—¿De verdad te subiste a un hipogrifo papá?

Si. Hagrid llevo uno a nuestra primera clase.

¿Cómo se siente papá? —pregunto una pelirroja

Kara levanto su vista del libro y miro al sofá frente a ella donde estaba Lily, la única hija de los Potter miraba y escuchaban atentamente la historia que su padre le contaba sobre el hipogrifo que alguna vez había montado. El balbuceo del pequeño Regulus se escuchaba junto a la voz del patriarca que contaba con un deje de misterio la historia

Bueno…—se llevó la mano a la barbilla pensativo—…cuando lo ves por primera vez, te resulta aterrador, pero a la vez hermoso, hay que mostrarles respeto inclinándote ya que son muy orgulloso, después ellos se inclinaran a ti de vuelta mostrándote aceptación y respeto. —Kara estaba tan ensimismada escuchando la forma en que la contaba el hombre que la había acogido hace seis meses

wow… ¿y te dio miedo? —le cuestiono la muchacha de 13 años. Harry le dio una sonrisa burlesca a su hija.

Estaba aterrado, recuerdo también que el hipogrifo voló por los alrededores del bosque, subió y bajo de golpe, yo estaba asustado y emocionado. —Lily se levantó de un salto y dijo con emoción.

Yo me subiría en el Papá, porque soy muy valiente y volaría por todo el castillo. Nadie me detendría, volaría a visitar a mamá para que me cocinara y para jugar con Reg.

no crees que el hipogrifo se cansaría de volar tanto. —le dijo cargando al niño de seis meses y poniéndolo en su regazo.

No, como crees papá. Obviamente me detendría a dejarlo descansar. —le restó importancia moviendo la mano. —Además, sería muy rápido y creo que al hipogrifo le gustaría volar y sentirse libre. —la niña comenzó a revolotear alrededor de su padre. El pequeño Regulus gorgoteaba y reía al ver a su hermana. Harry la miraba de forma cariñosa y con una sonrisa, Kara sintió un nudo en la garganta, su padre la miraba de esa forma, pero ahora, ya no estaba.

¿Tú Kara? ¿A dónde irías? —la niña se paró de repente frente a ella. La castaña cerro el libro y la miro con una pequeña mueca que simulaba una sonrisa.

Bueno, no lo sé, aun no tengo ese lugar al cual volver. —le respondió encogiéndose de hombros. La pelirroja arrugo la frente y negó.

eso es un problema. —parecía que la niña maquilaba algo en su cabeza ya que se quedó en silencio. —Ya se, vuelve aquí, ahora eres mi hermana así que puedes volver aquí.

[***]

Kara

Aplaudí con una gran sonrisa al ver que Harry no había muerto al volar sobre el hipogrifo. Me acerco rápidamente mientras Hagrid lo bajaba del lomo emplumado.

—¡Muy bien, Harry! —le grito al castaño con alegría, me acerqué y me uní al vitoreo. —¡Bueno! ¿Quién más quiere probar?

Todos los alumnos se acercaron con cautela al prado, Hagrid les dacia lo que tenían que hacer, yo por mi parte no podía esperar a que llegara mi turno, había escogido a Buckbeak, por lo que me forme a esperar mi turno, mire que algunos lograban que el hipogrifo les devolviera la reverencia y otros pocos fracasaban como el pobre Neville que se había rendido al tercer intento, volví a mirar la fila que tenía delante. Miro a Hermione y Ron que estaban practicando con Harry observándolos.

Sentí que me empujaban, a lo que ofendida mire al frente para reclamar, pero solo encontré a dos grandes gorilas.

Oye animal. —les llame. Los dos voltearon y vi a Crabbe y Goyle, por lo que solté una risa marga por lo que se venía, frente a los dos gorilas estaba Draco. —Hay una fila que respetar. —me dirigí a él.

Draco miro a ambos lados. —Escucharon algo chicos. —me ignoro, los otros dos rieron con burla y negaron. —Creo que solo es un molesto mosquito.

Oh hijo de su…Respira Kara, solo te está provocando.

Tome aire y exhale con la intención de calmarme, ya que si no lo hacía me iba a lanzar encima de él y no creo que Dumbledore quiera una queja de parte del padre de Draco en el primer día del curso: —Muy maduro de tu parte Malfoy, no podía esperar menos de ti y de tus pocas neuronas, casi me hiciste enojar, gran logro para ti.

Escupí, y Draco me miro con desagrado, le regrese la mirada con la misma intensidad. De ahí lo ignore, como podía ser Draco Malfoy de esa manera, tan grosero, como podía tratar a la gente de esa manera, esa versión de él me irritaba y no me gustaba, en cambio su versión adulta era más amable y solitario era como dos caras totalmente distintas, dos Draco´s totalmente diferentes.

La guerra lo cambio.

La guerra le había hecho algo, era realmente triste todo lo que pasaría con él. Su padre encerrado, su madre enferma, viudo y con hijo que educar por sí solo. Los Malfoy caerían en la desgracia después de la guerra, Draco no podría con la presión del apellido, serian despreciados en todo el mundo mágico.

Hice una mueca, como había cambiado tanto. Lo mire para intentar compararlo, pero solo vi a Buckbeak sobre sus dos patas traseras dándole un zarpazo con sus garras al chico, Draco soltó un grito agudo y vi sangre, sin saber cómo o porque reaccione y me lance para sacarlo de ahí, Buckbeak estaba entrando en pánico por lo que se volvió para atacar a Draco de nuevo, Hagrid intentaba contenerlo, pero no podía. Me puse frente al hipogrifo para evitar que le diera a Draco de nuevo, pero todo paso tan rápido, terminé con la cara dando al suelo, encima de Draco y con un horrible ardor en el hombro.

—¡Kara! —gritaron.

—¡Me muero! —gritó Malfoy, mientras el pánico se desataba.—. ¡Me muero, miren! ¡Me ha matado!

Me levante con cuidado, por el aturdimiento. —No seas llorón no te estas muriendo.

—Kara estas sangrando. —grito Seamus quien había corrido a ayudarme. Lo miré extrañada y me llevé la mano al hombro para palpar.

Mire mi propia mano que estaba llena de aquel liquido rojizo, luego mi hombro donde mi camisa que antes era blanca ahora estaba desgarrada y tiñéndose más de rojo.

Me lleva la…—olvide mencionar que no soporto la sangre; las rodillas se me doblaron, pero Seamus y Dean quien ya estaba ahí, me sostuvieron antes de dar contra el suelo.

—Que alguien me ayude, tengo que sacarlos de aquí…—soltó Hagrid nervioso y pálido mientras cargaba a Draco. —Seamus, Dean ayuden me con Kara, tenemos que ir a la enfermería.

Hermione abrió la puerta de la cerca y sentí como era arrastrada por Seamus y Dean, yo sentía que la cabeza me daba vueltas tanto que no podía mover las piernas para caminar. Hagrid salió corriendo con nosotros pisándole los talones, sabía que me sentía mareada por la pérdida de sangre -ya que la herida era profunda, tanto que ya había manchado a Dean con mi sangre- y por mi miedo a ella.

Cruzamos por los corredores del castillo, los alumnos que tenían hora libre o que se dirigían a su clase miraban impresionados y se abrían paso. Soltaba un quejido en ratos.

—Perdón Kara, pero tenemos que llegar rápido porque parece que te vas a desmayar.

—Si en realidad me voy a desmayar. ¿porque demonios tardamos tanto?

—vamos rápido, pero intentamos que no te desangres más. —respondió Dean.

—¡Kara! —vi a Ginny, que venía corriendo junto a nosotros. —¿Qué demonios le paso? —le grito a Dean y Seamus.

—La ataco un hipogrifo por intentar salvara a Malfoy. —le dijo Seamus, estábamos por llegar con Madame Pomfrey.

—¿está loca? ¡Es Malfoy! —grito llevándose las manos a la cabeza, por cierto, la mía estaba girando de manera poco normal.

Me queje por eso y el ardor de mi hombro, al darme cuenta que Ginny era la primera en la gran lista de regaños que me esperaba.

—Harry no es el único con complejo de héroe. —dije las palabras de forma lenta.

—Por Merlín, también tú. —grito Pomfrey al verme llegar. —Entren vamos, está perdiendo más sangre que el otro.

—Buscare a Fred y George. —la vi correr en busca de los gemelos.

[***]

—Ya paso. —dijo Poppy quien me envolvía el hombro con una venda. —Detuve la hemorragia, pero la herida no cerro del todo, tienes la piel muy sensible y delgada, y necesita cicatrizar bien por eso la venda. —asentí mirando mi hombro.

—¿es necesario que me quede? —pregunte

—Obviamente, perdiste más sangre que el otro. —apunto a Malfoy quien estaba a dos camas de la mía con cara de amargado y sin mirarnos. —Al menos quédate hasta la cena, después te podrás ir, trata de no mover mucho el brazo. —advirtió con las manos en la cintura. —te traeré una camisa nueva, esa está sucia y rasgada. —por instinto acomodé la sabana sobre mis hombros, asentí y Pomfrey desapareció por la puerta.

Suspire agotada, al parecer no podría salir con los gemelos. Me deje caer en la cama con cuidado intentando dormir, lo que al parecer era lo único que quedaba.

—¿Por qué te atravesaste? —pregunto con altanería.

—Oh, gracias por salvarme Kara, eres mi héroe. Estaré agradecido de por vida. —me levante con ayuda de mi brazo sano y lo mire al pie de la cama. —eso es lo que deberías decir Draquito.

Draco estaba con el brazo inmovilizado en el cuello, frente a mi cama mirándome con fastidio.

—Te hice una pregunta—demando. —…. y no me digas así.

Lo mire unos segundos considerando si decirle o no, si no le decía probablemente no me dejaría en paz. Me encogí de hombros. —No lo sé, es un impulso Draco. Por algo estoy en Gryffindor y no en Slytherin, soy impulsiva y protectora. Ahora si ya no tienes preguntas, dormiré hasta la cena. —me acomodé de lado y cerré los ojos intentaba contar ovejas para distraerme.

—¿de verdad eres mi prima? ¿o solo lo dijiste por fastidiar?

¿de verdad se lo dije? Que estúpida Kara, estúpida. Me giré para volver a mirarlo y asentí, Draco miro a un punto fijo de la cama y luego me miro a la cara.

—¿De qué familia? ¿Malfoy? ¿Black? ¿Lestranger?

—Black, pero no estoy segura hasta qué punto, solo sé que compartimos un ¿bisabuelo o tatara abuelo? No estoy segura y no conozco los detalles.

Draco arrugo el cejo, pero no dijo nada más y volvió a la camilla donde había estado antes y se recostó

—¿No dirás nada?

—No te acepto como prima, una asquerosa Gryffindor y además mestiza no puede relacionarse conmigo, así que no me vuelvas a hablar.

Me enfadaron sus palabras, esto me pasa por intentar salvarlo. —Bien pues, que así sea, solo recuerda. No me busques cuando necesites ayuda, idiota.

Ni siquiera me respondió, solo se quedó recostado. Pero aquella amenaza era verdad, puede que sea por la ira corriendo por mis venas, pero no lo ayudaría, no lo volvería a salvar.

La puerta de la enfermería se abrió de golpe y cinco Slytherin´s entraron. Pansy quien venía en el grupito soltó un chillido.

—Oh, mi pobre Draco ¿Qué te hizo esa asquerosidad?

—¿esto? —señalo su brazo— Pomfrey me dijo que no podía hacer esfuerzo y no mover el brazo.

—supongo que le dirás a tu padre ¿no es así? Tienen que sacar de Hogwarts a ese inútil que tenemos como profesor. —los mire achicando los ojos,

¿Cómo se atreven hablar así de Hagrid?

—¿Quién es ella? —pregunto un chico de tez negra.

Me sobresalte y les di una mirada amenazadora que hizo que Pansy retrocediera.

—Solo es una mestiza sin importancia. —dijo Pansy intentando darle un tono de desdén.

Uno de los chicos, uno alto con tez blanca y cabello castaño con ojos café claro me miro, este me miraba de forma diferente.

—Soy Kara…—los miré a todos parando con Draco a quien le di una mirada afilada. —…la americana.

—La Gryffindor. —articulo el de tez oscura, se acercó a la cama y tomo mi mano y la beso

¿pero que-

—Blaise Zabini, un placer. —sonrió con picardía

Sentí el calor en mis orejas y le quité la mano: —un gusto

—¡Kara! —cuatro pelirrojos y dos castaños hicieron que Blaise se alejara para regresar con los suyos.

Oh más bien la mirada asesina de Ron fue lo que hizo que se quitara.

—¿Estas bien?

—¿Te duele?

—¿POR QUÉ SALVASTE A MALFOY?

—¡RON!

Solté una risa y miré la cama de a lado, los gorilas de Draco lo escoltaban con Pansy pegada como sanguijuela en su brazo, Blaise y el otro ya no estaban por lo que supuse que se fueron.

—¿Kara?

—Te lo dije, la herida fue grave, no reacciona. —dijo Ron en tono preocupado.

—Ron, mírala está bien. —le aseguro Hermione, los miré y sonreí a Ron.

—Oye, estoy bien. Solo me duele el hombro. —levanté el brazo para asegurar lo que dije, pero solté un quejido al sentir el ardor.

Fred se acercó con preocupación y bajo mi brazo con cuidado. —No hagas eso. — dijo con voz suave.

—Lo hubieras visto. —George lo miro con burla. —Ginny llego a nuestra clase y lo soltó en medio de todos. Salto de la silla y salió corriendo.

Ignorando la cara roja de Fred, voltee sorprendida para ver a Ginevra, esta miraba al suelo. —Lo gritaste a mitad de su clase, Ginny lo menos que tenemos que hacer es propagarlo, el trabajo de Hagrid corre peligro.

—¡Perdón! Entre en pánico cuando vi que te ibas a desmayar.

—Hagrid debe estar angustiado. —soltó Hermione, la mire y me acomode bien la sabana en los hombros.

—Circe, no había pensado en él. ¿lo han visto?

Ron negó: —Después de que los trajo a la enfermería ya no volvió debe de tener miedo de lo que puedan hacerle a Buckbeak, y seguramente debe sentirse culpable por lo que les paso a Malfoy y a ti.

—Por favor, si lo ven díganle que estoy bien, Draco también pero no les voy a mentir, le va a decir a su padre y se va a armar una grande. —dije mirando al trio. Sabía que iba a pasar, Malfoy le diría a su padre y se armaría un juicio contra Buckbeak, pero perderían, aunque sabía que el hipogrifo escaparía con Sirius no podía evitar pensar cómo se iba a sentir Hagrid en el proceso.

—Pero Harry y tu pueden hacer algo para que no despidan a Hagrid ¿no? —Ron miro Harry, este decidido asintió.

—No voy a dejar que echen a Hagrid de Hogwarts, Dumbledore no lo permitiría.

Suspire: —No es tan fácil.

—¿Por qué? —pregunto George.

—Lucius Malfoy no podrá sacar a Hagrid de Hogwarts eso es seguro, pero me temo que no lo va a dejar por la paz, ira tras Buckbeak.

—El profesor Dumbledore no lo permitirá. —aseguro Harry. El chico era obstinado.

—Hay cosas que Dumbledore no puede controlar, van a llevar al hipogrifo a juicio para ser ejecutado. —escuche como Ginny y Hermione contenían el aire. —… lo único que podemos hacer es esperar y tratar de ayudar en la defensa de Hagrid.

—Y así será querida, de eso me encargare yo. —Dumbledore entro a la sala con su presencia imponente, todos miraron al hombre y le saludaron, me miro con su típica expresión despreocupada. —Al parecer, su primer día fue caótico e inolvidable.

—Ni me lo recuerde. —acomode la sabana. ¿Dónde diablos esta Pomfrey?

—¿Qué hacen ustedes aquí? —al parecer la invoque porque entro con rapidez y la camisa en la mano. —Vayan a sus clases, no es momento de visitas, largo. —insistió empujando a mis amigos a la salida.

—Vendré por ti antes de la cena. —dijo Fred dándome un guiño, le sonreí y asentí. Pomfrey me dio la camisa mientras ella y Dumbledore comenzaron a hablar para darme espacio, me puse la camisa blanca con cuidado tratando de no tocar mi hombro.

Cambiada y acomodada, Pomfrey fue a su oficina dejándome sola con el director, sabía que quería hablar con él.

—Supongo que esto pasa en el futuro. —comenzó Albus, asentí.

—Si, se comienza un juicio para ejecutar a Buckbeak, que ganan.

Dumbledore paso una mano por su barba: —¿Cómo se siente?

Mire mi hombro: —Dentro de lo que cabe, estoy perfecta, Madame Pomfrey lo curo de inmediato y solo duele un poco si muevo hombro y el brazo, aunque dejo una cicatriz, no es como si no pudiera agregar más a la colección. —me encogí de hombros. —Solo me quedé aquí por la sangre que perdí, la herida fue algo profunda y sangro mucho, pero para la cena estaré excelente.

—¿cicatrices? ¿creí que el hechizo que la afecto había rejuvenecido su cuerpo? —cuestiono con interés.

—Es extraño, tengo todas las cicatrices que me hice después de los diecisiete. —arremangué mi manga derecha y le mostré la larga cicatriz que recorría mi brazo. —esta me la hicieron en mi segunda misión con el escuadrón. —negué. —No sé porque pasa esto, mi cuerpo rejuveneció, sí. Pero mi mente no. ¿Por qué tengo las cicatrices? No lo sé, tendré que investigarlo.

—Bueno, si gusta investigar en la biblioteca de mi oficina es bienvenida. —el hombre le sonrió y le puso una mano en la cabeza. —Si me disculpa, tengo un asunto que resolver con el consejo escolar y con el señor Malfoy. —se despidió y me dio una sonrisa.

—Adiós. —la puerta de la enfermería se cerró dejándome sola, eran más o menos las 3:40 de la tarde, había comenzado a llover, la comida había pasado hace un rato y justo ahora las clases seguían hasta las cinco, y la cena era a las seis por lo que tenía que esperar.

Me recargue y solté un suspiro, sentí un ligero pinchazo en el hombro que ignore.

—Tengo que buscar a Sirius. —murmure para mí misma. El plan tenía que comenzar ya, apenas había comenzado el año escolar pero este plan tenía que ponerse en marcha lo antes posible. —¿Ya abra llegado al pueblo? —me dije.

Tenía que esperar hasta la salida a Hogsmeade, además aprovecharía para ver a Tonks y su Tía Andrómeda a quien había visto ayer por la mañana. Con todo eso recorriéndome la cabeza, la energía que tenía había terminado por drenarse por completo, cubrí el bostezo con mi mano y decidí dormir hasta que llegara Fred.

—Solo un ratito…—iba a acomodar la manga de mi camisa, pero me detuve. Mire la piel interna de mi antebrazo, lo mire con atención perdiéndome en los recuerdos, el patrón irregular que se formaba en todo mi brazo, aquellas pequeñas cicatrices que contrastaban con mi piel. Mordí mi labio, no quería recordar, baje la manga y con cuidado me acomode en la camilla.

[***]

—Iré a ver a Hagrid ¿Quién va conmigo?

Soltó de repente, tres pares de ojos la miraron sorprendidos, Kara simplemente mastico el pollo que tenía en la boca.

—¡No! Aun no puedes salir. —masculló Hermione escandalizada, nadie los miro gracias al bullicio y el ruido que había en el gran comedor. —Nos meteremos en problemas.

—Yo voy. —declaro Ron mientras le daba una mordida a su pieza de pollo.

—Estás loco. —le dijo Hermione, arrugo el cejo. —No, no irán esperemos a mañana, puede ser peor para Hagrid.

—Hermione, ellos tienen razón… —dio la razón Harry, la del pelo crespo lo miro mal. —…no hemos sabido nada de Hagrid desde la mañana, y no vino a cenar. —los cuatro dirigieron la mirada a la mesa de profesores, el lugar de Hagrid estaba vació.

Se quedaron en silencio, era extraño no ver a Hagrid en la mesa de profesores: —No lo habrán despedido, ¿verdad? —preguntó Hermione con preocupación, para romper el tenso silencio que se había formado.

—Más vale que no —le respondió Ron.

—No se preocupen por eso, no lo despedirán. —aseguro. Kara sintió una ligera punzada en el hombro como recordatorio amistoso de su primer día. "Yei, como siempre iniciando con todo" miro a su alrededor, todos murmuraban y los apuntaban a Malfoy y a ella por el suceso del hipogrifo. Bebió de su vaso con pesadez y luego miro la mesa de las serpientes que le quedaba a la vista.

El grupo que habían ido a la enfermería estaban alrededor de Draco quien parecía estar disfrutando de todas las atenciones de los Slytherin de la mesa vio a Crabbe y Goyle, estaba sumido en una conversación secreta, Draco con Pansy pegada a él como piojo y luego los otros dos el castaño y Zabini. Estos dos hablaban de manera baja entre ellos, pensó en que tal vez hablaban del suceso de hoy como todos. De un momento a otro el castaño choco miradas con ella. Kara sintió los colores en su cara, pero no desvió la mirada solo entrecerró los ojos, luego Zabini le pregunto al parecer que era lo que hacía, porque el castaño solo le hizo un movimiento de cabeza y de un momento a otro ya tenía a dos Slytherin's con la mirada sobre ella.

El calor se incrementó y se puso aún más roja, decidió ceder y quito la mirada de ellos para comenzar a hablar con Ginny con el objetivo de bajar su vergüenza. Porque eso era vergüenza.

[***]

Cuando la cena termino, Kara y el trio subieron a la sala común de Gryffindor, que estaba llena de gente, algunos alumnos de otros grados se acercaron a preguntar sobre su estado de salud, Kara le sorprendió ver a tanta gente preguntando, Fred y George no se habían separado de ella, bromeando sobre los gritos de nena de Draco sacando algunas risas a la latina.

—Oye.

Miro a los lados, pero no vio a nadie. "Pss" se escuchó en una esquina, se acercó con cautela y una mano salió de la mano jalándola de su brazo bueno, choco contra tres personas que se quejaron.

—Ouch. No pueden ser más cuidadosos. —dijo, viendo al trio de Oro, estaban nariz con nariz con los pies juntos y apretados, miro lo mejor que pudo.

—Shh… Esta es la única manera de no llamar la atención al salir. —sentencio Hermione en voz baja. Suspiro con pesadez.

—Ya que, ¿esta Hagrid, despierto?

—Si, la luz de su cabaña esta prendida. Tenemos que ir ahora. —dijo esta vez Ron con preocupación.

—Tenemos que ir por nuestras cosas y luego volver a ponernos la capa encima. —declaro Harry.

[***]

El cielo estaba teñido de morado, naranja y rojo. El sol estaba poniéndose, miro al cielo nublado y vio algunas estrellas que se mostraban mientras oscurecía, la hierba aún estaba húmeda y parecía casi negra por la poca luz.

—Lo hiciste a propósito ¿verdad? ¡Ese pisotón fue muy fuerte casi me dejas sin pie Hermione! —dijo Ron enfadado.

Hermione rodo los ojos con fastidio: —Ya te lo dije Ron fue un simple accidente, no vi tu pie. Ahora deja de quejarte.

—Pero…

Kara negó divertida, parecían una pareja de casados. Recordó que así eran de casados. Cuando llegaron a la cabaña de Hagrid el de las gafas toco a la puerta:

—Adelante, entren…—se miraron entre sí y Kara dio el primer paso.

Hagrid estaba sentado en mangas de camisa, ante la mesa de madera limpia; Fang, su perro jabalinero, tenía la cabeza en el regazo de Hagrid. Vio la jarra de peltre, se dieron cuenta que Hagrid había bebido, la jarra era casi tan grande como un caldero y parecía que le costaba trabajo enfocar bien las cosas.

—Supongo que es un récord —dijo apesadumbrado al reconocerlos—. Me imagino que soy el primer profesor que ha durado sólo un día.

La latina se acercó y se sentó junto a él y le puso la mano en el brazo: —Vamos, no te agüites no te van a despedir eres importante para Hogwarts, además de que el director te respalda. —dijo Kara en modo de motivación.

El semigigante pareció pensarlo, Kara estaba segura que el Hagrid se levantaría de su corta depresión y recobraría la razón; pero eso no ocurrió, Hagrid se llevó las manos al rostro.

—No puede ser decepcione al mismísimo Albus Dumbledore, debe estar muy molesto y avergonzado. —dijo soltando sollozos, Kara entro en pánico y miro a los chicos.

—¡No te van a despedir, Hagrid! —exclamó Hermione.

—Todavía no —respondió Hagrid con tristeza, tomando un trago largo del contenido de la jarra—. Pero es sólo cuestión de tiempo, ¿verdad? Después de lo de Malfoy...

Hagrid miro a la latina a su lado: —¿Cómo estas Kara? Lo siento mucho yo n-

—Oye no importa, no fue tu culpa. Además, estoy bien. —le dijo al hombre con voz suave.

Hagrid suspiro tembloroso: —No puedo decir lo mismo de Malfoy, la señora Pomfrey lo ha curado lo mejor que ha podido —dijo con abatimiento—, pero él sigue diciendo que le hace un daño terrible. Está cubierto de vendas... Gime...

—Él está bien, solo le gusta llamar la atención porque su papá no le pone atención. —dijo Kara arrugando el cejo

—Todo es cuento —dijo Harry—. La señora Pomfrey es capaz de curar cualquier cosa. El año pasado hizo que me volviera a crecer la mitad del esqueleto. Es propio de Malfoy sacar todo el provecho posible.

—Eso debió doler un montón. —le dijo la castaña a Harry, este asintió.

—El Consejo Escolar está informado, por supuesto —dijo Hagrid—. Piensan que empecé muy fuerte. Debería haber dejado los hipogrifos para más tarde... Tenía que haber empezado con los gusarajos o con los summat...— Kara hizo una mueca de asco. — Creía que sería un buen comienzo... Ha sido culpa mía...

—¡Toda la culpa es de Malfoy, Hagrid! —dijo Hermione con seriedad.

—Somos testigos —dijo Harry.

—Recuerda que yo estuve en primera fila. —Kara con una mueca. —Nos explicaste que los hipogrifos atacan al que los ofende. El hurón ignoro la advertencia, no es tu culpa.

Ron rio bajo murmurando "Malfoy como hurón, pagaría por ver eso" a lo que recibió un codazo en las costillas por parte de Hermione.

—Si, el problema es suyo. Le diremos a Dumbledore lo que de verdad sucedió. —aseguro Harry y Kara asintió conforme.

—Sí, Hagrid, no te preocupes te apoyaremos —confirmó Ron.

De los arrugados rabillos de los ojos de Hagrid, negros como cucarachas, se escaparon unas lágrimas. Atrapo primero a Kara la cual tenía a un lado y luego a Ron y a Harry hacia sí y los estrechó en un abrazo tan fuerte que pudo haberles roto algún hueso.

ay, mi bracito…—lloriqueo Kara en su lengua nativa.

—Creo que ya has bebido bastante, Hagrid —dijo Hermione con firmeza.

Hermione tomo la jarra de la mesa con intenciones de tirarla.

—¡Espera! —grito Kara.

—¿Qué pasa? —pregunto Hermione. La castaña tomo la jarra y tomo aire, Hermione supuso que la iba a lanzar por la ventana, pero no espero lo que hizo.

—¡Kara no bebas eso! —la latina se empino la jarra tomando un trago grande, sintió el ardor por su garganta y se relajó, la última vez que había tomado alcohol fue en año nuevo del 2028, extrañaba el alcohol, Hermione le arranco la jarra y salió a vaciarla.

Te veo en cuatro años querido whisky de fuego.

—¡¿Por qué hiciste eso?!—le reclamo la morocha.

—Si hubieras tenido un día tan asqueroso como el mío lo hubieras hecho. —se defendió con los ojos cerrados disfrutando el sabor que aún quedaba en su boca.

—Sí, tiene razón —afirmo Hagrid, soltando a Harry y a Ron, que se frotaron las costillas con una sonrisa ante la inesperada acción de la latina.

Hermione los miro con desaprobación, pero luego suspiro con resignación, salió fuera de la casa no sin antes hacerle una señal al gigante, Hagrid se levantó de la silla y siguió a Hermione al exterior; con paso inseguro.

Oyeron una ruidosa salpicadura. Y eso saco a Kara de su estado de relajación. Miro a Harry con los ojos abiertos.

—¿Qué ha hecho? —dijo Harry, asustado, cuando Hermione volvió a entrar con la jarra vacía.

—Meter la cabeza en el barril de agua —dijo Hermione, guardando la jarra.

Hagrid regresó con la barba y los largos pelos chorreando, y secándose los ojos.

—Mejor así —dijo, sacudiendo la cabeza como un perro y salpicándolos a todos—. Son muy amables por venir a verme. Yo, la verdad...

Hagrid se paró en seco mirando a Harry; como si acabara de darse cuenta de que estaba allí:

—¿QUÉ CREES QUE HACES AQUÍ? —bramó, y tan de repente que dieron un salto en el aire, luego miro a Kara. —¿TU TAMBIEN QUE HACES FUERA DEL CASTILLO? ¡NO PUEDEN SALIR DESPUÉS DE ANOCHECIDO KARA, HARRY! ¡Y VOSOTROS DOS LOS DEJÁIS!

—Espera, ¿Cómo que yo tampoco puedo salir del colegio? A mí no me está buscando un asesino—Mas bien yo busco al asesino. Apunto a Harry—A él si

La pregunta descoloco a Hagrid por un momento. "El viejo me está escondiendo algo"

Ignoro lo dicho y se acercó a ambos con paso firme, a Harry lo agarro de un brazo y a Kara de su hombro sano y lo llevó hasta la puerta.

—¡Vamos! —dijo Hagrid enfadado—. Los voy a acompañar a los cuatro al colegio. ¡Y que no os vuelva a atrapar viniendo a verme a estas horas! ¡No valgo la pena!

—Pero te alegramos un rato—dijo con picardía Kara, el trago la había puesto de buen humor.

—Se pueden meter en problemas por mi culpa, no lo vale. —aseguro firme. —Además tu y yo hablaremos luego sobre el alcohol, Kara.

[***]

Era jueves, las clases estaban por terminar y su primera clase de pociones había comenzado, ella era buena en la materia. Tenía que ser buena, como auror era necesario hacer pociones. A lo largo de su formación para convertirse como Auror, sus mentores de la materia le habían dicho que el mejor porcionista de los últimos 50 años, había sido Severus Snape. Y vaya que lo era, pero había concluido algo, aunque fuera el mejor en la materia era un idiota con sus amigos.

Todo gracias a Draco Malfoy que había llegado a la clase después de desaparecer con la excusa de que estaba herido, Snape lo había dejado entrar como si nada en cambio si hubiera sido ella le abría bajado por lo menos diez puntos a su casa. Draco quien había estado aprovechándose de la situación no evito pasar la oportunidad de molestar a Harry y a Ron.

Kara estaba a lado de Neville ayudándolo a no arruinar su poción cuando escucho a Draco hablar.

—Profesor —dijo Malfoy—, necesitaré ayuda para cortar las raíces de margarita, porque con el brazo así no puedo.

—Weasley, córtaselas tú —ordenó Snape sin levantar la vista. Kara vio como la furia de Ron lo ponía en evidencia.

—No le pasa nada a tu brazo —le dijo a Malfoy entre dientes. Malfoy le dirigió una sonrisita desde el otro lado de la mesa.

—Ya has oído al profesor Snape, Weasley. Córtame las raíces. —Ron tomo el cuchillo, acercó las raíces de Malfoy y empezó a cortarlas mal, dejándolas todas de distintos tamaños.

—Profesor —dijo Malfoy, arrastrando las silabas—, Weasley está estropeando mis raíces, señor.

Snape fue hacia la mesa, aproximó la nariz ganchuda a las raíces y dirigió a Ron una sonrisa desagradable, por debajo de su largo y grasiento pelo negro.

—Entréguele a Malfoy sus raíces y quédese usted con las de él, Weasley.

—Pero señor...

Ron la miro y Kara le dio una mirada tranquilizadora, sabía que el pelirrojo había pasado el último cuarto de hora cortando raíces en trozos exactamente iguales.

—Yo le daré mis raíces, Profesor. —Kara se levantó con la intención de acercarse a Malfoy.

—No pedí su opinión Martinez, siéntese —regreso a mirar a Ron —Weasley, entréguele las raíces ahora mismo —ordenó Snape, con su voz más peligrosa.

Ron cedió a Malfoy sus propias raíces y volvió a empuñar el cuchillo.

—oye Ron. —Kara que estaba detrás le llamo. El pelirrojo la miro con la cara aun roja. —No te lo tomes personal sabes que es un idiota. —Ron asintió y regreso a su labor.

—Profesor; necesitaré que me pelen este higo seco —dijo Malfoy, malicia. Kara apretó los dientes del enojo.

—Potter, pela el higo seco de Malfoy —dijo Snape, echándole a Harry la

mirada de odio que reservaba sólo para él.

—Pero…

—No te estoy preguntando, hazlo.

Kara lo miro mal, Malfoy se topó con su mirada y le miro igual. Harry cogió el higo seco de Malfoy mientras Ron trataba de arreglar las raíces que ahora tenía que utilizar él. Harry peló el higo seco tan rápido como pudo, y se lo lanzó a Malfoy sin dirigirle una palabra. La sonrisa de Malfoy era más amplia que nunca cosa que a Kara le molesto, la chica tomo su higo seco

—¡¿Qué haces?! —susurro escandalizado Longbottom al verla apuntar el higo hacia la peli plata.

—Borrarle la sonrisa. —lanzo el higo dando en su objetivo con un sonido seco, Malfoy miro a todos lados buscando al culpable, Kara se puso a revisar lo que tenía en el caldero para disimular.

—15 puntos menos para Gryffindor por ese higo, Martinez. —Snape sentencio desde el otro lado del salón. Kara le importo poco y le sonrió con malicia a Malfoy.

Este desvió la mirada y se dirigió a Ron y Harry—¿Han visto últimamente a su amigo Hagrid? —les preguntó en voz baja.

—A ti no te importa —dijo Ron entrecortadamente, sin levantar la vista.

—Me temo que no durará mucho como profesor —comentó Malfoy, haciendo como que le daba pena—. A mi padre no le ha hecho mucha gracia mi herida...

—Continúa hablando, Malfoy, y te haré una herida de verdad —le gruñó Ron.

—... Se ha quejado al Consejo Escolar y al ministro de Magia. Mi padre

tiene mucha influencia, no sé si lo sabéis. Y una herida duradera como ésta... —Exhaló un suspiro prolongado pero fingido—. ¿Quién sabe si mi brazo volverá algún día a estar como antes?

—Dime Draquito, ¿alguna vez te han convertido en hurón? —gruño Kara mostrándole la varita que soltaba ligeras chispas.

—No te atreverías. —Draco le reto con altanería.

—Pruébame. —Harry le dio una mirada de advertencia para que se calmara, luego miro a Malfoy. —¿Así que por eso haces teatro? —dijo Harry, cortándole sin querer la

cabeza a un ciempiés muerto, ya que la mano le temblaba de furia—. ¿Para

ver si consigues que echen a Hagrid?

—Bueno —dijo Malfoy, bajando la voz hasta convertirla en un suspiro—, en

parte sí, Potter. Pero hay otras ventajas. Weasley, córtame los ciempiés.

A su lado Neville le jalo la manga en busca de ayuda con la poción que se había vuelto Naranja: —Ayúdame.

Kara miro detrás de ella Snape se acercaba: —¿Cuántas gotas de jugo de sanguijuela le pusiste?

—Muchas. —dijo con nerviosismo. Kara intentaba arreglar el desastre de Neville.

—¡Naranja, Longbottom! —exclamó Snape, levantando un poco con el cazo y vertiéndolo en el caldero, para que lo viera todo el mundo—. ¡Naranja! Dime, muchacho, ¿hay algo que pueda penetrar esa gruesa calavera que tienes ahí? ¿No me has oído decir muy claro que se necesitaba sólo un bazo de rata? ¿No he dejado muy claro que no había que echar más que unas gotas de jugo de sanguijuela? ¿Qué tengo que hacer para que comprendas, Longbottom?

Neville estaba colorado y temblaba. Parecía que se iba a echar a llorar.

—Por favor; profesor —dijo Hermione—, puedo ayudar a Neville a arreglarlo.

—Yo también podría ayudarlo. —dijo Kara buscando como arreglar la poción de Neville. —mi poción ya está lista así que…

—No recuerdo haberle pedido que presuma, señorita Granger y mucho menos su opinión, señorita Martinez —dijo Snape fríamente, y Hermione se puso tan colorada como Neville y Kara apretó los dientes—. Longbottom, al final de esta clase le daremos unas gotas de esta poción a tu sapo y veremos lo que ocurre. Quizá eso te anime a hacer las cosas correctamente.

Snape se alejó, dejando a Neville sin respiración, a causa del miedo.

—¡Ayúdenme! —rogó a ambas chicas.

—¡Eh, Harry! —dijo Seamus Finnigan, inclinándose para cogerle prestada a Harry la balanza de bronce—. ¿Has oído? El Profeta de esta mañana asegura que han visto a Sirius Black.

Kara que había escuchado jalo a Finnigan: —¿Dónde? —preguntaron con rapidez.

—No muy lejos de aquí —dijo Seamus, que parecía emocionado—. Lo ha visto una muggle. Por supuesto, ella no entendía realmente. Los muggles piensan que es sólo un criminal común y corriente, ¿verdad? El caso es que telefoneó a la línea directa. Pero cuando llegaron los del Ministerio de Magia, ya se había ido.

—No muy lejos de aquí... —repitió Ron, mirando a Harry de forma elocuente.

Kara miro a la mesa, dejo de escuchar la conversación. Tenía que buscarlo ya, el único pueblo muggle cerca de Hogwarts quedaba a cinco horas y si dicen que lo vieron anoche significaba que…

—Ya está aquí. —murmuro

—¿Quién está aquí? —pregunto Hermione. Kara se sobresaltó.

—Amm…llego…el paquete que…me envió mi Tía Andy.

—¿No sabía que tenías una tía? ¿Creí que la única persona que tenías era Dumbledore? —le cuestiono con cautela.

—Amm, si es una prima de mi madre, vive en Londres. La conocí hace poco. —aclaro.

Hermione le miro dudosa, pero asintió. Kara suspiro al ver que le había creído, al menos por ahora regreso a auxiliar a Neville quien estaba pálido y nervioso, Crabbe y Goyle rieron abiertamente al ver a Neville azorado y agitando su poción sin parar. Hermione le murmuraba instrucciones por la comisura de la boca, y Kara le pasaba las cantidades exactas de los ingredientes mientras miraba con cuidado para que Snape no los viera.

[***]

La clase había terminado con una poción exitosa, un Neville aliviado y otros cinco puntos menos para la casa de los leones. Kara le daba igual aquellos puntos perdidos, lo único en lo que pensaba era como encontrar a Black y como conseguir el mapa del merodeador.

Harry, Ron, Hermione y Kara subieron las escaleras hasta el vestíbulo escuchando las quejas de Ron quien estaba furioso por lo de Snape.

—¡Cinco puntos menos para Gryffindor porque la poción estaba bien

hecha! ¿Por qué no mentiste, Hermione? ¡Kara lo hizo, deberías haber dicho que lo hizo Neville solo!

Ella no contestó. —No te preocupes Hermione, no tienes que mentir si no quieres. —dijo Kara con la mirada en el suelo pensativa.

—¿Dónde está Hermione?

Kara alzo una ceja y se detuvo: —Está al lado de… ¿Dónde está Hermione?

—Es lo mismo que pregunto. —afirmo Ronald mirando a todos lados, hasta Harry también se volvió. Estaban en la parte superior de las escaleras, viendo pasar al resto de la clase que se dirigía al Gran Comedor para almorzar.

—Venía detrás de nosotros —dijo Ron, frunciendo el entrecejo.

—Ahí está —señalo Kara

Hermione jadeaba un poco al subir las escaleras a toda velocidad. Con una

mano sujetaba la mochila; con la otra sujetaba algo que llevaba metido en la

túnica.

—¿Cómo lo hiciste? —le preguntó Ron.

—¿El qué? —preguntó a su vez Hermione, reuniéndose con ellos.

—Hace un minuto venías detrás de nosotros y un instante después

estabas al pie de las escaleras.

—¿Qué? —Hermione parecía un poco confusa—. ¡Ah, tuve que regresar

para coger una cosa! ¡Oh, no...!

En la mochila de Hermione se había abierto una costura. Kara se acerco a ayudarla con los pesados libros, la chica le miro agradecida.

—Dame algunos libros, te ayudo. —le dijo. Hermione saco dos tomos grandes y se los entrego a Kara

.

—¿Por qué llevas encima todos esos libros? —le preguntó Ron.

—Ya sabes cuántas asignaturas estudio —dijo Hermione casi sin aliento—. ¿No me podrías sujetar éstos?

—Pero... —Ron daba vueltas a los libros que Hermione le había pasado y miraba las tapas—. Hoy no tienes estas asignaturas. Esta tarde sólo hay Defensa Contra las Artes Oscuras.

—Ya —dijo Hermione, pero volvió a meter el libro en la mochila, como si no la hubieran comprendido—. Espero que haya algo bueno para comer. Me muero de hambre —añadió, y continuó hacia el Gran Comedor.

—¿No tienes la sensación de que Hermione nos oculta algo? —preguntó Ron a ambos chicos.

"Con que era eso." Kara se fue detrás de la castaña dejando a Ron con la palabra en la boca. Había visto lo que la chica llevaba en el cuello, y aunque solo vio una parte de el gracias a que la túnica de Hermione se abrió un poquito sabía que era. "Un gira tiempos."

Ron miro al de lentes: —Estoy seguro de que ella también nos oculta algo.