Cien historias por contar

C4: Lo que no te esperas en una boda.

Toda la iglesia está llena, no hay un solo invitado que no haya venido hoy, a la especial celebración de este día. Es de esperarse, pues esta boda es muy importante y después de todo, no todos los días se casa la hija heredera de una de las familias más ricas del país. Todos permaneces expectantes sobre sus asientos, propagando un ligero bullicio por toda la iglesia a causa del constante intercambio de conversaciones en voz baja; es como si el público estuviera igual o más nervioso que el propio novio. De repente, la sala se sume en silencio ante el sonido del abrir de las puertas de la iglesia, no hay dudas: ha llegado ya la novia. Al mismo tiempo que la novia empieza a caminar (tomada del brazo de su padre) hasta el altar y suenan las primeras notas de la marcha nupcial, todos los invitados giran sus miradas hacia ella, embelesados por su belleza y ansiosos de verla llegar al final de esa marcha.

El camino hacia el altar es lento, siguiendo el ritmo marcado por la música de la marcha nupcial, y la novia, aprovechando esta lentitud, pasa ligeramente su mirada por sus alrededores, viendo en primera plana las diferentes expresiones que los invitados muestran al verla así de magnífica. Al llegar casi al final de su camino, su vista se posa firmemente sobre una figura que sobresale de entre todas las demás. Él se encuentra en uno de los asientos de la misma primera fila que queda justo a su lado, mirándola fijamente como todos los demás, pero a diferencia de ellos, la expresión de él es muy seria y algo aburrida. Ella no puede evitar dar una pequeña y rápida mueca al verlo así. ¿Por qué tenía que poner esa clase expresión ahora, justo en medio de la ceremonia? En serio, eso le resultó más molesto de lo que le fue ponerse el vestido de novia.

Rápidamente, desvió su mirada de él y la regresó al altar, donde el sacerdote y el novio se encuentran esperándola pacientemente, fingiendo serenidad sobre su no demasiado aparente nerviosismo. Con el terminar de la marcha, su padre la entrega a manos de su futuro marido y ahora, ya con los dos frente al sacerdote, se empieza la parte final y más importante de la ceremonia. A medida que el sacerdote dice sus frases, ella siente que las miradas de todos hacia ella se intensifican, provocando así aún más tensión en el ambiente del lugar. Cuando ya casi se terminan las palabras del señor, llega por fin la tan esperada frase que hace ocurrir los mayores milagros y provoca las más inesperadas situaciones:

-Si alguien se opone a este matrimonio, que hable ahora, o calle para siempre.

Pero no ocurrió nada, la sala solo se sumió en un silencio sepulcral. El señor tomó esto como una prueba de que podía proseguir, pero entonces, antes de pronunciar siquiera la primera palabra de su siguiente frase, el fuerte sonido del abrir de una puerta y un tiro al aire, callaron sus palabras a la par que provocaron un revuelo entre los invitados.

-Oh lo siento, pero yo me opongo-dijo arrogante la figura causante de todo este alboroto-Que nadie se mueva-ordenó este apuntando hacia el altar y tras su mandato, un montón de hombres bien vestidos y armados entraron junto con él a la iglesia y se distribuyeron por la sala.

Los secuaces del intruso apuntaron sus armas hacia los invitados, callando así el bullicio y evitando que estos salieran de sus asientos. El líder por su parte, caminó hacia el altar, todavía con la pistola apuntando al atemorizado novio. Cuando por fin este estuvo frente a frente con él, este prosiguió diciendo:

- ¿En verdad creías que iba a dejar que te casaras con ella? –el tono de su voz era cada vez más arrogante y malicioso, posando sin duda alguna la punta de la pistola sobre el pecho de este (justo en el área del corazón)-Pues entonces debes de ser aún más idiota de lo que pensé-comentó entre una seca y burlona risa a la par que presionaba un poco más la punta de la pistola contra este.

El novio tragó en seco, el corazón le latía extremadamente rápido y su cuerpo ya empezaba a temblar, todo a causa del miedo de saberse en pronto peligro de muerte. ¿De verdad tendría la oportunidad de salir vivo de esta?

-Aunque EN VERDAD adoraría terminar con tu miserable y pobre vida en este mismo instante, sería una gran pena tener que mancharme el traje con tu sucia sangre, así que, ¡enhorabuena, estás de suerte! –expresó con falsa alegría a la par que retiraba un poco la pistola-Solo quédate fuera de mi camino y no habrá problema, ¿entendido? –sus palabras y su oscura mirada atemorizaron aún más al novio- ¡Venga, ya muévete! –le obligó este a posicionarse junto a los invitados, apuntando nuevamente su pistola hacia él en señal de amenaza.

Sin más, el novio se vio obligado a cumplir rápidamente la petición, y con una expresión entre amarga y tensa, tomo su lugar ¨preparado¨ entre el público. Con una sonrisa satisfecha, este se giró al encuentro de la novia y al presenciar tan de cerca su hermosura, no pudo evitar mostrarse algo nervioso.

-L-Lo siento, e-estás molesta, ¿verdad? –dijo apenado, como si toda esto no fuera más que un juego para él que a ella no le había gustado y se mortificaba por ello- S-Sé que esto es una locura, pero después de todo… ¡no podía aceptar esto! –apuntó impulsivamente la pistola hacia ella, con la mirada desesperada, triste y algo dudosa, temblándole la mano en su acción-Por favor, compréndeme y dame una última oportunidad…Podemos volver a ser como antes… ¡Aún podemos tener nuestro final feliz! –a medida que sus frases avanzaban, se notaba más la desesperación de este y lo hacían verse más loco.

La sala permanecía tensa y en silencio, con la mirada fija sobre la escena frente a ellos, aunque algunas se mostraban más serias que la demás…sobre todo la de ÉL. Debían estar atentos, pues cualquier giro que pudieran dar los recientes acontecimientos, dependía enteramente del actuar en respuesta de ELLA…y eso ella lo sabía mejor que nadie.

Después de medio minuto de silencio, sin negación o aceptación hacia su petición, ella se acercó hacia él a paso lento, pero con pasos decididos, como si no tuviera miedo alguno del estar siendo amenazada por un arma. Al estar prácticamente frente a frente, ella colocó con suavidad una de sus manos sobre la suya que le apuntaba y le brindó una enigmática sonrisa. Este gesto provocó en él euforia y un gran alivio, haciendo que su mano dejara de temblar y se relajara su fuerza sobre la pistola. Su sonrisa era inmensa y hasta pequeñas lágrimas querían salir de sus ojos.

- ¡Koha-! –estuvo a punto de pronunciar su nombre con alegría, pero el repentino sentir de un dolor silenció sus palabras.

Ella había torcido su muñeca, causando así que su pistola terminara por caer de su mano. Antes de siquiera poder exclamar de dolor o sorpresa, ella aprisionó su brazo contra su espalda en un rápido y eficiente movimiento.

- ¡AHORA! –exclamó ella con fuerza.

Aprovechando el fugaz momento de confusión entre los secuaces, una serie de invitados salieron rápidamente de sus puestos y reprimieron a cada uno de ellos de forma rápida y eficiente, como si las armas que estos llevaban en manos fueran simples juguetes.

- ¿¡Qué diablos!? –quejó el líder, solo para ser rápidamente inmovilizado de cualquier posible resistencia mediante un preciso golpe para dejarlo inconsciente.

-Mejor toma una siesta, ¿quieres? -comentó ella a la par que se quitaba el molesto velo (sin suavizar todavía el aguante que tenía sobre este).

A los pocos minutos, la sala se vio sumida por agentes de la policía, llevándose a todos y cada uno de los malhechores que habían ¨estropeado¨ la ¨boda¨. Ahora ya todos podían respirar con más tranquilidad (sobre todo el novio). En ese momento de más tranquilidad, una figura algo insegura se apareció en el frente de las puertas abiertas de la iglesia. Su mirada intranquila recorrió la misma con insistencia hasta por fin caer sobre aquella persona que tanto buscaba. El novio rápidamente percibió dicha mirada y giró la suya hacia ella también, y con solo ese simple gesto, los hermosos ojos azules de la chica brillaron y entonces, sin más, empezó a llorar.

- ¡Chihiro! –exclamó ella antes de correr hacia él y lanzarse a sus brazos en un abrazo de alivio, siendo su algo largo y majestuoso pelo rubio toda una gloria de ver.

-…Kohane…-pronunció este tiernamente, fundiéndose en un abrazo y derramando también algunas lágrimas.

La ¨novia¨ (quien ya estaba libre de su trabajo de suprimir al líder mafioso) soltó un suspiro de cansancio al ver la escena desde su lugar en el altar.

-Es increíble lo mucho que te pareces a ella, excepto en el carácter, claro está-le comentó su compañero ladinamente al acercársele. Ya se había quitado la chaqueta del traje y se estaba aflojando la molesta corbata.

-Aún sigo pensando que la policía podría haberse encargado bien sola de esta ¨misión¨-quejó ella, tratando de ignorar la molestia que le causaban sus palabras al resaltar dicho detalle.

A ella no le molestaba el objetivo de la misión en sí, lo que realmente le resultó tedioso fue el tener que vestirse así y hacerse pasar por la novia para llevar a cabo el plan previsto. Definitivamente, los vestidos tan ajustados eran una tortura de llevar.

-Fue una petición directa del cliente hacia el jefe, además de que el trato era demasiado bueno como para rechazarlo. Era algo inevitable por el bien de la organización-respondió él con monotonía.

Ella gruñó un poco ante su actitud.

-Entiendo que yo era ¨indispensable¨ para esta misión (por varias y obvias razones), ¿pero se puede saber qué hacías tú aquí? –le reprochó con cierta furia reprimida-Esta no es tú área de trabajo, genio, y no quiero hacerme responsable de lo que te pueda pasar, sobre todo si no me lo han comunicado de antemano-dijo molesta mientras señalaba reprobatoriamente al peliblanco por sus acciones.

-Jeh, gracias por tu preocupación, leona-replicó él con sarcasmo y antes de que esta pudiera enojarse más por la mención de su ¨querido apodo¨, este empezó a caminar hacia la salida-Nos vemos en la base central-se despidió casi sin ganas y dando un ligero gesto al aire, el cual la hizo irritarse un poco más.

Sin embargo, apenas haber dado unos pasos, este se detuvo y se giró de vuelta hacia ella.

-Ah cierto, casi lo olvidaba-expresó él con simpleza y ella le miró algo confusa-Por cierto, esa clase de ropa te queda mejor de lo que esperaba-detalló este entre una expresión tranquila y una sonrisa ladina.

- ¿Eh? –fue lo único que esta pudo decir al quedar su mente más blanca que su vestido.

Tras medio minuto de permanecer ida y bajo su mirada fija, su rostro empezó a calentarse e intensificar el color sobre sus mejillas. En verdad justo ahora, el tipo más molesto y asexual de toda la organización y el mundo, ¿le había dado un cumplido?

-De seguro todos se quedarán con la boca abierta cuando vean lo ¨linda¨ que puede ser la tan temible y gruñona agente Huntress si se viste más femenina-recalcó burlonamente con una pequeña risa, mientras le mostraba altanero una foto de su celular (tomada momentos antes del revuelo en la ceremonia).

- ¿¡AH QUÉ-!? –exclamó sorprendida, cayendo por fin en la verdadera intención de sus palabras antes dichas- ¡OYE! ¿¡EN QUÉ MOMENTO TÚ-!? –con furia, empezó a correr tras él con el fin de borrar la vergonzosa foto, sin embargo, el vestido le hacía muy difícil su cometido.

-Demasiado tarde, leona-dijo este ladino a la par que volvía a guardar el móvil y se alejaba a toda velocidad con una sonrisa satisfecha.

- ¡ESPERA Y VERÁS, MALDITO! –gruñó ella furiosa, recogiendo parte de su vestido en un intento de correr mejor.

Ah, tendría que habérselo esperado. No había forma de que ÉL de entre todas las personas posibles, se interesara en ella de esa forma. Porque después de todo, su único y verdadero interés era el molestarla, ¿cierto?... ¿CIERTO?...

N.A: Uff, por fin, después de un bloqueo de escritura y un montón de cosas de por medio, ¡he conseguido escribir un nuevo one-shot para esta serie! Estoy aprovechando algo de mi ¨tiempo libre¨ (debido a la cuarentena en mi país por el covid-19) para tratar de avanzar en mis diferentes historias, aunque esta publicación la estaréis viendo (como tal) no el día que la terminé sino mucho más adelante, cuando ya pueda salir de casa sin problemas ni temores. No sé cuál será vuestra situación en específico con respecto a esta pandemia mundial, pero espero que todos ustedes lectores se estén cuidando lo mejor posible. Yo haré lo mejor posible para superar todo esto, porque quiero seguir escribiendo y leyendo vuestros comentarios acerca de mis historias, por lo que, sin más que decir y deseando por vuestro bienestar, espero más que nunca, que nos volvamos a leer pronto.