Las cosas en el baño de chicas iban como de costumbre, chicas entrando y saliendo solo a retocarse el maquillaje, pasarse uno que otro chisme pecaminoso de alguna de sus compañeras o hablando de chicos, como era normalmente, el lugar parecía mas un conversatorio que un baño de preparatoria, un par de estas personas era un dúo de góticas, una alta y delgada, la otra con rasgos asiáticos en su rostro.

- Así que como te fue en tu cita Haiku? - pregunto Persefone a su amiga mientras se arreglaba un poco mirando su reflejo

- Bien - respondió secamente la gótica

- Solo bien? -

- Si, salio justo como lo esperaba, estoy satisfecha - aquella actitud tan extraña era común en Haiku, pero esa respuesta no era digna de la emoción que mostraba días antes por dicha cita, Persefone le hecho un segundo vistazo a su amiga, se veía algo mas "radiante" que otros días, ademas de notarse cierta incomodidad en cuanto a su pregunta, algo no estaba bien aquí

- Disculpa que sea tan insistente Haiku, pero, solo eso? Creí que estarías a estallar de alegría...o por lo menos con una sonrisa en tu rostro -

- Persefone, sabes que me reservo muchas de mis emociones a los demás, solo debes saber que estuvo bien, nada mas -

Sin muchas mas ansias de hablar, la líder del club de enterradores tomo su bolso y salio por la puerta del lugar, siendo seguida por su larguirucha compañera, la cual seguía sin salir de su asombro, pues si mal no recuerda ella estuvo hablando de esto toda la semana, ni siquiera alguien tan reservada como su amiga podía guardar las emociones por algo de este calibre, debía averiguar que ocurrió ayer con el afroamericano. Mientras ellas salían, alguien mas entraba, con las manos dentro de los bolsillos de su chaqueta, tratando de pasar desapercibida, tenia suerte de que todas estaban tan ensimismadas en su belleza que les daba igual quien pasara por ahí, rápidamente entro a una de las gavetas de aseo, poniendo seguro con fuerza, soltó un par de suspiros cansados, sintiendo algunos nervios atravesar su cuerpo, debía tener cuidado con esto, pues ni loca pasaría por este infierno de nuevo. Lynn desempaco la prueba de embarazo de su bolsillo izquierdo, la vio con cuidado, palpando con cuidado de no arruinarla ni nada parecido, estaba segura de como usarla, nada podía salir mal, era la hora de la verdad.

Se bajo sus pantalones de chándal y después su short, se puso de cuclillas y con su mano derecha puso la prueba en su lugar, trato de concentrarse pero nada salia, se sentía nerviosa con todas las demás afuera, es decir, es capaz de hacerlo todos los días, pero ahora era algo distinto, si alguien se enteraba de lo que estaba haciendo seria la nueva hazmereir de todo el recinto, debió hacer esto en la mañana, pero al vivir con otras diez personas que hacen fila para usar el baño y con el tiempo cronometrado le era imposible. Trato de calmarse, pensar en algo mas relajante, una cascada, eso siempre funcionaba, solo debía concentrarse, escuchar el fluir de las aguas, nada de pruebas, ni de posibles bebes, solo el agua correr, su corazón comenzó a palpitar con tranquilidad, olvidando por completo el lugar donde estaba y a los demás al otro lado de esa puerta.

- Aaaaaaaah - dijo suavemente al sentir correr sus fluidos intestinales, como si de un gran alivio se tratase, sin duda alguna la cascada nunca fallaba

Tan pronto vació su vejiga se volvió a subir los pantalones, sacudiendo un poco la prueba, era un asco tener que usar orina para esto, no era mas fácil algo mas común como la saliva? Eso seria muy practico y útil, dejando de lado sus pensamientos respecto al uso de estas cosas se centro por completo en el resultado, tratando de calmarse, estar abierta a cualquier cosa que ocurriera, ya casi era una adulta, tenia que actuar como tal, responsable y madura, acatar sus errores con la frente en alto.

- Ok Lynn, tu eres fuerte, tu puedes con cualquier cosa - se repetía consecutivamente, como un mantra para no estallar producto de las emociones acumuladas - No hay nada que temer, todo saldrá bien, mañana te estarás riendo de todo este asunto -

Las palabras de apoyo cesaron y con un ultimo suspiro de esperanza dio una rápida hojeada al resultado. Sus ojos se hincharon como platos, ilusos a lo que veían.

- ¡Siiiiiiii! - el grito fue apabullante y sonoro por todo el baño, tenia suerte de que hace cinco minutos había sonado el timbre para entrar a clases y el lugar quedo desavitado


Mientras tanto, en el aula de matemáticas, Mollie y Stella charlaban plácidamente, retomando el tema de los enamoramientos de la filipina, quien todavía seguía en la fase de superar a su ex, siguió el consejo de su grupo de amigas y trato de darle una oportunidad a algún chico de la escuela, sin embargo Mollie se veía sorprendida al escuchar quien fue su primera opción.

- Yates? - alego sorprendida la rebelde - Quieres salir con Bumper Yates Jr? -

- Si, que tiene de malo? - pregunto la chica Zhau, sin ver nada malo en eso

- Nada Stell, es solo que...ya sabes, el tipo es algo engreído, tal vez no compaginen muy bien -

- Oye si no recuerdo mal fuiste tu quien me dijo que le diera una oportunidad a alguien y ahora que lo hago me lo reprochas - exclamo Stella cruzándose de brazos

- Mira en primer lugar no te estoy reprochando, solo digo que... -

Antes de poder decir algo mas, una mano asomo por la esquina de la habitación, tomando el brazo de la Mollie, quien fue alada con fuerza hacia la salida del salón de clases para impresión de Stella y aun mas de ella misma, una vez afuera vio que no era nada mas ni nada menos que Jordan, quien se veía ansiosa y preocupada a la vez.

- Molls necesito tu ayuda - imploro la trenzada, quien parecía haber cometido un gran error

- Guau tranquila chica, te ves asustada, relájate - pidió mientras le ponía las manos en los hombros y la arrullaba con suavidad

- Mira, recuerdas la carta? -

- Ohh la especial para Link? - susurro la castaña con un acento coqueto - Claro, estas nerviosa por entregársela? -

- No nada de eso - dijo exaltada, asustando aun mas a su mejor amiga quien apenas si entendía lo que estaba ocurriendo - La perdí -

- Que? - ser pregunto Mollie - Como? -

- No se, acabo de revisar mi casillero y no hay nada, desapareció por completo -

El corazón de Jordan comenzaba a bombear con fuerza, la presión que sentía era abrumadora, cualquiera podría tener esa carta y exponerla frente a todos, incluido Lincoln, quien no sabe como se pondría al darse cuenta de esa manera de su amor secreto, jamas podría salir de nuevo a la calle.

- Guao Jordi cálmate, cálmate - pidió Mollie algo sorprendida por la actitud de su amiga - Mira se que no se ve bien, pero tampoco hay necesidad de ponernos locas -

- Lo se, estoy exagerando un poco pero estoy muy nerviosa - aclaro la italiana sintiendo una corriente fría por su espina dorsal

- Mira tengo una idea, te cubriré durante la clase de matemáticas, así podrás buscar a profundidad, te parece? -

- Segura? -

- Desde luego, solo preocúpate por hallar tu carta, nada mas, busca en las duchas, la cafetería, el armario del conserje, todos los lugares -

- Por que estaría en el armario del conserje? - cuestiono Jordan y con razón

- Yo que se, solo encárgate de buscar en todo lugar, esta claro? - explico de una manera determinante la rebelde del dúo

- Entendido, lo haré, muchas gracias Molls, eres la mejor -

Aquel cabello trenzado se perdió en la esquina del pasillo, solo ahí Mollie se permitió soltar un suspiro de agotamiento, Jordan podía ser una autentica reina del drama cuando se alteraba, sin embargo era su hermana de otra madre y debía apoyarla, regreso al salón de clases, ahora con una nueva duda en su mente ¿Donde estará aquella carta?


Mas tarde ese mismo día, Lincoln y Zach caminaban con disimulo hacia el casillero donde estaría la carta, con su tan esperada respuesta, el albino no podía ocultar su alegría, sentía como se agolpaba toda la adrenalina en su pecho, deseando con todas sus ansias ver que e deparaba el destino, no durmió en toda la noche esperando por este momento y las palabras de aliento de sus amigos solo calentaban mas dicha sensación.

- Te ves bien amigo - señalo Zach, quien sostenía un enorme par de pinzas industriales

- Me siento bien - señalo el peliblanco - Tengo la sensación de que todo saldrá a mi favor el día de hoy -

- No estaría mal, por fin estas avanzando en serio, creí que te quedarías en la zona del amigo hasta terminar la preparatoria - bromeo el pelirrojo mientras jugueteaba con sus pinzas

- Bueno, necesitaba un empujón, ustedes fueron de mucha ayuda a decir verdad, gracias por eso -

- Cuando quieras Link, solo te diré algo, de aquí en adelante te defiendes solo, cualquier error o logro con Jordan sera cosa meramente tuya, nada mas -

Dichas palabras metieron algo de presión a la cabeza del albino, ahora todo dependía de su propia astucia, debía ser inteligente y asegurarse de que esta vez sus planes funcionaran un poco mejor que los anteriores, teniendo en cuenta su historial no seria cosa sencilla, pero si se apodaba el hombre del plan era por algo y debía sacarlo a relucir.

Llegaron al casillero en cuestión, igual de solitario y vació que siempre, a excepción de su tan añorada carta, Lincoln se hizo a un lado y dejo que su amigo pelirrojo se encargara de la situación, Zach se acerco y con algo de pericia ensarto las pinzas sobre el candado, para acto seguido, aplicando un poco de fuerza cortarlo con un movimiento seco, la cerradura rota cayo al suelo, permitiendole a la desvencijada puerta metálica del casillero abrirse sola, acompañada de un molesto chirrido oxidado, de verdad que era algo viejo, el cobrizo metió su mano dentro y palpo de inmediato el sobre blanco.

- Lo tengo - susurro para su amigo, el cual desbordaba curiosidad

- Dámelo Zach - pidió el albino

Siguiendo la orden el chico de lentes se lo entrego y ambos salieron disparados de ahí, lo ultimo que necesitaban era algún fisgón o entrometido que arruinara sus planes con ir de soplón o algo, salieron por la puerta principal, donde los esperaban los otros tres miembros del grupo.

- Así que como estuvo tu cita Clyde? - cuestiono Liam

- Bien, estuvo bien - respondió secamente el afroamericano, desviando la vista a otro lado

- Eso ya lo has dicho, pero danos detalles hombre - recrimino Rusty

- Solo estuvo bien, fue genial -

- Por que estas tan misterioso Clyde? Paso algo malo? - exclamo una vez mas el granjero, algo incomodado por la forma de actuar de su compañero

Antes de poder seguir con la extraña charla, en la cual incluso Clyde comenzaba a sudar de la presión, Lincoln y Zach irrumpieron por las puertas principales del recinto, victoriosos de su rápida misión de rastreo y búsqueda, la sonrisa en la cara del albino reflejaba emoción pura, seguridad sobre que todos sus sentimientos serian algo correspondido por su amada italiana, sus amigos no podían evitar sentirse bien por el líder de la banda, esperaban que esto acabara con tantas tonterías de parte de los dos y que tal vez por fin pudieran formalizar su relación de noviazgo...y dejarlos a ellos en paz con aquel gastado tema.

- La tengo chicos - espeto con entusiasmo el peliblanco, alzando con orgullo la carta blanca entre sus dedos

A pesar de ser solo un chico común y corriente, en este momento el chico Loud se sentía como todo un conquistador, las miradas positivas y de aprobación de su comitiva de amigos reforzaban aun mas toda esta confianza que comenzaba a inflar su pecho de orgullo y seguridad. El quinteto desapareció de la escena, no querían ser molestados ahora, se marcharon rumbo a sus hogares, charlando un rato acerca del reciente "triunfo" de Link.

- Que crees que te halla dicho? - cuestiono Liam, yendo a la par del albino

- Mas vale que te halla aceptado amigo - increpo Zach, todavía cargando aquel pesado par de pinzas

- No digas eso hombre, es seguro que le dijo que si - respondió Rusty con cierta seguridad en su hablar - Te puedo apostar lo que sea -

- Sabia que lo harías Lincoln - argumento el afroamericano, quien se alegraba de ya no ser el foco de atención

- Gracias chicos, tengo el presentimiento de que lo que hay aquí dentro le dará todo un vuelco a mi día - dijo con una ancha sonrisa en su rostro el líder de la manada

- Y no piensas abrirla ahora? - pregunto Zach

- No, eso es de mala suerte - secundo Liam - Debe hacerlo solo, se por que se lo digo -

- Tranquilos - respondió de forma clama el joven de melena blanca - La dejare para cuando llegue a mi casa, así me siento un poco mas seguro -

- Esta bien - informo secamente Clyde - Pero espero que nos actualices acerca de...

- Oye Clyde - interrumpió el larguirucho Spokes

- Si? -

- No creas que te has librado de mi pregunta -

- Ehhh...a que te refieres viejo? - esbozo Clyde con una sonrisa nerviosa, mirando para todos los lados posibles menos a los ojos de sus colegas

- No te hagas el tonto, algo ocurrió en esa cita y yo lo averiguare - explico de manera determinante el pelirrojo, algo que encrespo al cerebrito con mucha angustia

- Uuuuh - corearon los demás chicos - Cuenta amigo, que ocurrió en tu cita, llegaste a segunda base? - exclamo con alegría el peliblanco, posando su brazo sobre el hombro de su mejor amigo

- Bueno...creo que si -

Un nuevo bullicio se armo entre la banda, quienes no podían creer lo que escuchaban, Clyde, el chico mas inocente que conocían, llegando a segunda base con una chica, era algo digno de admirar, sin embargo dicha respuesta no sacio a todos por completo.

- Espera un momento - esgrimió Rusty, obligando a todos a frenar - Tu sabes que es la segunda base Clyde? -

Siendo sincero consigo mismo, todo lo que entendía el afroamericano por aquella expresión lo escuchaba en la televisión y por lo que ahí dejaban claro, era dar un avance en la relación, una respuesta mas que satisfactoria para él.

- Si, claro que lo se - respondió a medias, todavía con sus labios temblando un poco por la presión de sus compañeros

- Clyde... -

Sin previo aviso, sus cuatro amigos lo rodearon, con sus miradas fijas y clavadas a la de él pobre chico, quien en cuestión de segundos de volvió un manojo de nervios andante, el tenia derecho a su privacidad rayos, sin embargo ahora se sentía completamente indefenso a las miradas reprobatorias y discriminatorias de sus iguales, como un conejo solo en medio de lobos, quería salir corriendo, pero eso no era muy propio de él, sin embargo, el destino tuvo compasión del pobre chico y lo saco de dicho predicamento casi de forma milagrosa.

- Clyde, cariño - llamo una voz gruesa, pero algo femenina

Todos cinco voltearon la vista, solo para fijarse en Harold McBride dentro de su coche, el padre del afroamericano los saludo con carisma y lanzo un beso a Clyde, quien ahora soltaba un suspiro de total calma ante la situación.

- Hola papá - llamo con orgullo

- Que pasa? Las clases terminaron hace un buen rato, ya te hacia en casa bebe -

- Pues los chicos y yo nos desviamos un poco -

- Deben tener cuidado chicos, no saben que clase de problemas se crucen por ahí - espeto el hombre con cierta empatia por los jóvenes

- Lo haremos señor McBride - respondió Lincoln por todos - Supongo que te iras con tu padre amigo -

- Si así es, nos vemos chicos - se despidió Clyde mientras abordaba el auto de su padre

- Si cuídate hermano, recuerda lo que te digo, descubriré tu secreto - atajo el chico Spokes, todavía algo indignado con la poca información que saco de su amigo

Sin mas charla el auto arranco y dejo al resto del grupo en la misma cera, con aun mas preguntas que respuestas, sin embargo trataron de no darle muchas vueltas, mañana lo volverían a ver y ahí si que no tendría salvación, les contaría toda la verdad, pues el hecho de que Clyde McBride tuviera suerte con una chica si que era digno de fabula.

Poco tiempo después cada quien tomo su camino, Liam desapareció en camino a la vereda de su casa, Zach siguió la autopista y Rusty se despidió un par de manzanas antes a la casa de Lincoln, quien quedo solo con sus pensamientos y lo mas importante, la carta, la saco de entre sus bolsillos y se tomo el tiempo para analizarla con mas detalle, olía como el casillero de Jordan, a sandia, el sobre tenia una pequeña mancha de polvo en una de sus esquinas, pero nada serio, debió ser cuando cayo en el casillero abandonado, siempre y cuando la carta estuviera bien no habría inconveniente alguno, todo parecía estar bien ahora en la mente de Lincoln, sus expectativas no podían estar mas al limite, se sentía en la cima del mundo, sin nadie que le pudiera arrebatar su momento, ni Lynn ni sus problemas de adolescente, ni Chandler ni su estupidez crónica, nada podía tirarlo abajo.

Llego a su casa y subió rápidamente las escaleras rumbo a su habitación, si había alguien mas o no en la casa no lo noto, tan pronto la puerta de su habitación se cerro, todo dejo de importar, ahora solo estaban el y esa carta, era el momento de la gran revelación, todo lo que deseaba era un amor correspondido, nada mas, pero en caso de no serlo, solo quería que lo bateara de una forma suave y gentil, así podría enterrar este capitulo de su historia sin mas.

- Muy bien Link, se un hombre y abre el sobre - exclamo para si mismo, con un corazón latiendo a mil por hora

Soltó un fuerte suspiro y acto seguido abrió el sobre sin siquiera parpadear, saco la carta, algo arrugada y maltrecha, le daba un aspecto maltratado, sin embargo la letra era lo peor, tachones y letras rasguñadas, parecía hecha de mala gana, eso no era natural en Jordan, si bien nunca presto atención a su letras, se veía que esta necesitaba una mejora, dejando dichas interrogantes de lado, se dispuso a leer la carta.

"Querido y patético Lincoln Loud, no me sorprende que seas tu a quien se le ocurrió esta estupidez tan cursi y boba, no, no estoy interesada en ti, no me gustas, ni siquiera me agradas, solo te soporto y te saludo por pura amabilidad y cortesía, eres un bobalicón con dientes de conejo, cero atractivo y estoy segura que sin pelotas tampoco cuentas, espero que esta tontería se te pase y me dejes de acosar fracasado, con cariño, Jordan"

El silencio se adueño del lugar, la adrenalina y dopamina que había en el cerebro del peliblanco bajaron críticamente, todas las ilusiones que se hizo dentro de su mente se desmoronaron sin mas, su garganta se seco y sintió como en sus ojos las lagrimas empezaban a salir disimuladamente, esperaba cualquier cosa, incluso un rechazo, pero no esto, jamas lo pensó ni jamas lo deseo, pero ahí estaba, solo en su habitación, tirado en el piso, con una cara que de a poco se enrojecía y con lagrimas que salían sin prudencia, lo peor de todo era su corazón, que ahora se hallaba totalmente roto, destruido en mil pedazos.


Una vez mas dentro de la preparatoria se encontraba Jordan, quien seguía vagando sin un rumbo por la academia, reviso en todo lugar posible, la biblioteca, todos los pasillos y las filas de casilleros, el gimnasio, la sala de maestros y no encontró su carta, seguía sin tener una idea clara de que pudo ocurrir, recordaba a la perfección cuando la dejo dentro de su propio casillero después de charlar con Mollie ayer, era imposible que se saliera sola, ademas de que la cerradura estaba en perfectas condiciones, no cree que nadie la forzara, seria demasiado obvio.

Un pequeño hilo de angustia recorría toda su espina dorsal, si alguien descubría de quien era la carta y en especial para quien era seria su fin, no soportaría el bochorno y la vergüenza que eso supondría, se volvería una ermitaña si la situación lo ameritaba decía, pero la verdad no tenia las agallas para volverse una marginada social, tenia una reputación que mantener y lo ultimo que quería era perder eso, tal vez Mollie tenia razón en cuanto a que exageraba con todo esto, lo mejor seria ir a casa y darse un baño caliente, eso relajaría sus ideas y le ayudaría a pensar mejor sus próximos movimientos.

Hecho un vistazo a su teléfono, eran las 12:30 PM, se le hizo tarde con aquello de la carta, levanto la vista y vio que se hallaba mas cerca de la salida trasera del lugar, así que tomo carrera y salio por las puertas duales del sitio, ignorando a uno que otro estudiante que deambulaba por los pasillos a esa hora, estaba cansada de recorrer todo el lugar de arriba a abajo durante todo el día, tal vez fue una despistada y dejo la carta en su mesita de noche, si debía ser eso, trataba de convencerse de aquello así su ajetreada cabeza podría pasar pagina respecto al tema, ya intentaría dársela mañana a Lincoln apenas lo viera.

- Hola Jordan - llamo una voz desde los contenedores de basura del patio trasero

Hecho un rápido vistazo y logro ver a la mayor y mas molesta plaga que existía en Royal Woods High, Chandler McCan, una vez mas sus nervios se encresparon, olvidando por completo la carta y centrándose en el odioso frente a sus narices.

- Que quieres tarado? - escupió con veneno en sus frases la italo-americana

- Vaya, que manera tan ruda de llamar a tu novio - dijo con sorna y alegría el pelirrojo, luciendo una sonrisa mezquina

- Novio? - una vena empezó a hacerse visible sobre la frente de la chica - Por que no te vas al demonio? -

- Por que lo tengo frente a mi y valla que es sexy - exclamo mientras se acercaba con cautela hacia la chica Rosato

- Puedes dejar ese coqueteo barato y frases trilladas para las chicas fáciles, imbécil de mierda -

- Mira Jordan, se que no te caigo muy bien, pero se que bajo todo ese malhumor y rabietas, hay un corazón que pide a gritos por mi - expuso de manera sincera

- Chandler, lo único que siente mi corazón por ti es odio y tal vez que te mereces un buen golpe en la cara, nada mas - explico mientras que a la par empujaba al pretencioso chico a un lado suyo, abriéndose camino - Me largo -

- Ok te comprendo - dijo McCan - Imagino que esta carta no era para mi después de todo -

Esas palabras cambiaron por completo la actitud de Jordan, quien freno en seco tan pronto la palabra "carta" se pronuncio, dio media vuelta y vio, con horror, como su carta, dedica a Lincoln, estaba en manos de aquel mugroso y asqueroso perdedor sostenía con orgullo la carta que ella había escrito a puño y letra, confesando sus mas grandes sentimientos, aquella sonrisa fanfarrona solo empeoraba las cosas, el maldito se burlaba de ella y con razón. Sin pensarlo dos veces se lanzo contra el, pero Chandler lo anticipo y se alejo de su alcance, no sin antes advertirle algo.

- Jordan, tengo fotos de esta carta, si algo le pasa las divulgare por todas mis redes sociales - aclaro con total seriedad

- Otra vez con tus fotos? No conoces mas trucos hijo de puta - vocifero airada la pelicastaña

- Claro que conozco, pero dudo que los quieras ver en acción - bromeo un poco a pesar de toda la tensión en la que estaban envueltos - En fin, mira Jordan, estoy dispuesto a darte esta carta con unas condiciones -

- No pienso Negociar contigo -

- No es negociar, es mas, obedecer o sufrir las consecuencias -

La chica se lo planteo un poco, no quería que eso se hiciera publico, pero también podía estar segura que nada de lo que pidiera Chandler seria bueno para ella, por mas que le fastidiara debía rebajarse a su nivel y jugar sus mismos trucos sucios, eso si, siempre estando un paso delante de él.

- Que quieres? - respondió de manera seca

- Primero que nada, quiero el teléfono que me arrebataste en la fiesta -

- (suspiro) Claro, era de suponerse -

- Segundo, si alguien te llega a preguntar, tu dirás que eres mi novia y que te mueres por mi - increpo de manera teatral y dramática el niño rico

- Hijo de... no haré algo así -

- Ahí esta tu error Jordan, como te dije, no tienes opción - el engreído cruzo por un lado de la italiana, asegurando la carta con todas sus fuerzas - Puedes hacerme caso o ver como te jodo con un simple click, piénsalo bien, adiós -

El chico abandono la escena rápidamente, siempre con la carta empuñada en su mano, sin posibilidad de soltarla, no sabia como describirlo, pero ahora se sentía genial, podía sentir como todo su plan salio según lo que tenia listo, era hora de pasar a la fase dos, aprovechar esta carta y tomar ventaja de la situación.

En cuanto a Jordan, era la otra cara de la moneda, sus preocupaciones se volvieron delirios ahora que conocía el paradero de su carta, debía planificar bien sus ideas, no dejarse vencer por Chandler y su negra intención para con ella, sabia que el tenia un único fin, acostarse con ella y poder presumirselo a todos sus conocidos, claro que ella no le daría tal satisfacción, si iba a jugar su juego, seria con sus propias reglas. Una solitaria lagrima corrió por el rostro de la chica con trenzas, quien seguía maldiciendo en sus interiores al pelirrojo, pero lo que mas le dolía era que su amor por Lincoln quedara prácticamente pisoteado.


Chandler si que es un cabrón, lo peor es que su trampa funcionara, veamos como se desarrollan los hechos, Lincoln se recuperara y descubrirá la verdad? Jordan defenderá su honor y su corazón? Lynn quedo o no embarazada? Que paso entre Haiku y Clyde? averiguenlo en el siguiente episodio people de "la apuesta" gracias por leer.

att:- charly