El Departamento de Policía Central de Paradis está pasando por un momento de mucha tensión. Desde hace dos meses se han encontrado a mujeres violadas y degolladas en callejones de los distintos distritos y nadie parece saber quién es el responsable de tamaña brutalidad. La verdad es que, usualmente la seguridad de los distritos proviene del poder local, pero cuando se presentan casos especiales que involucran a todo el país, se forma un grupo de elite con miembros de los distintos lugares para afrontar el problema.

Entre ellas, se encuentra Mikasa Ackerman. Es el miembro más joven de aquel grupo que ha destacado por su habilidad para pelear y detener a los delincuentes con la mejor eficacia nunca vista. También, es bellísima para los cánones de la gente: alta, delgada y ejercitada, de rasgos sutiles when se encuentra tranquila, cabellos azabaches cortos y ojos grises brillantes. Está acostumbrada a actuar como la damisela en peligro cuando trabajaba con policías de su edad, pero cuando es llamada al contingente caso, se da cuenta de que los altos mandos tienen en consideración sus otras habilidades.

El problema radica en que su pareja de investigación es Levi Ackerman. Un hombre que jamás en su vida había visto hasta entrar a ese caso y, aunque el alcance de apellidos parezca unirlos, el tipo menos familiar que existe. Levi Ackerman tiene una fama que lo precede de chico problema, tendencia a la violencia e insubordinación, pero es considerado el mejor policía de Paradis. Siempre dicen que, si no se formó en ese lado de la ley, Ackerman había sido el criminal más buscado y jamás capturado.

Mikasa tiene sentimientos encontrados al respecto de su trabajo con Levi. Llevan dos meses trabajando juntos y puede decir que es complicado seguir todas las exigencias del hombre experimentado. Su excesiva puntualidad, su TOC con la limpieza y la ubicación de las cosas, su propio protocolo para capturar delincuentes, todo eso se vio en la obligación de aprenderlo en una semana. Y lo odió en cada momento. Hasta que reventó mandándolo a un lugar bien lejano.

¿Por qué no te tomas el tiempo de irte a la mierda un rato? Así por lo menos puedo ir a orinar al baño sin la presión de tener que dejar hasta el papel en el lado correcto.

El enano quedó en estado de shock. Sí, porque era sabido que su animosidad es inversamente proporcional a su tamaño de metro sesenta, que su cabello era corto y negro, rapado en la nuca. Pero ese día descubrió que sus pequeños iris no eran oscuras como parecían a distancia, si no eran azules como el océano más profundo. Y que a pesar de que a primera vista parecía un enclenque tenía una figura firme y envidiable. ¿Cómo supo todo eso? Porque Levi después de sus segundos en silencio, en dos pasos quedaron nariz con nariz como medida de intimidación. Ahí Mikasa descubrió el color de ojos de su superior y para evitar el contacto miró hacia otro lado para descubrir cómo sus brazos y abdomen se marcaban en su camisa.

No pudo deshacerse de sus palabras y tuvo que mantener la postura, así que comenzó a ser una pareja que trabajaba bien, pero siempre cuestionados por el otro. Porque Mikasa se toma la libertad de juzgar cada decisión hasta que fue bien justificada. El resto del grupo se acostumbró a su extraño estilo de relacionarse ya dos meses de conocerse mantiene un respeto dentro de lo que se puede. Mikasa dejó de odiarlo desde ese día, para empezar a encantarse contra toda su voluntad. Levi es un hombre burdo, que parece estar enojado todo el día, pero era su manera de expresarse. Nunca gritaba, ya el tono de sus palabras y su mirada filosa el trabajo por él, pero nunca ha visto algo que le haga pensar que es mala persona. Y sí, discuten y explotan las capacidades del otro, pero a esas alturas eran bromas que nadie más entendía.

Le hubiera gustado decir que no siente nada por Levi, pero solita se dio cuenta de su cambio de actitud con él. Y no lo entiende, por qué siente cosas por un tipo de rango superior, trece años mayor que ella, quince centímetros más bajo y con tendencia a alejar a las personas. Quizás es por sus detalles: el té que aparecía en su escritorio tres veces al día, el cómodo silencio que ninguno rompía, lo bien que trabajan juntos y hacían brillar los ojos de Levi. Cuando entre comentarios mordaces halaba a la mujer por su dedicación. O quizás, quedarse fijamente mirándolo maravillada como si fuera su superhéroe.

En cuanto al asesino en serie, el primer mes se dedicaron a buscar información sobre cómo se relacionaban los asesinatos para identificar a diferentes sospechosos. Para ella y la mayoría de las policías no existía ninguna relación entre las víctimas, pero el terco viejo sabueso no era así. Tomó las llaves de su vehículo y se fue solo a investigar, no quiso que Mikasa lo acompañara. Volvió a los dos días y estableció que todas las mujeres fueron o eran antes de su muerte trabajadoras de cabaret ilegales de los barrios más pobres de Paradis. Con esa información en la mano dedicaron la mayoría del segundo mes a buscar lugares. Pensaron que iba a ser algo sencillo una vez establecida la relación, pero los establecimientos ilegales se mantenían muy bien ocultos y ni con el equipo de veinte personas que podían abarcar todo el país. No podía pedir más miembros porque era algo secreto ya la vez se estaba evitando la filtración por algún posible espía. Así que como buscando una aguja en un pajar, fueron distrito por distrito.

Hasta dos días antes del día D, Mikasa recorría el distrito de Karanese cuando se topó en una de las calles más solitarias a un grupo de mujeres que bajaban de una furgoneta, cajas pesadas. Silenciosa, como una felina a punto de atrapar a su presa, aprovechó el descuido de ellas para acercarse y mirar dentro de una de las cajas. Encontró vestuario de cabaret y no dudó en llevarse la caja con ella, desapareciendo antes de que llegaran las demás.

El lugar en sí era perfectamente discreto, un restaurante más que contaba con primera y segunda planta. Pero era hasta austero. Cuando vio que volvían las mujeres, eligió rápidamente hacer notar su presencia, una vez asegurada la caja para que nadie la tomara. Se ubicó en mitad de la calle y simuló mirar cada casa o local que pasaba frente a ella, como una turista más.

¡Oye tú! -Dice una de las mujeres, que parecía ser la mayor y la líder. - ¿Acaso te perdiste carita de porcelana?

-Buenas tardes-Dice Mikasa con el tono más inocente que se encuentra en su registro, sobándose la corta melena. - Vine sola a conocer el distrito, pero viraba en cada calle hasta que me desorienté y no tengo un mapa que me devuelva al centro.

¿Estás buscando algo o sólo quieres volver corderito? -Volvió a preguntar la mujer examinándola fijamente.

-Quería encontrar algún local de entretención. Algún teatro o bar en el cual pasar la tarde antes de volver a mi hotel o quizás para venir en la noche. Dijeron que había uno por esta zona, pero no especificaron dónde y creo que me mintieron. Sólo desperdicié dinero que me habría bien para tomar un taxi.

-Pues la entretención aquí no existe para las niñas santas como tú, por lo menos no para ser espectadora. Puedes tomar la siguiente avenida hacia la izquierda hasta llegar a una parada de buses. -Dice la mujer indicando con su mano la calle.

-Tanto como...

¿Qué sucede aquí? -Interrumpió una voz grave que hizo que a la valiente Mikasa se le erizaran los vellos del frío que sintió.

Un hombre largo y delgado salió por la puerta principal al ver a las mujeres detenidas. Las miró a todas antes de fijarse en la presencia de Mikasa. También la examinó de la cabeza a los pies y algún tipo de pensamiento pasó por su cabeza porque sonrió con superioridad.

¿Buscando trabajo, querida? -Preguntó acercándose lentamente. -Creía que ya tenías el grupo preparado Violet.

¿Trabajo? -

-Sólo es un pájaro perdido, Lionel, pero ya le dije cómo volver. Las treinta chicas están listas para pasado mañana. -Dice la tal Violet.

-Más les vale, no quiero más problemas con las mujeres traicioneras y mal habladas que bloquean el negocio.

-Muchas gracias, señorita Violet. -Dice Mikasa ignorando al hombre para seguir la dirección por la que había venido. Apenas llegó donde ocultaba la caja, la tomó y salió corriendo hacia un lugar seguro donde llamar a Levi.

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¿Qué hiciste qué? -

Finalmente, lo que hizo fue alejarse lo más posible hasta no aparecer seguido hasta un dichoso hotel y perderse hasta volver a la habitación doble donde se juntaban con Levi. Hacía las veces de oficina y departamento, así que ahí trabajaban los últimos cinco días. Cuando volvió agitada, Levi ya hasta se había cambiado de ropa después de ducharse y ella, sudada y con una roñosa caja en sus manos procede a explicarle lo sucedido.

Levi no cree lo que sus oídos escuchan.

-Mira, procesa lo que te conté, revisa el contenido de la caja mientras yo me voy a duchar. Tengo que quitarme de encima como cincuenta kilómetros a pie. -Dice Mikasa llevando su ropa y toalla hacia el baño.

Cuando sale, ya refrescada y más tranquila, Levi está con el ceño fruncido mirando los corsés como si fuesen un atentado contra la vida.

-No creo que un encuentro fortuito en la calle signifique que estamos en el lugar correcto.

¿Por qué no? Es un local con presencia de restaurante desmantelado, mujeres hablando de shows con vestuario de danza de cabaret, y ese hombre ... le mandaré una descripción a central para que hagan un retrato hablado y revisen si está en la base de datos.

A parte de ser el dueño, ¿qué te dice que puede estar relacionado?

Cuando notó mi presencia, me miró de arriba abajo, pensó que era una del grupo más hasta que se lo negaron. Pensaba que buscaba trabajo y su mirada era pura perversión. -Explica Mikasa ganándose una mirada de Levi que no supo interpretar. - ¿What? ¿Qué significa eso? ¿Me perdí algo? Vamos, enano superior, diez centavos.

Levi no quiso abrir la boca, y Mikasa llega a actuar como una niña a la cual se le niegan los caramelos. Ni siquiera la ofensa sobre su estatura lo hizo responderle y se hizo el desentendido mirando hacia otro lado.

-Bueno, si no me quieres decir, está bien. Pero te aseguro que no es razón para ignorar mi descubrimiento. El espectáculo es en dos días. ¿Por qué no vas tú mismo a explorar la zona y me dices que tan loca es mi teoría?

-Mocosa, no voy a gastar un día de investigación por una corazonada tuya.

-No seas así Levi. Como soy la más joven, con menos experiencia, crees que todo lo que digo está mal o son corazonadas. ¡Verdad que aquí el único que puede tener un racionamiento lógico y encontrar la verdad es el gran Levi Ackerman! - Ironiza Mikasa perdiendo la paciencia. -Abran paso, policías mediocres, no dejen que la estela del gran Levi Ackerman les roce el aura, porque serán ...

-Ya, ya, mocosa. Entendí tu punto-Corta Levi soportando con paciencia la actitud de Mikasa.- No es porque me crea mejor que tú, sólo que no puedes culpar a alguien por mirarte entero el cuerpo.

- ¿Por qué no? ¿No es así como seleccionan a las chicas que trabajan? -Levi imitó el gesto de momentos antes. -Ya en serio, ¿qué es lo que no me dices? Segunda vez que haces el gesto con la mirada y no me quieres decir qué es.

Levi se debate sobre si hablar o no. Miraba de un lado a otro, a veces evaluaba a Mikasa como si fue capaz de entender lo que pasaba. - ¿WHAT? TE JURO QUE ME VUELVES LOCA CON ESE SILENCIO.

-All Right. All Right. Lo diré. Pensé que lo sabías ya que te quejabas de eso cuando recién nos conocimos. -Dice Levi sobando una de sus sienes como si lo que dijera le costara salir de su boca. -Eres una mujer con mucho atractivo físico, todos lo saben y la gente no puede evitar mirarte entera por eso. Que un hombre se quede fijo en ti no quiere decir que sea un proxeneta o asesino, el cual puede ser el caso de este Lionel. Sólo te vio como una mujer hermosa.

Se forma un silencio tan incómodo para Levi. Sabe que no debería haber abierto la boca, pero su subordinada es más terca e insistente que él, y con más paciencia, por lo que terminaba cediendo a sus peticiones extrañas que lo dejaban con vergüenza. Algo que no le pasaba desde que era niño. Mikasa era otro asunto. Quedó impactada desde que Levi dijo quera era una mujer de atractivo físico y el resto ni lo escuchó. Quizás porque es primera vez que escuchaba al azabache decir que alguien es atractivo, quizás porque es ÉL diciendo que ELLA es hermosa, quizás es por el tirón que sintió en su interior y se esparció por todo su cuerpo, dando como resultado una cara totalmente roja y una respiración agitada.

-Bueno ...- Trata de hablar la mujer respirando para disminuir el sonrojo. -Bueno ...

- ¿Bueno, qué? -La apoya Levi también queriendo salir del frondoso bosque en el que está entrado.

-Yo digo que apostemos. -Dice Mikasa tomando más seguridad al ver como Levi alza una ceja esperando que continuara. -Tú vas a investigar a ese local, si en el plazo de diez horas no consideras que es mínimamente sospechoso buscamos en otro lado. Pero, si mis sospechas están bien fundamentadas, me dejas a mí la decisión de cómo proceder con el operativo.

- ¿Estás loca? No puedo dejarte a cargo de la operación-Debate Levi ni bien Mikasa había terminado de hablar.

- ¿A qué le temes anciano? -Lo pica Mikasa. - Si estás tan seguro de que me equivoco, podrás regresar tranquilo después de comprobar si es así o no, y yo no juzgaré ninguna idea que salga de tu boca.

Levi da un profundo suspiro para quedarse mirándola, analizando la propuesta. Mikasa aprovecha de poner su cara y sonrisa más inocente que no lo engañaba, pero tampoco evita que Levi sonriera de lado sorprendiéndola nuevamente. Quizás ya pasaban demasiado tiempo juntos. Ejemplo era la comodidad que sentían al tomar té con el otro.

-Está bien, acepto la apuesta. Pero no me conformo con que sólo cedas tu voluntad, me dejarás elegir tu próximo caso. -

-Hecho. -Ambos se dieron la mano y la apretaron. -Sólo aclaro que ambos somos muy conscientes de la seriedad del caso ...

... Pero no está mal estimular el trabajo. -Continúa Levi soltando su mano.

Así que ahí estaban. Se dotado de ropa de camuflaje negra y con herramientas lograr pasar de los edificios aledaños al más cercano del local, porque no sabían si al llegar azotea del local darían alerta de su presencia, por lo que el lado que no podía vigilar de ahí lo cubierto con una cámara que trasmitía a la computadora que traía Levi con él, así como micrófonos.

Como es básicamente observación, ambos están al borde de la azotea decúbito prono con sus binoculares observando la zona. Cada cierto tiempo se colocan de espalda para descansar y se lanzan algún que otro comentario. Ambos tienen diferentes tipos de concentración. Levi daba prácticamente por sentado que no ocurriría nada, por eso no estaba al cien por ciento, además de que desde ya varias semanas se pasaba trasnochando, pensando en su compañera. Aunque la molestara, no podía pensar como en una subordinada cuando había sido testigo de la excelente policía que es. De lo irascible que es cuando se aprovechan de su nobleza, como cuando ella explotó por primera y única vez frente a él, lo dejó sin palabras y tuvo que admitir la derrota: era un total desgraciado muchas veces. Pero después de eso, ella no lo detestó, al contrario, trabajaron mejor juntos y tenía más consideración con ella. ¿Consideración? La mujer se le metió por los ojos y encantó con su verdadera personalidad, y lograba doblegar su aparente voluntad de acero. Su problema radica en que no sabía tratar con colegas con preguntas más personales, así que aumentaba el trabajo para que ambos pasaran más tiempo juntos. Así descubrió algunos de sus gustos, pero nada de su vida. Se golpearía si pudiera.

Mikasa por otro lado quiso asegurar de que su intuición está correcta a la vez que aprovecha el silencio para observar a su superior de reojo, preguntándose qué iba a hacer una vez que terminaran con el caso. Ella debería que volver a la policía local de Shiganshina y él de donde fuera que es. ¿Lo volvería a ver? No puede hacer como en la universidad, donde un poco de alcohol la desinhibía para hablarle a los chicos o su seguridad en sí misma la ayudaba cuando el tipo en cuestión se dejaba encandilar rápido por su apariencia. No, se enfrentaba a algo que sabía requería otro tipo de técnicas, de temas, pero ¿cuál?

-Siempre he tenido una duda-Comienza la azabache con la primera cosa que pasó por su cabeza, en un susurro audible para su compañero que le devuelve la mirada para tomarle atención. -Antes no te lo pregunté, porque eras demasiado serio y cerrado, ¿si te lo pregunto ahora puedes decirme la verdad sin evadirme? No es como si te fueras a delatar, también tienes que confiar en mí.

Levi alza la ceja con incredulidad, pero se rinde al segundo y asiente con la cabeza. -Ahora me tienes intrigado, mocosa.

¿Cómo supiste dónde ir a relacionar los asesinatos en serie? Estuvimos un mes investigando y por las nuestras no podíamos descubrir todo lo que encontraste tú en dos días. Fue increíble, pero me quedé con la duda, ya que tampoco hablo con los otros policías si no es por algo específico.

Levi quita su visión completamente de los binoculares para mirar a Mikasa. Eso la congela en su lugar al identificar algo como miedo, vergüenza, pero sobre todo exposición. Al parecer, había dado en el clavo con el tema. Sólo quedaba esperar la respuesta de esos ojos azules que en la noche parecía un océano en medio de una tormenta.

-Esto es… nadie lo…

-Prometo no mencionarlo con nadie. -Dice Mikasa con más confianza tomando su mano con cariño dándole un ligero apretón. Pero ella no mueve la mano de ahí y Levi, por lo que concluye, tampoco quiere hacerlo.

-Las víctimas eran personas que no tenían grandes antecedentes, pero nada. Lo normal en una persona es encontrar algún antecedente penal, alguna multa por estacionamiento o por velocidad, pero siempre tienen registros de salud, traslado de centros o cosas así. Sobre todo, tienen movimiento de dinero, vayas al distrito que vayas debes hacer una declaración como bien sabes. Ellas no tenían nada de eso y eran jóvenes. No más de veinte y tres años. Un poco más joven que tú. -Mikasa le sonríe por saber que ella tiene veinte y cinco. -La otra pista eran sus cuerpos, en la morgue vi como sus pies tenían una distribución diferente, incluso radiografías mostraban esguinces en la misma zona que no era bien reparadas; el forense dice que es por el uso excesivo de tacones. También estaban mal nutridas, y marcas en las muñecas por algún tipo de amarre.

-Entiendo.

-Todavía no lo entiendes. -Dice Levi apretando más el enlace entre sus manos. -Conozco ese mundo, porque nací en ese mundo. Mi madre trabajaba como ellas en esos lugares, entreteniendo a hombres y entregándoles su cuerpo para mantenernos a los dos con algo de vida. Una vez fue demasiado para ella y enfermó con gravedad; los hombres no son las personas más limpias y confiables, ¿sabías? Era muy pequeño para saber qué hacer y sólo esperaba que se recuperara.

-¿Ella está bien? O… -la voz de Mikasa se corta al no querer decir nada más.

-Casi muere. Eso sí recuerdo que dijeron los médicos. Si no había aparecido su hermano, mi tío Kenny, dos días más hubiesen bastado para que muriera. Fue cuando salimos de ese lugar, en Mitras que supuestamente es el distrito con más recurso, pero termina siendo como todos los lados donde se requiere hacer mierda a una persona para sentirse superior y realmente sentirse bien. Ahora está bien, pero jamás mencionamos esos años. Mi madre prefiere quedarse con los buenos momentos.

- ¿Por eso sabes tanto sobre eso? -Pregunta Mikasa cortando un poco más la distancia.

-Creo que justifica varias partes de mí. El TOC y la misofobia, el retraimiento social, el mal carácter. Levi sonríe por primera vez completamente, pero era una sonrisa cansada. -Supongo que trato de ser la mejor persona dentro de lo que puedo.

-No eres una mala persona, Levi Ackerman. -Dados Mikasa con seguridad. -He conocido la cantidad suficiente de malas personas para saber que no eres una de ellas. Y si conoces tanto como dices, sabes que tú no eres una mala persona.

-Creía que no te caía bien. -Se trata de burlar Levi, pero no cuenta con ser totalmente consciente de que estaban pegado uno al otro con las manos entrelazadas, hablándose a milímetros de distancia.

-Mandar a la mierda a la gente te ayuda a aceptarlos. -Dice Mikasa detectando la oportunidad y tomándola sin dudar. Levi no se aleja y ella se conforma con, por esta vez, sólo juntar sus labios unos segundos con sus ojos cerrados. Los abre al terminar con el contacto. -Gracias por compartir esto conmigo, gracias por confiar en mí.

Levi va a responder algo, pero un movimiento en el frente los hizo recordar que estaban en una misión. Él se preocupa de las cámaras y Mikasa de los binoculares. Ambos ven lo mismo. Como llegan dos furgonetas y en vez de la puerta principal como Mikasa había visto la primera vez que pasó por esa calle, se abre una lateral de donde sale Lionel acompañado de dos hombres más. Esos dos abren las furgonetas y comienza a bajar mujeres que le dicen algo a Lionel, este anota y las deja entrar. Mikasa no tiene que contarlas para saber que son las treinta jóvenes que Violet había mencionado. Habría salido de inmediato a sacarles la madre, pero Levi la mantuvo firme entre sus brazos para que no se moviera. Tienen como objetivo sólo observar esta vez.

-Espero que esta vez pagues bien. -Dice Violet siendo la última en bajar. -Las chicas siguen reclamando de que lo que les pagas no les alcanza ni para medicamentos para el dolor de cabeza.

-Sí, claro. ¿Acaso todavía dudas de lo bien que les va a aquellas que osan reclamarme? ¿Por qué crees que te pido tantas chicas?

- ¿Para saciar mejor a tus clientes? -

-Porque así no se nota si una o dos desaparecen. Esa es mi respuesta. Si llego a escuchar algo de ellas, algún reclamo de los clientes, no seré piadoso. -Responde Lionel amenazante mientras los gorilas a su lado afirmaban con la cabeza. -Mañana es la gran noche, cumplan con su trabajo y yo cumpliré con el mío.

El cierre de la puerta y las furgonetas perdiéndose al final de la calle trajo de nuevo el silencio de todo el lugar. Después de eso es que Levi deja de apretar firmemente la cintura de Mikasa para que se pueda mover. Pero ella se queda fija, sin soltar los binoculares, hasta que Levi se los quita de las manos. Ahí nota que una lágrima cae por su mejilla y la limpia con suavidad, aprovechando de tocar su suave piel.

-Ahora que comprobamos que algo sí pasa ahí, tienes mi completa confianza, Mikasa. -Dice todavía en el mismo susurro que mantenían antes.

-La verdad, después de escuchar todo esto, había preferido no tener la razón. -Dados Mikasa refugiándose en él. -No basta con la explotación laboral, con la prostitución, tienen que traficar personas. No pensé que sería tan así. Tenemos que hacer algo. Ahora.

-Ahora no podemos hacer nada Mikasa. Te diré como procederemos. Recogeré los micrófonos, iremos al hotel y enviaremos el material a la Central. Necesitaremos refuerzos para lo que sea que haremos mañana. -Enumera Levi meciendo suavemente a la azabache.

- ¿Cómo? ¿No sabes lo que haremos? -Pregunta Mikasa demasiado cómoda como para notar lo poco profesional que eran ambos en ese momento.

-Creo que una persona muy parecida a ti me dijo que si resultaba tener razón iba a tomar el control de la operación y dirigir su procedimiento. -Dice Levi tratando de traer a Mikasa a la realidad.

Tiene razón. Mikasa reacciona y se coloca de pie. Recogen sus cosas en silencio y con discreción para no ser descubiertos, así como borran sus huellas. Se van en el mismo silencio, pero esta vez es Levi el que pasa su brazo bajo el de ella y la pega a él, buscando reconfortarla y darle más seguridad. No la deja hasta que llegaron a su habitación y Mikasa corre a bañarse. Levi por mientras establecía una línea segura y encriptaba el audio y video para enviarlo a su amigo y líder del grupo elite, Erwin Smith para solicitar los refuerzos. Le agrega su propio mensaje, donde establece que ellos manejarían la situación y que contaban con el apoyo de los demás.

Maldición, ¿eso fue un beso? Piensa Levi cuando ya ha cumplido con su deber y se queda sentado en un sillón mirando la puerta por la que debería salir Mikasa después de su ducha. Quizás con una camisa un poco larga que deje ver sus piernas largas… Se sacude la cabeza para quitar tales pensamientos libidinosos.

¿Cómo pasa eso? Su trabajo lo mantiene ocupado y su carácter alejado de las mujeres. No se acuerda la última vez que se había involucrado con alguien. Pero Mikasa aparece sin que nadie lo pida y se dedica a pasar tiempo con él de forma voluntaria desde que relacionó a las víctimas. Los silencios son cómodos, las conversaciones no son forzadas y ser más abierto se le hace fácil.

Quizás al compartir el mismo espacio durante el último mes, mirándola dormir cuando él apenas descansaba unas horas, mirándola cada momento, casi pareciendo un psicópata. Pero lo que Mikasa podría ser con esa belleza divina que tenía, terminar siendo una policía con una personalidad avasalladora pero sobria a la vez era algo que no puede evitar sentirse atraído y rogar que no se notara en su exterior. Menos mal tiene práctica. Pero el día de hoy, no puede hacerse el idiota cuando la chica lo besa y acepta su contacto, aunque no entiende sus intenciones.

- ¿Levi? ¿Levi? ¿Estás bien?

Mikasa lo trae de vuelta a la realidad y se da cuenta que nunca reaccionó a la puerta abriéndose. Por el bien de su sanidad mental, Mikasa usa un pantalón como pijama y aún tiene el cabello humedecido.

-Sí, sí. Estoy bien, ¿qué sucede?

-Estabas pegado mirando a la nada. Me preocupo. -Dice Mikasa sonriendo aliviada.

-Pensaba en el caso, es… delicado abordarlo. -Miente Levi para no exteriorizar sus sentimientos aún.

-Te entiendo. Yo también estoy involucrando vivencias personales con esto. -Admite a Mikasa preparándose un té para acompañar a su superior. -Siempre te dicen que no mezcles lo personal con lo profesional, pero con este caso es imposible.

-¿Lo dados por el beso? - Genial, maldito idiota. Haz exactamente lo que estabas evitando.

-Oh no. Eso es algo muy bueno para sentirme mal por mezclarlo con lo profesional. -Mikasa le sonríe de lado después de probar la temperatura de su infusión. La seriedad invade su rostro. -Lo que te diré es confidencial. Sólo lo sabe el jefe Shadis y él mismo censuró esos documentos.

-¿Estás en el programa de protección de testigos? -Pregunta Levi entendiendo la postura de su compañera que se sienta a su lado en sillón.

-Algo así, pero no cambié mi nombre. Sólo borraron de mis registros una experiencia horrible. -Mikasa deja su té de lado para mirarlo. -Fui secuestrada para ser traficada a los diez años-Levi con su poder de autocontrol no puede evitar sorprenderse-Estaba sola camino a juntarme con mis amigos cuando me metieron a una furgoneta cerca del parque. Pensé que nunca vería más a mis padres porque esos tipos me amenazaban, me tocaban. Fue asqueroso y aterrador. Y eso que estuve menos de dos horas con ellos.

-Qué rápido los encontró la policía-Comenta Levi ya con la confianza de tomarle la mano para apoyarla. No lo creería si no era ella la que lo contara.

-No fueron ellos. Fueron mis amigos. Vieron cómo me secuestraron y usaron sus bicicletas para seguir la furgoneta. Armin llamó a la policía y era tan maduro para tener diez años que logró que le creyeran. Eren era más impulsivo: causó un pequeño incendio en la casa abandonada para distraerlos, no se dieron cuenta hasta que fue muy tarde y mientras trataban de escapar con otras niñas y yo, llegó la policía. Uno de ellos era Shadis.

-Espera, ¿Armin? ¿No hay un Armin Arlett que asiste a Erwin en la central? -Relaciona Levi cada vez más desconcertado.

-El mismísimo Armin. Siempre ha tenido esas habilidades. Y bueno, Eren es ...

-Ese tipo demasiado entusiasta cada que se cruza en mi camino-Completa el azabache ganándose una sonrisa de Mikasa y su afirmación.

-Así es. Te admira demasiado, creo que aspira a ser como tú. A diferencia de mí, sí te conocía. -Cuenta Mikasa apoyando la cabeza en el brazo de Levi- Entramos juntos a la academia y desde ahí tomamos diferentes caminos. Al comienzo no quería aceptarlo, pero ya estoy curada de espanto. Seguimos siendo amigos y seguimos en contacto.

-Lamento que hayas tenido que vivir eso Mikasa. No quiero ni pensar qué sería de ti si no hubiesen ayudado tus amigos. Tengo que darle más crédito a ese mocoso. -Dice Levi, al igual que en la azotea, rodeando su cintura con un brazo.

-Bueno, ahora sabes que tuviste esa experiencia, que nos dio una razón para dedicarnos a esto. Y terminamos acá, a punto de cerrar un caso de asesinatos en serie.

-Te ves optimista, ¿ya tienes un plan? -Pregunta Levi.

Mikasa lo mira a su lado y sonríe con perversidad. Por supuesto que tiene un plan, pero no se lo va a decir en ese momento. El azabache se negaría por completo y ni siquiera por haber ganado la apuesta le daría el gusto. Quizás podría emplear técnicas físicas de… persuasión. Pero no, no puede adelantarse a los hechos sólo por eso. Entiende que con Levi Ackerman tiene que ir despacio, porque si no como un ciervo ante las luces de los vehículos puede asustarse y salir corriendo. Ya considera un triunfo que se sienta cómoda con ella. Un día, un paso.

Así que se hace la desentendida, alegando cansancio. Pero eso no quita darle de nuevo un discreto beso de buenas noches, aguantándose las ganas de profundizarlo, antes de retirarse a su cama. Se queda dormida con el sabor de sus labios, su pequeño y grave gemido de placer y sus ojos tan profundamente azules que también quieren ir más allá.

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Se jura a sí misma que no se dejará llevar por la risa, que recordará la seriedad del caso, pero que tomará alguna foto para poder disfrutarlo cuando todo termine. Aunque Levi quisiera matarla después. Ya es el día en cuestión. De los veinte miembros de elite que estaban, sólo Mikasa y Levi ingresarían para poder infiltrarse sin llamar la atención mientras los demás rodeaban la zona y no permitían que nadie escapara. Eso les asegura que fuera lo que pasara en el local, se haría justicia de alguna manera.

Pensó que no la tomarían en serio, a ella y su plan. Pero una vez más, vio la comprensión y aceptación en los demás. Levi permanece a su lado sin decir nada, a diferencia de los demás sintiendo que algo le ocultaba su compañera, pero algo le hace cerrar la boca y confiar en ella. No le compró el bolso por perdido durante la mañana, por la exigencia de ropa holgada ni tampoco por el con tanta fuerza se aferra en ese momento, sólo confía en ella y se asegura de estar preparado en caso de que tenga que protegerla. Sus armas van ocultas entre sus ropas para ese fin, aseguradas dos cuadras antes, donde se separan del resto del grupo para no ser detectados.

¿Cómo van a ingresar? Primera interrogante que es respondida con seguridad. Mikasa había usado parte de su jornada en volver al mismo restaurante y esperó lo suficiente para poder ver a unas chicas iban a comprar víveres al almacén más cercano. Fue hacia ellas y nuevamente con un papel digna de premios se hizo pasar por una bailarina interesada en ganar dinero fácil, que quería entrar a trabajar e incluso estaba dispuesta a pagar un extra por si alguien quería intercambiar su lugar con ella. La chica, llamada Ruth, se mostró tan rápido emocionada y liberada que le saltó al cuello y le agradeció. Ella le iba a dejar ingresar sin ser detectada de manera tan evidente y decía que eran tantas las chicas que una más no se notaría. Se aseguró de hacerla prometer que no le diría nada a alguien del interior, para "

Así que cuando llegan, Ruth está esperándola en la esquina. Como Mikasa va delante, no nota a Levi y la toma de la mano para hacerla ingresar. Levi no dice ni una sola palabra y antes de cerrar él mismo deja un micro discreto sin detener su paso. Es primordial que no lo vieran, es evidente que no es del lugar.

-Aquí puedes cambiarte Misa. -Dice Ruth entrando a un camerino vacío con nada más que unos espejos y sillas. Ni condiciones para prepararse tenían. -En media hora comienza a llegar gente. Espero que te vaya muy bien. No quería decírtelo, porque te veías muy motivada, pero…

-Sé lo que te preocupa, Ruth. Pero no tienes por qué hacerlo. -La corta Mikasa con amabilidad. -Quiero que tomes la oportunidad de irte, si quieres. El camino para acá estaba despejado. Si encuentras ayuda, no la rechaces.

Levi tras la puerta siente como la chica se va y por el micrófono instalado a la entrada sabe que se ha marchado. Cuando asegura bien la puerta, se da cuenta que Mikasa está muy concentrada sacando cosas del bendito bolso que traía. Lo reconoce, es el vestuario que la azabache había encontrado en una caja cuando descubrió el local y él estúpidamente pensaba que la mujer estaba equivocada. Es el vestuario, pero sólo saca de a par las prendas.

-No. -Dice Levi entendiendo todo el plan maligno que había armado su compañera. - ¡NO PIENSO HACER ESO!

-Silencio, silencio-Dice Mikasa con un dedo en sus labios. -No he dicho nada.

-¿Crees que soy un mocoso idiota? Quieres que me vista como bailarina de cabaret. ¡Soy hombre! - Exclama Levi buscando como liberarse del absurdo plan de Mikasa.

-He compartido contigo lo últimos dos meses, sé que eres hombre. -Dice Mikasa colocando los ojos en blanco al sentir que han retrocedido lo avanzado los dos días anteriores. -Pero piensa: ¿quién más iba a entrar conmigo? Sola no me ibas a dejar y los demás no manejan la información como nosotros. Si tú te quejas, imagina los demás que no pueden ver su maldita hombría afectada. Además, eres más bajo y estilizado, pasar más desapercibido que los demás. Eres la mejor opción.

-He dicho que no. Me ocultaste tu plan, y yo como idiota siguiendo tu amén en todo. –Más molesto estaba con él mismo, que con la mujer.

-Si te lo hubiera contado antes, ¿me hubieses dicho que sí? -

-¡No! -Responde rápidamente.

-¡Maldición, Don Ackerman! ¡Por eso no te lo conté! -Mikasa se controla y mira con picardía a Levi, quién da un paso atrás al identificar que esa mirada significaba problemas. -Ahora no puedes decir que no porque ya estamos aquí y… ¡perdiste la apuesta cuando creías que eran ideas mías, así que debes seguir todo mi plan!

Levi Ackerman cuenta hasta… no supo. Se resigna, al fin y al cabo. Está haciendo la redada más loca de toda su carrera por culpa de la mocosa y tampoco va a dejarla sola con todos esos delincuentes. Se había prometido protegerla.

-¿Cómo me visto con toda esa basura? -Pregunta finalmente con cada palabra saliendo de su boca como si estuviese comiendo arena.

-Primero, tienes que hacer un repaso en tus piernas. Al parecer no tienes mucho vello, pero deberás rasurarlo. -Explica Mikasa complacida de haber ganado la discusión. Le entrega una rasuradora desechable y otra prende. Después pagaría cualquier precio. -También te colocaras esto. Es una braga de faja. No, no me mires así - Como si quisiera enterrarme viva - Todo lo que traje es una talla adecuada para ti y tu… equipo. La idea es que esto valga la pena y no te notes nada. Así que, vuelve a confiar en mí y hazme caso.

Su superior toma las dos cosas y se va a esconder tras unas cortinas disponibles para poder cambiarse. Mientras se desnudaba, se juraba a sí mismo que Mikasa Ackerman debería la deuda más grande por pagar con él. Preguntándose cómo había llegado a esto, pero sin la ensoñación del día anterior, procede a pagar su apuesta. Si algo ha aprendido de su subordinada, es que no es nada ordinaria, nada estúpida y que lo somete a su voluntad como si nada.

Definitivamente el idiota es él.

Mikasa aprovecha de ponerse en marcha también. Se desviste a excepción de la parte superior y también se coloca su propia braga de faja. Tiene la ropa para Levi separada de la suya y esperaba que saliera tras la cortina, preparándose para ahorrarse cualquier comentario o gesto, cuando el ojiazul se deja ver.

Pero la boca se le desencaja. No se le ha pasado por la cabeza que nunca ha visto a su superior sin ropa. Su cuerpo es firme y fibroso por todos los lados: brazos, piernas, cuello, abdomen, todo. Si no hubo estado tan impresionada le hubo pasado la mano en contacto con cada músculo y si hubiera tenido tiempo hasta la lengua. Pero se queda embobada mirándolo un rato hasta que el mismo Levi carraspea incómodo. Mikasa se sonroja y se logra colocar de pie.

Haciendo acoplo de toda su fuerza de voluntad, Mikasa es la encargada de ir ayudando a Levi a colocarse todo el vestuario de bailarina. Las medias negras de rejilla con encaje y sus ligueros rojos se le adaptan perfectamente unidos a la braga. El corsé burdeo parece no poder cubrir sus pectorales, pero le dan el espacio perfecto para guardar su arma. También le ayuda a colocarse los guantes largos negros. Parece hasta algo erótico si no fue por su ceño demasiado fruncido y su gesto de rechazo a cada movimiento.

Mejora cuando le tuvo que pedir que la ayudara a colocarse el corsé. Lo demás puede hacerlo ella misma, pero necesita que alguien le ajustara la prenda por atrás. Le da la espalda y se saca su blusa para darle instrucciones de cómo ayudarla. De nuevo, si no hubiesen estado tan tensos se hubieran saltado al otro de forma salvaje, pero tienen que ser profesionales, no tienen el tiempo de su lado. Se apresura a colocarse el resto de la ropa (la única diferencia estaba en que sus guantes largos eran rojos) y deja lo más complicado para el final.

-No me digas que voy a tener que usar esos zapatos mortales. -Reclama Levi al ver como toma los dos pares de tacones negros.

-Oh sí y tendré que maquillarte también. -Responde Mikasa implorando llevar a cabo la fiesta lo más en paz posible. -Destacarías por tu altura.

-Pues si los uso, te aseguro que me voy a fracturar algo, me van a amputar las piernas y ahí sí que pareceré un maldito Minion. -Rebate Levi mirándolos como si fuesen la mancha más horrible de todo el universo. -Promete que no tendré que bailar.

-Eso sí te lo puedo asegurar. Tendrás otra misión. -Dice Mikasa dejando los zapatos frente a él, mientras se colocaba los suyos.

¿Seguro que es la primera vez que los usaba? Fuera de que usa las piernas más abiertas de lo normal (que es hombre) para mantener su centro de gravedad, no tiene problemas al dar un paso. Procede a sacar su kit de maquillaje y lo sienta para maquillarlo, pero antes de todo eso lo besa y ahora sí que lo profundiza. Lo hace con hambre acumulada, dándole calor a sus labios y haciendo batallar sus lenguas. Levi desde su asiento la rodea con sus brazos y la acerca de haciendo que la distancia no exista entre ellos. Los suspiros les daban la cantidad de necesidad necesaria para no parar y fue el mismísimo superior quién tiene que detenerlos.

-Estás completamente loca Mikasa. Estoy vestido como mujer ya ti eso te enciende. -Dice algo agitado Levi después de esa maratón.

-Es que cuando te maquille no podré hacerlo para no arriesgarme a correr la pintura. -Explica Mikasa calculando el tiempo que les quedaba. -Vamos, estamos casi listos.

No le hace gran cosa, ni se arriesga. Pero la sombra oscura en sus párpados y el ligero delineado notar más la profundidad de sus iris azules, mientras que el pintalabios aumenta el volumen de sus labios. Definitivamente es una buena idea quitarse parte de las ganas antes, porque nuevamente le hubiera besado, mandando al demonio el tiempo.

Ella también se maquilla. Agrega a ambos una gran boa de plumas (la más grande para Levi para cubrir su pecho) y da por completado el ritual de disfraz. Aunque por sea caso le da una peluca corta para ocultar de ser necesario su corte varonil. Levi puede seguir rezongando, pero admira el trabajo de Mikasa y los mismos resultados en ella. Era hermosa y el traje la estiliza aun más, además de que pudo tocar con sus propias manos sus glúteos y piernas. Necesita salir de eso lo más rápido posible para encarar a la loca mujer que lo acompañaba.

El plan los separa en un punto. Porque Levi debe encontrar evidencia en el lugar mientras Mikasa se mezcla entre las demás bailarinas para buscar información con ellas. No es lo ideal, pero Levi entiende las intenciones de la azabache y debe confiar en que ella se sabe defender de todo.

-Levi-Dice Mikasa cuando iban a separarse de ruta.

-¿Qué pasa? ¿Quieres cambiar el plan? -

-Quiero agregar algo, de hecho-Mikasa toma un poco de aire, porque le cuesta decir lo que quiere. -Si todo esto sale bien, ¿podríamos tener una cita? No hemos hablado del elefante en la habitación porque no era el momento, pero me gustaría hacerlo.

Levi le regala su primera gran sonrisa sincera y fue toda la respuesta que necesita Mikasa. Pero antes de irse, el hombre le da un abrazo y acaricia su cara con delicadeza.

-Me encantaría tener una cita contigo, mocosa. Sobre todo, porque como vamos, podemos terminar en una cama antes que en una cena. Y… quiero hacer esto bien, aunque suene tradicional. -Explica Levi.

Se alejan esa vez y no dicen nada más. Aunque a Mikasa parece escucharle un "Cuídate, por favor" del cual no está seguro.

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Mikasa ingresa tras bambalinas donde están todas con su mismo vestuario, esperando su turno. Realmente son muchas, quizás más de las treinta que escucharon. Se hace un lugar entre ellas y las observa un momento. Algunas están tranquilas y resignadas, pero la mayoría se muestran asustadas, deseando estar en cualquier lugar. Parecen animales en un matadero. Se acerca a una de las más afectadas y le toca el hombro con gentileza, debe ser un apoyo para ellas. Las chicas quieren llorar, pero no pueden porque dicen que se les correría el maquillaje, recibieron menos deseadas y el jefe las cobraría con ellas. Mikasa se hace la desentendida, diciendo que ella está ahí porque realmente quiere aprovechar la oportunidad de bailar y ganar buen dinero. Para ese entonces, una sola chica se había transformado en media docena de ellas.

-Es que tú no has visto lo que pasa aquí. Todas hemos llegado acá pensando que podremos hacer lo que nos gusta y ganar dinero. La señora Violet y el señor Lionel dicen eso, pero no es así. -Relata una de ellas. Mikasa apropiadamente manda esa información por su micrófono a sus compañeros. -Te dicen que a medida que pasa el tiempo vas subiendo de nivel, pero sólo somos juguetes para esos hombres que nos vienen a ver.

-¿Las tocan? ¿O sea que no sólo bailan? - Pregunta Mikasa con un tono calmado y dulce, apretando las manos de las chicas que están a su lado.

-Bailamos, claro. El problema es cuando terminamos. La gente nos selecciona y nos lleva a apartados. Sabes que estamos bajo el restaurante que se ve, ¿no? Pues tiene muchos apartados y ahí comienza lo peor.

-Lo peor es lo que les pasa a las muchachas que se niegan y se quieren ir, Delphine. -Interrumpe otra abatida en toda su expresión. -Violet dice que las dejan ir, pero sin un peso. Pero no sabemos nada de ellas y llegan nuevas como tú. Son ingenuas hasta que las seleccionan por primera vez.

-Nosotras por lo menos somos mayores de edad, estoy segura de que hacen algo peor con menores. -Aporta otra chica.

Mikasa considera que es el tiempo adecuado. Les pregunta directamente si quieren salir de todo eso, ahora, porque puede ayudarlas. Aclara que no puede ir por nada, sólo tienen que seguirla, porque no quiere que tengan que vivir así. Quizás tiene más poder de convencimiento del que creía, porque la mayoría le cree y con sus vestuarios y tacos, la siguen hacia la salida. Van rápido, porque es obvio que las iban a descubrir más temprano que tarde. Les indica el camino que deben tomar y las manda corriendo a toda velocidad. Ella no puede irse aún, no sin los criminales y menos sin su cita.

-Mike, las chicas van en camino. Cuídenlas mucho, trátenlas bien, por favor. -

Alcanza a sentir como alguien cargaba un arma antes de apartarse de su lugar original hacia el suelo. Al micro segundo levanta la vista para toparse con la famosa Violet roja de la furia intentando apuntarle directo a la cara, pero la edad es una ventaja y Mikasa con veinte años menos, es mucho más rápida.

-¡Así que buscando un lugar para pasar el rato! ¡Maldita pendeja! ¡Ni tu muerte pagará todas las chicas que se perdieron! ¿Quién eres?

Mikasa no responde. Sólo va avanzando a grandes pasos para intentar golpear a Violet, para dejarla fuera de batalla y quitarle el arma. Una, dos, tres balas más son evitadas, pero la cuarta la asusta un poco porque casi la roza. Así que acelera el proceso y juntando sus dos manos en puño la golpea en la cara hacia un lado y en el abdomen hacia dentro. Logra que Violet suelte el arma y caiga hacia atrás, por lo que aleja el arma y la esposa. Con todas sus fuerzas y sin sus tacones, arrastra su cuerpo inconsciente hacia la salida al tiempo que solicita ayuda para que se la llevaran detenida. No espera para ver si le hacen caso y la deja del otro lado de la puerta.

Con el sonido de los disparos comenzaba a formarse el caos.

Por eso tienen todo rodeado, porque si escapan la policía los está esperando. Pero no ves a Levi. Se le cruzan hombres desconocidos que va dejando inconscientes al golpearlos con la culata del arma. No ve al resto de las chicas que no se escaparon, hasta que recuerda que dijeron que se mantienen bajo el nivel del suelo. Va puerta por puerta, con el arma lista aunque le quedaran apenas dos balas, buscando el acceso al subterráneo.

-Chicos, busquen si hay salidas antiguas en esta zona, pueden tener alguna ruta de escape preparada. -Habla Mikasa escuchando la confirmación del otro lado de su audífono. -Atentos a mi señal para que ingresen, hay varias personas para llevarse detenidas.

Encuentra una oficina, debe ser la de Lionel porque tiene dos asientos a los lados para los que dedujo que son sus guardaespaldas. Pero eso no le llama la atención, si no se encuentran unos tacones negros abandonados con una peluca en el suelo en medio del desorden. Puede ser de cualquier chica, pero su mente le dice que pertenece a Levi. Pasa de ahí y sigue al cuarto de al lado. ¡Bingo! Hay una escalera tras la puerta que desciende. Da el aviso de que ingresaran los demás policías y comienzan a bajar.

A cada peldaño que pisa aumenta el audio de gritos y peleas. Así que los bajaba a lo que daban el largo de sus piernas, pegada hacia la pared para no estar a disposición de alguna bala. Ve inmediatamente a Levi peleando con los dos gigantones guardaespaldas, mientras Lionel sube a las chicas en una furgoneta, con arma en mano también.

Del disfraz a Levi sólo le queda el corsé, ya que había robado unos pantalones y no se va a poner a pelear con unos zapatos que en su vida había usado. A pesar de ser dos contra uno, Levi lleva las de ganar porque es más pequeño y ágil, que dos mastodontes que apenas tienen rango para girar, solo busca cansarlos y si es necesario dispararles para que no se puedan mover. Siente la presencia de Mikasa (quizás después se preguntaría cómo) pero no se distrae. Espera que detenga la furgoneta.

-¡Tú! ¡Sube a la furgoneta! ¡Ahora! ¡Nos vamos! -Grita Lionel pensando que Mikasa es otra de las bailarinas traficadas. -¿Qué esperas maldita?

Mikasa duda un segundo, pero le hace caso después de ocultar el arma adecuadamente. Actúa como animal indefenso, para que Lionel bajara la guardia mientras se acerca a él, y cuando hace el gesto de subir a la furgoneta, se le lanza encima para golpearlo con un derechazo en toda su cara. No se conforma con una vez, en el mismo suelo lo sigue golpeando con toda la rabia acumulada que tiene, pensando en todas las chicas que escaparon, en sus caras aterradas y llenas de desesperanza. En las que quisieron escapar y terminaron violadas y degolladas en los callejones como si fuesen una basura cualquiera. Lo golpea hasta que se cansa.

Recuerda a Levi solo contra dos y lo busca. Está siendo sometido por uno mientras el otro va de lleno a ella para separarla de su jefe. Da un grito de impresión y su cuello es rodeado por su grueso brazo, levantándola en el aire, bloqueando su tráquea. Con horror ve como con Levi le hacen lo mismo.

A la distancia se miran fijamente, no tienen tiempo de pensar porque el oxígeno se va acabando. Sacan sus armas, Levi del corsé y Mikasa de la braga, para disparar el guarda espalda contrario, pero el que sostiene a Mikasa lo ve y apunta él mismo hacia el azabache. Suenan los balazos simultáneos. Los cuatro caen al suelo.

Mikasa reacciona de inmediato, porque ve como su disparo da en el blanco. Toma una generosa cantidad de aire y se pone de pie. El tipo que la había capturado no está tan herido, porque Levi recibió primero su bala, y la que el policía disparó le dio en el brazo. El que sostenía a Levi está muerto. Así que nublada por la rabia y miedo de que Levi estaba muerto, usa la bala de la cámara para dispararle al maldito que le dio a Levi y seguro que no se mueva. Lo quiere ver pagar, así que le da en el abdomen para que tuviese por lo menos 15 minutos antes de morirse. Sus compañeros llegarían antes de ese tiempo.

Corre hacia Levi. Había terminado en el suelo bajo el guardaespaldas, así que no sabe si no se mueve por el peso o porque está muerto. En un segundo se vuelve más loca, pero suelta un suspiro de alivio al ver como el tórax de Levi se expande debajo del corsé.

-¡Levi! ¿Estás bien? ¿Dónde te dieron? ¡Dime algo, Levi! - Grita Mikasa desesperada usando su fuerza desmedida para mover el enorme cuerpo lejos de su superior.

-Estoy bien, estoy bien. ¿Tú estás bien? -Pregunta Levi liberado del peso, puede respirar mejor.

-¿Yo? No fui la que recibió una bala. ¿Dónde te dieron? -

Levi revisa su cuerpo y suelta también un suspiro de alivio. Mikasa entiende el por qué. La bala le quedó incrustada en el corsé y no alcanzó a llegar a su cuerpo. Ambos se miran impresionados, pero, dentro del shock, sueltan una carcajada por lo irónico de la situación. Levi se sienta en el suelo, pero vuelve a caer porque Mikasa lo abraza dándole muchos besos por toda su cara al punto de hostigarlo. Pero se deja estar, vale la pena.

-¿Puedes darme una camisa? Prefiero una limpia, pero a estas alturas la que sea me será útil mientras me pueda sacar esta prenda hecha para ahogarte mientras caminas. -Dice Levi mientras escucha como el resto del equipo ingresa al local.

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El caso se cerró con éxito. El lugar tenía la suficiente evidencia para encerrar casi de manera perpetua a Lionel, Violet y todos los involucrados que pagaban por chicas. Sus declaraciones fueron suficientes para obtener la libertad tan ansiada.

No hicieron grandes preguntas, no después de encontrarse a los dos policías responsables de la captura abrazados con rastros se haber sido arrasados por un camión. Una vez con sus puestos uniformes institucionales, libres de cualquier disfraz, prestaron declaración y les dieron tiempo libre.

Volvieron a su habitación doble, tenían muchas cosas que decirse, pero estaban tan cansados y derrotados que, gracias a la medicación entregada por una loca amiga de Levi, durmieron hasta el día siguiente. Pero Mikasa después del susto no se iba a alejar del ojiazul, así que lo hizo dormir con ella. Se sintió un poco raro, pero terminó siendo el primero en caer al sueño.

Al día siguiente, están almorzando en un restaurante de comida oriental, donde Mikasa lleva a su tan esperada cita. Ya que todo había pasado, ambos están nerviosos y no saben cómo abordar el asunto. Pero, como el silencio no era incómodo, comieron tranquilamente.

-Mikasa yo… soy horrible para esto. No sé cómo empezar. No soy sociable y tiendo a tratar mal a la gente. -Comienza Levi después de tomar de su clásico té negro. -Pero quiero intentar hacerlo. Me gustas. Me gusta que tengas un carácter similar al mío, pero sólo lo uses cuando es necesario. Que me hagas ver mis errores y cuando soy un déspota me traigas a tierra. Haces que hablar contigo sea fácil y me sienta en confianza de contarte cosas que ni mis pocos amigos saben. Y lo que he sentido por ti, a pesar de todo ...

- ¿A pesar de todo? - Interrumpe Mikasa lo que sabe es un hermoso discurso.

-Soy mayor, conflictivo, poco atractivo y… temo que con el tiempo te desilusiones de mí. Si es que tienes algún tipo de ilusión.

-Nunca he pensado en tu edad, sí tu personalidad, pero me encanta tratar con ella. Lo de poco atractivo es algo subjetivo, además desde ayer entendí que vestido pierdes. Y aunque envidio tu innato talento para el uso de tacones, no resulta un problema para mí.

-Mocosa, ¿estás segura de que…?

-¿Quiero intentarlo? Por supuesto. También creo que tú lo vales. Aunque me vea muy segura soy un manojo de nervios, y creo que si no te hubiera besado en la azotea de ese edificio nunca me hubiera atrevido a hacer lo demás.

Al pagar la cuenta discuten sobre quién lo haría, pero un Levi civilizado propuso pagar él por la primera cita, para que Mikasa pagara la segunda. Se van caminando, ajenos a todo lo que los rodeaba, de la mano aprovechando su último día en el distrito de Karanese. Cuando a Levi le suena el teléfono indicando la llegada de un mensaje.

-Shadis me dice que mantendrán el equipo de elite de la policía. "Dado el éxito que han tenido en el último caso, precisamos a los mejores para resolver diversos casos que acontecen a la nación de Paradis. Nos vemos en mitras " -Lee Levi gratamente sorprendido.

- ¿En serio? ¿No es genial? Pensaba que…

Mikasa es la interrumpida esta vez con un beso de campeonato de Levi, tomándola de la cintura para poder profundizarlo. Es un beso de alivio al saber que no tendrían que separarse y volver a sus lugares de trabajo como si nada hubiera pasado. Son los astros alineados a su favor.

-¿Te gustaría salir conmigo en las mañanas a ejercitarte? Así podríamos mantener el estado físico para el próximo caso donde nos tengamos que infiltrar y tenga que usar tacones. -Dice Levi con un fresco sentido del humor que encantó a Mikasa.

-Me encantaría.

-Sí, pero la próxima vez yo dirijo el operativo. Así la gente no me pregunta cuál es mi talla de sujetador.

-¿Quién hizo eso? - Se ríe Mikasa de su cara contrariada

-El cejotas de Erwin y el narizón de Mike, por supuesto.

-¡Podríamos también ir a un campo de tiro a pasar la tarde! -Se emociona Mikasa. -Apostamos la próxima cena, o el próximo caso. ¡Oh, ya sé…!

Siguen caminando de la mano, viendo qué actividades podrían disfrutar en común y aquellas en las que diferían, para intentar convencer al otro de hacerlas. De cómo son sus padres y qué pensarían ahora que tendrían que andar viajando constantemente por todo el país. Quizás, Mikasa esa noche podría cumplir su fantasía de tocar cada músculo del ojiazul y Levi acariciaría sin parar las largas piernas a la que empezaría a llamar novia. Pero eso sólo ellos lo sabrían.