Cuenta Regresiva: 26.280 horas.
Sal de ahí.
Eran pasadas las doce de la noche y Yamcha no podía pegar ojo.
Luego de la cena, se había instalado en la sala a ver la televisión, mientras esperaba a que regresara su amiga, pero al cabo de un rato se comenzó a aburrir por lo que decidió que lo mejor sería ir a dormir e interrogar a Bulma al día siguiente sobre lo ocurrido.
Pero una vez recostado en su cama, comenzó a darse vueltas, pensando en qué podría estar pasando en aquella cámara que hiciera que Bulma se demorara tanto en salir. Después de lo ocurrido en el jardín esperaba lo peor por parte del saiyajin, pero por otro lado sabía que su amiga era la única capaz de dominar a ese sujeto. Se sentó en la cama y mesó sus cabellos intentando dilucidar el enigma, pero solo llegaba a la conclusión de que Vegeta probablemente se estaba aprovechando de ella, haciéndola trabajar solo por el gusto de tener la atención de ella.
Sus dientes rechinaron y sus puños se apretaron, sintiendo como esa habitación se hacía cada vez más pequeña, por lo que no aguantó más y se vistió con la intención de ir a esperar a Bulma cerca de la cámara.
Caminó lo más rápido que pudo por los pasillos hasta llegar a la escalera que llevaba a los niveles inferiores pero cuando estaba por descender los gritos de Bunny llamaron su atención.
-Yamcha, querido ¡Al fin te encuentro! – exclamó Bunny, vestida con su bata y sus rulos.
- ¿Ocurrió algo? – preguntó preocupado.
- ¡Oh! La verdad es que sí… - respondió para luego agregó con angustia - ¡Necesito que me ayudes!… Es algo de suma importancia…
Yamcha miró a Bunny y luego el pasillo, dudando en ayudarla o no.
-Si, seguro… creo que tengo un momento…
-Uy, ¡qué bueno! – dijo colgándose del brazo del guerrero, obligándolo a tomar el camino contrario - Lo que ocurre es que nos quedamos sin pañales para mi lindo nietecito y necesito que vayas por más…
- ¿Qué? Pero es que yo…
- ¡Oh! Eres tan amable…- lo halagó, comenzando a avanzar - ¡Vamos date prisa! Trunks no puede quedarse desnudito toda la noche.
Yamcha asintió y solo se dejó guiar hacia la salida…
...
Bulma se sonrió mientras oía como se cerraba la compuerta, enseguida se giró y comenzó a avanzar dando brinquitos de felicidad por el pasillo. Sin embargo, se detuvo de golpe y observó por encima de su hombro "¿Eh? Me pareció oír algo…"
Volteó completamente sobre sí y llevó su mano a su pecho con alivió al ver que se trataba de Tama.
-Casi me matas del susto…- susurró. "¡Gato tonto!... De todas formas, será mejor que me comporte, no vaya a ser que Yamcha esté por ahí…" Suspiró y llevó las manos a su espalda mientras continuaba avanzando, pero no pudo evitar volver a sonreírse de manera pícara "¡Ay, pero no puedo evitar sentirme en las nubes!… Aunque por un momento pensé que me dejaría ir sin más… Pero soy más lista que ese terco saiyajin y no puede negar que mis encantos femeninos le son irresistibles, je, je, je… Bien, ya que está todo solucionado, solo debo lograr que Trunks comience a demostrar lo fuerte que es y que entienda que su padre no quiere dañarlo realmente… eso sí que será difícil…"
…
Yamcha manejaba su deportivo por el centro de la cuidad, mientras despotricaba contra su suerte.
-Maldición… - dijo en voz baja, para después apretar el volante y exclamar, mientras miraba atento a todos lados de la calle - ¡No doy con ninguna tienda o farmacia abierta!... No sé cómo se pueden quedar sin pañales tan pronto, si hace tan solo dos días vi llegar el pedido de mercadería… pero pensándolo bien, ¡ese niño es una máquina de hacer popo!
Luego de un par de vueltas más al fin encontró lo que buscaba en una tienda de una gasolinera. Así que realizó la compra y volvió lo más rápido que pudo a Capsule Corp. Encontrándose con Bunny en la entrada de la casa, quien lo esperaba ansiosa con Trunks en sus brazos.
- ¡Gracias, querido! No sé qué hubiera hecho sin ti… - le dijo la señora, recibiendo el paquete de pañales de manos del guerrero.
-Disculpa, Bunny… - preguntó Yamcha, algo indeciso - ¿sabes si Bulma ya se desocupó?
-Oh, creo que se fue a dormir… estaba realmente cansada la pobre…
Yamcha se sonrió amargamente y se despidió de Bunny, tomando rumbo hacia su habitación. Tenía ganas de saber que había hecho tardarse tanto a su amiga, pero su salida había demorado más de lo previsto.
Entró a su cuarto y se desvistió con desgano, para enseguida dejarse caer en su cama. Miró hacia la ventana y observó la cortina, que se mecía suavemente por la brisa nocturna, mientras pensaba "Es como si el destino me jugara en contra, alejándome de Bulma cada vez más… Quiero creer que las cosas entre ellos están mal, porque, aunque ella me diga que lo ama, sé que Vegeta ahora la ignora y se dedica solo a su entrenamiento… Además, es a mí a quién ella le coquetea cada vez que estamos juntos y eso solo me demuestra lo necesitada de afecto que está… Ese maldito solo se casó con Bulma para restregármelo en la cara, de eso estoy seguro… Lo único que le importa a ese bastardo es volverse más fuerte para matar a Gokú… Me gustaría mucho hablar con ella y saber que la demoró tanto, pero no puedo… Espero que no se hayan reconciliado… pero no puedo preguntarle eso. Lo mejor será seguir fingiendo como si nada pasara y ver cómo se comporta Bulma… Además, ya casi se termina el tiempo de ese saiyajin… Disfruta mientras puedas, Vegeta…"
Cerró sus ojos e intentó dormirse pronto, para poder continuar entrenando al día siguiente y actuar como el "tío Yamcha", hasta que todo esto acabara.
…
A la mañana siguiente, Vegeta despertó un poco más tarde de lo habitual. Al abrir sus ojos vio el enorme emisor de gravedad del techo y una sonrisa ladina se formó en sus labios. "Hmn… Nada mal… realmente necesitaba esto…" pensó, mientras dejaba que las imágenes de la velada se colaran en su mente. Se sentó y con una de sus manos ordenó un poco su cabello, dirigiendo su mirada inmediatamente a la mesa que había quedado sin encapsular "Aun puedo sentir su aroma… y sus gritos".
Sin dejar de sonreír se levantó y al pasar por el lado de la mesa vio que, cerca de las patas de una de las sillas, estaba la braga desaparecida. Frunció un momento y usando solo su dedo índice, envió una pequeña descarga de energía, pulverizando al instante los muebles. Continuó caminando con toda calma hacia el cuarto de baño, para comenzar su día. Al terminar, se lavó las manos y mojó su rostro, para después mirarse en el espejo, mientras pensaba "Hmn, ella sabía el porqué de mi exilio y aun así me dejó sufrir solo por darse el gusto de vengarse, obligándome a sincerarme con ella ¡Maldita astuta!… Por suerte este asunto finalmente está zanjado y podré poner toda mi concentración solo en lo que debe preocuparme, mientras ella se ocupa del crío… Es una hembra terriblemente obsesiva y obstinada, lo que sin duda hará que cumpla con lo que me propuso… Eso me recuerda que yo también tengo asuntos que atender al respecto…"
Se sonrió ladino y salió con rumbo hacia la consola. Una vez frente a ésta, activó el comunicador
-Profesor… Necesito que vengas a la brevedad.
-Bajo enseguida, muchacho – le respondieron.
Esperó pacientemente por algunos minutos, hasta que oyó que se activaba el comunicador de la puerta
-Buenos días, Vegeta... – lo saludó el señor Briefs, desde fuera.
El hombre se aproximó a la consola y abrió la compuerta. El profesor ingresó, junto con un carrito de viandas, comentando - Mi esposa aprovechó de enviarte el desayuno … Dime ¿para qué me necesitas está vez? ¿Se te acabaron los robots?
El saiyajin volteó a verlo con una media sonrisa - No se trata de eso… A decir verdad… hay un par de cosas que necesito…
El doctor Briefs se acomodó sus gafas y lo miró a la espera de sus indicaciones. Vegeta lo miró serio y le preguntó - ¿Quedó algo del material que trajimos del espacio?
-Sí, Vegeta… Lo tengo en el laboratorio… ¿Para que lo quieres?
-Hmn… ¿Cree que sea el suficiente como para recubrir otra habitación?
-Bueno… - le dijo el profesor mientras lo pensaba – Tal vez una menos extensa que esta… pero sí. Hay suficiente…
El príncipe se sonrió nuevamente – La habitación que necesito recubrir es la del cachorro...
…
Bulma, por su parte, despertó con el llanto de su bebé.
-Mmm… Ya voy Trunks… ¿Dónde se mete mamá cuando la necesito?
Miró la hora y se dio cuenta de que eran pasadas las nueve de la mañana, por lo que hizo un amague de levantarse, pero notó que le dolía todo el cuerpo. Fue entonces que recordó lo que había ocurrido la noche anterior y una enorme sonrisa se formó en sus labios.
-Es cierto… - dijo, saliendo finalmente de entre la calidez de sus sábanas y poniéndose su bata de levantar, agregó yendo hacia la puerta - Debo hacer los nuevos trajes para Vegeta y comenzar con el entrenamiento de Trunks.
Salió de su cuarto y se apresuró en llegar al de su pequeño. Lo encontró llorando agarrado de los barrotes de la cuna.
- ¿Qué pasó? ¿Extrañabas a mamá? – le preguntó, mientras lo cogía en sus brazos.
El pequeño dejó de llorar y se aferró a los pechos de su madre.
- ¿Así que tienes hambre? Eso lo solucionaremos en un momento… pero lamento informarte que ya no habrá más de éstas para ti…
El labio inferior del pequeño comenzó a asomarse, amenazando con hacer un berrinche. Bulma frunció levemente y le dijo - Está bien, pequeño chantajista… Pero de hoy en adelante tendrás que ir diciéndoles adiós.
Trunks la miró a los ojos, no comprendiendo mucho de lo que decía su madre.
La mujer se sentó con él en brazos, en un sillón cerca de una ventana y procedió a alimentarlo, mientras oía a lo lejos algunos gritos de Yamcha, que seguramente se debían a que estaba practicando en el jardín.
-Mmm… Tu Tío Yamcha está entrenando, al igual que tu papá… Ambos deben volverse muy fuertes y estar listos para enfrentarse a los tipos malos… Solo espero que todo salga bien y que nadie muera en combate… ¿Sabes Trunks? Hoy tú también comenzarás con tu entrenamiento… No será como el de ellos, pero supongo que te hará bien un poco de ejercicio…
Unos minutos después Bulma volvió a su cuarto y se bañó junto con su bebé, para después bajar a la cocina, donde se encontró con su madre
-Buenos días – los saludó Bunny - ¿Cómo amaneció mi nietecito hermoso?
-Muy hambriento, como siempre… - respondió Bulma, acomodándolo en su sillita.
Bunny les sonrió y le sirvió el desayuno a su nieto, mientras Bulma se servía un poco de jugo.
-Aquí tienes, Trunks… Un delicioso y nutritivo desayuno ¡solo para el bebé más lindo del mundo!
Bulma sonrió y tomó asiento, al tiempo que preguntaba - Oye ¿y papá?
-Oh, hace un momento lo solicitó tu esposo… - le respondió su madre - Al parecer hoy se despertó tarde…
Bulma bebió un sorbo y enseguida comentó, haciéndose la interesante - Así que el "señor orgulloso" está de haragán hoy… ¡Que extraño! ¿no crees?
Bunny no aguantó y se acomodó al otro lado de Trunks, miró a Bulma y le dijo, ansiosa - Ay, Bulma querida. No puedes engañar a tu madre… ¡Cuéntame de una vez! ¿Cómo te fue anoche?
-Mmm… - hizo ella, como indecisa, pero enseguida puso sus ojos babosos y no se pudo contener al exclamar bajito - ¡Me fue excelente!... – enseguida le cerró un ojo a su madre - No puedo darte los detalles, pero puedo decir que las cosas entre nosotros están muy bien…
-Oh ¡Cuánto me alegro! – exclamó Bunny dando un pequeño aplauso con sus manos. Pero enseguida se llevó un dedo a su mejilla y le preguntó – pero entonces ¿Por qué Vegeta no salió a desayunar?
Bulma se la quedó viendo un momento, antes de responderle - Oh, eso… Bueno, lo que ocurre es que hay un pequeño inconveniente…
Bunny notó la preocupación en el tono de voz de su hija, por lo que preguntó - ¿Qué ocurre? Espero que no sea nada grave, querida…
Bulma miró a su madre, dudando entre decirle o no, pero finalmente soltó - Lo que pasa es que Vegeta no puede acercarse a Trunks…
- Pero ¿por qué no? – insistió la rubia.
La peli turquesa soltó un suspiro antes de responder - Lo que ocurre es que Trunks lo rechaza... No lo quiere, mamá… Es por eso que intenta atacarlo cada vez que lo encuentra con la guardia baja…
Su madre le dio una cálida sonrisa y obviamente una solución - Oh, pero eso se arregla fácil, querida… Solo deben pasar más tiempo juntos… Es normal que Trunks lo desconozca ¡Si casi no se han visto! Digo, con lo ocupado que ha estado el pobre de Vegeta preparándose para esa pelea… - Bulma apoyó su rostro en una de sus palmas, mientras le decía con desgano - Mamá, si todo fuera tan sencillo…
Su madre pestañeó un par de veces extrañada, pues para ella parecía algo muy simple de solucionar, pero no le dijo nada a su hija y la dejó que terminara de desayunar.
Bulma cogió a Trunks, disponiéndose a abandonar la cocina pero su madre le preguntó extrañada, al ver que su hija salía hacia el pasillo en vez de ir al jardín.
- ¿No se lo dejarás a Yamcha?
-Más tarde mamá… Hoy comenzaré a entrenar a mi bebé…
- ¿A entrenarlo? ¿para qué? – preguntó Bunny, aún más confundida, pero enseguida llevó sus manos a sus mejillas, exclamando horrorizada - ¡No me digas que Trunks también peleará con los malos!
- ¡No! ¿Cómo puedes siquiera pensar eso, mamá?... – exclamó Bulma - Lo que pasa es que debo ayudarlo a que aprenda a controlar esas fuerzas enormes que tiene…
Su madre le sonrió, comprendiendo enseguida que eso había sido una sugerencia de su yerno.
- ¡Oh! Me alegro mucho, querida… Pero ten cuidado ¿quieres?...
-Sí – asintió - Nos vemos más tarde, mamá… - se despidió Bulma, saliendo finalmente y tomando curso hacia el jardín de las mascotas.
Bunny se la quedó viendo marcharse, para enseguida comenzar a recoger las cosas de la mesa, mientras una leve sonrisa se dibujaba en sus delgados labios.
…
Pasaron unos días, durante los cuales Bulma continuó puntualmente yendo a ver a su esposo, pero ya no acudía a la hora de la cena, sino que esperaba a que Trunks estuviera dormido y que su amigo se hubiera retirado a su habitación, lo que, por lo general, ocurría luego de una leve conversación sobre pasar tiempo juntos, cosa a la que Bulma se negaba argumentando que o estaba muy ocupada o muy cansada. Para su desgracia Vegeta no volvió a repetir el acto de levitar mientras tenían sexo a pesar de que ella se lo solicitó varias veces, pero, dejando aquello de lado, aprovecharon cada encuentro para entregarse el uno al otro como si no hubiese un mañana.
En cuanto al entrenamiento de su pequeño, Bulma lo llevaba cada día puntualmente después del desayuno al jardín de las mascotas, Animándolo a treparse a algunas rocas y árboles, además de dejarlo jugar con algunos animales, cosa que antes no hacía por temor a que le ocurriera algo, pero pensó que Vegeta tenía razón en que ella lo había estado sobre protegiendo más allá de toda lógica, pues su hijo no era solo un bebé terrícola, sino que era un saiyajin y como tal, debía aprender a utilizar sus dones desde pequeño y qué mejor que hacerlo bajo su atenta vigilancia. Por otra parte, aún no lograba encontrar un material tan resistente como deseaba para los nuevos trajes de combate solicitados por Vegeta, pero trabajaba en ello gracias a la ayuda de Yamcha, que continuaba entrenando por las mañanas y por las tardes vigilaba a Trunks. Pero lo que no sabía Bulma era que su amigo había comenzado a sospechar de sus supuestos proyectos, ya que ella siempre tenía alguna excusa para no quedarse a platicar con él por las noches, además de postergar indefinidamente cualquier salida con él. Podía casi presentir que su amiga le ocultaba algo, a pesar de algunos comentarios que le hacía de vez en cuando, dándole a entender que tenían cierta lejanía con el saiyajin debido a su confinamiento.
En cuanto a Vegeta, él había incrementado sus horas de entrenamiento, pensando en la proximidad de la batalla. Para ello había decidido disminuir sus horas de sueño. Sin embargo, y contra su voluntad, tuvo que admitir que su concentración había mejorado bastante desde que había recuperado a su mujer. Aunque todavía le molestaba no poder salir de la cámara con libertad, la sola idea de desplegar su poder ante los guerreros de la Tierra lo hacía no solo sonreírse, sino que carcajearse a mandíbula batiente, haciendo su encierro más llevadero.
…
Esa tarde, Bulma continuaba trabajando en su laboratorio con la esperanza de al fin encontrar una aleación aún más resistente, por lo que ingresaba datos sin cesar a su ordenador, dirigiendo su vista de vez en cuando a un listado que tenía junto a ella impreso en varias hojas computacionales "Esto está muy complicado… la vez anterior fue más sencillo ya que solo debía replicar una muestra… Creo que no sería una mala idea hacer trajes para los muchachos también. Después de todo, necesitarán una protección extra. Sobre todo, si considero que todos ya han sido revividos por Sheng Long ¡No pueden volver a morir o de lo contrario no podremos revivirlos!"
Hizo un alto en su trabajo y se cruzó de brazos un momento "Sin embargo, no puedo dejar de darle vueltas a eso que dijo mamá… ¿sería posible que Trunks acepte a su padre con solo pasar más tiempo con él?" Sacudió su cabeza alejando la idea y volvió a teclear "¿en qué estoy pensando? Si ya vi de lo que es capaz Vegeta cuando Trunks lo ataca… "
El monitor en ese momento le arrojó la cantidad de doscientos setenta y ocho, volviéndola a la realidad.
-Mmm… - hizo, acercándose a mirar más de cerca los números que brillaban en amarillo entre otros verdes de la pantalla. Enseguida chasqueó sus dedos y exclamó – ¡Qué bien! ¡Eso es a lo que llamo un buen número!
Justo en ese instante se abrió la puerta e ingresó a la oficina su madre con una bandeja repleta de refrigerios
-Cariño, te traje una merienda…
-Gracias, mamá, pero pensaba en subir pronto…
-Ay, no es ninguna molestia… - le respondió, dejando las cosas sobre otro mueble - Además, Trunks salió hace un momento a dar un paseo con el joven Yamcha, así que no tienes por qué preocuparte… Dime querida ¿En que trabajas ahora?
- Estaba buscando materiales para confeccionar un nuevo traje de combate para Vegeta… Pero ¿a qué no adivinas?… ¡al fin los encontré!
-Oh, ¡Eso lo hará muy feliz!... - frunció un momento - Bueno, dentro de lo que cabe… - enseguida volvió a sonreír -Hijita, no te quito más tiempo… ¿Te aviso para cenar?
-No. Voy a subir un poco antes para cambiar a Trunks…
-Ay, no te preocupes, Bulma. Yo lo haré por ti.
Bulma aceptó de inmediato - Gracias, mamá. Eres muy amable.
-Sabes que me encanta cuidar a mi nietecito... – se dirigió a la puerta y agregó - Te veo más tarde, querida… y tu solo preocúpate de terminar tu proyecto.
Bulma vio como salía su madre y su vista se dirigió de vuelta a su ordenador.
-Bien ¡Comencemos!
Presionó un comando e imprimió lo necesario para recolectar sus materiales.
…
Yamcha acababa de llegar al parque con el pequeño Trunks. Había visto cierto movimiento en la casa y prefirió evitarlo, ya que, si no era Bulma ni su padre quien estaba causando ese ruido, pensó que probablemente era Vegeta el que se había aventurado a salir y él, sinceramente, no tenía ganas de encontrárselo.
Sacó al pequeño del coche para que jugara en el arenero, cerca de unos juegos infantiles que a esa hora estaban vacíos. Enseguida volvió y se sentó en una banca, mientras dejaba su cabeza apoyada sobre una de sus manos "Bulma cree que no lo sé, pero estoy seguro de que me evita para ir a verse con ese desgraciado por las noches ¡que arreglos de la cámara ni que nada! No son más que mentiras… Pero no puedo hacer nada, después de todo es su esposa y dice amarlo, pero me duele demasiado pensar en que ella se entrega cada noche a ese bastardo… ¡Ay Kami Sama! ¿Qué puedo hacer para no sentir este dolor?"
De repente oyó que alguien le hablaba.
-Hola…
Yamcha levantó su vista extrañado, encontrándose con los oscuros ojos de una muchacha de cabello verde y largo.
- Disculpa ¿Puedo sentarme?
-Sí, claro – respondió el joven, dándole espacio.
La chica se sentó junto a él, acomodando su falda con sus manos y dejando su bolso a un lado, para luego decirle - ¡Es una suerte que te haya visto!
Yamcha la miró extrañado y preguntó - ¿U-una suerte?
La chica dio un suspiró y se animó a continuar - Lo que pasa es que… - luego desvió su mirada hacia el frente y agregó – es que te veo todos los días cuando voy de regreso a casa y siempre estas marchándote del parque solo con tu bebé… Por cierto, mi nombre es Ivy.
-Yo soy Yamcha... y el no es mi bebé – respondió él, mirando enseguida a Trunks - Es de mi amiga… lo que ocurre es que ella trabaja por las tardes y yo le ayudo a cuidarlo… – dijo casi en un suspiro.
La muchacha frunció levemente - No pareces muy contento con ello… ¿Por qué lo haces?
-Bueno… Es que… - dijo, dudando un momento entre decirle o no a la muchacha - No. Olvídalo…
- ¡Vamos! Prometo no decirle a tu amiga – le dijo ella, cerrándole un ojo.
Yamcha le sonrió.
-Puede ser… Pero no sé si sea correcto que te lo diga… Es que es complicado…
-Bien. Si no quieres decirme no importa… Pero te vez muy desanimado… - Ivy cambió su semblante a uno más alegre y le preguntó - ¿Qué te parece si te invito un helado? Eso siempre me anima…
Yamcha la miró y esbozó una pequeña sonrisa - Si, gracias…
La muchacha le sonrió y fue a comprar a un carrito cercano, mientras Yamcha la miraba "Ella es muy amable y muy linda… Sé que no debería, pero no me haría mal un poco de compañía mientras… Ay, cuando dejará de dolerme lo que siento por ella…"
-Ten… - le dijo la muchacha cuando regresó, extendiéndole un helado - espero que te guste de fresa…
-Gracias… - respondió Yamcha, recibiendo el cono.
Conversaron de muchas cosas, sobre el trabajo de la muchacha y sobre los tiempos de jugador de él, pero, luego de un par de horas, Ivy miró el reloj que estaba en un claro del parque y le dijo a Yamcha
-Oh, ¡vaya! Se me fue volando la tarde… - comentó poniéndose de pie, para luego voltear a ver al guerrero y decirle - Lo he pasado muy bien contigo, Yamcha… Pero debo marcharme porque debo madrugar mañana...
- ¿Te veré de nuevo? – preguntó el guerrero, imitándola.
Ella le sonrió.
-Si te quedas hasta más tarde en el parque, es probable… Siempre paso por aquí de camino a casa…
-Bueno, yo no vengo muy seguido, pero podría arreglarlo… - respondió él.
-Entonces es una promesa… Adiós, Yamcha.
-Hasta pronto, Ivy… y gracias por el helado y por la compañía...
La muchacha cogió su bolso y se marchó, regalándole una cálida sonrisa, mientras que el guerrero de la cicatriz se la quedaba viendo con cara de bobo…
-Si que es muy linda ¿No crees Trunks? – preguntó al niño, sabiendo que él no le respondería.
El pequeño se lo quedó mirando un momento, pero enseguida sus ojitos comenzaron a pesarle y restregó uno de ellos, para luego dar un enorme bostezo.
-Si, es mejor que volvamos con tu mamá… ella debe estar preocupada… Pero debes saber que esa muchacha solo es una nueva amiga y que no tiene nada que ver conmigo ¿me entiendes? - terminó cerrándole un ojo al niño.
…
El príncipe llevaba varias horas de intenso trabajo, cuando se activó el comunicador, oyendo de inmediato la voz de Bunny
- Vegeta… Te traje una merienda…
Él se lo pensó un momento y decidió que sería bueno parar para comer, después de todo había desayunado muy temprano y ya tenía algo de hambre.
-Hmn… Ya le abro – respondió.
Se aproximó a la consola de mandos y digitó el código de liberación. Apenas se abrió la compuerta ingresó Bunny, pero esta no venía sola.
-Mira, Trunks… Aquí es donde entrena tu fuerte y guapo padre…
Vegeta abrió sus ojos como platos e instintivamente retrocedió un paso.
- ¡¿Por qué demonios trajo al mocoso?!
-Bueno, la verdad es que Bulma me dijo que tu lindo hijito te rechaza y pensé que sería una muy buena idea que comenzaran a pasar tiempo juntos… Así que aproveché de robármelo un momento para que viniera a verte…
- ¡No lo quiero aquí!
-Pero ¿qué cosas dices, Vegeta?... Mira él tiene muchas ganas de estar contigo…
Contrario a lo dicho por la rubia, Trunks había comenzado a llorar, mientras su abuela avanzaba hacia el saiyajin.
Vegeta, por su parte y sin notarlo siquiera, había comenzado a elevar su ki, solo consiguiendo que el bebé llorara con aun más fuerza, haciendo que sus oídos comenzaran a doler.
- ¿Qué no lo entiende? ¡No lo quiero!... – exclamó, aún más molesto prosiguiendo a amenazarla, mientras una gota de sudor bajaba por su sien - ¡Si se aproxima un paso más voy a matarlos a ambos!
Bunny sonrió - Oh, vamos, querido… - dijo, dando un par de pasos más hacia el saiyajin – Será solo un momento…
-Tsk… - hizo, dándoles la espalda y cruzando sus brazos sobre el pecho – Ya le he dicho que no me interesa ese crío, así que lárguese de una vez…
-No seas así… Solo debes relajarte y verás que él te aceptará sin problemas…
- ¿Relajarme? – preguntó volteando a verlos por sobre su hombro - ¿De qué demonios está hablando?
-Los bebés son muy sensibles a los cambios de humor de las personas a su alrededor… - le aclaró Bunny, intentando hacerse oír por sobre los berridos de Trunks - Si estás alterado, obviamente que tu pequeño se alterará también…
Vegeta frunció en profundidad.
-No me interesa – Le dijo finalmente, procediendo a encerrarse en el cuarto de baño, mientras pensaba "Maldita loca… ¿cree que con solo relajarme se solucionara esto? Argg, me tiene harto con sus cosas…"
…
Bulma al fin había terminado con sus llamadas, por lo que decidió subir a ver a Trunks.
-Seguramente llegó agotado y Yamcha lo llevó a dormir como aquella vez – comentó, mientras apagaba su computadora.
Abandonó los laboratorios y se dirigió al cuarto de su bebé. Pero en el corredor se encontró con su padre
-¿?... Hola, papá… Oye, ¿sabes si Yamcha regresó con Trunks?
-Si, pero creo que ahora mi nietecito está con tu madre…
Bulma iba a ir buscar a su bebé, pero una idea cruzó por su mente "Mmm, podría aprovechar de ir a darle la buena noticia a Vegeta…"
Se dirigió de inmediato hacia la cámara. Una vez allí, activó el comunicador - ¡Vegeta! ¡Te tengo muy buenas noticias!
El saiyajin deshizo su transformación, tomó una toalla y se la puso sobre los hombros. Enseguida se dirigió hacia el comunicador y ladró - Más te vale que sea urgente… Estaba a la mitad de algo importante…
Bulma frunció extrañada un momento, ya que hacía mucho que Vegeta no le respondía tan maleducadamente y lo increpó - Oye ¿Se puede saber por qué estás de malas?
Vegeta apretó su mandíbula. Si estaba de mal humor, pero además de la interrupción, era también por el episodio ocurrido con su suegra solo hace unos momentos. No quería enojarse con Bulma pero aun se sentía tensó, Aun así abrió finalmente la compuerta para ver que quería su mujer.
-Hmn… ¿Qué quieres, Bulma? – le preguntó, parándose en la entrada como evitándole el paso.
Ella le sonrió y le dijo, con coquetería - Bueno, yo venía a avisarte que al fin di con los materiales perfectos para tus nuevos trajes…
Vegeta levantó una ceja, sorprendido "¡Vaya! Pensé que le tomaría por lo menos un mes" - ¿Ya los hiciste? - le preguntó interesado.
-No aun, pero…
-Entonces no es importante… - comentó Vegeta volviendo a ponerse muy serio al tiempo que comenzaba a cerrar la compuerta, pero Bulma se lo impidió, sujetando la misma y reclamándole enseguida- ¿Qué te pasa? ¡Es una excelente noticia!
El saiyajin realmente no estaba de humor, cada día quedaba menos para la batalla y debía aprovechar de entrenar cada minuto que tuviera disponible, por lo que la miró a los ojos y le dijo, con la clara intención de echarla - Excelente noticia sería que ya los tuvieras listos… ¿Necesitas algo más? Porque creo haberte dicho hasta el cansancio que no interrumpas mi entrenamiento a menos que desees unirte a él… Cosa que por tu atuendo dudo mucho…
Bulma ahora sí que se molestó - ¡Oye! ¿Por qué mierda estás actuando así? ¡Cuando estás con ese humor no hay quién te aguante!
- No estoy distinto de otros días… Pero tú ¿no podías esperar hasta más tarde? - terminó preguntándole con brusquedad, consiguiendo que Bulma se enojara aun más y le gritara - ¡Claro que podía esperar! Pero creí que te alegrarías por ello, no que te comportarías como un imbécil…
- ¡Tsk!… En vez de venir a fastidiarme deberías estar aprovechando tu tiempo en controlar al mocoso…
-Sabes muy bien que eso lo hago por las mañanas… - le dijo, cruzando sus brazos bajo sus pechos - No soy tan fanática como otro… Y su nombre es Trunks, no mocoso…
- ¡Hmp! - hizo él, algo contrariado, para después arremeter – Aun así, no deberías estar perdiendo el tiempo… Busca que más hacer en vez de venir a molestar…
- ¡Eres un cabezota! Ni creas que vendré más tarde… - le gritó, dándole la espalda y dando unos pasos por el corredor.
- Mejor ¡Así podré entrenar tranquilamente al fin!
- ¿Qué dijiste? – preguntó ella con sus dientes apretados, volteando a verlo.
-Lo que oíste, Bulma… - le soltó con arrogancia.
-Uyy ¡ESTA BIEN! – exclamó ella, apretando sus puños a los lados de su cuerpo - ¡avísame cuando se te haya pasado lo idiota!
- ¡PERFECTO!… ¡Y tú cuando se te haya pasado lo inoportuna! – exclamó él, cerrando la puerta en las narices de su mujer, mientras pensaba "Maldición, dos interrupciones en un día es demasiado… ¡Malditas hembras terrícolas!"
Bulma bufó y volvió sobre sus pasos hacia el nivel superior de la propiedad, sin dejar de despotricar en contra del saiyajin - ¡Estúpido Vegeta!… No es más que un maldito ególatra egoísta… Siempre ha sido igual, no le importa nada más que su estúpido entrenamiento y volverse más fuerte… La única vez que fue capaz de comportarse medianamente decente fue cuando no podía entrenar… - llegó al pasillo del primer piso - De acuerdo, si no quiere que lo moleste, así haré, pero después que ni crea que vendré a buscarlo… ¡idiota malagradecido!
-Oye, Bulma… - la llamaron desde el corredor.
- ¡Oh! Yamcha… - exclamó volteando hacia su amigo.
- ¿Te encuentras bien? – preguntó con preocupación el guerrero.
-Sí… - respondió algo molesta, acomodándose un mechón tras la oreja - Es que Vegeta a veces me saca de quicio… - prefirió cambiar de tema y exclamó - Oye ¡Qué bueno que llevaras a pasear a Trunks!
- ¿En serio? Bueno, yo pensé que le haría bien salir al parque…
- Muchas gracias, Yamcha… De verdad, no sé qué haría sin ti…
Estás últimas palabras animaron al guerrero.
-No tienes nada que agradecer, je, je – respondió llevándose una mano a su nuca, algo avergonzado - enseguida miró a su amiga y le dijo - Oye ¿crees que podríamos charlar hoy después de la cena?
Bulma lo miró un momento, antes de contestar - No lo sé… Es que como sabes, estoy haciéndole unos ajustes a la cámara y es importante que los haga cuando Vegeta no la está ocupando… Además, tengo mucho trabajo atrasado en la compañía… y está eso de aquel proyecto secreto que te mencioné la otra vez…
-Mmm, eso lo entiendo, pero por favor dime que lo pensarás…
-Prometo avisarte apenas termine con eso ¿de acuerdo? – le respondió ella cerrándole un ojo de manera coqueta.
-Está bien… Oye ¿vienes a cenar?
-Si, pero primero voy a ir por Trunks y a darme una ducha… Te veo después.
-Claro – respondió él, viéndola alejarse. Pero no pudo evitar pensar en que su amiga nuevamente había estado en compañía del saiyajin, sin embargo, se había animado a preguntarle sobre pasar un momento juntos al oírla reclamar en contra de éste. Ahora estaba más seguro de que las cosas no marchaban tan bien entre ellos, pero aun así debía ir con cautela.
…
Un poco más tarde, al finalizar de cenar, Bulma se puso de pie para tomar a Trunks y llevarlo a dormir, cuando su madre la detuvo - Querida… Has estado tan atareada… Deberías tomarte un descanso, yo me ocupo de hacer dormir a mi nietecito…
Bulma la miró intrigada un momento, pero no le pareció tan mala idea, ya que así podría darse el lujo de tomar un relajante baño e irse a la cama más temprano. Ya que, como estaba peleada con Vegeta, no tenía nada más que hacer que dedicarse tiempo a ella por fin.
- ¿Sabes? Tienes razón, mamá… Definitivamente necesito un respiro - le respondió, entregándole a su bebé.
- ¿Por qué no salen a divertirse con el joven Yamcha?… - dijo Bunny, acomodando a Trunks en su regazo – Han estado muy ocupados y deberían ir a distraerse un momento…
Bulma miró con cara de loca a su mamá, mientras Yamcha no desaprovechó la oportunidad
- ¡Es una gran idea!… ¿Qué dices Bulma? Por la salida que me cancelaste…
-Este… Yamcha, no creo… Awwwwmmm - bostezó ruidosamente, llevándose la mano a la boca para cubrirse, agregando después con ojos somnolientos – Perdona, pero es que en serio estoy agotada…
Yamcha se la quedó viendo, pues a él le parecía que ella estaba bastante animada, hasta antes de que bostezara. Por lo mismo, se animó a insistir - Vamos, será solo un momento…
Sus padres la miraron expectantes, mientras movían su cabeza afirmativamente.
-De acuerdo, Yamcha… - aceptó finalmente la peli turquesa - Pero solo un momento. Mañana debo levantarme muy temprano.
El guerrero se sonrió y se puso de pie, para decir - Entonces ¿Qué estamos esperando?... – enseguida miró a Bunny y al profesor y les dijo - Muchas gracias por la comida… Con permiso…
Salió de la habitación seguido de su amiga y una vez estuvieron en el corredor, ella preguntó
- ¿A dónde iremos?
-Pensaba en que podríamos ir a ver una película…
-Oh, entonces déjame ir por Trunks… - dijo ella, deteniéndose.
-Pero si Bunny se ocupará de él… Vamos, Bulma… - insistió, poniendo cara de súplica.
En eso pasaron por detrás de ellos el señor Briefs con Trunks en sus brazos y Bunny llevando el carrito con la cena de Vegeta.
-Ve, cariño… - dijo la señora - Te servirá para relajarte…
-Si, nosotros cuidaremos a este hermoso pequeñín… - agregó su padre.
- ¿Qué dices? – preguntó Yamcha al ver que tenía el apoyo del resto de la familia.
Bulma lo miró frunciendo, al darse cuenta de que no podría escaparse tan fácilmente.
-Está bien, pero no iré a ver ninguna película… Saldremos a beber algo y volveremos enseguida…
- ¡Gracias! – exclamó el guerrero con una enorme sonrisa.
…
Se activó el comunicador de la cámara de gravedad y Vegeta detuvo sus ejercicios, cayendo pesadamente bajo su peso aumentado por la gravedad.
-Querido, abre… te traigo tu cena… - le solicitó Bunny.
Vegeta frunció y preguntó, bastante molesto - ¿Qué? ¿No se suponía que hoy estaría listo lo que le solicité al profesor?
-Oh, no es eso… Lo que pediste está listo, solo falta instalar algunas cosas…
Él rodó sus ojos, con fastidio - No me diga que el anciano está decidiendo donde poner un maldito aparato de música…
-Ay, Vegeta… ¡Qué bromista!… No. Me refería a los muebles…
Justo en ese momento se escuchó un balbuceo.
- ¡¿Trajo al mocoso otra vez?! – preguntó, casi horrorizado.
-Si, tú sabes… él necesita estar con su padre…
- ¡Le especifiqué claramente que no lo quiero aquí!
-Pero es que no tengo con quien dejarlo… además, tu lindo hijito aun no quiere dormir…
Vegeta sintió un tic en su ojo derecho al oír que su suegra seguía refiriéndose de forma tan vergonzosa de su crío - ¡Hmp! – hizo furioso - ¿Por qué no lo deja con la perezosa de su hija?
-Pero, querido… Si tú mismo dijiste que mantuviéramos a Bulma ocupada hoy…
Vegeta se maldijo en ese mismo instante por haber solicitado aquello.
-Argg… ¿y la sabandija?
- ¿Sabandija?
- Sí. El insecto rastrero ese que su hija utiliza a su antojo.
- ¡Oh, Te refieres al joven Yamcha!… Bueno, él es quien mantiene ocupada a nuestra Bulma…
El saiyajin sintió que su pecho se contraía, como hace mucho no le pasaba. Sus cejas casi se unen en una sola, mientras sus puños se apretaban a los lados de su cuerpo. Sus dientes chirriaron y sintió como la ira recorría todo su cuerpo. Bulma, "su mujer", estaba a solas con el único humano sobre la tierra al que precisamente no quería cerca de ella, ni mucho menos a solas. Estuvo tentado de preguntar dónde estaban, pero presintió que la respuesta a esa pregunta lo haría molestarse aún más "¡Maldita sea! Debí ser más específico y decirle a ese estúpido viejo que la mantuviera ocupada en el laboratorio…"
Resopló, buscando calmarse, llevándose una mano a la frente mientras controlaba su respiración y resistía la tentación de salir a buscar al par. Una vez listo, cruzó sus brazos y le dijo a Bunny – De acuerdo ¡Deje la comida y llévese al mocoso!
-Pero Vegeta…
- ¿Qué no me oyó?
No hubo más respuestas por parte de Bunny, por lo que Vegeta supuso que por fin le había obedecido "Argg, lo único que saben hacer es fastidiarme… Pero en cuanto a Bulma, ya verá… esto no se quedará así. Le dije que no desperdiciara el tiempo y lo primero que hace es salir a pasear con el insecto ese…"
Espero un par de minutos y apagó finalmente la gravedad. Enseguida abrió la puerta y asomó primero su cabeza, para cerciorarse de que efectivamente la mujer se había alejado con su crío. Acto seguido, cogió el carrito y simplemente lo entró, volviendo a encerrase.
…
En un restaurante en el centro de la cuidad.
Bulma y Yamcha acababan de llegar, sin embargo, apenas entraron ella lo arrastró a la barra. El joven estaba sonriente por haber conseguido salir con su ex novia, además Bulma se notaba bastante ansiosa, lo que atribuyó a que necesitaba olvidarse del saiyajin un momento.
-Me alegró mucho que aceptaras salir conmigo… - comentó el guerrero, tomando asiento.
-Sí… - le respondió ella, sin sentarse siquiera - que bueno ¿verdad?… - enseguida miró al hombre que estaba tras la barra y lo llamó - Hey, ¿nos atiendes?... Queremos una cerveza y un… - volteó a ver a su amigo de nuevo - ¿Qué quieres un jugo, una gaseosa, café o qué?
-Bulma… - llamó su atención Yamcha, tomándola por el brazo, algo preocupado - ¿Qué haces?...
-Si, disculpa… - volvió a hablarle al hombre – a mi amigo traígale un jugo de naranja…
Yamcha la soltó, mientras fruncía levemente mientras le decía - ¿Qué te ocurre?... Yo… Creí que saldríamos a relajarnos y charlar un momento.
-No. Yo dije que vendríamos por un trago y eso es lo que hacemos, Yamcha…
Su amigo se la quedó viendo, pasmado, al tiempo que el barman les entregaba lo que pidieron. Enseguida reaccionó al ver que efectivamente le servían un trago con alcohol a Bulma
- ¿Una cerveza? Pero Bulma… ¡Tu aun estás amamantando!
-Ay, Yamcha… Te preocupas demasiado… - le respondió, tranquilamente para enseguida comenzar a beber.
El pestañeó incrédulo de la situación, sobre todo porque pudo apreciar cómo su amiga apuraba su vaso
- ¿Te lo tomarás de un sorbo? – preguntó algo espantado.
Ella dejó de beber para responderle - No ¿Cómo se te ocurre?… Es solo que tenía mucha sed…
El guerrero volteó su vista hacia el frente para preguntarle - ¿Por qué te estás comportando así? … es que acaso ¿no querías salir?
Bulma se sonrió nerviosa - No es eso… Bueno, la verdad, sí… Es que echo de menos a Trunks…
Yamcha frunció, mirándola a los ojos - ¿Pero si apenas has estado con él hoy?
Bulma suspiró con cansancio antes de responder - Por lo mismo, Yamcha… ¿Tú crees que es por gusto que lo dejo a cargo de ti o de mi madre? No. Es porque debo terminar lo antes posible ese proyecto en el que estoy trabajando… - enseguida puso cara de mártir y comentó - Además, es muy duro ser una buena madre y estar a cargo de la empresa más grande de la Tierra…
Yamcha la miró con algo de desconfianza.
-Comprendo… Pero por eso mismo, deberías aprovechar de relajarte un momento… Ser madre y estar con tanto trabajo debe ser muy difícil… Vamos, intenta no pensar en lo demás y conversemos de algo… Como en los viejos tiempos…
-Está bien, Yamcha… Lo lamento… - se disculpó Bulma, para luego sonreírle nuevamente y decirle – Dime ¿cómo has estado?
Su amigo se la quedó observando con cara de incredulidad.
- ¿Qué? – preguntó Bulma, con algo de brusquedad.
-Bulma, nos vemos todos los días… ¿por qué me preguntas eso?
Ella lo miró a los ojos y le dijo - Es justo donde quería llegar… - enseguida puso una mano sobre la de su amigo - Yamcha, no necesitamos a salir a conversar, lo hacemos todos los días. Te veo a diario y me ayudas mucho, cosa que te agradezco, pero realmente pienso que esta salida fue innecesaria…
Yamcha suspiró. Su amiga en cierta forma tenía razón, pero aun así a él le dolía que ella se comportara tan fría con él. Decidió que era momento de encararla - Tienes razón… -le comentó levantándose para marcharse, mientras sacaba su billetera y cancelaba. Luego sin mirarla directamente le dijo - Tu esposo debe estar esperándote…
Los ojos de Bulma se abrieron en sorpresa un momento.
- ¿Vegeta esperándome? Ja, ja, ja… - rio fingidamente para luego comenzar a hablar defensivamente - ¿Cómo crees eso?... No, tú sabes que a él solo le importa ser el más fuerte y cosas por el estilo… y aunque lo amo, nosotros no tratamos mucho últimamente, no como pareja. A él solo le gusta entrenar y lo sabes. ¡No es más que un obsesivo!… Tú mismo has visto que pasa encerrado y que si no fuera por que trabajo en la cámara ni nos veríamos… Además, es un fastidioso que no hace más que hacerme enojar y…
-Bulma, por favor… - la interrumpió él - No es necesario que me lo ocultes… Te desapareces todos los días después de la cena y me evitas a propósito durante el día… Pero lo entiendo… Es normal que quieras estar con él antes que conmigo… Y no te preocupes por mí, en serio… Estoy bien.
La peli turquesa cambio su tono defensivo por uno de aflicción.
-Yamcha, es verdad que me desespero por estar con él… pero comprende que yo aun lo amo, a pesar de que estemos peleados… Además, es el padre de mi bebé...
- ¿Por eso es que vas a la cámara donde entrena todas la noches?
-Sí, pero también porque debo estar revisando constantemente el funcionamiento de la cámara para que no se produzca un accidente como ocurrió con la nave… ¿Estás molesto?
-Ja, ja, ja... No ¿Cómo piensas eso? Soy tu amigo y mi deber como tal es ayudarte incondicionalmente... Además aceptaste que entrenara en tu casa otra vez, bueno a pesar de lo que pasó entre nosotros… Es lo mínimo que podía hacer para agradecerte… ja, ja, ja…
Bulma pudo apreciar que, aunque Yamcha reía, en el fondo estaba dolido.
-Yamcha… - lo llamó, con algo de compasión.
- Mejor volvamos a casa… - dijo él, comenzando a marcharse - Y no te preocupes, por Trunks… Es decir, él me ha tomado cariño…supongo que casi como a un padre a falta del suyo…
Bulma frunció, sin embargo, lo siguió.
Salieron del lugar y comenzaron a avanzar hacia el coche. Subieron y Bulma le comentó, mientras se colocaba el cinturón, intentando sacar de su error al guerrero por su último comentario.
-Gracias por comprenderlo, Yamcha… Pero no es que a Vegeta no le importe su hijo…
-Por favor, Bulma. No soy tan imbécil… - dijo, poniendo en marcha el automóvil - ¡Si ni siquiera sale de esa habitación!
-No es lo que crees… - intentó explicarle la peli turquesa - Es decir… ¿sabes? Es mejor que te diga lo que pasa…
Yamcha la miró extrañado, pues no sabía que le podía estar ocultando Bulma
- ¿De qué hablas?
Ella le respondió, no sin antes dar un suspiro - Lo que ocurre es que Vegeta no puede acercarse a Trunks…
- ¡¿Qué?! – exclamó su amigo – Pero ¿Cómo es posible eso? Es decir, él es su padre…
-Sé que parece raro, pero así es… - asintió ella, pero no quería decirle el real motivo a su amigo, por lo que lo omitió, agregando – Trunks, bueno él… no sabemos aún por qué, pero rechaza a su padre… es más, lo ataca y reacciona muy mal cuando lo tiene cerca… Es por eso por lo que Vegeta permanece encerrado…
-Eso tiene sentido para mí… - comentó, con un tono de sabelotodo - Tu pequeño debe sentir la presencia malvada de Vegeta…
Bulma mordió su labio, evitando contradecirlo.
-Este, sí… supongo que es por eso…
Comenzaron a avanzar camino a la Corporación. Yamcha se sintió victorioso, por lo que le dijo con una sonrisa - Me alegra que hayamos aclarado todo… - lo pensó un momento y se le ocurrió decirle a su amiga lo de la chica del parque, "si, tengo que decirle que estoy viendo a alguien más. Así creerá que no la estoy celando ni nada por el estilo" - A propósito, quería comentarte que hoy conocí a una muchacha muy agradable… en el parque…
Bulma lo miró extrañada un momento y luego le dijo, con una sonrisa - ¡Así que tienes una novia!
-No, no es mi novia… pero podría llegar a pasar… Bueno, te lo digo nada más, para que no creas que sigo persiguiéndote…
- ¡Me lo hubieras dicho antes!... – exclamó aliviada - Yo aquí pensando que tú aun estabas enamorado de mí…
-No… eso ya lo superé – mintió, mirándola un momento – Aunque aún no es nada serio, creo que es mejor que siga con mi vida ¿no crees? – terminó sonriéndole.
Ella le devolvió el gesto y enseguida miró al cielo, que se estaba cubriendo de oscuras nubes.
-Parece que va a llover… Mejor nos damos prisa.
-Como ordenes – respondió él, activando el techo de su convertible y acelerando rumbo a la Corporación, mientras pensaba en que había sido muy buena idea decirle eso a su amiga, ya que así, ella no sospecharía nada cuando tuviera que consolarla por la muerte del saiyajin.
…
Pilaf miró con orgullo las esferas. Al fin habían conseguido reunirlas y todo gracias al dinero que habían recibido por su último trabajo. Con éste había comprado una aeronave de ocasión y los materiales para poder fabricar su propio radar.
- ¿Qué pediremos, gran Pilaf?
- ¡Eso ya lo habíamos hablado, par de inútiles!
Sus secuaces lo miraron extrañados y Pilaf les aclaró - Obviamente que pediremos ser más jóvenes y luego volveremos a reunirlas y pediremos que yo sea el emperador de la Tierra…
- ¡Es una excelente idea!… Pero ¿de qué viviremos mientras tanto? – preguntó Shu, siendo secundado por Mai.
- ¡Ustedes no entienden nada! ¡Si somos jóvenes podremos trabajar más fácilmente!
- ¿Pero no sería mejor pedir primero ser gobernantes y luego pedir ser jóvenes? – preguntó el can.
Pilaf se lo quedó viendo, algo indeciso. Pero enseguida le respondió - ¡Por supuesto que no! No podemos dejar que las demás personas sospechen cuando vean a su rey rejuvenecido de la noche a la mañana… ¿Cómo explicarías eso?
Mai y Shu lo miraron atónitos y enseguida exclamaron - ¡Perdón por dudar de usted, gran emperador!
Ya más tranquilo, el auto nombrado gobernante avanzó hasta las brillantes esferas y gritó
- ¡SAL DE AHÍ SHEN LONG Y CUMPLE NUESTRO DESEO!
…
Mientras tanto, en las cercanías de la casa de Gokú…
-Mmm…- hizo Piccoro, elevando su vista al cielo. Sabía perfectamente de lo que se trataba "Alguien reunió las esferas… Pero no fue Vegeta… Aunque ha mantenido su ki oculto la mayoría del tiempo y eso no me da muy buena espina… Ese desgraciado debe estar tramando algo… No es posible que esté entrenando todo el tiempo de esa forma…"
En ese momento, Gokú se materializó a unos pasos de él.
-Hola, Piccoro…
-Mhgr…
-Oye… Parece que habrá tormenta…
-Alguien llamó a Shen Long… - le aclaró el de tez verde.
-Oh, así que sí era eso… - comentó llevándose una mano a la cabeza a modo de visera - ¿Quién crees que pudo haberlo hecho?
El namekuseijin volteó a verlo y le comentó - Ni idea… pero, si alguien utilizó las esferas, no podremos utilizarlas nosotros en caso de emergencia…
-No hay de qué preocuparse, Piccoro… - comentó, el de mechas necias, llevándose las manos a su cintura - confiemos en que todo resultará bien y que no las necesitaremos…
-Sigues igual de confiado, Gokú…
-No es eso… Pero por si las moscas… ¡Intenta no morirte! ¿Quieres?
El namekuseijin le envió una mirada de reproche, la que no fue vista por su interlocutor puesto que éste elevó su vista hacia el cielo nuevamente.
- ¿Crees que deberíamos avisarle a Gohan?…
Piccoro simplemente sacudió su cabeza con fastidio. Aun no podía comprender como funcionaba la mente de su antiguo rival.
…
Ya era bastante tarde cuando Bulma y Yamcha regresaron a la Corporación. Se despidieron y Bulma subió de inmediato a ver a Trunks, como acostumbraba cada noche antes de ir a dormir. Pero al entrar, Trunks abrió sus ojitos y le pidió que lo cargara, por lo que Bulma lo pensó un momento "Podría llevármelo a dormir conmigo esta noche… De todas formas, no pienso ir a ver al terco de Vegeta hasta que se le pase ese maldito humor con el que está y eso tomará por lo menos un par de días…"
Así que cogió a su bebé entre sus brazos y le preguntó - ¿Quieres dormir con mamá hoy? - no esperó respuesta y se dirigió con Trunks hacia su habitación. Una vez allí lo acomodó en la cama con cuidado, ya que su pequeño estaba a punto de volver a dormirse. Cuando comprobó que no se despertaría, se desvistió, quedando solo en ropa interior y se dirigió al cuarto de baño.
…
Vegeta entró por el balcón de la habitación que compartiera con Bulma, como hace mucho no hacía. Las luces estaban apagadas, lo que le pareció ideal a sus propósitos. Avanzó con calma y observó la luz que se colaba por el contorno de la puerta del cuarto de baño "Hmn… así que allí está… Perfecto. La esperaré en la cama para reclamarle por su falta de respeto…"
Retrocedió unos pasos hasta la cama y sin pensarlo más se sentó en el borde, a solo un par de pulgadas de la cabeza de su hijo. Trunks solo rodó un poco su cabecita hacia su progenitor, quien estaba demasiado preocupado de su problema con Bulma como para notar que había un pequeño bultito en la cama.
"¡Maldita traidora! ¿Cómo se le ocurrió salir con ese gusano?... Debió hacerlo para fastidiarme por como la trate en la cámara… Pero aun así ¡ella es mi mujer y …" no pudo continuar con sus pensamientos, debido a que su hijo abrió sus ojos al sentir la energía de su padre, frunciendo profundamente para enseguida trepar por la camiseta de Vegeta. Este al sentirlo subir se había puesto de inmediato de pie, pero ya era tarde, su hijo había logrado trepar casi hasta su cabeza y había comenzado a propinarle golpes, como siempre.
...
Bulma estaba llenando la bañera mientras se desvestía, cuando un grito la hizo salir apresuradamente, solo en ropa interior.
-ARGG… ¡MOCOSO INSOLENTE!
Lo que encontró al salir era una verdadera pesadilla. Trunks estaba encaramado sobre la espalda de Vegeta, propinándole golpes en la cabeza, mientras se sostenía de la camiseta de su padre. El saiyajin estaba de pie junto a la cama, luchando inútilmente por sacárselo de la espalda.
- ¡TRUNKS, NO! – gritó Bulma, llamando la atención de su hijo.
El bebé miró a su madre, parando su ataque, pero no sin antes darle una última bofetada al saiyajin, el que no soportó más y expulsando su ki, envió al bebé contra un muro para caer luego sobre la cama, donde, luego de hacer un enorme mohín con sus labios, comenzó a llorar con todas sus fuerzas.
- ¡MALDITO ENGENDRO COBARDE! - le gritó su padre.
- ¡VEGETA! – exclamó la mujer, dándole una mirada recriminatoria a su esposo, antes de correr a socorrer a su bebé.
El saiyajin pestañeó, recuperando la compostura. Se pasó una mano por el cabello, acomodándolo, mientras nuevamente bajaba su energía. Sin embargo, luego del susto, lo que se dibujó en su rostro fue una mueca de asco. Había bajado su energía y aun así su hijo no volvía a arremeter contra él y solo lloraba como siempre hacía cuando estaba en brazos de su madre. Eso lo enfureció aún más que el ataque reciente de Trunks - ¡Por un demonio! ¡Tú estúpido entrenamiento no ha servido de nada! – le gritó, extendiendo un dedo hacia ellos. Enseguida apretó un puño frente a él y gritó - ¡esto se acaba ahora!
Se aproximó a su mujer y le arrancó el pequeño de los brazos, tomándolo por el pijama.
- ¡Vegeta no! – intentó detenerlo ella.
- ¡Cállate! - le ordenó, mientras sostenía al bebé, para luego agregar con rabia – ¡Él debe entender de una buena vez con quién está tratando!
- ¡OLVIDALO, VEGETA! ¡BAJALO AHORA MISMO! – le ordenó Bulma.
-Argg – hizo él, comenzando a elevar nuevamente su energía. A él nadie le daba órdenes.
- ¡Devuélvemelo! – gritó Bulma, intentando acercarse a su hijo, mientras que el pequeño lloraba a gritos.
- ¡Ni se te ocurra inmiscuirte! – la gritó Vegeta, logrando que Bulma retrocediera un paso - Ya después me encargaré de ti…
Bulma abrió sus ojos como platos, Vegeta parecía más enojado que nunca. Pero aún no comprendía que era lo que iba a hacerle a su bebé.
En eso se abrió la puerta y se asomó Bunny, con sus rulos y con una mascarilla de noche. Los miró a ambos y enseguida preguntó - ¿Qué pasa, queridos? ¿Qué es todo este escándalo?
Vegeta simplemente gruño, mientras su mujer gritaba - ¡Mamá, Vegeta no quiere devolverme a Trunks!
Bunny se sonrió y le respondió - ¡Oh! Así que solo es eso… ¡Me alegro tanto Vegeta! Yo sabía que recapacitarías…
El saiyajin le bufó con fastidio, para enseguida ladrar - ¡Largo! ¡Esto no es su asunto!
-Tienes razón, cariño… Buenas noches – y diciendo esto, la señora desapareció por donde había venido.
- Pero ¡Mamá! ¿No vez que le está haciendo daño? – gritó Bulma, intentando en vano retener a su madre. Enseguida volvió a mirar a su esposo que aun miraba hacia la puerta - ¡No me importa si tengo que hacerlo sola!¡Entrégame a mi hijo en este mismo instante!
Vegeta no le respondió. Estaba sumido en una ira que hace mucho no sentía. Había acudido a su habitación apenas el profesor le avisó que todo estaba listo y aunque en un principio quería darle la sorpresa a Bulma luego de oír donde y con quien estaba, decidió que su visita sería para recriminarle su salida con la sabandija. Pero lo que no se esperaba, era que su mujer precisamente esa noche se le ocurriera llevar al cachorro a dormir con ella, lo que había echado a perder por completo sus planes haciéndolo sentir aun más furioso, aunque ya no sabía si era por eso o porque ella había aceptado salir con el ex ladrón, sabiendo que eso era una falta de respeto hacia él o por la insolencia de su cachorro.
Lo que si sabía era que debía darles una lección a ambos para hacerse respetar de una vez por todas.
Finalmente, no lo pensó más y lanzó al pequeño al suelo, al lado contrario de la cama de donde estaba Bulma, cerca del ventanal. Enseguida le gritó, casi fuera de sí - ¡Voy a darte una lección que no olvidarás en toda tu maldita vida!
Trunks comenzó a llorar con más fuerza, mientras extendía sus bracitos hacia su madre. Bulma miró a su bebé con preocupación y decidió que ya era suficiente. Su hijo definitivamente no estaba listo para enfrentar a su padre y eso era más que obvio, pero no podía debido al estado del príncipe que parecía dispuesto a todo. Debía cambiar de estrategia, puesto que los gritos no estaban funcionando para llamar la atención del saiyajin.
-Vegeta, déjalo… él… él está muy asustado… - le dijo Bulma con suavidad, subiéndose a la cama para acercarse con cautela a su hijo.
Su esposo, sin sacarle la vista de encima al cachorro, respondió - ¡Vete, maldita sea!
- No. Hasta que me digas que vas a hacer…
-Ya te lo dije… ¡Ahora, déjanos solos!
- ¡No!... es decir… es mi bebé y tengo que saber que planeas hacer con él…
Vegeta apretó sus dientes ante la negativa de ella y sin pensarlo, dirigió su palma hacia el pequeño, para después formar una esfera de ki de un tamaño bastante razonable. En ese momento, solo deseaba matarlo pero algo en su interior le impidió hacerlo por lo que la esfera comenzó a desaparecer, sin embargo la furia volvía junto con el tamaño del ataque, mientras Vegeta decidía que hacer "Es lo mejor… No es útil a mis propósitos tener un descendiente que no es capaz de mostrar sus capacidades cuando la ocasión así lo amerita… Sin embargo, es mi valiosa sangre la que corre por sus venas… ¡No! No es más que un patético cobarde que solo gusta de estar en los brazos de su madre… Argg, Bulma… ella es la maldita culpable de todo… Pero ¿Por qué no puedo finiquitarlo?... Solo un disparo y todo habrá terminado… Pero el poder de pelea que demostró aquella vez fue… ¡Mierda! ¡Debe morir! es una completa deshonra… ¡Demonios!... No puedo hacerlo…No frente a ella…"
Bulma temió por la vida de su hijo, pero al ver lo indeciso que estaba su esposo, se armó de valor. Debía detenerlo como fuese, por lo que tragó saliva y se bajó con cuidado de la cama, avanzando hacia el saiyajin con los brazos extendidos hacia él, de manera defensiva. Cuando llegó a su lado, suavizó aún más su tono para agregar - Vegeta, escúchame… deja que me lo lleve… - se atrevió a dar un paso más y le dijo, sin atreverse a tocarlo - Por favor… tranquilízate… Te prometo que podrás confrontarlo, pero necesita más tiempo…
Vegeta volteó a ver a Bulma, sin deshacer la esfera, recordando de inmediato lo dicho por su suegra. "¿Qué? ¿Ella también? … ¡Demonios, no! No voy a calmarme… No mientras ese mestizo continúe comportándose de esa manera tan humillante" la esfera creció nuevamente "Argg, pero tiene razón. No puedo confrontarlo ni mucho menos asesinarlo en este momento… no con ella presente… ¡Maldita sea!… De acuerdo, deberé acceder por esta vez, pero ella pagará por esto…"
Finalmente, la energía desapareció de su palma, al tiempo que exhalaba. Estaba consciente de que había sobre reaccionado, pero en el fondo la culpaba a ella, por desafiarlo abiertamente al salir con el guerrero de la cara cortada.
Le dio una fiera mirada a su mujer. Enseguida desvió su rostro, para gruñir entre dientes, mientras bajaba su brazo - Sácalo de aquí… y déjalo en su maldita habitación...
Bulma no esperó a que se lo pidiera dos veces y saltó a coger a su pequeño entre sus brazos, enseguida le devolvió la mirada asesina a Vegeta antes de abandonar la habitación.
-Esto no se quedará así, Vegeta…
El saiyajin la miró de soslayo y le respondió con voz malvada, mientras se cruzaba de brazos
-Por supuesto que no… Bulma.
Bulma una vez fuera, miró a su bebé que aun lloraba y suspiró, mientras cerraba la puerta tras de sí. Acto seguido comenzó a revisarlo, diciéndole - Por lo visto no fue más que un susto… pobrecito, ya, tranquilo… ya pasó, bebé… "¡No sé qué tiene en la cabezota Vegeta!… Pero claro que esto no se queda así… No puede venir y cambiar de opinión a su antojo… Teníamos un acuerdo y se suponía que lo respetaría… ¡Maldito bipolar!"
Se dirigió al cuarto de su hijo, tomándole más de una hora que Trunks se calmara y volviera a dormir.
Una vez lista, regresó hecha una furia de vuelta a su habitación, para poder confrontar a Vegeta, pero se encontró con que el saiyajin no estaba por ninguna parte. Su corazón dio un brinco y gritó horrorizada
- ¡AY NO! ¡TRUNKS!
Así que nuevamente corrió de vuelta al cuarto de su hijo. Debía detener lo que fuera que tenía en mente hacer su esposo.
…
Continuará…
