Titulo de: "Mad World" por Tears for Fears.
"Historias sin inicio ni final" es una serie multi fandom / multi pairing llena de pequeños fragmentos de historias que en algún momento quise escribir pero mi mente se niega a convertir en historias completas así que aquí les dejo random moments, okay? Okay.
-No falta mucho ahora.
Ren apretó los puños ante las palabras de su hermana, irracionalmente enojado por todo lo que estaba sucediendo y frustrado porque no tenía manera de poder detenerlo. No podía forzar a que Hao sintiera lo que no sentía o a Tamao a someterse a la operación.
Y eso que había intentado ambas cosas.
Hao era un bastardo la mayor parte del tiempo pero se preocupaba genuinamente por la pelirrosa, solía pasar horas en compañía de la muchacha aunque nadie sabía de qué tanto hablaban. Al principio pensaron que tal vez él sí correspondía a sus sentimientos y era por ello que pasaban tiempo juntos, porque solo el creer que el amor del castaño era verdadero sería la cura de Tamao. Pero a medida que pasaba el tiempo, ella solo empeoraba, los síntomas volviéndose cada vez más fuertes. Ren lo encaró, preguntándole por qué demonios estaba tardando tanto en funcionar y él le dijo que eso era porque ella no estaba enamorada de él. Lo cuál era absolutamente absurdo. Todos sabían lo enamorada que había estado Tamao del mayor de los Asakura prácticamente desde que lo conoció, no había manera que no fuera él, ella no sabía ocultar sus sentimientos.
Pero al final tuvieron que aceptar que no, que no era Hao y entonces tenían que buscar otra solución. La cuál era la operación pero Tamao se había negado rotundamente, no importaba lo mucho que le rogaran o casi la amenazaran. Era de hecho, la primera vez que Ren y ella habían peleado.
-¡No seas estúpida! ¡Morirás de igual manera!-había gritado Ren, sus ojos furiosos en la cansada forma de la pelirrosa-Si en verdad no quieres decirle a esa persona que lo amas porque según tú nunca te corresponderá ¿no sería más fácil olvidar ese sentimiento? Al menos vivirías de esa manera.
-No.
Ren tenía unas ganas de sacudirla para que entrara en razón.
-¿Por qué...?
-Esto no es tema de discusión, Ren. No estamos haciendo un debate o tomando una votación. Es mi decisión. Y he dicho que no. No me voy a operar, tampoco se lo voy a decir y ninguno de ustedes me va a convencer de lo contrario-la usualmente dulce voz de la chica había sonado firme, inamovible, fría. El de cabellos violetas hubiera peleado aún más sino fuera porque ese pequeño discurso parecía haberse llevado toda la fuerza de Tamao y ella se volvió a apoyar en el sofá, respirando pesadamente. Al final Ren se había marchado, lanzando la puerta tras él.
A veces deseaba volver a esos momentos en los que no le importaba ella. La conocía desde que eran niños, una pequeña demasiado tímida que andaba alrededor de Yoh y ayudaba a Anna en todo lo que podía, a veces demasiado tímida para siquiera hablar por lo que se comunicaba a través de un cuaderno. Ren ni la había tomado en cuenta, era demasiado patética para que él la notara. Recién empezó a tomar cuenta de ella cuando conoció a Jeanne. Era un poco irónico que su primer enamoramiento fuera quién le había hecho notar a esa pequeña chica. Jeanne adoraba a Tamao, a pesar de tener personalidades muy diferentes, ella andaba siguiendo a la pelirrosa por todos lados y a veces solía incluso vestirse de la misma manera. Ren no lo entendía. ¿Qué de interesante podía tener esa chiquilla? Jeanne era perfecta como era, no tenía que imitar a nadie más y menos a alguien tan débil.
Pero Tamao no era débil. Tal vez lo había sido al inicio pero ya no lo era. No se refería a debilidad física tampoco. A medida que pasaba el tiempo y Ren la observaba más y más, veía que Tamao era alguien a quién admirar. No solo se encargaba básicamente de toda la pensión Asakura, sino que también encontraba tiempo para seguir entrenando junto con Ryu, de apoyar a los demás en todo lo que pudiera y enfocarse en sus estudios. Todavía seguía siendo tímida, especialmente con personas que no conocía; seguía siendo muy dulce y su actitud servicial no había cambiado pero ahora también existía más firmeza en su porte, se notaba una confianza en ella misma que antes no existía. Jeanne solía ser a veces muy directa y algo impertinente por lo que siempre intentaba ser más calmada como Tamao. Había veces que se vestía igual que la pelirrosa pero Ren notó con sorpresa que no le asentaba tan bien como a Tamao, era como si estuviera jugando a disfrazarse, no iba con su personalidad.
Entonces Ren dejó de mirar a Jeanne y se fijó solo en Tamao. Fue ahí también cuando notó la fascinación que la chica parecía tener con Hao, como se sonrojaba continuamente cuando estaban solos los dos hablando y como se ponía nerviosa en su presencia. Le causó molestia pero no sabía por qué, era ridículo. Decidió dejar de mirarla tanto y empezó a salir con Jeanne, intentando recuperar esos sentimientos que ella le provocaba, aunque no había estado teniendo mucho éxito.
Tamao cayó enferma solo una semana después y cualquier intento por parte de Ren de empezar algo con Jeanne se fue al olvido, su enfoque estaba completamente en la pelirrosa y en cómo podía ayudarla. Por supuesto, todo se volvía más difícil cuando ella se ponía tan tozuda.
-Estás siendo una tonta. Tienes una manera de vivir y no quieres tomarla-espetó el de cabellos violáceos con frustración.
-¿La tomarías tú?-preguntó Tamao, ladeando la cabeza.
-Sin dudarlo-respondió Ren rápidamente y ella sonrió.
-¿Cuál de las dos?
-Cualquiera. Ambas.
-¿En serio? Ten en cuenta que se supone que sería alguien a quién tú amas. Si fuera la primera opción, ¿le dirías cómo te sientes, aún sabiendo que no te corresponden? ¿Pondrías este peso en los hombros de la persona más importante para ti? Porque eso sería, un peso. La persona que yo amo... se sentiría culpable. Por no poder amarme. Por no poder salvarme. Mi muerte quedaría en su consciencia y eso es algo que yo jamás permitiré. Y si fuera la segunda opción, tal vez soy solo yo, pero no me parece que vale la pena vivir en un mundo sin sentir amor. Tampoco quiero olvidarme de él. Duele y está literalmente matándome pero le amo y cada recuerdo que tengo, cada momento que pasé con él, serán siempre los más especiales que he vivido. No quiero olvidar eso. No quiero vivir así.
-¿Y qué hay de las demás personas que cuentan contigo? Yoh, Anna, Hao... ¿qué hay de ellos?-Tamao desvió su mirada, mordiéndose el labio inferior e intentando ocultar la tristeza en sus ojos.
-Ellos han vivido bien antes de mi y seguirán haciéndolo después de mi-respondió suavemente.
-¡Tonta! ¿Es qué no lo entiendes?-Ren acercó hasta ella, sentándose a su lado para poder tomarla de los brazos. Aún frustrado, su toque era delicado, no quería dañarla-... Nada será igual sin ti. ¿Qué importa si esa persona no te ama? Eso no significa que no seas amada por otras personas. A ellos también los estarías dejando.
-Ren...-los ojos de la chica se ensancharon en sorpresa la cuál aumentó cuando fue jalada en un abrazo, nunca esperando esa acción de parte del siempre serio chico.
Tamao sintió que su corazón se llenaba de tristeza, amor y de ternura al mismo tiempo porque ahora podía ver que ella era importante para él. Una picazón en la garganta la hizo separarse porque ya sabía lo que se venía. Su cuerpo se dobló hacia adelante mientras tosía con fuerza, intentando expulsar aquello que amenazaba con ahogarla y eventualmente matarla. Ren la sostenía por los hombros, intentando brindarle apoyo y fuerza hasta que finalmente una flor se posó en las manos de la chica. Era hermosa, a pesar de estar cubierta por algo de sangre y el chico dejó de respirar por un momento al observarla. Tamao también se quedó quieta, demasiado asustada como para alzar la mirada.
Era una flor de Alcatraz.
Una hermoso flor blanca que representaba orgullo, belleza, sofisticación. Era también la flor favorita de Ren. Tamao siempre lo había encontrado algo gracioso porque sentía que esa flor representaba muy todo lo que era el chico pero en este momento no podía reír. Estaba segura que ahora sí había sido descubierta. Se quedaron unos segundos en suspenso, el silencioso envolviéndolos tensamente pero pronto se vio nuevamente atraída hacia el pecho de Ren, probablemente siendo sostenida más apretadamente.
-Tonta...
Ren no podía evitar la pequeña sonrisa de alivio que tenía en su rostro.
Tenían una solución.
