—e- espera.—replico Susan deteniéndose y jalando su brazo.

Había recorrido medio castillo rumbo al comedor sin soltar a Susan, Snape se había pasado definitivamente no iba a dejar que se saliera con la suya, sabia su historia, pero no sabía que era un amargado con odio a toda criatura que no fuera Slytherin o un sangre pura (irónico ya que él era un mestizo) Kara la soltó y la miro con una mueca.

—¿Por qué dejaste al profesor Snape con la palabra en la boca? Ahora las dos estamos en problemas.

—Snape no estaba siendo justo con ninguna de las dos.—respondió.—Él te estaba atacando y yo solo respondí y sé que me merezco ese castigo por no decir la expulsión, pero ese…ese animal de Rosier el sí merecía irse directamente a Azkaban y Snape, él no iba a hacer nada.

—Pe-pero no lo sabes, tal vez lo iba a castigar cuando despertara.

—Por favor Bones, no seas ingenua.—dijo con frustración—Snape claramente no iba a hacer nada.

La pelirroja hizo una mueca y evito mirarla.

—Ya lo sé.—murmuro.

—Entonces si lo sabes ¿porque no hablas con el profesor Dumbledore? ¿Por qué sigues dejando que te maltrate?—Kara la tomo de los hombros.—¿Por qué no te defiendes?

Los ojos de Susan se notaban acuoso, con ganas de estallar en llanto y su voz temblorosa solo evidencio aquello.—No lo entenderías, él me da tanto miedo que el tenerlo cerca hace que me tiemblen las piernas y me quedo congelada, aunque quiera hacer algo no puedo hacer nada—Susan la miro directo a los ojos.—¿sabes cómo es esa sensación?

Kara la soltó dejando caer sus brazos a sus laterales y bajo la mirada, ella sabía cómo se sentía congelarse del miedo, lo sabía perfectamente.

—Mira Susan, no te conozco, pero me gustaría saber ¿Por qué te acosa, Alexander Rosier? Ósea eres solo una niña y el imbécil tiene 15 años, no entiendo que puedo hacerle una niña de 13 para tratarla así.

Susan se abrazó a sí misma y dijo con voz quebrada.—No lo sé.

—¿Qué? ¿Cómo que no sabes?

La niña negó.—El disfruta que le tenga miedo y que sea Hufflepuff por eso es así conmigo, pero no tienes por qué preocuparte esto viene pasando desde el año pasado y nunca me ha lastimado, solo me asusta y me quita mi dinero.

Kara la miro, puede que ahora no lastimara, pero en el futuro lo haría, le dolió ver como Susan había normalizado el acoso y que admitiera que le aterraba. En definitiva, había algo mal con aquella familia.

—Tienes que hablar con el director y tu jefe de casa, hoy te jalo del cabello Susan, si no llegaba yo te pudo haber lastimado con algún maleficio, esa familia disfruta torturando a otros.

Susan se le quedo mirando con los ojos bien abierto y un puchero, Kara le miro preocupada de que comenzara a llorar.

—Susan…—pero no pudo decir nada más porque Susan Bones se lanzó encima de ella abrazándola y sollozando, Kara no sabía dónde poner los brazos.

—¿Q-Q-Que te pasa? ¿Estás bien? ¿Por qué lloras?—comenzó a preguntar escandalizada.

—Gracias.—respondió sin soltarla, Kara la miro con duda y Susan se separó de ella con los ojos y la nariz rojas.—Nunca nadie se había preocupado tanto por mi.—Kara hizo una mueca cuando se volvió a agarrar de ella y escucho otro sollozo de su parte.

—Es lo que haría cualquier persona, Susan no te preocupes ya cálmate.—la niña negó.

—Cualquier otra persona se hubiera ido con solo verlo, pero tú me defendiste y lo dejaste inconsciente.

—Bueno, por algo soy una Gryffindor soy imprudente y valiente.—le dijo con voz suave.—¿sabes defenderte? ¿sabes usar hechizos de defensa o movimientos de defensa persona?—le pregunto separándola de ella.

—N-No, no soy muy buena con eso.—respondió mientras se limpiaba las lágrimas con el antebrazo.

—Bueno, te enseñare soy buena con la defensa de las artes oscuras y se muchos movimientos de defensa personal, así que te enseñare algunos.—se quedó pensando por un segundo.—Cuando Rosier despierte estará muy enfado conmigo, seguro en la primera oportunidad que tenga me va atacar.—Susan se cubrió la boca ante aquella revelación.

—Kara, perdón no quería involúcrate ahora él no te dejara en paz.

—No te preocupes Susan, mejor temprano que tarde, tengo esto controlado. Por ahora creo que tendrás que quedarte cerca de mí y no salir de tu sala común en tus horas libres o por la tarde puede aprovechar que estés sola para hacerte algo.

—Está bien, tú también cuídate. Me sentiría muy culpable si te hace algo.

[***]

—Perdón por la tardanza.—dijo George a la castaña.

Kara estaba sentada en un sofá frente a la chimenea en la sala común se aliso la falda negra y miro a los pelirrojos con una sonrisa.

.—Hola, te ves bien.—le dijo George Kara le sonrió y se acomodó su bolsa en el hombro.

—Gracias, por cierto, tardaron mucho, los chicos ya están abajo ¿Qué estaban haciendo?

—No mucho solo haciendo un inventario rápido.—respondió Fred encogiéndose de hombros

Los tres salieron por el agujero y comenzaron su viaje hacia la entrada del castillo donde estarían las carrozas.

—¿Inventario? ¿Para qué?

—Para las bromas.—respondieron ambos.

—Obviamente tenemos un baúl lleno de cosas para bromas.—Agrego Fred.

—Y también tenemos un baúl lleno de chucherías.—susurro George.

Ambos siguieron su camino hasta la entrada donde estaba Filch nombrando a los que irían, todos estaban reunidos hablando entre ellos emocionados, los de tercero más emocionados que otras esperando para irse. Vio al trio hablando, evidentemente Harry no estaba muy contento ya que no podría ir, Hermione y Ron parecían estarlo animando, obviamente no estaba funcionando ya que el chico seguía haciendo muecas y encogiéndose de hombros.

Le aviso a los gemelos que iría con el trio prometiendo reunirse en el carruaje, se acercó al castaño cuando escucho a Draco burlándose haciéndose una mueca.

—Harry.—dijo cuando estuvo frente a él, el chico levanto la mirada a ella.

—Hola.—saludo desalentado

Le sonrió—Ya iras el próximo año, no te pongas así.

—No importa.—le dijo con una sonrisa forzada.

—Deberías ir a dar una vuelta por el castillo para distraerte, tal vez deberías ir con el profesor Lupin.

Harry pareció pensarlo un momento para después asentir. —Tal vez siga tu consejo.

—¡Excelente! Te traeré algunos dulces y un moco de cerveza de mantequilla.—la sonrisa que le dio Harry esta vez le pareció más sincera.—Me tengo que ir, te veré en el banquete.

—Está bien, diviértete.

Le sonrió por última vez y antes de irse corriendo le revolvió el cabello ganado se una queja de esté, lo que le provocó una risa. Fue corriendo a donde estaba Hermione formada junto a Ron.

—Hola, Kara.—le saludo Hermione.—¿estas lista?

—Siempre, pero estoy más nerviosa.

—¿Por qué?—pregunto Ronald, la latina le miro y dijo.

—¿Qué tu no me habías hecho la ley del hielo?

Ron claramente avergonzado se llevó la mano al cuello.—Perdón por eso, solo fue el momento no quise tratarte así.

Kara entrecerró los ojos y Hermione se puso frente a ella.

—No hay que pelear, somos todos amigos ¿no? Ya todo se arregló.

—Tranquila Hermione, no me voy a lanzarme a su cuello si es lo que crees.—le aclaro Kara y Hermione suspiro.

Después de aquello declaración se subió al carruaje con ambos chicos y los gemelos, los cinco hablaron animadamente durante el camino, los gemelos más que nada burlándose de Scabbers, cosa que no le gusto a al pelirrojo.

Con las manos sudorosas Kara entro al lugar, las tres escobas estaba abarrotado de estudiantes se adentró más buscando la inconfundible silueta de Andrómeda Tonks, la diviso a lo lejos al fondo del lugar en una mesa. Se acerco atravesando entre las meseras.

Sintió el choque de su hombro.—Oh lo siento…ah solo eres tú.—dijo al ver la cabellera platinada de Draco, este solo la vio con una mueca.

—Fíjate por donde caminas.—escupió.

—Claro.—Draco alzo el mentón y solo se fue por su camino.

La castaña lo vio sentarse del otro lado del local con sus amigos, restándole importancia siguió hasta que Andrómeda la vio con su cabello castaño recogido en un moño y con un vestido verde y un abrigo negro, le recordó un poco a su madre, en realidad ahora que lo pensaba Andrómeda tenía algunas facciones parecidas a las de su madre, solo que su madre tenía el cabello negro y ojos azules, la mujer se levantó con una sonrisa, Kara se acercó a ella se dieron un abrazo corto donde Andrómeda le dio un beso en la cabeza a Kara que más que ponerla incomoda la hizo sentir bien. Ambas se sentaron.

—Me da gusto verte, querida.

—A mi igual Tía, tengo muchas cosas que contarte cosas que no te conté por las cartas.—le dijo, Andrómeda le dio una sonrisa

—Te tengo una noticia, mi esposo, tu tío se hizo un espacio para venir, estará en unos minutos aquí está ansioso por conocerte.—Kara no supo que responder no esperaba aquello.—Justo ahí viene.

Kara se giró y vio a un hombre rubio y con una gran barriga, pero su cara le daba un aire amable, parecía ser todo lo contrario a su tía Andy quien era una mujer delgada, y de un espeso cabello café con algunas canas. El hombre las miro con una sonrisa a las dos se acercó a Andrómeda quien lo recibió con una sonrisa, Kara se levantó cuando el hombre la miro.

—Supongo que tú eres la famosa Kara.—dijo mientras le ofrecía la mano.—Soy Edward Tonks, pero me puede decir Tío Ted

—Un placer soy Kara Martinez.—le respondió estrechándole la mano.

Ambos tomaron asiento.—Dime ¿Cómo te has adaptado? ¿estas cómoda, ya sabes en este tiempo?—Pregunto Ted, Kara miro a Andrómeda con inquietud.

—¿Lo sabe? ¿no se supone que hizo un juramento inquebrantable? —dijo en voz baja con un tono serio pero nervioso.

Andrómeda alzo una ceja.—Parece que no sabes cómo funcionan el juramento inquebrantable, es necesario un tercero un testigo que observe ese juramento y quien más que mi marido, además cuando el profesor Dumbledore me dio la noticia mi Ted estaba en casa.—la chica no dijo nada, se sintió avergonzada era obvio que Ted lo sabría.

—Yo…yo lo siento, aun no me siento cómoda hablando de aquello y últimamente he tenido pesadillas reviviendo como llegue aquí así que estoy un poco…

—Nerviosa.—termino Andy

—No te preocupes.—le calmo Ted con una sonrisa.—Fue mi culpa fui muy directo.

—No, no importa.—Kara tomo aire y lo soltó.

—¿segura que estas bien? No pareces bien.—replico Andrómeda.

—Drómeda tiene razón querida, nos puedes contar lo que sea, ten por seguro que no contaremos nada de lo que nos digas, ¿es por tus compañeros o es Dumbledore?

Kara miro a los dos adultos, ¿Por qué sentía un nudo en la garganta?

—Soy yo, me siento feliz aquí, pero…—trago saliva y desvió la mirada.—…no voy a mentir…aún no me he podido adaptar del todo, aunque ahora tenga amigos, pueda estudiar y el hecho de que tengo una nueva familia…—dijo esto sonriéndoles.—…no quita el hecho de que no pertenezco a este lugar y si sé que técnicamente tampoco existo en mi época y que esta es una nueva oportunidad para empezar de nuevo aun así el sentimiento no se va y tal vez no se vaya, a la vez me siento presionada por la guerra que esta punto de estallar y…y extraño a la gente de mi época todo esto junto me hace sentirme así que, perdón no es culpa de nadie…soy yo.—cuando los miro a los dos se dio cuenta de que…había soltado el cómo se sentía, sintió su rostro caliente.

—Yo…ah…perdón olvídenlo si, no importa lo que dije ignórenlo.

Andrómeda la tomo de la mano apretándola, la chica miro su mano cubierta por la mujer y después la miro directamente a los ojos, intentaba consolarla con aquellas caricias.

—Está bien, todo va a estar bien. Ahora estamos contigo, nos tienes a nosotros somos tus tíos y siempre que te sientas así no dudes en contarnos.—Kara le miro con los ojos acuosos, asintió y sonrió cuando sintió a Ted tomarle la otra mano, sintió su apoyo silencioso.

Después de aquello, pidieron algo para comer, Ted y ella cerveza de mantequilla y panecillos, Andrómeda pidió algo de té, les conto de cómo había sido su primer día del cual habían sido notificados, pero sin detalles claros, a Andy casi le da un infarto al enterarse de que la había atacado un hipogrifo y que le había quedado una marca. Después de eso les hablo un poco de Teddy excluyendo detalles como de qué forma se había quedado huérfano y que su padre era Remus Lupin, su actual profesor.

—…le advertí que sus cintas estaban desatadas, pero Teddy ante todo es terco y no me hizo caso lo que casi provoca que cayera encima del pobre animal asustándolo, al final del día Teddy termino tomando un baño de jugo de tomate para quitarse el olor a zorrillo.—termino provocando una carcajada en Ted.

Andrómeda negó con pesar.—No puedo creer que mi nieto allá heredado eso de Nymphadora.

—¿él es metamorfomago verdad?

—Si, lo heredo de dora, físicamente se parece a su padre.—Ted pareció pensarlo.

—y ese hombre, el padre ¿Quién es?—Kara desvió la mirada

—ah, lo siento tío no te lo puedo decir.—le dio una sonrisa nerviosa.

Andrómeda le miro mal:—Cariño, me parece que es hora de irnos.—anuncio a la castaña, Kara bajo su panecillo.

—¿Tan pronto? —pregunto con pesar.

—sí, deberías ir con tus amigos un rato, la salida termina en una hora. Así que ve y disfruta.—le dijo con una sonrisa, se levantaron y Kara se levanto para abrazarlos a los dos, le dio un corto abrazo a Ted quien le despeino el cabello dándole una sonrisa, miro a Andrómeda y le dio una abrazo.

—Te tengo un obsequio.—se separó de ella y le apunto a dos cajas que había en la mesa, Kara le dio otro abrazo y un beso en la mejilla.

—Gracias Tía, te escribiré.—aseguro.

—esperare tus cartas con ansias, la próxima vez traeré a Dora.

Kara vio como sus tíos se iban del lugar, miro las cajas en la mesa y se sentó para poder abrirlo, primero abrió la pequeña que media lo que su libro de pociones, cuando lo abrió el olor de la nuez y el chocolate vio al menos unas quince de las famosas galletas de su tía, tomo una y la mordió disfrutando el sabor del chocolate, hizo a un lado y miro la caja mas grande, media el doble que la otra.

Cuando quito el envoltorio vio una tela negra con algunos brillos, frunció el cejo

¿Qué es esto? ¿un vestido?

Decidió sacarlo, no era un vestido sinceramente no se había esperado a recibir eso, nunca había tenido una solo las había visto. Una bolsa de cuentas, lo abrió y metió la mano al bolso y sintió un papel al fondo, miro a ambos lados nadie la miraba. Saco el papel y lo abrió.

Tiene un hechizo de extensión indetectable, se que lo necesitaras.

Con cariño.

tu tía Andy

—Wow, creí que Hermione lo había inventado.—alguien toco la ventana que estaba a su lado, dio un salto y vio a los gemelos asiéndole señales de que saliera.

Tomo su bolso y las dos cajas y fue rumbo a la puerta, pero un golpe en el hombro le hizo tirar las cajas, jadeo y con intención de disculparse se topo con dos chicos, el castaño que conocía como Theodore y el otro Blaise.

—Ah perdón.—dijo con rapidez miro a sus pies por suerte la caja de las galletas no se había abierto pero la otra sí. Se agacho para recoger la bolsa cuando la tomo otra fuerza la jalo, vio a Nott agarrándola, la soltó y se levantó ofreciéndole la mano. La castaña rápidamente metió la bolsa en la caja y empalmo la caja de las galletas, tomo la mano de Nott y se levantó.

—¿Estas bien?—pregunto Zabine muy cerca, Kara se aclaró la garganta nerviosa.

—Si, estoy perfecta perdón no vi por donde iba…—miro a Theodore que la miraba con la frente arrugada.—Eh…disculpa, me puedes regresar mi mano.

Theodore parpadeo y luego miro sus manos aun unidas, la soltó rápidamente.—Perdona, ¿nos conocemos?—pregunto de pronto.

Kara le miro con duda.—No lo creo, antes de llegar a Hogwarts no había estado aquí así que no creo que nos conozcamos.

—¡Kara!

Giro y vio a Fred y George acercándose, ambos se pusieron frente a ella.

—¿Qué quieren con ella? —demando Fred

Zabine y Nott se miraron entre si.—Solo la ayudábamos.

—Un par de víboras ayudando a un Gryffindor.—George resoplo.—no me hagan reír.

—Serpientes.—dijeron al mismo tiempo los Slytherin.

—como sea, no le debemos explicaciones a un par de traidores de la sangre.—declaro Zabine.

Kara respiro hondo y tomo del brazo a George con su mano libre para jalarlo.—Basta. Los cuatro, Freddy vámonos, dicen la verdad me caí y solo me ayudaron a levantarme.—aseguro.—No me estaban molestando así que no se preocupen.—les dijo a ambos.

Fred la miro por un momento y asintió y les entrego las cajas y ambos salieron del lugar, Kara miro al par y se aclaró la garganta.—Lo siento por eso.—ambos asintieron.

—Bueno, creo que me voy.

—Nos vemos americana.—Zabine agito la mano despidiéndose, por un momento dudo que fuera un Slytherin por su personalidad

—Adiós.—dijo Nott

Asintió y salió encontrándose con los gemelos quienes la regañaron y le advirtieron que eran Slytherin y que no debía fiarse de ellos, ella lo sabía. Los gemelos la llevaron a Zonko y luego a Honeydukes, llevo algunos dulces para ella y para Harry, también la llevaron a la casa de los gritos, intento entrar, pero Fred se lo impidió.

"quieta ahí, no necesitas probar tu valentía, Gryffindor"

Obviamente no vio ningún movimiento, comenzó a sentir frio así que decidieron volver al castillo. Cuando bajo del carruaje vio a Susan a lo lejos, ella la saludo y la castaña de vuelta, busco a Ron y Hermione a quienes había perdido desde que habían llegado a Hogsmeade.

—¡Kara!—grito Ron a lo lejos mientras bajaban de otra carroza que apenas llegaba, Hermione le saludo y Kara se acercó hasta ellos.

—Chicos, ¿Cómo les fue?—les saludo, ambos se veían felices y con bolsas en la mano.

—Fue asombroso ¿habías ido a la oficina de correos?—Pregunto Hermione, Kara asintió.

—Hagrid me llevo durante el verano, todas esas lechuzas eran hermosas.

—Pero lo más genial fue ir a Honeydukes.—aseguro mientras caminaban rumbo al castillo.—Había una cantidad enorme de dulces ¿sabías que existen más de veinte tipos de regaliz? ¡Es impresionante!—Hermione y ella se miraron conteniendo las ganas de reír, ver a Ronald emocionado por la gran variedad de varas de regaliz no tenían precio.—…¡Y las barras de chocolate! Eran deliciosas y-

—¡Señorita Martinez!—Vieron a Severus en la entrada con Susan a su lado, la chica miraba al suelo Kara hizo una mueca.

"Lo que me faltaba, estoy en problemas"

Ron y Hermione la miraron sin decir palabra, se habían quedado parados al pie de los escalones, con un brillo de satisfacción en la mirada Snape le dijo:

—Es hora de hablar de su castigo.—Kara le miro con fastidio.

—Ronald, Hermione.—ambos la miraron.—los veo al rato, llévense esto por favor.—le entrego las cajas y una bolsa con dulces.

Hermione asintió mientras que Ron le dedico una mirada de "tenemos que hablar" mientras tomaba las cajas, ambos se fueron y se quedo con Snape y Susan quien miraba de reojo al de pelo negro.

—A mi oficina, ahora.—y se giro haciendo ondear su capa.

—Maldito cabello grasoso, lo odio.—murmuro

—Yo también.—respondió Susan igual en un susurro, ambas se miraron y suspiraron ante la derrota siguiendo a Snape

.

[***]

No hacia falta ser un genio para saber que Kara estaba enfadada, su mirada sus muecas y maldiciones lo evidenciaban la charla de como lo que había hecho había sido desagradable y que demostraba que los Gryffindor eran estúpidos y que tenían el temperamento de un jabalí la tenía irritada, escuchar durante una hora a Snape burlándose e insultando a los de su casa la había dejado de tan mal humor que ni siquiera había ido a cenar, aunque no podía pensar en cómo se sentía Susan en ese momento a ella si la había dicho cosas que habían dejado a la niña con la mirada baja y temblando aunque no sabia si de miedo o enojo, aunque si la había visto apretar los puños, al salir de la oficina del profesor de pociones con un castigo de limpiar la maleza del campo de Quidditch y toda el aula de pociones por tres semanas dos veces por semana sin magia, las había dejado con un amargo sabor de boca, mientras ella se quejaba Susan estaba en silencio, ambas se separaron en la escalera que daba a la torre de Gryffindor.

Había decidido ir a dormir temprano no tenia ganas de un interrogatorio y no tenia planeado llegar a mitad de la cena, era seguro que Ron y Seamus se habían acabado las chuletas,

—¡Déjame entrar, ya te dije la maldita contraseña!

—¡Aléjate aquí no entraras, esa no es la contraseña! ¡Ayuda!

Kara se apresuro a subir las escaleras, en el momento en el pudo ver la entrada de Gryffindor ya era tarde, vio a Sirius convertirse en perro y rasgar el lienzo de la dama gorda provocando un grito desgarrador, el animago gruño al cuadro, pero un rayo azul se estrelló a su lado haciendo un cráter en el suelo, se giro y vio a la chica extranjera del otro día.

—Sirius Black, detente.—Kara por instinto se puso en posición de pelea, podía culpar a los cinco años que había sido auror, Sirius le gruño y Kara trago.

"Tengo que admitirlo, de cerca es mas grande y da miedo."

—Solo quiero hablar.—declaro, este le mostro los dientes en respuesta y se lanzó encima de ella.

Ambos rodaron por la escalera, Kara estaba al borde de la escalera, ambos cayeron, la latina sintió que se golpeaba la cabeza y sentía ardor en la mejilla, rodilla y la frente. Ambos se detuvieron gracias al muro que había al final de la escalera, la cabeza de Kara dolía y todo le daba vueltas.

Sintió que la escalera se movía y a Sirius escapar en su forma canina, pero lo pudo oír quejarse.

"Gracias a Merlín la escalera no se movió mientras caíamos"

Se quedo tirada por unos minutos, sin moverse y con los ojos cerrados, sintió la sangre brotar por su cabeza y rodilla, se motivo a levantarse con poca fuerza se sentó y levanto su falda para ver su rodilla, efectivamente estaba sangrando. Tomo su varita del suelo, se levantó y comenzó a correr por donde Sirius se había ido, decidido sacar el mapa del merodeador, con una frase rápida todo el castillo se dibujó, comenzó a buscar hasta que lo encontró, corrió siguiendo su rastro y pudo ver su nombre saliendo de la torre de Gryffindor, corrió y corrió hasta que lo vio a punto de entrar en un pasadizo secreto en el primer piso al norte.

Logro verlo a lo lejos y con su rodilla protestando lo tacleo. Si, lo tacleo haciendo que ambos entraran al pasadizo, entraron rodando, pero al detenerse haciendo honor a todo su entrenamiento Kara rápidamente se levantó y lo inmovilizo, para entonces Sirius estaba en su forma humana.

—¡Eres valiente mocosa, vamos lo lograste entrégame a los dementores!—reclamo

—¡cierra la boca!—con un movimiento de su varita lo silencio, haciéndolo retorcerse buscando liberarse.

Kara se asomo por el pasadizo aun abierto que nadie los hubiera visto, al entrar de nuevo lo cerro con ellos adentro, el pasadizo era un pacillo estrecho donde apenas entraban ambos, era largo y lleno de antorchas, con un sencillo hechizo no verbal, encendió el fuego a través de todo el corredor, para entonces Sirius se había dejado de mover y solo la veía.

Se recargo en un muro y se dejo caer jadeando por el dolor.

—Era necesario hacerme rodar por la escalera.

El hombre protesto aun con la boca sellada gracias al hechizo, se llevo una mano a la frente y limpio la sangre con su dorso, miro el mapa que en algún momento mientras rodaba había dejado hacer, lo abrió y busco el comedor donde todos seguían reunidos, suspiro con alivio. Dejo el mapa y miro a Sirius.

—¿Qué voy a hacer contigo, Black?

Tras meditarlo por un momento decidió soltarlo, deshizo el hechizo que lo aprisionaba y quito el sello que había puesto en su boca, cuando estuvo liberado y sentado el hombre la miro con desconfianza mientras se tocaba el brazo, al parecer en su caída se había lastimado además de que escurría sangre de su ceja, hizo una mueca.

—Cualquier movimiento brusco y te quedas petrificado aquí mañana.—le advirtió sin ánimos mientras le apuntaba con la varita.

Sirius levanto la barbilla y le miro tratando de descifrar cuál sería su siguiente movimiento:—No voy a volver.

Ella alzo una ceja.—¿A dónde no vas a volver, Black?

El entrecerró los ojos ante la pregunta.—Tu lo sabes, a Azkaban, por eso me perseguiste una mocosa con aires de héroe.—Sirius sonrió con burla.— Voy a ser el criminal con la captura más ridícula gracias a una niñita de 12 años.

Kara se cruzo de piernas y apoyo su brazo en su pierna.—Primero tengo 13 no 12, segundo ahórrate tus comentarios si no van a ser de provecho, tres no te voy a entregar.—dijo esto último negando.

Sirius la miro como si estuviera loca, se levanto y luego miro a la pared, se quedó mirando la pared sin parpadear cuando paso un minuto completo Kara comenzó a preocuparse, por lo que también se levantó.

—Sirius ¿estas bien?—iba a tocarlo del brazo para asegurarse, pero recibió un manotazo y una mirada fría.

—¿Crees que esto es un juego, mocosa? ¿eh? Soy un prófugo.

La chica solo hizo una mueca, Sirius Black evidentemente no confiaba en ella creía que estaba jugando con él, claro una mocosa lo había atrapado más rápido que los dementores tal vez eso había dañado un poco su orgullo y eso no le estaba ayudando. ¿Debía decírselo? ¿debía decirle que era una viajera? Vio como la miraba con hostilidad, no. Pensaría que estaba loca, aun no, primero tenia que ganarse su confianza. Hacerle saber que sabia la verdad, el cómo lo justificaría era algo de lo que se encargaría después.

—Sirius Black, eres inocente de los crímenes que se te inculpan, tu no mataste a eso muggles ni a ese mago, tú no eres un traidor, tu no traicionaste y mucho menos asesinaste a tus amigos.—Vio como sus ojos se llenaban de sorpresa y dio un paso atrás.—Se que el verdadero culpable es Peter Pettigrew quien por cierto está vivo y está aquí en Hogwarts escondida como una rata…—hizo una pausa.—literalmente.

Termino y sintió el sudor correr por su espalda esperando su reacción que podía ser violenta o muy tranquila. Sinceramente no se esperó aquella reacción cuando vio como Sirius caía al suelo, se asustó, se quedó de rodillas y dejo caer su cabeza hacia delante escondiéndola de ella con su cabello sucio y largo.

Escucho un jadeo que pronto se hizo un sollozo y ese sollozo se hizo un llanto incontrolable.

—Sirius…—murmuro.

—Lo saben…alguien sabe la verdad…James lo saben.—Kara sintió que su corazón estrujo ante aquellas palabras.—Lily…ella lo sabe.

"Okey, ahora si voy a llorar"

Sintió que se le escapo una lagrima que rápidamente limpio, tomo aire y se arrodillo y puso la mano en su hombro. Sirius la miro con los ojos rojos y las lágrimas cubriéndole las mejillas, sus ojos grises se veían atormentados por lo que le dio una pequeña sonrisa.

—Eres solo una niña.

—Puede que sea una niña, pero no soy idiota, además si supieras las cosas que se no lo creerías.—se relamió los labios.—Mira, te voy a ayudar a limpiar tu nombre y en lo que necesites, pero ahora no podemos hablar tienes que salir del castillo. Alertaste a todo el mundo rasgando el cuadro de la dama gorda, todos te van a estar buscando Dumbledore, la profesora McGonagall, Snape, el Profesor Lupin.

—Remus…

—Vete, yo te buscare no sé cuándo, pero te buscare en el campo de Quidditch.

Sirius parpadeo con rapidez y se limpió las lágrimas asintiendo, se puso de pie y se transformó en perro, se le restregó en la pierna. Se dio la vuelta para irse.

—Sirius.

Este giro, su gran pelaje negro y las antorchas del lugar lo hacían ver mas grande gracias a las sombras.

—Me llamo Kara Elizabeth Alhena Martinez…lo se un nombre muy largo, pero quería que supieras mi nombre.—y después de darle una ultima mirada se fue por el pasadizo.