Al fin! Terminé el capítulo , cielos me tarde un montón XD!, estaba como trabada con el maldito profesor, me cargan los profesores ¬¬ XD, no broma.
Quiero aclarar antes de que empiecen a leer antes que hay una escena donde agregue la "letra" de una canción, si desean ver el video búsquenla en youtube cuando les aparezca el lindo "*" XD, para que se imaginen de mejor manera la escena, abajo deje el "nombre de la canción y el autor".
No alcancé a terminar el dichoso dibujo de portada, así que ya estará XD algún día... XD
Advertencia: este fic contiene escenas subidas de tono, no apta para menores de edad, bueno XD en realidad eso depende de cada quien XDD!, pero de todas formas para los que no lo sabían preparen sus inocentes mentes, no me haré responsable de traumas futuros.
Bueno sin para molestar… los dejo con el fic…
.
UN HEREDERO PARA HYRULE
En el capítulo anterior…
Los jóvenes tomaron ambos unos pequeños pocillos con jalea roja y brillante, mientras que el Rey acercaba hasta su puesto una gran variedad de tartas, pero antes de disponerse a comer se limpio la boca con una servilleta de tela, se aclaró la garganta y observó a su hija y su pareja.
– Hay algo que necesito mencionarles –declaró con toda tranquilidad, volvió a aclararse la garganta y enseguida continuó- bueno muchachos, en vista que los tiempos han cambiado y que ustedes formaran una linda familia he decidido agregar algunas clases de educación sexual en su programa que de seguro les servirán en un muy cercano futuro.
Un minuto de silencio…
– ¡¿Qué?! –El horror nuevamente se adueño de la joven pareja quienes se pusieron más rojos que la mismísima jalea de fresas que estaban comiendo.
– Sabía que les encantaría la idea –agregó el Rey con una amplia y despreocupada sonrisa como era su costumbre.
Esto… esto era lo último que les faltaba. ¡¿Clases de educación sexual?! ¡¿Qué demonios era eso?! Bueno… fuera lo que fuera no sonaba como algo muy "normal", eso si que lo tenían claro.
¿Qué más pasaría antes del "anhelado" matrimonio?
Al parecer este día si podría hacerse muy largo, más de lo que ellos mismos se hubieran imaginado.
.
.-.-.-. Capítulo 3: Clase de educación sexual .-.-.-.
En verdad era como para no creerlo... No sólo tenían que preocuparse de su propio matrimonio que se acercaba rápidamente, sino que además ahora tenían que asistir a unas dichosas ¿Clases de educación sexual?, ¿Qué diantres les iban a enseñar?, digo las cosas relacionadas con la sexualidad nunca se habían considerado entre las temáticas obligatorias para la sociedad de Hyrule y ¿Por qué demonios ahora el Rey les imponía semejante y vergonzosa tarea a ambos?, ¿Qué diablos estaba tramando con todo eso?
En realidad no lo sabían, y por mucho que se detuvieran a cuestionarse el asunto éste no parecía tener sentido, estaba claro que había un trasfondo en todo esto, pero la respuesta a ese "cual" evidentemente no la tendrían hasta que empezaran con esas "clases".
– ¿De verdad tenemos que hacer esto? –Preguntó el muchacho avanzando junto a Zelda hacia su destino, uno al que evidentemente no quería llegar.
– Tenemos que hacerlo, mi padre quiere que tengamos estas clases y además insistió en que teníamos que estar los dos, tú lo oíste en la mesa.
La muchacha no se detuvo a observar a su compañero, en realidad en ese momento se le estaban pasando miles de cosas por la cabeza y necesitaba ordenar todas aquellas ideas, pero en el fondo de verdad esperaba que esto de las "clases" no fuera tan anormal como sonaba.
– Lo se... pero –se sonrojó, era evidente que algo raro se le estaba pasando por la cabeza.
– ¿Pero qué? –Lo animó a continuar, había dejado sus pensamientos a un lado para observar a su compañero, notando el evidente rojo que ahora adornaba su cara.
– No nada –respondió sintiendo como si un vapor se elevara desde su cabeza.
No quería responderle, en realidad había sido estúpido el sólo hecho de hablar empezado a plantear la conversación, ese pensamiento que se le había pasado por la mente no podía expresárselo a ella, claro que no... digo ¿Cómo se suponía que iba a preguntarle a ella si durante la clase les enseñarían a tener sexo?, porque era justamente lo que por un segundo había estado a punto de preguntar.
– ¿Te sientes bien? –Ahora ella parecía preocupada, Link caminaba muy tieso a su lado y totalmente rojo, parecía como si su cuerpo estuviera "ardiendo".
– Si… sólo… hace calor –respondió lo primero que se le paso por la mente, pero algo de cierto había en ello, en realidad tenía mucho calor.
Y así siguieron avanzado, la princesa seguía sin estar muy segura de la respuesta que le había dado su prometido, casi esposo, y cuando menos se lo esperaban se toparon con la gran puerta cerrada de lo que sería su "aula".
– Bueno... aquí estamos –la joven acomodó su cabello para que todo quedara hacia su espalda y luego se dispuso a girar la cerradura de la puerta, estaba tan o más nerviosa que Link, pero no quería que él lo notara.
Ambos avanzaron lentamente, por precaución, no tenían ida de qué sería lo que podrían encontrarse dentro, todo estaba muy oscuro, parecía como si hubieran entrado a las fauces de una enorme bestia, el lugar olía a incienso muy concentrado, casi se podían imaginar los pequeños hilillos de humo avanzando por la habitación dibujando formas curiosas.
Link sujetó instintivamente la mano de su prometida, y ella apretó su mano como indicándole que estaba en perfecto estado.
– ¿Hay alguien aquí? –Alzó su voz aún temeroso de saber lo que les esperaba, pero antes de recibir una respuesta unas pequeñas llamas de velas comenzaron a encenderse lentamente.
Y fue entonces cuando lo divisaron, una "extraña" forma no humanoide se deslizaba por el cuarto haciendo extraños movimientos con su cuerpo, claro que después de salir de la impresión notaron que en realidad sólo se trataba de un sujeto debajo de un traje emplumado con una cabeza de ave haciendo una especie de "danza", si… definitivamente algo sumamente normal.
¡A un diablo! ¿A qué estúpido le puede parecer normal eso?, aquello ya había sido lo suficientemente perturbador como para sus juveniles mentes, pero… la verdadera función estaba a punto de comenzar.
Sus cuerpos tensados, seguían sin perder de vista los movimientos de la "amenaza", definitivamente no se sentían ni a gusto, ni mucho menos relajados.
– ¡Bienvenidos a mi templo! –Exclamó el tipo aún disfrazado deteniéndose al medio del cuarto abriendo sus brazos, observando a través de los orificios de su máscara de cabeza de buitre encantando a la pareja que ingresaba a su "templo", como él lo llamaba .
Ambos jóvenes desviaron la mirada del extraño tipo disfrazado, para recorrer lo que sería su nueva "aula".
Y sus primeras reacciones:
Link con sus ojos abiertos como platos y más rojo de lo que ya estaba observaba incrédulo aquella "decoración" y Zelda cubriendo su rostro horrorizada, también notoriamente roja, tanto que hasta sus puntiagudas orejas habían adquirido el intenso color.
– ¡Cuanto me alegra conocerlos, jóvenes pupilos! –Y entonces lanzó su disfraz, para dejar su aún más "rara" imagen ante los chicos.
Delante de ellos estaba el "profesor" una especie de guru gordo con bata de muchos colores, cabello largo y de un rojo brillante, tenía la piel blanca muy pálida y sus mejillas estaban bien coloreadas de rosa, sus ojos muy bien delineados con negro y su boca exuberante y carnosa dejaba a la vista una perfecta fila de brillantes dientes.
Pero en realidad no era el "exótico" profesor lo que había causado la impresión de los muchachos, sino más bien la "decoración" que adornaba todo el cuarto, por donde miraran habían... este... como decirlo para que no suene tan feo mmm, ahh al diablo... la cosa es que todo en el cuarto tenía una representativa figura de "pene", así es... habían aparatos reproductores masculinos por todas partes, las figuritas de madera, los marcos de los cuadros, los mismos cuadros, el gorrito que traía el "guru", e inclusive los tres cojines que habían en el suelo.
¡¿Qué demonios era eso!?
– Ay... muchachos, no se asusten que no muerdo –agregó en un tono notoriamente amanerado, acercándose hasta la aún perturbada pareja– no todavía al menos.
Zelda se destapó los ojos y volvió a divisar con horror las cosas que la rodeaban, sus mejillas estaban totalmente rojas y su rostro reflejaba claramente la incredulidad que en ese momento la dominaba, ¿A qué horrendo lugar la había enviado su padre?, ¿Cómo demonios le hacía para escoger esta clase de "profesores"?, ¿No miraba los curriculum o que diantres?
– ¡¿Qué demonios es eso?! –Exclamó apuntado a uno de los tantos objetos que había en la habitación.
– ¿Cómo? Ay… no te hagas la tontita, ¿Qué acaso nunca has visto uno? –agregó el sujeto con una picara sonrisa.
Zelda y Link se sonrojaron aún más, si es que eso era posible.
– ¿Qué les pasa?, no me digan que no sabían a que venían.
– Si... pero –Respondieron los dos al unísono.
En realidad ninguno de los dos estaba preparado para "esto".
– ¡Ay! Son tan tiernos, un amorsh –agregó juntando sus manos ilusionado– vengan siéntense, hoy comenzaremos con lo que yo llamo... la iniciación.
Los chicos se miraron asustados, temiendo lo peor... evidentemente "esto" no era algo que se esperaban, en especial Zelda, quien parecía ser la más perturbada de los dos. Bueno y quien no, después de todo estaba a punto de sentarse en un "lindo" cojín rosa con una forma muy especial.
– No puedo creer que este haciendo esto… si Impa me viera –se repetía una y otra vez,observando aún insegura aquel cojín.
Link por su parte se sentó rápidamente, viendo como el "extraño" profesor se lamía el labio superior al verlo, en ese preciso instante sintió como un molesto escalofrío recorría su espina dorsal.
– ¡Que alguien me saque de aquí! –Pensó presintiendo que esta sería una laaaarga clase.
En verdad una "muy" larga.
Entre tanto la princesa de los Zoras estaba haciendo de las suyas, había ido a la ciudadela dispuesta a encontrar una solución a lo que ella consideraba su problema o bien alias Zelda, para ella la princesa de Hyrule había engatusado a su queridísimo Link y él no se daba cuenta del error que estaba a punto de cometer, pero ella se encargaría de hacerlo ver la realidad, de sacarlo de esa locura.
Se detuvo frente a una misteriosa tienda, una de esas típicas viejas casonas donde venden antigüedades, y presa de la curiosidad ingreso en la estancia.
– Buenos días –la saludo un amable señor viejito, bien menudito que tenía dos grandes anteojos que le resaltaban sus pequeños ojos.
– Buenos días señor –saludo con una sonrisa la princesa.
– Usted no parece ser de por aquí cerca –mencionó el anciano al notar el raro aspecto que tenía la piel de la muchacha, esa joven pertenecía a la raza de los Zoras y no era normal ver por la ciudadela rondando Zoras.
– No, la verdad es que vengo de visita –aclaró recorriendo con su mirada todo el lugar, buscando algún objeto que llamara su atención– aunque mi hogar no esta muy lejos de aquí.
Y fue entonces cuando aquellos grandes y llamativos ojos púrpuras se cruzaron con un objeto, un colgante muy peculiar.
– Puedo ver que una sofisticada señorita como usted puede reconocer el brillo de una mística gema cuando lo observa –acababa de reconocerla, aquella muchacha era Ruto, la princesa del reino Zora. Nunca creyó poder verla en persona y en ese momento era un honor para él tener en su humilde tienda a una joven tan distinguida como ella.
– Aquel colgante, es muy hermoso –agregó Ruto acercándose hasta el objeto.
– Es una reliquia muy antigua, con una historia muy especial.
– Muchos relatos deben acompañar a tan magnífica gema, su brillo es inigualablemente hermoso, es casi como si pudiera ver las profundidades del mar a través de ella.
– Usted lo ha dicho, pero aquel hipnotizante brillo tiene un poder único, no le recomiendo usarla… sino usted quedaría atrapada bajo su misterioso hechizo.
– ¿A qué se refiere? –Preguntó aún más interesada en el tema.
– Esa joya tiene el poder de cambiar los sentimientos de la gente –aclaró el anciano, quien parecía muy feliz de poder relatar su interesante historia – cuenta la leyenda que hace años una doncella se enamoró de un apuesto príncipe, pero él nunca la vio con los ojos que ella lo veía, su origen era humilde y ella no tenía forma de alcanzarlo, entonces lloro por largas noches deseando poder olvidar aquel amor imposible… y fue entonces cuando su tan anhelado deseo fue cumplido.
– ¿Olvido a aquel hombre? –Ruto casi no podía creer lo que estaba escuchando.
– No sólo lo olvido… cuentan que algo más ocurrió.
– ¿Qué fue?
– No se sabe, porque luego la joven muchacha despareció.
Ruto se quedo allí, en el mismo lugar donde estaba, aquella curiosa treta del destino que la había atraído hasta aquí no podía ser mera coincidencia y con una sonrisa agrego:
– Me gustaría llevarla.
Y allí estaban ambos sentados en el suelo sobre los cojines con los ojos cerrados, manteniendo una "posición de meditación".
– ¿Cómo estamos muchachitos? –Preguntó el sujeto quien se paseaba dibujando círculos alrededor de la pareja.
– No siento nada –respondió Link quien ya se estaba acalambrando, había pasado más de una hora desde que habían comenzado con esa "estúpida" meditación.
– Levántate –le ordenó acercándose al joven guerrero.
Link con inseguridad siguió la instrucciones de su "maestro", mientras este pasaba sus brazos por alrededor de su cuerpo en una "rara" especie de abrazo, el chico se tensó enseguida al sentirlo, podía percibir con claridad toda su panza apoyada contra su espalda, esto… definitivamente era un momento incómodo.
– ¿Y ahora lo sientes? –Le preguntó en un tono susurrante, abrazando al muchacho con más fuerza.
El rubio tieso como palo se estremeció de horror al escucharlo, y casi como acción refleja apartó bruscamente al raro sujeto de él.
– ¡¿Esta enfermo o qué?! –Le preguntó sintiendo como sus mejillas ardían y como casi su corazón se le salía del pecho, aquello… aquello había sido "asqueroso", evidentemente no había sentido nada, pero con el sólo hecho de que el raro sujeto lo abrazara había sido suficiente para él.
Zelda abrió sus ojos al escuchar el "escandalo" que se estaba armando justo a un lado de ella y extrañada se atrevió a preguntar:
– ¿Paso algo malo?
– Nada –respondió entre molesto y avergonzado.
– Este "guapetón" esta un poco estresado –agregó el maestro sonriéndole con un dejo de complicidad al joven guerrero.
Zelda se levantó, también ya estaba medio acalambrada de seguir sentada en la misma posición desde hace ya más de una hora.
– ¿Podemos pasar a lo que sigue? –Se atrevió a preguntar el chico, estaba harto de "meditar" tratando de sentir como "entraba" la energía mística a su interior, para abrir las puertas del placer… o eso era lo que el excéntrico maestro les había dicho.
– Creo que tengo una mejor manera para abrirles la mente a ambos –agregó realizando un raro movimiento con su mano– ¡vamos a bailar!
– ¿Qué? –Ambos tuvieron la misma reacción.
– Lo que oyeron, vamos a bailar para liberar tensiones –el hombre se froto las manos emocionado, parecía bastante motivado– Sólo tienen que seguirme.
Los chicos asintieron, y poco después el maestro encendió una especie de tocadiscos maltrecho de donde empezó a sonar una música muy movida.
– Muy bien muchachos, abran las piernas y agiten sus brazos como intentando volar –el tipo empezó a mover sus brazos con entusiasmo al mismo tiempo que realizaba un extraño movimiento de cadera y se balanceaba de un lado a otro, levantando una pierna y la otra, turnándola.
Link y Zelda imitaron al sujeto, moviendo sus cuerpos tal como el "guru" lo estaba haciendo y entonces cuando ya habían conseguido adquirir el ritmo el hombre empezó a cantar*.
– "Llegó la longaniza la tremenda sensasao…" –cantó muy entusiasmado, moviendo ahora su brazos hacia adelante.
– ¿La longaniza? –Murmuró la chica a su compañero quien seguía imitando al guro y estaba tan "atemorizado como ella.
– No entiendo nada –agregó un angustiado Link, quien ahora elevaba sus brazos y movía su cadera de adelante hacia atrás, sintiéndose verdaderamente estúpido.
– "… un bailes muy caliente que va abrir tú corazao…" –Continuó el sujeto empuñando una de sus manos y subiendo y bajando el brazo como si estuviera haciendo pesas, y turnaba sus brazos siguiendo el ritmo de la música.
Los chicos siguieron aquella danza, en realidad se sentían más y más extraños a medida que avanzaban en la "coreografía", Link miraba a Zelda y no podía creer que ella también estuviera siguiendo todos esos movimientos, era… una visión bastante "extraña".
– "… atento tudu mundo, que voy a enseñar a danzar… el baile de la longa… que te va a poner a gozar…" –continuó el maestro con su perturbadora canción, al mismo tiempo que giraba todo su cuerpo saltando en una pierna agitando sus manos dibujando círculos– ¡Vamos chicos salten con ganas!
Link trataba de equilibrarse en una pierna y con esfuerzo trataba de dar saltos para girar su cuerpo como lo hacía el maestro, pero no era el único que estaba teniendo problemas, Zelda quien andaba con tacos parecía hacer el triple esfuerzo que él para mantener el equilibrio mientras giraba sintiendo en el fondo de su ser que estaba haciendo el loco.
Fue entonces cuando Link sin darse cuenta empezó a avanzar hacia un lado al tiempo que hacia esos saltitos girando con una pierna, hasta que finalmente choco contra su compañera y ambos hecho un lio cayeron pesadamente al suelo.
– Lo siento –se disculpo inmediatamente el muchacho, apartándose de ella para darle espacio.
– No hay problema –agregó una sonrojada Hylian quien miraba a su compañero esperanzada de que esta "locura" terminara pronto.
– ¡Vamos chicos, levántense… ahora viene la mejor parte!
Sin perder tiempo ellos se levantaron rápidamente…
– "… tira tu camisao…" –El sujeto recorrió su cuerpo con sus brazos, y se quitó la bata que hasta ese momento lo había estado cubriendo, dejando a la vista su gran panza que se movía de un lado a otro con la danza– "… baja u pantalao" –luego lo mismo pero con su pantalón blanco que traía justo bajo la bata y que hasta ese momento no se lo habían visto, quedando en paños menores.
Link imitó al tipo y Zelda quien en ese momento lo observaba se sonrojó notoriamente, era como ver una especie de danza "hot", el chico tuvo que desatarse el cinturón antes de poder quitarse la parte de arriba de su ropa, pero a diferencia de su maestro es sólo quedo con la camiseta ajustada blanca, la misma en la que se le marcaba perfectamente su figura, luego se saco los zapatos y se bajo los pantalones realizando la misma secuencia que el maestro.
– Cierra la boca… pareces estúpida –se regañó sabiendo que sus ojos estaban "pegados" en su compañero, quien hasta ese momento no se había percatado que la chica lo miraba.
El rubio volteó a ver a Zelda y notó que ella lo miraba, sin moverse... acto seguido los colores se le subieron a la cabeza, esto era humillante, se sentía como un maldito depravado, quitándose la ropa al frente de su prometida y ese gordo enfermo.
La chica notó la reacción del muchacho e inmediatamente desvió la mirada avergonzada.
– Eres una tonta… tonta –se regañaba una y otra vez.
– Uy cosita –pensó el maestro quien en ese preciso instante parecía comerse con la mirada al pobre Hylian– con esos muslos bien marcados que tiene –mordió su labio inferior y luego agitó su cabeza, recordando que estaba "haciendo una clase".
– Me siento acosado –era todo lo que se le pasaba por la mente a Link, quien aún sentía como no sólo su prometida lo observaba, ¿Por qué demonios tenía que estar ahí?
La música seguía sonando…
– Muy bien chicos, hagan lo que yo hago –el hombre se puso de lado y con una de sus manos hizo como si tomara algo largo y grueso– "… agarra longaniza, pa sentir la sensasao…" –cantó al tiempo que agitaba la "longaniza imaginaria" sobre su cabeza.
La princesa y su prometido lo imitaron, mientras daban saltos y movían sus caderas, en verdad este baile era… enfermo.
–"… saca la longaniza…" –El hombre se inclinó hacia adelante y enseguida se levantó, y con sus dos manos hacia como si llevara algo en su hombro al tiempo que avanzaba moviendo su traste de un lado a otro.
Los chicos lo imitaron y avanzaron los tres hacia un lado del cuarto, luego el hombre dando un saltó se dio la vuelta y realizando el mismo movimiento que hace unos momentos empezó a caminar hacia el otro lado de la habitación al tiempo que cantaba "… mueve la longaniza… salta la longaniza…"
– "… sacude la longaniza..." –agregó y enseguida volvió a ser su súper pasito saltando con un pie, avanzando hacia un lado mientras que justo entre sus piernas agitaba sus manos como si estuviera sacudiendo algo.
Zelda giró y empezó a saltar en un pie avanzando mientras movía sus manos como lo hacia el "guru", Link quien pretendía hacer lo mismo se quedo boquiabierto al ver a la chica, mientras saltaba sus pechos subían y bajaban con cada saltito y él como estúpido se había quedado "pegado" mirándolos, casi como idiotizado.
– Avanza, vamos a chocar –le indicó ella aún muy sonrojada, tratando de no mirar demasiado al muchacho que en ese momento permanecía con escasa ropa.
– Ehhh si… si claro –agregó rápidamente agitando su cabeza aún aturdido, y continuando con el dichoso baile.
– Vamos chicos, al suelo –les indicó apoyando sus manos en el suelo, dejando su vientre mirando hacia el techo y en esa posición como de "arañita" comenzó agitar su cadera de arriba a bajo.
Link y Zelda lo imitaron si chistar, por suerte las condiciones físicas de ambos no les fallaron en ese momento, y los dos como tontos empezaron a agitar sus caderas apoyando sus cuatro miembros en el suelo, mirando hacia el techo.
Después de unos cuantos exóticos movimientos más y algo de la música, esta terminó.
– ¿Y bien como se sienten ahora? –Preguntó el sonriente maestro quien volvía a frotarse las manos listo para l que le seguía a esa clase.
– Como unos estúpidos –pensaron mientras se miraban las caras, y luego soltaron a reír, al parecer se habían leído la mente.
– Bueno, ya que están tan animados ¡Continuemos! –Agregó juntando sus manos entusiasmado– Como ya hemos calentado, vamos pasar al tema de la "fertilización".
– ¡¿Qué?! –Agregaron los dos aludidos horrorizados.
En el mismo instante en que nuestros jóvenes protagonistas seguían con su interesante clase de "educación sexual", dos visitantes venían llegando a la ciudadela, traían consigo poco equipaje y viajaban sobre dos grandes corceles.
– No me parece buena idea estar aquí, deben estar muy atareados con todos los preparativos –se quejó la muchacha de cabellos azabaches.
– Tranquila, seguro en algo podremos ayudar –le indicó el joven pelirrojo quien mantenía sujeta la mano de su compañera con la suya, la misma que ella mantenía sujeta a la montura del corcel, los animales iban avanzando uno al lado del otro.
– Espera Shad –ella detuvo el avanzar de su caballo.
– ¿Qué pasa?
– Me puedes soltar la mano antes de entrar –desvió su mirada un tanto sonrojada, no quería que el notara aquello así que como pudo intento ocultar aquello.
Shad sonrió divertido, a su parecer era encantador que ella a pesar del tiempo que llevaban juntos se siguiera sintiendo avergonzada. Y a pesar de que no deseaba hacerlo liberó la mano de la muchacha y volvió a sujetar su propia montura.
– Claro, no hay problema –agregó viendo como la muchacha se sonrojaba aún más– hace mucho tiempo que no visito Hyrule –le comentó luego tratando de desviar el tema.
– Desde que viniste a comprometerte si más no recuerdo –aclaró ella arqueando una ceja.
– No es lo que crees Ashei, la princesa es una joven muy centrada e inteligente, y ella ya estaba enamorada de otra persona –agregó recordando a la muchacha– bueno, en esos entonces mi corazón también estaba con otra mujer.
– ¿Con quien? –Le preguntó entre curiosa y molesta.
– Oh… eso… es un secreto –le respondió con una amplia sonrisa, sólo Link y Zelda conocían ese "pequeño" secreto y quería seguir manteniéndolo así por un tiempo más.
– Va… ni que me importara –le dijo haciéndose la desentendida, aunque en realidad algo dentro de ella si moría por saber quien era la joven que estuvo en los pensamientos del pelirrojo antes que ella.
– Si, lo sé –sonrió, en el fondo sabía que no era así– bueno, esta es la ciudad.
Los corceles se detuvieron y ambos observaron el puente de entrada a lo que parecía ser una verdadera fortaleza.
– Se ve que están listos por cualquier eventual guerra.
– Hyrule paso por tiempos difíciles en el pasado, pero no es lo que parece… la ciudadela es un lugar encantador y el palacio es… bueno, tienes que verlo con tus ojos, te aseguro que te sorprenderás.
Mientras en la sala para la clase de educación sexual…
– Bueno chicos y esa es toda la historia –declaró guardando el "improvisado" pizarrón.
El maestro les había hecho una breve charla de como ocurría el impresionante mundo de la fertilización, en realidad había sido demasiado breve y todo se los había dicho de un sopetón, así que los dos chicos quedaron con un gran lio en la cabeza.
– Se que están anonadados con todo este conocimiento, pero… para que les quede todo más claro vamos a hacer una pequeña representación.
– ¿Una representación de qué? –Preguntó temerosa, casi imaginándose que iba a tener que ponerse a practicar el proceso de la "fertilización".
– Bueno, vamos a recrear el momento del inicio de la vida, yo seré su atractivo ovulo y ustedes serán los espermatozoides que lucharan para llegar primero a alcanzarme.
– ¿Lo dice enserio? –Para Zelda ya había sido suficientemente humillante bailar esa "rara" canción de hace un rato.
– ¡Por supuesto!, les tengo listos los trajes –sonrió ampliamente.
– ¿Los trajes? –Agregó Link no queriendo imaginarse lo que a continuación tendrían que hacer.
– Esta experiencia los unirá mucho más como pareja, así que vamos… apuraditos pónganse los trajes y empecemos la competencia.
Los chicos a regañadientes fueron a cambiarse y volvieron dando saltos para avanzar, el traje del "espermatozoide" era una cosa como un gusano gigante de tela con una cabeza ancha y una laaaarga cola, lo único que se les veía eran sus rostros.
– No puedo respirar –se quejó Link medio asfixiado dentro del traje al que se había metido casi haciendo un winzip de si mismo.
El maestro avanzó hasta donde se encontraban y sin previó aviso empujó a sus pupilos al suelo, Link fue a darse de cara contra el piso, mientras que Zelda cayó de lado golpeándose el hombro.
– Auch –se quejaron sin comprender porque el maestro los había tirado al suelo repentinamente.
– Quiero que ambos se concentren en su objetivo y se "arresten" hasta alcanzarme –les dijo dando saltitos hasta el lugar donde ahora los esperaría, cabe decir que el hombre había vuelto a ponerse su túnica multicolor, así que al menos ahora no andaba paseándose en paños menores.
Los chicos se miraron en el suelo y aún un tanto contrariados comenzaron a avanzar "reptando" por el piso, tratando se avanzar lo más rápido que sus imposibilitados miembros se lo permitían.
– ¿Quién va ganando? –Le preguntó Link a su compañera, quien se arrastraba justo a él tratando de avanzar.
– No lo sé… pero si tengo claro algo, y es que no me gusta ser espermatozoide –Le dijo molesta.
– ¿Será esto lo que sienten ellos al avanzar para alcanzar un ovulo? –Le preguntó después casi imaginándose a los pequeños moviéndose como él tratando de avanzar, en verdad era una dura tarea– pobrecillos…
– Voy a ganarte si no te concentras –lo desafió la chica quien ya había conseguido una perfecta forma para avanzar más rápidamente.
– ¿Qué? –Link acaba de percatarse que la chica le llevaba por lo menos medio cuerpo de delantera– ¡No lo permitiré!, ¡yo seré el que fertilizaré a ese ovulo! –Esto era algo mucho más que personal, el perder esta competencia atentaba directamente con su "hombría", digo… ¿No iba a ganarle una chica en algo como esto, o si?, él en representación de sus "propios" espermatozoides tenía que ganar esta competencia.
El chico se esforzó para avanzar más rápido hasta que finalmente alcanzó a la princesa, quien sin entender lo que ahora impulsaba al muchacho, siguió avanzando confundida.
– ¡Vamos Linkcito, tu puedes! –Lo alentaba el maestro quien a esas alturas ya se le había olvidado que no podía estar de parte de ninguno.
– ¿Linkcito? ¿Qué demonios es eso? –Pensó molesta al escucharlo, ni ella misma lo llamaba así y este tipo gordo y rarito osaba agregarle un diminutivo al nombre de su prometido, ¿Quién se creía?
Finalmente llegaron a la meta, casi juntos podría decirse, pero Link gracias a sus esfuerzos logró pasar sólo segundos antes de que lo hiciera su prometida.
– ¡Soy el Rey de los espermatozoides! –Exclamó el chico levantándose aún con el traje puesto y saltando.
Zelda sólo lo observó y mentalmente agregó un "ok… haré como que eso nunca lo vi"
– ¡Lo han hecho fantástico! –Los aplaudió el maestro, quien poco después se fijo en la hora de su "decorativo" reloj– es una lastima, se nos ha terminado el tiempo, pero no se preocupen, que después del matrimonio nos veremos de nuevo.
– ¿De verdad?
– Claro que si muchachos ¿no les parece genial? –El hombre parecía muy emocionado.
Los dos rieron nerviosos, no muy a gustos con la noticia.
–Les dejaré como tarea practicar el baile de la longa, la próxima vez que nos veamos espero que se sepan bien todos los pasos, ahh y nuestra próxima clase va a ser de posiciones para hacer el amor.
– ¡¿Qué?! –La sorpresa fue claramente evidenciada en el sonrojado rostro de los jóvenes, que por cierto… era lo único que se les veía.
– Vallan a cambiarse, nos vemos en dos días –finalizó el maestro sin darle mayor importancia a su reacción– y recuerden la tarea.
Los chicos asintieron y aún sonrojados avanzaron saltando hasta el lugar donde estaban sus cosas para cambiarse y desaparecer de ese lugar cuanto antes.
Una vez listo Link abrió la puerta dejando que la muchacha saliera antes que él, y cuando se disponía a hacer lo mismo el maestro lo retuvo.
– Disfruta tu noche de bodas –le comentó en un tono pícaro, esbozando una gran sonrisa.
El rubio volvió a sonrojarse, aquello había sido una indirecta muy directa.
– Y aquí esta el disco con la música.
Link sujetó el objeto y sin decir ninguna palabra salio del cuarto, temeroso de que si se quedaba allí ese sujeto pudiera violárselo.
Unos minutos más tarde…
– No quiero otra clase como esa –comentó cansada la muchacha dejando caer pesadamente su cuerpo sobre un sofá.
Ahora se encontraban en la pequeña sala de estar, que estaba muy cerca del comedor. En ella sólo habían cuatro grandes y cómodos sofás y muchos cuadros adornando las paredes.
Link no comentó nada, con sólo recordar lo que se les venía para la siguiente clase se le subían los colores a la cabeza, en realidad eso si que iba a ser peor que esta primera clase, y para colmo les habían dejado tarea.
– Yo no puedo creer que tengamos tarea –se quejó él, aún de pie apoyando su espalda contra una de las paredes.
– Es cierto… tenemos que practicar ese estúpido baile.
– ¿Cómo era que empezaba?
– Mmmmm era algo como –la chica trataba de hacer memoria – agitar los brazos y luego arriba y enseguida el movimiento ese de pelvis…
– ¿Porqué no lo ensayamos antes de que se nos olvide?
– ¡¿Estas loco?! –Le dijo cruzándose de brazos– ¡Que vergüenza!, no quiero volver a bailar semejante aberración.
– Ohh, vamos Zel… si no lo hacemos ahora se nos olvidará y luego quizás que cosa nos diga el maestro loco ese –se acercó a ella y comenzó a jalar una de sus manos para que se levantara.
– Esta bien… esta bien… hagámoslo ahora. A fin de cuentas nadie nos esta mirando.
Sólo tenían que conseguirse un tocadiscos y ya.
Los jóvenes viajeros fueron muy bien recibidos en el castillo, evidentemente nadie había olvidado la visita que había hecho Shad hace un año al castillo.
– ¿Ves? Todos son muy amables aquí.
– Si el pueblo es bien bonito, quien hubiera creído que detrás de esas enormes paredes se llevara una vida tan normal.
– Y la princesa y su prometido son muy buenas personas, Link es un estupendo espadachín y Zelda una gran arquera.
– ¿Lo dices en serio? ¿Dónde estarán ahora? –Agregó Ashei, sentía mucha curiosidad de conocer a los dos jóvenes.
– Preguntémosle a esa sirvienta que viene ahí.
Se adelantó para alcanzar a la muchacha, quien enseguida asintió y le hizo una seña como para que los siguiera. Los dos visitantes avanzaron junto a la empleada hasta llegar a la pequeña salita de espera que había justo al lado del comedor.
Desde afuera se podía escuchar una "extraña" música, acompañada de una aún más peculiar canción…
Y al abrir la puerta se encontraron nada más y nada menos que a la princesa de Hyrule y su "flamante" prometido, realizando "extraños" movimientos de cadera, saltando en un pie y agitando sus manos sosteniendo imaginariamente algo largo y grueso al ritmo de la música.
WTF!
Esa fue la primera impresión de los tres recién llegados.
– ¡¿Qué demonios están haciendo?! –Exclamó Shad quien no podía creer lo que sus ojos veían.
Ashei soltó a reír, aquello visión de la princesa y el guerrero legendario no era precisamente la que se le estaba pasando por la mente.
– ¿Y ella es la centrada princesa y su valiente caballero? –Agregó mientras sujetaba su estómago con sus manos riendo de buena gana.
– ¡¿Shad?! –Zelda y su compañero se sonrojaron a más no poder, aquella vergonzosa situación en la que los habían encontrado no sería "fácil" de explicar.
La princesa rápidamente se adelanto a detener el disco, mientras Shad seguía detenido junto a la puerta con los ojos como platos, su acompañante reía divertida y la sirvienta parecía estar a punto de sufrir un soponcio.
– No es lo que parece –trató de excusarse aún muy avergonzada.
– Nosotros sólo –Link trataba de apoyar a su compañera, pero no se le ocurría que diantres decir.
– Con su permiso –murmuró la sirvienta quien sentía que tenía que escapar de allí antes que más "cosas extrañas" empezaran a pasar.
– ¿Qué demonios es la "longaniza"? –Preguntó Shad quien definitivamente no se había esperado encontrarse a sus viejos amigos bailando semejante cosa.
– Es una larga historia –continuó la muchacha rascándose la cabeza nerviosa.
– Supongo… que tenemos tiempo para escuchar –agregó Shad acercándose a Link quien seguía como tieso al medio del cuarto, totalmente rojo– aun así es un agrado volver a verlos –ahora tomaba la mano de Link para saludarlo– ha pasado mucho tiempo –y sonrió amablemente como solía hacerlo.
– Si… lamento que, bueno… este yo.
Shad le sonrió comprensivamente, en realidad tenía una vaga idea de donde podía provenir todo lo que acaba de ver. Y para cambiar de tema continuo hablando.
– Les quiero presentar a una vieja amiga que me acompaña –dio la vuelta para extenderle su mano a la muchacha– ella es Ashei.
Zelda recordó inmediatamente el nombre de la muchacha, ella… ella era la joven de la que Shad estaba enamorado cuando hace un año atrás los habían comprometido.
– Es un gusto conocerte, Ashei –terminó ella acercándose a la muchacha para estrechar sus manos como saludo– lamento que nos hayas visto haciendo el loco, normalmente no somos así.
– ¿Normalmente? –Agregó la joven sin ningún reparo.
– Bueno, a veces las cosas en el castillo son un poco… extrañas.
– Si… así veo –y le sonrió amistosamente– de igual manera me agrada ver que también tienen sentido del humor.
– ¡Habrán paso al Rey de las olas! –Exclamó el soberano de Hyrule quien venía con un traje apretadito y pasando por fuera de la sala montando a un montón de guardias con una tabla de surf.
Zelda cerró inmediatamente la puerta y sonrió nerviosa.
– Ese no era mi padre jejeje –aclaró la chica sintiendo como una pequeña gotita de sudor frío recorría su cien.
Shad se golpeo la frente y Link salió disparado abriendo la puerta para alcanzar al soberano.
– ¡Majestad yo también quiero intentarlo! –gritaba siguiendo al hombre como si fuera un niño chiquito.
– Ese no era mi prometido –bromeó la muchacha y enseguida todos soltaron a reír.
Ashei miró a su compañero y se encogió de hombros con una sonrisa, en verdad a pesar de que sentía que había un alto grado de locura recorriendo este lugar, le parecía un sitio divertido.
– Supongo que no nos sentaremos a tomar tecito levantando el dedo incide ¿verdad?
– No, eso no es mi estilo –le respondió Zelda con mucha naturalidad– pero si quieres puedo darte un recorrido por el castillo.
– Eso si es una gran idea –insistió Shad, quien sentía que habían llegado en el momento menos adecuado.
– No, me gustaría probar mis habilidades con usted, si es que eso es posible –agregó la joven guerrera con una sonrisa desafiante.
– Ashei –la regañó Shad quien sujetaba su brazo observándola molesto, ¿cómo demonios iba y le decía eso a la princesa de Hyrule así sin más?
– No te metas Shad.
– ¿Eh? –Por un segundo la muchacha pareció un tanto contrariada y después de unos segundos reaccionó, aquello había sido un desafío y ella nunca había rechazado un desafío– Claro, sería un gran honor –sonrió con aire amable e invito a la joven de cabellos oscuros a acompañarla.
El pelirrojo boquiabierto como estaba observó como las dos chicas salían del cuarto dispuestas a llevar un combate, ¿se había perdido de algo? ¿Por qué diantres Zelda había aceptado así sin más?
– Oh cielos, acabo de llegar y ya empezamos con peleas –suspiró resignado, definitivamente no entendía a las mujeres.
Resignado, y sin más que hacer, salió detrás de las jóvenes, aquel combate seguro era digno de verse.
El Rey se encontraba en la mesa acompañado de Linebeck que estaba como invitado de piedra cada vez que en la mesa se servía comida y Link, quien horas antes había salido a "montar una ola de guardias" acompañado del padre de su prometida.
En eso ingresaron en la estancia Zelda, Ashei y Shad, quien las seguía por detrás, ellas venían conversando animadamente acerca de estrategias de combate y movimientos para neutralizar a los enemigos, era casi como si de un segundo a otro se hubieran convertido en las "mejores amigas". Al parecer habían tenido un interesante combate.
– ¿Shad? –El Rey parecía sorprendido– ¡Pero que grandiosa sorpresa!
– Un gusto señor, no había tenido la oportunidad de saludarlo como es debido.
– ¿Quién es esa señorita que te acompaña?
– Es mi novia señor, su nombre es Ashei.
La chica se sonrojó al escuchar lo que su compañero acababa de decir. Zelda quien aún mantenía a su lado a la joven la observó sorprendida.
– ¡No puedo creerlo! ¿Le confesaste tus sentimientos a Ashei? –Agregó notoriamente feliz– ¿Por qué no me habías contado?
Shad sintió como repentinamente comenzaban a arderle las mejillas y enseguida desvió la mirada un tanto apenado.
– Bueno, ustedes se pusieron a jugar con espaditas y todo, no tuve tiempo de hacerlo –se defendió.
– ¡Esas si que son buenas noticias jovecito!, vengan y celebraremos su llegada.
Todos se sentaron, y poco después ingreso Impa, quien al parecer al fin había terminado de preparar todas las cosas para el matrimonio que se celebraría la siguiente noche.
La cena avanzó con normalidad, todos parecían animados, la princesa de Hyrule incluso tuvo tiempo de enseñarle a su nueva compañera como hacer una catapulta con una cucharita de té.
– Y luego la lanzas –le susurró a la chica que estaba sentada a su lado.
El proyectil fue a parar directo a Shad, quien recibió un pequeño trozo de tarta con la cabeza.
Las chicas se echaron a reir divertidas, mientras un enfadado pelirrojo se quitaba el pastel del pelo con una servilleta de tela. Acto seguido ambas fueron regañadas por Impa, quien era una de las pocas personas cuerdas sentadas en la mesa.
– Creo que tu novia y mi prometida se llevan muy bien –le comentó Link al pelirrojo con una gran sonrisa.
– Ni que lo digas… juntas son un verdadero peligro público –comentó sintiendo como un minuto después otro proyectil se estrellaba en su cabeza.
Esta vez Ashei había lanzado el "ataque", nuevamente las chicas rieron y acto seguido Impa volvió a reganarlas por su mal comportamiento en la mesa.
Y fue entonces cuando estrepitosamente alguien irrumpió en el salón, silenciando a todos los presentes, ahh eso suena muy dramático, pero… agréguenle a eso un aire gélido entrando por la puerta, como buena película de drama.
– A mi también me gustaría brindar por lo futuros novios –agregó la muchacha con una sonrisa algo extraña adornando su rostro.
– ¿Y quien es esa? –Preguntó muy bajito Shad a su rubio compañero.
– Es Ruto, la princesa de los Zoras y tengo un "pequeño" mal entendido con ella –le susurró, respondiendo la pregunta del pelirrojo.
– Cielos, y se aparece justo ahora ¿Qué querrá?
– No lo se, pero… algo me dice que nada bueno –fue todo lo que Link pudo agregar, porque en verdad no le cabía en la cabeza que ella se apareciera de la nada para brindar después de lo que había pasado esa tarde, se había ido muy ofendida.
– ¡Brindemos entonces! –Agregó Linebeck ya preparándose para darle un gran sorbo a su copa.
– ¡Espera un momento, aún no termino! –En ese instante la princesa lo estaba fulminando con la mirada– quiero además hacer un obsequio, un regalo de bodas para Zelda –continuó con un curioso tono.
Rápidamente avanzó rodeando la mesa hasta quedar a un lado de la princesa de Hyrule. Link observó temeroso cada uno de los movimientos de la Zora, por alguna extraña razón tenía un muy mal presentimiento en todo esto.
– No debiste molestarte Ruto.
– Oh, claro que si –insistió sujetando entre sus manos una hermosa joya– esta piedra es muy especial –volvió a sonreír– es una gema antiquísima, que tiene un místico poder, uno que "estrechará" tu lazo con Link para siempre –volvió a sonreír esta vez con un dejo de maldad– cierra tus ojos.
– Zelda, no creo que sea buena idea –interrumpió Link quien se había levantado de su asiento.
– ¡Vamos Link! ¿Qué puede haber de malo en un simple colgante? –Fue Ashei la que en ese momento interfería en la conversación.
– Exactamente –la joven Zora volvió a sonreír, muy pronto Link sería suyo, porque Zelda se olvidaría completamente de él– cierra tus ojos –insistió, al tiempo que apartaba el largo cabello de la muchacha hacia un lado.
La rubia obedeció y entonces la princesa de los Zoras colocó el colgante en su cuello, Zelda inmediatamente empezó a sentir una extraña sensación, y al volver a abrir sus ojos lo primero que se le atravesó fue la imagen de Linebeck comiendo un rico pastel despreocupadamente, quien extrañamente en ese instante le pareció increíblemente atractivo.
– Joven Linebeck, tiene unos bigotes muy interesantes –comentó sonriéndole encantada al sujeto.
Todos los presentes abrieron los ojos como platos, ¿qué mala broma era esa?
– Oh… si... me lo han dicho un sin numero de veces –agregó inflando el pecho.
Link clavó su mirada en su pareja, ella no hubiera dicho algo así, y menos refiriéndose a Linebeck y su raro bigote de mal gusto, además lo tenía hasta sucio, acababa de echarse a la boca un pastelillo y restos del postre se habían quedado pegados en aquellos pelos.
– ¿Zelda? ¿Te sientes bien? –Preguntó preocupado.
Pero la chica ni siquiera se molestó en responderle. Seguía pegada, como totalmente embobada viendo a lo que ante sus ojos era la criatura más maravillosa que había pisado esta tierra.
– ¿Zelda, estás bien? –Le preguntó Ashei sujetando el hombro de la joven.
La princesa suspiró añorante, y luego agrego.
– Estoy enamorada del joven Linebeck.
WTF!
Todos se quedaron petrificados, y Link sintió como en ese preciso instante se le rompía el corazón en cientos de pedazos, aquello… aquello tenía que ser una broma… tenía que serlo.
En esos momentos la única que sonreía era Ruto, quien de una extraña manera había terminado consiguiendo su objetivo, ahora Link tendría que ser suyo, si Zelda ya no lo quería no tenía sentido que se siguiera desviviendo por ella.
– ¿Qué demonios le hiciste a Zelda bruja loca? –Le gritó Ashei sin ningún tipo de reparo, levantándose de su asiento, amenazando a la princesa de los Zoras.
Ahora Link tendría que reconquistar a su prometida o hacerla entrar en razón durante las siguientes doce horas que quedaban antes de que el matrimonio se llevará a cabo… pero ¿Podría lograrlo a tiempo?, quien sabe… ni esta loca autora tiene idea en que rollo se esta metiendo.
Continuará…
Ejem… ¡Yo no quise hacerlo! XDDD, lo siento… quería darle un poco de emoción al día del matrimonio XD jajaja aunque parece que esto es más que "un poco de emoción" 9-9 en fin XDD!, no me maten a mi Ruto fue la de la idea 9.9, ¡ella me obligo!, ¡Lo juro! XD
Bueno antes de seguir con mis locuras quiero aclarar la parte de la canción rara:
* La canción de la longaniza y que se yo, la inventó un artista Chileno, un humorista llamado Stefan Kramer, bueno en realidad no se si es su nombre o el nombre artístico XD, la cosa es que el la canta baila y todo, así que si lo desean pueden buscarla en youtube, busquen con el nombre de "El baile de la longaniza, Kramer" les aseguro que la pillan de inmediato XP.
Nota: A razón del comentario de una compatriota, me veo en la obligación de aclarar una cosa, no todos los chilenos somos unos locos depravados bailando cosas raras, sólo somos unos locos depravados viviendo nuestro mundo XD nah broma... la cosa es que la canción que les mencionaba la creo un humorista mofandose de un bailarín de ace bien conocido XD o al menos aquí era bien conocido en sus tiempos mosos XD!
Antes de despedirme quiero agradecer a todo la gente que me ha brindado su apoyo para esta historia ^^, en especial a todos aquellos que se toman la molestia de dejar sus comentarios, muchas gracias a Princess Aaramath, Shade, Sir Vrolok, , Dimencio, laura virginia, Grisel ZxL, lagenerala, Cute Krystal, ILZzE, linkzel s, evardo 15, Princess Emi Kitty, Zelinktotal99, Guest, gamer, Dea Creatrix, Arthuria Pendragon, Lobita Dark y jlea2001, no me acuerdo bien a quien les respondí y a quien no XD se me hizo un verdadero enredo, espero que me disculpen aquellos a los que no les he respondido :S, revisaré y veré que onda, aun así muchísimas gracias por su apoyo :), son un amor ^^.
Se despide atte Zilia-k
P.D: El siguiente fic que actualizaré será el de "Mi verdadera identidad", para los que lo leen no se traumen XD y los que no owo para que se pongan al día jajaja no era en serio XP, subiré pronto capi nuevo porque ese si que lo tengo casi listo XD.
