La próxima vez que Bikou se apareciera con el único propósito de saquear su comida le iba a colgar en la terraza de la cola. Tomó una de esas canastillas para colocar sus productos y fue directo al pasillo de comida, a estas alturas no necesitaba que nadie le viera por Kuoh o inmediatamente irían tras de su cabeza y la verdad es que aún no era tiempo. Tomó sus nuevas reservas de comida, pago y al salir inmediatamente del establecimiento se colocó la gorra, los lentes oscuros y la capucha de la cazadora que traía.

—¡Hola! ¡Acepta este folleto por favor! —una chica vestida de murciélago lo interceptó, con una falsa sonrisa tomó el folleto y salió a toda velocidad de la plaza comercial, si ese familiar avisaba a su maestro sobre su presencia al menos prefería que se tardarán un poco más en encontrarlo así podría comer a gusto.

Pensó en tirar aquel folleto, pero antes de hacerlo lo leyó—. ¿Será posible que el disfraz cutre haya funcionado? —una carcajada salió de su boca y continuó su marcha a hacia su departamento.


De alguna manera u otra, después de su ataque de pánico tenía miedo de que cualquier chica le tocará, pero no podía hacer nada en contra de Rías y el resto de las chicas del Club de Investigación de lo Oculto y trataba de pasar el menos tiempo posible con ellas. No sabía a qué chicos recurrir, si chicos, porque necesitaba su espacio y no ver a ninguna chica con la cual sin querer sus pensamientos se tornaran oscuros y fueran directo a la frase «Ella es mala, ya casi lo revelará y me empalara». Así que por más peligroso que fuera había ido a ocultarse detrás de los vestidores del Club de Kendo, armado también con un pegamento en pasta para cubrir aquel pequeño agujero que sus amigos habían hecho con el fin de espiar.

Una vez hecho aquello tomó su teléfono y colocó aquella playlist que Vali había puesto en su casa, había tomado la manía de escuchar Heart-Shaped Box con violines para relajarse, se recostó en el césped y cerró los ojos.

Deberías de ir a un psicólogo —soltó de pronto Ddraig.

Crees que haya psicólogos para demonios, porque al humano al cual le cuente esto seguro que me mete a un psiquiátrico sin dudarlo —el dragón rojo se carcajeó.

No es como si no pudieras escapar más rápido de lo que te tardaran en meterte allí —notó que la calidez de los rayos de sol desapareció un instante, movió su mano en el aire para buscarlos, pero no los encontró—. A ver cómo te digo esto, muchacho.

No sé. Solo suéltalo.

Las mujeres del Club de Kendo están frente a ti.

—Ahora que hice para que no pueda tomar el sol a gusto —preguntó temiendo que su voz sonará temblorosa, lo cierto es que ni siquiera se escuchó por los auriculares que traía. Y si ni siquiera escuchaba su voz decidió quitárselos para escuchar a las chicas.

—¿Qué haces aquí maldita bestia pervertida? —gruño alguna de ellas. El chico se incorporó, fingió que sobrenombre no le afectaba más de lo normal y tomó tu teléfono para ver qué canción se reproducía actualmente.

—Escuchaba The man who sold the world mientras me relajaba en el césped porque recordé a mi desgraciada exnovia (si es que la puedo llamar así) y después de que me... —recapacitó un poco sus palabras—... terminó, todo fue tan mal que ni siquiera puedo llamar a la presidenta por su nombre sin que tema que pase lo mismo —agacho la mirada, sus manos empezaban a sudar.

... calma, no te pasará nada, solo debes relajarte, respirar y dejarte llevar por la música...

Decidió que lo mejor que podía hacer en ese instante era respirar, así lo hizo, de manera profunda y tratando de ignorar a las chicas frente a él.

—¿Te encuentras bien? —Katase fue la que se aventuró a preguntarle e incluso decidió tocar una de sus manos. Issei la apartó de forma brusca y se alejó lo más posible de ella. Todas se molestaron por su reacción excepto ella, quién pudo ver como en sus ojos se reflejaba el miedo, asumió a su exnovia, y se inclinó frente a él—, tranquilo, respira, ¿de acuerdo?

¿Qué hacia Issei en ese instante, seguirle la corriente esperando que fuera una buena persona con él o salir corriendo despavorido temiendo por su integridad física?

—Ya, y después que harás ¿Golpearme con tu shinai de manera despiadada o ir por toda la escuela contando lo que viste aquí? —soltó con temor a la vez que las lágrimas corrían por sus mejillas— ¿Sabes qué? Has lo que quieras —se levantó lo más rápido que pudo e intento irse de allí, sin embargo, fue detenido por la misma chica que ahora le abrazaba de la cintura.

—No mereces que haga ninguna de las dos, de hecho, ninguna de nosotras debería de hacerlo —esta vez la que habló fue Murayama—, no después de mostrarnos tus temores —ella limpió las lágrimas del chico con delicadeza, sin embargo, estas comenzaron a correr con más fuerza y pronto se vio encerrada entre los brazos del chico.

—Gracias —fue lo único que le dijo.


—Bien, que haremos hoy —Rias y el resto del Club se sorprendieron ante la actitud del chico, sin embargo, fue revitalizante verlo feliz y no como una especie de zombi como la semana anterior, todos sonrieron ante su actitud.

—Pues a ti ya te han llamado —le respondió Rias con una sonrisa.

—¡Genial! —respondió más feliz de no normal, esperaba que Rias no se molestara por esa reacción, pero aun así no se iba a torturar de más pues era un alivio no estar mucho tiempo con tantas chicas, así que se colocó en el círculo de transporte con rapidez—. Nos veremos más tarde —se despidió el chico y todos le despidieron también—. Buenas noches, estoy a su servicio esta noche.

—Interesante así ni siquiera parece que eres un pervertido —levantó su mirada increíblemente sorprendido, nunca imagino encontrarse a Vali allí frente a él, ¿Por qué le había llamado?— Así que el disfraz cutre si funcionó.

—¿Qué? —respondió anonadado—, ¡Por supuesto que no! ¿Qué haces con eso aquí? —señalo a su improvisado disfraz.

—En el supermercado el familiar de Rias Gremory ni siquiera me reconoció, creí que era un buen disfraz, a pesar de ser cutre, incluso llegue a pensar en ponerme mallitas y estrellas como traje de batalla —Issei le miraba confundido.

—¿De qué me estás hablando?

—El disfraz que usa el Capitán América para pasar desapercibido en Winter Soldier —Issei estuvo a punto de reír por aquello sin embargo solo negó con la cabeza.

—En fin, técnicamente soy tu esclavo, así que...

—¡Oh! Solo quería probar mi cutre disfraz, pero no funcionó, creo que en el Centro Comercial solo fue pura suerte.

—¡Eh! No sé cómo responder a eso.

—En fin. ¿Quieres ver Guardians of the Galaxy?

—La única película de superhéroes que he visto es Spiderman —admitió el chico—, y bueno One Punch Man, pero es animé.

El rostro de Vali se encontraba completamente inexpresivo.

—¿Qué clase de ser despreciable eres al no ver películas de superhéroes en la era de los superhéroes? —entonces Issei no supo que responder—, ve a preparar las palomitas de maíz¹ y creo que en el frigorífico hay Dr Pepper hoy veremos Iron Man.

—Creí que no tenías televisión —le dijo Issei desde la cocina.

—No la tengo, pero tengo una laptop, internet y Netflix no necesito más.


Rias se encontraba sumamente preocupada, eran cerca de las dos de la mañana y aún no aparecía Issei. Una parte de los le decía que confiara y la otra que fuera a buscarlo ¿Quizá le había pasado algo? Pero ya no habían sabido nada más sobre renegados de alguna de las facciones, tal vez debería de esperarlo, quizá su nuevo cliente era un anciano que necesitaba de sus medicinas... o peor era una stripper que necesitaba de un guardaespaldas. ¡No! ¿Qué clase de ama sería ella si dejará en un lugar así a su lindo peón? Justo cuando estaba dispuesta a ir por Issei el círculo de transporte se activó de nuevo.

—Esperemos que la presidenta no siga aquí... Es malo para el cuerpo dolor en un sofá, piensa en su columna... Aun así, ¡¿presidenta que hace aquí?! —ella miró a su peón oliendo lo más posible, pues no olía a perfume de mujer y tampoco a humo de cigarrillos o alcohol.

—Issei —gruño de forma linda Rias—. ¿Dónde estabas? Creí que algo malo te había pasado.

—De hecho, nos quedamos dormidos —inicio a relatar—, pues realmente mi cliente era un niño, sus padres trabajan todo el tiempo, así que cuando el regresaba de la escuela se topó con tu familiar que le entrego un folleto. Es triste sabes, quería que sus papás vieran con el Guardians of the Galaxy y lo único que ellos hacen es trabajar sin descanso, el pequeñín solo quiere un... amigo.

—¿Existen padres si con sus hijos? —el joven asintió con una mueca triste en su cara.

—Pero como en mi vida jamás he visto películas de superhéroes hoy vimos Iron Man y The Incredible Hulk porque según el si no veo todas las películas de Marvel no las entenderé, y después veremos todas las de DC antes de que salga Batman v Superman que se va a estrenar junto con Capitan America: Civil War... ¡Rayos fue tanta información para mí hoy!

—Entonces será mejor que vayamos a descansar hoy —el chico asintió y salieron del Club para ir a casa.

Pues la mentira ha pegado —soltó sorprendido Ddraig. En el rostro de Issei se coloreo una sonrisa maravillosa y confiada.

Si, el disfraz cutre funcionó.


20-09-2020


Notes:
¹ Palomitas, rosetas, cotufas, pororó, corn pops en inglés, como se que lo conozcan desde donde lo lean