Advertencia: Spoilers de todo el juego de Little Nightmares 2, incluido el final, así que, si no lo has visto o jugado, te recomiendo leerlo bajo tu responsabilidad. Aunque si has llegado hasta este capitulo, he de suponer que ya sabes la historia.
Dolor y Miedo
¿Alguna vez te dijeron que, para saber si estás soñando, tienes que pellizcarte en el brazo o darte unas palmaditas en las mejillas? ¿Y si llegase a no dolerte, es porque estás durmiendo?
Pero esto tiene sus ventajas porque al momento de darte cuenta de que en realidad duermes y técnicamente estás dentro de un sueño al no sentir dolor, puedes comenzar a manipular tu entorno a tu antojo. Para muchas personas, era lo mejor del mundo.
O eso hasta que te das cuenta de que estas viviendo una pesadilla real, no puedes despertar, todos los golpes que recibas te dolerán, siendo tan horrible que prefieres morir en ese mismo instante.
Mono lo llegó a comprobar muchas veces antes, ser golpeado, arrojado, asfixiado, comido en algunos casos y ser traicionado millones de veces, para después despertar nuevamente en esa pesadilla frente a un televisor con estática que se apagaba lentamente dándole la bienvenida de nueva cuenta a su sufrimiento, el dolor solo amplificaba la frustración de saber que no podría salir jamás de ese infernal bucle.
Y ahora se encontraba huyendo de un hombre tan enloquecido y traumatizado como para crear a sus propios pacientes ocultos en la oscuridad de ese espantoso hospital, después de, lo que pudo suponer, fue una horrible muerte a manos del que pensaron seria su salvador, pudiendo ser apenas detenidos al ser expuestos a la luz de su linterna.
Vio a Six adelantársele entre las estanterías mientras El Doctor tiraba todo a su paso detrás de él; su mente no pudo evitar recrear lo que una y otra vez fue causa de su dolor, la imagen de una niña con impermeable amarillo correr más rápido que él y saltar justo a tiempo dentro de La Torre de Transmisión, dándose la vuelta para ofrecerle la mano que, tarde o temprano, lo soltaría sin ningún miramiento.
Jadeó al caer un frasco tan cerca suyo después de que el hombre pasado de peso tirara otro de sus estantes. Bajó los escalones ganando un poco de ventaja y se acuclilló para pasar por debajo de las camillas llenas de cadáveres, escuchando los gimoteos del médico trepando sobre sus antiguos pacientes y quebrando las patas de la cama, provocando que la tensión se le acumulara en los hombros y obligándolo a moverme más rápido.
Tenía pleno conocimiento de lo que ocurriría después, pero eso no quitaba el terror de sentirse perseguido y seguidamente ser aplastado por el regordete señor (después de todo, eso lo vivió en algunos ciclos y no quería sentirlo otra vez).
Miró a su amiga detrás del marco de la puerta, quien señalaba detrás de ella y comprendió, como otras veces, que debía acelerar el paso, meterse por el ducto abierto, correr sobre la plancha y tratar de caminar lo más rápido posible entre toda la ceniza, hasta salir por la rejilla que había en lo que la niña cerraba la puerta, Saltó a la palanca sin sacudirse, esta se deslizó tranquilamente bajo su peso, accionando el sistema que prendería fuego al horno.
Se dejó caer de pie al suelo, mirando como Six se relajaba frente a la rejilla que quedó abierta y disfrutaba del calor del fuego, ignorando sin problema (o deleitándose, nunca lo supo) de los gritos de agonía que venían desde adentro. Pasando por alto el horrible aroma de carne humana siendo cocinada y los quejidos de dolor, siguió fijando la vista en su compañera.
En muchas otras veces se había preguntado porque Six hacia eso: sentarse frente al fuego y calentarse como si nada, como si no acabaran de dejar que una persona se quemara viva. Algunas veces lo dejaba pasar, en algunas otras era curioso, pero no se atrevía a preguntar y en muy pocas… le temía a Six.
Con el miedo venían preguntas sin contestar: "¿me habría quemado de no salir?, ¿por qué no me ayudó a salir y simplemente se quedó para cerrar la puerta?, ¿acaso… yo no le importo?". Todas esas dudas se las guardaba para sí mismo en el camino, temiendo que la respuesta fuese una que no le gustaría para nada saber.
Recordó el momento en el que le quebraba los dedos a uno de los brazos de maniquí, siempre le pareció extraño que lo hiciera, siendo que ella aún no había tenido su encuentro con esas cosas cuando se movían, pero creyó que era una forma de exteriorizar su frustración y probablemente le advertía de manera inconsciente que no se metiera con ella, porque ella se encargaría de regresárselo mil veces peor.
Dejando esos pensamientos de lado, y por primera vez, la acompañó. Se sentó a su lado y observó el fuego arder frente a ellos, disfrutando del silencio al callarse El Doctor por fin, simplemente dejando que el calor le recorriera el cuerpo y alejara el frio que estuvo sintiendo desde que despertaron hace horas y entraran al hospital, donde las paredes y sus habitantes solo le helaron más la sangre.
Cerró los ojos, escuchando la suave respiración de su amiga. Comenzó a recordar cuando recién entraron al lugar, había asustado a Six sin duda alguna después de otro encuentro con una televisión en medio de una sala junto a algunos "pacientes" que estaban allí, le dolió la cabeza apenas llegaron a ese cuarto, no quería acercarse, pero el dolor iba en aumento y la única forma de aliviarlo era sintonizar el pasillo, ese maldito pasillo.
No le quedó de otra más que caminar a través de este al entrar, sintiendo como la atmosfera lo ahogaba, tal como si estuviese bajo el agua y solo empeoraba mientras más se acercaba a la puerta al final del callejón, afortunadamente, Six lo saco, pero lo notó, vio por el rabillo del ojo como ella lo miraba, con desconfianza y algo que no pudo descifrar, ¿miedo, tal vez? Incluso vio cómo se alejaba de él estando ambos aún en el suelo. No podía culparla, si eso hubiese ocurrido al revés y fuese Six quien entrase a los televisores, le habría llegado a temer, pero siendo Mono de quien se hablaba, simplemente lo dejaría pasar y seguiría con su actitud relajada alrededor de ella.
No dijeron nada al pasar los segundos, él no quería hablar sobre lo ocurrido y ella, pues, era Six y casi nunca hablaba, así que continuaron con su exploración. La tensión entre ellos desapareció al entrar al cuarto de radiografía y a la habitación contigua que tenía juguetes, comenzando a jugar con todo lo que allí había, los peluches, los juguetes de madera y hasta con la pantalla de rayos x, riendo y curioseando al ver los huesos que tenían dentro de ellos, encontrando la llave que necesitaban dentro de un oso de peluche y hasta la cabeza de un hacha dentro de un pato de madera.
Bajaron al crematorio en el ascensor, trayendo una mazorca consigo junto al peluche, a lo que su compañera lo miró con extrañeza, o eso pensó, no estaba seguro con toda la maraña de pelo en su cara y menos con la capucha amarilla. Le aseguró que le enseñaría algo y, al estar por fin abajo, lanzó la mazorca al horno, cerró la puerta de este y lo encendió, escuchándose los múltiples estallidos de algo adentro. Dejó que pasara el tiempo justo y, cuando la puerta se abrió de nuevo, entro para ver lo que había pasado con el contenido.
—¡Mira, Six! ¡Palomitas! —tomó una y se la dio después de quitarle las cenizas en cuanto asomó la cabeza, por mucho que le gustaría que no tuviese nada de eso, era lo mejor que podían comer en ese lugar.
La niña miró curiosa lo que le ofrecía y le dio una olfateada, estornudando cuando un poco de polvo le entró a la nariz. Le dio un mordisco y sonrió, pidiendo que le diera más al acabársela, lo cual, hizo felizmente.
Fue lo más relajante que tuvo antes de que el verdadero terror comenzara; manos sin cuerpos persiguiéndolo, corriendo por pasillos infestados de muñecos, defendiéndose muy apenas con su linterna hasta el punto de verse obligado a girar sobre su propio eje mientras caminaba para evitar que lo atraparan, podría jurar que parecía una bola disco girando y girando sin parar alumbrando una zona llena de esas horripilantes cosas, de pura suerte no vomitó. Se sintió extremadamente feliz al regresar con Six teniendo uno de los fusibles que necesitaban entre sus brazos, llegando al punto de abrazarla y casi soltarse en llanto al contarle por todo lo que pasó anteriormente, ella solamente se tensó, pero dejó que se aferrara a ella.
—Oye —salió de sus pensamientos al oírla, mirándola curioso.
—¿Si?
—Vamos —señaló al ascensor.
—Sí, vamos —continuaron con su camino, saliendo por fin del edificio y ser recibidos por la torrencial lluvia. Afortunadamente para Six, ella tenía su impermeable, desafortunadamente para él, solo contaba con su abrigo y su inseparable bolsa para protegerse de la lluvia.
Corrieron por la calle, deteniéndose al oír algo pesado caer fuertemente contra el suelo. Él tenía el pleno conocimiento de que fue lo que cayó, así que no se movió de su lugar, pero Six bastante curiosa, trató de enfocar la vista entre lo poco que el aguacero dejaba de ver, dando un paso atrás cuando otro golpe se escuchó.
—Son personas —viró hacia él, ladeando la cabeza—. Están cayendo personas —apuntó hacia arriba, pero continuó en la misma pose—. No sé porque, simplemente se están… tirando de allá arriba —sabia el porqué, pero no era algo de lo que ella realmente se interesaría y, por como aceptó esa excusa como si nada, estaba en lo correcto, volviendo a caminar.
Entraron a un edificio de apartamentos, subiendo las escaleras hasta llegar a un punto donde ya no podía subir. Si no recordaba mal, al cruzar la puerta frente a él, un hombre caería del techo, pero eso no evitó que se terminara asustando al entrar y que rompiera el techo de forma estrepitosa, recomponerse y correr aún agachado hasta el otro cuarto, escuchándose el choque de un cuerpo contra algo y una caída. Tomó algunas respiraciones para calmarse, mirando la lluvia que entraba por el nuevo hueco del techo, mojando todo el piso.
Atravesaron la habitación hasta encontrar al mismo hombre con la cabeza clavada en un televisor roto y echando humo, pareciendo que el tipo chocó contra este y murió al atravesar la pantalla con su cara.
Ignoró al ahora occiso y se enfocó en la idea de saltar sobre la televisión y luego a la ventana, sonriendo con gracia al ver que Six le daba una patada en el muslo al muerto, no supo descifrar si era para comprobar que de verdad ya no estaba vivo o si fue por simple gusto.
Entraron a otro departamento al subir por un tubo y dar algunos saltos, atravesando una sala intentando no llamarle la atención al hombre que miraba como un pervertido la rendija de una puerta, pasando por un baño con otra persona dentro de la bañera y una televisión (tal vez no siendo la mejor idea del mundo, pero él no era nadie para juzgar, ¿verdad?), yendo de aquí para allá para subir al ático del edificio y por fin salir nuevamente.
Sus ojos se enfocaron en La Torre de Transmisión a lo lejos, siempre le dio mala espina en cada ciclo a repetir, pero saber lo que realmente había allí adentro le daba escalofríos y más sabiendo lo que vendría en el momento en que pusiera un pie en su interior le creaba una horrible sensación en el estómago: una triste melodía, una Six deformada y monstruosa, un hacha, y la carne y ojos del ser que habitaba ahí.
—¿Mono? —relajó su mano, no se había dado cuenta de que estuvo hecha un puño hasta que los nudillos se le pusieran blancos y las uñas se le clavaran en la palma. La miró a través de los agujeros de su bolsa de papel—. No me gusta eso que se ve allá —señaló la torre—. ¿Sabes qué es?
Negó en silencio, no quería decirle, después de todo, tarde o temprano lo descubriría. Ella asintió y siguió caminando sin cuestionar algo más. Dándole un último vistazo a la torre que parecía burlarse de él con ese brillo en la parte más alta, fue detrás de la niña.
Subieron por una estructura para enredaderas hasta llegar al techo, donde ayudó a Six a cruzar la separación entre un edificio y otro por medio de un cable, un gancho y una manivela. Cuando estuvo al otro lado, le hizo señas para que saltara y se sujetara de ella, lo cual hizo.
Como veces anteriores, las imágenes de Six soltándolo llenaron su cabeza durante los pocos segundos que quedó colgado de sus manos y más teniendo en cuenta que estaba a una gran altura del piso, pero sabiendo que ella no lo soltaría, no por el momento, dejó que lo subiera hasta estar de pie a su lado, agradeciéndole.
Siguieron con su camino, subiendo por uno de los tubos al costado de la pared para llegar a una ventana, entrando a otro edificio que hacia sonidos raros. Se miraron y encogieron de hombros, ignorando tales ruidos y continuaron, aunque Mono tenía un extraño presentimiento, pero no supo identificar a que se debía. Atravesaron el cuarto hasta toparse con una puerta medio sellada con tablas, escalando por estas, cayendo a salvo al otro lado.
—¿Qué es lo que se escucha? —Six miró confundida alrededor, sin dejar de caminar.
—No lo- ¡ah! —gritó asustado al caerse una tabla, oyéndose cada vez más fuerte los crujidos que hacia el edificio, alarmándose al sentir un pequeño temblor bajo sus pies—. S-Six, creo que debemos irnos… y rápido.
Trotaron hacia una puerta cerrada, empujándola mientras los ruidos seguían aumentando. Cuando pudieron abrirla, rodaron por otra puerta caída que estaba encima de escombros, levantándose justo a tiempo para escuchar como el cuarto anterior parecía derrumbarse y el temblor se hacía más fuerte.
Tomó su mano en un sobresalto.
—¡Corre! —no estaba seguro si su grito se escuchó por encima del derrumbe, pero Six comenzó a correr, jalándolo de paso al ser más rápida.
El techo y suelo colapsaron detrás de ellos, siguiéndolos en su carrera de ponerse a salvo. Fue un pequeño tramo, pero les resultó eterno, trayéndole a Mono otra desagradable memoria de lo que se vendría más adelante dentro de La Torre, soltando sin previo aviso la mano de la niña, quien lo miró confundida, apenas deteniéndose al ver el piso de madera caer y crear un hoyo justo frente a ellos.
Six, aterrorizada y sin entender que ocurría, se detuvo a unos pasos del agujero y se agachó protegiéndose la cabeza con las manos. Mono, en cambio, siguió adelante, viendo ante él paredes rosas y carnosas, un puente roto y una niña de pelo corto esperándolo al otro lado con la mano extendida hacia él; estiró la suya, dando un salto de fe para que lo tomara en el aire como otras tantas veces y lo subiera para quedar a su lado, pero todo lo que recibió fue la oscuridad tragándoselo. Lo único que pudo hacer fue dar un grito de miedo, ira y tristeza, un grito desgarrador fue lo único que salió de su garganta.
—¡Six!
0o0o0
Se movió un poco y sintió que el cuerpo le dolía, como si hubiese sido golpeado por uno de los troncos trampa del Cazador. Abrió los ojos y sobre él alcanzo a notar un agujero en el techo cubierto de piedras.
Miró hacia abajo para asegurarse de que estaba completo, viendo una pequeña tabla encima suyo, la cual quitó al sentarse y levantarse con lentitud, quejándose por las punzadas de dolor que le recorrían el cuerpo.
¿Qué había pasado?
Intentó recordar, Six y él atravesando una ventana, escuchando ruidos raros en el interior. Six y él empujando una puerta mientras los ruidos se intensificaban, luego vueltas y ellos dos corriendo como si sus vidas dependieran de ello (lo cual, técnicamente, fue así). Six esperándolo al otro lado del puente con la salida de estática detrás de ella, con su mano extendida hacia él y luego, oscuridad absoluta.
Volvió su vista hacia arriba, dándose cuenta de que esa Six fue solo su imaginación, todavía no estaban en La Torre, no habría un porqué de que ella estuviese allí, no aún. En cambio, su mano se sintió fría momentos antes de saltar, rememorando que, durante la carrera por sus vidas, estaba sujetando una mano más pequeña que la suya.
—"Six…" —ella no lo soltó mientras corría, fue él quien lo hizo ante la imagen que su mente torturada le mostró y comenzó a tener una inquietante sensación en la boca del estómago.
Observó hacia su izquierda ya estando acostumbrado a la oscuridad y alcanzó a apreciar un destello amarillo debajo de algo grande. La sensación aumentó, ¿miedo, quizás?
—¡Six! —corrió hacia la niña, quien estaba atrapada debajo de un sofá y unas tablas de madera que servían para que el mueble no la aplastara por completo,
Six despertó al oír su nombre, viendo que Mono corría hacia ella y procuró moverse, para darse cuenta de que no podía, estaba atrapada. Atemorizada, le extendió los brazos al niño, siendo tomados por éste y comenzó a jalar de ella.
Jaló lo más fuerte que pudo intentando no lastimarla, sintiendo como sus esfuerzos valieron la pena al sentirla moverse, pero preocupándose aún más al oír la madera crujir encima de ella.
Apoyó firmemente sus pies en el suelo y volvió a jalar, cayendo hacia atrás y quedando boca abajo, apenas viendo que Six rodaba hasta quedar delante de él, levantando la vista al instante.
—Six —levantó la cabeza al oír nuevamente su nombre, mirando fijamente a Mono, o a su bolsa en si—. ¿Estás… estás bien? —murmuró, observando con detenimiento cada rincón de su rostro visible para asegurarse de que no estuviese herida.
—Si —susurró.
Sus miradas se encontraron y no quisieron apartarse por nada del mundo, ni siquiera el constante truene de la madera sucumbiendo por el peso del sofá logró ese cometido. Se miraron por segundos eternos, o eso hasta que Six, muy lentamente, desvió la mirada en pos de levantarse, Mono siguiendo su ejemplo, sintiendo como su rostro ardía por el fuerte sonrojo que se instaló en sus mejillas.
Ya había pasado ese encuentro de miradas en los bucles anteriores, y aunque en cada uno acababa avergonzado por lo penetrante que era la mirada de Six que no se lograba divisar entre lo enredado de su copete, nunca se había sentido como esta vez. Su corazón latía con rapidez, sus manos sudaban y juraba que el rubor podía verse a través de su bolsa de papel, lo cual era imposible, y, aun así, sentía que ella podía verlo con claridad.
Llevó la mano derecha a su pecho y respiró profundo, tratando de controlar su ritmo cardiaco antes de avanzar, pero la mirada de Six sobre él no ayudaba.
—Va-vamos —le sonrió, sabiendo muy bien que no vería sus labios. La vio asentir, así que pasó a su lado para buscar una salida.
El ritmo acelerado de su corazón no se tranquilizaba mientras más avanzaba, en realidad, se volvía más rápido. Un mal presentimiento asaltó su mente y dio la vuelta, alejándose de la puerta que alcanzó a visualizar al final del pasillo, topándose de frente a la niña.
—Y-yo… eh… encontré una puerta —soltó nervioso apuntando hacia atrás. La pequeña asintió, caminando por donde él dijo y no tuvo más remedio que seguirla.
Lo presentía, no quería, pero lo sentía. Al otro lado de esa puerta, una televisión lo estaba esperando y con ella, el Hombre Delgado por fin saldría de su encierro cíclico y comenzaría uno nuevo en cuanto se llevará a Six con él, como siempre lo hacía y como siempre lo haría, eternamente.
—Oi —su llamada lo sacó de sus sombríos pensamientos, reteniendo las lágrimas, siendo lo único que podría detener en ese lugar. La vio frente a la puerta en una posición que le indicaba que lo ayudaría para darle impulso y así abrir la única barrera que los alejaba del doloroso destino que les aguardaba.
Subió un pie a sus manos y se agarró de la manija al estar a su alcance, abriendo lentamente la puerta. Six pasó antes que él, siendo la guía esta vez. Se asomó a la primera puerta, viendo lo que parecía haber sido el cuarto de un niño por los dibujos, la cama y la mesa con juguetes. La niña quiso entrar y jugar con ellos, pero algo le llamó la atención en la habitación de al lado.
Quiso detenerla, pero la jaqueca comenzó a atravesar su cabeza desde el lado derecho y solo pudo seguirla.
Six se detuvo detrás de uno de los sillones dentro de la sala de estar al ver el televisor encendido emitiendo estática únicamente, si prestaba atención, podía escuchar una tonada musical entre tanto ruido blanco. Comenzó a gruñirle tal como lo haría un animal indefenso intentando protegerse, pero él no hizo lo mismo, ni siquiera pudo esconderse, el dolor de cabeza solo iba en aumento hasta obligarlo a tomar esta entre sus manos, odiando tener puesta una bolsa de papel al oír el crujido contra sus sensibles oídos, pareciendo como si alguien estuviese triturando vidrio en sus tímpanos.
Su amiga trató de llamarlo, advertirle que no se acercara, pero el dolor crecía y crecía, y la ignoró, solo quería que parase de una buena vez.
Puso la mano en la pantalla pidiendo que se detuviera, que dejase de hacer que le martilleara la cabeza, imploraba concentrando su poder para canalizar el pasillo, y con un último quejido, se adentró en este, quedando tirado de espaldas. El dolor se había ido, pero la densa atmosfera no era un alivio.
Intentó resistir, pero no sabía cómo salir de allí y la única forma de hacer era caminar hacia adelante, así que, sin otra alternativa, corrió lo más rápido que podía, sintiendo que flotaba y al mismo tiempo que estaba anclado al suelo.
El chillido de la estática se oía cada vez más fuerte mientras se acercaba a la puerta con el ojo en alto, sintiéndose como se apagaba y a su vez estaba muy presente. Dio un salto ya con lágrimas en los ojos que nunca fueron derramadas y maldijo a ese ser, a su futuro yo, por obligarlo a hacer todo eso de nuevo, no quería y aun así ahí estaba, abriéndole paso nuevamente al pasado para cumplir una venganza sin sentido, pero a su vez, con todo el significado que se le puede dar a la palabra "traición".
Y lo vio, allí estaba, poniéndose de pie lentamente, dejando esa silla que lo acompañó por años, alimentando su ira, su dolor, desarrollando el poder suficiente para desquitarse de aquella niña con el impermeable amarillo. Las luces rosas y moradas le daban un aspecto aún más sombrío a su pálida piel que no se expuso al sol durante años. El sombrero, el traje y pose que estuvo viendo bucle, tras bucle, tras bucle, y en cada dibujo que la ciudad tenia, eran tan claramente visibles como el enojo que transmitían sus vacíos ojos.
El dolor volvió lentamente a su cabeza al tiempo que la estática aumentaba y, de pronto, estaba afuera tirado en el suelo, sin dolor y con la respiración agitada.
Six se sentó con rapidez, comprobando que el chico estuviese bien y se preocupó al verlo inmóvil a su lado. Tragó saliva pesadamente y acercó lentamente su mano, asustándose cuando Mono se puso recto de pronto.
Ella miró la tele; Mono la miró a ella; Six se alejó al ver algo en la pantalla; él miró fijamente la mancha que aparecía y desaparecía en la estática.
—O-oye —susurró temblorosa, pero con urgencia, tratando de llamarle la atención, decirle que se alejaran con rapidez de allí, pero solo un suave llamado salió de su boca mientras se ponía de cuclillas y seguía alejándose.
El de la bolsa de papel retrocedió un poco, hasta por fin ponerse de pie sin dejar de ver lo que ocurría, mordiéndose la mejilla con temor al verse unas manos posándose en la pantalla. Pretendía usar sus poderes, por lo menos para cerrar la brecha que había abierto, no obstante, el dolor volvió con mucha más intensidad que antes, dejándolo tan vulnerable que se encogió sobre sí mismo y no pudo evitar lo que ocurrió a continuación.
Six, al ver que Mono no haría nada, se dio la vuelta y huyó en el momento en que notó lo que la cosa al otro lado de la pantalla intentaba hacer. Salió lo más rápido que pudo de la habitación tropezando en el camino y corrió hasta el cuarto contiguo, sintiéndose ligera pero pesada al mismo tiempo, ni siquiera pudo explicar la sensación.
Completamente atemorizada, se escondió debajo de la mesa, cubriéndose la cabeza con los brazos y empezó a llorar. No entendía que pasaba, pero tenía mucho miedo, mucho más del que tuvo con La Maestra o El Doctor, prefería estar en ese momento en casa, no importaba que fuese en la de El Cazador, solo quería tener su caja musical y escuchar su dulce melodía al darle cuerda. Sino fuese porque acompañó a ese niño, estaría felizmente rodando la manivela de la cajita de música.
Escuchaba los pesados pasos acercarse y unos más ligeros también. Vio a Mono pasar de largo de ella y meterse debajo de la cama, sujetándose la cabeza con fuerza y revolviéndose en el piso. Su preocupación y miedo mezclados pudieron más que ella al ver al hombre larguirucho posado en el umbral de la puerta y corrió hacia Mono para protegerlo por lo indefenso que se veía, enredándosele los pies y cayendo de bruces al suelo.
El niño la miro en pánico, se repetía de nuevo, siempre lo hacía y él no podía hacer nada. El dolor lo inmovilizaba y siempre lo veía tomarla en su mano grande y desaparecer, dejando una sombra de estática de Six donde estuvo un momento antes y él, como en cada ciclo, no podía hacer nada más que verla desvanecerse.
Miró con impotencia la mano que estiraba en su dirección y la mirada de súplica en sus ojos llenos de lágrimas, los labios pequeños y secos pronunciando un "ayúdame" mientras el hombre se inclinaba para recogerla.
Esta vez fue en contra de sus acciones en anteriores bucles y estiró su propio brazo, sabía que no la alcanzaría ni podría detenerlo, pero quería intentarlo, quería lograrlo y fue en ese instante en el que el dolor se volvió insoportable. Retrajo su mano soltando un alarido de dolor con la siguiente frase:
—Perdóname… Six.
Las ultimas cosas que recuerda antes de que todo se volviera negro, es a Six mirándolo con una mezcla de sentimientos en su rostro justo cuando el Hombre Delgado se la llevó, de los cuales pudo identificar tres: dolor, traición y preocupación. El grito de miedo que ella lanzó al desaparecer resonó y solo quedó su sombra en su lugar, mirándolo fijamente como si le reclamara el no haber hecho nada por evitar lo que pasó.
N/A: Perdonen la tardanza. Aquí les dejo el tercer y penúltimo capitulo de este shorfic para desquite mío ante el doloroso final del juego (y de muchos de nosotros QwQ). Y tal como lo leen, el próximo será el ultimo donde veremos que desenlace tendrá la historia, y probablemente venga acompañado de ciertas sorpresas *guiño, guiño*
Agradecimientos:
Brandon D: Aaaww. Me alegra mucho de que te guste. A mi también me dolió ver el desenlace del juego y mas la sorpresa que fue ver a Mono convertirse en lo que nosotros temimos en las partes finales, fue un shock de "OMG no me... jodas!". Lo de Six es comprensible, es como ver de nuevo como se come al pobre nomo en el primer juego, pero esta vez hasta te lo tomas personal XD. Te invito a leer el próximo capitulo (cuando lo suba, claro XD) y veas si realmente obtienen su tan anhelado final feliz QwQ.
Camiliny08: Y aquí esta, perdona mi tardanza, no tengo excusas TTwTT.
MariaXion: Me hace feliz que te gustase la historia, me apenas con tantos halagos -/-. Aquí esta el tercer capitulo, y espera (no tan atenta, por favor) al próximo capitulo donde por fin podremos ver el final que le daré~
Mari Mari: Muchas gracias! Aquí tienes nuevo cap recién salido, perdona por la tardanza QwQ.
Lola: Muchas gracias, en el fandom en español no habían muchas historias sobre la pareja, así que... eso no iba a detenerme XD.
Pasa el nombre del fic, mija, no te contengas! En fin, en cuestiones de desarrollo, es normal que pasen cosas así, digo, vemos el juego y dependiendo de algunas situaciones buscamos como mejorarlas, un claro ejemplo es lo de la alfombra, cuando cae Six solo azota como res en el suelo y te dan ganas de ponerle algo suavecito en que caer en vez de que le dé una contusión por el golpe XD.
Y tiene sentido pensarlo con esa teoría, te dan ciertas señales que te indican el parentesco o seguimiento que tiene La Dama y Six, y los comics inconclusos solo te hacen aferrarte a esa idea.
Disculpa lo de los párrafos, a veces tiendo a emocionarme y digo "aquí se ve bien así, no veo porque separarlo" y pues... termino empalmando todo en un solo párrafo XD. Espero que esta vez no fuese tan extenso como para perderse, si es así, dímelo y veré como resolverlo XD.
Muchas gracias nuevamente por leer la historia y espero que tu me digas cual es el tuyo XD. Saluditos y besitos desde México y por favor... mis doritos no! (9QwQ)9
Mari: (tengo muchas Mari leyendo esta historia, por lo que veo XD... o serán la misma persona? O.O). Vaya comparación la tuya, pero te comprendo XD. Me creeras que estuve igual pero al no encontrar historias en español las leí en ingles y me volví adicta? OwO. Me hace feliz que te gustase la historia y me sonrojas con tanto halago O/O.
iscord323: Aquí ta, perdona la tardanza.
En fin les agradezco el apoyo que me están dando y mas si aún andan por aquí leyendo este capitulo XD. Me despido por hoy y espero que les gustase, hasta la próxima n.n
