Uh, ¿Hola? *Se asoma con miedo? Ok… Sé que dije que trataría de traer el capítulo pronto, y de hecho no tengo ninguna excusa, sólo no lo escribí xD en mi defensa, sólo podía escribir de noche y la noche la he estado utilizando para jugar lol (un jodido vicio) o leer las novelas de Shinmai Maou No Testament.
Sí, también creo que es una pésima defensa jajaja pero es lo que hay.
No os preocupéis que aquí les traigo el capítulo, ¡espero sea de su agrado! Me quedó un poco más largo que el anterior, y definitivamente creo que le metí un poco demasiado de drama.
¡Pero les aseguro que también hay un poquito bastante de dulzura!
Sin nada más que agregar, nos leemos abajo.
Minutos después del desastre.
Adrien caminaba con semblante abatido, a pesar de todo, lo que le dijo a Chloé le dolía pues ella seguía siendo su amiga de la infancia.
Aun así, no podía perdonarla tan fácil.
Realmente esperaba que recapacitara y buscara una manera de disculparse con Marinette.
Marinette… ¿Qué se supone que haría ahora? ¿Cómo debía verla? Tenía que buscarla, eso seguro, no sólo para aclarar las cosas, sino, porque realmente estaba preocupado de que le pasara algo en ese estado, Marinette nunca había sido akumatizada y esta parecía la oportunidad idónea para eso.
Lo peor es que ella tenía una relación bastante cercana con Chat Noir, por lo que era MUY peligroso que Hawk Moth se enterara de esta información, básicamente le colocaría una diana sobre su cabeza y estaría en peligro latente todo el tiempo, si la secuestraban o le hacían algo… Era bastante obvio que el primero en lanzarse sin pensar sería él.
Ya sea como Adrien o como Chat Noir.
Adrien suspiró por enésima vez ese día, su cabeza lo estaba volviendo loco.
Afortunadamente… Desde hace un tiempo tenía un amigo incondicional que había estado pendiente de todo lo que ocurría desde el inicio de la mañana.
― Oye chico, fue un buen discurso el que diste ahí… — Plagg inició la conversación de forma tranquila, casi desinteresada. — Casi parecía que ibas a perder los estribos. — Comentó sin mucha preocupación, él era feliz donde hubiera caos y destrucción.
— No te mentiré, Plagg, realmente mi cabeza se perdió desde que… Me enteré de los sentimientos de Marinette. — Adrien no pudo evitar sonrojarse con eso. — Me siento mal por ella, prácticamente fue humillada con toda la clase. — Hizo una mueca incómoda.
— Hmm estoy seguro de que coletas no se sintió humillada por toda la clase. — Con una garrita se rascaba la barbilla.
— ¿De qué hablas Plagg? ¿Acaso no la viste? — El rubio lucía contrariado, ¿cómo no se iba a sentir mal después de algo como eso? —
— Me refiero a que la única reacción que parecía importarle era la tuya, chico. — Plagg estaba bastante conversador en ese momento, la portadora de Tikki le caía bien, así que le iba a dar un pequeño empujón a su portador. — Mira, tanto como si hubiese sido en frente de toda la clase, como si sólo hubieses estado tú, fue tu falta de respuesta y tu expresión incómoda lo que la hizo sentirse mal. — Plagg era muy sabio, aunque no lo demostrara frecuentemente, pero incluso él estaba cansado del "cuadrado" amoroso que había entre esas dos almas jóvenes.
Seguramente su terroncito lo regañaría cuando se enterara, porque oh sí, claro que se iba a enterar.
Pero él era un espíritu libre, y hacía lo que quería.
Después de lo último dicho, Adrien se detuvo abruptamente en su caminar, ligeramente asustado por lo que eso implicaba, ¿acaso era su culpa por no reaccionar a tiempo? No… Era su culpa por no tener en claro lo que sentía, había estado interactuando más con Marinette desde que se reunía con ella en su balcón, trataba de conocerla más.
Y cada detalle le agradaba y le encantaba más… Si era cierto lo que había dicho Chloé, entonces probablemente estaba alimentando esperanzas en su amiga de coletas.
Por supuesto que él no sabía sus sentimientos, pero, igual debía hacerse cargo… ¿No? A fin de cuentas…
— Yo soy el único quien tiene el poder para hacerla sentir mejor… — Llegó a la realización.
— Plagg… — Llamó ahogado — ¿Qué debo hacer? — Preguntó por fin. Adrien se sentía pesado, reanudó su caminata hasta el techo del colegio, tenía que pensar en tranquilidad antes de decidir qué hacer.
Una vez allí, se sentó admirando el cielo, que estaba empezando a nublar.
— En primer lugar, ¿por qué deberías hacer algo? — Bien, Plagg estaba a punto de hacer que su portador utilizara esa cabeza suya para darse cuenta por fin de su situación.
— ¿Cómo que por qué? — Sonaba molesto. — Quiero ayudarla… —
— ¿Por qué? Si tú has dicho muchas veces que ella es sólo una amiga… — Adrien aguantó la respiración, eso era cierto… Oh, las veces que debió haberla lastimado con esas palabras… —
— No Plagg… Ya no es sólo una amiga… Y me rompe el corazón pensar que ella está en algún lugar llorando porque no le correspondo… — ¿Y no es así?, ¿Qué hay de Ladybug?, ¿No habías dicho que ella era el amor de tu vida? — Cuestionó con dureza, mientras suspiraba a sus adentros, todos sus gatitos eran unos sensibles y románticos… Probablemente era culpa suya, quien siempre había amado a Tikki, desde el inicio de los tiempos.
— Ladybug es una gran amiga… — Plagg puso los ojos en blanco, ¿qué tenía Adrien con friendzonear chicas? — Y también es mi primer amor, no te voy a mentir, ella causa en mí lo mismo que causa Marinette… ¿Acaso está mal haberse enamorado de dos chicas tan iguales? ¿Me enamoré de Marinette por su parecido a Ladybug? ¿No es injusto para ella? — Adrien tomó su cabeza entre sus manos y se revolvió el cabello con frustración. Plagg miró con seriedad al rubio, bien, era el momento de la verdad. — Chico, ¿qué es lo que te dice tu corazón?
— … — Adrien se perdió en sus pensamientos, era muy difícil identificar lo que sentía, no tenía a nadie a quién consultar, ni pedir consejo.
Lo cual hacía más triste su situación, sin nadie a quién acudir, entonces era él quien tenía que tomar las riendas.
— Por primera vez, ya que mi vida está siendo controlada desde que mamá desapareció. — Pensó con amargura.
Y entonces Adrien tomó una decisión.
Ladybug corría y saltaba por los techos con los ojos empañados, la humillación, la tristeza y su corazón roto no podían ser ignorados más tiempo.
Así que, después de balancearse un rato por los edificios, llegó a su destino.
La cima de la torre Eiffel.
Estando allí, no pudo mantener la transformación por más tiempo.
Tikki a su lado estaba callada, muy molesta con Chloé por todo lo que había dicho y por haber puesto en esta situación a su portadora, la portadora más gentil, amable y única que había tenido hasta ahora.
— Marinette… — La llamó con suavidad.
Marinette sin quitar su mirada de la Paris por la que ponía tantos esfuerzos por proteger, simplemente tomó a Tikki entre sus manos y acarició con suavidad su cabecita bermellón…
— … —
Tikki sólo pudo guardar silencio cuando empezaron a caer gotas de los ojos antes vivaces de la niña.
No era un lloriqueo cualquiera, no era un berrinche, no era rabia.
Era sólo dolor, su corazón y su cabeza se habían puesto de acuerdo para dejarla en esa posición.
Ella misma sabía que era muy joven para saber cuál era el significado del amor… Pero entonces no comprendía porque su pecho dolía tanto.
¿Cómo podía amarlo tanto? Mientras tanto, el torrente en sus ojos se hizo más grande mientras temblores alcanzaban su cuerpo, pronto cayó sentada, acercando a Tikki a su pecho, bajando la cabeza mientras sus sollozos e hipidos se dejaban oír.
La kwami de la creación para este momento también lagrimeaba un poco, mientras Marinette se preguntaba por qué tenía que sufrir tanto, ella comprendía lo que pasaba.
Desde hace un tiempo, Chat Noir visitaba a su portadora a su habitación, ambos habían desarrollado una curiosa amistad… Pero para su portadora, ver otro lado de Chat Noir, un poco más calmado, sin coquetearle como lo hacía con Ladybug.
Realmente conocerlo, había hecho que desarrollara cierto sentimiento por él…
Pero seguía queriendo a Adrien.
Por supuesto que Tikki sabía que eran la misma persona, pero no podía decírselo a su portadora, sólo le quedaba esperar a que ambos se dieran cuenta de su situación…
Porque Marinette, en el fondo de su corazón, ya había aceptado a Chat Noir y a Adrien como el amor de su vida.
Estaban destinados a estar juntos después de todo.
Pero, con lo que pasó hoy en clase, el desliz de Adrien llamándola "princesa" había revolucionado su cabeza y su corazón, ella ya tenía la sospecha de que Adrien y Chat Noir fueran la misma persona.
Principalmente el hecho de que Adrien nunca había sido akumatizado.
Y vaya que tenía razones para hacerlo, la situación en su casa (pues el mismo decía que ya no lo sentía como su hogar) era cuando menos, tensa, aparte de todas las responsabilidades que tenía que cumplir, todavía tenía que lidiar con exigencias y prohibiciones.
Al pensar en eso, Marinette sólo pudo sollozar un poco más fuerte, ¡Adrien siempre tenía una sonrisa amable y ganas de ser positivo! ¡Por supuesto que alguien como él tendría que ser su valiente y adorable gatito! Entonces, incluso si era así, sabiendo de los sentimientos de Chat por Ladybug… ¿Por qué le dolía tanto?, ¿Era porque no vio a la chica detrás de la máscara primero?
— … —
¿Era porque ella ni siquiera se consideraba a la altura de una persona como él?
No era secreto que Marinette era un tanto desconfiada de sí misma, pero nadie sabía hasta donde llegaba su falta de autoestima y amor propio.
Ese mismo problema era el que le impedía acercarse a Adrien.
En cambio Ladybug era decidida, fuerte, con un ímpetu fuera de este mundo.
Pero Marinette, no pensaba que alguien pudiera llegar a amarla porque, ni siquiera ella misma lo hacía.
Ante este último pensamiento, un sonido gutural escapó de su garganta mientras su llanto se hacía más desesperado.
Tikki entre sus brazos sintió lo que estaba pasando.
— ¡Marinette! — Tikki, horrorizada se dio cuenta de que Marinette estaba cayendo en un pozo en del cual no saldría, como portadora de la Kwami de la creación, tenía cierta protección contra los akumas. Pero al mismo tiempo, si el miraculous decidía que las emociones negativas sobrepasaban a su usuario.
Simplemente se apagarían para evitar una catástrofe.
Tikki sabía eso, sabía que tenía que encontrar una forma de reconfortarla lo suficiente para que dejara atrás aquellos pensamiento.
— ¡Marinette tienes que calmarte! ¡Sé que estás sufriendo, pero tienes que mirar hacia el futuro, todo se va a solucionar, todo estará bien! — La kwami trataba desesperadamente de evitar que todo se saliera de control.
Lo que hacía tan buena portadora a Marinette, es que siempre ponía su responsabilidad por encima de sus sentimientos.
Así es que ella, recogiendo fuerzas de alguna parte, se acomodó mejor en la estructura, calmando su llanto.
Se encontraba triste, frustrada y con el corazón roto…
Pero ella no estaba sola.
Y nunca lo estaría.
Minutos antes
Adrien se levantó con resolución en sus ojos, tenía que buscar a su princesa, ella estaba por allí sola, intentando calmarse pues no tenía dudas de que estaría llorando, ella era muy emocional.
Y seguro que ese día, lo estaría aún más.
— Entonces… ¿Ya decidiste qué hacer? — Plagg cuestionó con curiosidad. — Plagg… Las garras. — Al instante en que su alter ego estuvo presente, se impulsó fuera del edificio para comenzar a buscar a la chica por la que su corazón latía.
La dueña de su corazón.
Primero fue a la panadería, a su habitación, pero no estaba allí, preocupado, Adrien se lanzó a una búsqueda por cada recoveco de París en el que pudiera estar.
Pero no la encontraba, estaba pensando en que necesitaría de la ayuda de Ladybug para encontrarla, ella no le diría que no si le pedía ayuda.
Así que, con decisión se dirigió hacia la Torre Eiffel esperando que estuviera allí.
Sin saber que allí encontraría lo que estaba buscando.
Tiempo actual
Ya había pasado un momento de la vorágine de emociones que embargaron a la peliazulada, ya había llorado tanto como podría, como muestra, sus ojos rojos e hinchados, su nariz mocosa de la cual sorbía cada cierto tiempo y las marcas de lagrimas secas en sus mejillas.
Pero no le importaba, allí arriba no había nadie que pudiera verla.
— ¿Princesa? — Un llamado fue hecho con sorpresa desde su espalda.
¿O tal vez sí?
Marinette, sorprendida y con la mente en blanco, se dio lentamente la vuelta.
A Adrien nunca le gustó ver chicas llorar, quizás porque su personalidad amable lo hacía muy empático.
Pero allí, sentada y de espaldas a él, Marinette dio vuelta lentamente a su cabeza para observarlo en shock.
Y al chico le dolió en su corazón observar el rostro de la chica, había estado llorando todo este tiempo, no había duda.
Trató de acercarse, pero ella retrocedió, todavía con la mirada en shock que lentamente pasaba a una de pánico.
Asustada.
Así que simplemente levantó sus brazos en son de paz mientras se quedaba en su sitio.
— Princesa… Todo va a estar bien. — Le aseguró con una sonrisa amable.
La sonrisa de Adrien, no la de Chat Noir.
Marinette sólo observó esa sonrisa con su corazón latiendo fuertemente, entonces… ¿Con eso se confirmaban sus sospechas? Ella conocía la sonrisa de Adrien, conocía la de Chat Noir.
Pero incluso así… ¿Qué debía hacer? Se abrazó a sí misma mientras lagrimas se reunían en sus ojos otra vez.
Pero el chico, ya había tomado una decisión, se acercó a ella con pasos lentos.
Ella no retrocedió.
Cuando estuvo a sólo un par de pasos. Dijo unas palabras que hiciera que sus ojos se abrieran por completo.
— Plagg… Garras fuera. — Sin dejar de caminar hacia la joven, Adrien, temblando de pies a cabeza, pero todavía decidido, se acercó hasta tenerla a centímetros de distancia.
— Marinette… — Le llamó en un susurro. — My lady… — Tomando a la chica en un abrazo, Adrien correspondió sus sentimientos.
Ahora, ¿cómo sabía él, que Marinette era ladybug?
Bueno, sólo una persona aparte de él podría llegar hasta donde estaba Marinette en ese momento.
Simplemente, se sentía como un idiota, luchando consigo mismo por creer estar enamorado de dos personas distintas.
Cuando en realidad… Eran la misma.
Adrien sostenía a Marinette entre sus brazos, quien dejó de abrazarse a sí misma para pasar sus brazos por los costados del chico, su corazón ahora reconfortado, sintiéndose protegida por su compañero.
Ambos desearían estar así por más tiempo, pero era innegable que una conversación era necesaria…
Después de unos momentos, preparándose para lo que se vendría, ambos se separaron un poco para mirarse con reconocimiento.
Ahora sabían quién estaba detrás de la máscara.
O al menos, lo aceptaban, puesto que ya hacía un tiempo que en sus corazones se habían reconocido.
Entonces, Adrién empezó.
— Marinette, lo que dijo Chloé en el aula… ¿Eso es cierto? — Preguntó con suavidad, tomando sus manos entre las suyas. — A-adrien, y-yo… — Demasiado avergonzada para hablar, un tanto impactada por reconocer al fin a su gatito en su príncipe, horrorizada porque ella sabía que su aspecto no era el mejor.
La pobre no podía decir nada, pero aun así…
Con mucha timidez, asintió un par de veces.
Adrien, sólo pudo mirarla con cariño, estaba claro que le tocaría hablar sólo a él por ahora.
— Quiero que me escuches, ¿está bien? — Comenzó con serenidad, era momento de transmitirle todos sus sentimientos a la joven. — La razón por la que he estado visitándote como Chat Noir… Quise conocer la Marinette que Adrien no pudo… Ya que a veces te comportabas de manera extraña conmigo, siempre pensé que no te agradaba lo suficiente, pero que dabas tu esfuerzo para no incomodar en nuestro grupo de amigos. — Suspiró Adrien.
— E-es no es… — Marinette quiso protestar, pero Adrien la cayó con sus dedos, sonrosándola aún más. — Por favor, escúchame primero. — El rubio lanzó una risita.
— Entonces… Pude conocerte aún más, más allá de tu mascara donde eres la superheroína amada por toda parís, incluyéndome. — Le guiñó un ojo. — Pude ver tu lado normal… Te vi enojada, te vi feliz, te vi triste, te vi frustrada, te vi cariñosa, siempre intentando pasar un buen rato conmigo… Y ¿sabes? Me enamoré por segunda vez. — Confesó en voz baja. Marinette no tenía palabras para lo que estaba sucediendo, simplemente parecía un sueño, el chico del que estaba enamorada…
Se le estaba confesando ahora.
Adrien lanzó un suspiro para tranquilizar su corazón. — Sé que puede parecer repentino… Hasta hace no mucho estaba confundido entre tú y Ladybug… Pero cuando Chloé dijo todo aquello en el aula… Entonces me di cuenta de que tenía que tomar una decisión, así que salí a buscarte. — Explicó con seriedad, no le había preguntado, pero igual tenía que decírselo.
No tenía que callar nada.
— Salí a buscarte porque me partió el corazón verte llorar, y saber que buscarías esconderte para seguir así… Simplemente no pude soportarlo, busqué primero en tu habitación, y luego, en todos los lugares en los que podrías estar. —
— E-entonces… ¿Cómo me encontraste? — Aún apenada, preguntó con curiosidad. — Ah, bueno… En realidad, no sabía que estabas aquí, vine aquí esperando encontrar a Ladybug, para pedirle que me ayudara en tu búsqueda. — Explicó con tranquilidad.
Marinette se enterneció, Adrien era definitivamente muy dulce.
Pero aún no podía creer lo que estaba pasando.
Y Adrien se dio cuenta de eso.
Tomando un respiro, el chico terminó de abrir su corazón. — Marinette, me importas, siempre me has importado… De alguna forma, siempre lograba estar pendiente de ti, atraído como un gatito por su dueña. — Mencionó con diversión. — Mi corazón te reconocía como mi compañera, pero mi cabeza estaba obsesionada con Ladybug, y tuvimos que pasar por todo esto… Para poder decirte… Que te quiero. — La miro a los ojos. — Te quiero de una forma que ni yo mismo entiendo, Marinette Dupain-Cheng, sólo sé que quiero estar contigo… Porque cuando estoy contigo, estoy bien, me siento… Me siento en casa, un hogar... Siento que tengo un lugar en donde estar... El lugar más hermoso del mundo — Terminó con las mejillas igual de rojas que la chica.
Era su momento de hablar.
Tomando un gran respiro, Marinette quería poner todos sus sentimientos en lo que diría. — Adrien, a-ahora es tu turno de no interrumpirme. — Adrien le sonrió, había sido ella la que lo había interrumpido a él. — Primero pensé que por ser amigo de Chloé serías igual que ella… Pero me demostraste que eras un chico educado, amable, divertido e increíble. — Parecía estar tomando toda su fuerza de voluntad para hablar. — Me enamoré de ti ese día lluvioso… Y desde entonces mi corazón te pertenece… Ya en clases, intente acercarme a ti tanto como mi timidez me dejara… Aprendiendo sobre ti, conociéndote un poco más… Y finalmente, emocionada porque de pronto habías volcado tu atención en mí. — Habló con ternura en su voz, en la mirada que le dirigía al rubio se apreciaba el amor que le tenía. —
Adrien sólo la observaba embelesado, con su corazón latiendo por esa dulce señorita.
— Pero antes de eso, habías caído en mi desván… Y comenzamos una relación de amistad en la que ninguno se conocía. — Adrien rio con eso, realmente era irónico. — Y yo también pude conocer más de ti como Chat Noir… Fuera de tu actitud coqueta con Ladybug… Y me confundí, porque… ¿Cómo podía gustarme Chat Noir si yo quería a Adrien Agreste? — Adrien sonrió con pena, lamentaba haber puesto en esa situación a Marinette.
— Chat Noir, quien desde el primer momento creyó en mí y me apoyó cuando ni yo misma sabía si podía ser una heroína. — Había cariño impregnado en su voz. — Y todas esas atenciones que tenías con Ladybug… Pensaba que, si no estuviera enamorada de Adrien Agreste, entonces definitivamente saldría con Chat Noir. — Lanzó una risita.
— De esta forma… Yo ya te aceptaba en mi corazón, sólo tenía que dejar mi terquedad de lado, pero tenía miedo…— Después de un momento, Marinette lo miró con decisión.
La misma mirada que tenía como Ladybug.
Y Adrien tembló.
— Adrien Agreste, estoy enamorada de ti desde que nos conocimos, y luego me enamoré una vez más cuando conocí a Chat Noir. — Por la fuerza de sus sentimientos, por todo lo que estaba diciendo, sus ojos se anegaron en lágrimas sin derramar. — Tenía miedo de que no te gustara la verdadera Marinette, la chica detrás de la máscara… Pero ahora sé que es todo lo contrario. — Terminó con la voz ahogada. Y Adrien, sin soportarlo más, tomó sus mejillas y le dio un beso que Marinette devolvió al instante.
Con gusto, con suavidad, con amor.
Ambos jóvenes cayeron arrodillados, por la fuerza en la que sus sentimientos golpearon.
Aun así, no separaron sus labios.
Con sus corazones desbocados, latiendo a la misma intensa velocidad, ambos rompieron el beso y abrieron los ojos.
Observando al que sería su compañero de vida.
Pronto se regalaron una sonrisa antes de abrazarse.
Eran sentimientos que definitivamente no deberían tener jóvenes de su edad.
Pero eso cambiaba cuando ambos portaban la representación de la creación y la destrucción, simplemente…
Habían nacido el uno para el otro, estaban destinados…Sus almas se reconocían, entrelazadas desde el inicio de los tiempos.
Sus corazones nunca dejarían de latir por el otro.
— Marinette… Te quiero. — Le susurró en el oído.
El abrazo entre los dos no perdió fuerza.
— Adrien… También te quiero. — Le contestó de la misma manera.
Y sus corazones latieron al unísono.
Y sus almas resonaron con fuerza.
Cerca de allí, ambas deidades los observaban con cariño y felicidad. Por fin sus portadores podían estar juntos.
— Ah, al fin voy a dejar de escuchar los lamentos de Adrien suspirando por Ladybug. — Plagg sí que estaba contento.
Además, por ese empujón que le dio a su portador, definitivamente le cobraría mucho queso camembert.
Fantaseando con una montaña de queso, no se dio cuenta de la kwami de la creación que lo observaba con curiosidad, desde que conocía a Plagg, sabía que el único interés que tenía era el queso… Y ella misma. Lanzó una risita, nunca lo reconocería, pero estaba segura de que el minino tenía que ver en todo esto.
— Plagg. — Lo llamó con naturalidad. — ¿Qué sucede terroncito? — Con aquella actitud coqueta respondió a su llamado.
— … —
Plagg la observó sorprendido.
Tikki le había dado un besito en la mejilla.
— Sé que no lo aceptarás… Pero gracias por ayudar a que se diera esta situación… Ayudaste a mi portadora, y por lo tanto a mí. — Le miró con un brillo en los ojos.
— … No sé de qué hablas, terroncito… — Plagg negó su participación.
Pero tampoco desestimó su agradecimiento, simplemente se quedaron en un abrazo compartido.
Observando a sus portadores porque… En algún momento tenían que darse cuenta de que tenían que bajar de allí.
Y ninguno tenía nada para recargar a su respectivo Kwami.
Oh vaya.
¡Y se acabó! ¿Qué tal? Les dije que habría drama y dulzura, ¿satisfechos? Yo sí, me siento orgulloso, para ser lo primero que escribo... Me quedó bien.
Aún estoy pensando en si escribir un epílogo... ¿Qué opinan ustedes? ¿Quieren saber cómo quedó su situación con la clase? ¿Cómo bajaron de la torre? ¿Iniciarán un noviazgo? pararararaarara creo que sí lo escribiré... Sólo espero no procrastinar tanto esta vez jajajaja
