Cuenta Regresiva: 26.280 horas.
Una cuestión de confianza
Vegeta se encontraba en la cocina, arrasando con todo lo que encontrara a su paso para llevárselo a la cámara y así calmar su saiyajinesca hambre, mientras maldecía a su mujer sin siquiera considerar el asunto del cachorro.
A pesar de haberla extrañado todo este tiempo, en ese momento se sentía molesto con ella por varios motivos. Primero, por presionarlo a aceptar lo que él claramente no quería. Segundo, por no darle un cachorro con un mínimo de parecido con su raza y tercero, pero no menos importante, por invitar a Yamcha a que se quedara en la casa, sobre todo sabiendo el trabajo que le había costado sacarlo. Pero finalmente, luego de un par de maldiciones más, se dio cuenta de que estaba molesto consigo mismo, por no comportarse como un verdadero saiyajin y hacer uso tanto de su fuerza como de su nuevo estatus, para deshacerse de todo aquello que lo importunaba. Porque sí, ahora era parte de esa extraña familia, y, aunque aún no lo asimilaba del todo, sabía que esa nueva posición le otorgaba el derecho de manifestarse en caso de no estar de acuerdo con las decisiones que tomara cualquier miembro de esta "¡Maldita sea! ¿Cómo se atreve a desafiarme? … Soy un macho saiyajin y la mujer de un saiyajin debe acatar lo que él decida… Argg, ¡Y ese crío del demonio! Parece saber que no puedo atacarlo y toma ventaja de aquello, escudándose en su madre… ¡maldito cobarde!... Pero esto no se quedará así. Bulma debe dejar de tratarlo como un estúpido chiquillo humano… ¡Es un saiyajin y no puede tener debilidades! ...Voy a encararla esta misma noche y dejarle en claro que ahora sus decisiones pasan por mí y que no tiene ningún derecho a tratarme como lo hizo…" Frunció profundamente y detuvo su labor al percatarse de cierto movimiento dentro de la propiedad "¡Ese maldito insecto! que ni crea que logrará salirse con la suya… Supongo que con un buen susto aprenderá a no meterse con mis pertenencias…" Detuvo sus ideas cuando se percató de que Bulma se movía dentro de la propiedad, desde el cuarto del cachorro hacia donde estaba Yamcha, cosa que lo pudo enseguida en alerta.
No era que desconfiara realmente de Bulma, pero sabía que ella era capaz de cualquier cosa con tal de hacerlo enojar. Además, recordaba perfectamente lo insistente y empalagoso que podía llegar a ser el ex novio de su mujer, por lo que pensó que era mejor salir de dudas e ir a ver que tanto se traían eso dos. Y no era porque estuviera celoso, no. Era simplemente porque debía defender su territorio y darse a respetar. Después de todo Bulma era suya y la había ganado limpiamente, según él.
Se iba a retirar de la cocina, cuando una idea le llegó de golpe, haciéndolo detenerse en su lugar y sonreírse "Ja, ja, ja… Ahora lo comprendo… Lamento informarte, Bulma, que no caeré en tu ridículo juego… Hmn, definitivamente lo está haciendo a propósito… Seguramente crees que lograrás molestarme con eso, pero estás muy equivocada… Ignoraré tus estupideces y te sentirás como una tonta por siquiera intentarlo…"
Ya más confiado, cerró el robot y tomó rumbo a la cámara, sin embargo, no pudo evitar dirigir su vista en dirección a las habitaciones del primer nivel, volviendo a fruncir.
…
Bulma regresaba por el pasillo, pero en eso sintió un ruido proveniente del jardín trasero, por lo que se asomó por una de las mamparas, encontrándose a su amigo.
- ¿Yamcha? – preguntó, casi incrédula de encontrarlo sano y salvo.
El guerrero, que estaba lanzado piedras a una pequeña alberca artificial, se detuvo y volteó a ver a Bulma.
- ¡Hola!… Perdona por no esperarte pero pensé que te tomaría más tiempo hacer dormir a tu hijo, por lo que decidí salir a tomar un poco de aire… Además, la noche está preciosa…
La mujer suspiró aliviada y observó lo que decía Yamcha - Si, tienes razón… es una hermosa noche… - comentó, avanzando hacia su amigo y luego dándole un fuerte golpe en el brazo agregó – Oye ¡Vaya susto que me diste!... Yo creía que te estabas moliendo a golpes con Vegeta…
- ¡Auch! ¿Viniste a buscarme o a golpearme de parte de Vegeta?… – respondió con simpatía el guerrero, mientras se sobaba el brazo, para luego comentar - Pero ahora que lo mencionas, no he vuelto a verlo… "Pero puedo sentirlo cerca al desgraciado"
-Supongo que aún está molesto… - dijo Bulma, con algo de tristeza. Para después cambiar su semblante y decirle, sonriente – No importa… Vamos, que ya es tarde…
Lo tomó del brazo y lo guió hacia el interior de la casa. Mientras Yamcha la miraba con ternura, recordando cuando eran novios y ella siempre lo jalaba a algún restorán o tienda.
Luego de pasar por la sala a recoger el equipaje de Yamcha, se dirigieron a una habitación de las destinadas para los huéspedes. El hombre ingresó y Bulma aprovecho de despedirse desde la puerta, con una sonrisa - Bueno, hasta aquí puedo acompañarte… ¡Buenas noches, Yamcha!
-Igualmente y gracias…
Bulma se iba a retirar, pero él guerrero la detuvo, sujetándola sorpresivamente de una de sus manos.
- ¿? – miró extrañada hacia el agarre y luego a Yamcha, que de inmediato le dijo – Bulma, yo... quería disculparme por lo de la tarde… Es decir, por las cosas que te dije… No debí portarme tan grosero contigo…
-No es necesario que te disculpes, Yamcha… - le respondió Bulma, retirando su mano con suavidad de la de su ex - Después de todo es comprensible… - agregó, mirándolo a los ojos "Es que acaso ¿Nunca vas a superar lo nuestro?... Bueno, supongo que eso es porque soy irresistible, je, je…"
El guerrero dudó un momento, pero decidió continuar con la conversación – Sí... supongo que era lo que esperabas de mí… - dijo avergonzado. En seguida la miró serio y agregó, algo nervioso - pero, hay algo más sobre lo que quisiera hablarte…
- ¿qué es?... – preguntó intrigada, para luego cruzarse de brazos y comentarle - Oye, Yamcha… estás actuando muy extraño… ¿No estarás esperando que volvamos? ¿O sí?
-No, para nada… perdona, no era mi intención… - se disculpó él – Pero no pude evitar oír tu pelea con Vegeta y me gustaría saber si está todo bien entre ustedes… y no me malentiendas… es solo que me preocupo por ti…
- ¡Oh! Eso… No es nada, Yam... No te preocupes, en serio – le respondió ella, restándole importancia al asunto. Pero el guerrero insistió - Bulma… Puedes confiar en mí… Te conozco lo suficiente y aunque intentes ocultármelo, sé que tienes problemas en tu matrimonio y me gustaría que sepas que cuentas conmigo para ayudarte en lo que sea… Es decir, si es que quieres… Además, hace tanto que no hablamos y, no sé, podríamos charlar un rato en la sala o donde prefieras…
Bulma lo pensó un momento, mientras miraba a Yamcha. "No parece tan mala idea… después de todo, necesito contarle a alguien todo lo que me ha pasado… Pero no puedo. Esto es algo que debo tratar con sumo cuidado… y no sé cómo lo tome Yamcha… es que, ¡hasta para mí es difícil!... No. No puedo decirle, esto es algo entre Vegeta y yo. Además Yamcha es demasiado resentido como para confiarle esto"
-Te lo agradezco, Yam… - respondió finalmente la peli turquesa - pero no es necesario… Esto es algo normal entre nosotros, así que no te preocupes… Además, no creo que sea buena idea que te involucres...
Yamcha la miró con algo de decepción, ya que esperaba que su amiga confiara aun en él y que se quedara haciéndole compañía un momento más, pues podía sentir que Vegeta estaba en las proximidades y temía por su propia seguridad, cosa que no le diría jamás a su amiga. Por lo que reunió fuerzas para animarse y decirle - Bueno, pero si cambias de opinión sabes que puedes contar conmigo… - hizo una pausa dramática y agregó - para lo que sea…
Bulma le sonrió, comprendiendo de inmediato que su ex no estaba dispuesto a tirar la toalla aun en cuanto a recuperarla, pero eso en vez de molestarla la halago en cierta forma, por lo que decidió aceptar la oferta de la manera más diplomática posible sin cerrarse a aceptar la ayuda que tan fervientemente le ofrecía su amigo, ya que después de todo, nunca se sabía cuando podría ser de utilidad - Lo tendré en cuenta ¿de acuerdo? Pero después no te vayas a arrepentir, si es que te pido que me acompañes de compras - le aclaró ella, cerrándole un ojo, para después tomar rumbo hacia su propia habitación.
El guerrero se la quedó viendo un momento, con cara de bobo, mientras la mujer desaparecía por la curva del pasillo y una vez la perdió de vista, se metió a su cuarto. Sin embargo, la puerta se trabó por lo que volteó intrigado a ver, encontrándose con espanto, unos dedos en el borde superior de la puerta y que, tras ésta, estaba el resto del saiyajin.
- ¡Vegeta! ¿Qué demonios quieres?... – preguntó Yamcha, cargándose sobre la superficie, para impedir que el hombre no ingresara, aunque en el fondo sabía que una simple tabla no evitaría que el saiyajin lo asesinara si estaba de ánimos de hacerlo. Entonces recordó que su amiga era su única salvación, por lo que agregó - ¡Bulma dijo claramente que me dejarás en paz!
El saiyajin emitió una risa ahogada y sin soltar la puerta, le comentó - Sé lo que dijo, gusano… Pero creo que no fue lo suficientemente específica… Así que te preguntaré de una vez ¿Cómo deseas morir, sabandija?
- ¿De qué demonios hablas, Vegeta? – preguntó Yamcha, ahora un poco asustado, aumentando la presión sobre la puerta.
Vegeta se frustró un poco al ver que el hombre no comprendía su oscuro sentido del humor, sin embargo, decidió posponer su asunto con él al sentir que Bulma se dirigía a su habitación, por lo que simplemente dejó todo en una simple amenaza.
- ¡No eres más que basura! - le espetó, agregando después – Pero si lo que deseas es prolongar en algo tu miserable existencia, deberás evaluar con cuidado tus acciones, sabandija… – y diciendo esto, soltó la puerta, provocando que Yamcha se azotara tras ésta, mientras él cortaba camino hacia el balcón de su dormitorio.
- ¡Auch!... – exclamó Yamcha - ¡Maldito sicópata!... – enseguida suspiró, cansado - Pero no me queda de otra que soportarlo, hasta que peleé con Gokú… - una media sonrisa se dibujó en sus labios – Sí. Él se deshará de este imbécil para siempre…
…
Cuando llegó al segundo nivel, Bulma suspiró. Estaba segura de que Vegeta se le había anticipado y que la estaría esperando en su habitación para continuar con la discusión que habían dejado pendiente, por lo que necesitaría armarse de toda la paciencia posible para lidiar con él. Definitivamente las cosas no se habían dado como ella esperaba, ya que, si bien sabía que Vegeta jamás de los jamases correría a sus brazos y la besaría al llegar, como hacían los hombres de la Tierra, la frustraba que no le hubiese avisado de su retorno ni que no le hubiese confiado algo tan importante como que su propio hijo podría matarla. De hecho, de no ser por Tights, estaría aun en el limbo, sin saber lo que ocurría en su relación con el saiyajin. Pero realmente ya no le preocupaba su situación legal, lo que le preocupaba en ese preciso instante, era con qué humor encontraría a Vegeta sobre todo después de lo ocurrido en la sala.
Necesitaba aclarar las cosas con él y no sabía aún cómo hacerlo.
Avanzó por el corredor, hasta alcanzar la puerta de su alcoba. Colocó la mano sobre la manilla y se detuvo un momento, buscando ordenar sus ideas "De acuerdo… tranquila, Bulma… ya estamos aquí y debemos enfrentarlo nuevamente… Pero no puedes decirle que lo extrañaste… Mucho menos que estás al tanto del porqué de su decisión... Según él estás molesta y sentida por su abandono… Pero debemos intentar llegar a algún punto medio, que nos satisfaga a ambos y averiguar porqué no quiere acercarse a su hijo a pesar de que no es capaz de dañarlo, así que ¡Ánimo!"
Respiró hondo y giró finalmente la manilla de su cuarto, ingresando con cuidado y buscando en la oscuridad la silueta del saiyajin, pero no lo halló. Extrañada, encendió la luz, ingresando luego al baño y después al balcón, pero no había ni rastros de Vegeta. "Parece que esta vez sí que se molestó… Ya no tiene nada que temer, su hijo no me mató y él tampoco a Trunks… Acaso ¿Tanto le molestó que Trunks no parezca un saiyajin? … Yo muriéndome de los nervios y de las ganas de estar con él y el muy tonto me evita ¡Es un idiota! "
- ¡No me importa! – exclamó frustrada, volviendo dentro - … Si quiere seguir de terco y resentido, ya verá que yo puedo ser igual o peor que él – luego agregó, no muy convencida - De todas formas, ya me había acostumbrado a su ausencia…
Se puso un pijama de dos piezas y se recostó a leer para poder conciliar el sueño, sin dejar de darle vueltas de vez en cuando a su dilema del saiyajin y su hijo.
…
Vegeta apretó sus puños sintiéndose frustrado mientras caminaba por el pasillo que llevaba a la habitación que compartía con Bulma con la clara intención de discutir con ella sin que estuviese su hijo presente mientras gruñía recordando a Yamcha abrazándola "¡Mierda! Debí darle una paliza al gusano por aprovechado… Hmn, pero si llego a ponerle una mano encima al imbécil ese me meteré en graves problemas… ¡Bah! ¿Qué me importa lo que diga Bulma? Ahora me debe obediencia y estoy en todo mi derecho de hacer valer mi posición como su pareja…"
Se detuvo frente a la puerta del cuarto y dio media vuelta, con rumbo a su cámara de gravedad "¡Maldición! En vez de estar perdiendo el tiempo en esto debería estar dedicado a solo aumentar mis poderes... Eso es lo único que debiera preocuparme ahora… Solo entrenar para derrotar a esas chatarras y hacer añicos a ese inútil de Kakaroto, luego de humillarlo frente a los imbéciles que tiene por amigos… " pero no avanzó ni tres pasos y volteó a ver nuevamente la puerta aquella. Bulma, la causa y solución a sus problemas, estaba allí, sin la protección de su hijo y a solo unos pocos pasos de distancia, totalmente a su alcance esta vez y no a cientos de miles de kilómetros, mientras él permanecía aislado del resto del Universo sobreviviendo y conteniéndose "Demonios… De todas formas, si voy a encerrarme a entrenar por lo que queda de tiempo, bien podría estar con ella una vez… Sí. Solo una vez para reafirmar mi posición y después de vuelta a la cámara".
Frunció el ceño y se aproximó a la habitación nuevamente, llevando su mano a la manilla, pero no logró entrar al recordar como se había comportado Bulma con él "¡Maldita mujer! No se merece mis atenciones, no después de cómo me ha tratado".
Se apartó y avanzó varios pasos, alejándose, pero paró en seco y sus puños se apretaron a los lados "¡No!… Ella debe pagar caro por su insolencia..." Nuevamente se giró, pero esta vez sus ojos se abrieron en sorpresa, pues la puerta en cuestión estaba entreabierta y de esta se asomaba Bulma, que lo observaba divertida, vestida solo con uno de esos atuendos que ella llamaba pijamas y que por lo general eran solo una camiseta de tirantes y una tanga.
- ¿Te decidirás de una vez o planeas pasearte toda la noche por el pasillo? - le preguntó ella, medio en broma.
Vegeta recobró la compostura y se cruzó de brazos - A ti no te incumbe lo que…
-Ya, termina con eso, por favor – lo interrumpió Bulma, frunciendo levemente y recostándose en el umbral - Es tarde y quiero dormir ¿podrías ir al grano?
- ¡Hmp! – hizo Vegeta, sintiendo su rostro enrojecer - ¡No tengo nada que discutir contigo!
-Y entonces ¿qué se supone que hacías paseándote frente a mi habitación?
El saiyajin se quedó en blanco y su boca se abrió levemente, buscando con qué atacar a su mujer, mientras ella solo lo miraba curiosa y le preguntaba - ¿Y bien?
-Argg… ¡A ti no te importa lo que haga! – exclamó alejándose.
Bulma se sonrió e intentó detenerlo, diciéndole - Vegeta, espera… - pero él no se detuvo, por lo que la muchacha trotó hasta alcanzarlo - ¿Qué quieres? – le preguntó él, secó, al verla por el rabillo del ojo casi trotando a su lado.
-Pensé que podríamos hablar un momento… - le respondió ella - Hace mucho que no nos veíamos y también me gustaría saber por que te marchaste tan abruptamente… o por lo menos porque me evitaste tanto tiempo…
Vegeta apretó su mandíbula – Por si no lo has notado, Bulma, te sigo evitando…
- ¡Oye! – exclamó - ¡Se supone que soy tu pareja y merezco saber la verdad!
El saiyajin la miró de soslayo un segundo y enseguida cerró sus ojos para decirle - Hmn, si tanto te importa. Me fui a entrenar…
Bulma entrecerró su mirada sobre su esposo. Para ella era claro que él saiyajin al parecer no soltaría la verdad ni bajo tortura. "Uy, sigue igual de terco" Por lo que intentó sonar molesta cuando le preguntó
- ¿Me dejaste sola cuando más te necesitaba solo por tu estúpido entrenamiento?
Él la miró nuevamente, la conocía lo suficiente para saber que ese tono de voz solo lo usaba cuando quería conseguir algo y para él era obvio lo que ella quería. Pero no podía decírselo. No hasta saber la verdad con respecto a su situación con el crío. Se detuvo y sin mirarla directamente le dijo - Esto ya lo discutimos antes y no voy a repetirlo... En tres meses aparecerán esas chatarras y quiero asegurarme de poder hacerlas trizas con mis propias manos, al igual que al idiota de Kakaroto – volteó su rostro hacia ella y agregó, levantando una ceja - ¿Satisfecha?
-Claro que no… Dime entonces ¿Por qué volviste antes? Perfectamente te pudiste quedar entrenando hasta que fuera el día de la pelea…
Vegeta relajó su ceño para responder – Eso no te incumbe… Pero te lo diré de todas formas. Simplemente volví porque estaba aburrido…
La mujer se lo quedó viendo un momento, comprendiendo de inmediato que él solo deseaba divertirse a costa de ella nuevamente - ¿Aburrido? ¡Oh, claro!… - comentó Bulma, con sarcasmo – Olvidaba lo que te gusta divertirte a costa mía… ¿Tienes algún juego en mente o solo te dedicarás a hacerme rabiar con alguna de tus maquinaciones?
Vegeta se sonrió y volteó hacia ella, para decirle con burla - Ahora que lo mencionas. Tengo un par de ideas en mente, pero no serán para nada placenteras para ti…
Bulma se sonrió maliciosamente y se cruzó de brazos para decirle - No creo que quieras enfrascarte precisamente conmigo en ese tipo de jugarretas, Vegeta… Sabes que soy mejor que tú en esas cosas… - enseguida frunció y le preguntó directamente - Mejor dime de una vez, Vegeta… ¿Qué problema tienes con Trunks? ¿Fue por él que te marchaste?
El saiyajin entrecerró su mirada. Esa pregunta era demasiado directa y no tenía ni la más mínima intención de responderla por ahora. "Es curioso que pregunte eso precisamente… ¿la idiota de su hermana me habrá traicionado?... No. Creo que me descuide con ese detalle… Aun así, no puedo decirle la verdad… No aún"
- ¡Déjate de estupideces! – exclamó molesto – En vez de estar haciendo preguntas inútiles, mejor responde ¿Por qué mierda invitaste a la sabandija a quedarse?
Bulma lo miró con suspicacia, pues Vegeta estaba cambiando el tema claramente para no tener que responder. Pero ella no daría su brazo a torcer con respecto a aquello - No discutiré eso. Ya está hecho y no voy a correrlo solo porque tú lo quieres… Además, yo pregunté primero y quiero que me respondas…
-Deja de insistir con esas ridiculeces- cerró sus ojos un momento y agregó - Ya te dije que me fui por mi entrenamiento… - volvió a mirarla, para decirle después - Pero con respecto al insecto, solo te diré que si me llego a encontrar "casualmente" con él, no responderé por mis actos… y sabes que yo no amenazo en vano…
Bulma no pudo evitar soltar una sonora carcajada ante lo dicho por Vegeta. Éste la miró enojado y preguntó - ¡¿De que demonios te ríes?!
-Olvídalo… - dijo ella, limpiándose una lágrima, mientras retomaba su seriedad - Está bien. Advertiré a Yamcha sobre eso… Sin embargo, aún hay una disculpa pendiente…
Vegeta se sonrió de lado y le dijo - De acuerdo. Te escucho.
-Espera un segundo… - dijo la peli turquesa, frunciendo - ¿Por qué tendría que disculparme, según tú?
Vegeta también frunció - No te hagas la inocente ahora... Lo sabes perfectamente… Para empezar, me debes una disculpa por invitar al idiota ese a quedarse – dijo indicando hacia las escaleras, para después cruzarse de brazos y agregar – Y por cierto, no me has dado una bienvenida como corresponde a un saiyajin de mi rango… Y no me refiero precisamente a una ridícula fiesta de bienvenida…
- ¿Qué? – preguntó Bulma, sonrojándose levemente ante la insinuación de Vegeta.
Él la miró y volvió a sonreírse - Exactamente, Bulma… En vez de recibirme con un banquete, me dejaste sin cenar y me reclamaste por acercarme a nuestra habitación…
Bulma lo miró incrédula un momento para después gritarle - ¡Tú dejaste en claro que no tenías nada que discutir conmigo!
El saiyajin la miró de arriba abajo con lascivia y luego se sonrió ladino, para decirle - No me refería a discutir precisamente…
Ahora el rostro de Bulma se volvió una braza, cosa que no paso desapercibida para el saiyajin.
- ¡Olvídalo! No voy a dormir contigo… No después de que te marchaste sin avisar.
- ¿y quién habló de dormir? – preguntó Vegeta, en un tono seductor - Te perdonaré lo de la cena si accedes a mi petición…
- ¡No! ¡No! Y ¡No!... – exclamó Bulma, apretando sus puños a los lados, olvidándose completamente de hacer las paces con su esposo - Me dejaste sola cuando estaba por nacer Trunks, sin dejarme ni una maldita nota o algún instructivo en caso de que algo malo pasara… Además, no me avisaste cuando regresaste y, aun así, te has portado como un completo idiota… - se cruzó de brazos y le hizo un desprecio - Olvídalo, Vegeta, no me tendrás de vuelta hasta que te disculpes por haberme abandonado…
- ¡Yo no tengo porque disculparme! … te guste o no soy un saiyajin y a nosotros no nos interesan esas cosas…
- Bueno, señor saiyajin, pues entonces ¡te quedarás con las ganas! – exclamó ella, dando por cerrada la discusión y tomando rumbo a su habitación "¡Maldición! No hay de otra… Muero de ganas por estar con él, pero no le daré el maldito gusto de salirse con la suya… Debe aprender la lección y si de terquedad se trata, puedo ser peor que él"
Vegeta la miró impávido un momento, pero al siguiente gruñó y tomó rumbo hacia la cámara
- ¡Tsk! -"Estúpida hembra… Solo me hace perder valioso tiempo de mi entrenamiento con sus tonterías… Pero ya verá. Más temprano que tarde la tendré rogando frente a mi puerta…" Pero no avanzó mucho más ya que se detuvo al oír a su hijo llorar, el que probablemente había despertado por los gritos y por la presencia de él en las cercanías "¡Mierda! No hay forma de que pueda estar con ella, no con el cachorro tan cerca… Hmn, si tan solo consiguiera llevármela a la cámara" Volvió a avanzar y bajó por la escalera, quedándose un segundo detenido, evaluando sus posibilidades. Sin embargo, frunció profundo y continuó su camino "¡No! ¡Debo dejar de pensar en esas estupideces!"
Llegó a su destino y se encerró a entrenar por lo que quedaba de noche. Mientras tanto, Bulma llevaba a Trunks con ella a su habitación, para poder calmarlo.
…
A la misma hora, en otra de las habitaciones del segundo nivel, los señores Briefs estaban empijamados y cómodamente metidos en su cama. Bunny se terminaba de acomodar su cubre-ojos rosa, mientras el profesor ojeaba distraído una revista de ciencia.
- ¡Estoy muy feliz de que la casa esté llena nuevamente! – comentó la señora, disponiéndose a descansar.
Su esposo la miró de reojo y le respondió esbozando una sonrisa, volviendo a su lectura - Ay, querida… Tú no estás feliz solo por eso…
- ¿Por qué lo dices? – preguntó Bunny, volteando hacia él, levantando su accesorio de belleza nocturna, para poder mirarlo con un ojo.
-Pues, porque te conozco… Estás a la espera de que pasen cosas emocionantes…
-No seas aguafiestas, amor… ¡Al público hay que darle lo que pide!, ju, ju, ju… Y yo estaré en primera fila para verlo… Ambos sabemos lo aburrido que estaba todo sin Vegeta…. Además, ahora que volvió Yamcha, las cosas se pondrán muy interesantes...
-Ni siquiera lo pienses, amor… Te conozco y sé que ya tienes algún loco plan en tu cabecita…
Bunny se acomodó su cubre-ojos sobre la frente y contra argumentó, dando énfasis con uno de sus índices
-Lo que tú no has pensado es que todo esto es para ayudarlos a que se reconcilien… ¿Acaso no escuchaste lo de recién?
- Sí los oí, cariño. Pero ¿ayudarlos?... Pienso que deberías dejarlos… Ellos solucionaran tarde o temprano sus diferencias…
-No, amor, eso puede tomarles demasiado tiempo… - dijo con tristeza la mujer, para luego animarse y agregar –Confía en mí, querido. Esos dos se aman y conseguiré que vuelvan a ser los tortolitos de antes… ¡Va a ser tan romántico!
El profesor suspiró y cerró su revista, dejándola sobre la cama - Supongo que sin importar lo que diga, tu harás de las tuyas… - enseguida colocó una de sus manos sobre la de su mujer - Está bien, querida. De todos modos, ya tenemos con nosotros a nuestro nieto, por lo que no creo que dañemos el curso de la historia… Pero no seas muy cruel con Vegeta… Ya tiene suficiente con Bulma…
La señora se hizo la ofendida - ¿Cómo puedes siquiera pensar eso de mí?... Tú sabes que adoro a ese muchacho desde la primera vez que puso un pie en esta casa – comentó feliz, tomando el rostro de su esposo para darle un breve beso en la mejilla. Enseguida agregó, mientras se acomodaba su cubre-ojos nuevamente y se recostaba – Buenas noches, querido.
El señor Briefs sonrió y la imitó, apagando la luz de la lámpara de noche, para poder descansar.
-Buenas noches, amor.
…
Milk entró al baño como todas las mañanas, antes de que saliera el sol. Ella siempre había sido una mujer madrugadora y desde que estaba casada con Gokú que había tomado el hábito de levantarse aún más temprano, para poder preparar la enorme cantidad de comida que engullía su esposo.
Se duchó y se preparó para comenzar su día. Aun envuelta en toallas abrió el botiquín, como cada mañana, y de él sacó una cajita blanca, de manera casi mecánica.
Pero, al sostenerla en sus manos para abrirla, dudó.
Desde la visita de Bulma, que una idea se había fijado en su mente. El haber vuelto a cargar y dar de comer a un bebé, le había afectado más de lo que creyó. Deseaba aumentar su prole, pero estaba indecisa, ya que los medios económicos no estaban como para alimentar una boca más. Sin embargo, extrañaba y anhelaba tener un segundo hijo, un niño que sería un compañero y confidente para Gohan o quizás una niña que la acompañara en su vejez.
Negó con la cabeza y sacó la píldora correspondiente, sin embargo, no logró ponerla en su boca.
"Ay, Kami… los años pasan y no quiero ser una vieja decrépita cuando pueda tener a mi segundo hijo…" Alzó su vista y observó su reflejo en el espejo del botiquín, fijándose de inmediato en sus ojeras marcadas y en su piel, la cual no era tan lozana como antaño. Se quedó pegada en esa visión hasta que sacudió su cabeza negando. No podía ser tan egoísta y pensar solo en sí misma, mucho menos en un capricho. No si lo que sabía del futuro podía hacerse aun realidad. ¿Qué haría embarazada y sin su esposo? No se lo podía imaginar, y prefirió ni intentarlo, recordando lo mucho que sufrió cuando le quitaron a Gohan y Gokú estaba momentáneamente muerto. Por lo que definitivamente no podía darse el lujo y punto, asó que intentó nuevamente llevarse la píldora a su boca, pero se detuvo en el último instante "¿Pero y si tengo razón? Y ¿Si todo esto no son más que inventos para evadir sus responsabilidades? Gokú no ha tenido ni siquiera una gripe… ¿Cómo puede ser que se enferme de algo mortal?"
Miró una última vez la pequeña esfera blanca "No puedo evitar lo que siento ¡Quiero ser madre otra vez! Y Gokú tendrá que apoyarme… Además, él adora a muestro Gohan ¿Cómo no va a querer otro bebé?"
Tiró la pastilla al inodoro y la vio girar hasta desaparecer. Ya estaba decidido. Buscaría embarazarse de nuevo, antes de que fuera demasiado tarde y, aunque Gokú era había estado reacio a relacionarse de manera íntima últimamente, encontraría la forma de convencerlo.
…
Transcurrió una semana completa y los habitantes poco a poco volvieron a sus rutinas, lo que fue un claro indicador para la señora Briefs de que debía hacer algo al respecto. Definitivamente no le agradaba ver a su hija peleada con su esposo, ni mucho menos que le solicitara que lo dejara sin comer hasta que el saiyajin saliera de su auto confinamiento. Pero ella como buena samaritana le llevaba comida a escondidas, ya que no podía ser tan cruel como su retoño. Así que para cubrirse, le dijo a su hija que Vegeta salía a desayunar muy temprano y que lo veía de vez en cuando por la propiedad.
Pensaba en esto mientras alistaba la mesa, cuando miró por la ventana notando que su hija salía al jardín, llevando consigo a Trunks en sus brazos. La muchacha se veía algo desanimada, por lo que se dirigió a conversar con ella para saber que le ocurría.
-Querida – le dijo cuando la alcanzó cerca de la nave - ¿vas de salida?
-No… - contestó Bulma, girándose a ver a su madre y, poniendo su mejor cara de mártir, agregó - Solo salí a tomar un poco de aire… Hoy tuve mucho que hacer y papá me pidió un poco de ayuda en los laboratorios…pero lo peor es que Trunks ha estado muy difícil hoy...
- ¡Pobrecita de mi niña! Si estás tan cansada creo que es tiempo de contratar a una niñera… sabes que me encanta estar con mi nietecito, pero a veces tengo que salir a alguna caridad o de compras, como hoy, y por eso mismo no he podido ayudarte…¡Perdóname!
-Ay, mamá. No te disculpes… Además, no creo que sea buena idea contratar a un extraño… Lo he pensado y no deseo que otra persona se haga cargo de los cuidados de Trunks…
Bunny la miró comprensiva un momento y le dijo - Pero no es necesario que esté todo el día con él… Podría ser solo para cuando lo necesites… Como cuando tienes que ir a los laboratorios…
-No lo sé… - dijo Bulma, bajando la vista a su bebé – es que tú sabes… Trunks es muy especial y no sé si debamos traer a alguien de fuera y someterlo a la fuerza de mi hijo… Además, se ha vuelto muy terco y ahora, que comenzó a gatear, no se está nunca quieto … Sinceramente, me gustaría mucho que Vegeta me ayudara de vez en cuando, pero creo que es un caso perdido – sonrió con tristeza y agregó – Debí adivinar en lo que terminaría esto cuando me fijé en ese saiyajin idiota…
Bunny le sonrió cariñosamente y le dijo - ¿Y si le dices al joven Yamcha que te ayude?
- ¿A Yamcha? – preguntó la muchacha, extrañada.
-Por supuesto, cariño… - respondió su madre, inclinándose para acariciar una manita de Trunks – Después de todo, él sabe el origen de mi nietecito y tiene la fuerza para lidiar con él, en caso de que sea necesario…
Bulma se lo pensó un momento y exclamó - Tienes razón ¿Cómo no pensé antes en eso? – luego le cerró un ojo – Yamcha no podrá negarse, pues me dijo que me ayudaría si lo necesitaba…
Bunny le sonrió complacida y enseguida se volvió a sus labores, dirigiéndose a la casa. Bulma le sonrió al verla alejarse y enseguida miró a Trunks, diciéndole - ¿Quieres dar un paseo antes de la cena?
El pequeñín solo la miró como siempre, con ese gesto que le recordaba tanto a Vegeta haciéndola suspirar.
…
Ya era pasado el mediodía en la montaña Paoz, cuando Gokú y Gohan se encontraron con Piccoro, después de la merienda.
Se saludaron, pero el guerrero de las mechas necias no pudo evitar estirarse y bostezar.
Piccoro volteó a ver a Gokú, con una mirada suspicaz. Aunque parecía desinteresado en el estado de salud del saiyajin, no podía sacar de su cabeza que algo raro le ocurría, por lo que le preguntó
- ¿Y a ti qué te pasa?
- ¿Eh? – lo miró el guerrero, mientras se restregaba un ojo.
El namekuseijin le aclaró, mientras se cruzaba de brazos - Desde hace unos días que has estado distraído y bostezas más de normal, Gokú…
El hombre lo miró extrañado un momento y luego le respondió - ¡Oh! Eso… - se sonrió, con algo de vergüenza, llevando su mano a su nuca - Bueno, lo que ocurre es que Milk me está enseñando a manejar …
- Así que aún insiste con eso… - comentó Piccoro, con fastidio.
-Sí… Pero preferí no contradecirla, ya que no sé si moriré o no en esta batalla…
- Mhgr… - hizo el de tez verde - ¿Pero eso que tiene que ver con tu estado?
Gokú miró a Gohan y luego se aproximó a Piccoro, para decirle a modo de secreto - Es que me enseña de noche, pero después de las clases Milk se pone muy cariñosa y bueno, una cosa lleva a la otra… - luego se apartó y agregó con algo de picardía, mientras codeaba al de tez verde - Si me entiendes ¿verdad Piccoro?
El namekuseijin no pudo evitar sonrojarse por la indiscreción de su compañero de entrenamiento. Él no tenía porque crearle imágenes mentales que después no podría borrar, por lo que gritó colérico - ¡Eso no me interesa! ¡No necesito saber nada de tu vida marital!
-Ja, ja, ja – rio Gokú de manos en la cintura, mientras Gohan los miraba confundido.
…
Por la tarde del siguiente día, Bulma aún pensaba en cómo arreglar su relación con Vegeta, mientras llenaba unos registros. Estaba segura de que él la evitaba por algún extraño motivo y decidió darle su espacio para que pensara bien las cosas. No quería presionarlo más, no después de cómo había reaccionado. En eso estaba, cuando la puerta de su oficina se abrió.
-Hijita, hola – saludó el profesor.
-Hola, papá…- respondió, algo distraída - ¿necesitas algo?
-En realidad no… - comentó, ingresando - Solo te traigo unas viejas fotografías que encontré de convenciones de años pasados…
-¿?... – lo miró extrañada, para luego cerrarle un ojo - ¿recordando viejos tiempos, papá?
-Je, je… Algo así… Bueno, es que hay unas en particular que estaba seguro de que serían de tu interés…
La muchacha recibió las fotografías que le entregó su padre y comenzó a pasarlas…. Oye, estabas muy guapo… ¿A esto te referías?
-Je, je, je… No, querida… Si te fijas, en esa foto, que es la de la bienvenida, aparece el doctor Maki Gero…
Bulma abrió sus ojos sorprendida - ¿Es en serio? ¿Cuál es?
-El segundo a la izquierda… - le indicó el profesor.
- ¡Oh! Así que este tipo es el famoso doctor Maki… No se ve tan temible…
-Esa es la última vez que se presentó a una convención…- comentó el profesor, llevando sus manos a su espalda - Luego de eso supongo que comenzó a trabajar para la Armada de la Patrulla Roja, porque nunca más se supo de él… Supongo que a eso se debió que se le diera por muerto…
- Comprendo… - dijo Bulma, mirando la fotografía - ¿No tienes fotos más actuales?
-No. Lo lamento…
-Bueno…. Supongo que podría usar el método que utilizan en la policía para agregarle años a las personas desaparecidas… si es que se puede ser más viejo…
-Esa es una magnifica idea…
Bulma se quedó viendo la fotografía unos momentos y enseguida le dijo a su padre - Oye ¿Y recuerdas que fue lo que presentó aquella vez?
-Mmm… Déjame pensar…Creo que era un prototipo de robot que podía identificar algunas expresiones humanas…
- ¡Que interesante!... digo, para su época era todo un visionario.
-Si, era un hombre muy inteligente e ingenioso. Es una lástima que se haya vuelto malvado… Si lo deseas te puedo traer revistas científicas de la época a ver si encuentras algo más de tu interés. Las tengo almacenadas en la bodega.
-Creo que podrían servirme… Aunque los cabezas dura de mis amigos solo piensan en pelear, no estaría de más tener algo de información respecto a ese sujeto…
-Entonces voy por ellas, hijita.
-Sí… Gracias, papá…
El científico salió de la oficina y Bulma permaneció un momento más mirando al extraño hombre de la fotografía "En esta foto parece un hombre bastante viejo… ¿Cuántos años puede tener ahora este sujeto? ¿ochenta? ¿noventa? O ¿Quizás más de cien? "
-Mmm… ¡Es un anciano decrépito! – exclamó, haciendo que su hijo volteara a verla desde la manta donde estaba instalado jugando - ¿Será posible que haya encontrado la fórmula de la vida eterna? – miró a Trunks que la estaba observando y le comentó – No le hagas caso a mamá, amor… - enseguida volvió a sus cavilaciones - Sin embrago, es un misterio que un hombre tan viejo pueda seguir trabajando en experimentos… Bueno, el maestro Roshi ya no envejece, pero eso fue gracias a que bebió un líquido mágico de la torre Karin… - se recostó en la silla y suspiró - ¡Cómo me gustaría conocer su laboratorio!… ¡Debe ser algo sorprendente! Después de todo, si es capaz de construir unos androides tan poderosos debe tener muchas cosas aún más interesantes y sorprendentes… - luego puso cara de preocupación y agregó - Pero no me queda de otra. Si mis amigos se enteran de que tengo la intención de encontrar ese lugar, son capaces de asesinarme… Supongo que tendré que conformarme con ir a ver a esos androides el día de la batalla… - volvió a mirar a su bebé - ¿Te parece Trunks? ¿quieres ir con mamá?
El pequeño estiró sus brazos hacia su madre y Bulma le dijo - ¡Oh! ¿Quién es el niño más listo? Pero no me refería ahora… Iremos cuando sea el momento y aprovecharé de presentarte a los que faltan ¿de acuerdo?
Su hijo solo la miró extrañado, para luego volver a sus actividades.
Bulma suspiró y se reacomodó en su silla - Solo espero que tu padre esté de ánimos de acompañaros… ¿Me pregunto cuanto más tardará en reconocer que está cometiendo un enorme error al alejarse de nosotros?
…
El agua recorría el cuerpo del saiyajin, relajando su cuerpo luego de una larga sesión de entrenamiento. Aun no estaba conforme con sus poderes pero no podía hacer más ya que su concentración no era la misma desde hace mucho. Aun le molestaba no haber salido victorioso de la ultima discusión que tuvieron con Bulma pero sobre todo de no poder volver a reclamar el cuerpo de ella como solía hacer antes de que quedara preñada "¡Maldición! Estos malditos sentimientos humanos no me han traído más que problemas. De no ser porque me ayudaron a convertirme en un súper saiyajin diría que son completamente inútiles…¡Demonios! Se suponía que recuperaría el control de mi vida y nuevamente estoy aquí, encerrado como una bestia, sin poder beneficiarme de mi unión con Bulma…"
Salió de la ducha y mientras se secaba llegó a la conclusión de que lo mejor era suprimir sus instintos hasta que finalizara lo de los androides. Después de todo, ella ya era su mujer y nada cambiaría aquello, sin contar que su entrenamiento debía estar ante cualquier cosa, incluyendo a su mujer y a su cachorro.
Se miró al espejo y sonrió malignamente mientras decía - Kakaroto, ya falta muy poco para tu derrota…
…
A eso de las nueve de la mañana, Yamcha estaba desayunando solo en la cocina, cuando entró Bulma cargando en sus brazos a Trunks.
- ¡Buenos días, Yam! – lo saludó, para enseguida cubrir con una de sus manos su boca y bostezar ruidosamente.
Su amigo dejó el sándwich sobre el plato que tenía enfrente y volteó hacia ellos.
-Hola… - respondió el hombre al saludo, con una sonrisa - ¡Oh! y hola también a ti pequeñín… ¿Qué pasó, Bulma? ¿No te dejó dormir?
La aludida dejó a su hijo en la sillita de bebé y se dirigió a buscar el desayuno donde su madre lo dejaba listo para ella y Trunks, mientras le decía a Yamcha - Si, hoy se despertó tempranísimo, sin contar que anoche me desvelé un poco revisando un proyecto… Pero últimamente ¡no me deja hacer nada sola! Lo que me dificulta mucho concentrarme en el trabajo - volteó a ver a su amigo - ¿Sabías que no puedo ni ducharme tranquila? Todo le llama la atención y está muy inquieto… realmente temo por su seguridad… Aunque sea un bebé fuerte, podría hacerse daño sin la supervisión adecuada…
Yamcha la miró extrañado un momento y enseguida le respondió - No creo poder darte un consejo para eso… Es el primer bebé que conozco… Es decir, no sé nada de atender niños…
- ¿Hablas en serio, Yam?
-Sí - respondió, para luego encogerse de hombros - No tengo ni la menor idea de cómo tratar a un bebé… Lo más cerca que he estado de un niño fue de Gokú, cuando nos conocimos ¿lo recuerdas?, Además, él prácticamente se cuidaba solo y no era tan pequeño como lo es tu hijo…
Bulma llevó un dedo a su mejilla, recordando un momento esos tiempos pero enseguida miró molesta a Yamcha, ya que claramente éste estaba tratando de desviarse del tema - Por supuesto que lo recuerdo… pero entonces ¿Cómo pretendías ser un buen padre?
El guerrero convenientemente desvió la pregunta hacia el padre ausente de Trunks - Eso es diferente… - le dijo algo dolido - Si fuera mi hijo, pondría todo de mi parte para ayudarte y criarlo como un hombre de bien…
Bulma frunció - Ese es un comentario muy mezquino de tu parte…
-No te molestes, Bulma… - le dijo, con algo de despecho – Pero es la verdad. Me hubiera gustado ser el padre de tu hijo, pero tú ya elegiste…
Bulma suspiró con fastidio y terminó de servir la comida de Trunks. Tomó asiento junto a Yamcha para alimentar a su hijo y comer algo ella. Le dio algo de su papilla y dijo con voz cansada, mientras apoyaba su cabeza sobre la palma de su mano libre - Es una verdadera lástima…
Yamcha la miró interesado - ¿Por qué lo dices?
-Bueno… - respondió Bulma, poniendo cara de mártir - Es que me ha surgido algo de trabajo extra en los laboratorios y me serviría mucho si alguien vigilara a Trunks mientras lo hago… ¡realmente necesito ayuda con eso!... – enseguida lo miró con ilusión - Había pensado en pedírtelo a ti, ya que eres tan amable y fuerte… Pero si no puedes... -suspiró - ¡Que se le va a hacer! Tendré que pensar en alguien más...
Yamcha se la quedó mirando un momento "Conozco esa mirada... Está tratando de hacerme sentir culpable por no ayudarla ¡Eso no es justo! ¡No puedo cuidar del hijo de ese maldito!... ¿Pero qué estoy diciendo? ¡Esta es la oportunidad que estaba esperando! Si la ayudo con su hijo será más fácil reconquistarla… ¡Gracias Kami! … Aunque sea el hijo de Vegeta terminaría siendo mi hijastro y Bulma mi esposa, sobre todo ahora que Vegeta la ha dejado de lado… ¡Es perfecto! Y si todo resulta bien, luego de la batalla sin duda que Gokú se deshará para siempre de ese maldito saiyajin asesino y tendré el camino completamente libre"
Los ojos de Yamcha se pusieron babosos un momento, pero enseguida recobró la compostura y aclaró su garganta antes de decir, lleno de seguridad - Bulma, tienes razón… yo ofrecí ayudarte en lo que sea… Y si realmente necesitas que alguien se encargue de tu hijo mientras estás ocupada, yo soy el indicado…
Bulma se sonrió, pues su plan había salido a la perfección - ¡No sabes cómo te lo agradezco, Yamcha! ¡Eres el mejor de todos!
El guerrero asintió, sonrojándose un poco, mientras bebía un sorbo de su café, feliz de su decisión.
…
Eran cerca de las diez de la mañana y Vegeta permanecía durmiendo en el interior de la cámara, sobre un futón que le había facilitado su suegra. El día anterior había realizado un entrenamiento realmente extenuante con el fin de concentrarse únicamente en su objetivo principal y alejar cualquier pensamiento que tuviese que ver con su familia.
Sin embargo, su sueño fue interrumpido por el sonido del comunicador, que lo hizo abrir sus ojos de golpe.
-¡Buenos días, apuesto Vegeta!
Se incorporó y miró hacia la compuerta, mientras llevaba una de sus manos a su cabeza, ordenando su cabello "Hmn… Es la loca…" Se desperezó un poco, pero enseguida su rostro cambió a uno de sorpresa "¡¿Es la loca?! Maldita sea, me quedé dormido"
- ¿Qué quiere? – preguntó, intentando no sonar contrariado
-Te traje el desayuno… y algunos artículos de aseo…
Se levantó y fue hasta la consola, donde digitó la clave de liberación del cerrojo.
Bunny ingresó, trayendo consigo un carrito con viandas en su parte superior y unas cajas en la bandeja inferior.
- ¡Qué bueno que aproveches de dormir un poco más, querido! Siempre estás entrenando y eso, aunque es bueno, debe ser compensado con las respectivas horas de descanso…
-Hmn… - hizo como respuesta, frunciendo. Aunque no pudo evitar que sus tripas también respondieran, al sentir el delicioso aroma que salía de las charolas.
-No te quito más tiempo...- dijo la mujer soltando una risilla y agregando después – Pero, por si te interesa hoy viene el médico del pequeño Trunks, por su revisión mensual para que salgas a verle por si tienes alguna pregunta…
Vegeta se giró y dándole la espalda a la mujer, respondió - Ya le he dicho que me tiene sin cuidado lo que pase con ese crío…
Bunny lo miró un momento con sorpresa y al siguiente agregó, ampliando su sonrisa - Como digas, cariño… Pero ten en cuenta que los hijos crecen rápido y nunca es suficiente el tiempo que tenemos para disfrutarlos. Sobre todo, cuando son pequeños…
Vegeta entrecerró su mirada. Él era un saiyajin y por lo mismo no tenía por qué estar atento a las necesidades de su cachorro, para eso estaba su mujer y hasta la misma loca que tenía allí frente a él. "¿Por qué demonios insisten en que debo involucrarme con el cachorro? Yo no soy un estúpido humano… Hmn, sin embargo, si lo dejo todo en manos de ellas lo terminarán estropeando más de lo que ya está… Argg ¡Me importa una mierda! Él no parece un saiyajin ¡Que lo críen como les dé la maldita gana!"
Volteó a ver a su suegra, molesto - ¡Lárguese de una buena vez y deje de decir estupideces! – continuó con indiferencia - Me importa en lo más mínimo lo que le pase a ese niño…
Bunny se sonrió y le dijo - Como digas, querido. Nos vemos más tarde…
Bunny se retiró y Vegeta, luego de cerrar la cámara, se aproximó a la comida y se la quedó viendo un momento mientras pensaba "Esa mujer cree que soy estúpido. ¿Cómo si no supiera lo que intenta hacer? Pero no caeré en una trampa tan burda, no esta vez… "
Levantó una de las tapas y se le hizo agua la boca.
-Mejor será que coma algo y luego de entrenar, esperaré el momento adecuado para ir al encuentro del dichoso médico…Después de todo debo averiguar si el crio ese ha aumentado su fuerza o no.
…
Por la tarde, el doctor Miso dejaba la propiedad luego de revisar a su pequeño paciente. El pediatra iba absorto en sus pensamientos sobre las cualidades asombrosas de Trunks mientras caminaba hacia la verja de salida cuando vio a un extraño hombre vestido con ropa deportiva. Éste estaba apoyado en uno de los muros, junto a la entrada de la propiedad, pero al verlo se irguió en su sitio y no dudó en avanzar hacia él, con paso firme.
Cuando lo tuvo en frente, Miso lo miró extrañado. No conocía a ese individuo, pero algo en él se le hizo bastante familiar y escalofriante a la vez.
-Buenas tardes, señor – lo saludó a modo de despedida el médico, intentando pasarlo de largo.
-Hmn…- hizo Vegeta, sin mirarlo siquiera - ¿Eres el médico de mi hijo?
Miso volteó a verlo, sorprendido - ¡Oh! ¿Es usted el señor Vegeta? Es un placer conocerlo… Soy el doctor Miso – termino haciendo una leve reverencia con su cabeza.
- No sé si pueda decir lo mismo – se cruzó de brazos y agregó, mirándolo a los ojos con frialdad – Responde a mi pregunta, que mi paciencia tiene un límite y no creo que estés dispuesto a averiguarlo…
Ahora el médico se puso nervioso. Conocía historias del horrible carácter que tenía el padre de su paciente, y aunque tenía unas ganas enormes de saber más del origen de las cualidades del pequeño, prefirió no indagar en aquello, por lo que optó por tratarlo lo más amistoso y educado posible.
-Este… sí, así es… Yo realizo las evaluaciones médicas de su hijo... Pero permítame felicitarlo ¡es el bebé más fuerte que he conocido! - una levísima sonrisa se dibujó en los labios del saiyajin, mientras el doctor agregaba - De no ser por aquel episodio, diría que es el niño más sano del mundo...
Vegeta levantó una ceja intrigado y preguntó - ¿A qué diablos te refieres con eso?
-Bueno – dijo, pasando un dedo por el cuello de su camisa, sintiéndose algo intimidado por el saiyajin – Creí que usted estaría al tanto… - hizo una pausa y prosiguió – Este… lo que ocurre es que hace unos meses Trunks estuvo muy delicado de salud…
Vegeta ahora lo miró con cierto aire de preocupación el que intentó en vano no externalizar - ¡Explícate! - le exigió.
Miso tragó saliva y decidió continuar con su relato, mientras apretaba con nerviosismo el mango de su maletín - Sí, disculpe usted, señor … Alrededor del cuarto mes su hijo tuvo una baja considerable de peso que lo tuvo bastante débil… Por lo que he podido deducir, necesita más calorías que los bebés comunes, sin contar que sus dientes comenzaron a brotar prematuramente... por lo mismo recomendé adelantar el cambió de alimentación, pasando del pecho a alimentos sólidos. Sin embargo, él no respondió bien. Un tiempo después, cuando pensábamos que no había mucho más que hacer, una amiga de su esposa nos dio la solución, ya que había pasado por una situación similar… - llevó una mano a su nuca y agregó con alivio - Estuvimos muy preocupados, pero por suerte todo salió bien…
Vegeta frunció profundamente y dejó de prestarle atención a Miso. "¿Una amiga? ¿De qué demonios está hablando este sujeto?… No comprendo. Mi hijo estuvo enfermo y no fueron capaces de contactarme para advertirme de la situación… ¿Qué mierda pasa por la cabeza de estos miserables humanos?... Pero esto no se quedará así ¡Necesito una explicación inmediatamente y ese viejo tendrá que dármela!"
Sin decir nada, se dirigió hacia el interior de la casa, buscando el casi inexistente ki del profesor. Tan ensimismado iba en sus pensamientos que recién al entrar al cuarto se percató de que era el de su hijo y que en él estaba la Bunny, Bulma, Trunks y por supuesto el profesor. El saiyajin se quedó estático en su sitio un momento, no sabiendo qué decir o hacer, mientras era observado con sorpresa y extrañeza por la familia Briefs completa, excepto Trunks que estaba en su cunita y que, al sentir la furia de su progenitor, había comenzado a llorar.
Bunny rompió el momento - ¿Qué se te ofrece, querido?
- ¡Hmp! - hizo Vegeta, cruzándose de brazos.
Bulma lo miró recelosa un momento, mo sabiendo que traía al saiyajin al cuarto de su bebe. Sin embargo prefirió sonar amistosa al decirle - Ven, Vegeta… Mi padre diseñó un nuevo juguete para Trunks… - enseguida miró a su hijo - Pero al parecer no le agradó mucho…
El hombre se mantuvo en su lugar. No sabiendo aun cómo reaccionar, pero de algo estaba seguro. No se aproximaría a su hijo, aunque su vida dependiera de ello.
- ¡No me interesan sus estupideces!… Necesito hablar con el anciano…
-Voy enseguida, muchacho – respondió el profesor.
Vegeta se sonrió de lado y dijo - Estaré afuera, profesor… - a continuación, comentó, con un tono despectivo - Aquí apesta….
Bulma no se pudo quedar callada - Oye, guárdate tus estúpidos comentarios… - dio unos pasos hacia él y exclamó, mientras gesticulaba - ¡Si apesta es porque Trunks come como tú lo haces y no creo que tus deposiciones huelan precisamente a flores!
El saiyajin volteó a verla por sobre su hombro - Bah, cállate…- le ordenó - ¡Y calma al niño ese antes de que lo calle yo!
La peli turquesa no se iba a dejar mandar, menos ahora que Vegeta no había demostrado ni el menor interés por su propio hijo desde que regresó, por lo que exclamó - ¡Ambos sabemos que es por tu culpa que llora así!
Vegeta la miró, algo sorprendido - ¿De qué demonios hablas?
-No te hagas el tonto… Cada vez que te acercas el pobrecito se pone a llorar… - enseguida se cruzó de brazos, para agregar con molestia - Supongo que es porque sabe la clase de padre que tiene…
-Es tu culpa que se comporte como un maldito cobarde… - le rebatió su esposo.
- ¿Mi culpa? – preguntó indicándose a sí misma - Si tu fueras un mejor padre, él no te temería…
Vegeta la miró con odio y se dirigió a la salida - No tengo porque escuchar tus malditos reclamos… ¡Me largo de aquí!… - enseguida miró al profesor y le espetó - Te espero afuera, viejo.
Dicho y hecho. Salió del cuarto, dando un portazo que hizo saltar a los presentes.
-Ustedes dos deberían sentarse a conversar… - comentó Bunny, con preocupación, mientras sostenía a su nieto en brazos para calmarlo.
- ¡¿Conversar?! – exclamó Bulma, molesta - Mamá ¿No te das cuenta de que él es un terco y que cree que solo sus motivos son importantes? No. Yo no pienso buscarlo para hablar el tema de su lejanía con nuestro hijo… - enseguida gritó, como para que Vegeta la escuchara - ¡No mientras se siga comportando como un idiota insensible!
Bunny suspiró y el profesor se dirigió a la salida, mientras decía -Tu madre tiene razón… - su hija le dio una mirada de rencor por lo que agregó - Yo… Será mejor que vaya a ver que quiere Vegeta… Te espero en los laboratorios, querida…
Bulma le asintió y su padre salió finalmente del cuarto.
…
El señor Briefs salió al pasillo y vio a Vegeta, que estaba apoyado en uno de los muros.
-Hmn, creí que ya no vendrías…
- ¿Qué es lo que necesitas, muchacho? - preguntó el profesor parándose frente a él - ¿Nuevos robots o tienes alguna otra petición para tu entrenamiento?
Vegeta lo miró a los ojos y le dijo - ¿Por qué no me contactaron cuando el cachorro estuvo enfermo?
El profesor se sorprendió, pero enseguida dejó salir un suspiro de cansancio mientras se retiraba sus gafas y las limpiaba en su delantal - No fue nuestra culpa… – dijo el profesor. Luego se colocó nuevamente las gafas y agregó – Intentamos comunicarnos contigo, pero tú no respondías… Supusimos que estabas muy ocupado con tu entrenamiento…
Vegeta entrecerró su mirada, mientras sus ojos ahora observaban el vació "Ahora entiendo… Todo esto ocurrió cuando estuve varado en aquel lugar…" Miró nuevamente al profesor con frialdad, para decirle
-Aun así, debiste notificarme apenas regresé.
-Pero Vegeta… - se defendió el señor Briefs - Si apenas has asomado la nariz desde que volviste…
-Esas solo son escusas baratas… - dijo con un tono despectivo, retirándose del muro y comenzando a alejarse comentó – Sin embargo, me da lo mismo lo que le pase a ese niño… Es una vergüenza para mi raza…
Sin darle tiempo al anciano a responderle, se alejó para volver a meterse en la cámara.
El profesor se lo quedó viendo. Tanto para él como para su esposa era demasiado fácil leer las verdaderas intenciones de su yerno y era obvio que aunque Vegeta lo negara le interesaba el bienestar de su hijo – Mmm...me pregunto si alguna vez llegará el día en que ellos se comporten como una familia… - suspiró - Tal vez mi querida esposa tiene razón y necesitan nuestra ayuda…
Siguió por donde se había marchado el saiyajin, para bajar a su laboratorio.
…
En un edificio abandonado, en las afueras de la Cuidad del Oeste. Tres personas comenzaban a instalarse junto a una improvisada fogata.
-Gran Pilaf, hoy fue un buen día - comentó Shu, comenzando a sacar unos víveres desde dentro de una bolsa de papel.
-Si, trabajar en la limpieza de las casas siempre es bien pagado… Ahora tenemos alimento para darnos un buen festín, ja, ja, ja…
-Fue una lástima que no hubiera más que comida podrida en el castillo – comentó Mai, entre dientes.
-Si y el camino de regreso a la civilización fue lo peor… - la secundó Shu.
-Y que perdiéramos el tiempo reconstruyendo un tonto radar ¿Para qué? - continuó Mai - ¡Ya no estamos tan jóvenes para esos trotes!
-Tienes razón… - la apoyó el can – Mi artritis canina me afecta mucho… Ya no puedo ni casi caminar sin que me duelan las patas…
- ¿Verdad?… - respondió la mujer, cruzándose de brazos - A veces pienso que intentar conquistar el mundo solo nos ha traído problemas…
Pilaf mientras tanto sentía su vena de la sien hincharse, hasta que no aguantó más y gritó - ¡Ya dejen de decir tonterías y sirvan la comida!... Cuando reunamos el dinero suficiente, iremos a buscar las esferas y esta vez le pediremos a Shen-Long ¡que nos haga jóvenes otra vez!
Sus secuaces lo miraron con ilusión un momento, sin embargo, Mai al ver algunas de las cosas que sacaron de la bolsa, preguntó - Emperador ¿compró un abrelatas?
- ¿Un qué?
-El abrelatas… Si no, no podremos abrir las latas, señor…
Pilaf puso cara de culpable. No había pensado en eso.
- ¡No tiene un abrelatas! – exclamó Mai, de manos en la cintura.
- ¡No me grites!… Hay que buscar en alguna de las habitaciones de este hotel abandonado…. Aún debe quedar algo…
Mai dejó caer sus hombros y se dispuso a ir en busca del dichoso abrelatas. Avanzó por lo oscuros pasillos, linterna en mano, hasta que se topó con un muro derrumbado. Lo miró con atención y encontró una grieta por la que se aventuró con dificultad, llegando a otro pasillo. Se aproximó a la primera puerta que encontró y alumbró con la linterna. Pero al ver el interior, un grito de terror salió de su boca
-AAAAHHHHHHHHH – gritó, cayendo sentada y retrocediendo hasta topar con el muro a su espalda.
Sus amigos llegaron corriendo
- ¿Qué pasó, Mai?
La mujer apuntó con su mano temblorosa hacia la oscuridad - E-es…
Pilaf, muy asustado, se escudó en Shu, mientras lo empujaba y le decía -V-ve y revisa…
El can tomó la linterna del suelo y apuntó hacia el interior del cuarto, con evidente temor.
Un grito de horror salió de la boca de los tres, al tiempo que sus rostros se teñían de azul. La habitación en cuestión parecía sacada de una historia de terror. Había basura por todas partes y algunas prendas de vestir, lanzadas descuidadamente. Se podía distinguir una colchoneta, pero a unos pasos de la ventana rota, había un enorme charco de sangre seca, el que continuaba, formando un rastro hacia la puerta, acompañado de unas marcas de manos que obviamente arrastraron al cuerpo dueño de éstas.
Los tres salieron corriendo a tropezones, hasta donde habían dejado los víveres.
Cuando pudo recuperar el aire, Mai exclamó - ¡E-e-es la escena de un crimen!
-E-eso quiere de-decir ¿qué hay un fantasma en este lugar? – preguntó Shu, bastante temeroso.
-N-No sean to-tontos… Los fa-fa-fantasmas no existen…- les aseguró Pilaf, que luego recuperó un poco su postura de líder y agregó, con una gotita en su sien - ¡Además, no tenemos donde más ir!
Todos se quedaron pensativos unos minutos hasta que el mismo Pilaf los animó -Lo único que debemos hacer es evitar esa habitación… Ahora no pensemos en ello y busquemos como abrir estas cosas.
Los otros le asintieron, no muy convencidos.
…
Transcurrió casi un mes completo, y de no ser por la existencia de Trunks, cualquiera hubiese pensado que la amenaza de los androides la habían recibido solo hace unos días, ya que los ocupantes de la casa hacían exactamente mente lo mismo que tres años atrás.
Yamcha había conseguido intensificar su entrenamiento en los jardines, pero sin la compañía de su inseparable amigo peludo ya que Puar había decidido quedarse con el viejo Roshi para no tener que encontrarse a Vegeta, cosa que el guerrero pensó que era totalmente comprensible, considerando todo lo ocurrido en su estadía anterior.
Entrenaba por las mañanas y por las tardes se dedicaba a rondar a su amiga y ayudarle en algunos deberes menores, como cargar a Trunks, cuidar a Trunks y pasear a Trunks. Él sabía que Bulma se estaba aprovechando de su amabilidad, pero no le importaba ya que seguía aferrado a la esperanza de que, al finalizar esos dos meses, Gokú asesinaría a Vegeta y él tendría el camino libre nuevamente.
Bulma, por su parte, seguía dedicándole tiempo a la empresa y a su hijo. Estaba muy dolida por la actitud de Vegeta, por lo que decidió dejar pasar el tiempo para que a ella se le pasara un poco la rabia. Aun lo extrañaba y estaba segura de que el saiyajin sentía lo mismo, pero su maldito orgullo seguía interponiéndose entre ellos.
Vegeta, como era de esperarse, no volvió a salir de la cámara, excepto para recibir los robots que le llevaba Bunny con comida. De todas esas interrupciones, el momento de la cena, se había vuelto un momento del día que esperaba con ansías, ya que su suegra le comentaba las cosas que hacía Bulma y su cachorro sin preguntárselo siquiera. Sin embargo, desde hace un par de semanas, se había convertido en una tortura, pues era la misma señora la que le decía que su hijo y su mujer pasaban tiempo con la sabandija, lo que comenzó a amargarlo aún más, haciéndolo dudar de su decisión de mantenerse a distancia. Pero lamentablemente él mismo había dicho, a todo el que quiso oírlo, que su hijo no le importaba.
Definitivamente su bocota no dejaba de meterlo en problemas.
Aquel fatídico día, el día que las noticias de Bunny ya no fueron de su agrado, había dejado de lado sus ejercicios solo unos minutos antes de que llegara la mujer, a la espera de que se activara el comunicador. Pero lo que él no sabía era que su suegra estaba a punto de poner en marcha la fase dos de su plan.
Flash Back
Bunny accionó el comunicador y su rostro apareció frente a Vegeta, que se encontraba de pie en medio de la cámara, bebiendo un poco de agua
-Yujuy, Vegeta. Te traje de cenar y realmente lamento haberte hecho esperar, pero tuve algunas cosas que atender atentes…
Vegeta se limpió la boca y miró hacia la video cámara, con una mirada de fastidio - ¡Deje el robot y márchese! – exclamó, sabiendo que eso no asustaría a la mujer y que sin importar lo brusco que fuera, ella haría como siempre y lo ignoraría.
-Pero cariño… Hoy pasó algo muy divertido con Trunks…
-No me interesa en lo más mínimo ese mocoso – respondió, mientras dejaba la botella con calma en el suelo.
-Vamos, Vegeta. Sé que no hablas en serio… - comentó Bunny - Deberías hacer como su "Tío Yamcha"
- ¿Tío Yamcha? - preguntó algo confundido, girándose de inmediato hacia la video cámara. Pero enseguida se recobró de la impresión, para agregar con sarcasmo, de manos en las caderas - No me haga reír con tonterías… ¡Solo márchese y déjeme en paz!
- ¡Es que tú no sabes! – insistió Bunny - El joven Yamcha hoy jugó al caballito con Trunks… ¡Hubieras visto lo feliz que estaba tu bebé!... ¡Oh! Casi lo olvido… - comentó buscando en el bolsillo de su delantal - te traje una fotografía…
- ¡Lárguese! – gritó entre dientes el príncipe, visiblemente molesto.
Bunny lo ignoró y respondió de lo más tranquila - Está bien, querido… ¡Nos vemos mañana, Vegeta! Y que disfrutes la cena…
La señora cortó la comunicación y se retiró, mientras Vegeta salía furioso y lo primero que hacía era incinerar la fotografía que estaba pegada con cinta sobre el robot. En ella estaba su hijo sobre la espalda de Yamcha.
- ¡Tsk! – fue todo lo que hizo.
Fin Flash Back
"No me interesa lo que haga el cobarde ese con la sabandija…" Intentó convencerse, mientras se dirigía a la consola y aumentaba la gravedad "Solo debo enfocarme en aumentar mis poderes…" Apretó sus puños a los lados y apenas sintió la presión sobre su cuerpo dio un salto al centro del espacioso lugar y, comenzó a lanzar bolas de energía a los robots para enseguida realizar piruetas para esquivar los ataques de vuelta. Sin embargo, una de las bolas de energía dio un rebote inesperado y lo golpeó de lleno en su brazo izquierdo, haciéndolo caer de rodillas, mientras se lo sujetaba, adolorido. "Maldita sea… ¡Todo es culpa de ese imbécil!... Argg, pero se lo advertí… No podré entrenar tranquilo hasta que los ponga en su lugar… ¡Nadie se burla de mí en mis propias narices!"
Definitivamente no le hacía ninguna gracia que su cachorro pasara tiempo con Yamcha, pero lo había soportado solo porque no deseaba exponerse a que los demás pensaran que realmente le importaba su hijo. Lo que más le disgustaba era que en algunas fotos aparecía Bulma, sonriente y muy cariñosa para su gusto con la sabandija, lo que hacía que Vegeta devorara en tiempo récord su comida, para volver a entrenar con aún más ahínco. Sin embargo, ya había sido suficiente. Era momento de "platicar" con su mujer.
Apagó la gravedad y se dirigió al baño, donde se duchó y atendió su lesión.
…
Mientras tanto, Bulma estaba preparando un baño para Trunks. El niño, todo manchado con comida, la miraba hacer desde un corralito, atento a todos los movimientos de su madre hasta que algo más llamó su atención.
La mujer se volteó para sacar un cambio de ropa de uno de los muebles y cuando lo encontró volvió a mirar a su bebé, pero cuál fue su sorpresa al ver que Trunks no estaba por ninguna parte.
- ¡Ay no! ¡No otra vez! – exclamó dejando caer sus brazos a los lados.
Efectivamente no era la primera vez que su hijo se escapaba. Ya en otras ocasiones el pequeño se había dado a la fuga, con la clara intención de investigar por su cuenta. Por suerte el resto de la familia e inclusive algunos de los empleados de la compañía, estaban al tanto de este comportamiento, por lo que Bulma se dirigió al comunicador y dio el aviso
- ¡Trunks se escapó otra vez!
Yamcha, Bunny y el señor Briefs dejaron de inmediato lo que estaban haciendo y comenzaron la búsqueda.
Bulma bajó las escaleras y se dirigió hacia el último lugar donde había encontrado a Trunks la vez anterior que el pequeño huyó, mientras exclamaba - ¡Trunks es demasiado travieso para la edad que tiene! Ya verá ese jovencito cuando lo encuentre…
…
Vegeta salió al pasillo y se concentró en sentir el ki de su mujer. Apenas lo sintió tomó dirección de inmediato hacia ella. La sentía moverse hacia el jardín de las mascotas. Pero no era la única que se dirigía hacia ese lugar, también Yamcha iba en esa dirección, lo que lo enfureció de sobremanera. Ya que supuso que los encontraría precisamente en uno de esos momentos que le comentaba la señora Briefs
- ¡Malditos! ¡Esto no se los perdonaré!
Corrió por los pasillos hasta que llegó al jardín. Intentó calmarse un poco antes de ingresar, ocultando su ki y enseguida avanzó hacia el interior, buscando con su mirada de depredador a su mujer y al guerrero. Los encontró de espaldas a él, muy juntos cerca del estanque, mientras reían de algo. Enseguida vio, como entre risas, el amigo de su mujer pasaba cariñosamente un brazo por los hombros de esta.
Eso fue la gota que colmó el vaso para el príncipe de los saiyajin.
Trunks, que estaba sentado en el suelo, comenzó a llorar y Yamcha se giró, al sentir la presencia del saiyajin, dejando de reír al instante mientras su rostro palidecía. Vegeta estaba ahora a solo unos pasos de ellos.
Bulma también volteó, pero no alcanzó a decir nada, cuando Vegeta ya estaba sobre Yamcha. De un salto había derribado al ex ladrón y lo tenía bajo su cuerpo, sujetándolo por el cuello con una de sus manos
-Te lo advertí, maldito miserable – dijo entre dientes.
-Vegkkk – fue lo único que salió de la garganta de Yamcha, intentando en vano soltarse del férreo agarre que tenía sobre su cuello
- ¡Vegeta, detente! – gritó Bulma, intentando separarlos.
El saiyajin miró con furia a Bulma y le gritó - ¡Cállate, maldita sea, si no quieres ser la siguiente! - en seguida volvió a dirigirse a Yamcha, aumentando la presión de su agarre y sonriendo lleno de maldad - Pero esto no se quedará así...Dale mis saludos al desgraciado de Freezer, ya que esta vez me desharé de ti para siempre, gusano…
Bulma quedó impávida un momento, ya que no se esperaba esa reacción por parte de Vegeta. Pero al oír lo ultimó que dijo, se le ocurrió un plan desesperado para detenerlo. Cogió a Trunks, que no dejaba de llorar y arriesgando el todo por el todo lo interpuso en el campo visual de su esposo.
Vegeta, que con su otra mano ya estaba formando una esfera de energía para aniquilar a Yamcha, movió la vista un segundo hacia su hijo. Pero ese tiempo fue el suficiente para tornar su rostro de color azul y provocarle una arcada, deshaciendo de inmediato la esfera y soltando a su presa para poder llevar ambas manos a su boca. Trunks sostenía en sus manitos dos gordos gusanos y por el barró que tenía en su boca, era evidente que se los había estado comiendo.
Yamcha no lo pensó dos veces y se zafó con un rápido movimiento de debajo del saiyajin, alejándose de inmediato un par de pasos, comenzando a sobarse el pescuezo.
Vegeta no aguantó más, se sostuvo con sus manos sobre el césped y devolvió todo lo que tenía en su estómago.
- ¿Q-Qué es lo que le pasa? – preguntó Yamcha, aun asustado.
Bulma suspiró y acomodó a su hijo en brazos - No es nada, Yam. Seguramente algo le cayó mal… ¿Por qué no me esperas en la sala un momento, Yamcha?
- ¿Segura?... Él podría hacerte daño, a ti o a tu hijo – dijo, intentando sonar valiente.
Bulma ahora frunció y le ordenó - ¡No me contradigas y solo hazlo!
Su amigo, aun algo tiritón y no muy convencido, se retiró. Mientras Bulma se aproximaba a Vegeta para ver cómo se encontraba.
Se inclinó junto al saiyajin, e iba a colocar una mano sobre su espalda cuando, repentinamente, Trunks se zafó del brazo que lo sostenía y se colgó del cabello de su padre, jalándolo con fuerza. El saiyajin aun descompuesto y furioso como estaba, no lo soportó e irguiéndose sobre sus rodillas, agarró a su hijo por uno de sus regordetes brazos, alejándolo de sí y disponiéndose a golpearlo con su mano libre, gritó - ¡Maldito engendro cobarde! ¡Te voy a enseñar a respetarme!
Bulma de inmediato le arrebató a Trunks, sosteniéndolo de manera protectora contra su pecho, mientras el pequeño volvía a llorar descontroladamente
- ¿Qué demonios tratas de hacer Vegeta? – gritó la peli turquesa, casi fuera de sí.
El saiyajin quedó estático en su sitio. Había estado a punto de golpear a su hijo, y esta vez completamente consciente. Una mezcla de vergüenza, rabia y frustración comenzó a formarse en su pecho, por lo que decidió marcharse cuanto antes de aquel lugar. Se puso de pie y se limpió la boca con el dorso de su mano. Enseguida miró a Bulma y le advirtió - Mas te vale que lo mantengas alejado de mi… La próxima vez no me contendré.
Bulma se sorprendió ante tal declaración, cambiando su rostro de uno de furia a uno de infinita compasión, pues había comprendido el porqué del comportamiento de su esposo.
-Espera… - dijo e intentó acercarse unos pasos, pero se detuvo y prefirió preguntar desde su sitio - ¿Te encuentras bien, Vegeta?... Es decir, lo que ocurrió recién…con Trunks...
- ¡Tsk! – hizo Vegeta, silenciándola, mientras abandonaba definitivamente el jardín, oyendo tras de sí el llanto de su cachorro "Maldición… Esto ha sido lo más vergonzoso por lo que he pasado… Maldito crío y maldita mujer… ¡Me tienen harto!... ¡Yo no quería una maldita familia! … esto es inaudito… Yo, el gran príncipe de los saiyajin siendo sometido por una miserable humana y por mi propio cachorro… Argg, ¡Malditos sentimiento! ¡Estúpido planeta!"
Bulma lo vio alejarse, mientras volvía a fruncir. "¿Por qué se comporta así? Es un idiota… Esto es algo que se puede solucionar, solo debo averiguar porque Trunks lo ataca de esa manera… Además, no quiero que el pobre de mi hijo termine pensando que Yamcha es su padre… Eso no es justo ni para él ni para Yamcha"
Esperó un momento y salió también del jardín, iría a darle un baño a su hijo para luego ir a hablar con su esposo y aclarar de una vez por todas sus dudas.
…
Unos minutos después, en la sala principal…
-Disculpa la demora… - comentó Bulma al entrar.
Yamcha se levantó de un brinco del sofá y se acercó preocupado hacia su amiga.
-Bulma ¡Qué bueno que estés a salvo!... Estaba muy preocupado, pues creí que Vegeta les haría daño a ti y a Trunks…
-Ay, no seas exagerado, Yamcha… - respondió ella, dándolo por su lado.
- ¿Me dirás que fue lo que pasó?
-Este, no fue nada importante… - respondió algo distraída – lo que ocurre es que el despistado de Vegeta comió algo que le sentó mal…
-Pero Bulma ¡Si come igual que Gokú! – enseguida agregó, algo suspicaz - ¿estás segura de que solo era eso?
- ¡Por supuesto!… Que Gokú coma sapos y culebras no significa que todos los saiyajin tengan un estomago igual de resistente…
-Si tú lo dices…- comentó desconfiado.
-Olvídalo ¿quieres? – le regañó, enojada.
-No te molestes, pero debes reconocer que Vegeta es un peligro para cualquiera, inclusive para ustedes…
-Lamento mucho que te haya atacado… No sé qué fue lo que le pasó… - se disculpó Bulma.
- ¿Qué más le va a pasar? Esto solo te demuestra la clase de sujeto que es… – comentó Yamcha, incrédulo, llevándose luego una mano a su garganta - Casi me rompió el cuello…
- Lo lamento mucho, Yamcha, pero supongo que Vegeta solo estaba defendiendo su territorio… Debe sentirse intimidado con la presencia de otro hombre ¿no lo crees? – terminó diciendo con algo de coquetería, para calmar a su amigo.
Yamcha frunció y respondió - Por lo mismo no puedo fiarme de él… ¿Cómo pensaste que podría llegar a ser su amigo?
-Sé que es algo temperamental, pero hay que saber cómo tratarlo… - hizo una pausa y le sonrió a Yamcha, mientras le preguntaba - Oye ¿podrías cuidar a Trunks un momento por mí?
- ¿? – la miró extrañado - ... Supongo que sí… ¿Qué harás?
-Bueno, lo que pasa es que necesito bajar a los laboratorios a revisar el nuevo dispositivo en el que está trabajando mi padre… – mintió ella, entregándole al pequeño.
- ¿No me dirás de que se trata?
-No aun… es que es confidencial.
-De acuerdo… Pero no tardes mucho ya que quiero llevarte a ti y a Trunks a ver una película…
-Lo prometo… y gracias, Yamcha… Eres un amor … - enseguida miró a su bebé - Trunks, vuelvo enseguida… ¡Pórtate bien con el tío Yamcha! – se despidió, sonriéndole, mientras salía de la habitación.
El guerrero bajó su vista al niño y le dijo, cuando Bulma desapareció.
-Vamos, Trunks. Iremos a dar un paseo por el vecindario mientras tu madre trabaja… Pero no te acostumbres a decirme tío…
El pequeño lo miró extrañado, con su eterno ceño fruncido.
…
Continuará…
