| • | SERIE HARRY POTTER Y HARRY POTTER, PERDÓN, ELÍAS SNAPE | • |

| • | Libro 1: Harry y Elías | • |

Capítulo 1: Algunas cosas están destinadas a suceder ...

... Y algunas otras no ...

- ¡Perdón, mi señor! - súplicas dolorosas

- ¡ME HAS MENTIDO! - magia negra y espeluznante

- ¡Mi señor! -

- ¡CRUCIO! - gritos desgarradores, miedo en el aire

La campana de un reloj

- ¡No tengo tiempo para ti, rata! - los gritos se ofrecen pero el dolor permanece. —Cuando vuelva, te asesinare— risas huecas

- ¿Vamos a donde Longbottom, mi señor? - ferocidad detrás de labios gruesos y piel de porcelana

- No— ojos rojos —Yo mismo me encargare de esto— peligro inminente

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31 de Octubre de 1980, Halloween

En la casa de los Potter había una novedad, estaba silenciosa. En los últimos dos meses, luego de que la pareja y dos hijos se mudaron, siempre era posible escuchar algún tipo de escándalo.

Lily Potter en especial no sabía qué esperar de sus hijos. Después de todo, cuando era niña no se había imaginado que sería parte de la comunidad mágica, que estaría casada y tendría 2 hijos.

Para ser sincera, la idea se le había cruzado cuando veía a su madre cocinando el desayuno para la familia. Ver a su padre leyendo el periódico en la mesa mientras Petunia hablaba sobre la escuela. Esa comodidad y rutina parecía viable cuando todavía desconocía su propia magia.

Entonces vino Severus y le contó sobre el mundo mágico. De lejos se vio casada teniendo un mundo mágico que descubrir y conocer. Y a medida que las historias de Severus sobre lo que podía hacer con magia aumentaban, se alejaba más esa imagen de familia.

Pero al final estaba aquí. Frente a una cuna donde un pacífico niño dormía, un niño que no había parado de llorar desde que lo había duchado. Eran las once de la noche y finalmente el niño había dormido. Nunca se había imaginado que los niños mágicos eran tan difíciles de manejar a pesar de que James le había advertido acerca del carácter que podrían tener.

Ni siquiera comenzado los ataques de magia accidental

El mundo mágico está lleno de sorpresas. Se consoló a sí misma mientras suspiraba suavemente, cuidadosa de no despertar a Harry, el mayor de sus gemelos y el niño más inquieto de los dos. Harry era alegre y juguetón, amaba pasar las tardes jugando con Canuto y era una pesadilla cuando Lily lo obligaba a hacer algo que el niño no quería. Que se reducía a comer, bañarse y cambiarse la ropa.

Un leve rechinido en la puerta la alertó. Giró velozmente y encontró a su marido, a quien le dirigió una mirada alarmada antes de señalar a la cuna, donde su hijo se removió un poco. James, como ella, tenía grandes ojeras y su piel estaba pálida, sus lentes estaban torcidos cuando le dio una mirada de disculpa

—Lo siento— murmuró, pero Lily le chito, considerando su murmullo del volumen de una bomba. Harry tenía un sueño muy ligero, James se encogió de hombros y una mueca de desesperación cruzó sus facciones. —Lily— probó de nuevo, en voz más baja, casi sin mover sus labios. La señora Potter consideró todavía alto el, pero mirando de reojo al bebé en la cuna seguir durmiendo, decidió que volumen hablar. Asintiendo a su esposo espero a que esté continuará

—Ayúdame, Lily. No quiere dormir— declaró James cansado. La mujer miró los brazos de su esposo encontrando una mirada gris claro que la mantenía expectante. Quería que al menos sus hijos tuvieran el color de sus ojos porque ya se parecían demasiado a su padre.

Thomas, su segundo hijo, sostenía con fuerza la mordedera verde que Sirius le había enviado un par de semanas antes. Sus delgados dedos pálidos contrastando con el verde bosque.

Lily estaba muy preocupada por su segundo hijo desde que nació y le dio el susto de su vida al no llorar como Harry, o como cualquier niño para el caso. Además de que era muy pálido y no tenía el tono de piel morena de James o Harry, su propio gemelo.

Además de que no solía llorar tanto, ni hacer berrinches, únicamente lo hacía mientras dormía. En esas ocasiones, Thomas lloraba horas y gritaba hasta que Lily lo despertaba. James había dicho que el miedo de Lily durante su embarazo debió haberlo heredado él.

—¿Ya le has alimentado? - preguntó en voz baja alejándose de la cuna y acercándose a James que no se había movido de la puerta

—Si, lo arrulle y todo, pero no consigo que duerma— comentó con desesperación. Lily sonrió suavemente cuando Thomas agitó la mordedera y estiró sus brazos hacia ella. Para tener cuatro meses parecía demasiado inteligente. Cediendo a pesar del cansancio recibió a Thomas en sus brazos, ignorando el suspiro aliviado de James

—Vamos— indicó a James, empujándolo suavemente fuera de la habitación. No quería que Harry despertara y ahora were dos niños muy despiertos.

Ya en el pasillo camino con seguridad a la planta de abajo. Sintiendo más que ver a Thomas divertido con el movimiento de estrellar la mordedera en su espalda

—Estos niños llegarán mi muerte— declaró James mientrasba a la sala y se tiraba al sofá más cercano

—No hables así, James— reprendió Lily sentándose con más delicadeza en otro sillón acomodando a Thomas en su regazo. James Potter miró con aprensión a su esposa

En estos meses no solo el cuidar de los niños había sido la razón de sus desvelos, también lo era la guerra. Quién-tú-sabes, el señor oscuro que acechaba la comunidad mágica, se estaba volviendo más violento en sus ataques. Cada vez había más destrucción y menos sobrevivientes.

Hace poco les había informado Sirius, su amigo más íntimo y padrino de Harry, que la familia Bones había sido masacrada. Y únicamente la hija menor se había salvado de milagro. Una pobre bebé de meses.

Un mes antes de ellos había sido Dorcas Meadowes, una ex compañera de la escuela, junto con su familia las víctimas. Y a pesar de que muchos creían que esto se debía a que Voldemort los estaba using de ejemplo. Pocos sabían la realidad del asunto

Lo que en realidad Voldemort estaba buscando

—Lo siento— musitó James dejando caer su cabeza hacia atrás, deseando que su esposa no se hubiera enfadado mucho. Con cansancio giró el rostro y miró por la ventana. Grupos de niños disfrazados andaban por la calle, sonriendo y jugando, agitando bolsitas llenas de dulces al ritmo de su caminata. —Olvide que es Halotten—

—Halloween— corrigió Lily mirando también por la ventana. Añoraba estar ahí afuera, enseñando a sus hijos una tradición muggle que podría disfrutar cada 31 de Octubre. Pero no, tenían que permanecer dentro de casa porque Lord Voldemort estaba tras sus hijos, pensando que eran un peligro para él.

Lily todavía no podía procesar completamente la situación. Sus hijos tenían el potencial de terminar con la guerra. ¿Cómo? No lo sabía. Dumbledore había sido muy reservado con eso. Pero las pruebas de que todo niño mestizo de finales de julio fue asesinado era suficiente.

Así que cuando Dumbledore les indico que se ocultaran bajo el fidelius accedió rápidamente. Confiando en que Peter nunca diría su ubicación. Sin embargo, el fidelius no era infalible, debían de permanecer dentro de la casa y eso la frustraba aún más

Y apenas llevaba dos meses dentro

—Dumbledore dijo que hará una fiesta de Halloween en Hogwarts, en lugar de Samhain— recordó vagamente James.

Ciertamente el asunto le estaba dando igual, después de todo era una simple fiesta y en este momento importante lo era deshacerse del señor oscuro. Pero Dumbledore insistía en que el cambio de festejo haría que los nacidos de muggle se sintieran más cómodos que celebrar Samhain. Y, la parte que le agradaba tanto a James como Sirius, enfadaría a los estirados sangre puras, aunque el viejo director insistía que no

—Solo provocará más a los mortifagos— comentó Lily. Contraria a su marido, muy preocupada por lo que el cambio de festejo provocaría en la comunidad en medio de esta crisis. —Sigo sin entender porque la escuela no ha cerrado. - Sus ojos verdes miraron a Thomas en su regazo jugar con la mordedera pasándola de una mano a la otra.

La excusa de los padres de los niños de Hogwarts era que sentían más seguros a sus hijos teniendo a Dumbledore cerca. Lily a pesar de admirar al hombre no creía que pudiera confiarle a ninguno de sus hijos

—Yo tampoco— apoyó James mirando también a su hijo.

Thomas seguía jugando, ajeno a los pensamientos de sus padres —Uh— balbuceó cuando sus dedos dejaron caer la mordedera a la alfombra. Lily suspiró y en un acto cansado, bajó al bebé al suelo hechizado para mantenerse siempre caliente. Había leído en algún lugar que dejar al niño conseguir las cosas por su propia cuenta desde pequeño le ayudaba a desarrollar su autoestima e independencia

James murmuró entre dientes, casi durmiendo en el sofá. Mirando a su bebé observar la mordedera como si de aquella manera pudiera alcanzarla debido a su falta de movimiento. Parpadeó, lentamente ...

¡PUM!

Un estruendo hizo que la puerta principal cayera. James se levantó y trató de sacar su varita de la manga pero recordó haberla dejó arriba en el baño cuando había bañado a Thomas. Con nerviosismo giró a dónde Lily estaba de pie, mirando a la entrada con terror

—¡Es él, Lily! Coge a Thomas y ve por Harry. - Indicó poniéndose frente a su esposa cuando reconoció al espectro frente a él. En algún lugar de su mente se lamentó la muerte de Peter, porque no habría otra forma de que su amigo lo traicionará que muriendo bajo tortura

—Que estúpido nombre muggle para un bebé— siseó el mago tenebroso cubierto por una capa negra. James se alertó cuando el hombre agitó la varita y pronunciaba las palabras que estaban su perdición y condena de muerte. —Avada Kedavra. - pero a pesar de que James no se había movido, el hechizo no dio en él, si no en el bebé que había estado aún en el suelo y que Lily no había tomado en medio de su parálisis de temor

—¡Nooooo! ¡THOMAS! - gritó la mujer finalmente reaccionando y tomando en sus brazos el frágil cuerpecito. Una risa fría y amarga fue liberada desde la entrada donde Lord Voldemort se deleitaba

—¡MALDITO! - gritó James lanzándose a mano limpia en busca de venganza, cegado por el dolor de saber muerto a uno de sus hijos. Lily, aún cargando a su bebé, aprovechó el momento para ir a la habitación de los gemelos en busca de Harry

—No tengo tiempo que perder contigo, Potter— comentó desdeñoso el Lord. Con aburrimiento en la voz y lamentándose el desperdicio que era matar a un sangre pura como James Potter, lanzó - ¡Avada Kedavra! - el auror cayó de inmediato al suelo, su rostro desencajado en ira y sorpresa

—¡James! - gimió Lily cuando escuchó la maldición asesina, pero sin dejar de ir a donde su hijo. Entró en la habitación poniendo el seguro, olvidando que no serviría de nada. Dejó a Thomas en su cuna, teniendo cuidado de no acomodarlo mal No, no, no— lloró desconsolada al saber que estaba haciendo una idiotez, él no sintió

Harry por otro lado lloraba en su cuna, seguramente despierto por el alboroto. Lily miró a su bebé, borroso por las lágrimas que derramaba. —Harry, mi pequeño Harry, mami te ama, y papá también. - Murmuró y el sonido de pasos en el pasillo le apretó el corazón, y casi se siente morir al ver de reojo la otra cuna —Thomas te ama mucho. - El bebé seguía llorando, al igual que ella

Con lo último de valentía que le quedaba, se puso de pie frente a la cuna mirando a la puerta, la cual se abrió en un sonoro golpe que hizo a Harry llorar más fuerte

—A Harry no, a Harry no, por favor— gimió en medio de lágrimas, observando directamente a Lord Voldemort. El mago tenebroso asomó una mano pálida dónde sostenía su varita

—Apártate estúpida, solo le necesito a él y habré terminado— exclamó con tono cínico. Divertido con la idea de dejar vivir a una mujer luego de haber matado a toda su familia. Pero la asquerosa sangre sucia no se movió

—Mátame a mí, mátame a mí en su lugar— clamó nuevamente Lily, dispuesta mínima a darle una oportunidad a Harry. Lord Voldemort chasqueo la lengua

—¡Apártate! No lo repetiré— advirtió

—A Harry no, ten piedad, te lo ruego, por favor, piedad—.

Voldemort alzó con más seguridad la varita al ver la determinación de la mujer a permanecer en su lugar

—Si así lo quieres— agregó con sorna, pensando en lo estúpida que era la mujer ofreciéndose cuando de todos modos mataría a su hijo. No permitiría la posibilidad de que se volviera una amenaza para él. Una risa malvada salió de sus labios delgados cuando usó la maldición que con tanta facilidad se le dio —Avada Kedavra—. Lily Potter gritó apenas unos segundos cuando su cuerpo cayó igual de rápido que él de su esposo

Voldemort la miró unos segundos pensando en la cara que pondría su seguidor cuando le informará que la estúpida muchacha desaprovechó el favor que le estaba haciendo. Seguramente estaría furioso con la sangre sucia.

Aunque…

Su mirada fue a dónde vió un pequeño cuerpecito quieto. Pettigrew iba a estar decepcionado de saber que su ahijado no había quedado impune cómo había querido. Ninguno de los Potter que intentó proteger con tanto empeño, sobrevivió.

Sin nada de cuidado paso el cuerpo de la mujer para acercarse a la cuna donde el único bebé de los Potter que vivía lloraba.

—No te preocupes, seguirás muy pronto a tu hermano y padres. - Exclamó con una sonrisa de satisfacción, sabiendo que la amenaza había sido eliminada en cuanto matará al segundo niño ¿O era el primero? En realidad no le importaba

—Avada Kedavra— el rayo verde esmeralda impactó en el residente de la cuna. Pero contrario a los usos anteriores, Voldemort sintió que se quemaba por dentro. Repentinamente su cuerpo se deshizo en una explosión que desmoronó la mitad de la habitación infantil

En un grito agónico, su espectro salió disparado, abandonando la escena y buscando refugio. Preguntándose qué había sucedido, dejó atrás una escena grotesca.

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Vamos, Harry, tienes que despertar…

Se sintió… cansado, los brazos le dolían y el pecho también. Tardó unos segundos en abrir los ojos, recibiendo la vista de un cielo nocturno tapizado de estrellas. En ese momento se dio cuenta de que una brisa fría le helaba la cara y que casi no podía respirar.

¿Qué había pasado? ¿Dónde estaba? Se removió cauteloso solo para sentir una presión enorme en su pecho, su respiración se agitó y escuchó el llanto de un bebé salir… ¿de él? ¿Qué mierda?

Repentinamente, tan rápido como había empezado, terminó. El dolor desapareció y el cielo estrellado se desfiguró en una oscuridad abrumadora. Un ruido extraño reemplazó el llanto, un ruido de ahogamiento.

Tranquilo, solo debes de permanecer calmado, pronto acabará.

Una voz tranquila susurró en el ambiente oscuro

¿Calmarme? Me estoy ahogando . Sentía que respiraba agitado y el sonido de ahogamiento aumentaba. Le dolía llevar aire a sus pulmones y una abrumadora necesidad de llorar se hizo presente al abrir los ojos mirando nuevamente al cielo. Me estoy muriendo.

Deberías acostumbrarte, esta es la quinta vez en la última media hora.

La voz habló de manera tranquila, demasiado calmada para su exasperación. Harry trató de moverse sin éxito, sintió que gritaba aunque no escuchó el grito, sino otro llanto infantil, esta vez lejano y no propio. El ahogamiento regresó y el cielo volvió a desaparecer

¿Quinta vez? ¿La quinta vez que qué?

La quinta vez que mueres, la última vez no tardaron tanto.

Comenzó a ahogarse, está vez con su saliva. Comenzó a llorar y fue consciente de que el segundo llanto disminuyó.

¿Yo? ¿Muerto? ¿¡Estoy muerto !? Pero si duele.

Eso es porque te estoy trayendo de regreso, las cosas no se están dando como deben. Tuve que intervenir.

¿Intervenir? Pero si yo

Oh, ha llegado, esto también es diferente.

Harry quiso preguntar qué era diferente si seguía ahogándose cuando escuchó lejanamente un grito, esta vez adulto. Un grito lleno de dolor y miseria como los que había estado escuchando en las últimas horas, durante la batalla de Hogwarts ¿Seguía en Hogwarts siquiera? Pronto el ahogamiento fue insoportable y volvió a la oscuridad

Séptima vez, contó la voz tranquila segundos antes de que Harry volviera a sentir el dolor y la terrible sensación de asfixia . Por favor, ayúdenme. Quiso hablar, gritar, pero lo único que consiguió hacer salir de él fue el llanto infantil, uno que lo estaba desesperando. De repente, el cielo estrellado fue reemplazado por la vista de una viga de madera bastante grande. Harry suspiró aliviado cuando la presión en su pecho desapareció y pudo respirar más libremente. Sin embargo, aún quedaba un dolor agudo en su pecho que consiguió mantener su llanto agudo

—Pero ... ¿Cómo? - escuchó que alguien preguntaba. Sí, ¿cómo? ¿Qué estaba pasando? Tenía muchas preguntas y el dolor no le permitía pensar como era debido. Y de repente supo que nada era real cuando un par de manos lo levantaron y pudo ver dos ojos negros que hace unas horas juraba había cerrado para siempre

—¿Realmente…? - preguntó Severus Snape, un Severus demasiado vivo, con rasgos más jóvenes que con los que Harry conoció a su profesor de Pociones ¿Dónde estaba? ¿Por qué Snape estaba vivo? ¿Seguía en la estación de King 's Cross blanca?

Estás en tu segunda oportunidad, ofreció la voz tranquila, me conmovió tu elección de querer regresar en el lugar de descansar. Sé que no me temes y en realidad me aceptas bastante, así que te ofrezco una segunda oportunidad. No salió tan bien como planeé desde el principio, pero gracias a tu primera muerte pude arreglarlo

Harry gimió. Todo le daba vueltas, se sintió mal y no entendía nada. Snape parecía estar en su misma situación porque solo le dedicó una mirada entre horrorizada y asombrada mientras lo acomodaba en sus brazos. Solo para llevarlo ante una cuna, una dónde un bebé gimoteaba y Harry sintió que iba a morir, otra vez, al ver la cicatriz en forma de rayo que tantas veces vio en el espejo. En la pequeña frente del bebé, roja e hinchada

¿Qué mierda?

Ya te lo dije, segunda oportunidad. Nunca lo había intentado, después de todo, mis reliquias nunca estado en las manos del mismo hombre al mismo tiempo desde que fueron creadas antes de ti. Lo que me obtuve mayor acceso a tu alma para poder manipularla, fue… una nueva experiencia.

—Realmente la profecía se cumplió— murmuró Snape cerca de su oído, desconcertado al joven mago de lo que sea qué había dicho la voz. Harry gimió cuando fue dejado en la cuna junto al otro bebé

Harry Potter, el otro bebé es Harry Potter. Y tú, eres Thomas Potter, el gemelo menor de Harry

-¡JAIME! ¡LIRIO! - Un grito se escuchó. Harry vió a Snape mirar con urgencia la puerta al mismo tiempo que gritos y lloriqueos adultos eran escuchados. Snape de inmediato giró y dejó sus ojos ónix en ellos

—Están seguros— susurró su antiguo profesor mirándolos con lástima. Harry se sintió peor al verlo acercarse a la puerta para irse

Por favor no te vayas, no entiendo nada. Suplicó a pesar de que solo pudo salir un balbuceo de su boca. Estiró sus brazos cortos llamando efectivamente la atención del maestro de Pociones. El hombre de túnicas negras lo miró un segundo antes de regresar, no sin antes mirar de soslayo el pasillo por donde llegaba el sonido de lloriqueos

—No puedo llevarte conmigo, tienes que quedarte con tu hermano— susurró Severus mirando nuevamente la puerta. No puedes dejarme aquí ¿Qué sucede con tu voto? Reclamó dejando salir los balbuceos, de alguna manera estaba logrando poner a Snape en una encrucijada porque este seguía mirándolo

—¡HAGRID! - otro grito, esté más fuerte y de una voz que pudo reconocer, Sirius. Snape también parecía haberlo reconocido porque solo miró nuevamente en su dirección antes de susurrar

—Estarás a salvo con ellos— Harry gimió cuando el profesor se acercó a la parte destruida de la habitación, donde su antigua cuna residía, al mismo tiempo que un grito de Sirius

—Estarás a salvo, Thomas— exclamó Snape antes de saltar y desaparecer

Pero yo no ...

Ahora lo eres, interrumpió la voz calmada, has dejado de ser Harry Potter para ser el hermano gemelo del niño-que-vivió, Thomas Potter. Esta, Thomas, es la oportunidad que yo te ofrezco para cambiar el destino del mundo mágico por el cual te sacrificaste muriendo por la varita de Lord Voldemort

¿Quién eres?

¿Yo? Soy a quien conoces como la muerte, el ente del que eres maestro gracias a que reuniste las tres reliquias de la muerte

Harry, Thomas, no pudo decir nada más, porque en ese momento llegó un semigigante a su habitación, mirando a él y su hermano con tristeza y lastima

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Harry estaba dormido. Era tan extraño mirar al otro bebé y pensar: él es Harry Potter, él es el niño que vivió, cuando toda su vida había sido a él a quien correspondía el título.

Soy Thomas Potter ...

Ahora que lo pensabamente detalladamente era irónico, ¿qué estaban pensando sus padres cuando le dieron este nombre? ¿No sabían acaso que el nombre real de Voldemort era Tom?

—Deberías dormir, bebé, como tu hermano— exclamó Hagrid mirándolo de reojo, Thomas le devolvió la mirada unos segundos antes de seguir mirando a Harry.

Después de que Hagrid llegó a la habitación los sacó a ambos de la casa. Thomas sintió un nudo en la garganta cuando Sirius los vio apenas antes de darle la motocicleta a Hagrid y decirle que cuidara de ellos antes de irse. Thomas estaba seguro de que iba tras Colagusano. En dos días, Sirius Black estaría en Azkaban acusado de ser mortífago. Siendo olvidado porque la atención estaría en la noticia de que un niño de tres meses derrotó a Voldemort.

Harry Potter, el niño-que-vivió, su hermano. Finalmente un sueño cumplido, tenía un hermano, uno destinado a sufrir los peores diecisiete años que un mago puede tener.

Realmente esto es una locura.

Su mente estaba delirando, vagando entre toda la información que estaba tratando de ordenar. Era un bebé y el hermano gemelo de Harry Potter. Siendo un Thomas más al que Voldemort odiaba por tener su nombre muggle.

Una vez pasado el shock de la información que la muerte le dio, se pudo dar cuenta de que tenía recuerdos de los meses de esta vida. Podía recordar a su madre jugando tanto con él como con Harry. Y podía recordar que fue el primero en morir solo porque Voldemort se dio cuenta de que se llamaba Thomas.

También estaba el hecho de que había regresado al pasado gracias a que la muerte le dio una oportunidad de remediar el futuro. Peter Pettigrew era su padrino. Acababa de ser left huérfano, otra vez, si algo tenía que explicar la cicatriz en la frente de Harry y la ausencia de sus padres.

Su mirada examinó la cicatriz en la frente tierna de su hermano, la cicatriz donde se escondía un pedazo de alma de Voldemort. Los Horrocruxes, la guerra, Hogwarts, también tenía curiosidad por saber qué pasó allá ahora que él estaba aquí. Todo le daba vueltas en la cabeza y era imposible para él seguir una sola línea de pensamiento sin meter otra cosa y desviarse ¿Era por su mente infantil? ¿Seguía en shock? Y también estaba el hecho de que Hagrid seguramente los estaba llevando con los Dursley.

Espera ...

—¿Qué pasa pequeño? - preguntó Hagrid tratando de manejar la motocicleta de Sirius mientras miraba en su dirección por su repentino llanto. ¡No nos dejes con los estúpidos Dursley! Lloriqueo mientras pataleaba y armaba escándalo, negándose a terminar con sus tíos otra vez. Sería el infierno si terminaban allá y peor ahora que tienen dos. Su llanto despertó a Harry quien lo miró unos segundos antes de llorar también

-¡Alto! Basta, tranquilos, están a salvo— trató de consolar Hagrid con urgencia mirando en su dirección. Thomas se sintió algo mal por su amigo al ponerlo uno contra dos pero sería el infierno si iban a dónde Petunia, Vernon y Dudley. Repentinamente la motocicleta se agitó y Hagrid miró al frente.

Desde su posición Thomas notó las puntas de árboles, detuvo su llanto y como pudo trató de acercarse a Harry en son de protegerlo. Parecía que tendrían un aterrizaje inesperado.

Sin embargo, y en contra de la opinión que tenía Thomas sobre su amigo. Hagrid pudo retomar el rumbo de nuevo evitando los árboles rápidamente —Eso estuvo cerca, sería un problema terminar en el bosque prohibido ahora—

¿Bosque prohibido? Thomas quiso levantarse y mirar, pero con su pequeño cuerpo no desarrollado de bebé la tarea era imposible, así que se resignó a ver únicamente a su (antiguo) amigo manejando la moto de Sirius.

Era extraño, Hagrid ya no tenía lágrimas en los ojos y de alguna manera tenía el eco de la angustia que Thomas vio en él cuando apareció en el bosque para morir bajo la varita de Voldemort. Si se concentraba podía escuchar todavía sus gritos como si sucedieran en ese mismo instante, pero ese no era el caso.

—Bienvenidos a Hogwarts, Harry, Thomas— abrió los ojos, que ni siquiera se había dado cuenta que cerró, para ver cómo la angustia se iba y una tranquilidad abarcaba el rostro de Hagrid, entonces se dio cuenta del lugar que había mencionado ¿Hogwarts ? ¿No los Dursley?

Y entonces lo sentimos, una manta protectora sobre él, una calidez suave y gentil que abrazaba sus extremidades y aliviaba el sutil dolor que aún había en su pecho.

Una sensación de vértigo le avisó que la moto estaba bajando la altura, y desde su lugar, comenzó a ver Hogwarts como si saliera de la tierra, primero admiró la punta de la torre de astronomía y poco a poco se desveló más y más del castillo . Los muros de piedra estaban intactos haciendo que sus recuerdos de la guerra en donde había estado, conscientemente, no menos de una hora parecían simples fantasías a pesar de la sensación tan real de la magia agresiva que había estado en el lugar

Es normal. Tu mente consciente estuvo dormida tus primeros meses aquí porque, de alguna manera, lo que hice se puede interpretar como un renacer para tu alma. La voz regresó y Thomas se estremeció al saber que era la muerte. Y cada vez que renaces tu memoria se bloquea para que creas que vives por primera vez, pude arreglarlo cuando moriste pero no tuviste una transición muy fácil

¿Transición?

—Hagrid— llamó una voz cuando una repentina sacudida anunció el aterrizaje, Harry gimió y Thomas se acercó, tratando de brindar algún consuelo —¿Tuviste problemas en el camino? - Thomas miró hacia arriba al identificar la voz, Dumbledore.

Hagrid bajó de la moto antes de agacharse sobre ellos y tomar a cada uno en un brazo. Thomas se sintió un poco mareado por el movimiento, Harry en cambio sonrió. La vista de Hogwarts se hizo más clara, al igual que Dumbledore. El viejo parecía no ser más joven que aquella noche nefasta en la torre de astronomía, con sus ridículas túnicas rojas con llamas amarillas danzantes, de pie en la puerta principal

—Ninguno, profesor Dumbledore. Sirius me hizo favor de darme su moto para llegar— contestó Hagrid acercándose. Thomas recordó entonces su odio por el director, el hombre que había admirado y en el que creyó hasta que lo vió decirle a Snape que todo este tiempo lo había criado como animal para matanza

—Me alegró— Dumbledore se inclinó sobre ellos cuando estaban cerca. Thomas quiso gruñir y decirle que se fuera al diablo. No iba a permitir que usará a Harry como había hecho con él en su anterior vida

¿Tan rápido lo has aceptado? Murmuró la muerte en el fondo de su cabeza

—Ah, son los dos— el tono seco de su antiguo director lo devolvió a la realidad. Dumbledore se había apartado al verlos a ambos, sus ojos fijos en la cicatriz de rayo en Harry —Al parecer fue primero por él, y fue derrotado antes de llegar al otro— Thomas dudaba que quisiera decir eso, porque repentinamente el director sacudió la cabeza y su gesto pensativo cambio por una sonrisa tensa

—No, señor. Nadie además de los niños— aclaró Hagrid y Thomas pudo escuchar el susurro dolido por estar en brazos del semigigante. Dumbledore negó. Harry escogió ese mismo instante para estornudar

—Vamos a mi oficina. Todavía tenemos que pensar a dónde irán los niños— Dumbledore lideró el camino con Hagrid siguiéndolo detrás, caminando más despacio luego de que Thomas soltó un quejido cuando sintió agitarse muy fuerte con los pasos del gigante

El silencio de los pasillos parecía inapropiado, notó Thomas, todavía recordaba correr por estos pasillos con Ron y Hermione a cada lado. Lanzando hechizos. Duelos en cada lugar. Mortifagos y estudiantes por los suelos. Incluso vio a Lavander Brown con sus ojos vacíos otra vez. De repente sus ojos cayeron en Harry, frente a él, un bebé pequeño que ahora estaba marcado y condenado a sufrir por culpa de un mago desquiciado.

—¿Donde están todos, profesor Dumbledore? - preguntó de repente Hagrid, Thomas no comprendió del todo hasta que notó los retratos vacíos

—Me temo que la noticia ya ha corrido. Hay festejo y regocijo en las salas comunes. Y algunos profesores se han ido— la voz de Dumbledo parecía lejana y muy falta de emoción. Demasiado extraño para Thomas, acostumbrado a una voz suave y ligeramente cantarina

Excepto por los recuerdos de Snape

Thomas se preguntó dónde estaba el hombre.

—Se ha ido, profesor Dumbledore, ya no hay nada de qué preocuparse— La voz de Hagrid estaba rebosante de esperanza. Thomas se lo pensó un momento

Si Voldemort no fuera su problema, Thomas habría sentido tan aliviado de que el mago desapareciera que incluso se habría puesto a bailar.

Dumbledore no contestó cuando llegó frente a la gárgola. La estatua se apartó al ver de quién se trataba, Hagrid obtendría un breve momento al director para pasar, el tiempo suficiente para que Thomas pudiera ver al mago

Al ver la cara del hombre, Thomas eliminó su fantasía. Voldemort nunca se iría así de fácil. Y Dumbledore siempre lo supo, en ese mismo instante sabía que aquel festejo no era propio porque Voldemort seguía con vida. Incluso si Thomas hubiera regresado a su guerra, el hombre todavía podía sobrevivir a un Avada gracias a que Nagini seguía siendo su Horrocrux

El director subió las escaleras y abrió su oficina dejando la puerta abierta para Hagrid

Al entrar en la habitación. Thomas sintió otro golpe de nostalgia, las chácharas estaban ahí, silbando, girando y brillando, la percha de Fawkes con el fénix también y el retrato sobre el asiento del director era nuevamente Dippet y no un Dumbledore dormido.

—Puedes dejar a los niños ahí— mostrando su fuerza mágica, Dumbledore agitó la varita y una de sus sillas se transformó en una cuna lo suficientemente grande para dos bebés.

Thomas se sintió un poco apático al ser dejado en la cuna junto a Harry, quien miraba muy fijamente a Fawkes. Hagrid les dio otra mirada, Thomas lo vio de regreso. Entonces llegó la luz blanca.

Fue tan repentino, que Thomas pensó imaginarselo. Pero la luz seguía ahí mientras que los ojos de Hagrid se volvían vidriosos y Fakwes trinaba

—Acércate por favor, Hagrid— el semigigante se movió lentamente, permitiendo que Thomas viera al director Dumbledore apuntarlo con su varita. El resplandor blanco salía lentamente de la varita de sauco, conectándose con el pecho de Hagrid - Si, es triste. El pobre Harry Potter es el único sobreviviente de la tragedia que ocurrió esta noche— la voz de Dumbledore estaba hueca, seca, tan ajena

¿¡Qué hace!? ¿¡Qué le está haciendo a Hagrid!?. Thomas se quejó, sintiendo un nudo en el estómago al escuchar al director ¿No estará pensando en ma-?

—¿De verdad estará bien con estos muggles? - preguntó Hagrid, y sus brazos se movieron como si estaba cargando a un niño

—Es el mejor lugar para él. No le queda más familia que ellos— Los Dursley. Thomas estaba seguro de que se refería a ellos. Hagrid estiró sus brazos a Dumbledore, entregando una carga que no tenía

—Pobre Harry, perder a sus padres ya su hermano— Hagrid sollozo —Pero estoy seguro de que tomó la mejor decisión para él, profesor Dumbledore— el director entonces miró en dirección a la cuna, y Thomas se sintió bastante perdido cuando no recibió el vistazo de los brillantes ojos azules que mantenía muy frescos en su mente, eran dos lagunas oscuras, resguardando miles de secretos y sentimientos en sus profundidades reflejando una tranquilidad inexistente

—Nos vemos en Hogwarts— Hagrid asintió sollozando antes de darse la vuelta y salir de la oficina. Sin notar el pequeño hilo blanco que lo seguía.

Thomas siguió mirando al director, al hombre del que había descubierto tantos secretos, tantas cosas, que lo había hecho creer que ya no tenía ninguna fe en el hombre. Pero saber que Albus Dumbledore había hecho cosas horribles era una experiencia diferente a verlo hacer dichas cosas

—Espero que este sea nuestro secreto… jóvenes Potter. No puedo protegerlos si Hagrid sabía—

Fakwes trinó.


Adelanto el estreno porque mi semana de examenes justamente comienza el 29 de Septiembre. Siguiente capitulo el primer miercoles de octubre.

Diganme ¿qué les pareció? ¿Que creen que pase en el siguiente capitulo?

Para mejor comprension desde ahora Harry del pasado sera llamado Thomas, o Elías cuando sea adoptado.

Este proyecto consta de cuatro partes:

Harry y Elías

Harry Potter y el estudiante de Durmstrang

Harry Potter y el hijo de Snape

Harry Potter y Elías Prince

Segun mi esquema este libro tendra 8 o 10 capitulos en total antesde que comience con el segndo libro de la serie que aun esta en cosntrucción.

Espero que les guste este proyecto y puedan brindarle apoyo.

Gracias por leer

-Chila