New York

Días después de eso -y en uno en que Rose se encontraba haciendo las visitas a los campus universitarios-, Janine atendió una llamada urgente de Ibrahim.

Luego lo hizo Sergei.

E intercambió una mirada -cargada de preocupación-, con Janine.

Luego, hizo otra llamada.

Esta vez, una más urgentisima aún.


"Necesito el helicóptero bajo el nombre de Mazur", casi ladró Sergei al teléfono, "estamos en Le Moyne", escuchó un momento y asintió. "Ok. Somos 3 pasajeros. Rápido... ¿cómo qué por qué? que Miss Mazur tiene casi 9 meses de embarazo, y no se siente bien, por eso debe ser rápido", bufó.

Condujo casi como perseguidos por demonios al helipuerto más cercano -al auto era rentado-, y allí embarcaron rápidamente.

Janine y Sergei mantenían la boca cerrada y la mantuvieron así hasta que aterrizaron... en otro lugar. ¡No en el Penthouse de NY!.

Esta vez, era algo menos... llamativo.

Y en otro lugar, claramente.

E hicieron descender a Rose del helicóptero, y bajar un tramo de escaleras, hasta llegar a un ascensor privado -invisible a la vista de los profanos, o sea, de otros habitantes del edificio-, que sólo se detenía en un piso, que era casi un sótano.


Janine suspiró.

Deberían comprar lo básico en línea -y lo odiaba-, y encargar comida.

Y lo que más le ocupaba... era la cercanía del parto de Rose.

Si era necesario... ella sería la partera.

Había que mantenerla a salvo de la Reina.


"¿Mamá? ¿Qué es este lugar?, no es que no sea lindo, pero...".

"Digamos que es el búnker de Ibrahim", y señaló una puerta de metal, que sí parecía la entrada a un búnker.

Tétrico, Janine. Realmente.

"No está a su nombre y nadie sabe que este edificio es de él... Tiene un gran sistema de seguridad y una triple línea mágica. Nadie sale y nadie entra de este... recinto, a menos que sean Rapunzel -obvio, el acceso por el techo-, o los ratoncitos ciegos... Aquí estarás a salvo. Al menos por un tiempo".

"A salvo de... ¿qué?". Y temió lo peor.

¿Supieron de su embarazo?.

¿La perseguían para hacerla abortar o peor, robarle a sus hijas, para hacer experimentos?.

"Hubo un atentado en la Corte, Rose... Intentaron asesinar a la Reina... y usaron tu estaca... Croft está dando vuelta al mundo para... entrevistarte".

"Yo renuncié en su cara , ¿con qué moral me acusan esos ineptos?".

Se sentó, frustrada, en dónde pudo.

"Tatiana jura que fuiste tú, Rose".

"Ah. Claro. Veamos, yo me despedí de ella. Corrí al aeropuerto, llegamos a nuestro penthouse. Fuimos de compras. Fuimos a los campus. Llegamos acá... ¿A qué hora me fui y volví de Pensilvania?, no capto".

Igualmente, abrió su enorme bolso de mano, revolvió todo y...

"¡Voilá, mi estaca!, ¿con cuál dijiste que la intenté hacer anticucho?".

Y le mostró el palito plateado.

"¿Cómo... se melló? se supone que son... casi... indestructibles ¡y aún tiene sangre!".

Janine intentó limpiarla, pero la sangre parecía un tatuaje.

"Es la que me dieron en St. Vlad. Es la que usó Vasilissa para traerlo de vuelta... por eso se melló y esa... sangre nunca se borrará". Susurró, suspirando. "En la Corte... dejé la que él me envió desde Rusia, con la que maté a Galina, del Coven de Rusia, y fue con la que casi logré matarlo en el puente. Pero él cayó con ella y yo creí... que él había muerto".

Finalizó y las lágrimas descendieron por su rostro.

Janine revisó la estaca con ojos de experta.

Por todas partes.

La olió (olía a nada. Tal vez a algo metálico).

Puso su lengua en ella (tenía un sabor como a lata, nada más).

Miró las huellas dactilares, buscó pelos y -finalmente-, miró las marcas.

Las marcas que señalaban que -en esta rotación de su uso-, estaba asignada a la guardiana -ahora retirada-, Rose Hathaway... RH-SV-USA xxx.

Rose Mary Hathaway, St Vladimir, USA y su número de Seguro Social.


"Avisaré a tu padre, para que hagan una mejor revisión a la estaca. Ésta tiene tus marcas identificatorias. La otra debe ser rusa, ¿cierto?, obvio, tendrá tu adn, pero... ¿y tu sangre, también?".

"Y mucha. Pero créeme, ni una gota de la sangre de la Reina, al menos no por mi mano".

"Siempre hay formas, Rose. No soy BM7 por nada. Y Croft tampoco...".

"Es títere de esa bruja".

"El, tal vez. Pero no todos los BM7 que participarán en la investigación... lástima de Arthur. No aceptaba estupideces y Galina..."

"La estaqué en Rusia. Era la líder del coven, mamá".

"Claro. Pero en vida... era una excelente CSI".

"Los... BM7 ¿se especializan mucho?".

"Sí. Porque debemos ser capaces de sacar las investigaciones de las garras alquimistas. Y para eso se requieren años... y muchísima inteligencia".

"¿Y Él?, ¿qué era, entonces?".

"Ya deberías saberlo, ¿cierto?. Después de todo...".

"Me encontró y no una, sino... varias veces", susurró Rose, "¡mamá, Dimitri es rastreador! ¿estamos a salvo acá?".

Y miró por todas partes, intentando encontrarle fallas.

"Sí. Por ahora. Hay muchísimos otros lugares para nosotras. Éste ya estaba listo. Los otros están siendo preparados, y eso me molesta... porque todo lo otro que compramos, quedó en el penthouse, y a la vista... será un dolor de cabeza recuperarlas ¡sobre todo lo de los bebés!... pero siempre puedes estar embarazada de pocas semanas... o yo".

"¡Mamá!".

"Si es necesario, yo los registro como míos y de tu padre. Cuando todo pase, corregiremos los documentos. En este momento, ni esa bruja, ¡ni menos tu ex-amante!, deben saber de ellos".

"Y ninguno", murmuró Rose, "yo no conozco a ningún moroi al que valga la pena cargarle una falsa paternidad... Adrián, por nada de este mundo y de ningún otro. ¿Cristián? pobre, no lo merece".

"Ya lo solucionaremos, Rose. Hablaré con Sergei. Si logramos recuperar las cosas de las niñas, al menos, estaremos más a salvo. Si sólo encuentran tu ropa y la mía, ok.".

Y justo, sonó su teléfono y lo tomó automáticamente.

"¡Janine, qué está pasando!, mi hermana está llamándome a la Corte, ¡como si hubiera estallado una bomba nuclear!", berreó Lord Tony en el teléfono.

Tan fuerte que Rose y Sergei lo oían.

"¡Voy volando hacia NY apenas consiga... vuelo. Eso. ¡Quédate allí si estás allí. Sino... ¡ve volando para allá!. Nos vemos en unos días!".

Y colgó.

Rose y Sergei se miraron, al terminar la llamada.

"El helicóptero, Sergei", lo urgió Rose, "¡debemos vaciar el penthouse antes de que ese moroi llegue, y dejar a mamá allá o vendrán a buscarla -y a mí-, hasta acá".

"Allá vamos de nuevo", masculló Sergei, "¡y me carga volar!".


Salieron de inmediato para el penthouse.

El helicóptero quedaría estacionado en el techo -¡sí!-, y los 3 se descolgaron por una trampilla.

¡Wow!, una misión... imposible, ¿pero en versión dhampir? .

Porque nadie debía verlos entrar o salir.

Sólo Janine debería volver a entrar por la muerta, simulando que ahora estaba sola.

Y mencionando al pasar, que su hija se había ido por unos días.


Janine y Rose corrieron por el penthouse, recogiendo todos los paquetes -suerte que no habían desempacado casi nada-, y armándolos lo más rápido posible, para luego pasándolos a Sergei, que los cargaba en una cesta... directo al helicóptero.

Janine también les pasó mucha comida, pues estaría sola, hasta que llegara Tony.

Y luego dejó todo como siempre lo manejaba al estar sola.

Borraron cualquier huella extraña, y los videos en donde aparecía Rose, y al final, la subió a la cesta con Sergei.

Ella debía bajar por otro lado, y volver a entrar.

A esperar la llegada de su cargo.

Como si nada hubiera pasado.


Luego Ibrahim debería enviar a sus agentes a modificar memorias, ya que vieron entrar a Rose -y salir y entrar-, pero deberían recordar que ya. No. Estaba. Allí.

Por seguridad, al entrar y salir, usaba el anillo, así que nadie había visto la pelota de playa que llevaba puesta.


Janine no tenía por qué ocultar la filiación de su hija.

Además... Esa era SU casa. Y Tony sólo lo alquilaba.

Eran, sí, convenientes compañeros de departamento.

Nunca cohabitantes.