"El instructor le gritaba para que se moviera.
Pero ella no podía.
Le decía que levantara su varita.
Pero sus brazos no le respondían.
Sus compañeros le gritaban.
Pero ella no escuchaba.
Lysannder la llamaba.
Pero ella no veía.
Solo veía, sangre. Mucha sangre, veía a sus padres y a su hermano uno encima de otro con sus manos y piernas torcidas en dolorosos ángulos. Escuchaba risas grotescas, las que solo escuchaba en sus pesadillas, no quería escucharlas no podía. Su varita se resbalo por entre sus dedos, sus brazos fueron a sus oídos, sus rodillas no resistieron cayendo al suelo.
Escucho a su instructor, pero no pudo realmente escuchar que fue lo que dijo. Lysannder y James se pusieron a lado de ella y le murmuraron palabras tranquilizadoras, sus sollozos, se hicieron hipidos, pero aun así sentía que no podía respirar."
[***]
Mientras caminaban por el corredor siguiendo a su profesor de DCAO tuvo el presentimiento de que fuera lo que fuera que iban a hacer iba a terminar muy mal.
—cucu cucu, mentirosita, mentirosita deja de idear mentirillas—Peeves el poltergeist se apareció frente a ella deteniéndola de golpe.
Kara arrugo la frente mirando con desagrado al espectro que no dejaba de fastidiarla desde que había llegado a Hogwarts el mes pasado. Miro alrededor y vio a sus compañeros mirando a Peeves sin poner atención a lo que había dicho.
—Ocurre algo, Peeves. —pregunto paciente el profesor Lupin, el poltergeist miro a Lupin y con una burlesca sonrisilla comenzó a agitar los pies y se puso a cantar.
—Locatis lunático Lupin, locatis lunático Lupin, locatis lunático Lupin...
Todos miraron con sorpresa al espectro menos Kara, supuso que Peeves podía ser un fastidio para los alumnos, pero tenia cierto respeto por los profesores, pero tomando en cuenta que el profesor Lupin estudio en Hogwarts supuso que por eso el espectro lo trataba así además de saber de su condición. Kara miro la reacción del profesor por aquello, pero este sonreía al ente.
—Yo en tu lugar quitaría ese chicle de la cerradura, Peeves —dijo amablemente—. El señor Filch no podrá entrar a por sus escobas. —menciono apuntando al armario del conserje.
Peeves ni siquiera lo miro y siguió haciendo cualquier bobada. Lupin suspiro y saco su varita. Explico un sencillo hechizo llamándolos a poner atención y recitando un ¡Waddiwasi! El poltergeist salió disparado como globo desinflado, Kara sonrió con satisfacción y aun con aquel presentimiento llegaron a la sala de profesores y el hombre los insto a entrar, el lugar estaba llena de sillas de madera y paneles en las paredes.
Se encontraron con la nariz ganchudo de Snape quien los miraba con ojos brillantes y con una sonrisa un poco tétrica.
—De verdad debería lavarse el pelo. —murmuro.
—Déjela abierta, Lupin. Prefiero no ser testigo de esto. —Se puso de pie y
pasó entre los alumnos. Su toga negra ondeaba a su espalda. Ya en la puerta,
giró sobre sus talones y dijo—: Posiblemente no le haya avisado nadie, Lupin,
pero Neville Longbottom está aquí. Yo le aconsejaría no confiarle nada difícil. A
menos que las señoritas Granger y Martinez le esté susurrando las instrucciones al oído.
Neville quien estaba a su lado se puso rojo de la vergüenza. Miro con pena al pobre chico y negando por el comportamiento de Snape. Después de eso el profesor Lupin salió a defensa del chico argumentando que tenía fe en él y que tenía planeada usarlo como ayudante para el hechizo que iban a hacer. Neville se puso aún más rojo, no creía que fuera posible, le puso una mano en el brazo apretándole en forma de motivación.
Después de eso Snape se fue dejando por fin a la clase tranquila hasta que el profesor Lupin comenzó su clase y dirigió toda su atención a un armario, Kara que estaba al frente con Ron y Neville cada uno a su lado pudo apreciar como el armario se movió de forma brusca.
—No hay de preocuparse. —dijo el profesor con tranquilidad, Kara comenzaba a sospechar que era, con miedo dio un paso atrás. —aquí adentro hay un Boggart. —soltó un involuntario gemido de miedo
Lupin movió las manos: —No hay de qué preocuparse Kara.
—Esa cosa puede ser peligrosa. —murmuro con pánico.
—Parece muy segura de eso, por lo que tienes experiencias con ellos ¿o me equivoco? —ya que su voz no salía por su garganta asintió.
Sabia que se estaba comportando como una niña pequeña, pero, de verdad estaba aterrada, los Boggart se transformaban en sus peores miedos, sus debilidades.
[***]
Cuando Neville apunto su varita a Snape/Boggart, con voz temblorosa y pálido dijo.
—¡Ri-Riddikulo!
El Boggart tropezó y cuando se enderezo el Boggart con forma de Snape llevaba un vestido de encaje largo y un sombrero con una especie de pollo disecado, además del gran bolso rojo, todo el salón estallo en carcajadas Kara solo pudo soltar una carcajada fingida pero nerviosa.
El Boggart comenzó a mirar confuso a su alrededor.
—¡Parvati! ¡Vamos! —pudo notar como su tensa compañera pasaba al frente.
Con un chasquido Snape desapareció y un monto de vendas ensangrentadas apareció, la momia se acercaba a ella.
—¡Riddikulo! — grito.
La cabeza de la momia rodo como bola de boliche, mientras Seamus pasaba ella trataba de esconderse detrás de Ron, la banshee dio un grito agudo que le causo escalofríos y luego se convirtió una rata que trataba morderse la cola.
—¿Cuál es tu miedo? —le murmuro Ron. —para esconderte detrás de mí, debes estar aterrada.
—Aterrada no termina de definir todo lo que siento. —tardo un segundo en contestar. —Mis padres, mi miedo es ver a mis padres.
—¿Qué? ¿por qué? —pregunto sin voltear, vieron como el Boggart se transformo en una serpiente de cascabel moviéndose hacia Dean.
—Estuve ahí cuando murieron. —le dijo, se movió un poco para mirarlo a la cara. — ¿Cuál es tu miedo? ¿las arañas? —le murmuro con un toque de burla.
Ron le dio una cara asustada—Si, son horrorosas con sus patas, del solo pensar en ver una. —se retorció, Kara sonrió y se volvió a poner detrás de el para que la cubriera.
—Eres muy básico Ronald. —le dijo
Volvió a escuchar el crac del Boggart
—¡Excelente! ¡Ron, te toca!
De repente el chico se puso tenso, Kara suspiro al ver que su escondite tenia que irse, decidió ayudarle a Ron y le dio un empujón al centro, de repente el Boggart hizo el característico crac; una araña gigante y peluda apareció en el salón, sacando algunos gritos, al ver que se dirigía a Ron lo miro con lastima.
—De verdad les tiene miedo a las arañas. —murmuro.
Vio como Ron tembloroso levanto la varita.
—¡Riddikulo!
Las patas de la araña desaparecieron y el suspiro de alivio que iba a soltar se le quedo atorada al ver el cuerpo de la araña rodar hacia ella, miro a Lupin con desesperación.
¡Crac!
Kara
Miro al Boggart frente a mi cambio con rapidez, escuche como mis compañeros gritaron. Mis padres estaban frente a mí, uno encima del otro cubierto de sangre, muertos.
—Mamá
El Boggart volvió a cambiar y mi pulso se aceleró, cuando cambio sentí que no podía respirar.
—Lysannder…Stella. —el cuerpo de una mujer rubia y el de lys estaban tendidos con sangre cubriéndolos. De repente, volvió a cambiar y se transformó en James colérico, con la varita apuntándome.
—James. —grite con pánico.
—Vas a morir.
De repente alguien se atravesó. Está loco. Harry se puso frente a mí y por un momento solo pensé que aquel Boggart podía convertirse en Voldemort, lo agarré de la túnica para quitarlo y atravesarme.
—¡Aquí! —giré tan rápido como pude al ver a Lupin, atravesándose frente a nosotros y James miro a Lupin para en un segundo volver a cambiar, una esfera blanca con un aura plateada comenzó a flotar frente al profesor.
—Mierda…—una maldita luna, sin rechistar el profesor levanto su varita recitando aquella palabra con desgana, aquella Luna se desinflo y cayo como cucaracha.
—¡Vamos Neville, termina con ella! — en ese momento Snape con su bolso rojo volvió a parecer, y Neville ahora con más decisión termino con el Boggart con una carcajada y humo haciéndolo desaparecer.
La mitad del salón estallo en aplausos y la otra mitad me miro murmurando, pero no puse atención estaba en blanco, temblorosa, sentía nauseas al recordar la sangre.
El recuerdo de que seguía agarrada de Harry por la túnica me hizo mirarlo, me miraba preocupado.
—¿Estas bien? —pregunto. Lo mire y solté un suspiro tembloroso, asentí y parpadee rápido para que no se me salieran las lágrimas.
Pronto, el profesor Lupin comenzó felicitando a Neville asignándole diez puntos, Neville casi se desmaya después siguió con Hermione dándole cinco puntos por su aporte a la clase y al final otros cinco para Harry, quien como ya es conocido saco un "pero", como ya era costumbre, le hubiera dicho que se callara y los aceptara, pero mi pasado encuentro con el Boggart no me había dejado muy bien.
Cuando todos los alumnos habían comenzado a salir, el profesor Lupin me detuvo.
—¿tienes un minuto?
Mire al trio, quienes se miraron entre si con una preocupación que me conmovió ya que solo me conocías hace poco y ya se sentían eso hacia mí.
—Los veo al rato, chicos.
[***]
Cuando la puerta se cerró, el profesor Lupin camino hacia el fondo del salón donde estaba dos sillas y una mesita.
—Siéntate por favor. —le pido.
Kara en silencio y perdida en si misma se sentó sin más. El profesor Lupin se sentó y con su varita atrajo un juego de té de porcelana vieja y una tetera. Sirvió el humeante liquido en una taza. Se lo ofreció a la muchacha quien lo miro con extrañeza.
—Tómalo, te hará bien. Es para que te calmes. —Kara con la mano temblorosa tomo la taza y la bebió con lentitud.
—Gracias. —murmuro
Lupin la miro, estaría mintiendo si no decía que estaba preocupado por su alumna. La había conocida en varias facetas a lo largo de esa semana, solía ser muy alegre con Harry y sus amigos, también muy inteligente y perspicaz durante las clases según le habían comentado y también había notado que era muy protectora y correcta con algunas personas. Pero ahora, verla tan asustada y temblorosa era como un golpe, ni siquiera con el dementor la había visto así, ahora, la sentía con un dolor bien escondido dentro de ella, sentía que sufría y la sentía solitaria. Justo como se sentía él.
—Me dejaste preocupado con lo de la clase de hoy…por eso decías que podía ser peligroso o me equivoco.
La muchacha seguía con la mirada fija en la taza: —No quería hacerlo, trate de evitarlo porque se cual es mi Boggart…aunque bueno…es más un recuerdo, que un miedo.
El silencio se sintió en la habitación ya que ninguno hablo solo se escuchaba el tintineo de las tazas contra el plato y los sorbos que le daban al té.
—Entonces…esas personas están…
—Mueras. No del todo, solo el rubio y el castaño que se mostró al final están vivos, profesor. —miro al profesor con un repentino cansancio.
—Lysannder y…James. —dijo Lupin.
—Si, James…como su amigo. —Remus la vio desconcertado.
—¿Cómo es…que tu…
—Minnie. —se encogió de hombros, dejo la taza en la mesita y abrazo sus brazos. —Me conto de cierto grupo de revoltosos según sus palabras, y de casualidad menciono un par de nombre James Potter y Remus Lupin. —le dio una pequeña sonrisa y Remus se relajó.
—James, hacia años que no escuchaba que alguien mencionara su nombre.
Kara asintió y dirigió su atención a los pliegues de su falda para luego mirarlo. —¿Por qué…no le dice a Harry?
Remus parecido meditarlo: —No lo merezco…me preguntara porque no lo busque, y no podría soportar ver su cara cuando le diga que por mi cobardía no pude ayudar a sus padres y darme cuenta de lo que pasaba…—sonrió con amargura. —…James estaría tan decepcionado de mi comportamiento.
Kara asintió: —Bueno…mi James me odia…por mi culpa su prometida y su hijo murieron. —se pasó la mano por el rostro. —…supongo, que el sentimiento es parecido. —Remus le dio una mirada de pena la cual no le gusto para nada, se levantó del sofá. —Profesor…agradezco la plática y el té…—miro la puerta. —me tengo que ir, olvide que había quedado con los gemelos. —el profesor Lupin se levantó.
—También te agradezco la plática…y Kara, no te culpes, no es bueno vivir con eso, te consume lentamente hundiéndote en una soledad, culpa y resentimiento…es una tortura que nadie debe de vivir.
Kara quien lo había mirado atentamente le dio una sonrisa suave y se pasó un mechón detrás de la oreja. —Es algo irónico que lo diga cuando se siente igual profesor.
El profesor Lupin le dijo avergonzado. —Es verdad, pero como alguien que a vivido mas tiempo con ese sentimiento te lo digo, no es bueno.
—Si, bueno…gracias profesor.
Después de esa despedida Kara salió dejando Remus pensando en que todo aquello era verdad, la aconsejaba y le decía que no se culpara, pero, él se sentía exactamente así no dejaba ir ese sentimiento y no se perdonaba a el mismo. Si, era irónico.
[***]
El recuerdo de aquel liquido carmesí llenando el suelo no la abandonaba, con ambas manos sobre la cabeza, jalaba su cabello con frustración tratando de olvidar eso, había estado casi dos años sin un episodio de eso. Un ataque de pánico justo como el que estaba teniendo ahora.
El aire que entraba por la torre de astronomía no fue suficiente para detener la opresión y la falta de aire que sentía, su corazón parecía que se saldría en cualquier momento, la sensación de debilidad y las nauseas por recordar la sangre no la dejaban, la hacían sentir aun peor. Recargo su espalda en uno de los muros de la torre y se quedó ahí esperando a que el ataque pasara, desde hace un rato había comenzado a llorar y mientras trataba de tomar aire los hipidos disminuían, pero sus lágrimas seguían saliendo, se abrazo las piernas y cerrando los ojos con fuerzas recordando el cuerpo de Stella se obligo a respirar y exhalar, repitiendo la maniobra con Merlín sabe cuánto tiempo.
Hasta que dejo de llorar y eventualmente paro de sollozar, su respiración se normalizo, pero la sensación de debilidad y nauseas siguió presente. Vio que el cielo se había oscurecido y las estrellas se dejaban ver, seguramente la cena ya había pasado, vio las estrellas brillando y sintió mas ganas de llorar, las estrellas le hacían recordar a su madre, aquella mujer solía mostrarles y enseñarles las constelaciones a ella y a su hermano, la historia que escondían sus nombres.
"—Todos tienen una historia, no importa si es una persona, una planta o un animal. Todos somos seres con un pasado hasta las estrellas y sus nombres. —les decía su madre a sus pequeños hijos de cuatro y diez.
—Cómo la historia de la osa mayor, ¿no?
—Si, así es. ¿quieren que se las cuente de nuevo? —cuestiono con una sonrisa.
El sonoro Si que soltaron sus hijos la hizo sonreír"
—De nada me sirve recordar si ya no me contaras esa historia, mamá. —dijo a la nada con una enorme pena.
Decidió volver a la torre de los leones a dormir, seguramente ya era medianoche así que el toque de queda había empezado hace algunas horas, si alguien se daba cuenta que no estaba en la cama y le avisaba a McGonagall, le iría muy mal. Con cuidado avanzo por el oscuro pasillo solo con su varita iluminándole el camino, se había topado con un par de perfectos, incluido Percy, a quien evito con gran éxito gracias a sus habilidades de Auror, pero no podía decir lo mismo de la gata del señor Filch que comenzó a maullar como loca.
—Shh, gatita cállate, gatita, gatita. —miro detrás de ella donde se escuchaba la voz de Filch que gritaba a la señora Norris que detuviera al estudiante. —Perdón, pero no me dejas opción. —levanto su varita y sin recitar el hechizo petrifico a la gata callando sus insistentes maullidos y dejándola congelada en su lugar.
Corrió hasta la torre sin detenerse y sin cuidado, le urgía llegar a la torre y largarse a dormir.
—Fortuna major.—recito a la dama gordo quien molesta por la hora le abrió paso, entrando por el agujero a la torre vio que la sala estaba desierta a excepción de alguien.
—Oh Kara, llegaste. —dijo Hermione en una mesa junto a la ventana, estaba rodeada de pergaminos, libros, plumas y tinteros. Se acerco a la muchacha con las manos en la espalda.
—Si, hola Hermione te noto ocupada. —la castaña del pelo crespo miro a su alrededor con una sonrisa.
—Si, en su mayoría son ensayos de pociones y de historia de la magia, ¡pero ya casi termino!
Ambas chicas se miraron sin decir nada, hasta que Kara decidió que lo mejor era ir a dormir.
—Bueno, creo que me iré…para que te concentres. —se dio la vuelta para subir al cuarto.
—¡Espera! —Kara se detuvo y la miro. —Yo…bueno nos quedamos preocupados por lo que sucedió en clase, esas personas…ellos… ¿Quiénes eran?
La latina la miro y soltó un suspiro: —Eran…eran mis padres y unos amigos. —declaro con melancolía. Hermione noto la forma en lo que lo dijo y se sintió culpable por lo que miro el pergamino en el que estaba escribiendo.
—Entiendo…Yo, bueno te gustaría sentarte, no se hacerme compañía mientras termino, me serviría de distracción para…—la castaña soltó un bostezo y luego avergonzada. —…para no dormirme.
Kara le dio una sonrisa y con el ánimo mejorando asintió y se sentó a su lado, tomo el libro de pociones.
—Te ayudare con lo de pociones, tu solo anota lo que te diga. —Hermione iba a replicar, pero al ver como el animo de la latina mejoraba decidió callar y terminar su ensayo de historia mientras le contaba a la castaña de su vida muggle y como se había enterado que era bruja.
—Oh y Hermione. —justo cuando estaban en la entrada de su dormitorio le miro. —Petrifique a la señora Norris. —le confeso mordiéndose el labio, la chica suspiro con resignación.
—No puede ser.
Ambas chicas disfrutaron ese momento el cual perduraría como un bonito recuerdo en sus memorias, además, de que se sembraba la semilla de una bella amistad.
[***]
Kara se ajusto la túnica al sentir otra corriente de aire helado golpearla, eran mediados de octubre y el clima estaba cambiando rápidamente al igual que las clases, el ritmo que ahora llevaba Kara de estudiante no le dejaba tiempo para hacer muchas cosas gracias a los malditos ensayos de Snape.
A lo lejos vio los tres aros del campo de quidditch por lo que se apresuro a bajar con cuidado de no resbalarse gracias al pasto húmedo por la reciente lluvia.
En lo que llevaba del mes la investigación que había abierto sobre Sirius Black no había avanzado, sabía que lo habían visto por los alrededores pero no sabia exactamente donde se escondía lo cual le causaba grandes dolores de cabeza, además de reunirse con Dumbledore los jueves en la noche para hablar en su mayoría de su avance en clases y tomar té, junto con las cartas que le enviaba a su tía Andy, quien además no dudaba en enviarle una caja con pastelillos con cada carta los que en su mayoría compartía con Dean, Seamus y Neville con quienes había formado un grupito único, no le había pasado nada interesante lo que la tenía excesivamente aburrida.
Cuando llego al campo de quidditch vio al equipo reunido con su capitán caminando de un lado al otro levantando los brazos luciendo como si tuviera un ataque de nervios.
—Oliver se te va caer el pelo si no te relajas. —dijo cuando llego al campo.
Se puso a un lado en medio de los gemelos, quienes se pegaron a ella en busca de calor lo que la hizo reír.
—No me importa Alhena…necesito…necesitamos ganar la copa de quidditch. Es mi último año aquí y nunca ¡Ni un solo año estuve tan cerca de ganar la copa! —señalo a Harry con los ojos brillosos. —Hasta que llegó Harry, el nuestro mejor buscador. Con el como buscador hemos estado cerca de ganarla.
—Oliver, este será nuestro año. —aseguro Fred
—-Lo conseguiremos, Oliver. —dijo Angelina una de las cazadoras del equipo a quien conocía en el futuro como la esposa de George.
—Por supuesto. —corroboro Harry.
Kara asintió. —no te graduaras de Hogwarts sin esa copa para Gryffindor, Oliver. Te lo aseguro.
—Si. —estuvo de acuerdo George sin separarse de ella. —Y si no ganamos me corto la oreja.
Nadie dijo nada solo se dedicaron en mirara a George con sorpresa y burla. Kara le dio un ligero pellizco.
—Cuidado con lo que pides burro. —le advirtió. El pelirrojo se le pego mas en manera de fastidiarla.
—Oh Alhena, ¡te preocupas por mí! Ya deja a Freddie y huye conmigo a Gretna Green para casarnos. —pidió con excesivo entusiasmo.
Desde hace dos semanas ambos gemelos habían comenzado a molestarla metiéndola en ese tipo de situaciones, la semana pasada Fred se la había llevado en brazos mientras estaba hablando con George y Ron.
Kara le dio un empujo a George con una sonrisa: —Lo siento George, no eres mi tipo. —el pelirrojo la vio con fingida decepción y fue a abrazar a Angelina quien lo lanzo argumentando que era idiota, mientras el resto del equipo se reía de ellos, menos una persona.
—¡Pueden dejar de jugar y buscar una estrategia para ganarle a Slytherin!
—No necesitamos estrategia Oliver, vamos a ganar porque somos un equipo fantástico con un capitán igual de fantástico. —le alabo Fred en busca de calmar su histeria, Oliver se ruborizo un poco mientras aceptaba que tal vez era verdad, pero que sin ellos no era nada.
Así se comenzó a organizar la nueva formación para el próximo partido, el cual estaba cerca. Decidió que sobraba ahí ya que no era parte del equipo. —Fred…—le lamo en voz baja, el pelirrojo quien no la había soltado se inclino y le dijo al oído. —…Me sentare en las gradas en lo que terminan de entrenar.
—Pero…tengo frio. —la apretó más a él. Kara sonrió.
—Iremos a la cocina cuando terminen, le diremos a los elfos que nos preparen chocolate y les guarde pastelillos de los que envió mi tía. —el pelirrojo sonrió y la soltó, Kara se fue directo a las gradas y se sentó, saco una pequeña libreta y una caja de su túnica, dejo la caja de pastelillos junto a ella y abrió la pequeña libretita donde tenía anotada su avance en la búsqueda de Sirius Black, lo cual era casi nada.
—A ver, si se le vio en los alrededores hace un mes, eso significa que ya debe estar aquí, por lo que eh de suponer que esta escondido…—se dijo, saco un bolígrafo que le había regalado Hermione y anoto los posibles lugares donde podría estar, de los cuales solo se le ocurrieron tres lugares. —…el bosque prohibido, no creo que pueda sobrevivir ahí. —se llevó la pluma a la barbilla. —…pero esta aquella cabaña donde Hagrid guarda la madera y está dentro del bosque…—negó. —…no, Hagrid ha estado trayendo esa madera al castillo; aunque otro lugar podría ser…la casa de los gritos, es el lugar perfecto y está en Hogsmeade. —desde que los gemelos le habían mencionado la casa de los gritos no había podido sacársela de la cabeza y cuando menciono los pasadizos secretos en el castillo no pudo evitar preguntarse… ¿abra alguna conectado a la casa de los gritos?
No podía descartarlo ya que, si uno de los pasadizos del tercer piso la había podido llevar a la torre de astronomía, ¿Quién decía que no podía haber uno que la llevara a la casa de los gritos? Miro con entusiasmo la libreta al ver su primer gran avance en semanas, sentía que estaba cerca de encontrarlo, ahora solo le quedaba pensar que haría cuando lo encontrara, miro al campo al ver a los gemelos y a Harry platicando mientras iban a los vestidores, pero algo le llamo la atención.
Entrecerró los ojos al ver algo detrás de ellos, en los arbustos pudo reconocer a una cosa peluda negra sentada en sus patas traseras… ¿era un lobo? No, esa cosa era ¿un perro? Una voz en su cabeza le susurro que esa cosa era…
—Sirius.
¿Qué hacia ahí? Era muy arriesgado que estuviera ahí, alguno de los profesores lo podía reconocer, tomo la caja de pastelillos, la libreta y el bolígrafo y comenzó a bajar las gradas, sin quitarle la mirada a Sirius quien seguía viendo a Harry cruzar el campo.
Talvez… ¿solo quiera verlo? Es su ahijado después de todo.
Tenia que atraparlo antes de que se fuera, comenzó a caminar rápido hacia el perro, el animago quien veía a Harry sintió que lo veían. Desvió la vista y vio a una chica castaña con la piel blanca, una coleta y con los colores de Gryffindor.
Es amiga de los gemelos, por lo que puede ser amiga de Harry. Pensó, pensó que talvez iba a donde el chico, pero algo en su mirada le decía que no, lo miraba fijamente a él y caminaba con rapidez hacia él.
Me reconoció. Pensó con pánico sin más y en cuatro patas se fue corriendo en dirección contraria, hacia el sauce boxeador.
Kara vio como de repente el perro la miro y de un momento a otro se levanto y se fue corriendo. No podía dejar que escapara, pero como las cosas no le salían bien y gracias al barro y al suelo húmedo.
Se resbalo sin previo aviso dejando caer la caja de pastelillos la cual cayo directo al barro junto con su libretita. Solo pudo ver el suelo nublado, decidió no levantarse del suelo y darse cuenta que era una persona que perdía los nervios en un instante. Tres caras invadieron su campo de visión, dos de ellas iguales.
—Parece que eres un imán para el suelo. —dijo el castaño de ojos verdes a lo que los pelirrojos soltaron una carcajada, la chica entrecerró los ojos y le dio una bonita señal con el dedo corazón.
Ambos pelirrojos la levantaron, tenia la espalda, el rostro y el cabello cubierto de barro.
—Si dicen algo, los voy a golpear. —apunto a los pelirrojos. —A ti también Harry. — Harry hizo una mueca y le tendió la libreta y el boli.
—Gracias.
—¡Los pastelillos! —grito George.
[***]
Después de eso, no pudo hablar por los gemelos durante un par de semanas gracias al riguroso entrenamiento de Oliver, una tarde fría bajo de su habitación a la sala común donde se reuniría con Ron y Hermione, al bajar vio a un grupo amontonado en el tablero de anuncios, pero ella ya sabia de que se trataba. La salida a Hogsmeade, había estado planeado reunirse con su tía en las tres escobas, para beber algo y platicar sobre los planes para la navidad.
Vio al trio junto a la chimenea. —Hola chicos. — dijo sentándose en uno de los sofás.
—Terminaste el mapa del cielo. —dijo Ron.
—Si, justo en la mañana. —le respondió a Ron
—Vamos Harry, ya podrás ir el próximo año.
Harry suspiro con pesar y se dejo caer a su lado: — Ya no importa.
Kara miro con duda a Fred quien se dejo caer a su otro lado: —No podrá ir a Hogsmeade.
—Oh, vamos Harry no es tan divertido, fui durante el verano con Hagrid y es como cualquier pueblito normal. —dijo restándole interés.
—Es un pueblo mágico, Alhena. —declaro Harry con pesar.
—Vamos, estoy segura de que podrás ir la próxima vez —le consoló Hermione—. Van a atrapar a Black enseguida y podrás ir el año que viene.
—Black no está tan loco como para intentar nada en Hogsmeade. Pregúntale a McGonagall si puedes ir ahora, Harry. Pueden pasar años hasta la próxima ocasión. —soltó Ron sin quitar la vista del mapa, casi suelta una carcajada ante su pobre intento de consolar a su amigo.
—¡Ron! —dijo Hermione—. Harry tiene que permanecer en el colegio...
—Mione, no lo podemos tener dentro de una burbuja…—dijo Kara.
—Lo sé, pero…
—No puede ser el único de tercero que no vaya. Vamos, Harry, pregúntale
a McGonagall...—interrumpió Ron
—Yo creo que sí, lo haré —dijo Harry, decidiéndose.
—Te va a decir que no…—aseguro Kara levantándose a ayudarle a Ron con el mapa.
Hermione abrió la boca para sostener la opinión contraria, pero en ese momento Crookshanks saltó con presteza a su regazo. Una araña muerta y grande le colgaba de la boca.
—Qué asco…—murmuro
—¿Tiene que comerse eso aquí delante? —preguntó Ron frunciendo el entrecejo.
—Ronald, no empieces. —pido Kara con cansancio, se la pasaba discutiendo con
Hermione por culpa del gato.
—¿Como quieres que no me fastidie? …míralo es raro.
—Bravo, Crookshanks, ¿la has atrapado tú solito? —dijo Hermione.
Crookshanks masticó y tragó despacio la araña, Kara hizo una mueca de asco.
—No lo sueltes —pidió Ron irritado, volviendo a su mapa del cielo—. Scabbers está durmiendo en mi mochila.
Alhena recordó como la maldita alimaña de Ron le había mordido el dedo. Si Crookshanks se lo comía le iba a poner un altar al gato. Hermione, vio con malos ojos cuando Ron le paso su mapa para que Harry lo copiase, Kara le dijo que se tranquilizara que eso era lo de menos y aunque la chica no dijo nada, era obvio que no lo aprobaba.
De un momento a otro, Crookshanks saltaba a la mochila de Ron.
—¡EH! —gritó Ron, apretando la mochila contra el.—. ¡SUELTA, ESTÚPIDO ANIMAL!
—¡Crookshanks, no! ¡suelta a Ron! —grito Alhena tratando de agarra al gato, pero este no se soltaba de la mochila de Ron quien estaba moviéndola incesantemente.
Ron intentó arrebatar la mochila a Crookshanks, pero el gato siguió aferrándola con sus garras, bufando y rasgándola.
—¡Ronald, para maldición!
—¡No le hagas daño, Ron! —gritó Hermione. Todos los miraban. Ron dio
vueltas a la mochila, con Crookshanks agarrado todavía a ella, y Scabbers
salió dando un salto...La maldita rata.
—¡CÓMETELA, CROOKSHANKS! —de verdad odiaba a esa rata.
—¡SUJETAN A ESE GATO! —gritó Ron, tal parece que el gato le entendió ya que se un momento a otro soltó la mochila y comenzó a perseguir a la aterrorizada Scabbers.
George se lanzó sobre Crookshanks, pero no lo atrapó; Scabbers pasó como un rayo entre veinte pares de piernas y se fue a ocultar bajo unavieja cómoda. Crookshanks patinó y frenó, se agachó y se puso a dar zarpazoscon una pata delantera.
Ron y Hermione se apresuraron a echarse sobre él. Hermione cogió a
Crookshanks por el lomo y se lo dio a Kara: —Oh que buen gatito eres, casi lo logras. —le murmuro al gato que comenzó a ronronear ante las caricias que le daba.
Ron saco a Scabbers con dificultad, tirando de la cola.
—¡Mírala! —le dijo a Hermione hecho una furia, poniéndole a Scabbers delante de los ojos—. ¡Está en los huesos! Mantén a ese gato lejos de ella. —grito apuntando al gato en los brazos de Kara.
—¡Crookshanks no sabe lo que hace! —dijo la joven con voz temblorosa—. ¡Todos los gatos persiguen a las ratas, Ron!
—¡Hay algo extraño en ese animal! —dijo Ron, que intentaba persuadir a
la frenética Scabbers de que volviera a meterse en su bolsillo.
—Lo raro aquí es tu maldita rata de doce años, no te molestes Ron, pero no confió en esa rata. —dijo mirando a la rata con entrecerrados, esta comenzó a agitarse buscando soltarse de Ron.
—¡Eso es una locura! Ese gato me oyó decir que Scabbers estaba en la mochila. —dijo luchando para que la rata no se le volviera a escapar.
—Vaya, qué tontería —dijo Hermione, hartándose—. Lo que pasa es que Crookshanks la olió. ¿Cómo si no crees que...?
—¡Ese gato la ha tomado con Scabbers! —dijo Ron, sin reparar en cuantos
había a su alrededor; que empezaban a reírse—. Y Scabbers estaba aquí
primero. Y está enferma.
—Los gatos comen ratas Ronald, y es rata necesita que se la coman. —expreso Kara, vio como el pelirrojo se puso rojo y se fue enfadado hacia los dormitorios.
Acaricio al gato una ultima vez y se lo dio a Hermione quien seguía mirando a la escalera: —Ya se le pasara, no te preocupes.
.
[***]
Nota del autor:
Gretna Green como lo menciono George es un pueblito cerca de la frontera entre Escocia y Inglaterra que era muy famoso ya que ahí escapaban las parejas en su mayoría durante el siglo XVIII para casarse sin el permiso de sus padres.
Eh decidido usar también el tercer nombre de Kara: Alhena, así que, si lo ven seguido, es Kara.
Recordatorio amistoso:
Cuando uso negritas y cursivas, significa que Kara está hablando español.
Cuando use solo cursivas, significa que es un recuerdo, sueño o pensamiento.
