Cuenta Regresiva: 26.280 horas.

Tómalo con Calma

Vegeta apenas sintió que tanto el ki de Bulma como el de su cachorro desaparecían, se dirigió hacia la puerta, con su ceño fruncido y sus puños apretados, debatiéndose entre seguirla o no. Finalmente salió del cuarto y avanzó por el pasillo en dirección contraria, sin rumbo fijo, mientras gruñía "Argg, maldita sea. Ella es la culpable de todo. Si no fuera porque se lleva de metiche en mis asuntos ya habría podido encarar al mocoso y dado por cerrado este problema… ¡Malditas hembras del demonio!… ¿Porque mierda insisten en decirme que debo hacer? Soy un saiyajin, ¡no tengo porque obedecerle a un par de locas!"

- ¡Tsk! - hizo molesto, para continuar en voz alta con sus alegatos mientras seguía caminando sin rumbo – Maldito par de fastidiosas… Están dementes si creen que voy a hacer lo que ellas quieren… Soy un príncipe saiyajin y debiera ser mi voluntad la que prime en este asunto… Argg ¡Solo saben hacerme perder el tiempo con sus estupideces!… y ¡eso es de lo que menos dispongo en este momento!… Debería hacerles pagar caro a ambas por su insolencia… ¿Qué me tranquilice? ¡Están dementes!

Siguió su camino y casi darse cuenta de ello, llegó al jardín delantero. Miró la propiedad, percatándose de que estaba justo bajo el ventanal de su habitación y que, por ende, había dado una vuelta en círculo sin pensarlo, cosa que lo hizo molestarse sobremanera y terminar dándole un puñetazo a la muralla.

- ¡Maldición! – exclamó, manteniéndose en su posición, observando como las grietas de su golpe habían llegado hasta casi el segundo piso. Respiró hondo, puesto que definitivamente debía tranquilizarle o de lo contrario terminaría destruyendo alguna otra cosa en la propiedad, lo que no excluía a su mujer y a su suegra.

Retiró su puño y observó con detención el daño hecho a la propiedad para enseguida decir - ¡Mierda! ¡Todo es culpa de esas hembras!… Lo único que saben hacer es interferir en mis malditos planes… - se cruzó de brazos y cerró sus ojos , agregando - Aunque las desmembrara parte por parte, jamás entenderán mis motivos… Su patética raza les impide ver lo que es realmente importante… - abrió sus ojos y miró nuevamente hacia la casa - ¡Par de metiches!… Un príncipe como yo tiene deberes que cumplir y uno de ellos es garantizar el poderío de mi raza… No tengo porque cuestionarme por hacer algo de lo que advertí infinidad de veces a Bulma… Sin embargo, esas dos… ¡Argg! - deshizo su posición para dar un nuevo golpe al muro, pero se contuvo en el último segundo "¿Qué mierda me pasa? No puedo actuar como un descerebrado en este momento..." Respiró hondo y soltó sus brazos a los lados, mientras sus puños se apretaban en ansiedad – Hmn, definitivamente me debo estar volviendo loco por siquiera considerarlo, pero…- se llevó una mano a la barbilla, comenzando a meditar con calma sobre lo ocurrido – recuerdo que mi padre me dijo algo similar en una de mis lecciones…– su mirada se angostó sobre un punto cualquiera al agregar – sobre la manera correcta de enfrentarse al enemigo…

Cerró sus ojos, concentrándose en sus recuerdos…

Flash Back

Cayó de bruces contra el empedrado y al incorporarse sintió de inmediato la sangre brotar de su labio. Con arrogancia se llevó su enguantada y pequeña mano a su rostro limpiando el rojo hilo que corría hacia su barbilla. Enseguida levantó su vista y miró a su objetivo con mala cara. Él era un príncipe de la raza guerrera, sin contar que era más fuerte que cualquiera y por lo mismo debía demostrarlo.

Se puso de pie y volvió a atacar, sin embargo, solo consiguió el mismo resultado. Volvió a rodar por el suelo dando con su espalda sobre las piedras del muro.

- ¡levántate, príncipe! – le ordenó su padre - ¿crees que podrás vencerme con esos patéticos ataques?

Vegeta gruño y volvió a lanzarse con la ira recorriendo todo su cuerpo, pero una vez más falló en su intención de golpear a su progenitor. Se iba a levantar por enésima vez, pero el rey lo detuvo, levantando una mano frente a él - ¡Alto, Vegeta! – le ordenó - ¡Esto no está funcionando!… No puedes atacar si comienzas a desesperarte… respira y recupera tu compostura, de lo contrario no lograrás nada…

Vegeta gruñó bajo y lo observó con odio. Como detestaba cuando lo aconsejaban sobre cómo llevar un combate.

- ¡No me digas que hacer! – gritó el pequeño, lanzándose nuevamente al ataque.

Su padre lo miró con orgullo un momento, pero al ver que su retoño volvía sobre él, dio un giro, logrando evadirlo con elegancia para después sujetarlo por la espalda mientras pasaba su brazo por sobre el pequeño cuello del príncipe en una llave para después decirle - ¡Cálmate, hijo, y lograrás tu objetivo!

Vegeta pasó de sentirse furioso a sentirse realmente frustrado. Él se sabía poderoso y no era posible que no fuera capaz de acertarle un maldito golpe a su padre. Forcejeó un momento logrando que el rey lo dejara caer, volviendo a ponerse en posición de pelea mientras gritaba furioso - ¡Tú siempre dices que soy el más fuerte de nuestra raza! ¿Cómo quieres que me calme si ni siquiera soy capaz de golpearte una vez?

El rey se cruzó de brazos y cerró sus ojos un momento, antes de responderle - ¿De qué te sirve tener tanto poder si no sabes controlarlo?… ¡entiéndelo de una maldita vez! Si peleas intempestivamente, solo conseguirás que tu adversario tome ventaja de aquello… Debes analizar muy bien a tu enemigo y establecer una estrategia que te garantice la victoria antes de atacar y dar cada golpe con precisión... Si no puedes comprender eso, solo pierdo mi tiempo entrenándote…

Los ojos del pequeño se abrieron en sorpresa un momento. No deseaba dejar de ser entrenado por su padre, así que contra su voluntad evaluó las palabras dichas por él. Le tomó un par de minutos asimilarlo, pero finalmente lo comprendió.

Respiró hondo y respondió – Entiendo, padre… - luego dejó su postura de ataque y preguntó - ¿me seguirás entrenando? ¡porque te aseguro que esta vez no fallaré!

Una sonrisa se dibujó en los labios del rey al tiempo que tomaba su postura de defensa.

Fin Flash Back

Abrió sus ojos, sin embargo se quedó quieto en su sitio un momento, pensando en aquello "Por poco y olvido esa lección… He estado actuando sin pensar bien las cosas. Todo por culpa de esos estúpidos sentimientos… ¡que idiota he sido! … Soy un guerrero de élite pero, sobre todo, un estratega sobresaliente… y este asunto requiere de una buena estrategia, no de soluciones parciales…"

- Por supuesto… - casi ronroneó, dirigiendo su mirada al frente. Se cruzó de brazos y agregó con calma – Me calmaré y lidiaré con este problema como en una batalla, un golpe a la vez… Hmn, sin embargo eso deberá esperar por ahora… - se sonrió y levantó la vista hacia su habitación para agregar – ya que aún requiero de una explicación por parte de esa sinvergüenza… Ni crea que zafará de esto tan fácilmente…

Bulma venía de vuelta del cuarto de su pequeño, luego de confirmar que Vegeta no estaba allí. Ahora se dirigía a la cámara donde estaba segura de que su esposo había vuelto allí, como siempre hacía luego de una discusión.

Iba pasando frente a la puerta de su cuarto, cuando su brazo fue tomado sorpresivamente, obligándola a ingresar de costado por la puerta

- ¡Ahhh!

Su boca fue silenciada al instante por una mano muy conocida, mientras su espalda daba con el muro interior de su cuarto.

- Tranquila- le susurró Vegeta, mirándola directamente a los ojos – A menos que quieras que despierte el mocoso… - enseguida se sonrió malignamente y agregó - y sabes muy bien lo que eso significa…

Ella lo miró un segundo, pero al siguiente empujó al causante del susto, apartándolo, para después preguntarle en un susurro - ¿Cuál es tu maldito problema, Vegeta?

Él no respondió, en cambio cerró la puerta de la habitación, para luego cruzar sus brazos sobre su pecho dando un suspiro de fastidio para recién preguntarle - ¿Mi problema? No me hagas reír… Tú eres la que insiste en hacer más complicadas las cosas, Bulma.

- ¿Qué yo complico las cosas? – preguntó ella, llevándose una mano a su pecho. Vegeta la miró divertido - En efecto…- respondió tranquilamente para luego preguntar - Mejor dime ¿Qué demonios hacía el crío aquí?

- ¿? – Bulma lo miró con cara de loca - ¿Cómo que qué hacía Trunks aquí? – preguntó alzando un poco más la voz, frunciendo su cejas al agregar - ¡Tú explícame, Vegeta! ¿Qué hacías aquí? ¿Y porque estás de regreso? ¡Teníamos un trato!

- Hmn… ¿en serio? - le preguntó él con una media sonrisa - Por si no lo recuerdas no soy muy asiduo a respetarlos… y tú tampoco por lo visto.

- ¡No sé de qué estás hablando! – exclamó ella, apretando los puños a los lados - No he faltado a mi palabra…

- Ja… ¿eso crees? No eres más que una hipócrita…

-¡Vaya! El burro hablando de orejas… - le soltó Bulma con sarcasmo, levantando una de sus cejas y cruzando sus brazos sobre su pecho también.

Vegeta la miró molesto un momento, para luego decirle - ¡Solo dedícate a responder maldita sea y déjate de rodeos! ¿Qué mierda hacía el mocoso aquí?

Bulma le hizo un leve desprecio al responder -Yo lo traje… ¿algún problema con eso, Vegeta?

- ¡Hmp! ¡No está en edad de dormir contigo! - sentenció el saiyajin, cerrando sus ojos, para luego de un momento de silencio agregar – Sigues consintiéndolo a pesar de mis advertencias…

Bulma volteó a verlo con perplejidad - ¿Qué? ¿Después de que casi lo matas me sales con consejos de paternidad? ¡Realmente tienes un problema en esa cabezota tuya!

- ¡Tsk! – hizo molesto, para luego comentarle - No es un estúpido consejo… Solo te estoy dejando en claro que este no es su lugar… - enseguida apuntó con su dedo hacia la puerta - ¡Él tiene su maldita alcoba! ¡Allí es donde debe estar!

Bulma sintió que afloraba su instinto materno - ¡¿Qué no es su lugar?! – preguntó, mientras gesticulaba - ¡Es mi pequeño y puede dormir conmigo las veces que quiera!... Tú eres el que no puede estar cerca de él y por lo mismo acordamos que te quedarías en la cámara hasta que pudiéramos solucionarlo ¿En qué demonios estabas pensando? - la peli turquesa hizo una pausa y exclamó, casi fuera de si - Además, ¡¿Era necesario ese despliegue de poder?!

Vegeta la miró y le respondió, seco - Por supuesto… Sin embargo, tú te entrometiste como de costumbre…

- ¡Claro que debía detenerte! Tú eres terriblemente fuerte y él… ¡él es un bebé, por Kami! - lo miró enojada para advertirle - No quiero que vuelvas a hacer una tontería como esa, Vegeta… es que acaso ¿no podías esperar como habíamos quedado?

Él frunció profundamente, para responder entre dientes - Estoy harto de esperar a que tu ridículo entrenamiento de frutos… - cambió su tono a uno suave para agregar - Es por eso por lo que me vi en la obligación de encontrar una solución más satisfactoria…

-Ah ¿sí? Pues al parecer no fue tan satisfactoria…- le dijo irónica, para después exclamar - ¡estuviste a punto de matarlo!

-No seas absurda… Solo le di un buen susto al cobarde ese… espero sinceramente que haya aprendido su lección…

- ¡No es un cobarde! ¡es un bebé, Vegeta! ¿Cuándo lo comprenderás?

- ¡Tsk! – hizo él, volteando su rostro, para enseguida volver a mirar a Bulma y agregar – Eres tú la que no lo comprende, mujer… El mocoso tiene sangre de saiyajin ¡Deja de tratarlo como un maldito inútil!

-No me digas como debo tratar a mi hijo… - dio un suspiro profundo, buscando algo de paciencia para poder entender a su sicótica media naranja y le preguntó - ¿Por qué no me dices de una buena vez que loco plan pusiste en marcha esta vez? – enseguida agregó con sarcasmo, no pudiendo evitarlo - Porque por lo visto te salió todo taaan bien…

- Argg… - hizo él apretando sus dientes un momento y casi perdiendo la poca paciencia que tenía. Enseguida miró a un punto cualquiera y le dijo con soberbia – Haré como que no escuche tu ridículo intento de molestarme… - hizo un alto para agregar, levantando uno de sus dedos - Solo te daré una pista y si eres tan inteligente como dices serlo, lo comprenderás de inmediato.

- ¡No estoy para juegos! – lo interrumpió ella.

-Ni yo, mujer. Pero la satisfacción de ver tu ridículo rostro de sorpresa es más fuerte… -hizo una pausa dramática y agregó, mirándola a los ojos – Kedrat.

Efectivamente Bulma abrió sus ojos en sorpresa. Sin embargo, estaba tan molesta con Vegeta que decidió no elogiarlo por su idea, sino que todo lo contrario - ¡Oh! ¿Así que ese era el gran plan de su alteza el señor príncipe de los saiyajins?... – comentó con ironía. Enseguida se llevó un dedo a su barbilla y agregó, mirando hacia el cielo raso - Aunque eso explicaría el nuevo papel tapiz en la habitación de Trunks… - volvió a mirar a su esposo, llevando sus manos a las caderas y le reclamó – ¡Eres un tonto, Vegeta! ¿Cómo diablos querías que adivinara que había quedado algo de material y que lo usarías para recubrir la habitación de Trunks? – se alejó un par de pasos y lo miró furiosa - Pudiste perfectamente habérmelo comentado en la tarde, en vez de comportarte como un troglodita… ¿hasta cuándo dejarás de portarte así? ¿Tanto te divierte hacerme enfadar?

- No estoy de humor para tus malditos regaños…- gruñó, entre dientes el saiyajin, dándole la espalda. Enseguida se sonrió con maldad y agregó, mientras giraba levemente su cabeza para poder ver la reacción de su mujer – Pero debo confesarte que sí. Es lo único que me mantiene cuerdo en este planeta de locos…

-Uyy… No esperaba otra respuesta viniendo de ti… No eres más que un idiota.

- ¿Te molestó mi comentario? ¡Qué lástima! – comentó él, con sarcasmo, volteando su vista al frente y cerrando momentáneamente sus ojos - Porque de ser así, te molestarás aún más…

- ¿Qué dices?

- Que no te gustará para nada lo que te diré a continuación … y ya que estás tan interesada en saber sobre mis planes, te informo que desde ahora dormiré aquí… y espero que no te hagas ilusiones al respecto, Bulma, porque solo vendré a descansar y luego volveré a la cámara… No tengo en mente fornicar con una maldita traidora…

La mandíbula de Bulma descendió un poco, sin comprender a que se refería el saiyajin, pero enseguida se recompuso y le dijo - ¡¿Qué yo te traicione?! ¡Cada día estás más loco, Vegeta!… - volvió a reunir aire en sus pulmones, luego de resoplar por la nariz, demostrando su enojo y agregó - Pero entonces, si no quieres dormir conmigo ¿porque tomarte entonces la molestia de venir aquí? ¡Podrías dormir perfectamente en un cuarto de huéspedes!

-Ja ¿en el mismo nivel que el insecto ese? Ni lo sueñes, Bulma…– respondió el saiyajin, avanzando un par de pasos hacia el ventanal y agregando, mientras su vista se posaba en un punto cualquiera – Esta es mi habitación y dormiré aquí cuando se me dé la maldita gana… Estoy harto de dormir en la cámara… Y eso no es todo…

-Ah ¿no?

-Por supuesto que no… Quiero que sepas que también planeo salir a comer y a pasearme las veces que quiera por la propiedad… Es lo que corresponde a mi posición...

Bulma lo miró incrédula, sacando sus propias conclusiones con respecto a lo dicho por él "¿Qué? Piensa andar como si nada paseándose a toda hora… ¡No puede ser! Eso solo significa que…"

-Espera… - dijo dando un par de pasos hacia él - ¿estás insinuando que debo mantener a nuestro hijo encerrado?

Vegeta volvió a retomar su seriedad, respondiendo– ¿Que acaso no es obvio?… es la única forma de recuperar mi territorio…

- ¿Tú territorio? – preguntó la peli turquesa, pestañeando un par de veces, extrañada.

-Así es… - respondió Vegeta - Hasta ese idiota que tienes por cachorrera tiene más privilegios que yo en esta casa y es algo que no puedo permitir…

Bulma ahora sí que se molestó de verdad - ¿Privilegios? ¿De qué mierda hablas? Si mis padres pasan al pendiente de ti las malditas veinticuatro horas… Además ¡Te he ido a ver cada noche desde que hablamos!

-Sí, como quién visita a un prisionero… – se apresuró en responder él, con algo de resentimiento - ¡Estoy harto de eso!

Bulma sintió de inmediato algo de compasión por su esposo, por lo que suavizó su gesto. Era obvio que el saiyajin estaba cansado de permanecer encerrado y eso a ella también le afectaba y podía comprender lo terrible que debía sentirse Vegeta. Pero lo que acababa de hacerle a su hijo no se lo podía permitir, y por lo mismo sintió que debía encontrar nuevamente un punto de equilibrio en su relación, sin parecer la que cediera - Vegeta… - le dijo, avanzando un poco hasta quedar a frente a él. Enseguida colocó una mano en su brazo para después llevar su otra mano al rostro del saiyajin, obligándolo a mirarla, cosa a la que Vegeta no se negó. Bulma lo miró directo a los ojos, continuando con su discurso – Nosotros ya habíamos aclarado esto… Entiendo y agradezco lo que hiciste, pero no puedes arriesgar a nuestro hijo… Sé que debe ser terrible para ti permanecer encerrado, pero es por el bien de Trunks…por favor… solo te pido que resistas un poco más…

El saiyajin simplemente entrecerró su mirada sobre su esposa, sintiendo la calidez de su tacto contra su rostro. Necesitaba estar con ella y su cuerpo reaccionaba casi instantáneamente, siendo algo que no podía evitar. Estaba por dejarse convencer, pero al oír el tono compasivo de ella, reaccionó, apartándose. Él era quien mandaba y aún estaba disgustado por la salida de ella, por lo que se apartó y caminó hacia el ventanal, diciéndole - Supongo que eso es lo que quieres ¿no es así, Bulma? Para poder seguir haciendo de las tuyas…

-¿Qué estás insinuando, Vegeta?

El saiyajin cruzó sus brazos sobre su pecho y le dijo - ¿Creíste que no me enteraría de que saliste a una estúpida cita con la sabandija esa?

Bulma al fin comprendió el porqué del comportamiento de su esposo.

- ¿estás así porque salí con Yamcha? - le preguntó insidiosa -... Vaya, Vegeta ¡te desconozco!

- ¡Cállate!… - le ordenó, volteando un poco para poder mirarla - Me importa una mierda lo que hagas o no con el imbécil ese. Pero te recuerdo que ahora eres mi mujer y no puedes faltarme el respeto de esa forma.

- ¡Yo no te he faltado el respeto, Vegeta!... Además, estás muy equivocado… No fue una cita… ¿Que acaso tus informantes no te dijeron que fueron ellos mismos quienes me lo pidieron?

- ¡Hmp! - hizo volteando su rostro lejos del escrutinio de Bulma, ya que había sentido cierto rubor cubrirlo - No trates de zafarte de ello culpando a tus padres…

Bulma se sonrió - Así que de eso se trata… ¿De que no resultaron tus tontos planes y por eso te desquitas conmigo y con Trunks?

- ¡No digas estupideces, Bulma!

-Sabes que no son estupideces, Vegeta… Estás molesto porque querías sorprenderme y el sorprendido fuiste tú…

-Tsk… Cierra la maldita boca y escúchame por una vez. No voy a volver a permitir tus insolencias ni las del cachorro, así que es mejor que comiences a comportarte de una vez. Y de paso dile a la loca esa que tienes por madre que no intente forzarme nuevamente a pasar tiempo con el crío o pagará con su vida las consecuencias de tal atrevimiento.

Bulma se lo quedó viendo un momento "Vaya, debí imaginarlo… ¡Mi madre y sus ocurrencias! No por nada insistió en eso de que Vegeta debía pasar tiempo con él… ¿Cuándo aprenderá que con Vegeta las cosas no son tan simples?... Aunque ahora que lo pienso, no fue capaz de hacerle daño nuevamente… Pero estuvo cerca… Ay, Vegeta ¿Qué haremos?" respiró hondo antes de responderle - De acuerdo, Vegeta, intentaré no salir con Yamcha, si tanto te molesta…

-¡Te dije que no me importa!

-Uy, como digas… También hablaré con mamá de ese asunto que dices… pero en cuanto a Trunks no puedo hacer nada al respecto. Es que ¡no puedo mantenerlo encerrado todo el día!

-Haz como quieras… Pero te advierto que podría encontrarme con él en cualquier momento… Y lo mismo aplica para tu preciada cachorrera…

Bulma le dio una mirada de fastidio, mientras le decía - Ah ¿sí? Pues te advierto yo también que, si le llegas a hacerle daño a alguno de ellos nuevamente soy capaz de matarte ¿me oíste?

Vegeta la miró con incredulidad un momento, sin embargo, esa amenaza le pareció bastante atractiva, por lo que se sonrió ladinamente mientras la veía dirigirse al ropero - Me parece justo…- le dijo, agregando después con algo de lascivia - Aunque me gustaría verte intentándolo…

Bulma simplemente rodó sus ojos y se dispuso a buscar un pijama en el ropero, agregando a modo de advertencia – No estoy jugando, Vegeta... lo que digo es totalmente en serio y espero sinceramente que te comportes – le dio la espalda mientras agregaba – Ahora, si me disculpas, me prepararé para dormir porque tuve un día fatal y solo quiero descansar…

Vegeta bufó fastidiado al ver que ella lo estaba tratando como un idiota por lo que decidió mofarse de ella comentando - Hmn… infiero por tus palabras que me estás retando a hacerlo…

Bulma sacó una camisola para luego avanzar hasta la cama y dejarla sobre ésta, acto seguido, se quitó la bata que se había puesto y enseguida desabrochó el brasier con calma mientras le comentaba - No es eso… - bajó los breteles y continuó - Solo que no te contesto como debiera, porque eso sería alargar esta discusión y créeme que lo único que deseo en este momento es meterme en la cama y olvidarme de todo… - terminó de sacarse la prenda y se lo quedó viendo directamente a los ojos para poder ver la reacción de su esposo, agregando - … así que sería bueno que te decidieras de una vez si vas a quedarte a dormir o no…

Vegeta al verla con sus senos al aire no pudo evitar tragar duro, pero enseguida le dio la espalda y le gritó - Yo… ¡Por supuesto que me quedaré! Te dije que no pienso volver a dormir en la cámara.

Bulma se sonrió triunfal "Mmm ¿podrás solo dormir con una traidora?" volvió a ponerse sería para decirle - ¡Perfecto! Entonces acuéstate y déjate de tonterías… - se colocó la camisola y agregó, abriendo la cama – Que descanses, Vegeta.

Él la miró por encima del hombro y le dijo molesto - No intentes pasarte de lista conmigo, Bulma… Se perfectamente lo que intentas hacer, pero no te dará resultado… Más te vale que te vayas comportando de una maldita vez, porque la próxima no seré tan misericordioso…

-Si, como digas… - le dijo ella metiéndose bajo la colcha - Buenas noches Vegeta y espero que no intentes nada ¿me oíste? – le advirtió finalmente Bulma, dándose media vuelta y quedando volteada hacia la orilla derecha de la cama, lo más lejos del otro extremo que pudo.

Vegeta entrecerró su mirada y le respondió, con fastidio - Ni quien quisiera fornicar con una vulgar traidora insolente…

Bulma lo ignoró y se tapó hasta las orejas "Perfecto. Ese será tu castigo, saiyajin terco y desconfiado"

Los ojos del saiyajin se abrieron un poco y se giró completamente hacia la cama "¿Qué? ¿piensa ignorarme?… Ja, no caeré en su maldito juego… Voy a cumplir mi palabra y me quedaré a dormir un rato para poder volver a entrenar… Estoy seguro de que me buscará…" pensando en esto, se sonrió satisfecho, ya que por lo menos había conseguido salir victorioso de la charla con su esposa. Ella no saldría más con Yamcha, cosa que lo alegraba más de lo que pudiera admitir. Además, ella intervendría para que la loca mayor dejara de acosarlo con lo de su cachorro. Pero lo mejor de todo era que podría volver a pasearse con libertad en sus dominios. En cuanto a lo del encierro de su crío, eso podía arreglarse. Solo que tendría que ser cuidadoso, si no quería que se repitiera una escena como la reciente. Sin embargo, al mirar la cama que compartiría con ella, volvió a fruncir "Maldita hembra del demonio… No hace más que fastidiarme y sacarme de quicio… Hmn, sin embargo, logré salir de esa celda y desde ahora podré pasearme por la casa con toda tranquilidad… ¡Como extrañaba dormir con comodidad! Después de todo soy un príncipe y es lo que me merezco…". Se quitó su ropa descuidadamente e hizo lo mismo que Bulma, se acostó y se quedó lo más orillado posible, dándole la espalda, pero pasados unos minutos miró de reojo a su mujer por encima del hombro "Maldita sea… No debí decirle que vendría solo a dormir… pero es lo correcto después de lo que hizo. Además, mi voluntad es más fuerte… Soy un saiyajin de élite… El príncipe de mi raza… Nada puede doblegarme… es mejor pensar en que en unas horas volveré a entrenar y veré si puedo poner en práctica mi nueva técnica… Espero que la cámara la resista…" Se enderezó un poco para tomar el despertador y programar una alarma, dejó el reloj con rabia sobre su mesa de noche y enseguida cerró los ojos con fuerza e intentó dormirse. Pero, para su mala suerte, esto le tomó más tiempo del esperado, ya que su mujer comenzó a roncar a los pocos minutos que se despidió de él, dejando en claro que realmente estaba agotada.

"Demonios" pensó Vegeta, apretando sus dientes y la colcha.

Bunny se levantó como todas las mañanas y comenzó a prepararse para empezar su día. Una vez lista, pasó a echarle un vistazo a Trunks, ingresando con cuidado al dormitorio del pequeño. Para su sorpresa, lo encontró despierto jugando con sus peluches por lo que se acercó al niño y le saludó - ¡Hola, pequeño Trunks! ¿Qué haces despierto a esta hora?

El pequeño al ver a su abuelita le extendió sus bracitos.

-Ven acá, lindura… - le dijo, cogiéndolo en sus brazos – Iremos a desayunar, mientras la abuela prepara la comida para tus padres…

El niño le sonrió y la mujer salió con él del cuarto.

Pasaron frente a la habitación de Bulma, y Bunny se detuvo, pues le extrañó no oír el ronquido de su hija.

-¡Vaya! ¿Qué extraño? - comentó, acercándose a la puerta para abrirla y ver si su hija ya estaba en levantada, aunque lo dudaba por la hora que era.

Giró la perilla, notando que ésta estaba sin seguro, e ingresó sin más encontrándose con una postal que la hizo sonreírse de oreja a oreja. En la cama y contra la voluntad de ambos, la pareja permanecía abrazada, durmiendo plácidamente. Al parecer Vegeta había olvidado activar el botón de encendido de la alarma, pero no parecía haberse dado cuenta de ello a pesar de que los rayos del sol ya comenzaban a iluminar la habitación.

Bunny le dijo a su nieto en un susurro - ¿Quieres quedarte un momento con papá y mamá? ¿verdad que sí, mi bebito hermoso?

Trunks no alcanzó a darse cuenta y su abuela ya lo estaba instalando, con mucho cuidado de no despertar a los amantes, en el espacio que había entre las piernas de éstos. En seguida le hizo señas de que se quedara tranquilo y salió de la habitación.

El bebé vio cómo su abuela se iba, pero no hizo ni un movimiento, quedándose sentadito en su lugar, pero luego de unos minutos, comenzó a gatear hacia su madre, sin darle importancia a la presencia de Vegeta.

-Mmm… Vegeta… - susurró Bulma, removiéndose un poco.

-Hmn… - hizo él, aun medio dormido, abrazándola un poco más.

-Debo ir a ver a Trunks… - murmuró ella con sus ojos cerrados aun, mientras intentaba zafarse de los brazos de su esposo.

-Que la loca se encargue… - le respondió, aumentando un poco la presión de su abrazo y acomodando su cabeza sobre la de Bulma, pero enseguida oyó un balbuceo que hizo lo hizo abrir sus ojos de golpe, saliendo de la cama de un brinco - ¡Qué! ¡¿Cómo demonios entró aquí?! – preguntó exaltado.

Trunks de inmediato comenzó a llorar, por lo que Bulma despertó completamente, dándose cuenta enseguida de que su pequeño estaba en sus piernas.

- ¿Trunks? No, bebé, no llores… - le dijo, aproximándolo a su regazo para tranquilizarlo – Ya sé que tu papá da miedo... - enseguida miró a Vegeta y agregó - pero es la única cara que tiene.

-Argg – gruño el príncipe, mientras recogía su ropa del suelo para enseguida dejar la habitación solo en ropa interior, dando un enorme portazo.

Bulma logró calmar a su bebé dándole de mamar, mientras le decía sonriente - Supongo que tu abuelita fue la culpable ¿verdad Trunks? Pero gracias a ella no necesito más pruebas… Tu padre es incapaz de hacerte daño… O eso creo… Bueno, ya nos ocuparemos de eso. Sin embargo, aún me preocupa que vaya a querer confrontarte… ¿? ¡Iugh! ¿Que tu abuela no te cambió el pañal?... Con razón estás con ese humor...

Vegeta llegó a la cocina, encontrándose a Bunny, a quién sin esperar siquiera a que le notara, le preguntó con brusquedad - ¿Usted metió al mocoso en el cuarto?

Bunny se giró hacia él, con una sartén en su mano, llena de huevos revueltos y lo saludó - Buenos días, Vegeta… ¡qué bueno que vengas a desayunar!

- ¡Responda!

Bunny simplemente preguntó, con fingida inocencia - ¿Por qué lo preguntas? ¿acaso hice mal?

El saiyajin rodó sus ojos "Maldita mujer demente…". Decidió pasar al desayunador, mientras le decía

- Ni se lo ocurra volver a hacerlo… es peligroso.

- ¡Oh! Es verdad – respondió Bunny, poniendo cara de preocupación - Tienes toda la razón, querido… Mi hermoso nietecito podría haberse caído de la cama…

-Tsk – hizo él "No gano nada explicándole las cosas a ella… es imposible que comprenda que podría asesinar al crío... Con estos problemas domésticos solo me estoy alejando de mi real objetivo…"

Se sentó a desayunar, pero no se esperaba lo que ocurriría a continuación, puesto que Bunny sacó de uno de los bolsillos de su delantal un pequeño artefacto rectangular y colocándoselo frente a los ojos, le dijo - ¡Sonríe, Vegeta!

Un flash sorpresivamente enceguecedor lo hizo poner cara de espanto, pero enseguida se levantó de su lugar y le arrebató a la señora la cámara de sus manos.

- ¿Qué demonios me hizo?

-Vegeta, no te enfades… - le dijo con una gotita en su sien - Solo te tomé una fotografía…

El rostro del saiyajin se volvió pura perplejidad por un segundo, pero al siguiente, retomó su actitud de siempre y le ladró a Bunny - ¡¿Cómo se le ocurre hacer esa estupidez?! Por menos que eso he matado a más hombres de los que pueda recordar….

Bunny le sonrió nerviosa, y recuperando con rapidez la pequeña cámara de las manos de su yerno, le dijo, mientras la devolvía su bolsillo - ¡Vamos! No es para tanto, querido…

- ¡Tsk! – hizo dándole la espalda, bastante ofuscado.

-Solo quería una foto tuya para que tu bebé se acostumbre a verte más seguido… Es que como te llevas entrenando todo el tiempo…

Vegeta se la quedó mirando un momento, pero al siguiente volteó su vista hacia la comida y le comentó

- Hmn, para su información, señora, es un alivio que ese mocoso no me reconozca… - volvió a mirarla y agregó - Pero le advierto una cosa. Si vuelve siquiera a intentar nuevamente algo como lo que hizo, voy a encargarme de que sea la última fotografía que tome en su vida… ¿me comprende?

Bunny se lo quedó viendo y le respondió, de lo más tranquila - De acuerdo, la próxima vez te avisaré… No sabía que eras de esas personas que no les gustan ser fotografiadas…

-Argg – gruñó el saiyajin y volvió a tomar asiento para poder terminar de desayunar, sin embargo, no alcanzaron a pasar un par de minutos cuando Yamcha apareció por la puerta.

El guerrero se quedó estático en la entrada, mientras murmuraba - Vegeta…

El saiyajin lo ignoró y siguió comiendo, mientras Bunny volteaba a ver al recién llegado - Buenos días, joven Yamcha… ¿Dormiste bien?

- Este, sí… gracias. Pero creo que se me quito el apetito… Voy a salir a correr antes…

Vegeta se sonrió disimuladamente.

- Pero querido – le llamó la atención Bunny al guerrero - No es bueno que te ejercites con el estómago vacío…

-No te preocupes, Bunny… Es solo que aunque desayune me darán nauseas… Nos vemos después -y diciendo esto, se retiró.

- Pobrecito… - comentó la rubia - Se fue sin desayunar...

Vegeta terminó de comer y le dijo - Yo no me preocuparía por él…

- Ah, ¿no?

- No. Los insectos de su clase solo comen desperdicios… - se puso de pie y agregó antes de marcharse, con algo de mofa – Debería guardarle las sobras.

- ¿eh?

El saiyajin no dijo nada más y salió de la cocina.

Bunny se lo pensó un momento y luego exclamó, mientras limpiaba la superficie de uno de los muebles

- ¡Ay, este Vegeta! Siempre con sus bromas…

A mediodía, Bulma se dirigió con Trunks hacia el jardín delantero. Planeaba dejárselo a Yamcha como todos los días y de paso comentarle a su amigo lo que había dicho Vegeta.

-Hola, Yam ¿Todo bien? – lo saludó cuando llegó a su lado.

El guerrero se giró hacia su amiga y le dio una cálida sonrisa, al tiempo que detenía sus ejercicios.

- ¡Oh! ¡hola, Bulma! Hoy vienes más temprano. Acaso ¿pasó algo?

-No… Bueno, sí. Hoy tengo mucho trabajo en los laboratorios… ¿podrías…

-Sabes que es un placer encargarme de este pequeñín…- bajó su vista al infante y lo saludó, mientras lo tomaba en brazos - ¡Hola Trunks!

Bulma dudó un momento antes de decirle - Este… Yamcha… Antes que nada, debo decirte algo…

- ¿de qué se trata?

-Bueno… es sobre Vegeta…- le respondió Bulma, mientras se rascaba un brazo distraídamente - Ha decidido que no entrenara tantas horas... es decir, tiene en mente volver a pasearse por la casa y hacer sus comidas fuera…

- ¡Oh! Fue por eso que me lo encontré hoy en la cocina… Bueno, supongo que venías a advertirme por si me lo encuentro otra vez…

-Si, pero ten cuidado… Es que hoy no está de muy buen humor…

- ¿Solo hoy? Bulma, ese tipo… perdón, Vegeta nació así y lo sabes…

La peli turquesa no pudo evitar molestarse un poco - ¡No seas así, Yamcha!… él puede ser mal genio, pero es muy agradable cuando quiere…

-Tú lo has dicho, pero Vegeta nunca parece estar de buenas… Bueno, pero si me dejarás a Trunks tendrás que esperarme…

-¿?

-Es que deberé cambiarme. Llevo entrenando mucho rato y estoy bastante sudado… - le devolvió al niño y agregó - Además, si como dices, Vegeta andará suelto, creo que es mejor que me lleve a Trunks al parque…

-Sí ¡es una excelente idea!

Yamcha se retiró hacia su alcoba, mientras Bulma se quedaba viendo por donde se marchaba.

-Por lo menos lo tomó a bien… Ahora que lo pienso, él es el mejor amigo que tengo… - enseguida levantó a su bebé y le dijo - ¿qué dices Trunks? Tú también debes cambiarte para salir… No vaya a ser que conozcas a una linda jovencita y no puede verte en esas fachas… - su vista se fijó en su casa - ¿? ¿y esa grieta?... Mmm, voy a tener que hablar seriamente con Yamcha y decirle que sea más cuidadoso cuando entrene en el jardín…

Por la tarde, Vegeta estaba de pie en medio de la cámara preparándose para poner en práctica una técnica que llevaba días desarrollando en su mente, pero que había estado reticente a ejecutar por temor a que la cámara no resistiera y en consecuencia destruyera la propiedad "Debo ser cuidadoso… Pero no hay otra forma de hacerlo ya que requiero estar transformado para realizarla y si lo hago fuera de la cámara esos idiotas se darán cuenta..."

Cerró sus ojos y se concentró, respirando calmadamente. Enseguida abrió sus ojos de golpe y gritó, transformándose en súper saiyajin - ¡AAAAAHHHHHHHHH!

Una vez listo comenzó a reunir energía para luego lanzarla, intentando controlarla - ¡AAAAAAHHHHHHH!… LA GRAN EXPLOSIÓN DE SÚPER VEGETAAAAAAAAAAAA!

Una enorme esfera salió de su palma y comenzó a avanzar por la cámara a baja velocidad, de inmediato saiyajin apretó sus dientes y comenzó a maniobrarla para que no llegara a los muros, pero siendo una técnica nueva y bastante poderosa, se le dificultaba bastante su manejo.

Comenzó a sudar, mientras intentaba en vano manejarla "¡Rayos! Esto… esto no funciona... ¡Maldita sea!… No me queda otra opción…"

Solo había una forma de evitar el desastre. Por lo que liberó la esfera y voló a recibirla directamente, pero la energía era demasiado potente y no pudo contenerla con sus manos.

El temblor en la propiedad se sintió hasta en sus cimientos.

Bulma estaba en su laboratorio cuando sintió remecerse la casa.

- ¡¿Qué pasa?! ¡Acaso es un terremoto?

De repente recordó la vez que Vegeta hizo explotar la nave. Eso le provocó un muy mal presentimiento que la hizo exclamara en horror - Ay, no… ¡Vegeta! - de inmediato dejó de lado lo que estaba haciendo y corrió hacia la cámara.

- No otra vez… - murmuraba mientras corría por las escaleras, mientras miles de imágenes terribles llenaban su imaginación.

Al salir de los laboratorios, pudo apreciar que por lo menos su casa seguía en pie, cosa que la hizo sentirse aliviada en parte pero enseguida volvió a correr hasta llegar a la cámara, donde presionó el botón del comunicador y gritó - ¡Vegeta!… ¿Estás bien?…

En el interior de la cámara, el saiyajin permanecía sobre el suelo, boca abajo e inconsciente.

Bulma miró la consola y se maldijo internamente. Era imposible digitar el código desde el exterior sin alguna herramienta para levantar la cubierta, por lo que volvió a insistir por el comunicador - ¡¿Qué estás haciendo, Vegeta?! ¡Responde!

El hombre reaccionó un poco. Veía todo borroso, pero pudo distinguir perfectamente la voz de su mujer, aunque algo lejana – Hmn…

- ¡Vegeta! – insistió Bulma.

El saiyajin frunció profundamente, mientras apoyaba ambas manos en el suelo y se levantaba, despacio

- ¡Demonios! – murmuró mientras intentaba enfocar su vista, notando enseguida que le dolía el abdomen, pero dedujo que no era más que daño superficial. Una vez de pie, avanzó tambaleándose por la molestia que sentía, hasta el comunicador.

-Argg… Deja de hacer tanto escándalo – le respondió con dificultad, cuando pudo dar con el botón.

Bulma se llevó una mano al pecho con alivio al comprobar que el saiyajin estaba vivo, pero por su voz supo de inmediato que estaba lastimado por lo que le ordenó - Abre la puerta… Sé que estás herido y…

- ¡No necesito tu ayuda! - gritó él, con un tono bajo y forzado.

Bulma se enojó por la terquedad de Vegeta, así que no sonó tan preocupada al decirle - ¡Déjate de tonterías y abre esa estúpida compuerta!

- ¡Hmp!... Estoy bien, ¡ya lárgate!

-Sabes que no me moveré de aquí hasta comprobar con mis propios ojos que estás bien…

Él entendió que no habría manera en el Universo entero de convencerla de que hiciera lo que él le estaba pidiendo por lo que finalmente decidió abrir.

-Argg… "maldita terca" – hizo, digitando el código, mientras uno de sus ojos amenazaba con cerrarse.

Apenas Bulma escuchó el sonido de liberación del seguro, abrió la compuerta y se encontró con Vegeta apoyado contra los controles, intentando parecer normal. Pero su semblante decía todo lo contrario, sin contar que estaba todo magullado.

-Vegeta…- murmuró ella, dudando un momento entre acercarse o no a su esposo.

- ¿Conforme, mujer?... – dijo él, molesto - No estoy malherido, así que veté y déjame continuar…

Bulma lo miró con preocupación, ya que Vegeta se sujetaba insistentemente su abdomen con una de sus manos, sin contar que era notorio que estaba haciendo un gran esfuerzo por sostenerse en pie.

-Eso es lo que dices tú… - se aproximó a él y lo tocó con un dedo cerca del estómago, consiguiendo que el saiyajin hiciera una mueca de dolor - ¿ves? Estás lastimado, así que ni se te ocurra seguir entrenando así…

-Eso no es nada… - le dijo, apartando la mano intrusa de ella.

Bulma lo miró algo ofuscada, sin embargo, lo tomó de la misma mano que él usara para apartarla y comenzó a jalarlo.

-No, señor… Te revisaré esa herida y luego puedes terminar con tu intento de suicidio…

-Mgrr – se quejó él, manteniéndose en su lugar.

Bulma lo miró molesta, pero enseguida le rogó con suavidad - Vegeta por favor, deja de hacerte el difícil…

Él cerró sus ojos un momento y enseguida la miró serio - Te dije que me dejarás en paz… Lo único que sabes hacer es inmiscuirte en mis malditos asuntos.

Bulma lo miró a los ojos e ignorando sus palabras le dijo - Como digas… pero deja siquiera que te atienda esa molestia que tienes.

Él intentó hacerse el valiente, soltando la mano de su mujer e intentando avanzar por sí mismo, pero el dolor lo obligó a quedarse en su sitio. Bulma al ver lo mal que estaba, se ubicó a su lado e intentó pasar uno de los brazos de su esposo por encima de ella, pero él la rechazó, diciéndole - Puedo hacerlo solo… No soy un maldito inútil…

-¿?... ¡Uy! Está bien… - le dijo molesta – Si no quieres que te ayude, haz de cuenta que me estás utilizando para tu beneficio, como tanto te gusta hacérmelo creer…

Él la miró sorprendido un momento, pero enseguida volvió a fruncir y a regañadientes decidió aceptar la ayuda, comentándole - ¡Hmp! Ni creas que te agradeceré por esto…

Bulma se apresuró en abrazarlo y le respondió - No te estoy pidiendo que me des las gracias… - logró pasar el brazo de Vegeta por sobre ella, para luego sujetar al hombre con cuidado por el pecho y agregó - Vegeta, aun soy tu esposa y, aunque te moleste, me preocupa lo que te pase, así sea que solo me hagas pasar malos ratos después…

Él no le dijo nada, simplemente se dejó conducir hacia el baño lateral frunciendo y apretando sus dientes de vez en cuando. Apenas entraron en el cuarto, Bulma lo soltó, dejándolo apoyado contra el umbral, y buscó el botiquín que debía estar allí. Cuando lo halló, verificó que hubiera todo lo que necesitaría. Vegeta solo la miraba hacer, de pie en la entrada.

-Siéntate – le ordenó ella.

-Deja de decirme que hacer… - le respondió apartándose de la entrada con dificultad.

-Solo hazlo ¿quieres?

Él miró buscando donde sentarse, enseguida le preguntó, alzando una ceja - Hmn… ¿Dónde sugieres que me siente?

Bulma lo miró un segundo y le dijo con amabilidad - Por lo menos conservas tu sentido del humor… - enseguida miró el lugar. Era un completo desastre. Ni siquiera estaba la cubierta del orinal – Allí – dijo de repente, indicándole el borde de la bañera.

Vegeta así hizo y esperó a que ella trabajara. Realmente le dolía, pero no lo demostraría.

Bulma limpió la herida, que por suerte no era más que una abrasión superficial y procedió a ponerle algo de ese gel ocre, con mucho cuidado, mientras le decía - No sé qué tramas ahora, pero solo te pido que no destruyas la casa… Ya bastante tuvimos con el susto que nos hiciste pasar la otra vez…

Vegeta no pudo evitar estremecerse un segundo, al sentir la mano de ella frotando su abdomen.

-¡Hmp!…

Bulma lo miró un momento, frunciendo levemente - Bueno, me haré a la idea de que eso es un sí… - le colocó el apósito, para enseguida comenzar a vendarlo alrededor de su cintura, con suma delicadeza.

Vegeta respiró hondo, lo que hizo que Bulma comenzara a sentirse algo incómoda. Así que para distender el ambiente comenzó a charlar - ¿Sabes? Por una parte, me alegro de que comiences a salir más seguido de este lugar…

El saiyajin alzó una de sus cejas, confundido "¿Ahora está de acuerdo con que salga de aquí?"

Bulma continuó, aclarándole sus palabras - Es que así podré enviar a alguien a poner un poco de orden en este basurero…

Vegeta no respondió, por un momento había visto cierta esperanza de recuperar a su humana, pero las palabras de ella lo devolvieron a la realidad.

La miró atentamente mientras ella lo abrazaba de vez en cuando, al pasar el rollo de venda tras él "No puedo comprender su manera de ser… Sabe que estoy molesto con ella y aun así me trata como si nada pasara… Maldita sea, no puedo evitar sentirme atraído a ella… Pero debe pagar por traicionarme y por no obedecerme, sin embrago… su maldito olor… ¡demonios! Su cercanía me está afectando más de lo que …"

Bulma terminó de poner el adhesivo para sujetar el vendaje y le dijo, interrumpiendo sus pensamientos, permaneciendo aun acuclillada ante él - ¡Ya estás listo! Ahora puedes continuar con lo que sea que estabas haciendo…

El saiyajin solamente la miró a los ojos, consiguiendo que ella se ruborizara por la cercanía y la tensión que había en el ambiente.

Vegeta notó aquel rubor, sintiendo al instante deseos de besarla, pero no podía permitirse ser débil. Él debía mantenerse firme, a pesar de que muy en el fondo guardaba la esperanza de que su mujer se atreviera a besarlo como antes y así poder dejar atrás su pelea. Pero no fue así, Bulma se había dado cuenta de inmediato de las intenciones de su esposo y prefirió dejarlo así. "Yo también te extraño… pero no puedo volver contigo. No hasta que dejes de lado tu estúpido orgullo y aceptes a tu hijo tal como es…"

-Este… - dijo poniéndose de pie algo nerviosa – supongo que es mejor que me vaya…- él no dijo nada, en cambio se quedó un momento en silencio, observando su vendaje "Maldita sea, esto retrasará mi entrenamiento…"

Bulma lo miró contrariada y luego se alejó, dirigiéndose al lavamos.

-Si no quieres hablarme, por mí está bien… - comentó con indiferencia, mientras se aseaba - De todas formas, yo todavía estoy muy molesta contigo por lo que le hiciste a Trunks…

Vegeta la observó un momento, entrecerrando su mirada sobre ella. Bulma no tenía derecho a estar molesta. Él no le había hecho nada al cachorro, aunque lo pensó, pero se había detenido, aunque fuera en el último momento. Él solo hizo lo que le había advertido a ella que ocurriría si el cachorro volvía a acercársele. Ella frustró su intento de averiguar el verdadero poder de su cachorro y más encima había salido a pasear con la sabandija. Él podía estar molesto, no ella – ¡Tsk! Me da igual… Sabes que tarde o temprano deberé confrontarlo… - frunció profundamente y se puso de pie con cuidado. Notó que su pierna también le molestaba un poco a la altura del muslo, pero no quiso decírselo a ella. Avanzó lo más estoico que pudo y pasó por detrás de Bulma, dirigiéndose a la salida del cuarto. Aunque quería recuperarla, él era demasiado orgulloso para deshacer lo dicho y tampoco tenía ánimos de perdonarla por lo demás.

- Pues deberás aguantarte esas ganas por mucho más, Vegeta. Porque Trunks aun no está listo y falta bastante para ello – le comentó ella a la pasada, mientras fruncía. Pero enseguida lo vio salir cojeando del cuarto e intentó parecer indiferente, pero verlo así le dolió, por lo que se apresuró en secarse las manos y lo siguió, encontrándolo nuevamente junto a los controles. Iba a preguntarle sobre su pierna pero él la interrumpió – Solo vete - gruñó Vegeta, sin voltear a verla.

La mujer se cruzó de brazos y lo miró preocupada - Me iré, pero no sin antes saber que pasa contigo. Es decir, ayer casi matas a Trunks y ahora casi te matas tú… ¿Cuál es tu problema?

-No es de tu maldita incumbencia… - le respondió con los dientes apretados - Solo déjame entrenar tranquilo…

Bulma lo miró un momento. Sentía que algo andaba mal con Vegeta, pero no pudo identificar que era, cosa que la frustraba. Supuso que era solo por el episodio de la noche anterior, pero aun así no estaba muy convencida de que fuese solo eso.

– Está bien. Te dejaré tranquilo por ahora… - le dijo, yendo hacia la salida - pero solo hazme un favor ¿sí?

- ¿Qué demonios quieres ahora? – le preguntó molesto.

-Solo… ten cuidado ¿de acuerdo?

El saiyajin, frunció profundo y le respondió - No necesito de tus ridículos consejos… Ahora, déjame solo y busca algo productivo que hacer con tu maldito tiempo en vez de entrometerte en mis asuntos…

-Pues eso es lo que haré, saiyajin idiota… - le respondió enojada, para luego salir de la cámara, dejándolo solo, pero preocupada en el fondo por la actitud del saiyajin.

Vegeta soltó un bufido de fastidio y enseguida dio un golpe de puño contra el borde de la consola, exclamando - ¡Rayos! … No puedo practicar aquí… No es el lugar indicado para probar mis poderosas técnicas… - se afirmó con ambas manos y agregó, mirando los controles - Hmn, no me queda otra opción más que irme a entrenar fuera nuevamente por el poco tiempo que me queda...

Yamcha e Ivy paseaban a Trunks por el centro de la cuidad. Ese día se habían encontrado en el parque y el guerrero la había invitado a tomar un café.

-Que tranquila es la cuidad a esta hora – comentó la chica.

-Si, es un gusto pasear por el centro en días de semana… me alegra mucho que pudieras pedir el día libre.

Ella le sonrió asintiendo.

Estaban por llegar cuando pasaron frente a una joyería y la muchacha no pudo evitar quedarse pegada en ella, con una mirada de tristeza.

Yamcha se detuvo y miró a la chica, extrañado. Se devolvió unos pasos con el cochecito y le preguntó

- ¿ocurre algo?

Ella le respondió, mientras le indicaba hacia el interior.

- ¿Ves ese collar de allí?

-Si ¿por qué?

-Bueno, es que ese collar se parece mucho a uno que tuve que vender hace un tiempo cuando estaba desempleada…

El guerrero miró la vitrina nuevamente y le dijo - Lo lamento mucho Ivy… - giró su rostro hacia ella y agregó - Pero no puedes ponerte triste por ello… Si tanto lo quieres puedo comprarte ese…

-No es eso, Yamcha… – giró a verlo y le dijo con lágrimas en los ojos – Ese collar era el único recuerdo que me quedaba de mi madre…

Yamcha se la quedó viendo, algo incómodo. Él ni siquiera conoció a sus padres. Por lo mismo le costaba mucho ponerse en el lugar de su amiga.

-Disculpa…- le dijo a Ivy - No era mi intención… Es decir, creo que debe ser terrible para ti perder algo tan querido…

Ivy cambió su expresión a una de ternura y le dijo - No tienes por qué disculparte… - posó su mano en una de las del guerrero y agregó - Tu no lo sabías… Además, ya no hay nada que hacer…

Él se sonrió un poco "Talvez si haya algo que hacer… pero no puedo decirle sobre Shen Long…"

Ivy lo sorprendió dándole un suave beso en la mejilla.

-Gracias, Yamcha…

Él se sonrojó y se llevó una mano a su rostro.

- ¿Por qué me agradeces?

-Por ser tan comprensivo…

-Je, je, je... Sí, es que no me gusta ver triste a una chica tan linda …

Ella le sonrió ahora, comenzando a avanzar, mientras se colgaba del brazo de Yamcha y éste volvía a empujar el coche de Trunks.

Mientras tanto, en el sector de las oficinas de la Corporación.

El señor Briefs estaba por subir a descansar un momento antes de la cena, cuando se encontró con Vegeta de pie tras su puerta. No llevaba su acostumbrada ropa de entrenamiento, en cambio, estaba vestido con un buzo y una camiseta gris.

- ¡Vaya, Vegeta! Me asustaste, muchacho… ¿Por qué no llamaste?

-Hmn… Necesito que revises algo…

- ¿De qué se trata?

-Sígueme…

El profesor lo miró extrañado, mientras el saiyajin avanzaba hacia afuera de ese sector. Decidió hacerle caso y lo acompañó, pero notó que el hombre tenía cierto cojeo.

- Este… ¿te sientes bien? - le preguntó el anciano.

- Sí.

El profesor insistió - Vegeta… es que…estás cojeando…

- Eso es obvio…– respondió con fastidio.

- Mmm… ¿Algún problema con la cámara?

- No. Solo guarda silencio. Te explicaré, cuando lleguemos.

Salieron de la propiedad y llegaron al lugar donde se edificó el nuevo domo de la Corporación. Las obras estaban bastante avanzadas, de hecho, tenían planificada la inauguración para dentro de dos meses, luego de la batalla.

Vegeta avanzó con seguridad, tratando de cojear lo menos posible, hasta que llegaron a la parte trasera del edificio.

El profesor comenzó a sentirse bastante intrigado por lo que le preguntó - ¿No me dirás por qué me hiciste venir aquí?

Vegeta no respondió. En cambio, avanzó hasta unos enormes contenedores y pateando la puerta de uno de ellos, ingresó. El profesor se apresuró en alcanzarlo.

Dentro de la improvisada bodega había material sobrante de las obras y al fondo, tras éstos, una nave esférica. Vegeta estaba de pie junto a ella.

-Necesito que repare esta chatarra… - le dijo al fin.

-Pero ¿Para qué necesitas otra nave? Ya tienes en la que viajaron con Bulma…

Vegeta apretó su ceño y desvió su vista. Por el momento no quería utilizar aquella otra nave porque, aunque tenía confianza en su desempeño en la próxima batalla, la tenía más bien contemplada como un plan B en caso de que las cosas se complicaran. De hecho tenía en mente que el profesor la mantuviese a punto en caso de necesitarla para escapar de la Tierra. Volvió a mirar la nave y dijo - Prefiero usar esta… esa otra es demasiado estorbosa…

-Ay, Vegeta… - le dijo el anciano, cruzándose de brazos - Si tu no hubieras vendido tu nave personal, no necesitarías estar reparando esta… - el profesor lo miró sorprendido de repente, dejando caer el cigarrillo que tenía en los labios – Espera. Acaso ¿piensas marcharte?

Vegeta lo meditó un momento antes de decirle - Hmn… Aun no lo he decidido… Pero no será por mucho. Recuerda que tengo ciertos asuntos que atender aquí…Ya después veremos. Solo me interesa que la tengas lista dentro de esta semana.

El profesor comprendió que el hombre necesitaba entrenar en el espacio, como cuando se fue con su hija, así que le dijo - Muy bien… - se acercó a la esfera y la miró con detención - Dime ¿Qué problema tiene?

El saiyajin procedió a explicarle.

La señora Miyagi, era conocida en la aldea del Pato por su amabilidad y solidaridad. En su casa tenía un verdadero refugio de animales a los que trataba con mucho amor. Pero ella no era realmente feliz. Había enviudado hace muchos años y lamentablemente no había tenido hijos, lo que la ponía muy melancólica, sobre todo cuando realizaba sus labores y su mente divagaba sobre lo pudo ser su vida con hijos. Esa tarde justamente estaba en el río lavando ropa pensando en ello cuando oyó un sonido que llamó su atención.

-Gu gu gaga "Amo Pilaf, usted es un verdadero imbécil"– balbuceo Mai

-Gagaga "Cállate, Mai… ¡La culpa de todo la tienen ustedes!" - le respondió el pequeño emperador

- ¿Guau? "¿Nosotros? ¿Por qué?"

-Gu gu gaga guga "¿Sí? ¿Por qué nosotros? ¿Si usted fue quien pidió el deseo?" – le cuestionó Mai.

Pilaf se giró hacia ellos y les respondió - Gagaga ga gaga "Ahhh… ¡Ya cierren la boca! Y sigan gateando. Es su culpa por desconcentrarme con sus tonterías"

Mai lo miró molesta y le preguntó - ¿Ga ga agú? "y entonces ¿Qué siguiere que hagamos? Siendo unos infantes no sobreviviremos por mucho tiempo…"

Pilaf soltó un suspiro y luego de pensarlo le respondió - Gu gu "seguiremos por la orilla del rio hasta dar con alguna aldea donde conseguir alimentos… Ya veremos después"

Los bebés y el cachorro comenzaron a gatear hacia el rio mientras discutían, pero no contaban con que había un espectador de su desdicha.

La anciana se puso de pie y observó al trío. Enseguida llevó sus manos a sus mejillas y exclamó, horrorizada - ¡Oh, no! ¡Caerán a la corriente!

Corrió lo más rápido que sus viejas piernas le permitieron y tomó a Mai en sus brazos, mientras que con una de sus piernas le cerraba el paso al resto de la pandilla.

- ¡pobres pequeños! – Exclamó cuando los vio a salvo, observando luego a la pequeña que tenía en sus brazos para agregar - ¿Cómo puede haber gente tan malvada que abandone a una pobre nena y sus mascotas?

Pilaf y Shu se miraron extrañados. Pero Mai, astutamente le puso su mejor cara de desvalida a la señora Miyagi, la que se enterneció de inmediato, dándole una cálida sonrisa - No te preocupes amor… Yo me encargaré de darles un hogar a ti, a tu perrito y a ese extraño simio bebé…

Pilaf abrió su boca para reclamarle a la anciana, pero prefirió callar. Después de todo, ya habían conseguido con quien obtener refugio y alimentos, con lo que tenía la mitad del problema resuelto. Ahora solo le faltaba urdir un nuevo plan para hacerse con el control del mundo.

Solo restaba un poco más de un mes para la aparición de los androides, según lo dicho por el joven del futuro y todos los guerreros aprovechaban al máximo el tiempo que les quedaba. Bueno, dentro de lo posible...

Bunny estaba feliz de que al fin su hija y Vegeta hubiesen vuelto a compartir la alcoba. Y también de que a su yerno se le viera más seguido fuera de la cámara. A pesar de que Bulma le advirtiera sobre no meterse en el tema del acercamiento del saiyajin con su hijo, la rubia no se había quedado de brazos cruzados, por el contrario. Cada vez que se quedaba a cargo de su nieto, aprovechaba de mostrarle la foto que le había logrado tomar a su padre y decirle que éste lo quería mucho, que su nombre era Vegeta y que era todo un príncipe de un reino ya olvidado.

Efectivamente, solo ella podía estar horas hablándole sobre las cualidades de su progenitor y de lo fuerte y gentil que era. Y aunque Trunks al principio golpeaba la fotografía, poco a poco la fue asimilando con cosas agradables, ya que su astuta abuela lo consentía con cosas de su agrado cada vez que se la mostraba.

Yamcha tomó como hábito ir al parque cada tarde, donde comenzó a verse con Ivy. Entre ambos había comenzado una especie de relación unilateral, ya que, aunque él seguía pensando en Bulma, la chica se había comenzado a interesar realmente en él.

El señor Briefs llevaba cuatro días trabajando en la nave y aun no lograba ponerla en marcha. La había desarmado casi por completo, pero no daba con lo que provocaba el fallo en el sistema de propulsión, notando obviamente que el motor no encajaba por lo que supuso que no era el original, pero el saiyajin había sido muy claro en indicarle que no le hiciera modificaciones, puesto que necesitaba que funcionara con el propulsor de energía y no con el problemático combustible terrestre. Así que el anciano estaba pensando seriamente en pedirle ayuda a su hija, aunque dudaba en hacerlo ya que no sabía si Vegeta se molestaría o no por ello.

Vegeta, por su parte, tuvo que medirse con su entrenamiento. Por las mañanas entrenaba con mesura y por las tardes salía a comer o a ver televisión, mientras se recuperaba y esperaba que la nave estuviera lista. Para ello se cercioraba siempre antes de abandonar completamente la cámara de la posición de su cachorro. Durante las tardes notaba que su hijo estaba fuera de la propiedad, cosa que llamó su atención, pero no le tomó mucho averiguar con Bunny que el exnovio de su esposa lo llevaba de paseo, lo que no le agradaba pero que por el momento era idóneo a sus necesidades. Cuando aprendió los horarios de su hijo, dejó de buscar su presencia solo por jactarse de lo inteligente y capaz que era. De todos modos, si se lo llegaba a encontrar, ya sería cosa del destino.

En cuanto a su mujer, aún estaba enojado con ella, por lo que llegaba a acostarse a altas horas de la noche, cuando suponía que su esposa estaba completamente dormida, aunque se daba cuenta de que a veces ella fingía, cosa que lo desconcertaba y frustraba al mismo tiempo.

Bulma seguía entrenando a Trunks a diario y por las tardes dividía su tiempo entre sus labores en la Corporación y la confección de los trajes. Ya estaba por terminarlos, pero le había tomado más tiempo del que tenía planeado, esto porque tuvo que rediseñar la maquinaria de montaje ya que algunas de las armaduras eran de una talla más pequeña.

No quería aceptarlo, pero a pesar de compartir la alcoba con Vegeta, lo extrañaba mucho. Había tomado el hábito de hacerse la dormida cuando él llegaba y, a pesar de que deseaba tener una aproximación con el saiyajin, creía que evitándolo era la única manera de castigarlo por lo que había estado a punto de hacerle a su hijo. Así que de solo recordar cómo Vegeta había tratado a Trunks se le pasaban las ganas de reconciliarse con él. Él aun le dirigía la palabra, pero no era más que para decirle alguna pesadez o una que otra alusión al episodio que había comenzado su distanciamiento. Ella le respondía con más tonterías y luego cada cual seguía con sus cosas. A pesar de esto, debía aceptar que Vegeta se había estado comportado mejor de lo esperado, evitando cualquier intento de confrontar nuevamente a su bebé o de buscarle pelea a Yamcha. Esto mismo la hizo pensar en que era momento de arreglar las cosas pero decidió esperar un poco más para estar segura de que no era solo una mera coincidencia que su esposo no se topara en los horarios de su bebé. Por suerte, ella había aprendido a ser paciente, obviamente siendo la madre de un híbrido saiyajin-humano, no le quedaba de otra. Sin embargo aun le daba vueltas al comportamiento de su esposo, ya que lo conocía lo suficiente para saber que algo andaba mal con él. Pero para ella era un problema era averiguarlo, ya que como las cosas entre ellos no estaban bien, iba a serle casi imposible sacarle algo al respecto, tal como había ocurrido hace unos días en la cámara.

Esa tarde, Vegeta avanzaba por el pasillo donde estaban las oficinas. Ya estaba recuperado de su lesión y se sentía ansioso por marcharse a probar sus nuevos poderes, por lo que se dirigía a hablar con el profesor sobre el estado de su nave. Estaba por llegar al holograma cuando se encontró con un joven que venía avanzando en sentido contrario por el corredor que llevaba a los laboratorios subterráneos.

Ese sujeto siempre le había llamado la atención. Era un joven rubio, de estatura media y de contextura algo delgada, pero a pesar de su edad, era uno de los colaboradores directos del profesor y de su mujer. Sin embargo, había algo en él que le intrigaba, que le provocaba esa sensación de haberlo visto antes, sin poder ubicarlo en tiempo y lugar. Además, el joven siempre procuraba ocultar su rostro cuando él estaba presente. Eso era aún más sospechoso, y el saiyajin era bastante intuitivo en esas cosas.

Cuando se cruzaron en el pasillo, Rod, como todas las veces anteriores lo saludó, pero no lo miró a la cara.

-Buenas tardes, señor Vegeta…

El aludido lo detuvo, tomándolo por el brazo decidido a salir de dudas de una vez por todas.

-Oye, tu actitud es demasiado sospechosa… ¿Hace cuánto que trabajas aquí?

El joven, aún sin mirarlo directamente le respondió -N-No me haga daño, por favor…

-No lo haré si respondes…

-Este… Llevo aquí aproximadamente dos años…

Vegeta entrecerró su mirada sobre el joven - ¡MALDITA SEA! ¡MÍRAME CUANDO TE HABLO!

Rod levantó su vista, sin poder evitar que su cuerpo comenzará a temblar

- ¿De dónde demonios te conozco? - le preguntó Vegeta, acercando un poco su rostro al de Rod, mientras lo examinaba detenidamente.

-No lo sé… Se lo imploro. No me mate…

Una mueca de desprecio se formó en el rostro de Vegeta, pero enseguida le murmuró suavemente, con suspicacia al notar que el joven le pedía que no lo matase en vez de pedirle simplemente que no le hiciese daño.

-Tú no eres un terrícola… ¿verdad, gusano?

-N-no sé de qué está hablando…

-Hmn… Tu viajaste desde Namekusei… junto con nosotros…

Rod lo miró horrorizado, sin embargo, negó de inmediato -No. Yo no… De name ¿qué?

-No te hagas el desmemoriado conmigo…- apretó su agarre y exclamó - ¡Eras uno de los hombres del bastardo de Freezer!

-¡N-NO!

Vegeta lo soltó y le dijo – Deja de mentirme, infeliz, porque tu asqueroso sudor acaba de delatarte… y créeme que yo nunca olvidaría un aroma tan repugnante como ese.

Los ojos del joven se abrieron en espanto al sentir que el saiyajin lo tomaba de la cara y sujetaba su cabeza contra el muro de costado mientras que con su mano libre doblaba la oreja derecha de Rod sobre sí misma.

-Lo sabía… - comentó con una sonrisa malvada, al ver que Rod tenía una especie de branquia tras ésta, cubierta con un dispositivo electrónico translúcido. Enseguida apretó su agarre y le gritó - ¡Ahora mismo pagarás por tu impertinencia, insecto!

Retiró la mano que tenía sujeta la oreja del joven y comenzó a formar una bola de ki en ella. Por suerte para el joven, justo en ese momento se abrió la puerta de la oficina de Bulma que había salido alertada por el escándalo del pasillo.

- ¡Vegeta! ¡¿Qué le estás haciendo a Rod?!

-No te metas, Bulma… - le respondió sin mirarla

- ¡¿Como que no me meta?! ¡Lo estás lastimando!

Vegeta decidió dejar su charla para después - Ni creas que te salvaste, gusano… - le dijo a Rod, soltándolo y desapareciendo al instante su energía - Volveré por ti, más tarde…

Bulma se enfureció.

- ¡Deja de amenazar a mi personal!

- ¿Tu personal? Ja, no me hagas reír… - le respondió, para después apuntar al joven y decir - ¡Este es un maldito espía!

- ¿de qué estás hablando?

-Que te lo explique el mismo… - le dijo Vegeta, cruzando de brazos – Cuando lo sepas me pedirás a gritos que me deshaga de esta basura…

Bulma miró a Rod, preocupada - ¿Rod? ¿a qué se refiere?

El joven estaba temblando de miedo. Sin embargo, nuevamente negó - Señora Bulma, no sé tampoco de lo que habla… Y-yo buscaba a su papá y su esposo me atacó sin provocación alguna apenas me vio…

El saiyajin no soportó las mentiras del joven y nuevamente lo agarró de la bata, empujándolo contra el muro sujetándolo de la bata - ¡Déjate de estupideces y confiesa que eras un soldado de Freezer!

- ¡Vegeta! - le llamó la atención Bulma.

- ¿le vas a creer a él? - gruño el saiyajin, manteniendo la mirada sobre su presa.

Bulma miró un instante a Vegeta y luego a Rod, mientras evaluaba la situación.

-Argg, ¡Maldición, Bulma! ¿lo estás pensando? – preguntó enojado el saiyajin.

- ¡Claro que lo estoy pensando! – respondió ella - él no anda por ahí golpeando y amenazando a nadie porque sí…

Vegeta soltó con violencia al joven. Aunque sentía más rabia contra su mujer, por su comentario.

- ¡Hmp!… Has como quieras – dijo cruzando sus brazos. Enseguida dio media vuelta y la miró, muy molesto, agregando – Pero no quiero oír tus malditas quejas después, cuando este gusano sabotee tu laboratorio…

Bulma miró a los ojos a Vegeta, buscando alguna otra explicación a lo sucedido. No la halló y decidió darle el beneficio de la duda.

-Perdona, Vegeta… ¿Era en serio?

–Por supuesto… ¿crees que me ensuciaría las manos con un insecto como éste?

Bulma volteó a ver a Rod muy seria – Entonces, creo que nosotros tenemos que hablar…

El muchacho asintió y soltó un suspiro de resignación.

Bulma lo invitó a entrar a su oficina con un gesto de su mano y Vegeta los siguió, solo porque no confiaba en ese hombre como para dejarlo a solas con su esposa.

Una vez dentro, Bulma se sentó en su lugar y le dijo - Muy bien…- juntó sus manos sobre el escritorio y agregó - Toma asiento y explícame que es toda esa historia que acabo de oír…

Vegeta y Rod chocaron al intentar sentarse en la única silla libre del lugar. El saiyajin gruñó y el joven le cedió la silla, pero Vegeta la rechazó y fue a instalarse contra un muro, cruzado de brazos.

Bulma solo dio un suspiró, mientras el rubio tomaba asiento. Enseguida lo miró y le dijo - ¿Cómo es eso de que eras un soldado de Freezer?

El joven bajó su vista avergonzado. Él le tenía mucho cariño a la familia Briefs, puesto que el padre de Bulma lo trataba como a un hijo, además trabajaba en una de las cosas que siempre le gustaron, la investigación tecnológica.

-y ¿bien?

Rod la miró a los ojos y confesó - Bulma, yo...

Vegeta carraspeó.

- perdón, señora Bulma – se corrigió Rod – No era mi intención ocultárselos...

- ¡Entonces es cierto! – exclamó ella, conmocionada.

-Te lo dije…- comentó Vegeta - Yo jamás me equivoco en esas cosas…

Bulma rodó sus ojos y enseguida animó a Rod a continuar - Sigue, por favor.

-Este… Lo que dice el señor Vegeta es verdad… Mi verdadero nombre es Riodilikig… - dijo esto último con una voz un poco gutural – Solía trabajar en los hangares del planeta Freezer número setenta y nueve… Pero luego me asignaron al personal de la nave principal del Emperador, debido a que necesitaban tripulación extra para una expedición a Namekusei… - cubrió sus ojos con su antebrazo y comenzó a llorar - ¡pero le puedo asegurar que no soy un espía! ¡créanme, por favor!

-Bah ¡Patrañas! – dijo Vegeta, acercándose al escritorio, para luego golpear la mesa con ambas manos, haciendo saltar a Rod en su lugar - ¡Confiesa, maldito!… ¿Qué hace una basura como tú justamente donde estoy instalado?

Bulma también saltó en su lugar, pero enseguida comentó - Sí, eso es muy extraño… pero dinos ¿Cómo es que terminaste en la Tierra?

Rod los miró a ambos y luego de unos segundos, en que sorbió sus mocos, respondió - Para mí fue muy difícil de comprender, de hecho, aun no entiendo muy bien lo que pasó… - apretó sus manos con nerviosismo – Cuando llegué a la Tierra, los vi a ustedes y a los namekuseijin, desde un árbol donde aparecí… Yo... estaba realmente asustado y no me atreví a bajar… Pero enseguida vi a Vegeta… es decir, al señor Vegeta y entré en pánico, pues todos en la nave comentaban que él era un traidor y que estaba asesinando a los hombres de Freezer uno por uno…

Bulma no pudo evitar mirar a Vegeta con reproche a lo que él le respondió con una sonrisa sádica.

Rod continuó - Me mantuve en mi sitio hasta que los vi distraídos mirando algo que hacía usted en el suelo… Fue entonces que salté y corrí con todas mis fuerzas… No sabía que había pasado… Lo último que recordaba era a Lord Freezer asesinándome por considerarme un cobarde… y luego estaba dentro de la nave, vivo y después acá, en la Tierra… - terminó llorando nuevamente.

Vegeta arrugo su nariz con asco, mientras Bulma no pudo evitar sentir lástima por el joven - ¡Debió ser terrible, Rod! – le dijo, tocándolo en uno de sus brazos para tranquilizarlo.

Vegeta puso de inmediato mala cara. Recordaba perfectamente que él también se había sentido intrigado por lo que hacía Bulma en ese momento, por lo mismo no notó al sujeto ese cuando se escabullía del lugar, sin contar que su nivel de pelea era menos que aceptable para un soldado.

- Pero ¿cómo fue que llegaste hasta la Corporación? – preguntó la peli turquesa, cuando vio que Rod ya estaba más calmado.

-Este, snif – hizo sonándose con su manga -… eso fue una extraña coincidencia…

- ¡Coincidencia mis pelotas! – gritó exaltado Vegeta.

Bulma le llamó la atención nuevamente - Oye, déjalo tranquilo… Puede que sea cierto.

- ¡Argg!¡No puedes estar hablando en serio, Bulma! – gruñó él, mientras gesticulaba - ¡Deja de ser tan ingenua! Este miserable solo te está manipulando para que te compadezcas de él…

Bulma lo miró molesta un momento, pero enseguida suavizó su gesto y le respondió -Deja que termine de hablar… por favor. Quiero conocer su versión antes de decidir si es un espía como dices o no…

- ¡Tsk! – hizo el saiyajin, alejándose del mueble y volviendo a su pose de brazos cruzados.

Rod prosiguió, algo temeroso -N-no sabía dónde ir ni que hacer, ya que desde muy joven solo conocía la vida en la base de Freezer… Vagué unos días hasta que di con un pequeño asentamiento llamado Pueblo Ciruela… Allí me empleé con el herrero y un día llegó un hombre que necesitaba reparar una herramienta… él vio mis habilidades y me dijo que me estaba desperdiciando en ese pueblo y que el mejor sitio para mi talento era la Corporación Cápsula. Por favor, créanme... ¡No me echen de este lugar, se los imploro!... Este trabajo es como un sueño hecho realidad…

Vegeta lo miró desconcertado un momento y enseguida le preguntó con calma -Hmn… Lo que dices es que ¿te gusta vivir en este planeta a pesar de que es totalmente diferente al tuyo?

Bulma no pudo evitar mirar al saiyajin "¿No te gusta vivir en la Tierra? ¿eso es lo que tienes, Vegeta?"

-¿Me lo pregunta en serio?… - le respondió el joven, volteando a verlo un momento - Pero ¡es que este es un muy buen planeta!…¡Nunca supe de uno igual! Es tranquilo y su porcentaje de oxigeno es muy agradable… Además aquí no tengo que luchar cada día por mi vida o por alimento, sin contar que aquí los demás me respetan... - volvió a mirar a Bulma y agregó - Aunque creo que debo ser totalmente franco con ustedes... hubo una vez que pensé en robarme una nave para poder volver a mi planeta…

- ¿Y por qué no lo hiciste? - preguntó Bulma, con notoria curiosidad - Después de todo, eras uno de los hombres de Freezer, y ustedes acostumbraban a hacer esas cosas…

El saiyajin entrecerró su mirada sobre su esposa, entendiendo perfectamente que la indirecta iba hacia él.

Rod miró a Bulma a los ojos y le dijo, casi con ternura - Lo que pasó es que me comencé a encariñar con su padre… él ha sido muy amable conmigo y, además, me recuerda a mi propio padre… Él murió cuando Freezer conquistó mi planeta… él... él era mi única familia…

Vegeta y Bulma se quedaron en silencio un momento, ya que ambos pensaron en que la vida del joven se parecía mucho a la del saiyajin. Había sido apartado de su pueblo para servir al tirano, seguramente por sus capacidades cómo técnico. Por lo mismo, Bulma llegó a la conclusión de que el joven no era una amenaza, sino que, todo lo contrario.

-Yo si te creo, Rod o como te llames… - le dijo ella, mirándolo con dulzura.

El príncipe apretó sus puños. No podía negar que la historia del joven era más que solo convincente y que hasta el momento no había hecho nada malo o sospechoso, por el contrario, se había terminado convirtiendo en uno de los empleados favoritos de los Briefs. Pero, aun así, le desagradaba perder una disputa con su mujer.

Bulma se puso de pie y dijo - Gracias por confiarnos tu secreto… Pero creo que lo mejor es que se lo digas a mi padre también.

Rod asintió – Así, haré… Gracias, snif.

-Bueno, ya que está todo aclarado…- continuó Bulma - ¿será que puedo seguir trabajando?

El rubio se puso de pie para retirarse y avanzó hasta la puerta, pero Vegeta lo atajó, poniendo su brazo por delante de la salida -Espera un momento… - le dijo - ¿Cómo te aceptaron acá? Por lo que tengo entendido no contratan a cualquiera…

Bulma miró sorprendida a su esposo, ya que a ella ni se le había pasado por la cabeza preguntar por ese detalle.

Rod miró a los ojos al saiyajin y le dijo – Conseguí una identificación falsa para poder vivir aquí en la Tierra… ¿tengo que aclararle algo más?

Vegeta comprendió de inmediato lo dicho por el rubio, por lo que le hizo un gesto para que se marchara y una vez que Rod salió, le dijo a Bulma - ¿Qué harás?

Ella lo pensó un momento y le respondió – Nada... Las cosas seguirán tal como hasta ahora… Así que no quiero verte molestándolo...

El saiyajin frunció profundo y le preguntó, con un tono bajo - ¿Hasta cuándo me llevarás la contra?

Bulma miró unos papeles que tenía sobre el escritorio y ordenándolos, le respondió - Cuando tú dejes de hacerlo…

Vegeta simplemente entrecerró su mirada sobre ella y le dijo -Hmn... comprendo...

No dijo nada más y salió de la oficina.

Bulma levantó su vista hacia la puerta y entrecerró su mirada - Vegeta si que se está comportando de una manera muy extraña, diría que casi sospechosa… Pero lo que me causa curiosidad ahora es ¿Cómo supo lo de Rod?

Se levantó y fue tras él para averiguarlo, pero al salir no lo vio por ninguna parte.

-Mmm, que mala suerte…

Regresó a su escritorio y tomó asiento -¡Vaya sorpresa que tenía escondida!… Cuando se lo diga a mi padre ahora será él quien no lo deje en paz… Pobrecito de Rod o como se llame... – enseguida intentó nombrarlo, sin éxito, mientras se llevaba un dedo a su mejilla para recordar – Ridolilik… Riodigk… No ¡Rod suena mucho mejor! – terminó dándose por vencida, disponiéndose a continuar con su trabajo.

Continuará...