Cuenta Regresiva: 26.280 horas.

Una serie de errores afortunados

Sonó el timbre en la entrada principal de la Corporación y Bunny, que estaba en la sala, se dirigió a atender presurosa, encontrándose frente a ella a tres personas vestidas de blanco, con guantes de limpieza en sus manos y con pañuelos sujetando su cabello.

-Buenas tardes – saludó la señora - ¿En qué les puedo ayudar?

-Buenas tardes, hermosa dama… - la saludó de vuelta el más bajito - ¡SOMOS EL SERVICIO DE LIMPIEZA EXPRESS DE PILAF!

La señora los miró un momento y luego les dijo - Lo lamento, queridos… Pero la limpieza ya fue hecha…

El rostro de los sujetos cambió a uno de infinita tristeza.

- ¿En serio? – preguntó el de tez pálida, con ojos de ruego - ¿Segura que no le faltó nada?… ¿Sacudir alguna alfombra o lavar la loza? También limpiamos áticos, sótanos y baños… ¡inclusive desatascamos inodoros!

Bunny les dirigió una mirada llena de compasión. Se notaba que los pobres necesitaban el dinero, por lo que llevó un dedo a su mejilla y les comentó

-Ahora que lo pienso… Creo que me faltó aspirar las habitaciones… ¿Podrían hacerlo por mí?

- ¡CLARO QUE SI! – respondieron los tres con entusiasmo.

-Entonces, pasen… En total son 23 dormitorios.

- ¿Tiene 23 dormitorios? - preguntó Shu, impresionado.

-Eh, sí… - respondió Bunny mirando a Shu, levantando su vista luego hacia el cielo y comentó - Aunque no todas están siendo utilizadas en este momento… - volvió a mirarlo y preguntó - ¿ocurre algo malo, querido?

Pilaf le dio un codazo a su compañero perruno y aclaró, sobándose las manos codiciosamente - No pasa nada, señora… lo que ocurre es que él se emocionó por la cantidad, porque es un entusiasta de la limpieza… ¡MUCHAS GRACIAS POR LA OPORTUNIDAD!

-No, por el contrario, gracias a ustedes… - les respondió Bunny con una enorme sonrisa.

Entraron y la señora les mostró donde estaban los cuartos, enseguida se retiró, diciéndoles - Si me necesitan, solo llámenme por uno de estos comunicadores – señaló al aparato en el muro y agregó dando un aplauso - ¡Es que está por comenzar la novela!

Pilaf se sonrió malignamente, al calcular lo que cobrarían por aquel trabajo y enseguida les dijo a sus secuaces

- ¡Manos a la obra, muchachos! – luego sonrió malignamente y agregó en voz baja - Estos ricachones pagan muy bien…

Bulma apuró el paso cuando alcanzó el pasillo donde estaba la cámara "No puedo seguir esperando… Debo saber de una vez por todas que está pasando y porque Trunks lo atacó de esa manera… ¿Será por eso que no quiere acercarse a él? ¿Teme responder sin querer a los ataques de su propio hijo como casi ocurre ahora? …Es de suma importancia hallar la forma de que Trunks deje de verlo como una amenaza, pero primero debo saber porque lo hace… No puedo aceptar simplemente que él no pueda crear lazos afectivos con Trunks, nuestro hijo lo necesita… y yo también"

Llegó frente a la cámara de gravedad y una vez allí, accionó de inmediato el comunicador.

- ¡Vegeta! – exclamó Bulma - ¡Tenemos que hablar!

- ¡Tsk! – hizo él. Sabía que Bulma lo buscaría para aclarar lo ocurrido, pero no se esperaba que lo hiciera enseguida. Detuvo sus ejercicios y volteó a verla, mientras se cruzaba de brazos y decía - Ya lo hemos hecho y no me place repetir la experiencia…

-No seas idiota… ¡Sal de esa estúpida cámara!

- ¡Vete, Bulma!… ¿Por qué no vas a fastidiar a la sabandija?

Bulma frunció molesta y respondió - ¡Mi maldito problema es contigo no con Yamcha!

El saiyajin se giró completamente hacia la cámara y levantando su mano, a modo de revolver, envió un certero rayo, que hizo volar en pedacitos la videocámara.

-Uyy…. – hizo la peli turquesa - ¡Sé que todavía puedes oírme! ¡No podrás evitarme por siempre! ¡VEGETAAAA!

El saiyajin no respondió, solo escucharla lo había hecho desconcentrarse de sus ejercicios. Pero no tenía la intención de salir, no después de aquel incidente en el jardín "¡Demonios!… Vete de una maldita vez, mujer… Si sigue fastidiándome no responderé…"

Bulma se quedó de brazos cruzados, pensando en cómo abrir la cámara desde fuera, pero luego de revisar el exterior, se dio cuenta de que era totalmente imposible. El sistema que había integrado su padre estaba instalado de tal forma que solo podía ser desactivado desde el interior, lo que supuso enseguida había sido idea del saiyajin. "Maldición, no hay forma de modificarlo desde aquí… ¿Qué no habrá alguna manera de sacar a Vegeta? De lo contrario tendré que venir a la hora en que cena…"

Iba a dar media vuelta, cuando una idea cruzó por su cabeza, así que volvió a presionar el botón del altavoz y dijo -Bueno, ya que no quieres salir… ¡Aprovecharé de hacer una fiesta e invitaré a todos mis amigos!

No hubo respuesta.

- ¡Voy a invitar a Gokú y le enseñaré tu mejorada cámara de gravedad!

Nada.

- ¡Maldición, Vegeta! – exclamó, a forma de súplica - De acuerdo, si lo que quieres oír es que te extraño, pues es verdad que te he echado mucho de menos… En este momento no estoy molesta por que me dejaste, ni siquiera estoy molesta porque volviste sin avisarme, ni tampoco por cómo te has comportado con nosotros… Solo quiero saber ¿qué es lo que ocurre?… Necesito que me digas si sabes por qué Trunks te rechaza de esa forma… Por favor, Vegeta… abre…

Silencio.

- ¡Por un demonio! - exclamó Bulma, mientras intentaba en vano que las lágrimas no salieran de sus ojos por la frustración. Enseguida, juntó todo el aire que pudo reunir en sus pulmones para gritar - ¡Si quieres quedarte encerrado hasta la batalla con esos estúpidos androides! ¡Pues hazlo!... ¡Cómo te dije una vez! ¡No voy a esperarte por siempre, ESTÚPIDO SAIYAJIN CABEZA HUECAAAAA!

Bulma, estaba que echaba humo por la nariz por lo que dio un suspiro largo y decidió ir a calmarse un momento, antes de volver por Trunks, pero no sin antes ir a su laboratorio secreto, para crear un dispositivo que la ayudara a abrir la cámara desde fuera "Está muy equivocado si cree que puede ignorarme… Voy a sacarlo de allí y ponerle punto final a esta situación sea como sea…"

En el interior, Vegeta permanecía en su sitio, con el ceño fruncido y los brazos a los lados. Había escuchado atento todo lo que le dijo su mujer. Aunque todos no eran más que reclamos sentimentales no pudo evitar que sus puños se apretaran. Nuevamente volvía a experimentar aquel sentimiento de pérdida que lo hacía sentirse vulnerable y eso no le agradó para nada "¡Demonios! No puedo continuar entrenando así… Le diré la maldita verdad y terminaré con este asunto de una vez por todas"

-Hmn… Si tanto te interesa saber, Bulma… Te lo diré, pero solo porque estoy harto de tus tonterías sentimentales… – dijo, para llamar su atención.

Pero no hubo respuesta por parte de la mujer, por lo que comprendió de inmediato que ella se había marchado.

Esto, contra su voluntad, le dolió. "Me importa una mierda lo que diga Bulma… Sin embargo, ya me estoy cansando de este estúpido juego … Es imposible continuar con mi entrenamiento si no tengo más que interrupciones… Ya no soy un maldito soldado que tenga que aguantar las idioteces de los demás… No, yo soy Vegeta, el príncipe de los saiyajins, el hombre más fuerte del Universo y no toleraré más impertinencias ni faltas de respeto… Acabaré con toda esta porquería en este mismo instante"

Apagó la gravedad y se dirigió al cuarto de baño para darse una ducha e ir a encarar a su mujer de manera decente.

Yamcha llegó al parque y tomó asiento en una banca, mientras observaba a Trunks en la carriola. Estaba algo aburrido, pero pensó que todos esos sacrificios tendrían su recompensa. Pensaba distraído en ello, cuando un par de chicas se le aproximó

-Hola… - dijo tímidamente una de las muchachas - ¿Tu eres Yamcha?

- ¡Claro que es él! – exclamó la otra.

El hombre miró a las recién llegadas y les respondió

-Hola, sí mi nombre es Yamcha… es que acaso ¿nos conocemos?

-No, pero mi amiga, Rin y yo te vimos cuando llegaste a este lado del parque y yo estaba segura de que eras tú y por eso decidimos venir a conocerte…

-Es que eres muy famoso… ¿Nos regalarías un autógrafo?

El guerrero se sonrió complacido. Hace mucho que no tenía la atención de sus admiradoras.

-Bueno, si… pero no estaba preparado…

-No te preocupes… Yo traigo con qué – dijo una de las muchachas sacando una libreta y un bolígrafo.

Yamcha se puso de pie e hizo lo que le pidieron. Al devolverles las cosas, una de las chicas exclamó

- ¡Es un bebé muy lindo el que tienes allí!

-Sí, tu hijo es una preciosura… Pero parece que está molesto…

-Je, je… No. Él no es mi hijo, es de una amiga y le hago el favor de cuidarlo….

- ¡Oh! Eso es muy considerado… y tierno.

-Si, además de guapo eres muy responsable… ¿Por qué te retiraste? No te vez para nada viejo… ¡Todo lo contrario!

-Ya basta, muchachas – dijo, sonrojándose nervioso - Ustedes dos son muy amables, je, je, je – agregó, con una sonrisa boba, mientras se llevaba una mano a su nuca.

-Bueno, ya nos vamos… - dijo una de las chicas, pero enseguida agregó coqueta – Oye, pero si no tienes nada que hacer más tarde podríamos salir…

Yamcha se lo pensó un momento, pero finalmente respondió

-Será en otra ocasión… es que ya tengo un compromiso para hoy…

-Vamos… ¡No seas malo! – dijo una tomándolo por un brazo.

-Si… ¡Prometemos portarnos bien! – exclamó la otra, cogiéndose del otro brazo del hombre.

Justo en ese instante, Trunks comenzó a llorar, por lo que Yamcha se soltó de las muchachas y se inclinó sobre el cochecito.

- ¿Qué le pasa al bebé? – pregunto Rin.

Yamcha ignoró a la chica, en cambio, miró a Trunks y lo notó bastante incómodo, por lo que decidió regresar a la propiedad.

-Lo lamento… pero tengo que irme… Debe echar de menos a su mamá…

- ¿Nos dejarás tu número?

-Sí, por favor, Yamcha…

El guerrero se lo pensó un momento "Si Bulma llega a contestar, pensará que no estoy interesado en ella y echaría a perder mis planes… Aunque pensándolo bien estas muchachas son muy guapas… ¡No! Tengo que continuar como hasta ahora para que vea que no soy el mismo mujeriego de antes…" - No lo tomen a mal, pero prefiero que no me llamen, chicas – se dispuso a marcharse, agarrando la carriola y les dijo - Es que realmente no puedo, lo lamento, en serio…

- ¡Oh! ¡Qué mala suerte!

- ¿Pero por qué no podemos llamarte?

-No puedo decirles… - les respondió, ya algo angustiado por los gritos de Trunks - Pero deséenme suerte…

- ¡Así lo haremos! – exclamó una despidiéndose con la mano en alto.

- ¡Adiós, guapo! – gritó la otra, cerrándole un ojo, coqueta.

Yamcha miró a Trunks, mientras apuraba el paso hacia la salida - ¡Te debo una! De no ser por ti, pequeño, seguramente hubiera aceptado la invitación de esas chicas… Menos mal que aún no hablas, sino estaría en graves problemas…

Vegeta estaba por llegar a la entrada de los laboratorios cuando, al pie de la escalera, se encontró con un sujeto de baja estatura, vestido de blanco, cuya actitud le pareció demasiado sospechosa. Decidió encararlo para saber qué hacía en la propiedad, ya que era primera vez que lo veía.

- ¿Quién mierda eres? – preguntó, parándose detrás de él y mirándolo hacia abajo.

El hombrecillo dio un brinco y se llevó las manos a su espalda, girándose hacia el saiyajin.

-E-este yo… Soy del servicio de limpieza, señor…

- ¿De limpieza?... – Preguntó intrigado levantando una ceja "Hmn, esto se me hace muy extraño… La loca nunca ha traído a alguien para hacer ese tipo de trabajo"

El individuo se veía demasiado nervioso por lo que Vegeta le ladró – Tu actitud es demasiado sospechosa… Por cierto ¿Qué ocultas, sabandija?

- ¿Yo? ¡Nada! Solo me gusta poner mis manos en la espalda para mejorar mi postura… si eso…je, je…

Vegeta entrecerró su mirada - Comprendo… Entonces no te importara mostrarme tus manos…

Pilaf comenzó a sudar copiosamente.

- ¿A qué esperas? – lo apuró el saiyajin.

-Bueno… es que yo…

Vegeta no se pudo contener más y agarró al sujeto por la camiseta. Fue entonces que el objeto que ocultaba Pilaf cayó al suelo. Vegeta abrió sus ojos en sorpresa y enseguida le sonrió malignamente a Pilaf, arqueando una ceja - ¿Así que no ocultabas nada, insecto?

-Je, je… ¡No me haga daño por favor, señor! ¡Soy solo un pobre viejo y creí que podría vender eso para conseguir algo de dinero!

-Eres una maldita rata…- comentó, para luego indicar al objeto y agregar - ¿Qué tanto sabes de ese artefacto?

- ¿Yo? … - preguntó de vuelta y agregó con pánico, al ver que Vegeta fruncía aún más - este nada, señor… ¡Le juro que no sé nada!

El saiyajin lo pensó un momento, para él era tan simple hacer desaparecer a ese ladrón para siempre, pero eso le significaría meterse en problemas con su familia política, además, él tenía algo más urgente que hacer, por lo que le dijo - No quiero volver a ver tu horrendo rostro por aquí ¿me comprendes, infeliz?

-Si, señor… Lo que usted diga… - enseguida colocó sus manos frente a su rostro a modo de ruego - pero por favor no me lastime…

Vegeta arrugó su nariz y lo soltó con brusquedad, para enseguida recoger el radar dejándole de prestar atención al extraño anciano, guardando de inmediato el artefacto en su bolsillo. Retomó el rumbo hacia el laboratorio de su mujer mientras pensaba "Es demasiado descuidada… Un día se meterá en problemas por ese maldito rasgo suyo…"

Pilaf se sacudió un poco y corrió lo más rápido que pudo en dirección a la salida. Debía alejarse lo antes posible de aquella casa y de ese extraño sujeto, por lo que decidió que esperaría afuera al resto de sus amigos.

Una vez fuera respiró con alivió y miró la casa, mientras decía - ¡Maldita sea! … Solo espero que a esos inútiles no se les olvide cobrar… ¡Ahhhh! ¿Y yo que pensaba que no tendría que gastar dinero en construir un radar nuevo? ¡Qué mala suerte! ¡Todo por culpa de ese idiota!

Mientras tanto, Bulma estaba en su laboratorio montando un dispositivo para poder derribar la puerta de la cámara. Era una especie de ariete giratorio, que en su centro tenía un enorme engranaje, conectado a otros más pequeños, que hacían oscilar una pieza larga y cilíndrica, de un metal muy resistente.

-Un par de vueltas más a esta tuerca y estará listo… Ya verás, Vegeta ¡Saldrás de esa tonta cámara quieras o no!

Trabajaba a toda máquina para poder confrontar al saiyajin lo antes posible, cuando de repente se le resbaló la llave de tuercas que estaba utilizando, la que dio un bote en el suelo cayendo a sus espaldas. Bulma se giró a recogerla, pero sin darse cuenta pasó a llevar el interruptor del dispositivo, el que hizo un ruido de chirrido cuando la punta de su trenza se atascó en el engranaje, la cual usaba precisamente por seguridad para que Trunks no le jalara el cabello.

-Ay, no… ¡Demonios! – exclamó intentando en vano desatascar su cabello de los engranajes.

El dispositivo poco a poco se iba tragando la trenza de Bulma, jalando peligrosamente su cabeza hacia el engranaje mayor, obligándola a doblar su cuerpo hacia atrás. En un intento desesperado trató de alcanzar el interruptor que estaba a su espalda, pero apenas si podía rozarlo sin lograr apagarlo.

Era momento de gritar.

- ¡AUXILIO!… PAPÁ… NECESITO AYUDAAAAAA

Lamentablemente justo en ese momento recordó que su padre le había dicho que subiría a tomar té con su madre.

-AHHHHHH…. ¡NO QUIERO MORIRRRRRR!

Su cabeza ya estaba a unos centímetros de la enorme rueda con dientes, que giraba lentamente, dando un brinco cada vez que el cilindro alcanzaba su punto máximo de extensión. Bulma apretó sus ojos en resignación, esperando el dolor, cuando oyó que la computadora le daba la bienvenida a Vegeta.

Bulma frunció y se maldijo por su mala suerte "De todos los seres egoístas y convenencieros de la Tierra, Kami-Sama ¿Tenías que enviarlo precisamente a él? ¡Mierda! No tengo otra opción"

-¡VEGETAAAA, AUXILIOOOO! – gritó con todas sus fuerzas.

El saiyajin corrió hacia Bulma, pero al verla en aquel dilema, se quedó de pie en la entrada y se cruzó de brazos, sonriendo burlón - Vaya, vaya… - comentó, mientras observaba el dilema en que se encontraba su mujer – Esto es muy interesante…

Bulma lo miró enojada - No empieces… ¡No ves que voy a morir si no desconectas esta cosa! ¡Auch!- terminó exclamando al sentir un nuevo jalón.

Vegeta amplió su sonrisa y avanzó hasta el ariete. Acto seguida, le dio una rápida ojeada al dispositivo y enseguida jaló unos cables que estaban a la vista. El aparato se detuvo, pero el cabello de Bulma estaba atascado y ella no podría liberarse sola de aquello.

-Supongo que esto era para derribar alguna especie de compuerta… - comentó el saiyajin, apoyándose en la máquina y agregó, observando a la mujer - como la de mi cámara…

- ¡Por supuesto que sí! – exclamó, viéndolo con dificultad por la posición en que estaba - ¿Qué esperabas? ¿Qué me quedaría tan tranquila esperando a que salieras?

Vegeta casi podía ver la furia salir por cada poro de la piel de su mujer cosa que le agradó sobremanera. Esa era la humana de la que se había prendado, que sin importar el peligro en que estuviese seguía siendo orgullosa y altiva. Bulma lo sacó de sus pensamientos, preguntándole con fastidio - ¿Te vas a quedar allí parado como tonto o me ayudarás a desatascarme?

Vegeta se sonrió con maldad y colocándose frente a ella, le dijo con toda calma - Tranquilízate, Bulma… Creo que es momento de negociar…

- ¡Yo no voy a negociar nada contigo!

-Si lo pones así… – dijo, haciendo ademán de retirarse y agregó – Supongo que podrás esperar a que venga alguien más a sacarte...

- ¡No puedes estar hablando en serio! – exclamó ella, intentando girarse hacia él, pero enseguida sintió un tirón en su cabeza - ¡Ay, mierda!

El saiyajin la ignoró y se aproximó a la salida.

- ¡ESPERA! – gritó Bulma.

Él se detuvo a solo un paso de la entrada y volteó a verla interesado - ¿Acaso oí que cambiaste de opinión? - la peli turquesa lo miró resignada - ¿Qué es lo que quieres a cambio, Vegeta? Digo, si hipotéticamente aceptara tu ayuda…

El saiyajin volvió junto a ella y le dijo - Te sacaré de allí a cambio de que dejes de fastidiarme con lo del cachorro…

-Olvídalo - dijo ella, intentando acomodarse, pues su espalda ya comenzaba a dolerle al igual que su cuero cabelludo - Necesito saber el porqué del comportamiento de Trunks contigo… y viceversa…

-Hmn – hizo, desviando su mirada un momento -… Eso es algo normal en los saiyajins – mintió – los cachorros siempre han repelido a sus padres…

Bulma frunció frustrada. Era obvio para ella que Vegeta le estaba mintiendo - ¿Crees que me tragaré semejante historia? Pues no… Si fuera solo debido a eso, no te hubieras comportado… como lo has hecho… y me lo hubieras dicho de un principio solo para pavonearte de tus estúpidas tradiciones sangrientas.

-Hmn… - hizo volteando a verla, para luego entrecerrar su mirada "Maldita mujer astuta"

- ¿Y bien? – lo apuró ella

-No estás en posición de pedir, mujer…

-Eso ya lo sé… Pero sabes que me merezco… la verdad…

El saiyajin vio que su compañera estaba bastante incomoda y eso le comenzó a causar cierto escozor.

-De acuerdo… Te sacaré de tu ridículo problema… pero a cambio quiero a la sabandija fuera de la casa…

-No puedo hacer eso tampoco… ¿Por qué no me ayudas primero? Prometo que haré cualquier otra cosa que me pidas, pero no echaré a Yamcha…

Vegeta frunció profundo y se la quedo viendo a los ojos. "¿Por qué no quiere sacar a la sabandija de la casa? Es que acaso ¿aún tiene sentimientos terrícolas por él?... No, imposible. Me acaba de decir que me extraña... Sin embargo, debo decirle lo que ocurre y esperar que lo acepte sin más… de lo contrario no podré continuar con mi entrenamiento…"

-De acuerdo, Bulma - dijo finalmente - pero aún no he terminado contigo…

-Está bien… solo ¿quieres darte prisa? Me duele mucho la espalda...

Vegeta miró el artefacto, descubriendo que la larga trenza de Bulma estaba totalmente triturada por la presión de las piezas metálicas. Enseguida frunció en profundidad, puesto que, si destruía la máquina o si intentaba desbaratarla, le causaría un gran daño a su compañera, así que optó por lo que pensó que sería la única forma de no lastimarla. Juntó un poco de energía en su mano derecha, cortando el cabello de Bulma lo más cercano posible al engranaje.

Bulma se vio al fin liberada por lo que se llevó primero las manos a su espalda, estirándola. Pero enseguida llevó las manos a su cabellera, descubriendo que tenía las puntas chamuscadas y que de su largo cabello ya solo quedaba una triste melena.

- ¡¿Qué le pasó a mi hermoso cabello?! – exclamó bastante confundida, pero enseguida frunció y agregó, mirando enojada a Vegeta - ¿Por qué lo cortaste? ¿No podías simplemente destruir la maquina?

Vegeta se la quedó viendo un momento "¿Por qué hace tanto escándalo si acabo de hacerle un favor?… Hmn, no hace más que gritarme todo el maldito tiempo…Sin embargo, verla así de furiosa me provoca de sobremanera… ¿en qué demonios estoy pensando?... se lo tenía merecido por descuidada" A su pesar, no pudo evitar sonrojarse levemente, por lo que se cruzó de brazos y dándole la espalda, le dijo, bastante molesto - ¡Bah, deja de quejarte!… Me dijiste que te liberara, pero no especificaste cómo… Además, le hice una mejora a tu espantosa apariencia… - se giró a verla por sobre su hombro y agregó - Pero aun no comprendo cuál es tu afán de conservar al insecto ese… Su presencia me desagrada y tu insistes en ponérmelo por delante… ¿Acaso deseas que lo asesine? Porque de ser así, créeme que sería un verdadero placer…

Bulma levantó una de sus cejas al ver la actitud de su esposo, pero pensó de inmediato que el motivo de ese reclamo no era solo defender su territorio, sino que no estaba dispuesto a perderla frente a Yamcha. Sin contar ese cumplido disimulado hábilmente, que la hizo sentirse realmente bien "Vaya… ¿así que según tú me veo bonita así? Bueno, supongo que le debe recordar a cuando nos conocimos, je, je…"

Se sonrió para sus adentros y le dijo, finalmente fingiendo molestia - Bueno, tienes razón…. Supongo, que gracias por salvarme, aunque no fuera de la manera correcta… - enseguida comentó con un tono más amistoso, mientras movía su nueva melena, mirándose en uno de los paneles de acero pulido de uno de los muros - De todos modos, ya era hora de un cambio… Pero deberé ir al salón a que lo emparejen…- se giró a mirar a Vegeta y agregó - Y con respecto a Yamcha. Comprende que no es que quiera tenerlo aquí, conmigo… Lo que pasa es que no puedo correrlo de la casa, porque él me es de mucha ayuda en este momento…

Vegeta volteó a verla completamente, algo confundido - ¿De ayuda dices? – pero enseguida agregó con burla - No me hagas reír… Ese idiota no es más que un bueno para nada.

Bulma le sonrió. Su esposo seguía celoso de su amigo, lo que la hizo sentirse esperanzada con respecto a arreglar su situación.

-Es en serio, Vegeta... Verás, él me ayuda vigilando a Trunks cuando debo bajar a los laboratorios… Es que se nos escapa cada vez que puede… - terminó exclamando, mientras fruncía - ¡Es demasiado inquieto!

Vegeta no pudo evitar reírse ante la declaración de su mujer. Sabía de las escapadas de su cachorro por Bunny, y recordó que él cuando niño era igual, siempre escapando de sus tutores para poder explorar por su cuenta.

Flash Back

Vegeta, de cinco años de edad, avanzaba presuroso por uno de los largos corredores del palacio. Sabía que su tutor lo seguía de cerca. El olor del viejo saiyajin le era inconfundible, además de desagradable.

Se suponía que debía estar aprendiendo sobre historia antigua del reino, pero eso definitivamente no era del interés de su joven mente. Él esperaba comenzar pronto con la parte de su entrenamiento físico, que incluía pelear con los adultos, por lo que se dirigía a ver los combates diarios de los élites. Estaba tan cerca, a solo unos cuantos pasos de la enorme puerta que daba al espacio de luchas, cuando fue cogido con fuerza por su cola, cosa que lo hizo enfurecer.

- ¡Te tengo, joven príncipe! - exclamó Charato, victorioso.

- ¡Suéltame, viejo inmundo! – gritó, casi sin fuerzas intentando agarrarse de los adoquines que cubrían el suelo del corredor.

-Eso te pasa por descuidado… ¿Qué acaso olvidaste, joven Vegeta, que la primera regla de un élite es mantener su cola enrollada a la cintura?

- ¡Que me sueltes, anciano!

Charato comenzó a reír y luego a sermonearlo, mientras lo llevaba del rabo de vuelta a sus estudios, pero no contaba con que Vegeta era más tenaz de lo que imaginaba cuando algo se le metía en mente. El pequeño reunió todo el poder que pudo, en una esfera que lanzó a la espalda del anciano, justo donde nacía la cola, causándole una grave quemadura.

- ¡Ahhh, pequeño demonio! – gritó el viejo, soltándolo y girándose a verlo con furia.

Fue entonces que Vegeta se sonrió de manera maligna y formando rápidamente una bola de energía aun mayor que la anterior en su palma derecha le dijo - Ya no necesito de tus servicios, viejo idiota…

- ¡Noooooooo! – gritó el anciano al recibir el ataque de lleno en el torso, para luego caer muerto a los pies del niño, cuando el pasillo se oscureció.

-Te lo tenías merecido por estúpido… La segunda regla de un élite es nunca subestimar al enemigo - comentó Vegeta, girándose luego para dirigirse hacia la puerta – No eras más que un debilucho bueno para nada.

Fin Flash Back

-Ja, ja, ja… - rio Vegeta de tan solo recordar la cara de horror de su antiguo tutor al verse sorprendido por su ataque.

Bulma lo miró contrariada - ¿De qué demonios te ríes?

Vegeta prefirió no referirse a aquello, por lo que le dijo, con una media sonrisa en sus labios - Supongo que la sabandija si sirve para algo… Así que lo usas de "cachorrera"

- ¿cachorrera? – preguntó Bulma intrigadísima.

Vegeta la miró a los ojos y le contestó

-Es un término saiyajin para referirse de manera despectiva a quienes cuidan de los infantes… - le aclaró, para volver a fruncir – Pero, aun así, no lo quiero en la propiedad… "Ni tampoco cerca de lo que me pertenece"

Bulma frunció y le dijo, tratando de sonar serena - Vegeta… No voy a ceder en eso a menos que tú comiences a comportarte como un verdadero padre para tu hijo… - enseguida agregó con una sonrisa insidiosa - o quizás ¿estás celoso de la cachorrera de tu hijo?

- ¡Tsk! – chistó furioso - ¡Ni de broma! ¿me oyes? No pienso repetirlo. Eres mi mujer y debes acatar lo que yo diga… Además, estás en deuda conmigo… y el cuidado del crío es tu responsabilidad…

Bulma se molestó por las palabras tan insensibles de su esposo.

- ¡Deja de comportarte como un imbécil, Vegeta! Si yo acepté tener a tu hijo, tú por lo menos deberías poner algo de tu parte en su cuidado ¿me oíste?… - terminó haciéndole un desprecio, mientras se cruzaba de brazos.

- ¡Hmp! – hizo Vegeta, al ver la reacción de Bulma. Pero luego se calmó y agregó con un tono de severidad – A pesar de que el cachorro sea fuerte no puedo considerarlo mi hijo. No hasta que demuestre que es un saiyajin digno de su estirpe…

Las palabras de Vegeta cayeron como un balde de agua fría sobre Bulma, que enseguida se descruzó de brazos y apretó sus puños a los lados de su cuerpo, mientras exclamaba, furiosa - ¡¿Cómo que no lo considerarás tu hijo?! Eres, eres… ¡Eres un completo idiota!

-Grita cuanto quieras… - dijo Vegeta, con toda tranquilidad - Nada de lo que hagas me hará cambiar de opinión.

-No, Vegeta… ¡No puedes estar hablando en serio! - reclamó, avanzando hasta quedar a solo un par de pasos de él, comenzando a gesticular - ¡Demonios! Tú no sabes cuánto sufrí al quedarme sola con él… No tenía idea de si moriría o no en el parto, no sabía cómo alimentarlo correctamente y aún hay muchas cosas que no comprendo sobre él… Sin embargo, he llegado a quererlo como no tienes idea, cosa que me fue muy difícil por la mirada tan hostil que heredó de ti… por lo mismo te maldije en más de una oportunidad por tu abandono… ¡¿Quién te entiende, Vegeta?! …Primero me dices que no lo puedes aceptar como tu hijo porque no se parece a ustedes ¿Y ahora me dices que no lo considerarás tu hijo solo porque no se comporta como un estúpido saiyajin?

-Hmn…- hizo, analizando lo que le decía su mujer, bajando su mirada. Podía comprender lo difícil que había sido para ella convertirse en la madre de su cachorro. Pero en su planeta los machos no tenían nada que ver con los niños hasta que tenían la edad suficiente para ser entrenados y, aun así, el entrenamiento de la élite era destinado a tutores. Sin contar el asunto ese de que su hijo lo rechazaba desde aquel incidente. Aunque le pesara, él no podía hacer lo que quería su mujer. Eran tantos los motivos que no sabría por dónde empezar y cada uno de ellos solo haría que Bulma se enfureciera más y eso era lo que ahora deseaba evitar. La extrañaba y no tenían ni la más mínima intención de volver a la cámara sin antes hacer las paces con ella. Su cuerpo le pedía a gritos que la tomara inmediatamente para calmar el calor que sentía a diario desde no sabía ya cuánto tiempo, pero a pesar de ello debía mantenerse firme para evitar sucumbir ante ella y aceptar tus demandas. "Demonios, ¿Por qué me es tan difícil tomar una decisión? De tan solo tenerla frente a mí me hace dudar… ¡maldita seas Bulma!"

Como siempre su cabeza era un mar de conflictos que parecían nunca acabar.

Respiró hondo y finalmente sentenció, mirándola nuevamente - Básicamente, así es y es algo que no discutiré …Simplemente te lo estoy informando, para que no intentes forzarme a algo que sencillamente no haré…

Bulma le dio su más fiera mirada de odio, para decirle - Pues esto no se quedará así… Trunks será terrícola, pero al mismo tiempo es mitad saiyajin y siendo tu hijo deberás involucrarte en su crianza tanto como yo… ¡Maldición, Vegeta! ¿Por qué no me dices que es lo que realmente ocurre?

El hombre entrecerró un poco su mirada, pero no hizo nada más, manteniéndose en silencio. Tenía toda la intención de sincerarse, pero no lograba hacer salir las palabras correctas de su boca.

Bulma se comenzó a molestar por la poca empatía que mostraba externamente el saiyajin, por lo mismo decidió continuar, pero modificando un poco su estrategia - Vegeta… Por favor… No quiero seguir en pie de guerra contigo e imagino que tú tampoco lo deseas… Vamos. Es que acaso ¿ya no confías en mí?

El saiyajin cerró sus ojos y respiró hondo, pero enseguida su vista se desvió hacia la dirección en que sentía el ki de su hijo aproximarse. Este estaba ya muy cerca y por lo que había experimentado hace poco, sabía que el crio podría ir en su búsqueda para proteger a su madre "Maldita sea, no puedo arriesgarme a otro ataque del cachorro… Si llego a hacerle daño todo esto se ira al demonio… Tengo que convencerla de que me acompañe a la cámara, solo allí podré hablar con ella sin interrupciones…"

Volvió a mirar a Bulma y le dijo - Está bien.

Bulma lo miró esperanzada, lo que lo animó a continuar.

-Te lo diré, pero para ello necesito que vayas más tarde a la cámara…

- ¿A la cámara? Pero ¿por qué?

-No me cuestiones… Te veo allí, a la hora de la cena…

Bulma lo miró extrañada un momento "Acaso ¿me está invitando a cenar con él para reconciliarnos? Uy, qué nervios… Pero, un momento… Esto puede ser una excusa para no decirme la verdad… ¿cree que soy tonta? Seguramente este es otro de sus planes para evitarme…"

-No sé porque tanto misterio… - comentó finalmente Bulma, cruzándose de brazos, mientras lo miraba con desconfianza – Acepto tu condición. Pero espero que no sea una trampa para evadirme como lo has hecho hasta ahora…

-No hay trampa – le aclaró él, avanzando hacia la salida - Ve a la hora señalada y te lo diré todo...

Bulma se lo quedó viendo sorprendida, pero de repente frunció, recordando que a esa hora debía alimentar a su hijo. Por lo que lo detuvo, diciéndole - ¡Espera, Vegeta!… ¿Qué pasa si no puedo acudir? Es decir, a esa hora tengo que alimentar a Trunks…

El saiyajin se detuvo y se giró un momento para decir - Sé que encontrarás la forma… - enseguida recordó que tenía otra cosa que decirle a Bulma, por lo que se sonrió y le comentó - Antes de que lo olvide… No me debes una… sino dos.

La mujer lo miro intrigada

- ¿De qué hablas?

Vegeta se metió la mano en el bolsillo y dejó el radar del dragón sobre una mesa, para luego marcharse, no sin antes darle una última mirada a su mujer y decir – Deberías mantenerlo en un lugar seguro…

Bulma lo vio salir, extrañada. Aunque pensó en reclamarle por meterse a revisar su cuarto, pensó que ya no venía la caso y que no le ayudaría en nada seguir discutiendo por tonterías con Vegeta.

Suspiró y una sonrisa boba se dibujó en sus labios. Enseguida se quitó sus guantes de trabajo y aprovecho de dejar el radar en uno de los cajones de un escritorio.

-Bueno, supongo que no me queda de otra que confiar y arriesgarme a acudir a su cita… - miró su reloj pulsera y exclamó - ¡Ay, no! ¡Solo tengo un par de horas para estar lista!

Dejó el laboratorio corriendo. Era momento de ir a prepararse para una posible cena de reconciliación.

Yamcha, con Trunks en sus brazos, buscaba desesperadamente a Bunny por la casa, ya que no había logrado consolarlo. Revisó su pañal, intentó darle alguna golosina y finalmente le hizo morisquetas, las que empeoraron aún más la situación. No buscó a Bulma, porque pensó que aún estaba en los laboratorios y no deseaba molestarla, no sí quería demostrarle que podía ser un buen padre para el hijo del saiyajin.

Subió las escaleras para buscar a la señora en alguna de las habitaciones del segundo nivel. Pero al abrir la tercera puerta, se encontró con una mujer algo mayor, que realizaba el aseo.

- ¡Oh! Perdone usted…

-No hay problema… - dijo Mai, apagando la aspiradora - ¿Necesita algo?

-Este… yo… disculpe ¿ha visto a la señora Briefs? - preguntó el guerrero, meciendo al bebé en sus brazos, que no dejaba de llorar.

- ¿La señora Briefs? – preguntó algo extrañada - ¿Se refiere a la señora rubia?

-Si, ella… ¿la ha visto?

-No… Pero veo que su bebé está muy inquieto…- enseguida agregó – Si quiere le puedo ayudar… ¡Me encantan los niños!

- ¿Sabe usted algo de bebés? – preguntó con esperanza el guerrero.

-En realidad no mucho. Pero he visto como algunas señoras los tranquilizan… - respondió, quitándose los guantes y avanzando hacia Yamcha, agregó – Démelo un momento…

Yamcha le entregó a Trunks y Mai lo recibió con cuidado, comenzando a arrullarlo entre sus brazos, mientras le cantaba una suave canción de cuna, de la cual recordaba algunas partes y otras las tarareaba. Poco a poco el bebé se fue calmando, mientras no dejaba de observar a la extraña que lo sostenía. De un momento a otro se durmió contra el regazo de Mai.

- ¡Es increíble! Muchas gracias, señora – dijo Yamcha en un susurro, luego de suspirar aliviado.

Mai se mantuvo un momento más observando al bebé dormir plácidamente, pero enseguida levantó su vista y respondió suavemente - No hay de que… ¡Tiene un hermoso bebé!

-No es mío, es de una amiga. Pero oiga, si vuelvo a tener este problema la buscaré sin dudarlo…

-Oh, eso no será posible… - comentó Mai, algo contrariada – Yo solo estoy aquí por hoy.

Yamcha la miró con detención y enseguida le dijo - Pero su cara se me hace familiar… ¿En serio es la primera vez que trabaja aquí?

-Si – respondió ella, mirando también a Yamcha - Aunque ahora que lo dice, su rostro también se me hace conocido…

- ¡Oh! Debe ser de las revistas… - respondió, llevándose una de sus manos a su nuca y enseguida agregó, algo avergonzado – Es que soy un famoso beisbolista… De todos modos, muchas gracias por calmarlo…

Mai se sonrió y le entregó al niño, esperando a que Yamcha dejara la habitación para continuar con su trabajo.

Bulma llegó al pasillo donde estaba su habitación y vio pasar por su lado a un hombre con apariencia lobuna, que vestía de blanco y llevaba puestos unos guantes para la limpieza, además de guiar un carrito de limpieza.

-Este, hola… - lo saludó, algo extrañada.

-Hola – respondió el hombre, dándole una mirada cansada, siguiendo su camino con calma.

Bulma se lo quedó viendo, pero enseguida se encogió de hombros y retomó su camino, encontrándose con Yamcha que venía del fondo del corredor

-Bulma ¡Qué bueno que ya te desocupaste! – enseguida la miró con detención y exclamó alarmado – Pero ¿Qué le paso a tu cabello?

Bulma tuvo que mentirle para salir del paso - Ni te imaginas… Cuando estaba en el laboratorio hubo una pequeña explosión y por poco me quemo la cabeza… - enseguida se percató de que el guerrero no estaba con su hijo, por lo que le preguntó - … Oye ¿y Trunks?

- ¡Oh! Lo acabo de dejar durmiendo en su habitación… - acercó una mano hacia su amiga y le preguntó - ¿te encuentras bien? ¿estás segura?

-Si, no te preocupes… - le respondió alejándose un poco, para enseguida cambiarle el tema - Espero que no te haya dado muchas molestias…

-No, para nada – mintió él también – Es un niño muy tranquilo…

- ¿En serio crees eso?

-Si, se porta muy bien cuando está conmigo… - respondió el guerrero con una sonrisa.

-No sabes cómo me alegro de que no te haya causado problemas… Si me disculpas voy salir un momento…

-¿?

-Es que debo ir al salón a que me arreglen este desastre antes de la cena… - le aclaró ella.

Yamcha se sonrió.

-Me parece bien… Recuerda que tenemos una cita más tarde…

Bulma lo miró con cara de loca, había olvidado por completo lo de la salida al cine.

- ¿Qué no lo recuerdas? – preguntó extrañado el guerrero – Quedamos de ir a ver una película con Trunks...

Una gota apareció en la cabeza de Bulma - Si, es cierto… No te preocupes. Estaré lista para que podamos salir…

- Muy bien… Te veo más tarde…

-Si, je, je… - rio nerviosa - Nos vemos…

Bulma se metió en su habitación y una vez dentro, recargó su espalda en la puerta "¿Qué haré? Le dije a Vegeta que iría a verlo a la hora de la cena, pero había olvidado por completo lo de Yamcha… Tengo que idear la forma de escaparme… ¡No tendré otra oportunidad como esta para arreglar las cosas con él!"

Bunny acababa de despachar al servicio de aseo de Pilaf, cuando vio bajar a su hija presurosa las escaleras.

-Mamá… Voy al salón, regreso enseguida… - le comentó Bulma al pasar a su lado - ¿podrías cuidar a Trunks por mí?

-Si, querida… - le respondió su madre, girándose enseguida a verla - ¡Oh! Pero ¿qué le pasó a tu cabello?

Bulma cogió las llaves del pocillo de la entrada y las metió en su bolso, enseguida se llevó una mano a su melena y le respondió - Oh, esto… Es una larga historia y prometo contártela después… - enseguida avanzó hasta la puerta, pero se detuvo frente a ésta y le dijo, volteando a ver a su madre con un dedo en alto – Oye, mamá… ¿Sabes? Necesito que me hagas otro favor…

-Lo que quieras, cariño – le respondió de inmediato su madre. La peli turquesa se lo pensó un momento y finalmente le dijo - Bueno, es que es algo complicado… Y no es que sea algo muy terrible… Veamos... ¿Cómo te lo explico?

-No te atormentes, hijita… - la interrumpió, sonriente Bunny - Sabes que puedes contar conmigo para lo que sea.

Bulma le sonrió de vuelta y cruzándose de brazos se dispuso a contarle su idea - Verás… lo que necesito es que…

A la misma hora, en la cámara el sistema de gravedad se mantenía inactivo.

Dentro estaba el saiyajin, cruzado de brazos mientras observaba un punto indeterminado. Llevaba aproximadamente media hora de pie en ese mismo lugar solo meditando. Se sentía ansioso y eso no le permitía concentrarse en su entrenamiento.

-Tsk… - hizo, molesto "No sé por qué me siento así… Si solo debo decirle el verdadero motivo de todo este asunto… Sin embargo, debo admitir que es una apuesta arriesgada. El solo pensar en que debo reconocer mi actuar en esa ocasión, me hace pensar en retractarme ya que lo más probable es que ella me mande al demonio y conociéndola, intentará deshacerse de mi al costo que sea… Bah, ¡que me importa! Si no le parece, bien puede irse al mismísimo infierno con su moralidad terrícola… Además, ella sabía perfectamente en lo que se metía cuando aceptó ser mi compañera… ¡Maldita sea! Si fue ella quién lo pedía gritos…" Se sonrió levemente y relajó un poco su ceño "Si, no tengo de qué preocuparme… Pero no puedo dejar de pensar en que se ha comportado de forma muy sospechosa… Hmn, lo mejor será soltarle todo de una maldita vez. Ya veremos después… Por ahora solo debo calmarme y esperar el momento de nuestro encuentro"

Observó a su alrededor y frunció en profundidad al ver el desastre que era aquel lugar. Por todas partes había restos de robots, botellas de agua vacías y algunos envoltorios de alimentos. Se agachó a recoger un envase de agua y lo arrugó en su mano, mientras decía - De todas formas, no puedo entrenar entre tanta porquería…

Se dirigió a la consola y activó un botón de la esquina. Inmediatamente se abrió una compuerta lateral y de ésta, salió un pequeño robot aspiradora, de no más de medio metro de alto, que se dirigió de inmediato a hacer su trabajo.

-Hmn, con eso bastará… - comentó, viendo cómo se realizaba la limpieza.

Enseguida miró a un costado y vio las cajas de los robots de entrenamiento, las que se dirigió a encapsular, pero luego de pensarlo decidió dejarlas donde estaban - ¿Qué mierda me pasa? – se preguntó, extrañado - Estoy actuando como un idiota nuevamente… - se cruzó de brazos y agregó – Además, bastante tuve que soportar su maldito desorden cuando viajamos por el espacio…

Flash Back

Aún faltaba para que llegaran a Temkari. Por lo que ambos estaban en una de sus actividades favoritas. Se besaban acaloradamente en la cama de Bulma, hasta que el saiyajin se giró con la intención de quedar recostado de espaldas. Sin embargo, algo lo detuvo

- ¿? – se extrañó al sentir algo puntiagudo tras de sí. Llevó su mano a su espalda y con asombro sacó un destornillador. Se lo puso frente al rostro a Bulma y le preguntó - ¿Qué mierda significa esto?

Bulma se sonrió y le respondió - ¡Gracias! En serio creí que jamás lo encontraría…

-Este artefacto acaba de atacarme…

-No exageres – dijo tomando la herramienta, para después agregar – si te fijas tiene una forma especial… Sin él no podría terminar mi comunicador

-Aún no me respondes…

-Ay, Vegeta… Solo intenté de adelantar trabajo mientras tu dormías…

-Pudiste hacerlo en la cocina.

-Es que me dolía la espalda… y por si no lo recuerdas fue por tu culpa - se quejó ella. Él se sonrió y le dijo - En ese caso, supongo que tendré que hacer todo el trabajo…

Bulma se sonrojó e iba a abrazarlo, pero Vegeta detuvo una de sus manos y la miró de manera severa, para luego quitarle el destornillador y arrojarlo hacia un rincón.

- ¡Vegeta!

-No es mi problema que seas tan desordenada… Ya lo hallarás cuando recojas el cuarto…

-Uyy, está bien… - dijo, haciéndose la enojada, pero enseguida, usando un tono sensual y aproximando sus labios a los de Vegeta le preguntó- ¿en que estábamos?

Fin Flash Back

Se quedó un momento ensimismado en el recuero pero enseguida sacudió su cabeza al darse cuenta que había estado siguiendo el robot con la mirada de amera inconsciente -Hmn, debo buscar la forma de distraerme, de lo contrario terminaré destruyendo alguna cosa…

El robot se guardó nuevamente en la pequeña compuerta y Vegeta se sonrió al ver que su cámara estaba despejada.

-Mucho mejor… creo que ya encontré la forma de matar el tiempo.

Frunció y comenzó a concentrarse, inclinando un poco su cuerpo hacia adelante, mientras doblaba levemente sus rodillas.

-AHHHHHHHHHHHHHHH – gritó expulsando su ki, buscando convertirse en súper saiyajin.

Después de unos segundos lo consiguió, por lo que observó sus manos, para luego apretar sus puños repetidas veces y decir

– Perfecto. Ya no tengo ningún inconveniente al transformarme… Ya verás Kakaroto, quedarás asombrado ante mi poder… y después… - sonrió malignamente, pero no pudo aguantar la carcajada que salió de su garganta de solo imaginar la cara de sorpresa de su adversario – Ja, ja, ja, ja, ja…

Comenzó a entrenarse un momento transformado, pero enseguida cambio de opinión, ya que pensó que sería más practico aumentar su fuerza en su estado normal para que su transformación fuese mas poderosa.

Llegó la hora de la cena y Bulma ya no podía más de los nervios. Luego de ir al salón de belleza para que arreglaran el desastre de su cabello, se había metido en su cuarto a elegir la ropa adecuada para su encuentro con Vegeta, pero no podía decidirse si usaba algo casual o algo realmente despampanante. Sin embargo, recordó que debía fingir que saldría con Yamcha al cine, así que se decidió por una falda de mezclilla, botas y una blusa de color azul a rayas. Enseguida se maquilló solo un poco, sin dejar de pensar en que probablemente podría al fin reconciliarse con el saiyajin.

Su madre le había avisado que en veinte minutos cenaban, por lo que alistó a Trunks también, bajando luego al amplio comedor, donde la mesa estaba preparada y un delicioso aroma inundaba ese sector de la propiedad.

Apareció Yamcha y la saludó, tan cordial como siempre. Bulma notó al instante que se había vestido algo más formal de lo normal, con un traje verde y camisa amarilla "Ahora que lo veo así, me da algo de pena dejarlo plantado, al parecer se esmeró y mucho… Bueno, para otra vez será, después de todo el cine no irá a ninguna parte, lo que no puedo decir de Vegeta… Solo espero que todo resulte bien"

- Oye ¡Al parecer tu madre preparó algo muy delicioso para la cena de hoy! – exclamó el guerrero, llamando su atención.

- ¡Oh! Este, sí…- respondió Bulma, algo ida.

- ¿Te pasa algo? – preguntó Yamcha, tomando asiento junto a su amiga.

- No es nada… Creo que aún estoy algo nerviosa por lo que me pasó en el laboratorio…

- A pesar de eso, te vez muy hermosa esta noche… Aunque creo que te queda mejor el cabello largo… ¿Sabes? deberías dejarlo crecer nuevamente…

Bulma lo miró directamente para responderle - Aun no lo sé… Es que, teniéndolo así, no debo preocuparme por nuevos accidentes…

-Tienes razón, je, je… Con lo descuidada que eres no me extrañaría que te volviera a pasar…

- ¡Oye! ¡Cómo que descuidada! – exclamó molesta.

-Vamos, no te enojes, Bulma… Solo digo que debes hacer lo que consideres mejor y si prefieres dejarte el cabello corto, no me opondré, ja, ja, ja…

- ¿Y por qué tendrías que oponerte?

-Es verdad… disculpa… - respondió avergonzado - Es que me dejé llevar, je, je, je…

Justo en ese momento apareció Bunny con la comida - Ya chicos, lamento hacerlos esperar… - les dijo, comenzando a servir la cena, pero una vez todo servido les dijo, llevando un dedo a su mejilla - Por lo visto tu padre se tardará un poco más de lo habitual… No les molesta que lo esperemos ¿verdad?

-Por mi está bien… - le respondió Yamcha, mirando con codicia la comida - Pero debo decir que muero de ganas de probar los platillos que preparaste...

-Tienes razón, Yamcha…Mamá, realmente todo se ve delicioso

- ¡Oh, muchas gracias! Es que me sentía inspirada esta tarde.

Todos rieron y en eso el señor Briefs entró a la habitación - Disculpen la demora… - dijo, algo agitado, acomodando sus lentes y bajando a Tama de su hombro agregó – Espero no haberlos retrasado mucho…

-No te preocupes, querido… Apenas acabo de traer la comida…

-Qué bueno, cariño, porque muero de hambre…

Todos tomaron sus lugares y comenzaron a cenar, excepto Bulma que se dedicaba solo a alimentar a su hijo. Sus padres platicaban sobre cosas del día, pero la peli turquesa no podía seguir el hilo de dicha conversación porque su mente solo podía divagar sobre los posibles escenarios de su encuentro con Vegeta.

Yamcha la miró unos momentos, notando que su amiga no había tocado su comida, por lo que le dijo

- ¿No vas a cenar, Bulma? ¿No me digas que estás a dieta otra vez?

- No es eso… - respondió ella - Es que quiero concentrarme en que Trunks no se salpique de comida, como hace siempre …

El guerrero quedó conforme con la explicación y continuó cenando. Pero Bulma, sin querer comenzó a hacer tiritar una pierna, con nerviosismo. Ya no lo soportaba, se suponía que debía estar en la cámara y aun no podía escaparse de la cena.

Pero cuando pensaba que ya no podría acudir a su cita con su esposo, sonó el comunicador - ¡Necesito que alguien baje y más le vale que tenga una buena excusa para explicar porque la gravedad falla!

Yamcha de inmediato puso mala cara, mientras el señor Briefs se ponía de pie, para acudir al llamado de su yerno. Sin embargo, Bulma lo detuvo - Papá, no es necesario que vayas…

Yamcha se sonrió, pero le duró solo un milisegundo su alegría porque Bulma agregó - Yo bajaré a ver que hizo ahora…

- ¡Pero, Bulma! – exclamó el ex ladrón – Sabes muy bien que ese imbécil solo quiere llamar la atención…

Bulma volteó a verlo, con una sonrisa - No es para tanto, Yamcha… Solo iré a ver qué ocurrió con la cámara, para que mi padre pueda cenar tranquilo… - dejó su servilleta en la mesa y agregó, poniéndose de pie - Ah, y continúen cenando. No es necesario que me esperen…

-Querida… - la detuvo su madre y le preguntó a continuación - ¿serías tan amable de llevarle la cena al guapo de Vegeta?

-Supongo que sí… Pero si me tardo mucho, mamá ¿Podrías encargarte de Trunks? Deje un biberón para después en la nevera, solo debes calentarlo…

Yamcha se puso de pie y le dijo - Pero Bulma ¿Es que no vamos a salir?

- Lo lamento, Yamcha… - dijo, volteando a verlo - Pero todo depende de la falla que haya tenido el sistema…

- ¡Eso no es justo! – exclamó, mirándola a los ojos – Habías quedado primero de ir al cine conmigo y Trunks… ¡Eso es más importante que ayudarle a ese sicópata egoísta!

Bulma lo miró molesta, ya que Yamcha estaba siendo igual o peor de egoísta que el saiyajin en cuestión, pero enseguida suavizó su gesto. Lo que menos necesitaba en ese momento era pelearse con su amigo - No seas tan dramático, Yamcha – le dijo, intentando tranquilizarlo - Recuerda que mientras más fuerte se vuelva Vegeta, más oportunidad tendremos de vencer a los androides… - dio un suspiró y agregó – No te molestes ¿quieres?… Podremos salir en otra ocasión…- enseguida miró con ternura a Trunks y le dijo, mientras acariciaba su cabecita – Amor, mamá tiene que ir a ver al gruñón de tu padre… No le des muchos problemas a tu abuelita y a tu tío Yamcha ¿quieres?…

Le dio un beso en la frente a su hijo y se retiró.

Yamcha se dejó caer en su silla y cruzó sus brazos, evidenciando su molestia "Ni que ese desgraciado hubiera sabido que iba a salir con ella… ¡No es más que un bastardo arrogante! Maldito el día que volvió a la vida…"

Bunny al ver que el guerrero estaba molesto, intentó animarlo, diciéndole - Si tanto quieres ir a ver esa película, cariño, yo podría acompañarlos…

Yamcha miró a la señora y tratando de sonar cortés, le respondió, volviendo a acomodar sus antebrazos sobre la mesa - No te preocupes, Bunny… Se me quitaron las ganas de salir… y también el apetito.

La señora le sonrió comprensiva y continuó charlando con su esposo, mientras se cambiaba de lugar para poder vigilar a su nieto mientras comía.

- ¿Supongo, cariño, que hiciste eso que te pedí? - le preguntó a su esposo.

-Sí, querida… Por eso fue que me tardé... Me costó mucho trabajo realizar la misión que me encomendaste, je, je, je…

-Ay ¡Pero si era lo más simple del mundo!

-Eso lo dices solo porque tú eres muy convincente, amor.

-Por supuesto… ¡A mi nadie se me resiste! ju, ju, ju…

Yamcha los miró un momento y enseguida suspiró fastidiado. No entendía ni media palabra de lo que decían los señores Briefs, y por lo demás, no le importaba en lo más mínimo, ya que lo único que tenía en su mente en ese momento era el rencor y la envidia que sentía hacia el saiyajin.

Continuará…