Cien historias por contar
C16: Golpe de realidad.
Era una bella noche. El cielo estaba despejado, los animales del bosque estaban tranquilos, y el viento era frío pero ligero, lo cual le daba al lugar un cierto aire de frescura. Sin duda alguna: era una noche perfecta para descansar…o al menos lo habría sido sino fuera por la ruidosa celebración que se estaba llevando a cabo en la aldea Ishigami. Pero no era solo cualquier fiesta, no, ¡era la celebración de la victoria definitiva del reino de la ciencia y el final de la tan temida guerra de piedra! Por fin, después de tantas dificultades en el camino, ambos reinos se habían unido y marchaban juntos en pos de conseguir un nuevo objetivo: el descubrir el misterio detrás de la petrificación. Sin embargo, aún con toda la emoción que representaba el inicio de esta nueva aventura, un cierto sentimiento de culpa no paraba de rondar por la cabeza del gran líder científico.
Aun después de todo lo logrado y el esfuerzo empeñado en acabar la guerra sin derramar sangre alguna, unos sucesos impredecibles lo llevaron a tomar una decisión que en su momento nunca pensó que tomaría: matar a Tsukasa. Aunque no fue un asesinato propiamente dicho, el resultado al final era el mismo…por eso…por mucho que su mente racional le decía que había hecho lo correcto según las circunstancias, su maldito (y profundamente oculto) lado emocional no paraba de hacerle sentir mal sobre sí mismo, por haber dejado que las cosas tomaran ese rumbo…y por haber tomado esa decisión…Había asesinado a un buen amigo…y eso…sería un gran peso que llevaría por siempre consigo en su memoria…sin importar el resultado que le esperara al final de todo ello…
Por culpa de esos molestos pensamientos que le rondaban sin parar y que quería por todos los medios mantener escondidos dentro de sí mismo, el joven científico había terminado aprovechando un despiste de los demás para dejar atrás la fiesta y el barullo de la gente y buscar refugio entre el silencio de su preciado laboratorio. Ya había cruzado el largo puente y se había adentrado sin dudar por el corto camino del bosque. Si bien todavía podía oír ligeramente el no tan lejano bullicio de la aldea, Senku se sentía más tranquilo ahora en su completa soledad…o al menos eso creyó, hasta que, tras un nuevo par de pasos, notó un extrañó sonido proveniente de un árbol cercano. Enseguida, se paró en seco y empezó a revisar los alrededores con la mirada (aunque la oscuridad de la zona no le ayudaba mucho en su tarea). Alerta ante cualquier nuevo movimiento, el joven científico sopesó en su cabeza las posibles opciones que tenía ante el posible ataque de un animal o algún nuevo enemigo inesperado, pero…siendo sinceros: la verdad es que las cosas no pintaban nada bien para él.
Teniendo cuidado de no hacer ningún movimiento brusco que pudiera captar más la atención de ¨aquello¨ que lo seguía, Senku se planteó una vez más en su cabeza cuál sería la mejor opción a tomar…pero esta vez no tuvo tiempo para terminar su pensamiento…pues…
- ¡YOH, SENKU!
- ¡WAH!
…la repentina aparición de una figura frente a sus ojos, le hizo gritar y retroceder involuntariamente varios pasos.
- ¿K-Kohaku…? –pronunció el peliblanco tras un buen rato de estar inmóvil y aún algo tenso sobre su puesto, parpadeando con incredulidad ante la escena frente a sí.
La mentada colgaba de cabeza sobre la rama de un árbol. Su rostro había quedado un poco más abajo de su línea de visión, su pelo estaba ligeramente alborotado y ella, le sonreía con tal fervor, alegría e inocencia que casi lucía como una niña pequeña.
-T-Tú… ¿por qué estás aquí…? –no pudo evitar preguntar este, muy confuso y descolocado por las ¨curiosas¨ acciones de la rubia.
- ¡TE ESTABA ESPERANDO! –exclamó ella con demasiada energía, levantando un brazo en el aire como un niño que responde una pregunta en clase.
- ¿A-AH? –el rostro de Senku se volvió todo un poema.
Extrañado por dicha respuesta, Senku se preguntó a sí mismo qué diablos le pasaba a la leona…y entonces, lo percibió por fin: sus mejillas mostraban un ligero sonrojo y de su persona se desprendía un leve pero perceptible olor a vino. Al caer en cuenta de la situación, la expresión de Senku cambió a una algo fastidiada y preguntó sin más:
-Kohaku, ¿estás borracha?
- ¡LO ESTOY! –exclamó ella de igual forma que antes.
- ¿Por qué estás borracha? –inquirió él con pesadez, cruzándose de brazos.
Kohaku parpadeó un par de veces pensando por un instante su respuesta, mostrando una linda y curiosa expresión.
- ¿Porque bebí demasiado…? –respondió ella después de un momento, en un tono más bajo e inocente, ladeando la cabeza como si fuera un cachorrito.
-NO ME REFIERO A ESO-dijo este apretando los dientes en pos de controlar su enojo, pero la vena roja sobre su cabeza y el tic sobre su ceja demostraba cuán rápido estaba empezando a perder la paciencia.
Aunque su lenguaje no mostraba signo alguno de su embriaguez, sus respuestas extremadamente sinceras eran más que suficientes para confirmarlo. Ahhh, genial, sencillamente genial. Si ya de por sí era molesto el lidiar con un borracho normal, el lidiar con una leona borracha prometía ser un billón por ciento más molesto y complicado (y puede que hasta peligroso).
-Ahhh-suspiró Senku con pesadez, esto sí que prometía…pero nada bueno-Mah, da igual-expresó sin más, resignándose ante su inminente ¨tarea¨-Vamos leona, bájate ya de ahí antes de que te caigas.
- ¡QUE NO ME DIGAS LEONA! –quejó ella como siempre, aunque esta vez su réplica le pareció más infantil que nunca.
- ¡Okey-Okey, pero hazlo ya! ¿¡O acaso quieres se te va a subir toda la sangre a la cabeza!? –insistió él muy molesto.
Kohaku no se movió, solo se le quedó mirando durante un largo instante…antes de declarar con infantil simpleza:
-No quiero-girando parcialmente su rostro a un lado en señal de su inconformidad.
- ¿AHHH? –pronunció Senku con una expresión y tono claramente irritado y algo descolocado- ¿POR QUÉ?
Kohaku infló los mofletes cual niña pequeña y contestó sin más:
-PORQUE NO QUIERO.
Una nueva marca de enfado surgió sobre el pelo de Senku ante su actuar y respuesta.
-AH, YA VEO-dijo él con falso desgano y un claro enfado que peligraba en crecer, y tras un segundo de silencio, declaró con molesta resignación-Pues vale. Después no me culpes si te caes.
Ya sin nada más que decir, Senku se dispuso a rodear a la leona colgante para seguir su camino hacia el laboratorio…pero para su susto y sorpresa, las manos de Kohaku atraparon su cabeza antes de que pudiera lograr alejarse siquiera. Y siendo sinceros, por un instante, el joven científico temió por su vida (aunque más específicamente, temió por su ya antes dislocado cuello).
- ¿Q-QUÉ PASA…? –soltó por fin tras un largo minuto de pulcro y desconcertante silencio, en un tono entre precavido y un tanto…incómodo.
La expresión de Kohaku parecía ahora muy seria, determinada incluso. Su cabello estaba algo despeinado, sus labios apretados formaban casi una perfecta línea recta, el color de sus mejillas era ligero, pero a la vez inconfundible, y su mirada fija sobre la suya era muy intensa (puede que hasta demasiado). Parecía que sus ojos querían transmitirle algo, pero…no podía descifrar el mensaje exacto. Solo podía percibir en ella una fuerte decisión…a la par que una ligera tristeza…
- ¿Kohaku-? –sus palabras quedaron en nulas, pues en un rápido movimiento (que hasta hizo caer algunas hojas del árbol), sus labios fueron sellados sorpresivamente por la fuerza de otros.
Todo fue tan repentino, tan brusco, como el explotar de una bomba de relojería. Sus manos sujetando con fuerza su rostro y parte de su pelo, haciéndole imposible el escapar (aunque tampoco es que estuviera tan loco como para intentarlo), sus ojos fuertemente cerrados, la suavidad y la firmeza de sus labios…Todo fue como un fuerte choque eléctrico impregnado directo al canal de su memoria.
Después de unos momentos que le parecieron dolorosamente eternos (en más de un sentido), por fin fue ¨liberado¨ y pudo volver a respirar. Su mirada desconcertada se posó sobre ella por un instante, lucía una expresión… ¿alegre? ¿Preocupada? ¿Impactada? ¿Todas ellas? No lo sabía, se le era muy difícil de descifrar, pero…quizás la respuesta estaba tras esa suavidad en su mirada…
…De repente, un nuevo y extraño silencio dominó el lugar…y entonces…
- ¡AUCH!
…como si se rompiera la burbuja de un sueño, el sentido de la realidad se hizo presente de la forma que más le gustaba usar: un golpe. Pero para suerte divina de nuestra querida rubia, un arbusto aminoró el daño de su caída.
-Ay-ay-ay-ay-pronunció Kohaku con cierto dolor.
- ¡E-Ey! ¿¡Estás bien!? –inquirió el científico alarmado tras caer por fin su mente de vuelta.
-Estoy bien-Estoy bien. Solo me duele un poco la cabeza-le tranquilizó ella, masajeando su alborotado cabello cubierto con unas cuantas hojas.
Senku la examinó rápidamente con la mirada y tras confirmar con un par de simples pruebas que en verdad estaba bien, dejó escapar un profundo suspiro de alivio.
- ¿Ves? Te lo advertí-dijo con falsa irritación-Eso te pasa por imitar el beso de la película de Spiderman.
- ¿Espi-qué? –ladeó ella la cabeza, mostrando casi la misma cómica cara que pone un perro cuando no entiende.
- ¡Dije Spider-! Argh, ya, olvídalo-expresó él entre un pesado suspiro de resignación, y sin más, le extendió la mano y preguntó- ¿Te puedes levantar?
Kohaku se le quedó mirando por un instante…antes de asentir y aceptar su mano para ayudarla a levantarse. Teniendo en cuenta los sucesos pasados (y los claros deseos de la audiencia), uno habría esperado que ocurriera un nuevo beso o algún nuevo acercamiento un tanto más…íntimo, pero como Senku es Senku, y Kohaku es Kohaku (aun estando borracha), y como esta no es esa clase de historia, su noche terminó como cualquier persona normal con sentido común se esperaría: con Senku simplemente llevando a Kohaku de vuelta a la aldea, sin ninguna desviación pícara o conversación profunda sobre lo sucedido. Sí, se sabe: este es el final más aburrido que uno pueda ver, pero hablando en serio, ¿qué esperaban? ¿Algo bonito? Puff, pues vayan a darle las quejas a ¨señorita realidad¨, a ver si así deja ya de joderme la vida. Mientras tanto, yo me voy a comer un muffin. No me llamen, ¿ok? Vale, pues bye.
-*El narrador ha dejado el servidor*-
Los lectores: ¡OH MAN! D:
N.A: Hey, que de tiempo. Am…creo esto debe ser una de las cosas más raras que he escrito hasta ahora o_O. Perdón por eso, al parecer el bloqueo de escritora no se me ha ido del todo TT x TT. Por cierto, perdón también por demorar tanto en actualizar, la verdad es que…el mes de agosto no fue muy bueno para mí que digamos. Mah, como que últimamente he tenido más bajos que altos y por eso no he tenido mucho ánimo para escribir. E-En todo caso, espero hayan disfrutado su lectura (aunque haya sido un tanto rara). En fin, un deseo de salud para ustedes, familia y amigos, y sin nada más que decir, espero nos leamos pronto.
