Capítulo 2

Otro mocoso

Crocodile siempre supo que tener un mocoso sería difícil, el embarazo había sido horrible y prefería morirse o cortarse ambas piernas antes de siquiera volver a hacerlo, su hijo ahora tenía un año, y ya empezaba a tomar Arabasta, fue relativamente fácil, el Rey Cobra por muy buenas intenciones que tenía estaba haciendo todo mal, y hacia su trabajo más fácil, así que ahora la mayoría lo tomaban como un héroe.

Todo le estaba saliendo bien, ya tenía su cuerpo correcto, Luffy ese día al menos estaba tranquilo, y ya estaba acostumbrado a usar su fruta del diablo con su cuerpo, así que todo estaba bien, aunque aún sentía que algo estaba mal, además del hecho que Makino le dijo que había bandidos en la montaña y que estos eran inofensivo, algo no le cuadraba, así que dejando a un dormido Luffy a cargo de Makino fue hacia la montaña, tratando de ver qué era lo que había, no tardó mucho en llegar y ver la casa de los bandidos todos estaban borrachos mientras una mujer les gritaba: "¿¡Dónde está el mocoso?!", se alejó hasta que lo vio un pequeño niño de no más de 4 años estaba peleando con un jabalí, y maldijo al sentir algo así como un instinto protector, era un niño de 4 años peleando, se veía lleno de heridas, pero el niño parecía tan determinado a pelear que decidió esperar, cuando la pelea acabó se acercó.

- Un niño como tú, no debería estar peleando – dijo serio Crocodile, notando como el niño se sobresaltaba por cómo apareció.

- ¿¡QUIÉN ERES?! ¿¡QUÉ QUIERES?! – gritó el pecoso apuntando con su palo hacia el hombre frente a él.

- Baja eso, te vas a lastimar más, y digamos que soy un amigo – dijo sacando un puro y prendiéndolo – Soy Crocodile, tú debes ser el hijo de los bandidos de la montaña ¿No? – preguntó sentándose y disfrutando el cigarro, notando como el niño cambiaba de expresión rápidamente, de desconfianza a curiosidad y finalmente a ira.

- ¡NO, ELLOS NO SON MIS PADRES!, ¡YO SOY EL HIJO DE UN DEMONIO! – gritó el niño temblando, y Crocodile no supo si temblaba de la ira o porque quería llorar, tal vez ambas y sintió culpa por causarle aquello al niño así que apagó su puro y lo vio riendo levemente.

- ¿Hijo de un demonio? Yo no veo tu cola, o tus cuernos, para mí solamente te ves como un mocoso

- ¡CLARO QUE SOY HIJO DE EL DEMONIO MI PADRE ERA GOLD ROGER! - grito el niño y este de inmediato se tapaba la boca poniéndose pálido apenas se dio cuenta de sus palabras, y ahora miraba a Crocodile asustado – y…yo… yo no…

- ¿Crees que por ser hijo de Roger eres hijo de un demonio? – pregunto alzando una ceja, él recordaba de forma algo vaga a Roger, cuando estaba en ese maldito barco, pero Roger no era un demonio, jamás lo diría, pero incluso lo admiraba un poco.

- ¡Claro que sí! ¡Todos lo dicen! ¡Si Roger tuviera un hijo sería un demonio! – grito el niño dando pisotones al suelo.

- Mira niño, no sé quién te haya dicho eso, pero es un imbécil, tú no eres hijo de ningún demonio, Roger era un imbécil, es cierto, pero era libre, y estoy seguro que te amaba, y si aun así quieres odiarlo está bien, pero no lo odies por darte la vida, todos tenemos derecho de vivir – dijo, y sintió un golpe en el corazón cuando vio al niño casi llorando.

- U…usted… ¿Usted cree que tengo derecho a vivir? – preguntó temblando mientras, lo veía casi con esperanza.

- ¡Claro que sí! No importa quién sean tus padres, tu no debes cargar con sus pecados, tu eras tú propia persona, y tiene derecho a vivir – dijo serio, y cuando el niño empezó a llorar, Crocodile se acercó abrazándolo.

- Gracias – murmuró el niño.

- Por cierto, soy Crocodile – dijo sacando de su saco un pañuelo y limpiándole la cara que estaba sucia, de la tierra del lugar, la sangre del jabalí y las lágrimas del niño.

- Yo soy Ace – dijo viendo al hombre, pero en ese momento su estómago sonó, y éste avergonzado miró a otro lado.

- Bueno Ace, ya que parece que tienes hambre, ¿Te gustaría venir conmigo? Mi hijo ya debió de despertar, así puedes conocerlo y comer – dijo Crocodile estirando su mano hacia el niño.

Ace al inicio dudo si tomar la mano del hombre, pero algo dentro suyo le decía que podía confiar en el hombre, así que, aun temblando, tomó la mano del hombre, y este le sonrió, como le sonreía Garp cuando hacía un ataque bien, o como veía como algunos padres le sonreía a sus hijos, sintió un calor en el pecho, Ace se preguntaba si era así cómo sentían los niños cuando eran amados por sus padres, si así se habría sentido si su mamá siguiera con vida.

Ace estaba tan emocionado, e imaginado tantas cosas que no se dio cuenta que ya habían llegado a la pequeña casa, hasta que Crocodile se detuvo diciéndole que hablan llegado, en lo que Crocodile abría la puerta, Ace observó con curiosidad la casa, era bonita, una casa con una apariencia simple, de un piso, y algo alejada de las demás casas, una vez que entro vio a un pequeño niño de al menos un año corriendo de un lado a otro mientras una señorita, bastante bonita de cabello verde se reía y perseguía al niño.

- Makino, Luffy, volví – dijo Crocodile y de inmediato el niño más pequeño dejó de correr y fue donde su padre corriendo y aferrándose a su pierna.

- Bienvenido Crocodile-san, Luffy despertó hace poco, tiene algo de hambre, pero quería esperarte para que comieran los dos juntos además… - la mujer lo noto y se detuvo observándolo con curiosidad pero, le sonrió de forma amable – ¡Vaya! ¿Quién eres tú? – dijo dirigiéndose hacia el preciso, este solo se sonrojo y oculto detrás del pirata.

- Él es Ace, se quedará con nosotros a partir de ahora – dijo cargando a Luffy, que empezó a balbucear, y tratar de explicarle a su padre su sueño, claro todo a medias palabras por su corta edad.

- ¿Eh? ¿Quedarme? – preguntó el niño extrañado – No creo que al abuelo le guste – murmuró, pues, aunque él si quería quedarse ahí, dudaba que su abuelo le gustará que se quedará ahí.

- ¿tu abuelo? Creía que te criaban los bandidos de montaña – decía Crocodile mientras sentaba en su silla alta a su hijo se movía tratando de soltarse de su padre.

- Bueno, ellos me criaron, pero el abuelo me dejó ahí – murmuró viendo cómo el adulto y la señorita lo veían con preocupación, pero él no entendía el porqué.

- ¿Tu abuelo de casualidad se llama Garp? – pregunto Crocodile, recordando de forma vaga cómo es que siempre que el anciano iba a la isla a ver a Luffy se iba unos días a la montaña, porque dudaba que fuera al Reino Goa, o a Terminal Gray.

- ¿Lo conoces? – pregunto Ace asombrado, pues tenía la esperanza de que, si su abuelo conociera al señor, tal vez lo dejaría quedarse ahí, porque en ese lugar Ace se sentía a salvo, se sentía en casa.

- Si lo conozco, discúlpeme un minuto – Crocodile tomo el caracol de su cajón y fue a un cuarto, marco el número de Garp y cuando esté contesto tomo aire - ¡¿QUÉ DEMONIOS TE PASA VIEJO DE MIERDA?! ¡¿EN QUE CABEZA CABE DEJAR A UN NIÑO INOCENTE SER CRIADO POR BANDIDOS EN UNA JODIDA MONTAÑA ABANDONADA POR ODA?! -grito totalmente furioso incluso su arena se había empezado a manifestar.

- Etto... ¿Crocodile-san? – murmuró/ pregunto una voz entre asustada y extrañada, que Crocodile no reconoció al inicio, le sonaba familiar pero no sabía de donde.

- Tú no eres Garp, ¿Dónde está? – pregunto el Shichibukai casi rechinando los dientes por el enojo de la negligencia del héroe de la Marina con Ace.

- Bueno, el está aquí solo que me pidió que contestara, emm.. ¿Es normal que ustedes se llevan así? No sabía que usted y Garp-san tenían un trato tan ameno – murmuró el marine que había contestado el teléfono y Crocodile antes de que siguiera hablando oyó por el caracol una voz de fondo que le decía a quien le había contestado "Rosinante estás en llamas" y reconoció la voz de Garp que era el que hablo, Crocodile sabía que el vicealmirante no le contestaba para evitar una pelea o que el lo golpeara.

- Tú debes ser el hijo adoptivo de Sengoku, un gusto, dile a Garp que me quedo con el mocoso y que si tiene un problema, que se lo meta por culo, porque el mocoso se queda conmigo y Luffy; y no volverá a esa montaña – gruño antes de colgar y volvió dónde Ace comía del espagueti que había preparado, Makino se había marchado, pero pudo observar que le había dado su botella de leche, y había servido de comer a Ace, a Luffy y a él, Crocodile definitivamente adoraba a Makino por ayudarle tanto.

- Bien Ace, ahora vivirás aquí – dijo tranquilo sentándose a lado de Luffy dándole de comer.

- ¿Eh? ¿Cómo? – preguntó el pecoso dejando de comer, pues por los gritos tuvo que asumir que no viviría con Crocodile, y que su abuelo se había negado.

- Bueno mocoso, ahora eres mi mocoso – dijo sonriéndole – puedes ir a ver a los bandidos de la montaña si gustas, pero ahora vivirás aquí, claro vas a tener reglas como nada de peleas aquí, si vas al bosque me dices a mí o a Makino o al viejo Woop, de preferencia no vayas solo, eres listo sabes que es peligroso, además ahora somos familia, así que nos cuidamos los unos a los otros – dijo Crocodile, aunque por dentro maldecía por tener que usar un discurso de su viejo, pero en ese momento quedaba – así que Ace, cuida de mi y de Luffy, así como cuidaremos de ti – dijo sonriéndole y el niño dejó de comer para correr y abrazarlo, mientras lloraba y le agradecía – Hey no llores, somos familia a partir de ahora, y espero que no te arrepientas – bromeó un poco y cargo a Ace. – Creo que debes presentarte ¿No crees? Tu hermano pequeño aún no sabe quién eres – dijo viendo cómo Luffy lo veía curioso.

- Hola, soy Ace, Portgas D. Ace, y a partir de ahora soy tu hermano mayor, así que te cuidare

Crocodile río por lo tierno de la presentación, su hijo más pequeño pareció entender porque salto feliz e intento hablar, pero no sé entendía nada – él es Luffy, Monkey D. Luffy, y va a causarte muchos problemas, bueno no solo a ti, también a mi, y yo soy Crocodile, también tuve un padre de mierda, pero seré lo mejor para ustedes – dijo besando sus cabezas – ahora termina de comer – dijo Crocodile terminando de darle de comer a Luffy, pensando en que tal vez era cosa de Newgate adoptar niños, pero solo era uno, no sería como su padre de mierda, él aceptaría a sus hijos, además solo eran dos, y aunque Luffy era muy ruidoso, dudaba que dos pequeños niños pudieran causarle tantos problemas.

Crocodile unos años después se arrepentiría de aquel pensamiento, e incluso se golpearía mentalmente por creer de forma ilusa, que solo tendría 2 mocosos y que no causarían tantos problemas.

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Continuará.