una patadita en su vientre.
Vegeta se quedo quieto sin decir ni media palabra.
- ¿Acaso eres mudo? – preguntó la rubia, viéndolo con esa misma mirada curiosa de su compañera.
Entonces el saiyajin lo recordó todo. Él sabía que Bulma tenía una hermana y lo confirmó cuando los padres de Bulma se fueron unos días de la casa un tiempo atrás. También la había visto en esos álbumes que le mostró Bunny y en una fotografía que tenía su mujer dentro de un libro. Pensó en ese momento, que no se parecían en nada pero ahora notaba el parecido. También recordaba que los señores Briefs cada cierto tiempo iban a verla, pero que ella nunca venía de visita. Eso era sospechoso.
- ¿Por qué no me notificaste que vendría tu hermana? - interrogó, mirando a su esposa.
Bulma lanzó una risotada, algo forzada, mientras sujetaba su barriga - Ja, ja, ja…. Vegeta, no te enojes. Ni yo sabía que vendría. Justo iba a salir con mamá, cuando llegó de sorpresa.
- ¿No vas a saludarme, cuñado? – le preguntó Tights, como quién saluda a un niño.
Tights sabía cómo era el carácter del saiyajin. Su madre no paraba de hablar de él cuando la llamaba o la visitaba. Cuando se enteró que su hermana estaba esperando a su sobrino, reacomodó su agenda de viajes, para poder ir a verla lo antes posible. Pero le fue imposible, así que decidió que mejor iría cuando naciera la criatura. Sin embargo, su madre la había llamado para pedirle que se quedara unos días, mientras ellos iban a la Conferencia, para que Bulma no se sintiera tan sola. Le pareció perfecto, ya que coincidió con la entrega de su último libro, así que contaba con algunos días, antes de irse de gira promocional.
Vegeta se sonrió de lado, decidido a tratarla tal como a los demás habitantes de la casa. Se cruzó de brazos y le espetó - Antes de decir si es un placer o no conocerte, dime… ¿eres igual de escandalosa que tu hermana o solo es un gen recesivo?
Bulma frunció y le llamó la atención - ¡Vegeta!... – exclamó, pero esta vez un puntapié un poco más intenso la detuvo de seguir gritando.
Tights se rio ante la ocurrencia – ja, ja, ja… ¿Sabes, Vegeta? Eres simpático… Aunque al parecer eres tan gruñón como dicen…
Vegeta levantó sus cejas y la miró extrañado - ¿Me llamaste gruñón?
Bulma tuvo un mal presentimiento. Se le hacía demasiado familiar esa escena.
-Sí… - respondió la rubia - Tienes mal carácter ¿eh?... Bueno, debo decir que eres hecho para mi hermana… ¡Eres todo un ejemplar!
Vegeta se sonrojo y se molestó, todo junto - ¡No digas tonterías! – exclamó el saiyajin, apretando sus puños.
A Tights le corrió una gotita por su sien, mientras sonreía nerviosa. Le pareció gracioso que un tipo que se veía tan rudo, se sonrojara por una tontería como esa. De todos modos, se atrevió a continuar
- Cuñado… si no estás muy ocupado ¿te puedo hacer unas preguntas? Es que planeo escribir una nueva novela de ciencia ficción y me gustaría saber más detalles de otros planetas, digo, como referencia… ¿No tienes problema, cierto?
La peli turquesa decidió intervenir - Tights, no creo que sea buena idea… - dijo levantándose con cuidado del sillón y comenzando a jalar a su hermana - Vegeta está muy ocupado con su entrenamiento y además quería pedirte que me acompañaras de compras… Mamá extravió su labial favorito y sin él no va a ninguna parte…
- ¡Oh! ¡Qué mal! – exclamó siguiendo a su hermana. Luego desde la puerta le gritó al saiyajin - ¿Puede ser después, cuñado? ¡Me quedaré unos días…!
Vegeta frunció y se marchó hacia la cocina por algo de comer. Ya tenía suficiente con su escandalosa, como para aguantar a otra que al parecer no se enojaba por nada. Y que para rematar era igual de parlanchina que la loca mayor.
…
Cuando llegaron a la puerta Tights miró a Bulma y le preguntó preocupada, al ver que la peli turquesa se afirmaba la barriga.
- ¿Te duele algo, hermanita?
-Sí, es que este bebé patea bastante duro…
- ¿Cómo hace rato?
-No… Cuando lo tocaste fue amable… Ahora parecía como que estaba dando de patadas de luchador…- comentó Bulma, recomponiéndose. Pero de inmediato se llevó las manos a las caderas y la increpó - ¿Qué fue todo eso en la sala, Tights?
Ella la miró extrañada - ¿? ¿De qué hablas, Bulma?
La peli turquesa frunció y la señaló de manera acusadora - ¡No lo niegues! Le estabas coqueteando a Vegeta…
-Ja, ja, ja…. – Tights no pudo evitar reírse.
- ¿Por qué te ríes? – preguntó Bulma, contrariada.
-Hermanita, definitivamente deben estar afectándote las hormonas… Aunque tu esposo es muy sexy, no me interesa en lo más mínimo como hombre… Tú sabes que me encanta obtener información de lugares nuevos. Eso es todo el interés que tengo en él.
Bulma relajó su ceño y le preguntó - ¿y qué pasó con Jaco? ¿Acaso él no es tu informante?
La rubia puso cara de hastío - Él ya me ha dicho todo lo que sabe… y últimamente no lo han enviado a misiones nuevas, por lo que no he podido acompañarlo… todo ha estado bastante aburrido… - puso su mano frente a su cara como para contar un secreto – Pero la verdad, yo creo que lo suspendieron…
Bulma frunció un momento y luego suavizó su mirada - Tienes razón… Disculpa, Tights… es que con esto del embarazo me comportó más loca de lo normal… Además, últimamente Vegeta y yo no hablamos mucho…
-No te preocupes… - dijo dándole una palmadita en el hombro - Ya se le pasará. He leído por ahí que es una etapa normal por la que pasan algunos hombres… Yo tengo mi propia teoría.
- ¿Tú tienes una teoría? – preguntó Bulma, ya más relajada – Pues siendo así, quiero oírla.
Tights se puso sería y respondió - Creo que se sienten totalmente intimidados por las capacidades femeninas…
Ambas rieron y Bulma se quedó observando a su hermana, mientras lo hacían. La envidiaba, era muy parecida a su madre en ese sentido, todo se lo tomaba con calma.
Apareció su madre en medio y las tomó a las dos por los brazos, diciendo - ¿Están listas, queridas? Me alegro mucho de tener una tarde de compras con mis dos niñitas… Recuerden llamarme hermana ju, ju, ju – terminó guiñándoles un ojo.
Bulma rodó sus ojos y Tights resopló cansada. Bunny les sonrió y agregó - No pongan esas caras… Saben que es una broma. ¡Vamos, muchachas! Apresurémonos antes de que se nos haga tarde…
Las tres mujeres dejaron la Corporación en un vehículo.
...
Por la noche, luego de cenar, la familia compartía en la sala de estar del primer piso. Aunque solo la familia Briefs, ya que Vegeta continuaba encerrado en la cámara.
- Y dime, hermanita… - inició conversación Tights - ¿ya pensaste en un nombre para el bebé?
Bulma bajó la vista para responder
- Este… No, aun no lo he pensado…
- Pero ¿cómo? Yo ya tendría una lista para niño y una para niña… ¿Si quieres te ayudo a elegir?
Bulma levantó su vista hacia su hermana y contestó
- Gracias, Tights, pero prefiero esperar a saber que es… Voy a esperar hasta que nazca.
- Como quieras… - le contestó su hermana, comprensiva - pero pienso que deberías continuar con la tradición familiar.
Bulma no pudo evitar pensar en que no había tenido la oportunidad de hablar sobre eso con el saiyajin.
- ¡Eso suena fabuloso! – exclamó Bunny – Hay muchos nombres muy lindos…
Bulma se encogió de hombros. Realmente no se sentía de humor para hablar sobre su bebé. Aunque se había prometido que lo iba a querer y a proteger, hasta de Vegeta si fuera necesario, aun no sentía ese vínculo especial del que hablaban en las revistas para madres primerizas.
-Tights… – intervino el profesor, al ver que Bulma no estaba de ánimos, intentando desviar el tema de conversación - ¿Ya viste el cuarto de tu sobrino?
-La verdad es que no… ¿puedo? – preguntó mirando a Bulma.
-Sí, seguro… - respondió la peli turquesa.
Todos se levantaron de sus asientos para poder ir al segundo nivel. Sin embargo, en ese preciso instante se activó el comunicador
-¡Mujer, ven de inmediato!… está estúpida cosa se descompuso.
Todos voltearon a ver a Bulma, pero sobre todo Tights que no esperaba que ese hombre tratara así a su hermana, sabiendo aún que había alguna visita. Había oído las historias de su madre sobre aquello, pero creyó que estaba siendo exagerada, como de costumbre. Además, durante la tarde se enteró del problema que tenía su hermanita con él saiyajin. Sin embargo, cuando vio que Bulma se dirigía furiosa al comunicador, vio un brillo especial en la mirada de su hermana. Sonrió y tomando a sus padres de los brazos, dijo, bajito - Vamos, no nos metamos en la reconciliación…
Estaban por subir la escalera cuando oyeron
- ¿QUE TE PASA, VEGETA? ¿ACASO SE TE OLVIDÓ QUE TENGO VISITAS?
…
Bulma partió hecha una furia hacia la cámara. Cuando llegó, Vegeta estaba recostado en la entrada y la miraba con su ceño fruncido.
- ¿Qué le hiciste? – interrogó la científica, al llegar a su lado. Sintió de inmediato a su bebé moverse.
Vegeta respondió - ¿Por qué crees que le haría algo? Esa porquería dejó de funcionar en medio de una de mis técnicas. Agradece que evité que se destruyera la propiedad…
La mujer lo miró de arriba abajo, no parecía malherido. Pasado su momento de preocupación, le reclamó - ¿Qué te agradezca? ¡Eres un abusivo!... Estaba ocupada, Vegeta… Y lo sabías… Además, eres un grosero ¡¿Que te costaba acompañarnos hoy a cenar?!
Vegeta la ignoró y entró a la cámara, mientras le decía - En el tiempo que perdiste gritándome hubieras solucionado el maldito problema…
-Uyy, ¡Cállate, antes de que me arrepienta de haber bajado! – exclamó, siguiéndolo.
Una vez dentro, Bulma buscó una caja de herramientas que tenía en un gabinete, bajo la consola. Luego se aproximó a la tapa y, sentándose al lado, con bastante dificultad, la sacó con toda calma. Vegeta la miraba hacer, sin perder detalle de la anatomía de su esposa, no sabía por qué, pero las redondeces de aquel cuerpo se le hacían demasiado atractivas. Sí, prácticamente la estaba devorando con la mirada.
La peli turquesa frunció al remover la tapa. El problema era un cable quemado.
- ¿Qué significa esto? – preguntó, volteando a verlo, pero en ese momento sintió una patada, que intentó disimular. El saiyajin la miró suspicazmente, y respondió - Ni idea… supongo que los materiales no están al nivel de mi poder…
Bulma rodó sus ojos, volviendo su atención al supuesto problema y luego de ver qué tipo de cable era, comentó - Voy a tener que ir a buscar un repuesto… - se comenzó a levantar y agregó - Creo que en mi oficina teng… ¡AUCH! – exclamó, quedando a medio camino y agarrándose la barriga
Vegeta, estiró sus manos hacia ella para sostenerla, pero se detuvo en seco y abrió sus ojos sorprendido. El nivel de pelea del bebé se había elevado de golpe.
Ella levantó su vista hacia él. Sus ojos brillaban, llenos de lágrimas. A pesar del dolor, le sonrió a su esposo al notar su expresión. Pensó que era una excelente oportunidad de sonsacarle algo sobre sus sentimientos hacia ella - Vegeta… - le dijo con algo de dificultad - él, me acaba de patear… será un bebé muy fuerte…
Él se la quedó viendo, con sus manos aún a medio camino hacia ella. Bulma no sabía que ya lo había sentido moverse ni mucho menos que él era el causante de los ataques del bebé en su interior.
El saiyajin se recuperó de la sorpresa inicial, dejando caer sus brazos a los lados y le dijo, apartando su mirada e intentando sonar seco - Es lo de esperarse… Después de todo tiene sangre saiyajin…
- ¿Te gustaría… sentirlo moverse? – preguntó ella tomando la mano derecha de Vegeta y acercándola a su vientre.
Vegeta se sintió horrorizado, si el bebé le causaba ese daño a su mujer con solo tenerlo cerca, no se podía ni imaginar que ocurriría si llegase a tocarla en la barriga. No sabía cómo actuar en esa situación ni cómo reaccionaría él mismo al hacerlo. El jamás vio a su padre preocupado por el bienestar de su madre, lo único cierto era que la había dejado morir, obedeciendo las órdenes de Freezer. Además, las saiyajins estaban hechas para resistir ese tipo de embistes de la naturaleza. Pero Bulma, su mujer, era una débil humana que intentaba lidiar con un embarazo saiyajin, y no de cualquier saiyajin, ella cargaba al heredero del príncipe.
Fue entonces que entró en pánico, si la llegaba a tocar, con su hijo así de agresivo, posiblemente la mataría y si no lo hacía el cachorro probablemente lo haría él. Sin embargo, sudó un momento ya que si morían no tendría que preocuparse por aquella debilidad, pero de solo pensarlo su corazón pareció detenerse un segundo. Debía actuar rápido, así que optó por la acción que más le acomodaba, mientras decidía que hacer: huir.
Retiró su mano con brusquedad, le dio una última vista al vientre de Bulma y avanzó hasta la puerta, desde donde le dijo, solo volteando un poco su cabeza - Volveré más tarde. Espero que para entonces hayas reparado el desperfecto… - salió de la vista de su esposa y se detuvo en el pasillo, apretando sus puños a ambos lados "¡Imbécil!... ¿En qué mierda estaba pensando? No puedo ni acercarme, sin que mi propio hijo intente atacarme o yo pueda asesinarlos y ¿pensaba que podría tener sexo con ella?… ¡demonios!... ¿Qué está mal conmigo?"
Ni el mismo se entendía y eso lo enfurecía. Decidió buscar un sitio donde permanecer mientras Bulma se encargaba de la cámara para poder calmarse y pensar las cosas más fríamente.
Por su parte, Bulma se quedó volteada hacia la puerta, bastante desilusionada. No comprendía que había estado mal, si él parecía haber vuelto a ser el de siempre con ella. De hecho, era obvio que había inventado esa falla solo para verla, y sin nombrar la expresión que pudo ver en su rostro cuando el bebé la pateó. Entonces lo notó "Es verdad, me patea con fuerza solo cuando estoy cerca de Vegeta… ¿puede reconocer a su padre?... Eso es sorprendente… Se nota que será muy inteligente"
Resignada, pero un poco más animada, retiró la pieza dañada y se dirigió a su oficina.
Mientras revisaba entre sus cosas, buscando un repuesto, no podía dejar de darle vueltas a lo ocurrido. No entendía el motivo de que Vegeta dañara la cámara y la llamara para repararla si finalmente no quería ni tocarla. Lamentablemente una idea terrible se coló en su cabeza "es imposible… Pero no puedo dejar de sentir que algo está terriblemente mal … ¿Qué otra explicación hay para lo que hizo? Después de todo hace casi dos meses que no salía de la cámara hasta ahora … y no fue precisamente para acercarse a mi... Ay, Bulma, deja de pensar idioteces… ¡es de Vegeta y Tights de quienes estás dudando!… Es tonto solo pensarlo… es imposible que haya habido una conexión a primera vista entre ellos… Debe ser una tonta coincidencia. Sí eso debe ser... Lo mejor será ir a reparar esa cosa y luego irme a dormir. Tights tiene razón, esto del embarazo realmente me está afectando…"
…
Vegeta se dirigió a la cocina pensando en comer algo mientras, pero al llegar al corredor donde estaban las escaleras, se encontró con Tights que justamente subía a hablar con sus padres.
-Hola, cuñado… Pensé que estarías con Bulma – lo saludó ella.
Vegeta frunció el ceño y siguió de largo, mientras le decía - Pues pensaste mal… La escandalosa de tu hermana está reparando la cámara…
-Oh, qué mal…- dijo desilusionada, pero de inmediato cambio su humor para agregar - Oye, si no tienes nada que hacer… ¿podríamos conversar un rato?
-No – le respondió y se dirigió hacia la cocina.
Tights no se dio por vencida y de una carrera pasó por su libreta de notas y su grabadora, que estaban en su cartera, sobre un sillón de la sala. Luego, sin dudarlo siguió al saiyajin ya que nadie se escapaba de sus entrevistas, mucho menos un alienígena con tanta información como ese.
…
Vegeta estaba vaciando la nevera y frunció al sentir la presencia de la hermana mayor de su mujer, notando que su ki era muy similar al de Bunny.
- ¿Qué mierda quieres? - le preguntó, cuando la sintió entrar a la cocina.
-Oye, no seas grosero… Ya te lo dije, solo quiero hacerte unas preguntas. De todos modos, ninguno tiene nada que hacer por ahora…
Vegeta levantó una ceja y le indicó el cerro de alimentos – Habla por ti… yo voy a comer… - iba a agregar "solo", pero fue interrumpido por la rubia.
- ¡Estupendo! ¿Me puedes hacer un sándwich? Así te acompaño.
Ahora la expresión de Vegeta pasó a una de incredulidad "¿Prepararle un sándwich? Esta está más loca que su madre…"
-Si quieres algo, ve y prepáratelo tu misma… - le gruñó.
Tights se sonrió - Sí, no hay problema…- comentó, dejando sus cosas sobre la mesa y dirigiéndose al mesón - ¡Me alegra mucho que aceptarás que te acompañe!
Vegeta frunció profundo, al darse cuenta que lo había hecho caer en un vil truco. "La desgraciada es igual a su madre"
Dejó los alimentos sobre la mesa y se dispuso a tragar, con la idea en mente de ignorar a la muchacha. Pero ésta solo se preparó un sándwich de mantequilla de maní y tomó asiento cerca del saiyajin, quedando boquiabierta un momento, al verlo tragar tal cantidad de alimentos. Sin embargo, en seguida se sonrió y le comentó - Tú sí que comes ¿eh?... Bueno, dime Vegeta… este ¿Cómo era tu planeta?
Vegeta frunció y la ignoró. Aunque le llamó la atención que ella preguntara en pasado, supuso que ya sabía bastante de él y supo de inmediato quién podía ser la responsable de divulgar dicha información.
-Vamos… después de todo somos familia… además te prometo que con la información que me des, solo escribiré una novela de ficción…
- ¿De ficción? – no pudo evitar preguntar el saiyajin, después de tragar lo que tenía en la boca.
- Sí… -asintió la rubia y luego agregó, comprendiendo - Oh, disculpa… ¿No te lo había dicho Bulma?…¡Soy una escritora!
Él si lo sabía. La madre de su mujer se lo había dicho en más de alguna oportunidad, pero a él no le interesaba. Lo pensó mejor y concluyó que no sería mala idea distraerse un poco molestando a la mujer esa. Ya que hace mucho que no hacía más que pensar en sus problemas y en cómo mejorar sus técnicas. Además, estaba cansado de tener que permanecer encerrado como si se tratara de una bestia. Definitivamente necesitaba un poco de aire fresco y algo de distensión.
-De acuerdo, humana… - respondió con una sonrisa ladina - Responderé solo si lo considero conveniente… - luego la amenazó - Pero si haces una sola pregunta estúpida me retiraré enseguida…
Tights levantó sus cejas, analizando la oferta. Pensó que de todas formas no tenía nada que perder y que solo debía ser astuta para conseguir la información que necesitaba.
-Acepto tu oferta, cuñado – respondió con una sonrisa la rubia – Y me agrada eso de que me llames "humana", me hace recordar que estoy con un alienígena, ya sabes, después de todo somos de planetas totalmente distintos… Para la entrevista, ¿te puedo tratar de "saiyajin"?
Vegeta la miró extrañado y luego sonrió casi imperceptiblemente. "No se parece en nada a ella…"
-Comprendo… Pero, te advierto que no estoy aquí para ser agradable…
Tights lo miró a los ojos y entrecerró su mirada. Luego volvió a sonreír y le dijo - Está bien… Entonces, seré lo más breve posible… - vio que aún quedaban alimentos en los platos del saiyajin, por lo que agregó - Pero termina de comer, yo te espero.
El saiyajin frunció, y terminó con su comida solo porque tenía hambre y no porque ella se lo indicara.
Luego de unos minutos, en que ambos comieron en silencio. Tights se atrevió a preguntar, al ver que Vegeta dejaba de lado los cubiertos - ¿Podemos comenzar, cuñado?
El príncipe levantó una ceja y luego se puso serio nuevamente. Limpio su boca y yendo a la nevera sacó una cerveza. Tights solo lo miraba hacer, hasta que lo vio tomar asiento nuevamente. Acomodó su lapicera entre sus dedos y preguntó, al tiempo que con su otra mano activaba la grabadora - Muy bien… ¿Podrías contarme algo sobre la cultura saiyajin?
Vegeta bebió un sorbo antes de responder, indicándole el dispositivo con un gesto de su cabeza - No puedes guardar registro de esto…
- ¿Te refieres a la grabadora? No te preocupes… Nos apegaremos al secreto entrevistado-entrevistador, es decir, no voy a divulgar nada de lo que digas, si así lo quieres... Además, como te dije es para una novela, la gente pensará que lo inventé.
Vegeta la miró con suspicacia y le advirtió - Entonces no uses el nombre saiyajin para referirte a mi… ni a mi raza.
- ¿Esa es tu condición? – preguntó extrañada Tights.
-Sí… ¿algún problema, humana?
Tights sonrió. No era algo que no pudiera solucionar - Está bien, Vegeta… Sabía que eras hermético, pero no me imaginé que tanto… Prometo no usar la palabra saiyajin.
Vegeta se recostó en su lugar, tronó su cuello y luego dijo, haciéndose el interesante
-Estoy listo… ¿Y tú, humana?
Tights se puso seria y se preparó para comenzar a disparar sus preguntas.
…
Al día siguiente Bulma se despertó cansada. Estiró su mano para apagar el despertador y se encontró con un papel.
Era una nota de su madre
"Querida, decidimos marcharnos a la convención lo antes posible.
Por favor no dejes que el bebé nazca antes de que regresemos.
Cualquier cosa no dudes en avisarnos
Un beso.
Papá y Mamá"
Sonrió y decidió que era mejor levantarse de una vez. Aprovecharía la visita de su hermana para ponerse al día con chismes y anécdotas. Sin embargo, aun sentía esa espina de duda clavada en su pecho.
Se duchó y al salir, se vistió con un vestido maternal amarillo, cepilló su cabello y se colocó un labial suave. Pero en vez de ir a la cocina a desayuna, se dirigió hacia la cámara de gravedad, para ver que todo funcionara correctamente y no lo iba a negar, quería ver nuevamente a Vegeta.
Activó el comunicador y cuál fue su sorpresa al ver que estaba apagada. Espero unos minutos, por si Vegeta estaba en el baño lateral, pero nada pasaba por lo que decidió entrar.
La compuerta no estaba trabada, así que una vez dentro, se dirigió al cuarto lateral y, dudando un poco, dio un par de golpes. Pero no obtuvo respuesta, por lo que se envalentonó y abrió de un golpe la puerta.
El baño estaba vació, lo que significaba que el saiyajin no estaba en la cámara.
Su corazón latió fuerte y sintió sus rodillas doblarse. Se apoyó en la puerta del cuarto de baño y respiró agitada, temiendo lo peor. Ya que a esa hora Vegeta siempre estaba entrenando y era imposible que estuviera aun vagando, sabiendo que estaba su cámara en funcionamiento "No puede ser… Espero que mi corazonada sea errónea… Debo hallarlo cuanto antes y salir de dudas"
Se calmó y se dirigió con seguridad al único lugar donde Vegeta podía estar, si no estaba en la cámara de gravedad: la cocina.
…
Vegeta no podía sentirla más. Sin embargo, esto no le causaba ningún alivio. Era lo mejor para todos, pero sospechaba que su mujer lo odiaría el resto de su vida por no estar a su lado estos últimos dos meses antes de que diera a luz "las hembras humanas son demasiado complicadas… Los saiyajin no nos preocupamos por esas idioteces. Solo quiero estar presente cuando nazca para poder medir su poder de pelea como debe ser… Allá ella si quiere enfadarse, de todas formas me había dicho que era capaz de hacerse cargo sola del crío…"
Faltaban solo ocho meses para que aparecieran los androides y ya no podía seguir perdiendo el tiempo. Debía aumentar sus poderes y mejorar sus técnicas para salir victorioso, antes de poder proclamarse emperador y conquistar el universo. Pero la imagen de su mujer no abandonaba su mente.
- ¡Maldición! – murmuró entre dientes, cerrando sus ojos y cruzando sus brazos.
Intentaría dormir un rato, después de todo se había mantenido despierto toda la noche por culpa de su cuñada.
…
En la cocina Bulma solo encontró a Tights escribiendo en una portátil, acomodada en una de las cabeceras de la mesa del desayunador.
-Hola, hermanita – saludó la rubia la verla entrar.
- Sí... Hola ¿Qué haces? - preguntó, no muy amable Bulma.
Tights la miró extrañada un momento y luego le respondió, con tranquilidad - No mucho… transcribiendo algunas cosas para mi novela… ¿Cómo te fue con Vegeta?
Bulma frunció, mientras se servía un vaso de agua - Mal… Ayer me pateó el bebé frente a él y simplemente me dejó sola…
Tights se quedó en silencio un momento, luego comentó - Eso es malo… ¿Te puedo hacer una pregunta indiscreta?… Él ¿No quería tenerlo?
Bulma se puso a la defensiva - Por supuesto que sí. Es más. él fue el de la idea…
La rubia deslizó su lengua por sus labios, antes de comentar - Tal vez está asustado…¿No crees?
- ¿Asustado? – preguntó Bulma, interesada, tomando asiento al lado de su hermana.
-Sí, hay hombres que entran en pánico con la paternidad…
Bulma se la quedó observando. Su madre también le había dicho aquello - ¿Tú crees que sea eso lo que le pasa?
Tights se encogió de hombros y siguió escribiendo - Es lo más probable…
Bulma lo pensó un momento y comentó, no muy convencida - Puede que tengas razón… Pero tratándose de Vegeta es casi imposible saber que pasa por su cabeza.
-No lo creas… - dijo Tights, guiñándole un ojo - Yo puedo sacarle información a cualquiera que me proponga…
Bulma se la quedó mirando. Esa frase le sonó a que su hermana sabía algo que ella no. Además, conocía perfectamente lo insistente que podía llegar a ser la rubia cuando requería información y que era altamente probable que hubiera perseguido a Vegeta con tal de sonsacarle algo. Aún así prefirió ir con cautela - Creí que tú habías conseguido hablar con él, digo, por lo de tu novela…
La rubia levantó la vista del ordenador - ¿por qué lo crees?
A Bulma no le gustó para nada que su hermana le respondiera con otra pregunta. Ahora era claro que sabía algo al respecto - ¿Hablaste con él, Tights?
Su hermana volvió la vista a su escrito - Este… si, pero no mucho…
- ¿A qué te refieres con no mucho? ¿Qué te dijo exactamente?
La rubia detuvo su teclear y miró a su hermana - Me dijo algunas cosas, hermanita… Pero no es necesario que te exaltes… Solo fue una charla amistosa y con fines informativos - respondió Tights, recordando inmediatamente parte de la conversación que había tenido con su cuñado...
Flash Back
Ya llevaban varias horas conversando. Contrario a lo que creía Vegeta, la muchacha no era tan desagradable como la madre de su mujer. Era como estar con una versión distinta de Bulma, y aunque se expresaba de manera similar y también era bastante agresiva, cuando requería obtener información, lo que la diferenciaba era que poseía un carácter más pacífico, como si nada le importara realmente. También notó que era bastante inteligente y astuta, por lo que era fácil hablar con ella. A pesar de eso no pensaba abrirse totalmente con ella, aunque sentía la necesidad de liberar su conciencia.
Durante su charla no le había dicho nada real de su planeta, inventó una historia basada en algún mundo de todos los que había visitado. Y no porque le preocupara divulgar información sobre su mundo, sino porque simplemente recordaba poco y nada.
No podía negarlo, aunque ella intentaba presionarlo con sus preguntas, se sentía en cierta forma cómodo con la conversación.
En un momento se levantó y trajo cervezas para ambos.
-Gracias, pero yo no bebo… me haré otro café – dijo Tights, levantándose y sirviéndose de la cafetera.
- ¿Por cuantos años eres más vieja? – preguntó Vegeta, con la clara intención de incomodarla.
Tights se extrañó por la pregunta, ya que eso era algo que el saiyajin debiera saber, pero comprendió de inmediato que era con otra intención, así que se encogió de hombros y le respondió - Casi trece años…- luego volteó a verlo - ¿Por qué?
-Hmn… Solo curiosidad – respondió bebiendo de su lata.
- ¿Tú tenías hermanos, Vegeta?
Él frunció. No se lo había dicho a su mujer y no tenía planeado soltárselo a la rubia.
-No… - respondió, abriendo una nueva cerveza - En mi planeta solo podía haber un descendiente al trono.
Tights noto que él ocultaba algo.
-Entonces fuiste muy desafortunado… - le comentó, volviendo a la mesa.
-¿?- la miró extrañado.
Tights volvió a tomar asiento y bebió un sorbo de su café. Luego respondió, mientras sacaba uno de sus cigarrillos.
-Porque nunca sabrás lo que se siente… digo, tener un hermanito.
-No me interesan esas tonterías... Y no deberías hablar tanto al respecto… que yo sepa nunca se ven con Bulma…
-Pero eso no quiere decir que no la quiera… - dijo la rubia, encendiendo el cigarro y soltando una bocanada – Y no lo vayas a tomar como una pregunta estúpida, pero ¿por qué te alejaste realmente de ella?... Es decir, no creo que haya sido solo por tu entrenamiento…
Vegeta la miró a los ojos y entrecerró los de él. Esa no era una pregunta estúpida, de hecho, era una pregunta que no se había atrevido a responderle a su mujer. Respiró hondo, evaluando si confiarle aquello a esa mujer o no. Después, de unos segundos que parecieron siglos, preguntó, intentando parecer desinteresado - ¿Si te respondo a eso ¿quedará bajo ese presunto acuerdo entrevistado-entrevistador?
-Por supuesto, Vegeta… - le confirmó la rubia de manera solemne - Eso es algo que respeto y que, como escritora, estoy obligada a cumplir.
Vegeta sonrió de lado, amenazante, y le dijo - Si me llego a enterar que soltaste algo de lo que te voy a decir, te prometo que no vivirás tanto como para alcanzar a arrepentirte de aquello…
Tights por primera vez en toda la noche, tragó duro. No podía imaginar que tan terrible era lo que le podría decir su cuñado como para amenazarla de esa manera. Prefirió mantener la compostura y le respondió - Lo prometo, Vegeta…
El saiyajin volvió a tomar asiento y apartó su mirada hacia las latas que estaban sobre la mesa. Bebió de un sorbo lo que le quedaba de cerveza y decidió hablar - Si eres tan inteligente como pareces, respóndeme a esto ¿Cómo puedes permanecer al lado de alguien si tu cultura te obliga a asesinarlo?
La rubia abrió muy grande sus ojos, en sorpresa.
-Ahora si te doy miedo… - comentó el saiyajin, sonriendo. Después agregó - Pero ese es el maldito problema. Tu sobrino es un mestizo y debo asesinarlo por que mi sangre me impulsa a hacerlo… Pero no es necesario que pongas esa cara… ya tomé precauciones para evitarlo…
Tights se recompuso de la sorpresa inicial y le dijo - Si ya tomaste precauciones, supongo que esas son no acercarte a mi hermana… Pero no creo que sea ese todo el problema… Hoy la llamaste por algún motivo que desconozco… o quizá porque querías probarte a ti mismo… Pero me atrevería a decir que tal vez… ¿la extrañabas?
Vegeta abrió sus ojos un momento, pero de inmediato recobro su cara de póquer - Esa es una estupidez… y sabes lo que significa, humana – dijo poniéndose de pie.
Tights se molestó.
- ¡No es una estupidez! – exclamó intentando retenerlo - Si lo que intentas es que te ayude, debes decirme que es lo que realmente ocurrirá si te acercas a Bulma… ¡No me has dado la información necesaria y lo sabes! ¿Qué más hay que no se lo puedes decir a mi hermana? ¡No creo que todo se resuma a una tonta tradición! ¿serías capaz de asesinarla? Pues no lo creo, y lo sé debido a que, si no la has matado aún, es porque realmente la amas.
Vegeta encontró el parecido familiar al fin.
Se quedó en su lugar y sin mirar a la humana, le respondió - No te estoy pidiendo tu maldita ayuda… ¡No necesito ayuda de nadie para resolver mis asuntos! - bajó su tono para agregar – Y además… no soy yo del que debes preocuparte…
A Tights se le apretó el estómago y se le erizaron los vellos de los brazos, casi presentía lo que diría el príncipe a continuación.
-Si me acerco a tu hermana… mi cachorro la asesinará desde dentro…
-Pero… ¡eso es espantoso! – exclamó la rubia, horrorizada.
-Bienvenida a mi mundo… Así somos los saiyajins y así seremos… No hay nada que pueda hacer al respecto ¿comprendes?
Tights se quedó pensativa. De ser así, que Vegeta siquiera estuviera en esa casa era un peligro para su hermana.
-Debes marcharte enseguida – murmuró casi imperceptiblemente.
El saiyajin logró oírla perfectamente.
- ¿Marcharme?
-Hay una nave allá afuera, Vegeta… ¡Pues tómala! No hay que ser muy listo para darse cuenta de que, si mi sobrino o sobrina no mata a mi hermana solo porque la echas de menos, serás tú quien lo asesine o a ambos.
Vegeta la miró sorprendido. La hermana de su mujer tenía razón, era la única manera de poder entrenar sin poner en riesgo la vida de su familia. Debía renunciar también a su cámara de gravedad, para conservarlos.
El saiyajin no dijo nada más. Se puso de pie, salió de la cocina y se dirigió a recolectar lo que necesitaría para su viaje.
Fin Flash Back
Bulma se la quedó viendo, expectante. Decidió que era momento de obtener respuestas claras
- ¿Y por qué no me lo dijiste desde un principio? ¿Qué fue lo que dijo? ¡Dímelo!
-Bueno… Para empezar, creo que él te ama y mucho… pero no puede estar contigo en este momento… es decir, no es que no lo quiera…
- ¡Tights!
-Cálmate, ¿quieres?… Lo entrevisté para mi novela y le pregunté por el tema de su quiebre contigo… Luego una cosa llevó a la otra.
Bulma se sintió mareada y asqueada - ¿Cómo que una cosa llevó a la otra? ¿Qué pasó entre tú y Vegeta?
Tights la miró confundida un momento. Luego comprendió a lo que se refería su hermana, por lo que exclamó, mientras fruncía - ¡No es lo que piensas, Bulma!
La peli turquesa se puso de pie, y miró hacia abajo a su hermana, golpeando la mesa con ambas palmas.
- ¿qué no es lo que pienso?... entonces dime de una maldita vez, hermanita ¡¿qué fue lo que quisiste decir?!
La rubia suspiró y le dijo - Bulma…Escúchame con atención y no te vayas a alterar… Vegeta se marchó de la Tierra… Pero créeme que fue lo mejor para todos…
- ¡¿QUÉ?!... ¿CONVENCISTE A MI ESPOSO DE IRSE DEL PLANETA CUANDO ESTOY A PUNTO DE DAR A LUZ Y ME DICES QUE ESO ERA LO MEJOR PARA TODOS?
-Bulma, por favor… ¡tranquilízate!… Yo no lo convencí, él lo hizo por que quiso.
La peli turquesa comenzó a pasearse histérica por la cocina. Solo paró para increpar a la rubia.
- ¡NO, TIGHTS!… ¡No voy a tranquilizarme? …¡Por un demonio! Eres mi hermana, sabías que yo lo amaba y ¿lo incitaste a dejarme?
Tights se sentía terrible, ella no quería lastimar a su hermana, pero tampoco podía decirle los verdaderos motivos de Vegeta para marcharse de la Tierra. Se lo había prometido.
-Bulma… ¡Trata de entender!... ¡Era peligroso que permaneciera a tu lado!… - exclamó, poniéndose de pie también.
-Pues claro que sé que es peligroso… - gritó, continuando con su paseo - ¡Por Kami! … ¡es un maldito saiyajin, orgulloso, terco y por lo que veo también manipulable! ¡¿Qué no te das cuenta de que le diste permiso para abandonarme cuando más lo necesito?!
¡FAPP!
Bulma patinó y terminó de espaldas en el piso de la cocina.
- ¡Bulma! ¿Estás bien? - exclamó Tights yendo de inmediato a ayudarla
-¡Suéltame! No necesito tu maldita ayuda ¡Traidora! – exclamó Bulma, apartándola de un manotazo.
La rubia no pudo evitar sonreírse al darse cuenta del mimetismo de su hermana con el saiyajin. Luego buscó con que se había resbalado su hermana y entonces sonrió.
- ¡¿De qué demonios te ríes?! – ladró la peli turquesa, molesta al ver a su hermana sonriendo.
-¡HERMANA! ¡Vas a ser mamá!
-¡Por supuesto que voy a ser mamá! ¿Qué no se me nota?
-CALLATE, BULMA... ¡TU BEBE VA A NACER AHORA!
Bulma miró hacia abajo y se dio cuenta que estaba sobre una posa de líquido amniótico. Estaba tan concentrada en la discusión que no se había dado ni cuenta de que había entrado en labor. Y las contracciones las estaba confundiendo con patadas del bebé, debido a su estado alterado.
-Ay, no… Ay, no… ¿Qué hago? – preguntó Bulma, mirando con angustia a Tights, mientras se sostenía en sus codos.
La rubia voló al comunicador. Bunny le había dejado claras indicaciones en caso de que su sobrino decidiera adelantar su llegada.
-Llamaré a tus médicos… - le dijo Tights, oprimiendo el botón que tenía forma de cruz roja y dijo
-ATENCIÓN, BULMA ACABA DE ROMPER FUENTES.
- ¿Dónde se encuentra la señora? - le preguntaron de inmediato.
Tights miró hacia el techo con fastidio y luego frunció - ¡En la cocina, obviamente! ¡QUE NO TE APARECE EN TU MALDITO COMUNICADOR!
-No se exalte… Vamos en camino.
Mientras tanto, Bulma sintió una contracción muy fuerte.
- ¡AAAAYYYY! – gritaba, apretando sus dientes.
Tights corrió hacia ella e intentó contenerla - Resiste, hermanita… Todo saldrá bien.
-Ah, ah, ah…- hizo intentando calmarse, volteando a ver a su hermana - Para ti es fácil decirlo… ¡No vas a tener un estúpido bebé saiyajin!
Tights se apresuró en tomarla de la mano, mientras la abrazaba por la espalda - Aprieta mi mano, Bulma…
La más joven así lo hizo, pero luego recordó lo que había oído de desangrarse en el parto
-Tights… - dijo, mirando a su hermana – estoy muy asustada… creo que voy a morir…
-No digas eso, hermanita… No te preocupes… estaré contigo todo el tiempo, y ya verás que todo saldrá bien…
Bulma asintió, aguantando una contracción y en eso entraron los médicos. La subieron a una camilla aero deslizadora y la llevaron directo a la zona Sur de la propiedad, siendo acompañada por su hermana.
…
Continuará...
