El ajetreo que causo el tren al detenerse la despertó y casi la tiro al suelo, pero Fred quien iba a su lado la detuvo con su brazo evitando así que su cara diera contra el suelo. El vagón estaba en completa oscuridad, la única luz que había venia de las varitas de los tres magos

—Te tengo. —dijo el pelirrojo le sonrió.

—Gracias—murmuro avergonzada.

Kara se acomodó en el asiento y miro a su alrededor viendo oscuridad. George y Jordan estaban pegados a la ventana tratando de ver algo. Miro a Fred.

—¿Qué paso?

—El tren se detuvo.

—Eso es raro viejo. — Respondió Jordan intentando ver algo. — No sé ve nada… ¡no, espera se ve algo! — Fred y Kara se lanzaron contra la ventana, por la lluvia era difícil ver que ocurría afuera.

—No alcanzo a ver. —dijo la latina.

—Son unas sombras. —Aseguro George

—Son túnicas ¿flotando? — respondió Jordan

—¡Están entrando al tren! —grito Fred

¿Túnicas?, ¿sombras? El recuerdo lleno su cabeza con rapidez.

Mierda. — de inmediato corrió con intención de salir del compartimiento, pero Fred la sostuvo antes de que tocara la manija de la puerta.

—¿Qué pasa, Kara? —la morena le miro con seriedad.

—Luego te explico, quédense aquí y no salgan iré a avisarle a Ron y Ginny. — no lo dejo responder y rápidamente salió, saco su varita de su bolsa y murmuro un hechizo simple, la luz lleno la punta de la varita iluminando sus pasos.

Tenia que apresurarse, en este momento los dementores ya estaban dentro del tren tenía que decirle a los demás para que no salieran, más a Harry. Iba tan rápido cruzando compartimientos buscándolos, había uno que otro estudiante estorbándole en el camino, a menos de unos dos metros pudo ver una cabellera pelirroja entrando a un compartimiento.

—¡Ginny! — corrió para alcanzarla, está la miro justo cuando estaba entrando a un compartimiento.

—Kara ¿sabes que paso? — cuando llego a su lado vio a Hermione en la puerta detrás de ellos Harry, Ron, un chico cachetón y un bulto.

—Si, por ahora entren. — apago la luz de su varita y empujo a ambas chicas y cerro.

Fue mala idea hacer eso, todo estaba oscuro.

—¡Ay! Ginny me pisaste. —se quejó Kara

—Perdón.

—¡Ouch! ¡Kara!

—¡Lo siento!

—Aquí no— dejo Harry apresuradamente. —¡Estoy aquí, cuidado!

—¡Ay! — exclamo Neville

—¡Silencio! —dijo de repente una voz ronca.

Espera. Yo conozco esa voz.

Kara agudizo su oído, escucho que algo se movía en la esquina. Escucho un chispazo y de repente se hizo la luz iluminando el compartimiento.

—¿Profesor Lupin? — dijo Kara sorprendida, el hombre tenía una cara cansada y con ojeras supuso que era por culpa de la última transformación, la luna llena había sido hace dos días, este la miro cauteloso.

—Hola Kara, me alegra volver a verte. —le dijo, pero de pronto miro la puerta, se levantó lentamente. —No se muevan. — movió la varita en dirección a la puerta del compartimiento, se dio cuenta que estaba a un lado de Harry, ambos se miraron y luego a la puerta. Todos estaban en silencio y sin moverse de su asiento. La puerta se abrió lentamente antes de que Lupin pudiera llegar a ella, Kara salto y se pegó a Harry, este hizo lo mismo.

En el umbral, había una figura cubierta con una capa que llegaba al techo, la luz de la varita lo hacía ver mas grande. De repente Kara comenzó a temblar del miedo, tomo a Harry del brazo y lo jalo hacia ella, el dementor había sacado una mano de la capa, Kara pudo ver que Harry la miraba con la boca ligeramente abierta y con los ojos vidriosos jalo más hacia si misma a Harry intentando alejarlo de la criatura, la mano se dirigía hacia ellos. Kara no podía reaccionar y mucho menos detenerlo, aun no podía hacer un Expectro Patronus, en realidad nunca había podido hacer ese hechizo. De repente el dementor aspiro de forma ruidosa y lenta, un frio lleno el compartimiento.

Kara sentía que le cortaba la respiración. De un momento a otro Harry se desplomo y se deslizo por el asiento, Kara apenas y lo alcanzo a sostener y ambos cayeron de rodillas por el peso del chico.

—¡HARRY! ¡Despierta! — levanto la vista y vio la gran boca del dementor abrirse. Y de repente muchos horribles gritos de desesperación llenaron su cabeza, se cubrió los oídos gritando de igual forma, le dolía el pecho.

¡No! ¡No! ¡No, otra vez no!

Sentía que el frio y el dolor le calaba hasta los huesos. La cabeza le comenzó a dar vueltas y todo a su alrededor se oscureció.

[***]

Escucho que la llamaban a lo lejos, sus ojos seguían cerrados, pero estaba consciente se sentía tan débil, la gravedad que empujaba su cuerpo contra el suelo del compartimiento no la dejaba levantarse, sentía un gran peso en sus piernas y la necesidad de vomitar lo poco que había comido.

—¡Harry! ¡Kara! ¿Están bien?

—Ayúdame a quitarle a Harry de encima, no la deja respirar. ¿Profesor Lupin? Sintió como si le quitaran un gran peso de encima. Literalmente.

—¿Qué? — escucho la débil voz de Harry a su lado, lucho por abrir los ojos y gruño.

—¡Kara! — esta vez fue Hermione, quien le levanto la cabeza fue ahí cuando por fin pudo abrir los ojos, con cuidado la ayudaron a sentarse en el suelo.

Kara se llevó la mano a la cabeza, sintió el tren en movimiento y su estómago también, miro a Harry quien se encontraba igual que ella solo que este estaba bañado en sudor. El profesor Lupin y el niño cachetón los miraban a ambos, Ron y Hermione los miraban entre asustados y preocupados.

Ow, si le importo.

—¿Están bien? — les pregunto Ron asustado. Kara asintió.

—Si. —respondió el de lentes mirando a la puerta. —¿Qué paso? ¿Dónde está ese…ese ser? ¿Quién gritaba?

—No gritaba nadie. —respondió Ron aún más aterrado, Kara frunció el ceño. Estaba segura que ella había gritado y el dementor igual.

—Pero he escuchado gritos…—insistió el chico.

—Yo también escuche el grito…—de repente todos la miraban a ella. Kara miro al suelo y paso una mano en su cabeza. — bueno no era uno, en realidad fueron varios eran…eran gritos de desesperación.

—Nadie gritaba. — dijo Hermione negando. — solo que cuando Harry se desmayó y ese ser te miro a ti abrió la boca, fue horrible y grotesco.

Todo eso había pasado en su cabeza y había sentido tan real que se llevó una mano a la cabeza, el dolor era tan parecido a aquellos que sufría antes de morir. Nunca había tenido la mala suerte de toparse con un dementor, bueno no al menos hasta ahora. Kara no estaba segura de si eso era normal, tenía que investigar sobre los dementores. Se escucho un chasquido que le causo escalofríos e hizo que todos saltaran. Kara quien estaba mirando la alfombra que cubría el compartimiento levanto la mirada buscando la fuente del sonido, pero solo encontró al profesor Lupin quien le estaba ofreciendo un pedazo de su barra de chocolate.

El chocolate me ayudara a sentirme mejor. Tomo la barra y le dio una sonrisa. —Gracias— este asintió en respuesta y siguió partiendo la barra, le dio un mordisco a aquella barra de maravilloso dulce. Pronto un calor la invadió su cuerpo entero que iba desde su cabeza hasta los dedos de sus pies.

—¿Qué era ese ser? —pregunto Harry a Lupin.

—Un dementor. —respondió Kara todos los presentes incluyendo el profesor la miraron por lo que decidió continuar. — Los dementores son los guardianes de Azkaban, se encargan de los presos. Deben de estar buscando a Sirius Black por eso subieron al tren. —se encogió de hombros. —Mi padr- el director, me advirtió que tuviera cuidado con ellos. —esa fue una mentira que la castaña soltó, bueno al menos no era del todo de una mentira.

Lupin guardo el envoltorio en su saco y los miro a todos. — eso es correcto Kara, ahora quiero que se coman el chocolate, les hará bien. Discúlpenme, iré a hablar con el maquinista…

Paso frente a Kara y desapareció en el pasillo. La latina se levantó con cuidado con ayuda de Ron y se sentó a un lado de Harry.

—¿seguro que estas bien Harry? — pegunto Hermione a Harry, Kara frunció el cejo era obvio que no estaba bien, nadie en el compartimiento estaba bien. Volvió a morder la barra de chocolate y miro a Ginny quien estaba en un rincón temblando y sollozando tal parecen que no solo Harry y ella la pasaron mal. Se levanto con sus pocas fuerzas y se dejó caer aun lado de Ginevra y la abrazo, la niña se dejó a abrazar y de igual manera la abrazo el resto del trayecto se la paso abrazándola y consolándola, conoció a Neville quien compartía casa con el trio y Ginny y les explico lo que conocía sobre los dementores con Hermione complementando información ocasionalmente

[***]

El esquelético caballo le resoplo en la cara haciendo volar algunos mechones; estaba frente a un Thestral un caballo alado que era el encargado de llevar los carruajes hasta el castillo, acaricio al animal en el hocico era realmente lindo y raro de ver, solo aquellas personas que había presenciado la muerte eran capaces de verlos, para todo el resto del mundo era invisibles. Eso talvez explicara porque todos la miraban como si estuviera loca.

Se alejo del Thestral quien relincho y busco con la mirada a los gemelos, no los había visto desde que salió del compartimiento y se había separado de los chicos cuando la ola de alumnos la arrastro hasta los carruajes, eso la dejaba ahí sola sin conocer a nadie. Suspiro y decidido entrar a un carruaje ahora que tenia tiempo ya que todos se estaban llenando, cuando entro este estaba completamente solo por lo que se acomodó como quiso.

Ahora que estaba oficialmente en Hogwarts tenia que comenzar a buscar los Horrocruxes ahora que tenía tiempo, Dumbledore le había dicho que lo tomara con calma, pero simplemente no podía, justo ahora en algún lugar de Europa estaba escondido Voldemort esperando pacientemente a que su lacayo regresara con el y el siguiente año era su regreso oficial mas fuerte que nunca. También tenia que intervenir en eso, ¿Quién era el lacayo? Sabía que estaba en Hogwarts, pero nunca supo donde, y tenía otro problema más a la lista. Sirius Black.

—Un momento. —se llevó una mano a la barbilla. — Sirius Black me puede ayudar. —sonrió para si misma, era una excelente idea tenía que buscar a Sirius, una muy peligrosa e ilegal pero excelente. Ella sabía que su Tío era inocente y que mejor que pedirle ayuda y demostrar su inocencia.

La puerta del carruaje se abrió.

—Oh pobre Potter, ayuda un dementor me desmayo. —escucho y vio una cabellera platinada entrar al carruaje, lo miro con seriedad. Se estaba burlando de Harry aquel baboso no había sentido lo que el pobre chico.

—¿Quién es ella? — dijo una chica de cabello negro y corto, esta la miro con desagrado. Se sentó frente a ella, Kara le mantuvo la mirada era algo que no le gustaba, pero trato de intimidarla con la mirada cosa que funciono ya que se pego al platinado, otros dos entraron uno de ellos se sentó a su lado, eran como dos gorilas descerebrados.

Estaba pensando en salir del carruaje para buscar otro pero el carruaje comenzó a moverse.

—¿Quién eres? — pregunto el platinado. —Nunca te había visto.

—Tal vez ni siquiera nos entienda Draco, mírala no parece inglesa. —volvió a hablar la pelinegra a lo que Kara la volvió a fulminar para que se callara.

—Soy Kara Martinez. —se presentó y miro a la chica con altanería. — y soy mexicana, mi madre era la inglesa y por lo que puedes ver te entiendo muy bien.

La chica se puso roja y miro a otro lado, el peliplata rio con burla y estiro la mano. Kara la estrecho conocía al chico frente a ella, su primo y si era guapo tanto en su versión adulta como en la adolescente. —Soy Draco Malfoy, ella es Pansy. —señalo a la chica quien miraba por la ventana enojada. —Él es Crabbe y el que esta sentado a tu lado es Goyle. — el grandote movió la cabeza en forma de saludo.

—Un gusto.

El resto del camino fue una platica con el peliplata muy tranquila preguntándole cosas sobre de donde venia y como eran los magos de América. Se las tuvo que ingeniar para responder a sus preguntas ya que por obvias razones no lo sabía. Le sorprendió que el muchacho hablara con ella y fuera tan curioso claro no sin dejar afuera algunos comentarios de una típica sangre pura y sus ideales, algunas burlas al Trio de Oro incluso se había ofrecido a llevarla a recorrer el castillo. Ella conocía a un Draco más gentil -a su manera- y un padre amoroso, pero también serio, taciturno y atormentado con sus fantasmas del pasado era un raro ver esta faceta de él.

[***]

Después de bajar de la diligencia y una pequeña pelea entre Draco y el trio, donde el Malfoy se burlaba del desmayo de Harry, Ron casi se le hecha encima al peliplata si no fuera porque el profesor Lupin había parado la discusión hubieran terminado todos en la oficina de director. Al entrara al castillo McGonagall los intercepto y llamo a su oficina a Harry, Hermione y a ella.

Kara

La profesora McGonagall tenía una mirada penetrante, y algunas arrugas en su rostro que solo la hacían ver más severa de lo que ya era.

Estábamos los tres sentados frente a McGonagall, la mujer se miraba fastidiada y preocupada: —El profesor Lupin ha enviado una lechuza comunicando el incidente en el tren. —dijo mirando a Harry y a mí.

Se escucho que llamaban a la puerta y se abrió dejando ver a Madame Pomfrey, mire de reojo a Harry que estaba rojo como un tomate, esto podía resultar embarazoso para el ya que no conocía los efectos que tenía un dementor.

—Estoy bien.

—Harry déjalo, es mejor que nos revis…

—No necesito nada…—insistió, por lo que lo vi con fastidio. Harry en cualquier etapa de su vida era un verdadero terco.

—Ah, eres tú. — dijo madame Pomfrey a Harry ignorando sus protestas, luego me miro a mi y negó. — y tú, no aprendiste la lección de la última vez, supongo que han estado metiéndose en problemas.—se inclino para mirar a Harry de cerca.

—Ha sido un dementor, Poppy—dijo la profesora con mirada sombría y la señora Pomfrey chasqueo la lengua con reprobación.

—Poner dementores en un colegio, es una locura. — murmuro ahora revisándome, me empujó hacia la silla y puso una mano en mi frente. — Este no será el primer caso que se desmaya. Solo mira a Potter, este bañado en sudor. Son seres terribles, y el efecto que tienen en la gente que ya de por si es delicada…—Harry miro a Poppy indignado.

—¡Yo no soy delicado! —repuso ofendido. Hermione a mi lado suspiro.

—Nadie dijo que eras delicado Harry. —le dije. —Solo que esto es un tema complicado, los dementores son seres tenebrosos que se alimentan del miedo, solo mira cómo nos dejó a ambos ahora imagínate lo que podría pasar con otros alumnos.

—Es cierto. —admitió Poppy tomándole el pulso a Harry.

—¿Qué les prescribes? —pregunto la profesora McGonagall. —¿Guardar cama? ¿deberían pasar la noche en la enfermería?

¿Qué? No podía pasarla en la enfermería, hoy era el banquete y la selección. (aunque no me importaría si así evito pasar frente a toda la escuela)

Eso no evito que me sobresaltara, no quería perderme el banquete. —¡Estoy bien! —grite al mismo tiempo que Harry, ambos habíamos saltado de la silla

—Por favor Madame Pomfrey, estamos bien, el profesor Lupin nos dio chocolate, entramos en calor. Nos dio a todos. — dije tratando de evitar pasar la noche en la enfermería con un malhumorado Harry.

—¡Así que por fin tenemos un profesor de Defensa Contra Las Artes Oscuras competente!

—Bien, Potter espera afuera en lo que hablo con la señorita Granger y la señorita Martinez. Luego bajaremos los cuatro al banquete. —no se lo dijeron dos veces para cuando Harry ya había salido como si lo persiguiera Voldemort con la señora Pomfrey detrás de él. Cuando la puerta se cerró. — Primero, señorita Martinez usted tendrá que ir conmigo con los de primero, el director Dumbledore me dio indicaciones de que usted sería la primera en pasar.

—¡¿Qué?!—salte de la silla, maldito anciano del demonio. —Pe-Pero se supone que entraría al final, el me dijo que iría al final.

Minerva suspiro y acaricio sus sienes como si una migraña se acercara. —Ya sabes cómo es, es impredecible.

Y yo como carajos iba a saber eso, lo conocí hace un mes. Su retrato era menos problemático.

Me deje caer en la silla resignada. Mientras McGonagall hablaba con Hermione de cosas que ignore, pensaba en mi pronta humillación.