Disclaimer: Esta historia no me pertenece, los personajes son de Stephenie Meyer y la autora es iambeagle, yo sólo traduzco sus maravillosas palabras.
Disclaimer: This story doesn't belong to me, the characters are property of Stephenie Meyer and the author is iambeagle, I'm just translating her amazing words.
Thank you iambeagle for giving me the chance to share your story in another language!
Gracias a Yani por ser mi beta en esta historia.
Capítulo 36
Antes de que la fiesta llegue a su fin, doy por terminada la noche fingiendo un dolor de cabeza. James insiste en llevarme a casa, y aunque podría presionar para que mejor me lleve un chofer, tal vez se vea mejor que nos vayamos juntos. Levanta menos preguntas y mantiene la fachada de "pareja feliz". Además, él se ve tan ansioso como yo por salir de aquí.
El viaje a casa pasa en silencio. Sin embargo, se aprecia eso, y me da tiempo para pensar en lo que encontré, o lo que no encontré, en la computadora de Charlie. Claramente alguien intenta cubrirse el culo. Ya sea Charlie, la doctora Howard, o alguien de quien no estoy consciente. Esa es la única razón de por qué los Procedimientos que nos obligaron a hacernos a Edward y a mí no estarían registrados en ninguna parte.
Ahora más que nunca quiero exponerlos por los cobardes mentirosos y manipuladores que son. Solo que no sé dónde empezar, y en realidad no sé si Edward estaría de acuerdo con esto. Podría ser demasiado arriesgado. Pero al menos merecemos alguna especie de retribución.
Cuando James se detiene frente a mi casa, apaga el motor. Entro en pánico por un momento, me pregunto si piensa que está invitado a pasar.
—Gracias por traerme —bostezo, mis ojos se mueven hacia la casa a oscuras. No es que esté esperando ver a Edward parado ahí con la puerta abierta, esperándome, pero saber que él está adentro y James está aquí afuera todavía me pone nerviosa.
—¿Vas a estar bien? —pregunta.
—Sí. Solo necesito un poco de sueño. Tal vez toda la champaña se me subió a la cabeza.
Los ojos de James siguen en mí, así que me froto la sien por si acaso. Pasa un latido, y antes de poder agarrar la manija, él habla.
—Esta noche fue demasiado. ¿Cierto? —Tengo la sensación de que está haciendo tiempo por alguna razón.
—Un poco. Pero ambos sabíamos que sería así —comento y se ríe entre dientes, mostrándose de acuerdo—. Sabemos que nuestras familias exageran.
—Cierto. —Sus dedos repiquetean con nerviosismo en el volante antes de moverse en su asiento para verme de frente—. ¿Puedo preguntarte algo?
—Claro.
—¿Crees que hay ciencia detrás del Emparejamiento?
No.
No hay ninguna manera en que James y yo seamos compatibles. Él no es mi pareja perfecta. No siento nada ni de cerca romántico por él. Incluso si Edward no estuviera en mi vida, verdaderamente creo que no amaría a James. Y el que Emmett también haya sido emparejado con un Witherdale… no. Es conveniente. Es un matrimonio arreglado por poder, dinero y estatus social. No tiene nada que ver con amor y compatibilidad. No tiene absolutamente nada que ver con ciencia. No puedo creer que caí en ese engaño durante tanto maldito tiempo.
—¿Estás teniendo dudas sobre nuestro emparejamiento? —pregunto, guardándome todos esos otros pensamientos para mí.
Suspira, ahora mira por el parabrisas.
—No lo sé.
Estoy… sorprendida, supongo. Él se ha mostrado tan atrevido durante tanto tiempo. Actuaba con total seguridad de que se suponía que debíamos estar juntos. Creí que se refería a que sentía algo por mí, pero ahora… no sé cuál pudo haber sido su motivación.
—¿Desearías haber podido elegir a alguien más? —pregunto, no estoy celosa ni dolida. Solo siento curiosidad.
—Ese es el asunto. He estado teniendo estos… —Se roba una breve mirada hacia mí—. Sueños, supongo. Pero a veces se sienten como… ¿recuerdos?
Tengo una vaga sensación de déjà vu. No es que este escenario exacto con James haya sucedido antes, sino que lo que él está diciendo describe el tiempo en que sufría de sueños que eran en realidad recuerdos. Solo que todavía no lo sabía.
—¿De qué son tus sueños? —James se queda callado por demasiado tiempo, así que lo vuelvo a intentar—. ¿De quién son tus sueños?
—No son de nada. Es que… olvídalo.
—Puedes hablar conmigo, James. —Lo digo en serio. Él se ve tan dividido, y está actuando de forma muy extraña. Después de un momento solo asiente, pero no añade nada más, así que no presiono. Aunque siento curiosidad, entre más preguntas haga podría significar que duraremos más tiempo aquí sentados. O peor, es más probable que me pida entrar para terminar esta conversación.
Cuando sale del carro para abrir mi puerta, me salgo y me meto el bolso debajo del brazo. Nos abrazamos brevemente, sus labios rozan mi mejilla al desearnos buenas noches. No intenta darme un beso de verdad y me siento agradecida.
Al girarme y empezar a caminar hacia la casa, James dice:
—Estaba pensando en tu dilema. De la persona con la que no pudiste salir, pero que todavía recuerdas. ¿Por el que puede que todavía sientas algo?
Me doy la vuelta, mi corazón late salvajemente. Una gran parte de mí se arrepiente de haber confiado en James. Nunca mencioné el nombre de Edward, afortunadamente, pero aun así.
—¿Qué hay con eso? —pregunto, mantengo mi tono ligero y curioso.
—¿Tal vez podrías hacerte el Procedimiento? Para ayudarte a dejarlo atrás.
—Oh.
—Sé que no es como que tuvieran una relación oficial ni nada, pero quiero decir… —Se mete las manos en los bolsillos del pantalón y se encoge de hombros—. Podría servir. No sé.
Mi reacción inicial es asumir que de alguna manera está intentando engañarme. Analizo su cara, buscando alguna parte de él que esté siendo deshonesta. Pero no estoy segura de qué ganaría él de esto. No es como que me esté pidiendo más información sobre la situación ni siquiera está insinuando que yo haya hecho algo mal. Al final, todo lo que siento es que está siendo sincero. Está intentando ofrecer una solución a un problema que le confié.
—Tal vez —digo, encogiéndome de hombros—. Es una idea. —Por supuesto, no es una idea que vaya a aceptar, pero él no necesita saberlo.
Nos despedimos otra vez, luego me meto a la casa y espero hasta que se va completamente el carro de James antes de moverme hacia la habitación.
El cuarto está a oscuras cuando entro y encuentro a Edward dormido con Pepper acurrucada a su lado. Me quito los tacones y gateo sobre la cama para acostarme sobre mi estómago, apartándole el cabello de la cara.
Después de un momento, parpadea para abrir los ojos y se mueve como si estuviera sorprendido. Pero cuando comprende que soy yo, se relaja al instante y se pone de lado para pasar un brazo sobre mi cintura.
Murmura mi nombre, su voz suena ronca y cálida. Cierro los ojos ante el sonido. Nos quedamos ahí acostados en silencio, envueltos el uno en el otro, el pecho se me llena de alivio y gratitud porque él está aquí. Solo han pasado dos días desde que regresó a mí, y todavía no estoy acostumbrada. Podemos tocarnos y besarnos. Acurrucarnos y dormir. Está aquí y estoy tan jodidamente agradecida.
Su respiración se vuelve laboriosa y me muevo un poco para alzar la vista hacia él.
—¿Te volviste a dormir? —pregunto en voz baja.
—No. Solo estoy muy, muy cómodo. ¿Cómo te fue esta noche? —Hace una pausa y entierra la cara en mi cuello—. De hecho, tal vez no quiero saber.
Enredo mis dedos en su cabello y siento a Pepper moverse antes de bajarse de un salto de la cama.
—Obviamente no fue mi forma favorita de pasar la tarde, pero estuvo bien —digo.
—Hmm. —Me besa el cuello antes de apartarse y pasarse una mano por la cara—. ¿Ese cabrón se puso de mano larga contigo?
—No. Nada más que un beso en la mejilla. De hecho, probablemente pasamos más tiempo juntos viajando de ida y vuelta que en la cena.
Edward bosteza.
—Bien. Estoy demasiado cansado para pelear con alguien.
—No es necesario pelear —me río, mis dedos rozan su mandíbula con barba—. Aunque sí pasó algo extraño.
Frunce el ceño al instante.
—¿Qué?
—No tiene nada que ver con James, pero… —Hago una pausa—. Pues estaba fisgoneando.
—¿Dónde?
—En la oficina de Charlie.
Está más alerta ahora, se aleja para verme mejor la cara.
—¿Por qué?
—Porque… no sé. Es que pensé que podría encontrar algo, ¿alguna clase de información sobre lo que nos hicieron? Hackeé su computadora…
—Bella.
—Bien, no fue hackear, más bien adiviné correctamente su contraseña. Pero entré y cuando miré los archivos, ¿esos a los que los doctores tienen acceso total? No había ninguna mención de los Procedimientos que nos hicieron a ti y a mí.
Puedo sentir cierta reticencia en él.
—Me crees, ¿cierto? Que tus padres nos obligaron…
—Sí —le aseguro—. Por supuesto que te creo. Sin duda alguna. Sin embargo, ¿no es extraño? Ni siquiera había un Procedimiento enlistado para mí, y solo había uno documentado para ti. El que fuiste a recibir el día que te volví a conocer. —Lo que me recuerda—: ¿Quién es Chelsea? ¿O no la recuerdas?
—Sí la recuerdo —dice con naturalidad—. Ese Procedimiento tampoco funcionó en mí. Y Chelsea no es nadie. Fingí salir con ella un par de semanas para poder hacerme otra vez el Procedimiento. Luego contacté a Rose y le pedí que me agendara contigo como el técnico.
—Entonces Rose sabía que me recordabas. ¿Ella sabía que el Procedimiento no funcionó en ti?
Pasa una mano tranquilizadora por mi espalda de arriba abajo.
—O sea, no tuvimos una conversación completa sobre lo que pasó entre tú y yo, pero ella debió asumir que te recordaba, sí.
Hablar tan casualmente de Rose hace que el estómago se me retuerza con incertidumbre, pero respiro profundamente y alejo ese sentimiento porque hay alguien más de quien necesito más información.
—Entonces, ¿Chelsea no fue una relación real?
—En absoluto. Ella fue una víctima. Fue algo de mierda, pero necesitaba usarla para verte otra vez.
—Ustedes no… —me quedo callada, pero él entiende lo que estoy preguntando.
Captura mi boca con un beso dulce.
—No. Solo he estado contigo de esa manera.
—Bien.
El silencio se posa entre nosotros, mi corazón todavía se siente un poco en carne viva y dolido por Rose. Pero confío en él. Y sé que él solo me desea a mí. Ha demostrado eso, y mucho más.
—Entonces, no hay registro de que tú y yo nos hicimos el Procedimiento —dice, todavía pensándolo—. Pero eso tiene sentido, ¿cierto? ¿Por qué querrían un registro de eso si fue en contra de nuestra voluntad?
—No sé —comento—. ¿No debería estar aun así en nuestro archivo? ¿Para rastrearlo? No esperaba necesariamente que dijera que nos obligaron, pero… ¿no tener registro en absoluto? Yo tengo la cicatriz. Tiene que haber algo documentado para explicar eso, al menos eso pienso.
Se queda callado, reflexivo.
—Tal vez Charlie no tiene acceso total a todos los archivos.
—Tal vez —digo, me siento desanimada al pensar que mi plan, que no era en realidad un plan, se desbarató.
—Bella… —Edward se queda callado otra vez, su cara se nubla con preocupación—. Prométeme que no volverás a hacer eso. ¿Y si alguien te encontraba ahí? ¿Cómo explicarías estar en su computadora mirando los archivos? No vale la pena el riesgo.
Edward tiene razón. Sé que sí. Pero aun así.
—Quiero que paguen, carajo.
—Yo también. No tienes ni una jodida idea. Pero no podemos llegar pegando tiros. Tal vez no les suceda nada en absoluto a ellos. Apesta pensar en eso, pero justo ahora mi preocupación es mantener un perfil bajo y sacarnos al carajo de aquí. ¿De acuerdo?
Beso su mentón con barba, sus mejillas, su boca. La idea de irnos y entrar a lo desconocido me asusta, pero me asusta todavía más quedarme en este lugar tóxico.
—¿Cuándo sucederá eso? —pregunto—. Me refiero a irnos.
—Sigo pensando en eso. En una semana… dos a lo máximo.
—¿De verdad no podemos irnos antes de entonces?
Se le cae la cara.
—Lo estoy intentando. Cuando lleguemos a mi casa esta noche, Jasper debería tener más información para nosotros. Sé que se ha estado esforzando por intentar encontrar a alguien que esté dispuesto a ayudarnos a salir.
Intento mantenerme positiva. Incluso si tengo que caminar por el altar para casarme con James, no significará absolutamente nada, y Edward lo sabe. El único problema es que James y yo tendríamos que mudarnos juntos de verdad, y las noches a solas con Edward ya no podrían suceder.
Así que aprovecho nuestra situación actual y me subo el vestido a los muslos para poder sentarme a horcajadas en su regazo.
—¿Y cuándo sucederá eso? —pregunto en voz baja mientras me sostengo sobre él hasta que nuestras caderas quedan pegadas.
Sube sus manos por mis costillas y sobre la seda de mi vestido, deja que sus pulgares rocen mis pezones. Estos se endurecen bajo sus caricias.
—¿Cuándo sucederá qué? —pregunta, abre la boca y su mirada se oscurece al ver lo que sus dedos están haciendo y cómo están reaccionando mis pezones.
—¿Cuándo nos iremos a tu casa esta noche? —aclaro.
—¿Pronto? —Apenas logra decir la palabra ya que me muevo un poco en él, siento cómo se endurece debajo de mí—. Definitivamente pronto porque no deberíamos estar afuera después del toque de queda.
—Cierto —acepto, y se pone todavía más duro, mis caderas siguen moviéndose perezosamente—. Así que tenemos como media hora antes de tener que irnos —digo a modo de conversación cuando él baja un poco el escote de mi vestido para exponer mi pecho.
—Sí. —Sus manos se sienten toscas en mi piel desnuda, pero sus caricias son suaves al apretar—. Sí —repite, sigue distraído por mis pechos.
—¿Hemos tenido antes un polvo rápido? —pregunto, y sus ojos se encuentran con los míos al sonreír.
—No. Solo porque usualmente me gusta tomarme mi tiempo contigo. —Nos da la vuelta para quedar acostado entre mis piernas—. Pero hay una primera vez para todo.
XXX
—Y la gente sigue recelosa de cruzar la cerca después de todo lo que pasó —dice Jasper con tono apenado.
—Esas son mierdas. Yo regresé bien —señala Edward.
La sonrisa de Jasper es sardónica.
—Sí, pero eres tú. Técnicamente todavía no es seguro cruzar.
—Grandioso. —Edward absorbe la información, pero por la posición de su mandíbula y la forma en que dice "grandioso" sin nada de emoción, puedo notar que está enojado.
—Encontraremos a alguien —le asegura Jasper—. Solo han pasado unos días desde que empecé a indagar con la gente y preguntar por ahí. Y todavía estoy esperando saber la respuesta de un tipo que podría estar dispuesto a cruzar con ustedes.
—¿Quién?
—Su nombre es Jacob Black.
Edward lo considera.
—No lo conozco. ¿Podemos confiar en él?
—Eso creo.
—Si tú lo respaldas, de acuerdo.
El gemido de Esme suena al final del pasillo, y Edward se tensa junto a mí.
—Ahora regreso —dice, se levanta del sofá y desaparece para ir a revisarla.
Miro a Jasper cuando estamos solos.
—¿Puedo preguntarte algo?
Asiente.
—Adelante.
—¿Por qué no vienes tú con nosotros? ¿Por qué tenemos que encontrar a alguien más que nos ayude?
—Nunca antes he cruzado —me dice Jasper—. Tampoco sabría a dónde ir si algo le pasara a mi amigo una segunda vez.
No me gusta la forma en que todos actúan como si algo horrible fuera a pasar otra vez. Pero eso no significa que no entienda la precaución. Después de saber cómo fue que todo salió mal tan rápidamente con el escape de Em y Rose, definitivamente es mejor prevenir que lamentar. Aunque planear para el peor escenario posible no ayuda en nada a mi ansiedad.
—Un mapa sería de ayuda —señalo—. ¿Cierto? Si pasara algo malo.
Si no lo supiera mejor, diría que Jasper se ve culpable. Casi me siento culpable yo al pedirle tanto. Cruzar es un asunto muy grande. Jasper estaría arriesgando su vida, y no nos debe eso, para nada.
—Soy un cobarde, ¿recuerdas? —Su risa está teñida con autodesprecio, y solo le sonrío de forma tranquilizadora—. No sería de ayuda. Lo siento, Bella.
—No te disculpes. Solo tenía curiosidad —digo con honestidad—. Entonces, ¿te vas a quedar aquí?
—¿Sí? Es diferente cuando eres un don nadie. Nadie está metiéndose con mi vida. Nadie intentará obligarme a emparejarme con alguien. Cuando llegue mi fecha de emparejamiento en unos meses, podré elegir a Lauren.
—No eres un don nadie.
Se encoge de hombros.
—Lo soy para la gente importante, lo cual es jodidamente genial. Así que no sientas lástima por mí. Ser un don nadie es algo bueno, Bella. Odiaría estar en su radar. —Su sonrisa es irónica y entiendo lo que está diciendo. Soy yo por quien él siente lástima.
Nuestra conversación termina cuando Edward regresa a la sala y se sienta junto a mí, tiene una expresión ilegible.
—¿Ella está bien? —pregunto.
Todo lo que hace es negar con la cabeza.
—Estaba hablando sola. Ni siquiera notó que estaba ahí en absoluto. No… no sé qué hacer.
—Me vas a odiar… —empieza a decir Jasper, pero Edward lo interrumpe, como si ya hubieran tenido esta conversación.
—No —dice Edward al instante.
—Pero, amigo, ella estaría bien cuidada. Sabes que Lo y yo…
—No voy a dejar a mi mamá aquí. Ya te lo dije. No voy… —Se agarra enojado un puño de cabello y sacude la cabeza—. No. Me sentiría de mierda. Así que aunque respeto tu oferta y de verdad aprecio lo que han hecho por ella hasta ahora… no lo voy a hacer. Ella vendrá con nosotros.
—Pero dijo que quiere que te vayas sin ella —señala Jasper, algo que es información nueva para mí. Edward no mencionó que Esme dijera eso.
—Apenas sabe quién carajos soy yo justo ahora. ¿Crees que sabe lo que está diciendo cuando me dice que la deje aquí?
—Sí. Sí lo creo —responde Jasper con facilidad—. Quiere que Bella y tú estén a salvo y sean felices.
Tomo la mano de Edward, dándole un pequeño apretón alentador. Sé que Esme es un tema sensible. Cuando estábamos hablando ayer, me confesó la culpa que sintió al no estar. Escuchar lo mucho que se reprochó por no estar aquí para su mamá hizo que mi corazón doliera desesperadamente por él. Sin importar cuántas veces le diga que todo estuvo fuera de su control, sigue sin creerme.
—Incluso si Esme se queda, lo cual no es una opción, necesito una segunda persona conmigo —explica Edward—. Apenas tuve la fuerza suficiente para regresar en esta ocasión. ¿Y si me disparan otra vez? ¿Qué va a hacer Bella si logra salir? No tiene idea de a dónde ir. Esto no se trata solo de necesitar ayuda con mi mamá. Se trata de sacar a todos a salvo, asegurarnos de que estamos protegidos. Se trata de pensar a futuro, lo cual no hice la puta primera vez. Y me arrepiento, muchísimo.
—Bien. Lo entiendo. Pero ¿has pensado en la viabilidad de sacar a tu mamá por la cerca? —pregunta Jasper—. Ella está débil…
—¿Jas? Lo sé, carajo —dice Edward con voz cortante.
—Solo digo que entre más tiempo esperes a que venga alguien para ayudar a Esme a salir, más te estás poniendo en riesgo a ti. Y a Bella —señala, y ahora desearía que se callara.
La mano de Edward se separa de la mía conforme crece su agitación. Exhala bruscamente, se queda callado como interiorizando lo que Jasper está diciendo.
—¿Así que ahora Bella no está a salvo conmigo porque su hermano perdió la vida mientras intentaba ayudarlo? ¿Es eso lo que intentas decir?
Me encojo ante el tono de Edward, pero lo entiendo. Este también es un tema sensible. Tal vez incluso más que Esme, pero solo porque Emmett sí murió. Una actitud defensiva por Edward se alza en mi pecho, pero me quedo callada, los dejo arreglarlo a ellos. Entiendo ambos lados. Jasper tiene buenas intenciones y Edward está intentando tener cautela, aunque está siendo un poco terco.
—Amigo, no. Eso no es lo que estoy diciendo. —Jasper frunce el ceño—. Pero, quiero decir, ¿no se supone que estás… muerto? O al menos, ¿tu identidad no está invalidada? Te perdiste tu fecha de emparejamiento. Estuviste en la escena de un escape exitoso. ¿Y si alguien te ve ahora? ¿Y si alguien llega a casa de Bella y te encuentra? O sea… solo estoy diciendo que entre más tiempo te quedes aquí en la ciudad, más estás pidiendo que se enteren de que regresaste.
Escucho lo que Jasper no está diciendo. Todas sus preocupaciones son válidas y también me preocupan. Si reconocen a Edward, podría ser reportado. Castigado por su involucramiento en la huida de Em y Rose. Podría ser encerrado. Sumado a eso el hecho de que si nos ven juntos, las probabilidades de que nos obliguen a hacernos otro Procedimiento son altas ya que se supone que ni siquiera debemos recordarnos.
Le aparece un tic en la mandíbula a Edward, el silencio entre Jasper y él se siente sofocante.
—Ya no quiero hablar de esto —murmura.
—Bien —dice Jasper, resignado—. Lo siento. Solo intento ayudar.
La conversación termina después de eso y Jasper se va, la incomodidad permanece en el aire. Edward se queda callado el resto de la noche, metido en un mal humor. Lo dejo tener su malhumor, pero me quedo cerca y le ofrezco mi apoyo silencioso.
Justo antes de dormirnos, me jala cerca de él y entierra la cara en mi cuello. En la oscuridad de su habitación le recuerdo que es un buen hijo y un maravilloso amigo. Que aprecio todo lo que ha arriesgado. Le digo que lo amo, e incluso más, que confío en él para mantenernos a salvo. No me importa si no me cree. Se merece escucharlo. Tal vez un día cuando estemos afuera en las tierras no incorporadas, seguros y a salvo junto con Esme, él finalmente lo crea.
XXX
—Bella, alguien vino a verte.
Vanessa se queda parada en la puerta de la sala de empleados, sonriendo en grande. La miro, sin tener idea de quién podría estar aquí. Por supuesto, mi mente se va de inmediato a Edward, pero sé que él no aparecería en mi trabajo y preguntaría por mí.
—¿Quién está aquí? —pregunto.
—James —dice, el "duh" queda claro en su voz, como si no pudiera ser nadie más—. Está afuera. Aunque por la parte de atrás. Dice que es urgente.
Le pongo la tapa a mi comida y la vuelvo a meter al refrigerador.
—Bien. Gracias.
—Probablemente es un detalle crucial de la boda que necesita arreglarse de inmediato. —Vanessa se ríe—. Después de todo, ¡solo falta una semana!
Su emoción me hace encogerme internamente, pero agradezco el recordatorio. Una semana. Tengo la esperanza de irme antes de entonces.
Me quito la bata de laboratorio y la cuelgo en el respaldo de la silla. Los nervios revolotean en mi estómago, pero no son nervios buenos. No estoy emocionada por ver a James. Estoy preocupada. Es raro que esté aquí, pero intento mantener una expresión neutral cuando salgo por la puerta para encontrarlo parado afuera.
—Hola. ¿Todo está bien? —pregunto y analizo su expresión. Se ve lleno de pánico. Casi afligido. Hay un momento en el cual él vacila, buscando algo en mi rostro.
—Perdón —dice, probablemente se está disculpando por su visita inesperada—. ¿Es un buen momento?
—¿Para qué? —pregunto ligeramente.
—Necesitamos hablar. Necesitamos… necesito decirte algo.
—Bien. ¿Deberíamos entrar o…?
—No, no, no. —Me agarra la mano y me jala por el callejón, lejos de la clínica y hacia su carro. Está agitado y mi estómago está hecho nudos porque sé que debe pasar algo muy malo. Eso es obvio. Pero cuando pienso en qué podría estarlo alterando, tal vez nos vio a Edward y a mí juntos, mi reacción inicial es no subirme al carro con él.
—James, espera. —Intento plantar los pies en su sitio, ralentizando nuestros pasos.
Jala con más fuerza.
—Bella, por favor. Súbete al carro.
—Me estás lastimando —digo, intento mantener mi tono tranquilo incluso cuando suelta mi muñeca—. Solo dime qué es lo que pasa.
—Lo siento. —Suspira, y su expresión flaquea al darse cuenta que me he alejado un paso de él—. No estoy intentando asustarte, pero descubrí algunas mierdas.
Me muerdo la lengua y espero por más información. Quiero que confiese primero qué fue lo que descubrió para no implicarme.
—¿Qué descubriste? —pregunto, estoy parada afuera de su carro y sigo negándome a subirme.
Con una pesada exhalación, se talla su pálido rostro con una mano.
—¿Sabes que he estado trabajando con tu papá?
—Sí.
—Encontré unas cosas hoy. O sea… mierdas confidenciales. No voy a entrar en detalle de cómo o con quién he estado en contacto, pero… es malo, Bella.
No lo entiendo. Estaba esperando que me acusara de engañarlo con Edward, así que mi cerebro tarda un segundo en ponerse al corriente.
—¿De acuerdo? Mierdas confidenciales como… ¿qué?
James mira sobre su hombro, hacia la puerta que lleva a la parte trasera de la clínica.
—¿Puedo confiar en ti? ¿Me juras que no dirás nada?
Eso me atrapa con la guardia baja. Nunca se me cruzó por la mente que James pudiera pensar que yo no era de confiar.
—Yo… sí, o sea… —Flaqueo en mis palabras, estoy confundida por lo que está pasando.
—Necesito escucharte decirlo, Bella. Sé que somos… eres mi esposa. O como sea. Así que voy a confiar en ti. Solo porque esto también te involucra.
La curiosidad se posa en mí.
—Puedes confiar en mí —digo con honestidad.
—He estado teniendo sueños raros. Sobre una chica.
Asiento.
—Lo mencionaste la otra noche.
—Sueños muy vívidos e inquietantes. Casi como recuerdos. Pero según mi archivo, nunca me he hecho el Procedimiento… jamás.
—¿Cómo tuviste acceso a tu archivo? —pregunto.
—Eso no es importante. Lo que importa es que tengo una cicatriz detrás de la oreja —continúa—. Después de buscar un poco, descubrí que mi archivo está mal. Sí me hice la cirugía. Y fue para eliminar a alguien llamada Bree.
—¿Bree? —En el momento en que dice su nombre, los recuerdos de ese día en la clínica regresan desbordándose. La chica a la que obligaron a eliminar los recuerdos de su bebé. James sigue hablando, pero no puedo concentrarme porque sigo atorada en la comprensión de que probablemente él es el padre de Liam, el bebé que les dieron a Kate y Emmett para criar como suyo.
—… seguí buscando y encontré otra información. Hay cientos de nombres en esa lista. Cientos de personas que fueron eliminadas de los recuerdos del otro… pero nada de esa información está en sus archivos actuales. Lo único que puedo asumir es que probablemente les hicieron el Procedimiento en contra de su voluntad por alguna razón.
Me permito asimilar todo lo que está diciendo. Él encontró la pieza del rompecabezas que yo estaba viendo en la oficina de Charlie la otra noche. Pero muchísimo peor de lo que imaginaba. No nos obligaron solo a Edward y a mí a hacernos el Procedimiento. No fuimos los únicos a los que les sucedió esto.
—He estado debatiendo si contarte esto o no, pero yo querría saberlo, así que… —Hace una pausa—. ¿Te suena el nombre de Edward Cullen?
—No —digo automáticamente, manteniendo una expresión neutral.
—Eso creí. Saliste con él hace tiempo. Asumí que rompieron y ambos se hicieron el Procedimiento, pero… creo que los obligaron. Sus nombres estaban juntos en esa lista. Creo que tu padre los obligó. Igual que mis padres nos obligaron a mí y a quienquiera que sea esta chica Bree.
Por supuesto, la parte de que nos obligaron a Edward y a mí no es nada nuevo. Pero no puedo decirle a James que ya sabía esto. A pesar de que está depositando mucha confianza en mí justo ahora, me niego a hacer lo mismo con él. No puedo arriesgarme a hacer eso cuando estamos tan cerca de huir.
—No puedo creerlo —murmuro. Puede que esté fingiendo que no sabía todo lo que James me está contando justo ahora, pero el shock que siento es real. Se metieron con cientos de personas. Cientos de recuerdos eliminados. Bebés arrebatados. Corazones rotos. ¿Y para qué? ¿El poder del control?
—Es mucho —acepta—. Lo sé. He estado pensando en esta información por días.
Sin embargo, él no conoce toda la verdad. Contemplo contenerme, pero se merece saber todo. Yo querría saber si tuviera un bebé. Querría saber si mi hermana estuviera criando a mi hijo.
—James… —empiezo a decir, pero se abre la puerta trasera de la clínica y sale uno de los empleados con una cajetilla de cigarros en la mano. James y yo intercambiamos una mirada, luego nos subimos sin decir palabra a su carro—. También necesito decirte algo —digo al fin.
—Te estoy escuchando.
—Conocí a Bree. Quiero decir, no la conozco. De hecho, ni siquiera sabía que ustedes dos habían salido o lo que sea. —Debieron mantenerlo en secreto por alguna razón, igual que Em y Rose—. Pero sí la conocí. Yo fui el técnico asignado para uno de sus Procedimientos.
Frunce el ceño.
—¿Estuviste ahí cuando la obligaron a eliminarme?
—No, no esa vez. El día que la conocí no la estaban obligando a eliminarte a ti. La estaban obligando a eliminar al bebé que había tenido recientemente. Fue horrible. Fue… —No puedo dejar que mi mente regrese otra vez ahí—. Pero recuerdo claramente que dijo que el nombre del bebé era Liam.
—¿Liam? —repite, entornando los ojos.
—Luego, días después, les dan un bebé a Kate y Emmett llamado Liam para que lo críen. Es que… James, creo que es tuyo. Tiene que ser tuyo.
—¿Liam es mío? —susurra, su mirada distante se fija en el parabrisas—. Pero…
—Tiene sentido. No querían que Bree y tú estuvieran juntos, y los obligaron a separase, pero nadie se dio cuenta de que estaba embarazada. Así que la dejaron tener el bebé de todas formas, pero probablemente querían que Liam se quedara en la familia. No podían darte un bebé a ti de la nada —supongo—. En especial porque todavía no estabas emparejado conmigo.
Agita la cabeza, su cara palidece más. Me siento mal por soltarle esto encima, pero yo querría saber si fuera yo.
—Santa mierda —murmura, tallándose la boca con una mano.
—¿Cuando me preguntaste el otro día si creía que había ciencia detrás de los emparejamientos? La respuesta es no. Creo que la gente con poder se entromete y nos emparejan porque les beneficia.
Los ojos de James se encuentran con los míos y la comprensión aparece en ellos.
—Yo también lo pienso. —Agarra con más fuerza el volante, exhala con enojo antes de golpearlo con el puño—. Carajo. No puedo creer… no puedo…
—Lo sé. Lo sé. Yo tampoco. Pero lo bueno es que ahora ya lo sabemos. Podemos hacer algo al respecto.
Vuelve a golpear el volante y me inclino sobre la consola para detenerlo. Repito su nombre una y otra vez hasta que está tranquilo y mirándome.
—Podemos terminar con esto —digo tranquilamente, pero sus ojos están desenfocados y salvajes—. James, mírame. Necesitamos mantener esto entre nosotros. ¿De acuerdo? Todo esto.
—Bien. Sí. Bien.
—Ni una palabra a nadie —reitero—. Por favor.
Traga y asiente, pero no es tan convincente como me gustaría.
—Claro. Lo sé. No le he dicho a nadie más.
—Bien. —Me vuelvo a recargar en mi asiento, respiro profundamente para calmar mis nervios—. ¿Puedes regresar a la oficina? No sé cómo accediste a todo, pero tal vez puedes hacer copias de esa lista o de los archivos o… no sé. ¿Y si lo guardas todo en un USB? Necesitamos conseguir esa información de alguna manera. Sin eso no tenemos pruebas.
—Puedo intentarlo, pero… ¿qué vas a hacer?
—No sé —le digo, una determinación recién encontrada me llena las venas—. Pero haz tu parte, ¿sí? Y yo encontraré una manera de exponerlos.
N/T: ¡Muchísimas gracias por los 900 reviews! Ya nos acercamos al final de esta historia.
Espero que les haya gustado el capítulo, no olviden dejarme sus comentarios ;)
