- ¡Cálmate por favor! - pidió la chica entre jadeos mientras corría por todo el pasillo de la escuela con desespero

- ¡Vuelve aquí payaso sin gracia! - grito airada Margo quien sostenía con furia su bate de béisbol bien enfurruñado entre sus manos - ¡Me las pagaras! -

Risas corría tanto como podía, lo cual no era mucho comparado a la velocidad atlética de su perseguidora, si bien era una artista circense y estaba acostumbrada a ejercicios para hacer maromas y trucos increíbles eso no se podía comparar con la carrera atlética de Margo, quien estaba a punto de mostrarle su mejor brazo de bateo, nunca creyó verse en esta situación, normalmente sus victimas le daban una que otra mirada de reproche y un sutil insulto de vez en cuando que no pasaba a mayores, pero esta vez fue una cruda y dura excepción, desearía no haberse levantado ese día de su cama, cuando escucho el grito feroz de la narizona quien preguntaba por su paradero durante la hora del almuerzo supo que iba a tener un día difícil.

Esquivo un par de estudiantes que pasaban por el pasillo, el carrito de la limpieza, a un tacho de basura y al conserje antes de desaparecer en la esquina del lugar. Margo no se quedo atrás, pues esta era mucho mas ágil y coordinada con sus movimientos, casi que podía oler el miedo de esa pequeña y regordeta payasita a la cual estaba apunto de romperle la cara a batazos.

La chica payaso buscaba con desesperación cualquier ruta de escape, pero nada le daba apoyo, estaba en uno de los pasillos mas solitarios de la preparatoria, un lugar donde solo se veía la presencia de emos y uno que otro solitario geek entre sus corredores, para su mala suerte ninguno de ellos estaba ahí para socorrerla, pudo sentir como su cuerpo empezaba a fatigarse y aminorar su velocidad, debió seguir esa rutina de ejercicios que Polly le recomendó, eso le hubiese dado un par de minutos mas en carrera para escapar de la lunática deportista que le pisaba los talones. Sin embargo, gracias a una luz proveniente del pasillo siguiente, pudo notar tres sombras algo familiares, de hecho eran indistinguibles al resto, era su oportunidad de salvarse.

- Así que saldrás mañana con Clyde? - pregunto Polly algo confusa

- Si - espeto la gótica sin demostrar mucha emoción - Sabia que me prefirió a mi por encima de esa torpe de Penelope -

- Te felicito amiga, hacen una linda...y rara pareja - exclamo Tabby de manera amistosa

- Es cierto, sin ofender Haiku pero que un afroamericano y una japonesa estén juntos no se ve todos los di... -

Antes de poder decir algo mas Polly fue tacleada por un peso pesado, quien se aferraba a sus hombros con pericia y decisión, mucha a decir verdad, trataba de ver quien fue el idiota que se trepo a su espalda como si se tratara de un árbol, pero era estúpido, cada movimiento la hacia tambalearse hasta casi caer, así que sin mas se puso en modo toro mecánico, moviéndose con violencia, haciendo todo lo posible por bajar de su lomo al intruso impetuoso.

- ¡Polly para, para! - exigieron sus dos compañeras - Es risas -

Algo conmocionada escucho el lúgubre lamento de sus amigas, parando en el acto, alzo un poco la vista y vio como su amiga rellena se hallaba aferrada a su espalda, temblando con cierto miedo, al parecer se paso algo con sus empujones, la pobre sudaba a cantaros y su mirada estaba fija al frente de ellas.

- Risas bájate - pidió la patinadora

- Te estábamos buscando, donde te metiste? - pregunto la rockera - Vamos, faltan 5 minutos para que se acaben las clases -

- Y necesito que me acompañen las tres a probarme un vestido para mi cita - explico Haiku sin dejar su monótona voz - Ademas porque tiemblas tanto? Viste un fantasma? -

- Esos son cosas tuyas hermana - enfatizo Tabby - Pero hablando en serio, te vez pálida Ris, ocurre algo? -

- Ehh...ehh...y...yo...yo - a pesar de sus intentos, ni una sola palabra salia de la boca de la comediante, quien seguía escondida a espaldas de su amiga mas ruda

- Esto me empieza a asustar Natalia, mas vale que no sea una de tus bromas -

- Polly...ayúdame - pidió con una voz de ratón y suplicante, algo que nunca antes había hecho

- Con que? -

- ¡RISAS! - grito una voz femenina al otro lado del pasillo, se oía bastante furiosa, casi demoníaca

El trió dio una rápida mirada al frente, descubriendo a una chica de pelo rubio opaco, con chándal deportivo y una gorra roja que cubría parte de su cabellera, sin embargo sus mayores características eran su nariz larga en medio de su cara y el bate de madera que apretaba con rabia entre sus manos, sus ojos irradiaban un fuego agresivo del averno y sus dientes chirriaban con fuerza, tanto para la gótica como para la rockera del cuarteto era una total desconocida, caso contrariado al de Polly, que comprendió de inmediato de que se trataba.

- Oh no es Margo - espeto por lo bajo la roller derby

- Ayúdame - rogó nuevamente la payasa - Eres su amiga, habla con ella por favor -

- Te advertí que no hicieras esa broma -

- Espera - exclamo Tabby, llamando la atención de todas - Eres la de "telaraña de tontos" -

Dichas palabras hicieron soltar algunas risas ahogadas al trió, incluso Haiku quien daba cortos gemidos de risa, sin embargo también hizo detonar la poca paciencia que tenia la bateadora en ese momento, soltando un fuerte grito para acto seguido abalanzarse contra la indefensa Risas, quien se negaba a abandonar la espalda de Polly a cualquier costo.

- Guao guao guao Margo espera... - pidió la otra deportista al ver que se dirigía a su dirección con una ira ciega

Sus palabras cayeron en oídos sordos, la narizona se lanzo sin pensarlo hacia la pobre patinadora, un civil inocente en medio de esta masacre, Risas cerro sus ojos y simplemente espero lo mejor, Haiku y Tabby observaban expectantes lo que estaba aconteciendo, sin saber que hacer al respecto, no seria nada bonito sin duda alguna.

- ¡MARGO! - grito una nueva voz en el corredor

Antes de poder abalanzar su bate contra la cabeza de la comediante la deportista se detuvo, dando una rápida vuelta en dirección al eco de esa voz mandona y rimbombante en el pasillo, solo para ver con asombro a Lynn, con sus brazos cruzados y una mirada entre seria y molesta dirigida hacia ella, algo hizo click dentro de ella, recordó aquel pequeño problema de su amiga y también recordó su promesa de acompañarla a la farmacia, dio media vuelta y encaro a la chica Loud, quien se veía bastante molesta sin mucha razón a decir verdad.

- Ya terminaron las clases, te estuve buscando por todas partes, me vas a ayudar si o no? - pregunto con una voz arrogante la castaña

- Estaba ocupada con esta payasa - dijo apuntando hacia sus espaldas con modestia

- Cual payasa? - pregunto Lynn

Margo ensancho sus ojos confundida por esto, dio media vuelta y vio como Risas desaparecía por la esquina del pasillo, esto la hizo chillar de rabia, arrojando con furia su bate al suelo, asustando un poco mas a las tres chicas que por alguna razón seguían ahí paradas y haciendo irritar mas a Lynn, cansada de su comportamiento infantil.

- Gorda estúpida, la voy a matar - grito con furia la narizona

- Si si si, ya lo harás, vamos - pidió Lynn mientras la tomaba de la mano y la arrastraba a la salida del recinto - Adiós Polly, nos vemos patéticas - dijo a modo de despedida del trió

Polly se despidió zarandeando su mano al aire, mientras sus dos amigas veían con enfado a la deportista Loud.

- Perra - exclamaron ambas al unisono en un pequeño susurro que ni Polly pudo escuchar


Unos momentos mas tarde, por las calles de la ciudad, Lynn y Margo paseaban camino a la farmacia local, la narizona se encontraba mucho mas calmada, luciendo una sonrisa despreocupada en su rostro, su sed de venganza fue desapareciendo de a poco, de hecho hasta se le hacia gracioso todo lo ocurrido, cosa que no podía decir la castaña Loud, quien no dejaba de mirar ansiosamente a todos lados, asustada de ver algún rostro familiar cruzarse por su camino, toda esta situación no hacia mas que sacar su lado mas dócil y miedoso de todos, parecía una niña pequeña llegando a su primer día de clases, sola y sin saber a que se enfrentaba, solo debía comprar esa estúpida pastilla, usarla y asegurarse de que no estuviese embarazada, el problema es que ni siquiera entendía como funcionaba dicha pastilla, quiso preguntar a sus hermanas mayores, pero tan solo pensarlo lo rechazo, la avalancha de preguntas y miradas cuestionables la hubiese ahogado en un mar de vergüenza y pavor absoluto, dudo si preguntar a alguna de sus amigas, pues lo ultimo que necesitaba es que todos se dieran cuenta de su desliz, por suerte tenia a Margo, su fiel mano derecha, ella siempre estaría para apoyarla y ser la voz de la razón del dinámico dúo que formaban.

- Margo - llamo por lo bajo Lynn - segura de que esta pastilla es...segura? -

- Claro - expreso la chica Roberts con alegría - Confía en mi -

- Amiga no quiero ser imprudente ni nada pero...como sabes de eso si tu eres...virgen? - susurro con bochorno por aquella inmadura pregunta

- Oye tu no eres la única que lo ha hecho Lynn - esgrimió con astucia

Aquello dejo sin palabras a Lynn, quien veía con asombro a su compañera, nunca creyó oír eso, es decir, Margo no era ninguna santa, pero no imagino que su amiga ya no fuera casta, pensaba que seria de esas mujeres que pierden su virginidad en la universidad, algo tímida pero segura de si.

- Tu? - pregunto sorprendida - Con quien? Por que nunca me lo dijiste? -

- Oye esas si son muchas preguntas - dijo con algo de incomodidad mientras organizaba su gorra - Solo diré que fue hace como seis meses, no te interesa con quien lo hice y en cuanto a porque no lo conté, pues...no me parece algo para presumirlo por ahí, es algo mas personal para mi -

- Oh ya entiendo - exclamo Lynn decidiendo enterrar dicho tema ahí - Gracias por ayudarme Margo, de verdad no sabes como me calma que estés a mi lado -

- No es nada Lynn, para eso son las amigas -

El camino siguió sin mas palabras de por medio, ahora con una Lynn mas calma después de esa charla. Llegaron unos cinco minutos después a su destino "Farmacia del Dr. Winston" la mejor (y prácticamente la única) en todo el pueblo, las chicas entraron con normalidad, tratando de no parecer obvias en sus acciones, pues si había un buen lugar para que las chismosas del pueblo obtuvieran su jugosa información era la farmacia "el hijo de Rick compro condones""Sara se compro una prueba de embarazo""Ese tal Sergei compra muchos tranquilizantes""A que no adivinas quien compro viagra" eso y muchas otras cosas se decían ahí, Royal Woods no era un pueblo muy grande, así que no era difícil que los chismes se expandieran rápidamente, sin embargo debía de hacer esto ahora o nunca.

- Ok Margo, vamos - dijo mientras tomaba a su amiga de la manga de su camiseta

- Pero Lynn, las pastillas están en ese otro pasillo - señalo la narizona

- Lo se, pero no debemos ser tan obvias, tu solo sígueme, se lo que hago -

Pasaron por el pasillo de productos de belleza, tomando una canasta al lado de los anaqueles, Lynn se acerco a los esmaltes de uñas y sin ojear mucho tomo los primeros que vio, arrojándolos a la canasta, acelero un poco el paso y fue a por un pintalabios, el ultimo que quedaba en su color rojo fuego, lo arrojo sin mucha importancia al cesto y siguió al otro pasillo, si bien margo entendía lo que tramaba Lynn, le parecía un gasto algo innecesario, teniendo en cuenta que su amiga no es una chica que guste del maquillaje ni cosas femeninas, tal vez debió calcular un poco mejor su jugada, tomar algo mas de su estilo, como vendas, algo de desodorante, talco, cosas que le fueran de utilidad, no solo derrochar su dinero de una manera tan estúpida.

Por su parte la chica Loud camino hasta el siguiente pasillo, donde había una amplia variedad de productos sexuales, viagra, condones, pruebas de embarazo y finalmente pastillas anticonceptivas, paso en carrera por el sitio, dejando una estela de humo a su paso, alcanzando a tomar una caja con pastillas justo antes de salir de ahí, un par de chicos ahí ni siquiera alcanzaron a verla pasar, todo un logro para ella, quien victoreaba su hazaña de manera triunfal como si se tratara del campeonato estatal.

- Lynn - llamo Margo con una voz algo cansada

- Que? -

- Si no querías llamar la atención porque bailas en medio del corredor? -

Alzando la vista vio como varias personas en el lugar la veían sorprendidas por tan detonado acto, algo que le genero un fuerte rubor en sus mejillas, sus ojos alternaron de inmediato a las pastillas en sus manos, las cuales escondió de la vista ajena en un santiamén, dejando al publico nada mas que una mirada nerviosa, la gente decidió ignorar esto y siguió con su día a día, sin escrudiñar en el comportamiento tan raro de esa chica de cola de caballo.

- Deja de hacer el ridículo y vamos a la caja - espeto Margo algo molesta por la actitud infantil de su amiga en este momento

Haciendo caso a la orden de la rubia, Lynn se dirigió al final de la cola en el lugar, algo impaciente con llegar a la caja, ahora debía prepararse para la parte mas importante de todo, actuar relajada frente al mostrador, sin inmutarse con las pastillas ni mucho menos con la mirada de la gente, tiro las pastillas entre el esmalte y el pintalabios dentro de su canasta, dando leves suspiros con cada paso que la aproximaba al vendedor.

La fila comenzó a moverse de manera rápida, algo que la hizo sentir un fuerte latido en su corazón, insegura si seguir con esto o no, que pasaba si pensaban mal de ella? Si ese mismo cajero atendía a su madre y le preguntara por esto? O que fuera alguien conocido? No estaba lista para nada de eso, trago saliva con cada nuevo paso hacia adelante, con mas dudas en su cabeza, deseaba gritar y salir huyendo hacia la salida, sin dar explicaciones a nadie sobre nada, si, debería tomar esa opción y...

- ¡Lynn! - llamo Margo sacándola de sus pensamientos

- Eh...que? - pregunto confundida la deportista

- Te toca - dijo señalando a la caja frente a ellas

Por un momento el corazón de Lynn dejo de latir, preguntándose en que momento llego al frente de la caja registradora si hace unos segundos estaba al final de la inmensa cola que había, Margo le dio un codazo en las costillas, devolviéndola por completo a la realidad, sin mas opciones se acerco al cajero, quien era un tipo calvo, obeso y de barba poblada, nunca lo había visto en su vida y esperaba que nadie de su familia tampoco, su mirada era fría y seria, como si odiara estar ahí metido todo el día. Lynn tomo su canasta y la vació sobre el mostrador, algo que disgusto al robusto hombre detrás del mismo.

- Tenga cuidado señorita - dijo con una voz tan ronca como la de un fumador compulsivo

Lynn no se dejo intimidar por esto y puso en marcha su plan, apoyándose sobre la caja mientras veía sin mucha importancia sus uñas, haciéndole entender al grandote que no le importaba nada, igual que a el, ni siquiera veía los productos que tomaba, solo se limitaba a pasarlos por el escaner y tener su vista fija en el total que marcaba la pantalla frente a el.

- Son 10,95 - dijo secamente

- Eh? - exclamo Lynn, quien de verdad se había perdido tratando de hacerse la desinteresada - Claro -

Pago sus cosas y le arrebato la bolsa plástica al vendedor, quien exhalo un gruñido de molestia ante esa falta de respeto.

Una vez fuera Margo y Lynn sonrieron complacidas, felices de que todo saliera a su favor, con algunos desperfectos en medio pero bien a final de cuentas, corrieron con ganas hacia el Burpin Burger mas cercano como ya era su clásico ritual de festejo, no solo usado para los deportes, sino para cualquier victoria en si, pidieron dos hamburguesas eructo extra grande, con papas y malteadas tamaño XXX, Lynn seguía algo eufórica, sintiendo como un gran peso caía de sus hombros tan pronto salieron de aquella farmacia. Finalmente se detuvieron en un pequeño parque cerca del restaurante de comida rápida, eran las 5 de la tarde, el sol comenzaba a esconderse de a poco por el horizonte, las nubes tenían un hermoso color naranja y la brisa hacia crujir las hojas de los arboles de manera casi que melodiosa, era un panorama totalmente distinto al de esta mañana, gris e incierto.

- Sabes...ñam*...todo salio mejor de lo que espere - comento Margo mientras devoraba gustosa su hamburguesa

- Lo se, creí que seria mas difícil, resulto ser un juego de niños -

- Por cierto...ñam*...cuando piensas tomarte la pastilla? Sabes que entre mas tardes mas posibilidades hay de que quedes preñada -

- Buen punto, sera mejor que lo haga ahora -

La chica castaña desempaco la bolsa de la farmacia que dejo dentro de su bolso, dejo los esmaltes y el pintalabios a un lado de la banca en que estaban sentadas, centrándose por completo en la cajita de color rosa que sostenía entre sus manos, "levonorgestrel" pastillas anticonceptivas tableta de 6 pastillas, ingiera una sola pastilla dentro de las 120 horas después del acto sexual, no tome mas de una seguida, tenga cuidado pues los efectos secundarios son...

Lynn decidió parar ahí, cualquier efecto secundario seria mil veces mejor que tener un bebe a su edad y tirar el resto de su vida al excusado, hizo algunas matemáticas rápidas en su cabeza, un día tiene 24 horas, entre el sábado y hoy martes eran 4 días así que...

- Margo... -

- Estas a tiempo de tomarla Lynn, ya hice los cálculos - interrumpió la narizona rápidamente al ver como se esforzaba su colega por pensar

- Perfecto -

Abrió la caja rápidamente y saco la tableta, era bastante pequeña y las pastillas aun mas, le parecía algo imposible que esa pastilla tan pequeña pudiera prevenirla de un embarazo, aun cuando según su maestra de sexualidad ya debería estar fecundizada o fecundada o lo que sea, pudo haber seguido pensando sobre toda la magia negra tras esta pequeña pastilla, pero lo dejo, no quería arriesgarse mas y sin pensarlo dos veces destapo una de las capsulas, escuchando el click que hizo el aluminio protector con cuidado, puso la pastilla sobre la palma de su mano y decidida se la metió a la boca, tragándola de inmediato, vio una vez mas la tableta, sintiéndose tentada a tragar una segunda para estar segura de su efecto, pero a la caja decía que solo una, así que decidió guardar nuevamente su pequeña salvación dentro de su mochila, no le restaba nada mas que esperar a ver o sentir resultados.

Cuando trago esa pastilla recordó aquella madrugada del sábado, cuando Francisco le ofreció aquel cuadro extraño de sabor ácido, pero que le transporto a una zona de confort inigualable, el solo recordarla le traía de vuelta esa sensación de relajación total y calma, sin estrés ni duda alguna, era como estar en un lugar fuera del espacio y el tiempo, donde solo existía ella y lo que mas importaba era ella, fue algo increíble, deseaba volver a sentirse así, volando sin problemas en su lugar feliz.

- Oye Lynn - pregunto Margo - Ya la tragaste? -

- Si...ya esta - respondió saliendo de su momento reflexivo - Oye Margo como sabre que esta funcionando? -

- Una prueba de embarazo - respondió secamente la chica dando un sorbo a su bebida

- ¡Que!? - espeto contrariada la chica Loud - Debo volver a esa farmacia por una prueba de embarazo? -

- No necesariamente - indico su amiga con una sonrisa canalla

- Entonces? -

- La enfermera de la escuela te puede dar una si se la pides -

- Oooh no, nada de eso amiga - dijo Lynn de manera seria - Pasamos por todo esto para que nadie se diera cuenta, no le confiare eso a la enfermera escolar -

- Vamos Lynn, ella es alguien confiable, jamas le contaría sobre tus cosas a los demás, que ganaría con eso? -

- Tener algo de que hablar en su patética vida tal vez -

- Mira si te avergüenza pedírsela porque no entras a su oficina y le robas una - explico de manera sarcástica la bateadora

La mirada de Lynn quedo en blanco, totalmente en silencio, de verdad era mas fácil eso que pedírselo de frente? No debía ser muy difícil hacerlo, solo debía esperar a que saliera a almorzar y en un abrir y cerrar de ojos entrar, tomar la prueba y salir de ahí, no tenia fallo alguno, la sonrisa que indirectamente se comenzó a formar en su cara la certificaba de que su decisión estaba tomada.

- Eres una genio Margo - dijo mientras le daba un fuerte abrazo a su compañera

- Espera que? Lynn estaba jugando... -

- Naaa tienes razón, es perfecto, mañana la tomare antes de que me vea y listo, sin preguntas, sin explicaciones -

- Por amor de Dios, si que puedes ser tonta cuando te lo propones Lynn - expreso Margo asombrada del pensamiento de su amiga - Mira, déjame yo te la consigo, esta bien? Solo no cometas ninguna locura -

- Claro que no amiga, tu relájate, ya has hecho bastante por mi, no te preocupes por nada mas - comento con su pecho inflado de orgullo

- Esto es serio, si te descubren robando te puedes ganar una expulsión -

- Pfff...Margo, tu sabes las cosas que he hecho en la preparatoria y nunca me descubrieron, que te hace pensar que esta vez si? -

- Esto no es una broma como cuando pegaste a Lincoln al traje de mascota del equipo o como cuando robaste la bandera de los engreídos de Haseltuky, esto es algo serio Lynn -

- Lo se, por eso lo haré con discreción, confía en mi Margo, todo saldrá bien - espeto con una sonrisa mas amigable y menos tramposa, agradeciendo de corazón la compañía de su amiga en estos momentos

La chica Roberts iba a objetar, pero lo vio como un caso perdido, cuando algo se mete en la cabeza de Lynnsanity no hay forma de sacárselo por mas que intentes, lo había aprendido a las malas con tantos años de camaradería en los equipos deportivos locales, mas sin embargo se alegraba por ella, ver nuevamente a la Lynn alegre y vivaz de siempre en lugar de aquella chica histérica y nerviosa de esta mañana era mejor que mejor.

- Tu ganas - dijo con una sonrisa de aceptación en sus labios - Solo no dejes que te atrapen -

- Eso jamas, recuerdalo bien amiga, soy la mejor - espeto la castaña mientras envolvía a su amiga en un abrazo brusco típico de ella

- Creo que ya es hora de irnos no crees? -

- Tienes razon, se supone que estoy castigada -

- Se supone? -

Ambas soltaron fuertes carcajadas mientras se levantaban del banco, camino a sus hogares cansadas de la ajetreada tarde que tuvieron, pero con un espíritu mas dispuesto y una moral mas alta que antes, felices de que todo su plan saliera bien, ahora la mayor preocupación en la cabeza de Lynn era conseguir aquella prueba de embarazo, pero ese seria un problema del día de mañana, un submarino de albóndigas y el juego de los medias rojas la estaban esperando en su casa.


Al día siguiente

La enfermera Patty reposaba con cuidado sobre la silla de su oficina, veía el calendario atentamente, 18 de septiembre, apenas eran las 10 de la mañana y ya tuvo que atender a dos estudiantes con quemaduras indias y a otro con una contusión leve, de verdad parecía que cada día los chicos eran mas violentos con sus jugarretas y novatadas a otros alumnos, claro que tampoco estaba en posición para quejarse, ganaba un mejor sueldo que en la escuela primaria, así que debía acomodarse al hecho de que su trabajo seria un tanto mas riguroso que simplemente examinar niños pequeños y alergias estacionales.

- ¡Enferma Patty! - grito una estudiante que pateo con fuerza su puerta

La susodicha fue sorprendida por tan repentino arrebato, casi cayendo de espaldas sobre su silla, pero buscando el equilibrio suficiente para evitar un accidente laboral, se puso de pie en un brinco y detallo un poco mejor a la estudiante en cuestión, llevaba una chaqueta deportiva roja con detalles blancos, una coleta de caballo castaña y su cara se veía preocupada, debía ser Lynn Loud, ninguna otra estudiante llegaba a tener un cuerpo así de tonificado y bien cuidado como ella.

- Que sucede Loud? - pregunto confundida la enfermera

- Dejaron inconsciente a un tipo en los corredores del segundo piso, vaya rápido - espeto alarmada la chica Loud

- Argh...no puede ser, es la cuarta vez esta semana -

Patty salio en trote hacia su destino, tomando un it de primeros auxilios en el gabinete de su oficina, iba tan apresurada que dejo atrás a la chica Loud que fue en busca de su ayuda, tal y como ella lo planeo.

- Ja, no eres el único capaz de hacer planes apestoso - mofo con astucia a nombre de su hermano varón

Tan pronto la enfermera desapareció por el corredor fue su señal de ponerse en acción, entrando furtivamente al despacho de la enfermera, poniendo pestillo y seguro a la puerta para no ser sorprendida por algún chico con un problema medico real, debía agradecer al amigo de Lincoln, fue un buen señuelo para que la enfermera estuviera distraída varios minutos, no se sentía orgullosa de noquearlo por la espalda de manera tan sucia, pero la situación lo meritaba...mas o menos.

Empezó a hurgar con pericia las cosas dentro de la oficina, cada cajón, cada gabinete, incluso el bolso de Patty, era absurdo que ahí tuviera las pruebas de embarazo, pero no podía descartar ninguna posibilidad. Se acerco con cuidado a un gabinete denominado "sexualidad", fue un buen punto por el cual comenzar, lo abrió despacio, viendo una caja de condones, otra de tampones, algunos folletos sobre el cuidado de tu cuerpo y toda esa basura que te dan en las asambleas de prevención de embarazo adolescente en las cuales se quedaba dormida, pero ni una sola prueba...

- Un momento - se dijo a si misma

Movió un poco las cajas dentro del gabinete, sacando con cuidado dos paletas algo largas, con un tipo de sensor en su extremo mas delgado y una pequeña pantalla al otro lado mas ancho, estas eran. Saco una y arrojo la otra de nuevo dentro del cajón, sellándolo en el acto, finalmente Lynn abrió la puerta de la oficina, asegurándose de que el pasillo estuviera despejado, cosa que asi fue, saco el resto de su cuerpo y así como llego se fue sin rumbo fijo por los pasillos de la preparatoria, encantada con su plan maestro.


Hola gente, como va la cosa? espero que bien.

Agradezco muchísimo el apoyo al fic, pues a mejorado mis expectativas jajaja. Debo hacer una aclaración, esta apuesta comenzó el 10 de septiembre, a pasado una semana desde entonces, lo que quiere decir que este capitulo (que transcurre en martes) es 17 de septiembre, el miércoles 18 y así, solo esa aclaración nada mas para no perder la brújula de la historia, espero les guste como va, el próximo capitulo puede ser un golpe bajo para el albino, es todo lo que diré, hasta luego.

att:-charly