Cuenta Regresiva:26.280 horas.

Miente miente, que algo queda.

Al día siguiente, Bunny se dirigía a empezar con sus labores como todas las mañanas. Ya había pasado a ver a Trunks y luego de comprobar que aún estaba dormido, avanzó por el pasillo camino a la cocina encontrándose con el príncipe, que justo en ese momento salía de su habitación, por lo que se apresuró en alcanzarlo para saludarlo con una sonrisa.

- ¡Buenos días, querido!

Vegeta asintió levemente con su cabeza a modo de saludo. Bunny, al verlo, supo de inmediato que su yerno estaba de buen humor, por lo que se animó a platicar con él mientras caminaban.

- ¿Vas a desayunar?

-Sí - le respondió Vegeta, comenzando a avanzar siendo acompañado por la mujer. Lo que no le agradó para nada al hombre.

-¿Dormiste bien? - le preguntó Bunny.

-Por supuesto – respondió escuetamente, aunque luego su boca hizo una leve mueca de desagrado.

-¡No sabes cuanto me alegra!…- exclamo la señora, que luego hizo un alto y agregó - ¡Oh! El pequeño Trunks aun está durmiendo pero pronto despertará… Es una lástima que no nos acompañe a desayunar pero el pobrecito anoche tardó un mundo en cerrar sus ojitos… Creo que está pasando por una etapa de cólicos… o algo quizás de tu lado de la familia que lo hace estar muy irritable...

-Hmn… - hizo y su ojo izquierdo se cerró levemente mientras Bunny volvía a arremeter con su charla – Querido dime ¿Quieres algo especial para desayunar hoy? Porque podría prepararte unos emparedados o quizás un poco de carnes frías o tal vez algo dulce….

La vena en la sien de Vegeta se hinchó y decidió cortarla preguntándole por algo de su interés – Lo que sea está bien… Mejor dígame ¿Sabe si el profesor está en los laboratorios?

-Sí, desde muy temprano… Parece que está muy entusiasmado con ese proyecto que le diste…

Vegeta de inmediato se medio sonrió y le respondió - Me parece excelente.

A Bunny le extrañó el tono del príncipe. Pensó que había pasado algo interesante entre su hija y él, por lo que le dijo - Disculpa, querido… no quisiera parecer una entrometida, pero dime ¿Aún están peleados con Bulma?

Vegeta frunció. Sí, la señora era una metiche. Sin embargo, fue lo más diplomático al responderle - Le diré que sí, que aún está enojada conmigo pero no quiero hablar de ello. Su hija es y será una cabeza dura.

La señora se sonrió - Lo sé… Pero debes entender que ella solo hace lo que estima más conveniente para el pequeño Trunks…

El tic en el ojo de Vegeta volvió.

- ¡Le he dicho que no use esos apelativos para referirse al crío! - le advirtió a Bunny, mirándola molesto.

-Perdón, cariño… - se disculpó ella, con una sonrisa - ¡Pero es que es inevitable! Tienes que admitir que tu hijo es una preciosidad y que ese ceño fruncido, que heredó de ti, lo hace ver aún más adorable…

Vegeta bufó, solo deseando llegar luego a desayunar. Sin embargo, la señora tenía razón al pensar que él estaba de buen humor. Porque de hecho lo estaba, a pesar de pasar la noche solo. Pero esto se debía a que ya tenía casi todo listo para su partida y solo le faltaba darle la noticia a su mujer. Estaba seguro que ese sería un excelente detonante para que ella saltara a sus brazos nuevamente.

Krilin respiraba agitado, levitando sobre las montañas. Ese último ataque lo había dejado bastante exhausto y conforme a la vez. Bajó la mano que mantenía sobre su cabeza y se sonrió, mientras descendía sobre un risco.

- ¡Genial! Por fin completé mi entrenamiento… Espero que sea suficiente con esto para lograr darle pelea a esos androides… - cerró sus ojos y se concentró en sentir las presencias de sus amigos – Ya veo, Gokú, Piccoro y Gohan están en plena pelea… - miró en otra dirección y comentó - Ten y Chaoz también están entrenando muy duro… – su vista se dirigió hacia el Oeste y sonrió - ¿Eh? – hizo confundido, llevándose enseguida una mano a su nuca – Ja, ja, ja… Estoy muy cansando para sentir desde está distancia el ki de Yamcha y el de Vegeta…- se puso serio y agregó, cruzándose de brazos - Pero no me extrañaría que el maldito de Vegeta aun esté entrenando y que el tonto de Yamcha solo esté descansando o de cita con Bulma…

Descendió un poco más, llegando a la orilla de un riachuelo donde se mojó la cara y bebió algo de agua, para enseguida pasarse el dorso de la mano por los labios y decir - Creo que es hora de hacerle caso al Maestro Roshi… Voy a descansar unos días para reponerme y estar preparado… - se puso de pie y agregó, mientras agitaba una mano en alto y la otra la usaba a modo de bocina - ¡Muchachos les deseo mucha suerte y que su entrenamiento haya sido extraordinario!

Dicho esto, se elevó nuevamente, emprendiendo rumbo hacia Kame House.

Bulma se había despedido recién de Trunks y de Yamcha, como todos los días, pasado el mediodía. Había amanecido de mejor humor que el día anterior, lo que supuso se debía a que había dormido más "Necesitaba estar lejos de él… Compartir la alcoba con él es demasiado difícil… Solo espero que ese cabezota comprenda de una vez por todas que Trunks es nuestro hijo y que debe aceptarlo tal como es, y que alejarse de él significa alejarse de mi también… Pero debo ser más precavida ya que anoche casi bajo la guardia… creo que lo mejor será mudarme indefinidamente al cuarto de Tights, de lo contrario podría sucumbir y todo el trabajo que he hecho habrá sido en vano..." Llegó a la puerta doble de madera que conducía a los laboratorios, e iba a ingresar cuando oyó la voz de su esposo, justo detrás de ella.

- ¿A hacer como que trabajas, mujer holgazana?

-No te importa lo que haga o no… - le respondió, volteando hacia él - ¿Qué hay de ti, Vegeta? ¿Al fin te aburriste de querer suicidarte?

Él se cruzó de brazos y le respondió - Hmn, no necesito estar en la cámara para desear estar muerto… Para eso solo necesito recordar que estoy unido a ti…

- ¡Tan cariñoso como siempre! ¿no, Vegeta? Pero no me echarás a perder mi día… ¿No que tenías unas cosas que resolver? Pues espero que las hagas pronto para que dejes de molestarme…

-No sabes cuánto ansío que eso ocurra… - le confirmó entusiasmado, pero enseguida agregó, haciéndose el interesante – Aunque, todo depende…

Ella lo miró con suspicacia un momento, pero al siguiente le preguntó - Y ¿de qué?... Digo, ¿si se puede saber? …Como todo lo que haces no es de mi incumbencia…

-Ja, ja, ja… - rio él por el comentario, para enseguida avanzar hasta ella para decirle con altanería, mientras se llevaba ahora las manos a las caderas – ¡Vaya! Así que sí te interesa…

-No – negó de inmediato Bulma, agregando con fastidio - ¡Es solo curiosidad, Vegeta!

-Ya veo… - comentó el príncipe, acercándose un poco, quedando a medio metro de ella - ¿así que nuevamente estás de metiche?

-Si no me quieres decir, por mí está bien… de todos modos seguro es alguna tontería...- le dijo Bulma, fingiendo indiferencia. Enseguida le dio la espalda y prosiguió a entrar a los laboratorios, diciéndole – Bueno, si me disculpas, Vegeta, tengo cosas más importantes que estar perdiendo el tiempo hablando con un terco cabezota…

-Igualmente, querida esposa mía – le respondió él, haciéndole una reverencia para luego continuar su camino y agregar mientras se marchaba – Espero sinceramente que después no te arrepientas de tus palabras…

Bulma volteó a verlo un momento y enseguida entró a los laboratorios, al tiempo que decía – Hoy no hay quien lo soporte… Pero estoy segura de que algo trama...

Varias horas después, Yamcha y Trunks estaban en el parque, en compañía de Ivy. Los jóvenes permanecían en silencio, mientras veían como Trunks se entretenía con la arena.

Ivy decidió romper el silencio – Oye, Yamcha ¿Has pensado en tener tus propios hijos?

Yamcha volteó a verla extrañado un momento, enseguida volvió a mirar a Trunks - No… es decir, es algo que veo muy lejano... - respondió algo melancólico.

- ¡Oh! Vamos. Supongo que pensaste en ello cuando estabas con tu antigua novia…

-Para serte sincero, sí, lo pensé… - la miró a los ojos y agregó - pero supongo que eso ya no es posible… - terminó bajando su vista, mientras respiraba hondo.

La muchacha decidió animarlo. No era la primera vez que su amigo entraba en ese estado de melancolía cada vez que se acordaba de su ex novia, por lo que comentó intentando distraerlo - Yo si quiero tener y no solo uno… de hecho he pensado en unos tres o cuatro… ¡Es que me gustan mucho los niños!

El guerrero de la cicatriz volvió a mirarla y esta vez esbozó una sonrisa - ¿No crees que sean muchos?

- No, para nada… pienso que si hay suficiente amor en una pareja, hay de basta y sobra para muchos hijos…

- Sí… yo pensaba igual – comentó Yamcha, pero enseguida miró a Trunks y se quedó pensativo. Ivy creyó por un momento que no había sido una buena idea decirle eso al guerrero, por lo que se calló, y también volteo a ver al niño, que justo en ese instante se estaba llevando algo a su boca, lo que hizo a ambos arrugar la nariz.

- ¡Hiugg! – exclamó Ivy, con asco.

-No, Trunks ¡Eso es un insecto! – le dijo Yamcha al pequeño, poniéndose de pie para regañarlo mientras avanzaba hacia él – ¿Qué tu madre no te ha dicho que esas cosas no se comen?

El pequeño lo miró hacia arriba, frunciendo en profundidad, mientras apretaba al pobre bicho entre sus dedos, dejando que los jugos corrieran por su puño. Yamcha al ver esto sintió un escalofrío recorrer su espalda y tragó saliva "Se le nota demasiado de quién es hijo…"

-Ja, ja, ja – rio la chica - ¡es un bebe muy intimidante!

Yamcha le asintió, volviendo a sentarse - Ni que lo digas… Tiene un carácter espantoso y cuando llora es como oír una taladradora de cemento…

Ivy sonrió y le dijo - Aun así, me gustan los niños…

- ¡A mí también! – exclamó Yamcha de inmediato - No por nada me ofrecí a cuidarlo a él…

- ¿No lo dices solo por no hacerme sentir mal por querer tener tantos hijos?

- ¡Claro que no! Je, je, je…

Ambos rieron y siguieron conversando, mientras que el pequeño continuaba con su exploración en el arenero.

Yamcha pensó que era tiempo de hacer su jugada "Si. Voy a invitarla a cenar hoy mismo y pedirle que sea mi novia … No pienso quedarme de brazos cruzados, menos ahora que sé que ese imbécil duerme con Bulma. Es lo mejor que puedo hacer mientras espero a que Gokú se deshaga de él…" Tragó saliva y luego de aclarar su garganta y poner su mejor cara de seductor, dijo - Disculpa, Ivy… yo… Me gustaría hacerte una pregunta…

- ¿Sí?

-Este… tú… ¿Aceptarías salir a cenar conmigo esta noche?

La muchacha se lo pensó un momento y le respondió - Sí, Yamcha… ¡Me encantaría ir a cenar contigo!

- ¿En serio? ¡Eso es excelente! - exclamó él, comenzando luego a hablar sin parar - Entonces me iré ahora y nos vemos aquí mismo a las ocho, o si quieres, te paso a recoger a tu departamento o podríamos juntarnos en el centro o…

-Por mi está bien lo que decidas – lo interrumpió ella, riendo, al tiempo que lo tomaba por el brazo.

-Ja, ja, ja... disculpa – se sonrojó Yamcha un poco - … es que estoy un poco nervioso…

-Si, te entiendo… - le dijo ella, algo ruborizada.

-Entonces te recojo a las ocho, en tu departamento… - le dijo él, con entusiasmo - No te arrepentirás… Te llevaré al mejor restaurante de la capital…

- ¿De verdad?

-Sí… Voy a regresar a Trunks y a alistarme y… - miró al pequeño, pero no lo halló en el arenero. Lo buscó con la mirada por los alrededores y sus ojos se abrieron en espanto al comprobar que Trunks no se divisaba por ninguna parte.

- ¡NO! ¡NO! ¡NO! – exclamó el guerrero, poniéndose de pie mientras miraba hacia todas partes - ¡Maldición!

La muchacha dio un salto en su lugar - ¿Qué ocurre?

- ¡Trunks no está! – se llevó las manos a la cabeza - ¡Demonios, Bulma va a asesinarme! – enseguida su rostro se tiñó de azul – No. ¡Vegeta va a despellejarme vivo!

- ¡No exageres! Además, no puede estar muy lejos… es solo un bebé… - intentó calmarlo Ivy.

Yamcha la miró, asustado y le explicó, casi presa de un ataque de nervios - ¡No es solo un bebé, Ivy!… Tu no lo sabes, pero … ¡Ese niño es muy fuerte y escurridizo!

La muchacha lo miró extrañadísima ya que, aparte de lo intimidante del niño, a ella le parecía un bebé común y corriente. El ex bandido revisó bajo la banca, en un basurero y tras un árbol cercano para enseguida volver donde la muchacha - Yo, lo lamento, Ivy, pero no podré salir hoy contigo… Pero queda pendiente ¿está bien? - le dijo, encapsulando el cochecito y comenzando a marcharse, para después agregar mientras empezaba a correr sin rumbo - ¡Debo encontrarlo como sea! ¡ADIÓS, IVY! – gritó mientras se alejaba "Si Vegeta se entera de que extravié a su hijo, ni Bulma podrá salvarme… No, ella dará la orden para que él me asesine… ¿Dónde diablos se metió ese niño?"

La muchacha se quedó de pie observando por donde se marchaba Yamcha.

-Si, hasta mañana… - murmuró, no muy convencida de la situación y bastante desilusionada.

...

Mientras tanto en la Corporación, Bulma acababa de terminar con sus labores y miró su reloj pulsera, percatándose de que era casi la hora de la cena, por lo que se quitó su bata y subió a buscar a su hijo, sin embargo no lo halló a él ni a Yamcha. Eso la había hecho preocuparse, por lo que buscó a su madre, pero no la encontró en ninguna parte. Se dirigió a la sala, algo angustiada, pensando en que quizás algo había ocurrido. "Esto es muy raro… mamá no está, Yamcha no vuelve aun con Trunks… ¿les habrá pasado algo? Pero si fue así ¿por qué nadie me avisó?" Miró el teléfono que estaba en la sala y casi corrió hacia él, levantando el auricular con algo de temor y posó su mano sobre el teclado. Iba a marcar, cuando fue interrumpida por su padre.

- Hola, querida…

- ¡Papá! – exclamó dando un salto y girándose hacia el profesor - Me asustaste…

-Disculpa, Bulma. No era mi intención… Oye, ¿Tu madre aun no vuelve?

- No tienes que disculparte… Es que estoy algo nerviosa… - enseguida lo miró extrañada - ¿Mamá salió?

- Oh, sí. Dijo que iría de compras y que traería la cena… Es que Vegeta le solicitó que pasara por pizzas aprovechando que andaría por el centro, je, je, je… Ay, ese muchacho… - terminó sonriendo.

Al oír hablar de su esposo, Bulma prefirió obviarlo - No tenía ni idea de que había salido de compras… Como siempre me invita…– comentó, cruzándose de brazos - Bueno eso explica porque no la he visto en toda la tarde…Oye ¿Tú sabes si ya volvió el despistado de Yamcha?

- ¿Eh? No. He estado encerrado tratando de solucionar un problema en los laboratorios…

- Esto no me gusta… – dijo ella, con algo de preocupación - Nunca se demora tanto con Trunks…

-Supongo que se entretuvo más de la cuenta con mi nietecito, je, je… - comentó su padre, llevándose una mano a su nuca.

-Puede que tengas razón… - le dijo frunciendo levemente - De todos modos, veré si puedo ubicarlo en su teléfono móvil…

-Es una muy buena idea, hija. Por mi parte, voy a ver televisión un momento para despejarme y luego de la cena volveré a bajar… Tú ¿podrías bajar a ayudarme más tarde?

-Sí, papá… Después de cenar te acompaño. Pero ahora debo llamar a Yamcha para saber que los entretuvo tanto tiempo…

Su padre le asintió y se dirigió hacia los sillones, mientras Bulma cogía el aparato "¿Qué tanto estará haciendo con Trunks? Espero que no les haya pasado algo malo..." Marcó y esperó a comunicarse con su amigo. Pero no lo consiguió, por lo que aporreó el aparato, exclamando - ¡Estúpido Yamcha!

- ¿Ocurrió algo malo? – le preguntó el profesor.

-No lo sé, papá… - comentó dejando el aparato en su lugar – ¡Ese irresponsable no contesta! No logré comunicarme con él…

-No te preocupes, hija… ambos son muy fuertes. Volverán bien.

Bulma suspiró y le dijo - Supongo que tienes razón, pero ese tonto de Yamcha me oirá cuando regrese… ¿Sabes? creo que te acompañaré a ver la televisión mientras llegan, pero primero voy a buscar algo de beber… ¿quieres algo?

-No. Estoy bien, querida.

Dejó la sala y se dirigió hacia la cocina pero apenas entró, se encontró con Vegeta, con la cabeza dentro del refrigerador.

Se quedó mirándolo un momento, ya que el saiyajin no estaba con su acostumbrado atuendo de entrenamiento, sino que vestía con un pantalón holgado y una camiseta gris.

- ¿Así que decidiste salir a marcar tu territorio antes de la cena?

El saiyajin levantó su cabeza y le sonrió con malicia - Para tú información, no he vuelto a la cámara desde nuestra pequeña charla de la tarde… ¿Algún problema?…

-No. Solo que es extraño verte a esta hora paseando… ¿Qué se supone que haces?

- ¿Qué acaso no es obvio?

Bulma se molestó un poco, pero aun así lo trato con diplomacia - Por si no lo sabías apenas vuelva mamá cenaremos, así que ni se te ocurra andar de goloso…- enseguida agregó, algo más relajada - Oye ¿Así que pediste pizzas para cenar?

- Yo no pedí nada… - le respondió tranquilamente, sacando una gaseosa – Fue tu madre quién se ofreció a ir por ellas… - cerró la puerta del refrigerador con el codo y agregó, apoyándose sobre ésta - Además, me tiene sin cuidado a la hora que vuelva la loca… Ya que no me apetece acompañarlos en su tonta cena…

-Eso lo sé… - le dijo ella, algo distraída, pasando por alto el insulto a su mamá - Pero sabes que aun así ella se tomará la molestia de guardarte tu parte…

Vegeta se la quedó viendo intrigado, pues ella siempre le reclamaba cuando le decía así a la señora.

-Hmn… Si la loca se desespera por atenderme, es su maldito problema… - remarcó, insistiendo mientras abría la lata de refresco - ¡Lástima que no hayas heredado aquello!

Bulma lo miró extrañada. El saiyajin se veía de bastante buen humor y eso le pareció demasiado sospechoso. Decidió darlo por su lado, pues no podía sacar de su cabeza el asunto de la tardanza de Yamcha.

Vegeta la miró disimuladamente mientras bebía de su refresco "está actuando más loca que de costumbre… Hmn, ¿estará de parlanchina porque quiere que hagamos las paces?"

Aún estaba arrepentido por haberle dicho que no volvería a tener sexo con ella, pero él no estaba dispuesto a ser el primero en dar su brazo a torcer, seguro de que ella sería quién se insinuara primero, lo que no impediría que siguiera fastidiándola, por lo que le dijo - Te ves molesta… acaso ¿es por algo que hice? - le preguntó con mofa, cuando vació la lata.

- ¡No te importa!… - le respondió molesta, mientras se acercaba a la nevera para sacar algo ella - De todos modos, ya dejaste bastante claro que no querías nada con una traidora como yo… ¿Te importa? – terminó preguntándole para que él la dejara abrir el refrigerador.

Vegeta se apartó y dejó la lata vacía sobre un mueble, mientras le decía - Así que me extrañas.

-No me hagas reír, Vegeta… - dijo ella, sacando una botella de agua - Pero ahora que lo preguntas, no ¿y tú?

- ¡No digas estupideces! Estoy mejor que nunca…

-Mmm… Si tú lo dices…- abrió su agua y bebió un sorbo, preguntándole después - Pero dime ¿has dormido bien?

-Ja, ja, ja… - se carcajeó él - Por supuesto ¿Por qué no lo haría?

-Bueno, es que tenía la duda… Fíjate que yo también he dormido mejor que nunca.

Vegeta se cruzó de brazos y avanzó hasta quedar frente a la mujer "¡Pero que mujer más embustera!" pensó mientras la miraba, decidido a vengarse - Para tu información he dormido como si estuviese bajo el efecto de la hibernación – le dijo serio, enseguida agregó con un tono suave mirándola a los ojos - Aunque ahora que lo mencionas, si he tenido problemas para conciliar el sueño…

- ¿Eh? ¿en serio? – preguntó ella, algo esperanzada, pensando en una posible reconciliación "Tal vez está arrepentido de como se ha comportado con nuestro hijo…" Bulma cambió su tono a uno sensual para decirle – y eso ¿por qué sería, Vegeta?

Vegeta levantó una ceja, pero enseguida la miró serio y le respondió - Hmn, para empezar, he comenzado a extrañar tu insoportable concierto de ronquidos…

Bulma puso mala cara, lo que hizo que Vegeta se sonriera ladino y agregara - Y eso no es lo peor, porque, cuando al fin creo que podré conciliar el maldito sueño me sobresalto pensando en que aparecerás para asaltarme mientras duermo...

- ¡Eres un mentiroso!… Yo no ronco y ni loca me acercaría a ti ¿me oíste?… ¡Mucho menos después de cómo trataste a Trunks!

El saiyajin le sonrió con ironía - ¿Fue mi culpa, acaso?

-No, señor… No intentes evadir tu responsabilidad en todo esto… ¡Tú cambiaste las reglas del juego y tú te enojaste por una cita que no fue tal!… - le hizo un leve desprecio al decir - Así que no trates de invertir la situación a tu favor…

- ¡Bah!… Piensa lo que quieras… - le respondió dirigiéndose hacia la puerta - Pero tarde o temprano te tendré suplicando por mi perdón.

-Ja, ja, ja… - rio ella falsamente, llevando sus manos a las caderas - Si que estás gracioso hoy… Pero lamento decirte que tendrás que esperar sentado a que eso ocurra…

Vegeta se giró completamente a verla, con una sonrisa en sus labios - Pero acaso ¿no fue por eso que fuiste a buscarme a la cámara ayer?

-Estas muy equivocado, Vegeta… Solo fui porque tus estúpidos trajes estaban listos y no hay más que hablar de ese tema… Ahora, si me disculpas, voy a ir a ver televisión un momento, mientras espero a que regrese nuestro hijo de su paseo.

Vegeta entrecerró su mirada un momento sobe su mujer, para después comentarle con un tono de indiferencia, disponiéndose a abandonar la habitación también

- Así que irás a holgazanear… No sé por qué no me extraña…

-No. Iré a descansar - lo cortó ella - Porque, a decir verdad, me merezco incluso hasta unas vacaciones después de trabajar buscando los materiales adecuados para tus estúpidos trajes.

-Hmn… como digas… Pero tu parecías bastante animada cuando aceptaste esa tarea. Y ya que estamos hablando de perder el tiempo, te comento que planeo subir a darme un baño antes de comer…

-No me interesa lo que hagas… - le respondió molesta.

- ¿No? Pues me pareció que sí... Como sea, solo te lo digo por que es mucho mejor hacer "eso" que perder el tiempo viendo televisión...

Dicho esto, salió, dejando a Bulma algo contrariada, pues lo dicho por el saiyajin era claramente en doble sentido y la había descolocado por completo, pero apenas se repuso de aquello, le gritó - ¡Qué lo aproveches!... - enseguida se calmó un poco y dio un golpe en el suelo con su pie - ¡Uy! No sé qué se trae entre manos, pero voy a averiguarlo hoy mismo… - lo pensó un momento y sin más, lo siguió.

Vegeta, que ya estaba próximo a las escaleras, vio por el rabillo del ojo que Bulma estaba a un par de pasos tras él.

-Oye, Vegeta… - lo llamó ella.

- ¿Qué quieres ahora?

- ¿Qué son esas cosas que tienes que solucionar?

- ¿No que no te importaba? - preguntó, con tono burlón.

-Bueno, la verdad es que después de todo debo estar atenta a lo que planeas… ¿Qué tal si se te ocurre volar la casa?

-Ja, ja, ja… No digas estupideces… Si quisiera hacerlo, ni siquiera lo pensaría tanto…

- ¿No me dirás nada entonces?

-No.

-Oye, te veo muy tranquilo paseándote ¿No te preocupa que Trunks pueda volver en cualquier momento con Yamcha?

- Ja… Tú deberías estar preocupada por aquello…

-Bueno, la verdad es que si me preocupa… Pero más me preocupa que se hayan tardado tanto en regresar del parque…

Vegeta entrecerró su mirada y no le dijo nada más. Contra su voluntad, eso que había dicho Bulma lo había hecho preocuparse medianamente, por lo que escudriño los ki de Yamcha y de su hijo. Fue entonces que sus ojos se abrieron en sorpresa un momento, al percatarse que ambos estaban muy lejos el uno del otro. De hecho, podía sentir a su hijo moviéndose por la propiedad, por lo que se detuvo en seco, haciendo que Bulma chocara con él por la espalda.

- ¡Auch!… ¿Por qué te detienes?

- ¡Hmp!… - hizo Vegeta, frunciendo profundamente "estúpida sabandija".

Bulma pudo darse cuenta de que algo le preocupaba al saiyajin, por lo que le preguntó intrigada - ¿Qué ocurre?

Él no respondió, en cambió apuró el paso, comenzando a correr después, mientras dejaba a Bulma atrás, totalmente consternada.

- ¡Vegeta! – le gritó ella, intentando llamar su atención. Sin embargo, su esposo no le hizo el menor caso y se perdió por el pasillo.

La peli turquesa se quedó observando por donde se había marchado.

- ¿Uh? Y a esté ¿Qué diablos le pasa ahora?... – entrecerró su mirada - Mmm, está actuando muy sospechoso… Será mejor averiguar qué trama…

Decidió seguirlo nuevamente segura de que iría a tomar un baño como le dijo, sin embargo, cuando llegó a su habitación, no encontró a Vegeta por ninguna parte por lo que exclamó - ¡No está aquí! ¿A donde más pudo ir?… - lo pensó un momento y comentó – Mmm...seguramente se fue a encerrar en la cámara… ¡Debo saber que está tramando!

Iba a salir cuando se activó el comunicador con la voz de su madre:

-Bulma, querida. La cena estará servida en cinco minutos… ¡Oh! Y a petición de tu esposo hoy cenaremos pizza.

Se aproximó al aparato y respondió - Voy en un momento, mamá… Oye ¿sabes si ya volvió Yamcha?

-No lo sé… ¿por qué, cariño?

-Sólo avísame cuando lo veas, por favor.

-Sí, hijita…

Cortó la comunicación y comentó para sí misma – ¿Qué haré? Trunks aun no vuelve y Vegeta está muy raro… Uyy, ¡Qué dilema!... - lo pensó un omento y agregó - No, primero averiguaré que oculta Vegeta… Ya después me encargaré de ese irresponsable de Yamcha…

Dicho y hecho. Salió de su habitación y se fue directo hacia la cámara de gravedad.

Yamcha aún no encontraba a Trunks y ya pasaba por mucho de la hora en que usualmente terminaban de pasear. Además, era consciente de que Bulma ya había notado su ausencia. No por nada lo había intentado contactar a través de su teléfono móvil, el que prefirió no contestar para después dejarlo definitivamente apagado.

Lo que menos deseaba era regresar a la Corporación y enfrentar las consecuencias. Pero estaba exhausto, debido a que había recorrido el enorme parque y sus alrededores, revisando cada pulgada en busca del pequeño saiyajin. También había intentado buscarlo por el ki, pero no lo hallaba, por lo que pensó que probablemente éste se había quedado dormido en algún recoveco o peor aún, que quizás algún secuestrador había echado mano al bebé, llevándoselo lejos de allí.

- ¡Maldición! – exclamó, con frustración - Si no lo encuentro pronto, no me quedará otra que volver y escuchar mi sentencia de muerte…

Decidió ir a dar aviso a la policía. Con suerte ellos y sus perros de búsqueda lograrían hallar al niño.

De vuelta en la Corporación Cápsula, Vegeta corría por el pasillo a toda velocidad. Debía llegar a la cámara lo antes posible para evitar encontrarse con su cachorro. Sabía que estaba en la propiedad, pero prefirió no buscar su ubicación precisa, ya que para ello debía dejar de ocultarse y eso podría transformar su paseo vespertino en un problema con consecuencias que no deseaba afrontar en ese momento.

Al fin llegó al curvo pasillo, sin embargo, cuando estaba por alcanzar su objetivo, debió parar en seco ya que se encontró con su hijo, el que estaba sentado en el suelo a solo un par de metros de la entrada a su refugio. Por lo que el saiyajin entrecerró su mirada sobre el pequeño, mientras evaluaba la situación "Demonios… ¿Cómo es posible que diera conmigo? He mantenido oculto mi ki en todo momento. No hay manera de que me detectara… Hmn, a menos que sepa que yo paso la mayor parte del tiempo en ese lugar… ¡Maldito astuto!... Sin embargo es una excelente oportunidad para comprobar su verdadero poder y así calmar la sed de sangre que temo que despierte cada vez que lo veo con ese aspecto tan poco saiyajin… Argg ¡No! ¡Demonios, no puedo hacerlo! no con Bulma persiguiéndome… Hmn, creo que es hora de poner en práctica aquello de tranquilizarme y tratarlo con una estrategia totalmente distinta… No es mi ideal de confrontación pero no me queda de otra por ahora… espero que funcione… de lo contrario no me quedará más que obligarlo a mostrarme su poder aunque deba asesinarlo… ¡Esa maldita sabandija pagará por esto, ya que será su culpa si termino asesinando al cachorro" pensó finalmente, intentando no enfurecerse con Yamcha y mantener así su ki oculto.

Necesitaba calmarse urgentemente, por lo que respiró hondo, enfocó su mente en asuntos de poca importancia y, cuando se sintió preparado, avanzó hasta quedar a un par de pasos del infante, tal como el día en que lo conoció. Pero no estaba tan enfocado como pensaba porque esta vez un sudor frío bajó por su espalda, debido a la ansiedad que sentía internamente ante lo inesperado de aquel encuentro. Deseaba internamente comprobar el verdadero poder del cachorro pero con su mujer tan cerca le era imposible. Así que simplemente apretó sus puños a los lados y miró al infante con determinación. Éste se lo quedó viendo a los ojos, casi con curiosidad, intentando descifrar quién era aquella persona. Para el infante era extraño porque esa persona le era vagamente familiar pero no tenía un ki que pudiera identificar como con su madre o su su tío Yamcha.

Vegeta soltó el aire que tenía contenido y le dio la espalda a su cachorro, rogando con todas sus fuerzas que éste no lo atacase mientras se adentraba en la cámara. Por suerte el niño solo lo miraba sin hacer ni un intento por moverse. Una vez dentro, lo miró por sobre su hombro y una sonrisa triunfal apareció en su rostro "¡Perfecto! Eso fue muy sencillo… acabo de comprobar lo que pensaba… es un maldito cobarde que solo me ataca cuando estoy con la guardia baja y que llora cuando siente una presencia agresiva, pidiendo por su madre… ¡Que listo soy!"

Se lo quedó mirando y frunció profundamente "Sin embargo, no puedo evitar sentir repulsión hacia él… Argg ¡Me enerva de tan solo verlo!… Hmn, ¿Podré entrenarlo después cómo tenía planeado? No. Antes muerto que dedicarle mi valioso tiempo a un bueno para nada… Sin contar que es demasiado terrícola. No posee nada que evidencia su raza ¡Que desperdicio de linaje!… Creo que lo más apropiado sería conseguirle otra cachorrera… Es más, cualquiera de los imbéciles esos que se hacen llamar guerreros posee mejores aptitudes que el gusano ese de Yamcha… ¡Bah! Será mejor que deje de pensar en esas tonterías por ahora… Lo importante es que puedo acercarme sin que intente agredirme y eso me ahorrará bastantes malos ratos…"

Iba a cerrar la puerta pero estaba tan orgulloso de su logro que no se pudo resistir de decirle, mientras le sonreía ladino - Supongo que también pensabas en terminar lo que comenzamos cuando estabas unido a tu madre… - intentó provocarlo Vegeta, con un tono relajado, casi de broma, agregando después - ¿Qué harás ahora que no está la metiche esa para protegerte?... Hmn, ¿Nada?…Lo suponía, después de todo no eres más que un mocoso cobarde…

El pequeño se lo quedó observando insistentemente, con el ceño fruncido, provocando que su padre frunciera también "No creo que vaya a entrar a la cámara...Aunque si bien pudo llegar hasta aquí sería lógico que lo hiciera… Hmn, mientras más lo miró menos parecido le encuentro con nuestra raza… ¡Es una deshonra que sea mi hijo!"

Se sintió incómodo ante la penetrante mirada por lo que ahora le hizo un comentario despectivo- ¿Qué tanto me ves, niño? O es que acaso ¿eres tan torpe que aún no descifras quién soy yo? – le gruñó serio.

Trunks simplemente ladeó su cabeza, algo confundido, pero enseguida sonrió, reconociendo al fin al hombre que estaba delante de él. Era el mismo de la fotografía que le mostraba a diario su abuela por lo que no podía equivocarse.

-te… ¡te-teta! – balbuceó finalmente en respuesta a la pregunta de su progenitor.

Los ojos del saiyajin se abrieron en sorpresa. No tenía idea de que el cachorro pudiera balbucear, ni menos su nombre, en un torpe intento por hablar. Pero eso no fue motivo de alegría para el saiyajin, sino que fue todo lo contrario.

- ¿Cómo me llamaste, mocoso insolente? – lo increpó, cambiando su semblante a uno de desprecio, mientras apretaba sus dientes y lo amenazaba con uno de sus puños, avanzando un paso.

El bebé comenzó a aplaudir con sus regordetas manos y a reír, mientras repetía - ¡te-teta!, ¡te-teta!, ¡te-teta!…

Ahora sí que su padre se enfureció, comenzando a elevar su ki sin siquiera notarlo - Argg, maldito engendro del demonio ¡Soy tu padre y aprenderás a respetarme como tal!

Trunks cambió al instante su semblante de felicidad por uno de odio. Podía sentir en su pequeño cuerpo el ki de su atacante. Gateó hacia la cámara, sin embargo, cuando estaba por entrar se detuvo y observó hacia un costado, indeciso.

Vegeta se lo quedó viendo, dudando entre animarlo a continuar o cerrar la compuerta. Una gota de sudor bajo por su sien "Maldición, acabo de cometer un error involuntario… Supongo que es el destino el que me ofrece esta oportunidad… Veamos de una buena vez que tan poderoso es… De todos modos, si llego a asesinarlo no será mi culpa…"

- ¿A qué esperas, mocoso? O acaso ¿quieres que te entre a patadas?

Trunks volvió a mirarlo con odio, pero nuevamente volteó su atención hacia el pasillo. Vegeta escupió a un lado cuando oyó la voz de su mujer gritando a su hijo desde la distancia.

-Tsk… Tal parece que tendremos que dejar nuestro encuentro para otro día… Pero te advierto que para la próxima no tendrás tanta suerte - y diciendo esto cerró la compuerta, esperando que su mujer no notara lo ocurrido.

Fuera, el pequeño comenzó a llorar al ver a su madre llegar junto a él.

-Trunks… aquí estabas – le dijo Bulma, tomándolo en sus brazos - Menos mal que te encontré antes que tu padre… Oye, pero ¿Cómo llegaste hasta aquí?... – enseguida miró hacia los lados - ¿Y Yamcha? ¿Dónde está?

Trunks se calmó de inmediato, solo para mostrarle su mano derecha frente al rostro de su madre y balbucear mientras fruncía

-Tío… seto…No…

La peli turquesa lo miró sorprendida y exclamó - ¡Trunks, has dicho tus primeras palabras!... ¡eso es estupendo! - luego lo bajó y se lo quedó viendo algo extrañada para agregar - Aunque no sé muy bien lo que quieres decirme… No importa, lo importante es que estás bien y que te estás poniendo al día con tu desarrollo… ¡Me tenías muy preocupada! Con eso de que no hacías más que balbucear… Aunque el doctor Miso dijo que no hablarías hasta el año, pero después de todo supongo que los saiyajins se desarrollan más rápido ¿no lo crees, amor? – enseguida abrazó a su bebé y se lo llevó lejos de la cámara – Vamos a cenar y luego te llevaré a dormir conmigo…

...

Vegeta, en el interior de la cámara, se dejó caer con la espalda sobre la puerta y cerró sus ojos. De inmediato una sonrisa se dibujó en sus labios al pensar en que al fin podría caminar tranquilo por la Corporación sin temer encontrarse con su cachorro.

Solo los Briefs estaban sentados a la mesa y Bulma despotricaba contra su ex novio - Estúpido Yamcha… ¡Ya verá cuando vuelva! ¡Es un tonto irresponsable!

-Tío, seto…No... - aportó Trunks, enseñando su pequeña mano empuñada.

Los señores Briefs exclamaron casi al mismo tiempo.

- ¡Oh! Mi nietecito ya habla…

- ¡Vaya!

Bulma miró con orgullo a su hijo y les comentó - Sí… Con todo esto se me había olvidado contarles… ¡Trunks al fin se animó a hablar! pero aun no entiendo a qué se refiere con eso…

-Es porque eres una torpe…- dijo Vegeta sonriendo con toda tranquilidad desde la puerta.

Bulma volteó asustada al oír la voz de su esposo, poniéndose de pie para tomar en sus brazos a Trunks de manera sobreprotectora. Pero para sorpresa de todos, el pequeño solo se lo quedó mirando, extrañado.

- ¿Q-qué haces aquí? - le preguntó la mujer.

El saiyajin respiró hondo y le sonrió - ¿Qué no puedo cenar en mi propia casa?

Bunny y el profesor se miraron y sonrieron por la pregunta del saiyajin. Para ellos era más que una confirmación de que él aceptaba ser parte de la familia lo que era algo que esperaban con ansias ya que ambos ya se habían encariñado mucho con él a pesar de haberlo conocido en las peores circunstancias, pero lamentablemente Bulma no se percató de esto. Es más, dudó un momento antes de decirle, con algo de angustia - Sí, pero…

-Supe que la sabandija no está – la interrumpió su esposo, antes de que ella encontrara la continuación a ese pero - Eso es motivo suficiente para acompañarlos ¿algún problema?

- ¡Oh! Por supuesto que no, Vegeta… Ven, siéntate, que ya te traigo de cenar – le dijo Bunny, con toda amabilidad, comenzando a servirle a su yerno una torre de pizzas.

Bulma lo miró confundida, ella esperaba que Vegeta estuviera molesto y encerrado, pero contrario a eso se veía relajado y de bastante buen humor.

- No deberías estar aquí, Vegeta – le recordó Bulma, que enseguida miró a su hijo y agregó - Sabes cómo se pone Trunks cuando te ve…

-Hmn… Solo estoy poniendo en práctica una nueva estrategia… y estás equivocada... No es cuando me ve…- le comentó.

La peli turquesa volvió a mirar al saiyajin y le preguntó - ¿Qué te traes entre manos ahora, Vegeta? ¿Cómo que no es cuando te ve? Si no te has dado cuenta siempre llora en tu presencia.

-Ya te lo dije, Bulma… Simplemente encontré la forma de lidiar con él. Eso es todo - respondió suavemente, utilizando un tono de voz un poco más alto del habitual, mientras tomaba asiento y tranquilamente comenzaba a engullir lo que le sirvió su suegra.

Bulma pestañeo un par de veces y volvió a acomodar a Trunks en la mesa, junto a ella, con algo de recelo. Extrañamente el niño no lloró, pero no sacaba la vista de su padre intentando enseguida comer como él lo hacía.

-Ay, querida – intervino su madre – deja de molestar al apuesto Vegeta… Solo conseguirás que Trunks se ponga a llorar…

-Tu madre tiene razón – agregó el saiyajin, luego de tragar – Si tanto quieres verlo berrear, puedo arreglarlo enseguida.

- ¡No te atrevas! – le ordenó ella.

-A mí sí me interesa saber cómo ocurre eso… – dijo el profesor, casi sin pensarlo.

- ¡Papá! – le llamó la atención ella, logrando que Trunks comenzara a hacer un puchero por lo que Bulma enseguida lo tranquilizó – Ya mi amor, no pasa nada…

- Disculpa, Bulma… - le dijo el profesor - pero tú sabes que me intriga mucho la fisiología de los saiyajins…

- ¿lo ves? – le habló Vegeta, sin mirarla directamente - Para tu familia soy un ejemplar digno de estudio… - enseguida miró al profesor y agregó - Sin embargo, profesor, es mejor que dejes de intentar hacer experimentos conmigo… Ni creas que no noté aquella cosa en la cámara…

-Disculpa, muchacho… Pero no es nada extraño, es solo un lector cardíaco…

Vegeta miró directamente al profesor - Hmn… Aun así, no lo quiero en mi cámara ¿me oíste?

-Oye, ¡no le hables así a mi padre! – exclamó Bulma, bastante molesta.

Trunks comenzó a llorar otra vez.

-Esto no es tu maldito asunto, Bulma… y más vale que te calmes o de lo contrario el mocoso no se callará… y ese sonido realmente me crispa los nervios por lo que no responderé...

- ¿? – lo miró intrigada, calmándose al instante, mientras volteaba a ver a su hijo - ¿Estás diciendo que Trunks puede sentir cuando algo anda mal?

-Sinceramente, no lo sé… Solo sé que no le gusta que la gente esté molesta…

Bulma se tranquilizó y vio con asombro que su pequeño dejaba de llorar y continuaba cenando, aunque en el intento se manchaba entero.

-Pero ¿Cómo lo descubriste? – preguntó, volviendo a ver a Vegeta - ¡Ni yo me había dado cuenta de aquello!

-Porque, como dije anteriormente, eres una torpe… Hasta tu madre lo sabía.

- ¿Qué? – preguntó Bulma, mirando a su madre – Mamá ¿eso es cierto?

-Bueno, la verdad es que no me di cuenta hasta que me dijiste que nuestro querido Vegeta no podía acercarse a Trunks… Y como Vegeta últimamente siempre está de mal humor por sus problemas maritales...

El saiyajin le dio una mirada de odio a Bunny pero no le dijo nada. En cambio Bulma sonrió y soltó resignada - Supongo que como siempre soy la última en enterarme…

-No, querida. Yo también estoy impresionado con este descubrimiento - aportó su padre.

-Entonces, supongo que ya no hay de qué preocuparse… - comentó la peli turquesa, luego miró a Vegeta y le dijo - Pero ni creas que he olvidado lo que nos hiciste…

-Has como quieras… - respondió él – pero te advierto que, aunque ya puedo estar en la misma habitación que él, no me haré cargo del vástago…

Bulma frunció levemente y le aclaró - Nadie te lo está pidiendo, Vegeta…

-Mejor para mí– le respondió él, engullendo nuevamente, sin dejar de verla a los ojos.

Trunks no se quiso quedar fuera de la conversación, por lo que aplaudió y dijo - ¡te-teta!

Vegeta se atragantó, mientras Bulma se quedó mirando a su hijo sin poder evitar preguntar, volviendo a ver a su esposo - ¿Cómo es posible que intente decir tu nombre y aun no sea capaz de decir mamá?

Bunny respondió por su yerno, mientras llenaba el vaso del saiyajin para que pasara la comida - Bueno… me declaro completamente culpable de eso… es que hemos estado charlando al respecto con mi nietecito, tú sabes, por el tema del rechazo de su padre… ¡Pero no te deprimas, Bulma!… Te prometo que de ahora en adelante voy a hablarle de ti también…

-Debí suponer que tú estabas detrás de todo esto, mamá…

Vegeta carraspeó y le dijo a la señora - No quiero que me siga llamando así…

- ¡Es que no sé cómo arreglarlo, querido!

- No me interesa como lo haga, pero si lo vuelvo a escuchar nuevamente refiriéndose a mí de esa manera, no será grato para ninguno de los dos.

- ¡Deja de amenazar a mi madre! - le reclamó Bulma.

Trunks comenzó a llorar otra vez.

-No he hecho tal… Además, cuando ella sea la que reclame por aquello puede que me empiece a preocupar… -miró a la señora y le preguntó - ¿la he incomodado acaso con mi comentario?

Bunny le sonrió - Por supuesto que no, Vegeta… Yo hace mucho que comprendí que en tu cultura las cosas son muy diferentes que acá en la Tierra

- ¿ves? – le restregó el saiyajin con mofa – Ella es más lista que tú… Deberías tomarla como referente…

Bulma suspiró con fastidio al tiempo que Trunks dejaba de llorar para comenzar a comer nuevamente. Al parecer todo volvía a su curso normal, y aunque sabía que la intención de su esposo era como siempre fastidiarla, prefirió dejar de pelear y comenzó a comer también.

Terminaron de cenar, más o menos en paz. Entonces el profesor le recordó a Bulma - Querida, si no te importa… ¿Me acompañas a revisar ese problema que te comenté?

- ¡Oh! Es cierto, por poco lo olvido – miró a Bunny y le preguntó, mientras dejaba la servilleta en la mesa - ¿Mamá, podrías encargarte de Trunks? Es que le dije a papá que lo ayudaría con algo en los laboratorios…

- ¡Por supuesto, hijita!

La muchacha y su padre abandonaron el comedor, pero Vegeta no pudo evitar mirar por donde salía su mujer. Cosa que Bunny no dejó de notar, sonriente. De inmediato le dijo a su yerno - Creo que solo seremos nosotros tres para la sobre mesa… ¿Te tienta un delicioso pastel o alguna bebida, cariño?

- Lo dudo. Solo serán ustedes dos... - respondió, poniéndose de pie para enseguida retirarse de la habitación. Él tenía algo que hacer también.

Cuando Bulma y su padre llegaron a los laboratorios centrales, se encontraron con Rod.

-Hola… ¿aún por aquí? - le preguntó Bulma.

-Oh, olvide comentártelo… - le aclaró su padre - Rod nos ayudará en este proyecto…

- ¿y eso? ¿Tan difícil es? – preguntó Bulma, intrigada.

-Lo que vamos a hacer, querida, tiene mucho que ver con las habilidades de este muchacho… - le respondió su padre, mientras palmeaba la espalda del rubio.

Rod comentó, algo avergonzado - Sí, es que desde que le conté mi secreto no me ha dejado en paz.

-¡Exageras, muchacho! – le dijo el señor Briefs, alejándose para buscar algunas cosas que necesitaría.

Bulma no pudo evitar reírse, pues sabía lo curioso que podía ser su padre - Oye, Rod ¿No será solo por las horas extra? – bromeó ella.

-No… Eso no me importa… Aquí entre nosotros, su padre no me paga mal… - luego le dijo en secreto - Además, mi raza duerme solo seis horas de un día de treinta y dos…

-Eso es ¡sorprendente!… - exclamó la peli turquesa – Creo que por eso te has convertido en el empleado del mes por tanto tiempo…

-Fue peor cuando le conté a lo que me dedicaba antes de venir aquí… ¡Me dio acceso hasta a su laboratorio secreto!

La mujer no pudo evitar volver a reír.

-Ayúdenme con esas cajas – les pidió el profesor, llevando una también en sus manos.

Tomaron cada uno una caja de herramientas y el anciano les pidió entonces que lo siguieran a su laboratorio personal.

Cuando ingresaron los tres al laboratorio del profesor, los ojos de Bulma se abrieron en sorpresa al ver en lo que trabajarían.

- ¿Una nave? – exclamó Bulma – papá ¿Tienes algo que decirme al respecto? Es decir, ¿Para que necesitamos otra si hay una afuera?

-Yo se lo pedí – dijeron desde la puerta que daba a la bodega lateral.

Todos se voltearon a ver al recién llegado.

-Vegeta, que bueno estés aquí… -lo saludó el profesor

-Hmn… ¿Ya solucionaron el problema?

-Lo del conversor está listo.

Bulma lo miró, sintiendo que su estómago se tensaba. No había querido preguntarle antes, por temor a la respuesta, pero este era el momento perfecto para salir de dudas al fin - ¿Es para ti esta nave? Acaso ¿piensas marcharte?

Vegeta le sonrió ladino y le respondió - Te lo pondré de este modo, Bulma… Digamos que necesitaré algo discreto para trasladarme después de que termine lo que tengo pendiente en la Tierra…

Bulma supo entonces que no estaba equivocada al pensar que el saiyajin los dejaría por su sueño de ser el nuevo emperador. En ese mismo momento también se arrepintió de haber desperdiciado tantos días peleada con Vegeta por algo que finalmente se resolvió de la manera que él había propuesto desde el principio. Lo miró a los ojos con algo de preocupación y le dijo, tratando de fingir tranquilidad – Tú ¿Aun piensas en eso?

Vegeta la miró extrañado un momento, notando de inmediato que ella fingía por lo que enseguida le respondió, tratando de sonar frío – Por supuesto… – dejó de mirar a su mujer y se dirigió a su suegro – Cómo te comenté, profesor, necesito lo antes posible lista esta nave… Espero que este sujeto te haya sido de utilidad.

-Sí, ha sido el mejor descubrimiento que hemos hecho en la Corporación… - le respondió sonriente el anciano.

Bulma comprendió de inmediato por qué Rod estaba allí, pero no entendía porque ella debía trabajar en eso.

-Papá…Si ya tenías ayuda ¿Qué papel juego yo en todo esto?

Vegeta le respondió - Deberás recrear un sistema de hibernación… ya que el que hizo tu padre no era preciso.

- ¡Me niego rotundamente! – gritó ella.

-Bulma, vamos no te enojes… Será divertido - intentó convencerla su padre.

-No. No voy a ayudar a que te conviertas en un tirano como lo era Freezer…

Vegeta se la quedó viendo un instante, pero enseguida cerró sus ojos y se dirigió al anciano - Profesor, ya que su hija no desea cooperar pienso que podría utilizar el diseñado por ti…

-Pero, Vegeta – insistió Bulma - ¿por qué? Es que acaso ¿no piensas en todas las vidas que se perderán y en todo el daño que causarás?

-Hmn…-hizo el saiyajin, ignorándola completamente - Profesor ¿Cuánto tiempo les tomará?

-NO – gritó Bulma, colocándose delante del saiyajin para llamar su atención - ELLOS NO TE APOYARÁN EN ESTO… - enseguida miró a su padre - Papá, no lo ayudes, te lo suplico… - luego se giró hacia Rod – Tú, Rod, ya pasaste por cosas horribles ¿Cómo puedes ayudarlo?

-Querida, no es lo… - intentó hablar el profesor

El saiyajin lo interrumpió, dándole una mirada severa, logrando que el profesor guardara silencio. Su mujer no tenía porqué saber el verdadero motivo de su viaje.

-Ellos ya comprometieron su ayuda en este proyecto… - le gruñó su esposo - Así que, si no vas a ayudar, retírate y deja que hagan su maldito trabajo

-No, Vegeta - le respondió Bulma apretando sus puños - Haré lo que sea para impedir que cometas esa barbaridad… ¿Qué acaso quieres que otros pasen por lo mismo que tú? ¿Por qué?

Vegeta apretó un puño frente a la mujer - ARGG, DEJATE DE ESTUPIDECES Y MÁRCHATE DE UNA BUENA VEZ SI NO VAS A COOPERAR…- enseguida se giró levemente y cruzó sus brazos para agregar – ¡Hmp! Eso lo sabías hace mucho y no tienes ningún derecho a hacerte la hipócrita ahora. Es más, deberás prepararte, porque luego de que termine mis asuntos aquí, me ayudarás a …

- NI CREAS QUE TE AYUDARÉ… ¡ESTÁS DEMENTE!… - lo interrumpió ella - ¿En serio quieres ser como Freezer?

-JA, JA, JA… No quiero ser como Freezer… - la miró a los ojos y agregó con maldad - seré mucho más que ese bastardo…

- ¡Oh! Entonces ¡déjame felicitarte! – le gritó ella de manera sarcástica. Luego le dio la espalda y comentó - espero sinceramente que disfrutes tu vida siendo odiado y temido por todo el universo… porque estarás solo en eso.

-Ese es MI maldito problema ¿me oyes?… - le respondió Vegeta y agregó con sorna - ¿acaso pensaste que me harías cambiar de opinión con ese argumento?

Bulma lo miró enojada y se giró hacia él para decirle - De acuerdo, si tanto quieres reparar esta cosa ¿Por qué no la arreglas tú mismo en vez de involucrarnos a nosotros en esto? ¿No que eras más inteligente que yo?

El príncipe se sonrió y le soltó - Por supuesto que soy más inteligente que tú… Lo que tú tienes es simplemente un vasto conocimiento tecnológico que puedes aplicar a distintas áreas… Aunque tengo que admitir que posees la capacidad de crear… obviamente mi talento es totalmente opuesto… - terminó, sonriéndole con maldad.

-No, no y no… ¡NO PUEDES HACERLO!

-Claro que puedo y lo haré… ¡Y deja de interferir con mis planes! Si quiero ser el maldito emperador del Universo entero, es mi problema, si quiero tener hordas de soldados bajo mis malditas órdenes, también es mi maldito problema... y si soy odiado y temido por eso, también es mi maldito problema…

-NO… ¡Tu no quieres eso! – le gritó Bulma, sujetándolo por un brazo.

- ¿Qué sabes tú de lo que quiero? – le preguntó, apartándose y caminando unos pasos lejos de ella – Ese ha sido mi sueño desde que comprendí cómo funcionan las cosas en este maldito universo… ¡Y tú ni nadie podrá impedírmelo!… Tú no sabes por lo que tuve que pasar para darme cuenta de ello… ¡Hasta ese infeliz de Gurdo se burlaba de mí! Siendo que su poder era infinitamente inferior al mío… - enseguida se sonrió, al recordar la muerte de ese sujeto – Fue un verdadero placer decapitarlo…

Por fortuna, en ese momento Rod recordó algo importante, por lo que le habló en voz baja al señor Briefs.

-Profesor ¿podemos hablar un momento?

El anciano se retiró con el joven a un rincón, mientras los gritos de Bulma y Vegeta continuaban resonando por toda la amplia habitación.

-NO PUEDES ESTAR HABLANDO EN SERIO – gritaba la científica.

-Por supuesto que sí, mujer…- le respondía Vegeta - ¿ACASO CREÍSTE QUE HABÍA CAMBIADO GRACIAS A TUS ESTÚPIDOS SENTIMIENTOS TERRÍCOLAS?

- ¡No puedes negarlo! ¡Sé que no eres el mismo psicópata de antes!

- Ja, ja, ja… ¡Sigues igual de ingenua!

El profesor dejó de mirar a su hija y a su yerno, para preguntarle al joven - Dime, Rod ¿Qué sucede?

El joven miró sobre su hombro asegurándose de que tanto Bulma como Vegeta seguían discutiendo sin prestarles atención a ellos, así que aprovechó de decirle al anciano - No necesitamos reparar esta nave…

El señor Briefs lo miró extrañado - ¿Por qué dices eso muchacho?

- ¿Se acuerda que tiempo atrás me encargó hacer el inventario de la bodega?

-Si, lo recuerdo…

-Bueno, usted me pidió clasificar una nave…

El profesor hizo memoria un momento.

- ¡Es cierto, muchacho! – exclamó el señor Briefs, sorprendido. Sin embargo, enseguida se tranquilizó y le dijo con pesar, cruzándose de brazos - Pero esa nave no tiene su control, lamentablemente está cerrada para siempre…

Rod se sonrió y le dijo - No. En ese momento yo no podía decirle nada acerca de que sabía cómo funcionaban. La cuestión es que no necesita el comando remoto. Eso es solo para controlarlas a distancia… Solo debe darle un golpe con fuerza en un lugar específico…

- ¿Un golpe?

-Sí. Están diseñadas así… Los hombres de Freezer siempre perdían los controles, por eso se optó por acondicionarles ese sistema de ingreso.

- ¡Oh! Ya veo… Eso es muy ingenioso... y conveniente.

El joven asintió y continuó con su la explicación de su plan - Podemos decirle a su hija que no repararemos esa nave y después ayudar al señor Vegeta con la otra, en secreto…

-Es una muy buena idea… Te felicito, muchacho…

Rod se sonrió avergonzado por el elogio.

Volvieron donde la "feliz" pareja. Bulma y Vegeta estaban casi rozándose las narices, mientras se gritaban

-¡TÚ NO SABES NADA!… ¡Te crees muy lista pero el Universo es un lugar demasiado extenso para que creas que eres la única con esas facultades!

-Pues me encargaré de que nadie en todo e maldito Universo te ayude a llevar a cabo tu idiota plan de conquista!… ¡Conozco gente muy importante allá afuera!

-Yo lamento informarte que antes de que hagas eso, te ataré a un maldito escritorio ¡Y diseñarás lo que te ordene, cuando te lo ordene y como te lo ordene!

-¡Claro que no lo harás!… ¡Prefiero estar muerta antes que ayudarte con semejante empresa!

-¡Si así lo quieres, puedo solucionarlo ahora mismo…

-Anda, hazlo ¡Sé que no eres capaz de hacerme daño, Vegeta!

-¡No me tientes, maldita sea!

-¡Vegeta! – llamó su atención el anciano.

- ¿QUÉ? - le ladró él, sin dejar de mirar a Bulma.

-Este… Muchacho, disculpa, pero hemos decidido con Rod, que no te ayudaremos a reparar esta nave.

- ¿Q-qué dices, viejo? – dijo algo contrariado, volteando a ver al anciano.

-Que no podemos ayudarte con esta empresa… lo lamento.

-¡SÍ! – gritó triunfal Bulma, dando un brinco de alegría.

Vegeta apretó un puño delante de su rostro - ¡Van a pagar caro por esto! – exclamó, dando un paso hacia Rod y el anciano.

Bulma se apresuró en ponerse delante de ellos y les hizo un gesto de que se marcharan, cosa que ellos no esperaron a que se los pidiera de nuevo.

- ¿A DÓNDE CREEN QUE VAN, MALDITOS TRAIDORES? – les cuestionó el saiyajin, avanzando hacia ellos. El profesor se giró hacia él y le cerró un ojo de manera cómplice, cosa que Bulma no notó porque estaba de espaldas a ellos, cortándole el paso a su esposo. Pero Vegeta si alcanzó a darse cuenta, por lo que le permitió a su mujer que lo sujetara del brazo y que creyera que con eso lo había podido detener.

-No, Vegeta… - le dijo ella - ¡déjalos tranquilos! El problema es conmigo no ellos…

-ARGG… - hizo volteando a verla, bastante molesto, soltándose con rudeza - ¡Deja de inmiscuirte en mis malditos asuntos!

Bulma frunció y le dijo muy segura de sus palabras - Lo lamento mucho, Vegeta, pero desde que me tomaste como compañera tus asuntos son mis asuntos, te guste o no…

- ¡Tsk! – fue la única respuesta que dio el saiyajin, mientras le daba la espalda y se cruzaba de brazos.

Bulma se envalentonó y continuó - Además, sinceramente no quiero convertirme en la mujer de un emperador asesino y déspota…

Él la miró extrañado y levantó una ceja, para preguntarle con un tono más calmado, buscando descolocarla - ¿Dijiste asesino?

-Sí… - respondió ella, pero al darse cuenta de la entonación usada por su esposo agregó, confundida - espera… es que ¿esas no son tus intenciones?

Vegeta frunció profundo y le soltó, con calma - Pensé que después de todo este tiempo ya habías comprendido mis verdaderas intenciones... Pero veo con decepción que no has comprendido nada en todo este maldito tiempo...

Ella abrió sus ojos en sorpresa y Vegeta aprovechó la oportunidad para salir de allí. Ella no intentó detenerlo, pues sabía que en el fondo su esposo era incapaz de dañar a su padre y a Rod, además, había quedado consternada por lo dicho por el saiyajin.

Dio un suspiro y se dejó caer en una silla cercana – ¿Qué me quiso decir? Es que acaso ¿no es eso lo que planea?… y si no es… ¿Qué es? ¿a qué se refería con eso de que no lo conozco? … Es que no comprendo… – se llevó las manos a su cabeza. Se sentía agotada y agobiada por todo lo ocurrido y lo que menos quería ahora era tener que desvelarse intentando resolver un acertijo como ese.

-Justo cuando pienso que las cosas al fin se arreglaran todo empeora… ¿siempre irá a ser así con ese energúmeno?

Se puso de pie y salió de allí. Necesitaba descansar, pero antes debía ir a ver si el irresponsable de su amigo había llegado o no a la propiedad. Quería gritarle a alguien y que mejor que desquitarse con Yamcha por su irresponsabilidad.

Mientras tanto, Vegeta avanzaba hacia los laboratorios inferiores. "Maldita sea… Esperaba que me dijera que no quería que me marchara porque me necesita… ¡demonios!… Quería sacárselo en cara… Aun así, no podrá negarse después… de eso estoy seguro… Hmn, ¿Dónde se metieron el viejo y el mermadiano? Tengo que averiguar qué traman…"

A pesar de haber perdido esa pequeña batalla, estaba seguro de que no había perdido la guerra. Sabía que el anciano algo planeaba, pues nunca se negaba a sus demandas y ese guiño de último momento era más que una confirmación. Es más, estaba convencido de eso por lo que buscó la presencia del profesor, sin embargo, fue otra presencia la que llamó su atención.

"Ya era hora" pensó, cambiando el rumbo de sus pasos. Necesitaba desquitarse con alguien de la discusión que había tenido con Bulma y que mejor que hacerlo con quien merecía ser aniquilado por su falta hacia su familia.

Milk miró con decepción la prueba de embarazo que se había hecho. Estaba segura de que ya estaba esperando a su segundo hijo, pero el negativo en la barra le indicaba claramente que se equivocaba. Dio un suspiro de fastidio y de alivio al mismo tiempo. Fastidio porque ansiaba con toda su alma ser madre nuevamente y de alivio porque en el fondo de su ser presentía que algo malo podría ocurrir aun. Pero no se daría por vencida, puesto que pensaba que ese presentimiento solo era provocado por las historias que le había contado su esposo con respecto a esos disque androides que atacarían la Tierra.

Se miró en el espejo y se dijo - ¡Mentiras! Gokú ni siquiera se resfrió en estos años… No son más que inventos para continuar entrenando y no tener que trabajar… - se llevó una mano a su barbilla y comentó en voz baja - ¿Qué haré? El dinero pronto comenzará a escasear y una boca más que alimentar sería realmente un desastre para nuestra economía, pero… Pero, por otro lado, si estoy esperando otro bebé, Gokú no podrá negarse a traer dinero a nuestro hogar… ¡Es la solución perfecta para que siente cabeza de una vez por todas! - desechó la muestra en el papelero. Enseguida se lavó las manos y mojó su rostro. Luego de secarse, volvió a fijar su vista en ella misma. Hizo un par de muecas frente al espejo, para verificar la elasticidad de la piel de su cara y terminó dando un suspiro cansado antes de salir del pequeño cuarto de baño para dirigirse a su alcoba. Allí encontró a Gokú, que estaba vistiéndose para ir a entrenar. Sacudió su cabeza y se dirigió a la cocina, pero algo la hacía sentirse incomoda y era que no le gustaba ocultarle nada a su esposo, pero pensó que está vez era indispensable hacerlo así, tal como hacía con las pequeñas cantidades de dinero que su padre le entregaba de manera periódica. No era mucho, pero administrándolo bien, alcanzaba para que vivieran los tres con la comodidad justa y necesaria, y eso era todo un mérito, considerando lo que comían su esposo y últimamente también su hijo.

Así que volvió sobre sus pasos y volvió donde su esposo, con la intención de sincerarse con él.

-Este… ¿Gokú? – le preguntó, como dudando.

Su esposo había entrado al cuarto de baño por lo que le respondió desde dentro - ¿Qué ocurre? ¿Necesitas usar el baño otra vez?

Milk mordió la parte interior de su boca, arrepintiéndose de decirle la verdad a su esposo, por lo que simplemente le dijo - No… Yo… Solo quería avisarte que iré a preparar el desayuno y a levantar a Gohan… ¡no te tardes!

- ¡Gracias! Voy enseguida…

La mujer, ya más decidida, siguió su camino, disponiéndose a comenzar con su día. La decisión ya estaba tomada y estaba segura de que solo sería cuestión de tiempo para conseguir su objetivo. Sería madre nuevamente aunque el mundo entero se cayera a pedazos.

Yamcha al fin había decidido regresar a la corporación, a pesar de no haber podido hallar al niño. Al llegar, miró hacia todos lados y se dirigió a la puerta principal. Una vez frente a ésta, dio un suspiro "Debo estar loco por volver… Trunks no apareció por ningún lado y la policía me dijo que no podía poner la denuncia si no era un familiar directo del niño… ¡Demonios! No quiero morir…" Levantó su mano para girar la manilla, pero justo en ese preciso instante se le ocurrió una idea brillante para salvar su pellejo.

Entró con toda naturalidad y se dirigió a la cocina. Bebió un vaso de agua y como no encontró a nadie, se fue a su habitación. Allí se duchó, se puso un pijama y se dispuso a dormir. Pero no pudo, así que encendió la televisión y buscó algo para distraerse y dejar de pensar en el niño perdido. En eso estaba, cuando oyó un par de golpes a su puerta. "Debe ser Bulma… tranquilo y no parezcas sospechoso… Le diré que acabo de llegar de una cita, con la chica que le comenté y que a Trunks lo dejé durmiendo en su habitación. Ese niño siempre se está escapando, así que nadie sabrá que se me extravió a mi…"

Se levantó y con toda naturalidad se dirigió a la puerta. Efectivamente era Bulma quien estaba allí

- ¡Bulma! ¿Qué sorpresa?... ¿Necesitas algo?

Ella no se pudo contener - ¡¿DÓNDE DEMONIOS ESTABAS, YAMCHA?!

- ¿por qué? ¿pasó algo? – preguntó, fingiendo absoluta inocencia.

- ¡¿Cómo que por qué?! ¡Eres un irresponsable!

- ¿Por qué estás tan enojada? ...No sé de qué hablas… Yo, acabo de volver de mi cita…

Bulma se descolocó un momento, pero enseguida volvió a enojarse - ¿Una cita? y ¿Te pareció correcto salir sin avisar? ¡esta vez sí que te pasaste de la raya, Yamcha!

-Pe-pero, Bulma…

- ¡¿A qué hora se supone que trajiste a Trunks a casa que nadie te vio?! ¡Demonios, Yamcha! ¡Si no fuera porque vine a ver si estabas, ni me entero de que volviste!

El guerrero comprendió de inmediato que el bebé había vuelto de alguna manera por sus propios medios, por lo que se llevó una mano a su nuca y dijo - Disculpa, es que como era la noche libre de Ivy, la invité a salir… Además, Trunks estaba dormido, por eso lo dejé en su cuarto y me marché… - luego agregó con cara de arrepentimiento – En serio, lamento no haber avisado, pero es que todo fue tan repentino…

- ¡Pero se supone que para eso te di un maldito teléfono! ¿qué hiciste con él?

Yamcha tragó duro y le mintió, sin dejar de mirarla a los ojos - Bueno, verás… es que… estaba jugando con Trunks y se me cayó del bolsillo y se dañó…

Bulma lo miró desconfiada un momento, pero enseguida suavizó su gesto y le dijo - De acuerdo, por esta vez te perdono. Pero para la próxima avísame y trata de fijarte en que la puerta de su habitación quede bien cerrada ¡Casi muero del susto!

- ¿Del susto? – preguntó el extrañado "¿estaba preocupada por mí? … Sí. ¿Por qué más estaría así de furiosa? Si su hijo ya había vuelto… ¡Es cierto! se asustó por no encontrarme…"

-Sí… - respondió ella, enseguida se calmó y agregó - Pero creo que ya no importa…

-Te prometo que no volverá a suceder… en serio, Bulma… disculpa…

Ella se lo quedó viendo un momento y le dijo - De acuerdo, Yamcha… Mañana mismo te entrego otro teléfono, pero esta vez sé más cuidadoso ¿quieres?... – lo miró un segundo y sintió compasión por el hombre, después de todo él le hacía el favor de cuidar a Trunks solo de buen amigo que era, nada más.

Se aproximó al guerrero y le dijo – Oye, Yamcha…

- ¿Si, Bulma?

-Este – se llevó una mano a su brazo, rascándolo distraídamente, mientras agregaba con suavidad – Yo… yo lamento mucho haberte gritado, pero es que estuve tan asustada, pensé que algo realmente malo les había ocurrido…

-No te preocupes por eso, Bulma… Te comprendo…

-Gracias…y que descanses – se despidió ella, comenzando a marcharse.

-Buenas noches, Bulma… tú también.

El guerrero cerró la puerta con seguro y soltó un suspiro de alivio, pero enseguida se animó, al pensar en lo dicho por su amiga "Así que se asustó porque yo no volvía… Tan linda. Eso me demuestra que aun siente algo por mí… ¡Ya sé! Voy a invitar a Ivy a venir aquí y cuando Bulma vea como trato a otras, seguramente se pondrá muy celosa…" Con esos positivos pensamientos se volvió a recostar, pero lo que no se esperaba era que volvieron a tocar a su puerta.

- ¿eh? – hizo extrañado y volvió a abrir, pensando en que a Bulma se le habría olvidado algo. Pero apenas se asomó una mano lo sujetó por el cuello de su camisa y lo obligó a doblarse sobre el dueño del agarre. El saiyajin se veía furioso.

- ¡Ve-Vegeta!

-Maldito insecto embustero… - le escupió en el rostro, para luego jalarlo de la ropa, sacándolo del cuarto con violencia para enviarlo contra el muro contrario a la puerta, donde Yamcha se dio con la espalda sobre éste para luego caer pesadamente al suelo. El guerrero de las cicatrices se apoyó en sus manos con dificultad, para enseguida dirigirle una mirada mezclada de odio y frustración al saiyajin. Vegeta se aproximó a él y le gritó, conteniéndose de no darle un puntapié - ¡Se suponía que estabas al cuidado del cachorro y aun así lo perdiste de vista!

- ¡¿Qué?! ¡No sé de qué mierda hablas! – exclamó asustado Yamcha, poniéndose de pie para enfrentar al saiyajin. Vegeta parecía tener toda la intención de asesinarlo y su amiga no estaba para salvarlo de aquello.

Vegeta, por su parte, no pudo contenerse de agarrarlo nuevamente por la camisa con una mano para equiparar la diferencia de tamaño - Argg… ¡Maldito imbécil! – le gritó nuevamente - Era imposible que el mocoso escapara de su habitación y lo sabes. La única forma de que deambulara por la casa es que tu descuidaras su custodia…

- ¡Yo no he descuidado a Trunks!… Además ¿A ti qué más te da, Vegeta? – le espetó el guerrero más alto – Hasta donde sé, ese niño no te importa para nada… ¡ni tampoco Bulma!

Vegeta entrecerró su mirada y lo soltó con brusquedad, "El maldito tiene razón… No puedo reconocer eso…" Cerró sus ojos y le respondió, cruzando sus brazos sobre su pecho - Hmn, estás en lo correcto, gusano… Ni ella ni el crío me importan una mierda, pero aun así son de mi maldita propiedad - volvió a mirarlo y lo amenazó – Y nadie se mete con lo que me pertenece ¿Te queda claro, pedazo de basura? No estoy dispuesto a tolerar tu maldita incompetencia, por lo que te solicitaré que te mantengas a distancia del mestizo y de mi mujer, o no responderé por tu patética existencia… ¡Quedas advertido!

Y diciendo esto, el príncipe desapareció por el corredor.

-Maldito bastardo… espero que Gokú te haga pedazos y te pudras en el infierno… - murmuró el guerrero, mientras se acomodaba su camisa de dormir, para después entrar a su cuarto y cerrar la puerta, asegurándose de ponerle seguro. Enseguida avanzó hasta su cama y se dejó caer en ella, pesadamente, mientras pensaba en voz alta - Creo que ahora podré dedicarme a entrenar más tiempo y a conquistar a Ivy sin tener que estar cuidando a ese niño… Pero ese desgraciado no se saldrá con la suya. Bulma tarde o temprano se dará cuenta de que se casó con un bastardo hijo de perra…

Continuará...