Flashback

Michigan, mayo o junio del año de la fuga.

En los inicios de sus viajes con Lissa.

"¿Rose?, llevas días sintiéndote mal, ¿por qué no vas a alguna consulta de la Uni?".

Lissa miraba a una muy pálida Rose, que cada día parecía más y más enferma.

Llevaban más de un mes huyendo y se habían estacionado en los alrededores de la Universidad de Michigan, pasando por alumnas de 1er año.

Y primas, además.


Rose no lo pensó dos veces antes de aceptar.

Le pidió, sí, que... convenciera al personal médico de dejar fuera de registro... cualquier cosa sobre ella (¿dhampir, alguien?).

Lissa obviamente, aceptó.


La consulta era un lugar pequeño, que atendía en las afueras de la Universidad misma.

La doctora de turno la oyó y la examinó, sin primeras impresiones.

Había visto a tantas jovencitas en tantos estados diferentes -de menos a gravísimo estado-, que Rose no despertaba sospecha alguna.

Frunció el ceño ante algunas señales de dolor -durante el examen físico-, y pidió una segunda opinión... a un ginecólogo.


"Roxie (Roxelana era su alias. La esposa del sultán Otomano. O sea, turco); no sé como decir esto, pero... estás teniendo un aborto", le dijo el especialista, tras el examen de rigor.

Rose frunció el ceño.

¿Un qué?, o sea, ¿ella?, ¡imposible!, jamás había estado con un... hombre moroi, o de cualquier otra especie.

"¿De seguro sabías que estabas... embarazada?", se incomodó la doctora.

"¿Uh?".

Y Rose parpadeó.

¿Habían confundido la ficha médica, con tanta compulsión?.

"¿Qué fue, entonces?", dijo el doctor con toda serenidad, mirando su ficha -que después destruirían, claro-, y de eso se aseguraría Rose. "¿un juego?, ¿Fuiste abusada?. Tu himen está intacto, pero..."

"No es posible. Soy como una mula", susurró, y de pronto, recordó algo.

Lo único anormal entre tantas rarezas.


un flashback anterior.

En febrero o marzo, tal vez.

Poco antes del escape, Rose accedió a participar en la celebración del cumpleaños de Mason -dulces 16 años, Mase-, en la piscina, posterior a la clase de natación.

Algunos pudieron colar algo de alcohol -¿en serio?, ¿en un internado en dónde hay chicos y chicas adolescentes?-, y ya estaban más que pasados.


Mason la besaba.

Se frotaba frenéticamente contra ella -entre sus piernas-, y levantando el traje de baño de Rose, para alcanzar su piel.

A Rose le chocó la intrusividad.

Lo empujó -no muy amablemente-, y él se deshizo en disculpas.

Dijo estar cocido por el alcohol, que eran amigos, y que ella... bueno... era linda, pero no su de tipo,

Y que lo perdonara.

Y fue todo.

¿Verdad?.


Michigan, en ese presente

"Mason se frotó contra mí, en la piscina", susurró. "Me molesté y lo empujé".

"¿Y eyaculó?", quiso saber el doctor, suavemente, frunciendo el ceño ante el hecho.

"Yo... lo empujé, lo sentí duro y lo empujé. Salió tieso, estoy segura. Pero, igualmente soy una mula". Susurró Rose, con el ceño fruncido.

"El líquido de pre eyaculación, también lleva espermios", explicó el doctor, molesto.

Pero no con Rose.

"¿Así que te dijeron que eres estéril, aún siendo virgen?, y teniendo tan pocos años", miró la ficha que -por intermedio de la compulsión-, veía y olvidaba. "El tema es que debemos acelerar el proceso, ¿sí?, no va a bajar solo, me temo, y puede dejarte con secuelas físicas si no actuamos. Estarás en buenas manos, no te preocupes".

"¿No está...?, quiero decir, el... ¿es un bebé o un...?", dudó.

"No alcanzó a la etapa fetal, si es lo que preguntas. Y no, a esta altura -ya suelto de tu útero-, ya no está. Se desprendió".

"¿Pueden hacerle un estudio genético completo?, ¿por favor?, ¿para saber que... falló?".

Lissa también había empujado su compulsión para que hicieran todo lo que Rose necesitara.

"Y no le digan a Laysa, yo hablaré con ella, más tarde".

Y eso selló el secreto de Rose.


La intervención fue rápida e indolora para Rose.

El doctor le puso una inyección para acelerar la bajada del resto de la capa endometrial -para evitar infecciones-, y envió algunas células a patología.

El día del resultado -Lissa debió aplicar más compulsión, pues habían más médicos involucrados-, el doctor revisó -con Rose-, la información.

"¡Vaya!, eran gemelas vitelinas. Hay algo no identificado en el examen, está en el ADN paterno y materno. Quizás por eso crees que eres... una mula. Esto es lo más fuerte, en todo caso. Dice el patólogo que las gemelas se... ¿fagocitaron? mutuamente", y aquí se rascó la cabeza, confuso, "como si pelearan por el espacio o el alimento. Como si compartieran un solo cordón".

"¿Siamesas?", dudó, temiendo lo peor.

"Totalmente independientes, cree el patólogo. Es algo demasiado extraño y...".

"Destruya los informes y las pruebas", le recordó Rose, y los ojos del doctor se volvieron vidriosos. Recuerde, nadie me ha visto".

"Claro", parpadeó.

"Sobre mi fertilidad... ¿qué debo hacer?", pero Rose no se olvidó del tema central.

"Con el gen x, nada que podamos hacer, me temo", sonrió, dejando de lado el extraordinario informe patológico, "la enzima puede ir siendo corregida, y con el tiempo, podrías intentar tener un embarazo a término. No digo que sea inmediato o que siquiera resulte. Pero puedes intentarlo. Te emitiré una receta", y escribió ferozmente en varias hojas.

Rose vigiló que no fuera algo más que la receta.

"Deberás irla renovando. ¿Me dijiste que tienes seguro médico, cierto?".

"No se preocupe por eso. Yo me las arreglaré. Y doctor, gracias por todo. Y por salvar mi vida".

"Tienes toda una vida por delante, Roxie. Una pérdida es la manera en que la Naturaleza te dice que no habría vivido fuera de tu centro. Duele el saberlo, lo sé. Pero al menos, sabes que no sufrirá si nace. Lo siento, no sé cómo decirlo de mejor manera".

"¿Venía... con otras enfermedades que las habrían matado?".

"Es lo más seguro, Rose... la genética es... aún una tierra especulativa. Y muchos problemas genéticos se generan en la gestación, sin mediar herencia genética previa. Si te calma en algo, puedes hacer una ceremonia o algo así. A muchas mujeres las ayuda con su duelo".

"Gracias nuevamente, doctor".


Así fue que Rose salió de la consulta, en búsqueda de la capilla del hospital.

Y estando allí, prendió dos velas -una por cada niña que no vería la luz-, para que iluminara su camino en la oscuridad.

Y buscó en su interior alguna oración, pero no encontró nada que calmara su pena.

Así que improvisó.

"Con esta mano yo...las dejaré volar hacia sus anhelos", y las frases del cadáver de la novia volaban hacia ella; "mi... corazón nunca más estará vacío, pues yo las llevaré siempre conmigo; con esta vela iluminaré sus caminos de la oscuridad a la luz, y con... con...", ¿qué anillo?, no estaba casada o nada.

Y miró alrededor, confusa.

¿Cómo podía terminar el ritual de despedida?, ¿pidiéndoles que volvieran a ella?, ¿a qué?, ¿a ser juguetes del destino?,¡oh, eso nunca!.

Pero, ¿entonces?, ¿qué?.

Entonces se le acercó una mujer.

Vestía un hábito -¿como religioso?-, religioso, y era mayor.

E irradiaba una paz, que relajó a Rose.

"¿Qué buscas en este lugar, hija mía?".

"Tuve una pérdida, y las estoy... liberando".

"Entonces, ¿qué es lo que buscas?".

"Algo me falta. Es tonto, lo sé. Pero usé las palabras del cadáver de la novia. Las modifiqué, claro. Y me falta el anillo".

"¿Y con este anillo, yo...?, ¿eso?, déjame ver como ayudarte, ¿sí?. Por Ángela y Angélika, ¿cierto?, ¿iban a ser sus nombres?".

"¡Cómo...!".

"Oh, yo sé muchas cosas, pequeña flor. Ahora, veamos. ¿Con este anillo?, no, no es el fraseo correcto, querida", y le sonrió. "no, debes completar el ritual y decir... sí. Decir... con esta bendición que te entrego, las envió al círculo de la vida, cuándo estén dispuestas a eso".

"Ok. Provemos", y Rose tomó las dos velitas, y caminó en círculos, sin pensarlo. "Con esta mano yo...las dejaré volar hacia sus anhelos", y las frases del cadáver de la novia volaban hacia ella; "mi... corazón nunca más estará vacío, pues yo las llevaré siempre conmigo; con esta vela iluminaré sus caminos de la oscuridad a la luz, y con esta bendición que te entrego, las envió al círculo de la vida, cuándo estén dispuestas a eso".

Y de pronto, Rose se sintió renacer, y supo que sus hijas habían empezado su camino a la luz.

Estarían bien, al final.

Y sonrió a la amable mujer.

"Me alegro haberte ayudado", sonrió la mujer, y salió del lugar.

Rose tardó unos segundos en reaccionar, y cuándo salió tras ella, no la encontró.

Así que preguntó a la primera mujer que encontró el camino.

Una religiosa, de algún tipo.

"Eh, ¿hermana?, ¿vio pasar a una mujer mayor, que llevaba algo como un hábito?".

"Oh, ¿También la viste?", sonrió la religiosa, "Va y viene por acá. No hace daño, sino que viene a dar paz . La ven las mujeres que llevan un duelo por un bebé no nacido. Lo que ves es un velo. No un hábito. NO ha querido pasar a la luz, no hasta que... sienta que su hija lo hizo... Perdió un bebé poco antes de nacer, hace unos 100 años. La medicina no era lo que es ahora, y no pudieron salvarla. Y fueron enterradas juntas. No permitió que la separaran de su bienamada".

"¿Y por qué la bebé no ha pasado a la luz?, ¿qué pasó?, ¿qué fue lo que les ocurrió, hermana?, ¿qué fue lo tan grave que ató a la madre y a la hija a la tierra?".

Y Rose cerró los ojos, para oírla.

"Escúchame", le susurró, "yo no sabía que estaba embarazada. No fui educada para esperarlo. Y no habría sabido qué hacer. Habría tenido miedo. Habría huído... por favor, ya no te culpes más. Toma su mano y caminen por un rayo de luz hacia el sol, o a dónde quieran ir. Tu hija te espera. No la hagas esperar más. Ya tu tiempo en la tierra terminó. Ya has pagado -con tu dolor y tu soledad-, lo que sea que te ata acá".

Y una nube de polvo pareció levantarse, y hacerse patente bajo un rayo de sol.

Y luego desapareció, y el lugar quedó en una calma y en una paz que llenaba el alma.

"Eres una medium" dijo la religiosa, persignándose, y no era una pregunta, "enviaste a la madre y a la hija hacia la luz. Lo sé. A veces... la iglesia condena esos dones, diciendo que no vienen de Dios, pero tú... sólo lo has hecho por amor. Y por eso te bendigo".

Y se fue, rezando en silencio.

Y Rose quedó de una pieza -pero no de piedra-, y suspirando, salió, a buscar a Lissa, para proseguir sus caminos en la tierra.


Rose se llevó ese secreto consigo en sus constantes viajes con Lissa, hasta asentarse en Portland.

Tenían 17 años -Rose-, y 16 años -Lissa-, y esperaban estar allí por un buen tiempo más.

Lissa sólo sabía que el medicamento prevendría que Rose volviera a sentirse mal.

Y por eso, ayudaba a que le fueran renovando la receta en cada escala.


Rose no quiso volver a pasar por eso, otra vez.

Si le ocurrió con un dhampir una -y ni siquiera en una aventura de una noche-, no correría el riesgo de vivirlo con un humano.

Que gustaban más del alcohol y de las drogas que los dhampirs.

Así que eso estuvo muy presente en sus relaciones con los muchachos que se encontraban.

Siempre tenían un pero.

Siempre eran imperfectos.


Lissa intentaba hacerle gancho con tal o cuál, para hacer citas dobles con su noviecito de turno pero Rose se mantenía... soltera.


Pero de pronto, pareció que todas sus profecías auto-cumplidas referente a su gusto por los hombres se cumplieron de cabo a rabo.


El primer flashback, que explica el cómo y el qué paso en esta pérdida.

No fue consecuencia de ser SK, en esta historia.

Fue consecuencia de la genética retorcida moroi.

Pero la ciencia está logrando vencer a las maldiciones genéticas.