La llegada de Kara había sido un torbellino de emociones, también un desastre para los que la rodeaban. Había pasado un mes desde su llegada, Kara pensaba en la suerte que había tenido al caer ahí, pero también pensaba que estaba jodida.

Kara pensaba y escarbaba en su memoria, armaba y acomodaba los acontecimientos que estaban por venir dentro de su cabeza, recordaba platicas que había tenido con las personas que vivieron y lucharon durante la guerra, recordaba la información de los libros históricos de la guerra que había leído. Ya sabía las cosas que le contaría a Dumbledore para cambiar el rumbo del tiempo, empezaría por los Horrocruxes. El anillo de los Gaunt, el diario, la copa de Helga Hufflepuff, el guardapelo de Slytherin, la diadema de Rowena Ravenclaw, la serpiente y el propio Harry Potter. La preocupación la carcomía, solo tenía conocimiento de cuatro de los siete Horrocruxes, el más cercano estando en el castillo, sabia como destruirlo Hermione se lo había dicho en el futuro, solo con un colmillo de Basilisco o con la espada de Gryffindor.

La castaña después de semanas pensándolo y recorriendo el castillo, el invernadero, la torre de astronomía, la biblioteca, las cocinas y hasta la propia oficina de la profesora McGonagall. Había decidido buscar a Albus Dumbledore para darle la información que tenía para él

—No sea impaciente, aún no es el momento de tocar ese tema. Por qué no disfruta este año, tenemos que enfocarnos en su situación querida. — le dijo con suavidad, Kara que estaba sentada frente al hombre asintió decidió preguntar por otra cosa.

—Profesor, su contacto en el ministerio. ¿Tiene ya los papeles?

—ah, cierto que olvidadizo de mi parte—dijo guiñando un ojo con una sonrisa, el hombre se recargo en su gran silla, ha Kara le pareció estar viendo a un rey sentado en su trono. — esos papeles están casi listos, solo necesitan la firma de su tutor, que vendría siendo yo; pero ya que vino hasta aquí, no solo le quería decir eso. Necesito que junte un poco de ropa, y vaya a pasar lo que resta de las vacaciones al caldero chorreante.

Kara lo miró con duda: — ¿Por qué tengo que ir? Solo faltan dos semanas para que empiecen las clases, ¿por qué mandarme ahora?

Dumbledore junto sus manos: —Se necesita preparar el castillo para la llegada de los estudiantes, además de que los profesores están llegando y se preguntan quién es la muchacha que se la pasa merodeando por el castillo. —Kara se sonrojo al escuchar lo último, no pensó que alguien que no fuera McGonagall o Snape, se diera cuenta de su presencia y mucho menos que se la pasaba vagando por el castillo. — necesito poner a los profesores al tanto de su llegada de América, y pienso que le haría bien recorrer el callejón Diagon y comprar su materia escolar.

Termino con una sonrisa, Kara tragó saliva y se levantó: —¿Alguna otra cosa que me quiera decir? — Dumbledore quien se había llevado un dulce de limón a la boca, asintió, abrió un cajón de su escritorio y le tendió una llave dorada y vieja la cual la castaña tomó. —me tomé la libertad de abrirle una cuenta en Gringotts, para que compre su material escolar y cosas que usted quiera.

Eso no me lo esperaba. Kara abrió los ojos desmesuradamente, el hombre ya había hecho mucho con tomarla bajo su tutela como para que ahora le diera dinero. No podía.

—Profesor, no puedo aceptarlo. —dejó la llave en el escritorio. A lo que Dumbledore negó y le sonrió.

—Y yo le insisto que lo tome Kara, ahora es mi ahijada y mi responsabilidad, que le de un poco de dinero es solo una muestra de mi preocupación por usted, no ha tenido la mejor vida por lo que me conto, quiero que eso cambie. Tiene una oportunidad como le dije antes, puede ser feliz y hacer lo que quiera.

—Pero…

—Nada de peros. — le acerco el objeto dorado—Además Kara, soy rico y muy viejo para gastar todo ese dinero yo solo. —Kara se quedó mirando la llave tratando de pensar en algo para contradecirlo, pero no encontró nada así que solo suspiro rendida al saber que el viejo le había ganado, la tomo y Albus sonrió ante su triunfo.

Se levanto y se acercó a Kara— Bien, creo que debería ir a su habitación y preparar sus cosas, hay un carruaje esperándola para llevarla a Hogsmade para que vaya vía red flu al caldero chorreante. — le dijo mientras la encaminaba a la salida, Kara lo miro sorprendida.

—¿Cómo? ¿Justo ahora, esta fuera del castillo?

—Así es, así que le recomiendo que se apresure. La está esperando desde hace una hora

[***]

—Gracias por los libros.

—De nada, y cuidado con ese libro muchacha si te muerde no te suelta. — La latina miro el libro peludo, que sostenía con ayuda de una cuerda, el libro se agito y gruño en respuesta, haciendo retroceder al dependiente. Kara agradeció por el consejo y salió de Flourish y Blotts.

En el último día de vacaciones el callejón Diagon estaba con excelente día, soleado, había llegado dos semanas antes y se la había pasado bien durante el día y regresando antes de que bajara el sol, por consejo de Tom el dueño del caldero chorreante ya que se debían andar con cuidado por Sirius Black, quien hasta ahora seguía suelto por ahí causando terror, según palabras de Tom. Kara no le tomaba mucha importancia al cantinero, ya sabía que no corría peligro y que Sirius Black no estaba por estos rumbos, pero eso no se lo dijo a Tom.

Esa semana había sido un total escándalo en el caldero chorreante ya que una noche a su semana de llegar al lugar, había bajado a por un vaso con leche ya que no podía dormir, y grande fue su sorpresa al ver entrar a Harry Potter con el ministro de magia con una mano en su hombro, se había quedado a la mitad de la escalera sin ser vista por el shock de ver a su mentor tan pequeño, ¡Era más alta que Harry Potter! Tan pronto como vio el rostro pálido y escandalizado de Harry Potter supo que algo andaba mal con él. Se echó a correr como si el mismo diablo la persiguiera cuando vio a Tom subir con el baúl de Harry, mientras él fue llevado y encerrado en alguna oficina en la planta baja.

Oh, dioses acabo de ver a Harry de trece años abajo, ¡en el mismo lugar donde estoy yo!

Con ese pensamiento se durmió, al día siguiente no vio a Harry Potter, pero si se enteró gracias a las para nada chismosas brujas que se hospedaban, que Harry había escapado porque inflo a su tía, por magia accidental.

¡inflo a su tía, ósea floto por el vecindario!

El resto de esa semana se la paso intentando hablarle a Harry, comprando su material escolar y acosándolo cuando se quedaba como bobo viendo la Seta de Fuego en la vitrina de la tienda de artículos de calidad para Quidditch.

—Bien, Libros. Listo. Túnicas, ingredientes y herramientas para posiciones. Listo. Plumas y tinta, también, lo tengo. — Kara iba tachando en su lista, con los libros bajo el brazo. Con dificultad, caminaba por las calles del callejón que estaba lleno por los recién llegados alumnos quienes venían por sus materiales. En algún momento mientras tachaba en su lista, la golpearon en el hombro y sus libros cayeron al suelo del callejón, se tiro al suelo con rapidez para evitar que el monstruoso libro escapara.

Pronto sintió un golpe duro y se llevó la mano a su cabeza quejándose del dolor, pero por encima de sus quejas escucho a alguien más, quejándose de lo dura que era su cabeza, con rapidez levanto su mirada y se encontró con una cabellera roja y algo larga. Kara retuvo el aire de golpe.

—Vaya que tienes una cabeza dura. —dijo el desconocido aun en el suelo, Kara estaba con los ojos muy abiertos. Unos ojos azules brillaron con picardía y una sonrisa traviesa se dibujó en el desconocido quien tomo dos libros.

—Parece que te has enamorado, o el golpe de verdad te afecto. De ambas formas suelo causar ese efecto en las personas. —le tendió los libros. Kara salió de su trance y tomo los libros con rapidez, el desconocido se levantó y sacudió su ropa, la castaña seguía viéndolo con asombro bien disimulado, el pelirrojo le tendió una mano.

Kara miro su mano por unos segundos y luego la tomo, ayudándola a levantarse.

—eh…gracias. — intento liberarse de su agarre, pero el pelirrojo no la soltó—Disculpa, necesito mi mano para recoger mis libros.

Él, la soltó y miró al suelo, rápidamente piso la cuerda que evitaba que su monstruoso libro escapara, se agacho y tomo el libro que se agito con fiereza para ser liberado.

—Mi hermano también lo lleva y fue un gran problema atraparlo. — le dijo con una sonrisa. — Por cierto, soy Fred Weasley un placer.

Aún no podía creer que estaba frente a uno de los bromistas del mundo mágico, aún podía escuchar llorar a Molly por la pérdida de su hijo, extrañandolo, pero aquí estaba, vivo, joven y frente a ella. Estaba en el pasado, en un tiempo al que no pertenece y en el que estaba atrapada de por vida, y eso significaba ver a los muertos, vivos. Mucha gente y cosas que no había en su tiempo se presentaban frente a sus ojos, como una retorcida broma, como un sueño. A veces creía que iba a despertar en algún momento en San Mungos con Lysannder y Lily dormidos junto a su cama, pero esta era su realidad, y le asustaba, estaba tratando con todas sus fuerzas adaptarse, aunque fuera aterrador. Pero el pelirrojo seguía ahí frente a ella, y él le daba una hermosa sonrisa como si la conociera de hace tiempo, eso no evitó que su corazón se calentara de un extraño sentimiento que hacía años no sentía, eso volvió a asustarla tomando en cuenta que lo acababa de conocer. Aun así, le devolvió la sonrisa de forma tímida.

—Mucho gusto, soy Kara Martinez.

[***]

—Así que… ¿americana? ¿Cómo son los colegios por allá? — pregunto Fred caminado junto a la castaña con algunos de sus libros bajo el brazo.

Kara se encogió de hombros—Es como cualquier colegio, te enseñan, te dejan deberes y los haces. No hay mucha diferencia, solo que no podemos hacer magia y la varita la dejas en el colegio durante vacaciones, la puedes llevar contigo hasta los 17. —Lo miro de reojo— ¿Y cómo son las escuelas europeas?

El pelirrojo se llevó una mano a la nuca: —Bueno, no hay mucha diferencia, te enseñan, te dejan muchos deberes y los haces, tampoco puedes hacer magia fuera del colegio hasta los 17, la única diferencia es que acá si te dejan sacar la varita del colegio. — el silencio se instaló entre ambos, no era incómodo. —Y… ¿Qué te trajo a Europa? —preguntó mientras entraban al caldero chorreante

Kara le dirigió una mirada dudosa: —Mmm, vine a terminar mis estudios a Hogwarts…

—Frederick Weasley. —el grito de una mujer se escuchó en todo el bar, Fred y Kara se miraron entré si, luego a la mujer quien con las manos en las caderas se acercó a paso acelerado al pelirrojo. —¿Cómo se te ocurre desaparecer de esa manera? ¡No puedes irte sin avisar!

Deja vu

Los ojos de Kara fueron de la mujer a las personas detrás de esta, su rostro se puso rojo como el cabello de Fred al ver a todos los Weasley, a Harry Potter y a Hermione Granger mirando la escena en silencio, unos con seriedad como el señor Weasley, Hermione y Percy mientras otros miraban con burla como la mujer seguía riñendo a su hijo por su insensatez, reclamándole que había un asesino suelto y que no podía estar así como así, Fred seguía con los libros en mano y con mirada burlona, Kara solo estaba callada escuchando y mirando sus zapatos.

—Tranquila mama, ya estoy aquí—calmo a la mujer—Además no estaba solo…—Kara miro a Fred haciéndole señales de que se callara y no dijera más, a Fred no le importo y la señalo. —…estaba con esta señorita, estamos formando un bello lazo de amistad. —este le guiño un ojo, y la mujer quien al parecer no había caído en su presencia, abrió los ojos con sorpresa.

—Oh querida, lo siento mucho no te había visto. —se disculpó la pelirroja quien con rapidez se puso en medio de Fred y ella, a Fred lo agarro de la oreja obviamente este comenzó a protestar y a Kara le puso una mano en el hombro.

Los llevo hasta la mesa más cercana, donde todos los presentes los miraron, Kara se sentía como en un interrogatorio.

—Vaya hermanito, no crees que es muy pequeña para ti. —pregunto con burla George, Molly le dio un pellizco. Kara en cambio se puso roja, Fred chasqueo la boca.

—Muy gracioso George, ella solo es mi nueva amiga. — la rodeo con el brazo con una sonrisa y Kara se quitó al pelirrojo de encima y se aclaró la garganta.

—Un gusto conocerlos y una disculpa por distraer a Fred de esa manera, pero bueno, necesitaba algo de ayuda. —declaro con una pequeña sonrisa y señalo los libros que Tom llevaba a su habitación, pero el cantinero seguía atrapado en medio de una pelea con el libro monstruoso.

Molly le restó importancia. — Eso no importa querida, prefiero que Fred este ayudando a una amiga que planeando una manera de matarme con alguna de sus travesuras. — le dirigió una mirada severa al mencionado, quien había comenzado a murmurar con su gemelo al otro lado de la mesa. — es un placer conocerte, soy Molly Weasley.

—Soy Arthur Weasley. — le extendió la mano por encima de la mesa con una sonrisa cálida.

Kara comenzó a llenarse de emoción al verlo y estrecho la mano del hombre. —Un placer conocerlos, de verdad— les dijo con una gran sonrisa.

La mujer siguió las presentaciones con el mayor de sus hijos Percy; el muchacho estrecho su mano ceremoniosamente, por alguna razón sintió que estaba saludando al presidente, eso la dejo algo desconcertada, siguió con Ginny una niña pelirroja muy bonita y la única mujer de entre sus hijos y la menor de todos ellos, la niña se acercó con algo de timidez pero cuando Kara le saludo con una gran sonrisa la niña le respondió con el mismo entusiasmo, después siguió con George el menor de los gemelos, quien era igual de bromista que su hermano pero lo sentía más calmado y receptivo que su gemelo, al final le presentaron a Ron, Harry y Hermione con estos no hablo mucho ya que se fueron al otro lado del comedor.

[***]

Aquella noche resulto muy tranquila. Tom, el tabernero, junto tres mesas para la cena y Fred la llevo a rastras sentándola en medio de él y Ron, ella planeaba cenar en su habitación, pero cuando se lo dijo, pego el grito.

—Escuchaste eso madre. — le dijo mientras la llevaba frente a Molly.

—Claro que sí, y no lo voy a permitir, siéntate con nosotros querida. —le dijo con una sonrisa.

—Gracias señora Weasley, pero no quiero molestar.

Arthur se puso a un lado de su mujer y la abrazo por los hombros: —Para nosotros no es molestia hija, siéntate están por servir la cena.

—Está bien, gracias señor y señora Weasley.

La pelirroja hizo un ademan: —Dime Molly, querida. —Kara les sonrió

Así es como había terminado cenando con los Weasley, esto le recordaba cuando los domingos en su tiempo todos los Weasley se juntaban en la madriguera y se sentaban a comer, Molly se encargaba de preparar todo un banquete para su gran familia, Arthur se sentaba primero, siendo la cabeza del clan Weasley con Molly a su lado, después de comer, todos los que estuvieran disponibles y dispuestos, se juntaban en el campo de Quidditch y tenían un partido, mientras ella se quedaba ayudando a guardar las mesa con ayuda de Albus y Louis, guardando las sobras con Lily o leyendo algún libro.

—Kara. —Fred la saco de su laguna de recuerdos por lo que lo miro.

—eh… ¿Qué pasa Fred?

—¿Quieres pure de papa?

—Eh…si, dámelo—le paso el tazón y otros platos con comida, pronto la mesa se lleno de conversaciones y risa, Kara no decía nada solo escuchaba riendo de los comentarios de los gemelos y el como hacían enojar a Percy. Cuando todos terminaron de cenar, la mayoría se sentó frente a la chimenea que tenia la taberna, Kara vio como el trio de oro se quedaba en la mesa charlando, tal vez podría hablarles ahora, con la excusa de que era nueva, si tal vez eso funcionara. Se levanto del sofá con intención de acercarse.

—Ey. —la suave voz ronca de Fred la detuvo, giro para verlo, estaba ahí parado frente a ella con las manos en los bolsillos

—Ey. —le respondió en voz baja

—Como eres nueva, que te parece que te llevo a recorrer el castillo con George—miro ambos lados para comprobar que todos seguían en sus conversaciones se acercó hasta quedar a centímetros de ella, retrocedió un poco. —… te podemos enseñar los pasadizos secretos. —le dijo en tono confidente

Kara rió por lo bajo y le respondió con el mismo tono. — Me parece perfecto, ustedes solo búsquenme y vamos a que me enseñen esos pasadizos.

—¡Perfecto! Bien, pues buenas noches Kara nos vemos mañana en el desayuno. —se despido y se fue. Kara solo se rió por lo sucedido y continuo su viaje hasta la mesa.

Los tres chicos se callaron en cuanto la vieron llegar, Ron quien le daba la espalda se giro y fue el primero en hablar

—Tu eres la amiga de Fred ¿Verdad? Soy Ron Weasley— se presentó el muchacho pecoso y señalo a los otros dos quienes seguían sentados y no habían dicho nada solo la miraban de arriba abajo— Ellos son Harry y Hermione, mis amigos.

—Un placer, yo soy Kara—se presentó con una sonrisa. — ¿puedo sentarme? — pregunto señalando un lugar junto a Ron.

—Adelante. —respondió Hermione encogiéndose de hombros justo en ese momento.

La chica tomó el lugar, en ese momento el pelirrojo la llamo

—Kara. — la latina miro al pelirrojo.

—¿Qué sucede, Ron? — pregunto con duda al ver a Hermione haciéndole señales.

—Bueno, yo me preguntaba que si tú eres de afuera.

—¿Disculpa?

Ron iba a decir algo más, pero la castaña de pelo revuelto le interrumpió: —Lo que Ronald quiere decir es que si eres extranjera— dijo con el ceño fruncido

—Ah, eso, si soy extranjera.

—Genial, nunca había conocido a alguien que fuera de otro país— exclamo Ron con entusiasmo, Kara comenzó a reír.

—Pero si en Hogwarts hay irlandeses, galeses y escoceses. — dijo Hermione rodando los ojos.

—¿y de dónde eres? — pregunto Ron, ignorando a Granger.

Kara soltó una risita nerviosa. —Bueno, nací en México, pero desde los 8 hasta ahora había vivido en Carolina del Norte.

El rostro de Ron se llenó de confusión. —¿Carolina del Norte y México quedan en China? —Granger llevo la mano a la frente maldiciendo bajo.

—Eh…no, ambos lugares están en Norteamérica, México es un país y Carolina del Norte está en Estados Unidos.

Ron asintió mientras cortaba un pedazo de pan y se lo guardaba en el bolsillo.

—¿Vas a estudiar en Hogwarts? — pregunto Harry que en toda la conversación no había dicho nada, solo escuchar.

—Así es, voy a tercero, por lo que me dijo Fred ustedes también ¿No?

—Si, ¿en qué casa estas? —volvió a preguntar.

A Kara le dio ternura verlo preguntar, en toda la semana se había esforzado por hablarle y él solo le había hablado primero, después de tanto esfuerzo y acoso, sentía que era el comienzo de una amistad, pero sentía un aura extraña entre Harry y Hermione hacia ella.

—aún no lo sé, lo sabre el primer día. —Harry asintió satisfecho

—¿Y cómo terminaste aquí?, ¿de qué escuela eres? — esta vez pregunto Hermione

—Fui seleccionada de un programa de Transferencia que Ilvermornie, mi escuela hizo en colaboración con Hogwarts, eso me dio la oportunidad de terminar la escuela aquí, así que me verán por el castillo por los siguientes cinco años.

—¿A tus padres no les molesta que estés en otro continente?, ¿o vienes con ellos?— esa pregunta por parte de Harry la tomo desprevenida y la incomodo, al parecer los demás se dieron cuenta de que algo andaba mal porque los miraron, Kara miro a los ojos a Harry, verde contra café, seguía ahí, el Harry que conocería en el futuro seguía ahí con esa mirada tan melancólica y tormentosa, pero que sabía cómo ver lo que pasaba con ella.

—Bueno, probablemente mi madre estaría histérica por eso, pero mi padre estaría feliz y me apoyaría, pero, ellos murieron hace cuatro años, así que no les molesta porque estoy sola.

El silencio reino entre los cuatro, Hermione y Ron miraban a ambos muchachos, pero ninguno de los dos decía nada Harry y Kara se miraban, hasta que Harry hizo una mueca y bajo la mirada.

—Lo lamento.

—No tiene importancia, paso hace tiempo así que está bien.

[***]

Kara

Harry se sentía culpable por preguntar, no me gustaba verlo así, Ron y Hermione me miraban en silencio y con lastima, no me gusta eso.

—No tiene importancia, paso hace tiempo así que está bien. —me miro avergonzado.

—Fue imprudente de mi parte.

—vamos Harry, Kara ya dijo que no pasa nada— intento tranquilizarle Hermione.

—¿Kara porque no vienes con nosotros en el tren? —sugirió Ron.

—Si, ven con nosotros nos gustaría conocerte. —dijo Harry, los mire tratando que decidir Harry y Ron esperaban mi respuesta, Hermione miraba a otro lado con una mueca.

Creo que no le agrado.

Iba a negarme, no quería incomodar a Hermione de verdad quería hacerme su amiga. Pero un recién llegado gano mi atención.

—Profesor Dumbledore, que sorpresa verlo por aquí. — Gire en el momento en el que dijo Dumbledore, busque a mi padrino con la mirada, pronto lo encontré junto al señor Arthur

—Arthur, Molly espero que Egipto allá sido toda una aventura como cuentan. — dijo con las manos juntas y una sonrisa, llevaba una túnica plateada y sus lentes de media luna.

Harry y yo nos levantamos de un salto en el momento en el que lo vimos, Harry se acercó rápidamente a él. Tenía dos semanas sin ver a la única persona que sabia quien era yo, pero me quede quieta al ver como Harry se acercaba a él con Hermione y Ron detrás.

—Oh Harry, que gusto verte. —dijo con calma aparente, pero yo sabia que en su cabeza estaba maquinando algo

—Profesor, ¿Qué hace aquí? ¿Paso algo?

—Si lo dice por lo de tu tía. — pude ver que los tres chicos se tensaron, pero Dumbledore le sonrió. —No vengo a expulsarte Harry, seria descortés hacerlo un día antes de que comience el curso ¿no lo crees? Vengo por otra cosa

Harry suspiro de alivio, decidí que era momento de acercarme, Dumbledore me vio y abrió los brazos en forma de sorpresa.

¿Por qué cuando quiero pasar desapercibida algo me lo impide?

—Kara, que bueno que sigues despierta.

Todos me miraron con duda, Dumbledore me dio un guiño y se acercó con la intención de abrazarme.

Maldito viejo. No queda de otra, tengo que entrar en el papel.

Sonreí con alegría bien actuada: —Padrino, que alegría verlo. —abrace al hombre y él respondió de la misma manera dando unas palmadas en mi espalda.

Cuando nos separamos Harry nos miraba con sorpresa, Ron tenia la boca abierta y Hermione tenía el ceño fruncido.

Si, no le agrado. pensé

—Vaya, esto si que es una sorpresa. —dijo claramente confundido Arthur. —No sabía que tenía ahijados, justo conocimos a Kara hoy y no nos dijo nada. — eso hizo que me sintiera avergonzada.

—Bueno Arthur, mi ahijada es muy celosa con su vida privada, además le dije que lo mantuviera en privado. Como sabrán si les conto, mi ahijada fue transferida a Hogwarts. Desde la muerte de sus padres e querido traerla a Inglaterra, hace poco pude convencer a su tía abuela que me dejara hacerme cargo de ella.

Dumbledore era bueno creando vidas falsas, esa historia me parecía buena. Molly soltó un gemido y se me acerco y puso una mano en mis mejillas, eso me recordó a la Molly que conocía del futuro

—Oh Kara, eso no lo sabía, lo siento mucho. —le di una sonrisa, y puse mi mano sobre la suya

—Paso hace tiempo, está bien.

Molly asintió y me dio una mirada maternal antes de regresar junto a su esposo

—Si, es lamentable, pero con la ayuda de un familiar de su madre pude traerla hasta acá. Así que estoy satisfecho de poder cuidarlo. —el anciano puso una mano en mi hombro y me miro. —Tu tía está ansiosa por conocerte, pero eso no será posible por ahora.

Eso me hizo que lo mirara con duda. ¿Tía? ¿Cuál Tía?

—Si nos disculpa, necesito hablar con mi ahijada. —Molly y Arthur asintieron y Dumbledore me encamino hasta la oficina de Tom.

Vi de reojo a Harry que nos miraba sin decir nada con una expresión seria.

Tal vez este celoso.

Mordí mi labio, ni siquiera podía imaginarme a Harry celoso, me preocupaba que eso impidiera poder formar algún tipo de lazo con él.

—Ah y Arthur me gustaría hablar con usted cuando termine esto si no le molesta.

—Claro, Profesor Dumbledore. —el hombre me sonrió, el pelirrojo miro al trio que seguía parado en el mismo lugar. —Ustedes tienen que ir a dormir, mañana les espera un largo día.

—Pero papá…—Ron trato de protestar.

—Nada de peros, Ron Weasley los tres tienen que ir a dormir, vamos. —Molly intervino y los empujo hasta la salida, no pude ver qué pasaba después ya que Dumbledore me llevo hasta la oficina.

[***]

Kara se dejo caer en el sofá mas cercano mientras Dumbledore insonorizaba la habitación.

—¿De dónde saco eso de la tía? Ya e creado suficientes historias, no creo poder recordar a otro personaje—Kara se dejo caer la cabeza en el respaldo y llevo una mano a la cabeza. Una gran migraña se acercaba.

Extraño las aspirinas.

Dumbledore se sentó en el sillón frente a ella y recargo las manos a los lados del sillón, saco una carpeta de su túnica.

—Pues esta de suerte, esta no es falsa.

Kara levanto la cabeza y lo miro con el ceño fruncido: — ¿Qué está tratando de decirme?

—Pues esta tía, en realidad es su tía segunda— el mago saco un papel de la carpeta y se lo ofreció, Kara se enderezo y lo tomo.

—certificado de nacimiento, nombre: Kara Elizabeth Alhena Martínez, fecha de nacimiento: 26 de julio de 1980…—bajo el papel con una mueca. — …No veo que esto me diga quien es mi supuesta tía y porque, ¿Quién es?

El hombre suspiro: — ¿Conoce a la familia Black?

—Si, son todo un drama, uno de ellos es noticia además del ultimo Black de la rama principal de la familia y la abuela de mi amigo era la última Black del lado femenino

—Bueno, es un placer para mi informarle que Sirius Black es su tío en segundo grado y su bisabuelo de parte materna es Pollux Black.

El silencio reino en el cuarto, Kara miro al de lentes por un momento, parpadeo y se levantó sin decir palabra, camino hasta la puerta y se quedo unos segundos luego regreso y se sentó en el sofá de nuevo, poco a poco se recargo y miro al hombre quien la había seguido con la mirada.

—¿Co-como supo eso?

Dumbledore se acomodó los lentes: — Mi contacto en el ministerio, me ayudo usted me dio el nombre de su madre, y su fecha de nacimiento, solo fue cuestión de investigar sorprendentemente solo hay tres Talia´s en todo el mundo mágico, una es una mujer de 100 años, otra es de 80 años y la última de 19 años.

—vaya sorpresa. —murmuro Kara

—Así es, ¿conoce a Andrómeda Tonks?

—Era la abuela de mi amigo Teddy, pero murió cuando él tenía nueve, así que no la conocí ¿Ella es mi tía?

—Si, ella esta enterada, me vi en la necesidad de contarle con la condición de hacer un juramento inquebrantable. —Kara casi sale dispara del sillón del salto que iba a dar

—¿Q-Que? ¿Sabe que vengo del futuro? —sentía su corazón a mil por hora.

—Si, y lo entiende e igual quiere conocerla, incluso ella y su esposo quieren hacerse cargo de usted, solo si tú quieres ellos estarán encantados de recibirte en navidad y verano, claro si tu quieres. Yo seguiré siendo su tutor, pero esta es una gran oportunidad de conocer a su familia.

Eso dejo a Kara pensativa, no sabia nada de su familia materna y nunca espero estar emparentada con los Black, tal vez de ahí el nombre de Alhena que es una estrella de la constelación de géminis.

—Creo…que si me gustaría.

Siguió hablando con Dumbledore, le explicó sobre su familia materna, como Sirius Black, Andromeda Tonks, Narcissa Malfoy y para su desgracia Bellatrix Lestrange eran sus tíos en segundo grado, y se dio cuenta que Draco Malfoy, -Némesis de Harry- y Nyphandora Tonks -madre de su amigo- eran sus primos en segundo grado, le mostro su varita a Dumbledore y le dio indicaciones para el día de la selección, ella tendría que pasar al final. Después de eso, en el momento en el que su cabeza toco la almohada cayó en los brazos de Morfeo y no se entero de nada, esa noche no soñó solo durmió.