Ehmmmm, ¿hola? Jejeje esta es mi primer fanfic en este fandom, no tiene mucha relación a los capítulos de la serie en sí, por lo tanto, está ambientado en algún lugar entre el comienzo y el final de la serie. Igualmente no habrá menciones a otras cosas fuera del foco. Este fic está hecho con la intención de agregar otro fic Adrinette más, me encanta esta pareja X3 creo firmemente que son el uno para el otro, así qué, es un pequeño capricho mío. Espero les parezca interesante esta... Situación.
Podría ser un fic de uno, dos o tres capítulos, no lo sé, dejaré que la inspiración lo decida(? Tampoco sé si será humor, drama, romance o un ligue extraño entre ellas. Aunque es bastante probable que se traten temas un tanto serios... Probablemente sea bastante dramático, oh.
Pd: Revelación de identidades on the way.
Por lo general, Marinette era una chica tranquila, dulce y sin ganas de llamar la atención (a menos claro, que fueras Adrien Agreste... Y sin embargo, tampoco quería llamar tanto su atención, puesto que entonces se moriría de la pena... En fin).
No todos sus días eran buenos, pero intentaba en lo posible de ver lo positivo incluso en los días oscuros (la perspectiva entre un buen y mal día cambia cuando eres una superheroína/estudiante-adolescente).
Sin embargo, ese día en específico, supo que no sería bueno desde que ni su madre ni Tikki la habían despertado para ir al colegio, no, lo había hecho un horrible dolor en su bajo vientre... El recordatorio de su pubertad de mujer.
La menstruación.
Marinette se dobló en su cama apretando los dientes mientras trataba de aguantar la pequeñas lágrimas que tenía en los ojos, Tikki a su lado la miró con un poco de lástima pero completamente consciente de que no podía hacer nada.
— Marinette, ¿por qué no te quedas hoy en casa? No pareces poder levantarte... — Tikki observó a su portadora con preocupación.
— Eso no será posible, Tikki. — Dando un suspiro, Marinette reunió fuerzas y con mucha paciencia y desgana comenzó a prepararse para su día de escuela — Tengo que entregar un trabajo para la Prof. Mendeleiev en la última clase... Incluso si estoy muriendo, ella va a querer que sea responsable hasta el final. — La chica terminó la oración poniendo sus ojos en blanco.
— Pues, entonces espero que Hawk Moth no se le ocurra hacer de las suyas. — La kwami lanzó un suspiro, sabiendo que este día no necesitaría de un Akuma para que su portadora lo sintiera pesado.
Sin saber, que ese día ocurriría algo que no necesitaría de un akuma para que Marinette quisiera desaparecer.
Marinette a duras penas pudo llegar al colegio sin morir en el intento, su madre se había disculpado con ella por no tener ninguna pastilla que le aliviara el dolor, y estaba tan absorta en lo suyo que ni siquiera tomó algo para desayunar, así que hambrienta, adolorida y muy sensible, la pobre quería echarse a llorar todo el día. Reuniendo fuerzas para el día, Marinetté trató de creer que este día no sería tan malo.
¿Es acaso esto un milagro? ¿Marinette llegando temprano? — Alya fue la primera en notar a la mencionada pasando por la puerta a 15 minutos antes de la clase, por lo que no pudo evitar lanzar una broma.
— Hmmm. — Marinette llegó casi arrastrando los pies hasta su asiento a lado de su amiga morena y se desparramó en la mesa lanzando quejidos de dolor.
— Eh, chica, ¿estás bien? — La morena se dio cuenta de que algo no andaba bien cuando su pequeña amiga no respondió a su broma.
— Hmmmm. — Más quejidos por parte de la de coletas preocupó a la pelirroja, por lo menos hasta que en medio de tantos quejidos, Marinette le comentara que tenía cólicos que parecía que la querían destrozar.
Alya, siendo la excelente mejor amiga de la de coletas, se acercó con disimulo a las chicas (véase, todas menos Chloé y Sabrina que aún no llegaban) para que los chicos no se dieran cuenta de lo que sucedía, para preguntar por si acaso alguna tenía algo que pudiera servir para aliviar su sufrimiento.
Desafortunadamente la respuesta no fue nada alentadora, aún así, las chicas se acercaron hasta Marinette para acompañarla lo que les quedaba de receso.
— Oh Marinette, lamento no tener nada que pueda ayudarte. — La dulce Rose exclamó con pesar. — Sí, a mí me bajó la semana pasada, así que ya no tengo nada de ayuda en mi mochila. — Se lamentó también Mylene.
Alix le palmeó la espalda en apoyo y Juleka le acompañó.
— No se preocupen chicas. — Marinette las miró con cariño. — Solo tengo que aguantar hasta que se me pase. — Se limpió algunas lagrimillas de la comisura de sus ojos. — Odio estar tan sensible. —
— Quizás en la enfermería haya algo que te pueda ayudar. — Opinó Juleka
— Podría ser, iré después de cla-clases. — Marinette apretó los dientes para aguantar el tirón que sintió en sus entrañas.
Las chicas observaron esto con pena, por alguna razón, a Marinette le menstruación le causaba cólicos intensos, mucho más fuertes que a ellas.
Buenos días chicas. — Las mencionadas voltearon a la entrada del aula, por dónde iban pasando Nino y Adrien, quienes se acercaron al grupo a saludar.
— Buenos días chicos. — Las presentes miraron a Marinette quien se acomodó en su asiento con cara de querer morir.
— Marinette, ¿estás bien? — Adrien no pudo evitar sentir preocupación por su amiga de coletas.
— Sí Marinette, te ves terrible. — Bromeó Nino que segundos después palideció cuando todas las chicas lo miraron con ganas de matarlo.
Pero ninguna era tan terrible como la de Alya que incluso Adrien a su lado tembló.
— Sniff, ¿e-eh? ¿t-tan ho-horrible estoy? — A Adrien se le rompió el corazón de sólo ver a la chica tan afectada, tanto, que con un poco de molestia le dio un zape en la nuca a Nino. Lo que llamó la atención de todos pues Adrien era por lo general, muy gentil.
— ¡Auch! Viejo, ¿qué te ocurre? — Se quejó. — No está bien lo que dijiste a Marinette, Nino. — El rubio se acercó a la mencionada que también estaba sorprendida por lo acontecido.
— No Marinette, tú nunca estás horrible. — Le aseguró con amabilidad, sin darse cuenta del efecto causado. La aludida se sonrojó mientras las chicas a su lado se enternecían por la bondad del chico. — Sin embargo, puedo notar que algo anda mal, ¿necesitas ayuda en algo? No me gusta verte así. — Completó con preocupación.
Las chicas estaban orgullosas de lo bien que se estaba comportando el modelo, internamente emocionadas por el intercambio de aquellos dos.
— H-hmm, n-no A-adrien, s-solo cosas de ch-chicas es, q-quiero decir, co-cosas de chicas. — La pobre apenas pudo armar algo coherente mientras su cara explotaba en un sonrojo inmenso, a su al rededor, las demás jadearon por la valentía de confesar algo como eso.
Adrien frunció el entrecejo con confusión hasta que con un ligero "oh" llegó a la realización, pronto el chico también tuvo las mejillas un poco rojas. — Hmm, ¿estás menstruando? — Preguntó con cierta timidez.
Al instante todas las chicas se avergonzaron (bueno, a excepción de Alix, que quería callar al rubio) de que uno de sus compañeros se diera cuenta de ello, ni hablar de Marinette que quería que la tierra se la tragara mientras atinaba a asentir con la cabeza. — T-tengo mu-mucho dolor. — Se lamentó. — Y hambre... — Agregó de forma casi inaudible.
Palabra clave: Casi, Adrien, quién no quería ver de esa forma a Marinette, se rompió la cabeza en esos segundos pensando en algo qué hacer.
Rebuscando en su cabeza, un recuerdo de cuando Nathalie le había dado una explicación sobre las mujeres, le dio una idea.
Flashback
Un Adrien de 12 años estaba estudiando biología, con él, la institutriz se encargaba de corregir, explicar y/o aclarar ciertos puntos que el rubio no comprendía.
— Nathalie, ¿qué significa esto de que en la pubertad, las chicas comienzan a menstruar? — Cuestionó un tanto confundido.
Con un suspiro, y lamentando que sea tan pronto, la mujer procedió a explicar de forma clara la bomba de hormonas en la que convertía una chica cada tantos días del mes.
20 minutos después, tenemos un Adrien un tanto perturbado tratando de comprender lo complejo que era el ser humano, aún más, el de una mujer.
Sin embargo...
— Hmm, Nathalie, yo nunca te he visto de malhumor o tan sensible cómo me explicaste... A mamá tampoco — Tímido el chico indagó.
— Usualmente sucede más en jóvenes de tu edad, Adrien, yo puedo mantener mis emociones bajo control. — Puntualizó con tranquilidad.
— Oh, entiendo... Y, sólo por si acaso, ¿qué puedo hacer si algún día te sientes muy mal? — Preguntó con preocupación.
Internamente, la mujer se enternecía, Adrien era un niño muy amable y gentil, no tenía dudas de que esas características sólo se volverían más grandes con el tiempo.
Con una pequeña sonrisa, la mujer contestó. — Pues, si algún estoy muy mal, yo misma sabré qué hacer... Sin embargo, te diré que el chocolate ayuda bastante... —
Fin Flashback
— ¡Eso es! — Adrien, que no se había dado cuenta por estar en sus pensamientos, tenía a Marinette muerta de nervios pues este, se le había quedado mirando con demasiada intensidad.
— H-hmm, ¿Adrien? — La tímida muchacha definitivamente jamás, ni en sus sueños más reales podría haber estado preparada para lo siguiente.
Adrien, envalentonado por su idea, y tal vez, por la emoción de hacer algo por su amiga-posible-interés-amoroso, no se dio cuenta de que llamó la atención de todo su salón cuando dejó salir a lado de Chat Noir con la siguiente oración.
— ¡No te preocupes princesa, te traeré algo que te ayudará! — Inmediatamente dejó su mochila en su asiento y se fue con rapidez por la puerta.
Sin saber que dejó a toda su clase en shock.
— Adrien... ¿Acaba de llamar princesa a Marinette? — La sonrisa de Alya no cabía en su cara, mientras a su lado, las demás lanzaron risitas mirando como la pobre Marinette estaba a punto de sufrir un desmayo.
— A todas estas, ¿qué se supone que va a traer? — Preguntó Nino al aire, todavía estupefacto.
— No lo sé, pero seguro es algo digno de una princesa, ¿no, Marinette? — Se burló Alix, aunque por dentro estaba también emocionada de que Adrien pudiera sentir algo igual a lo que sentía su amiga de coletas por él.
Marinette sólo estaba callada, muy sonrojada pero también shockeada porque sólo había un rubio que le decía así. — Gatito... ¿Eres tú? — Se preguntó esperanzada de que su príncipe y su gatito fueran la misma persona.
A los pocos minutos, un Adrien con una gran sonrisa entró al aula, llamando de forma inevitable la atención de todos, venía con sus manos detrás de su espalda.
— Marinette, por favor, cierra los ojos. — El chico se veía bastante emocionado.
La susodicha, aún sorprendida, atinó a lanzar un gritito cuando entre todas le taparon la visión mientras se reían.
Adrien sonrió con cariño al verlas, no cambiaría a sus compañeros de clase por nada. Ni corto ni perezoso, el joven sacó una cajita de su espalda y la abrió encima del asiento de Marinette.
Las chicas abrieron su boca mientras dejaban salir un "awws", al mismo tiempo, permitían que Marinette volviera a tener control de sus ojos, ojos que a cada una le dedicó mirada de tierno enfado hasta que se dio cuenta de lo que había en su mesa.
Un brownie, panqueques cubiertos con chocolate y una taza de café con leche y chocolate.
Aunque, si bien Adrien había comprado y traído el postre, él también se sorprendió cuando se dio cuentan de que los panqueques tenían forma de corazón... Quizás no debió decirle a la dependienta que eran para una muy buena amiga.
Marinette no pudo evitar que unas lagrimas se asomaran en sus ojos, antes de pasar a ver sonrojada y con infinito amor a Adrien, quien también se avergonzó de la situación pues, estaba consciente de que no haría eso por otra chica que no fuera Marinete... Y su Lady, aunque últimamente, estaba comenzando mas a verla como su mejor amiga que como amor platónico... Al parecer ese puesto lo estaba comenzando a tomar su compañera de clases.
Todo eso a raíz de las visitas que le hacía como Chat Noir, ya que su comportamiento cambiaba bestialmente a como era con Adrien Agreste, lo que lo confundía, pero tampoco se quejaba pues gracias a eso había podido desarrollar una relación de amistad más estrecha... Aunque ella no lo supiera.
Igual era cuestión de tiempo para lograr el grado de confianza que ya tenían.
—Hmm, ¿no te gusta? — Interrogó con inquietud, espantado por las lágrimas que ahora estaban a punto de salir de los ojos de Marinette.
Marinette negó enérgicamente, causando desazón en Adrien, que pensó que había metido la pata.
— Me e-encantas, digo, m-me gustas, quiero decir, ¡me gusta mucho! — La chica le regaló la sonrisa más linda y dulce que Adrien pasó de estar triste a estar nervioso. —Y-ya veo, bueno, espero que esto te haga sentir mejor. — Añadió satisfecho de su trabajo.
— Vaya Adrien, te luciste amigo. — Alix golpeó su hombro con camaradería. — Quizás algunos podrían aprender una o dos cosas de ti. — Comentó al aire, avergonzando a Adrien y fastidiando a los que estaban escuchando.
— Ah, bueno, no me gusta ver a Marinette triste... Haría lo necesario para contentarla. — Añadió recuperando confianza.
Esta aseveración causó diversas reacciones en todos, desde incredulidad hasta emoción por parte de las adolescentes.
— Con que es así, ¿eh? ¿Tanta lástima le tienes a la panadera? — Chloé estaba en la entrada, luciendo bastante mosqueada por lo que para ella eran estupideces.
— Chloé... — Adrien se dio la vuelta un tanto preocupado por el tono de su amiga de la infancia. — Estás equivocada. — Aseveró con seriedad.
— Por favor Adrichoo... — Comenzó con melosidad. — ¿Acaso no ves lo que hace? Es obvio que está fingiendo para ser el centro de atención. — Explicó con burla.
Al instante, las chicas lucieron indignadas por la falsa acusación, además de molestas pues eso sería algo que Chloé haría, no Marinette.
Y eso lo sabía Adrien.
— Chloé, Marinette no es así como tú dices. — Adrien había dejado atrás su sonrisa y ahora miraba a Chloé de una manera bastante seria. — Chloé, no estoy de humor para tus insultos sin razón, así que déjame en paz. — Marinette se había levantado furiosa, aunque casi inmediatamente se sujetó el vientre con dolor, causando que Adrien a su lado la mirara preocupado.
— Nadie está hablando contigo, pobretona. — Respondió con sequedad, causando aún más molestia entre todos, pues Chloé sí que se estaba pasando. — Además, aún no termino... Adrinkis, ¿acaso no sabes por qué la panadera querría tu atención? — Cuestionó con falsa inocencia. A su vez, todos los que estaban prestando atención al intercambio aguantaron la respiración, no sería capaz... ¿O sí? Incluso Marinette se había quedado paralizada, sin encontrar voz para parar todo esto.
— Chloé, ya basta. — Adrien se veía bastante molesto, a la par que inquieto pues había notado cómo todos estaban tensos, y Marinette parecía aterrorizada, ¿qué estaba sucediendo...?
— Pero Adriboo, te estoy explicando lo que ocurre, ¡no me interrumpas! — Finalizó con un puchero antes de sonreír cruelmente. — Sucede que la tonta panadera aquí presente, está enamorada de ti, por eso se comporta como una retrasada cuando está contigo, pero todos sabemos que nunca serían nada, ¿no? Después de todo, ella no pertenece a nuestra clase social, es una inepta a tu lado y jamás daría la talla para tu familia. — Puntualizó con insana satisfacción, había atacado todos los puntos débiles de Marinette... Quien estaba en shock.
Asimismo, Adrien había palidecido, Alya estaba tan furiosa que estaba siendo detenida por sus compañeras para que no se metiera en problemas por golpear a otra compañera, aunque las demás no estaban muy diferentes, porque además de la furia también estaban preocupadas por el semblante shockeado de Marinette, quien había perdido todo color en el rostro.
Rose fue la primera en hablar. — ¿Marinette? — Llamó con angustia. La aludida dio un respingo, todavía procesando lo recién ocurrido. Paseo su mirada por todos, quienes estaban viéndola con preocupación.
Haciéndola sentir peor, lagrimas comenzaron a acumularse en sus ojos... Y luego miró a Adrien, quien parecía estar en shock también, procesándolo todo.
Marinette se sabía rechazada, estaba bien, mientras él no supiera de sus sentimientos, su relación de amistad no cambiaría, había notado que Adrien parecía estar más al pendiente de ella, lo que le hacía inmensamente feliz a la vez que le daba cierta esperanza.
Pero ahora... Ahora no era capaz de mantener sus emociones estables, así que, después de unos segundos estalló en llanto antes de salir corriendo hacia la salida, ignorando los llamados de Alya y las risas de Chloé, quien se encontraba satisfecha de su trabajo, sabiendo que nadie podría hacerle nada.
Bueno, nadie excepto la persona más furiosa en ese momento.
Y no era Alya.
Con grandes zancadas Adrien se acercó a Chloé muy molesto, hasta tenerla a un palmo de distancia. — Escúchame bien, Chloé. — Comenzó a hablar en un tono de voz tetrico, la rubia sólo tragó saliva con nervios. — Has sido mi amiga durante muchos años, aprecio y atesoro los recuerdos que formamos juntos, porque estuviste para mí cuando muchas veces estuve solo... Pero ahora, ahora no te reconozco, estás actuando como una autentica perra con personas que no lo merecen, te he sabido aceptar y tener paciencia con tu actitud. — Con cada palabra, la tensión en el aula crecía más y Chloé era el blanco de todas las miradas molestas, aunque otros se mostraban interesados en el discurso del rubio. — Pero ahora, sólo tengo algo que decirte, estoy furioso contigo, por hacer llorar a Marinette, la chica más dulce, bondadosa y amable que he conocido, no sólo te has metido con su situación económica, que no es tu problema, sino, que la has humillado frente a toda la clase, y eso... Eso no te lo perdono, espero que ahora recapacites en lo que dijiste, y te disculpes con Marinette... Porque hasta entonces, yo no quiero verte, ni saber nada de ti. — Puntualizó con fría tranquilidad. Dejando pasmada a Chloé y bastante nerviosos a todos, pues Adrien no parecía él en estos momentos, la probabilidad de una akumatización era perfectamente posible.
— ¿Qué está sucediendo aquí? — Miss Bustier estaba en la entrada del aula, parecía bastante confundida, pues alcanzó a escuchar la última parte del discurso de Adrien. Todos habían estado tan absortos que no se habían dado cuenta de que tenían a su profesora al pendiente al último minuto.
Adrien fue con tranquilidad a su asiento, tomó su mochila y se acercó a la profesora. — Prof. Bustier, la verdad es... Que Chloé tiene mucho que explicar, dejaré que mis compañeros la pongan al tanto... Yo no me siento bien, tengo que buscar a Marinette... Me temó que no puedo dejarla sola. — Sin esperar contestación, y usando el mismo porte serio que su padre, Adrien se acercó hasta la puerta. — Y para tu información, Bourgeois... — Un jadeo se extendió por el aula ante la forma en la que se refirió a la rubia. — Si es cierto que Marinette tiene sentimientos por mí, entonces lamento no haberlo notado antes... Porque entonces estoy perdiendo el tiempo, tiempo que podría utilizar para hacerla feliz, porque se lo merece, y porque sé que sus sentimientos son tan puros que sólo podría agradecer a la vida por la suerte que me dio de conocerla. — Finalizó antes de irse. Dejando un caos en el aula que la Prof. Bustier trataba de calmar.
Yyyyyy corte, uff ¡qué pesar! Yo no tenía idea de que sería tan dramático... Es decir, según yo esto iba a ser sólo un tanto romanticón, con un poquitín de humor y terminaría happy-happy... Pero prácticamente se escribió solo. No sé, es mi primera vez con esto aaaaaaa. Digánme qué les pareció, estoy un tanto nervioso.
En el siguiente capítulo sabremos a dónde fue Marinette, y el rubio conversará con ella. Bueno, eso sería lo principal, probablemente haya algo más... O quizás no(?
