Cuenta Regresiva: 26. 280 horas.

Contigo, ni pan ni cebolla

Bulma había logrado que Trunks por fin se durmiera. Luego de su conversación con Yamcha fue a buscarlo para dormir con él, pero al verlo tan tranquilo, prefirió no molestarlo y solo se acomodó con sus brazos a modo de almohada en el barandal de la cuna para contemplarlo. Acto seguido dio un leve suspiro y frunció levemente. Realmente no tenía ganas de ver a Vegeta, sobre todo después de la discusión que habían tenido en los laboratorios, sin embargo, había quedado con un gusto amargo luego de lo último dicho por él. "¿Acaso había insinuado que no conquistaría a los planetas por la fuerza? ¿era eso lo que quiso insinuar?… Ya no sé que pensar… Vegeta es muy astuto y no me extrañaría que solo lo dijera para confundirme, pero...¡Es un idiota!" prefirió no seguir pensando en ello y se enfocó en su hijo, que permanecía recostado de espaldas. Suavizó su gesto y se lo quedó observando con esa mirada que solo una madre puede dar.

- Es un niño tan dulce… - comentó en voz baja, mientras acariciaba una de las manitas de Trunks "Supongo que eso es lo que más le molesta a Vegeta. Que no se vea como un bebé fiero y listo para matar lo que le pongan por delante… ¿Por qué no puede entender que su hijo es también mitad terrícola?"

Arropó un poco más a su bebé y continuó con sus pensamientos "¿Qué haré? Cuando creo que al fin estamos por solucionar los problemas de nuestra relación se le ocurre venir con semejante disparate de marcharse… ¡Sabía que algo estaba ocultando! pero nunca se me pasó por la cabeza que sería precisamente lo de irse para convertirse en emperador… y aunque no debería extrañarme, puesto que lo sabía desde hace mucho, en el fondo guardaba la esperanza de que hubiera cambiado lo suficiente como para quedarse a vivir con nosotros… ¿Qué haré para que recapacite? Trunks lo necesita, quizás no ahora, pero llegará el momento en que comience a preguntar por su padre y entonces ¿Qué le diré?... Disculpa, Trunks, pero tu papá no puede estar contigo porque está muy ocupado conquistando el Universo… ¡Qué horror! Para un niño eso puede que suene a algo importante y vaya que lo sería ¡Vegeta, emperador del Universo!… No quiero mentirle a mi hijo e inventar una historia acerca de donde está su padre, porque tampoco deseo decirle que murió... sobre todo sabiendo que ese tonto podría volver en cualquier momento… Debo hacerlo cambiar de parecer como sea, pero ¿Cómo haré para convencerlo? Todos los argumentos que le di no sirvieron de nada. Además, aunque no pueda usar esa nave, está en la que viajamos… "

Una idea fugaz llegó a su mente, haciéndola morderse el labio inferior parcialmente "Mmm… ¿Qué tal si...? ¡Mierda! No quiero desdecirme, pero no me deja de otra… Después de todo no es mala idea… Si eso no funciona con él, no me quedará más que sabotear la nave del jardín… Porque ¡Ni crea que le ayudaré con su desquiciado plan de gobernar el Universo!"

Se quedó viendo dormir un momento más a su hijo mientras una sonrisa de ternura se formaba en sus labios. Extendió una de sus manos y la colocó sobre la barriga de su hijo, acariciándolo.

- Creo que nunca te he dicho esto, pero… te amo, Trunks... – confesó, bajito, sintiendo de inmediato que una enorme emoción la embargaba. Hizo una pequeña pausa para enseguida continuar, sintiendo un nudo en su garganta – Cuando supe que te esperaba, debo confesarte que sentí pánico. No me sentía lista y pensaba que el mundo entero se me venía encima, pero ¿sabes? gracias a tu padre me armé de valor y me decidí a traerte a este mundo. Y también por él me hice aún más fuerte y prometí protegerte de todo peligro… bueno, incluyéndolo a él, pero no temas, ya que él nunca te hará daño a pesar de lo que dice… Solo quiero decirte que tu padre es la razón por la cual ahora puedo ver tu rostro, y gracias a él me convertí en lo que soy ahora… A pesar de que haya pensado alguna vez en criarte yo sola, debo confesarte que me aterra la idea de lidiar con tus poderes cuando comiences a crecer… Y, aunque tengo amigos fuertes, no sería lo mismo… Y sé que quizás esté siendo egoísta, pero no quiero que tu padre se vaya… es que… yo… yo… - sus ojos se nublaron, obligándola a secarlos con la yema de sus dedos antes de proseguir - Es que yo… no sé si podría estar sin él… - respiró hondo y acarició la cabecita de Trunks - Tú también lo necesitarás a tu lado y estoy segura que es solo cuestión de tiempo para que él te acepte tal como eres… tal como hizo conmigo… Tu padre nos quiere pero es demasiado orgulloso como para decirlo… Aun así, yo lo amo - terminó llorando quedito, mientras pensaba en que no había sido una buena idea sincerarse de esa manera con su bebé.

Secó sus lágrimas y se inclinó por encima del barandal para darle un beso en la frente a Trunks. No debía dilatar más su encuentro, por lo que se dirigió hacia la puerta. Pero antes de salir, volteó un poco para decirle a su hijo esbozando una leve sonrisa, cargada de esperanza

-Deséale suerte a mamá…

Cerró la puerta con cuidado y volteó hacia su cuarto mientras fruncía levemente "Es ahora o nunca". Acto seguido, respiró hondo y apretó sus puños a los lados, avanzando con seguridad. Estaba decidida a usar la artillería pesada con tal de retener al saiyajin en la Tierra.

Vegeta caminaba molesto por los pasillos de la propiedad rumbo a los laboratorios. Mantenía sus puños apretados y la mueca en sus labios indicaba claramente que no estaba de buenas. Aún sentía ganas de golpear a alguien luego de su charla con Yamcha, pero tuvo que contenerse, ya que debía encontrar al profesor para saber qué planeaba. "Espero que ese guiño signifique lo que creo… No estoy dispuesto a perder mi tiempo en estúpidos juegos de poder con Bulma… No me queda más que ir a averiguar qué trama el viejo… Aunque debo reconocer que, después de todo, ha demostrado ser un hombre de palabra y si me dijo que me ayudaría con mis planes es probable que haya montado esa escena solo para deshacerse de la escandalosa de su hija… Hmn, es extraño, pero ese humano se ha convertido en alguien de mi entera confianza… Sin embargo, si fue solo una treta voy a hacerlo pagar caro por su traición"

Se detuvo un momento, casi frente a la puerta que llevaba a los laboratorios y escaneó las presencias de los habitantes de la casa para hallar la ubicación precisa del profesor. Fue entonces que sus ojos se abrieron en sorpresa "Hmn… ¿así que la escandalosa está en nuestra alcoba?" Giró su cabeza, dirigiéndola en la dirección que sentía a Bulma y sonrió al tiempo que abría sus ojos "Que interesante… Creo que iré a charlar con ella primero y así verificar si mi estrategia dio resultado. De ser así, hoy mismo la tendré a mis pies ja, ja, ja… ¡Es tan predecible! Debe estar esperándome para intentar convencerme en privado y con alguna artimaña"

En efecto, Vegeta esperaba que ella no cooperara con la reparación de la nave. Su idea era presionarla para que reconociera que había estado actuando como una idiota al alejarlo, y de paso ver su expresión al enterarse de su partida. Pero nunca se esperó que ella le diera mil argumentos altruistas, totalmente ajenos a su situación para retenerlo. Eso había sido un golpe duro para el saiyajin, pero luego de analizarlo, supuso que su mujer se había medido al estar frente a testigos, lo que le pareció prudente y acertado, ya que él no era partidario de la idea de ventilar sus intimidades frente a terceros "Fue muy astuta… eso me agrada, pero no cuando utiliza ese rasgo en mi contra… Podría llevarme la nave que esta afuera, pero si llegase a dañarla no tendrá tiempo de repararla si las cosas llegasen a complicarse... Argg ¡me las pagarás, Bulma! Si no logró salir a practicar mis técnicas antes de la batalla será tu maldita culpa"

Frunció y tomó rumbo hacia las escaleras que llevaban al segundo nivel, mientras pensaba "No le queda más que suplicar por que la perdone por todas sus faltas de respeto e insolencias… Y deduzco por su cara de decepción que hará lo que sea con tal de retenerme en este planeta… Pero su sorpresa será aún mayor cuando se entere de que me largaré antes de la batalla… Definitivamente no puedo ir a entrenar fuera sin poseerla nuevamente. Es un absurdo que el gran príncipe de los saiyajins sea rechazado en el lecho por su propia compañera… ¡No puedo permitir que se siga saliendo con la suya! … ¡Maldito el día que puse mis ojos en ella!… Sin embargo, no puedo negar que es muy buena en eso…" Se sonrió ladino al llegar al pie de la escalera que llevaba a las plantas superiores, pero apenas puso un pie en el primer peldaño, fue interceptado por el señor Briefs que venía agitado por correr para interceptarlo.

-Vegeta …espera…

Él se giró a verlo y lo miró molesto.

-Hola, que bueno que te encuentro…- logró decir el anciano, mientras se reclinaba un poco apoyando sus manos en sus rodillas.

-Ah ¿sí? Pues te advierto que a pesar de lo que le hayas dicho a tu hija, yo no toleraré tu insubordinación… Sabes que es indispensable que salga de este planeta…

El profesor esperó a recuperar el aliento y le sonrió, irguiéndose nuevamente mientras le decía - Lo sé… y no te preocupes por eso, Vegeta…

El saiyajin lo miró extrañado, pero enseguida le dijo - Supongo que me ayudarás a pesar de lo dicho por Bulma…

-Mas o menos…

- ¡Habla de una maldita vez! – le ordenó Vegeta, algo exasperado, apretando el barandal.

- ¡Lo que pasa es que tenemos otra nave! - le confesó apurado el profesor.

- ¿Otra nave? – preguntó, intrigado, cambiando por completo su actitud desafiante.

-Sí… ¡Y está en perfectas condiciones!... No sé si recuerdas, pero cuando Gokú regresó, lo hizo en una nave que tenía un extraño logotipo… Bulma me lo comentó y envié por ella unos días después de que recibieran la advertencia de los androides… - el profesor se sonrió y agregó algo avergonzado - Lo gracioso es que como no supe como abrirla, la envié a las bodegas… pero Rod me explicó que no es necesario el mando remoto para ingresar a ella…

Vegeta se sorprendió por aquella revelación. Pero de inmediato frunció nuevamente y le espetó al anciano - Y si tenías esa nave ¿Por qué demonios no me lo informaste antes?

El científico se llevó una mano a su nuca y se disculpó - Lo siento, es que lo olvidé completamente, ja, ja, ja…

Vegeta rodó sus ojos, intentando no molestarse con el despistado de su suegro.

- ¿Cuándo estará lista? – le preguntó de manera algo brusca

-Bueno, Rod dijo que solo le tomaría unas horas dejarla como nueva…

El saiyajin no pudo evitar sonreírse ya que al fin podría marcharse para completar su entrenamiento y probar su nueva técnica sin problemas.

Bulma permanecía de pie frente al espejo de su armario, con las manos en sus caderas observándose con detenimiento, mientras sonreía satisfecha de su elección. Según veía, su esposo no podría negarse a sus peticiones, no después de usar su arma secreta.

Continuó con su revisión en el espejo del armario, verificando que su apariencia era la necesaria para su batalla. Luego de varias pruebas, terminó optando por una provocativa lencería, en color negro, con todo y liguero más unas medias con calados cuadrillé. Una vez estuvo satisfecha, se pintó los labios y se cubrió con su bata de laboratorio para disimular en parte su táctica "Ji, ji, ji… ¡Vegeta, caerás rendido ante mis encantos! Sobre todo, después de que te he negado tenerme por tantos días…"

Se sonrió coqueta al pensar en ello, pero enseguida frunció levemente y se alejó del espejo, caminando hacia el ventanal, mientras proseguía con sus pensamientos "¿Qué no lo conozco? … ¡Pero por supuesto que lo conozco! Sé que es adicto a tener sexo conmigo, aunque lo niegue y si tengo que usar esto para convencerlo, lo haré sin dudarlo… Sin embrago, debe estar más que furioso por lo que pasó con la nave y por todas las cosas que le dije... Quizás no debí gritarle tanto, pero ¡es que es tan cabezota! Y ese estúpido don que tiene para hacerme enojar tan fácilmente… ¡Maldito megalómano! ¿Cómo puede pensar en ir a conquistar planetas después de todo lo que él mismo sufrió siendo súbdito de Freezer? Por otra parte estoy segura de que su idea es transformar la Tierra en parte de su imperio, después de todo el que calla otorga y no lo negó cuando se lo pregunté aquella vez..."

Salió al balcón, buscando algo de aire frío para que se le pasara un poco el enojo y poder pensar más calmada en su siguiente movimiento. Solo esperaba que Vegeta no estuviera tan enojado como para no ir a su encuentro. Pero conociéndolo sabía que él no se quedaría tan tranquilo después de lo que ella había hecho.

Apoyó sus brazos en la baranda y recostó su cabeza sobre ellos, mientras observaba la enorme esfera blanca "¡Vaya que es extraño el destino! Me terminé enamorando de un ser despreciable, un hombre malvado y despiadado, que disfrutaba asesinando inocentes y ahora… ¡No puedo negar lo que siento!... maldita sea por esto, pero ¡Lo amo!... Ahora entiendo las palabras de Yamcha cuando me dijo que me amaba tanto que le dolía… Me pasa lo mismo con ese tonto de Vegeta… Si tan solo no fuera tan malditamente terco y orgulloso… Pero creo que eso mismo fue lo que me hizo enamorarme de él. Ese carácter tan fuerte y su orgullo a prueba de todo… ¿Cómo no me iba a fijar en él si es totalmente diferente a todos los demás hombres que he conocido?... Mmm, me pregunto si en el futuro del que venía ese muchacho habrá ocurrido lo mismo… Puede ser, pero ¿las cosas pasarían de la misma manera?"

Dio un suspiro de cansancio y se irguió en su lugar, elevando su vista al cielo "¿Podrá alguna vez aceptar a nuestro hijo y quedarse a vivir en paz aquí en la Tierra? ¿Cuánto tiempo necesitaré para que se dé cuenta de su error?... Kami, tú sabes cuánto me he esforzado a diario por que Trunks comience a utilizar sus poderes y demostrarle a ese tonto que nuestro hijo es digno su estirpe, pero ¡Es que es tan difícil! Yo no sé nada de cómo se entrena a un bebé saiyajin y aun así he hecho lo mejor que he podido… ¿Por qué Vegeta no puede ver eso? Que su hijo no necesita nada más que tiempo para que se sienta orgulloso de él…"

Una brisa fría la obligó a entrar, mientras se frotaba los brazos. Una vez dentro, se sentó en la cama a esperar a que llegara su esposo, sin embargo, comenzó a mover de manera inquieta una de sus piernas al darse cuenta de que la espera sería más larga de lo que planeaba. Estuvo así un buen rato, pero de un momento a otro dirigió su vista hacia la puerta y comentó, para sí misma - Al parecer ese terco no vendrá… Y ahora ¿Qué haré? Si no se aparece por aquí no podré convencerlo…

Se mordió la uña de uno de sus pulgares, sintiendo de repente la imperiosa necesidad de fumar.

Había dejado su vicio durante su regreso a la Tierra, ya que le había provocado un asco tal que no lo soportaba. Luego se enteró de su embarazo por lo que pensó que era una buena oportunidad para dejarlo para siempre, pero en este momento no pudo evitarlo. Necesitaba un cigarrillo para poder tranquilizarse.

Se levantó de la cama y se dirigió a revisar en los cajones de sus muebles, pero no halló ni una sola cajetilla de las que solía esconder. Supuso que su madre se había deshecho de ellas cuando remodeló su cuarto para que lo compartiera con el saiyajin.

- ¡Maldición! – exclamó, cerrando un cajón con rabia. Enseguida dio un suspiro y dijo, mientras cruzaba sus brazos y su boca se volvía una mueca de fastidio – Ni modo, tendré que bajar a la máquina expendedora de los laboratorios…

Se calzó un par de botas cortas y salió de la habitación, pensando en que no le tomaría mucho ir y volver, si utilizaba los ascensores. Sin embargo, no le agradó mucho la idea, ya que la salida de éstos la dejaban en el otro extremo de los laboratorios, por lo que tendría que atravesar todo el nivel para poder llegar a su objetivo.

El señor Briefs y Vegeta descendían hacía el último nivel del laboratorio por las escaleras. Luego de conocer la existencia de la otra nave, el saiyajin no quiso esperar para verla con sus propios ojos.

A esa hora ya no quedaba personal en las instalaciones, por lo que reinaba un profundo silencio.

El señor Briefs, que iba unos pasos más atrás, comenzó a sentir la necesidad de excusarse por el incidente ocurrido una hora atrás.

-Por cierto, muchacho – dijo repentinamente, llamando la atención de su yerno – Quería pedirte disculpas por haberte mentido…

-Hmn, eso ya no me importa… - le respondió el saiyajin, mientras lo miraba de soslayo. Enseguida volvió a mirar al frente, para agregar – De hecho, esta situación es aún más satisfactoria a mis planes…

-¿? ¿De qué hablas?

-No te hagas el que no lo sospechaba… Sabes perfectamente que lo único que buscaba con ello era hacer enfurecer a tu hija… - se sinceró, sonriendo ladino un momento al recordar lo furiosa que estaba su esposa. Pero de inmediato frunció para agregar - Se ha estado comportando demasiado insolente y merecía pasar un mal rato… - hizo una breve pausa y agregó - Se nota demasiado que ustedes jamás aplicaron con ella algún tipo de disciplina…

El profesor se sonrió - Je, je, je… Estás en lo cierto, muchacho... Pero es que ni mi esposa ni yo tenemos el carácter para lidiar con ella… ni con Tights… Es que ¡son nuestras pequeñas! Y nunca dejarán de serlo…

Vegeta sintió un tic en su ojo al oír hablar de la hermana de su mujer. Enseguida reconvino al profesor al tiempo que fruncía profundamente - ¡Tsk!… No digas, tonterías… Si hubiesen sido firmes desde el principio, ese par no se comportaría de esa manera…

-Puede que tengas razón… - le respondió el profesor, para luego de una pausa agregar - Pero nosotros las queremos tal como son…

El saiyajin se sintió algo incomodo por aquella insinuación. Había notado de inmediato que el anciano lo estaba incluyendo, por lo que decidió cambiar de tema. Aunque en el fondo estaba de acuerdo con tal afirmación, no era algo que aceptaría de buenas a primeras. Así que frunció profundo y le preguntó con algo de brusquedad - Espero que no me hayas mentido cuando dijiste que el mermadiano tendría la nave lista en unas horas…

El profesor le respondió - Es la verdad… Estuve presente cuando la abrió y ya comprobamos que su energía está al cien por ciento… Aunque por fuera tiene algunos rasguños, pero no es nada de cuidado… ¡Oh!, y lo mejor de todo, Vegeta, es que tiene más de la mitad de la carga de ese tal gas inductor de sueño…Por lo que tomamos unas muestras para replicarlo, si no te importa.

La noticia de que la nave estaba en perfecto estado y casi lista para usarla lo hizo mejorar aún más el humor del saiyajin.

-Hmn… - hizo, medio sonriéndose - Sabes que no me iré muy lejos, viejo. Por lo que la existencia o no de esa función me es totalmente indiferente…

El anciano sonrió, comprendiendo que el saiyajin había armado todo ese teatro solo para involucrar a su hija en el proyecto.

Continuaron con su descenso, pero Vegeta comenzó a inquietarse, sintiendo que no llegaban nunca a destino. Por lo mismo frunció y le preguntó al señor Briefs algo que le intrigaba desde hace mucho

- ¿Cuándo demonios repararás los ascensores? Es una pérdida de tiempo descender de este modo…

- ¿Los ascensores?... – replicó extrañado el anciano, para luego comentarle con una enorme sonrisa - Pero muchacho, ¡Siempre han estado en perfecto funcionamiento!

- ¡Hmp! – hizo contrariado Vegeta, preguntándole de inmediato - Y ¿Por qué siempre usamos las malditas escaleras?

-Bueno… - le respondió llevándose un mano a su nuca - Es que es más saludable de esta forma ¿no lo crees?

- ¡Tsk!

Vegeta prefirió guardarse los insultos y continuar con su camino. De todos modos, ya estaban llegando al final de los peldaños.

Unos minutos después, Bulma caminaba algo insegura por entre las muchas mesas del laboratorio. Podía divisar al fondo la expendedora, sin embargo, a medida que avanzaba comenzó a escuchar algunos ruidos, similares a susurros. Tragó saliva y avanzó un poco más, fue entonces que los susurros se fueron haciendo más nítidos, convirtiéndose en voces. Avanzó un poco más y pudo notar que provenían de la sala de pruebas.

- ¿Eh? – hizo extrañada, deteniéndose un momento - ¿Aún hay alguien trabajando a esta hora?

Olvidó el motivo por el que estaba allí y se acercó con curiosidad a la puerta de donde provenían las voces. Con cuidado apoyó su oreja contra ésta y escuchó atentamente.

V: - ¿Dices que ya terminaste?

R: - Sí, señor Vegeta… ¡Ni para Freezer la hubiese dejado tan precisa!

Los ojos de Bulma se abrieron en sorpresa al percatarse que eran las voces de Vegeta y de Rod "¿De qué están hablando?". Trató de escuchar un poco más.

V: -Hmn, a simple vista parece que es cierto… Debo admitir que fue un acierto traer a la Corporación la nave de las Fuerzas Especiales Guiniú… Esta nave es justamente lo que necesito…

Dr. Briefs: - Así es... Es una suerte que Gokú haya llegado en ella y que la hayamos podido recuperar…

Ahora fue la boca de Bulma la que se abrió, mientras se cubría la misma para evitar exclamar "¡¿Qué?! ¿Mi padre le ofreció esa nave a espaldas mías?" Frunció furiosa al darse cuenta del engaño "¡Uy!, esto no se los voy a perdonar… ¡Me dijeron que no lo ayudarían!"

V: - Necesito que la movilices hacia la superficie… Planeo viajar mañana mismo…

Dr. Briefs: - ¿Tan pronto Vegeta?

V: -Por supuesto… ¿A qué hora estará en posición?

Dr. Briefs: - Bueno, la llevaremos a la estación de carga y de ahí subirá directamente a la zona de despacho… ¿Te parece a las seis?

V: -Sí… Pero dime ¿Dónde se encuentra ese lugar que mencionas?

Bulma se despegó de la puerta y con el mayor de los sigilos se dirigió a los ascensores. Estaba realmente consternada.

Una vez dentro, cruzó sus brazos y meditó sobre lo que había descubierto "¡No puede ser! Vegeta planea marcharse antes de lo que pensaba… pero ¿por qué?... ¿Tan molesto está conmigo que no quiere ni siquiera quedarse a pelear con los androides ni con Gokú?… Esto es muy extraño… Pase lo que pase él no puede marcharse a conquistar el Universo, si se lo permito sería ser cómplice de su tiranía… pero ¿Cómo haré?... Ahora que lo pienso ¡Me esmeré por nada! De seguro se irá sin siquiera despedirse… Tengo que buscar otra forma de impedírselo…"

Salió de los ascensores y dio unos pasos, pero se detuvo en seco.

- ¡Claro! – exclamó golpeando su palma con su puño - En alguna parte debo tener el control que me dio Krilin aquella vez… - continuó su camino mientras decía - Si pude destruir la nave de Nappa con el control de Vegeta, seguramente podré hacer explotar esta nave también… - se sonrió con altanería y agregó - Los hombres de Freezer no eran más que unos tontos… ¡No contaban con la astucia de la Gran Bulma Briefs! Ja, ja, ja….

Se dirigió con premura a su laboratorio ya que debía encontrar ese dispositivo lo antes posible.

Vegeta se encaminó hacia su habitación, pero cual fue su sorpresa al no encontrar a su mujer.

- ¿Dónde demonios se metió ahora?... – se preguntó mientras fruncía. Enseguida cruzó sus brazos y dio unos pasos por la habitación - Hmn, lo más probable es que el cachorro haya despertado y corrió a atenderlo como siempre hace… ¡Ella y sus entupidas costumbres terrícolas! - comentó, recordando lo sobreprotectora que era su mujer con su hijo. Acto seguido, apretó sus puños a los lados de su cuerpo y exclamó molesto - ¡Demonios! Esto solo retrasará mi salida…

Se sentó en la cama, en el mismo lugar que estuviera su mujer anteriormente y, apoyando sus antebrazos sobre sus piernas, esperó paciente por varios minutos, pero su mujer no aparecía, cosa que empezó a inquietarlo, haciéndolo abrir y cerrar sus puños con ansiedad.

-Argg… ¡Demonios! – exclamó repentinamente, poniéndose de pie con la clara intención de ir a buscarla. Partiría en unas horas y no tenía la intención de hacerlo sin verla antes para averiguar si su plan había resultado o no.

Llegó a la habitación de su hijo y con cuidado abrió la puerta, ocultando su ki. Ahí dentro solo estaba Trunks, durmiendo plácidamente. El saiyajin frunció en profundidad, mientras observaba con atención el interior del cuarto "¿Hum? No está con el crío…Esto es muy sospechoso"

Cerró la puerta y dio media vuelta para volver a su cuarto. Caminó con calma, mientras buscaba una explicación a la desaparición de su mujer. Fue entonces que decidió escanear su presencia, por lo que cerró sus ojos y se concentró, encontrándola en las plantas inferiores "Así que está en tu laboratorio… ¿Qué mierda estará tramando ahora?"

Esbozó una sonrisa socarrona al tiempo que abría sus ojos y decía - Hmn… Vamos a averiguar de qué se trata…

Bulma tenía hecho un desastre su laboratorio. Había revisado en todas partes y aun no encontraba el dichoso control. Se dejó caer pesadamente, mientras apoyaba su espalda en un mueble y llevaba una mano a su frente, sintiéndose realmente frustrada - ¡No puede ser! – exclamó meneando su cabeza negativamente - No está por ninguna parte… ¿Por qué seré tan descuid…

Fue entonces que vio unas cajas de cartón bajo uno de los muebles. Se abalanzó sobre ellas y comenzó a lanzar objetos al aire mientras buscaba con desesperación el pequeño control.

- ¡EUREKA! – gritó cuando al fin lo halló. Enseguida se sonrió y comentó – Con esto podré detener a ese maníaco y evitar que salga a impartir el terror en el Universo…

En ese momento la voz electrónica la alertó de que tenía una visita totalmente inesperada.

"Bienvenido, Príncipe Vegeta"

Los vellos de la nuca de Bulma se erizaron y una sensación de frío recorrió su espalda. Pero se sobrepuso a ello, poniéndose de pie como un resorte y guardando el control remoto en un bolsillo de su bata, preparándose para ver aparecer por la puerta al saiyajin.

Vegeta entró con total calma y la miró a los ojos mientras se mantenía serio. Lo primero que notó fue su cabello despeinado y luego dirigió su mirada hacia el desorden que había, mientras entrecerraba su mirada, comprendiendo de inmediato que ella ocultaba algo. Ella simplemente entró en pánico por un momento.

-Ve-Vegeta… este ¿Qué haces aquí a esta hora? - le preguntó la peli turquesa, intentando parecer tranquila.

-Hmn… lo mismo podría preguntarte… - le respondió, de manera desinteresada.

Bulma no podía dejar de temblar y eso no era bueno si quería mantener en secreto lo de su descubrimiento. Debía permanecer indiferente para que él no sospechara de sus planes y por suerte para ella, él parecía estar bastante tranquilo, lo que atribuyó a que ya tenía una nueva nave a su disposición.

-Bueno… este… - dudó un momento Bulma, pero enseguida agregó con más seguridad y algo de simpatía – Yo… Yo no podía dormir pensando en lo que pasó hoy… Es que debes admitir que fueron muchas cosas… - comenzó a enumerar mientras contaba sus dedos – Primero lo de Trunks, luego lo de tu viaje y, además, eso que dijiste de que yo no te conocía… - lo miró nuevamente y le dijo - En fin, tenía muchas cosas en que pensar y decidí bajar para poder ordenar mis ideas…

Vegeta la miró de inmediato con suspicacia "Hmn… se supone que debería estar furiosa… Si. Definitivamente se trae algo entre manos…"

-Comprendo… - dijo acercándose un poco más hacia ella, para enseguida mirarla de arriba abajo y comentarle – Pero eso no explica este caos…

Bulma se maldijo internamente por dejar su laboratorio prácticamente patas arriba.

-Si ¿verdad? – le respondió ella, con una gotita en su sien – Es que, buscaba con qué distraerme… mientras pensaba…

Vegeta no dejaba de mirar a su esposa "¿No se da cuenta de que solo está diciendo tonterías? Sé que lo que busca es desviar mi atención… Bien, le seguiré el juego y la haremos hablar… Lo mejor será apelar a ese enorme ego que tiene…" Tomó una pequeña batería de sobre el escritorio, observando el objeto, mientras le decía - Por lo visto estuviste buscando por bastante tiempo o ¿me equivoco, Bulma?

Ella respondió de inmediato – Sí. ¡Verás! Es que no me decidía… con tantos objetos y cajas y herramientas y planos y cosas, se me ocurrían muchas cosas que hacer…

-Ya veo… - reflexionó el saiyajin, levantando una de sus cejas - Así que para ordenarte necesitabas desordenar… - la miró directamente a los ojos y le preguntó, al tiempo que dejaba la batería sobre la mesa - ¿No te parece algo contradictorio?

-No sé por qué te extraña… - le respondió con su voz aguda, de manera muy amigable - Si ya sabes como soy, je, je…

Vegeta se sonrió también - ¡Cómo olvidarlo!... – exclamó rodando sus ojos, mientras se cruzaba de brazos – Te confesaré que cuando recorríamos el espacio, muchas veces deseé lanzarte con todas tus malditas porquerías fuera de la nave… - comentó con mofa.

- ¡Oye! - exclamó ella, molesta por el comentario - No hay necesidad de que me saques en cara eso… Que yo recuerde, tu tampoco fuiste muy organizado que digamos, Vegeta…

- Supongo que tienes razón. Pero lo mío ni se comparaba con este caos…- hizo una breve pausa y le preguntó de forma amistosa – A propósito, Bulma ¿Encontraste lo que buscabas?

-¿Con quién crees que estás hablando?

-Eso, supongo que es un sí – le comentó relajado.

-Obviamente, Vegeta – le respondió ella, muy tranquila y con un aire de superioridad. - Aunque debo reconocer que me costó mucho trabajo… - hizo un alto, pero enseguida agregó con orgullo poco disimulado, mientras le cerraba un ojo – Sabes que soy una genio y que nada es imposible para mí.

Él se sonrió ladino y le preguntó con interés - Y ¿se puede saber que era?

Bulma iba a abrir la boca, pero se arrepintió de inmediato ya que por poco y le dice a su esposo lo del control "¡Casi me hace caer en su trampa! … ¡Maldito Vegeta! Apelar a mis recuerdos y a mi ego para engañarme no es jugar limpio…" No le respondió, en cambio le dio una sonrisa suspicaz.

El saiyajin le sonrió de vuelta y a continuación, se apoyó en el escritorio, a un paso de Bulma y le preguntó de manera casual - ¿Qué? ¿No vas a decirme?

Bulma optó por hacerse la ofendida para evitar responderle - ¿Por qué tendría que hacerlo? - preguntó, llevando sus manos a las caderas – ¡Tú nunca me dices nada de lo que haces, incluyendo tus tontos planes! Y por si no lo recuerdas me trataste muy mal en los laboratorios… Pero ¿En serio quieres marcharte a conquistar el universo?

Vegeta simplemente cerró sus ojos y comentó – Por supuesto, pero - volvió a mirarla para agregar - no te saldrás con la tuya, Bulma… No lograrás evadirme con una patética y simple discusión…

- ¡No te estoy evadiendo! Solo te lo pregunté para saber si estás completamente seguro de lo que harás.

- Hmn, ¿así que insistirás con eso? – preguntó elevando una de sus cejas un poco – Efectivamente ese asunto ya está decidido… Pero retomando nuestra conversación inicial, es mi deber recordarte que cuando aceptaste ser mi compañera te comprometiste a no mentirme… bajo ninguna circunstancia.

Bulma abrió sus ojos en sorpresa, ya que había olvidado por completo aquello. Ahora se sentía atrapada pero no era momento de ser fiel a sus votos, no en una emergencia como en la que se encontraba ahora. Lo miró, frunciendo levemente, pero no dijo nada. "Se que lo prometí, pero no es momento para tener un ataque de moral… No puedo decirle la verdad y punto…"

Vegeta al ver su silencio, insistió con sus acusaciones - ¿Sabes? Podría jurar que encontrarte a esta hora en los laboratorios no es ninguna casualidad...

La peli turquesa se sorprendió un momento, pero enseguida se puso a la defensiva - ¿Qué? Acaso ¿Estás insinuando que tramo algo? - le respondió, para enseguida gritarle – ¡No eres más que un tonto paranoico! Por si no lo recuerdas, ya conseguí lo que quería, por lo que no tendría porque estar tramando nada ¡Hmp! - terminó haciéndole un desprecio.

Vegeta se sonrió – Sí, así es… ya evitaste que me marchara en esa nave… - se apartó del mueble y se paró justo frente a ella, logrando que Bulma lo mirara, agregando – Pero sé perfectamente que bajaste a buscar otra forma de sabotear mis planes...

- ¿Te refieres a tu estúpida idea de irte para ser Emperador?

-Por supuesto. Y lamento informarte, que no hay nada que puedas hacer al respecto… Me iré con o sin la ayuda de ustedes. O acaso ¿no fue eso lo que me sugeriste? Además, por si lo olvidaste, aún tengo la opción de marcharme en la nave que está allá afuera, por lo que infiero que encontraste la manera de inutilizarla…

-Te equivocas… - le respondió ella, desviando su mirada y frunciendo levemente, cosa que no pasó desapercibida por su esposo, que la miraba atentamente esperando que ella misma se delatara. Pero Bulma inconscientemente se llevó sus manos a los bolsillos y acarició el control remoto, por lo que Vegeta entrecerró su mirada un segundo a los bolsillos de su esposa, percatándose de que de uno de ellos se asomó por un instante una arista plateada "¿Que es eso que esconde?… ¿Será alguna clase de explosivo para inutilizar la nave del jardín?"

Bulma, por su parte, decidió que era momento de retirarse ya que no había forma de seducir a su esposo bajo esas circunstancias, no con él interesado solo en su viaje al espacio. Solo le quedaba esperar el momento adecuado para proceder a destruir la nave en la que llegó Gokú y después buscaría el momento propicio para sabotear la otra. Aunque temía en el fondo como tomaría él aquella acción, no tenía otra opción ya que ahora dependía de ella no solo su paz, sino que la del Universo entero. Así que volvió a mirarlo molesta para decirle - ¿Sabes? No hay caso contigo… ¡Estás imposible! No eres más que un terco cabeza dura que solo piensa en él mismo y en su tonta raza… ¡No te soporto! – le gritó e intentó moverse hacia la puerta. Pero el saiyajin no la dejaría partir, no sin antes saber lo que ella ocultaba. Por lo que la tomó de un brazo y le preguntó - ¿A dónde mierda crees que vas? - ella volteó a verlo y le respondió con frialdad - ¿Acaso te importa, Vegeta?

El saiyajin entrecerró su mirada. Claro que le importaba donde iba ella, pero no se lo diría. No directamente - No. Pero no saldrás de este maldito laboratorio hasta que confieses…

- ¡Suéltame! – exclamó ella, zafándose del agarre – Necesito ir a dormir. Es tarde y trataré de descansar un poco antes del amanecer, ya que al parecer nuestro hijo heredó tu tonto hábito de despertarse temprano…

- ¿Me estás culpando por el horario de sueño del mocoso también? – preguntó Vegeta, al tiempo que fruncía.

-Sí – le respondió de inmediato Bulma - Y te culpo de muchas cosas más, pero no tengo la energía ni las ganas para discutirlo ahora… - se dirigió hacia la puerta, pero se detuvo. Vio una última chance de llevar a su esposo hacia su plan de reconquista "Espero que funcione, es mi última oportunidad…". Así que se giró un momento y le dijo, mirándolo directamente a los ojos de manera desafiante - Otra cosa, espero que cuando te marches al menos tengas la gentileza de despedirte…

Bulma salió y el saiyajin se quedó perplejo pero reaccionó enseguida y fue tras ella nuevamente para averiguar que escondía. La encontró llegando al pie de la escalera de salida y le gritó - ¡Detente ahí mismo, Bulma!

Ella hizo caso omiso y procedió a correr hacia la salida.

- ¡¿?! ¡Maldición! – exclamó él, comenzando a correr también. Pero como era de esperarse logró darle alcance en el descanso de la entrada, donde la tomó por un hombro deteniéndola y obligándola a girarse, para poder verla a los ojos, le preguntó - ¿Creíste que huyendo de mi evadirías esto? ¡Confiesa! ¿Qué es lo que ocultas, mujer?

Ella lo miró a los ojos un momento, conteniendo la agitación por la carrera "es ahora o nunca" pensó. Aproximó su rostro al de Vegeta y presionó sus labios contra los de él, propinándole un beso fugaz. Vegeta quedó un segundo congelado, pero al siguiente se apartó, sonrojándose y molestándose al mismo tiempo, obviando por completo su plan inicial de reconquistar a su mujer y perdiendo así una excelente oportunidad de tenerla de vuelta en sus brazos.

- Argg ¡No trates de engañarme, maldita sea! - le gritó.

- ¿Por qué dices eso? … - preguntó contrariada. Enseguida frunció levemente para decirle - ¿Acaso ya no puedo ni besarte?

-Tsk ¡Deja de decir idioteces! – exclamó, pero luego la miró con suspicacia para decirle – No trates de cambiarme el tema. Sabes perfectamente a lo que me refiero… Y más te vale que me entregues de una maldita vez lo que mantienes oculto en tu bolsillo - le ordenó, apuntando hacia su objetivo – o me veré obligado a forzarte...

- ¡¿Qué?!¡No! – exclamó ella, enojada mientras se apartaba un paso - Ya te dije que no tengo nada…

Vegeta se la quedó viendo a los ojos frunciendo muy profundo, mientras pensaba en una estrategia para obligar a Bulma a darle lo que ocultaba.

-¡Maldita mentirosa!… - le dijo finalmente, cruzándose de brazos y dando un suspiro después para calmarse y agregar – De acuerdo, Bulma, haré como que te creo… - enseguida le sonrió con maldad y le dijo, agitando un dedo delante mientras cerraba sus ojos un momento - Pero si me dices lo que ocultas te propongo dejar de presionarte con lo del cachorro y aceptar al cobarde ese, sin ninguna otra condición…

Los ojos de Bulma se abrieron en sorpresa un momento. Pero no fue más que eso, porque enseguida lo miró seriamente y le dijo - ¿Estás negociando la aceptación de tu propio hijo?

Él ni se arrugó para responder de manera arrogante volviendo a verla - Eso es obvio.

Bulma intentó buscar en esos oscuros ojos alguna trampa o indicio de ella, pero no halló nada. Sabía que su esposo era capaz de cualquier cosa por obtener lo que quería, pero nunca imaginó que para ello sería capaz de pasar por encima de todo, incluyendo sus propios principios. Por lo que, por primera vez en mucho tiempo, sintió que no conocía lo suficiente al saiyajin.

Intentó que su voz no sonara quebrada cuando le dijo - No, Vegeta… No puedo aceptar eso… No así…

El saiyajin la miró extrañado, pero de inmediato se sonrió y le respondió - Hmn, ya veo… ¿Así que ni siquiera vas a considerarlo?

-No necesito hacerlo… - respondió ella, frunciendo levemente - porque acabo de darme cuenta de que no te conozco lo suficiente…

- ¿De qué mierda hablas? - le preguntó confundido.

-De que no me esperaba que fueras capaz de ser tan egoísta… ¡estás hablando de tu hijo! ¿Cómo puedes ser tan insensible?

Vegeta amplio su sonrisa y le dijo con un tono burlesco - Debo serlo, soy el príncipe de los saiyajins… - levantó una de sus cejas y agregó – Creo que te lo comenté en alguna ocasión…

La ironía del príncipe logró que su esposa explotara en ira.

- ¡No hay día que no lo recuerde, Vegeta! - le gritó ella, temblando por la rabia - Pero eres tú el que parece olvidar que fuiste tú quien me tomó por compañera y que fuiste tú el que quería formar una familia…. ¡Yo no te pedí nada de esto! Y Aun así, aquí estoy, dándole cara a esto, aguantando tus tonterías y ¡criando a TU hijo! ¿Sabes qué? ¡Me tienes harta con tu actitud! ¡Y ni creas que te saldrás con la tuya porque soy capaz de todo con tal de evitar que hagas sufrir a más personas en el maldito Universo! Que acaso ¿Te gustó haber sido esclavizado por Freezer? ¿Por qué demonios quieres que más personas pasen por lo mismo?… Creí que eras feliz viviendo conmigo, pero tal parece que me equivoqué...

Vegeta sintió su pecho comprimirse un momento por las declaraciones de su esposa, pero ella no tenía derecho a reclamarle de esa manera, no sabiendo que ella tenía en parte culpa también en todo lo ocurrido. Sin embargo, obvio aquello, pues su curiosidad por saber que ocultaba en su bolsillo lo estaba casi enloqueciendo. Así que hábilmente cambió de estrategia, diciéndole - No me interesa en lo más mínimo lo que pienses de mis planes, pero en cuanto a lo otro debes admitir que… - se quedó en silenció y desviando su vista de los ojos de su esposa hacia el muro tras ella le preguntó, fingiendo extrañeza - ¿Qué clase de alimaña es esa?

Bulma abrió sus ojos de golpe y se giró con horror a ver lo que Vegeta comentaba, creyendo inocentemente que había algún insecto o arácnido tras ella - ¡Mátalo, mátalo! - gritó aferrándose al cuerpo del príncipe. Pero éste solo se sonrió con maldad y, aprovechándose de la proximidad y distracción de ella, llevó hábilmente su mano al bolsillo donde estaba el control, extrayéndolo. Bulma se dio cuenta enseguida del engaño y lo increpó, intentando arrebatárselo - ¡Vegeta, devuélveme eso!

Él hizo caso omiso a los gritos y simplemente la sujeto por una muñeca para alejarla. Una vez la mantuvo a distancia observó su botín. Sus ojos se abrieron en sorpresa al observar el objeto que sostenía en su mano y darse cuenta de lo que era "No es posible… Es un controlador remoto… pero ¿cómo?... Acaso ¿es el mío?… ¡Claro que lo es!… Debí dejarlo la primera vez que vine y seguramente ella se lo quedó, tal como hizo con el rastreador de Raditz… Pensé que sería alguna tontería pero ahora comprendo porque se esmeraba tanto en ocultarlo ¡maldita hembra!" Llevó el control a la altura visual de Bulma y le preguntó, molesto, atrayéndola un poco hacia sí de un brazo - ¿Qué diablos significa esto?

Ella frunció, devolviéndole la mirada. No esperaba que la descubriera y por un momento pensó en negar que sabía lo que era, pero estaba tan enojada por la actitud de Vegeta que prefirió decirle la verdad de una vez - ¡Está bien! No voy a negarlo, Vegeta… Sin querer escuché que mi padre te había ofrecido otra nave… y que planeabas marcharte ahora mismo… - bajó su tono de voz y agregó, algo avergonzada por lo que pensaba hacer – Fue entonces que recordé que con él podría impedir que te fueras…

-Hmn…- hizo él, bajando su mirada al control un momento. Volvió a mirarla los ojos y le comentó – No esperaba que llegaras tan lejos… Debo decir que eres tanto o peor que yo… Pero como rechazaste mi ofrecimiento, lamento decirte que las cosas se quedarán como están. Ese mestizo seguirá siendo lo que es para mí… Nada más que un maldito estorbo cobarde bueno para…

Bulma pudo sentir la ira recorrer su cuerpo. Si hubiera sido un saiyajin seguramente hubiese alcanzado el nivel de "súper" y aun más. Vegeta había conseguido su cometido, enfurecerla más allá de toda lógica.

- ¡CÁLLATE!… - le ordenó, al tiempo que se soltaba del agarre de Vegeta con violencia. Él se sorprendió un segundo, en el cual no pudo evitar que su boca se abriera levemente. Bulma continuó, sin esperar a que él reaccionara - ¡No quiero oírte!… Ya me sé de memoria tus estúpidos discursos… ¡Estoy cansada de tus tonterías y tus aires de superioridad! - sus ojos se aguaron un momento, pero logró seguir hablando con rabia, sin pensar en lo que decía - ¿Por qué mierda no te largas de una vez? Ni yo ni Trunks te necesitamos… ¡Eres un mal ejemplo para nuestro hijo y te has vuelto un pésimo compañero para mí! ¡Vete!

Vegeta quedó congelado un momento, pero al siguiente frunció, muy molesto. Ella lo estaba regañando, siendo que él era quien debía estar ofendido por tamaña afrenta, además lo estaba corriendo a él, de su propio hogar. Eso fue suficiente para despertar a su orgullo, por lo que apretó sus dientes, y le respondió con un tono de soberbia mientras la tomaba del cuello - Estoy de acuerdo, mujer… No creo poder soportar ni un minuto más en este mugroso planeta, ni mucho menos el estar cerca de una miserable conspiradora como tu…

- ¿Me dices conspiradora a mí? – preguntó ella con ironía, sin un ápice de temor por su agarre – Ja, el burro hablando de orejas…

-Argg – hizo él, apretando un poco más su agarre - ¡No voy a seguir discutiendo contigo, mujer!… - enseguida la miró con su gesto malvado y le soltó - Tu misma dijiste que podía irme al mismo infierno si quería y eso es lo que haré… ¡No necesito esta mierda! - terminó soltándola y dando un par de pasos hacia la salida, sobrepasándola por el lado mientras ella se sobaba el cuello. Lo miró molesta e iba a seguir gritándolo, pero luego de oír aquello, prefirió calmarse ya que no le veía ni un sentido a continuar discutiendo con su esposo. No pensó que todo se descontrolaría de esa manera, llevándola a perder a su amado saiyajin quizás para siempre al tiempo que lo empujaba a que cumpliera su sueño de ser Emperador del Universo. Fue entonces que la desesperación se apoderó de ella y sujetó al saiyajin por el brazo, obligándola a mirarla y le dijo, mientras fruncía levemente - No es lo que realmente quiero y lo sabes, Vegeta… Pero lo nuestro no puede continuar así…

El entrecerró su mirada sobre ella, estando totalmente de acuerdo. Se sentía molesto y frustrado, porque su intención era recuperar a su mujer, pero darse cuenta de que ella intentaría sabotearlo de esa manera tan vil, lo hizo sentirse traicionado en lo más hondo. Relajó su gesto, intentando no parecer contrariado, pero no pudo evitar decirle con sorna - Hmn, debo admitir que tienes razón esta vez… - hizo una pausa, dudando en lo que diría a continuación, pero sentía que debía cobrarse de alguna forma "Es lo indicado… para que de una maldita vez aprenda a respetarme…" Volvió la vista al frente y continuó, usando una voz neutra – Bulma, te libero de nuestra unión…

Ella abrió sus ojos muy grandes. Sintió su corazón paralizarse un momento, soltando su brazo - ¿Qué? Pero…

- Es un arreglo que nos satisface a ambos – continuó Vegeta, interrumpiéndola - Así me ahorraré el tener que soportarte a ti y a ese maldito estorbo cobarde…

Diciendo esto apretó su mano y destruyó el control. Acto seguido, miró a su mujer una última vez, sin otra expresión que su eterno ceño fruncido, y se dispuso a traspasar la compuerta.

Ella lo dejo ir, pero no se pudo contener de decirle a algo más. Quería retenerlo, pero luego de todo lo dicho, solo quería refregarle lo que se perdería al aparatarse de ellos - Vegeta… yo…

El príncipe sintió su corazón acelerarse. Internamente esperaba que ella le pidiera que se quedara, por lo que se detuvo, indicándole que la escuchaba.

Bulma suspiró y continuó - Yo debo confesarte que no estoy tan molesta contigo, como lo estoy conmigo misma…

Al oír esas palabras Vegeta respiró hondo a la espera de la disculpa que lo cambiaría todo. Ya casi podía imaginarse la situación. Ella suplicándole por que la perdonara y se quedara, y él haciéndose de rogar por unos instantes, luego le diría alguna tontería y ella se lanzaría a sus brazos. Cerró sus ojos, a la espera de que su mujer le dijera lo que esperaba. "Discúlpate, maldita sea…" pensó con ansiedad.

- Estoy molesta conmigo misma porque actué como una idiota… - continuó ella - porque ni hace una hora tuve la estúpida idea de que seduciéndote podría hacerte cambiar de opinión… Pensé que de esa manera aceptarías permanecer a mi lado… Pero era una soberana idiotez, porque por lo visto ya no significamos nada para ti. No eres más que un saiyajin idiota que jamás sabrá lo que es pertenecer a algo tan maravilloso como lo es una familia... Yo no pierdo con tu partida, tú eres el que más pierde en esto y tarde o temprano lo lamentarás…

Vegeta quedó de piedra, abriendo sus ojos de golpe. Ella lo corrió y no conforme con eso, lo retuvo y no para disculparse, sino que solo para amenazarlo con algo que en el fondo más que dolerle lo hacía sentirse furioso. Deseo matarla en ese mismo instante con sus propias manos, pero su cuerpo se quedó inmóvil, porque una parte de su ser intentaba exterminarla, mientras otra le gritaba que se volteara y simplemente la besara, que no debía marcharse de su lado. Una tercera voz le susurró que esa mujer era demasiado peligrosa, pero también valiosa para su plan de conquista. Finalmente habló su orgullo, que tenía la voz más fuerte de todas y como siempre dominó a las demás, ordenándole que le soltara una última frase hiriente. Pero de sus labios no salió nada, no logró sacar ni una mísera silaba. Apretó aún más sus puños, miró hacia el frente, y cruzó finalmente la compuerta.

- ¡Tsk!

Bulma se quedó allí, de pie. Dejando que sus ojos se llenaran de lágrimas. Estaba segura de que esa sería la última vez que vería al saiyajin. Apretó sus ojos, dejando que las gotas rodaran por su rostro "¡TONTO EGOISTA Y ORGULLOSO! No es más que eso… ¡No lo quiero en mi vida ni en la de mi hijo! No me hace más que sufrir… ¡Bien por él si consigue ser emperador! Pero si se le ocurre volver voy a… voy a…" abrió sus ojos muy grandes y no pudo evitar llevar la uña de su pulgar a su boca "¡¿Qué haré si vuelve?!... ¿recibirlo o rechazarlo? Acabo de perderlo para siempre… Pero es que es tan…. ¡Cómo detesto sentirme así! Me duele demasiado…"

Cerró sus ojos nuevamente y apretando sus puños a los lados, gritó con todas sus fuerzas

-VEGETA, TE ODIOOOOOOO. MALDITO SAIYAJIN IDIOTAAAAAAA

Luego de desahogarse, dejó caer sus hombros en derrota, para luego limpiar sus lágrimas y se dirigió al cuarto donde había estado durmiendo las últimas noches para no encontrarse con él, aunque en el fondo lo ansiaba.

Se sentía realmente exhausta pero pensó por el camino en que quizás debió entregarle el control desde un principio, pero desestimó eso ya que sabía que él de todas formas no lo habría tomado a bien. También tuvo la opción de negar su información respecto a éste, pero el saiyajin era demasiado astuto para engañarlo. Por lo que terminó por convencerse de que ella había hecho las cosas lo mejor que pudo, pero que simplemente el destino era inevitable "Las cosas iban a ser de esta manera. Según ese muchacho, Vegeta moría en batalla… y ahora, en el presente, se marchará para siempre… Por lo visto ese saiyajin maníaco y orgulloso nunca será parte de mi vida… ni en este tiempo ni en otro…"

Estaba por entrar al cuarto cuando oyó llorar a su hijo, por lo que encaminó sus pasos hacia el dormitorio del fondo. Para su no sorpresa, se encontró con su madre casi al llegar a la puerta.

-Querida ¿Todo bien?

-Si, mamá… - le respondió con desgano.

- ¿Estuviste llorando, Bulma?

-No… Es decir, sí… Bueno, es que estuvimos discutiendo con Vegeta…

-Oh, pero ¿por qué se pelearon ahora?

-Va a marcharse…

- ¿Solo por eso? Pero si solo es un viaje…

Bulma dio un suspiro de rendición y prefirió dar a su madre por su lado, ya que su hijo continuaba llorando, por lo que le dijo - Disculpa, mamá, pero debo ir a ver a Trunks…

-Está bien, cielo… Pero no te desanimes… Tú sabes que siempre vuelve…

Bulma le dio una sonrisa sombría y entró a ver a su bebé.

Mientras tanto Vegeta se había dirigido hacia las montañas del Este a esperar el amanecer. Estaba decidido a marcharse sin más después de lo ocurrido. Sentía una especie de peso en su estómago y eso lo hacía molestarse aún más, ya que se podía hacer una vaga idea de lo que eso significaba. Definitivamente en esta oportunidad el destino no estaba de su parte. No había podido recuperar a su mujer y para peor solo había descubierto que ella era capaz de cualquier cosa con tal de sabotear sus planes de conquista. En resumidas cuentas, se sentía molesto, humillado y defraudado, pero también arrepentido, ansioso y patético, por lo que por enésima vez maldijo a sus sentimientos y a la culpable de despertarlos. Le dolía su orgullo por no haber logrado su cometido y ser corrido de la casa como un idiota. Porque para él, eso había sido. Su propia hembra lo había mandado al demonio y, aunque él intentó hacerlo parecer como que era él el que se marchaba por su voluntad, sentía el amargo sabor de la derrota en su boca y un dolor muy conocido en su pecho.

Se mantuvo de pie, observando el horizonte a la espera del despunte del alba. El canto de los pájaros le indicó que era momento de preparar su partida, por lo que voló de vuelta a su ex hogar "¡Maldita sea! Esta vez sobrepasó el límite de mi paciencia y es algo que no voy a permitir… He sobrevivido sin esa estúpida humana toda mi vida… No la necesito a ella ni a nadie… Argg, no es más que una maldita entrometida, una fastidiosa y una miserable traidora… Me marcharé ahora mismo y volveré el día antes a la batalla… Es lo indicado. Después de todo soy el príncipe de los saiyajins, el guerrero más fuerte del Universo y ni ella ni nadie podrá impedir que cumpla con mi destino…"

Descendió en el jardín trasero e ingresó a la propiedad, dirigiéndose de inmediato al laboratorio secreto de Bulma, pues tenía en mente cambiarse allí, tal como las otras veces. Pero al entrar, con lo primero que se encontró fue con el desorden dejado por ella, lo que lo hizo fruncir en profundidad al recordar la discusión de la noche.

Sacudió su cabeza y sacó de su bolsillo la cápsula que Bulma le había entregado con su nuevo traje de batalla y la activó con rabia. De inmediato apareció sobre una de las mesas un ancho maletín plateado y él se aproximo y abrió la tapa. Pero al ver el contenido frunció muy profundamente.

-¡Maldita hija de perra! - comentó para sí mismo, al tiempo que se llevaba las manos a las caderas.

Lo que había en la maleta no eran sus trajes, sino que los que Bulma había hecho para ella misma, cuando viajaron solos al espacio.

Cerró la maleta con calma y cruzó sus brazos sobre el pecho -¡Mierda! ¿Por qué no puedo molestarme realmente con ella? Argg, quisiera estrangularla lentamente… Sin embargo, tengo que admitir que la desgraciada es muy astuta… Cuando dije que era peor que yo no mentí, es como competir conmigo mismo… No puedo odiarla, aunque lo intente ¡Maldita sea! - dio un golpe sobre la mesa abollándola levemente. Entonces fue que lo recordó – Hmn… ese día sacó la cápsula de uno de sus muebles - dirigió su vista hacia el escritorio metálico y se sonrió - ¡Qué lástima! Tendré que descerrajar sus preciados cajones… otra vez, ja, ja, ja… - se dirigió con premura al mueble y simplemente jaló de la manilla, rompiendo la cerradura nuevamente. Allí dentro había varias capsulas y estuches, pero no le costó mucho dar con lo que buscaba, puesto que estaba claramente rotulada. Esto lo hizo sonreírse levemente contra su voluntad, recordando la pelea de aquella vez en que le recriminó que nunca rotulaba correctamente las cápsulas. Alejó los recuerdos de su mente, frunciendo nuevamente mientras activaba el dispositivo y lo lanzaba sobre el mismo mueble. De inmediato vio aparecer una caja blanca, la cual abrió y entonces volvió a sonreírse, pero esta vez ladinamente. Sacó un traje junto con los accesorios y se dispuso a cambiarse.

Le sorprendió que la tela era un poco más ajustada, pero pensó que era mejor así. Al finalizar se vio en el espejo y su sonrisa cambio a una de complacencia. Pero no duró mucho, puesto que enseguida frunció profundo y se dirigió de inmediato a la cocina con la idea de comer algo y guardar algunas provisiones para llevar para luego marcharse de ese maldito planeta.

"Después de todo, terminó haciéndome un favor… Estoy lleno de una ira asesina y un deseo sin límites por aniquilar… Es simplemente perfecto para mi entrenamiento…"

Tomó rumbo hacia el nivel superior pero contuvo el aliento un momento antes de entrar, ya que estaba consciente de que en aquel lugar estaría Bunny y que no lo dejaría marcharse tranquilo. Solo deseaba que la mujer no dijera nada lo suficientemente estúpido como para matarla.

Dudó un momento más antes de ingresa. Finalmente lo hizo, entrecerrando su mirada y avanzando con cautela.

-Buenos días, querido - lo saludó de inmediato la señora.

-Hmn…

Bunny lo miró con ternura - ¿quieres desayunar antes de tu viaje? – le preguntó ella.

Vegeta se la quedó viendo, indicándole que estaba de acuerdo con un leve movimiento de su cabeza. No podía negar que tenía hambre, por lo que se dirigió a la mesa.

- Veo que el anciano no se pudo contener de soltar su lengua… – le soltó con sorna, al tiempo que se cruzaba de brazos y alzaba una de sus cejas.

- ¡Ay, Vegeta! - exclamó la mujer – ¿No sé por qué te extraña? Si sabes que con mi querido esposo no tenemos secretos… ¡Así es como hemos durado tantos años juntos! – le aclaró, disponiéndose de inmediato a preparar los alimentos.

El saiyajin abrió un poco más sus ojos un segundo. Era obvio que esa era una indirecta sobre su situación con Bulma. Recuperó la compostura y prefirió no hacerle caso, ya que debía guardar su ira para su entrenamiento. Enseguida soltó sus brazos a los lados y simplemente tomó asiento, a la espera de ser atendido. Bunny le sirvió en silencio y prosiguió a empacar víveres en unos contenedores encapsulables.

Vegeta devoró sus alimentos también en silencio, agradecido de que la mujer dejara de parlotear. Sin embargo, cantó victoria demasiado pronto, porque Bunny volteó a verlo y le comentó - Estoy guardándote muchas cosas deliciosas para tu viaje… A propósito ¿ya tienes una fecha de regreso?

Él hizo un alto en su tragadera para responderle - No pienso poner un pie en este estúpido planeta hasta el día de la batalla con esas chatarras…

- ¡Oh! ¡Qué pena!… - se lamentó la señora, pero de inmediato volvió a su actitud de siempre y agregó - ¿tanto tiempo tardarás?... – lo miró con dulzura y le recomendó - De todos modos, podrías hacer un alto y volver dentro de un par de semanas...

Vegeta levantó una ceja y se giró un momento a ver a Bunny

- Y se puede saber ¿Qué sucederá en dos semanas que pueda interesarme? – preguntó, cayendo en la treta de ella.

La señora se sonrió y le respondió – Ay, tesoro… Solo lo digo porque sé que Bulma te extrañará y no es bueno que la dejes sola tanto tiempo…Igual que a tu hijo.

-Me da igual… lo más importante en este momento es estar preparado para la batalla…

Bunny ladeó un momento su cabeza, pero enseguida volvió a la normalidad y le dijo con una sonrisa

-Espero que al menos lo reconsideres… - unió sus manos y cambio de tema - Bueno, no te quito más tiempo, querido, ya que debo subir a ver tu retoño… - se dirigió a la puerta y volteó a verlo para decirle - Disculpa ¿No vas a despedirte del pequeño Trunks?

Vegeta no pudo evitar que uno de sus ojos se contrajera levemente.

-Argg…- gruñó manteniendo la vista en sus alimentos - ¡Le he dicho hasta el hartazgo que el mestizo me importa poco o nada!

- Lo que digas, querido – le dijo sonriente, dándolo por su lado - Entonces nos vemos… ¡Oh! Y Por favor, cuídate mucho y no te sobre exijas ¿de acuerdo?

El saiyajin apretó sus puños sobre la mesa, conteniéndose de no enviar al otro mundo a la señora, respirando hondo enseguida para poder calmarse y terminar con su desayuno. Sin embargo, por la charla de ella, pudo comprobar que el cachorro despertaba tan temprano como él, tal como le dijo su mujer. De solo recordar nuevamente la discusión de la noche anterior volvió a enojarse pero ya todo estaba dicho y no podía dar pie atrás.

Una vez satisfecho, cogió la caja que le había preparado Bunny y la guardó dentro de su armadura. No era suficiente para las casi tres semanas que estaría fuera, pero supuso que la mujer lo había hecho con el propósito de que volviera antes. Para él era sencillo procurarse su alimento, pero, aun así, esto lo hizo incomodarse, ya que la comida de la Tierra era incomparablemente mejor a cualquier platillo que hubiese probado en toda su vida.

Comenzaba a amanecer cuando Vegeta salió de la cocina hacia la zona de carga con la clara intención de marcharse lo antes posible, pero tenía la sensación de que algo le faltaba. Prefirió no darle mayor importancia a esa sensación, por lo que se apresuró en llegar a su nave. Sin embargo, cuando salió por la puerta que daba al jardín trasero, se detuvo y apretó sus puños a los lados.

"Mierda"

Muy a su pesar, descubrió que era lo que le faltaba.

Necesita verla una vez más antes de partir, pero de inmediato se dijo que no debía, porque cabía la mínima posibilidad de que se arrepintiera. Y él, siendo quien era, debía mantener su orgullo intacto. Así que aumentó la presión en sus puños logrando que sus nudillos tronaran y se elevó para llegar hasta la zona de carga. Sin embargo, no pudo evitar voltear su vista hacia la dirección en que estaba su mujer mientras comentaba, molesto - ¡TSK! "¡Maldita seas, Bulma Briefs!"

La peli turquesa estaba el cuarto de Tights, sentada en la cama y con sus piernas aun cubiertas por el cobertor. No había podido pegar ojo en toda la noche pensando en la partida del saiyajin, cuestionándose aún en si había hecho lo correcto o no.

Miró hacia el ventanal y oyó un sonido lejano, como de una explosión. Supuso de inmediato que era el sonido de la nave del saiyajin despegando. "Vegeta… Así que era verdad que te marcharías… Tonto cabezota… Si tan solo aceptaras a Trunks tal cual es... Los hijos no se eligen y eso es algo que ese idiota jamás comprenderá… Sin embargo, ¡Como voy a extrañarlo!" Sintió que las lágrimas comenzaban a llenar sus azules orbes y miró al cielo raso para evitarlas. Lo amaba demasiado pero ya no podía dar marcha atrás en su decisión. Sabía que hacía lo correcto para el bienestar de su hijo, pero su corazón se negaba a aceptarlo.

- ¡Maldito seas, Vegeta! - comentó, ocultando su rostro entre sus antebrazos dejando salir las lágrimas.

Continuará…