Antes de empezar quiero pedir disculpas por el retraso x.x, me han pasado un montón de cosas desde que desaparecí de internet XD primero se me olvido el cumpleaños de mis hermanos XD!, así que ese finde casi no me pase por el compu :S y lo que resta de la semana xox estuve enferma! -_-U, luego viaje y en mi casa estaba malo el internet ¬¬*** XD y del celu no puedo actualizar :S en fin.

Me disculpo de antemano por cualquier dedazo, error de redacción, falta de ortografía o cualquier cosa rara que se me haya pasado XD!, de verdad lo revise :'( aunque no lo crean, lo hice XD. Pero soy como estupid para esto XD y voy y siempre leo lo que creo que dice y no lo que realmente dice XP

No molesto más y los dejo con la historia :P

UN HEREDERO PARA HYRULE

En el capítulo anterior…

Link clavó su mirada en su pareja, ella no hubiera dicho algo así, y menos refiriéndose a Linebeck y su raro bigote de mal gusto, además lo tenía hasta sucio, acababa de echarse a la boca un pastelillo y restos del postre se habían quedado pegados en aquellos pelos.

– ¿Zelda? ¿Te sientes bien? –Preguntó preocupado.

Pero la chica ni siquiera se molestó en responderle. Seguía pegada, como totalmente embobada viendo a lo que ante sus ojos era la criatura más maravillosa que había pisado esta tierra.

– ¿Zelda, estás bien? –Le preguntó Ashei sujetando el hombro de la joven.

La princesa suspiró añorante, y luego agregó:

– Estoy enamorada del joven Linebeck.

WTF!

Todos se quedaron petrificados, y Link sintió como en ese preciso instante se le rompía el corazón en cientos de pedazos, aquello… aquello tenía que ser una broma… tenía que serlo.

En esos momentos la única que sonreía era Ruto, quien de una extraña manera había terminado consiguiendo su objetivo, ahora Link tendría que ser suyo, si Zelda ya no lo quería no tenía sentido que se siguiera desviviendo por ella.

– ¿Qué demonios le hiciste a Zelda bruja loca? –Le gritó Ashei sin ningún tipo de reparo, levantándose de su asiento, amenazando a la princesa de los Zoras.

Sólo quedaban doce horas para que se llevara a cabo el matrimonio, Link tendría que reconquistar a su prometida o hacerla entrar en razón antes de que el tiempo se agotara… pero ¿Podría lograrlo a tiempo?

.-.-.-. Capítulo 4: Zelda es MI prometida .-.-.-.

En el momento en que Ashei amenazaba a la joven Zora todas las miradas se clavaron en ella, la única responsable del extraño comportamiento que ahora Zelda presentaba.

– Sólo le abrí los ojos –respondió la princesa Zora cruzándose de brazos y haciéndose la desentendida del asunto– no hay forma de quitarle ese colgante, ahora no hay nada que yo pueda hacer.

Link se levantó de su asiento, avanzó hasta donde se encontraba la joven y tomándola bruscamente del brazo la jaló hasta que salieron del salón. No buscaba salvarla de todas las miradas que ahora se dirigían hacia ella, más bien sólo quería tratar el "pequeño" mal entendido que habían tenido durante la tarde sin que los demás lo escucharan.

– ¿Por qué lo hiciste Ruto? –La interrogó inmediatamente después de cerrar la puerta tras su espalda– ¿qué es lo que quieres conseguir con todo esto?

– Ella no es para ti Link –insistió la muchacha apoyando sus frías manos sobre el rostro del joven– sé que no es para ti.

– ¡Estas forzando sus sentimientos! –Alegó perdiendo la paciencia, desesperado por la situación tan delicada en la que ella lo había metido– ¡¿Te das cuenta lo que has hecho?! –Apartó bruscamente las manos que la joven tenía sobre su rostro.

Ruto deseaba llorar, nunca había visto a Link tan furioso, el la miraba con una mezcla de desprecio y rabia contenidas ¿Por qué no se daba cuenta que era la única que realmente lo amaba?

– Ella ya no te ama.

– ¡Mañana vamos a casarnos!

– No podrás casarte con alguien que no va ha aceptarlo.

– ¿Cómo puedo revertir el hechizo? –Fue al grano, estaba perdiendo tiempo valioso en esta conversación.

– Sólo debes quitarle el cristal –respondió bajando la mirada.

Sabía que la solución era simple, teóricamente hablando, pero el anciano le había mencionado que el poder del cristal tenía un extraño efecto en su portador y seguramente aquello tenía que ver con lo complicado que sería separar la joya de la muchacha.

Fue entonces cuando un gran estruendo dentro del comedor llamó la atención de Link y Ruto, había sonado como si una gran cantidad de loza se hubiera estrechado contra el piso.

Sin pensarlo abandonó a la princesa de los Zoras y volvió tras sus pasos para ingresar nuevamente al cuarto, observando el "pequeño" desastre que ahora había dentro.

– ¡¿Qué fue lo que paso?! –Su mirada inconscientemente buscó a la joven rubia, quien evidentemente no se encontraba en ese momento en el comedor– ¿Dónde esta Zelda?

El Rey se encontraba en el suelo, tratando de ser levantado por Impa, Linebeck estaba horrorizado porque la taza de té que estaba en su puesto había ido a parar directo a su "fina" ropa, y Ashei intercambiaba una asustada mirada con su pelirrojo compañero. Todo lo que había estado en la mesa ahora se encontraba esparcido en el suelo.

– ¿Dónde esta Zelda? –Volvió a repetir, temiendo lo peor.

– Escapó, el Rey intentó quitarle el colgante y ella lo arrojó contra la mesa –Respondió la joven de cabello oscuro bajando su mirada apenada, no había podido contener la situación.

– Tiene una fuerza impresionante, al parecer el cristal no dejará que nos acerquemos tan fácil a ella.

Link volteó buscando a la Ruto que momentos antes había estado tras su espalda, aquel suceso ameritaba una explicación, pero la princesa de los Zoras había desaparecido.

– Mi pobre hija, mi pequeña niñita –lloriqueaba el hombre quien aún no conseguía levantarse a pesar de los esfuerzos de Impa.

– Tiene que cooperar majestad –le decía al tiempo que lo jalaba hacia arriba– Zelda estará bien, es una muchacha fuerte.

– Tenemos que encontrarla –estaba preocupado, no por el tema del matrimonio, sino más bien por el bienestar de su prometida, que quien sabe en donde se encontraría en ese momento.

– Te ayudaré amigo –ahora Shad estaba a su lado y había apoyado una de sus manos en el hombro de su compañero.

– Si vamos a hacer algo, empecemos a movilizarnos –esta había sido Ashei quien ya comenzaba a empujar a los dos jóvenes para que salieran del cuarto y empezaran de una vez por todas su búsqueda.


Link despertó con los primeros rayos de sol que ingresaron en el cuarto, no recordaba mucho de lo que había pasado la noche anterior, sólo tenía claro que por alguna extraña razón tenía un gran dolor de cabeza.

– Demonios –murmuró mientras una de sus manos recorría su frente hasta encontrarse con una especie de vendaje– ¿Qué fue lo que paso?

Lentamente su mente empezó a ordenar las vagas imágenes que se cruzaban por su cabeza…

– ¡Zelda! –Exclamó al recordar a su prometida y en el lio que ahora estaba metido.

Fue entonces cuando escuchó la dulce voz de la muchacha, tarareando una bonita melodía, seguramente en ese momento se encontraba en el balcón de su cuarto. Rápidamente se incorporó y vestido con lo que traía puesto, corrió hasta el ventanal para asomarse en el balcón. Efectivamente la princesa se encontraba en ese lugar, su mirada parecía perdida en el jardín, mantenía sus codos apoyados en la baranda y sus manos sujetaban su rostro.

– Zelda –la llamó temeroso de que la muchacha no quisiera responderle, en especial después de que la noche anterior le cerrara la puerta del cuarto en la cara, si… eso era lo último que recordaba.

– Se dice buenos días –le dijo dedicándole una amable sonrisa– cuando se saluda a una persona por la mañana se suele hacer de esa forma –aclaró aún en un tono tranquilo.

Ella parecía no recordar mucho de los sucesos que había ocurrido el día o más bien la noche anterior. Pero en su cuello aún permanecía el colgante que Ruto le había regalado.

– Ehh este –se sonrojó notoriamente, sintiéndose muy estúpido por su falta de educación– lo lamento mucho… ah y… buenos días.

La chica aún le sonreía, algo que indudablemente le agradaba. Quizás el efecto de aquel extraño cristal ya había quedado atrás.

Desde su punto de vista era un sueño volver a poder entablar una conversación "semi normal" con la muchacha. Ella mantenía la misma postura en que la había encontrado. Sus pensamientos pasaron rápidamente de todo lo ocurrido a la simple imagen de ella, la bonita doncella de cabellera larga y clara, la misma que ahora era iluminada por aquellos cálidos rayos del sol, dándole un aspecto casi angelical ante sus ojos.

Suspiró como un chiquillo enamorado.

– Hoy es un día hermoso –murmuró. Ya no lo estaba observando, parecía volver a adentrar sus pensamientos en algo mucho más interesante– ojala el joven Linebeck pudiera verlo conmigo.

El grandioso momento se fue derechito por la borda, aquello había sido como si su bello mundo de fantasía se rompiera de golpe, dejándolo caer a la cruda realidad, su prometida seguía enamorada de Linebeck.

Eso no podía ser cierto… ¡No podía! ¡Zelda no podía estar enamorada de ese patán! Debía buscar alguna forma de regresarla a la normalidad, tenía que quitarle como a de lugar ese dichoso colgante.

– Vi a Linebeck hace un momento –mintió, ni siquiera sabía porque lo estaba haciendo.

– ¿Lo dices en serio? –La chica había dejado la posición en la que se encontraba y ahora lo observaba con una gran sonrisa y una mirada ilusionada.

Le dolía tanto verla sonreír por otro, pero inconscientemente le había mentido para observarla, para volver a observar esa bonita sonrisa adornando su juvenil rostro.

– Si, estaba muy ocupado –quería cambiar de tema, le incomoda estar mintiéndole de esa manera– ¿podríamos platicar un momento?

– Ahora lo estamos haciendo, ¿no? –Agregó con total naturalidad.

Link sonrió, en realidad su pregunta había sido un tanto boba, pero estaba tan nervioso que no sabía bien como guiar la conversación.

– Yo… no recuerdas –¡Maldición! No sabía porque no podía hablarle con normalidad, era todo tan confuso, tan extraño.

Su mente vago rápidamente por todo lo ocurrido anoche, la habían estado buscando por largo rato, sólo para darse cuenta cerca de las una de la mañana que ella se encontraba en su cuarto desde que había desaparecido del comedor, en realidad ninguno de los tres atinó a buscar en el lugar más obvio primero… el cuarto de la chica.

Había sido mientras se paseaban como estúpidos por el jardín que Link había notado que había "luz" al interior de la habitación de su prometida y bueno, evidentemente subieron en patota hasta el cuarto de la princesa, y cuando ella les abrió la puerta intercambiaron sólo un par de palabras, ya que la joven con un simple "no tengo tiempo para juegos" había terminado la conversación con un simple portazo, uno del que Link no se había salvado.

Luego de eso no recordaba absolutamente nada…

– En verdad –bajo su mirada apenado, estaba muy nervioso y buscaba inútilmente alguna forma de recuperar aquello que habían forjado juntos durante años– ¿en verdad has olvidado lo que teníamos? ¿No recuerdas todos los momentos que pasamos? –Hablaba atropelladamente, esperando no agregar más tierra al tremendo hoyo en el que se estaba metiendo.

Esperó un instante la respuesta de la joven, una que nunca llego.

– ¿Ni siquiera vas a responderme? –Agregó un tanto dolido por el silencio que había mantenido hasta ese momento su prometida, pero al levantar su mirada notó que había estado hablando solo y que la muchacha ya ni siquiera se encontraba en el dichoso balcón.

Se golpeó su frente cubierta por el vendaje con la palma de su mano derecha, en ese preciso instante se sentía tan estúpido.

Fue entonces cuando alguien con aparente premura llamó a la puerta, acto seguido Link volvió a ingresar en el cuarto un tanto desanimado y dirigiéndose hasta la entrada abrió la puerta para que quien diantres lo molestaba en un momento tan trágico como este.

– ¡¿Qué demonios estas haciendo?! ¡Zelda acaba de salir del cuarto, tenemos que seguirla! –No se molestó en saludar, no había tiempo para eso.

– ¿Ashei? –Todavía no conseguía salir de su propio emo interior cuando la chica venía y lo interrumpía de esa manera tan… inusual.

– ¿Cómo sigue tu cabeza? –Ahora era el joven pelirrojo quien interfería en la conversación, haciendo cuidadosamente a un lado a su compañera.

– ¿Qué demonios hacen ustedes tan temprano fuera de mi cuarto? –Había algo que no estaba encajando correctamente en toda esta historia.

– Después del portazo que te dejo inconsciente, te trajimos hasta tu habitación y te curamos el chichón, luego nos turnamos para hacerle guardia a la puerta de la princesa, por si ella decidía escaparse durante la noche –explicó resumidamente los sucesos de los que Link evidentemente no se había enterado en su estado de inconciencia.

– Y hace unos momentos acabamos de ver como Zelda salió de su cuarto, ¡Tenemos que seguirla! –Insistió Ashei, quien no entendía que demonios estaban haciendo perdiendo el tiempo.

Sin más el intrépido equipo se dispuso a seguir a la joven princesa, que quien sabe que había visto como para salir tan temprano y apresuradamente.

– Tengo una idea –agregó Shad quien había estado meditando la situación durante la noche– interceptemos a Zelda, acorralémosla en un pasillo, de esa forma no podrá escapar y lograremos quitarle el colgante.

– ¡Es una gran idea! –el guerrero se había "armado hasta los dientes". Antes de salir del cuarto se había puesto todo su traje de batalla, e inclusive cargaba con su espada y su escudo. Todo había sido sugerencia de Ashei, quien insistió que necesitaban algo de ventaja.

– Muy bien ¿conoces un atajo en este corredor? –Evidentemente ella y su compañero no conocían tan bien el castillo como el joven rubio.

– Si, creo saber el lugar perfecto para interceptarla, ustedes procuren mantenerse tras ella –ya todo estaba dicho, ahora solo bastaba poner manos a la obra.

Link se separó del grupo, como estaba planeado, y corrió a través de los pasillos del castillo, era evidente que la joven se dirigía hacía el jardín y pretendía hacerlo no por el camino que habituaba usar. Dio dos vueltas a la derecha, una a la izquierda y nuevamente una a la derecha y detuvo su presurosa carrera, preguntándose si había sido lo suficientemente rápido como para conseguir llegar antes que la princesa hasta ese corredor.

No pasó más de un minuto cuando pudo divisarla, ella camina sin prisa alguna, sabiendo que por alguna extraña razón la estaban siguiendo, pero no se había molestado en voltearse y preguntarle a sus "poco disimulados acompañantes" porque diantres caminaban detrás de ella fingiendo no estar haciendo nada del otro mundo.

Shad silbaba estúpidamente mientras caminaba y Ashei observaba a su compañero con cara de pocos amigos, harto de su "poca" sutileza para seguir a una persona sin despertar sospechas, era evidente que el joven pelirrojo estaba nervioso.

– Zelda –murmuró Link, se le había formado un verdadero nudo en la garganta al verla caminar hacia donde él se encontraba.

La chica se detuvo a lo menos a un metro de distancia del lugar donde el guerrero se encontraba detenido, había algo muy sospechoso en todo esto.

– ¿Pasa algo malo? –Preguntó sin más dirigiéndose al joven rubio que en esos momentos la observaba intensamente, parecía ahogado por querer decirle algo, pero por alguna "misteriosa" razón estaba más mudo que un caracol.

Bueno… en realidad no se si los caracoles emiten algún sonido, pero… da igual. El caso es que ahí estaban, ella y él, indagando con sus miradas los pensamientos del otro.

– Y… también me gustaría saber –detuvo el contacto visual que había mantenido con su prometido, para observar a la parejita que había estado todo ese tiempo tras sus pasos – ¿Por qué demonios me han estado siguiendo?

Chan chan… he ahí la pregunta del millón.

– Queremos algo que andas cargando desde ayer –fue Ashei la que respondió esa pregunta, porque su valiente compañero se había ocultado parcialmente tras la espalda de la chica al ver la mirada asesina que ahora les estaba dedicando la princesa.

– Ashei… se delicada… creo que Zelda no esta de buen humor –le murmuró esperando contener el mayor tiempo posible la situación.

– No tengo nada que os pertenezca –agregó la muchacha volviendo a observar al joven guerrero, notando que Link cargaba su espada e inclusive su escudo– el cristal y yo somos uno –volvió a hablar, esta vez con un tono diferente, algo más insinuante, inclusive su mirada había perdido ese brillo que la caracterizaba, sus ojos parecían tomar el color de aquella gema azul, un reflejo sin vitalidad.

– Demonios, esta actuando rara de nuevo –Ashei recordaba perfectamente ese tonito, la joya estaba haciendo lo suyo y si la cosa seguía así, esto se iba a tornar peligroso.

– Vengan por él, si es eso lo que desean –volvió a desafiarlos, sin moverse del lugar donde en ese momento se encontraba detenida.

– Bien Shad ve y usa tu excelente poder de persuasión con la princesa y convéncela de que nos de él colgante –indicaba al mismo tiempo que empujaba a su compañero para que fuera el primero en enfrentarse a Zelda.

– ¡¿Qué?! ¡¿Por qué yo primero?!

– Oh vamos, es sólo una muchacha… ¿no te vas a acobardar por una chica como ella no?

– ¡Estas loca! ¿Viste lo que le hizo ayer a su padre?

Link observó a sus compañeros discutiendo, era evidente que la escena que se había perdido en el comedor había perturbado al pobre letrado. Suspiró un tanto cansado, y avanzó. Zelda era su prometida, la mujer con la que pretendía cansarse, no permitiría que el tonto jueguito de Ruto aplacara algo que le había costado tanto proponer.

– Zelda, por favor… no quiero hacerte daño –empezó, haciendo que la discusión de la pareja que se encontraba tras la muchacha se detuviera de golpe.

– Si claro, por eso vienes cargando tu espada y el escudo ¿no?

– ¡Claro que no! –Inmediatamente se quitó de encima ambos objetos, dejándolos caer.

La princesa esbozó una satisfecha sonrisa al verlo. Ninguno de los tres era un desafió para ella.

– Sólo… sólo quiero que me recuerdes, que recuerdes aquello que teníamos hasta ayer.

– No sé de que me hablas –fue cortante, lo sabía, pero nada de eso le importaba en ese momento.

– Zelda, yo… yo te…

– Ya me aburrí.

– ¿Qué? –Link casi no podía creer lo que acaba de escuchar.

– Ustedes son muuuuy aburridos, así que –frotó las palmas de sus manos entre ellas y luego dio dos palmadas– hasta luego.

Enseguida dejo caer dos pequeñas esferas, las mismas que al hacer contacto con el suelo empezaron a liberar un espeso humo blanco que envolvió todo el corredor e imposibilito la vista del trio dinámico.

– ¡Es una trampa! –Gritó Ashei poniéndose alerta, buscando inútilmente con su mirada a Zelda o a alguno de sus compañeros entre la confusión que había generado el humo.

– Por favor Diosas –Shad mantenía sus palmas unidas y sus ojos fuertemente cerrados– que no pase nada... que no pase nada– repetía una y otra vez temiendo lo peor, pero al volver a abrir sus párpados lo primero que vio fue el rostro de la princesa observándolo maliciosamente.

– Bú –susurró ella con una amplia sonrisa.

Shad tragó saliva y trató de huir del alcancé de la muchacha, pero… era demasiado tarde.

El grito y un fuerte golpe de algo estrellándose contra alguno otra cosa fue todo lo que Ashei y Link alcanzaron a oír antes de que el joven pelirrojo quedara fuera de combate.

– ¡Shad! ¡Responde! –gritó Link buscando inútilmente a su compañero en medio de la densa nube que aún imposibilitaba su visión.

– ¡No acabaras tan fácil conmigo! –escuchó como Ashei parecía amenazar a alguien.

Se movilizó rápidamente, siguiendo los fuertes sonidos de algo que parecía ser una verdadera guerra de leonas y luego otro grito dio paso nuevamente al silencio.

– Oh… cielos… Oh cielos –murmuraba una y otra vez el último combatiente en pie, esto no esta bien.

¡¿Dónde demonios había dejado su escudo y su espada?!

Se agachó y tanteando el suelo trató inútilmente de buscar aquello que había perdido, pero…

– ¿Buscabas esto?

Al levantar su mirada pudo ver con horror la silueta de su prometida sujetando sus armas.

– No, yo… yo sólo –sonrió un tanto nervioso, evidentemente esto no estaba bien– me gusta gatear por las mañanas –agregó tontamente.

Ella solamente sonrió y eso… eso fue lo último que vio antes de que todo se fuera a negro.

Minutos más tarde…

– ¡Link… Link!

Con un nuevo dolor de cabeza volvió a regresar a la realidad. Shad insistentemente movía su cuerpo intentando recuperar al último soldado perdido en el combate recién pasado.

– ¿Alguien anotó la matricula de la carreta que me atropello? –Preguntó tontamente apoyando su mano izquierda sobre su frente.

– No seas estúpido, acabamos de ser patéticamente vencidos por la princesa –Ashei apoyaba su espalda contra una de las paredes del corredor y mantenía sus brazos cruzados sobre su pecho.

– Y Link se acaba de ganar un nuevo chichón –aclaró el joven ayudando a su compañero a incorporarse.

– Bueno al menos eso es mejor que parecer un panda –comentó Ashei molestando a su compañero.

– ¡Oye! ¡¿Cómo que panda?! ¡Sólo tengo un ojo morado! –Se defendió el aludido– además, tú no eres la excepción… la princesa también te dio una buena paliza.

– No me molestes Shad, porque no dudaré en emparejártelos.

– ¡Ey!, tranquilos chicos… enfoquémonos en el problema, respiremos profundo y –no continuó hablando, porque no había sido hasta entonces que había recordado un pequeño detalle– ¿Y donde esta Zelda ahora? –Fue todo lo que atinó a preguntar al tiempo que volvía a recuperar sus armas, las mismas que la princesa había dejado tiradas en el suelo.

– No lo se, al igual que tu… acabamos de volver en si –respondió la única mujer del grupo.

– ¿Y… qué hacemos ahora? –He ahí el gran dilema del día.

– No lo se Shad, pero… creo que necesitamos un plan B.

– Estoy de acuerdo con Link, pongamos a trabajar nuestras neuronas y pensemos en algo más seguro que interceptar a la princesa de frente.

Se quedaron pensando laaargamente, hasta que a Link se le prendió la ampolleta.


Y he aquí la fase uno del plan B.

"Encontrar al objetivo y observarlo a prudente distancia"

Estaban siguiendo a la muchacha, debían asegurarse de que no cometiera ninguna estupidez antes de que se les ocurriera como diantres quitarle el colgante de encima, algo que evidentemente les estaba costando trabajo, porque ella… tenía una defensa impenetrable.

– ¿Quién fue el de la genial idea de enseñarle artes marciales a la princesa? –Preguntó Shad con su gran moretón en el ojo.

– Impa lo hacia desde que era pequeña, la entreno para ser una Sheikah –respondió Link quien empezaba a asomarse por los matorrales.

Su prometida estaba tarareando una canción como una boba enamorada que veía todo color de rosa, le enfermaba verla así, bueno en realidad más que el hecho era pensar que estaba así por otro hombre.

Era evidente que esa "extraña" aura destructiva se había esfumado, por gracia del cielo o quien sabe por que.

– Miren esta cortando unas flores –comentó Ashei de pronto.

– ¿Qué pretenderá hacer con ellas? –Agregó Shad, notoriamente contrariado.

La chica terminó de cortar las flores y avanzó dando saltitos alegremente cargando el pequeño ramo, parecía estar "muy" feliz.

Sin pensarlo la siguieron, hasta el momento en que ella finalmente se encontró con "su príncipe azul", sacándose un moco de la nariz.

– Oh cielos, es asqueroso –comentó Ashei observando con desgana lo que hacía el sujeto momentos antes de que Zelda lo interrumpiera.

– ¡Joven Linebeck! –Exclamó mientras una aura rosa y un montón de brillitos aparecían a su alrededor.

Oh cielos, ahí viene la loca –pensó maldiciendo por debajo su mala suerte, y justo que estaba a punto de alcanzar el moco seco que le molestaba tanto– ¿Qué demonios quieres?

– Le traje este ramo de flores, las corte para usted.

– Ehh, gracias –agregó tomando el obsequio de mala gana– ¿Ahora me dejas seguir con lo que estaba?

– Es que yo… yo –la chica se sonrojó y empezó a balancearse nerviosa– ¿Me permitiría sentarme a su lado?

– Ya que –se encogió de hombros y le dio un espacio a la muchacha.

Desde lo lejos el trío dinámico observaba la escena.

– Creo que tengo una idea –comentó Ashei muy ensimismada.

– ¿A sí? –Agregó un extrañamente molesto Link– pues yo tengo una espada y estoy a punto de usarla para asesinar a ese desgraciado de Linebeck.

– Calma –trató de tranquilizarlo Shad al tiempo que lo sostenía para que no cometiera una locura.

– ¿Cómo que calma? ¡Linebeck me esta quitando a mi prometida!

– Él no lo hizo, fue tu fanática enfermiza la que hizo todo esto –le recordó Shad exculpando al sujeto.

– Podrían callarse el parcito y escuchar mi idea –Ashei estaba comenzando a perder la paciencia.


Fase dos del plan B.

"Atacar la debilidad del objetivo"

– Muy bien chicos, ¿esta claro lo que vamos a hacer?

– Sí mi general –respondieron al unísono.

Ahora si que todos parecían estar listos para la guerra, inclusive se habían pintado las caras con extrañas marcas y traían sobre sus cabezas unos "cascos camuflados", o más bien unos improvisados baldes con un macetero encima.

– Muy bien mis soldados, tenemos que acercarnos hasta nuestro objetivo sin que nos descubran, de esta misión depende el futuro del reino.

Los chicos asintieron y los tres se dispersaron, avanzando "sigilosamente" hasta el lugar donde se encontraban sentados Linebeck y la enamorada princesa.

El hombre observó extrañado como las "plantas" del jardín cambiaban de lugar de tanto en tanto, de hecho hasta se frotó los ojos creyendo que estaba alucinando.

– Oye… ¿Aquí es común que las plantas se muevan? –Le preguntó a su acompañante.

– Todo es posible con la fuerza de nuestro amor –le respondió juntando sus manos y sonriéndole encantadoramente.

El sujeto mostró sus dientes, no muy aseados al realizar una mueca de extrañeza ante la poco consistente respuesta de la princesa.

– Te estoy hablando en serio, las plantas se están acercando demasiado.

– Seguro quieren saber que es lo que estamos platicando.

– ¡¿Estas sorda o qué?! ¡Te estoy diciendo que las plantas de tu maldito jardín nos están acosando! –Linebeck se había levantado del asiento, esto evidentemente no era normal ante sus ojos.

– Ay, se ve tan apuesto cuando se enoja –Suspiró aun observando como estupidisada al sujeto.

– Entiendo que sea irresistible para las mujeres, pero… –arqueó su ceja y realizó una mueca algo extraña con la boca– tú estas loca –ahora la apuntaba con su dedo índice, con el mismo que luego iba a rascarse la cabeza– ¡Todos están dementes en este lugar!

– ¡¿A quién estás llamando demente?!

Se escuchó la conocida voz de Link, y un segundo después saltando de sus escondites hicieron acto de presencia el legendario guerrero de Hyrule y su compañero, encerrando a la pareja.

– ¡Ahhhhh! ¡Es una emboscada, estamos perdidos! –Linebeck asustado se escondió detrás de la princesa, resguardando evidentemente su seguridad por sobre cualquier otra cosa.

– ¡Eres un cobarde Linebeck! –Le reclamó Link, quien para ese entonces ya había desenvainado su espada.

– ¡No le hagan daño! –Exclamó muy angustiada la princesa– No dejaré que le hagan daño al joven Linebeck.

Ahora la chica se interponía entre ellos y el sujeto.

– Zelda por lo que más quieras, reacciona –le suplicaba un desesperado Link, quien de verdad ya no sabía como demonios hacerla entrar en razón.

– Aww que encantadora –al sujeto "casi" se le llenaron los ojos de lágrimas, digo casi porque evidentemente aquello lo estaba fingiendo– bueno mientras ustedes arreglan la locura de la princesa… yo… me marcho.

– ¡Vuelve aquí cobarde! –Gritó Link viendo como el navegante hacia alarde de su más grandiosa habilidad.

– ¡Soldado que corre sirve para otra guerra! –Le gritó en respuesta abandonando a la princesa en busca de un lugar seguro.

"Fase dos del plan B, completada. Ahora venía la fase tres"

Linebeck pensó por un momento que lo había conseguido, sólo bastaba dar la vuelta y ya no estaría en medio de esa "rara escena", pero justo cuando viró se cruzó con Ashei quien se interpuso en su camino, ella lo detuvo agarrándolo firmemente de su camiseta.

– ¿A donde crees que vas pequeño gusano? –Le dijo muy molesta– ¿No te das cuenta que por tu culpa Zelda esta en ese estado?

– ¡¿Qué?! ¡Yo no tengo la culpa, esa loca de piel azul le hizo ese hechizo raro, no me metan en eso a mí!

– Bueno, pero ahora eres el único que puede ayudarnos.

– ¿Yo?

– Por supuesto, sólo tú te puedes acercar a ella y quitarle ese maldito colgante.

– ¿Y qué si no quiero hacerlo?

– Conocerás a mi querida amiguita –le respondió mostrándole su mano empuñada– Oh… y esta enfadada, así que te recomiendo que hagas algo y sea ¡ahora!

Linebeck tragó saliva asustado, esa chica si que imponía autoridad.

¿Por qué demonios estaba rodeado de mujeres locas y agresivas? ¿Qué había hecho él para merecer aquella tortura?


Los chicos estaban tratando de dilatar el casi inevitable segundo round, en verdad no querían llegar a ese punto.

– Vamos Ashei… rápido –murmuraba Link sintiendo como sus brazos comenzaban a temblar.

– Princesa… hemos venido en son de paz –declaró Shad esperanzado de no volver a recibir otra paliza de parte de la muchacha.

– ¡Ustedes acaban de arruinar mi cita!

– Zelda, sé que esto va a ser doloroso para ti, pero –dudo un segundo si seguir hablando, hasta que finalmente se convenció– ¡Linebeck esta casado!

– ¿Qué? –Casi no podía creer lo que Link le estaba diciendo– ¡Eso es mentira!

– No… es verdad… Linebeck ama a otra mujer, él no puede corresponderte.

Los ojos de la princesa comenzaron a llenarse de lágrimas. Aquella verdad le había llegado como un gran balde de agua fría.

– No te sientas mal –se sentía tan culpable de haber generado ese dolor en la mujer que amaba, pero ella debía saberlo, debía conocer la verdad.

Y cuando la situación no podía verse peor, hicieron su aparición el aludido Linebeck y Ashei.

– ¿Qué fue lo que pasó? –Preguntó la chica enseguida al ver como Zelda estaba ahogada en un mar de lágrimas.

– Link le dijo que Linebeck esta casado.

– Si… si… si el joven Linebeck… si… él… si él… no es mio… –murmuraba entre sollozos, hasta que súbitamente ella dejo de llorar– ¡No será de nadie!

De pronto un aura oscura rodeo a la despechada princesa, quien ahora le dedicaba una mirada asesina al que antes había sido su enamorado.

"Fase tres del plan B, fallida"

– Oh… oh… esto… no era parte del plan –murmuró sintiendo como el sujeto se escondía dar su espalda, en busca de ayuda.

– ¡No me pienso acercar a esa loca! –Agregó aterrado por la mirada que ahora la chica le dedicaba– ¡Ella quiere matarme!

– ¡Zelda detente! –Link se interpuso entre Zelda y sus objetivos.

La muchacha avanzó hasta donde Link se encontraba y con un poder que no le pertenecía lanzó lejos a su primer obstáculo, el joven salió disparado cayendo entre los matorrales, siendo empujado por una fuerza invisible, luego fue el turno de Ashei, quien tampoco pudo hacer nada.

Shad se abalanzó contra la chica, quien en esos momentos acercaba sus manos hasta el pobre de Linebeck a quien le temblaban las piernas de terror, trataba de salvarle la vida al sujeto, pero también fue expulsado por la princesa lejos del lugar.

Todo parecía perdido, Linebeck había caído sentado al suelo y se arrastraba hacia atrás tratando inútilmente de alejarse del lugar. Y entonces un misterioso papel paso como el rayo cortando el viendo como si fuera una navaja y se pegó a la espalda de la princesa, quien ahogando un grito cayó al suelo, el aura oscura se movió a su alrededor formando una figura maligna y poco después fue absorbida por el cristal.

– ¿Qué fue lo que pasó? –Link quien para eso entonces ya se había incorporado no podía creer lo que estaba pasando.

– Creo que necesitaban una mano –agregó la mujer albina bajando de un árbol cercano.

– ¡Impa! –En verdad no podía estar más feliz de verla allí en ese momento.

La Sheikah se acercó hasta el cuerpo inmóvil de la princesa y sin reparó le quitó el colgante que había traído tantos problemas, para luego retirar el papel con el hechizo que había neutralizado a Zelda. En seguida se alejó un poco y lanzó el objeto, seguido de una de sus armas favoritas un pequeño shuriken de cinco puntas, que dio de llenó en el centro de la joya que caía, haciéndose mil pedazos.

– Esa cosa ya no dará más problemas.

– ¡Usted es genial! –La alabó Shad, quien de verdad por un segundo pensó que todo estaba perdido.

– Impa… no sabes… no sabes como te lo agradezco –le dijo un muy endeudado muchacho, Impa lo había ayudado en más de una ocasión.

Fue entonces cuando la chica comenzó a recuperar la conciencia, Linebeck quien era el que en ese momento estaba más cerca se inclinó un poco para observarla, no sin un dejo de desconfianza. Y fue justamente eso lo primero que vio la muchacha al girar su cuerpo y encontrarse con el rostro de ese extraño hombre mirándola.

– ¡Pervertido! –Gritó horrorizada al mismo tiempo que se sentaba y le daba una buena bofetada al hombre sin reparo alguno.

– ¡¿Qué culpa tengo yo de esto?! –Se quejó él, ahora con una "bonita" mano muy marcada en su rostro.

Todos los demás soltaron a reír al ver la escena, y Zelda quien aún no entendía que demonios estaba pasando miró extrañada a su tutora y al trio de jóvenes vestidos con extrañas ropas y cargando unos baldes con maceteros en la cabeza.

– ¿Me he perdido de algo? –Preguntó enseguida.

Link se había acercado hasta donde ella se encontraba, y extendiéndole su mano la invitó a levantarse.

– Es una larga historia –le respondió con una tranquilizadora sonrisa.

Ella sujetó la mano de su prometido y se levantó.

– ¿Por qué traes un macetero sobre la cabeza? ¿Ya es noche de brujas?

Link volvió a sonreírle, y sin previó aviso la abrazó con fuerza, estaba tan feliz de que estuviera de vuelta.

– Te extrañe demasiado –murmuró sintiendo como la momentánea sorpresa que había provocado en ella era remplazada por ese sentimiento que hace tiempo los había unido.

– Hey tranquilo, no recuerdo haberme ido a ninguna parte –le susurró devolviéndole el cariñoso abrazo que su pareja le dedicaba.

Ashei se había acercado hasta donde el joven pelirrojo se encontraba.

– Que bueno que todo volvió a la normalidad –comentó Shad dedicándole una sonrisa a su novia.

– ¿Sabes? Te ves gracioso con ese ojo morado.

– Jaja, muy chistosa –agregó fingiendo reírse.

– ¡Hey tortolitos! Les recuerdo que hoy se casan, y aún hay muchos explicaciones y preparativos por terminar.

Había sido la mismísima Impa la que había roto el encantador "rencuentro" entre la joven pareja de enamorados.

Link y Zelda se separaron al instante, notoriamente sonrojados. Y luego de intercambiarse un par de miradas avanzaron junto al grupo guiado por Impa.

– ¡Oigan! ¡¿Y yo qué?! ¿Me van a dejar aquí tirado después de haber sido abofeteado injustamente?

Pero… nadie le estaba prestando atención.

– Esta gente si que es mal agradecida –murmuró molesto, sintiendo que no estaba recibiendo la atención que evidentemente merecía después de arriesgar su vida con la princesa poseída.


La tarde siguió sin contratiempos, y como era de esperarse Link y Zelda se vieron obligados a separarse porque cada uno tenía que alistarse para el evento más importante de sus vidas por separado.

El tiempo avanzó implacablemente y luego de que todos los preparativos estuvieran listos, había llegado el momento tan esperado por muchos.

La impaciencia comenzó a apoderarse de nuestro joven guerrero, quien ya esperaba en el altar del templo del Tiempo, el lugar donde se llevaría a cabo la esperada ceremonia.

El templo era un lugar solemne, una construcción antiquísima edificada completamente de mármol, los finos detalles de los pilares grabados, las estrechas ventanas con llamativos vitrales y las lisas y relucientes paredes de color crema marfil, le daban a la estancia un aire misterioso, y en aquellas paredes ahora se reflejaban parcialmente las sombras de todos aquellos que serían los testigos de la próxima unión.

– Se esta haciendo tarde –comentó jugueteando nerviosamente con sus manos, ansioso e impaciente.

¿Por qué demonios estaba tardando tanto? Ya había pasado por lo menos media hora desde lo que se suponía debía haber sido el inicio de la ceremonia.

El chico vestía un traje blanco invierno como los que habitualmente solía vestir sólo que este estaba bordado con finas costuras de color oro, y sobre el una armadura gris que cubría parte de su pecho, pero tenía sobre ella grabada en oro la insignia de la familia real, la armadura también incluía hombreras con un pequeño grabado de la trifuerza, sus manos estaban enguantadas para la ocasión y cayendo desde su pelvis y amarrado al grueso cinturón que usaba caía una tela que terminaba en punta, en la misma donde estaban dibujados muchos símbolos también tejidos con un fino hilo dorado, ese día Link calzaba unas botas negras con detalles grises, de un color muy similar al de la armadura y en su espalda reposaba una gruesa espada enfundada.

– Tranquilo hijo, las novias siempre se hacen de esperar –fue el Rey quien esperaba en el altar junto a Link, quien trató de tranquilizar al inquieto muchacho.

– ¿Y si Ruto tenía planeada otra artimaña? –Preguntó levantándose de puntillas, observando fijamente la entrada del templo.

El Rey soltó a reír de muy buen ánimo al mismo tiempo que golpeaba con fuerza la espalda del joven con una de sus manos. Link que por un segundo perdió el equilibrio por la fuerza del golpe, pero se repuso rápidamente. Había mucha gente en el templo como para estar llamando excesivamente la atención con un numerito.

"¡Ahí viene la princesa!" Se escuchó de parte de la gente que estaba más cercana a la entrada del templo, pronto la estancia se lleno de murmullos, todos esperaban ansiosos la llegada de la joven princesa.

Este evento era sumamente especial, ya había pasado muchísimo tiempo desde que una legítima heredera al trono contraía nupcias, los antecesores de Nohansen habían sido todos hombres, por lo que la princesa era la primera muchacha nacida en este siglo y como las tradiciones lo dictaban, a toda primogénita de la familia Real debía nombrarse con el nombre de Zelda. Y no era la única tradición que aún se mantenía con el tiempo.

Impa fue la primera en ingresar al templo y extendiendo su mano para sujetar la de la princesa, la joven dio su primer paso al interior del templo y los presentes enmudecieron al instante.

Link observaba anonadado la imagen de su prometida, la misma que ahora le sonreía tímidamente desde la entrada del templo.

– ¿Ze… Zelda? –por alguna misteriosa razón no podía articular con claridad.

Continuará…

Muajajajaja XD ¿Quién dijo que este capítulo no podía dejarlo en suspenso? XDD, pues… vuelvo a hacer de las mías XD jajajajaja, la apariencia de Zelda la dejaré en el misterio hasta el siguiente capítulo :P, de hecho ya hice un dibujo para la portada del fic, pero como no quiero arruinar la sorpresa, lo subiré junto con el capítulo que viene :P

Se viene el casorio! :D al fin XDDD, creo que en el prologo o el primer capítulo mencionaba algo como que en el capítulo 3 iba a dar las razones de porque se llama así el fic, bueno :S XDD la verdad es que para variar saque mal los cálculos y falta un poquitín para eso XP, pero les aseguro que después del matrimonio se sabrá… de ahí a que el matrimonio dure 10 capítulos 9-9 jajjajaa XP nah eso sería imposible XP

Antes de despedirme quiero agradecer el gran apoyo que me han brindado en esta loca historia, muchas gracias a lagenerala, Princess Aaramath, Sir Vrolok, Anis, Zelinktotal99, shade7caos, Icarian Wings, , SailorBlouseBlackRose, Grisel ZxL, Magua, evardo15, Guest, Axel Chicahuala, linkzel s, Neko-Mtx, Larareshiram97, arcangel91 y ana, en verdad muchas gracias a todos ustedes por tomarse la molestia de leer y comentar esta historia, les doy a todos un gran abrazo cibernético XD que seguro no lo sentirán mucho 9-9 pero al menos el intento cuenta ¿no? XDD

Se despide atte Zilia-K, hasta la próxima actualización :P

Nota: Ahora que actualice este fic, mis próximas actualizaciones irán en el siguiente orden, primero "Mi verdadera identidad" XD tengo que dar el nombre de los ganadores del concurso XP, y segundo "El secreto de una rosa", que hace mil años que no lo actualizo XD, luego de eso volveré a actualizar este fic :P
:S pero mañana no podré subir nada porque tengo que llevar a uno de mis erizos al veterinario -.-, así que tendré que quedarme en otra parte, lejos de mi querido computador :'( XD al menos tengo internet en el celu XP