Cien historias por contar

C15: Justos por pecadores.

El mundo que habitamos está dividido…

El cielo está rojo, y caen rayos negros por doquier. Su sonido es fuerte, muy fuerte y estremecedor…pero no más que los gritos de la gente a tu alrededor. Ese desgarrador sonido de cada persona, que no es más que el lamento de un alma cuyo cuerpo se desintegra al morir.

Hombres y mujeres, niños y adultos, ricos y pobres, justicia e injusticia, poder y debilidad, esperanza y desesperación, el bien y el mal, ángeles y demonios, justos y pecadores…

Entre este caos, este infierno sobre la tierra que ha surgido así, tan de repente, sientes por primera vez un terror que nunca antes habías conocido…y hubieras preferido nunca conocer. Corres, corres y corres entre la locura esparcida por las calles que se vacían. Tu corazón palpita sin cesar, de un modo tan frenético que casi sientes como si estuviera a punto de explotar. Puede que sea por el miedo, puede ser solo por la carrera, pero eso no importa ya, pues es la única prueba que te confirma a ti mismo, que sigues vivo…entre tanta calamidad.

En este mundo todo es blanco o es negro…por eso…todo el mundo piensa, todo el mundo cree, todo el mundo dice: …quienes no siguen el camino del bien están condenados a nunca encontraran la paz…ni en esta vida ni en la otra…

Tu boca se siente reseca, tus ojos se sienten ardientes y te falta el respirar, pero aun así no te detienes, porque todavía no has llegado a ese lugar…el único que a tu mente viene y que tus pasos buscan…para hallar refugio y salvación de esta masacre sin final.

Ante ese tenebroso pensamiento…no es de extrañar que los humanos traten de vivir su vida de forma ¨honrada¨ y se acobijen entre esas tontas enseñanzas que son prácticamente imposibles de cumplir…

Cuando tu mirada divisa las blancas paredes de la casa santa…casi sientes que pierdes las fuerzas ante el alivio que se expande por tu pecho. Pero no, no lo puedes permitir. Retomando la fuerza que casi sentiste perdida y armándote de todo el coraje que puedes, apresuras tus pisadas hasta llegar ante la entrada del lugar…pero al abrir las grandes puertas…todo el alivio y felicidad que te recorría…se esfumó cual vela que se apaga al viento…y se transformó en un gélido escalofrío.

Aunque, no puedo culparlos por ello…Supongo que es parte de su naturaleza el tratar siempre de seguir viviendo, a pesar del asco que sea su propia vida…

Tus ojos no pueden creer lo que ven, pero…por mucho que lo implores…ello no puede cambiar la realidad que se muestra: …un círculo de intenso brillo rojo e incomprensibles símbolos malignos está expandido por el suelo de la iglesia…y en el centro de este se alza una figura…Aunque está de espaldas a ti, no tienes duda alguna: conoces a dicha figura…y no puedes creer que esta…sea la causante de todo esto. Parece que no te ha notado…o puede ser simplemente que no le importa que estés aquí. No sabes qué pensar, no sabes que sentir, no sabes qué decir ni qué hacer…pero…al parecer todo ello ya te será innecesario…

Pero he de admitir que…sus fútiles esfuerzos…me resultan muy graciosos…

De repente, una extraña masa negra toma forma frente a la figura…y ello hace que esta se ría cual maniática. Poco a poco, la masa va cambiando hasta adoptar una nueva forma, y ello parece complacer más aún a la figura…pero…antes de que esta pueda decir la mínima palabra…los ojos de la ¨masa¨ brillan con espeluznante malicia, y sin más…lo absorben como a todas las demás víctimas del pueblo. Ante esta escena, no puedes contener el grito que surge desde el fondo de tu garganta…y para tu desgracia…ello…llama la atención del demonio, quien, al verte, muestra una amplia y tenebrosa sonrisa.

Después de todo…no saben que…la justicia y divinidad que ellos anhelan es solo una burda mentira…

El demonio se te acerca, lenta, muy lentamente, y tú sientes el impulso de correr, escapar de este cruel y doloroso final, pero…no sabes cómo o por qué…no puedes hacerlo…Tus piernas no te responden, tu voz ya no sale, sin fuerza alguna y lleno de desesperanza, lo único que puedes hacer es ver con impotencia cómo el demonio se te acerca y te atrapa entre sus manos...Un intenso dolor y calor te recorre todo el cuerpo…antes de que pierdas la conciencia…y todo tu mundo…se vuelve a negro…

Y que…no importa lo que pase…siempre…pagarán los justos…por los pecadores

-Ciudad Koinon-

Año: ?

-HEEEEEEY, SEEEEEENKU~. TENGO HAAAAAMBRE~-quejó de forma un tanto infantil la rubia a sus espaldas.

-CÁLLATE-solo respondió el peliblanco con seca molestia.

El mentado camina a paso firme y constante, con la mirada escondida bajo la capa, pero siempre al frente. La chica, de ropajes elegantes y caros, le sigue el paso a un ritmo más relajado, reposando sus manos tras la nuca y mirando al cielo azul con cierto aburrimiento. A pesar de que el camino empedrado está bastante abarrotado, ni él ni ella se llegan a chocar. Al verlos cualquiera no puede evitar pensar que son un dúo muy ¨pintoresco¨, pero lastimosamente, parece que ello no es suficiente para que atraigan la atención de los demás. Después de caminar unos minutos más, el serio peliblanco se detiene frente a un gran edificio, y tras admirarlo por un instante, entra sin más, empujando la puerta con cierta brusquedad.

-Bienvenido-le recibió una linda joven de cabellos castaños desde un pequeño escritorio- ¿Puedo ayudarle en-?

-Llame al señor Xeno-respondió seco este, sin dejarla terminar.

-A-Ah, l-lo siento. El señor Xeno no se encuentra aquí en estos momentos-expresa ella apenada y un tanto nerviosa.

-Tsk, maldición-chasqueó este la lengua, irritado por la información- ¿Dónde está ahora?

- ¡E-Está en ciudad Ramo haciendo las preparaciones para el próximo festival sacro! –correspondió ella algo tensa por el tono brusco y expresión tenebrosa del visitante.

-Tsk, Valtican, ¿eh? No podría ser peor-pronunció este por lo bajo, aún más irritado-Gracias-dijo sin más antes de voltearse sobre sus pasos y salir igual de brusco del lugar.

Al notar que su compañero se iba, la joven rubia dejó de examinar la decoración del lugar y le siguió de vuelta al exterior.

-Sí que no tienes suerte, ¿eh? –comentó ella con voz y sonrisa socarrona, manteniéndose a unos pasos de distancia de él.

-CÁLLATE-solo repitió el peliblanco de forma más pesada.

Tan centrado estaba este en su frustración, que no pudo notar a tiempo a un hombre que iba chocar con él.

- ¡UPS, LO SIENTO! –se disculpó este antes de retomar la carrera.

-Maldición-gruñó él al levantarse y limpiar su traje ahora empolvado.

Miró a su alrededor tratando de divisar al hombre entre la multitud, pero no tenía caso, ya se había perdido entre la gente. Ante esto, Senku dejó escapar un pesado suspiro y se dispuso a sacar su bolsa para comprobar si el dinero que tenía le alcanzaría para viajar hasta el Valtican…pero…para su desgracia, solo sintió el aire.

- ¿¡PERO QUÉ-!? –la sorpresa fue pronto reemplazada por una furia tremenda al caer en cuenta de la innegable verdad: le habían acabado de robar el dinero- ¡ESE MALDITO! –exclamó furioso, fulminando con la mirada al camino lleno de gente por el que el ladrón había huido.

Al oír la risa de su ¨acompañante¨ a sus espaldas, el peliblanco se giró y le gritó:

- ¿¡POR QUÉ NO ME AVISASTE!?

-No es mi deber hacerlo-expuso esta con simpleza y detalló entre una maliciosa y relajada sonrisa-Tú tienes la culpa por no darte cuenta.

¨Tsk¨-chasqueó Senku con fuerza la lengua, molesto no solo por los hechos sino también por las descaradas palabras de ella…Entonces, este sintió un potente dolor punzar su pecho. Y su malestar fue tan fuerte que agarró instintivamente su camisa sobre el punto del que este partía y apretó los labios con fuerza.

(Maldición…no otra vez…)-profirió este en su mente, sintiendo cómo ese dolor amenazaba con quitarle todas sus fuerzas.

Ante el dolor de este, la rubia permaneció impasible, solo mirándolo desde su puesto con cierto aburrimiento.

-Kohaku…-pronunció con dificultad, después de varios segundos de agonía-…Dijiste que tenías hambre, ¿no?... –jadeó este en un tono seco, serio y bastante molesto-…Pues vale. Vayamos a comer.

Al oír esas palabras, la mentada esbozó una amplia sonrisa y exclamó con creciente emoción:

- ¡YA-HOO!

-En un callejón de la ciudad-

-Argh, pero qué pobretón me salió ese tipo-quejó el ladrón al revisar el interior de la bolsa.

Pues perdón por eso…-al escuchar esa sarcástica voz, el ladrón se volteó alarmado.

- ¡T-TÚ! ¿¡C-CÓMO ES POSIBLE!? –señaló este, incrédulo de haber sido alcanzado y encontrado tan fácilmente.

El peliblanco no le respondió, solo le dedicó una última mirada…y el color rojo de sus ojos, transmitió por él toda palabra que podría expresar.

-T-TÚ…E-E-ESOS OJOS… ¡N-NO PUEDE SER! –ante su mirada y la verdad que escondía tras de ella, el ladrón sintió un fuerte escalofrío que le quitó todas sus fuerzas e hizo que dejara caer la bolsa abierta, esparciéndose entonces el dinero por el piso.

Al ver su expresión asustada, Senku sintió una pequeña punzada en el pecho…aunque esta era un tanto diferente.

-Kohaku-pronunció este secamente.

-Sí, sí, no te preocupes. Terminaré rápido-aclaró la rubia al manifestarse a su lado.

Ahora ya en forma visible para ¨los demás seres¨, la joven muchacha caminó a paso medio hasta su ¨nueva presa¨, moviéndose con una alta gracia…la cual se mantuvo incluso después de que su figura humana…cambió lentamente a una puramente demoníaca…

…El ladrón, helado del miedo y la impotencia ante la presencia del gran demonio y el final que presentía, vio como este frente a sí mostraba una encantada sonrisa, brillando sus ojos de un profundo azul cual fuego fatuo…antes de decir sin más:

-GRACIAS POR LA COMIDA.

Senku cerró los ojos, bloqueó de sí todo sonido, todo sentido o emoción que en ese momento pudiera sentir, apretando los labios y los puños con tanta fuerza que casi llega a sangrar…hasta que sintió el dolor punzante en su pecho desaparecer.

-Ya puedes abrir los ojos, Senku.

Al abrir de nuevo los ojos, lo único que se mostraba frente a sí era: ¨Kohaku¨ en su forma humana, sonriéndole con simple felicidad y con la ropa impecable,…y un baño de sangre en el suelo del lugar. Inmediatamente, un agrio sabor llegó a su boca y una ligera revoltura a su estómago. Bajó su mirada para no verlo más…y entonces, vio una vez más como su sombra estaba conectada con ella.

¨Tsk¨-chasqueó él sin saber qué más hacer. En verdad: hubiera preferido morir ese día a tener que convivir forzadamente con un demonio en su interior.

N.A: Ejem, solo quiero decir esto: ¡por favor no me lleven a la hoguera por escribir esto TT m TT! Al parecer cuando estoy en modo ¨luchando contra el bloqueo¨ (de escritor), me da por escribir cosas de lo más extrañas. Bueno, lo siento mucho si este capítulo les pareció demasiado tétrico TT o TT (creo que me dejé llevar con la ambientación). E-En fin, un deseo de salud para todo el mundo, y sin nada más que decir: espero nos leamos pronto.