Cuenta Regresiva: 26.280 horas.

Información es poder

Bulma salió de la biblioteca, casi en cámara lenta o más bien así le pareció. Sentía como si su cuerpo completo no pesara nada y lo atribuyó a las mariposas que revoloteaban en la boca de su estómago.

Su pequeño la miraba intrigado, pero no emitía ni un sonido. Sin embargo, podía sentir la suave y cálida energía de su madre, por lo que cerró sus ojitos y se aferró a ella, disfrutándolo, mientras avanzaban por los pasillos para dirigirse a la cocina para cenar.

Se instalaron, y comenzaron a cenar. Pero al hacerlo no podía dejar de pensar en su esposo, por lo que suspiraba cada tanto, logrando que su hijo la mirara con curiosidad "Cuando lo oí decir que me amaba aquella vez, pensé que lo había imaginado. Pero gracias a Tights pude comprobar que fue cierto, que no era mi mente jugándome una mala pasada… Vegeta…"

Se sentía plena, llena de fuerzas renovadas con las que creía que sería capaz de vencer, inclusive, a la próxima amenaza que se cernía sobre ellos.

-Tu padre es un guerrero muy poderoso, Trunks… - le comentó, mientras le daba de comer - Tú has heredado esa fuerza y espero que aprendas a usarla para el bien… Pero también quiero que aprendas a expresar tus sentimientos… No hacerlo solo crea malentendidos que dañan a quienes amamos, y por lo mismo me encargaré de que seas una persona afectuosa y pero por sobretodo honesta.

Su bebé la miró primero extrañado para enseguida soltarse a aplaudir, más que nada ansioso por la cena.

Luego de cenar, Bulma hizo dormir a Trunks y lo acomodó en su cunita, permaneciendo unos minutos viéndolo descansar "Vegeta me ama y lo demostró sacrificando su propio entrenamiento por mantenernos a salvo… Ahora que lo pienso, si no fuera por él, ahora no estaría viendo a nuestro hijo dormir, tan lindo e inocente de lo que ocurre a su alrededor" Soltó un suspiró y se aproximó a la salida desde donde se giró para ver una última vez a Trunks antes de retirarse, frunciendo levemente "Pero ese testarudo de Vegeta jamás aceptará abiertamente sus sentimientos por nosotros… ¿Por qué tiene que ser tan cabezota?"

Apagó la luz y dejó la puerta entreabierta, tomando rumbo a su habitación.

Una vez hubo llegado a su cuarto, se cambió y metió en la cama con calma, prosiguiendo con su dilema "Sin embargo, ¿por qué no confió en mí? Si tan solo me hubiera dicho la verdad lo hubiera comprendido y hubiéramos buscado una solución juntos, pero no. Siempre con sus misterios y sus tontos juegos de poder… Sé que es su forma de ser, pero no puedo permitir que nuestra relación continúe de esta manera… Debo encontrar la forma de hacerlo reaccionar y que comprenda de una buena vez que, si quiere tenernos a su lado, deberá aprender a confiar… Pero ¿cómo? … ¡Oh, Kami! ¿Qué haré si vuelve? Por mucho que le importemos eso no cambia que su hijo sea mitad terrícola y que Vegeta se vea en la obligación de asesinarlo si es que no es lo suficientemente fuerte para los estándares de un príncipe saiyajin … ¿Cómo evitarlo?... (un par de lágrimas cayeron sobre la almohada) No me queda más remedio que mantener a Trunks alejado de él… No puede acercársele y eso es definitivo. Por mucho que lo ame no puedo permitir que le haga daño a nuestro hijo… Tampoco sé cómo reaccionará mi bebé al tenerlo cerca… Si Vegeta decide volver alguna vez, no podré decirle que estoy enterada de todo, ni de su conversación con Tights y ni de sus verdaderos motivos para evitarme. Tampoco podré decirle que yo también lo amo y que me ha hecho mucha falta... Él supone que estoy molesta por su abandono… Uy ¿Por qué la vida debe ser tan complicada? ¿Por qué no puedo tener un final feliz y ya?"

Cerró sus ojos intentando buscar una solución a su dilema hasta que se quedó dormida.

Vegeta salió de la nave y observó a su alrededor. El bosque estaba en total oscuridad y el silencio era solo interrumpido por una que otra avecilla que anunciaba que quedaban pocas horas para el amanecer.

Respiró hondo y expiró, cruzando sus brazos complacido por haber regresado al fin. Aun no sabía cuánto tiempo había pasado realmente desde su partida, por lo que estaba realmente desconcertado con respecto a eso. Así que inmediatamente se concentró, buscando presencias conocidas y se percató de que aún estaban todos con vida "Perfecto… Tal como lo pensé. Solo debieron pasar unos cuantos meses…" Su vista giró repentinamente hacia el Este "¿Qué es eso?… ¿Mi cachorro?... (Una leve sonrisa se dibujó en sus labios) … Hmn, ambos están vivos y puedo sentir su ki saiyajin desde esta distancia… Por otra arte la escandalosa de Bulma debe estar furiosa por mi partida, sin embargo, no puedo decirle la verdad. Pero no le queda más que aceptar mi regreso… Es mi mujer y eso no podrá negarlo ahora"

Volteó a ver la nave y chistó molesto levantando su palma hacia ella con la clara intención de destruirla, sin embargo, cambió de opinión y prefirió emprender el vuelo con ella a cuestas hacia la Corporación, con la idea en mente de que, tanto Bulma como el profesor, podrían reparar esa chatarra después.

Luego de varios minutos de viaje, descendió suavemente en el jardín trasero, observando que el agujero que había dejado en su anterior retorno a la Tierra había sido rellenado. Enseguida frunció, al ver que la pagoda no había sido repuesta, pero no le dio más importancia que la necesaria por lo que, luego de dejar la nave en el suelo, continuó su camino hacia la propiedad. Pronto amanecería y tenía un asunto que atender antes de que los habitantes de la casa despertaran.

Realizo un rápido escaneo a los habitantes y supo de inmediato que tanto su mujer como su cachorro estaban dentro de la propiedad y en habitaciones separadas lo que le pareció perfecto, pero lo que no le agradó fue sentir la presencia de cierto individuo muy cerca para su gusto. Frunció profundamente, enseguida respiró hondo y sin pensarlo más levitó por sobre la propiedad hasta los balcones del segundo nivel. Lo que debía hacer a continuación no le agradaba para nada, pero estaba en la obligación hacerlo y de salir de dudas de una vez por todas.

Corrió sin problema la puerta de vidrio e ingresó, no sin antes ocultar su presencia, buscando enseguida la cuna con su mirada. Cuando la halló, sostuvo el aliento y avanzó con cuidado. Al llegar junto a ella se asomó al borde, pero su sorpresa fue mayúscula al contemplar al nuevo príncipe de los saiyajin "¿Pero que demonios?"

El pequeño niño dormía plácidamente de espaldas, con sus puñitos cerrados a cada lado de su cabeza, la que estaba cubierta por un gorrito oscuro con orejas de gato. Vegeta, luego de la sorpresa inicial, frunció, ya que él recordaba haber visto bebés saiyajin, pero lo que tenía frente a sus ojos era todo lo contrario a lo que recordaba, a excepción de la robustez del crío. Los bebés, que estaban preparados para ser enviados a otros mundos, eran más grandes e incluso su cabello ya estaba definido. Por lo que ver a un híbrido de pocos meses y que más encima fuera su hijo, lo dejó realmente confundido. Tanto así, que olvidó por completo el motivo del porqué estaba en esa habitación. Su sorpresa había sido tal, que lo único que pensaba era en encontrar un mínimo símil con su raza. Le sacó la gorra y se encontró con una pelusilla lila, que se concentraba por completo cerca de la frente. Los ojos del saiyajin se quedaron fijos en aquella visión "¿Qué clase de macabra broma de mierda es esta? Se supone que es mi hijo, no hay margen de error ...Hmn, sería el colmo si no tuviera…" debía verificar una cosa más, aquello que caracterizaba a su raza. Por lo que retiró, ansioso, la manta que cubría a su hijo y lo giró, revisándolo.

- ¿Dónde demonios está su cola? – comentó preocupado, casi sin pensar en lo que hacía, mientras removía el pañal solo para comprobar que su hijo no la tenía. Soltó al infante, dejándolo en su posición inicial, mientras su mente intentaba encontrarle algo de lógica del asunto "¿Podría ser que Bulma se la cortara? No, ¡imposible!… Además, no hay marca de laceración…" Estaba absorto en sus pensamientos cuando, de repente, vio como el niño abría sus ojos y lo miraba, sin dejar de fruncir. El hombre, sin dudarlo siquiera, lo tomó por las axilas y lo acercó a su rostro, solo consiguiendo sorprenderse aún más "¿Ojos azules? ¿Azules?... Pero ¡Si son idénticos a los de Bulma! Argg, si no fuera porque sé que es mi hijo, podría apostar a que ella me engañó… ¡Demonios! ¡Es totalmente terrícola!... Pero ¿Cómo es esto posible?... Se supone que es el descendiente de la poderosa sangre real de Vegetasei… y solo… ¡solo parece un crío humano cualquiera!... ¡Esto es un completo deshonor!"

Se quedaron mirando el uno al otro un momento más, cada cual analizando al otro, uno con curiosidad y el otro completamente contrariado. Pero el niño hizo algo con lo que Vegeta no contaba. Con una velocidad increíble para su edad, cogió del cabello a su padre con una mano mientras con la otra comenzaba a dar repetidas bofetadas a su rostro, riéndose por el sonido que provocaban sus golpes.

Vegeta puso cara de espanto. El infante se había aprovechado de que estaba con su ki al mínimo y le estaba dando una paliza tal, que esperaba se quedara entre esas cuatro paredes. Trató de sacárselo de encima y solo consiguió que Trunks le rasguñara el rostro, intentando aferrase a este.

-Por un demonio, suéltame… - le ordenó en voz baja, intentando alejarlo lo más posible "Esto… Esto no está funcionando" - ¡Maldita sea!... ¡No me obligues a hacerlo! – agregó, asustado, pensando en que si aumentaba su ki las cosas se pondrían aun peor, porque temía que su instinto despertara y le ordenara asesinar al mestizo. Debía sacárselo de encima sin aumentar su energía, intentando con todas sus fuerzas no enfurecerse, por lo que aumentó la presión sobre el pequeño, el cual ahora se había aferrado no solo a su cabello sino que también a su cara. Luego de forcejear unos segundos, al fin logró zafarse, sacrificando algunos mechones de cabello mientras sujetaba al infante de solo un brazo, lanzándolo enseguida de vuelta a la cuna, diciéndole con ira poco contenida, mientras aumentaba su ki inconscientemente y elevaba una palma hacia su hijo - ¡Maldito engendro del demonio! Pagarás cara tu afrenta. Al príncipe de los saiyajins nadie lo... - no alcanzó a terminar su frase y el niño comenzó a berrear como si lo estuvieran golpeando.

Vegeta deshizo la esfera y levantó su vista asustado hacia la puerta, notando que Bulma y Bunny avanzaban hacia él, por lo que optó por salir disparado por el ventanal, asustado por lo que había estado a punto de hacer.

Bulma había despertado sobresaltada, por el llanto de su bebé. No era un llanto normal como cuando tenía hambre o le molestase su pañal, no. Definitivamente parecía que algo andaba mal con él, por lo que se apresuró en ponerse una bata e ir al cuarto contiguo para ver que le había ocurrido, encontrándose con su madre en el corredor.

-Oh, ¿Qué tiene mi nietecito? – preguntó Bunny, ya vestida, entrando a la habitación.

- ¡¿Qué pasó?! – exclamó Bulma asustada, ingresando también.

El pequeño había dejado de llorar. Simplemente estaba con su ceño fruncido, arrodillado y agarrando de los barrotes de su cuna, mientras observaba atento a la amplia ventana, la cual estaba entreabierta.

Bulma lo cogió en brazos y comenzó a revisarlo asustada, creyendo que algún animal o insecto, había entrado y atacado a su hijo, mientras Bunny se apresuraba en mirar por la ventaba en busca del posible atacante.

- ¿Hallaste algo mamá?

-No, querida… Solo un par de mirlos… Ellos no lo habrán hecho ¿verdad?

-Lo dudo mucho… Por suerte él está bien… ¡Pobrecito! - comentó Bulma de manera sobreprotectora, sujetando la cabecita de Trunks y agregando - Está habitación nunca me gustó para mi bebé… Es demasiado fácil ingresar a ella desde el jardín…

-Tienes razón, querida… - le dijo su madre - Hoy mismo cambiaré su habitación a la del fondo…

Bulma asintió y se retiró con su hijo en brazos, para comenzar su día. Por su parte, Bunny se apartó de la ventana para ir a la cocina a preparar el desayuno, pensando en que más tarde debía sin falta hacer lo solicitado por su hija. Pero se detuvo al ver algo que llamó su atención e intrigada se agachó a investigar encontrando a los pies de la cuna con unos cuantos cabellos negros. Se los quedó observando un momento y enseguida se apresuró en ir a la cocina.

Vegeta estaba de pie bajo el ventanal, recostado sobre el muro del primer piso, sintiendo su corazón agitado y manteniendo su ceño más fruncido que de costumbre, mientras miraba hacia arriba "¿Qué mierda fue todo eso? Es indiscutible que me reconoció como una amenaza, pero el desgraciado no elevó su ki más de lo necesario ¿por qué? ¿Por qué mierda no lo hizo? Y más encima se burlo de mí ¡De mí!" sus pensamientos se detuvieron de golpe y su estómago se apretó al oír hablar a su mujer, pero de inmediato frunció, sacudiendo enseguida su cabeza, alejando las estupideces que se estaban formando en su mente para poder retomar su hilo de ideas "Hmn, se supone que cuando el cachorro estaba en su vientre podía elevar su poder de pelea de manera dramática… pero ahora solo tomó ventaja de mí, para atacarme y burlarse… Y cuando notó mi ki comenzó a berrear como un maldito cobarde… ¡maldito astuto!" Tocó su mejilla percatándose de que tenía un pequeño hilo de sangre "Hmn, aun así, es peligroso estar cerca de él… Hasta no estar completamente seguro, es mejor mantenerme a distancia… Pero de algo sí estoy seguro. Bulma lo sobre protege demasiado… Lo terminara convirtiendo en un maldito inútil… Lo único que saqué en limpio es que tal parece que lo que dijo Nappa no era cierto, sin embargo no puedo arriesgarme aún..." Volvió su vista al frente y se dirigió a la cocina, tal como tenía planeado desde que llegó. Iría a recoger víveres y se encerraría en la cámara a entrenar y esperar el momento adecuado para encarar a su mujer respecto a la crianza de su hijo, pero en el fondo sabía que era otro el motivo de querer ver Bulma.

Bunny entró a la cocina y llevó sus manos a su rostro.

-Oh… ¡Así que estás de vuelta! – exclamó, cuando superó la sorpresa inicial.

-Sí… ¿algún problema?

-Por supuesto que no, querido… ¿Cómo estuvo tu viaje?

-Tsk…- "como la mierda" - ¿Dónde está la carne seca? – preguntó molestó, buscando en la alacena.

-Está en ese otro mueble – le respondió Bunny de lo más tranquila, mientras le señalaba en otra dirección y agregaba - ¿No vas a desayunar?

-No… - dijo Vegeta, encontrando lo que buscaba y sacándolo del mueble, comentó – Me voy de vuelta a la cámara.

-Comprendo… ¿Qué te pareció? ¡¿No es una preciosidad?!

- ¿Preciosidad? – preguntó levantando una ceja, extrañado, mientras volteaba a ver a su suegra.

-Tu hijo…- le aclaró ella - Dime si no es una ricura…

Vegeta volteó su vista, molesto. Lo que hizo sonreír a la señora, que ya había atado cabos sueltos en su cabecita rubia al ver revuelto el cabello de su yerno.

- ¡Hmp! Ese crío me tiene sin cuidado… - gruñó - y esos adjetivos no son los indicados para un saiyajin. Así que le solicitaré que deje de usarlos.

-Vamos, querido… ¡No estés malhumorado por haberte perdido el parto!

-Argg, ¡Deje de decir estupideces! – exclamó cogiendo toda la comida que pudo en uno de los robots y comenzando a salir le comentó, con un tono maligno – Esas no son más que tonterías de ustedes los terrícolas… Si no tiene nada importante que informarme, me retiro… - Iba a salir, pero recordó algo y volteó a ver a Bunny con una sonrisa bastante escalofriante – Le solicitaré que no le diga a su hija que regrese… Quiero "sorprenderla" …

Bunny le asintió sonriente, pues a ella le encantaba ese lado de Vegeta de querer estar sorprendiendo siempre a su hija.

Unos minutos después, Bulma bajó con Trunks a desayunar, teniendo en mente llevárselo después a su oficina para trabajar, pero le extrañó no encontrar a su madre en la cocina, suponiendo que se había tardado mucho en alistarse.

Cuando terminó, se dirigió a las puertas que llevaban a los laboratorios, pero un sentimiento extraño se apoderó de ella, como un presentimiento. Miró a su bebé y este se la quedó viendo también, como intentando descifrar a su madre, pero enseguida extendió sus bracitos hacia su busto, buscando que su madre le diera de mamar.

- ¡Eres un glotón, Trunks… Ni bien acabas de desayunar y ya quieres un tentempié… - retiró la manita de encima de ella y agregó, fingiendo estar molesta. Consiguiendo que su hijo comenzara a hacer un mohín, por lo que ella lo detuvo de inmediato – Ni se te ocurra, jovencito... Mamá debe ir a trabajar y luego de eso veremos – Trunks se acurrucó contra ella y mantuvo su ceño fruncido mientras era llevado a los subterráneos.

Transcurrieron las horas y los ocupantes de la enorme casa estaban cada cual en lo suyo. Bulma estaba en su oficina, terminando de revisar el balance, Bunny comenzaba a preparar la cena, el profesor en los laboratorios y Vegeta, después de intentar retomar su entrenamiento, lo que no le fue posible pues seguía dándole vueltas al asunto de su hijo. Por lo que salió un momento, no sin antes verificar donde estaban todos pero fue entonces que sintió aquella molesta presencia aproximarse, por lo que prefirió estar atento a lo que tramaba y averiguar si era recurrente su presencia en la propiedad.

Yamcha ingresó a la propiedad y se quedó de pie frente a la puerta principal, sumamente nervioso, sin saber si estaba haciendo lo correcto o no. Hace mucho que no veía a su ex novia y no sabía con que se encontraría pero había tomado la firme decisión de ir a visitarla esa tarde. Tenía la esperanza de que las cosas no hubieran funcionado entre Bulma y el príncipe ególatra, y que estuviese lo suficientemente vulnerable como para regresar con él. Había intentado llamarla en varias oportunidades, pero colgaba luego de un momento ya que no se sentía listo para ser rechazado por teléfono, por lo mismo se había armado de valor para ir en persona y poder ver con sus propios ojos que su ahora amiga se encontrase bien.

Sabía que el saiyajin no estaba en la propiedad, esto porque no pudo sentir su ki en las proximidades cuando salió de su departamento, lo que corroboró al ver que la enorme nave esta estaba con sus luces apagadas. Tenía muchas dudas, pero conociendo a Bulma supuso que esta probablemente se habría dado cuenta de que Vegeta no era el hombre indicado para ella y que por lo mismo lo hubiese corrido de su casa. Sinceramente tenía puestas todas sus esperanzas en ello.

Dio un suspiro para tranquilizarse, observando enseguida su traje azul perfectamente planchado y sus zapatos impecablemente lustrados. Se arregló el cabello un poco y tocó el timbre de la puerta principal, sintiendo que su corazón latía en sus oídos, mientras apretujaba ansioso la base del ramo de camelias que traía de regalo.

Unos segundos después, se abrió la puerta y apareció tras ésta una Bunny, muy sonriente y animada - ¡Oh!… ¡Hola, querido!… ¡Tanto tiempo sin verte!

Yamcha tragó saliva y respondió con una sonrisa boba - Este, sí…Hola, Bunny ¿Cómo estás?

-Muy bien, gracias por preguntar, querido… Pero, pasa de una vez… ¡Oh!¡Pero qué hermoso ramo de flores traes ahí!

Ambos entraron y la señora lo acompañó a la sala, donde le dijo - ¿vienes de visita o te quedarás?

-Bueno, yo pensaba en pasar a saludarlos nada más, aprovechando que regresé a descansar del entrenamiento… - respondió el joven - Hace mucho que no estaba en la Capital y pensé que sería bueno pasarlos a ver...

-¡Oh! ¿Pero por qué no te quedas? ¡Sabes que me encanta tener huéspedes! - le dijo la señora. Enseguida se llevó las manos a sus mejillas, exclamando horrorizada - ¡Pero que maleducada soy! Ven, toma asiento mientras te traigo algo de beber y me cuentas de tu viaje ¡Mira que nunca escribiste!

-Este, sí, gracias… pero ¿podría decirle antes a Bulma que estoy aquí?

-Enseguida, cariño… ¡Ella estará muy feliz de verte!

Yamcha abrió sus ojos sorprendido, mientras sentía dar un vuelco en su corazón "¿Estará muy feliz de verme? Eso quiere decir que las cosas no salieron bien con ese miserable… ¡Perfecto! Vine en el mejor momento…" pensó animado, haciendo un gesto con su puño.

Bunny bajó presurosa las escaleras y sin tocar, entró a la oficina de su hija - Tienes visita… ¡Y no adivinarás nunca quién es!

Bulma, que estaba llenando unos libros, levantó la vista hacia su madre - ¿En serio? Justo estaba pensando en sacar a pasear a Trunks … me pregunto ¿quién podrá ser ahora?

Bunny abrió su boca y solo alcanzó a decir - Es el…

-No, mamá… - la detuvo Bulma - Te he dicho que no me digas quien viene a verme.

-De acuerdo, querida… Te está esperando en la sala principal…

-Gracias… Dile que voy enseguida…

La señora dejó la habitación y Bulma se levantó sacando a su bebé del corral, en el que estaba entretenido con unos juguetes, para ir a ver de quién se trataba esta vez.

- ¿Vamos Trunks? ¡Veamos a quién sorprendemos esta vez!

El pequeño rio feliz.

Un escalofrío recorrió la espalda de Yamcha y volteó asustado hacia la entrada de la sala "Pero ¿Qué esta pasando? ¡Viene con Vegeta! Puedo sentirlos acercándose… ¡No puede ser! ¿Qué hago? ¿Qué hago?… ¡Ya sé! ¡Me voy a esconder!... ¡Si Vegeta me ve me asesinará!… pero ¿Dónde?" Miró hacia todas partes y decidió saltar detrás del sofá.

Bulma llegó a la sala, junto con Trunks y Bunny, que traía una bandeja con refrescos. Ambas mujeres pusieron cara de extrañeza al no ver a nadie en la sala.

- ¡Oh! ¿Qué raro? – comentó Bunny - Estaba segura de que le dije que esperara aquí…

- ¿Hum?... ¿De quién se trataba, mamá?

-Del joven Yamcha…

- ¡¿Yamcha?! – preguntó, algo exaltada.

Trunks estiró una de sus pequeñas manitos e indicó, como si quisiera agarrar algo hacia el mueble, tras el cual el guerrero sudaba a chorros y le pedía a todos los dioses que lo salvaran de su destino.

- ¿Qué pasa, bebé? – le preguntó Bulma a su bebé.

Yamcha puso cara de loco "¿bebé?... No me imaginaba que Vegeta aceptara esa clase de sobrenombres… ¡maldita sea! No debí venir, fue una pésima idea… ¡Voy a morir!"

-Quizás tuvo algo urgente que hacer – comentó Bunny, buscando una explicación.

-No, mamá… creo que ya sé dónde está – respondió la peli turquesa dirigiéndose al sofá y llamando a su exnovio – Sal de ahí, Yamcha… Ya sabemos que estás escondido tras el sofá.

El guerrero se asomó tímidamente, con cara de súplica, pero al hacer contacto visual con Bulma sus ojos se abrieron como platos, para luego recomponerse del momento de terror que había pasado y llevando una mano a su nuca, avergonzado, le saludó - Hola, Bulma… y ¿bebé?

-Hola, Yamcha… - lo saludó de vuelta su amiga - ¿Querías sorprenderme? Pues creo que el sorprendido fuiste tú, ja, ja, ja.

-Sí, así parece… Je, je, lo lamento… - dijo poniéndose de pie y avanzando hacia sus anfitrionas - Pero es creí que Vegeta venía contigo y entré en pánico…

Los ojos de Bulma se apagaron un poco al decir - No te preocupes por eso… él se marchó a entrenar…

Bunny apretó sus labios, evitando hacer cualquier comentario al respecto.

Yamcha alzó una de sus cejas - ¿Es en serio? … por que estaba seguro de que sentí su ki acercarse junto contigo, pero creo que me equivoqué, es que estoy muy nervioso… ¡Ah! Estás son para ti… - dijo entregándole las flores.

-Gracias, son muy bellas – respondió Bulma, recibiendo con una de sus manos las camelias. Trunks de inmediato comenzó a apretar los capullos y a soltarlos, viendo cómo se deformaban bajo su fuerza.

-Le encanta hacer eso…- comento la peli turquesa, al ver lo que hacía su bebé.

Yamcha ahora miró al niño y no pudo evitar preguntar - Oye… ¿Es el bebé de tu hermana? - Bulma lo miró seria, de hecho, algo angustiada porque había planeado decirle a Yamcha cuando se encontraran todos presentes y así ahorrarse el drama que este haría al enterarse, por lo que nunca pensó en que tendría que decirle a solas lo de su nueva situación. No deseaba partirle el corazón a su ex novio, pero era inevitable que algún día se enterara. "Esto no terminará bien…. Solo somos amigos, pero no quiero dañarlo más de lo que lo he hecho… Ya puedo oír sus reclamos junto con su mirada de decepción y despecho…" Definitivamente no quería perder la amistad de Yamcha, por lo que debía hacerlo entender sus motivos e intentar conservar la amistad del guerrero, pero aun así no pudo evitar que su estómago se apretara por la ansiedad.

Bunny al ver el estado de confusión de su hija, supuso que esta sería una conversación difícil para los jóvenes, así que intentó distender el ambiente, diciendo, mientras dejaba los vasos sobre la mesa de centro - Bien, muchachos, les dejaré esto y me retiraré para que puedan conversar tranquilos… ¿Quieres que me lleve a Trunks, querida?

-Este, si mamá, gracias – respondió la muchacha, algo desorientada aun por sus pensamientos.

La señora se llevó al infante y las flores. Bulma vio salir a su madre y suspiró, sin atreverse a mirar a Yamcha.

- ¿Qué pasa Bulma? ¿Ocurre algo malo? – insistió su amigo, algo confundido al ver la precipitada salida de la señora.

Bulma volteó a ver a su amigo y se sentó con calma en el sofá, invitándolo con un gesto a hacer lo mismo. Enseguida miró a Yamcha a los ojos y le soltó sin más - Yamcha, ese bebé no es de mi hermana… es mío…

El ex ladrón del desierto sintió una punzada en su pecho, por lo que se sentó lentamente, descansando sus manos en sus rodillas.

Ambos se sumergieron en un largo silencio.

Luego de unos minutos, Yamcha miró a su amiga. No podía digerir que ella fuese madre y que él no fuese el padre. De hecho, preguntar por el padre era lo que venía a continuación, pero no se atrevía a formular aquello ya que conocía perfectamente la respuesta.

Bulma por su parte, sabía que él quería preguntar si Vegeta era el padre, pero no tenía las fuerzas para decírselo y ver como se derrumbaría su amigo.

Finalmente, Yamcha abrió su boca y dijo – Bulma… Ese niño es de…

-Sí – se apresuró en responder ella, dando un pequeño salto en su lugar, pero sin atreverse a mirarlo aún.

Una especie de rabia incontenible se apoderó del guerrero, rabia en parte hacia él mismo, por haberla dejado ir de manera tan torpe, por haberle dejado el camino libre a ese asesino y por no haber defendido lo que consideraba suyo. Sin embargo, también la culpaba a ella y por lo mismo, necesitaba sacar toda esa rabia de su cuerpo por lo que las palabras comenzaron a brotar de sus labios sin contención, mientras mantenía sus puños apretados sobre sus piernas - ¿Cómo es posible, Bulma? Se suponía que no querías hijos por el momento, me diste largas por no sé cuánto tiempo, diciendo que querías esperar a casarte… ¡También que era peligroso traer niños a un mundo bajo amenaza!… y ahora como si nada ¡te embarazas de ese enano desgraciado!... ¿Cómo pudiste? Ese desgraciado no tiene sentimientos por nadie… Solo sabe utilizar a las personas para su beneficio personal ¡Y lo sabes! Tú nunca le importaste, solo se quedó por lo que le das en tu casa… Y por lo que tú le diste… Siempre ha sido así y eso nunca, jamás cambiara… ¿Qué otra muestra quieres? ¡Él se fue y tú estás aquí muy tranquila ocupándote de su pequeño bastardo!

Bulma lo miró impávida un momento, había soportado estoicamente los descargos de su ex, pero al oír que trataba de bastardo a su hijo, sintió que algo se activó dentro de ella. Sus puños se apretaron y bufó por la nariz. Levantó su vista hacia su ex y respondió - ¡No tienes ningún derecho a expresarte así! ¿Me oyes? Ese "enano desgraciado", como dices, es el papá de mí bebé y su "pequeño bastardo" es mi hijo… Y por si no estabas enterado ¡Los amo a ambos!

La boca de Yamcha se abrió, pero no salió nada de ella, por lo que Bulma continuó - Creí que tu visita era para saber cómo estábamos, como lo hace un amigo de verdad…Pero veo, con decepción, que aún no superas lo de nuestro rompimiento… Creo haber dejado perfectamente claro que lo nuestro se había acabado y tu dijiste que respetarías mi decisión… ¡No me salgas ahora con tus reclamos de novio despechado! ¡Tú mismo lo aceptaste, cuando te marchaste! O ¿era mentira cuando me dijiste que no intentarías nada más conmigo y que solo te avisara si él me trataba mal? Pues te aviso que él se ha portado perfectamente, ¡Tal como lo haría un príncipe!

Yamcha no aguantó y poniéndose de pie comenzó a pasearse por la habitación, mientras gesticulaba

- Claro. Tal como lo haría un príncipe… - la miró enojado y le gritó - ¿Te estás oyendo, Bulma?... ¡Esto es una locura!... ¿Cómo puedes defender al imbécil ese?… ¿Acaso él está orgulloso de su hijo? ¿Te dijo alguna vez que te amaba como yo solía hacerlo a diario? O es que acaso ¿te propuso matrimonio?... Yo, yo si lo hice.. yo te di un anillo, yo te di mil cosas y tú… Tú lo elegiste ¡precisamente a él!... ¡Maldición, Bulma!... Te enamoraste de un vil mercenario, un... - casi dice ladrón, pero prefirió guardarse eso y continuó - un asesino déspota con aires de grandeza… Un miserable que no ha hecho nada más con su vida que dedicarse a extinguir otras y ¡AUN ASÍ LO ELEGISTE A ÉL!

Bulma ahora lo miró furiosa, levantándose de su asiento también - ¡CLARO QUE LO ELEGÍ A ÉL! Y lo elegí porque es un verdadero hombre y no necesito que me lo diga a cada instante. Él me lo demuestra de maneras que tu jamás comprenderías, Yamcha…. Y lo más importante ¡Yo lo Amo!

Yamcha frunció, no creyendo lo que escuchaba salir de la boca de su ex - Bulma, estás muy confundida… Ese imbécil solo te utilizó y cuando vio que esperabas un hijo huyó como un cobarde… ¡ENTIÉNDELO DE UNA VEZ!... Además, ¿Cómo estás tan segura de que no se está revolcando con otra en este mismo instante?

Bulma no dudo en responder, sintiendo como su cuerpo se estremecía por la rabia - ¡Porque él no es como tú!

- ¡Claro que no es cómo yo! – exclamó Yamcha, volteando a verla completamente y tomándola por los hombros, agregando con un tono de decepción – Yo jamás te hubiera dejado sola, mucho menos con un hijo tan pequeño…

Los ojos de Bulma se aguaron y mordió su labio inferior para evitar que salieran las lágrimas. Ella sabía que Vegeta no se había ido solo por capricho. Sus motivos eran precisamente los que le demostraron lo que sentía por ella, pero no quería ventilar sus intimidades frente al guerrero.

-Eres un infeliz, Yamcha… Vegeta no nos abandonó…- volteando la mirada.

- ¿No? Y entonces… - dijo, con los dientes apretados, aumentando la presión de su agarre - ¡¿Porque no está aquí con ustedes?!

- Porque…- dudó un momento y luego le gritó, mirándolo a los ojos - ¡Porque se está preparando para lo de los androides!

Yamcha la miró incrédulo. Se negaba a creer que había perdido para siempre al amor de su vida, y que ella estuviera como hechizada por el saiyajin. Respiró hondo y exclamó, sujetándola aun por los hombros - Pues ¡Te mintió!… Seguramente está destruyendo planetas y gente inocente… - en seguida suavizó su mirada, buscando una leve chispa de esperanza en los ojos de ella - ¡Vuelve conmigo Bulma! Seré un buen padre para tu hijo y un esposo amoroso para ti… - dicho esto, la atrajo contra su pecho y la abrazó con fuerza, mientras con una de sus manos acariciaba la cabeza de Bulma - ¡Seremos nuevamente felices juntos!

Bulma no sabía cómo responder a eso, no sin decirle que Vegeta se había ido para no asesinar a su hijo, pues eso era darle más argumentos a Yamcha para que continuara criticando su relación con el saiyajin. Iba a empujarlo para explicarle que ella ahora era una mujer casada, pero fue interrumpida.

- ¿Qué mierda está ocurriendo aquí? - peguntó Vegeta desde la entrada de la sala.

Yamcha sintió nuevamente un escalofrió recorrer su espalda, al oír aquella voz. Mientras Bulma, aun sujeta por su ex, abrió muy grande sus ojos y se quedó estática. No podía creer que el saiyajin estuviera de vuelta, irrumpiendo como solía hacerlo.

-Ve- ¡Vegeta! – exclamó Yamcha, volteando a verlo.

-El mismo – dijo el aludido, con un tono maligno, mientras avanzaba desde el pasillo hacia la pareja, vestido solo con sus pantalones de entrenamiento y sus zapatillas– Y si ya terminaste lo que sea que estabas haciendo, te solicitaré que retires tus asquerosas manos de Bulma, a menos que estés dispuesto a molerte a golpes conmigo... – en seguida le sonrió - Aunque, ahora que lo pienso, a mí no me molestaría para nada que me desobedecieras…

Yamcha en ese instante se dio cuenta de que aún mantenía abrazada a Bulma, por lo que la soltó y volteó completamente hacia Vegeta, colocándose defensivamente delante de su amiga.

- ¿Qué haces aquí? … ¿No te bastó con aprovecharte de Bulma? ¿Por qué diablos no la dejas que continúe con su vida?

-Yamcha, no… - intentó intervenir Bulma, comprendiendo que Vegeta podría malentender las cosas.

El príncipe lo miró de arriba abajo, levantando una de sus cejas, como si fuera la primera vez que lo viera en la vida "¿Acaso esta excusa de humano está insinuando que Bulma ahora está con él?" Sintió un peso en su estómago por un instante y no pudo evitar que su mandíbula se apretara ante la insinuación del guerrero de las cicatrices de que tenía algo con su mujer. Sin embargo, él había oído la mayor parte de la conversación y sabía que Bulma lo había estado defendiendo ante Yamcha, pero la sola imagen de ese insecto tocando a su mujer lo enfermaba, por lo que debía reafirmar su posición en la Corporación y de paso humillar a ese mequetrefe. Así que se cruzó de brazos y dio un par de pasos más hacia ellos, soltando con sorna - ¿Qué me aproveché de ella? Ja, ja, ja… No me hagas reír, gusano… No tengo porqué darle explicaciones a una sabandija como tú, pero te informo que esa mujer, que tú tanto codicias, ahora es mía y por su propia voluntad.

- ¿Qué dices? – preguntó Yamcha, desencajado y confundido.

Vegeta, aprovechando el lapsus del guerrero, agregó - Lo que oíste, basura… - lo cogió por el saco y lo obligó a inclinarse un poco para gritarle al rostro - ¡No quiero volver a verte en mi casa, desgraciado!

- ¡OYE! – intervino Bulma, dejando a ambos hombres con cara de espanto, pues no sabían a cuál de los dos se dirigía. Pero enseguida lo supieron, cuando agregó - ¡No puedes estar tratando así a mis amigos y por si lo olvidaste, yo no soy un objeto de tu propiedad!

Esa sola frase de Bulma le hizo saber a Vegeta que ella aún estaba molesta por su partida, lo que en el fondo se esperaba. Pero lo disimulo con una máscara de rabia, sacando su orgullo de saiyajin y soltándole con desprecio – Así que en esas estamos, mujer… Bien. Si tanto te importa esté imbécil ¡Quédate con él!... – soltó a Yamcha, casi dejándolo en brazos de Bulma, y enseguida agregó, en tono de amenaza - pero el mestizo es de mi propiedad y me lo llevo conmigo.

Y diciendo esto se retiró de la sala.

Bulma puso cara de horror y empujó a Yamcha a un lado para salir corriendo tras el saiyajin mientras Yamcha solo la miraba alejarse, no entendiendo nada de lo que ocurría por lo que decidió seguirlos para saber averiguar lo que tramaba Vegeta y estar presente en caso de que su amiga necesitase ayuda.

La peli turquesa le dio alcance a su esposo frente al cuarto de su hijo, encontrándolo a punto de ingresar - ¿Qué demonios crees que haces, Vegeta? – le preguntó, agitada por la carrera, al tiempo que lo sujetaba del brazo para impedir que entrara a ver a Trunks.

El saiyajin bajó su vista al agarre de su mujer y frunció. Esperaba con ansías tener un encuentro a solas con ella, pero después de lo que vio y de lo que le dijo ella en la sala deseaba hacerla pasar un mal rato, así que le respondió, volteando su vista hacia la puerta – No voy a repetirlo, Bulma.

Ella se interpuso entre él y la puerta, exclamando - ¡SI PIENSAS MATAR A MI HIJO TENDRÁS QUE PASAR SOBRE MI!

Ahora Vegeta la miró confundido un segundo, pero enseguida le aclaró - No es necesario. El cachorro es fuerte…- mintió, ya que aun no sabía exactamente la real fuerza del crío. Sin embargo, agregó para molestarla - Me lo llevaré y no sabrás nunca más de nosotros.

Bulma quedó sorprendida ante tal afirmación, pero su madre interna afloró y mirándolo furiosa le gritó – ¡No, Vegeta! ¡Es mi hijo y se queda conmigo!

-Mujer, no permitiré que mi hijo sea criado por el imbécil de tu amante…

- ¿Mi amante? – preguntó confundida.

-Oíste bien... – respondió, poniendo una mano en la manilla, por el costado de Bulma y agregando con desprecio - ¿Sino porque más lo defenderías?

Bulma abrió muy grande sus ojos, creyendo que Vegeta realmente había malentendido lo ocurrido.

-Vegeta, las cosas no son como piensas… Yamcha no venía a vernos desde que tú lo sacaste de la casa...

- No necesito oír tus patéticas excusas... – la interrumpió. Acto seguido, acercó peligrosamente su rostro al de su mujer y le dijo con un tono bajo – Sin embargo, estoy considerando seriamente hacerlos pagar a ambos por su impertinencia… "Si…ese imbécil me las pagará más tarde por su atrevimiento… Nadie toca lo que me pertenece"

-N-no es lo parecía. Yamcha y yo no somos nada – dijo ella, intentando sonar segura ante la proximidad del saiyajin. Deseaba decirle que sabía todo sobre su repentina partida, decirle que ella también lo amaba, pero eso era traicionar a Tights y aunque eso le costase un mal rato con el saiyajin, estaba dispuesta a mantener su secreto. Optó entonces, por intentar detenerlo de otra manera - ¡No tengo nada con Yamcha, entiéndelo de una maldita vez, Vegeta!… Y por lo demás ¡No tenías motivos para comportarte así con él!

Vegeta la miró directo a los ojos ahora. Sabía perfectamente lo que provocaba en ella, puesto que a él le ocurría lo mismo. Pero quería hacerla rabiar, extrañaba estar así con ella, discutiendo y viéndola sacar toda su artillería - Tienes razón… No tengo pruebas que me aseguren lo contrario, pero no puedo fiarme… por lo que dejaremos esa conversación pendiente, ya que tengo algo más importante que hacer ahora…

-¡NO! – insistió la mujer, sabiendo a lo que se refería.

Vegeta gruñó, apretando la manilla consiguiendo deformarla levemente.

-Apártate de la maldita puerta, Bulma. A menos que quieras que te lleve por delante.

- ¡No pienso moverme! Tú no serías capaz de hacerme daño, Vegeta… - insistió ella, manteniéndose firme en su postura a lo que Vegeta se sonrió y la miró a los ojos, casi de modo seductor - ¿Eso crees? Entonces, averigüémoslo - agregó con maldad, girando la manilla y comenzando a avanzar arrastrando a la mujer delante de él, tal como había dicho.

Bulma intentó en vano mantenerse en su lugar, ya que era llevada hacia el interior del cuarto por el cuerpo del saiyajin. Terminó en medio de la habitación, pegada al cuerpo de Vegeta, sintiéndose frustrada por no poder defender a su bebé ante la fuerza descomunal de su progenitor, por lo que hizo un amague de empujar al saiyajin y le dio finalmente una patada en la canilla, que Vegeta simplemente no se esperaba.

- ¡Maldita seas! – exclamó el saiyajin, agachándose para sobarse ya que lo había sorprendido con su energía al mínimo.

-Ja, ja, ja… - rio orgullosa de su hazaña, para agregar enseguida de manera altiva - ¡Si no quieres más de eso, sal del cuarto de mi hijo!

Vegeta levantó su vista de su pierna y miró a su mujer, molesto - ¡Por un demonio!… ¡Sigues igual de imbécil, Bulma!

Ella lo miró, entre sorprendida y extrañada. No entendió a qué se refería hasta que vio que la habitación estaba vacía. Miró hacia todas partes, mientras gesticulaba - ¿Dónde están sus cosas? ¿Qué hiciste con mi bebé?

Vegeta, ya compuesto un poco del dolor, le dijo – Argg… lo tiene la loca…en otra habitación ¿Ni siquiera sabes dónde está tu hijo y te haces llamar madre?

- ¡Tú, cállate! Que de padre no tienes nada.

- ¡Hmp!… - fue lo único que pudo hacer, desviando su vista. Ese había sido un doloroso "touché".

Bulma suspiró, buscando tranquilizarse. A pesar del momento de pavor por el que había pasado, recordó que lo que decía Vegeta no podía ser en serio, sobre todo si le confirmaba que sabía dónde estaba su hijo y aun así había decidido llevarla al lugar equivocado. Supuso que su plan era sacarla de quicio como siempre y vengarse de lo que había ocurrido unos minutos atrás. Por suerte ella era poseedora de la verdad y decidió en ese momento aprovecharse de la situación "¿Quieres hacerme rabiar? Ya verás de lo que soy capaz… Estoy segura ahora de que lo que menos querrías es hacerte cargo a solas de un bebé, mucho menos con el tiempo en contra para lo de los androides" Se quedó de espaldas a él y se sonrió casi malignamente para decirle - ¿Se puede saber hace cuánto que regresaste?

-Hmn, eso no te incumbe. Ya estoy de vuelta y eso debería bastarte – le respondió, seco.

-Siempre tan engreído, Vegeta – comentó, volteando a verlo - Claro que no me importa, pero de haber sabido que estabas de vuelta habría tomado precauciones para que no intentarás llevarte o asesinar a mí hijo.

-Ja - respondió Vegeta - Déjame decirte, mujer, que me tiene sin cuidado lo que hagas - enseguida agregó - Pero ya que tanto insistes, te dejaré quedártelo hasta que termine los asuntos que tengo pendientes en este estúpido planeta.

Bulma se sonrió al comprobar que tenía razón. Vegeta no tenía ni la más mínima intención de marcharse, menos a solas con un bebé. Él no entendía nada de cómo cuidarlo y hacerlo solo trabaría sus planes, tanto de demostrar su poder en la batalla contra los androides como de conquistar el Universo. Así que avanzó un par de pasos, hasta quedar frente a él y le dijo con sarcasmo, mirándolo directamente a los ojos - Oh, ¡Qué amable! Vegeta, en verdad te agradezco la oferta… - enseguida agregó, cerrando sus ojos - pero ahora que lo pienso creo que sería una excelente idea que pases tiempo con él… Trunks necesita estar con su padre.

- ¿T-Trunks? – preguntó Vegeta, algo descolocado "¿Ese es el nombre del descendiente real de Vegetasei?"

Bulma notó la confusión en el saiyajin, por lo que se envalentonó – Si, Trunks. Ese es el nombre de tu hijo… ¿Algún problema con eso, Vegeta?

El hombre apretó un puño frente a su rostro y exclamó, furioso - ¿Qué clase de estúpido nombre es ese? ¡No, mujer!… Su nombre es Vegeta Quinto y así se queda.

- ¡¿Qué?! ¿Acaso estás demente?

Vegeta le hizo un leve desprecio para decir - Es el nombre de mis ancestros… ¡No puedes romper una tradición de siglos!

-Pues lo lamento mucho, Vegeta… - dijo ella, descruzando sus brazos para llevar una de sus manos a sus caderas y con la otra señalaba y golpeaba el pecho del saiyajin acompañando cada oración - Tú no estuviste presente cuando nació, no te has hecho cargo de él y ni siquiera lo has visto. Así que no tienes nada que opinar al respecto.

Vegeta se cruzó de brazos y le respondió, cerrando sus ojos, bastante molesto mientras se apartaba un paso - Me niego a llamarlo de esa forma tan ridícula…

- ¡Como gustes, saiyajin terco y retrógrado! Pero su nombre es Trunks y así se queda… - sentenció Bulma, avanzando hacia la puerta - Y ahora, si me disculpas, iré a buscarlo.

-Sabes que no podrás ocultarlo por siempre… - le dijo Vegeta, entrecerrando su mirada sobre ella.

-Claro que lo sé… ¡No soy estúpida!... ¡Y por eso voy a buscarlo para que conozca al idiota de su padre al fin!

- ¡¿Qué?! – preguntó desencajado, sin dar crédito a la tontería que intentaba hacer Bulma.

- Lo que oíste – le dijo desde la puerta – Voy a buscar a Trunks para que te conozca y si haces el más mínimo intento de llevártelo, le avisaré a mis amigos, para que te den una paliza peor de la que recuerdas… – dijo finalmente y lo dejó solo en el cuarto, dando un portazo, mientras una sonrisa se dibujaba en sus labios "Tal como suponía… Vegeta no tiene ni la más remota intención de dañar a Trunks ni mucho menos de llevárselo… Sé que es arriesgarme demasiado, pero quiero que pague por todo lo que me hizo sufrir al no confiar en mí"

Vegeta abrió sus ojos y se quedó viendo a la nada "No puedo estar cerca de él por ahora, no hasta saber cómo incitarlo a que demuestre su poder… No tengo otra opción más que regresar a la cámara cuanto antes"

Salió del cuarto de su hijo, pero enseguida frunció y miró hacia donde estaba la escalera, pues se percató de que cierta persona aún estaba dentro de la propiedad. Así que cambió su destino para ir a desquitarse de Yamcha y poder liberar algo de tensión de su sistema, antes de volver a entrenar.

Pero Yamcha supo de inmediato que estaba en graves problemas, por lo que se apartó del muro donde había estado espiando y comenzó a caminar hacia la sala. Vegeta, por su parte, comenzó a apurar el paso, cosa que hizo que Yamcha comenzara a correr hacia la salida. El ex bandido solo pensaba en que debía salir de esa casa a la brevedad para no ser asesinado por el saiyajin.

Bulma volvió a la habitación con Trunks, no hallando a Vegeta, por lo que se sonrió y le dijo a su bebé

-Lo lamento Trunks… al parecer tu padre tuvo un ataque de "timidez"

Se giró para ir a buscar a Vegeta donde fuese que estuviera, pero unos gritos desde el jardín llamaron su atención.

Vegeta sonrió maléficamente desde la puerta de la entrada de la casa y voló hacia el guerrero de la cicatriz, posicionándose frente a este, justo antes de que cruzara la reja de la propiedad.

- ¿Dónde crees que vas, insecto?

-E-eso a ti no te importa, Vegeta…

-Tienes razón, me importa una mierda lo que hagas al salir de aquí… Pero quiero asegurarme de que no volveré sentir tu estúpida presencia en mis dominios…Voy a hacerte pedazos... - lo amenazó mientras avanzaba, haciendo retroceder a Yamcha un par de pasos, seguro de que ese sería su último día vivo. Pero por suerte para el ex ladrón, fueron interrumpidos por su amiga.

- ¡¿Y ahora que demonios crees que haces, Vegeta?! – gritó Bulma, desde el balcón del segundo piso, con Trunks en sus brazos y notablemente molesta.

Yamcha se giró y levantó su vista aliviado. En cambio, Vegeta, frunció y se cruzó de brazos, bastante molesto - ¡No te metas, Bulma! – gritó, sin mirarla.

- ¡Claro que me meto! - gritó igual de molesta - ¡Deja en paz a Yamcha!

-No, Bulma… - respondió Yamcha, con una sonrisa fingida, mientras gesticulaba con sus brazos - … No pasa nada… ¡Vegeta solo me acompañaba a la salida!

La mujer lo miró incrédula – Acaso ¿Lo estás encubriendo?

-No, pero…

-Uy… ¡Son como un par de niños! ¡Vuelvan dentro de inmediato!- les ordenó ella - La cena estará lista pronto y espero verlos a ambos en la mesa.

Y diciendo esto, Bulma se entró, soltando una risita nerviosa cuando estuvo fuera de la vista de los hombres.

-Y-ya la oíste Vegeta… - comentó Yamcha, intentando distender el ambiente. Acababa de darse cuenta de que su vida dependía ahora de quedarse junto a su amiga. Era la única que podía evitar su asesinato a manos del sicópata saiyajin.

Vegeta frunció y le dijo a Yamcha - Hmn… ya después me encargaré de ti, basura… No creas que me he olvidado de tu patética escena… - escupió a un lado y se dirigió hacia la propiedad "¡Hmp!… Si cree que puede darme órdenes solo por ser la madre de mi cachorro, está muy equivocada…"

Veinte minutos después y ya estaban casi todos instalados y cenando.

- Vaya esa noticia si que no me la esperaba – comentó el profesor - ¿Así que volvió Vegeta, querida?

-Si… - le respondió sonriente Bunny - Y lo vieras ¡está más guapo que nunca!

Yamcha puso mala cara ante este comentario.

-Y tú, muchacho… - lo interrogó el señor Briefs - ¿Vas a entrenar aquí nuevamente?

-Bueno… mi intención era venir solamente a ver como estaban…- luego miró a Bulma – pero si pudieran aceptarme nuevamente aquí, no me vendría mal…

Bulma lo miró intrigada no pudiendo evitar preguntarle - ¿No seguirás entrenando en el desierto?

El guerrero giró a verla y le respondió - Lo que pasa es que no me pude acostumbrar a la soledad de las dunas… Tú me conoces, Bulma…Ya no soy el chiquillo antes… A decir verdad, hace un tiempo que regresé, pero no me atrevía a venir, por lo mismo que ocurrió hoy. Vegeta me detesta y es obvio que el sentimiento es mutuo…

Ella le sonrió comprensiva y le dijo - Por mí no hay problema con que te quedes… Después de todo tienes razón. Solo faltan unos meses para la batalla y es mejor que aproveches estos meses para descansar...

-Es verdad – comentó Yamcha – Pero no quiero dejar mi entrenamiento del todo. No tengo la intención de morir nuevamente…

Ambos bajaron su vista con preocupación.

-Vamos no pongan esas caras… ¡Ya verán que saldrán victoriosos como siempre! – los animó Bunny, acercándoles más comida y enseguida agregó – Bulma, querida ¿porqué tu esposo no nos acompañó?

El rostro de Yamcha se desencajó, al tiempo que casi escupe lo que tenía en la boca. Tragó y miró a Bulma, sorprendido - ¿Esposo? - pudo preguntar, al fin.

-Ay, no le hagas caso a mi madre…- le recomendó la peli turquesa - Es más bien algo de la cultura de Vegeta…

Yamcha ahora la miró confundido - Espera… Con eso quieres decir que ¿estás casada por las leyes de los saiyajins?

-Algo así… supongo – respondió ella, como bajándole el perfil a la conversación y agregó fingiendo molestia - Pero Vegeta se pone tan insoportable a veces que me dan ganas de pedirle el divorcio – bromeó ella.

Yamcha la miró desconcertado, comprendiendo enseguida que su ahora amiga si estaba enamorada del saiyajin y que para que este la tomara como su esposa, éste también debía sentir algo por ella. Suspiró cansado, y bajo la vista a su plato. Saber que Bulma era ahora una mujer casada le derrumbaba todas sus esperanzas de volver a conquistarla.

-Ahora entiendo porqué Vegeta estaba tan enojado cuando me encontró abrazándote… - comentó finalmente el guerrero, intentando sonar gracioso.

Bulma bebió un poco de su vaso de agua antes de decirle - Sí, aunque a veces se comporta como un idiota. Pero después se le pasa… Cuando lo conozcas mejor sabrás de lo que hablo...

- ¿Quieres que me haga amigo de Vegeta? – preguntó incrédulo - No, Bulma. Puedo aceptar que ahora es tu esposo, puedo soportar que sea el padre de tu hijo, podría soportar que hablarás de él todo el día, pero no podría ser amigo de un ser tan despreciable como él… Olvídalo.

Bulma levantó una ceja y luego le dijo, intentando convencerlo - No te estoy pidiendo que lo invites a salir… Solo que trates de llevarte en paz con él. Después de todo, te quedarás un tiempo con nosotros ¿o no?…

Yamcha se la quedó viendo. No podía dejar de sentir algo por su ex novia y pensó que quizás no estaba todo perdido. No después de haber visto como se relacionaban ambos. "Puede que sea su esposa pero Bulma no soportará por mucho tiempo a un hombre como él. Ella siempre ha sido una romántica…" se sonrió y le dijo - De acuerdo, Bulma… Por ti, intentaré llevarme mejor con Vegeta.

- ¿De verdad?

-Claro. Si tú crees que no es tan mala persona, no me queda más que confiar en tu palabra…

Bulma le sonrió feliz. Pero Bunny insistió - ¿Querida, y Vegeta?

-Ay, mamá… - respondió Bulma, dándole algo de papilla a Trunks - ¿Dónde más podría estar?

-Entonces ¿están peleados otra vez? - preguntó el profesor.

Yamcha la miró atento a su respuesta.

-No… - respondió, algo distraída y con un tono más alto de lo normal - Está vez no… O eso creo.

Yamcha la miró extrañado e iba a preguntarle por la escena que había presenciado en el pasillo, pero prefirió dejarlo para después. Si Bulma estaba tan tranquila con ello, probablemente no debió ser más que una más de esas peleas en las que él ya no sería el protagonista, pero de lo que sí estaba seguro era de que él sería su paño de lágrimas en caso de que las cosas se pusiesen feas con el saiyajin y así probablemente terminaría transformándose en la siguiente opción de la mujer, cosa que le tranquilizó.

Mientras tanto, en la cámara. Vegeta estaba mascullando y dando golpes

- ¡Maldito insecto rastrero!

Dio una patada

- ¡Hijo de perra!

Ahora un par de golpes al aire

-Argg…

Lanzó una descarga de ki sobre uno de los robots, haciéndolo estallar.

-Ese imbécil… No podía venir en peor momento… Debe estar de zalamero, intentando congraciarse con ella… Más me vale ignorarlo por ahora y ocuparme de lo que realmente importa – en seguida sonrió – …después de todo, los accidentes suelen ocurrir…

Sacudió su cabeza alejando cualquier idea de enfrascarse con Yamcha en alguna tontería vengativa y se dispuso a proseguir con su entrenamiento.

- ¡Como extrañaba esto! – Exclamó, continuando con los golpes al aire – después de todo saber que ese idiota está presente, me ayuda entrenar con más ahínco… ¡Como ansío molerlo a golpes!

Continuó así por un par de horas más, hasta que lo venció el cansancio, dando por terminado el entrenamiento. Además su estómago le estaba reclamando por haberse saltado la cena, por lo que tomó una toalla y secó su rostro, mirando hacia la puerta - Hmn... Al parecer la loca se olvidó de atenderme… A esta hora ya debería tener un robot con comida en la puerta… - comentó extrañado, pero en eso se activó el comunicador.

-Yujuy…

Vegeta se sonrió de espaldas a la cámara. Enseguida retomó su actitud de siempre y ladró - ¡Ya era hora!

Se colocó su camiseta para enseguida aproximarse a la compuerta, la cual abrió para entrar su cena. Encontrándose con Bunny, que lo esperaba sonriente y sin su comida. La señora le dijo enseguida, antes siquiera que él alcanzara a reclamarle algo – Querido, espero no importunarte, pero venía a preguntarte si nos acompañas a beber algo.

Vegeta la ignoró y preguntó - ¿Dónde está mi cena?

Bunny lo miró extrañada un momento pero enseguida le aclaró - Bueno, lo que pasa es que Bulma dijo que no te la trajera pues te había dicho que cenaras con nosotros y entonces…

- ¡Argg!

No respondió más que eso, dejando a Bunny de pie en la entrada, mientras se encaminaba por los pasillos.

La señora lo siguió de inmediato, mientras le decía - ¡Oh! ¡Qué bueno que aceptaste!

La vena en la sien del saiyajin se marcó y apretó su mandíbula hasta hacer chirriar sus dientes. Su mujer quería enloquecerlo y era totalmente consciente de ello. Pero dejarlo sin cenar era una afrenta que no le iba a perdonar.

Mientras tanto en la sala, Bulma y su padre disfrutaban de una película, mientras Trunks permanecía mamando, acomodado en los brazos de su madre, cubierto por una manta delgada de color celeste. Yamcha había salido hace solo unos minutos en busca de sus pertenencias para pasar una temporada en la Corporación y su madre se había excusado, diciendo que iría a preguntarle a Vegeta si los acompañaba en la sala.

De repente Bulma le dijo a su padre - Papá, aprovechando que estamos solos, quería preguntarte algo…

-Lo que quieras, cariño – respondió con dulzura el profesor.

Bulma dudó un momento antes de comenzar a hablar - Este… Cuando Vegeta se encerró aquella vez en la cámara… tú sabes, antes de marcharse. ¿Qué te dijo para convencerte de ayudarlo?

El profesor acomodó sus gafas antes de responderle - Hija, Vegeta no me amenazó, si es eso lo que quieres saber… Él me dijo quería aumentar sus horas de entrenamiento y que no quería ser interrumpido. Claro que eso me pareció algo excesivo, pero…

- pero ¿qué? – preguntó impaciente ella.

-Es algo complicado, hija… Al parecer necesitaba estar solo. Yo pensé que se debía a los nervios de ser padre. Pero cuando se marchó comprendí que tuvo otros motivos…

Bulma miró a su padre unos momentos, antes de confesarle - No es necesario que lo encubras, papá. Yo, ya lo sé…

Su padre la miró sorprendido - ¿De qué hablas, hijita?

-¿En verdad no sabes por que se marchó?

-No. Solo tengo una conjetura…Pero supongo que tuvo que ver con lo que te dijo sobre el poder de mi nietecito…

Bulma lo pensó un momento y le dijo - De hecho así fue… Pero hay algo que no me cuadra en todo esto, como ¿por qué teme acercarse a Trunks?

-Mmm… Tal vez solo sea porque no quiere hacerle daño.

- No, papá. No es solo por eso, porque me acaba de decir que Trunks es fuerte e inclusive me amenazó con llevárselo, pero en cuanto ofrecí entregárselo salió huyendo... Fue muy extraño… Por ahí recibí cierta información y no me cuadra la actitud de Vegeta… - su padre alzó sus cejas y le preguntó -Tights pudo comunicarse contigo ¿verdad?…

-Sí, papá. Gracias a ella supe que Vegeta tenía miedo de que Trunks me asesinara, pero aun no me queda claro porque él pensaba que lo haría solo por estar cerca mío… eso es muy raro…

Ambos se quedaron meditándolo un momento, hasta que su padre le dijo – No sé la respuesta, cariño. Solo podría inferir que mi nietecito tiene la capacidad de intuir que su padre quería asesinarlo…

Bulma lo miró muy seria - Mmm… Puede ser, ya que no sabemos nada de como se comportaban los bebés saiyajin... Me pregunto si Gokú también habrá pasado por algo similar y como lo habrá resuelto… - volvió a ver a su bebé y agregó - De todos modos debo encontrar la manera de que Vegeta interactúe con nuestro hijo… No es posible que aun tema que me haga daño.

El profesor le dio una sonrisa cargada de ternura - Bulma… Solo sé que que mi nietecito ya no es una amenaza para ti y que si Vegeta hubiera querido hacerle daño, lo hubiera hecho apenas regresó… Los cambios son difíciles para todos y debes considerar que para él fue un gran salto pasar de ser, bueno, ser quien era a ser padre y tener una familia…

Bulma le sonrió comprensiva pero enseguida bajó su vista al notar que su pequeño se había quedado dormido, por lo que dijo usando un tono más suave - Lo sé papá… Pero, es que yo…

-Sé que lo extrañas, cariño, y que en el fondo estás sentida aun con él por haberse ido… Ya verás que las cosas se solucionarán por sí solas…- enseguida le sonrió y agregó - Pero no lo hagas sufrir mucho, él ya ha tenido bastante de eso…

- ¿Fui muy obvia? – le preguntó con una sonrisa.

- Claro, hija… Y sabes perfectamente que pronto estará aquí reclamando por dejarlo sin cenar, je, je, je…

Efectivamente, Vegeta entró a la sala y miró a los presentes. Se le notaba demasiado que estaba molesto. Pero no comenzó a gritar ni a lanzar amenazas, ya que encontrar a Bulma con su hijo en brazos, le provocó un sentimiento nuevo que lo hizo parar en seco, quedándose hipnotizado ante esto a solo unos pasos de la entrada.

Bunny pasó por detrás de él y se dirigió a la licorera, diciendo - ¿Qué te sirvo, querido?

Esa pregunta lo hizo salir de su trance. Miró a Bulma a los ojos y le dijo - ¿Crees que dejarme sin cenar es la forma adecuada de tratarme?

-Shhh… Habla más bajo por favor… - le solicitó su mujer.

- ¡Tsk! - hizo él, apartando su rostro y cruzándose de brazos.

- No te molestes, Vegeta… Sé que no es la forma adecuada – le respondió tranquilamente Bulma, mientras retiraba a Trunks y se acomodaba la ropa, bajo la manta – Pero creí que era la única manera de sacarte de tu cámara…y poder conversar como dos adultos.

Vegeta frunció profundo. Necesitaba saber que tramaba su mujer, pero no quería decir nada delante de terceros, por lo que se quedó en silencio a la espera de que los padres de su mujer se dieran cuenta de su incomodidad.

En ese momento los señores Briefs comprendieron que salían sobrando en lo que se venía. Así que con toda calma se despidieron.

-Bueno… - dijo estirándose el señor Briefs - Ya es tarde. Así que los dejamos para que conversen tranquilos…

-Si, buenas noches queridos y buenas noches pequeño Trunks - se despidió Bunny.

Vegeta sintió un tic en su ojo izquierdo al oír el nombre de su hijo nuevamente siendo acompañado de un diminutivo. Pero apenas sintió lejos a los señores Briefs, preguntó - ¿Qué demonios quieres, Bulma? - ella lo miró y le respondió, tranquilamente - Bueno, primero que nada, quiero que sepas que Yamcha se quedará un tiempo con nosotros y que no quiero que lo molestes...

-Ni lo sueñes. No voy a permitir que tu supuesto amante comparta mi techo.

-Sabía que dirías eso… Pero te recuerdo que él no es más que un amigo y que su estadía está fuera de discusión.

-No cuentes con ello, mujer… Ese idiota ya se había marchado y no me extrañaría que tú misma lo hayas invitado a quedarse, solo para fastidiarme…

-Como digas… - dijo, suspirando cansada - Pero quedas advertido... Segundo, y más importante, quiero que conozcas a tu hijo – se puso de pie con la intención de ir hacia el saiyajin pero este al mismo tiempo se puso a la defensiva, advirtiéndole - No me place conocer al mestizo.

Bulma lo miró molesta - ¿Quién te entiende? Primero me amenazas con llevártelo y ahora no quieres verlo… Tú querías un hijo y ahora vas a conocerlo lo quieras o no… - agregó avanzando unos pasos más hacia Vegeta.

- ¡Aléjalo de mí! – gritó Vegeta, alterándose un poco.

Con el escándalo, Trunks despertó, abrió sus ojitos y vio a su padre. Un berrido similar al de la mañana comenzó a formarse en su garganta para salir de inmediato por su pequeña boca.

Bulma supo al instante que Vegeta había sido quien había hecho llorar a su hijo por la mañana. Se sonrió internamente "Así que fue él… Debo averiguar por que pareciera temerle a Trunks, pero mientras tanto me divertiré a costa de él, je, je…" Comenzó a mecer a su bebé, para intentar calmarlo, sin éxito. Levantó su vista hacia el saiyajin y exclamó, con fingida molestia - ¡Ves lo que hiciste! – luego miró a Trunks – Ya, bebé… No llores… Sé que papá es horrible y muy gritón, pero es tu padre y no hay nada que hacer al respecto…

-Argg… ¡Deja de malcriarlo! – exclamó Vegeta, apretando sus puños a los lados e intentando hacerse oír por encima de los berridos de su hijo - ¡Es un saiyajin y no necesita de arrumacos que lo hagan crecer como un inútil!

Bulma ni lo miró para decir - ¡Claro que necesita el cariño de su madre!... y de su padre. Es un bebé, Vegeta y no quiero que crezca odiando y sin saber demostrar sus sentimientos… - luego agregó entre dientes - como otro saiyajin terco y obstinado que conozco.

Vegeta se cruzó de brazos nuevamente y cerró sus ojos, evitando mirar a Bulma cuando dijo - ¡Bah!... ¡Los saiyajins no necesitamos de esas basuras!… - enseguida volvió a verla, entrecerrando su mirada y comentó, intentando sonar hiriente para alejarla – A propósito, ...él ni siquiera parece un saiyajin.

- ¿Qué? – preguntó ella, dejando de mover a Trunks.

-Ya me oíste, Bulma… ¡No fuiste capaz de darle ni un solo rasgo de mi raza!

- ¿Me estás culpando por su apariencia?

- ¿A quién más culparía?

Bulma ahora lo miró desafiante - Eso solo significa que tengo mejores y más fuertes genes que tus idiotas células de saiyajin. ¿Qué querías? ¿Que fuera idéntico a ti? … - avanzó un par de pasos más, con Trunks llorando aun en sus brazos, quedando a solo dos metros de Vegeta y agregó - ¿Sabes? ¡Me alegro de que no sea así! De lo contrario tendría que ver tu tonta imagen cada vez que lo miro.

Vegeta quedó descolocado en su lugar. No podía pensar con claridad, debido a los gritos de su hijo por lo que exclamó, furioso - ¡Argg! ¡Haz que se callé de una maldita vez!

- ¿Por qué no lo haces tú? – le instó Bulma, extendiéndoselo - ¡Eres su padre después de todo!

Vegeta frunció, aunque en el fondo estaba bastante asustado - ¡Ese no es trabajo de un macho!

- ¿Me estás diciendo que ni siquiera intentarás cargarlo? - le reprendió ella.

-Yo… yo… - titubeó un momento, pero enseguida exclamó - ¡No es mi maldito trabajo! - dijo finalmente, bastante turbado, dando media vuelta y abandonando la sala.

Para sorpresa de Bulma, Trunks se calmó apenas sintió alejarse a su padre. Así que sonrió y le dijo

- ¿Qué haremos ahora, Trunks?... Parece que no habrá como convencer a tu padre de que te cargue en brazos… y tú tampoco quieres nada con él... Bueno, ya hicimos lo posible hoy, ya mañana veremos... Lo mejor será ir a descansar…

Salió también de la sala y se dirigió a las escaleras. Pero en eso oyó una voz que la llamaba.

-Hey, Bulma…

La muchacha volteó a ver y se encontró con su amigo - Yamcha ¡Ya volviste!

-Sí… Este... Quería saber en dónde puedo instalarme…

-Espérame un momento… Iré a dejar a Trunks en su habitación… luego bajo y te ayudo…

-Gracias… Te espero en la sala, entonces.

Bulma le sonrió y subió a dejar a su hijo al nuevo cuarto destinado para él. Había que decorarlo, pero pensó que estaría bien así por ahora. Luego de cerciorarse de que Trunks estaba dormido, bajó para ayudar a Yamcha instalarse pero no lo encontró, temiendo de inmediato que Vegeta fuese el responsable de la desaparición de su amigo. Así que se dirigió corriendo hacia el único lugar donde pensó que Vegeta podría haber llevado a Yamcha para golpearlo, sin que los demás guerreros se enteraran. O esa fue la conclusión a la que llegó.

Apenas estuvo frente a la compuerta, presionó con fuerza el botón del comunicador y gritó

- ¡Vegeta, abre de inmediato!

No hubo respuesta. De hecho, el saiyajin no estaba en la cámara.

Bulma volvió sobre sus pasos, preocupada. Encaminándose hacia las habitaciones de huéspedes, donde los revisó uno por uno, finalmente exclamando, al cerrar la última puerta.

- ¡Uyy!... ¡Este par de brutos salieron a golpearse lejos y yo sin el rastreador! – "Debo encontrarlos, de lo contrario son capaces de matarse… ¿Por qué me tienen que pasar estas cosas precisamente a mi?"

Continuará…