Kara
Desde el momento que salí del pasadizo me preparé mentalmente para lo que fuera a pasar, además de mi aspecto solo podrían suponer una cosa: Fui atacada.
Cuando llegue a las escaleras de la torre todos los Gryffindor estaban reunidos en la entrada, pude ver el grasoso cabello de Snape y al profesor Lupin a lo lejos, busque a los gemelos y los vi junto a Percy cerca de la entrada. Mientras me abría paso entre los alumnos provocando susurros por mi aspecto y estado no pudo evitar sentir que la cabeza le daba vueltas.
"Probablemente tengo una contusión"
—¡Kara! ¡¿Pero qué te paso?!—grito Neville cuando llegue junto a mis amigos, los gemelos, Seamus y Dean se acercaron rápidamente a mí.
—¡Estas sangrando!—grito George mientras entre él y Fred me sostenían, estaba agotada por lo que deje caer todo mi peso en ellos como apoyo, me sentaron en un escalón con ellos a mi lado.
—Profesor Dumbledore, Profesora McGonagall la encontramos—grito Percy, a lo que hice una mueca, si me va a ir muy mal.
En eso mi otro amigo pelirrojo llego con mis amigos castaños detrás de él.
—¡Por los calzones de merlín! ¿estás bien?
—Si Ronald, estoy bien, algo golpeada, pero estoy bien.
—No pareces bien.—dijo Hermione mientras se arrodillaba para verme la rodilla.—Mas bien parece que te vas a desmayar.
Hice una mueca—No me llevo bien con la sangre.
—¿Esto lo hizo Sirius Black?—pregunto Harry, hice una mueca, podía escuchar el murmullo de la gente detrás de mi algunos queriendo ver más de cerca.
—Harry…
—¡abran paso, abran paso déjenme pasar!—el profesor Dumbledore se mostró frente a mí con todos los profesores detrás de él, pude ver como McGonagall se ponía pálida.
—Por merlín, Albus está mal, solo mírala.—dijo mientras se acercaba a mi.—¿Dónde te duele?
Negué—Estoy bien Minnie, es por la sangre sabes que no la tolero.—le murmure a lo que mi querida profesora negó.
—Niña, no te puedes ni sostener.
Las voces comenzaron a hacerse más sonoras, el pánico estaba inundando las escaleras de la torre.
—¡Silencio!—la voz del director se alzo ante todas las demás gracias a un hechizo.—¡A partir de ahora el colegio está en máxima alerta, todos los alumnos de Gryffindor se dirigirán al comedor con orden siguiendo a los prefectos y los premios anules!—en el instante que lo dijo todos los alumnos comenzaron a moverse menos los gemelos, yo y el trio.
—Ya lo escucharon, vayan al comedor cuidaremos bien de su compañera.—se dirigió Minnie al trio quienes me miraron entre preocupados y asustados, asentí para que hicieran caso, muy a su pesar el trio se fue hacia el comedor murmurando entre ellos, sentí que el agarre de los gemelos se apretaba más a mi como apoyo, lo que agradecí.
—Ustedes dos, vayan al comedor.—les dijo Minnie a los gemelos, ambos hicieron una mueca y negaron.
—Profesora McGonagall usted sabe que es nuestra profesora favorita…—dijo George.
—…y nosotros sus alumnos favoritos.—y continuo Fred.—…así que déjenos quedarnos con Kara, además solo mírela toda flacucha y en sangrentada…
—…no querrá que manche su elegante túnica ¿verdad profesora?
—Los estoy escuchando.—estaba débil no sorda, les daría un buen golpe a ambos cuando me recuperara.
—Shh, colabora.—me susurro George.
—solo mírela profesora, esta delirando por la perdida de sangre.—rodé los ojos ante sus ocurrencias.
Ambos apretaron el agarre sobre mi como una señal, suspire.
—AH, Minnie me muero necesito que estos guapos e inteligentes pelirrojos me escolten a mi salvación.—dije sin ganas, Minerva finalmente negó.
—Me temo que esta vez tendrán que seguir las indicaciones e ir al comedor muchachos.—la voz de Dumbledore nos interrumpió, Minnie giro para ver al hombre.
—¿No lo encontraron?
—Me temo que no Minerva, ya di indicaciones para reunir a las casas restantes en el comedor, pasaran la noche ahí mientras buscamos en el resto del castillo.—Los gemelos se miraron entre sí, para después solo darles un asentimiento, me levantaron con cuidado, aún me sentía débil y mareada, pero mejor que antes.
—Profesor la llevaremos a la enfermería para que madame Pomfrey la revise.
—Me temo que no los puedo dejar ir solos.—Albus con su mirada seria me miro, yo simplemente desvié la mirada, sabia que no me podría escapar de esta.—El profesor Flitwick los escoltara al comedor.—aquel pequeño hombre salió detrás de Dumbledore.
—Ya escucharon al director, andando.—ninguno de los dos quería dejarme sola, de verdad no sé qué había hecho para merecer a estos chicos.
—No pasa nada, estoy bien vayan.
—Alhena…
—Fred…ve.—al final muy a su pesar los dos se fueron dejándome sola con ambos profesores a mitad de la escalera, conmigo sosteniéndome de la escalera.
—Puedo explicarlo.
—Eso espero, porque esto es muy serio Kara.—sentencio Dumbledore.
[…]
Hice una mueca cuando tragué aquella poción.
Asqueroso.
Mire a Dumbledore quien estaba acariciando a la ave que no tardaba en morir, le había contado lo que había pasado…bueno casi todo, digamos que mentí no mas bien modifique lo que paso. No le dije que había acorralado y inmovilizado al criminal mas buscado del mundo, tampoco le había dicho que era inocente y mucho menos le había dicho que el inocente Peter que él había conocido era en realidad el traidor y que además seguía vivo escondido como animago y dentro del castillo. Solo le dije que, me lanzo por la escalera y que finalmente me había noqueado cuando habíamos llegado al primer piso cerca de un salón.
—Entonces, Sirius Black…¿Qué pasa con el en el futuro?—pregunto de pronto y no pude evitar hacer una mueca, Dumbledore había prometido no hacer este tipo de peguntas.
—Sabe bien que no puedo contarle, usted lo prometió.
—Las promesas se rompen.—dijo sin más. Aquello me enfado, Dumbledore no era el sabio y buen mago que todos creían, muy en el fondo sabia que era alguien egoísta y calculador.
—Eso solo demuestra su falta de palabra profesor.—me levanté con algo de dolor y fui rumbo a la puerta.
—Kara.
Aprete los dientes, ni siquiera lo mire.
—¿Por qué hace esto? ¿usted profesor me prometió no hacer preguntas sobre el futuro?
—Es necesario, por el mundo mágico no sabemos si él podría ser el detonante de esta guerra.
—Es necesario ¿para quién? ¿por usted o por el mundo mágico? Ademas dese cuenta, ya estamos en una guerra.
—Aun estamos a tiempo, tenemos a Harry, el puede vencer a Voldemort.
—Oh lo puede matar.—negué.— Por lo que entiendo, ya decidió el destino de Harry.
—Pero él no muere y lo sabes.
Suspire y lo mire.—Esta es una línea distinta a la original, puede morir y nosotros perder…Sirius Black muere, en dos años. Voldemort regresa, pero no por él si no por alguien más.—sin más salí de su oficina con una sensación de sofoco y unas ganas inmensas de llorar, no sé qué repercusiones tendría esto en el futuro, solo espero y no sea nada malo.
A pesar de todo hoy me di cuenta de algo, Sirius estaba destruido emocionalmente y no podía confiar en Albus Dumbledore, gracias a Merlín seguí mis instintos y no le conté sobre mi trato con Black. Ahora tenia que cuidar mis movimientos sabia que iba a estar vigilada.
[…]
Kara había salido de la oficina del director entre enojada y decepcionada, tal vez estaba exagerando, pero Dumbledore había prometido que no le pediría que le contara nada, pero ahora sabía que solo quería utilizarla, antes de entrar al comedor negó con un suspiro.
—¿estas bien?—se asustó, no había escuchado a nadie acercarse cuando se giro vio al profesor Lupin parado con la mirada preocupada, se acercó hasta ella con lentitud.
—Estoy bien.—dijo en voz baja a niña. Miro sus pies y luego al profesor, la luna llena había sido hace poco así que se notaba más flacucho.
—No pareces bien…
—Tampoco usted…—ambos se quedaron en silencio en la entrada del comedor.—...yo me-
—¿Lo viste?—Kara lo miro con duda.
—¿A quién?
—A Sirius
La morena se quedo mirando a la puerta del comedor para después asentir y mirarlo a los ojos.
—Debiste buscar ayuda.—la mirada de Lupin se endureció, cosa que hizo a Kara encogerse.
—No pude evitarlo, tenía que saber porque lo había…hecho, cual era su objetivo…—mintió y hablo sin pensar mucho.—…después de hablar con el yo…
—¿Hablaste con él?—la había cagado, Kara con los ojos bien abiertos vio como el profesor Lupin paso de una cara seria a una perpleja.
—Yo…
—Mentiste…—dio un paso hacia ella, y esta solo trago saliva.
—Esperé, hay una razón yo no quise, pero…
—Profesor Lupin, Kara ¿Qué hacen ahí?—Kara cerro los ojos maldiciendo a sus antepasados. Cuando los abrió vio al que vi primero fue a Dumbledore con las manos entrelazadas y después vi la negra mirada de Snape quien tenia una ligera sonrisa y un brillo en los ojos
—Profesor Dumbledore, Snape estaba preguntándole a Kara como se sentía, parecía mal cuando se la llevaron.—respondió Remus a la pregunta mirando a la niña, Kara bajo la mirada.
—Ella está mejor según madame Pomfrey solo fue una ligera contusión y unos raspones.—Mi rodilla y cabeza no opinaban lo mismo.
—Ya que evidentemente se encuentra de pie y recuperada, me gustaría hacerle unas preguntas señorita Martínez.—dijo Snape de repente interrumpiendo la conversación mirando a Kara con su típico gesto de seriedad y amargura, pero esta vez con un ligero brillo de emoción.—¿le molestaría?
La latina se giro para quedar frente a los tres hombre y se cruzó de brazos dejando caer el peso en una de sus piernas, se cruzo de brazos.—Adelante, pregunte profesor.
Severus dio dos paso al frente y con las manos en la espalda pregunto.—¿Por qué no estaba en el comedor con los demás estudiantes?
Alce una ceja ante la pregunta.—Estuve en su despacho con Susan Bones señor.
—Eso ya lo sé, pero a la señorita Bones estuvo en la cena después de nuestra conversación, pero usted nunca se apareció ahí.
—Si, bueno estaba cansada así que decidí subir para dormir ¿Por qué está haciendo estas preguntas?
El profesor alzo la cara con burla.—Es la principal sospechosa, ¿Quizá usted lo dejo entrar al castillo? ¿Por qué? ¿vengarse o es una prueba?
Kara estaba procesando todo aquello con cuidado, no pudo evitar una carcajada después.—¿Cómo puedo planear esto yo sola? ¿eh? Si sabe que tengo 13 años ¿no?
—No lo sé, aún quedan muchos seguidores del-que-no-debe-ser-nombrado.—Snape la miro directamente a los ojos.—Tal vez usted se puso en contacto con uno, por lo que se estuvo unos días fuera del castillo, pudo aprovechar y hablar con alguien.
Kara soltó el aire que tenia retenido sinceramente s estaba cansando de aquello, miro a Dumbledore para que la ayudara a detener aquel interrogatorio, pero el hombre fingió no verla.
—Vera profesor, no le encuentro lógica a que yo una extranjera además de una adolescente vaya a buscar a un criminal sola ¿Qué motivos tendría?
—Venganza.—respondió con sencillez, a lo que la chica arrugo el cejo.
—¿venganza? ¿a quién?
—Por su familia, la asesinaron mortifago.
Se quedo muda. Se supone que nadie debía saber eso, o al menos no Snape, miro de reojo a Dumbledore.
—usted…usted me prometió que…
Remus vio el semblante de la chica, se notaba consternada y pálida, por lo que decidió intervenir.—Es suficiente.—le dijo a Snape, este alzo un ceja.
—¿Te atreves a intervenir, Lupin?
—si es necesario, si.—el castaño miro al director quien ahora si los miraba—Creo que es hora de anunciar a los demás alumnos que pasa profesor.
—Estoy de acuerdo profesor Lupin.
Después de decir aquello, el anciano paso a un lado de Kara quien miraba al suelo sin dirigirle la palabra, abrió las puertas del gran salón asiendo el silencio total. Ni siquiera le agradeció al profesor Lupin, ni siquiera miro al frente, ni siquiera escucho a Dumbledore y mucho menos puso atención a los susurros de los alumnos al verla entrar desalineada y con la misma ropa con la que había salido a Hogsmeade, no quería hablar con nadie así que se fue a la esquina.
Cuando se metió al saco de dormir lo había hecho con la intensión de dormir, pero entre las teorías locas que formaban los alumnos, las preguntas y burlas que hacía Draco, le había sido imposible dormir, por lo que ahora estaba mirando el cielo estrellado dentro del comedor, casi todos estaban dormidos. Claro esta excluir al trio de oro ya que de repente alguien se giró y le dijo.
—¿Enserio, dejaste a inconsciente a un Slytherin?
Kara rodo los ojos.—Si Ronald por tercera vez te lo digo, si deje inconsciente a un Slytherin que en cualquier oportunidad que tenga me arranca la cabeza…o me tortura con un crucio.
A su derecha Hermione murmuro.—Aunque tuviste un buen motivo, creo que te pasaste.
—Ya lo sé, pero estaba intimidando a Susan…—murmuro ya que Percy estaba cerca de ellos.
—Snape te va a hacer la vida imposible.—Harry se levantó en su codo después de que pasara Percy.—Créeme, sus castigos son lo peor y no te puedes escapar.
La verdad es que aquello la tenía sin cuidado, habían pasado tantas cosas hoy que Kara estaba agotada de forma física como mental.
—Creo que me iré a dormir, ya pasa de media noche y estoy agotada.
—Buenas noche.—dijo Ron
—¿estas bien?—pregunto Hermione.
—Estoy bien.—No estoy bien.
—Es mejor que descanses, debes estar adolorida y cansada.—dijo Harry quitándose las gafas.—Y nosotros también tenemos que dormir.
Hermione asintió, aunque no evito darle una mirada a Kara quien seguía mirando al techo cubierta hasta la barbilla.
—Buenas noche.—le dijo a Kara, ella solo le murmuro algo y fue todo. Tenía una ligera preocupación, tal vez no estaba bien pero probablemente si le preguntaba le diría que no le pasa nada.
Decidido ignorarlo por ahora.
[…]
Para Kara los días habían pasado volando, días en los que parecía que una fuerza invisible le chupaba la energía, estaba agotada. El castillo se había convertido en un nido de teorías de lo más locas, los maestros estaban paranoicos, Dumbledore no había mostrado señales y Harry estaba cada día más estresado, todo mundo lo tenía vigilado y lo seguían a cualquier lugar, incluido el baño.
Ella misma había intentado calmarlo, pero como claramente por cómo es Harry todo había fracasado, al fin y al cabo, era Harry-Terquedad-Potter.
Leo tenía que ser. Había pensado en más de una ocasión, vaya que Harry era la encarnación de la casa Gryffindor, ya que ante la situación con Sirius habían decidido cancelar todos los partidos de quidditch y claramente Harry no iba a permitir eso ya que fue a hablar con Minnie y la había convencido. Con aquello reafirmaba su teoría: Minnie tiene una debilidad con Harry. Y justo en esos momento estaba jugando contra los Hufflepuff.
Aunque para ella había sido casi igual al menos la primera semana, los profesores la seguían a todos lados ya que creían que como Black la había atacado una vez no dudaría en atacarla otra vez por ser amiga de Harry, creían que aquel criminal la secuestraria y la tomaría como rehén para tener a Harry, o que la mataría con sus poderes mentales o con su magia oscura.
—¡Oye mocosa, cuidado con mi oreja!
Pero lo único que Sirius había matado hasta ahora, había sido una cucaracha.
—Puedes parar, si te sigues moviendo así te voy a sacar un ojo en vez de cortarte una oreja.—de un jalón le acomodo la cabeza, tomo otro mechón y lo corto con las filosas tijeras.
—Hey, creo que cortaste de más.
—¡Vamos Black! ¡Solo son las puntas! Deja de moverte ahora, que después del cabello sigue la barba.
—Estas loca si crees que te dejare poner tus manitas y una navaja en mi cuello.
Sip, así era la rutina con Sirius Black, hacia una semana y media que había comenzado a visitarlo una vez que fue seguro, con ayuda de su bolsa de cuencas había metido comida, cobijas y un par de tijeras, había conseguido que Sirius tomara un baño, aunque no había podido conseguirle ropa nueva y limpia, así que seguía con los mismos harapos que en la cárcel, pero aun así había estado viniendo un día sí y un día no para no levantar sospechas.
Y como justo ahora el castillo estaba solo había conseguido escaparse mucho rato, prácticamente desde que se había levantado estaba con Sirius, quien le había contado su historia que la había hecho llorar, ni siquiera lo iba a negar.
Mientras la castaña seguía cortando los mechones, el hombre no pudo evitar ponerse a pensar ¿Quién era esta niña realmente? Se veía talentosa, tenia cierto parecido a los Black, le recordaba mucho a su fallecida prima, tenia algo de la determinación de Andrómeda y una mirada cálida como la de su tío. No había tenido una hija ¿verdad? Recordaría tal cosa como una hija, la única mujer con la que tuvo contacto que podía ser su posible madre fue Marlene McKinnon, pero ella había muerto un poco antes del nacimiento de Harry y no había estado embarazada. Y aunque ya conocía sus motivos por ayudarlo, al menos los externos no pudieron evitar preguntar.
—¿Por qué me ayudas, Mocosa?
Kara dejo de cortar y alzo una ceja, dejo las tijeras en la mesita y Sirius se giró para verla a la cara, la chica se puso las manos en la cadera, sintió el frio que se filtraba en la casa por lo que se abrazó a si misma.
—¿Creí que ya te lo había dicho?
—Bueno si, pero me cuesta tragármelo del todo y siento que solo me estas diciendo los motivos externos.
Kara tomo aire y lo soltó.—Si tienes razón, hay más pero el motivo principal.
—¿Qué más? Dime—pidió Sirius comenzando a impacientarse.
—Quiero que ayudes a Harry, que pelees junto a él en la guerra que esta por venir y…que seas la figura paterna que no tuvo.—aquello lo soltó sin pensar, ni siquiera lo había considerado no sonaba mal y no afectaba sus planes.
—E-eh yo…yo, creo que esta bien.—balbució Sirius, trago y asintió.—Creo que está bien, has sabido algo de…de Peter, sabes si regreso con el pelirrojo.
Kara negó.—Lo siento, no eh encontrado nada además no eh tenido mucho tiempo con las clases y el castigo de Snape se me acaba el día muy rápido además que comencé a ayudar a Hagrid con lo del hipogrifo.—vio como la mirada del Black cambio en un segundo a una mirada de odio
—Seguiré buscando por mi cuenta, además de que cuidare a Harry y…
—No.—dijo.
—Pero…
—No.—alzo un dedo cuando iba a replicar.—No seas tan…Gryffindor, tienes que tomar en cuenta que reforzaron el castillo están en alerta máxima, los dementores están deseosos están hambrientos y te pueden atrapar, déjamelo a mí.
—Si me transformo en perro no me atraparan, ya lo hice una vez puedo hacerlo de nuevo.—se excusó.
—Ya te dije que no, por favor Black, no te arriesgues y eches a la basura esto me estoy jugando el cuello por ayudarte, eres el criminal mas buscado del mundo mágico y del mundo muggle y yo te estoy ayudando, soy tu cómplice.—sintió que se estaba alterando, ya que había soltado todo aquello muy rápido así que tomo aire y lo soltó temblorosa.—Mira, entiende por favor. Ya llegara tu momento solo quédate aquí y no lo arruines.—vio como se quedo en silencio por lo que tomo su bolsa y comenzó a guardar las tijera y otras cosa, se puso su abrigo y miro a Sirius.—vendré el lunes te deje comida en la mesa.
Y salió de la casa de los gritos dejándola con un presentimiento y a Sirius con un mal sabor de boca, aun podía llegar al partido esperaba.
Algo está mal
Cuando salí del agujero pude ver al sauce boxeador algo agitado, mas de lo normal así que corrí así que corrí hacia el castillo, en la entrada me encontré con Susan quien se veía nerviosa.
—¡Kara!—me abrazo cuando llegue hacia ella, le di unas palmadas y luego me separe, pude ver a los alumnos entrar, todo el castillo mientras nosotras estábamos paradas en medio.
—¿Qué paso? ¿y el partido?—pregunte, algo definitivamente no estaba bien, todos se veían mas agitados y nerviosos otros murmuraban y caminaban rápidamente.
—Oh Kara a sido horrible, la peor experiencia de mi vida.—dijo
—Susan…—insistí
—Los dementores, aparecieron a mitad del partido frente a Harry y se desmayó.
—¿Qué?
—Si se lo llevaron inconsciente fueron casi veinte metros ¡Veinte!—agito las manos para dar más énfasis—Pero el director Dumbledore los detuvo, lanzo una luz y esas cosas se fueron luego detuvo la caída antes de que se diera contra el suelo.
—El suelo...—definitivamente estaba pálida, mire a Susan asustada.—¿Dónde está?
Susan me miro preocupada.—En la enfermería.
—Tengo que ir…
—Si, si me avisas cualquier novedad…—dijo. Estaba apunto de lanzarme a correr cuando una voz me detuvo.
—¡Oye tú!—arrugue el cejo y gire algo ofendida.
—Tengo un nom…—me quede muda, él es lindo. Un chico castaño se acerco a mi corriendo, lleno de lodo, con el cabello mojado, pero con unos lindos ojos llevaba los colores de Hufflepuff y una escoba en la mano.
—Cedric, ¿Qué necesitas?—pregunta Susan al chico, seguramente lo conocía ya que era de su casa, debía tener la edad de los gemelos.
Llego jadeando.—Yo…la buscaba a ella ¿eres amiga de Potter?—pregunta.
Sentí el codazo de Susan ya que me quedé callada mirándolo. ¿Qué me pasa? Sentí mis orejas calientes.
—S-sí, ¿Qué necesitas?
Cedric a otro lado avergonzado cosa que me pareció muy tierna.—No sentimos que la victoria allá sido justa, cuando atrape la Snich Harry ya estaba cayendo al vacío, así que dile a Potter que fue un buen juego y que nos gustaría repetirlo de manera no oficial.—finalizo con una sonrisa.
Parpade y aprete mi bolso de cuencas mientras la gente seguía pasando.—Yo se lo diré.—su sonrisa se hizo mas grande y mi corazón palpito. Ay no…
—Gracias…—hizo una pausa esperando a que le dijera mi nombre.
—Kara…
—…bueno gracias Kara.—sonrío alguien le grito detrás, el giro y hizo una seña.—me tengo que ir chicas, nos vemos.—y se fue corriendo dejándome roja y confundida.
—¿Qué fue eso?—Susan alzo una ceja viendo la espalda de Cedric.
—No tengo la más mínima idea…
—Pensé que te gustaba Fred Weasley.—Yo la miré con los ojos bien abierto y con el calor por toda mi cara.
—¿q-que? ¡no! ¡Fred es solo un amigo!
Susan le resto importancia moviendo la mano.—Bueno como sea, pero no te enamores Diggory no es de tener novia y no creo que una de tercero conquiste a uno de quinto.
Ahí fue cuando mire a Susan cayendo en cuenta en algo.
"—Cedric Diggory murió protegiéndome, nunca se lo podre agradecer, lo único que pude hacer es llevar su cuerpo junto a su padre.—le había dicho un Harry a James, Lysannder y a ella"
—Mierda
—¿Qué pasa?—pregunto Susan al verme pálida.—¿No me digas que ya te enamoraste?
Negué—Tengo que irme…Harry…hablamos después Susan.—y salí corriendo cruzando las puertas y esquivando alumnos.
Cedric Diggory quien hace unos momentos había causado un calor y un latido incontrolable era la primera víctima de esta cruel guerra. Negué tratando de sacármelo de la cabeza y corrí hacia la enfermería, cuando sentía que mis pulmones iban a colapsar vi la puerta de la enfermería, agitada y sudando a pesar de estar fresco abrí la puerta de golpe haciendo el silencio en la enfermería todo el equipo estaba ahí, mojados, enlodados, nervioso y pálidos, pero estaban ahí, Hermione y Ron temblorosos y con los ojos llorosos junto a Harry y este último pálido y en una camilla.
—¿Dónde estabas?—me pregunta Ron, me mordí el labio y me acerqué hasta la camilla.
—¿Estas bien?—Harry suspiro seguramente fastidiado de todo esto.
—Si, solo me desmaye no es para tanto.
—¡Caíste veinte metros al vacío, Harry Potter! ¡No minimizases algo como esto!—le grito Hermione enfadada.
—Perdón…—dijo avergonzado.
Gire hacia el equipo—¿Ustedes cómo están?
—Frescos igual que una lechuga.—señalo Fred, sonreí todos estaban pálidos y tembloroso lucían todo menos frescos.
Miré a ambos lados buscando al capitán del equipo, pero no lo encontré—¿Y Oliver?
—Llorando mientras se ahoga en las duchas, es lo que le decía a Harry antes de que llegaras—explico Fred.
—Diggory me dijo que estaba insatisfecho con el resultado.—dijo, recordando al castaño de ojos bonitos.
Los gemelos se miraron y George pregunto—¿Cuándo fue eso?
—Justo cuando venía aquí, ¿Por qué?
Fred se encogió de hombros.—Es la competencia.—rodee los ojos ante la reacción. —Luego vendremos a verte —le dijo Fred—. No te tortures, Harry. Sigues
siendo el mejor buscador que hemos tenido.—le hice señas a Fred de que lo vería en un rato, después salió junto al equipo.
La señora Pomfrey cerró la puerta detrás del último, con cara de mal humor. Ron y
Hermione se acercaron un poco más a la cama de Harry y yo me senté en la camilla empujándolo un poco.
—Dumbledore estaba muy enfadado —dijo Hermione con voz
temblorosa
—Últimamente ha estado así Hermione.
—¿sigue sin hablarte?—pregunta Ron e hice una mueca.
—Se niega a recibirme con lo del castigo y lo de Black y otras cosas…—mi voz se apagó aun así Hermione negó.
—Pero esta vez estaba enfadadísimo, nunca lo había visto así. Corrió al campo mientras Harry caías, agitó la varita mágica y entonces se redujo la velocidad de la caída. Luego apuntó a los dementores con la varita y les arrojó algo plateado. Abandonaron inmediatamente el estadio... Le puso furioso que hubieran entrado en el
campo... lo oímos...
Ron miro a Harry con ojos acuosos que intentaba ocultar parpadeando muy rápido.
—Entonces te puso en una camilla por arte de magia —explicó Ron—. Y te
llevó al colegio flotando en la camilla. Todos pensaron que estabas...
No pudo evitar sentir como si le apretaran el pecho, ella sabía cómo se sentía, ella lo había visto morir una vez inconscientemente se acercó más a Harry quien la miro.
—Te estuvimos buscando desde la mañana ¿Dónde estabas?
Me relamí los labios.—En la biblioteca, no me sentía con ánimos, pero tan pronto como me entere salí corriendo, temí lo peor Harry.—dije preocupada, Harry me miro un momento y luego a los chicos, pareció darse cuenta de cómo nos encontrábamos.
—¿Recogió alguien la Nimbus?
Ron y Hermione se miraron.
—Eh...
—¿Qué pasa? —preguntó Harry.
—Bueno, cuando te caíste... se la llevó el viento —dijo Hermione con voz
vacilante.
—¿Y?
—Y chocó... chocó... contra el sauce boxeador.
Hice una mueca, sabía que ese maldito árbol era muy violento casi me vuela la cabeza hace dos días si no fuera porque Sirius salió por mi no se lo que me hubiera pasado.
—¿Y? —preguntó
—Bueno, ya sabes que al sauce boxeador —dijo Ron— no le gusta que lo
golpeen.
—El profesor Flitwick la trajo poco antes de que recuperaras el
conocimiento —explicó Hermione en voz muy baja.
Hermione le puso a sus pies una bolsa con lo que quedaba de la escoba, estaba hecha trizas, mire a Harry quien se veía triste ante esto, le toque el hombro para darle ánimos.
—Ya necesitabas una nueva...—Harry me miro y Hermione me hizo señas de que me callara.—…para navidad
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