Era jueves por la noche, sin alteraciones en el ambiente, en la casa mansión de los Rossato se encontraban Jordan con su circulo cercano de amigas que consistía en su fiel mano derecha Mollie, Stella, Cookie, Cristina y Paige, las adolescentes disfrutaban de su velada viendo una película "Amor rural 2", cliché pero era graciosa, todas se encontraban en sus pijamas, que consistían mayormente en shorts y tops que cubrían sus jóvenes cuerpos. Con la mirada clavada en la enorme pantalla plana frente a ellas no se percataron de que eran vistas por alguien a través de la ranura en la puerta, era un hombre de mediana edad, de pelo castaño con canas en las bases, se veía bastante feliz y complacido de la vista que recibía, relamiéndose y mordiendo sus labios con fuerza.

- Rayos, el trasero de esa filipina es hermoso - susurro con la voz entre cortada - Aunque esa pelirroja tiene un buen par de pechos, maldición si que se han desarrollado desde que llegaron a la pubertad -

- !Anthony¡ - se escucho un llamado al lejano

El hombre en cuestión se aparto de la abertura rápidamente y bajo las escaleras rápidamente, con su corazón algo sobre exaltado, esperaba no haber sido descubierto mirando a las invitadas de su hija, camino a paso ligero hacia la cocina, donde encontró a su esposa leyendo un folleto.

- Que ocurre mio amore? - pregunto con su acento italiano bien entonado

- Donde estabas? - pregunto su esposa, una mujer con su aproximada edad, de pelo café claro y piel caucásica, su rostro se veía muy bien pulido y sus ojos todavía conservaban ese aspecto joven que siempre han tenido presente

- Oh nada, me aseguraba que las chicas estuvieran divirtiéndose - comento mientras suspiraba con tranquilidad - Y tu? Que lees? -

- Es el lugar que Jordi nos recomendó para viajar, "Rocas azules", uno de las mejores áreas para turistear en los grandes lagos, rentamos una cabaña, bebemos bastante alcohol, tenemos mucho sexo, como cuando eramos jóvenes - explico a detalle, todo con una caminata lenta y seductora hacia su marido culminando con una sonrisa picaresca mientras reposaba sobre el pecho de su amado - Suena bien -

- Ya lo creo amor - exclamo con una amplia sonrisa en su rostro - Pero estas segura de dejar sola a nuestra pequeña? -

- Claro, Jordi a demostrado ser lo suficientemente madura para quedarse sola, sabe cuidar de si misma y conoce las reglas del hogar -

- Segura? Que tal si hace una fiesta sin nuestra autorización? -

- Oh vamos Anthony, ella nunca ha hecho eso, siempre nos avisa todo lo que planea, incluso si viene una sola chica a pasar el rato nos lo dice con anticipación -

- Bueno Judy, siempre hay una primera vez para todo, solo digo - exclamo el hombre con cierta preocupación

- Y yo digo que te relajes, para eso son estas vacaciones, para que dejes de poner un pero por todo - se acerco y lo beso apasionadamente, algo que él correspondió inmediatamente - Me voy a dormir, échale ojo a las chicas y no vayas muy tarde a la cama -

La matriarca del hogar subía las escaleras sin prisa mientras su esposo se quedo de pie en medio de la cocina, su mente estaba echa un revoltijo de pensamientos e ideas, amaba a su esposa a muerte, su relación era muy solida y todo iba sobre ruedas, en su intimidad era fantástica, flexible y dispuesta a nuevas emociones, algo que lo sorprendió mas de una vez, pero a pesar de todo eso no era capaz de evitar su pecaminosa costumbre, siempre que Jordan traía a alguna de sus amigas su corazón se disparaba, acechándolas con la mirada, aprovechando el mas mínimo descuido para ver sus traseros y pechos en formación, una vez, cuando vino una tal chica llamada Brownie a hacer un proyecto de ciencias mancho su camisa, obligandola a quedarse en top mientras terminaba su trabajo, aquel día sintió varios impulsos espiándola desde la seguridad de sus lentes oscuros, no quería pasar de eso, de ser un simple y morboso espectador...o tal vez si? Tal vez si conseguía llegar a algo mas que una simple chica en paños menores por fin dejaría atrás su absurdo deseo? Eran pensamientos que lo mareaban y lo hacían caer enfermo con su ritmo cardíaco acelerado, rápidamente se dirigió al lavabo y lleno un vaso de agua, tomándola a bocanadas enteras, se reposo sobre la encimera del lugar, recuperando un poco el aliento y dejando que su corazón volviera a un ritmo mas estable

- Calma Tony, calma - se pedía a si mismo - No seas estúpido, son las amigas de tu hija, tu pequeña Jordania, como te miraría si descubriera tus pensamientos? -

- Ehhh señor Rossato? - dijo una voz joven desde las escaleras

Unos segundos mas tarde apareció una chica por la entrada de la cocina, era de pelo anaranjado, complexión media y algo baja de estatura, se acerco lentamente con algo de pena hacia el hombre de avanzada edad, quien veía descaradamente sus cacheteros color amarillo. pero para su suerte ella no tenia su atención sobre el en ese momento.

- Disculpe señor, baje por unos nachos, estaba hablando con alguien? - dijo tímidamente

- Ehhh...disculpa? No te oí - exigió el hombre, quien rápidamente aparto la vista de su objetivo

- Nachos, Jordan dice que están en la despensa - explico señalando el lugar en cuestión

- Oh claro, déjame te los paso...eh... -

- Paige, me llamo Paige señor - espeto con una sonrisa tierna en su rostro

- Claro, enseguida -

Anthony se puso en puntas y abrió el cajón de la despensa torpemente, tomando las dichosas botanas y abriendo el paquete, vertiendo todo su contenido en un bol que tenia a mano, acto seguido camino directo a la chica y se las entrego amablemente.

- Ten preciosa - exclamo con una mirada y sonrisa galana

- Jeje...gracias señor Rossato - dijo Paige algo ruborizada por el cumplido

- Ahora que te veo algo mejor, tu eres hija de Gus, el dueño de ese viejo árcade -

- Eh si de hecho, es socio de papá? - pregunto ingenuamente

- Mmm no exactamente, digamos que somos buenos conocidos - explico de forma gentil - Aunque nunca comento que tenia una hija tan hermosa como tu -

- Basta señor Rossato - dijo acompañado de una sonrisa nerviosa y su cara colorada

- Por favor llámame Anthony -

- !PAIGE¡ - gritaron varias voces femeninas desde arriba

- Me llaman, deben tener hambre - explico la adolescente caminando rápidamente en dirección a las escaleras - Muchas gracias señor Ro...digo Anthony -

- No es nada linda, cuídate - adiós que acompaño guiñándole el ojo

Paige soltó una ultima risa nerviosa y subió a toda prisa a la habitación de su amiga mientras el patriarca de la familia se quedaba pensativo sobre la barra de la cocina, ambos compartiendo el mismo pensamiento "Que carajo fue todo eso?". Paige no se sintió cómoda, pero tampoco acosada y Anthony no supo que fue todo eso que salio de su boca, empezó a suplicar a todos los santos que Paige no se halla sentido agredida ni mucho menos se lo diga a nadie.

- Stupido figlio di puttana - dijo insultando su infantil y bruta memoria


Mas tarde esa noche las chicas se encontraban en una pelea de almohadas, riendo y saltando, la película había acabado hace un buen rato y ya se habían arreglado el pelo entre ellas, sin embargo Cookie tomo la iniciativa de golpear a Stella por atrás con su cojín, acción que contraataco la filipina y poco a poco todas se unieron a la batalla, Paige golpeaba fuertemente a Cristina mientras Jordan y Mollie libraban un duelo de almohada contra almohada intentando derribarse la una a la otra, Cookie ahora se encontraba contra el suelo, con uno de los pies de Stella presionando su estomago y recibiendo almohadazos sin piedad en la cara, tal vez no fue la mejor idea provocar a la chica de piernas largas, quien se reía maliciosamente de su débil contrincante, lastimosamente para ella Paige llego al rescate de la chica galleta, abalanzándose contra Stella con energía y dándole un golpe certero en la nuca con su cojín, al trió se añadió Cristina, buscando socavar con la chica gamer, Jordan y Mollie se miraron entre ellas y asintieron rápidamente, acto seguido se unieron al resto en el remolino de almohadas que se había formado en el centro de la habitación.

Las 6 chicas adolescentes salieron disparadas en todas las direcciones del cuarto, soltando fuertes carcajadas y con uno que otro pequeño moretón.

- Jajajajaja - se reía tiernamente Stella - Que te pareció eso Cookie? -

- Tuviste suerte - explico la pequeña levantándose con algo de dolor - Es todo, nada mas -

- Si seguro, si no fuera por mi seguirías bajo el pie gigantesco de Stella - se jacto triunfante la peli-anaranjada

Nuevamente todas soltaron una gran risa colectiva, incluso la misma Cookie admitiendo su derrota.

- Oigan - interrumpió Mollie - Creo que no hemos hablado de algo muy importante - dijo con una sonrisa maquiavelista en sus labios

- Si? Sobre que? - pregunto Cristina algo confundida

- Cookie - dijo risueñamente la mano derecha de Jordan - Escuche que tu y Artie están saliendo, es verdad? -

Todas las miradas se centraron en la mas "inocente" y tierna de las chicas ahí reunidas, ella trago saliva y su mirada zigzagueaba por todo el lugar, era cierto que tenia algo con el pelirrojo pero tampoco lo llamaría relación, solo eran amigos convencionales, salir a tomar algo de vez en cuando, ver películas juntos, darse besos y caricias... oh por Dios si eran una pareja.

- Jeje que puedo decir? Hemos estado viéndonos de manera casual últimamente - dijo mientras frotaba sus manos algo apenada

- !AHHHHHH¡ - gritaron sus amigas alegres por ella

- Y tu Mollie? - pregunto Cristina - Siempre hablas de las parejas de las demás, pero no conozco ningún interés tuyo -

- Pues llanta ponchada me ha tratado de invitar a salir, pero la verdad no estoy muy interesada -

- Te comprendo, varios se me han insinuado - dijo la pelirroja con recelo - Pero desde que acabe con el patán de Chandler no he querido saber nada de chicos -

- Vamos amiga - interrumpió Paige - dale una segunda oportunidad al amor -

- Pero Paige tu no tienes novio, como puedes decir eso? - exigió Cookie

- Ya llegara alguien indicado para mi, quien sabe, tal vez lo encuentre en tu fiesta Jordan - exclamo con una sonrisa bondadosa en su rostro

- Y hablando de eso - comento Mollie mientras se rascaba la barbilla - Quien te gusta a ti amiga? -

- Mmmmm - Jordan lo pensó detalladamente, no tenia ningún interés amoroso dentro de la escuela, su ultimo "noviazgo" por así decirlo fue con chico Jordan y eso fue hace ya un año, de resto veía a los demás chicos como amigos nada mas, hasta su madre temía que se halla vuelto lesbiana al verla tanto tiempo sin un amigo especial, la verdad no se veía en la necesidad de un novio ahora en esta etapa de la vida - Nadie - dijo vagamente para descontento de su pandilla

- Vamos, debe haber alguien amiga - pregunto Stella detrás de ella

- Naaa, lo dudo - espeto mientras se apoyaba sobre la palma de sus manos - Por ahora solo quiero disfrutar mi adolescencia y ser la reina de las fiestas -

- Espera espera - interrumpió Paige emocionada - Yo se quien te gusta -

- Si? Quien? -

- Lincoln Loud - dijo de inmediato la gamer

El silencio reino por micro-segundos en la habitación, las mandíbulas de todas cayeron al piso, en especial la de Jordan, quien tenia una mueca de asombro e incredulidad en su bello rostro, podía sentir 5 pares de ojos sobre ella, esperando su respuesta, pero nada salia, era su amigo, SU AMIGO, nada mas que eso, es cierto que le pedía favores muy a menudo y le hacia cumplidos pero eso no significaba nada, eran colegas, camaradas, socios, todo menos enamorados.

El silencio fue proseguido por lo que pareció un boom sonico, cualquiera en el barrio de la casa Loud estaría acostumbrado, pero allí en los barrios ricos de la ciudad era algo desconocido, varios (por no decir todos) los vecinos encendieron sus luces y se levantaron de sus camas alarmados, los perros aullaron con fuerza y hasta un par de autos saltaron sus alarmas, todo esto producto del grito agudo que sonaba en coro dentro de la vivienda Rossato.

- !AHHHHHHHHHHHHHHH¡ - gritaron todas deslumbradas por lo anteriormente dicho

- Oigan tranquilas - pidió Jordan, la única que permaneció en silencio - Van a despertar a todo el vecindario -

- Ya lo hicieron - dijo un hombre malhumorado desde la ventana de la casa vecina

- No puedo creer que te guste Lincoln hiiiiii - chillo Cookie

- Por supuesto que no me gusta - se defendió la chica - Es mi amigo nada mas y nunca sera nada mas que eso -

- Entonces por qué te quedaste callada y con la boca abierta? - pregunto Mollie tramposamente

- Pues...porque...eh... - balbuceo buscando una respuesta pero nada se le ocurría

- Lo vez, es cierto - exclamo Stella - Paige como llegaste a esa conclusión? -

- Simple, siempre que necesitas un favor vas por Lincoln, siempre que usas un vestido nuevo el primero en notarlo es Lincoln, siempre que él se te acerca a hablarte te rascas la oreja izquierda, es obvio -

- Paige todo eso son coincidencias tontas - se defendió la acusada

- Nada de eso hermana - dijo Mollie rodeándola con su brazo - Es verdad, siempre lo sospeche pero toda esta evidencia lo confirma, te gusta -

- Mmmm, a pesar del repudio que siento por Lincoln - explicaba la pelirroja Cristina - Debo admitir que hacen linda pareja, solo espero que nunca veas un vídeo suyo besando tu foto sobre una estatua -

En este punto la italo-americana se encontraba roja como un tomate, ella no amaba a Lincoln, no no y no, pero sabia que no se las quitaría de encima por mas que se los explicara, estaba acorralada, tendría que soportar esto por el resto de la noche, necesitaría un milagro para librarse de esta.

- Chicas - dijo la voz madura y pintoresca de la señora Rossato al otro lado de la puerta - Es hora de dormir, mañana tienen escuela -

- Ok mamá - exclamo Jordan alegrándose de su salvación - Descansa -

- Lo mismo digo chicas -

Sin mas opción decidieron irse a dormir, apagaron las luces y se envolvieron en sus sabanas, Jordan y Mollie dormían juntas dentro de la enorme cama de la chica, mientras el resto descansaba juntas a las demás, sin separarse mucho rodeando la cama, Jordan suspiro aliviada de que esa tonta idea parara ahí y se alisto para caer en los brazos de morfeo.

- Lincoln y Jordan sentados en un árbol... - Empezaron a cantar entre susurro las demás chicas, causando que Jordan abriera los ojos de par en par

- Paige te odio - se limito a decir, resignándose a escuchar sus burlas finales