Cien historias por contar
C7: Lo que se oculta detrás de la puerta.
Ya es la medianoche, hora en la que los guardias comienzan sus rondas de vigilancia nocturna. Sí, lo sabes, pero también sabes cómo evadirlos y qué hacer para despistarlos…no por nada has pasado todo este tiempo dentro de este lugar…No puedes dejar que te descubran, mucho menos que te atrapen. Aunque esta sea la primera verdadera desobediencia que haces en tu vida, sabes perfectamente que el castigo que se te impondría en caso de ser descubierto, será mucho peor que todo lo que te puedas imaginar. En silencio y con mucha cautela, miras a tu alrededor, te escondes contra las paredes al oír pasos acercarse y cuando confirmas con seguridad que el peligro cercano se ha ido, retomas otra vez tu camino por estos largos y callados pasillos de metal. Pero… ¿por qué haces todo esto? ¿Por qué te estás arriesgando tanto en primer lugar?
Desde que tienes memoria, tú siempre has vivido aquí y solo aquí, en las instalaciones del LEI. A pesar de que eres todavía muy joven, tú sabes perfectamente qué es este lugar: es un laboratorio. Hay científicos de largas batas blancas quienes hacen función de médicos y te examinan cada dos semanas. Hay un par de cuidadores que se encargan de velar por tu bienestar y te ¨enseñan¨ lo más esencial, siempre alagándote por ser tan inteligente a pesar de tu corta edad. Y por supuesto, hay guardias para mantener a salvo este lugar…o más bien…para mantener a salvo los secretos que aquí se ocultan.
Eres el único niño aquí…no…de hecho…eso no es del todo correcto…Sí hay más niños además de ti…o al menos los había…Cada cierto tiempo, los has visto llegar. Ellos llevan las mimas ropas que tú y hasta el mismo collar negro alrededor del cuello. Algunos te saludaron, te hablaron y hasta te pidieron jugar, otros solo te ignoraron o ni siquiera notaron tu presencia, pero eso da igual…pues todos y cada uno…han tenido el mismo final…Llegan, se los llevan a esa sala, y ya no los ves nunca más…
No sabes qué es lo que han hecho con ellos, pero no te importa, no lo quieres ni imaginar. Tu único deseo es salir de aquí, ver el mundo exterior, conocer y aprender realmente sobre todo lo que te estás perdiendo. Quieres vivir en libertad, aquella que te han robado desde tu nacimiento y cuyo significado solo conoces por los libros que se muestran en la biblioteca de este maldito lugar. Pero para ello necesitabas saber más, necesitabas planear cuidadosamente tu camino para escapar, por eso siempre has estado a la espera, vigilando e investigando cuidadosamente sobre este sitio. Toda tu obediencia ha sido únicamente con el propósito de poder a este día llegar.
Ya falta poco para llegar a la puerta principal. Solo debes pasar la tarjeta de repuesto que le has tomado ¨prestada¨ a la bibliotecaria y así la abrirás. De ahí en adelante, deberás andar más sigilosa y rápidamente, tratando de camuflarte con el paisaje usando esa gruesa capa blanca que todos los guardias usan antes de salir. La señal del rastreador que hay en tu collar está temporalmente hackeada, pero debes apresurarte, solo es cuestión de tiempo para esta se auto-repare…o peor…que alguien se dé cuenta de tu ausencia y el fallo en la señal. No, no es momento de entretenerte pensando en eso. Vamos, ya casi estás, solo debes ir por el pasillo a la derecha para llegar a tu destino, tu único camino y oportunidad hacia la libertad.
…Ayúdame…
De repente oyes una voz resonar. Miras a tu alrededor confuso y algo asustado, acaso, ¿¡ya te habrán descubierto!? Pero no, no hay nadie más que tú aquí. ¿Habrá sido tu imaginación? Bueno, eso ahora no importa, ¡no tienes tiempo que perder! Te dispones a tu camino proseguir, pero entonces…
…Ayúdame por favor…
Vuelves a escuchar esa voz resonar, y entonces, involuntariamente, tus pasos se detienen en seco. Sostienes tu rostro con tus manos, sientes una rara jaqueca empezarte a molestar.
…Ayúda…me…
Con cada nuevo llamado, sientes un extraño pulso palpitar con mucha fuerza por todo tu cuerpo…Te quema, te duele, te lastima…sin embargo, ahora lo puedes sentir claramente: esta voz solo resuena en el interior de tu cabeza. Su sonido es fuerte, claro, y su tono es anhelante y desgarrador…es algo muy triste…Pero espera un momento…tú…esa voz…tú reconoces esa voz…
…Ayú…da…me…
…No…no puede ser…Esto debe ser alguna clase de error… ¿verdad?
Con los ojos muy abiertos, diriges tu mirada hacia el pasillo por dónde sientes que te están llamando…No hay duda alguna…es el que lleva a aquella sala…Sabes que no debes ir por ahí, en verdad no quieres ir por ahí, pero…parece que simplemente ya no tienes control sobre tus propios pasos…
Tu caminar es muy lento…tortuosamente lento…pero ya ni lo notas…Pareciera que ese cruel sonido elimina de tu cerebro cualquier otro sentido de percepción de la realidad…Quizás por eso…llegas hasta acá sin darte cuenta…
Ahora estás frente a una gran puerta de metal. Luce muy pesada y resistente…parece que ni un sonido pudiera dejar escapar…
Tragas en seco…Sientes oleadas de escalofríos recorrer tu cuerpo de solo estar parado frente a ella. Quieres dar la vuelta inmediatamente y correr lejos de allí, escapar de esa terrible e inquietante sensación de peligro…pero por alguna extraña razón…tu cuerpo no responde a tu cabeza…
…A…yu…da…
La voz te sigue llamando…y es extraño…Aunque debería estar tan cerca…el sonido se siente cada vez más lejano y triste…
Examinas la puerta con la mirada, la única forma de abrirla parece ser introduciendo una clave en el pequeño panel digital al lado de esta…pero no hay forma de que tú sepas la clave…
Suspiras con cansancio…y secretamente aliviado…Esto debería bastarte como excusa para ti mismo y así poder regresar sobre tus pasos…Sin embargo, antes de que cumplas con tus planes, un nuevo llamado entra en tu cabeza…
-42 42 564-
Esto… ¿en verdad es un llamado? ...No se siente para nada igual que el otro que hasta hace poco escuchabas…Este llamado…pareciera más bien un pensamiento…pero entonces… ¿de quién sería? …Y esos números… ¿serán acaso…?
Dudas infinitas nublan tu pensar…pero aun así…tu cuerpo responde y sabe instintivamente lo que debe hacer…
Cuando terminas de teclear los números, un bajo sonido de confirmación suena y la pesada puerta metálica se va entreabriendo con un ruido mecánico. Algo parecido a una fina y fría neblina se escapa por el suelo de la puerta a medida que esta se va abriendo…pero lo que realmente te hiela la sangre…es el escenario que ves frente a ti ahora…
Detrás de un enorme vidrio machado por restos de sangre (ambas, seca y fresca), atada por pesadas cadenas a la pared, y luciendo diversos cortes por todo su diminuto cuerpo…yacía inconsciente la figura de la última niña que habías visto llegar a los laboratorios…
Ahogaste un inevitable grito en el fondo de tu garganta…Solo podías mirarla con horror y temblar en el lugar…sintiendo poco a poco como perdías las fuerzas para mantenerte en pie…y como pequeñas lágrimas se empezaban a formar…
…En serio…deseabas estar equivocado cuando reconociste su voz…pero ahora no puedes escaparte más de la verdad…la horrible verdad que preferías ignorar y nunca llegar a conocer…Pero ahora la conoces…y por ello…el recuerdo de que pudiste haberlo evitado te lastima más…
Fue un día normal como cualquier otro, tú estabas leyendo bajo la sombra de ese gran árbol, el único que hay en el jardín interior de este lugar. Te gusta la paz y tranquilidad que este te da para estudiar, y también lo útil que te resulta para disimular tu mirada mientras memorizas cuidadosamente los trayectos que los guardias toman. Todo iba normal, pero de repente, un fuerte estruendo te hiso sobresaltar. Venía de la topa del árbol, así que instintivamente levantaste tu mirada, solo para quedar sorprendido al ver a alguien más: era una niña rubia y ojos azules, su cabello estaba atado en una coleta alta algo despeinada y llevaba un conjunto de ropa muy parecido al tuyo. Vuestras miradas se cruzaron y ella te brindó una simple sonrisa.
-Hola-te saludó sin más, como si fuera cosa de todos los días encontrarse con alguien encima de un árbol.
- ¡HYAH! –gritaste involuntariamente. ¿¡HACE CUÁNTO QUE ELLA ESTABA ALLÍ!?
-Hey, no tienes porqué asustarte tanto-se quejó ella tapándose los oídos.
- ¿S-Se puede saber quién eres y qué demonios haces ahí arriba? –le preguntaste con molestia, no solo te había interrumpido en tu lectura, sino que también te había hecho lucir como un tonto en apenas unos segundos de conocerla.
-Ah, ¿esto? Intentaba ver si desde aquí se podía ver el exterior, pero al parecer es imposible-comentó ella-Y con respecto a lo otro, ¿no te han enseñado que antes de pedir un nombre debes primero dar el tuyo? –añadió cruzándose de brazos y sentándose más cómodamente sobre una gruesa rama.
-Arsh, Senku-respondiste a secas, queriendo terminar rápido con estas molestas e innecesarias introducciones personales, después de todo, no es como si la fueras a conocer para toda la vida.
-Oh, tienes un nombre muy peculiar-expresó con cierto tono curioso- ¡Yo soy Kohaku! ¡Significa-!
-Significa ámbar en japonés-dijiste sin dejarla terminar su frase.
- ¡Hey, no es justo, yo quería decirlo! –protestó ella, pero pronto su expresión cambió a una algo confusa- ¿Y cómo tú sabes eso?
-Heh, no es nada del otro mundo. No es un nombre precisamente común, pero es muy fácil de reconocer. Llevas el nombre de una piedra preciosa, ¿sabes? –le comentaste con cierto aire de superioridad.
- ¿Ah sí? Eso no lo sabía –te respondió ella curiosa-Pero es solo el nombre de una piedra cualquiera, ¿no? Eso no tiene nada de interesante-bufó infantilmente.
- ¿UNA PIEDRA CUALQUIERA? –repetiste ofendido- Jah, se nota que no sabes de lo que estás hablando.
- ¡EY! ¿¡A QUÉ TE REFIERES CON ESO!? –te replicó ella molesta.
-Para que lo sepas, el ámbar es una piedra preciosa hecha de resina vegetal fosilizada proveniente principalmente de restos de coníferas y algunas angiospermas. Normalmente es de un color marrón claro, pero dependiendo del lugar de donde es sacada, este puede presentar una coloración amarilla o roja e incluso en raras ocasiones una azul o verde. La palabra ámbar proviene del árabe ʻámbar, significando ¨lo que flota en el mar¨, ya que flota sobre el agua del mar; aunque ello originalmente se refería al ámbar gris. Suele ser trabajada por los artesanos y dependiendo de su calidad, también puede ser utilizada para la fabricación de joyas-le explicaste todo de un tirón, de forma simple y seria, dejándola a ella atónita.
-Wow…eso…eso fue…-¨impresionante¨ creíste que iba a decir, por eso casi te caes de lado cuando ella dijo-…RARO.
- ¿¡RARO!? ¿¡CÓMO QUE RARO!? ¿¡QUÉ DE TODA MI EXPLICACIÓN TE HIZO PENSAR ESO!? –reclamaste furioso.
- ¡Ah, perdón! Me parece genial que sepas tantas cosas, es solo que…nunca antes había visto a alguien de mi edad hablar así y por eso me resultó algo raro oírte-se disculpó ella rápidamente, apenada por haberte irritado cuando tú solo querías enseñarle sobre aquello que desconocía.
Tú solo soltaste un suspiro cansado como respuesta.
- ¡Hey! Si no te importa, ¿podrías contarme un poco más acerca del ámbar? –te pidió ella, brillando sus ojos de la emoción.
Por un momento, te quedaste sorprendido por su petición…nadie nunca antes te había pedido algo así…Algunos de los otros niños que habían venido aquí antes que ella, habían interactuado contigo, pero ninguno se mostró tan interesado cuando mostrabas tus conocimientos. Con ellos, solo hubo dos posibles reacciones: el desinterés o la confusión…Pero ella…ella era el primer ser aparte de ti en quién veías resplandecer la curiosidad…
Sabías que no debías encariñarte con ella, que no tenía caso seguir teniendo esta conversación (por mucho que lo desearás), que si seguías así…solo ibas a salir lastimado al final…y aun así…no pudiste evitarlo…A pesar de todas las negativas en tu mente…decidiste aceptar su propuesta…
-…Sí…está bien…-murmuraste suavemente en respuesta, regresando lentamente tu mirada al interior del libro que tenías en mano.
- ¡Genial! ¡Gracias, Senku! –exclamó ella con gran alegría y saltó a tu lado para poder hablar mejor.
En ese instante, sentiste unas ganas inmensas de esconder tu rostro con el libro. Una extraña y desconocida sensación te recorría el cuerpo. Sería esto… ¿lo que llamaban pena? ¿O tal vez era timidez? …Jeh, qué gracioso…Por primera vez en tu vida…no estabas seguro de cuál fuera la respuesta correcta…
Pasaste varios minutos con ella, respondiendo sus dudas y enseñándole un poco más sobre todo lo que desconocía…y ello era extrañamente…agradable…Era distinto a lo que sentías cuando aprendías algo nuevo…esta sensación era…muy distinta comparada con todo lo que hasta ahora habías sentido…
Mientras ella miraba asombrada las páginas de tu libro, tú te tomaste la libertad de ver su rostro más a detalle…Sí, te lo confirmaste una vez más: ella era linda, pero no era eso lo que causaba todo este revuelto en tu interior…Entonces… ¿qué era lo que lo causaba?
Al notar tu mirada, ella esbozó una resplandeciente sonrisa…En ese mismo instante…una ligera calidez te recorrió…y por fin…creíste saber la respuesta a esa pregunta…
(…Ah…Así que…así se siente…no estar solo…)-pensaste.
Era todo tan simple que resultaba gracioso y hasta irónico…Tú, quien siempre has velado solo por tus propios intereses y que considerabas el interactuar con los demás niños como una pérdida de tiempo…en realidad…siempre has deseado estar con alguien más…
…Más que ver el mundo exterior…lo que tú siempre has deseado es…escapar de la soledad…
-Kohaku-al oír la voz de uno de los científicos llamarla, un escalofrío recorrió todo su ser.
- ¿Sí, profesor? –preguntó ella inocente, levantando su mirada del libro.
-Ven, ya es hora de hacer tus pruebas-dijo él simple y frío, extendiéndole una mano.
- ¡Oh, claro! ¡Ya voy! –respondió ella-Nos vemos después, Senku-se despidió ella de ti con un tono tan alegre…en verdad no tiene idea de lo que le espera…
Al verla levantarse y empezar a caminar hacia él, involuntariamente tomaste su mano y la detuviste por un momento…Desde el fondo de ti…no querías dejarla ir…porque sabías que si lo hacías…no la volverías a ver…al igual que pasó con los demás…
- ¿Senku? –giró ella su rostro ligeramente hacia ti, confusa- ¿Pasa algo?
A la par que ella formuló esta pregunta, el profesor posó sobre ti su firme y seria mirada…la cual era una clara y fría advertencia…Un nuevo y más fuerte escalofrío recorrió tu espalda y te hizo temblar levemente…Sabías muy bien el peso y las consecuencias que podían representar tu acción involuntaria…y aun sí…lo hiciste por impulso…No querías que se fuera…querías advertirle del peligro que corría…pero… ¿cómo piensas hacerlo?
…Tú no tienes el poder para salvarla…Y si aun así lo intentas…el que saldrá peor al final serás tú…Lo sabes perfectamente, ¿verdad…?
-…No…no es…nada…-expresaste de forma vacía…pues el miedo…se tragó todas tus verdaderas palabras…
-Ah, ¿vale? –solo dijo ella, probablemente se encontraba muy confundida por tus repentinas ¨acciones sin sentido¨.
…Con impotencia…soltaste su mano…y la dejaste ir…
…Ese fatídico momento en el que la viste caminar de vuelta hacia el interior del laboratorio…pasó frente a tus ojos como si fuera en cámara lenta…volviéndose el mundo en blanco y negro…Quedándose grabadas en tu memoria…la simple y terrorífica sonrisa complacida del profesor…y el extraño sentir de un inexistente aire frío…
Desde ese día, te centraste más que nunca en tu misión de escapar…y encerraste en lo más fondo de tu mente los recuerdos de aquel día…negándote férreamente a aceptar siquiera que este había existido…Pero ahora…ves claramente las consecuencias de tus decisiones…TODO esto es lo que has permitido que sucediera…pero…no tiene caso, ¿verdad? ...Tu solo eres un niño…un niño impotente…quien ha actuado ignorante de todo lo que intuía que pasaba…de todo lo que SABÍA que pasaba mal a su alrededor…todo porque sabía que…no podía hacer nada para cambiarlo…
-…Kohaku…-pronuncias su nombre con dificultad, no pudiendo apartar tu mirada de su cruel final.
En este momento…sientes que te odias a ti mismo…
…Odias ser un cobarde…odias ser un ignorante… ¡EN VERDAD-! …odias sentirte tan…débil…
De repente, el sepulcral silencio a tu alrededor se ve interrumpido por el sonido de unos simples aplausos. Sobresaltado, te giras en la dirección que este proviene…y con verdadero terror…tus ojos te confirman quién es el que aplaude…
-Buen trabajo, Senku-expresa la alta y delgada figura a la par que sale de entre las sombras de la sala.
-Profesor…-dices por inercia, en un tono entre simple, amargo y muy tenso.
No tienes idea del porqué está él aquí, pero sabes perfectamente que eso, solo representa malas noticias…sobre todo para ti…
Tu primer pensamiento es correr, huir de ahí…pero lo sabes bien: eso sería inútil. Antes de que puedas pararte a pensar en alguna solución o posible vía de escape seguro, en apenas un segundo, la sombra de la palma de su mano ya cubre todo tu rostro. Desconcertado por la extraña rapidez de sus movimientos y asustado por lo que desconoces que te sucederá todavía, solo puedes mirar por entre el espacio de sus dedos…la sombría expresión sonriente y orgullosa del profesor…
-Ha sido realmente un resultado muy interesante-profiere este sin perder la cada vez más amplia sonrisa.
Por un momento, el miedo consume todo tu interior, sin embargo, a los pocos segundos este es reemplazado por un intenso mareo…A medida que tu vista se oscurece…tienes la sensación de que tu cuerpo empieza a caerse…pero antes de que pierdas toda tu conciencia…unas últimas palabras quedan grabadas en tu mente:
-El experimento 1009 por fin ha tenido éxito-
N.A: Ja, ja, un poquito de oscuridad de vez en cuando nunca viene mal XD. Hace ya unas cuantas semanas que salí de las pruebas finales (y tranquilos, salí por la puerta principal, ¡máxima nota en prácticamente todas las asignaturas! ^ o ^), pero no había escrito nada hasta ahora por dos razones: uno, estaba indecisa sobre qué escribir, y dos, quería aprovechar el tiempo libre (en toda regla) para hacer otras cosas. Cada vez que me pongo a escribir para esta serie, me doy cada vez más cuenta de que…uff, el camino hasta al cien es largo TT_TT. Eeeeeen fin, ya llegaré (aunque sea pasito a pasito w ). Como siempre gracias por el apoyo, salud para ustedes y sus familias, y sin más que decir, ¡espero nos leamos pronto!
