New York

Rose abrió los ojos tras una reconfortante siesta de... ¡horas!.

¡Wuau!. No sabía que estaba tan cansada.

Pero su cuerpo sí, e intentó simplemente recuperarse, después de todo lo pasado.

Así que, después de un baño tibio, y un cambio a la ropa más cómoda que tenía entre sus pocas cosas, estaba lista para lo que viniera.

Ahora tenía hambre ¡Y por cuatro!.

Sus 3 estómagos -no era vaca, pero así se sentía-, gruñían y casi se oían afuera de su habitación.

"Pedí comida suficiente como para dos días", asomó su madre y sonrió, al verla más relajada. "Es temprano, así que comeremos algo y saldremos de compras, tú y yo".

"Asumo que el Viejo te hizo una... sustanciosa transferencia".

"Suficiente para hoy", sonrió una maliciosa Janine ,y movió una tarjeta en el aire.

Y parecía un sol. O una Diosa.

"Y también nos regaló un auto, y ¡Ah! compró este Penthouse. A nuestro nombre, claro. Insistió en eso".

"Sí. Claro", dudó Rose. Su madre parecía tener... mucha influencia en él.

Algo más le molestaba de eso. ¡Ah, claro!.

"¿y tu cargo, mamá?, vivía acá, ¿cierto?, ¿ahora es un royal moroi... en situación de calle?, ¿un royal moroi homeless?, ¡ja!".

"Tony", ¿notaron el uso del diminutivo, acá?. "Puede seguir rentándolo, si es lo que desea", se encogió de hombros, "Ibrahim dice que la hipoteca debe pagarse".

"Ok. Entonces, ¿tenemos auto, casa, y... dinero?, o sea, ¿tienes?".

"Debemos abrir una cuenta para tí, obviamente", y Janine la ayudó a terminar de arreglarse.

De un minuto a otro, Rose parecía tener una pelota de playa dentro suyo.

"Comamos algo ya, ¡y salgamos!, necesitas ropa cómoda para el último periodo, para el postparto, ¡y miles y miles de cosas para ambos bebés!", aplaudió."Conozco un par de lugares, ¡que son de...!", y detuvo la expresión, a mitad de camino.

Nop, de morirse no iba con dos SK.

"De brincar de gusto, eso". ¡Buena salvada, Janine!.


Al poco rato, enfundada en un par de pantalones deportivos -bajo la enorme guata-, y con un polerón... ¿con letras en cirílico? -sip, ¡el polerón de Dimitri! de ese día del Conjuro (no el Conjuro 3, ¡brrr!)-, Rose estaba lista para comenzar su vida civil.

Janine no dijo nada, mientras disfrutaba un desayuno estilo escocés, y Rose... satisfacía los 3 estómagos más el de reserva de alimentos.

"¡Listo!", se paró, mientras inhalaba su último pedacito de tocino, "¿a dónde primero? ¡estoy más que dispuesta!".

"El banco que Ibrahim me recomendó, luego a una obstetra. Tienes una cita médica. Almorzaremos rico -tenemos una reserva-, e iremos de compras... ¡te encantará New York! y, por primera vez, ¡el costo no es el problema!".

"¿Mamá? ¡te desconozco!, ¡terminarás como Vasilissa!".

"Es que... nunca he tenido la posibilidad de comprar cosas lindas para tí, sin contar los centavos, Rose. Lamentablemente, mis opciones en el pasado te negaron las comodidades que podrías haber tenido... pero... tenía miedo de que pudieran rastrearlo hasta... tí. Y más que eso, que se reversara el contrato y algo te llegara a pasar".

"¿Rastrear... qué hacía mí?".

"Los enemigos de tu padre, Rose. Son peores que la Reina Bruja y los morois juntos. Son realmente... peores. Así que nos separamos. Y dije que yo podría... ¡Qué tonta!. Era tan joven y no comprendía nada... y quise pagar por tus cuidados, y luego tu Academia, con mi sueldo... ¡já! las guardianas no tienen hijos estando activas y el dinero es una de las causas".

"¿Y eso... en qué me deja?, llevo a dos en la guata y no soy guardiana".

"En lo que desees hacer de tu vida, Rose. En serio. ¿Quieres vivir viajando?, hazlo. ¿Quieres estudiar?. ¡Bien por tí!. Lo que desees, realmente. Ni tu padre o yo nos opondremos... a nada, más. De hecho, le pediré que rompa el contrato de su madre. Que nos libere, para que así, tus hijos no estén más atados a la magia, de lo que ya lo están".

"¡No!", dijo Rose. "Lo he pensado bien. Si lo rompes, perderás la protección de Maryem Mazur. Si puedes vivir con eso, yo puedo vivir con esto. Somos SK. Y sacaremos lo mejor de la situación, ¿sí?".

"¡Esa es mi hija!, te enseñaré todo lo que Maryem me enseñó. Y todo lo que tu padre me ha enseñado, igualmente. Además de lo que yo misma he aprendido. ¡Serás la mejor, entre los 3 mundos!".

"¿3 mundos?, ¿acaso hay lycántropos rondando NY?".

"No que yo los haya visto. Me refiero al mundo humano, al mundo de la magia y al mundo de los dhampirs".

"¿Magia?, ¿dices moroi?".

"Magia es más que los moroi, Rose. Mucho más. Y aprenderás a distinguirlos, por tu bien".


Bajaron al estacionamiento, en dónde se embarcaron en el auto nuevo de Janine, rumbo al banco, en donde las esperaban.

Y allí fue simplemente un trámite más.

La Cuenta estaba lista, y tenía asociada una tarjeta de Débito con número de tarjeta de crédito internacional.

Y había otra cuenta igual, para Janine.

Y ambas cuentas tenían un depósito inicial de 250 mil dólares.

Sumado a los otros 250 mil de la otra cuenta de Janine... saquen la cuenta.

Y lo mejor, no eran una cuentas aperturadas por la corte.

Janine la había abierto con su primer salario.

Así que no podían rastrearla.

NO sin pedir permiso a Escocia, jeje.


Luego, fueron a la -exclusiva-, consulta médica que Janine le consiguió.

Era humana, sí.

Pero era un centro de fertilización asistida.


Janine le dijo que podía ser más... seguro entre personas que están acostumbradas a ver casos de infertilidad... como ocurría con un caso... dhampir- dhampir. ¡Ejem!
Pero en humano, lógicamente.


Una nerviosa Rose, le dijo a la obstetra todo lo que le habían encontrado antes.

Incluído el medicamento que no dejaba de tomar, por miedo a una pérdida.

Había anotado lo esencial, y se lo leyó, tal cuál.


"Suele pasar, en casos de alta incompatibilidad, que el huevo fecundado no prospera", dijo la obstetra, después de revisar casos clínicos similares. "Algunas veces -no digo acá, en el país, pero se han hecho-, las parejas piden que sus hijos no traigan asociado tal o cuál síndrome, del que ambos son portadores. No es tu caso, claramente. Debes tener un gen que deshabilita la enzima mitocondrial, y es lo que hizo que tuvieras la pérdida... ¿Estás bien con eso?, ¿sabes que no eres la responsable?".

"Lo sé. Hice las paces conmigo. Yo no tenía cómo saberlo. Me dijeron que era... estéril. Pero no realmente por qué. Comencé a tomar el medicamento, y pasó. No lo esperaba, realmente, pero estoy feliz con ellos... ¿o son ellas?".

"Ansiosa, ¿eh?. Bueno, Rose, hay claro matriarcado en tu familia", sonrió, mirando a Janine, "son dos niñas. Muy saludables. Crecen bien, y todo eso. Son grandes, así que es posible que nazcan una o dos semanas antes, pero no les afectará".

"¿Cuándo podré saber si están sanas... desde adentro?".

"¿Hablas de un estudio neonatológico?, ¿o prenatal?".

"Eh, ¿todo?".

"Todos los que pueda, doctora", dijo Janine, "su padre y yo no escatinamos gastos. Es nuestra única hija. Si la hace sentir bien saberlas sanitas, será un regalo para todos".

"Haré las órdenes médicas, entonces. Si no hay problema de costos -y algunos procedimientos son onerosos, por lo específicos-, podrás venir la próxima semana, por la toma de muestras. Es probable que requieras un día o dos de hospitalización. Lo arreglaremos, no te preocupes", y sonrió.


A continuación, vino el almuerzo.

Tenían una reserva en un lujoso restaurante, en dónde no debían ocuparse -en absoluto-, de la cuenta.

Se pagaría con una tarjeta de crédito, sí.

Que tenía -y podía usar-, Janine. Sí.

Pero que era adicional a la Business Card de Abe... a nombre de Empresas Mazur.

"¿Empresas Mazur, eh?, ¿molestar a la Reina moroi y a los morois es una empresa, ahora?", dijo Rose, sarcástica.

"Si le da dinero, sí".

"¡Ah!, Madame Jannina", se acercó un chef, "me pareció reconocerla. ¿Y quién es la encantadora damisela que la acompaña?".

"Nuestra hija, Rose. Es su primera visita a New York, Yann. ¡Haz que sea memorable!".

"Oui, Oui, madame et mademoiselle. Me ocuparé personalmente de eso".

Y se fue, caminando como un corgi.

"Ah, Yann Yvan. Siempre tan rimbombante. Ha sido juez en Masterchef, y quedó algo... meloso, tras tantas pruebas, me temo".

Suspiró exasperada, como una completa mujer de mundo.


Múltiples bolsas de compras después -que comenzaban siempre con un... ¿y por qué no te pruebas ese lindo...?-, llegaron de vuelta a su -¡sí, ahora de ellas!-, Penthouse para encontrar que había llegado... ¡el mismísimo Ibrahim Mazur!, y con sus dos guardianes, ¡y una sobreproducción de regalos, globos de felicitaciones y demases!.

Había hecho que los distribuyeran por todo el saloncito, de suerte que pareciera... ¡un babyshower!.


"¡Baba!", y Rose se movió -cual pato cuac cuac-, a su encuentro.

Una sola mirada a esa enorme panza -a punto de explotar-, trajo nuevos asuntos a su mente.

¡Nombres para sus Torum que estaban por arrancarse de la guata de su madre!.

"A cuál llamaremos Ibrahim, Kiz?", y sonrió, meloso.

"¿Ibrahim como tal?, no creo, ¿pero una versión como Hima?. Hima por tí y Massie por Mase, si quieres", sonrió Rose, abrazándolo. "Y me gusta mucho Jani Maryem para su hermanita, ¿qué les parece?".

"¿Hima?, como si fuera... ¡dos niñas!", aplaudió Ibrahim, abriendo una botella de agua mineral.

Si Rose no bebía, ¡nadie lo haría!.

"Y sí, ese nombre me gusta mucho. Himma, pero con doble M, suena mejor. Ambos, en realidad", sonrió a una feliz Janine, y la ayudó a sentarse, "¿sabemos para cuándo?".

"6 semanas, más o menos", masculló Rose, acomodando a la peleadora Jani, para que dejara espacio a su hermanita, Himma.

No sería raro que acabaran llamándola Ava. Por Abe.

"Y después del parto de las niñas, ¿qué quieres hacer?", y Rose lo miró, sin comprender,"¿qué planeas hacer tras tu post natal, Kiz?, ¿cuáles son tus planes a futuro? ¿College?, ¿ser youtuber?, ¿diseñar vestuario, qué?".

"Dices... algo así como.. ¿Universidad? ¡nunca lo había pensado antes!", reconoció, "¡no lo sé!".

"Pensabas ir a Michigan, ¿por qué?. Cuéntanos", e Ibrahim -y sus guardianes, a los que trataba muy bien-, se acomodaron en torno a ella, protectoramente.

Y Rose partió con su historia.

"Cuando viajamos, Vasilissa y yo, allá partió todo en realidad. Fue nuestra primera parada real. Y una entrenadora me quería en un equipo local. Yo pensaba que, tal vez ¿podía intentar optar a algo así como conseguir una beca deportiva?, ya nada puede frenarme, y puedo usar todo mi potencial deportivo, pero con este parcito...", y se acarició la guata, que se movía como gelatina a su contacto, "ni entrenando con ballenas me dejarían...".

"Si quieres la Uni, no hay problemas... puedes escoger el Major que quieras, pero con un Minor en Finanzas... ¡por tu Baba, obvio! porque siempre he querido que trabajes conmigo en el área que más te guste en mis... ejm... negocios... ¿Has pensando en Pensilvania o Lehigh?".

"¡Allá es dónde irá Lissa, Baba! ¿acaso quieres que toda la Corte se entere?".

"No lo digo por ella, o por Tatiana. Pero -como moroi-, tengo muchos negocios en el área... y el coste del alojamiento en ese sucucho que llaman hogar es... usurero ¡Y lo digo yo!, y habia pensado en adquirir algunas residencias cercanas y habilitarlas como B&B ¡para todo público, claro!. Podrías administrar una -¡o varias!-, y ver si eso te gusta... Recuperado el valor de los gastos de hipotecas y costes generales, la diferencia sería tuya, obviamente. Además, si ella va a Lehigh, tú puedes estar en Penn State. O vice versa. Lo que quieras, en realidad. Para tí y para las niñas".

"Lo has pensado mucho, Baba".

"Siempre hay que tener una mente amplia, Kiz. El dinero no está sólo en una clase de negocios hoy en día. Los morois ya... no vivimos enterrados bajo tierra, por decirlo de alguna manera, y alojarlos es una buena manera de... ordeñarlos", sonrió, mostrando sus afilados y brillantes colmillos.

"¿Cuanto tiempo tengo, Baba?".

"Si quieres iniciar en otoño, debes pensarlo pronto. Para inscribir cursos de verano, y revisar opciones. Si la idea de las casas te gusta, podemos visitarlas y ver las opciones. Si es el próximo año -para que las niñas se aclimaten a estar fuera de tu guata-, también es buena opción, porque así puedes enviar más solicitudes".

"¿Y, cuánto más estarás acá?".

"Viajo mañana, pero regresaré para pasar la Navidad y el Año Nuevo con ustedes... 4. Obviamente. Y me quedaré hasta que seamos 5 en la casa", sonrió. "No puedo dejarles a Pavel, me temo, ¡ah!. pero Sergei se quedará acá", y señaló al gigantón de la derecha.

Un ruso enorme y con corazón de peluche -en palabras de Janine, claro-, con un puñetazo de temer.

"Como enlace. Se... disfrazará de chofer, porque llevas una pelota de playa adentro. Es cinturón negro en casi todo lo que lo tiene y tiene permiso en casi todas las armas conocidas... Aún no lo consigue en sables láser, pero esos aún no son masivos y sabrá cómo protegerlas, ¿sí?. Es BM7, como tu madre", sonrió, "estaremos siempre en contacto, Kiz. Ahora, ¿ya comieron?, nos traerán comida árabe y turca, ¡qué es una delicia!".


En los siguientes días, Rose y Janine se abocaron a visitar los Campus cerca de NY.

Abe tenía muchos contactos por todas partes, así que no fue difícil agendar citas y visitas, por todo el estado.

Eran una buena opción para comenzar a ver si calzaban -o no-, con sus capacidades.

A su lado, iba una Janine siempre nerviosa por su salud, y un Sergei -ahora como el hermano de Janine, para disimularlo más-, que parecía un Golem.

Sin ofender. Claro.

Y gracias al helicóptero que Abe alquiló, y dejó en disposición de ellas, se movieron con relativa facilidad.

Según él, era por si el parto se adelantaba y se demoraban en el horrible tránsito de la ciudad.