Cuenta Regresiva: 26.280 horas.
Toda la carne a la parrilla
Bulma se detuvo a pocos pasos de llegar a la compuerta. Aun no estaba segura de lo que le esperaba tras de ésta pero ya era demasiado tarde para arrepentirse. Por lo que soltó un suspiró para tranquilizarse y avanzó hasta quedar de pie frente a la entrada "Espero que esto no sea uno de sus estúpidos juegos porque de lo contrario no se lo perdonaré jamás" No esperó más y activó el comunicador - Vegeta, abre por favor…
Inmediatamente el timón giró y la compuerta se movió a un costado, dándole a entender que podía pasar.
Ella no lo dudó e ingresó, encontrándose Vegeta a un lado de la entrada. Este parecía recién salido de la ducha, y, además, no estaba con su acostumbrada ropa de entrenamiento porque en su lugar, llevaba puesto un pantalón deportivo ancho, una camiseta gris con mangas de color más oscuro y zapatillas. Bulma lo saludó, con algo de nerviosismo, intentando sonar amistosa.
-Hola, Vegeta… Yo... vine apenas pude...
-Te tardaste… - comentó él, interrumpiéndola, mientras le mantenía la mirada.
-Pero vine ¿no? – le respondió ella con más confianza, avanzando hacia el centro del espacioso lugar junto con el carrito donde traía la comida.
-Veo que esta vez no me privaste de cenar – le respondió él, mientras cerraba la puerta e ingresaba el código - Es satisfactorio ver que comienzas a atenderme como me merezco…
Bulma dio un suspiro de fastidio - ¿Quieres empezar una discusión justo ahora? – le preguntó volteando a verlo.
-No. Pero pensé que sería bueno recordarte tus errores…
-Mira, ya estoy aquí y también tu comida... Sabes que solo vine porque me prometiste que me dirías lo que ocurre…
-Te llamé porque la cámara no está funcionando… - comentó Vegeta, mientras se cruzaba de brazos.
La mujer comprendió de inmediato que la intención del saiyajin era enfurecerla.
-No lograrás hacerme enojar… Sabes que eso no es cierto, además ¡Ni siquiera estabas entrenando!
Él desvió su mirada para decirle - Hmn, supongo que tienes razón, pero sinceramente pensé que lo habías olvidado… Por lo que infiero que tu enviaste al anciano… Ya se me hacía muy sospechoso eso de que quisiera hacerle una actualización al sistema de gravedad justo ahora… y cuando hace eso debo esperar por lo menos una hora para poder en marcha el sistema de gravedad.
Bulma le sonrió complacida y le cerró un ojo, diciéndole - ¡eres muy listo!
Esto último, a Vegeta no le hizo ninguna gracia, pues no comprendía porque su mujer había armado todo ese montaje para poder bajar a hablar con él, si era mucho más sencillo dejar el crío a cargo de alguien y ya, por lo que comentó, algo receloso - ¿Por qué simplemente no le encargaste el crío a tu madre?
Bulma se lo quedó viendo un momento, pero enseguida le respondió con sinceridad - Bueno, la verdad es que no quería que Yamcha se enterará que vendría a solo charlar contigo... Es que conociéndolo, es muy probable que se sintiera mal si le decía la verdadera razón por la que bajé…
El saiyajin entrecerró su mirada e intentó ignorar la declaración de su mujer, pero sin quererlo se sintió bastante incómodo con ello - Hmn, así que lo hiciste para no afectar los estúpidos sentimientos de tu cachorrera… Ya veo… - comentó, apartando su mirada, mostrándose bastante ofendido.
- ¿Es en serio? – preguntó Bulma ofuscada, para enseguida arremeter – Vegeta, por favor. Deja de sacar conclusiones equivocadas… Si le estoy ocultando este encuentro a Yamcha es solo porque temo que no me quiera ayudar con Trunks si se llega a enterar de que bajé por otro motivo que no fuese revisar la cámara… Lo que pasa es que estoy segura de que él cree que puede reconquistarme ahora que nosotros hemos estado alejados…
-¿y puede?
-¡Vamos! ¿Cómo puede siquiera considerar eso?
El saiyajin la miró a los ojos y frunció profundamente dándole a entender que no le creía, cosa que Bulma no pasó desapercibida y le reclamó de inmediato - Deja de pensar en tonterías ¿quieres? ¡Yamcha ya no me interesa! - exclamó dando unos pasos hacia él para preguntarle después - ¿Podríamos mejor ir a lo importante? … - enseguida le sonrió - Después de todo, por eso estoy aquí…
Vegeta se la quedo viendo, sin poder evitar que una levísima sonrisa se dibujara en sus labios "Es cierto, ahora que lo pienso no solo ella se puede beneficiar de la sabandija… Si él se ocupa del cachorro no tengo por qué hacerme cargo yo… De esa forma podría continuar con mi entrenamiento sin preocupaciones, excepto porque no me agrada para nada que un don nadie toque lo que me pertenece por derecho y aunque el mocoso sea una deshonra, es mi sangre la que corre por sus cobardes venas… Pero no puedo evitar pensar en que Bulma es una maldita manipuladora y que es capaz de cualquier cosa con tal de conseguir lo que quiere… incluyendo eso de darle falsas esperanzas al imbécil ese…"
- ¿Verdad que tengo razón? – preguntó Bulma, sacándolo de sus pensamientos.
- ¡Hmp!… - hizo Vegeta, al verse interrumpido. Decidió seguir fingiendo molestia, por lo que frunció profundo y se aproximó al carrito. De tan solo sentir el aroma que desprendía de éste, se le hizo agua la boca y había un buen motivo para ello: su suegra le había enviado su platillo favorito.
-Quiero comer antes… - dijo él, sin más.
-Y ¿Por qué mejor no me dices eso tan importante mientras cenamos?
Vegeta se la quedó viendo, mientras levantaba una ceja, haciéndose el que no comprendía, pero Bulma entendió que el saiyajin no quería compartir los alimentos con ella por lo que frunció y le reclamó - Oye, me citaste a la hora de la cena. Así que deja de hacerte el extrañado…
El príncipe, al ver que había logrado su cometido de hacerla enojar, se sonrió de lado y sacó una cápsula del bolsillo de su pantalón, la cual activó y lanzó a un par de metros de distancia. Bulma ahora lo miró sorprendida, pero enseguida se llevó las manos a las caderas y exclamó, al ver que lo que aparecía era una mesa con dos sillas.
- ¡Te gusta hacerme pasar malos ratos! – le reclamó la mujer.
Vegeta amplió su sonrisa y le respondió - Por supuesto… Aunque, contrario a lo que piensas, este mobiliario es el que utilizo a diario… Pero ya que estás aquí, supongo que puedo cenar en tu fastidiosa compañía…
Bulma se relajó al ver que el humor de Vegeta estaba mejorando, por lo que sirvió la cena y enseguida tomó asiento, mientras él se dirigió a su nevera personal, de donde sacó una botella de vino, lo que hizo a Bulma sonreírse disimuladamente - ¡Vaya! ¡Eso no me lo esperaba!... Pero no creo que sea buena idea que beba…
- ¿? – la miró confundido el saiyajin.
-Es que aún estoy amamantando y puede que le haga daño a Trunks…
Vegeta no pudo evitar levantar una de sus cejas en un gesto de incredulidad ante lo que oía - Como desees… - le respondió, retomando su seriedad de siempre - Pero dudo mucho que eso le afecte en algo al cachorro… Además, sé por tu madre que ya come solo, por lo que ciertamente ya no necesita de tu leche…
-Pero según su pediatra…
-Tonterías… - la interrumpió él – Es un saiyajin y no tiene sentido que siga colgado de tu pecho… Solo son estúpidas costumbres de ustedes los terrícolas – sentenció finalmente.
Bulma lo miró divertida, puesto que, aunque Vegeta lo negara, se le notaba que estaba al pendiente de las cosas de su hijo y de ella.
-De acuerdo… En ese caso creo que podría beber una copa…
Vegeta sonrió pensando en que había ganado esa pequeña batalla, por lo que se apresuró en abrir la botella para servir una copa, la que le entregó a Bulma mientras le decía - Aun así, debo aclararte que sigues malentendiendo las cosas, Bulma… el vino es solo para acompañar la carne...
Ella rodó sus ojos.
-Ya entendí que nada de lo que hagas esta noche será por mi causa…- comentó ella, fingiendo estar enojada, mientras le recibía el rojo licor - pero no tienes por qué ser tan desagradable.
Vegeta terminó de servir su copa y tomó asiento, comentando - Digamos que aprendí de la mejor – bromeó él. Enseguida se sentó, recostándose en el respaldo de su silla y agregó - Sin embargo, antes de que comiences a comer, hay algo que debo solicitarte…
- ¿? – lo miró extrañada Bulma, por sobre el borde de la copa.
-Me refiero a que me dejarás cenar en paz y luego charlaremos ¿de acuerdo?
- ¿Quieres que me quede en silencio mientras engulles como contratado?
-Así es.
Bulma se sonrió y le dijo, cerrándole un ojo - Eso sí puedo hacerlo a cambio de que me salvaras…
Vegeta se exaltó y la miró molesto, levantando un dedo de manera amenazante - ¡No te quieras pasar de lista conmigo! …Eso aún no lo he decidido…
Bulma se encogió de hombros, para enseguida sonreírse y decirle - Está bien… De todas formas, no perdía nada intentándolo… Sinceramente pensé que estarías con la guardia baja y que me zafaría de deberte un favor…bueno dos, según tú… - luego se puso seria y agregó - Oye, a propósito ¿por qué sacaste el radar de mi cuarto? No estarías pensando en…
Vegeta bufó y se la quedó mirando, a la espera de que guardara silencio.
-Uy, ¡De acuerdo!… me mantendré callada…- respondió ella, retomando su cara de enfado. Pero luego cambió a una de intriga cuando le dijo - Aunque debo admitir que esta reunión tan misteriosa me causa mucha curiosidad, es decir, después de cómo te trató Trunks en el jardín, es de suponer que algo muy malo pasa entre ustedes dos, porque ese comportamiento podría esperarlo de ti, lo que me lleva a pensar que en cualquier caso…
Vegeta comenzó a desesperarse, así que la interrumpió - Argg… ¡Ya cállate! ¿Me dejarás cenar o no?
Bulma le mostró su lengua, en un gesto bastante infantil y se dispuso a comer. Aunque bajo otras circunstancias hubiera desatado una buena discusión, pero de momento estaba dispuesta a cualquier cosa por saber lo que ocultaba el saiyajin.
Comenzaron a cenar y aunque Vegeta parecía calmado, no podía dejar de sentir que la ansiedad continuaba creciendo dentro de su ser, por lo que casi sin darse cuenta, comenzó a devorar sus alimentos con mayor voracidad a la acostumbrada "Demonios, tengo que decirle la maldita verdad… Hmn, por otra parte, podría convencerla de que es cierto eso de que es algo con lo que nacen los saiyajins… ¡No! Ella seguramente conoció al hijo de Kakaroto desde que nació y ese idiota clase baja probablemente no pasó por esto… Fue debido a ello que no me creyó cuando se lo dije en el laboratorio…" Miró a la mujer disimuladamente "Ahora que lo pienso, hace mucho que no cenaba en su compañía…"
Bulma por su parte, estaba bastante nerviosa, por lo que no pudo comer mucho, dedicándose mayormente a beber, para intentar tranquilizarse. "¿Por qué sigue dilatando tanto este asunto?... Si es algo tan terrible, no creo que sea peor que amenazarme con matarlo o llevárselo… él ya no es capaz de hacer ese tipo de cosas… Obviamente tiene que ver con lo que le dijo a Tights, eso de que nuestro hijo podía asesinarme al sentir cerca a su padre y es lógico, pues recuerdo que reaccionaba pateando muy fuerte cuando él se nos acercaba y no lo culpo, por la forma tan idiota en que se comportaba Vegeta… Pero, por lo demás, lo veo muy preocupado y de seguro que es porque está temeroso de responder a los ataques de nuestro bebé… Uyy, necesito saber por qué Trunks ataca a su padre de esa manera... dudo mucho que se deba a una condición de su raza, pues nunca supe que Gohan hiciera algo así con Gokú…" Bulma apuró su copa y se sintió algo avergonzada al cruzar su vista con la del saiyajin "¿Por qué me tiene que mirar así?... Mmm, ya casi se me había olvidado como tragaba... realmente es todo un espectáculo verlo comer…"
El saiyajin dio por terminada la cena, bebiendo luego un largo sorbo de vino para enseguida observar a Bulma y decirle, mientras dejaba la copa sobre la mesa - Hmn... había olvidado lo exasperante que es cenar en tu compañía.
-Y yo lo aburrido que es verte tragar como condenado a muerte… - respondió de inmediato ella, sonriendo, porque al parecer ambos pensaban en lo mismo.
- Déjame aclararte algo, Bulma… - le dijo él, volviendo a llenar ambas copas - Lo de condenado es una exageración de tu parte, en cambio nadie puede negar que eres realmente exasperante…
- ¿En serio? Pues entonces te faltó decir que además de exasperante, soy escandalosa, vulgar y…
-Torpe.
- ¡Oye!
-No podrías negarlo aunque quisieras, ja, ja, ja... No después de tu accidente de hoy, ja, ja, ja... - rio él, mofándose del aprieto en que la encontró.
Bulma a pesar de haberse molestado por el recordatorio, cambió su expresión por una de ternura al verlo reír con tantas ganas. Ya que hace mucho que no veía a Vegeta tan relajado.
…
Bunny terminó de hacer dormir a su nieto y enseguida se dirigió a la sala, llevando con ella un pequeño monitor para bebé.
Al llegar se sentó en el sillón junto al señor Briefs, quien veía una película, y dejó en la mesita el monitor mientras comentaba - El pequeño Trunks estaba realmente agotado…
-Pienso que debió cansarse cuando Yamcha lo llevó a pasear por la tarde…
-Sí, pobrecito… - comentó, mirando la pequeña pantalla del aparato, volteando enseguida a ver a su esposo - Oye, querido… ¿Cómo crees que le esté yendo a nuestra hija?
-Mmm… No lo sé. Pero pienso que bien, tomando en cuenta que aún está con Vegeta… De lo contrario ya estaríamos escuchando gritos y amenazas, je, je…
La señora se recostó junto a él y le dijo - Uyy, ¡que nervios! De solo imaginar que ellos estarán…
- ¡Cariño! – exclamó el profesor, algo espantado.
-No seas malpensado… - le regañó ella, dándole una leve palmadita en la pierna – Yo iba a decir "llegando a un acuerdo"
El señor Briefs se sonrió y respondió, mientras volvía a ver la película - Eso espero, querida… por el bien de Trunks, eso espero…
Bunny se sonrió y apoyó su cabeza en el hombro de su esposo, para poder poner atención también a la televisión.
…
Vegeta se sonrió, puesto que la conversación que estaban teniendo con su mujer le recordaba a cuando viajaban hacia Temkari. Sin embargo, ya era hora de cortar aquello, ya que, a pesar de sentirse realmente cómodo, lo que debía comunicarle a continuación no sería para nada agradable, por lo que respiró hondo y desviando un momento su mirada, le comentó, tratando de sonar lo más calmado posible - Supongo que ahora querrás saber el maldito porqué de hacerte venir aquí…
-Claro que sí, Vegeta… - comentó Bulma, mirándolo preocupada - Sea lo que sea, no puede ser peor que todo lo que ya me has dicho, incluyendo todas esas tonterías sobre que Trunks no te importa y que no lo consideras tu hijo… Sé que no es así…
-Hmn… - hizo él, algo indeciso entre aceptar o negar aquello.
Bulma se envalentonó por el silenció de él y continuó - Pero es que acaso ¿Aún no te das cuenta? Tú no eres capaz de hacerle daño a Trunks… Además, ya dejaste en claro que él era lo bastante fuerte para no hacerlo. No por nada querías llevártelo contigo…
Él frunció profundamente, pues había llegado a la misma conclusión, pero luego de lo ocurrido en el jardín de las mascotas, ya no estaba tan seguro. Por lo mismo fue franco al decirle - Te equivocas, Bulma…No debiste tentar la suerte del cachorro de esa manera… ¡Fue estúpido de tu parte!
- ¡No digas eso! – le contradijo, exaltándose un poco - Hoy estuviste con él y no fuiste capaz de hacerle daño…
- ¡Porque tú me detuviste, mujer! – le confesó él, para luego bajar el tono de su voz y agregar casi para sí mismo, mientras miraba hacia un punto cualquiera de la mesa – Hmn, de lo contrario sin duda le hubiera dado una buena golpiza al mocoso, por insolente - enseguida volvió a mirar a su mujer a los ojos y le dijo – Bulma, esto es importante y no voy a repetirlo, así que escúchame atentamente… - lo pensó un segundo, buscando las palabras correctas y entonces le soltó de una sola vez - No puedo acercarme al cachorro… No desde que estuve a punto de asesinarlos, cuando aún estabas preñada…
- ¡¿QUÉEEEEE?!... - preguntó horrorizada, no dando crédito a lo que había oído – Vegeta… Pero eso ¿Cuándo pasó?
Vegeta al ver la primera reacción de Bulma, dudó un segundo, pero ya no había posibilidad de marcha atrás, por lo que continuó - Ya no tiene importancia… Y no he acabado, así que guarda silencio…
- ¡No me digas que me calle! – exclamó, poniéndose de pie y alejándose de la mesa un par de pasos, quedando de espaldas a él – Lo que me dices es terrible… ¡Me niego a creerlo!
- ¡Maldición! – gritó él, levantándose también al tiempo que golpeaba la mesa con sus manos. Enseguida dio un suspiro de fastidio mientras cerraba sus ojos y agregó - Estoy harto de toda esta mierda, así que cierra la maldita boca y déjame acabar…
Bulma volteó a verlo con sus ojos abiertos en sorpresa y no se atrevió a decir nada más. Inconscientemente se llevó la punta de su pulgar derecho a su boca. "Ahora que lo pienso, eso debió pasar la noche anterior a cuando se desapareció y luego decidió mudarse a la cámara… ¡Claro! Allí comenzó todo esto… Pero finalmente no nos hizo daño, lo que sin duda alguna confirma que nos quiere… Pero él se ve bastante preocupado, por lo que debe haber más… Lo mejor será escuchar el resto de lo que tenga que decir… Yo tampoco deseo continuar así y estoy segura de que debe ser algo que lo complica lo suficiente como para tener que sincerarse de esta manera…"
Efectivamente, ella también estaba harta de aquella situación y quería más que nada en el mundo volver a estar en buenos términos con el saiyajin, ya que lo extrañaba más de lo que jamás imaginó, por lo que usó un tono calmado para decirle
-De acuerdo, Vegeta… - se cruzó de brazos también, y dijo – continúa… Prometo que no volveré a interrumpirte…
Vegeta se sorprendió momentáneamente por las palabras de Bulma, ya que no se esperaba que ella aceptara oír el resto de buenas a primeras, pero prefirió no darle mayor importancia a ello, ya que su atención ahora estaba en lo que diría a continuación. Así que respiró hondo, dejando caer sus brazos a los lados y desvió su mirada, comenzando con su relato
-Hmn… Cuando te dije que asesinaría a mi descendiente si éste no era fuerte, no mentía... Mi linaje y tradiciones exigen que se mantenga la supremacía de poder y pureza de nuestra raza… Debo reconocer que cuando supuse lo fuerte que sería un híbrido terrícola, no creí que mi instinto me ordenaría llevar a cabo lo que ha sido realizado por generaciones por la realeza de Vegetasei: interrumpir la vida de los cachorros que no cumplan con los estándares requeridos para gobernar – hizo una pausa y cerró sus ojos, ya que, sin quererlo, el recuerdo de aquella noche le había causado un vacío en su pecho, que lo hizo sentirse patético. Tragó saliva y continuó, alzando un poco la voz, mientras apretaba sus puños – Pero no pude hacerlo, ya que el crío incrementó su poder de pelea en un intento desesperado por defenderlos… En ese instante retomé el control sobre mi cuerpo y supe que él era lo suficientemente fuerte para perdonarle la vida… De no ser por su instinto de supervivencia, ahora estarían muertos… - volvió a verla y agregó – Es por eso que me considera una amenaza, tanto para él como para ti…
Bulma lo miró a los ojos, mientras reflexionaba sobre lo que acababa de decir Vegeta "Entonces a esto se refería cuando habló con Tights y le dijo que Trunks podía matarme desde dentro con solo acercarse… Nuestro hijo cree que su padre aún tiene intenciones de asesinarnos… Eso explica por qué se encerró en la cámara cuando regresó y por lo mismo me pidió venir aquí… Es el único lugar donde no puede detectar a Trunks ni viceversa… Pero mi hijo ya no está dentro mío y no puede hacerme daño… El verdadero problema es que mi bebé no soporta a su padre y supongo que para Vegeta debe ser muy difícil contenerse siendo un saiyajin tan temperamental… ¡Pobre de Vegeta!... debe ser horrible que tu propio hijo te rechace… Pero por culpa de su maldito orgullo no fue capaz de sincerarse antes… Hubiésemos buscado una solución juntos y no habríamos pasado por todo este suplicio…"
Esa confesión terminaba de cerrar el rompecabezas. Sin embrago, ella estaba segura de que su esposo ya no era el ser despiadado de antes, por lo que le dijo - Pero, Vegeta, aunque Trunks te ataque… ¡Tú ya no eres capaz de cometer esa clase de atrocidades!
El saiyajin sintió que algo se apretaba en su pecho al oír la declaración de su mujer, por lo que exclamó, girándose completamente hacia ella, mientras apretaba un puño frente a él - ¡No vuelvas a ponerlo en duda! Soy el príncipe de los saiyajins y actuar de manera despiadada es parte de mí, te guste o no… Eres consciente de que en mi mundo los descendientes debían cumplir con ciertos requisitos y si no lo hacían simplemente se les eliminaba - enseguida la miró con maldad, para agregar - Por otra parte, deberías estar agradecida de que les haya perdonado vida...
- ¡No me digas que debo estar agradecida! - gritó Bulma, furiosa - ¡Qué tonterías dices!... Si mal no recuerdo, tú mismo me dijiste que no sabías casi nada de las tradiciones de tu planeta.
Vegeta se la quedó viendo un momento, antes de responder. Era cierto, él hasta hace poco no recordaba casi nada de su vida en su planeta natal, pero desde que dejó que los sentimientos entraran en su duro corazón, había comenzado a tener sueños vívidos de cosas que creía totalmente enterradas en su subconsciente. Por lo que no la hizo esperar más y le dijo, fingiendo indiferencia - Nappa me lo comentó en algún momento… Aunque lo detestaba, él fue el último de mis tutores… Además, es algo instintivo de la realeza…
La peli turquesa lo miró impávida "No. Me niego a creerle... Vegeta definitivamente ya no es así. Aunque no quiera admitirlo, él no es tan malvado como la primera vez que llegó a la Tierra… De lo contrario no estaría aquí confesándome lo que hizo. Si fuera tan despiadado como dice ser, no se habría detenido y nos hubiera matado sin ningún remordimiento… Él ha cambiado, lo sé porque estoy segura de que me ama y de que también le importa lo que le ocurra a su hijo. De eso no me cabe la menor duda… Y eso de que fuera precisamente uno de sus amigotes el que se lo dijo, no es ninguna garantía de que sea verdad…" pestañeó un par de veces, recobrando un poco la compostura. Estaba muy segura de que todo no era más que un invento del subordinado de Vegeta.
- Creo que el equivocado eres tú, Vegeta… ¡Todo eso no me suena más que a un invento de ese sujeto! – exclamó, bastante confiada.
Vegeta arqueó una de sus cejas, impresionado por la conclusión de su mujer, ya que él mismo había tenido la misma impresión. Pero enseguida se enserió y le dijo - Yo también pensé lo mismo en su momento… - desvió su vista para agregar - Pero después de lo ocurrido hoy, no podría asegurar nada…
Bulma dejó caer sus hombros levemente en derrota, sin embargo, no se iba a dejar derrotar tan fácilmente. Ella encontraría una solución como fuese, ya que no era posible que Vegeta nunca más pudiese acercarse a su hijo solo por una tonta tradición saiyajin, la cual de hecho, dudaba mucho que fuera cierta. Por lo que lo pensó un momento y enseguida le dijo - Pero, aun así, cabe la posibilidad de que te haya implantado la idea en tu cabeza… ¿Qué tal si fuese eso?
- ¿Implantarme la idea? – preguntó el saiyajin, volteando a verla, mientras abría un poco sus ojos en sorpresa.
Bulma al ver su reacción, avanzó hasta quedar frente a él y mirándolo directamente a los ojos le preguntó - Vegeta, dime algo… Cuando Nappa te lo dijo, probablemente fue para intentar cambiar algo en ti… ¿recuerdas en qué circunstancias te lo dijo?
El saiyajin lo meditó un momento "Hmn… ¿Será posible?… Recuerdo que en ese momento yo buscaba la muerte, ya que no soportaba la idea de que trabajaría para Freezer el resto de mi vida… Pero ahora que lo pienso, el idiota de Nappa omitió lo de mi hermano… Tarble, a pesar de lo débil que era, no fue asesinado, sino que mi padre simplemente lo desterró el día de su nacimiento…" Entrecerró su mirada y una levísima sonrisa se dibujó en sus labios, ya que se le había ocurrido una nueva idea -Puede que tengas razón… - dijo finalmente, dándole esperanzas a Bulma. Pero enseguida la aterrizó, cuando agregó - Sin embargo, dudo mucho que pueda acercarme al crío… No tiene siquiera la apariencia de un saiyajin, sin mencionar que has hecho un pésimo trabajo con su crianza…
A la peli turquesa no le gustó para nada el tono de Vegeta y mucho menos lo dicho por él - ¡¿Qué insinúas?! – exclamó furiosa - ¿Acaso me estás culpando de ser una mala madre? No tienes ningún derecho a decirme eso… Es tu culpa por no decirme las cosas en su momento… Si no te hicieras siempre el enigmático, no estaríamos teniendo esta tonta conversación ahora…
-No intentes culparme de eso, Bulma… y no te hagas la inocente - le dijo con mofa, para luego agregar de manera despectiva - Tú y tu familia lo han malcriado de una manera casi obscena. Por lo que dudo mucho que pueda siquiera fingir ser un saiyajin…
- ¿De qué demonios hablas, Vegeta?
Vegeta frunció en profundidad y por fin se desahogó de algo que tenía guardado desde que regresó a la Tierra - Argg, si hay algo que me enfurezca más que su apariencia es que lo único que sabe hacer tu hijo es chillar y escudarse en ti ¡Es un maldito cobarde!... La mayor prueba de ello es que aprovecha de atacarme cada vez que estoy vulnerable… ¡Es inconcebible que un descendiente de la raza guerrera más poderosa del universo se comporte de esa manera!
Bulma entrecerró su mirada y le soltó con rabia- ¡Por qué es un bebé! ¡Idiota cabeza hueca!... Uyy ¡eres un tonto!... ¿Qué querías? ¡¿Qué le enseñara a matar y destruir desde que nació?! Pues olvídalo… Yo solo quiero que tenga una vida normal… No quiero que sea como tú… y por si por si no lo recuerdas, Gohan era igual cuando pequeño…
Vegeta sintió su sangre hervir cuando oyó el nombre del hijo de su rival - A eso me refiero, maldición… ¡Ustedes los terrícolas no tienen idea de cómo debe ser criado un saiyajin!
-Y entonces ¿Qué sugieres? ¿Ah? ¡Si no querías que fuera criado como un terrícola debiste habérmelo notificado!
- ¡Hmp! – hizo él, al verse atrapado ante el demoledor argumento de su esposa. Sin embargo, luego de pensarlo, una sonrisa burlona apareció en su rostro, al tiempo que volteaba levemente a ver a Bulma y le decía - Entonces hay una sola forma de solucionar esto…
- ¿Qué tienes en mente? – preguntó algo insegura de si quería oír o no la respuesta.
-No me queda otra opción más que enviarlo a otro planeta… hasta que pueda verificar su verdadero potencial…
Bulma apretó sus puños a los lados y no pudo evitar gritarle - ¡ESTAS DEMENTE! ¡NO PIENSO DEJAR MI PLANETA NATAL!
-Solo me refería al cachorro… - le aclaró él, esbozando una sonrisa ladina.
- ¡¿Qué demonios tienes en la cabeza?! ¿Cómo te atreves a pedirme que me deshaga de mi hijo? Eres un…un…
- Eres mi mujer y estás obligada a acatar mis órdenes, Bulma… Y a menos que tengas una mejor idea de cómo conseguir que tu hijo se comporte como un verdadero saiyajin, no me dejas otra opción… Sinceramente no tengo planeado quedarme encerrado como un maldito animal.
Bulma apretó sus labios evitando desatar a toda costa una guerra de gritos con el obstinado saiyajin. Estaba totalmente decidida a no darse por vencida. Debía haber una forma de cambiar el comportamiento de su hijo lo suficiente como para que no se volviera un bárbaro sin sentimientos y que tanto él como su padre se reconciliaran, sin tener que mantener a uno de los dos encerrados o fuera del planeta. pero para ello era necesario saber cómo se educaba a un saiyajin, para poder encontrar la manera de alterar levemente el comportamiento de su bebé, lo suficiente para que Vegeta lo aceptara y que Trunks no intentara atacarlo nuevamente.
Suspiró e intentó recobrar la calma - Bueno… - dijo finalmente, avanzando hasta la silla que ocupara para cenar y dejándose caer en ella agregó, mientras se cruzaba de piernas - Supongo que sabrás que es imposible que hiciera algo que nunca me comentaste… Así que mejor dime de una vez ¿Cómo se supone que debe ser criado un saiyajin según tú?
Vegeta relajó su gesto y le dijo - En mi planeta los cachorros se criaban lejos de sus padres…
Bulma al ver que él seguía con el mismo argumento, lo regañó - ¡Vegeta! Se supone que necesitamos una solución que no implique que alguien salga de la ecuación…
- ¡Tsk! – hizo contrariado. Pero enseguida arremetió - ¿Y qué demonios quieres que te diga? ¡Así era la vida en Vegetasei!… Los machos no se ocupaban de los críos hasta que tenían la edad suficiente para ser entrenados y la mayoría de las veces eso era tarea de una "cachorrera" … Además, los más débiles eran enviados hacia otros mundos…Como pasó con el idiota de Kakaroto…
Bulma prefirió obviar el comentario mal intencionado y dijo - Pero tú me contaste que viviste en el palacio y que a veces tu padre te enseñaba cosas…
-Sé perfectamente lo que dije… Pero antes de eso tuve un tutor… - luego agregó con un dejo de altanería - Además, para mi querido padre yo era su orgullo…
Bulma se sorprendió bastante al oír que se refería a su padre con cariño a pesar de saber que entre los saiyajins estaban prohibidos esa clase de sentimientos. Sin embargo, comprendió de inmediato la insinuación de Vegeta. Para su esposo, el pequeño aún no cumplía con sus expectativas saiyajinescas. Pero eso no la desanimaría y encontraría la forma a como diera lugar de que Vegeta se sintiera orgulloso de su hijo y de que éste aceptara al saiyajin como su padre.
- Si, como digas, Vegeta – comentó ella, algo molesta por lo último dicho por el saiyajin. Enseguida apoyó un codo sobre la mesa y llevó una mano a su frente, agregando - Hay que pensar en otra cosa… No es posible que esto no tenga otra solución…
Vegeta la observó con algo de incredulidad. No se esperaba ese tipo de desplante de fortaleza que estaba mostrando su esposa, por el contrario, esperaba más gritos y recriminaciones por sus declaraciones. Sin darse cuenta se apoyó contra la mesa y cruzó sus brazos, cerrando sus ojos para meditar el asunto con calma. "Hmn… No sé qué se trae entre manos, pero está actuando muy extraña, como si nada de lo que digo le molestara realmente… ¿Será por haberse convertido en madre?... No quisiera admitirlo, pero ella tiene razón… Me es imposible apartarla del cachorro. Sin embargo, mi plan de conquista del Universo la involucra directamente a ella. Sin su inteligencia y capacidad de crear tecnología me sería imposible… Aunque, por otro lado, podría dedicarme a reclutar soldados mientras el mocoso crece… Pero no sé si soportaré estar alejado de ella tanto tiempo… ¡Maldita sea! Debo encontrar la forma de que ese niño me demuestre su poder lo antes posible, de lo contrario tendré que encerrarme por un par de meses más y luego volver a marcharme… No. Yo no estoy dispuesto a auto exiliarme nuevamente, ahora este lugar me pertenece y no pienso renunciar a él… Ya tuve suficiente con la vez que estuve varado en ese estúpido planeta como para tener que seguir conteniéndome..."
Permanecieron en silencio por varios minutos, cada cual buscando una salida que no implicara asesinar o desterrar a algún integrante de la familia.
De un momento a otro, Bulma mesó su cabello en frustración, mientras exclamaba - ¡Uyy, demonios! ¡No se me ocurre nada!... – enseguida dio un suspiró y mirando a Vegeta con cara de pena, le dijo - ¿sabes? estoy cansada…
El saiyajin levantó su vista hacia la mujer
- ¿Hum?
La peli turquesa se levantó con calma de su asiento y avanzó un par de pasos hacia Vegeta, que la miraba extrañado. Luego le habló suavemente, mirándolo a los ojos, mientras fruncía levemente
- Ya es tarde y estoy agotada… De esta forma no puedo pensar en nada… - enseguida puso una mano sobre el rostro de Vegeta, gesto que lo hizo estremecerse y mirarla ahora con intensidad. "¿Qué mierda está haciendo? Acaso… ¿se está despidiendo? No puedo permitírselo… si la traje hasta acá, no fue solo para charlar…"
Bulma agregó, con una voz suave - Vegeta… No quiero perderte a ti, ni menos a Trunks, por lo que te prometo que encontraré la forma de solucionar esto ¿de acuerdo? Necesito tu ayuda, así que, si se te ocurre algo más que no tenga que ver con tus terribles tradiciones, avísame – al terminar esta última frase, retiró su mano y se dispuso a marcharse.
Vegeta apretó sus dientes mientras contenía un "No te vayas" en su garganta con ayuda de su enorme orgullo, sin embargo, ocurrió algo que le devolvió la esperanza de retener a Bulma. La mujer se quedó de pie frente a la consola y le preguntó - ¿Cuál es el código para abrir la compuerta?
-No es de tu incumbencia…
- ¿Acaso crees que modificaré algo?
El saiyajin le dio una mirada de suspicacia.
- Uyy, ¡eres imposible! - se quejó ella, mientras se daba media vuelta - Está bien, no miraré mientras lo haces…
Vegeta avanzó hasta ella, pero contrario a lo que pensaba Bulma, no abrió. En cambio, se quedó frente a su mujer y le dijo - Cierra los ojos.
- ¡No voy a hacerlo!
Vegeta levantó una de sus cejas y le aclaró - Sabes que eres tanto o más tramposa que yo…
Bulma lo miró, molesta. Pero enseguida obedeció, puesto que Vegeta tenía razón en pensar que ella intentaría averiguar el código de acceso. Sin embargo, no pudo evitar que su pulso se acelerara al sentirse completamente vulnerable frente al saiyajin.
Vegeta sonrió ladino al ver que ella hacía lo solicitado "Parece totalmente dispuesta a que la tome, puedo oír su respiración entrecortada y sentir ese delicioso aroma…" Aspiró hondo, provocando que Bulma apretara sus ojos instintivamente. Él volvió a fruncir "¡Demonios! Si no aprovecho esta oportunidad, sería un completo idiota"
Sin pensarlo más, aproximó su rostro al de la mujer y simplemente la besó.
Bulma sintió que su mundo se movía por completo, pues hacía mucho que esperaba que el saiyajin volviera demostrarle su afecto, por lo que respondió de manera inmediata, profundizando el contacto de sus bocas. En seguida llevó sus manos hacia la espalda baja de Vegeta y lo atrajo más hacia ella, dándole a entender que ella estaba total y absolutamente de acuerdo con lo que estaba a punto de ocurrir, mientras disfrutaba de la calidez que emanaba del saiyajin.
Vegeta gruñó con satisfacción al ver que no estaba equivocado, por lo que comenzó a acariciarla por sobre la ropa, lo que hizo que Bulma se estremeciera y suspirara. Ella obviamente deseaba volver a estar entre esos brazos, que ahora comenzaban a recorrerla con una necesidad casi infinita. No lo pensó dos veces y deslizó una de sus manos hacia el bulto que comenzaba a sobresalir del pantalón de su esposo, logrando que éste dejara escapar un gruñido bajo, pero cuando intentó liberar su miembro, Vegeta abrió sus ojos y la apartó de golpe, sujetándola por los hombros.
- ¿Qué demonios te pasa, Vegeta? – preguntó Bulma, bastante ofuscada por la interrupción.
Vegeta lo pensó un momento y enseguida le preguntó, no muy convencido de lo que salía de su boca.
- ¿Estarías dispuesta a tener otro hijo?
- ¡¿Qué?! – exclamó apartándose, para luego agregar frunciendo - ¡No me digas que quieres ser padre otra vez! Ya te dije que no dejaré que me apartes de Trunks…
- ¡Por supuesto que no! – exclamó él, cruzando sus brazos.
- ¿Entonces por qué me haces semejante pregunta justo ahora?
- ¡¿Cómo que por qué?! – preguntó de vuelta, cerrando sus ojos un momento para comentarle - Sabes perfectamente que tu estúpido método de anticoncepción no funciona…
Bulma al oír el argumento de su esposo, no pudo evitar carcajearse, mientras se apoyaba en la consola
-Ja, ja, ja…
-¿? – Vegeta se extrañó ante la reacción de Bulma y la observó con rabia - ¿Qué mierda te causa tanta gracia?
-Es que tú no sabes… - le aclaró ella, intentando recuperarse del ataque de risa – ¿Recuerdas cuando viajamos al espacio?
-Por supuesto que lo recuerdo – respondió algo incómodo - pero no entiendo que tiene que ver con esto…
Bulma se puso seria para hacerle también una pequeña confesión - Bueno, entonces recordarás que yo no tuve tiempo de empacar mis cosas…
El saiyajin entendió de inmediato lo que había ocurrido, por lo que exclamó - ¡Así que la loca fue quién conspiró en tu contra!
- ¡Oye! – le reclamó su mujer – ¡Es de mi madre de quien hablas!
Vegeta rodó sus ojos - Lo sé perfectamente, créeme – le soltó con burla, pero enseguida frunció y comentó - Sin embargo, debí suponer que ella estaba tras todo esto…
-Vegeta, después de todo fue tu culpa por no llevarme desde un principio… - comentó Bulma, para agregar después con algo de ternura – Aunque de haberlo hecho no me hubiera convertido en madre… ni tú en padre… Aunque sinceramente me molesté mucho con ella cuando lo averigüé… ¿Quién iba a imaginar que no empacaría las píldoras correctas y que en cambio me enviaría solo con vitaminas?… Pero la verdad es que ella no sabía que yo había comenzado a tomar anticonceptivos, por lo que no creo que lo haya hecho a propósito… Es que no me imagino que sea tan maquinadora…
Vegeta se medio sonrió y comentó con maldad - Supongo que ya no serviría de nada si la extermino… - apartó su vista un momento "Hmn…después de todo la demente de su madre terminó haciéndome un favor…", luego volvió a mirar a Bulma y le preguntó, de manera brusca - ¿Las estas tomando ahora? - Bulma lo miró extrañada un momento - Digamos que las dejé por un tiempo… - le respondió, para luego agregar con un tono seductor, mientras se acercaba nuevamente a su esposo y comenzaba a acariciarle el pecho, cerca del corazón - Pero luego de pensarlo mucho, supuse que era mejor estar preparada… por si alguna vez te decidías a volver con nosotros…
Vegeta frunció un momento, pues no lograba comprender aun porque ella se estaba comportando tan amable con él después de todo lo que le había hecho "No logro dilucidarlo… le acabo de confesar que pude asesinarla y que su hijo es una deshonra para mi raza y aun así me está tratando como si nada hubiese pasado… Definitivamente las mujeres de la Tierra están dementes…" Una epifanía lo golpeó tan fuerte como una bola de ki "No… ella sabía de esto desde antes de que yo volviera…Es por eso que se está comportando de esa manera" detuvo la mano intrusa, y la miró a los ojos, mientras entrecerraba su mirada - Acabo de comprender porque actúas más loca que de costumbre… La infeliz de tu hermana te lo contó todo ¿verdad?
Bulma abrió sus ojos en sorpresa, cosa que fue como una confirmación para el saiyajin. Pero enseguida lo desmintió - ¿Y-yo no sé de qué hablas Vegeta? ¿Mi hermana?... este… ¿hablas de Tights?
- ¡No te hagas la inocente! - exclamó, apretando un poco la mano de Bulma – ¡Por supuesto que me refiero a ella!… Esa desgraciada debió contártelo todo… Esa es la maldita razón de que aceptes tan bien todo lo que he dicho y hecho.
Bulma retiró su mano con brusquedad y le soltó - De acuerdo, ya que nos estamos sincerando. Te diré que sí… Estaba enterada del porqué te marchaste, Vegeta. Pero Tights no me lo contó… De casualidad hallé la cinta de la entrevista que te hizo…
- Mientes… - le dijo él, con sus dientes apretados, para agregar después con furia - ¡Ella debe pagar por su traición!
Bulma intentó no externalizar lo nerviosa que estaba. Debía proteger la palabra de su hermana a como diera lugar, por lo que se sonrió retadora y le dijo al saiyajin - ¡Buena suerte con ello! Si tu prefieres ir en búsqueda de una venganza ficticia contra Tights en vez de tener sexo conmigo, allá tú… Pero ni creas que te lo perdonaré si llegas a hacerle algo…
-Argg… - hizo, colocando frente a ella un puño amenazante, pero enseguida se volvió a cruzar de brazos y le respondió - ¡Hmp!... Supongo que ya no viene al caso tampoco… Tu insidiosa hermana puede continuar con su patética vida… pero no quiero volver a saber de ella "y espero sinceramente que no vuelva a aparecerse por aquí… Esa mujer sabe demasiado y no sé si pueda contenerme de asesinarla, ni de enfrentarla otra vez… ¡maldita perra traicionera!"
- ¡Oh, vamos Vegeta!… - le dijo más calmada - ¿Te das cuenta de que solo estás arruinando el momento?
- ¡Tsk! – hizo, volteando su rostro.
Bulma se sonrió y se dirigió hacia la mesa. Cogió su copa y se giró hacia Vegeta, apoyándose en la superficie mientras bebía "Por qué tiene que ser tan impetuoso… sé que con el tiempo terminará perdonándola, después de todo gracias a ella volví a recuperar la fe en él… de lo contrario hubiera sido un proceso muy doloroso volver a ver a Vegeta como lo que es realmente y no como lo que él quiere aparentar con su comportamiento tan sicótico… Por lo mismo quiero que Trunks crezca como un terrícola, a pesar de su increíble fuerza… Un momento ¡Eso es!"
Bebió un sorbo, para luego comentar, haciéndose la interesante – Creo que tengo la solución para nuestro pequeño problema…
Vegeta cambio su expresión a una de extrañeza y volteó a verla. Bulma sin mirarlo le preguntó, mientras jugaba con la copa - ¿Qué opinarías si logró que Trunks se comporte como un saiyajin?
Vegeta frunció y le ordenó de inmediato - Explícate.
La mujer lo miró a los ojos y le respondió - Bien, a lo que me refiero es que haré que nuestro hijo comience a utilizar su fuerza para otras cosas que no sean solo llorar y gatear descuidadamente por ahí… es decir, podríamos entrenarlo desde ahora… - cambió su tono a uno de regaño cuando agregó - Oye ¿No será que inventaste todo eso solo para evadir tus responsabilidades?
Vegeta le dio una mirada fingida de severidad y le respondió - ¿Y crees que me fui al espacio solo para hacer creíble mi mentira?
Bulma se lo quedó observando, comprendiendo que lo que le decía Vegeta era verdad. Él no hubiera dejado su adorada cámara por nada del mundo, además era poco probable que le hubiera mentido a Tights, eso lo sabía por su exabrupto reciente. Pensó que desde ahora las cosas solo podían mejorar, por lo que le dijo, con una sonrisa - Tienes razón… Pero ¿Crees que Yamcha quiera ayudarme con eso?
-La sabandija… ¡Ni lo sueñes, Bulma!… Tendrás que hacerlo tú misma.
- ¿Yo?
-Sí… Una vez me dijiste que sabías algo de eso que ustedes llaman "artes marciales", además es tu deber como su madre.
-Pero Vegeta – se defendió Bulma - yo no sé nada de controlar lo que los muchachos llaman ki… - enseguida lo miró con suspicacia - Además, Yamcha ya es nuestra "cachorrera".
Vegeta frunció un momento. Podía soportar que el insecto vigilara a su hijo de vez en cuando, pero no que fuera su tutor "¡Ese imbécil!... Sería el colmo de la deshonra… No puedo permitírselo". Se aproximó hacia ella y le dijo - La otra opción es simplemente encerrarme con el mocoso y ver que sucede…
-Olvídalo… No voy a someter a Trunks a un tonto experimento solo para comprobar tu nivel de tolerancia…
-Es eso o modificas ese ridículo comportamiento que tienes con tu hijo a partir de mañana…
Bulma frunció - Oye, dije que iba a entrenarlo, no que dejaría de quererlo… Además, los bebés necesitan sentirse amados por sus madres… y sus padres.
-Sigue insistiendo con eso y lo terminarás convirtiendo en un bueno para nada… - comentó dándole la espalda.
-Ya verás - le respondió al tiempo que le cerraba un ojo - Aunque no lo creas Trunks se convertirá en el saiyajin más fuerte que hayas conocido, y eso será gracias a que crecerá sabiendo de sentimientos desde un principio…
Vegeta se giró a verla por sobre su hombro y levantó una ceja, incrédulo ante las palabras de Bulma "Puede que tenga razón… después de todo gracias a esos estúpidos sentimientos me terminé convirtiendo en el poderoso súper saiyajin… Pero no le diré que estoy de acuerdo… eso sería admitir que yo también los poseo"
Bulma al ver que él no respondía le preguntó - ¿Y bien?
El saiyajin volteó completamente hacia ella. Él necesitaba dejar todo en claro en ese mismo instante, no podía esperar meses encerrado a la espera de que su hijo le demostrara su verdadero poder de pelea. Por lo mismo frunció y le dijo - Has como quieras…. Pero tu solución es a muy largo plazo…
-Oh, no había pensado en eso…- respondió con desilusión Bulma, bebiendo luego un largo sorbo de vino y agregando con sarcasmo– Gracias por mostrarme la falla de mi brillante plan… eres un pesado.
Nuevamente permanecieron en silencio. Pero Vegeta está vez comenzó a impacientarse, ya que se estaba haciendo tarde y estaba seguro de que su mujer se marcharía en cualquier momento. Sus dedos golpeteaban incesantemente, mientras sus ojos permanecían cerrados. "Maldición… Debería simplemente tomar al mocoso, traerlo aquí y hostigarlo hasta que reaccione… Pero ella no me lo permitirá, ni mucho menos me lo perdonará si llegase a matarlo… Argg, si tan solo pudiera dejarlo encerrado a él en la cámara mientras estoy fuera…" Abrió sus ojos y volteó a ver a Bulma. Ella justamente en ese momento se llevaba la mano a la boca para cubrir un bostezo.
-Hmn… - hizo molesto. Ese gesto solo significaba que su mujer pronto se marcharía y no tenía ni la más mínima intención de que eso ocurriera.
-Creo que volveré mañana… hace mucho que no bebía y creo que ya me está afectando…
-Nadie se marcha hasta que solucionemos este asunto – sentenció él.
- ¿Me estás secuestrando? - preguntó ella, despabilando un poco.
-Tómalo más bien como una extorsión… No te irás hasta que dejemos este asunto zanjado. De lo contrario lo haremos a mi modo.
-Ya te dije que no me separarás de mi hijo… Así que deja de usar eso para amenazarme que no te funcionará
-Sabes muy bien que no es una maldita amenaza…
- Lo que digas, Vegeta… - dejó la copa sobre la mesa y agregó, en un intento por molestarlo y hacer que retomaran lo que habían comenzado - Pero no obtendrás nada de mí hasta que cambies esa actitud…
Los ojos de Vegeta se abrieron un poco más de lo normal "Comprendo… ¿Así que quiere jugar?... Muy bien, jugaremos…" Volvió a mirarla, pero esta vez con una expresión de depredador - No… En este mismo instante voy a terminar lo que interrumpimos hace un momento… Así que más te vale que no intentes detenerme, porque lo haré con o sin tu consentimiento...
La peli turquesa abrió muy grandes sus ojos, al darse cuenta de que había conseguido más de lo que buscaba - ¡N-No puedes estar hablando en serio!
-Nunca he hablado más en serio en mi vida… Bulma Briefs.
Bulma sintió que las piernas le flaqueaban. Que ella recordara, Vegeta nunca la había llamado por su nombre completo, por lo que supuso que eso no terminaría bien para ella. Aunque, por otro lado, de tan solo imaginar lo que podría tener en mente el saiyajin, la había hecho sentirse bastante excitada.
El saiyajin amplió su sonrisa y dirigiéndose con toda calma a la consola, desactivó las luces principales, dejando el lugar nada más que iluminado con las luces de emergencia. Estás eran luces azulinas, que poco y nada iluminaban, excepto por la zona de salida y el baño.
Bulma no se atrevió a abandonar su lugar, permaneciendo de espaldas a la mesa mientras se sujetaba con ambas manos al borde de ésta. Enseguida vio como Vegeta se desvanecía y aparecía delante de ella, haciéndola emitir un pequeño gritito que a él le pareció bastante sensual.
- ¿acaso me temes?
-No más que tú a mi – le respondió Bulma esbozando una sonrisa victoriosa.
Vegeta bajó su vista a los labios de Bulma y no dijo nada más, simplemente la tomó por la cintura con una de sus manos, acercándola de manera algo brusca hacia su cuerpo para luego comenzar a besarla, mientras deslizaba su otra mano hacia la nuca de la mujer, como para evitar que escapara.
Ella soló atinó a poner sus manos sobre el pecho del saiyajin, mientras le daba acceso completo al interior de su boca. Vegeta al percatarse de que ella estaba receptiva a su forma de actuar, llevó la mano que la sujetaba por la cintura hacia su trasero, comenzando a apretar con fuerza medida uno de los glúteos de su mujer. Sí, porque quien estaba allí era ella, en carne y hueso, su compañera, con la que tantas veces había tenido febriles sueños, tanto dormido como despierto, esperando como un animal en celo el momento de volver a sentir el sabor de su piel y ese olor tan único que lo hacía enloquecer. Al fin estaba con ella y no tenía planeado volver a separarse de su cuerpo, no hasta saciarse completamente.
La oyó gemir, suavemente contra su boca, provocándole de inmediato una dolorosa erección que pedía ser liberada a gritos. No lo pensó dos veces para apartarse y girarla, dejándola de espaldas a él, enseguida la empujó con su cuerpo, obligándola a apoyarse sobre la mesa.
-Vegeta… - susurró, intentando girarse a verlo.
-Silencio, mujer… - le recomendó él, mientras comenzaba a acariciar los muslos de ella, hasta alcanzar el borde de la falda, todo esto sin separar su pelvis de ella - Luego me lo agradeces…
Bulma sintió que se ruborizaba hasta las orejas, por lo que volvió su vista hacia el frente, a la espera de que Vegeta actuara.
Él se sonrió maliciosamente, mientras que con sus manos continuaba su camino en ascenso, levantando desde dentro la prenda, para luego dejarla enrollada en la cintura de su mujer. Acto seguido, y sin ninguna delicadeza, bajó de un golpe la ropa interior de Bulma, haciéndola gritar por lo sorpresivo del movimiento. Él simplemente se inclinó y aspiró profundamente, al tiempo que con ambas manos separaba las nalgas de la mujer. Inmediatamente, sujetó a Bulma por la cadera con una de sus manos, mientras con la otra bajaba un poco su propia ropa. Una vez hubo liberado su miembro, lo guió con su mano libre y se hundió en la intimidad de la mujer de una sola vez.
Ella no pudo evitar que una sonora maldición saliera de su garganta, pues no se esperaba que Vegeta fuera a ser tan brusco con ella.
- ¡Oh, mierda!
Él se sonrió levemente y comenzó a embestirla, consiguiendo que Bulma comenzara a gritar con cada empuje mientras que algunas de las cosas que estaban sobre la mesa comenzaban a quebrarse estrepitosamente al caer de ésta por el movimiento.
No pasó mucho tiempo, hasta que el saiyajin se recostara sobre ella y llevando una mano por debajo de la camiseta de ella comenzó a acariciar de manera desesperada uno de sus pechos, sin dejar de penetrarla, hasta que, de un momento a otro, emitió un grito ahogado mientras se liberaba al fin en el interior de su compañera.
Ella pensó que ahí terminaría todo, pero cuan equivocada estaba. Vegeta le susurró cerca de la nuca, haciéndola estremecerse - No creas que he terminado contigo…
Efectivamente, el saiyajin se incorporó, llevándola con él mientras la sujetaba por su estómago. Enseguida se separó de su cuerpo para obligarla a voltearse, comenzando nuevamente a besarla para después bajar a su cuello, donde luego de lamerla, depositó un mordisco justo en el inició de su hombro.
-Auch… ¿por qué demonios hiciste eso? – preguntó Bulma, frunciendo levemente por el dolor.
-Hmn… porque sabes deliciosa… - respondió él, comenzando a lamerla donde la había mordido.
Ella suspiró y dejó caer su cabeza hacia atrás para dejarlo hacer, él de inmediato besó su garganta y prosiguió su camino hacia sus pechos, para lo cual de una sola vez rasgó la camiseta que traía puesta su mujer.
- ¡Vegeta!
-Guarda silencio, mujer… - le ordenó, mientras se deshacía también del brasier, rompiendo los broches.
-No puedo salir desnuda de la cámara…- le reclamó ella.
Él hizo caso omiso al reclamo de ella, levantándola por la cintura para sentarla la mesa. Enseguida la miró a los ojos con malicia, retirando de un jalón la tanga que aún permanecía colgando en uno de los botines de su mujer.
-No pienses en tonterías en este momento… - le dijo para enseguida sacarse su camiseta y lanzarla a una de las silla, volviendo enseguida a besar a su compañera para luego apartarse y agregar – Puedes usar mi ropa… así que ya no me interrumpas a menos que quieras que mantenga tu maldita boca ocupada…
Bulma lo miró sorprendida, pero enseguida lo abrazó y lo obligó a volver a besarla. Pero él no tenía en mente solo besarla, por lo que se apartó, comenzando a acariciar y lamer alternadamente los pechos de su compañera, logrando que ella se apoyara en los hombros de él, mientras lo acariciaba con sus piernas en los muslos. Una de las manos del saiyajin comenzó a descender para ir a perderse en la intimidad de su mujer, logrando que la espalda de Bulma se contrajera por el placer provocado. Continuó estimulándola, sin dejar de besar sus montes hasta que la sintió estremecerse, fue entonces que la tomó por la espalda para poder acercarla y besarla apasionadamente en los labios hasta que ella alcanzó su orgasmo. Se la quedó viendo mientras languidecía, seguro de que nunca se aburriría de ver esa expresión en el rostro de Bulma.
Luego de unos segundos la soltó, permitiendo que ella se apoyara con sus manos sobre la mesa y procedió a retirarse el pantalón y las zapatillas, comentándole - Acabas de estropear mi mesa…
Bulma se sonrió, algo somnolienta y le respondió - Mmm... Como si hubiera escasez de muebles en esta casa. Él le sonrió de vuelta y volviendo sobre ella, volvió a besarla comenzando ambos a acariciarse, buscando cubrir cada centímetro de piel del otro. Él no soportó más y deslizando el frente de su prenda, volvió al ataque entrando en ella, comenzando a embestirla con violencia.
El saiyajin no pudo evitar eyacular varias veces, saliendo de vez en cuando del cuerpo de su compañera solo para retomar el ritmo y volver a poseerla, sintiendo como ella pedía por más. De un momento a otro, la cogió por los glúteos, obligándola a afirmarse de su espalda con sus brazos y piernas, en un apretado abrazo, sin dejar de besarla.
Fue entonces que el saiyajin hizo algo que su compañera no se esperaba, poco a poco, mientras la poseía comenzó a elevarse hasta quedar a un par de metros del suelo. Bulma pensó que eso era lo más excitante que había hecho en su vida. Entre las embestidas del saiyajin y la sensación de vació no pudo contenerse más y, al cabo de unos pocos minutos, alcanzó un violento orgasmo que la hizo apartar sus labios de los del hombre por unos segundos, para enseguida recostar su barbilla sobre el hombro de su esposo mientras gemía y se aferraba a él con fuerza. Vegeta al sentir las contracciones de ella no pudo contenerse más y dando un par de embistes más, alcanzó su propia liberación emitiendo una serie de sonidos roncos producto del placer.
Permanecieron en el aire, abrazados por unos momentos, hasta que el saiyajin abrió sus ojos y la miró de soslayo, apreciando solo su melena turquesa en la penumbra. Subió una de sus manos hacia la espalda de la mujer, haciéndola reaccionar.
-Mmmmm… Eso fue… - murmuró ella, abriendo lentamente sus ojos. Se apartó del hombro donde descansaba para llevar su rostro frente al del saiyajin y lo miró a los ojos, mientras apoyaba su frente contra la de él.
-Hmn… - hizo él, cerrando sus ojos para evitar que ella escudriñara en su interior y agregó, frunciendo profundamente – No te mal acostumbres.
Ella se sonrió y se percató de que comenzaban a descender, por lo que se apartó para ver como bajaban.
-No seas así – le respondió ella sin soltarse, volviendo a verlo – Esto es lo mejor que hemos hecho… Definitivamente hay que repetirlo…
Él la miró, mientras levantaba una de sus cejas - Si tanto deseas fornicar conmigo, puedes volver mañana… supongo que podría sacrificar un momento diario de mi entrenamiento para ese menester…
- Engreído…
Una leve sonrisa se dibujó en los labios de Vegeta. Contrario a sus pronósticos parecía que ahora todo retomaba su curso, pero no quería apartarse de ella. Sin embargo, ya no debía retenerla más con él. Aunque quisiera, sabía que ella debía volver a su habitación y estar atenta a su cachorro, por lo que casi a regañadientes rompió la unión de sus cuerpos y se subió la parte anterior de su bóxer, mientras ella se quedaba de pie frente a él e intentaba bajarse la falda que tenía enrollada en su cintura.
Iba a despacharla pero recordó que había algo más que debía pedirle a su mujer antes de que se marchara, algo que era de suma importancia para la batalla contra los androides. Pensó que no habría mejor momento para decírselo, aprovechando que ella estaba con una excelente disposición a ayudarlo, por lo que se llevó las manos a las caderas y le dijo - Bulma… Antes de que lo olvide. Voy a necesitar más trajes de combate y una armadura nueva…
- ¿Qué? ¿Ya los rompiste todos? – preguntó ella, mientras se cubría su desnudo torso con los brazos.
-Así es – le respondió mientras avanzaba hacia la mesa y de una de las sillas tomaba su camiseta y se la lanzaba a Bulma, quien la atrapó con sus manos, procediendo a vestirse. Enseguida el saiyajin agregó – Y también necesito que aumentes la resistencia de los trajes…
- ¿Qué aumente la resistencia? – preguntó quedando con la camiseta a medio poner.
-Si… - respondió apartando su vista "No sé qué tan fuertes sean esos sujetos, pero deben ser aún más poderosos que el desgraciado de Freezer" volvió a ver a Bulma y le comentó - Desde que me convertí en súper saiyajin me di cuenta de que no soportan mucho tiempo mi poder y sinceramente no tengo intenciones de terminar luchando desnudo…
-Comprendo… Mañana mismo me pondré a trabajar en eso…
Vegeta se la quedó viendo, estaba seguro de que ella podría hacerlo. La científica lo miró de vuelta y le sonrió, logrando que el saiyajin se sonrojara levemente y evitara su mirada, lo que hizo a Bulma ampliar su sonrisa, pero prefirió no seguir fastidiando a su esposo, por lo que le dijo - ¿sabes? Creo que es mejor que me vaya de una vez… - Mañana tengo mucho que hacer, tu sabes Trunks, los trajes… - luego miró por los alrededores - Mmm, no encuentro mis bragas… Supongo que ya deben estar estropeadas…
Él le asintió y se dirigió hacia la consola, mientras Bulma lo seguía de cerca.
- ¿Qué crees que haces? – le preguntó cuándo encendió las luces y vio a Bulma parada junto a él.
-Oye… No seas así… Ya no tienes por qué ocultarme el código…
Él suspiró resignado y procedió a digitar en la consola, pero Bulma, al ver el código de liberación de la compuerta, se sorprendió.
- ¿Por qué elegiste ese número? – le preguntó curiosa, volteando a verlo.
-No lo hice.
-Pero ¿Cómo no quieres que me interese si lo que acabas de digitar es la fecha de nacimiento de tu hijo?
-No es cierto. Ese código me lo dio tu padre...
Bulma lo miró con suspicacia - ¿en serio? Y dime, Vegeta ¿desde cuándo dejas que los demás se metan con tus cosas?
-No se me dio la gana modificarlo…
-Por favor, Vegeta…- enseguida Bulma frunció y exclamó - ¡Dices que Trunks no te importa, pero tus acciones dicen todo lo contrario!… No eres más que un cretino mentiroso y convenen… - no alcanzó a decir nada más puesto que Vegeta la silenció, tomándola por la cara con una de sus manos, depositando en sus labios un beso brusco, para luego soltarla.
- ¡Deja de hacer eso! – exclamó Bulma, dándole un empujón que no sirvió de nada.
- ¿De hacer qué? - preguntó haciéndose el inocente, mientras le sonreía.
-Uyy… Mejor me voy de una vez… ¡Ya volviste a ser el canalla de siempre!
Él se sonrió - Deja de quejarte… Sabes que te soy irresistible.
Bulma le hizo un desprecio y se retiró de la cámara, no sin antes decirle - No te creas tanto, Vegeta… Mañana veremos quién es más irresistible para quien… - Una vez fuera le gritó para molestarlo - ¡Hasta mañana, "mi querido" Vegeta! - terminando lanzándole un beso con la mano.
El saiyajin apretó sus ojos tanto por el tono chillón como por el epíteto usado por ella para referirse a él. Enseguida cerró la compuerta y se giró a ver el desastre que era aquel lugar nuevamente, pero no pudo evitar sonreírse esta vez - Supongo que las cosas salieron mejor de lo que esperaba… No quisiera admitirlo, pero extrañaba a la escandalosa…
Activó nuevamente el servicio de aseo y mientras esperaba que este se hiciera, sacó una botella de agua. La destapó con calma y bebió, para luego volver a sonreírse al recordar lo que habían hecho con su mujer.
-Hmn…Sí. Eso hay que repetirlo… - miró hacia la compuerta y se sonrió malignamente - Pero la próxima vez no será aquí…
…
Continuará…
