Lamento la demora y feliz 2021, gracias por el apoyo.

[***]

El profesor Snape no estaba contento con la noticia del nuevo profesor de DCAO, Kara miro la expresión que le dedicaba al castaño, su expresión era de odio puro. Después de salir de la oficina de McGonagall habían ido directo al comedor donde los niños de primero estaban esperando ansiosos a entrar para ser enviados a sus correspondientes casas. Como la maestra de Transformaciones lo había dicho antes. Dumbledore era un hombre impredecible, le había dedicado una mirada antes de que comenzara la selección de los de primero, lo cual fue un alivio para ella ya que no tuvo que pasar al comienzo, pero eso no evito que todos los alumnos comenzaran a murmurar al verla parada a un lado de McGonagall quien estaba a unos metros del director. Así, Albus dio su discurso de bienvenida al curso y los anuncios de que evitaran entrar al bosque prohibido, sobre los dementores que aún le ponían los pelos de punta y el anuncio de los dos nuevos profesores.

Unos pocos aplausos recibieron a Remus Lupin como nuevo profesor de defensa contra las artes oscuras, solo aquellos que habían estado en el compartimiento junto con ella aplaudieron, todos los demás a excepción de los profesores no aplaudieron. El profesor Lupin volvió a tomar asiento.

—En cuanto al otro nombramiento. —Continuo el mago. — siento informales que el profesor Kettleburn, nuestro profesor de cuidado de criaturas mágicas ha decidido retirarse para aprovechar los miembros que le quedan intactos. Sin embargo, estoy encantado de anunciarles que Rubius Hagrid ha aceptado compaginar sus actividades de guardabosques para tomar el puesto de profesor.

La mesa de los leones exploto en aplausos, junto a las otras casas. -a excepción de Slytherin- Kara sonrió y le dio una señal de apoyo al semigigante quien le devolvió el gesto con sus mejillas sonrojadas y al borde del llanto, el guardabosques había sido su compañía durante las tardes desde que había llegado. Incluso la había llevado al bosque prohibido a escondidas. Cuando los aplausos se apaciguaron y el último de los alumnos dejo de aplaudir. Sentía que iba a vomitar, ya que ahora seguía que aquella misteriosa adolescente que estaba a la vista de todos fuera presentada.

—Por ultimo y no menos importante, me gustaría anunciarles que después de cuarenta años desde el ultimo intercambio entre escuelas de magia, Hogwarts tiene la alegría de recibir a uno de los talentosos estudiantes de la escuela de magia más grande de Norteamérica. Reciban con la más cordial bienvenida a esta joven bruja, quien busca empaparse de los conocimientos y el calor que solo Hogwarts puede ofrecer. —McGonagall, le dio un empujón sacándola de su estado. Dio unos pasos hasta llegar a un lado del director, quien le puso una mano en el hombro dejándola frente a toda la escuela. Kara sonrió con nerviosismo, en menos de un segundo los aplausos explotaron en las cuatro mesas, la mesa de los leones siendo la más ruidosa.

Kara se sonrojo violentamente y no pudo evitar que una sonrisa se le escapase. Miro a Albus quien le dio una palmadita y regreso a la tarima, Kara pudo ver a Fred y George encima de sus bancos aplaudiendo y gritando cosas.

Sentía la alegría desbordante en todo su ser, la ilusión de poder vivir con tranquilidad se encendía dentro de ella. Aunque en lo más profundo de su ser supiera que todo era una mentira y que ella solo era una simple paradoja en esta línea del tiempo, la cual nunca debió existir. Pero la dejaría pasar solo por hoy, si solo por un rato.

Kara

Cuando la profesora McGonagall me hizo una señal para sentarme en el banco donde me pondrían el viejo sombrero seleccionar sentía que el corazón me palpitaba hasta en las orejas. Cuando me puso el sombrero sobre la cabeza todo se sumió en oscuridad, aquel pedazo de tela maltrecho y desgastado me cubría los ojos.

—Mmm, una mente brillante y creativa excelente para Ravenclaw. —dijo una voz en mi cabeza. —Oh, pero veo que eres ambiciosa y determinada, el vengar a tus padres es un claro ejemplo de eso.

—¿Cómo sabes eso? —pregunte.

—Yo lo sé todo, pues estoy dentro de tu cabeza. —comento muy seguro y misterioso. —Estas muy lejos de casa, viajera. —aseguro

—Eso lo sabes muy bien.

—serias una buena Slytherin…no, no, pero eres valiente y tienes valor. ¿acaso serás una excelente Gryffindor?

—Oh, puedo ser una Hufflepuff

—no sigues las reglas y carecer de paciencia. Sueles hacer las cosas a tu manera.

[***]

—¡Gryffindor! —grito el sombrero y la mesa escarlata estallo en aplausos, medio atolondrada camino hasta la mesa donde los gemelos la estaban esperando, Fred le dio una sonrisa y le hizo un espacio entre él y Ginny, los que estaban en la mesa le saludaron y se presentaron. Ron casi le revienta el tímpano, Hermione le dio un gesto positivo y Harry levanto los pulgares.

Dumbledore dio iniciado el banquete después de una larga jornada de bienvenidas y anuncios. Una vajilla dorada con cubiertos y copas adornaban la mesa. Pronto se llenó de deliciosa y humeante comida.

—Me alegro que estés en Gryffindor. —le dijo Fred en voz baja.

Kara le sonrió y se acercó a decirle: —A mí también.

—Ya van a empezar. —se asomó George detrás de Fred. Este le dio un codazo.

—¿entonces son pareja? —dijo Ginny detrás de Kara.

—¡Ginny! —exclamo en voz baja Kara.

—¿sí o no? Tú me agradas, eres perfecta para mi hermano. —continuo Ginny. —eres la única que lo pone tímido.

—Ginny, lo conocí ayer. —declaro roja.

—10 galones a que se casan. —le dijo George a su hermana

—¡Georgie! —esta vez fue Fred quien estaba avergonzada cubriéndose la cara.

—Mejor quince, y veinte a que se casan a escondidas. —declaro orgullosa.

—Dios mío—murmuro tapándose la cara igual que Fred.

—Trato hecho. —ambos pelirrojos cerraron el trato con un apretón de manos.

La cena continuo amena, Kara disfrutando la cena y avergonzada por la plática anterior, Fred de igual manera, pero trataba de cambiar el tema. La cena había sido deliciosa, le gusto la sensación que despertaba el estar rodeada de ruido y risas, le recordaba a cuando se juntaba con Lily, Albus y Lysannder los fines de semana en algún bar de Londres. Cuando el ultimo plato desapareció dando por terminado el banquete decidió ir a hablar con Dumbledore.

—Kara, ¿quieres que te espere? —pregunto Fred.

—No te preocupes, iré en un momento. Solo hablare con el director. —el pelirrojo asintió y se fue. Kara vio que el hombre estaba por irse y lo llamo, este se detuvo y corrió hasta él.

—Veo que disfruto la cena. Felicidades por selección.

—Eh gracias, director quería hablarle sobre algo…

—Sabe, creí que iría a Ravenclaw o a Slytherin como casi toda su familia materna. —dijo el anciano con tranquilidad claramente intentado cambiar el tema.

—Aja, señor quiero hablar sobre lo que paso en el tren, ¿Por qué no me dijo que abría dementores en el castillo?

—Creo, Kara que no tengo porque comunicarle eso ya que usted es una estudiante…

—Pero…

—…pero, si usted quiere saber la espero mañana temprano en mi oficina para hablar todo lo que quiera y entregarle su horario. —dio un bostezo y una clara señal de que ahora no era el momento de esta conversación. —Si me disculpa, iré a dormir. Después de los grandes banquetes me da un sueño terrible. —le guiño un ojo y se fue.

[***]

Para cuando el sol había salido marcando el comienzo de un nuevo día, ya estaba con el uniforme puesto lista para visitar al anciano director, tenía algunas cosas que hablar con el hombre antes del desayuno, una de mis compañeras se quejaba de no encontrar su corbata tenía tres compañeras de habitación incluyendo a Hermione era una rubia y otra pelinegra, Lavander y Parvati. Muy ruidosas para mi justo.

Tome a Crookshanks y lo quite de encima de mi mochila, el gato dio una queja perezosa: —Lo siento amiguito, pero esto es mío.

Me puse la mochila en el hombro y con un gesto silencioso me despedí de Hermione quien estaba poniéndose los zapatos, la castaña me respondió con un asentimiento y salí del cuarto, me crucé con algunos niños de primero a quienes les sonreí. Sali por el retrato, baje las escaleras y camine a través de los pasillos, los grandes muros de piedra se levantaban, la poca luz del sol que pasaban a través del nublado cielo se filtraba por los ventanales, se sentía el roció de la mañana sin necesidad de salir del castillo la mañana estaba tan silenciosa y tranquila, el cielo semi nublado, Lysannder me había dicho que estar en Hogwarts era como estar en otro mundo, decía que el caminar temprano por los pasillos tenía cierta magia y era verdad; me resultaba hermoso y misterioso, los cuadros y las armaduras cobrando vida y saludándome todo el camino. Sentía una tranquilidad al cruzar por los corredores.

Llegué hasta la gárgola que marcaba la entrada a la oficina de Dumbledore, me di cuenta que no sabía la contraseña algo que no había considerado ni preguntado al director el día anterior.

—Talvez…—pensé en probar la contraseña que ya sabía, talvez aun no la cambiaba. —…dulce de leche. —la gárgola se movió mostrando la escalera, me felicite internamente por no haber olvidado la contraseña, acomode la mochila y comencé a subir rumbo a la oficina del director.

Estaba por tocar la puerta cuando se abrió de forma brusca, vi la gran nariz del profesor Snape a quien se le veía enfado, igual se detuvo al verme en la puerta, entrecerró los ojos y me miro de arriba abajo, luego dibujo una mueca de desagrado en la puerta. Decidí moverme quitándome de su camino, Snape paso con su túnica ondeando a mi lado y desapareció por la escalera sin siquiera decir buenos días.

¿no se lava cabello? ¿O porque diablos se ve tan grasoso? —me dije.

—Oh querida, pasa. —me dijo Dumbledore. Suspire y entre.

[***]

—pero… ¿Dementores?, con todo respeto profesor, pero es la idea más estúpida y peligrosa que ha tomado el ministerio al menos en esta década. —dijo Kara con las manos en la cintura.

—Yo más que nadie se eso. —Dumbledore le dio la razón mientras acariciaba al pequeño Fénix que no hace mucho había renacido. —Pero por la seguridad de los alumnos será mejor seguir las órdenes del ministerio y dejar a los dementores.

Kara se acercó, tenía que convencerlo de que era mala idea, no podría acercarse a Sirius Black si había alguna de esas criaturas cerca.

—Profesor, esto puede ser contraproducente, solo mire como nos dejó a Harry y a mí, los dementores son peligroso y no es necesario tenerlos aquí, Black es inofensivo.

—¿y como esta tan segura de eso? —Dumbledore dejo al fénix y se acercó a la joven, le miro con curiosidad.

—¿de qué?

—De que Black es inofensivo, le recuerdo que traiciono a los padres de Harry y trabajaba para Voldemort

—Profesor, no estamos seguros de eso, nunca se confirmó nada ni siquiera hubo una investigación o un juicio, solo…lo condenaron a Azkaban

Albus pareció considerar todo lo que Kara había mencionado, se pasó una mano por la barba y luego miro a la chica: —Debería ir a desayunar…vaya.

—Pero…

—Ya veré como arreglar eso, pero debería irse va con tiempo suficiente para el desayuno le recuerdo que no puede llegar tarde a su primera clase. —le guiño un ojo y le hizo un ademan.

Kara se mordió el labio y tomo la mochila llevando el nuevo horario en las manos y salió de la oficina del director.

Mientras se dirigía al comedor se dio cuenta que Dumbledore no haría nada con respecto a los dementores, el director estaba atado de manos ante eso, al tener a Harry en el castillo era importante para el ministerio tenían que tenerlo protegido, pero sobre todo vigilado. Por un momento la idea de contarle a Dumbledore su plan con Sirius paso por su cabeza, pero la voz de su conciencia le dijo que evitara eso a toda costa y se lo guardara. Si quería cambiar el futuro lo haría mayormente a su manera, sabía que Albus pondría trabas en su camino para evitar que estuviera en contacto con Black.

—¡Kara, espérame! —le gritaron a su espalda, giro y vio a Ginny corriendo con una mochila pesada y la túnica mal acomodada. Cuando la tenía a su lado la niña le dio una sonrisa y le agarro de un brazo, eso sorprendió a Kara ya que no esperaba tener ese tipo de relación con ella. —Buenos días. —ambas comenzaron su camino al comedor.

—Buenos días Ginny, veo que te despertaste tarde.—la niña se pasó un mechón detrás de la oreja y asintió.

—¿Cómo estás? Es tu primer día ¿estas nerviosa?

—¿la verdad? Estoy muy nerviosa, siempre ha sido algo difícil para mí llegar a lugares nuevos, no suelo hablar con mucha gente.

—¿enserio? Para mi te vez muy social, digo, le hablaste a Fred y eso que lo conociste en la calle. —pararon frente a la entrada del comedor.

—Si bueno con Fred fue diferente…—le respondió mientras se hacia una coleta dejando algunos mechones libres.

—¿es porque te gusta? —le pregunto con una sonrisa cargada de picardía.

Kara dejo caer las manos y sintió el calor en sus mejillas, seguramente se sonrojo. Miro a otro lado para que la pelirroja no la viera. —Dios, Ginny. Ya deja eso, solo es mi amigo. —sin esperar respuesta entro corriendo al comedor con la mochila resbalándosele en el hombre.

Ginny sonrió satisfecha al ver que su objetivo de ponerla nerviosa se cumplió. La latina entro al comedor con las mejillas rojas, y fue directo a la mesa de los leones.

—Buenos días, chicos.

—Hola. —saludo Fred, se santo a su lado. Escucho una carcajada y vio a Harry, Ron y Hermione entrando, miro a la mesa de los Slytherin carcajeando y a Draco fingiendo un desmayo, arrugo la frente. "¿Cómo puede ser tan pesado?"

—¡Eh, Potter! —Pansy grito en manera de burla y Kara la miro con desprecio. No soportaba a las personas como ella—. ¡Potter! ¡Que vienen los dementores, Potter! ¡Uuuuuuuuuh!

Harry se dejó caer sobre un asiento a un lado de George, el pelirrojo le entrego el horario y le pregunto cómo estaba.

—Pss…—miro a Fred quien le hizo una señal para acercarse.

—¿Qué pasa? —le pregunto en tono bajo.

—¿Quieres que te lleve a recorrer al castillo? George y yo tenemos unos lugares geniales que mostrarte. —Kara le sonrió y asintió.

—me encantaría ¿Cuándo?

—Después de clases.

—Excelente. Los veo después de clases.

—¡Oigan! Dejen de coquetear. —grito George. Fred le dijo algo y Kara rojo los ojos fastidiada, decidió comenzar a desayunar antes de que se hiciera tarde.

[***]

El sonido de la porcelana romperse la hizo saltar del cojín. Vio a Neville quien estaba mirando al suelo una taza hecha pedazos, al parecer el castaño la había dejado caer. La profesora Trelawney, una mujer con unos lentes que le aumentaban los ojos de tamaño, un chal de lentejuelas que le daba un estilo algo… ¿extravagante?, fue rápidamente por una escoba y un recogedor. A Kara le pareció ver a una gitana.

—Una de las azules, querido, si eres tan amable. Gracias…

—Ella me da miedo. —dijo Seamus, el chico se había ofrecido a ser su pareja durante la clase, Kara le sonrió y le sirvió el té.

—No da miedo, yo diría, interesante. Nunca había conocido a alguien que tuviera el don de la adivinación. —se sirvió a si misma el té. Y le dio un sorbo.

—Ni yo, mi mama dice que la adivinación es pura tontería, que no es real. —dijo el chico tomándole a la taza. Kara lo miro con burla, se terminó el té y siguió las instrucciones de la profesora, agito la taza tres veces y luego la puso bocabajo contra el plato, se la entrego a Seamus y el la suya, abrió el libro y comenzó a ver la figura.

—¿Qué dice la mía? —pregunto el irlandés curioso.

—Mmm, veo por aquí…—reviso el libro para ver que significaba aquella masa de hojas. —…felicidad, talvez te den una buena noticia…también veo dinero, que suerte la tuya y…

La profesora Trelawney grito de repente y oyeron romperse otra taza, tanto Neville como ella habían hecho añicos los objetos de porcelana.

—Perdón. —le murmuro a Seamus. La profesora se dejo caer en el sillón con la mano en el corazón y los ojos cerrados.

—Mi querido chico... mi pobre niño... no... es mejor no decir... no... no me

preguntes...

—¿Qué es, profesora? —pregunto un chico llamado Dean. Tanto Seamus como los otros menos ella se había puesto de pie y estaban sobre Ron y Harry para ver la taza del chico con lentes.

Kara decidido quedarse sentada y escuchar lo que decían: —Querido mío —abrió completamente sus grandes ojos— tienes el Grim.

ay por los dioses ¿en serio? —murmuro para sí misma en español. Eso era una tontería, ella mas que nadie sabia que el tal Grim, no era más que un mito parte del folklor del lugar.

—¿el que? —pregunto Harry confundido.

—Es un perro gigante negro y espectral que es augurio de muerte. —Soltó Kara sin pensar, todos la miraron incluso la profesora. —¿Qué? El pregunto, pero no tienes que preocuparte Harry, es solo un mito, no existe.

Vio a Harry palidecer, Lavender se llevó las manos a la boca y el resto de sus compañeros lo miraron a excepción de Hermione. Esta se había acercado al respaldo de la profesora y declaro:

—no creo que se parezca a un Grim. —dijo rotundamente.

Kara también se había acercado abriéndose paso entre sus compañeros y quedo detrás de Harry y se inclinó: —Talvez sea un perro, pero el Grim. —negó. —…no lo creo. Por eso la adivinación no es precisa por cosas como esta. —miro a Harry quien seguía con la mirada fija en la taza. —cómo te lo dije, no tienes por que temer, es un mito.

Trelawney miro a Kara con decepción, había pensado que la muchacha tenia el ojo para la adivinación, creía que podía convertirse en una maestra en la materia, pero vaya decepción se llevaba al ver que la niña no se tomaba enserio la adivinación y le tenia poca fe. En cambio, cuando miro a Hermione la miro con un desagrado que crecía mientras la examinaba, le dijo:

—Perdona que te lo diga, querida, pero percibo muy poca aura a tu

alrededor. Muy poca receptividad a las resonancias del futuro.

Seamus Finnigan movía la cabeza de un lado a otro.

—Parece un Grim si miras así —decía con los ojos casi cerrados—, pero

así parece un burro —añadió inclinándose a la izquierda.

—¡Cuando terminen de decidir si voy a morir o no...! —grito Harry,

Sorprendiéndolos a todos, ninguno de sus compañeros o maestro dijo nada, resoplo.

—Nadie está diciendo que vayas a morir Harry…—Kara para ese punto ya se había hartado de tanta charla, solo quería tranquilizar al muchacho para que no viviera con la paranoia habitual, se la quería evitar lo menos posible ya que para el pobre muchacho esa paranoia crecería en los años siguientes.

—¡Pero lo acaban de decir! ¡Tu misma lo dijiste!

—Ya se qu-

—Creo que hemos concluido por hoy —dijo la profesora Trelawney con su

voz más leve—. Sí... por favor; recojan sus cosas…

Todos los Gryffindor entregaron sus tazas a la profesora y guardaron sus cosas. Trelawney se despidió de sus alumnos no sin antes advertirle a Neville que llegaría tarde a clase y que tenia que trabajar en sus retrasos, ninguno de sus compañeros miro a Harry incluso Ron le evitaba la mirada, corrió para alcanzar a los tres chicos, los encontró bajando las escaleras.

—¡Oigan, esperen! —los tres se detuvieron y los alcanzo hasta quedar a un lado de Ron. —Chicos no se tomen muy enserio esas declaraciones, mas tu Harry, no te preocupes no sucederá nada. El Grim no existe.

—Gracias por el ánimo. —murmuro decaído.

—¿Quién se puede tomar enserio eso? La adivinación no es mas que una tontería…—declaro Hermione. —…y eso de que no tengo receptividad al futuro…pff, estupideces. —refunfuño.

—Solo no te agrada ser tan buena en adivinación como en otras materias. —le dijo con simpleza Ron. —Es un alivio no tener que romperte la cabeza leyendo, y eso es lo que no te gusta ¿o me equivoco?

Hermione achico los ojos. —Eres un asno Ronald. —y se adelantó con paso firme.

Son el uno para el otro. —afirmo en voz alta.

—¿Qué significa eso? —pregunto Ron ya que lo había dicho en voz alta.

Kara le sonrió como una niña que acababa de hacer una travesura: —Aprende español y averígualo. —y se fue a alcanzar a Hermione dejando a Ron mas confundido de lo que ya estaba.

Al entrar al aula de Transformaciones decido sentarse con Hermione, la chica le hizo un lugar sin rechistar al parecer comenzaba acostumbrarse a su presencia, pero seguía sintiendo esa inseguridad y esa lejanía hacia ella. Tal vez con el paso del año escolar lograra ser su amiga. Cuando comenzó la clase se sentía el silencio que supuso no era habitual en la clase de los leones, ella siguió atenta escuchando sobre los animagos y cuando la profesora McGonagall se transformo en una bella gata atigrada fue la única que la miro con entusiasmo ya que los animagos eran uno de sus temas favoritos, pero el resto de la clase solo le dedicaban miradas furtivas a Potter que parecía decaído y como si quisiera que la tierra se lo tragase.

McGonagall lo noto ya que interrumpió la clase para sacarles la sopa, Hermione levanto la mano y conto todo, en ocasiones Kara le secundaba. Al terminar la maestra solo reafirmo lo que Kara había dicho en el salón, declarando que todos los años la profesora anunciaba la muerte de un alumno y que nunca sucedía, eso dejo mas tranquilo al chico que parecía al borde del desmayo cosa que alegro profundamente a la latina

Para la hora del almuerzo, se volvió a sentar con los tres chicos, si quería ser su amiga y ayudar a Harry en el futuro tenia que acercarse a ellos:

—Animo, Ron —dijo Hermione, empujando hacia él una bandeja de

estofado—. Ya has oído a la profesora McGonagall.

Vio como Ron se servía estofado, pero no comió. En lo poco que conocía a Ron sabía que era un glotón y el no verlo devorando el estofado evidencio que su miedo y preocupación era real.

—Vamos, no te lo tomes tan enserio Harry estará bien. —Ronald apretó los labios con la vista fija en el plato y luego miro a Harry.

—Harry —dijo en voz baja y grave—, tú no has visto en ningún sitio un

perro negro y grande, ¿verdad?

—Sí, lo he visto —dijo Harry—. Lo vi la noche que abandoné la casa de los

Dursley.

Le afirmo y Ron soltó el tenedor haciendo mucho ruido

—Probablemente, un perro callejero —dijo Hermione muy tranquila.

—Si, hay muchos perros negros en Inglaterra. —pero ella tenía una ligera hipótesis de que talvez ese perro no era un perro.

—Hermione, si Harry ha visto un Grim, eso es... eso es terrible —aseguró—. Mi tío Bilius vio uno y... ¡murió veinticuatro horas más tarde!

—Casualidad —arguyó Hermione sin darle importancia, sirviéndose zumo de calabaza.

—¡No sabes lo que dices! —dijo Ron empezando a enfadarse—. Los Grims ponen los pelos de punta a la mayoría de los brujos.

—Y la mayoría no ha visto a uno, solo se guían por los chismes que corren. Ron enserio, no es necesario exagerar. —agrego Kara.

—Ahí tienes la prueba —dijo Hermione con superioridad—. Ven al Grim y se mueren de miedo. El Grim no es un augurio, ¡es la causa de la muerte! Y Harry todavía está con nosotros porque no es lo bastante tonto para ver uno y pensar: "¡Me voy al otro lado!"

La conversación siguió con Ron y Hermione discutiendo sobre el asunto hasta que la castaña anuncio la adivinación era un asco comparado con la clase de Aritmancia, cosa rara ya que compartían todas las clases y no recordaba haber ido a la clase de Aritmancia, cuando tomo su mochila y se fue sin despedirse Ron señalo lo que ya había notado, que todavía no había ido a esa clase. Salieron del castillo después del almuerzo mostrando un hermoso día gris y la hierba húmeda y mullida por la lluvia del día anterior. Tenían clase de Cuidado de criaturas mágicas.

Estaba feliz porque el semigigante fuera su profesor en la materia, durante las vacaciones que había pasado en el castillo Hagrid había hablado de las criaturas mágicas con tanta pasión, supuso que si se hubiera graduado ahora seria un gran magizoologo, aunque seria uno peligroso por su afición a las extrañas y peligrosas criaturas. Cuando estaban llegando al limite del bosque prohibido vieron a tres figuras conocidas para ella, noto la cabellera platinada por lo que supuso que compartirían clase con los Slytherin miro a los chicos y vio que fulminaban con la mirada al grupo de las serpientes, Kara los animo a seguir con el fin de evitar pleitos, pero las carcajadas que soltaba el grupo señalaban que seguían burlándose de Harry.

Cuando llegaron con Hagrid y su gran perro Fang, los animo a juntarse alrededor de el:

—¡Vamos, apresúrense! —gritó a medida que se aproximaban sus

alumnos—. ¡Hoy tengo algo especial para ustedes! ¡Una gran lección! ¿Ya

está todo el mundo? ¡Bien, síganme!

Kara contuvo su emoción al ver que entrarían al bosque prohibido, era un lugar emocionante y aunque no tenía un bonito recuerdo gracias a Snape -lo que la hizo arrugar la frente- siguió a Hagrid con la esperanza de que le mostrara alguna otra criatura, Hagrid los hizo caminar por el limite de los arboles por unos cinco minutos hasta que se detuvo.

—¡Vengan, todos a la cerca! —gritó—. Asegúrense de que tener una buena

visión. Lo primero que tenéis que hacer es abrir los libros...—Kara como la estudiante modelo que era desde pequeña, saco el libro de la mochila, este se agito, pero no se abrió gracias al lazo que lo impedía.

—¿De qué modo? —cuestiono Draco con voz fría, Kara lo miro de reojo, pero lo ignoro, quito el lazo del furioso libro.

—¿Qué? —dijo Hagrid.

—¿De qué modo abrimos los libros? —repitió Malfoy.

—¿Nadie ha sido capaz de abrir el libro? —preguntó Hagrid decepcionado.

—Yo sí. —de nuevo por segunda vez en el día la miraron como si tuviera dos cabezas, mostro el libro ya abierto y Hagrid le sonrió. —Solo tienen que acariciarlo, como si fuera un perro. —señalo con obviedad.

El semigigante asintió y tomo el libro de Hermione. —Miren…

El libro intentó morderle, pero Hagrid le pasó por el lomo su enorme

dedo índice, y el libro se estremeció, se abrió y quedó tranquilo en su mano.

—¡Qué tontos hemos sido todos! —dijo Malfoy despectivamente—.

¡Teníamos que acariciarlo! ¿Cómo no se nos ocurrió?

—El tonto serás tú. —Malfoy le miro con desagrado. —¿lo dije o lo pensé? —le pregunto a Hermione quien intentaba tragarse una carcajada.

—Yo... yo pensé que os haría gracia —le dijo Hagrid a ambas chicas,

dubitativo.

—¡Ah, qué gracia nos hace...! —dijo Malfoy—. ¡Realmente ingenioso,

hacernos comprar libros que quieren comernos las manos!

—Cierra la boca, Malfoy —le dijo Harry en voz baja. Hagrid se le notaba triste al ver que su primera clase no había salido como quería.

Eso hizo enfadar a Kara: —Tu. —le señalo. —Cara de Huron, más te vale que aprendas a respetar a la gente o ya verás. —le dijo con voz amenazadora al Malfoy, toda la clase incluido el peliplata se quedaron en silencio. Quería formar una amistad con el y ayudarlo a cambar su desastroso futuro, pero no estaba dispuesta a tolerar a que tratara mal al pobre Hagrid. El rubio chasquido la boca y desvió la mirada.

—Bien, pues —dijo Hagrid, que parecía haber perdido el hilo—. Así que...

ya tienen los libros y.… y... ahora os hacen falta las criaturas mágicas. Sí, así

que iré a por ellas. Esperan un momento...

Se alejó de ellos, penetró en el bosque y se perdió de vista.

—Dios mío, este lugar está en decadencia —dijo Malfoy en voz alta—.

Estas clases idiotas... A mi padre le dará un patatús cuando se lo cuente.

Kara se acerco al muchacho hasta casi tocar narices: —¿Qué fue lo que te dije hace un momento, Malfoy? ¿eres sordo o suicida?

—Y tú. —le escupió con acidez. — Te creía más lista y pensar que me agradabas, pero tenias que ser uno de esos ridículos leones, si hubieras sido una Slytherin estarías con los mejores, pero obviamente una casa tan exclusiva como Slytherin no aceptarían Mestizos.

En ese momento Potter salto dispuesto a talvez romperle la nariz a Draco: —Cierra la boca, Malfoy —repitió Harry. Kara lo agarro del brazo.

—Cuidado, Potter; hay un dementor detrás de ti.

—¡Uuuuuh! —gritó Lavender Brown, señalando hacia la otra parte del

prado.

—Cierra la boca. —le ordeno a la rubia esta no emitió sonido a la amenaza de la latina, volvió a mirar a Malfoy. —Oh, el sombrero me dijo que seria una excelente Slytherin, pero me negué. Pero dime Malfoy tanto te jactas de tu maravillosa casa, típico de los sangre pura, pero dime como reaccionarias si te dijera que tienen un mestizo mas cerca de lo que creen. —se acercó más al chico. —… ¿Qué dirías…primito querido? —esto último se lo susurro.

Cuando se alejo de eso Hagrid llego dejándola un poco sorprendida al ver a la criatura.