holi a todos.
Esta es la segunda historia del Bebé de Rosemary.
En esta historia -diferente a la otra-, exploro otro what if.
entre los eventos que importan -los bebés-, se revelarán los flashbacks que los generan.
Para no describir todos y cada uno de los eventos del canon, por todos ya bien conocidos.
Presente, en diciembre
St. Vladimir
Montana
Y entonces... volvió Janine a su vida.
Pero con su llegada, también llegó otra mujer, una moroi.
No juntas.
¡No!, ¿no era obvio eso?
Nop, no lo era, en todo caso..
Porque Janine no parecía interesarse en ningún sexo o raza -hombre, mujer, unicornio, etc-, y eso lo demostraba tanto con su hija, como con la gente a su alrededor.
La moroi que llegó con ella -o al mismo tiempo, debemos aclarar-, era Natasha, una Lady Ozera -sip, una de ese montón-, y tía de Cristian Ozera, el novio -ella ya lo hizo oficial en el baile funesto, ese-, de Lissa Dragomir.
La misma moroi a la que le gustaban los guardianes jóvenes.
Y no era un chisme, sino que era un hecho conocido.
Algunos maliciosos iban más lejos -incluso-, al sugerir que le enviaran a -todos-, los recién graduados, para fogearlos en su manejo de las relaciones con morois.
Y era la que había propuesto a Iván Zeklos -el antiguo cargo de Dimitri, que ahora estaba muerto-, que se casara con ella, para así hacer un trío.
Con Dimitri, obvio.
Ni que decir que ambos salieron arrancando, pero en la dirección opuesta a la de ella.
Rose vio a su madre entrar en su clase, y se paró, abruptamente.
Todos parecían esperar un estallido.
Y entonces...
Caminó hacia ella, para cogerla entre sus brazos y estrujarla -haciéndola girar y todo-, hasta casi partirla en pedacitos.
Y luego la soltó, sólo porque Janine necesitaba respirar.
"¡Qué bueno que estás viva, moma!". Le dijo, sin soltarla.
"¿Por qué no lo estaría?", dudó su madre, intentando alejar sus manos trepadoras.
"Eres guardiana... y yo... vi lo que le hicieron a Arthur. Y a los otros. Se los devoraron. Vivos. Sus rostros se desfiguraron de dolor... probablemente, los dejaron con un hilito de sangre, para que vieran acercarse a la muerte, con esos ventanales rotos y la nieve entrando a borbotones... Usaron una estaca, mira".
¡Y la sacó de su propia ropa!.
Y todos sus compañeros abrieron los ojos como platos.
"¿Por qué no la entregaste?"
Y no sólo Janine -sino que todos los guardianes en la sala, y afuera de ella-, abrieron los ojos como platos voladores.
"No me la pueden quitar", y gruñó por lo bajo a Stan Alto, que intentó decir algo al respecto. "Sólo en la muerte. ¡Sobre mi cuerpo muerto!, incluso haré que me la inserten, así que tendrán que esperar a que me pudra, para conseguirla".
Y todos parecieron retroceder, ¿por qué?.
"Ésta era una guardiana desapareció hace unos 10 años, según los registros, mira".
Y le mostró las marcas, que eran como un QR de estacas.
"Ahora es la mía. Despojos de combate o algo así, supongo. Y espero que me sirva mejor que a ella, pobre", se encogió de hombros y volvió a ponerla en su sitio, para abrazar a su madre, a punto de boa constrictor.
"Me averguenzas, RoseMarie".
Pero no la empujó o nada.
Sólo lo dijo.
"Lástima. A mi no. Y no es RoseMarie, mi hoja de inscripción dice Rose Mary. Dos palabras. No una. Así que Rose".
"Vuelve a tu asiento", se rió su madre.
El guardián Alto sonreía.
Dimitri pareció relajarse al observar la escena.
Y en la puerta, Alberta tenía lágrimas en los ojos.
Janine esperaba al Guardián Alto en la sala de los Guardianes.
Quería saber qué pasaba.
Esa no era la clase favorita de Rose.
Se pasaban peleando.
Y no hubo una sola pelea, discusión o intercambio de nada.
Rose simplemente se... disolvió en la sala de clases.
Acaso... ¿alguien había amenazado a Rose?, ¿la Directora, tal vez?.
y Janine quería saberlo.
Lo arreglaría.
A golpes, si fuera necesario.
"Stan"; lo llamó, cuando él entró a la sala.
"Allá vamos ahora", masculló el guardián, sentándose con Janine, y dejando su café en la mesa.
"¿Cómo está Rose?, ¿qué le pasa? no me creo eso de una crisis de madurez, que es lo que todos intentan decirme. ¿A los 17 años?. ¡Siempre fue como un cachorrito que no quiere crecer! ¿y ahora?"
"Intenta ser -o verse-, normal, pero apenas lo logra", reconoció Stan, dando un sorbo a su café negro, "fue un poco ella, tras el accidente... pero algo le pasó afuera. Lo que fuera, la cambió. Se llevó a la antigua y burbujeante Rose. Y no fue para peor. Créeme, hasta yo prefiero a la anterior".
"¿Vasilissa lo sabe?".
"Absolutamente no. La Princesa tiene -recién-, 17 años y actúa como tal. Pero Rose... no, no le dijo ni le dice nada. Ni lo hará".
"Y... ¿crees que si quiere hablar conmigo?, ¿con su madre?".
"No lo hizo con Alberta, al regresar, ¿por qué crees que lo va a hacer contigo?, no seas ingenua, Janine. No eres la madre del año".
"Pero puedo intentar ser el apoyo que ella necesita, y ya".
"No estarás acá más tiempo para eso. Olvídalo. No lo vayas a empeorar", y tomando su café, se levantó y se fue.
"Maryem, no Mary", le dijo Janine, en un arranque de franqueza, cuando caminaban por los bordes, conversando.
Algunos tira y afloja más se requirieron, pero al final, Janine fue más tozuda y difícil de convencer que su propia hija.
Y Rose aceptó a salir a caminar con ella.
"Por mi madre -Rose-, y la de él -Maryem-. A su pedido, claro. Acá lo registraron mal, supongo. Sé que no te gusta, pero Maryem fue buena conmigo... fue mi primer cargo, en realidad", recordó, suspirando, "por un corto tiempo, al menos... pobre. Estaba enferma".
"¿Y ahora vengo a saber que... mi padre era hijo de tu cargo, mamá?, ¿quién más lo sabe, que la ultra correcta guardiana BM7 me tuvo con el moroi cuya madre ella misma guardaba?".
"Ya basta, Rose. Yo era de tu edad, o casi. Y él es un buen hombre. Y, algún día podrás conocerlo, de seguro".
"¿Es casado?, ¿o royal?".
Se interesó Rose.
El chisme sonaba jugoso.
"No a ambas preguntas. Ibrahim es... alguien complicado. Lo fue para mí y lo habría sido para tí, Rose... De hecho, Maryem me pasó algo para tí, en tu nacimiento. Debía dártelo cuándo... fuera el momento. Yo lo sabría".
Y se desabotonó la blusa, para mostrarle una cadena de plata, con dos colgantes en ella.
"Ella dijo algo curioso... que te protegería de la muerte, una vez que la vieras a la cara por primera vez... después de lo de Art... éste es el momento", y lo desenganchó de su cadena, para pasárselo. "Sólo espero que te proteja tanto del mal de ojo, como de todo mal. No lo hará de la muerte, pero podrás..."
"Magia de tierra".
Rose casi no la oía, tocando el pendiente en forma de ojo.
Abrió los ojos y pareció intentar oler la magia a su alrededor.
¿Son para verte mejor y para olerte mejor, alguien?.
"Viktor Dashkov intentó algo con esta magia y después, casi mató a Lissa... pero la siento diferente. Como si se enroscara en mi mano... ¿tiene de Espíritu, también?".
La miró, confusa.
"¿Así la llaman?", y Rose asintió, sospechosa. "Maryem era... como Vasilissa", susurró Janine, en una vocecita.
Entonces Rose lo supo.
Como si lo hubiera sabido siempre.
Ambas siempre parecían poder esquivar los golpes, el peligro, y la muerte.
"¡Fuiste su SK!. Ella te trajo de la muerte, como Lissa lo hizo conmigo".
No había necesidad de decir más.
De pronto, parecía que muchas cosas cuajaban.
Porqué Janine intentó separar a Rose de Lissa -o al revés-, pero la magia actuaba de imán, en ambas.
Ya no tenía a Maryam para hablarlo, y él no lo comprendería... del todo.
Y Rhea le rogó -en un momento-, que no las intentara separar, para llevarse a Rose a otro extremo del mundo.
A St. Basil.
"Cuando supe del accidente, supliqué a todos los Dioses que no hubieras muerto... ", se echó a llorar, "y luego Alberta me dijo que estuviste al borde de la muerte, pero que caminaste fuera de ella. Y lo supe".
Tragó aire, e intentó respirar normalmente.
"Algunos muy versados decían que ese vínculo era un don, un regalo que compartían un moroi y un dhampir, de por vida. Algo que los uniría... Maryem lo veía así. Ella nunca lo dudó. Pero yo sí. Porque...".
"¿Por qué?".
"Porque... ¡oh, es tan complicado!", y se revolvió el pelo, molesta por no encontrar las ideas adecuadas.
O las palabras.
"Mira. Cuándo se crea un SK, queda bajo el alero mágico de su usuario", y Rose asintió.
Lo comprendía, al dedillo.
Pero, ¿qué más había al respecto?.
"Ese SK lleva consigo una magia diferente a la usual. NO la puede usar como un moroi usa la suya, pero es como si formara parte de su ADN. Tanto, que si el SK tiene un hijo, ese hijo hereda ese ADN modificado... y queda bajo la protección del mismo usuario. Así que, aún con la muerte de Maryem, tú estabas vinculada a nosotras. A mí realmente, su SK".
"No entiendo mucho".
"Yo venía más seguido, ¿verdad?", y Rose asintió, frunciendo el ceño. "Luego vino el accidente, y ese vínculo que tenías conmigo se rompió, pero tú estabas viva, igualmente. Y sólo había una explicación a ese... fenómeno de percepción".
"Que me volví SK, y no con tu usuaria".
"Servicio Eterno. Moriste protegiendo a Lissa. Pero volviste por su accionar".
No era una pregunta.
Y Rose asintió.
"Yo pagué mi deuda con Maryem, Rose", le dijo urgentemente, casi en susurros, y apretando sus manos en torno al nazar azul. "Es algo que, aunque no lo creas, puedes hacer, y libera al SK de quedar vinculado para siempre, aún en caso de que el usuario muera".
"¿Vinculado a qué, si muere el usuario primero?".
Se atemorizó, ¡había tanto que no sabía!.
"A la muerte misma. A la tierra -como un Earthbound-, a las sombras".
"Anna", susurró Rose, entendiéndolo al fin.
El vínculo la llamó y ella no pudo soportarlo.
Y se entregó a él.
Muriendo.
"Anna Fyodorovna no pagó esa deuda en vida. Entonces, ¿Cómo la pago?, ¿qué tengo que hacer?".
"Primero, ambas deben hacer el acuerdo, libre y espontáneamente".
"Pero...".
"Óyeme, Rose. Tú y ella aún no lo son, ¿por qué?".
"Porque... ¿no tenemos 18 años?, ¿la edad legal afecta?, ¿cómo?".
"Porque han sido criadas y formadas en torno a ellas. Sus propias mentes lo creen así. Y dicen que, cuando sean mayores de edad...".
"Entonces 18 años de ambas. Ok. ¿Qué más?".
Presionó.
¡Oh, le interesaba!, y de sobremanera.
"El acuerdo dice algo así. Cambia según los contrayentes, que deben hacer un ritual mágico. Un contrato mágico, si lo prefieres. Que así como el usuario -en forma consciente o inconsciente-, te dio de sí y te trajo a la vida, tú has de darle de tí, lo que más te cueste y de lo que llegue a depender tu vida".
"Eso no me gusta, ¿acaso eso no es...?".
"De ese ritual viene lo que ahora se dice en los pocos funerales de guardianes que se pueden realizar".
"Servicio Eterno, se los pagará Dios".
Dijo Rose, amargamente.
"Mamá, ¿qué debiste darle a Maryem?, ¿de qué dependía tu vida?".
"A tí, Rose. Maryem me pidió que le diera un nieto -una niña, de preferencia-, que ella pudiera criar como su sucesora en la magia. Aunque fuera dhampir, la magia SK en mí le haría... perceptivo. Yo debería dar a luz un bebé y ella lo criaría. No le negaría mi maternidad, pero yo lo podría criar".
"¡Oh, por Dios!", se aterrorizó Rose, comprendiendo todo su mundo en un instante.
La ausencia de su madre.
El dolor que sentía con Lissa.
Las voces en sus sueños.
Las siluetas tristes fuera de la academia, cada vez que miraba.
Era Maryem.
Siempre Maryem.
Llamándola.
O quizás llamando a su madre, de vuelta a la muerte.
"Nunca prometas algo que después no puedas cumplir, Rose. A las guardianas no se nos enseña de maternidad. Pero, cuándo te llevé en mi vientre y te di a luz, supe que... preferiría morir mil veces a perderte. Aún cuándo Maryem murió, el contrato no podía romperse. Así que lo asumió tu padre, y decidió que St. Vladimir -y no St. Basil, más cerca de mi ubicación, para entonces-, era lo mejor para tí. Él podría haberte enviado a un orfanato o abandonarte en una comunidad Keeper. O regalarte. Pero no lo hizo. E incluso, cargó el nazar con su propia magia. Y eso -la magia de tu propia sangre-, afinará tus sentidos mientras más lo uses. No sólo los percibirás. Los sentirás. Los verás venir. Los olerás. Un segundo puede salvarte la vida. A mí ya me ha salvado".
"Sigues siendo SK, gracias al contrato", comprendió.
Y caviló en hablar con ella.
Tenía un secreto. Y Lissa no lo sabía.
Así que su madre podría saberlo.
Debía saberlo.
"Hay algo que debes saber. Por nuestro vínculo SK, nadie más debe oírlo, mamá", y Rose le apretó las manos.
Janine asintió, y sacó un pañuelo de entre su ropa, que ató sobre sus manos.
"Ahora puedes hablar libremente", este nudo nos protegerá, incluso de la compulsión de espíritu.
"Algo me pasó en Michigan, que fue nuestra primera parada seria. Me sentí muy mal. Tuve que ir al médico. Lissa los compelió para que me atendieran sin riesgo... yo estuve embarazada, mamá. Y no de un moroi. Y tuve un aborto inicial, sin saberlo".
"¡Rose!", se horrorizó su madre.
Primero por lo del embarazo, ¡15 años!, pero después...
"¡Eso no puede ser!".
"Lo mismo dije. Pero la única vez que alguien estuvo así de cerca... fue un dhampir. De mi clase, ¿ok?. No fueron más que jugueteos tontos. Se calentó y se frotó y lo empujé. Pero igual, sus soldaditos encontraron a mi huevito... y yo pedí que le hicieran un estudio".
"¿Un aborto... inicial?", dudó Janine.
Y Rose recordó las palabras de Maryem... especialmente una niña.
Y una niña nació.
¿Acaso su madre también tuvo una pérdida, previa a ella?.
"Estaba en el proceso, por eso me sentía tan mal. Ya... se habían desprendido del útero".
"¿Y qué...?".
"¿Qué dijeron?, que eran gemelas vitelinas. Se fagocitaron mutuamente, al parecer. Tenían un gen que llamaron x, por parte de ambos padres. Y una enzima que fallaba. Que es la que... las obligó a soltarse y a devorarse entre ellas".
"¿De cuánto...?".
"Casi dos meses, supongo. No llegué a los 3 meses. Es lo único que sé".
"Las dhampirs comenzamos a percibir los embarazos pasados los 4 meses", recordó Janine, "seamos o no guardianas. En los primeros meses son demasiado pequeños y se ocultan, pero a los 4, se pegan la crecida y ¡zas!, embarazo a la vista", sonrió, recordando. "Entonces, es una falla enzimática por ese gen x... que debe ser el moroi".
Susurró, frunciendo el ceño.
"Vasilissa no lo sabe, ¿verdad?".
"¡No!".
"Y que siga así. Estarás en el más mortal peligro si se llega a saber. No quiero saberte yegua de cría, Rose, atada a una cama, pariendo", bajó la voz, "o peor. Que te usen para experimentar. Quizás, sería bueno que... ¿usaras alguna forma de control de natalidad?".
"No puedo usar las químicas, o me bloquean la enzima. De hecho, no sé cuándo podré renovar la receta. Lissa cree que es por lo que me tuvo enferma. La doc sospecharía, si le pido esa receta".
"Yo me haré cargo, Rose. Siempre hay médicas afuera que ayudan a las dhampirs a... no tener hijos si no los quieren. Acudiré a alguna, para tu receta... ¿entonces?, ¿condón y condón femenino?, por ahora. ¡Oh!, siempre llevo de esos conmigo".
Nunca se sabe cuándo puede saltar la liebre, ¿eh, Janine?.
"Rose. Tienes 17 años. La sexualidad te sale por los poros. Vive tu juventud con cuidado, pero no dejes de vivirla".
Y Janine la abrazó muy fuertemente, temiendo lo peor para su futuro.
"Y si... me necesitas, sólo llámame. Voy a estar allí... No te perderé otra vez, Rose. Contrato o no".
"¿Palabra de brujas?", y Janine sonrió.
Las SK lo eran, en cierta forma.
Brujas.
"¿Otra...? ¿en qué me convertiré, me pregunto ahora?, nací para ser una bruja, pero ahora...".
"Vrăjitoare, Rose. Las nacidas con esa magia son Vrajitoares. Y difieren de las SK y de los usuarios. No hay demasiadas de ellas, y se vigilan mutuamente".
"¿Entonces, qué soy ahora?".
"El futuro, Rose. El futuro".
