Hola que tal? Ya vamos en el día 2 de la #eremikaspanishweek! Estoy emocionada con este día porque decidí ambientarlo en lo que creo que habría pasado si el Eremika hubiera crecido en un mundo normal. Todo bien ligerito y feliz! Cuando Eren no tiene el peso del mundo en sus hombros, pues tiene otras prioridades, entre ellas hacer feliz a Mikasa. Sin nada más que agregar, vamos allá!
No importa cuántos años pasaran, nunca dejaría de sorprenderle que a pesar de que su novio era una de las personas más impredecible y loca que conocía, siempre seguía perfectamente su lista con las reglas de convivencia.
De hecho, Mikasa podía decir con total seguridad, que aquel papel, arrugado con el tiempo, la había seguido durante todo su período universitario. Y que, justo ahora a portas de comenzar una nueva etapa junto a su novio de casi 10 años, no podía creer que tendría que sacar el bendito papel nuevamente para repasar sus simples reglas que instauraron cuando apenas comenzaban a vivir juntos.
En cada cambio, siempre comenzaba de la misma forma.
Cuando se fueron a vivir juntos en su tercer año de universidad -dado que poco sentido tenía vivir separados si siempre estaban quedándose en el lugar del otro- decidieron hacer una lista con las cosas que esperaban que el otro hiciera y lo que no, con el fin de hacer más amena su relación bajo el mismo techo.
En realidad, cuando eran compañeros de piso, casi nunca discutían y sabían organizarse bastante bien. Junto a la obvia intimidad de ser compañeros y pareja, podían dividir los quehaceres, las comidas y las tareas sin mayor drama. Siempre fue así, incluso cuando a lo máximo que podían optar era a muebles de segunda mano y a colaciones accesibles y express en la cafetería de la universidad, también eran capaces de ahorrar en la lavandería cuando iban a lavar juntos mientras jugaban algún juego popular de esa época para pasar el rato.
Y es que pasado años, aún estaban tan enamorados como para decir que con un techo sobre sus cabezas, un plato de comida en la mesa y el calor del amor que se tenían no necesitarían grandes lujos para vivir.. Pero aún así, independiente de cuanto estuvieran en un lugar, les gustaba que dentro de la misma austeridad pudieran tener una estampa que los representara, que los hiciera sentir como en casa, más allá de los brazos del otro.
Entonces habían cosas de las que no podían prescindir nunca. Por ejemplo, los lugares que elegían tenían que tener un pasillo cerca de la entrada donde pudieran colgar todas las fotos de sus aventuras. De preferencia con un montón de sonrisas en ellas. Así, en palabras de Eren, si se iban molestos o volvían cansados podían recargar ánimos al ver lo que habían construido.
A él le gustaba que sus departamentos no fueran muy grandes, de esa forma estaban más acurrucados y si se peleaban, no dormirían separados porque buscarían arreglar las cosas de inmediato.
A Mikasa le agradaba tener idealmente una bañera además de la ducha. Así cuando se sentían drenados por la vida, podían hundirse juntos ahí hasta quitarse todas las presiones. (Cuando le propuso la idea a Eren, se le quedó viendo y se abalanzó sobre ella).
Además el lugar tenía que tener muchas ventanas y si se podía un balcón o en el peor de los casos, una azotea. A ambos les agradaba salir a tomar algo fuera, cubrirse con una manta y observar las estrellas hasta que se quedaran dormidos. Amanecían con dolores en todo el cuerpo, pero la pasaban tan bien cuando en esas noches solo tenían la mano del otro y hacia arriba todo el firmamento dispuesto para ellos.
Eran cosas simples, no necesitaban dinero para casi nada de eso. Pero se sentían como unos malditos millonarios.
Sin embargo, la gente solía decirles que podía ser algo contraproducente convertir a tu pareja en tu compañero de piso, porque podrían volverse propensos a chocar por sus distintos estilos de vida. En especial siendo tan jóvenes. Sin embargo, lo que no consideraban era que mucho antes de ser novios, eran mejores amigos. Así que ambos daban por sentado que los hábitos del otro era algo con lo que podían convivir. Eren respondía que su amor por ella era más grande que el hecho que Mikasa cambiaba de posición los muebles sin consultarle de un día para otro, haciendo que él al ser mucho más grande y alto, siempre se golpeara los pies al salir apurado por las mañanas a su trabajo de medio tiempo.
Mikasa pensaba que ese comentario era totalmente innecesario. Después de todo, ella rara vez se estresaba cuando a Eren le daba la tonta manía de cubrir la casa en pegatinas con las iniciales E&M en cada superficie, o cuando se obsesionaba por intentar una receta que encontraba en internet y luego olvidaba donde dejaba la mitad de los utensilios.
Hombre maleducado, buscaba dejarla mal frente al mundo. Ya se las pagaría.
Sin embargo, además de los obvios "No dejes tus calcetines tirados por ahí, si sabes que hay un lugar donde dejarlos" y los "No pongas todos tus productos de belleza extraños sobre mi lado de la repisa en el baño" en esa lista habían cosas mucho más detalladas que daban cuenta no solo de lo excéntrico de ambos, sino que al leerlos se podía reconocer lo mucho que se conocían y el tiempo que llevaban juntos.
"Si usas mi shampoo al ducharte, estás obligado a comprarme un pastel de fresas. Incluso si no es mi cumpleaños"
"Tienes permiso de poner esa música relajante que usas cuando haces yoga en la sala (Con esos pantalones que me encantan) solo cuando estoy estresado por un examen. Si no lo hay, tienes prohibido ponerla porque sabes que me da sueño"
"Cuando decidas que vas a jugar con la consola en la sala, más te vale que no abras mis partidas sin estar yo presente. Ya sabes lo que pasó la última vez que intentaste superar mi marca, cariño"
"Si tengo turno doble en el trabajo, no te fuerces a esperarme despierta. A menos que sea para "recibirme" como solo tú lo haces. Sabes que no me gusta que te resfríes por la temperatura del departamento, en especial cuando tu calentador inalámbrico no esta a tu lado"
"Si es tu turno de cambiar sábanas, no pongas la de satín rojo sin preguntarme primero. Esas son para nuestras noches planificadas, como la mayoría del tiempo nos basamos en la improvisación y la espontaneidad no quiero que se arruinen. Además me las regalo Levi, y si valoras tu vida, no deberías contarle para que las usamos"
"Si compro tu pudín favorito, no lo comas cuando no estoy presente, mi amor. No porque espere que con mi rostro penoso pudiera convencerte de darme un poco. Sino porque sabes que amo la carita que pones cuando das el primer bocado y no me gusta perdérmelo. Y quizás intente convencerte"
"Jura mediante este contrato, que si te sientes mal, presionado o si tuviste un largo día, siempre vendrás a mis brazos a descansar del giro de este mundo. Solos tu y yo"
"Incluso si a veces no me queda energía para nada después de la universidad/trabajo, voy a tener mis brazos abiertos para cuando quieras detenerte y simplemente amarnos"
"Si vas a comprar lencería, es mínima educación que me envíes los detalles y muestras. Es importante para nuestra relación tomar tal importantes decisiones juntos"
"¿Cuando acordamos esto?" Dado que por fin había terminado de sacar las cajas frágiles y ponerlas en la sala principal de su nuevo hogar, pudo darse el tiempo de leer en voz alta esa nueva regla. A juzgar por lo desordenado del trazo en la escritura, y los característicos emoticones llenos de innuendos de su maravilloso pero aún inmaduro novio -curioso considerando lo respetado que era en su campo de trabajo- supuso que nadie excepto él había agregado la última línea.
"¿Qué cosa?" preguntó Eren mientras dejaba la sillas que usarían en la isla de su nueva cocina. Para luego tomar "La lista de reglas de los compañeros Jaeger-Ackerman". Así la habían apodado por la tarde en la que se mudaron juntos por primera vez.
"Oh! ¿Recuerdas esa vez, casi a finales de la universidad, cuando dijiste que me ibas a esperar con un obsequio por mi gran esfuerzo en los finales?" Su novia lo dejó terminar la idea -seguro llegaría al punto pronto- y solo asintió sin decir palabra alguna para que él continuará con su historia.
"Ese día estuve todo el día pensando en una nueva regla para nuestra lista porque el día anterior te habías comido un pudín sin esperarme, así que luego de pensar creí que sería interesante si hacíamos una especie de control de calidad cada vez que compraras lencería. La verdad lo puse ahí para recordarlo, en esos años no teníamos mucho dinero así que no podía darme el lujo de regalarte mis conjuntos favoritos, pero sabía que eventualmente lograríamos establecernos así que ahora ese punto sube en nuestras prioridades, cariño. Destaca esa regla y pega la lista en la congeladora"
Verdaderamente maravilloso. Pero inmaduro al fin y al cabo.
"A pesar de que no me molesta en nada la toma de decisiones compartidas, porque en esta casa vivimos en un ambiente democrático, y siempre puedo volver a esta regla cuando necesite justificaciones para intervenir en tus compras de ropa interior con diseños extraños -Continuó hablando mientras comenzaba a desempacar, ignorando el pequeño susurro "Los que tienen donas, los compraste tú" de su novio -No me parece muy buena idea dejar nuestra lista a la vista de todos, en especial si quieres hacer esa fiesta de bienvenida a la nueva casa este fin de semana" No era como si le molestaba que vayan a ver lo empalagosos que podían llegar a ser, sus amigos y familiares ya habían visto de eso lo suficiente en los años que estaban juntos. Pero al menos la mitad de esas reglas tenían insinuaciones que preferiría mantener entre ellos. Además no quería tener que explicar el asunto de las sábanas a su hermano mayor. Nope.
El chico entendió inmediatamente a lo que Mikasa se refería. Entonces de la nada se le ocurrió otra maravillosa idea.
"¡Hagamos una nueva lista que solo incluya cosas censurables para el público! Esa podemos dejarla en nuestra habitación" Su sonrisa era deslumbrante, y combinada con la luz que se filtraba por el gran ventanal de la sala -una de las razones por la que se enamoraron de este lugar a primera vista- Mikasa no pudo evitar pensar que su novio era lo mejor que le había pasado. Él siguió ayudando a desempacar mientras hablaba de cómo iba a construir una gran bañera en el baño de la habitación para comenzar a recrear las reglas de su nueva lista y cómo equiparía la sala con la consola con sus propias partidas para no seguir perdiendo frente a ella.
Se estaba dedicando a divagar mientras acomodaba las cosas que iban a acompañarlos en esa nueva etapa. Aquí sería permanente. Podrían hacer orificios si ya no quedaban espacios para poner nuevas fotos, quizás hasta podrían poner plantitas para que su casa se vea como un mini bosque. Si se permitía soñar, algún día hasta podrían instalar una cuna. Pero si querían aprender de responsabilidad primero, estaba segura de que Eren estaría feliz de adoptar un perro. A ella le gustaban, pero había notado hace mucho que a él le brillaban los ojos cuando pasaba por al lado de uno cuando salían a correr por las mañanas.
Nunca un día aburrido con su compañero de piso. Ahora ¿Cómo le iban a explicar algún día a sus hijos acerca de la lista divertida de la que Eren hablaba? ¿Y si entraban a su cuarto y la veían pegada ahí? No le cabía duda que sus niños heredarían todo de Eren, bueno y malo. Terquedad y tenacidad. La dualidad de volverla loca en ambos extremos.
Dejó de soñar despierta en cuanto vio a Eren arrancando un papel de un cuaderno que tenían sobre la mesa y se sentó a escribir con una mano mientras que con la otra sostenía las copas que Carla les había regalado para inaugurar. Estaba agregando nuevas reglas, y eso tenían que negociarlo. Si lo dejaba solo no sabía con que se encontraría. Así que dejó la caja que había comenzado a desempacar -ya habría tiempo para eso más tarde- y se acercó a abrazarlo por la espalda. Podía sentir su pecho subir y bajar sobre sus manos. Él no dudó un minuto y se dio la vuelta para tomarla y subirla a su regazo.
Harían este proceso nuevamente, más juntos que antes pero no más que en el futuro.
Acunó el rostro en el cuello bronceado de su novio, podía oler el aroma del perfume que le dio en su aniversario. La hacía sentir segura y en casa. Estaba tan relajada y plena que solo comenzó a dar su aprobación a todas las cosas que Eren le decía en voz alta acerca de la nueva lista. Ya tendría tiempo para regañarlo si salía con alguna inconsecuencia. ¿En qué momento agregó casi 10 reglas nuevas? Está era más grande que la anterior. Iba a ser mejor si las separaba en categorías.
Si era así, eso significaba que Mikasa sumaría muchas otras listas que iban a seguirla por un tiempo más. No solo las reglas para compañeros, no solo las reglas para los amantes. Quería comenzar el resto de su vida para que más adelante le de una bonita noticia, y puedan comenzar a hacer su lista de convivencia como una familia.
