Cuenta Regresiva: 26.280 horas.
Necesidades Básicas.
Bulma entró a la sala principal con una enorme sonrisa en sus labios al mismo tiempo que tanto la mandíbula del maestro como la de la tortuga descendieron varios centímetros al ver a la joven ingresar a la sala con un bebé en sus brazos.
-Hola, Maestro, Tortuga… ¡Que sorpresa verlos por aquí!
-Bu-Bulma… - titubeó Roshi, intentando recomponerse de la sorpresa.
- ¿Qué ocurre? ¿Acaso estoy muy cambiada? – preguntó haciéndose la inocente.
- No, tu estás tan bonita como siempre pero ¿ese bebé es tuyo? - pudo al fin preguntar el anciano.
-Por supuesto… - respondió ella, sonriente, elevando un poco a Trunks en sus brazos para agregar - ¿De quién más sería?
Roshi y la Tortuga se miraron un momento, incrédulos. Luego el anciano volteó a ver a Bulma y le preguntó contrariado - Pero ¿por qué Yamcha no nos dijo nada cuando hablamos? - Bulma tomó asiento frente al anciano y sonrió, mientras veía a Trunks - Pues… seguramente porque él no sabe que ahora soy madre…
- ¡Vaya! Se sorprenderá mucho cuando sepa que fue papá…
Bulma volvió a ver al anciano para decirle - Lamento sacarlo de su error, Maestro. Pero este niño no es hijo de Yamcha… - el cuello del anciano se estiró varios centímetros - ¡¿QUÉ?! Pero entonces, muchacha dime ¿de quién es? - ella giró a su bebé y lo colocó de modo que el maestro pudiera ver su rostro – Mírelo bien ¿Qué no adivina?
Roshi se quedó viendo a la criatura, inclusive bajó un poco sus gafas para hacerlo, volviendo a mirar incrédulo a Bulma para preguntarle - ¡Por Kami! ¡No es posible! ¿No me digas que ese niño es hijo de…
-Sí. Vegeta es su padre y su nombre es Trunks.
El anciano salió volando por los aires, mientras la tortuga aun miraba impávida a la criatura.
- Ja, ja, ja… ¡Sabía que sería una sorpresa! – exclamó Bulma, acomodando nuevamente a Trunks entre sus brazos.
El maestro se acomodó nuevamente en el sofá, con algo de dificultad, y le dijo - Vaya, sí que me has sorprendido, Bulma… Oye...pero y ¿Vegeta lo sabe?
La muchacha lo pensó un instante antes de responder -Claro que lo sabe…Bueno, aunque de momento no está con nosotros porque se fue de viaje para mejorar su entrenamiento...
-Bueno, eso sí que no es una sorpresa…
- ¿Qué insinúa?
-Ya sabes de que hablo, Bulma... Me refiero a que conociendo a Vegeta, era lógico que estuviera entrenando… Pero es lamentable que su propósito no sea solo ser más fuerte sino que sea asesinar a Gokú.
Bulma dio un suspiro cansado y le respondió - Sí, eso es lo que él dice… Pero no creo que llegue a esos extremos. Como todos decimos por acá "Vegeta que ladra, no muerde" – enseguida agregó con algo de melancolía - Aunque tenía de todo para entrenar aquí… pero, bueno, supongo que no hay nada que hacer… Siempre termina haciendo lo que le viene en gana.
Los anteojos del anciano brillaron un momento. Se puso de pie y caminó hacia la ventana.
- Bulma… Sé que te parecerá extraño que sea yo quien te lo diga, pero la última vez que hablé con él, me di cuenta de que algo había cambiado en su interior… No fue algo significativo, pero su mirada ya no era la misma de antes...
- ¿De qué habla, maestro? Porque puedo aceptar que está algo más civilizado, pero sigue siendo el mismo terco y orgulloso de siempre.
-Bueno esas cosas no se pueden cambiar, muchacha, porque son parte de su carácter y ya deberías de saberlo. Pero hablo de algo más profundo…
Bulma alzó una ceja, algo confundida - ¿Más profundo?
-Sí. Me refiero a que ese malvado e intempestivo muchacho que conocimos como un terrible enemigo, ha cambiado. No del todo, pero su corazón poco a poco se ha ido transformando y eso es solo gracias a ti… - enseguida volteó a verla – Bulma, no sé qué pasó entre ustedes, pero me alegra mucho que haya decidido formar una familia contigo. Creo que eres la única capaz de domarlo…
– Bueno, no es que seamos como una familia realmente… Él hace lo que quiere y yo voy por mi lado…
-Comprendo, pero aun así está aun viviendo con ustedes lo que claramente demuestra mi punto… - dio un suspiro, llevando sus manos a su espalda y continuó - Sin embargo, ahora que lo pienso, Yamcha va a estar devastado…
La peli turquesa tuvo un momento de pánico de solo pensar en la reacción de su ex novio al enterarse de que ahora era madre. Pensó en que Yamcha sería capaz hasta de retar a Vegeta a un duelo por su honra, lo que claramente era casi como suicidarse. Por lo mismo dijo, casi como una orden – Maestro, usted no puede decirle nada de esto a Yamcha.
-¿Por qué no, Bulma? Después de todo tarde o temprano tendrá que saberlo…
Bulma respiró hondo nuevamente y le dijo – Lo que pasa es que prefiero decírselo en persona, usted sabe, por el drama que puede armar al enterarse… De hecho, quisiera decírselos a todos en persona.
El maestro la miró comprensivo – Pierde cuidado, Bulma… No le diré nada a nadie.
-Muchas gracias. Realmente quiero ver sus caras cuando se enteren.
El anciano asintió y le comentó – ¡Oh! Con esto de tu bebé casi se me olvida a lo que había venido.
- ¡Es verdad! Dígame, Maestro ¿De qué se trata?
-Quería saber si podías ayudarme a abastecer el submarino con víveres… Sé que es muy desvergonzado de mi parte, pero sabes que cuento con pocos recursos debido a que no hemos participado en más Torneos…
Bulma sonrió comprensiva - No se preocupe… - le dijo, poniéndose de pie - De inmediato arreglamos eso.
-No sabes cómo te lo agradezco, muchacha.
Trunks comenzó a llorar y la vista del maestro bajó de inmediato a los pechos de la joven - ¡Oh! Parece que el pequeñín tiene hambre… Deberías amamantarlo ahora mismo y no me molestaría acompañarlo, je, je, je – le recomendó, para luego hacer un gesto de mamar con sus labios y de apriete con sus manos – smuack, smuack…
Bulma lo miró con furia y le gritó, mientras le daba un golpe de puño, dejando al maestro de cabeza en el suelo bajo éste - ¡Ni que estuviera loca para darle de mamar delante suyo!… - Se enderezó y fue a la salida – Espérenme aquí unos minutos, vuelvo enseguida… ¡y ni se le ocurra escabullirse para espiarme!… - miró a su hijo, meciéndolo un poco para consolarlo mientras le decía - Vamos, bebé… no llores, ya vamos a comer…
El maestro se puso de pie y se sacudió un poco su ropa al tiempo que la tortuga le decía – Bulma no ha cambiado nada, Maestro… - el anciano se sobó la cabeza y le dijo – No creas, parece que se ha vuelto más fuerte o yo me estoy poniendo más débil… - tomó asiento y miró hacia la puerta por donde había salido Bulma y pensó "Bulma es una buena muchacha y al parecer es justo lo que necesitaba Vegeta... Sería ideal que al fin se una a los muchachos en la defensa de la Tierra... después de todo ahora tiene un poderoso motivo para ello…"
…
Vegeta permanecía durmiendo en el interior de su nave, totalmente ajeno al nuevo amanecer en el planeta. La pálida estrella comenzaba a avanzar sobre el firmamento creando unas nuevas variedades de colores sobre el aguamarina paisaje, mientras algunos pequeños roedores salían de sus escondites para saludar al nuevo día.
El día anterior, luego de un arduo entrenamiento de casi setenta y dos horas continuas, el príncipe de los saiyajin terminó prácticamente arrastrándose al interior de su nave, con la esperanza de caer rendido apenas tocara el asiento. Pero para su desgracia no fue así, ya que su mente no dejaba de trabajar pensando en la manera de optimizar su entrenamiento en ese planeta olvidado y en otros asuntos tanto o más importante que aquello, por lo que se vio obligado a utilizar el modo de hibernación, cayendo enseguida en un profundo letargo.
Llevaba más tiempo del que esperaba en ese solitario lugar, y aunque durante los primeros días, sintió la necesidad de regresar para saber de Bulma y su criatura, su orgullo le impidió comunicarse con su planeta adoptivo, por lo que solo le quedaba hacer conjeturas al respecto. Para él solo había dos opciones, la primera era que el profesor no lo hubiese contactado porque su mujer aun no daba a luz, o la segunda, que no lo hiciera porque ambos hubieran fallecido y que probablemente lo culpaban por aquello. Sin embargo, él había advertido de todos los escenarios posibles al doctor Soup y no podía hacer más que esperar. No por nada le había dejado aquella nota. Sin embargo, deseó incontables veces que fuese la segunda opción la que detenía al científico de contactarlo, sin embargo, no alcanzaba a terminar de verbalizar aquello cuando, al mismo tiempo, le bajaba el arrepentimiento, provocándole angustia, pero también vergüenza de sí mismo, por sentirse tan ligado a aquella terrícola.
El sol iluminó completamente la nave al mismo tiempo que Vegeta comenzaba a murmurar en sueños y a removerse en su lugar. Su respiración comenzó a entrecortarse y sus puños se apretaron sobre sus muslos. El saiyajin podía casi oler, saborear y sentir a su humana al mismo tiempo que su cuerpo se estremecía por aquellas sensaciones. Sí, estaba soñando que recorría esas suntuosidades con sus manos desnudas mientras saboreaba su cuello y la poseía como solía hacerlo, hasta que la voz de Bulma resonó en sus oídos tan nítidamente que lo hizo sobresaltarse
"…Vegeta…"
Abrió sus ojos de golpe y de inmediato observó el lugar donde se encontraba, notando que la alarma de la nave estaba sonando, indicándole que el gas de hibernación se había disipado. Al recordar su sueño solo respiró hondo y frunció, pensando en que esa mujer se le había metido en su mente más hondo de lo que había pensado. Enseguida se percató de que estaba bañado en sudor y que su ropa estaba completamente humedecida a la altura de la pelvis.
-¡Tsk! Mierda… - murmuró, para luego apretar su mandíbula dibujando una mueca de hastío en sus labios.
No era primera vez que le ocurría aquello, ya que desde hace un par de semanas que tenía, casi a diario, sueños húmedos como si fuese un estúpido púber. Sin embargo, eso no era la mayor de sus preocupaciones, ya que últimamente despertaba desorientado, seguro de oír la voz de Bulma llamándolo y ese día no fue la excepción. Por lo mismo comenzó a pensar que se estaba volviendo loco en aquel maldito planeta olvidado, y, aunque le gustaba la soledad, parecía haber perdido la costumbre, pensando de inmediato que, hasta cuando trabajaba para Freezer tenía la chance de poder interactuar con ese par de imbéciles o con los soldados, pudiendo hacer uso por lo menos de su sarcasmo.
Salió al exterior y observó la inmensidad del vacío dándose cuenta de que extrañaba la compañía, pero no cualquier compañía, sino que solo extrañaba la compañía de una humana en particular. Deseaba tenerla cerca, sentir su calidez, su aroma y su sabor. Sin contar que extrañaba inclusive hasta lo terca y gritona que era. En ese momento hubiera dado cualquier cosa por volver a enfrascarse en una de sus acaloradas discusiones sin sentido, las cuales terminaban siempre encendiéndolo, deseando poseerla hasta el hartazgo. Sí, extrañaba su cuerpo y su esencia, pero se tranquilizó pensando en que sobre todo, extrañaba estar en la Tierra utilizando su maravillosa cámara de gravedad.
Dio un suspiro cansado, maldiciéndose por su destino, y se elevó en busca del lago donde acudía a asearse de vez en cuando. Luego de unos minutos lo divisó, en medio de unas montañas, por lo que aceleró el vuelo y descendió en la orilla, descendiendo sobre las piedrecillas aguamarina de la orilla.
Sonrió al ver el cristalino líquido verde del cual emanaba vapor y enseguida se desvistió por completo, con calma, para sumergirse lentamente en las cálidas aguas. Comenzando primero a relajarse, para luego proceder a asearse, luego de lo cual, exhaló con fuerza y se recostó, dejando solo el rostro fuera el agua mientras miraba el firmamento y meditaba.
Cerró sus ojos y sin querer comenzó a darle vueltas al asunto de su hijo. Pensó en si ocultando su ki podría haber evitado que su hijo lo repeliera como lo hizo las veces que se encontró con Bulma, pero enseguida llegó a la conclusión de que ocultar su ki no era una solución definitiva. "Si, esa era una posibilidad… pero eso solo impediría que mi semilla no la asesine desde su interior… ¡Mierda!... Ahora me pregunto si hubiera actuado de la misma forma de no saber lo que me dijo Nappa…"
Apretó sus ojos con fuerza un momento y decidió no pensar más en aquello, relajándose unos minutos antes de salir del agua termal, para poder continuar con su entrenamiento al finalizar, pero al hacerlo, una idea lo golpeó con violencia haciéndolo abrir sus ojos en sorpresa y confusión - ¿Y si todo era un invento?... Hmn... No sería la primera vez… Argg ¡Ese inútil de Nappa me sigue fastidiando, aun después de muerto!… Debí pensar en que tal vez solo fue cosa de una vez y repetir la situación para confirmarlo… Pero de haberlo hecho tal vez hubiese terminado matándolos a ambos… Aún así el cachorro se defendió de mí y gracias a eso reaccioné…. - abrió sus ojos en sorpresa y agregó - Ahora recuerdo que el hijo de Kakaroto tenía un poder bajísimo y solo demostró lo fuerte que era cuando Raditz atacó a su padre… por ende mi cachorro tampoco evidenciará su verdadero potencial a menos que sea presionado a hacerlo y luego de lo ocurrido obviamente se defenderá de mí… - apretó sus dientes con rabia, exclamando enseguida – ¡Demonios! ¿Cómo mierda omití aquello?... Si al nacer me siente cerca es muy probable que elevé su ki y entonces terminará esta pesadilla.
Se puso de pie y tomando su ropa entre sus brazos voló hasta su nave, donde buscó un traje limpio y mientras se vestía continuó con el desarrollo de sus ideas - Por otra parte, no deseo encerrarme como un animal mientras espero a que nazca, pero es la única forma… ¿Por qué demonios tarda tanto en contactarme ese viejo? ¡Maldita sea!…Nunca debí marcharme… ¡Maldita sea!¿Por qué mierda le terminé haciendo caso a la entrometida esa?
De un salto se metió en la nave y cerró la compuerta, digitando de inmediato las coordenadas de la Tierra, al mismo tiempo que murmuraba - Tengo que volver ahora mismo y finiquitar este maldito asunto de una vez por todas. Si estoy en lo correcto puedo solucionar esto y volver a entrenar en la cámara…
Presionó el comando de despegue, pero para su sorpresa la nave no se movió. De inmediato observó los controles y descubrió con horror que los instrumentos indicaban que no había combustible - ¡¿Qué demonios pasa aquí?!
Descendió y revisó el exterior. Estaba todo bien, no había ninguna abolladura o algún desgaste por erosión, así que que volvió a entrar y dio un golpe en la consola, como solía hacer en su antigua nave cuando fallaba, pero el contador solo se movió un poco, indicando que estaba a un cuarto por lo que Vegeta intentó nuevamente despegar pero nuevamente no ocurrió nada.
-Maldita sea… - susurró, comenzando a sudar frío mientras presionaba varios comandos para solucionar el problema - ¡Muévete, chatarra del infierno! - dio un golpe a la consola y salió ofuscado para poder revisar el generador de energía. Fue entonces, cuando abrió el gabinete que estaba tras su asiento, que comprendió que estaba varado en aquel planeta. Sus nervios comenzaron a crisparse, haciéndolo apretar sus músculos y su mandíbula al tiempo que una de sus cejas comenzaba a tener un tic. Entre esto y lo de Bulma, no aguantó más. Necesitaba sacar de su cuerpo toda la frustración que sentía, por lo que gritó con todas sus fuerzas, elevando su ki hasta transformarse en súper saiyajin
- ¡AAAAAAAAAAAAAAAAAHHHHHHHHHHHHHHHHH!
Enseguida buscó con su mirada que destruir y su vista se fijó en una de las lunas que acompañaban a ese cielo. Apuntó con su palma abierta y envió una bola de energía, haciéndola volar en pedazos., sintiéndose un poco aliviado pero no lo suficiente para liberar su furia.
- ¡MALDICIOOOOOOOOONNNNNNN!
Nuevas descargas de energía salieron de sus palmas, perdiéndose en la inmensidad del espacio.
…
En ese mismo instante, en un edificio del centro de la Capital del Oeste…
Yamcha ingresó a su apartamento, acompañado de su fiel amiguito azul y exclamó con alegría - ¡Al fin en casa, Puar!
-Sí, Yam… Aunque extrañaré mucho el desierto…
- ¿Qué vas a extrañarlo? ¡Si te llevabas viendo la televisión!... Aquí tendrás a lo menos tres veces los canales que teníamos allá…
-Je, je… ¡Tienes razón, Yam! - rio su amigo, pero enseguida preguntó al ver a su compañero fruncir - ¿Qué ocurre Yamcha?
El guerrero dejó su bolso en el suelo y avanzó hacia las ventanas que daban hacia su terraza para decir - Este… Bulma olvidó venir a regar las plantas…
El gatito volteó a ver y efectivamente en las macetas solo había ramas secas.
-Supongo que debe estar muy ocupada…
-O quizás no ha estado en casa…- le comentó el guerrero.
- ¿Por qué dices eso?
- Puar ¿Qué no recuerdas que el maestro nos dijo que ella saldría de vacaciones un tiempo atrás?
-¡Es cierto! ¿Crees que ya haya vuelto?
Yamcha se concentró un momento antes de decirle, con media sonrisa – Sí. Ella está aquí... puedo sentirla.
Puar puso cara de preocupación y le preguntó - ¿Piensas ir a verla?
El guerrero cerró sus ojos y frunció, molesto – No por ahora… Menos con ese maníaco, asesino y entrometido de Vegeta en la Corporación… Aunque me gustaría saber como está... - sonrió sombríamente un momento para enseguida mirar a Puar y agregar – Lo mejor será ir a visitarla un día que Vegeta esté fuera o encerrado en esa maldita nave.
- ¿Y si mejor solo la llamas? Así no te arriesgas...
-Tienes razón – le respondió Yamcha, más animado – Si la llamo antes de ir a verla podré saber si está Vegeta en su casa o no… Aunque ahora parece que no está…
Puar se lo quedo viendo. No le agradaron para nada los planes que estaba haciendo su amigo, y aunque sabía lo enamorado que estaba aun de su amiga, no podía arriesgarse a perderlo por un ataque de celos de el saiyajin. No sabía muy bien como, pero debía evitar que Yamcha visitara la Corporación.
-Pero…
-¿Que pasa?
-¿No sería mejor que te olvides de Bulma y te hagas novio de alguna de tus amigas o de alguna de tus fanáticas?… Ellas también son muy bonitas y no tienen un asesino en casa con ganas de hacerte pedacitos...
-Lo sé…- enseguida suspiró y agregó, mientras el gato asentía – y sé que lo dices porque te dije que nos regresábamos porque estaba harto de aquel lugar y porque echaba de menos las comodidades de la ciudad…pero ¡Tienes que entenderme, por favor!... No estoy dispuesto a dejarla a su suerte con ese canalla de Vegeta… No sabemos como la debe estar tratando o si le rompió el corazón...
El minino se aproximó y colocando una patita en su hombro le dijo – Supongo que tienes razón, Yam… Pero por favor cuídate mucho ¿Sí?
Su amigo le sonrió – Sí… Yo tampoco tengo intenciones de morir, pero me preocupa mucho su bienestar y por teléfono… No es lo mismo. Es que quiero ver con mis propios ojos que se encuentra sana y salva...
Puar lo miró sin dejar de lado su cara de preocupación pero enseguida se acomodó sobre el sofá para ver televisión.
Yamcha cogió los bolsos para ir a desempacar, pero antes de salir miró de reojo a Puar "Sé que te dije que no volvería a intentar nada con ella… pero no puedo sacármela aun de mi corazón… Aún la amo y espero que se haya dado cuenta de que ese saiyajin no es más que un bastardo desgraciado… ¡Ya verás, Bulma! Pondré todo mi empeño para que veas que soy el hombre que mereces…"
…
Vegeta, luego de desahogarse, estuvo recorriendo aquel enorme planeta por horas y no encontraba ni un mísero asentamiento en pie, solo ruinas y devastación. Debía encontrar a como diera lugar una nueva nave o un repuesto para la actual.
Miraba en todas direcciones, manteniendo una velocidad moderada para no perder detalle. "¡Mierda! Si no doy con un maldito lugar donde encontrar algo de utilidad estaré en graves problemas… ¡De todas las malditas naves tenía que tomar la que estaba descompuesta!... Argg, todo es culpa de Bulma y los malditos sentimientos que tengo por ella… Por su causa me he convertido en un imbécil que no logra pensar con claridad…"
Apretó sus puños, sintiendo una ira asesina invadirlo, al tiempo que aumentaba su aura –No. Esa maldita rata de alcantarilla debió saberlo todo el tiempo. Estoy seguro de que cambió el generador de energía por uno más anticuado para venderlo… ¡Lo primero que haré como emperador del Universo será destruir ese patético nido de ratas!
Finalmente divisó unas edificaciones en medio de unas montañas. Aumentó la velocidad y descendió en una especie de plaza central. Un viento helado lo hizo estremecerse ligeramente, mientras avanzaba entre las ruinas. No había un alma en ese lugar, sin embargo, se movía instintivamente, evitando los callejones y las entradas que le parecieran sospechosas.
Comenzó a trotar y luego a correr al divisar lo que parecía un antiguo hangar. Era su última esperanza y, aunque dudaba mucho de encontrar alguna pieza que le fuese de utilidad, agotaría todas las instancias antes de tener que ser él quien llamara al padre de la mujer para pedir ayuda. "Preferiría mil veces quedarme a esperar que algún idiota pasase por aquí antes que llamar para decir que estoy varado… Eso sería humillante…"
Unos minutos después y Vegeta estaba literalmente de cabeza dentro de un contenedor, en lo que solía ser el área de despegue, buscando frenéticamente un repuesto para su nave.
Por el aire volaban las piezas inservibles a medida que el saiyajin las descartaba. Finalmente no encontró nada de utilidad, por lo que se sentó al lado de la enorme caja metálica, descansando un momento, mientras llevaba una mano a su frente, masajeando sus sienes "Maldita sea… No hay ni una mierda en este patético sitio… ¡Estúpidos hijos de perra!"
Estaba por tirar la toalla cuando vio, por el rabillo del ojo, algo que llamó su atención. Al fondo del hangar, detrás de otro contenedor que estaba con su tapa abierta, se podía apreciar lo que parecía ser una nave. Se levantó como un resorte y se dirigió a investigar. Cuando estuvo frente a ésta, pudo ver que estaba desmantelada, lo que lo hizo fruncir profundamente. Se inclinó, para poder revisarla, y una sonrisa se formó en sus labios, ya que lo que podría utilizar aun estaba intacto.
Se dirigió hacia una de las habitaciones contiguas al hangar, en busca de herramientas para poder retirar la pieza. Si tenía suerte, podría cambiarlo por el de su actual nave y podría regresar por su cuenta.
…
El nuevo príncipe de los saiyajin estaba próximo a cumplir cuatro meses de edad. Bulma continuaba intentando de todos los modos posibles conectarse con él. Sin embargo, comenzó a notar a su bebé algo decaído por lo que supuso que algo no andaba bien, esto sumado a que estaba durmiendo más de lo acostumbrado. Lo de que durmiera más fue un alivio, pero cuando estaba despierto lloraba poco y parecía adormilado. Lo único que parecía animarlo era cuando mamaba y aunque su madre le había dicho que eso podía ser porque estaba creciendo muy aprisa, Bulma no podía evitar pensar en que algo malo le ocurría a su niño.
Decidió llamar al pediatra de Trunks. Este era hijo del doctor Soup y estaba al tanto del peculiar origen de su paciente. El doctor Miso los visitaba puntualmente cada mes, para controlar al pequeño heredero.
En menos de media hora arribó a la propiedad, encontrándose con Bulma, Trunks y Bunny. La revisión la realizó en la enfermería, donde habían habilitado de todo para este fin.
Al finalizar el control, el médico les hizo notar que Trunks en vez de estar ganando peso, lo estaba perdiendo desde su última visita. La recomendación fue comenzar a darle papillas y rellenos altos en nutrientes, ya que, para sorpresa de todos, los dientes de Trunks estaban comenzando a brotar.
Lamentablemente, el pequeño saiyajin rechazó la nueva comida de plano. No había caso, lloraba como si lo estuviesen golpeando cada vez que intentaban alimentarlo con algo que no fuese leche materna.
Así que Bulma ahora estaba angustiada. Pensó que tal vez era ella la culpable de lo que le estaba ocurriendo a Trunks, por no sentirse aun realmente conectada a él. Que quizás el pequeñín intuía que algo andaba mal y por eso se negaba a separarse de su seno. Ella continuaba amamantándolo con regularidad y le decía cuanto lo quería, que no quería que nada malo le pasase, pero no importaba cuanto lo amamantara. Su leche parecía ya no ser suficiente para el pequeño saiyajin, lo que comenzó a provocarle una crisis nerviosa.
Bunny, en un intento desesperado, decidió llamar a su yerno. Era el único que podía ayudarlas.
Se dirigió al laboratorio de su esposo, quien estaba trabajando en un nuevo juguete para Trunks.
-Querido, hola – lo saludo al entrar.
-Hola, amor… - dijo el profesor, volteando a verla - ¿Qué te trae por aquí?
-Necesito hablar con Vegeta… - respondió Bunny, muy tranquila, pasando hacia el comunicador.
-Pero, querida… ¡Si no responde a los llamados debe ser porque no quiere ser molestado!
-No me importa – respondió Bunny, ignorando la advertencia - Él dejó estipulado muy claramente en su nota que lo contactáramos si era necesario. Y esto es muuuy necesario…. Si no nos dice que comía cuando era bebé es muy posible que nuestro nietecito se enferme…
El anciano dio un suspiro y asintió comprensivo.
Bunny presionó el botón del comunicador y esperó. Esperó por varios minutos y no hubo respuesta.
- ¿Qué extraño? Debería estar cerca de la nave…
- ¿Cómo lo sabes? – le preguntó su marido.
-Porque lo conozco muy bien y sé que no se alejaría… No si espera noticias de su familia…
-Pues parece que esta vez no es así... Yo intenté muchas veces comunicarme con él, pero jamás responde…
-Pero es urgente que regrese o que nos dé indicaciones… - enseguida volteó a ver a su esposo y le dijo -¡Oh! ¿Crees que Gokú sepa algo?
-Lo dudo mucho, querida… Tengo entendido que el pobre no recuerda nada de su planeta natal…
Bunny lo pensó un momento y le preguntó - ¿La nave de Vegeta no tiene un localizador?
El profesor negó – No pensé en ello… Solo le instalé el comunicador.
-¡Oh! Y ahora ¿Qué haremos?
-No lo sé… Si quieres puedo intentar más tarde, pero no te aseguro nada...
-Hazlo. No importa cuantas veces, pero debemos ubicar a Vegeta cuanto antes.
-Así lo haré, querida.
El profesor intentó más tarde y al día siguiente y al siguiente. Estuvo una semana completa intentando comunicarse con su yerno, pero no hubo respuesta, por lo que se empezó a desesperar también. Debían encontrar pronto una solución a su dilema pero ahora estaban empezando a preocuparse también por el estado del saiyajin.
…
Unos días después y Bulma estaba en la cocina, intentando inútilmente que Trunks comiera una papilla.
-Vamos, Trunks… Esto está muy rico…¡Mira como lo come mamá – hizo como que comía de la cuchara y agregó, acercándosela al bebé - ¡Está deliciosa!
El pequeño le apartó la mano con brusquedad y gritó muy fuerte. A pesar de su corta edad, su fuerza sobrehumana y su terquedad ya comenzaba a notársele.
- ¿Aun no quiere? – preguntó su madre, ingresando al cuarto.
-No, mamá… No quiere comer, solo pasa colgado del pecho, pero no es suficiente para él… ¡No sé qué haré!
Bunny la miró un momento. Una idea se había colado en su rubia cabeza, por lo que le dijo
- ¿Y si le das carne cruda?
- ¡Mamá! ¿Cómo se te ocurre? Es solo un bebé… ¡Podría enfermarse!
-Lo sé, querida, pero también es un lindo saiyajin…. – comentó aproximándose a ellos y acariciando el rostro de su nieto – Eso lo ayudaría con su comezón de encías y además, por si no lo recuerdas, era lo que te gustaba comer cuando lo estabas esperando…
Bulma miró a Trunks, evaluando lo que le dijo su madre. Sin embargo, la idea le pareció demasiado descabella. No quería enfermarlo, teniendo en cuenta que al estar bajo el peso normal era posible que sus defensas estuvieran disminuidas. Estaba preocupada y bastante desorientada en cuanto a cómo criar a un niño mitad saiyajin. Internamente culpaba a Vegeta por haberse alejado de ellos, sin siquiera dejarle instrucciones de cómo tratar con su hijo. Entonces recordó que ella no era la única mujer casada con un extraterrestre de esa raza y, aunque no le agradaba para nada la idea de ir a ver a esa persona, era su última esperanza de poder salvar a su bebé. Por lo que de un momento a otro se puso de pie y miró decidida a Bunny.
-No tengo otra opción.
- ¿De qué hablas, cariño?
Tomó a Trunks en sus brazos y le respondió - Mamá, saldré un momento…
- ¡Oh! Entonces supongo que te esperamos para la cena… ¡Ah! Y no olvides llevar la pañalera…
Bulma asintió y salió de la cocina.
…
Mientras tanto en la montaña Paoz.
-Milk, dame más…- pedía el padre de familia estirando su cuenco.
-Ese es tu décimo platillo, Gokú ¡Te he dicho que no comas tanto antes de ir a entrenar!
-Oh, vamos. Milk… - se quejó, intentando convencerla luego con un halago - ¡Sabes que me gusta mucho tu comida!
Ella suavizó su gesto y llenó nuevamente su plato - De acuerdo, Gokú… - dijo, entregándole una nueva guarnición - Me alegra mucho que no te hayas enfermado y el que comas de esa manera solo es prueba de ello… ¡Me habían preocupado tanto cuando me dijeron que te enfermarías del corazón y que morirías!
Gohan, que estaba atento a la escena comentó - Sí, mamá… Mi papá está muy sano y fuerte, como siempre…
Milk le sonrió a su pequeño y volvió a tomar asiento junto a ellos mientras decía - Eso es porque se alimenta muy bien… Sin embargo, creo que eso de los androides no son más que mentiras para poder continuar de vago y no tener que trabajar…
Gokú puso cara de culpable - No digas esas cosas, Milk… Estoy seguro de que esos tipos vendrán.
Milk lo miró molesta.
- ¿Cómo es que estás tan seguro? Se supone que te enfermarías dentro de estos tres años y eso, gracias a Kami, no ha ocurrido…
-Solo lo sé… - respondió nervioso.
- ¡Puras mentiras! – reclamó su esposa, comenzando a alterarse.
-Milk, ese muchacho no tenía motivos para mentirnos, tal vez las cosas solo cambiaron un poco... – intentó defenderse el guerrero. Además, no quería preocupar a su familia contándoles del episodio que había sufrido producto de la enfermedad. Después de todo, no había motivo, ya que el dolor no había vuelto a presentarse y se sentía mejor que nunca.
- ¡Eso no me basta, Gokú! – exclamó su esposa, golpeando la mesa, haciendo saltar algunos platos y sacando al guerrero de sus pensamientos - ¡Nada más buscas excusas para no traer dinero a casa!… Sin contar el mal ejemplo que le das a nuestro Gohan…
Padre e hijo bajaron sus cabezas, avergonzados.
Milk suspiró. Comprendiendo que solo estaba amargando el ambiente, por lo que suavizó su gesto y les dijo más calmada - Terminen de comer y vayan a entrenar de una vez con Piccoro. Y espero que esta vez, Gohan, no vuelvas como si hubieras estado en una guerra…
Gokú y Gohan apuraron la comida y luego de dar las gracias a Milk, se retiraron.
La mujer se quedó observando por donde salieron y suspiró - Gracias Kami… ¡No sé que habría pasado si mi Gokú nos hubiera abandonado!
De inmediato comenzó a levantar la mesa para comenzar con sus labores diarias. Ella amaba a su esposo pero sinceramente había días en que la sacaba de quicio con ese empecinamiento que tenía de volverse más fuerte.
Suspiró nuevamente y llevó todo a la cocina, comenzando a refregar. En eso estaba cuando vio por la ventana de la cocina, frente a ella, que una estela atravesaba el cielo. Pensó que seguramente el despistado de Gokú había olvidado algo. Se encogió de hombros y continuó con lo suyo esperando oír a su esposo decirle lo que había olvidado pero se sorprendió al oír que llamaban a la puerta.
Extrañada, se limpió las manos en su delantal y fue a atender - ¿Quién podrá ser a esta hora?
Su sorpresa fue mayúscula al abrir la puerta y encontrarse con Bulma - ¿Qué haces aquí? - le preguntó, con algo de brusquedad, ya que vez que esa mujer aparecía en sus vidas era signo inequívoco de que ocurriría algo que la apartaría de su familia.
-Hola, Milk… - saludó de manera tímida la peli turquesa para enseguida mirar hacia el interior de la casa por encima del hombro del Milk. Esperaba sinceramente que la morena estuviese sola para no tener que dar explicaciones a sus amigos – este… ¿está Gokú?
Milk se paró firme en la entrada y entonces se fijó en el bebé que traía la otra mujer en sus brazos. Una terrible idea pasó por su mente. Por lo mismo la interrogó con algo de temor - ¿E-ese bebé es tuyo?
Bulma la miró directamente y respondió -Sí, Milk… Es mi hijo.
Si antes había pensado mal ahora casi podía confirmarlo. Conocía a Bulma desde hace mucho pero lo que nunca supo fueron los detalles del tiempo que convivió junto a Gokú cuando eran más jóvenes. Lo que sí sabía era que la mujer esa era una coqueta y que era bastante insistente cuando quería algo. Como las tantas veces que llamó a su casa para asegurarse de que su Gohan estuviese listo para ese viaje al espacio.
Sintió un sudor frío en su frente y como si sus piernas se doblaran, pero no podía flaquear, debía averiguar la verdad de inmediato.
-¿Está o no? - insistió Bulma – porque para mí sería mucho me...
- ¿Y para qué quieres a mi Gokú? – le preguntó seca la morena, interrumpiéndola.
Bulma la miró contrariada, notando enseguida que la mujer de su amigo tenía un carácter peor que el de ella. Aún así decidió explicarse - Milk, no vine a ver a Gokú… Necesito hablar contigo…
-¿Y de que tendríamos que hablar las dos?
Bulma frunció levemente y le dijo – Es sobre mi bebé… Necesito saber si tú...
-No me digas que ese hijo es de… - Dijo apuntando al bultito, interrumpiéndola nuevamente, pero no pudo terminar la frase y solo exclamó con histeria, minetras se llevaba las manos a la cabeza - ¡No es posible! ¡No me digas que vienes a decirme que ese hijo es de Gokú y que me ha sido infiel contigo!
-No, espera, Milk...
La morena no la escuchó, agregando ahora mientras la señalaba con su índice - ¡No trates de ocultarlo! Supongo que lo sedujiste y con lo ingenuo que es mi Gokú no sabía que me estaba engañando contigo ¡Oh!¡Debí imaginarlo!... Todas esas horas fuera disque entrenando ¡No eran mas que excusas para verse contigo a escondidas!
Bulma se enfureció ante tamaña acusación - NO… ¿CÓMO PUEDES DECIR ESO?... ¡Este bebé no es de Gokú!
- ¡Ah! ¿No? - la miró confundida Milk.
-¡Cómo crees eso! Gokú es uno de mis mejores amigos.
-Eso no te exime de responsabilidad…
-Milk… Este hijo no es de Gokú y ya. ¡Y deja de pensar en cosas que no son!
La morena se cruzó de brazos, recobrando un poco la compostura y le hizo un breve desprecio para decirle - Disculpa, pero siempre he sospechado que te gusta mi Gokú…
Bulma la miró incrédula "¿acaso está demente?… Uy, de no ser porque es la única que sabe de esto ni me hubiera acercado a ella…" - Milk, por favor… - intentó más calmada - Necesito pedirte un consejo. Créeme que si no fuera necesario no te molestaría…
Milk lo pensó un momento y le respondió con desdén - Está bien, pasa… Los muchachos salieron a entrenar, así que estamos solas… – le respondió, dándole espacio para que entrara.
-Gracias… Oye ¿y fueron muy lejos? – respondió Bulma, ingresando a la propiedad.
La más joven no respondió, simplemente avanzó hasta la sala. Bulma se sintió algo desanimada ante la actitud de su anfitriona pero no se daría por vencida.
Ambas mujeres se acomodaron en la pequeña sala. Milk fue la primera en hablar - Dime, Bulma… ¿para que necesitas de mis consejos? Que yo sepa siempre has sido una mujer muy independiente e inteligente…
"Ahí está nuevamente con ese tono condescendiente… ¿Cómo la soporta Gokú?" Respiró hondo, buscando las palabras correctas, para poder hacerse entender de un modo que no la criticara - Milk… sé que nosotras nunca no hemos llevado bien…
-Estás en lo cierto y no es necesario que me lo recuerdes. Siempre estás metiendo a mi familia en problemas…Además de darle alojamiento a aquel terrible saiyajin, por culpa del cual me convertí en una joven viuda por un año completo y más encima me quitaron a mi Gohan y no olvido que luego te lo llevaste fuera de la Tierra, solo para que pudieras revivir a tu amante…
Bulma no soportó y poniéndose de pie gritó, haciendo llorar a Trunks - ¡YA BASTA MILK!
La morena la imitó - ¡NO ME GRITES EN MI CASA!
Bulma iba a responder, pero el llanto de su bebé la hizo recobrar sus cabales. Por discutir con Milk casi olvida el motivo de su visita - ¿Ves lo que consigues? … ¡Oh! disculpa… - dijo, comenzando a mecer a su bebé y tomando asiento nuevamente - No es mi intención molestarte… No hubiera venido si no fuera porque realmente necesito preguntarte algo… La vida de mi bebé depende de ello.
Milk se sintió algo apenada, sin embargo, hacía mucho que necesitaba desahogarse de todo lo que le provocaba esa mujer de pelo turquesa. Aún así ese bebé no tenía la culpa por lo que respiró hondo y le preguntó - ¿Tu bebé está enfermo?
Bulma la miró a los ojos - Sí… y necesito de tu ayuda, pues tú eres la única que ha criado un bebé saiyajin…
Los ojos de Milk se abrieron como platos al oír esas palabras, pero de inmediato preguntó - ¿Ese bebé es saiyajin?… ¿y dices que no es de Gokú?
Bulma acomodó a Trunks en sus brazos y le respondió sin más – Así es… Es hijo de Vegeta… - la morena se exaltó - Pero ¿cómo pudiste? ¡Él es uno de los malos…! Dejó a mi Gokú con sus huesos hechos polvo, mató a tus amigos, torturó a mí Gohan en aquel planeta… - Bulma la interrumpió - Vegeta no mató a nadie ¿me oyes?... Uy, No vine a que me criticaras por mis decisiones, Milk… - suspiró hondo buscando fuerza y paciencia ante las recriminaciones de la mujer, pero las lágrimas amenazaron con salir cuando agregó - Compréndeme, por favor, no tengo idea de cómo cuidarlo o alimentarlo adecuadamente… Además, Vegeta se marchó a entrenar y estoy prácticamente sola en esto…. - hizo una pausa y agregó - Pero si no quieres ayudarme, solo dilo y me iré.
Milk se quedó en silencio observando al bebé que sostenía la peli turquesa, era tan pequeño e indefenso que sintió de inmediato su corazón empequeñecerse. Ella era madre y sabía los sacrificios que se hacían por un hijo, puesto que para ella, Gohan era lo más importante, más importante aún que la supervivencia de la Tierra e inclusive que su esposo.
La morena se puso de pie y se acercó a Bulma decidida a ayudar, por lo que estiró su mano y acarició una de las manitas del pequeño.
-Bulma… ¿Qué es lo que le pasa? - preguntó con una voz suave.
La peli turquesa observó a Trunks y le respondió a la otra mujer – Él está perdiendo peso y no quiere comer papillas, solo se está alimentando de mi leche, pero esto no le es suficiente… Si sigue a este paso estoy segura de que él… - no pudo terminar, ya que sintió que las lágrimas comenzaron a brotar de sus ojos. Aun así se dio unos segundos para tranquilizarse un poco y le dijo -¡Te lo ruego, Milk, ayuda a mi bebé!
Milk suspiró, sintiendo un nudo en su estómago por la súplica de Bulma. Por suerte sabía perfectamente de que se traba su dilema y tenía la solución para ello - Descuida, Bulma… Tu pequeño no morirá y ya verás cómo se pondrá muy hermoso, a pesar de ser hijo de quien es… – dijo apartándose y dándole la espalda, para ir hacia la cocina.
Bulma frunció entre lágrimas y le preguntó molesta - ¿Me ayudarás o solo seguirás criticando a Vegeta?
Milk se giró y le dijo - Disculpa, pero es algo que no puedo evitar… Pero te diré que con Gohan tuve el mismo problema, pero se arregla tan fácil que casi no podrás creerlo…
- ¿fácil dices? ¿A qué te refieres? - preguntó Bulma, dejando de llorar al instante.
La otra mujer se sonrió y le indicó, antes de desaparecer por el pequeño pasillo que conectaba la sala con la cocina que oficiaba también de comedor - Espera aquí un momento… vuelvo enseguida con la solución…
Bulma miró por donde se iba Milk, no comprendiendo. Pensó que tenía alguna medicina o algo por el estilo, pero al oír ruido proveniente de la cocina, aguzó su oído prestando atención a los sonidos. Primero oyó un cuchillo sobre una tabla, luego una licuadora y finalmente una cuchara golpeado sobre algún cuenco. No pasaron ni diez segundos y Milk llegó estaba de regreso, sosteniendo un cuenco en sus manos mientras sonreía - Dale de esto…- dijo, extendiéndoselo.
- ¿Qué es?- preguntó Bulma extrañada, olfateando un poco el contenido.
Milk frunció y exclamó - ¡No seas desconfiada!… ¡No soy una bruja malvada como para intentar envenenar a un bebé!
Bulma frunció también y tomó la pequeña cuchara, llevando un poco de la extraña papilla rosa a la boca de su bebé, el cual olfateó el aire un segundo y al siguiente pareció saltar sobre la cuchara.
- ¡Es increíble!… Pareciera que era justamente lo que necesitaba – exclamó Bulma para enseguida mirar a Milk y preguntarle animada - ¿Me darás la receta?
La morena amplió sus sonrisa - No es ningún misterio… - dijo con autosuficiencia – solo es carne cruda…con arroz cocido.
- ¡¿QUÉ?!
-Ay, no seas tan exagerada, Bulma… - le respondió Milk de lo más tranquila para enseguida acercarse a ellos para decirle – Anda, dámelo, que quiero alimentarlo… Y no me mires así, es solo que ¡hace tanto que no le doy de comer a un bebé! Realmente extraño mucho esa sensación…
Bulma le entregó su bebé con cuidado a la morena, viendo como los ojos de ella brillaban al darle cada cucharadita "Me encantaría ser tan buena madre como Milk… es como si hubiera nacido para ello…"
Una sonrisa se dibujó en los labios de la peli turquesa al ver la conmovedora escena. Pero aún tenía una duda, la que quiso aclarar de inmediato – Milk, disculpa pero ¿Cómo lo averiguaste? Es decir, Gokú no recordaba nada de su antigua vida…
-Bueno… - respondió Milk, mientras le continuaba dando de comer a Trunks - Fue más bien pura casualidad. Cuando Gohan era pequeño, también pasó por esto... Estaba delgado y decaído… Un día que estaba preparando la cena, lo tenía junto a mí en un mecedor pero en un descuido de mi parte, el pequeñín se tragó una pieza de sushi… ¡Ni te imaginas lo asustada que estuve creyendo que se enfermaría!... pero fue todo lo contrario, ya que el muy glotón pidió más, así que, con algo de temor le di otra y otra pieza … Al ver que se ponía feliz con eso, comencé a dárselo en sus papillas. Pronto mejoró y volvió a ser el niño risueño de siempre… No sé cómo no lo había pensado antes, ya que era lo único que calmaba mis náuseas cuando estaba embarazada…
Bulma al oír aquella historia se sintió muy tonta. Tonta, por no haberle hecho caso ni a sus instintos ni a su madre. "Así que de eso se trata finalmente… para lograr ser una buena madre debo dejar de usar tanto mi cerebro… ¡Qué ironía!"
La peli turquesa le sonrió a la otra mujer y le dijo - Gracias, Milk… ¡Salvaste la vida de mi bebé!
La morena la miró y le sonrió de vuelta – ¡No es para tanto! Pero si le pican sus encías prueba dándole unas lonjas ¡Estoy segura de que te funcionará! – luego agregó algo molesta - Son bebés muy fuertes, pero en sus instintos de alimentación se les nota demasiado lo terrible de su origen…
-Supongo que tienes razón… Pero quiero que sepas que si necesitas mi ayuda para algo no dudes en hacérmelo saber…
Milk simplemente le asintió ya que no sentía la necesidad de pedirle nada por el momento a esa mujer.
Un poco más tarde, Bulma se retiró feliz de la casa de los Son, no sin antes pedirle a Milk encarecidamente que no le comentara nada de lo de su bebé a Gokú ni a Gohan, ya que deseaba darles la sorpresa cuando se vieran dentro de unos meses. La morena aceptó, aunque al oír la extraña petición se encogió de hombros.
Bulma subió a su aeronave junto a su bebé y tomó rumbo de vuelta a la Corporación, con más confianza en su futuro desempeño como madre.
Milk la vio alejarse y suspiró, cruzándose de brazos – Pobre… Tener que criar a un hijo sin su padre debe ser terrible...
…
Tres sombras se movían en medio del desierto cerca de la capital del Este. Éstas avanzaban casi a rastras, cansados, con hambre y sin más motivación que los berrinches de su líder. Mai y Shu, seguían a Pilaf a través de los monolitos de piedra mientras el se quejaba del tiempo que llevaban sin comer.
-Ahhhh… ¡Que hambre tengo!
-Nosotros también… - exclamaron sus secuaces, pero Shu preguntó - ¿Cuánto falta, señor Pilaf?
-Menos… Tenemos que encontrar las ruinas de mi castillo… - les respondió, para luego comentar para sí mismo - Mmm, estoy seguro de que hay que doblar por aquí…
-Pero… ¿Cree que encontraremos algo en pie? – preguntó Mai
-Si… Solo deben confiar en mí, su gran líder ¿Cuándo los he defraudado?
Los secuaces se miraron entre ellos, pero ninguno se atrevió a corregir a Pilaf.
-Deberíamos pensar mejor en cómo conseguir alimento… - dijo Shu – aquí ni siquiera hay animales…
-En el castillo debe quedar algo aun… De mi despensa secreta
- ¡¿Su despensa secreta?! – preguntaron sus secuaces al unísono.
-Este, sí…
- ¡¿Nos ocultaba comida?!
- ¡No!… Bueno… ¡Sí!… - exclamó, para luego gritar, haciendo una rabieta - ¡Pero es que siempre me quedaba con hambre después de cenar!…
-Pero si usted era qui… - intentó rebatirle Mai.
- ¡Pero nada! – la interrumpió Pilaf - ¡Sigan caminando!…
Sus compañeros así lo hicieron.
…
Transcurrieron un par de semanas desde el fascinante descubrimiento de Bulma sobre la crianza de los saiyajins. Estaba radiante y sentía que su ánimo mejoraba paulatinamente. Aun así, seguía extrañando a Vegeta de vez en cuando ansiando verlo regresar, pero también había barajado la opción de que tal vez el saiyajin había decidido comenzar antes su conquista del Universo, olvidándose de todos. Por lo mismo y para no pensar tanto en él, dedicaba la mayor parte de su tiempo a estar con su bebé. Lo llevaba al parque, a los laboratorios y a su oficina, solo encargándole de vez cuando a Bunny que lo cuidara, cuando tenía alguna reunión importante con inversionistas, a las que acompañaba a su padre o cuando requería poner toda su atención en algún proyecto.
Ese día Bulma había terminado temprano con sus labores y estaba en la habitación de Trunks cambiándole el pañal. Tenía planeado leerle en la biblioteca, como cada tanto hacía para estimular su inteligencia y despertar el interés por las ciencias de su niño, pero al terminar de vestirlo, no encontró por ninguna parte el gorrito que solía ponerle.
Miró a su bebé, fingiendo molestia - Trunks, ¿Qué te he dicho de lanzar tus cosas a cualquier parte?… ¿Ah?... - lo regañó con cariño, buscando enseguida con la mirada donde podría estar el accesorio. Sin embrago, sus ojos se posaron en un objeto casi olvidado por ella, que no sabía cómo había ido a parar sobre una cajonera. Con todo el ajetreo de su nueva vida de madre y el asunto de la desnutrición de Trunks, se había olvidado por completo del paquete que le había enviado su hermana y supuso que su madre lo había dejado allí cuando aseó la biblioteca.
- ¿Sabes, bebé?… Hoy cambiaremos de planes y te leeré una novela… Seguramente será mucho más interesante que la lectura que tenía planeada para hoy… ¿y sabes por qué? Bueno, porque tía Tights escribe sobre cosas de otros mundos y por eso estoy segura de que te gustará…
Buscó un nuevo gorrito para su bebé y mientras se lo colocaba, le dijo - Vaya… tendremos que hacer algo con esa mirada tan severa que tienes… Además ¡Estás tan calvo! – exclamó finalmente, colocándole un sombrerito azul con orejas redondas - Bueno, pequeñín, este nuevo gorrito lo disimulará por ahora, pero más te vale que te crezca pronto porque tengo un amigo calvito y no le ha ido muy bien que digamos con las chicas… - se cruzó de brazos y se quedó viendo a su hijo para enseguida animarlo - Pero no te preocupes, Trunks ¡Sé que compensarás todo con un excelente carácter e inteligencia!
Dicho esto, lo levantó con cuidado de la cama y lo acomodó en su brazo derecho, para después avanzar hasta el velador y llevarse el misterioso paquete.
…
El saiyajin fue sintiendo como poco a poco recuperaba la conciencia. "Hmn… ¿Qué mierda ocurrió? ¿Cómo es que estoy en la nave? "
En seguida frunció y la vena de su sien se marcó, al recordar el porque estaba en aquella situación.
Flash Back
Después de haber retirado el motor de la nave se lo llevó hacia donde estaba instalado su campamento. Cambio la pieza con suma facilidad, pero al encender los controles para verificar su funcionamiento, se activó repentinamente el modo de hibernación.
-Mierda… - murmuró asustado, intentando apagarlo.
Pero no funcionó, con velocidad puso su mano sobre la consola, en un vano intento por sacar el dispositivo, pero sus manos no respondían. Lo último que recordaba era formar una pequeña esfera de ki en sus palmas, buscando desesperadamente destruir el sistema. Sin embargo, la bola se deshizo y sus brazos cayeron de manera inerte sobre sus piernas, al tiempo que sus ojos se cerraban, sumiéndose en un profundo sueño.
-No… - susurró viendo de manera borrosa el tablero, donde brillaba la luz burlona del sistema de hibernación.
Fin Flash Back
- ¡Maldita nave del demonio! – exclamó golpeado sus piernas - ¿Qué más puede salir mal? ¡Este estúpido viaje solo ha sido una maldita pérdida de tiempo! – luego apretó un puño, de manera amenazante - Argg, cuando encuentre a esa maldita perra voy a matarla… ¡Nunca debí dejarme convencer por ella!
No tenía ni la más remota idea de cuánto tiempo había pasado, podían haber sido días, así como un año completo, lo que lo hizo molestarse en sobremanera.
Con rabia arrancó de cuajo la pieza que activaba dicha función y la hizo añicos en su puño. Estaba harto de que las cosas no le resultaran como él quería y jamás reconocería que hubiese sido él mismo quién daño algo sin darse cuenta provocando aquel fallo. Resopló, miró los controles y vio con alivio que el combustible estaba a tope. Al poseer un impulsador de tipo atmosférico, lo más probable es que se hubiese recargado mientras estaba dormido, por lo que de inmediato ingresó las coordenadas de la Tierra, antes de que al aparato se le ocurriese fallar nuevamente. Debía volver cuanto antes, necesitaba confirmar su teoría, para poder retomar su entrenamiento, si es que aún estaba a tiempo para hacerlo, antes de enfrentarse a los androides. Lo que lo hizo pensar en que, si ya habían atacado, probablemente su familia podría haber muerto. Apretó sus ojos, negando "No. No puede haber pasado tanto tiempo… A lo sumo había carga para solo unos meses… Sí, eso es. Solo estuve dormido unos cuantos meses… Aún estoy a tiempo de enfrentarme con esas chatarras"
Se cruzó de brazos y una sonrisa se dibujó en sus labios cuando la nave despegó. Por fin volvería a la Tierra y todo retomaría su curso natural.
Necesitaba urgentemente volver a entrenar como debía en su cámara.
…
Bulma ingresó en la biblioteca. Dejó a Trunks en un moisés y se dispuso a abrir el regalo de Tights. Se sorprendió al darse cuenta de que era un reproductor de cintas portátil, similar a las grabadoras telefónicas.
-Vaya… creí que sería un libro… Bueno, veamos de que se trata…
Dejó el aparato sobre el escritorio y cogió a Trunks, para llevarlo con ella al cómodo sillón. Sentó a su bebé en su regazo y llevó el dedo hacia la tecla, pero en ese instante, ingresó Bunny, interrumpiéndola
-Cariño…
-Dime, mamá – respondió, levantando su vista.
-Hoy saldremos con tu padre a cenar… Venía a avisarte que dejé la cena preparada…
-Sí, gracias… Papá ya me lo había comentado ¡Diviértanse!
Bunny le sonrió y los dejó nuevamente solos.
-Okey, ahora sí, Trunks – dijo presionando al fin la tecla de play, comenzando en seguida a reproducirse la grabación.
"(Sonido de tecla)
T: Muy bien… ¿Podrías contarme algo sobre la cultura saiyajin?
V: No puedes guardar registro de esto…
T: ¿Te refieres a la grabadora? No te preocupes… Yo me apego a la ética y al secreto entrevistado-entrevistador, es decir, no voy a divulgar nada de lo que digas, Vegeta... Además, como te dije es para una novela, la gente pensará que lo inventé.
V: Entonces no uses el nombre saiyajin para referirte a mi… ni a mi raza.
T: ¿Esa es tu condición?
V: Sí… ¿algún problema, humana?
T: Está bien, Vegeta… Sabía que eras hermético, pero no me imaginé que tanto… Prometo no usar la palabra saiyajin.
V: Estoy listo… ¿Y tú, humana?
(Silencio breve, seguido del sonido de una lapicera golpeando una lata)
T: Claro que sí… Oye, ¿te gusta la cerveza?
V: Saca tu estúpido lápiz de mi bebida… ¿Por qué mierda preguntas eso?
T: Disculpa, fue un reflejo… Pero no sé… Es que esperaba que me dijeras si se parecía a alguna bebida alienígena…
V: Si se parece mucho…
T: ¿Solo me dirás eso?
V: Gröktner… ¿Contenta?
T: Por favor… sabes que no me harás enojar. Así que sería ideal que me ayudaras.
V: Hmn… Lo sé, en eso difieres bastante de tu hermana…
T: Si, todos dicen que soy más bien como mamá… Bueno, nos estamos desviando de la entrevista, así que dime ¿A qué raza perteneces?
V: Buen intento… Mejor suerte para la próxima.
T: De acuerdo, me atrapaste. Pero no perdía nada con intentarlo…Siguiente pregunta ¿Cómo era tu planeta natal?
(Silencio breve)
V: Bueno, mi planeta era bastante pequeño, sin embargo, contaba con abundantes fuentes de agua y tenía una enorme luna, que cuando alcanzaba su plenitud se volvía de un rojo sangre.
T: ¿Y la gente era toda igual de fuerte que tú?
V: Sí, somos una raza de guerreros
T: ¿Y contra quien luchan?
V: Escucha, mi pueblo se caracteriza por enaltecer la supremacía sobre los más débiles, por lo que vivimos de las guerras y de la conquista. Te podrás hacer una idea de lo que eso significa…
T: Si, comprendo…
(Silencio largo. Luego sonido de una silla y de una cerveza abriéndose)
T: ¿Te sientes bien?
V: ¿Por qué lo preguntas?
T: Este… es que te vez algo cansado… digo, has estado entrenando y ahora bebiendo…
V: Hmn… A ti no te incumbe lo que haga o no…
(Silencio breve)
T: Supongo que no… ¿Podemos seguir?... ¿Cómo es la vida allí?
(Silencio breve)
V: …Vivimos relativamente en paz entre nosotros, los hombres se dedican a las guerras al igual que las mujeres.
T: Mmm ¿Eran solo guerreros? Es decir ¿No había agricultores, arquitectos u otras profesiones?
V: Si los había, pero no eran de nuestra raza…
T: Supongo que con eso te refieres a que eran esclavos…
V: ¿Eso no te molesta?
T: No. Es lo esperable de una raza que se dedica a la guerra… Mejor dime ¿Cómo era su gobierno? ¿Conocían la democracia?
V: ja, ja, ja… ¿Qué parte de lo que te dije de mi raza no te quedó claro?
T: Oh, Vamos. Se supone que hacemos de cuenta que no sé nada de ti. Solo responde ¿quieres?
V: Monárquico, patriarcal y basado en un sistema de clases…
T: ¿Cómo es eso? ¿Hablas de clases sociales?
V: Por supuesto.
T: ¿Podrías hablarme de ellas?
(Silencio breve)
V: No hay mucho que decir al respecto… Están los "clase alta", " media" y "baja" la cual era designada desde el momento del nacimiento. Por ejemplo: yo soy un "clase alta", debido a que mi poder de pelea es elevado. Es más, nací con el poder de pelea más alto jamás registrado…
T: Wow, que impresionante… Y eso ¿lo sabían sometiendo a pruebas médicas a los recién nacidos?
V: Si. Pero al principio solo se consideraba a los progenitores. Si los bebés no eran aptos se los asesinaba…
T: ¡Oh! Pero eso ¿era al principio o siempre lo hicieron así?
V: Eso fue antes de que tuviéramos la tecnología que detectaba el poder de pelea…
T: Comprendo… Entonces más que clases eran castas… definidas por la fuerza de sus habitantes… Interesante… Entonces no era por poder político o económico, sino que solo por la fuerza…
V: Te equivocas. Estaban estrechamente ligadas, ya que, si demostrabas con el tiempo tener un poder de pelea decente, podías aspirar a cargos importantes dentro del reino.
T: ¿Qué puesto ocupabas en el reino?
V: Era de la realeza…
T: ¿Eras?
V: Si… y es todo lo que diré al respecto.
(Silencio breve)
T: Y dime una cosa ¿ustedes poseían escuelas o lugares donde se educaban?
V: No. Solo los "clase alta" podían aspirar a un tutor, siendo instruidos en todas las ciencias conocidas. Los demás solo eran entrenados para las conquistas.
T: ¡Vaya!... Oye, dijiste que era una monarquía, por lo que supongo que los matrimonios eran arreglados
(Silencio breve)
V: Eso es correcto. La consorte del rey era elegida de entre las guerreras de élite…
(Silencio largo, seguido de sonido de cerveza abriéndose)
T: Muy bien… este. Puede que te sientas algo incómodo con esta, pero ¿Tu anatomía es idéntica a la nuestra?
(Sonido de golpe sobre la mesa)
V: ¿Acaso estás ciega?… Si no fuera por la ausencia de cola y la variación cromática de su cabello y ojos, serían igual a nosotros…
T: ¿Eso significa que solo tienes un corazón o solo un estómago? Porque al ver como comes uno tiende a pensar que son más de uno… Y ¿tu pene? ¿está en el lugar correcto? Porque imagino que nuestros cuerpos no deben funcionar de la misma forma… Bueno, aunque fuiste capaz de conquistar a mi hermana y ahora esperan un hijo, pero ella siempre ha sido algo disfuncional para elegir pareja, además…
(Gruñido y golpe en la mesa)
V: ¡Somos iguales y punto!
T: No tienes por qué enojarte, je, je… te creo… Lo que pasa es que imagino que debe haber razas que tienen sus órganos en otros lugares, eso es todo… Ja, ja, ja… ¡hubiera sido tan divertido!
V: ¡Hmp!
(Silencio y sonido de Tights aclarando su garganta)
T: ¿Y la cola? ¿Puedes contarme que pasó con tu cola? Porque se supone que tenías una…
(Sonido de lata abriéndose)
V: No quiero recordarlo… Solo te diré que cuando perdí la mía pensé que crecería nuevamente… Sin embargo, eso no ocurrió…
T: Entonces la perdiste para siempre… ¿Y que se sentía? Digo, tener una cola…
V: ¿Cómo diablos quieres que responda a eso? Es como si te preguntara cómo se siente tener un maldito brazo… Solo la tenía…
T: Mmm… y ¿Se movía como la de los perros?
V: ¿Cómo la de los perros?
T: Si… es decir, si cuando tenías rabia se erizaba o si cuando estabas triste se bajaba…
(Sonido de Vegeta aclarando su garganta)
V: Hmn… Era algo por el estilo, pero la manteníamos enrollada alrededor de la cintura… Solo los "clase baja" no saben controlarla a la perfección...
(Silencio y golpeteo de lápiz)
T: ¿en qué tipo de naves viajan ustedes?
V: Naves estándar…
T: Eso no me dice nada… ¿Cómo eran?
V: Esféricas, unipersonales, rápidas y cómodas…
(Silencio breve)
T: ¿? Y ¿Cómo le hacían durante los viajes? ¿Paraban a comer?
V: ¿Parar a comer?
T: Si, en algún lugar… Tú sabes, para beber algo y alimentarse o ir a hacer sus necesidades…
V: No. Nos manteníamos durmiendo todo el viaje…
T: Acaso ¿pueden hibernar?
V: No. Las naves poseen un sistema de hibernación.
T: Interesante … ¿Son como éstas?
V: ¡¿Cómo demonios…
T: Soy psíquica… y dibujo lo que viene a mi mente.
V: ¿Estás insinuando que tienes poderes mentales?… ¡No seas ridícula!
T: Ja, ja, ja… Tienes razón… No tengo super poderes… Las vi cuando llegaron la primera vez… por televisión…
V: ¡Hmp! ¡Eres tan insoportable como la mujer que te parió!
T: Vamos, Vegeta… ¡no hay porque ponerse groseros!
(Sonido de gruñido)
V: ¿Seguirás con tus preguntas o ya puedo retirarme?…
(Silencio breve)
T: Ya casi… ¿Eres casado?
V: No.
T: ¿No?
V: ¿Qué acaso estás sorda?
T: Pero y ¿entonces?
(Silencio breve)
V: ¿Te preocupa que no esté unido legalmente a tu hermana? Creí que esto se trataba de obtener información para tu tonta novela…
T: ¡No es una tonta novela!...
V: ¿Ganarás dinero con ella?
T: Pues… si… ¿pero eso que tiene que…
V: Es una tontería… Sin embargo, quiero una tajada…
T: ¿Qué?
V: Lo que oíste… Acepta darme el treinta por ciento de las ganancias y responderé inclusive a las preguntas estúpidas…
T: El cinco por ciento y me basta con que me digas que la quieres
V: ¿Hmp? ¡Estás loca!… El veinticinco y te explicó, además, cómo se elegía a la madre de los príncipes.
T: No. Diez y me conformo con que muevas la cabeza para decirme si o no con respecto a Bulma. Y no contaría como pregunta estúpida ya que, si lo piensas, es un aspecto cultural bastante interesante… Es decir, saber si los alienígenas tienen sentimientos como nosotros…
V: Veinte y te diré como se declara a una pareja formalmente unida…
T: Pero… ¡oh! Está bien, tú ganas.
(Silencio)
V: Según nuestras tradiciones, cuando la hembra pare un cachorro vivo y viable del macho que la eligió... Solo entonces pasan a ser una pareja formal ante el resto…
(Suspiró de Tights, seguido del sonido de una silla y de la puerta de la nevera)
T: Gracias, pero yo no bebo alcohol… me haré otro café.
(Sonido de sillas y silencio largo)
V: ¿Por cuantos años eres más vieja?
(Sonido de taza llenándose)
T: Casi trece años… ¿Por qué?
V: Hmn… Solo curiosidad...
(Silencio)
T: ¿Tú tenías hermanos, Vegeta?
V: No… (Sonido de cerveza abriéndose) En mi planeta solo podía haber un descendiente al trono.
T: Entonces fuiste muy desafortunado… (sonido de silla) …Porque nunca sabrás lo que se siente… (Sonido de encendedor) …digo, tener un hermanito.
V: No me interesan esas tonterías... Y no deberías hablar tanto al respecto… que yo sepa nunca se ven con Bulma…
T: Pero eso no quiere decir que no la quiera… Y no lo vayas a tomar como una pregunta estúpida, pero ¿por qué te alejaste realmente de ella?... Es decir, no creo que haya sido solo por tu entrenamiento…
(Silencio)
V: ¿Esto quedará bajo ese presunto acuerdo entrevistado-entrevistador?
T: Por supuesto, Vegeta… eso es algo que respeto y que, como escritora, estoy obligada a cumplir.
V: Si me llego a enterar que soltaste algo de lo que te voy a decir, te prometo que no vivirás tanto como para alcanzar a arrepentirte de aquello…
(Silencio)
T: Lo prometo, Vegeta…
(Silencio)
V: Si eres tan inteligente como pareces, respóndeme a esto ¿Cómo puedes permanecer al lado de alguien si tu instinto te ordena asesinarlo?... (Silencio) …Ahora si te doy miedo… Pero ese es el maldito problema. Tu sobrino es un mestizo y debo asesinarlo por tradición… Pero no es necesario que pongas esa cara… ya tomé precauciones para evitarlo…
T: Si ya tomaste precauciones, supongo que esas son no acercarte a mi hermana… Pero no creo que sea ese todo el problema… Hoy la llamaste por algún motivo que desconozco… o quizá porque querías probarte a ti mismo… Pero me atrevería a decir que tal vez ¿la extrañabas?
V: Esa es una estupidez… y sabes lo que significa, humana
T: ¡No es una estupidez! Si lo que quieres es que te ayude, debes decirme que es lo que realmente ocurrirá si te acercas a Bulma… ¡No me has dado la información necesaria y lo sabes!
(Silencio breve)
V: No te estoy pidiendo tu maldita ayuda. No necesito la ayuda de nadie para resolver mis asuntos… Y además… no soy yo del que debes preocuparte…(Silencio breve) …Si me acerco a tu hermana… mi cachorro la asesinará desde dentro…
T: Pero… ¡eso es espantoso!
V: Bienvenida a mi mundo… Así somos los saiyajins y así seremos… No hay nada que pueda hacer al respecto ¿comprendes?
(Silencio largo)
T: (ininteligible)
V: ¿Marcharme?
T: Hay una nave allá afuera… ¡Pues tómala! No hay que ser muy listo para darse cuenta de que, si mi sobrino o sobrina no mata a mi hermana solo porque la echas de menos, serás tú quien lo asesine a él o a ambos.
(Silencio, seguido de unos pasos y la puerta de la cocina abriéndose y cerrándose)
(Suspiro de Tights seguido de sonido de un encendedor)
T: Y ahora… ¿Qué le diré a Bulma?
(Silencio. Sonido de tecla.)
(Sonido de tecla)
T: Hermanita como te darás cuenta, yo no hice nada malo con tu esposo… Reconozco que le dije que se fuera. Pero espero que comprendas que lo hice por tu bien y el de tu bebé… ¿Te acuerdas de uno de tus primeros inventos "El polvo de la verdad"? Bueno, no le digas a tu esposo, pero dejé caer accidentalmente un poco en su bebida... ¡Creí que no funcionaría! Puedes agregar a tus estudios que el sistema digestivo de los saiyajins es muy resistente, puesto que al parecer le afectó de manera casi mínima, pero eficiente… Bueno, Bulma. Quiero que sepas que te quiero mucho y espero que las cosas se solucionen pronto. Tienes un gran hombre a tu lado, bueno donde sea que esté ahora. Pero te puedo asegurar que él te ama más de lo que podría llegar a admitir algún día… Dale saludos a Mamá, Papá y a mi sobrino favorito, un beso.
(Sonido de tecla)"
Bulma quedó de una pieza. Acababa de conocer el verdadero motivo del alejamiento de su esposo. Sintió como si todos los recuerdos y peleas de esos últimos meses antes del parto, se agolparan en su cabeza y que, a modo de rompecabezas, encajaran con todos los sacrificios que había hecho Vegeta con tal de no dañarla a ella y a su descendiente "¡Por Kami! Él no me evitaba porque ya no me quisiera… lo hacía porque no quería hacernos daño…"
Se llevó una mano a la boca y no pudo evitar comenzar a sollozar, pero no de tristeza, sino que más bien de felicidad, al saber que Vegeta la amaba mucho más de lo que ella podía haber llegado a imaginar.
Estrechó en su pecho a su bebé y murmuró, entre lágrimas, dejando caer su cabeza sobre la de él, suavemente.
-Trunks… Tu papá nos ama…
…
Continuará...
