Disclaimer: Kuroko no Basket no me pertenece, es propiedad de Tadatoshi Fujimaki.


Advertencias: En este drabble estaremos tratando temas de depresión, suicidio y muerte de personajes, por favor leer con discreción.

.

ARREPENTIMIENTO

(POV Aomine)

"Amar es algo para lo que no tengo tiempo ahora".

Recordar la sola expresión que puso al escucharme, bastaba para hacerme sentir como un idiota. Golpeé la mesa de mi habitación, en un vago intento por desahogar el arrepentimiento que me carcomía y las tabletas de comprimidos cayeron al suelo.

Observé hipnotizado los espacios vacíos de las que había ingerido los últimos días para dormir, cada vez era más difícil hacerlo y estar despierto se volvía un lento trayecto donde avanzaba de forma automática. ¿Acaso él se había sentido igual antes de irse?

No podía dejar de preguntarme si algo hubiera cambiado de detenerme a ver la profundidad de sus sentimientos antes de rechazarlo. Si lo hubiera abrazado cuando su mirada lucía tan desesperada o si tan solo mis dedos hubieran rodeado los suyos recordándole que no estaba solo, posiblemente él seguiría aquí, renegándome por haberme encerrado en casa.

—Joder… —mascullé, cubriendo mi rostro con una mano.

Lo extrañaba.

Me hacían falta sus mensajes de aliento, sus reprimendas serenas cuando quería salirme con la mía y su silenciosa compañía, tan tranquila que me transportaba a un sitio donde solo existíamos los dos.

Salir a la calle era un tormento, avanzaba por las tiendas creyendo que en cualquier momento aparecería como lo hacía en el pasado y terminaba llegando a la cancha donde le enseñé a encestar, solo para quedarme por largos minutos contemplando el aro. No importaba cuanto desease verlo o lo mucho que suplicara por volver a escucharlo, él no estaba en ningún lugar y aun así, lo tenía tan presente en mi mente que podía sentir como si siempre anduviera conmigo.

Deseaba pensar que todo esto era una tortura suya, un castigo por demorarme en aceptar lo que sentía por él. Era un acto cruel, pero mi única esperanza de creer que seguía siendo mi sombra aun cuando ya no estuviera en este mundo.

Tetsu se marchó hace un mes, de una forma tan silenciosa que nadie se dio cuenta hasta que sus padres regresaron y encontraron su cuerpo sin vida, recostado sobre la cama como si estuviera durmiendo. No dejó una carta, ni mandó un mensaje despidiéndose, solo abrazaba su almohada y bajo ella, una foto de nosotros dos cuando en Teiko le prometí estar siempre con él.

¿Era muy tarde para cumplir mi palabra?

Volví a observar las tabletas, alzándolas del suelo. Ellas me lo arrebataron y ahora podían llevarme con él. ¿Se enojaría? La respuesta era evidente. Pero, Dios, daría cualquier cosa con tal de volver a estar con él, de perderme en sus ojos celestes y pasar la mano por su cabellera rebelde.

Sin prisas, salí en busca de una jarra con agua y regresé con el balón de baloncesto bajo el brazo, junto a lo demás. Estaba seguro que él jamás llegó a odiar el deporte, pero se sintió olvidado por culpa nuestra, andábamos tan enfocados en nuestros propios logros que lo dejamos de lado. Esta vez, no sería igual. Jugaríamos hasta que se sintiera satisfecho y le recordaría cada instante que, si yo había llegado tan lejos, era gracias a él.

Una ladina sonrisa apareció en mi rostro tras haber estado ausente por tanto tiempo, la tortura estaba por terminar. Una a una fui ingiriendo las pastillas para dormir que se me había recetado, vacié unas tres tabletas y estaba por terminar la cuarta cuando el agua se terminó. La contemplé por un momento, encogiéndome de hombros, debería ser suficiente.

Al igual que él, me recosté sobre la cama, abrazando el balón mientras observaba una última vez la foto que Tetsu dejó.

—Esta vez, no te abandonaré —pronuncié, sonriendo a la imagen suya donde se veía tan lleno de energía.

No hacía falta pensar nada más, cerré los ojos y dejé que todo sucediera, concentrándome en nuestros recuerdos, los momentos a su lado desde el día que nos conocimos hasta el último momento en que lo vi.

Al final, cuando ya todo parecía estar apagándose, juraría sentir el roce de sus dedos sobre mi cabeza.

—Aomine kun…

Su voz resonando en mis oídos fue una dulce bienvenida, y mi corazón dio su último latido, deseoso por dejarme ir con él.


Notas de autora: ¡Hola, hola!

Este drabble surgió para participar del Desafio Semanal y la Cadena de Lectura del Club de Lectura de Fanfiction (grupo en Facebook).

Cuando leí uno de los prompts se me vino a la mente esta idea y no dudé en escribirla, aunque me salió bastante pequeñita. ¿Qué les pareció? Tal como dije, muchas de estas historias se convertirán en long fics, o posiblemente en el futuro las profundice un poco.

Estoy cruzando deditos para que sea de su agrado y lograra conmoverles.

Les agradezco desde ahora los corazones y los reviews, ya que me animan a seguir escribiendo y conocer sus opiniones para crear una historia que guste :3

¡Nos vemos en la próxima historia!