Aquí estoy de nuevo con la actualización de este fic :P, lamento haber dejado la intriga por tanto tiempo pero esto de ir turnando los fic XD me atrasa jajaja (igual si no lo hiciera así nunca actualizaría todos XD!)
¡Al fin se viene el casorio! :D y después ;) la noche de bodas 1313 XD!
Sin más los dejo con la historia…
UN HEREDERO PARA HYRYLE
En el capítulo anterior…
"¡Ahí viene la princesa!" Se escuchó de parte de la gente que estaba más cercana a la entrada del templo, pronto la estancia se lleno de murmullos, todos esperaban ansiosos la llegada de la joven princesa.
Este evento era sumamente especial, ya había pasado muchísimo tiempo desde que una legítima heredera al trono contraía nupcias, los antecesores de Nohansen habían sido todos hombres, por lo que la princesa era la primera muchacha nacida en este siglo y como las tradiciones lo dictaban, a toda primogénita de la familia Real debía nombrarse con el nombre de Zelda. Y no era la única tradición que aún se mantenía con el tiempo.
Impa fue la primera en ingresar al templo y extendiendo su mano para sujetar la de la princesa, la joven dio su primer paso al interior del templo. Los presentes enmudecieron al instante.
Link observaba anonadado la imagen de su prometida, la misma que ahora le sonreía tímidamente desde la entrada del templo.
– ¿Ze… Zelda? –por alguna misteriosa razón no podía articular su nombre con claridad.
.-.-.-. Capítulo 5: El matrimonio .-.-.-.
Su sorpresa era evidente, aquella doncella que ahora lo observaba tímidamente desde la entrada del templo no parecía ser Zelda.
De inmediato el público comenzó a murmullar, aquella imagen no era algo que se pudiera observar todos los días y era evidente que no sólo el prometido parecía sorprendido por el atuendo que en ese momento la princesa de Hyrule vestía.
– Lamentamos la tardanza –aclaró Impa desde la entrada del Templo, jalando suavemente a la muchacha animándola a comenzar a avanzar– Vamos querida, tú prometido te ha estado esperando.
La joven le sonrió a su tutora y luego comenzó a avanzar con paso lento y majestuoso, su cabello suelto caía tras su espalda y danzaba con gracia al avanzar, sobre su frente una delgada tiara con piedras en azul y rojo era un adorno sublime, pero suficiente, dos largos mechones caían por sobre sus punteajudas orejas atados con finas cintas del mismo color que sus brillantes y claros ojos, atadas al final con unos pequeños detalles. Su atuendo sencillo destaca todo el esplendor y belleza de la única heredera de Hyrule, un traje largo y blanco de una tela fina y delgada que caía con gracia hasta el suelo y se ajustaba a su delicada figura con cada movimiento, el único adorno que interrumpía el pulcro blanco era un detalle elegante y armonioso en su pecho, hecho del más fino oro y adornado en el centro con una gema de un azul profundo.
– Es… es… la Diosa –agregó una de las mujeres sentadas entre la gente.
Aquel atuendo recreaba la apariencia de Hylia, la Diosa que había sacrificado su inmortalidad por su amado pueblo, aquella leyenda formaba parte de las viejas historias de Hyrule, una que había ocurrido mucho después de que Nayru, Farore y Din le dieran vida a esta tierra.
Link parecía embobado observando a su bella prometida acercarse, los últimos rayos del sol se colaban por las alargadas ventanas y sus vitrales coloridos, dejando pasar ases de luces coloridas hacia el interior del Templo, la misma luz que ahora se reflejaba sobre la figura de la muchacha que se acercaba lentamente. En verdad parecía una Diosa, no era sólo el atuendo, sino aquella misteriosa energía que rodeaba a la muchacha, ella seguramente poseía en su interior aquel poder divino que se materializaba en las herederas de la familia Real, las leyendas debían ser ciertas, y Zelda no era más que el vivo reflejo de aquella heroína que tiempo atrás había sacrificado todo por salvar a su gente, su querido pueblo.
La princesa siguió avanzando, sabiéndose observada, pero nada de eso le preocupo hasta que casi llegando a la mitad del Templo diviso a su maestra de etiqueta, bueno… evidentemente no era muy difícil percatarse de su presencia, después de todo usaba casi toda una banca, con semejante trasero no era de esperarse menos ¿no?.
De inmediato sus músculos se tensaron, pudo sentir como esa "desagradable" mujer la observaba a través de todos esos pliegues grasientos que casi no le permitían tener los ojos abiertos.
Horror.
La princesa se detuvo en seco y se quedo allí como tabla, mientras su mente le decía una y otra vez… "camina derecho, no muevas los brazos, la cabeza en alto, mira hacia el frente, camina en línea recta…" y seguramente seguiría un laaaaaargo protocolo que sabía aquella estricta mujer había estado evaluando desde que había entrado al Templo.
¿Por qué demonios su padre la había invitado?
Bueno… pensándolo bien, tenía que invitarla ¿no?, digo… era su maestra de etiqueta, debía estar presente en un momento como ese…
Fue entonces cuando un extraño pensamiento se cruzó por su mente, rápidamente con la mirada la buscó entre la gente… debía estar allí, no sabía porque tenía el "ligero" presentimiento que en alguna parte de todo ese acumulo de gente debía estar una de las personas a las que más le había temido en su vida, después de Ganondorf, claro esta.
Impa se golpeo la frente al ver como su pupila se paraba en seco en medio camino al altar.
– ¿Qué demonios le pasa a Zelda, por qué no esta avanzando? –Pensó dispuesta a empezar a moverse para alcanzar a la muchacha.
Pero Impa no fue la única que notó la rara actitud de Zelda, quien seguía parada al medio del Templo mirando a la multitud con cara de terror. Ashei, quien estaba sentada en la tercera fila se levantó repentinamente, pero Shad sujeto su mano antes de que ella pudiera hacer algo.
– Ella estará bien –le dijo bajito, jalándola suavemente para que volviera a sentarse– mira –agregó apuntando con su mano al joven novio, quien se había apartado de su puesto y ahora caminaba en busca su prometida.
Link había notado el repentino cambio en la actitud de la chica, bueno tampoco había que ser genio para notarlo, seguramente todos en la estancia se están preguntando que era lo que le había sucedido a la princesa, pero a diferencia de todos ellos, él… como su prometido y aún más como su amigo sabía que era lo que había paralizado a la joven y rompiendo las reglas había decidido ir en su ayuda.
Todos observaron sorprendidos como aquel muchacho, la gran promesa de Hyrule acababa romper una de las reglas que regían estas ceremonias, pero ¿qué importaba aquello?, ¿no era romántico ver como el apuesto caballero iba en busca de la joven princesa?, bueno para algunos seguramente lo era, pero otros pensaban que era una completa aberración a las normas estipuladas por las leyes, pero ¿qué más daba?, el Rey, quien era la máxima autoridad y el que debía hacer valer las normas parecía estar disfrutando de aquella escena con creciente emoción.
Así que a las pailas las leyes y las reglas…
– Link se parece mucho al guerrero legendario del que hablan las leyendas –le comentó a su compañera– si Zelda es la encarnación de aquella Diosa, todo cobraría un profundo significado y aquella promesa que hizo Hylia en la antigüedad volvería a cumplirse una vez más.
– ¿De que promesa hablas? –Le preguntó extrañada, ella no estaba al tanto de la historia de la antigua tierra de Hyrule.
– Por el sacrificio que realizó ese valiente guerrero le otorgaría una nueva vida, prometió que su alma sería eterna y que en algún momento ellos volverían a encontrarse, ella abandonaría su inmortalidad para estar a su lado como una simple mortal.
– Valla… no tenía idea de aquello.
– Si, es por eso que las tradiciones dicen que toda dama que nazca en la familia real debe ser llamada Zelda, como la primera fundadora de este reino, deberá tener el mismo nombre de la encarnación de aquella Diosa legendaria.
– Quizás Link y Zelda ya se conocían desde mucho antes de nacer en esta época.
– Podría ser… pero es increíble que a pesar del tiempo ellos vuelvan a encontrarse ¿no?, Link y Zelda, los primeros gobernantes de este reino, ahora vuelven para reanudar sus votos y en un futuro volverán a reinar esta hermosa tierra.
– Si que has tenido tiempo para estudiar –en verdad admiraba eso de Shad, el que fuera tan culto y siempre estuviera interesado en aprender más– ¿Sabías eso desde que te prometieron con la princesa?
– Oh no, fue después de eso, la princesa me presto amablemente a petición mía unos antiguos libros donde relataban toda historia de Hyrule.
– Shad mira, ya la alcanzó –agregó la muchacha muy emocionada al ver que Link finalmente había llegado hasta el lugar donde la joven princesa se encontraba detenida.
El joven pelirrojo observó con una sonrisa aquella escena, las figuras de ambos eran iluminadas por aquellas bonitas luces de colores que atravesaban los vitrales, y allí estaban de nuevo… la princesa y su caballero, uno frente al otro.
Link extendió su mano hacia su prometida y ella ligeramente sonrojada apoyó la suya en la del joven, quien en ese momento le sonreía amablemente.
– No debiste –susurró muy apenada bajando su mirada.
– Tranquila –le dijo parándose al lado de la muchacha aun manteniendo el contacto entre sus manos– afrontaremos juntos el regaño –agregó más tranquilo de lo que él mismo hubiera creído, por un instante había olvidado que estaban siendo observados.
La princesa sonrió al escuchar las palabras de su prometido, lamentaba que por culpa de ella ahora serían ambos reprendidos, pero estaba feliz de que Link estuviera a su lado una vez más.
Ya más tranquila avanzó junto al muchacho, no había conseguido encontrar a la persona que había estado buscando entre la multitud, pero seguramente estaba allí, en alguna parte. Aunque por ahora prefería apartar esa idea de su cabeza y concentrarse en lo que restaba de la ceremonia.
– Hubieras visto la cara que puso la gorda –le susurró junto a su oído.
Zelda dejo escapar una suave risita, la que disimulo apoyando el dorso de su mano sobre su boca. El guerrero se alegró de haber conseguido apartar de una u otra forma la tensión que por un segundo se apoderó del Templo cuando ella se había detenido.
– No digas tonterías, la maestra seguro ya esta preparando el castigo… para ambos.
– ¿Castigo?, va… nada puede ser peor que lo que soporta esa pobre banca sobre la que esta su trasero –agregó volteando momentáneamente su rostro para ver a la "inconfundible" mujer.
– Link –lo regañó sin poder ocultar una sonrisa, al mismo tiempo que golpeaba suavemente con su codo el costado del muchacho.
Le gustaba estar a su lado, observar su sonrisa y sus bonitas facciones con cada expresión que realizaba. No podía creer que después de tanto tiempo de quererla en secreto finalmente había conseguido declararse y ahora estaban allí, a punto de consolidar esa relación y… subir a un nuevo nivel, como le había propuesto su suegro.
Suegro… que raro sonaba eso de pronto. Había convivido tanto tiempo en el castillo con Zelda y su padre que ahora se le hacía algo extraño llamarlo "suegro", en realidad el Rey era como su padre, el padre que no había tenido la oportunidad de conocer en su infancia.
– ¿Por qué me miras con esa cara de bobo? –Le preguntó dejando a la vista la punta de su lengua, en un acto un tanto travieso.
– Eres muy bonita –le confeso repentinamente sorprendiendo a su compañera.
Zelda se sonrojó notoriamente, no esperaba un comentario como ese de parte de su novio. Y aún con su corazón latiendo con fuerza junto su cuerpo de él abrazando el brazo del muchacho.
Una sonrisa enternecida de parte de Link acompaño la acción de la Hylian, quien ahora ante sus ojos adquiría un nuevo encanto, aquella clara mirada reflejaba el nerviosismo que se apoderaba de ella y sus mejillas teñidas de rosa le daban un aspecto aún más enternecedor.
Momentáneamente fijo su vista en lo que tenía al frente, a unos cuantos metros se encontraba el Rey, esperándolos notoriamente ansioso. Y fue entonces cuando comenzó a sentir aquella sensación que había estado acompañando a su pareja desde hace bastante. El nerviosismo. ¿Era su idea o se habían demorado muuuucho en llegar al altar del Templo?
Respiró profundamente tratando de tranquilizarse, no quería que ella lo notara, no deseaba ponerla más nerviosa de lo que seguramente ya estaba.
Finalmente se detuvieron.
El Rey recibió con un abrazo a su joven hija y su futuro yerno, la ceremonia estaría pronto a comentar. En esta oportunidad haría él de sacerdote, porque Renado estaba ocupado con algunos asuntos en Kakariko y como la boda se había planificado tan repentinamente no había podido acomodar sus responsabilidades. Pero le había asegurado al Rey que estaría en la celebración de la noche y daría sus bendiciones a la joven pareja.
– Muy bien pequeños –agregó cariñosamente tomando una de las manos de su hija y otra de Link– están a un paso de dar un gran paso en su relación –les guiñó y sonrió muy feliz, en verdad había estado esperando este momento por mucho tiempo.
Soltó las manos de los muchachos, se acomodó la túnica blanca que cubría su cuerpo y dejaba notoriamente tirante su gran panza y luego comenzó a subir los peldaños que lo llevarían al altar. Sobre su pecho caía una tela ancha y roja con muchos símbolos rodeando los bordes en color oro y al centro se dibujaba orgullosamente el símbolo que representaba a la familia Real.
– Queridos, paraos frente a mí y entregaos sus ofrendas a las Diosas, las que hoy unirán sus vidas por un lazo que se mantendrá mucho más allá de la muerte –dijo elevando sus voz, haciendo que todos en el recinto se silenciaran.
Los chicos se observaron un tanto confundidos, habían hablado vagamente de como sería la ceremonia con Impa, pero ella nunca les había mencionado nada de las ofrendas.
– Tú espada noble caballero, la que representa el valor de tus grandes hazañas –agregó enseguida al notar la confusión en las miradas de los jóvenes.
Link enseguida reaccionó y con algo de torpeza desenvaino su espada e hincándose en el suelo la dejo cuidadosamente en uno de los anchos peldaños.
La muchacha reaccionó un segundo después y recordó el conjuró que Impa le había enseñado velozmente momentos antes de ingresar en el Templo. Rápidamente extendió sus brazos, las palmas de sus manos habían quedado mirando hacia el techo.
El novio observó como su pareja comenzaba a ser cubierta por una energía visible, su cuerpo se iluminó rodeado por aquella energía, ella mantenía sus ojos cerrados, y de pronto las masas de aire comenzaron a movilizarse, girando alrededor de la princesa, el cabello suelto de la chica se agitó al igual que la ligera tela de su traje, ella acercó un poco más sus brazos hacia el "cielo" y de pronto ese torbellino que la rodeaba se concentró en sus palmas y un instante después se materializó en ellas un objeto tan reluciente como el oro.
Al abrir nuevamente sus ojos pudo ver el objeto que se había materializado en sus manos, el que ahora ella acercaba a su cuerpo con confort renovado.
Impa sonrió desde el lugar donde se encontraba, la princesa era una gran hechicera y a pesar de saltarse insistentemente las clases, tratar constantemente de escaparse del castillo, huir de sus deberes, entre muchas otras cosas, ella tenía un don, uno que seguramente había heredado de sus antepasados.
La lira que ahora sostenía entre sus brazos le traía muchos recuerdos, aquel instrumento la había acompañado por largo tiempo durante su existencia como Sheik.
– Dejaré en manos de las Diosas esta reliquia familiar –agregó inclinándose como Link lo había hecho y depositando la lira junto a la espada.
No sabía cual sería el objeto que traería hasta allí y en verdad se había llevado una sorpresa al volver a ver ese instrumento, su único compañero en aquellas oscuras noches donde reinaba el mal.
La Sheikah quien había avanzado bordeando el templo ahora estaba muy cerca del altar, se sentía orgullosa de su joven pupila, la muchacha había crecido tan rápido que no había caído en cuenta el momento en que había dejado de ser su pequeña niña. Ahora estaba a pasos de convertirse en toda una mujer.
– Con estas ofrendas, y las gemas que abren las puertas del tiempo traeremos de tiempo remotos la esencia de las Diosas, las que hoy serán testigos de su unión –explicó brevemente sin la intención de alargar demasiado la ceremonia, en realidad él quería llegar a la parte de la fiesta, en el castillo los esperaba todo un festín que de verdad no quería perderse.
Link le dedicó una extrañada mirada a su pareja, había notado que sobre el altar, además de las joyas que había recolectado en el pasado, había tres grandes cálices dorados.
– Poderosa Din, sabia Nayru y valiente Farore, solicitamos hoy su divina presencia, hoy el héroe del Tiempo y la princesa de Hyrule han decidido unir sus vidas.
El sol ya se había marchado, dejándole paso a la noche, y en medio de ese reinado crepuscular una gélida brisa ingreso al Templo del Tiempo, trayendo consigo algo más que simple viento, la larga serie de candelabros ubicados en cada pilar se encendieron sincrónicamente.
Los presentes sorprendidos observaron anonadados como ahora la misma brisa rodeaba a la joven pareja. Link inconscientemente se acercó a la princesa y tomándola de la cintura la junto a su cuerpo.
– ¿Qué es eso? –Preguntó en voz alta sin comprender que estaba pasando.
– Son ellas Link, son las Diosas creadoras de esta tierra –le respondió la muchacha sonriendo tan sorprendida como encantada.
Aquella divina presencia volvió a movilizarse, desapareciendo sobre el altar.
Un minuto de silencio acompañó aquella extraña sensación que quedo suspendida en el aire y un momento después de los tres cálices se elevaron tres llamas enormes, que poco a poco fueron reduciendo su tamaño.
– He aquí Nayru –agregó el Rey sujetando uno de los cálices que tenía sobre el una llama azul muy intensa– ten querida, sostén esta vida entre tus manos –se había acercado hasta su hija para entregarle el cáliz a ella– no debes dejar que este fuego se apague, este debe iluminar su camino hasta que finalice su unión –aclaró.
– Así lo haré padre –respondió la muchacha, sujetando cuidadosamente entre sus manos el fuego de Nayru.
Luego el hombre volvió tras sus pasos y tomó otro de los cálices para acercarse hasta el novio.
– He aquí Farore –repitió ahora haciendo alusión a otra de las Diosas– Link, mantén viva la llama del valor, tu coraje úsalo para proteger a aquellos que amas –sin pensarlo su vista se posó nuevamente en su hija– aquello que consideras justo. Debes sostener esta vida hasta que finalicé su unión –le entregó el cáliz con el místico fuego verde a su futuro heredero, y luego apoyó una de sus manos en el hombro del chico– confío la felicidad de mi hija en tus manos –le susurró, aquello deseaba que sólo él pudiera escucharlo.
Ashei sujetó la mano de su pareja, Shad al notarlo se sonrojó ligeramente y desvió su mirada del altar para verla a ella.
– Es muy romántico, ¿no lo crees? –Le dijo con una sonrisa enternecida, aquella ceremonia que estaban presenciando era muy diferente a otras a las que había asistido.
– Ellos hacen una bonita pareja –le respondió con una sonrisa.
Y pensar que hace un año atrás él había estado interfiriendo en el verdadero destino de esa pareja, ¿quién diría que después de un año Link y Zelda se casarían?
Nohansen había vuelto a pararse tras el altar y elevando el cáliz con el intenso fuego rojo entre sus manos exclamó:
– ¡He aquí Din! ¡Diosa creadora de la tierra! –Bajo un poco el objeto entre sus manos para seguir hablando– Ante tus ojos te presento las ilusiones de esta pareja, como testigos tus hermanas…
– ¡Alto! –se escuchó desde la entrada la firme voz del hechicero.
Todos voltearon a observar a aquel que había interrumpido la ceremonia. En la entrada, detenido con un alto báculo en mano se encontraba un pálido sujeto.
– ¡No permitiré que esta unión se lleve acabo, la princesa vendrá conmigo! –agregó seguido de una carcajada desquiciada y maligna.
– ¿Es… es Vaati? –Casi no podía creer que el estuviera allí en ese momento, ¿No se había marchado con Elzo cuando ellos eran aún unos niños?*
– Oh cielos… ¿por qué hay tantos locos en este reino? –Murmuró Zelda sujetando su cabeza con una de sus manos. ¡Esto es el colmo! ¿Por qué demonios no podía esperar a que se casaran para hacer el "show"?, no… la cosa tenía que ser justo en medio de la ceremonia.
– ¡No permitiré que toques a Zelda! –Exclamó Link parándose delante de la muchacha, aun sosteniendo el cáliz con el fuego entre sus manos.
– ¡¿Tú y cuantos más?! –Exclamó el sujeto sonriendo complacientemente, apuntando al muchacho con su báculo.
– ¡Yo y el ejercito de Hyrule lo impediremos! –Impa se había adelantado hasta el lugar donde Link y Zelda se encontraban.
El ejército no estaba allí, pero pronto toda la fuerza armada de Hyrule estaría en el Templo, su aviso no tardaría en llegar hasta el general.
– Son unos… ¡Unos tontos! –Agregó con fuerza elevando su báculo, pronto pequeñas nubes de humo negro rodearon cada rincón del Templo y de cada sombra un guerrero con el rostro cubierto hizo su aparición– ¿De verdad creyeron que venía sólo?
Dio una pequeña palmada y todos los oscuros guerreros comenzaron a movilizarse, era como una tropa de ninjas siniestros, creados de sombras y energía maligna.
Impa desenvainó su arma y comenzó a luchar, no permitiría que nadie tocara a la princesa.
– Tenemos que hacer algo –agregó el chico golpeando a uno de los sujetos que se abalanzaba contra ellos.
El sujeto voló hasta el altar y arrasó con todo lo que estaba encima, inclusive con el fuego de Din.
– ¡Link el fuego! –Exclamó horrorizado el Rey quien no había alcanzado a salvar el cáliz.
El chico corrió y se lanzó con el otro cáliz en mano y consiguió atrapar el fuego antes de que este se estrellara con el suelo.
– ¡Las llamas no pueden apagarse! –Volvió a gritar el Rey corriendo a rescatar el fuego de Din– su unión no se completara si las llamas se apagan.
– Demonios ¿Y que vamos a hacer? –Link parecía consternado, lo que había comenzado como una tranquila ceremonia se había convertido en un verdadero campo de batalla.
Definitivamente eso sólo podía pasar en su matrimonio.
La gente horrorizada comenzó a gritar, todo era un verdadero caos, volaba de todo por los aires, zapatos, flores, espadas, shurikens, catanas, una que otra banca destrozada, algunos sombreros, entre otras cosas.
Pronto llego el ejercito de Hyryle, al que Impa les dio una única orden "proteger a los civiles". El Rey y Link estaban aún en el suelo y uno de los sujetos armados con una katana se acercaba directo a atacarlos.
– ¡Cuidado! –Exclamó el Rey haciéndose una "bolita" humana, no queriendo ver su próximo fin.
Link iba a levantarse para detener al sujeto, pero el Rey lo mantenía prisionero de una de sus piernas, impidiéndole el movimiento.
– ¡Majestad, necesito que me suelte! –Exclamó el chico tratando de zafarse del robusto soberano.
Pero ya era demasiado tarde… estaban perdidos.
Cerró con fuerza sus ojos al ver como el ninja daba un alto salto para abalanzarse contra ellos, pero aquel ataque nunca los alcanzó.
Sólo pudo escuchar el fuerte golpe de dos armas chocando, y al abrir sus ojos…
– ¡¿Zelda?! –La chica estaba de pie justo delante de ellos sosteniendo con una de sus manos el fuego de Nayru y con la otra la espada que Link había dejado con anterioridad en el piso del Templo.
Aquella espada firmemente sujeta se enfrentaba ahora a la katana del maligno ser.
– ¡No voy a ser viuda antes de casarme! –Exclamó furiosa, había perdido la paciencia. Definitivamente esto era parte de un complot en su contra, estaba segura de ello.
Con su pierna empujó al sujeto y con un conjuro consiguió hacerlo desaparecer.
– ¡Esa es mi hija bonita! –El hombre se abalanzó contra la muchacha para abrazarla.
– No hay tiempo para esto padre, debes casarnos ¡Ahora!, este fuego no resistirá mucho tiempo.
Link se levantó enseguida y golpeo a otro de los sujetos que se acercaban para atacarlos.
– ¡¿Qué?! ¿Cómo vamos a casarnos en medio de este caos?
– Si no lo hacemos el fuego se apagará y tendremos que esperar al menos un año –le respondió Zelda contratacando a otro molesto sujeto con la espada.
– ¿Un año? Demonios, ¿Quien diantres inventa las reglas de estas cosas?
– ¡Zelda tiene razón! –El Rey se sacudió la túnica y se preparó para continuar con la ceremonia– ¡Debemos casarlos, ahora!
– ¡Nosotros los cubriremos!
– ¿Ashei, Shad? –Sus jóvenes amigos aún estaban allí, era confortable saber que sus amigos no los habían abandonado.
Evidentemente no podía decir lo mismo de Linebeck, quien para ese entonces se había escondido bajo una de las bancas del Templo, esperando que nadie lo alcanzara allí.
– ¡Link, toma! –Ashei le lanzó una espada al joven, el arma con la que normalmente ella cargaba.
El guerrero atrapó el arma en el aire y le devolvió a la chica una agradecida sonrisa.
– ¿Por qué demonios trajiste tu espada al Templo? –Shad parecía ser el más sorprendido de que ella tuviera esa espada en "ese" preciso momento.
– Una mujer siempre es precavida –le respondió con una amplia sonrisa.
– ¿Cómo pretendes luchar si no tenemos armas? –Fue la siguiente acatada pregunta del pelirrojo.
– A mano limpia, claro esta.
– Oh demonios, vamos a morir –murmuraba una y otra vez viendo la cantidad de enemigos que los rodeaban.
Zelda hacia gala de sus habilidades y con una sola mano manipulaba la espada, mientras que con la otra sujetaba la dichosa copa dorada. Link se acercó hasta donde la doncella se encontraba y contraponiendo su espalda a la de ella la acompañó en la lucha.
– ¡Son demasiados! –Se quejó la princesa momentos antes de que otro sujeto se le viniera encima.
Su prometido se interpuso entre ese oscuro ser y la muchacha, contratacando con su espada, no permitiría que dañaran a la princesa.
– Gracias –murmuró dedicándole una sutil sonrisa a su compañero.
– Yo cubriré tu espalda –le dijo también peleando sólo con una mano, en ese preciso instante los cálices con fuego estaban siendo un verdadero problema.
– ¡Chicos… voy a continuar! –Exclamó el Rey dispuesto a seguir con lo que seguía de la ceremonia.
– ¡Adelante! –Exclamaron con seguridad los dos prometidos.
Nadie, ni nada impediría que ese día consolidaran su unión.
– ¡Por el poder que la Diosa Din me ha entregado, y teniendo como testigos a Farore y Nayru! –El Rey corría como loco con el cáliz elevado en sus manos, esquivando a todos los dementes que se le abalanzaban encima– ¡He de preguntarles… Princesa Zelda ¿está dispuesta a permanecer al lado Link, tanto en la felicidad y la adversidad?!
La chica lanzó su cáliz al aire y golpeó con su espada a tres sujetos que se le veían encima, los mismos que un instante después desaparecieron justo antes de que el objeto con llamas azules volviera a las manos de la princesa.
– ¡Por supuesto! –Respondió con fuerza intercambiando el lugar con su compañero.
– ¡Link, héroe del Tiempo… ¿está dispuesto a permanecer al lado de Zelda, tanto en la felicidad, como en la adversidad?!
El joven rubio esquivó a uno de los ninjas y cayó parado sobre el cuerpo de este, que enseguida se esfumó.
– ¡Así es señor! –Respondió al tiempo que golpeaba a otro sujeto– Ahora y para siempre.
Esto de casarse en verdad no era una tarea muy sencilla, pensaron los muchachos agotados por todo el ajetreado momento.
Link pudo percibir que algo se movilizaba justo detrás de él, Zelda también había detectado ese movimiento y presa de a confusión y el caos que reinaba en el lugar se giró con su espada alerta.
Sus espadas chocaron con fuerza y con sorpresa observaron que se estaban enfrentando a ellos mismos.
– ¡Con el poder que me dicta la Ley y el que me han otorgado las Diosas, los declaro marido y mujer! –Exclamó ya casi dando por finalizada la ajetreada ceremonia– Puedes besar a la novia, Link –declaró finalmente, con ese beso sellarían el pacto.
Link y Zelda se observaron mutuamente, sus espadas aún estaban entrecruzadas frente a ellos, y el caos ambiental seguía reinando en el Templo, pero para ellos todo ese desorden había desaparecido, ahora… eran solo ella y él.
Sin darse cuanta dejaron caer las copas con el fuego, las mismas que rodaron por el suelo estorbando a más de algún enemigo, los brazos que sostenían las espadas bajaron lentamente y aún con las espadas cruzadas delante de ellos sus rostros se fueron acercando, perdidos en la mirada de su pareja, pronto sus cálidas y agitadas respiraciones choraron y sus corazones dieron un pequeño brinco... estaban tan cerca.
Necesitaban del otro, habían esperado tanto por este momento y ahora que estaban allí nadie podría interrumpirlos.
Finalmente rompieron el contacto entre los filos de sus armas y en un impulsivo movimiento juntaron sus cuerpos y sus labios en un apasionado beso, Zelda paso sus brazos con espada incluida, por sobre los hombros del muchacho, jalándolo hacia ella y Link sujetó con firmeza la cintura de la princesa para estrechar aquel anhelado contacto.
La batalla campal siguió indiferente a su romántica unión. Sólo aquellos verdaderos interesados detuvieron sus acciones para detenerse a observar aquel esperado desenlace.
– ¡Vivan los novios! –Gritó Ashei quien en ese momento tenía a un sujeto agarrado de la tela de su pecho.
Y un instante después la oscura figura caía al suelo inconsciente por el fuerte golpe que la joven guerrera le había dado.
– Que momento tan emotivo –Shad estaba casi que se le escapaban las lágrimas de tanta emoción.
– ¡Cuidado letrado, van a golpearte si te distraes! –Le advirtió su compañera quien aún seguía en el combate.
El Rey quien también había detenido su frenético escape para observar a su hija y su yerno, se emocionó momentáneamente de aquella intensidad con la que habían finalizado su unión.
– Bien… ahora ¡a la guerra! –Exclamó agitando el cáliz ya sin el fuego de Din, golpeando a cuando guerrero se le atravesara por delante.
– ¿El Rey también sabe pelear? –El gordo soberano había alcanzado a Shad y su pareja, y ahora éste observaba sorprendido como el hacía gala de sus más grandes habilidades de combate.
– ¿De donde crees que mi hija saco tanto talento? –Agregó Nohansen sonriendo divertido. El que estuviera medio pachoncito no significaba que no pudiera combatir.
Impa quien había sido una de las que también se había detenido a observar el "final de la ceremonia", se alegraba de ver nuevamente tan animado al Rey de Hyrule. Hace años que no lo veía luchar con esa energía.
– ¡Atrapen a Vaati! –Ordenó y enseguida una escolta de cinco guerreros se abalanzó contra el hechicero, pero este desapareció mucho antes de que pudiera ser capturado.
– ¡Nunca podrán alcanzarme! –Sólo su voz hizo eco en medio de las paredes, porque él ya no se encontraba en la estancia– ¡Volveré por la princesa de Hyrule, ya lo verán!
Y acompañando esas últimas palabras todo el oscuro ejército de Vaati desapareció.
La gente que había alcanzado a ocultarse bajo las bancas comenzó a salir lentamente de su lugar. Exceptuando a la gorda que le había quedado el traste atrapado en la banca.
De pronto una creciente ovación lleno Templo, Link y Zelda quienes seguían ajenos a todo los últimos sucesos se separaron lentamente e intercambiándose extrañadas miradas, voltearon a observar el desorden y la gente que exclamaba sus nombres.
Era evidente que "todos" los allí presentes había estado observando ese "apasionado" beso.
De inmediato las mejillas de los enamorados se tiñeron de rosa, era evidente que la vergüenza comenzaba a apoderarse de sus juveniles cuerpos.
– ¡Que vivan los novios! –Exclamó la multitud eufórica.
– ¡Vamos a celebrar! –Agregó el Rey dando paso a lo que tenía previamente preparado.
Definitivamente la celebración del "matrimonio" estaba muy lejos de terminar, pero luego de esta caótica experiencia ¿Qué más podría pasar?
Continuará…
:P Lo dejo hasta aquí porque si no el siguiente capítulo sería muy corto sólo con la "noche de bodas" XD así que incluiré la fiesta y la noche de bodas.
Cielos :S se me hizo tarde releyendo esto XD y eso que era corto jajajaja XP, bueno también empecé muy tarde :P… en fin… 9-9 una hora de retraso no es tanto jajajaja XD
* XD como se darán cuenta he mezclado varios juegos jajajaja XD agregando a Vaati uno un juego más a la lista XP, no quiere decir que crea que lo que paso en el MC fue después del ocarina, ni entre el ocarina, ni nada por el estilo XP era sólo para agregar a Vaati al fic :P (aunque para fines del fic, podría decirse que lo que paso con Vaati si podría haber pasado despues del ocarina, cuando ellos vuelven a ser niños y... todo compienza d enuevo :P)
No puedo despedirme sin antes agradecer al gran apoyo que me han dado para este fic, les doy un especial agradecimiento a P.Y.Z.K, Sir Vrolok, laura, shade7caos, Cute Krystal, Princess Aaramath, Yuki-Chan28, Icarian Wings, Generala (por que cambiaste el Nick name? XD!), evardo15, Guest, Magua, Guest 2? :S, Dimencio, Zelinktotal99, SailorBlouseBlackRose, ILZzE, linkzel s, larareshiram97, BRANDON369, shadowmant64, y Shimmy Tsu, en verdad muchas gracias por todo su apoyo :S, lamento no poder responder los reviews anónimos, pero quiero que sepan que en verdad les agradezco mucho sus comentarios ^^, ¡Muchas gracias a todos!
Sin más me despido…
P.D: Antes que se me olvide, lo próximo que subiré será un fic de los que debo (quedan sólo dos XD) y después volveré a actualizar MVI :P… eso XD
P.D2: Al fin ya esta la portada en el fic :') que cosas... que cosas T-T XD!, también subí el trabajo al DA ^^ por si quieren verlo más grande XD
P.D3: Esto no tiene nada que ver con Zelda XD ¿Quién tiene el pokemon black2? ando buscando un pokemon XD yo tengo el White 2 :S y quiero hacer un intercambio por un Vullaby :S lo tengo en el black (el juego anterior XD) pero la otra consola se la preste a alguien y por ahora solo tengo el 3ds XD y T-T quiero completar la pokedex XD
