Se que no tengo perdon por la tardanza, pero juro que la pandemia remecio todo en mi vida, hasta mi pobre pc falleció, me costo asumir que tendría que editar todo de nuevo xD, casi morí con el pc jajajaja, en fin, lamento mil volver a desaparecerme, y para colmo ahora estot editando en el cel, así que me tardo el triple, pero al menos avanzó, como mi hijo no me deja prender el pc x.x, hasta estoy actualizando desde el cel, pensé que no se podía, pero lo logre :""")
Advertencia: Este capítulo puede teber escenas no aptas para lectores sensibles, la verdad es que no recuerdo si las tiene o no xD pero por las dudas dejo la advertencia.
Sin más los dejo con historia...
UN HEREDERO PARA HYRULE
En el capítulo anterior...
— Es usted toda una belleza —agregó el alcalde extendiendo su mano para que la joven pudiera sostenerse de ella y de esa manera ayudar a bajarla del carro.
Link despabilo al instante e inmediatamente se puso delante de la princesa, tomando la mano de la chica con la suya, consiguiendo de forma muda que ella rechazara la oferta del alcalde.
La joven lo miró extrañada, aquella repentina actitud en él la descoloco un
poco.
— Zeil… ¿qué pasa? —Alzó las cejas tratando de mandarle un mensaje al chico.
— Yo te ayudaré a bajar —insistió con una sonrisa amable.
Terry sólo esbozo una alegre mueca, divertido ante la escenita, por suerte con esos atuendos y esos maquillajes nadie podría reconocerlos.
— Es un hermano muy sobreprotector —agregó el alcalde sacando una conclusión errada de la situación—. Me agradas chico, se nota lo mucho que la quieres.
— No ella…
Zelda le pego un pisotón disimulado para se callará y con una sonrisa boba agregó.
— Si… mi "hermano" siempre se comporta así —agregó soltando una risilla nerviosa—. Aún piensa que soy una niña.
Link abrió sus ojos como plato.
¿Por qué demonios tenían que seguirle el juego a ese hombre?
¡¿Ella era su esposa?!
De pronto se vio inmerso en ese nuevo enorme problema, ahora que el líder de
la aldea pensaba que eran hermanos…
Sin pensarlo agarró el cráneo sobre su cabeza y lo apartó, quizás esa cosa no lo estaba dejando pensar con claridad.
Ilia observó atentamente al chico, en especial cuando "Zeil", quitó esa cosa de su cabeza y dejo a la vista su cabello claro, que se agitó ligeramente con ese suave meneo que realizó con su cabeza. Sus ojos de un azul profundo cautivaron inmediatamente su atención y aquella amable sonrisa que luego les dedicó al grupo termino por derretirla.
— Lo siento —Se disculpó rascándose la cabeza como acostumbraba a hacerlo—. Mis modales dejan mucho que desear, es un gusto señor alcalde,
señorita —Se inclinó ligeramente y arqueó sus labios en una sonrisita nerviosa pero sincera.
"Es él" pensó la muchacha ordoniana al sentir como su corazón se aceleraba y sus manos comenzaban a sudar de los nervios.
Ilia se había "flechado" a primera vista del misterioso "Zeil", el joven bárbaro que venía de una tierra lejana a visitar esta humilde aldea junto a su "hermana".
.-.-.-. Capítulo 19: Planes fallidos .-.-.-.
Como era la tradición del pueblo y en vista de que no era acostumbrado recibir tan exóticas visitas extranjeras, el alcalde Bono se había tomado la molestia de invitar a los hermanitos a un almuerzo de bienvenida. Un almuerzo al que Link y Zelda no pudieron rechazar por el simple hecho de que no querían levantar sospechas, ni mucho menos sonar descorteses frente a tan desinterezada invitación. O eso fue lo que creyeron, porque en realidad la hija del alcalde había insistido a su padre para que los recién llegados pudieran pasar más tiempo con ellos.
La pintoresca casita del alcalde fue una agradable vista para Zelda, quien acostumbrada a lujosas cenas y larguisimas mesas, le pareció de lo mas simpático y agradable sentarse en un lugar con un aire tan hoguareño y sencillo, una mesa redonda de madera en bruto era adornada por un bonito florero atiborrado de flores de muchos colores, las sillas también rústicas y sencillas eran increíblemente cómodas y firmes.
Todo hubiera funcionado de maravilla de no ser por la sospechosa actitud de la joven hija del alcalde, quien se había apoderado del brazo de "su" esposo camino a la estancia e inclusive se había tomado la molestia de decidir los puestos para cada uno en el almuerzo.
Ilia se había sentado junto a "Zeil", y disimuladamente se acercó al joven parpadeando notoriamente mientras sonreía de forma exagerada, tratando de hacerse notar.
¿Qué era lo que estaba buscando con "su" chico?
Link evidentemente notó como la muchacha ordoniana parecía mirarlo de forma "extraña" y algo nervioso sonrió rascándose la cabeza, para luego mirar de reojo a Zelda, quien estaba al frente de él observándolo con un dejo de ¿fastidio?, pero cuando sus miradas se cruzaron ella desvió su vista evitando el contacto visual.
¿Estara enojada? fue lo primero que se preguntó el chico al sentir esa clara indiferencia con la que la princesa lo trataba.
Ilia agarró su silla y dando un brinquito
se acercó otro poco más al chico, quien con algo de disimulo la volvió a mirar extrañado y trató de apegar su trasero al lado contrario del asiento para tratar de alejarse de la extraña chica lo que más pudiera. En realidad se sentía algo incómodo con ella persiguiendolo por todas partes, hasta este momento no había tenido NINGÚN minuto a solas con Zelda, y no entendía que diantres había dicho o hecho que había despertado la ira en la muchacha, pero si tenía claro que estaba molesta con él, por alguna misteriosa razón.
Ilia volvió a hacer su siguiente jugada y en el momento en que en la mesa estaban dispuestos los platos, agarró uno de los bocadillos y se volvió a acercar al "barbaro" con una coqueta sonrisa.
— Sírvase de esto... es exquisito — insistió acercando el cubierto con el bocadillo a la boca del chico.
El joven, incómodo, trató de buscar alguna salvación, pero Zelda seguía aparentemente ignorandolo o eso creía, porque cuando ya no vio mas opción que abrir la boca sintió al segundo siguiente un fuerte puntapie por debajo de la mesa.
— Auch —se quejo dando un brinquito, botando casualmente el tenedor que la muchacha le había acercado a la cara— ¡Cielos, mil disculpas! Creo que me pico un mosquito —se disculpó rápidamente haciendo unos ridículos y exagerados movimientos con las manos— donde vivimos hay pocos insectos —mintió tratando de zafarse de aquella incómoda situación.
Evidentemente el alcalde lo fulmino con la mirada en el mismo segundo que el tenedor salio volando. Zelda cubrio su disimulada sonrisita con el dorso de su mano, satisfecha de haber quebrantado aquel "molesto" momentillo romántico entre Link y su nueva admiradora.
— ¿Les puedo ofrecer algo de té? — pregunto Ilia acercándose ahora con una teterita y sonriendo cordialmente a sus invitados, en especial a uno de ellos.
— Gracias por su amabilidad —Zelda le sonrió de vuelta— ¿Me disculpan un momento? —se levantó de la mesa.
Estaba asqueda de ver como la muchachita hija del alcalde se le colgaba a Link del brazo y ahora trataba de arrimarse a él y por si fuera poco el idiota de Link no hacía NADA de nada para sacarsela de encima.
— ¿Se siente indispuesta señorita? —Preguntó el alcalde haciéndose el galán.
— Estoy bien, volveré enseguida.
Entendía perfectamente que ella había inventado la mentira de que ambos eran hermanos, comprendía a la perfección de que no podía demostrar celos evidentes en público... pero fuera como fuera Link era SU marido, y simplemente no soportaba la idea de verlo con esa muchachita. No sabía que diablos era lo que la hija del alcalde pretendía, pero si sabía que necesitaba algo de aire si no quería terminar lanzándole uno de sus pastelitos directo en su "inocente" carita.
Zelda no abandonó la casa, sólo se encamino al pasillo mas cercando en busca del baño, o al menos eso pretendía.
El chico se paro de un brinco, alejando de bruces a Ilia de su lado.
— Iré a ver como esta mi hermana — agregó sin demora— me preocupa que el clima la este afectando —mintió nuevamente para salir del lugar cuanto antes.
De ninguna manera se quedaría allí sólo con esa niña tan pegote y hostigosa.
La alcanzó mucho antes de que ella pudiera siquiera acercarse a la puerta del baño.
— Zelda, espera —la detuvo sujetando su muñeca.
— ¿Qué haces aquí? —soltó en un tono mordas y frío— pensé que estarias ocupado con tu nueva "admiradora".
La sorpresa no tardo en reflejarse en el rostro del muchacho, quien durante un breve segundo no pudo comprender porque ella lo trataba de esa manera, pero entonces...
— ¿Estas celosa? —sonrió.
— ¡¿Qué?! —Ella se volteó para desafiarlo con la mirada.
— Lo sabía... estas celosa —volvió a sonreír triunfante al notar como el rojo se apoderaba de las mejillas de su esposa.
— ¡Claro que no estoy celosa!
— Si lo estás —sujeto su otra muñeca y de un repentino movimiento la acorralo contra la pared— eres cruel —agregó luego acercándose más a la muchacha, escondiendo su rostro entre el hombro de ella.
— ¡Link, ¿Qué haces? Podrían vernos aquí! —trató inútilmente de zafarse de las garras del chico, pero sus vanos intentos no fueron suficientes, en especial porque una parte MUY grande de ella no quería que él se alejara. Sólo la respiración cálida del joven sobre su cuello la hacia estremecer.
— Tú iniciaste esta boba mentira —siguió su discurso mientras aspiraba la dulce fragancia de su piel, la tenía tan cerca que estaba seguro que no podría seguir conteniendose— no quiero actuar como tu hermano, no soportó ver como el alcalde se hace el lindo contigo, no quiero que esa chica rarita se me siga colgando... yo... no soporto tener que fingir esto Zel... no puedo... no se cuanto más podré contenerme.
La joven tembló ligeramente al escucharlo, la húmeda boca del hyliano rozaba su piel en un contacto tímido, pero ansioso. Él, por su parte, sonrió satisfecho al percibir como ella se estremecía bajo su cuerpo, cada vez mas caliente, se estaba sofocando, en verdad se le estaba subiendo la sangre a la cabeza.
— Link... basta... —le suplicó, pero sus labios decían una cosa y su cuerpo hacia otra, porque en el mismo instante en que el joven soltó sus muñecas, sus manos buscaron ansiosas el torso de su esposo, subiendo y bajando una y otra vez en un contacto tembloroso.
El joven sonrió justo antes de comenzar a besar el cuello de su amada con ferviente deseo, ya no podía seguir esperando.
Busco ansioso los labios de ella, sujeto el rostro de la princesa entre sus manos y profundizó aquel contacto que venía dispuesto a arriesgar toda la mentira y los engaños. La chica subió sus manos hasta la nuca de él, y enrredo sus dedos en los cabellos del joven, ahogando un suspiro placentero y prolongado.
— Joven Zeil... señorita Linkle.
Se escuchó desde el inicio del pasillo, justo a la vueltecita de donde ellos se encontraban. Era la voz de Ilia, que aparentemente no había podido contener su impaciencia, por lo que se había levantado a buscar a los chicos.
— ¡Por todas la Diosas! —Exclamó la princesa separándose bruscamente de su marido. Si los veían en tan comprometedora escena quizás pensarían que eran unos hermanos degenarados.
Cuando Ilia los alcanzó, Linkle estaba mirando hacia la pared y Zeil se cubría rostro con una de sus manos, dándolela espalda a la recién llegada.
Ambos necesitaban un poco de aire.
— ¿Esta todo bien?
— Todo perfectamente —mintió Link sin levantar la mirada, tenía los labios ligeramente enrojecidos, y sus mejillas estaban altamente encendidas, su corazón latia con fuerza y aún podía sentir en sus dedos el estremecer de la piel de la muchacha. Mordió instintivamente su labio inferior y soltó un largo suspiro, un poco ronco— ¿nos daría un segundo, enseguida la alcanzamos?
— ¿Y es necesario que espere a su hermana?
— Absolutamente necesario, somos como uña y mugre, nunca nos separamos —Insistió Link pasando un brazo por el hombro de su "hermana" aún sin voltearse.
Zelda sonrió divertida ante el comentario del chico, pero también una parte de ella se sentía reconfortada de que Link a pesar de todo buscara una excusa para quedarse a su lado y no volver con la hija del alcalde de inmediato.
— Los espero en la mesa —declaró la muchacha un tanto molesta. Ahora sabía que tenía que buscar una forma de separar a esos "hermanitos" si quería tener un segundo a solas con su pretendiente.
— ¿Zel? —La llamó inclinando su rostro para buscar el de la chica en un acto juguetón, justo después de que Ilia desapareció por el pasillo.
— ¿Uña y mugre? ¿En serio? —Agregó de pronto soltando una risita divertida— Tú vas a ser mugre entonces, porque yo ni loca.
Link rio de buena gana al escuchar el comentario de la princesa.
— Por mi no hay problema, "hermanita" —dijo entre risas, jalando a la muchacha para que quedara justo a su lado— ¿vamos? Mientras mas pronto termine este almuerzo, más pronto podremos estar solos —agregó tomando la mano de la chica para encaminarse al comedor.
En el comedor ahora sólo los esperaba Ilia, quien los observo con extrañeza al verlos llegar tomados de la mano. En verdad le parecía que Zeil era demasiado sobreprotector con su hermana, tanto que se estaba perdiendo todo su enorme potencial. A su parecer, un chico tan apuesto como él, podría estar coqueteando con cualquier dama en vez de estar cuidando a su "hermanita".
— Mi padre tuvo que ir a realizar unas diligencias —explicó la joven antes de que cualquier de los muchachos se adelantara a preguntar. — Siéntense, podemos seguir platicando.
— En realidad, creo que nos gustaría ir a recorrer el pueblo —le dijo Link tratando de escapar de ese lugar.
— Puedo acompañarlos, les podría mostrar todo el lugar.
— Es muy amable señorita —Zelda tampoco quería que la chica se les pegara— pero creo que podemos ir por nuestra cuenta, muchas gracias.
Ilia fulmino a Zelda con la mirada, ¿acaso la hermanita no quería que ella se acercara a Zeil?
— No queremos molestar —insistió Link.
— Ohh, no es molestia —Ilia se levantó, tendría que buscar otra excusa para pasar un tiempo a solas con Zeil— pero, si no desean que los acompañe, déjenme al menos ofrecerles una tasa de té, lo preparé yo misma.
Los chicos se miraron y sin decir palabra alguna se acercaron a la mesa para sentarse a regañadientes, creyeron que si rechazaban el té de la Ordoniana ella se molestaría.
Desde que el alcalde había desaparecido el ambiente se había tornado extrañamente pesado, y a pesar de que Ilia desapareció un segundo para ir por el té, Link y Zelda no dijeron palabra alguna.
La chica volvió con una amplia sonrisa en el rostro, curiosamente venía con las tazas ya servidas en una bandejita de madera.
— Esta es para la señorita —informó dejando la taza con el brebaje delande de Zelda— y esta otra es para su apuesto hermano —sonrió con un ligero dejo de picardia y satisfacción al ver como los puños de la "hermanita se cerraban con excesiva fuerza sobre la mesa, era evidente que a ella le molestaba que se acercara a su Zeil, pero no iba a permitir que una hermanita celosa la separaran de un futuro romance, la cuñadita tendría aceptarla tarde o temprano.
— Tiene un aroma curioso este té —comentó Zelda dedicándole una mirada extrañada a la joven Ordoniana, no sabía porque, pero tenía un muy mal presentimiento.
— Bebalo con confianza, es una exquisites de estas tierras, le aseguro que no se arrepentira —la sonrisa que le dedicó parecía denotar un placer extraño— para Zeil también prepare algo muy especial —ahora se volteó para sonreirle muy intensamente al chico.
— Voy a comer algo de pastel mientras se enfría, no soy bueno para beber cosas calientes —agregó viendo la extraña expresión que ponía la chica, pareciera como si maldiciera por dentro.
Zelda, volvió a olfatear el té y aún con desconfianza lo acercó a sus labios dispuesta a probarlo. Link sin darse cuenta se quedo observando cada movimiento de la princesa, a pesar del atuendo que traía encima, seguía siendo una chica sofisticada, cada movimiento en ella delataba la "escuela" que había tenido en el palacio.
— ¿ Qué le pareció? —Ilia se veía algo ansiosa— Quizás después del almuerzo se sienta algo cansada, con gusto le prestaría mi habitación para que descanse.
— No... estoy bien —respondió Zelda algo mareada, no sabía que le estaba pasando pero en verdad no se sentía nada de bien, volvió a mirar a Ilia y observó esa rara sonrisa en su rostro, luego le dió otra mirada a su té y un escalofrío recorrió su espalda— ¿Qué tenía este té? —interrogó a la chica sintiendo su cuerpo pesado, sus movimientos se hicieron torpes e imprecisos.
— ¿Estás bien? —Link ya se había levantado, había notado el extraño cambio de semblante de su esposa y como su cuerpo parecía reaccionarle de forma extraña— ¿Qué le puso a la taza? —el joven desafío con la mirada a la jovencita que para ese entonces aún se hacía la desentendida.
— Quizás su hermana se sienta algo indispuesta, deberíamos recostarla... —el joven no había bebido su té, así que la mitad del plan se le había ido por la borda, pero si la "hermanita" se dormía, ellos igualmente podrían tener una tarde romántica y a solas.— Podríamos dejarla descansar y mientras dar una vuelta nosotros por el pueblo.
— Estoy mareada —murmuró Zelda para ese entonces estaba viendo todo borroso, pero aún tenía clavada en la mente la sonrisa burlesca de Ilia, ahora estaba segura que había caído en una boba trampa.
Se tambaleó un poco tratando de incorporarse, pero con torpeza dejo caer la taza con el resto del líquido, en verdad estaba demasiado mareada.
Ilia sujetó el brazo de Zeil sospechando que quería acercarse a su hermana, pero lo que nunca esperó es que el joven la apartara bruscamente sin siquiera mirarla y se acercara corriendo a su "hermanita" para sujetarla entre sus brazos justo antes de que ella cayera.
— ¿Estás bien? —Estaba demasiado preocupado como para prestarle atención a la cara de rabia que tenía Ilia en ese momento
— Lo siento mucho —se disculpó aferrandose al joven para no caerse— me siento... cansada —murmuró muy bajito recargando su rostro en el hombro de Link, respirando pausadamente. Sus párpados le pesaban y su cuerpo ya no le estaba respondiendo.
Y un instante después se dejo vencer por el sueño, cayendo profundamente dormida en los brazos de su esposo, quien la sujetaba con cuidado, mientras acariciaba tiernamente su apacible rostro.
— Sólo esta durmiendo —le aseguro Ilia encogiendose de hombros— dejemosla descancar aquí y vamos a dar una vuelta nosotros— insistió comenzando a acercarse.
— Claro que no —respondió fuerte y claro, acomodando a la muchacha entre sus brazos para cargarla fuera del lugar— ya ha hecho suficiente, esperaré el tiempo que sea necesario para que despierte, pero no pienso separarme de ella —afirmó muy serio encaminandose a la entrada de la casa, no podía creer que por su descuido la princesa hubiera visto afectada por un extraño brebaje— gracias por su amabilidad señorita —se despidió después con una breve sonrisa justo antes de desaparecer de la casa con Zelda entre sus brazos.
Ilia se quedó pasmada observando como Zeil desaparecía con su hermana entre sus brazos, en verdad no podía creerlo, no podía entender como era posible que la hubiera rechazado tan tajantemente. Además, la chica estaba sólo durmiendo, no era razón para ponerse a la defensiva, ¿porqué molestarse así para cuidar a su hermana? Entendía que fueran cercanos, que él la quisiera mucho, pero... a su parecer... no la trataba como su hermana, la miraba con ojos de enamorado y no podía entender la razón. Pero tampoco podía quedarse de brazos cruzados, ahora mas que nunca quería descubrir que era lo que estaba detrás de todo esto, esos hermanitos guardaban un secreto, estaba segura de eso.
En algún lugar apartado de este reino, en un bosque desconocido había un enorme castillo. Sus únicas habitantes eran dos hechiceras poderosas, guardianas del tiempo, conocedoras de todo y todas las almas que habitaban estas bastas tierras. En uno de los cuartos oscuros del palacio, rodeado de miles de pantallas luminosas, las mismas que mostraban diversas imágenes de Hyrule, se encontraba alguien observando aquellas imágenes, una en especial, era aquella donde se encontraba una pareja, sentada al borde de una pequeña laguna, él acurrucaba a la muchacha entre sus brazos con cuidado, acariciaba suavemente sus cabellos y parecía sonreír mientras admiraba el rostro durmiente de su dama.
— Deja de espiarlos —agregó molesta una de las chicas acercándose a su hermana.
— No puedo... me enferma ver como el héroe legendario siendo tan perfecto y hermoso, este engatuzado por esa princesita —soltó mordazmente apoyando sus pechos prominentes sobre una de las pantallas que tenía enfrente— yo podría quererlo mejor... un héroe merece una mujer de verdad, no una princesita de segunda.
— Cya, sabes muy bien que no podemos interferir en la vida del héroe y la princesa —se sentó al lado de su hermana acomodando un mechón de cabello celeste tras su oreja— eres conocedora que por décadas Link y Zelda han estado destinados a estar juntos, no es sólo cosa del destino, es como si sus almas se reconocieran a pesar del tiempo, no puedes hacer nada contra eso... hay cosas que no podemos cambiar
— Estuvo a punto de cambiar —conjeturo molesta Cya— si esa chiquilla, Ilia... hubiera logrado que Link se tomara esa taza de té, seguro Link no hubiera corrido a auxiliar a Zelda, se hubiera quedado embobado con la chica ordoniana, y si la princesa se hubiera enterado de su traición, seguro lo hubiera dejado.
— Pero nada de eso ocurrio.
— ¿Y que pasaría si Link no fuera el encantador héroe que es?
— ¿De qué diablos estas hablando?
— Es cierto que no podemos interferir, pero... ¿y qué pasa si la jovencita Ilia nos pidiera un deseo? ¿No podemos hacer uso de nuestro poder?
— Bueno, sería un deseo de un externo... pero —lo medito otro segundo— no estaras pensando... —se quedó en silencio buscando a la mujer a su lado, pero ella ya no se encontraba en su lugar— ¿Cya?
Ilia volvió a retomar un nuevo plan para acercarse al muchacho, esta vez estaba segura que no podía ser rechazada. Había estado observando a la distancia a la joven pareja y había notado que Zeil era amable con todos en el pueblo, quizás ella había tomado un mal enfoque para acercarse a él.
— Joven Zeil —lo llamó parándose delante de los chicos, ocultando sus manos entrelazadas detrás de su espalda en un acto algo tímido— siento mucho lo ocurrido en el almuerzo —se disculpo sinceramente, esperando que con eso se rompiera la tensa atmósfera entre ambos.
— Entonces, ¿es verdad que le puso algo al té?
Y de nuevo con la estúpida preguntita del té, ¿acaso no había algo más importante en el almuerzo pasado? pero a pesar de su molestia, respiro profundo y sonrió amablemente a los hermanitos.
Link no era de aquellas personas rencorosas, es verdad que se había molestado demasiado al saber que Ilia había intentado hacerle algo a su esposa, pero si ella se estaba disculpando, no podía ignorarla.
Y quizás debería haberlo hecho.
— En verdad lo lamento —esta vez se iba a sincerar con el chico, sentía que esa era la forma mas efectiva de llegar a su corazón— la verdad nunca tuve intenciones de lastimar a su hermana, ella despertará sin problema alguno en un par de horas, se lo aseguro.
— No es a mi a quien tiene que pedir disculpas —le dijo a Ilia, acercando inconcientemete el cuerpo de Zelda al suyo.
— Tiene razón —volvió a decir en un tono sumiso, hincandose frente a los muchachos— entiendo perfectamente que se preocupe por su hermana, ella es parte de su familia, pero también pienso que debería pensar más en usted, en su futuro... en conocer a alguna señorita... este... —comenzaba a ponerse nerviosa, pero aún a pesar de eso continuó— yo... considero que es un joven muy bien parecido... en verdad, en verdad me gustaría conocerlo mejor, quizás podríamos...
— Siento interrumpirla —Definitivamente tenía que parar esto aquí y ahora, en verdad agradecía que en ese momento Zelda estuviera durmiendo— Agradezco su hospitalidad y sus lindas palabras, pero no puedo corresponderla.
— ¿No puede? ¿O no quiere darme una oportunidad?
— No le daré falsas ilusiones —respondió tratando de buscar las palabras correctas para esto, pero definitivamente era malo tratando de expresarse.
— Pero, podríamos salir a caminar y conocernos mejor...
— No estoy interesado en conocer a nadie —le sonrió amablemente.
— ¿No le parezco atractiva?
Demonios... esa era una pregunta compleja, sabía perfectamente que dependiendo de lo que dijera podría herirla y tampoco quería lastimarla.
— Estoy enamorado de otra chica— explicó desviando la pregunta.
Ilia sintió deseos de llorar, pero no quería derramar lágrimas delante de Zeil.
— Muy bien —sonrió de mala gana al mismo tiempo que se levantaba— nos veremos mas tarde.
Y decidió desaparecer rápidamente para que el joven barbaro no notara sus ojos vidriosos. Corrió tan rápido como pudo para alejarse del lugar y de todo quien pudiera verla, se detuvo en medio de un paraje boscoso, pero de copas poco densas, las mismas que dejaban ingresar la luz del sol iluminando el sector.
— Veo pesar en su mirada...
Se sobresalto al escuchar la voz de una mujer a sus espaldas, estaba segura que no había visto a nadie por los alrrededores.
— ¿Quién es usted?
— Oh, querida... eso no tiene importancia —la mujer estaba totalmente cubierta por una gran capucha y sobre su rostro un llamativo casco que sólo dejaba ver parte de su mentón y labios de un rojo muy intenso— pero... dime —se acercó a la Ordoniana y sujeto una de sus manos entre las suyas— ¿esta sufriendo por un jovencito?
— Es un chico, lo acabo de conocer —le dijo sin saber porque hablaba de esto con una desconocida— pero él esta enamorado, no tiene ojos para mí.
— ¿Y si yo pudiera cambiar eso?
— ¿Puede hacerlo? —De pronto sintió una extraña sensación en su pecho, algo que nunca antes había experimentado.
— Sólo si usted lo desea con fuerza.
Continuará...
Siento mucho volver a cortar el capítulo, se supone que en este explicaba lo de la maldición, pero XD el siguiente sera si o si, al final lo quise cortar para dejar la continuación del lemon y la cosa de la
bruja para lo que sigue, pero seguro ya todos se estaran imaginando que es lo que va a pasar xD, el siguiente capítulo se llama "La maldición" así se llamaba este, pero lo corte porque de verdad me cuesta editar en el celular xD por el bien de mis ojos lo dividí en dos.
Me disculpo por todas las faltas, dedazos y todo lo que se puso haber pasado xD como ya no edito en word :S seguro se pasan muchos errores xP
Nos estaremos leyendo :)
Saludos!!!
