Como lo prometido es deuda, aquí les dejo el capítulo que dije que actualizaría en mi otro fic (uno de los muchos XDD, pero el último que actualicé)
Antes de dejarlos con la historia quiero explicar que por un error XD volví a re subir GPUS, la verdad es que estoy reeditándolo, quitándole las caritas y agregando un poco de narración (al quitar las famosas caritas me veo obligada a hacerlo XD) y como lo dije a alguien 9-9 que si el fic llegaba a tener 400 reviews haría un capítulo extra conmemorativo XD, y se encargo de que así fuera jajaja XD así que les aviso a todos que... estoy trabajando en ese "capítulo extra" para GPUS, que subiré a penas lo tenga listo :P, así que lamento informarles n-nUU que volverá a llegarles una molesta alarma de ese viejo fic XDD
Advertencia: No puedo saltarme esto, porque este capítulo tiene escenas no aptas para publico sensible XD, quizás un poco explicitas o que se yo... la cosa es... ¡Están advertidos! XP
Sin más los dejo con el fic...
UN HEREDERO PARA HYRULE
En el capítulo anterior...
– ¿Es una promesa? –Le preguntó levantando su cabecita para observar al chico.
Su mirada reflejaba un brillo sutil, uno que lo calo por dentro, una sensación de angustia lo embargo en un instante e impulsado por ello se inclinó un poco para depositar en cariñoso beso en la frente de la muchacha, mientras envolvía su menudo cuerpo entre sus brazos de forma sobreprotectora.
– Es una promesa –le respondió sintiendo un extraño alivio de estar ahí.
Probablemente las cosas cambiarían y aunque le costara admitirlo, en el fondo de su corazón sabía que extrañaría a la pequeña Zelda, a pesar de todo había sido divertido convertirse por un día en el "hermano mayor" y en el "novio" de la niña y ahora con una sonrisa debía despedirse...
Quizás algún día... o quizás en otra vida... volverían a encontrarse.
.-.-.-. Capítulo 12: Juegos para mayores .-.-.-.
Una pesada sensación de calambre en su cuello conjuntamente con un molesto rayo de sol entrando por la ventana lo hicieron volver a la realidad de golpe. Se despertó asustando al recordar todo lo que había sucedido el día anterior. Otro más que se sumaría a su larga lista de días en los que aún no había conseguido avanzar a ese "nuevo nivel" del que el Rey le había hablado justo antes de que decidiera casarse con la Princesa.
– Soy un verdadero desastre –murmuró tratando de acomodarse sintiendo como un tirón hizo que se contrajeran todos los músculos de su espalda y cuello–. Auch –se quejó haciendo sonar cada articulación tullida y tiesa. La noche anterior se había quedado dormido en una posición no muy cómoda, en realidad había dormido semi sentado "toda" la noche y eso... eso seguro afectó su integridad física, por mucho que fuera un héroe, que se mantuviera en forma o que fuera la encarnación de alguien legendario, no había cabida para nada de eso en su mísera mortalidad, más que mal... seguía siendo sólo un Hyliano más.
Pero tan pronto como recordó la posición en la que había dormido y porque estaba allí, otro pensamiento se agolpó en su mente trayendo otro profundo y aún más encarecido temor, algo lo suficientemente persuasivo como para hacer que olvidara ese molesto calambre y su mal dormir.
– Zelda –la llamó buscándola con la mirada, si más no recordaba en la noche la pequeña niña se había dormido en su regazo mientras lo abrazaba, pero ahora no estaba allí. Se incorporó un poco y la busco por todas partes.
No había nadie en ese cuarto...
La cama estaba vacía, sólo él yacía sobre ella... pero...
– ¡Ahhhhhhhh!
Un fuerte gritó de alguien que se encontraba al interior del baño lo hizo caer de traste al suelo, golpeándose de paso con el mueble que había junto a la cama.
– Mierd... –pero no se detuvo a analizar los "nuevos" daños, tan rápido como pudo se incorporó aún con el tirón en la espalda y corrió hacia el baño– ¡Zelda! –Gritó como loco abriendo la puerta de golpe, encontrándose con una visión algo extraña.
– ¿Qué me has hecho? –Le preguntó la chica quien parecía... ¿llorar?
– ¿Zelda? ¿Qué pasa? ¿Qué sucede? –Al menos el bulto que ahora estaba frente a él era de su tamaño, por lo que momentáneamente respiró aliviado de que al menos ella hubiera recuperado su estatura, pero aún así había algo malo en todo eso... algo no encajaba...
La chica aún cubría todo su cuerpo con una manta o quizás era una sabana, en realidad no le importo, el caso es que estaba tapada, de la cabeza hasta los pies, pero se miraba al espejo y desde donde él estaba no podía tampoco observar su reflejo.
– Link –su voz parecía gutural, algo tétrica.
De pronto la luz de esa tranquila mañana se esfumó y todo en ese cuarto de baño pareció verse más oscuro y tenebroso. La chica empezó a girar lentamente.
– ¿Zelda? –Comenzaba a sudar frío, algo no estaba bien. No sabía si era el horrendo ambiente, o la extraña sinfonía que había empezado a hacer un molesto zumbido en su oído o quizás... o quizás esa horrenda máscara con la que ahora la chica cubría su rostro.
Y entonces la cabeza de ella empezó a ladearse de forma lenta y algo dificultosa, parecía tener trabado el cuello o algo peor, los brillantes ojos rojos y amarillos de la máscara lo observaban con orbes verdosos, pequeños y penetrantes, conocía esos ojos... conocía esa fatídica máscara...
La máscara de Majora's...
¿No había sido sellada?
¿Por qué demonios estaba ahí y ahora?
¿Cómo Zelda había adquirido semejante y peligroso objeto cargado de un poder maligno sin igual?
– Sácate eso –ordenó alterado, más asustado de lo que nunca antes creyó estar.
– Vamos a jugar –le repitió en el mismo tonito infantil que le había hablado el día anterior, pero su cabeza seguía tratando de buscar un equilibrio, su cuerpo se tambaleaba de forma extraña. Entonces una risa desequilibrada y alocada pareció apoderarse de la muchacha–. La luna también quiere jugar.
Observó horrorizado como el cuerpo de ella caía, pero a pesar de eso avanzaba.
Retrocedió tropezando, cayendo nuevamente sentado al suelo, y entonces vio el tétrico rostro de la luna observándolo desde la ventana, estaba cerca... muy cerca.
– Maldición –Se levantó buscando su espada, pero su arma no estaba en el lugar donde el mismo la había dejado el día anterior.
– ¿Buscas... esto? –Le preguntó ella, aún avanzando arrastrando sus piernas e impulsando su cuerpo con sus brazos.
– Zelda... detente –le dijo al verla apoyar las rodillas sobre el suelo con gran dificultad, y elevar sus brazos por sobre su cabeza levantando la espada.
– Vamos a jugar –le volvió repetir casi sobre él, y entonces dejo caer el peso del arma sobre el chico.
– ¡Zelda! –Gritó desesperado cerrando con fuerza sus párpados justo antes de ese instante final.
Y entonces volvió a caer.
– ¡Zelda!
Abrió nuevamente sus ojos y se encontró su cuerpo en el suelo, justo al lado de la cama, un sudor frío empapaba su rostro y parte de su cuerpo, su corazón parecía latir con tal fuerza que le dolía, al igual como le dolía la espalda y el cuello.
– ¿Qué paso? –Se preguntó notando que todo parecía tranquilo, que nada en el cuarto había cambiado, su espada estaba en su lugar, en la ventana no había ninguna luna rara con cara diabólica sonriéndole, ni tampoco estaba abierta la puerta del baño– Una pesadilla –pero que pesadilla, había sido demasiado real para su gusto– maldición –aún le dolía el cuello, era una sensación molesta en un momento como ese.
Se incorporó lentamente y pronto su corazón comenzó a latir nuevamente con mucha fuerza, sobre la cama había un bulto cubierto totalmente por la sábanas.
– ¿Zelda? –La llamó un tanto asustado no queriendo revivir aquella horrenda visión, sin notarlo volvió a repasar el orden en el cuarto... la espada, la ventana, aún era de día, el baño cerrado... suspiró, todo estaba en orden.
El cuerpo de la chica tenía el tamaño que él espero que tendría, al menos parecía que ya no era una niña. Hasta ese momento todo parecía normal, pero estaba totalmente asustado y no quería destaparla.
Temblando acercó su mano a ella. Era tonto pero pronto se sintió inseguro, muy inseguro.
– Oh vamos Link, déjate de tonterías –se limpió con la manga de su ropa el molesto sudor de su frente. Y respirando profundamente volvió a tomar valor para sujetar el borde del cobertor que cubría el cuerpo de la chica– bien... aquí vamos... tú puedes –se animó viendo como el cobertor parecía subir y bajar junto con la figura de ella respirando pausadamente.
Cerró y abrió sus párpados un par de veces y se decidió. Lo haría ahora... rápido y sin dudar.
Pero justo cuando creyó que lo lograría ella se movió debajo del cubrecama volteándose.
– ¡Ahhhh! –Gritó como nena dando un saltó como si hubiera visto un verdadero fantasma o aún peor, como si la horrenda máscara de Majora's de verdad estuviera bajo esa cama.
Pero ella no se despertó, sólo pudo escuchar como suspiraba suavemente y volvía a moverse un poco acomodándose.
– Que estupidez –volvió a regañarse golpeando sus mejillas con la palma de sus manos tratando de despabilar.
¿En verdad estaba asustado por una tonta pesadilla?
¿De verdad tenía miedo?
Volvió repasar.
No había luna.
Era de día.
La espada estaba en su lugar.
La puerta del baño estaba...
¡¿Estaba abierta?!
Link se sobresaltó y corrió a buscar su espada, ¿En qué minuto se había abierto esa tonta puerta? ¿Por qué habían puertas en los baños? ¿Quién diantres las había inventado?
Entonces volvió a mirar la puerta y notó como esta se movía ligeramente, pero también notó que las cortinas del cuarto se estaban agitando un poco, una brisa algo fresca estaba escabulléndose por el cuarto. Seguramente la corriente de aire había hecho que la puerta desgraciada se abriera.
Suspiró.
¡Maldición! Se estaba poniendo paranoico.
Volvió a clavar sus ojos sobre la "Princesa", que seguía durmiendo tranquilamente en la cama.
Y entonces la puerta se cerró de golpe haciendo un ruido fuerte y molesto que hizo que se sobresaltara de sobremanera.
– Okey... lo admito... esto es oficial... odio esa maldita puerta –agregó tomando la dichosa espada con una de sus manos antes de acercarse a la cama. Estaba harto de este jueguito de su mente, acabaría con esto en ese mismo instante. Pero... nunca estaba de más ser precavido, por eso había tomado la espada.
Se acercó a la cama sintiendo el fuerte y vertiginoso palpitar de su corazón, volvió a limpiar su frente y luego tomó con una mano temblorosa la cubrecama, un segundo después la jaló con fuerza y destapó de una vez por todas a su ahora esposa, esperando no encontrar más sorpresas.
Y entonces la vio...
Estaba ahí, había vuelto y era hermosa. Seguía tan bonita como siempre, durmiendo pacíficamente sin verse alterada por sus tontos juegos infantiles. Soltó la espada sintiéndose de lo más estúpido y luego se piñizco la mejilla para asegurarse de que lo que estaba viendo era efectivamente real.
– Por todas las Diosas –suspiró dejándose caer pesadamente al suelo, quedando sentado con su rostro justo sobre el borde de la cama y frente a él estaba ella.
La admiro dormir como si no hubiera nada más perfecto, sus bonitas mejillas estaban levemente enrojecidas y sobre su rostro caían rebeldes cabellos claros, los mismos que con infinito cuidado apartó, mechón por mechón.
– Te extrañe –murmuró como ido, viendo como ella ponía una de sus manos sobre su rostro cubriendo sus ojos, tratando de apartar la luz.
Sonrió enternecido al verla, y con cuidado apartó esa traviesa mano de su rostro, y entonces pudo ver esa pequeña y encantadora sonrisa que dibujaban sus labios, los mismos que pronto le trajeron muchos recuerdos.
Agitó su cabeza tratando de despabilar nuevamente. En verdad había creído que no volvería a verla, hasta había tenido una "horrible" pesadilla, que no había podido ser peor.
Suspiró.
Sonreía como tonto viéndola respirar, era un acto tan simple y natural que no sabía porque hoy y porque ahora lo veía tan diferente. Su mirada paso desde el rostro de la muchacha bajando por su cuello, y entonces... y por tonto que pareciera, lo notó por primera vez.
Ella aún usaba su túnica verde, le quedaba grande, no tanto como le quedaba a la "pequeña Zelda", pero indudablemente la tela le sobraba, inclusive justo donde terminaba su cuello se hacia un coqueto escote, que dejaba al descubierto la angulosa posición de su clavícula, pero que no dejaba ver más allá.
Sin notarlo había dejado la cómoda posición donde había mantenido apoyado su mentón y había acercado su rostro al cuerpo de la muchacha queriendo inconscientemente ver más allá.
– ¿Zelda? –La llamó muy suave. Una parte de él quería traerla de vuelta y otra... otra nueva y desconocida quería que ella se mantuviera así, tal como estaba.
– Link –susurró ella llamándolo aún presa de su inconsciencia.
Su mano, trémula, se acercó lentamente al rostro de ella y con un simple roce lo acaricio, casi conteniendo la respiración.
Un extraño nerviosismo comenzó a apoderarse de su ser y aún a pesar de que a través de ese escote no pudo ver más, sus ojos siguieron bajando. Observó casi sin aliento como aún a través de la desgastada tela dos montes de elevaban por sobre el torso de ella, era su busto, tan perfecto y deseable, casi podía sentir esa suave firmeza bajo su mano aún sin tocarlo, pero su mente no se quedó allí, de pronto sintió que casi podía ver por debajo de la misma, ahora, molesta tela, y entonces a sus recuerdos volvieron las imágenes de la noche bodas, de ese inigualable instante en donde la admiró casi totalmente desnuda en medio de ese manto de oscuridad, con la brisa rozando sus cuerpos, con el ahogado anhelo de sus deseos.
Volvió a respirar, ahora entrecortadamente y al mismo tiempo su mano bajo, buscando apoyarla en otro lugar.
– ¡Mierda! –Se quejó apartándose bruscamente, sujetando su propio brazo como si lo desconociera, como si no formara parte de su propio cuerpo– ¿Qué me está pasando? –pensó alterado aún respirando con dificultad, había estado a punto de hacer algo motivado por un carnal deseo, pero no pudo... no podía hacerle eso, no podía tocarla... no sin su permiso.
Se golpeo el rostro con su palma un par de veces, tratando de normalizar ese fuerte palpitar en su pecho, el calor estaba empezando a agobiarlo de una forma que nunca antes hubiera esperado.
Y sin saber el por qué, volvió a admirarla. Aún ahí a la distancia, de pie junto la cama, no podía dejar de verla, por más que lo intento... no podía quitarle los ojos de encima.
La chica volvió a cambiar de posición, dejando que una de sus piernas avanzara moviendo la única prenda que la cubría, esa dichosa túnica verde que ahora quería hacer desaparecer. Con ese simple acto gran parte de su muslo quedo al descubierto y los ojos de él volvieron a avanzar tortuosamente desde el ángulo que formaba su articulación hasta donde...
– Oh... por todas las Diosas... ¡Ya basta! –Se estaba volviendo loco, pero por más que se regañaba y luchaba contra ese instinto mezquino y precario, no podía. En verdad no podía, ya no lo soportaba.
– Link –ella volvió a suspirar su nombre haciendo un nuevo movimiento, dejando ahora que sus brazos se juntaran al frente de su rostro con su cuerpo ladeado y la pierna doblada, ahora si se le podía ver algo más que sólo su exquisita pierna.
El Hyliano sitió como su cuerpo se estremecía, presa de un una sensación ya incontrolable, y nuevamente volvía a verla allí, arriba del tejado... recordaba como ella lo llamaba agitada, en una súplica anhelante, tan incitante como la posición que ahora enmarcaba su somnoliento cuerpo. Se acercó nuevamente, casi sin razón, y se sentó sobre la cama.
¿Qué podía hacer?
¿Qué era lo correcto?
Quizás lo más sensato era despertarla, pero ahí estaba nuevamente su mente jugándole una mala pasada... esa vocecilla molesta insistía en que no había problema... que todo estaba bien.
Apoyó ambas manos sobre sus propias piernas, tratando de controlarse, pero ella volvió moverse apoyando ahora una de sus manos sobre la pierna de él.
¡Maldición!
Ahogó un quejido al sentirla enterrar sus dedos en su muslo como si este fuera un cojín, como si esa piel no tuviera sensibilidad... pero si la tenía... y vaya que la tenía.
– Zel... despierta –la llamó muy despacio, esperando que en realidad no lograra escucharlo. Y con cuidado la movió un poco, demasiado suave, casi sin fuerzas.
Ella ni se inmutó. Ninguno de sus actos habían tenido ni el impulso, ni el ímpetu que necesitaba ella para salir de ese profundo sueño.
Pero soñando se veía más bonita, ¿no?
Sonrió embobado.
Se estaba autoconvenciendo de que era así, de que no era digno de perturbar tan perfectas ensoñaciones. O quizás... o quizás había algo más.
Y ahí estaba de nuevo la tortura, su mente divagaba en una lucha inútil y perdida, una que ella había ganado en el primer instante en que lo había tocado. Pero la joven no se detuvo, y como era clásico de su "mal dormir", sus uñas se clavaron en la piel de él, deslizándose había abajo, dejando una clara marca.
– No hagas eso –le suplicó aferrando sus dedos en el hombro de la joven al sentirla, pero eso no consiguió detenerla.
Horrorizado pudo ver como su miembro se endurecía, haciendo un bulto notorio en su entrepierna, y ella volvía a moverse acurrucándose a su lado, sujetando con más fuerza el muslo del chico.
Recordaba esta sensación como si hubiera sido ayer, como si esas fatídicas cadenas volvieras a sus muñecas haciéndolos prisioneros de algo más que sus cuerpos.
Era una maldición...
Una terrible y tentadora maldición.
Miró el techo esperando encontrar una respuesta, buscando el ojo acusador de la Diosa Hylia vigilando sus pasos, observando cada uno de sus movimientos.
Pero no había nadie...
No había Diosa, ni soberanos, ni padres, ni nada... sólo estaban ellos, ese modesto cuarto y una cama... bueno y obvio la espada que había dejado tirada, el velador y todas las cosas que tenían los cuartos "normales", pero eso a nadie le interesaba...
No supo en que minuto había apoyado su propia mano sobre su endurecido miembro. Temblaba al mismo tiempo que buscaba una entrada, un lugar para ir más allá. Lo había hecho antes en el pasado, pero no con esta clara imagen en la mente, no con la fehaciente verdad de una sensación que ya conocía y que ahora no podía dejarla escapar.
Zelda suspiró entre sueños, dejando que su mano subiera y bajara ahora suavemente por toda la pierna del chico, el mismo que ahogó un quejido excitante y ronco.
Necesita seguir, necesita quitarse el dolor que estaba atormentándolo por dentro, pero antes de que pudiera hacer otro movimiento ella volvió a acomodarse con su cabeza justo sobre sus piernas y su mano ahora atrapaba la suya quitándole movilidad.
Era un castigo, lo sabía... tenía claro que esto era un castigo por dejarse llevar por esos pecaminosos deseos y ella... ella sabía como castigarlo.
Se limpió el sudor de su frente, respirando con dificultad al mismo tiempo que la Princesa cargaba ligeramente su mano, moviendo la de él.
¡Detente! ¡Sólo para!
Pero en el fondo no quería que eso pasara.
Podía sentir como la cálida respiración de ella chocaba contra la desnuda piel de sus piernas, haciéndolo temblar.
No podía seguir así, no podía permitir que estos obscenos y corrompidos anhelos lo consumieran de esa manera, ¡No podía dejar que ella siguiera controlando la situación!
Con cuidado trato de acomodarse, quitando a la joven de sus piernas, pero ella instintivamente volvió a abrazarlo. Y ahora rozaba con sus dedos su miembro rígido y palpitante, casi podía sentir como la sangre fluía en su interior haciendo que esa firmeza se mantuviera implacable. Sentía que miles de descargas llenaban sus sentidos, impidiéndole pensar con claridad.
Sujeto la mano de ella deteniéndola y entonces la reemplazo por la suya, en verdad no quería que hiciera esto inconsciente de haberlo hecho.
Respiró profundamente mientras buscaba afanoso esa dichosa entrada, hasta que finalmente su mano alcanzó su miembro duro y caliente.
– Eres un depravado –se dijo maldiciendo por dentro lo que estaba a punto de hacer, sintiéndose sucio... creyendo que aquello que estaba a punto de hacer era algo prohibido.
Tonta e impura ingenuidad.
Ese mar de hormonas agitadas se encargó de terminar de nublar su razón, volvió a mirarla sonrojado y agitado, más agitado de lo que espero estar. Y apoyando con cuidado la mano que tenía libre sobre la de ella la incitó a moverse, a que ella volviera a tocar su pierna y ella... obedientemente hizo lo que su "amo" le pedía.
¿Por qué tenía que ser así?
¿Por qué simplemente no la había despertado?
Pero ya era tarde, demasiado tarde para volver atrás. Y sin más recargó su mano "libre" sobre la cama, para darse algo de estabilidad.
– Zelda... no puedo... en verdad... no puedo con esto –se sinceró arqueando su espalda mientras su otra mano masajeaba lentamente su miembro, erguido y prisionero, sus labios esbozaron una sonrisa placentera y perdida, y una sensación única empezó a recorrerlo por dentro, era increíble– lo siento... –volvió a disculparse aún con un pequeño abismo de cordura, pero sin detenerse. Al fin podía sentir el alivio y el placer que estaba buscando, al fin podía otorgarse a su cuerpo algo de esa "libertad" que creyó perdida.
Y respirando agitadamente, con sus mejillas muy sonrojadas y mordiendo su labio inferior busco que esos movimientos fueran más rápidos, más firmes.
Separó un poco las piernas para estar más cómodo, para poder aumentar el ritmo. Y entonces sintió como poco a poco se humedecía la tela de su ropa interior y aquellos movimientos rítmicos se hacían inconexos y rápidos. Gimió clavando su vista en el techo, imaginándose a la Princesa desnuda sobre sus piernas, la deseaba... la deseaba como ella no tenía idea. Quería en verdad que su mano fuera el interior de ella, que aquello que hacía con fuerza y vehemencia se lo estuviera haciendo a ella.
– Zelda... –la llamó e inconscientemente apoyó su mano libre sobre las caderas de ella, buscando acercarla más, queriendo atrapar su cuerpo antes de perderlo, antes de perderse a sí mismo en ese lujurioso juego. No podía más... no podía ir más rápido, no podía respirar con menos fuerza, ni siquiera podía evitar que sus roncas exhalaciones llenaran el cuarto, estaba alcanzando un punto sin retorno y en medio de sus alocadas ensoñaciones se dejo vencer.
La chica sintió ese contacto firme y con algo de sorpresa despertó, sobresaltada.
– ¿Link? –Lo llamó tallándose los ojos mientras se acomodaba lentamente para sentarse sobre sus propias piernas como si nada estuviera pasando.
El chico se congeló, y sacando rápidamente la mano que lo incriminaba se levantó, notando que la mancha en su entrepierna era muy notoria y que su pene seguía erguido, ni siquiera el susto había conseguido intimidarlo.
– Maldición –murmuró desesperado y viendo como ahora ella bostezaba aún sin abrir sus ojos. Rápidamente tomó lo único que tenía cerca con su mano "limpia" y se lo lanzó a la muchacha– ¡Hace un frío terrible vas a resfriarte! –Exclamó como loco lanzándole la sabana a la Princesa, sintiendo como la ironía de su mentira perecía "quemarlo" por dentro, en verdad él tenía mucho calor, estaba sudado y para colmo... se sentía "debilitado".
– ¡¿Pero qué...?!
Rápidamente se limpió la mano con el camisón que vestía, estaba con prisa así que lo hizo sin reparo, y enseguida se lo quitó, lanzándolo por la ventana, luego se sacó la ropa interior, pateándola bajo la cama y ahora desnudo como estaba notó que ella comenzaba a descubrirse.
– ¡No mires! –Volvió a exclamar lanzándose a la chica para abrazarla con fuerza, tumbándola sobre la cama con él totalmente en "cueros".
– ¡Link sal de encima! –Alegó forcejeando sin entender nada de lo que estaba pasando, las sábanas la envolvían por completo y ahora tenía todo el peso del chico sobre ella.
– Sólo quédate quieta –insistió tan avergonzado como nunca lo había estado en su vida, en verdad esta indudablemente era la situación más embarazosa en la que se había visto envuelto o quizás no tanto como lo de Impa la noche anterior, pero seguro estaban haciéndose una buena competencia.
– No si no sales de encima –agregó molesta jalando el cuerpo del chico con sus brazos, de verdad no entendía que demonios pretendía o a que rayos estaba jugando, pero sin importar la razón quería salir de debajo de esas sábanas porque tenía calor... mucho calor.
Toc toc
– ¿Esa es la puerta? –No podía creerlo, en verdad... ¡No podía ser posible!
– ¡Abre la puerta! –Ahora si estaba molesta, si él no salía de encima lo golpearía "muy" fuerte para que se moviera.
Y detrás de la dichosa puerta de entrada se escuchó una conocida vocecilla.
– ¿Link? ¿Estás despierto? –Era Ashei que para su mala suerte se había levantado temprano y lo buscaba con obviamente un claro objetivo en mente.
– ¿Esa no es Ashei?
– No... debe ser tu idea... –respondió sabiendo que era totalmente estúpido negarlo– ¿Para qué me buscaría Ashei tan temprano?
Pero la castaña no se detuvo allí...
– ¡Link, no me digas que olvidaste nuestra apuesta!
¡Fuck!
En verdad quería que lo tragara la tierra. ¿Dónde estaba Ganondorf cuando realmente necesitaba que lo mataran?
Maldijo su mala suerte, su descontrolado "encuentro consigo mismo", su actual desnudez... ¡Todo! En verdad todo era terrible en este momento.
– ¿De qué apuesta está hablando?
Sabía que iba a preguntarle, sabía que no sabía cómo iba a responderle y... también sabía que estaba en un gran aprieto.
Y en vista de que Link nunca respondió la joven y "delicada" Princesa había perdido lo poco que le quedaba de paciencia, sacó fuerzas de quien sabe dónde y haciendo uso de sus manos y sus piernas se lo quitó de encima, junto a la molesta sabana que la tenía medio asfixiada.
Link cayó al suelo junto con la dichosa sabana, que ahora no le parecía tan molesta porque al menos con ella podía taparse la parte inferior.
– ¡Exijo una explicación! – Exclamó cruzándose de brazos buscando fulminar con la mirada a su esposo.
– Jejejeje... yo –se rascó la cabeza nervioso, notando por primera vez que aún su mano estaba "pegoteada" y al separarla de su cabeza dejaba su cabello del lado izquierdo parado, con un extraño peinado muy... emmm... ¿moderno?– Esto definitivamente no está bien.
Zelda se sonrojó de sobremanera al notar que el chico estaba... ¿Desnudo?, aunque las sabanas arrepolladas tapaban parcialmente el cuerpo bien tonificado del héroe, ella sabía que no tenía nada puesto, pero más que eso le preocupaba otra cosa, en verdad no entendía que era lo que estaba pasando o porque estaba pasando o... esperen... ¿Por qué tenía puesta la ropa de Link? Hasta ese momento no se había detenido a mirarse y al hacerlo se había percatado de este otro "pequeño" detalle. ¿Acaso él se había quitado la ropa para vestirla a ella? ¿Qué mierda habían hecho en la noche que no podía recordarlo? ¡¿Qué estaba pasando?!
– Link tú... –llevó sus manos a la boca asustada y roja, ¿en verdad habían intimado y ella no lo recordaba?, pero podía ser... claro que podía ser... digo... él desnudo, ella "casi" desnuda, estaban en... miró a su alrededor... ¿dónde demonios estaban?
– Lo siento –bajo su cabeza apenado y sonrojado, pensando que ella lo había "descubierto"– en verdad lo lamento.
– Entonces... –no podía ser posible... ¡No podía ser posible!
– Trataré de controlarme la próxima vez.
– ¡¿Qué?!
El grito de la Princesa fue perfectamente escuchado por la chica que aún se encontraba detrás de la puerta.
– Cielos... creo que es un mal momento –se dijo sonriendo nerviosa, reconociendo la voz de la Princesa de Hyrule–. Será mejor que vuelva más tarde.
Volviendo con Link y Zelda...
– ¡Zelda! –Exclamó lanzándose ahora para atrapar el cuerpo de la joven que se desvanecía.
Ella se había desmayado.
Y él aún desnudo, ahora la tenía entre sus brazos.
– Genial Link... todo una hazaña... acabas de matar a tu esposa con tu depravación –se molestó a su mismo recriminándose lo que acaba de ocurrir. En verdad no sabía como diantres los planetas se alineaban siempre de forma que todo terminara en... bueno... ya saben.
No habían vuelto a dirigirse la palabra, pero tampoco se habían separado. Link insistía en seguirla con la idea de "darle una buena explicación", pero Zelda se afanaba en ignorarlo, estaba perturbada, su mente trabaja rápido y aún trataba de buscar en lo más profundo ese instante que no podía recordar.
Ya se habían bañado y ambos vestían como de costumbre, por suerte el "soponcio" de la Princesa había sido breve y ella había recuperado la conciencia poco después de que Link la hubiera atrapado, pero aún así y sin saber porque, no se habían aclarado las cosas.
– No puedo creer que lo hubiéramos hecho –Pensó apenada, sonrojándose notoriamente y en medio de su inconsciencia observó su entrepierna buscando algo diferente, tal como lo había hecho cuando se había bañado, pero a su parecer... todo era igual. En realidad, todo era demasiado "normal", ni siquiera en sus más malos sueños húmedos recordaba haber estado tan "seca", era muy extraño... si realmente había pasado algo entre ella y Link... ¿No debería haber estado mínimo... "manchada", no debería "dolerle" algo, no debería haberle quedado alguna extraña y nueva sensación?" "¿En verdad tener sexo era tan trivial que ni siquiera había logrado despertarla?"
¡No puede ser! ¡No podía ser posible!
En verdad estaba hecha una verdadera maraña de pensamientos estúpidos, y es que había "algo" que evidentemente no encajaba en todo eso... o quizás...
Se detuvo en medio del jardín, ni siquiera había notado todo lo que habían caminado o cuanto se habían alejado del castillo.
– Link –lo llamó seria, sabiendo perfectamente que todo ese tiempo el chico la había estado siguiendo totalmente mudo.
– Zelda... yo... tengo –tenía que disculparse, tenía que haber una forma de expresarle a ella que no había querido "masturbarse", bueno... en realidad si había querido, pero... nunca había sido su intención que ella lo descubriera.
– ¡Chicos al fin los encuentro!
– No puede ser –murmuró Link por lo bajo fulminando con la mirada al pelirrojo que venía acercándose a paso firme hasta donde ellos estaban.
Y no venía sólo, a su lado caminaba con una amplia sonrisa la castaña de ojos azabaches, quien cargaba entre sus manos algo.
– ¡Princesa Zelda! Pero que sorpresa... ¿dónde estuviste ayer todo el día?
Zelda observó al pelirrojo confundida. El rubio notó enseguida esa inquisitiva mirada en ella y maldijo nuevamente su mala suerte, además de lo de la mañana tampoco había tenido el tiempo suficiente para explicarle todo lo que había ocurrido el día anterior.
– ¿Y dónde está tú adorable hermanita? –Ashei sumaba carbón al fuego.
– ¿Qué? –¿De qué demonios estaban hablando? ¿Link tenía una hermana? ¿Cómo era posible que no recordara absolutamente nada? ¿Dónde demonios había estado ella todo ese tiempo? Habían demasiadas preguntas, demasiadas cosas "extrañas" y... no tenía respuestas, necesitaba respuestas para todas sus interrogantes... ¡Ahora!
– Ohh eso –sonrió nervioso y observó de reojo a su esposa, quien parecía lo suficientemente confundida como para que esa "perturbación" se reflejara en su rostro como si fuera un libro abierto.
– No sabía que tenías una hermanita –aclaró su garganta justo antes de hablar, ahora por primera vez después de lo de la mañana volvía a mirarlo a la cara.
– ¡Era adorable! –Exclamó Ashei con ojitos soñadores, abrazando las prendas que aún cargaba entre sus brazos .
– Si, era una niña muy linda –agregó Shad sin entender porque la Princesa los observaba con esa "extraña" expresión en el rostro–. Ella y el Rey se llevaban de maravilla y hasta hicimos una guerra de comida en el comedor ¡Fue divertidísimo!... hasta hicimos una apuesta...
Y ahí estaba nuevamente la "famosa apuesta", ¿De qué diantres estaban hablando? ¿Por qué ella no podía recordar absolutamente nada? De pronto sintió como si su vida se hubiera perdido un día entero, había algo que no estaba bien... nada bien.
– Link –ahora su voz no parecía ni dulce, ni amable– ¿Me puedes explicar que es lo que está pasando?
El chico tragó saliva nervioso, tenía que aclarar las cosas de una vez por todas o... todo terminaría muy mal, pero debía primero que nada hablar "a solas" con la Princesa, mientras más oyentes hubiera sería todo más complicado.
– Chicos... ¿me dan un minuto a solas con Zelda? –Les preguntó sonriendo tratando de convencerlos con la mirada de que "eso" de verdad era "muy" importante.
Y aquella suplica silenciosa fue perfectamente entendida por la pareja, quien por primera vez creían entender que había "sucedido" algo entre Link y Zelda y ellos no se habían enterado. Quizás eso que había pasado era la razón por la que Zelda había desaparecido todo el día anterior y quizás también tenía que ver con la extraña exclamación que Ashei había escuchado en la mañana.
– Claro amigo, justo recordé que quería leerle un libro muy interesante a Ashei –agregó el pelirrojo tomando a la joven del brazo y jalándola para alejarse un poco, se quedarían cerca, pero lo suficientemente lejos para darles algo de privacidad a los recién casados.
Link suspiró pesadamente mientras que sentía como un sudor frío comenzaba a recorrer su frente, había llegado el momento de hablar.
– ¿Me vas a decir que fue lo que paso?
– Es... es... una larga historia –comenzó sintiendo que las cosas no iban bien, ella se había cruzado de brazos y esperaba atenta su "maravillosa" explicación.
Entonces Link relato brevemente lo que había pasado el día anterior, empezando con esa "famosa" poción que había comenzado con todo, le explicó como ella se había encogido increíblemente y que se había visto obligado a inventar la "mentira" de la hermanita y un montón de otras cosas.
– Entonces tú... –de pronto todo se volvió aún más confuso, si ella había sido una niña y él había hecho algo con... no podía ser... no podía creer que Link lo hubiera hecho– ¿Te aprovechaste de mi cuando era una infante? –No había querido preguntarlo, pero no podía seguir sin hacerlo. Necesitaba unir lo ocurrido en la mañana con lo que él le estaba relatando.
– ¡¿Qué?! –Link se horrorizo al escuchar las palabras de la Princesa, ¿Cómo era que ella había llegado a una conclusión así? – ¡Claro que no! ¡Nunca te tocaría! Ósea... si te tocaría... –Se estaba enredando más de la cuenta– digo... si te deseo.. y quiero hacer cosas... pero... ¡Nunca me aprovecharía de ti de esa manera! ¡No con esa forma! –Se apenó al admitir con palabras sus más profundos deseos, pero no había medido sus palabras–. Nunca te hubiera hecho algo como niña, aunque fueras mi esposa... eras muy pequeña e inocente, no te iba a hacer daño de ninguna forma... eso nunca.
Zelda respiró aliviada al escuchar esas respuestas, en verdad por sólo un segundo se había imaginado la horrorosa escena de Link y ella de niña... y... ¡Noo! No quería volver a imaginarlo.
– Entonces ¿Tampoco intimamos hoy en la mañana? –Ya que estaban aclarando las cosas, debía también comprender que era lo que había pasado en la mañana.
– ¿Cómo? –Link se sonrojó al recordarlo– ¿Pensaste que habíamos... tú y... y yo?
Zelda se sonrojó notoriamente y desvió la mirada apenada, había estado toda la maldita mañana imaginándose aquello que creyó era muy evidente.
– ¿No tuvimos...?
– ¡Claro que no! –Ahora sí que estaba rojo.
– ¿Y qué paso entonces?
– Lo lamento –bajo su mirada cerrando sus ojos muy apenado– es sólo que... estabas durmiendo y yo... bueno... te veías muy sexy y de pronto empecé a sentir cosas y...
– ¿Te masturbaste?
Nunca pensó que escuchar esa palabra viniendo de la boca de ella sonara tan... terrible.
– Traté de controlarme, de verdad –admitió volviendo a mirarla esperando recibir una buena bofetada.
– Podrías haberme despertado –agregó aún sin creer que Link tuviera que llegar a ese extremo para aplacar sus incontrolables deseos, ¡Ella también lo deseaba! ¡No tenía porque hacerlo sólo!
– Lo sé –también lo había pensado, su mente había luchado fuertemente en el preciso instante en que todo se le salió de control– no sé que me paso, sólo... yo...
Zelda acortó la distancia que hasta ese momento los había separado. El Hyliano la siguió con la mirada, esperando ese funesto desenlace, inclusive la vio levantar una de sus brazos y acercarlo a su rostro. Cerró sus ojos en ese instante, no queriendo mirar, pero por más que espero nunca sintió la palma de ella chocando contra él.
– ¿Zelda? –Volvió a mirarla perplejo al sentir la dulce caricia de ella sobre su rostro, la mano de ella se movió desde su mejilla hasta su frente, apartando suavemente su flequillo, entrelazando sus dedos con sus claros cabellos.
– Lo lamento tanto –murmuró mientras su rostro acortaba la distancia que ahora lo separaba de él. Su corazón había empezado a latir con fuerza y sus sentidos ahora sólo se centraban en él, en su perpleja mirada, su avergonzado rostro y su varonil y nerviosa sonrisa. Lo deseaba... deseaba sentir lo que él estaba escondiendo reflejado en ella.
– ¿Qué estás...?
Pero no pudo terminar, ella lo jaló para acortar la distancia entre sus rostros y lo beso. Link sintió la boca de ella chocar contra la suya en un ansiosa y apresurada reunión, el chico correspondió ese beso casi por inercia en medio de su perplejidad. ¿Cómo demonios había pasado eso? ¿Él acaba de confesarle que se había toqueteado pensando en ella y... y la Princesa lo besaba? ¿Qué clase de respuesta cruel e insensata era esa? ¿Acaso lo estaba poniendo a prueba? ¿Quería comprobar que tan lejos era capaz de llegar?
Se separaron ligeramente en busca de aire y entonces volvió a verla, notoriamente confundido, ella parecía agitada y respiraba entrecortadamente aún aferrándose a su cuello para mantenerlo cerca.
– Zelda... no...
– Eres bueno callando... sólo hazlo –le ordenó y volvió a atrapar sus labios entre los suyos, besándolo con indudable deseo, con una sensación que venía conteniendo y que no podía soportarla más.
No le importaba si los estaban mirando, si ese no era el lugar adecuado para mostrarle lo que sentía, si había demasiada luz o demasiadas flores o mucho verde... nada... nada podía interesarle menos en ese momento.
A pesar de ese desconcierto, y al sentir como la boca hambrienta de ella parecía querer más, simplemente se dejo llevar, correspondiéndole finalmente esa caricia frenética con aún más vehemencia, tomando el rostro de ella entre sus manos y disfrutando de una sensación que casi creyó olvidada, agitado avanzó haciéndola retroceder, acorralándola contra el tronco de un árbol, y apoyando una de sus manos sobre la dura e irregular corteza pego su cuerpo al de ella.
– ¿Aún me necesitas? –Le preguntó al separarse ligeramente indagando con su mirada la excitada expresión en el rostro de su pareja.
Por primera vez comprendía su extraño actuar, en verdad estaba poniéndolo a prueba, buscando despertar ese deseo que ella generaba en él. No podía creer que inclusive ella sintiera celos de aquello que había hecho solamente con su imagen en mente.
– ¿Acaso no se nota que en verdad estoy perdiendo la cabeza?
Ella le sonrió, triunfante. Y Link junto su frente con la de ella, sonriéndole indudablemente complacido. Quería tenerla, quería hacerla suya de una vez por todas, y sin poder contener ese creciente deseo volvió a besarla.
Pero pronto ese perfecto ambiente que se había creado entre ellos se hizo algo pesado... había "algo" que no estaba bien. Y sin dejar de besarla trató de prestar más atención a su alrededor, ella suspiraba suavemente en medio de ese beso, pero él no podía concentrarse, ¿Qué era lo que estaba mal? Entonces sintió una rara respiración a su lado, demasiado cerca...
Se vio obligado a separarse de ella, muy a su pesar y entonces buscó con su mirada aquello que había estado presionándolo.
– ¡Majestad! –Exclamó alterado, liberando a la muchacha al verlo justo de pie junto a ellos, observándolo con ojitos brillosos, una amplia sonrisa y con sus dos manos unidas por sus palmas justo delante de su rostro.
– ¡Papá! –La chica también lo vio horrorizaba, ¿En qué minuto el hombre se había acercado tanto? ¿Cómo era posible que invadiera de esa forma tan descarada su espacio personal? Parecía un acosador y les sonreía con picardía.
Ahora sí que estaba avergonzado, demasiado avergonzado. ¿Cómo era posible que siempre el Rey tuviera que pillarlos en comprometedoras escenitas como esa?
– ¡Se ven tan adorables juntos! –Exclamó feliz atrapando a los dos chicos entre sus brazos–. Veo que están haciendo buenos avances.
– ¡Deja de meterte en mi vida! –Le recriminó una avergonzada Zelda, quien alejaba el rostro de su padre con una de sus manos tratando de liberarse.
– No fueron a desayunar... me preocupe por ustedes.
– En verdad lo sentimos –se disculpó Link, tratando aún de regular su respiración.
– ¡Majestad! –Una conocida parejita venía corriendo.
– ¿Ashei, Shad? –Parece que esta inoportuna reunión no parecía darse por terminada, ¿Cuando iba a ser el día en que en verdad pudieran darles algo de "privacidad"?
– Lo siento Link, tratamos de detenerlo –explicó Shad acomodándose sus lentes– le dijimos que estaban tratando un asunto privado...
– El insistió que tenía algo urgente que tratar con ustedes –terminó Ashei.
– En realidad los buscaba porque necesito su ayuda –soltó a los muchachos y se acomodó la ropa, disponiéndose a dar su nueva explicación– ¿Qué es eso que cargas? –Preguntó dirigiéndose a la castaña, curioso. Notando algo que antes había pasado por alto
– Son las ropas que Link se comprometió a usar por haber perdido la apuesta.
– ¡Cierto! –Al Rey pareció iluminársele los ojitos– justo les iba a pedir que fueran al pueblo a conseguirme algunas cosas, pero... Link debe cumplir su apuesta...
No sabía porque tenía un mal presentimiento.
– Y como Link siempre cumple sus apuestas... tendrá que ir vestido de señorita –concluyó ampliando su sonrisa.
– ¿Qué? –Zelda abrió sus ojos como plato, no podía creer lo que estaba escuchando.
– Así es, querida. Y como buena esposa que eres vas a acompañarlo, como su guardaespaldas– volvió a ampliar su sonrisa, si es que eso era posible– te vestirás de caballero para acompañar a Link en su misión.
– ¡¿Qué?!
Continuará...
Y hasta aquí llegamos XD
Parece que esta mala autora no le basta con atormentar a estos jóvenes enamorados XD, pero como quizás se dieron cuenta, la cosa se está poniendo un poco "caliente" XD, así que no les aseguro que podrá pasar en los capítulos que siguen 9-9.
El siguiente episodio tiene nombre (Oh si, lo tiene XP), se llama: Capítulo 13: ¿Link es la doncella?, este era el nombre que iba a tener este capítulo originalmente XD, pero me vi en la obligación de cambiarlo, por el largo del mismo XD, me empecé a dar vueltas con otras cosas y nunca llegue a la parte donde Link se vestía de chica XDDD (nuevamente, recordemos que en GPUS, también ya lo había hecho 9-9 quizás fue una premonición XP y soy vidente o algo jajajaja), pero ahora las ropas que usara serán las que usa en BotW, se ve tan adorablemente hermoso XP que... no me resistí las ganas de usarlo.
Antes de despedirme quiero agradecer a todos aquellos apoyan esta loca historia, en especial a aquellos que han dejado sus comentarios, muchas gracias a Fox McCloude, Zelink 94, Goddess Artemiss, Yahab, LinkAnd0606, LordFalconX, Generala, Sheika 360, en verdad muchas gracias a todos ustedes :)
Sin más que decir, me despido
¡Saludos para todos! A los que leen y a los que no XD
