Cien historias por contar

C13: Un bloqueo y Cenicienta antes del baile.

Por muy corto que fuera el paso de los segundos a minutos, ahora mismo, a Kohaku estos le parecían incómodamente eternos. Aunque en otras ocasiones tendía a distraer su mirada apreciando detenidamente los accesorios de la habitación, hoy no podía hacerlo, por mucho que quisiera. Era tortuoso el tener que estar así: sentada inmóvil sobre la silla, tratando de controlar los incontrolables nervios y tensiones que surgían en ella ante la vista y el saber de lo que estaba pasando en ese preciso instante. En serio, si ya de por sí el resonar del tic-tac del reloj era como sentir una constante puñalada en el cuerpo, el sonido del suave pasar de las hojas era como recibir un balazo tras otro justo sobre el mismo punto.

Una gota de sudor frío se deslizó por su mejilla hasta caer sobre su levemente temblorosa mano. Tras tragar en seco y dudar unos momentos más, Kohaku por fin logró formular su tan temida pregunta a pesar del nudo en su garganta.

- ¿Q-Qué tal está…? –inquirió tímidamente, con un tono tan suave que apenas era audible.

Ante esta frase, la castaña apenas levantó su vista del escrito un momento para fijarse en el rostro de la joven rubia. Si bien era casi imposible ver sus ojos a través de sus gruesos y redondos espejuelos, su expresión que inútilmente quería parecer ¨serena¨ y su forzada media sonrisa delataban toda su innegable (y palpable) inseguridad.

- ¿Qué prefieres? ¿Mi opinión sin tapujos? ¿O la versión censurada? –le preguntó Amarylis con tono neutro a la par que se quitaba los anteojos y dejaba el bulto de hojas sobre la mesa.

- ¿E-Eh? A-Am…-dicha selección le provocó a Kohaku una nueva tensión y un ligero miedo. Sentía el impulso de elegir la versión censurada, pero sabía que eso le haría más mal que bien, así que reunió el poco valor que le quedaba, tomó un pequeño aire y por fin se atrevió a responder (aunque en un tono algo bajo)-…S-Sin tapujos…

-Está más aburrida que la programación de un domingo por la noche y más mala que pegarle a un padre-soltó la castaña sin más, sin cambiar siquiera su expresión, y ello, en combinación con la fuerza y peso de sus sinceras palabras, hizo que dicha frase atravesara a Kohaku como una dolorosa flecha.

-Ah, y-ya veo…-expresó la rubia unos instantes después de por fin ¨recuperarse¨ del duro golpe recibido, con unas ligeras lágrimas en los ojos, un aura mustia a sus espaldas y una cómica expresión derrotada.

-Por cierto, la versión censurada era: está jodidamente mala y aburrida-agregó Amrylis con tranquilidad mientras guardaba sus anteojos en su estuche y los ponía de vuelta en su bolso.

- ¿¡J-Jodid-!?…C-Creo que esa tampoco está censurada del todo…-comentó Kohaku algo tímida al recomponerse del segundo ¨ataque¨ involuntario de palabras de su editora.

-No me vengas a decir ahora que eres generación de cristal-añadió esta con cierta irritación.

- ¡N-NO-NO, SI NO LO DECÍA POR ESO! –exclamó ella alarmada, moviendo frenéticamente los brazos en alto en señal de negación.

Sin poder evitarlo, Amarylis dejó escapar un suspiro de cansancio.

-Kohaku-chan…-llamó la castaña su atención.

- ¿S-Sí…?

-…No me enojaré así que sé sincera conmigo: ¿estás bloqueada? –preguntó esta, en un tono tranquilo pero serio y firme.

-Y-Yo…Yo…-ante esta pregunta, Kohaku tuvo por un instante el impulso de girar su cabeza hacia otro lado y negarlo, sin embargo, la fija mirada de su editora hizo que perdiera el valor para hacerlo, así que solo pudo afirmar con un hilo de voz-…Sí…

-Lo sabía-dijo la mayor con un aire cansado a la par que se recostaba contra el espaldar de su silla y soltaba otro suspiro involuntario. Así que Kohaku estaba en ese estado…otra vez.

- ¡P-PERO NO ES QUE NO TENGA IDEAS PARA ESCRIBIR! –aclaró esta- E-Es solo que…no importa qué palabras use siento que la historia no fluye de la manera…c-correcta, y no me gusta hacer las cosas así, d-de forma…f-forzada…-explicó con cierta pena. Incluso ahora, sus razones le parecían solo excusas.

-Debe ser muy frustrante tratar de escribir algo cuando ¨Señorita Musa¨ está de vacaciones, ¿eh? –expuso Amarylis con una expresión, tono y sonrisa comprensiva.

-S-Sí, y más aún cuando no sabes cuándo piensa volver…-correspondió Kohaku de nuevo con su cómica expresión de sonrisa derrotada y pequeña lágrimas en los ojos.

¨Señorita Musa¨ (a.k.a su inspiración) en serio era una ¨mujer¨ muy caprichosa e impredecible a la que le encantaba irse de vacaciones sin aviso y volver en el momento menos esperado o conveniente.

-Kohaku-chan, ya sabes que no tienes que forzarte a escribir si no te sientes en condiciones para ello-expresó la castaña con un aire y tono tranquilizador-No es como si estuvieras en un punto crítico en el que si no escribes nada nuevo para este mes te van a echar de la editorial.

- ¡P-PERO QUIERO ESCRIBIR!

-Um, ¿entonces quieres soportar pasar por todo el frustrante trabajo de escribir algo, aunque no te convenza, solo para terminar hiriéndote a ti misma cuando te afirme que, como tú sabías, no es para nada interesante? –soltó sin más esta y otra vez, sus palabras atravesaron a la joven rubia cual si fueran filosos carteles.

-E-Eso sería…

-Muy doloroso, ¿verdad? –terminó esta su frase por ella, esbozando una simple sonrisa, y entonces agregó-Así que, ¿por qué no mejor aprovechas este tiempo para hacer otras cosas?

- ¿O-Otras cosas…? –repitió Kohaku con una expresión y tono inseguro- ¿C-Cómo qué?

-Bueno, por ejemplo, podrías ir a cortarte el pelo-sin previo aviso, Amarylis apartó parte del largo flequillo rubio de la joven, y esto la sobresaltó un poco-Creo que te verías mucho más linda si te lo recortaras un poco y te hicieras otra clase de peinado~-expuso esta de forma cantarina, con muchas ganas de ver cómo le quedaría ese cambio imaginado.

- ¡N-NO GRACIAS! –exclamó ella alarmada a la par que se apartaba casi de un salto-M-Me gusta mi pelo así…-aclaró con cierto miedo y timidez, en un tono muy bajo.

Ciertamente, muchos le decían que estaba ¨desperdiciando¨ su apariencia al dejarse el pelo suelto y muy largo y usar unos espejuelos tan grandes y ¨feos¨…pero eso…no era algo que…quisiera cambiar…

Al notar el aura mustia que se quería formar a su alrededor, Amarylis decidió volver a llamar su atención.

-También podrías tratar de hacer cosas que normalmente no harías, como salir de fiesta o tal vez… ¿tener una cita? –dijo la mayor en un tono alegre, el cual se volvió picarón en la última parte de su frase.

- ¿¡C-CITA!? –ante la mención de esta palabra, Kohaku mostró una extraña expresión entre miedo, alarma, tensión, sorpresa y vergüenza-N-No me parece que s-sea necesario…-pronunció esta por lo bajo, girando su mirada hacia otro lado con cierta incomodidad.

- ¡OH VAMOS, KOHAKU-CHAN! –quejó la castaña, inconforme con su usual respuesta- ¿Acaso piensas seguir huyendo de los hombres por TODA tu vida?

-N-No, pero…

-Además, puede que el salir con alguien y experimentar cosas nuevas te ayude a salir de tu bloqueo. A veces todo lo que uno necesita es cambiar un poco de aire, ¿sabes? –agregó Amarylis antes de que esta terminara su frase, usando un tono conocedor y convincente, como si estuviera negociando con ella.

-Y-Yo…-Kohaku no sabía qué responder. Sabía que su editora solo quería ayudarla y que en realidad no era tan mala la idea, pero…el simple hecho de pensar en ello le resultaba tan…complicado-…Lo pensaré-solo dijo esta suavemente tras medio minuto de silencio, bajando ligeramente la mirada, mostrando una expresión entre inquieta y pensativa.

Tras despedirse de su editora (con la promesa de reunirse de nuevo cuando ella hubiera escrito algo más decente), recoger sus cosas y por fin salir de la editorial, Kohaku soltó un largo y cansado suspiro.

(¿Una cita, eh?)-pensó Kohaku levantando ligeramente la vista hacia el cielo, y entonces, se agregó con pesadez- (¡Ni recuerdo cuándo fue la última vez que tuve una!)

¿Por qué todos le insistían con eso? Todavía era muy joven para ser considerada solterona, ¡y además tener un novio no lo era todo en la vida!

(A veces Amarylis sí que se pasa de romanticona)-quejó esta en su mente, soltando un ligero bufido de fastidio y cerrando los ojos por un instante.

- ¡CUIDADO!

- ¿EH? –al oír eso tan de repente, Kohaku abrió involuntariamente sus ojos…solo para darse cuenta con horror que estaba a punto de pisar el aire en vez de la calle y probablemente caerse de impulso por el inicio de las escaleras del metro.

De hecho, ya estaba empezando a sentir la presión de la gravedad que atrae a los objetos hacia el suelo. Ello, y el saber de lo que le esperaba, hicieron que un fuerte grito de espanto naciera de su garganta. Pero para su DIVINA suerte, un repentino agarre la detuvo de su cruel y muy DOLOROSO destino.

-Fiu, por poco-soltó su salvador un corto suspiro de alivio tras impulsarla de vuelta a la calle- ¿Estás bien? –preguntó este preocupado.

-S-Sí…-pronunció Kohaku al por fin recuperar el aire perdido- ¡E-Esto, muchas gracias por salvar-! –el ¨me¨ de salvarme se le quedó mudo en cuanto giró su rostro hacia atrás y se dio cuenta de algo que hasta ese momento había estado ignorando a causa del susto pasado: su ¨salvador¨…era un hombre.

-Eh, ¿en serio estás bien? Estás muy pálida de repente-expuso el joven, mostrándose inquieto al ver el rápido cambio de color en la piel de esta y el repentino ¨susto¨ en su azulada mirada.

- ¡S-S-S-SÍ, E-E-ESTOY B-BIEN, N-N-NO ES N-N-NECESARIO Q-QUE T-T-TE P-P-PREOCUPES! –exclamó ella con fuerza y rapidez, alejándose tan rápido que casi parecía que este se hubiera prendido en llamas, y moviendo sus manos de forma frenética en una mal lograda señal de su bienestar- ¡E-E-EN FIN, L-L-LO SIENTO P-PERO YA D-D-DEBO IRME! ¡ADIÓS! –añadió de forma muy nerviosa y salió corriendo cual alma que lleva el diablo, dejando incluso un ligero viento y una nube de polvo en su camino.

- ¡E-EY! –su ¨intento¨ de detenerla cayó en oídos sordos.

Y así se quedó el joven con la mano en el aire, descolocado sobre su lugar, preguntándose a sí mismo qué DIABLOS había hecho para que esa chica le huyera como si él llevara la ¨coronita¨ encima. Como era de esperarse: no halló respuesta alguna. Tras soltar un ligero suspiro, el chico se dispuso a proseguir su camino, pero antes de poder dar un solo paso, cierto objeto brillante en el suelo llamó su atención. Curioso, el morocho se agachó a recogerlo y al tenerlo en sus manos se confirmó que eran unos espejuelos (y unos bastante gruesos la verdad).

- ¡EEEEEEY, SEEEEEENKUUUU! –al oír el RUIDOSO llamado de su amigo, el mentado peliblanco se giró de vuelta a este.

-Oh, Taiju-saludó con simpleza.

- ¡L-LO SIENTO, T-TARDÉ MÁS DE LO QUE ESPERABA EN LLEGAR! –dijo el castaño entre jadeos, al parecer había estado corriendo por una LARGA distancia (y sin dudad su definición de ¨larga¨ era mucho más LARGA que la que aguantaba Senku).

-No pasa nada, yo apenas acabo de llegar también-expuso el peliblanco son un gesto comprensivo y una simple sonrisa.

- ¿Ah, y esos espejuelos? –preguntó Taiju curioso al notar dicho objeto en manos de su amigo.

-Oh, ¿esto? Pues…-al volver su mirada hacia los espejuelos y buscar en su mente la forma exacta de definirle a Taiju el momento tan raro pasado, de repente, un curioso pensamiento le pasó por la cabeza y le hizo soltar una pequeña risa involuntaria.

- ¿AH? ¿Qué pasa? –inquirió el castaño, levantando una ceja ante el extraño y repentino actuar del peliblanco.

-No es nada. Es solo que…me parece que he visto a Cenicienta antes del baile-expresó este en un tono algo divertido, con una expresión apacible y una simple sonrisa.

- ¿AH? –no pudo más que repetir Taiju, descolocado por el propio desconocido sentido de esas palabras.

-Mah, olvídalo-pronunció Senku con simpleza y cierto desgano, guardando los ¨espejuelos de cristal¨ en su bolsillo- ¡Venga, que si no nos damos prisa puede que nos cierren la puerta en la cara! -declaró este en un tono algo más alto a la par que comenzaba a caminar.

- ¡H-Hey, ESPÉRAME! –se apuró el fortachón a seguirle.

Con unos espejuelos por zapatillas de cristal. Con una Cenicienta que no quiere ir al baile ni buscar a su príncipe. Y con la Señorita Musa que anda pasándose una temporadita en las Bahamas. Esto, está a un ONE PIECE de ser siquiera un clásico cuento de hadas.

N.A: ¡Ya llegó por quién lloraban XD! Eh…Ejem, okey, cálmate que no eres animadora de fiestas (¬_¬). Últimamente he estado tratando de no caer en un bloqueo de escritora, y que ha sido difícil evitarlo TT_TT. Peeero,esta tarde le di la vuelta al pensamiento y entonces me dije a mí misma: ¿y por qué no escribir sobre eso mismo? Y así ¡PUM! Esta salvaje historia nació. Aunque me encanta, me considero MALÍSIMA para escribir humor, así que disculpen si mis ¨intentos de comedia¨ les molestaron. En todo caso, debo decir que estoy muy contenta. Je, je, ¿saben por qué? Pues la verdad es porque… ¡YA LLEGAMOS A LOS 50 FAVORITOS! Sinceramente, este fic ya era desde hace rato el que más comentarios y favoritos tenía en mi perfil, ¡pero que oficialmente ya haya gustado a 50 personas es en serio todo un logro! Je, je, me siento como un youtuber cuando recibe su primer botón de Youtube…excepto que sin el botón TT o TT. Mah, bueno, como dice el dicho: a falta de champán…uno toma cola XD. En fin: muchas gracias por TODOS sus comentarios, un deseo de salud para ustedes y la familia, y ahora sí, sin nada más que decir, ¡espero nos leamos pronto!