Cien historias por contar

C6: Contra el estrés.

Tras varios minutos de estar subiendo por TODAS las malditas escaleras del dormitorio universitario (debido a que el ascensor estaba fuera de servicio), Senku por fin llegó a su destino: la puerta de la habitación 307. El joven científico tuvo que tomarse un par de minutos más frente a la puerta para poder así recuperar el aliento perdido durante la inesperada y ¨dura¨ actividad física que acababa de realizar. Probablemente os estéis preguntando el porqué de su presencia aquí si este supuestamente vivía en un apartamento fuera del recinto universitario. Pues bien, mi querido (y quizás demasiado curioso) amigo, te explicaré la situación actual.

Todo se remonta a un par de semanas atrás: debido a un necesario cambio de planes en el programa de las carreras de su universidad, todos los cursos y grados se vieron obligados a acelerar el proceso de evaluación final y entrega de los trabajos de curso (los cuales definirían cuales serían los estudiantes que tendrían que hacer tesis y cuales las pruebas estatales). Por supuesto, esta noticia no le afectó a él en lo más mínimo, pues incluso con menor tiempo a su disposición, estaba confiado de que podría cumplir perfectamente con sus obligaciones y evaluaciones. Y sí, tenía razón, él podía con ello, pero nunca consideró que dicha tarea sería todo un reto para sus amigos.

Por una parte, estaban Gen, Ryusui, Ukyo y Tsukasa, quienes no demostraron realmente tener dificultades para seguir los nuevos cortes evaluativos de sus respectivas carreras. Chrome estuvo andando como pollo sin cabeza durante unos cuantos días, pero al final supo adaptarse y recuperar el ritmo (aunque nunca le admitiría a Senku que le fue bastante difícil hacerlo). Yuzuriha pasó algo más de trabajo que Chrome para salir a flote, pero al igual que este terminó por superar la situación. En cuanto Taiju…bueno, el grandullón prácticamente se volvió loco durante estas semanas (y aun ahora necesita un poco de asistencia de vez en cuando), pero increíblemente, este ha logrado ¨sobrevivir¨ hasta ahora. Y por última, pero no por ello menos importante, estaba Kohaku.

Kohaku no había tenido prácticamente ningún problema con respecto a sus evaluaciones, sin embargo, parecía que estaba algo complicada con los arreglos de su trabajo de curso. Al principio no fue muy notable, pero en estas últimas semanas ello se volvió muy obvio. Con cada día que se acercaba más la fecha de entrega del trabajo, Kohaku parecía cada vez más cansada y estresada. Llevaba siempre consigo un gran embrollo de papeles, consultaba varias veces a su tutor (incluso demasiadas veces en un solo día), se ponía a escribir en su laptop personal entre cada tiempo libre, ¡hasta había dejado de aceptar las reuniones con los demás y las invitaciones para salir! Todos se preocupaban por ella y le aconsejaban que se relajara un poco más, pero la leona simplemente se negaba a hacerlo (aunque siempre les agradecía por su preocupación).

Al ver que no los escucharía a ellos, sus amigos depositaron todas sus esperanzas en él (su novio), confiándole la tarea de convencerla. Él en un inicio les aseguró que estaban siendo exagerados, que realmente no era nada malo verla tan centrada en perfeccionar su trabajo de curso y que no debían preocuparse tanto, ya que en caso de que la situación se tornara crítica, él mismo se encargaría del asunto. Sus amigos confiaron en sus palabras, pero no pudieron evitar seguir algo inquietos por Kohaku, y dicha inquietud fue lo que lo trajo hasta aquí.

Hace más o menos una media hora, Yuzuriha lo había llamado para preguntarle por Kohaku, ya que esta llevaba llamándola a su celular por mucho tiempo y no le respondía para nada. La castaña estaba en ese momento asustada e indecisa si debía llamar a la policía o a una ambulancia, pero por suerte, Senku logró calmarla. Le dijo que él iría a verla a su habitación en los dormitorios de la universidad y que le informaría de su estado en cuanto la viera, además de asegurarle que le comunicaría sobre el paradero de la misma en caso de estar esta en otro lugar que no fuera ese. Y así es como llegamos hasta este preciso momento.

Aunque sabía que no debía hacer ningún alboroto por todo lo que estaba sucediendo, Senku no podía evitar sentirse algo intranquilo por la situación. Movió su cabeza de un lado al otro para disipar las malas ideas que llegaban a su cabeza.

-Ey, leona, ¿estás ahí, no? –llamó a la puerta con unos cuantos golpes.

Silencio absoluto fue la única respuesta que obtuvo.

(¿Estará dormida? ¿O habrá salido?)-se preguntó el científico- ¡EY, LEONA! –volvió a tocar este, pero más fuerte.

Sin respuesta…otra vez. Tras chasquear la lengua con molestia, Senku sacó la llave de repuesto que esta le había dado de su apartamento, pero para su sorpresa, esta no fue necesaria…la puerta estaba abierta…En ese instante, todas las malas ideas que había tratado de evitar, volvieron a invadir su mente. ¿Sería peligroso entrar a la habitación? No lo sabía con certeza, pero tenía cierto mal presentimiento y no por nada él era bastante conocido por su mala suerte. Senku estaba tenso, pues al igual que con el famoso experimento del gato de Schrödinger, él se encontraba ahora en una situación crítica cuyo resultado real le sería desconocido hasta que se atreviera a echar un vistazo dentro de la habitación…Pero eso era lo que más temía…el entrar para encontrarse con el peor de los escenarios…

Senku repensó sus opciones por un par de minutos (mientras mantenía el oído atento ante cualquier ruido raro) y al final decidió mandarle un mensaje a Tsukasa, Gen y Ukyo informándoles parcialmente de la situación, para que así estos pudieran tomar acción en el caso hipotético de que algo malo le sucediera a su persona. Tras reunir valor para entrar al tan temido y conocido cuarto, Senku abrió la puerta con el mayor sigilo y suavidad que pudo. Con cuidado, asomó ligeramente su cara desde la puerta. El lugar estaba a oscuras, pero cierta luz resplandecía más adelante, lo cual daba a entender que, o ella se había olvidado de apagarla…o de verdad había alguien ahí…El joven de ojos carmesí tragó en seco, y por su rostro se deslizó una gota de sudor. En verdad, tenía que dejar de pensar constantemente en las peores posibilidades o terminaría por hacer funcionar la maldita ley cósmica que dice que si piensas que algo malo va a pasar, pasará.

Despacio y apenas haciendo ruido al caminar, Senku se adentró más en el lugar en busca de descubrir la verdad sobre lo que en ese momento estaba pasando (teniendo que esquivar en el camino un montón de papeles, ropas y demás cosas esparcidas por el piso). Para su propio alivio, todas sus malas ideas estuvieron equivocadas. Por lo que podía apreciar ahora, Kohaku parece que había estado trabajando todo este tiempo en su trabajo, pero su cansancio acumulado causó que se quedara dormida frente a su laptop (la cual aún seguía encendida). A su lado se encontraba su celular, el cual estaba en silencio y mostraba en su pantalla un montón de llamadas perdidas y mensajes de textos no leídos (obviamente, siendo la mayoría de Yuzuriha). Ahora por fin tranquilo, Senku soltó un cansado suspiro y se encargó de comunicarle a Yuzuriha lo sucedido (justo como había prometido), además de mandarles un mensaje de ¨falsa alarma¨ a Tsukasa, Gen y Ukyo.

Tras cerrar bien la puerta esta vez y encender las luces, el joven científico se dispuso entonces a despertar a la leona. Él preferiría no tener que hacerlo y simplemente dejarla seguir durmiendo en paz y tranquilidad, pero no podía hacer eso. La postura en la que ella estaba podía traerle unas cuantas consecuencias no muy bonitas después, y él no disponía todavía de la fuerza física suficiente para moverla hacia su cama. Además, él ya tenía pensado que no se iría de ahí hoy sin antes tener una conversación seria con ella, así que sí o sí, iba a tener que despertarla (aunque sabía que dicha tarea conllevaba cierto nivel de peligro). Senku se arrodilló a su lado y dijo en un tono algo fuerte:

-Ey Leona, leona-a la par que la movía un poco por un hombro.

Kohaku hizo un sonido de molestia entre su sueño y movió su brazo levemente en típica señal de ¨Déjame dormir¨, la cual hacen TODOS los dormidos inconscientemente.

-EY, que despiertes leona-insistió Senku en un tono más fuerte.

-…Que no me digas leona…-le contestó Kohaku medio sonámbula y dejó escapar un profundo bostezo.

Antes de que Senku pudiera poner en marcha uno de sus muchos planes para despertarla, Kohaku empezó a estirar los brazos. Tras frotarse los párpados y soltar unos cuantos bostezos más, dirigió su rostro lentamente en dirección hacia Senku.

-Ummm, ¿Senku…? ¿Qué tú haces aquí? –pronunció despacio esta y parpadeando con dificultad. Al parecer aún tenía el sueño pegado encima.

-Asegurarme de que estés viva, duh-respondió él en un sentido entre reproche y sarcasmo.

Senku le dio una mirada rápida. Cielo santo, tenía una vaga idea de cómo estaría…pero nunca imaginó que estaría TAN mal. Su pelo estaba sin peinar y hecho un desastre (casi parecía un león en vez de una leona), tenía unas ojeras ENORMES y lucía algo pálida. Solo esperaba que la imprudente de la leona se hubiera asegurado de estar comiendo todas y cada una de sus comidas, porque si no…la situación estaría mucho peor de lo que pensaba.

-Venga, levántate y date un baño, que necesito hablar contigo un momento-expresó él, tratando de mantenerse impasible.

Ella solo asintió ligeramente a modo de respuesta, y aunque eso le hacía preocuparse, le convenía en cierta forma. Mejor una leona obediente que una que se niega rotundamente a hacerle caso porque está cerrada en sus propias ideas y criterios. Como si fuera a cámara lenta, Kohaku se levantó, recogió un conjunto de ropa del suelo y se dirigió hacia el baño, sin embargo, tambaleó en su camino. Al verla, parecía que estuviera borracha o en un trance, desconectada de la propia realidad. Por un momento, Senku estuvo a punto de preguntarle si necesitaba su ayuda, pero ella (conociéndolo de antemano) le aclaró:

-Ah, no, no te preocupes, no es necesario. Yo puedo sola-aunque el tono de su voz y el gesto que hizo en conjunto a su frase carecían de su característica energía.

Mientras Kohaku se disponía a ¨despertarse¨ por completo, Senku se dio el permiso de entrar en la pequeña cocina del lugar para prepararle un té. Quizás algo de comer sería mejor, pero el joven de ojos rojos tenía bien en claro que no por ser científico automáticamente iba a ser bueno en las ¨mezclas químicas¨ base de la cocina. Tras revisar entre las estanterías y el refrigerador (y sentirse algo molesto al ver que como esperaba, la comida apenas había sido tocada desde la última vez que él la visitó), Senku tomó un pequeño paquetico de té de Tilo y empezó a prepararlo (siguiendo las instrucciones, ya que él no estaba realmente muy acostumbrado ni a hacer ni a beber té). Para cuando por fin Kohaku salió del baño, le pareció que había pasado una eternidad.

Kohaku se había cambiado a una camisa de tirantes negra y a un short azul oscuro. Su cabello (todavía suelto) lucía mejor y más alisado, pero todavía se mostraba algo mojado. A pesar de tener todavía la toalla sobre su cabeza, Kohaku no parecía tener ganas de terminar de secarlo, y efectivamente…no las tenía. Al ver que Senku estaba ahora sentado en la mesa en su espera, ella tomó también asiento.

-Ten-simplemente dijo él y le acercó la taza de té que había preparado.

-Gracias-correspondió ella de igual manera.

Tras un par de soplidos a su bebida, Kohaku tomó un primer sorbo, todo ante la fuerte y seria mirada analítica de su pareja. Puede que ya el ¨sueño¨ se hubiera desaparecido, pero el cansancio que esta sufría aún era innegablemente palpable. Pasaron un par de minutos de silencio y total calma, siendo el sorber del té y el tic-tac del reloj los únicos sonidos que hacían su presencia continua en la habitación.

-Y bien, ¿no crees que tienes algo que decir? –pronunció por fin Senku al hartarse de la involuntaria e incómoda tensión del momento.

Kohaku apretó los labios con fuerza, de repente, sentía un pequeño nudo en la garganta. Aferrándose al suave calor que emanaba la taza en sus manos, y mirando fijamente su rostro reflejado en su contenido, Kohaku buscaba encontrar las palabras exactas que quería decir…No…más bien…buscaba dentro de sí misma el valor para decirlas…

-…Yo…a veces desearía poder ser como Ginrou…-expresó ella suavemente tras medio minuto de introspección, sin levantar su mirada.

- ¿AH? –solo pudo decir Senku desubicado, mostrando una expresión de clara confusión muy cómica, la cual desentonaba con el tono supuestamente serio y triste que Kohaku había dado a sus palabras.

-…Cuando nadie espera nada de ti, puedes sentirte bien y orgulloso cuando logras sorprenderlos contra todo pronóstico…pero cuando todos esperan algo de ti…no puedes evitar tener miedo…tener miedo de fallarles…-continuó explicando esta sin cambiar de posición, aunque las palabras se le hacían cada vez más difíciles a medida que avanzaba.

-Kohaku…-dijo su nombre involuntariamente.

El verla así, de esa forma le daba cierta tristeza, pero el oírla decir esa clase de cosas, afianzaba aún más ese sentimiento. Argh rayos, por cosas como estas es que había decidido nunca tener pareja y, aun así, helo aquí, sufriendo una vez más los efectos de la empatía humana, y en una dosis más fuerte de lo normal, pues se trataba de SU novia. Ugh, los sentimientos humanos, siempre tan complicados, confusos y peligrosos, en serio…nunca aprendería cómo tratar con ellos…

- ¡ARGH, ODIO ESTO! –exclamó Kohaku y se levantó de repente, causando así que la toalla que tenía en su cabeza se cayera y que Senku se llevara un gran susto por su imprevisto movimiento- ¡QUIERO CORRESPONDER A SUS EXPECTATIVAS! ¡QUIERO HACER LAS COSAS BIEN! ¡QUIERO DEMOSTRARME A MÍ MISMA QUE YO PUEDO, PERO-PERO-PERO-! –se dejó caer en la silla ante su confesión y sentido real de impotencia- ¡SE ME DÁ FATAL ESTO! ¡NO QUIERO HACERLO! ¡SOLO QUIERO DIVERTIRME Y NO HACER NADA MÁS! –explicó entre un llanto tan sincero e infantil que hasta resultaba cómico. ¿Has visto alguna vez a alguien que cuando se emborracha se pone a llorar? Pues esto sería más o menos lo mismo.

Le tomó a Senku un minuto y medio de estar mirándola con los ojos bien abiertos y parpadeando constantemente sin creer lo que estaba viendo para por fin soltar un suspiro de cansancio. Sep, definitivamente, nunca aprendería cómo tratar con ellos, por algo son demasiado problemáticos.

-Ah, mira que eres una leona tonta-comentó con molestia mientras se paraba de su silla y se acercaba a ella. Normalmente la mísera mención de dicho apodo causaría que este recibiera un golpe o el lanzamiento de cualquier objeto lo suficientemente cercano a ella, pero por suerte, parece que en su actual estado estaba temporalmente amansada-Esa razón no justifica que llegues hasta estos extremos, ¿sabes? Así que deja de una vez por todas de torturarte a ti misma con cosas que aún no pasan NI llegaran a pasar, ¿entendido, KO-HA-KU? –expresó con simpleza a la par que le apretaba las mejillas para terminar así de una vez por todas con ese llanto que no pegaba con ella.

-…S-Shi…-respondió ella como pudo, pues se le era difícil hablar con los molletes apretados. Era muy…curioso. Todo lo que él le había dicho era muy simple y directo, no había ningún encanto real en sus palabras…y aun así…extrañamente…la reconfortaban más que cualquier otras…

-Bien-dijo al soltarle por fin las mejillas.

En lo que Kohaku llevaba sus manos a su cara para apaciguar el dolor en sus mofletes, una mano de Senku terminó por reposar sobre su cabeza. Al sentirla, ella levantó su mirada hacia él, mostrándose genuinamente confundida por su acción y mucho más aun cuando este le revolvió el pelo con diversión y afecto.

-Para la próxima deja de ser tan orgullosa y pide ayuda a los demás, ¿de acuerdo? –le dedicó una simple sonrisa y una mirada apacible…la cual ella nunca antes creía haber visto.

-S-Sí…-solo pudo decir, pues de repente, la invadía una creciente vergüenza.

Aunque al igual que él, ella había hace mucho tiempo abandonado la idea de tener pareja, la verdad es que ahora, no podía imaginarse compartir su vida junto a alguien más que no fuera él, el increíble y joven gran científico: Ishigami Senku.

N.A: Ejem, antes que nada, debo aclarar que mis últimos comentarios en las anteriores dos historias, los escribí a futuro pensando que no iba a poder publicar nada desde mi casa, pero para mi sorpresa, sí logré hacerlo XD. Dejando eso de lado, debo contarles que la temática en este one-shot está inspirada (OJO, inspirada, no calcada, ¿ok?) en mi propia situación como estudiante universitaria. ¿Qué puedo decir? Esta clase de trabajos evaluativos resultan muy estresantes TT_TT, y como hoy me sentía un poco más ¨estresada¨ de lo normal (porque estoy de evaluaciones finales), decidí canalizar y redirigir todas estas emociones hacia algo diferente (yep, parece que me estoy volviendo experta en escribir bajo tiempos de presión O_O). Meh, tranquilos, ya se me pasará (en cuanto acaben los exámenes, probablemente). En fin, sin más palabras que decir, espero nos leamos pronto.