Hola... me siento muy extraño, el hacer esto una vez más es simplemente extraño.
Estos seis años en FanFiction han sido toda una experiencia para mi, pues fue precisamente que al comenzar a escribir aquí, pude experimentar la sensación de poder expresar todo lo que en esos instantes guardaba con tanto cuidado, pude sacar a relucir mi lado más oculto y pude hacer que mi mente pudiese imaginar algo más allá de lo creía.
Pero el tiempo no pasa en balde, conforme los años llegaron, experimente muchas cosas que no hubiese jamás experimentado si no hubiese dado el primer paso de publicar mi primera historia, fui muy feliz llenando este sitio y este fandoom con mis historias, me encantaba hacerlo. Pero otras cosas fueron presentándose a medida que mi vida avanzó, y aún así no me permitía abandonar este sitio, el sitio que tanto aprendizaje me dejó, que me hizo conocer a excelente personas, a mi mejor amiga Amelia Paz, a mi amiga Little Tigress y a mi colaborador Th3F4lc0n-Bl4ckBlu3. Pero de un tiempo a inicios de este 2021 muchas otras cosas se presentaron y me alejé, no solo de este sitio, si no de la escritura en general, y duele el pensar que abandonaste algo que tanto amaste en el pasado, pero la realidad te muestra que ya no eres aquel adolescente que se podía pasar horas y horas aquí, escribiendo ideas al azar o simplemente que estaba lleno de adrenalina y romance.
Y no soy ese adolescente, hoy en día soy una mejor versión de aquel que desde el 2014 al 2020 y principios del 2021, alguien que aunque entusiasta empieza a aprender que no está mal dejar ciertas cosas pausadas para concentrarse en aquello que te hace vivir y que amas de igual o de mayor forma que esto.
Pero así como he entendido eso, también días anteriores a publicar esto releí mis viejos fanfics, y mi mente dejó desbordar todos esos momentos, esas vivencias, esos sentimientos con los que escribía, y es algo hermoso reconectarte con aquellos que te fascinaba.
He estado pensando muchas cosas, he hecho otras más, y hablando tanto con mi mejor amiga Amelia como con mi colaborador Th3F4alcon, decidí que hay que terminar aquellas cosas que planteé al inicio de la cuarentena (hace ya un año) y lo haré, pero en ese lapso me permití una vez más experimentar esa vieja sensación de escribir aquello con lo que inicié aquí: un one-shot y exprimir el poco romanticismo que me queda y permitir que duerma hasta que el decida volver a salir.
Se que es un inicio largo, pero todo esto que he expresado no es más que mi sentir que me he permitido aclara en este año de pandemia, muchas cosas se reflexionaron y aún se reflexionan. Pero espero no les haya molestado. Ahora sí, espero disfruten esta historia a la cuál le he impresio lo que no he podido expresar en meses.
Sin más preámbulos, comencemos...
La noche
Inhalaba, retenía por diez segundos mientras su barriga se inflaba, exhalaba, soltaba el aire y hacía que su barriga se vaciara, repitiendo el procedimiento una y otra vez. Buscaba tranquilizarse, entender que en la vida se corrían riesgos, y cada palabra, decisión o movimiento tendría consecuencias, buenas o malas, y era su responsabilidad afrontarlas.
En últimos meses, su crecimiento espiritual, al igual que su perfección en el manejo del chi, habían traído consigo una madurez que tiempo atrás él no hubiese podido percibir, pero, en ocasiones el temor sobrepasaba esa madurez, era difícil evitarlo, puesto que era un mecanismo que muchas veces se activaba para evitar la imprudencia en la ejecución de algunas de sus decisiones.
El tiempo pasó, muchas cosas se aclararon, no era solo un defensor de china o un guerrero, era un ser que sentía, que percibía las emociones y no estaba mal expresarlas, no era malo el externarlas a las personas correctas, eso le ayudó bastante antes de llegar a la respuesta de la pregunta que tanto le estuvo martillando en muchas ocasiones.
Ya no era un niño para jugar con ello, pero tampoco se sentía muy adulto para entenderlas, y es que cuando se trataba de ese tema en específico, todo el avance se derrumbaba en un dos por tres, por eso intentaba limpiar su mente de todo pensamiento, dejarla en blanco, permitirse ver de manera neutral lo que acontecía a su alrededor. Podía sentir la brisa del viento acariciarle el rostro, escuchar como las hojas caían al suelo y otras más volaban por los alrededores, las pequeñas vibraciones energéticas que viajaban a través del suelo y que él podía absorber por su pelaje, podía escuchar voces de ciudadanos a bastantes kilómetros de distancia o incluso sentir el caminar de viajeros… La paz interior hacía que pudiese entender y percibir estos detalles, y todo eso le gustaba, pero en ocasiones podía llegar a convertirse en algo tan cotidiano que no tenía que concentrarse para sentirlo.
Abrió los ojos, la noche llegó, el sentimiento brotó una vez más, era común que la luna y las estrellas despertasen estas emociones y lo hicieran vulnerable, el solo recordar sus ojos, su timbre de voz, a veces firme, a veces delicado, y su personalidad que siempre admiró, era momento, la decisión estaba tomada.
…
Comían, se reían, estaban divirtiéndose como nunca, llevaban mucho sin disfrutar de ese tipo de momentos, el ser protectores del Valle, tener una enorme responsabilidad puesta sobre ellos, en ocasiones les reprimía del gustar de cosas efímeras y mundanas, pero que cuando la oportunidad ocurría, se dejaban llevar como si fuesen niños, les fascinaba.
—Entonces Mono creyó que eran galletas, pero cuando las comió se dio cuenta que eran rodajas de rábano con mucha pimienta —dijo él y estallaron en carcajadas.
—¿Si recuerdan que estoy aquí con ustedes en la misma mesa cierto? Víbora y Grulla —cuestionó Mono mirándolos acusadoramente, ellos solo se sonrojaron por percatarse que en efecto, no estaban solo ellos dos.
Se vieron de frente y volvieron a reírse.
—Debo admitir que esa anécdota es de mis preferidas, pero para que se rían de esa forma no es tan graciosa —dijo Mantis comiéndose un dumpling tamaño Guerrero Dragón.
—Algo me dice que estamos haciendo mal cuarteto aquí —le susurró Mono a Mantis, él arqueó una ceja,
—¿Por qué lo dices? —Mono rodó los ojos y le hizo notar las miradas que Grulla y Víbora compartían.
No eran miradas normales de amigos, iban más allá de eso,
—Creo que nosotros nos retiraremos chicos —dijo Mono levantándose de la mesa.
—No chicos, quédense, estamos conviviendo muy bien —dijo Víbora.
—Sí lo sabemos, pero olvidamos que, que… que Shifu nos iba a indicar algo que, que… que tenemos que realizar mañana —Mono asintió secundando la excusa boba de Mantis.
—Y que mejor que sepamos de una vez, para simplemente hacerlo a primera hora del día, que tengan buena noche chicos —se despidió Mono y salieron del restaurante dejándolos solos.
Estaban muy confusos por esa repentina acción de los dos, pero le restaron importancia rápidamente.
—Me he divertido como nunca Grulla —dijo Víbora feliz por el tiempo de calidad que pasaban —, no recuerdo la última vez que tuvimos un momento solo nosotros —Grulla se sonrojó un poco por esa última frase.
—Sí, yo, yo… yo también me la he pasado bien, deberíamos cada que tengamos oportunidad repetirlo —dijo un poco nervioso.
—Grulla, ¿por qué estás tan nervioso? —preguntó ella acercándose a él y juntándose más de lo que él esperaba.
—No, no es nada, es que, es que…
—Maestros, espero que estén disfrutando de su cita, ¿les ofrezco algo más? —preguntó una voz muy característica que salvó a Grulla del bochornoso momento.
—¡No! —exclamó para poder salir de la situación —, con eso fue suficiente, estuvo muy bueno como siempre señor Ping, tenga —le pagó lo que comieron y salió de manera rápida, Ping y Víbora se vieron confundidos por su actitud.
…
A paso firme se movía a través del Palacio buscándola; no estaba en su habitación, tampoco estaba en el salón de entrenamiento, lo cual le resultó muy extraño, pero prosiguió en su intento de encontrarla.
La noche regalaba momentos sublimes, a pesar de que su estilo de vida era diurno por naturaleza, siempre que podían mantenerse despiertos en la noche lo hacían.
—¿Quieres un durazno?—preguntó ofreciéndole, ella sonrió.
—Por supuesto que sí Po —lo tomó y comió con delicadeza, ambos se sentaron —, parece como si siempre que los comes fuera como la primera vez que los pruebas, ese sabor es muy fresco, muy dulce, ¿si me explico?
—Te entiendo, por eso siempre como uno, para nunca olvidar.
—No creo que sea solo por eso —ambos rieron por el comentario.
—Está bien, es cierto, pero nunca está de más comer uno al día, por algo Oogwaay siempre prefería meditar aquí y contemplar los alrededores.
—Es verdad. Sabes Po, por alguna razón, cuando llega la noche, no puedo resistir el sentir de que es mágica —Po se sorprendió por las palabras que salían de su boca —, pienso que es dónde los mejores recuerdos o aventuras ocurren —se recostó sobre las piernas de él confundiéndolo y haciendo que se pusiera nervioso.
—Tigresa, ¿estás bien? —preguntó sintiendo como su cara se enrojecía.
—De maravilla, me gusta el pasar tiempo contigo, yo nunca tuve a alguien a quién llamar mi mejor amigo, y yo sé que al inicio me causabas repulsión —Po entrecerró los ojos un poco molesto por eso —, era increíble como un panda gordo, tonto y torpe que parecía tomarse todo como una broma fue elegido para un puesto que durante mucho tiempo me esforcé por alcanzar, una masa gelatinosa que por "accidente" cayó justo delante de mí y que…
—¡Está bien ya entendí! —exclamó cortando los posibles "insultos que llegarían".
—Perdón —Tigresa rio por haberse dejado llevar y no tener resquemor en expresar lo que en el pasado escupió sin consideración por él —, pero agradezco al destino que todo eso pasara, porque gracias a eso te tengo a ti —el corazón de Po empezó a latir con fuerza con esas palabras —, lo siento si sueno muy cursi, pero contigo no temo expresar mi verdadero yo, eres el único que conoce este lado mío.
—Tigresa —habló sintiendo como el sudor inundaba su cara.
—¿Sí, Po? —preguntó con los ojos cerrados muy relajada.
—Tengo que confesarte que… —ella abrió los ojos por esa simple oración.
—¡Chicos! —gritó Mono interrumpiendo el momento —, bandidos en el valle, es muy extraño que ataquen a esta hora, pero vamos, son muchos, Grulla, Mantis y Víbora ya están ahí —después de eso saltó para ir a proteger el valle.
Tigresa y Po se vieron a los ojos sorprendidos por lo que ocurría.
—Lo que sea que me ibas a decir, tendrás que decírmelo después —él asintió, se levantaron y fueron directo con los demás.
Pasó por El salón sagrado de los guerreros, nada, continuó su andar, pasó por la cocina y tampoco se encontraba ahí, pero rápidamente rectificó que quién era más probable de estar ahí sería él mismo y no ella. Se estaba angustiando por no encontrarla, pensó en bajar al valle, pero recordó que cuando bajaba era regularmente acompañada por él y Víbora, nunca bajaba sola.
Se detuvo a contemplar la arena de entrenamiento, por ahí pasaban unos gansos trabajadores del palacio, su mente se iluminó, se cuestionó el por qué no lo pensó antes, pero era posible que ellos supiesen su paradero.
—¡Oigan ustedes! —los gansos se quedaron quietos como soldados.
—¿Qué ocurre maestro Po? —preguntaron con mucha formalidad, arqueó una ceja confundido debido a que por un momento olvidó su actual rango en el palacio.
—Por favor solo díganme Po, ¿saben dónde está la maestra Tigresa? —todos asintieron —, ¿y dónde está?
—Pero nos pidió que no le dijéramos si usted llegaba a preguntarnos —él arrugó el entrecejo por esa afirmación.
—Pero, ¿por qué? —todos levantaron sus hombros desconociendo el motivo.
…
Grulla no podía con sus nervios, sabía que salir así fue una tontería, pero lo que hizo ya no podía cambiarse, siguió caminando hasta llegar al centro del Valle, dónde se encontraba una estatua en honor a Oogway, similar a la que tenían en el palacio. Se sentó para tratar de calmarse, se quitó su sombrero y solo exhaló cerrando los ojos un poco.
Un leve siseo lo hizo abrirlos de forma abrupta y saltar para retirarse de ahí volando, pero sintió que algo detuvo su acción, miró su pata, un listón largo y rojo estaba sujetándolo.
—No huirás esta vez Grulla, ¿entendiste? —y tiró hacia abajo con una fuerza tal que lo hizo estrellarse en el suelo, los que caminaban por ahí se asombraron por el estruendoso impacto.
—Está bien, tú ganas —dijo derrotado, se levantó sacudiéndose el polvo y sentándose al lado de ella.
—¿Qué ocurrió en el restaurante? —preguntó muy confundida —, primero nos la estábamos pasando muy bien, llevábamos un rato así, incluso con Mono y Mantis con nosotros.
—Sí, lo sé —afirmó un poco cabizbajo sintiendo vergüenza,
—Y cuando se fueron empiezas a actuar así, no lo entiendo Grulla —dijo un poco triste por esto —, jamás te he visto así, ¿acaso yo soy el problema?
Él abrió los ojos ante esa última pregunta, volteó a verla, ella se miraba como una niña a la que han regañado por hacer una travesura, pero más que eso se notaba decepcionada, todo cambió radicalmente, si tuvo cierta culpa por la manera tan abrupta de salir del restaurante. Ella agachó la mirada.
—Víbora, lo siento —dijo sorprendiéndola —, lamento de corazón haber actuado así, no recuerdo la última vez que me ocurrió algo similar, pero de verdad siento que ocurriera —ella sonrió por la sinceridad con la que estaba expresando su sentir.
—Comprendo Grulla, quizás yo también fui algo "encimosa" —él rio un poco por esa palabra.
—Bueno, ¿todo bien entre nosotros? —ella asintió feliz por eso.
—Claro que sí Grulla, tú lo sabes.
—Víbora.
—¿Sí?
—Te quiero —dijo sorprendiéndola, ella se sonrojó.
—¿Cómo amiga? —él negó con la cabeza sorprendiéndola todavía más.
—No puedo resistir el seguir ocultando aquello que por años he guardado para mí —ella estaba estupefacta con esa revelación.
…
Ella realizaba la forma del Tai chi de los diez movimientos, las gotas de agua que caían ayudaban bastante a entender y poner en práctica el significado de la paz interior, así como Shifu y Po lo habían logrado antes, si bien ya para entonces obtuvo la paz, la interior era un concepto que a pesar de que entendía a la perfección en teoría, le resultaba algo complicado aplicar en la realidad, llevaba casi un año entrenando eso, el manejo del chi le había ayudado a avanzar, pero aún seguía atorada con algo, y ese algo tenía que descubrirlo sola.
El viento generaba pequeños ecos en el sitio, el sonido de las gotas chocando contra el pequeño estanque y las cascadas que estaban alrededor era sumamente relajantes, podía sentir el fluir su energía por todo su cuerpo, extendió su pata derecha haciendo que su energía hiciera crecer un montón de flores en una roca.
Abrió los ojos y se asombró por el resultado, era la primera vez que hacía crecer flores, regularmente era un pequeño tallo, pero por alguna extraña razón ahora había logrado eso.
—La paz interior realmente es algo que surge en el momento necesario —explicó confundiéndola.
—¿A qué te refieres con "en el momento necesario"? —cuestionó esa afirmación.
—Realmente ni yo lo sé —ella frunció el ceño molesta por no encontrar algo lógico en eso —. Verás, cuando Shifu me dio una muestra de lo que era, ¡y fue bárbaro!, me dijo que algunos la encontraban entrenando años encerrados en una cueva —eso le interesó un poco más —, o a través del sufrimiento, yo la pude encontrar de esa manera, ya te lo he contado.
—Pero yo he sufrido, y aún no he logrado encontrarla —él negó con la cabeza.
—No es tan fácil Tigresa, no siempre se encuentra de esa manera, por eso te digo que en el momento que sea necesario la encontrarás —ella miró al suelo por eso último cuestionándose en su mente muchas cosas más —, por ahora deberías seguir practicando la forma del Tai Chi que te indiqué.
Ella hizo el saludo del sol y la luna.
—Claro que sí maestro —él sonrió por eso.
—Tigresa, no digas eso, sabes que entre nosotros no hay formalidad —ella correspondió la sonrisa y le dio un abrazo, él la abrazó de igual modo. Pero ella no podía pasar por alto una sensación que recorría su cuerpo cada que estaba cerca de él, como un calor que después ocasionaba que su corazón latiera con más rapidez.
—Gracias Po.
—De nada.
"En el momento necesario" se repitió mentalmente, el panda, al igual que Oogway, podía llegar a confundir más que aclarar dudas en ciertas ocasiones, meneó su cabeza, aunque se le hizo divertido el compararlos de esa manera.
—¡Tigresa! —habló él a sus espaldas, ella exhaló con pesadez.
—¿Qué tal Po? —habló con tranquilidad.
—Creo que debí suponer que estarías aquí, pero no entiendo por qué esa posibilidad no pasó por mi mente.
—¿Ocurre algo importante Po? —aunque serena, él podía sentir que no quería que estuviera ahí.
—En realidad ocurren muchas cosas —dijo con determinación —, pero primero, ¿por qué no querías que me dijeran que estabas aquí? —ella continuaba dándole la espalda.
—De igual forma sabía que te terminarían diciendo –contempló la luna por unos segundos y después se dio la vuelta para encararlo.
—¿Entonces que pasa? —cuestionó tratando de sentir seguridad en sus respuestas para poder finalmente él armarse de valor.
—En ocasiones llegas a confundirme mucho Po… —él se tocó la nuca por eso, pensando que tal vez su desempeño para externar e instruir sus enseñanzas no era el mejor.
—Tal vez no soy un buen maestro, pero estoy intentando mejorar y… —ella levantó su pata izquierda para hacer que guardara silencio.
—No en eso Po, bueno, no solo en eso, porque todavía en ese tema puedo entenderlo más rápido, pero…
—¿Pero qué Tigresa? —cuestionó una vez más.
—Pero no me explicó que me ocurre cuando estoy cerca de ti, desde hace tiempo estas extrañas sensaciones me invaden siempre que tú apareces y empiezas a contar tus tontas anécdotas o tu simple sonrisa que hace que mi mente de vueltas —Po quedó anonadado ante esa confesión.
…
Parecía como si la hubiera hipnotizado, se encontraba estática, él miró a su alrededor, todos los ciudadanos que pasaban por ahí se encontraban en el mismo estado que ella, se encogió de hombros un poco avergonzado, pero no duró mucho así.
—¡Hey ustedes no tienen nada que ver aquí! —podía oírse algo grosero, pero lo que menos necesitaba era a gente metiéndose en algo que no les afectaba en absoluto.
Todos se fueron dispersando haciendo que se quitara un peso de encima. Ella seguía igual, pasó varias veces su ala por enfrente de sus ojos y nada.
—Víbora —habló tratando de sacarla de ese trance —, ¡Víbora!
Ella volvió en sí tras ese grito, y su mente en un dos por tres la transportó hasta la situación haciendo que su cara se pusiera como un tomate.
—Grulla, es, es… ¿es enserio lo que, que… que acabas de decir? —no podía creérselo, era algo simplemente inaudito para ella.
—Yo no soy Mono para hacer bromas —con esa frase toda duda se despejó, aquella revelación cobró más fuerza —. Y de verdad estoy enamorado de ti.
—No puedo creerlo —preguntó aún nerviosa, él desvió la mirada.
—Entiendo lo sorpresivo que es, así como lo difícil que puede ser digerir esta confesión y, y… —ella sonrió por el nerviosismo que también se lo comía a él.
—Grulla.
—A lo mejor también puede ser imprudente de mi parte soltarlo así…
—Grulla.
—Y ni siquiera te he preguntado el cómo te sientes por todo esto… —usando su listón una vez más hizo que su pico se cerrara y la mirara a los ojos.
—Deja de hablar —dijo con ternura y ambos se besaron, todos se enternecieron y continuaron con sus cosas.
…
Ella al percatarse de lo que dijo se avergonzó, trató de pensar algo para poder cambiar sus palabras y el significado, pero nada le llegaba a su mente y su boca no parecía articular palabra alguna. Solita había soltado algo que ni siquiera ella aceptaba.
—¿Entonces yo soy el culpable de que te sientas confundida? —ella se sorprendió por esa pregunta.
—No es tanto eso Po, la única culpable soy yo por permitir que mi paz se vea interrumpida de esta manera por cosas sin importancia —él se acercó a ella.
—No te permitas pensar que los sentimientos son cosas sin importancia Tigresa –ella solo quedó impresionada con esa frase —, lo que sentimos muchas veces nos ayuda a mejorar el control de nuestro chi, eso tú lo sabes.
—Lo sé muy bien, pero es difícil sabes, porque antes de este momentos, años antes de que tu llegaras, estás cosas serían lo último en lo que me preocupara, pero ahora estoy aquí, en la noche, tratando de entender lo que siento y no lo sé —él la abrazó tomándola por sorpresa como en aquella ocasión en Gongmen.
—Yo también te amo Tigresa —esa oración resonó como eco en la gruta y en sus orejas se repitió una vez más.
Ese extraño calor que tanto le causaba incertidumbre recorrió su cuerpo entero, su corazón se aceleró, entonces sintió una gota desprenderse de manera lenta de una de las tantas grietas del lugar, que estaba justo encima de los dos, cerró los ojos, rompió el abrazo de manera delicada.
Dibujó um medio círculo con su pata derecha, extendió su mano hacia arriba tomando la gota y haciendo los movimientos de la forma de diez movimientos del Tai Chi.
Po esbozó una gran sonrisa por haber sido afortunado de presenciar eso. Ella terminó por dejar que la gota siguiera su camino depositándola en una de las tantas flores que anteriormente hizo florecer.
Abrió los ojos encontrándose con la gran y boba sonrisa de Po.
—Veo que encontraste la paz interior —dijo él orgulloso al igual que Shifu se lo dijo en el muelle en Gongmen.
Ella le sonrió, corrió hasta él derribándolo y ambos cayeron al agua. Se miraron a los ojos una vez más, entonces ella lo besó, se dejaron llevar por esa bella caricia.
—Unos la hayan entrenando en una cueva durante años, otros a través del sufrimiento, y parece ser que otros la encontramos a través del amor que sentimos —ambos volvieron a sonreír por esa reflexión —, también te amo Po.
—Bárbaro —dijo feliz, cerraron los ojos y se besaron de nueva cuenta demostrándose lo que durante mucho tiempo se negaron.
"Y es en la noche, cuando todo aquello que callamos sale a relucir, en ocasiones en breves momentos lúcidos, y otras veces de manera tan fuerte que puede cambiar nuestra perspectiva, bendita noche que nos hace sacar todo lo que ocultamos durante el día por miedo"
Fin
Realmente de todo corazón espero les haya gustado, como les expliqué al principio, llevaba mucho tiempo sin escribir, sin volver a sentir esto, el escuchar una canción mientras mi mente crea un mundo, una fantasía, un dialogo, todo eso que hace tan hermoso el arte de la escritura.
Espero se hayan entretenido, los invito a que dejen sus review, se aceptan críticas constructivas, a lo mejor he perdido el toque, no lo sé, llevo tanto sin hacer esto que pienso que han pasado siglos.
La historia Shishi Ban continuará, estén al pendiente porque esa colaboración verá su conclusión y dejaremos algo para la posteridad, así como grandes autores de este fandoom lo hicieron en su momento.
Sin más por el momento me despido.
Su amigo y escritor:
CARPINTERO IMPERIAL
