Capitulo 4

"Esta despertando"

Steve se levanto de un salto para dirigirse con paso firme y apresurado al ala del hospital; estaba algo nervioso por enfrentarse a la mujer nuevamente, la ultima vez la batalla la ganaba ella. Se mentalizó que debía ser astuto y prevenir cualquier intento de escape, no importaba que tan hermosa la mujer era.

Steve se detuvo en seco, ¿acababa de admitir que le atrae la mujer? Eso no podía ser correcto, se corrigió las ideas sacudiendo un poco la cabeza y siguió su camino. Admitiría que la mujer era muy atractiva pero él no se permitiría cometer un error por aquella razón.

Al llegar frente a la habitación con cuidado abrió la puerta y observó la escena. La mujer se movía en su cama mientras que los elfos estaban en sus posiciones observándola en alerta. Steve se percató del problema, la mujer no estaba amarrada a la cama de hospital, ninguna de sus extremidades. Con precaución, le indico en silencio a las enfermeras que se retirarán, al Dr. Collin que se quedara en una esquina y en un lenguaje de señas ordenó a los soldados a formarse alrededor de la cama, mientras que el único que se acercaba con sigilo era Steve.

La luz la molestaba, aun dormida trató de moverse pero algo se lo impidió, sus manos y pies no tenían libertad al primer, segundo… al tercer intento algo cambió y pudo ponerse en una posición fetal agarrando una punta de la almohada. Ya con más conciencia trató de abrir los ojos pesados, incluso con el dolor de cabeza que fue lo primero que pudo percibir antes de abrir por completo los ojos. Parpadeó para afinar su vista y vio como la imagen borrosa se definía en un hombre adulto, en sus treintas pero con pelo blanco, mirándola con un semblante serio y una barbilla pronunciada.

- Qui – quién es usted? – con la voz débil y risueña pregunto a su interlocutor.

- Soy el COO Steve, soy quien esta a cargo ¿Me recuerda? – Steve se acercaba lentamente a la zona de visión de la paciente, mientras sus manos se acercaban a los extremos de la cama para evitar cualquier movimiento brusco de parte de ella.

- ¿Cómo? no se quién es usted, ¿Qué paso? – mencionó mientras trató de erguirse apoyando sus brazos y levantando su tórax con dificultad y torpeza. No se dio cuenta que Steve reaccionaba en alerta con cada movimiento de ella, pues aun tenía dificultad para mantener los ojos abiertos y le dolía mucho la cabeza para prestar atención.

Steve se aclaró la garganta – le habíamos explicado, anteriormente, que usted sufrió de un accidente ¿Recuerda eso señorita? –

- Yo…¡¿accidente?! – Ahora con los ojos bien despiertos por el shock de la noticia, levanto todo su cuerpo superior de la cama y fue recibida por las grandes manos de Steve, sujetándola de los brazos con cierta presión. Steve y ella se miraron cara a cara a los ojos. Se sostuvieron la mirada unos segundos, ella desvió despacio la mirada a su alrededor con asombro. Hasta que vio a los elfos de golpe. – Ah, ¡qué son esos! – exclamo mientras sacudía las piernas y trataba de aferrarse a Steve, pero él no dejaría que ella se moviera de donde estaba y la mantuvo en su lugar poniendo fuerza en su agarre. Ella solo pudo agarrar los antebrazos de Steve del susto.

- Shh, shh tranquila son elfos ¡solo son elfos! – Steve tuvo que subir su tono para captar la atención de la mujer. Cuando ella lo miró incrédula él agrego con tono suave – no hay nada que temer, usted esta a salvo. –

- ¿Dónde estoy? – Pregunto al observar las paredes de hielo - ¿Y por qué hace frio aquí? – Ya eran muchas preguntas que ella misma no podía responderse y fue ahí cuando se percató ; ¿cómo llego a ese lugar? ¿Qué paso antes de despertar? - …No recuerdo… –

Asustada trató de pensar en lo ultimo que había hecho, fijo su mirada en su regazo y trato de llevar su mano a la cabeza, pero los fornidos brazos de Steve le obstruían el alcance. Steve se percato de la confusión que ella estaba teniendo, sabía que debía actuar rápido antes de que ella llegará a algun estado de shock.

- Tuvo un accidente explorando, esta en el Polo Norte. – Los ojos de la mujer se abrieron y miró a Steve, antes de decir algo él se apresuró – La encontramos y la trajimos aquí, esta en una base militar segura. Tiene pérdida de memoria. –

- Yo… no puedo creer eso, no lo entiendo ¿los elfos existen? ¿Qué me paso de verdad? – Steve temió que su versión no sea creíble pero la mujer con un tono quebradizo mencionó – …no puedo recordar nada. – Sus ojos se empezaron a humedecer, bajo su cabeza mientras se mordía el labio inferior y sentía un aumento del dolor de cabeza.

Steve la observó para asegurarse de que no sea una actuación, tan concentrado estaba en esto que no desarrollo empatía por ella, hasta que el Dr. Collin se aclaró la garganta. Los elfos estaban observando todo el momento personal de la mujer, el sufrimiento genuino que estaba por desarrollar.

- Soldados retírense, doctor – Dio la orden y le hizo un gesto al Dr. Collin para que siguiera a los demás, los elfos se retiraron en orden. Steve observo con "más" sensibilidad a la joven, había doblado sus rodillas al juntar sus pies de un lado y se agarró los brazos con sus manos, sus codos más bien, por ser el único espacio que quedaba libre del agarre de Steve; él finalmente se convenció de la veracidad de la confusión de la mujer – lo lamento… le haremos estudios y tendrá un tratamiento , usted podrá recuperarse – Eso le era incierto y tal vez mentira, por eso desvió la mirada hacía un rincón de su periferia derecha, solo por un segundo, pues controlar la reacción de la mujer era la prioridad. Aun que empezaba a sentir un poco de pena por ella, solo un poco.

Steve lo dudo por un segundo pero finalmente decidió soltar a la paciente, imaginó que sería peor si ella se sentía limitada de movimiento, y él ya vio lo que hizo inconsciente con sus esposas en sus extremidades, no querría ponerla en una posición de estrés y lidiar con las habilidades de un criminal metahumano en shock.

Ella arrugó su frente en señal de preocupación y susto, se llevó una mano hacia los ojos apenas sintió liberarse del agarre de Steve. Lo miró a él y luego paso la mirada por la habitación de hospital en donde estaba en búsqueda de respuestas pero todo era lo mismo, nada le producía recuerdos , ninguna familiarización, nada que pueda reconocer y no vio nada que pueda corroborar la historia de Steve.

- ¿Donde están mis cosas? Mi ropa y lo demás. – Pensó que reconocería en sus pertenencias algo familiar.

Steve ya se había preparado para aquellas preguntas – Su ropa tuvieron que cortarla, para que los paramédicos revisaran posibles heridas; y usted no tenía equipo, estaba inconsciente en la nieve… Creemos que se desvió de su curso. – La mujer arquea su espalda en posición fetal, con la cabeza entre las rodillas y sus manos extendidas en todo su cuero cabelludo, perdiéndose los dedos entre sus cabellos.

- ¿Cómo es posible? No… -

- Muchas expediciones terminan de esa forma, aunque en otros casos no son TAN afortunados, sin duda usted tiene mucha suerte que la hemos encontrado en el momento justo.– Steve sugestionó la platica, con intención de manipular los pensamientos de la mujer. – Ahora, usted será bien cuidada por un equipo médico, se le asignará un terapeuta y podrá trabajar en su memoria. – Steve dijo todo esto como si de un discurso se tratara, se levantó de la silla cerca de la cama y se puso enfrente de esta. Con una pose con espalda erguida y puños apretados.

La mujer pareció no escucharlo, como si de caso omiso se tratara. Aun seguía en su posición con un ligero aumento en la velocidad de su respiración. Steve frunció sus cejas, esperaba que la mujer le siguiera en esto pero... A él no le daban bien los momentos sentimentales y menos lidiar con ellos. La sensación que la mujer estaba desarrollando empezaba a incomodarle, ¿que más podría hacer él?

- Señorita, ¿usted entendió todo lo que le expliqué? – En un intento por captar la atención de la mujer Steve trata de seguir la conversación, pero finalmente se admite, en sus adentros, que ya no puede hacer nada y decide llamar a la psicóloga de la base – Tal vez se sienta mejor si habla co… -

- ¡NO QUIERO HABLAR! ¡QUIERO RECORDAR QUE ME PASO! – De un solo salto, la mujer sale de la cama con manta y todo, mirando a Steve con ira. - ¡QUIERO SABER QUE ME PASO! ¡QUIERO SALIR DE AQUÍ! –

- Espere, espere. Por favor relájese… - Steve sacudió las manos de arriba abajo y dio unos pasos hacia ella, pero de repente su vista se nublo por completo.

En un segundo, sin pensarlo, la mujer lanzó la manta que sostenía hacía la cabeza de Steve, y paso al lado de él para salir por la puerta de la habitación. Tan solo al abrirla, con energía y lista para correr, tuvo que detenerse apenas dio el primer paso al pasillo. La comitiva de soldados elfos estaban rodeando la puerta con sus armas y cerrando el paso al pasillo. Ella los miró esta vez no con temor, sino con una mirada fruncida y calculadora de sus próximos pasos. Se mordió un lado de la parte interior de su labio mientras que mostraba un poco los dientes y subiendo sus manos a la altura de sus hombros.

El momento no duró mucho, Steve se saco la manta de la cabeza y dispuesto a seguirla abrió con toda su fuerza la puerta, que por la energía de la mujer se quedo entreabierta por el fuerte impacto. Grande fue la sorpresa de verla a un paso que se detuvo de golpe con los brazos en alerta para detenerla.

De un pequeño brinco, la mujer reaccionó al percatarse del golpe de la puerta, ahora alguien más la arrinconaba por atrás, y la reacción de su cuerpo fue instintivo. En un parpadeo, se apoyó en una pierna para agarrar impulso y se agacho un poco con los puños cerrados, dio un brinco sobre un elfo, rodó para incorporarse y correr lo más rápido posible por el largo del pasillo. Los elfos reaccionaron algo tarde y fallaron sus disparos, algunos le dieron a las paredes y otros cubrieron a Steve. Él se cubrió con su brazo derecho y cerró los ojos para prevenir el impacto, pero el resto de su cuerpo se dispuso a avanzar para perseguirla. Con un impulso de adrenalina choca con la pared del pasillo, pegándose torpemente a esta con las gomas que recibió en el costado derecho del cuerpo.

Siendo pocas balas pegajosas y con la energía obtenida, Steve se separó de la pared de un fuerte estirón. Tambaleándose recuperó el equilibrio mientras avanzaba, pudo ver como los Listones Rojos se perdían de su vista. Steve tocó su comunicador de su oído izquierdo para dar la alarma.

- ¡Seguridad!, polizón del ala medica, dirigiéndose por la salida Bloque A al hangar del S1. ¡Envíen un grupo YA! – Steve, aceleró el paso en búsqueda de la acción. – Peter, revisa el circuito cerrado, ¿en dónde esta? –

Sabiendo muy bien de quien se trataba, Peter se dispuso a buscar desde la zona de control en todas la cámaras de seguridad.

- Señor, esta en las puertas al hangar, los Listones la tienen detrás de unas cajas de papelería, esta arrodillada y no se le alcanza a ver, señor. –

- Comunícame con la Dra. Saiz, la de psiquiatría. – Steve necesitaría toda la ayuda que podía para que la situación no se agravara a mayores. Esta vez si no podría encontrar las palabras para calmar a la mujer, recurriría a las palabras de un profecional. –

Mientras corría recibió la llamada. -Soy la Dr. Saiz, estoy viendo todo desde el Control. – La voz de una elfa mayor se escuchó del otro lado del comunicador, justo antes de que Steve llegará a la entrada del hangar, que por protocolo la enorme puerta estaba cerrada.

- Dra., la paciente esta en estado de shock. Necesito que me guíe, que debo decirle para que la paciente coopere. –

- Ella esta asustada, no sabe donde esta, ni a donde se dirige. Y además esta en alerta por los Listones. – la Dra. Saiz se tomó un momento para seguir hablando - Por lo que dice el reporte, la paciente debe de estar entrenada para lidiar con atacantes. Puede que se ponga violenta para protegerse, es mejor que los Listones retrocedan. –

Steve llegó a las puertas del hangar y vio que dos de los cinco elfos estaban pegados, uno de ellos de piernas las piso y otro por la pared. ¡¿Ahora resulta que la mujer estaba armada?! – Nos tomó por sorpresa y logro sacarnos un arma, ahora se esconde tras las cajas. - Le reportó el líder del grupo a Steve, los elfos estaban en formación enfrente a un montón de cajas de carga en un rincón. Los elfos estaban con la mira esperando la orden de Steve.

- Soldados retrocedan. – Se puso entre los soldados y las cajas, le dio una señal a la cámara de seguridad; que transmitía toda la escena de la persecución a un grupo de elfos que se amontonaron en la zona de control, inmóviles y expectantes a la acción.

- Repita todo lo que le diga; se… -

- "…ñorita, usted esta a salvo aquí, no tenemos intenciones de hacerle daño. Sí viene con nosotros podremos ayudarla con su situación." – Steve repetía todo lo que la Dra. Saiz le decía con su voz segura y estructurada, esperando que la criminal pudiera escucharlo, mientras que él buscaba una abertura en la cual poder ver a la mujer entre esa pared de cajas que eran más altas que Steve – "Por favor, ¿quisiera usted salir de allí? ".

- ¿Qué… es este… lugar? ¿Cómo es que… los elfos... existen? – una voz fuerte con dificultad para hablar, al parecer por una respiración hiperventilada, se escucho detrás de las cajas.

- "Entiendo su confusión y le aseguro que se le aclarará todo, de verdad que lo entenderá" – a pesar de dar convicción a las palabras que decía, Steve sintió hacer un tic al hablar sobre las Operaciones del Polo Norte.

- Déjenme tranquila, ¡necesito salir de aquí! – la mujer se oyó más irritada y se escucho como un golpe seco rompía una de las cajas, la platica de la Dra. Saiz no estaba funcionando. Steve se dispuso a buscar una entrada o al menos poder ver a la mujer.

- Escuche, se que esta asustada y los elfos también lo están. Si me permite, la quiero ayudar. –

- Quiero saber qué es este lugar y cómo llegue hasta aquí. –

- En este lugar no buscamos hacer daño a nadie, la socorrimos y… - de pronto, desde arriba de las cajas unos disparos salieron en dirección a Steve y a la primera línea de elfos.

Él recibió los tiros en el lado derecho del brazo y hombro con el que se protegió, saltó hasta la sima de las cajas, en donde la encontró a su izquierda en una posición resguardada de la vista de los elfos. Steve se dio espacio entre él y ella, estaba dispuesto a contenerla ya que tratar de calmarla no funciono. El espacio no fue suficiente, por que en un movimiento rápido de cadera la mujer lo derribo con las piernas, haciendo que Steve cayera de espaldas sobre las cajas y dejándolo con una vista al revés de los elfos. Al terminar ese movimiento de piernas, la mujer se paro en sus pies con las rodillas dobladas y el torso erguido, dejándose a la vista de la mira de los elfos. Ellos dispararon sin necesidad de orden, mientras Steve trataba de despegar su brazo derecho de la superficie en la que estaba. Los disparos hicieron que la mujer se bajara de la sima de las cajas para evitar más disparos, lo que le dio tiempo a Steve. Un elfo subía hasta Steve para darle unas tijeras de navaja suiza. Y entonces escucharon…

- ¡Alto, esperen! – Arthur habia llegado corriendo equilibrándose para no caer al detenerse.

- ¡Arthur, sal de aquí! – le ordenó Steve con urgencia. De pronto, la caja en la que él estaba atascado empezó a moverse desde el lado de la mujer hacia el de los elfos, la caja se volcó con Steve y casi se lleva al elfo con él, de no haber sido por que se movió a tiempo. La caja se partió y Steve cayó al suelo, se levanto despacio sin lecciones graves con partes de tablas pegadas a él.

- ¡Aléjense de mí! – Se escucho decir desde el interior de la pila de cajas.

- Amm… Hola, soy Arthur… Am – Arthur hablo con voz tímida pero amistosa, fuera del contexto en el que se encontraban.

- ¿Qué crees que haces? – Steve lo miró enojado, mientras se quitaba una tabla del brazo. – Es peligro que estés en este perímetro. –

- Steve por favor, ella esta asustada, nadie tiene que salir herido. – Arthur se acerco un poco más a las cajas y habló – Am lamento mucho todo el malentendido, pero te aseguro que estas a salvo aquí. –

- Quiero que todos salgan y me déjen salir de aquí. –

- Amm bueno… - Arthur busco respuesta en Steve, quien meneo la cabeza con desaprobación. – de verdad estas en el Polo Norte, y somos la única civilización de aquí. Ya conociste a mí hermano Steve, él te trajo de afuera… - Steve se acerco a su hermano y lo miro con una cara de advertencia, esperando que su hermano se apegue a la historia que tenían planeado contar. – …desde allí en la nieve, tú… tuviste un accidente… Lo siento mucho – Estas ultimas palabras fueron dichas con tanta sinceridad que se sentía la empatía del dolor en Arthur. – Se que no puedes recordar de cómo llegaste hasta aquí o cual es tu nombre… eso debe asustarte mucho... Pero debes saber que tu identidad no se esfumo, aun sigues allí... Puede que te sea dificil estar cómoda con tu nueva condición pero mientras estés aquí, yo te prometo que no estarás sola y será una maravillosa aventura que la pasaremos juntos.

- ¿Cómo estas tan seguro? – luego de una pequeña pausa, se le escucho decir desde el otro lado, con una voz más calmada, sin lugar a dudas.

A Arthur se le ocurrió algo loco, dar el salto de fe que nadie lo hubiera esperado, y fuera de los planes de Steve. Aunque ella allá salido de la habitación, el plan de decirle que eran una base secreta de algún gobierno que protegía la existencia de los elfos seguía siendo la versión principal, pero en ese momento él solo sintió que la verdad se descubriría y era lo correcto, dar el primer paso de confianza. Respiró hondo y como de alguien que se sinceraba, Arthur hablo – Dentro de la caja, ¿quisieras ver que hay adentro? – Arthur le pregunto incentivándola a que viera en el interior. Todos en silenció esperaban una respuesta con suspenso, luego de un rato, se oyó el sonido de un papel de regalo arrugarse.

- No, no puedo entender – Luego de un rato, la mujer hablo.

- ¡Claro que sí puedes! - Arthur se acerco hasta las cajas y posó su mano en una de ellas – Somos reales y te encantará conocernos – Steve estaba mirando a Arthur desde atrás con la boca abierta e incrédulo a lo que su hermano acababa de decir que hasta la respiración le faltó. Arthur no podía verlo a pesar de la tan poca distancia entre ellos por atender con una sonrisa todo lo que se escuchara desde el interior de la pila de cajas. – Por favor, ven para que puedas conocernos, ¡verás lo increíble que es este lugar! – Luego de un momento, se pudo escuchar como unas cajas se movían desde el interior.

Steve aun sin creer que su hermano expuso a TODO Y A TODOS, tuvo que aguantarse los reclamos que tenía contra su hermano y se dispuso a mover también las cajas. Pronto se pudo ver en el interior a la mujer dar un paso con las manos en los codos y la mirada a un costado, le tiró una ceja alzada a Steve y le ofreció el arma con un movimiento de muñeca, él la acepto enderezando su mirada que la seguía mientras ella salía del todo al encuentro de Arthur.

- Gracias, por... lo que dijiste – La mujer se acerco a Arthur, con la mirada desviando el contacto entre los ojos. Finalmente, dio un pequeño segundo de contacto visual al final de la frase y esto ya fue suficiente para Arthur.

- Gracias a ti – No se contuvo y le dio un abrazo a la mujer. Todos los elfos en alerta exclamaron con asombro. Steve abrió más los ojos y miró de arriba a abajo la escena, era dificil de creer que la criminal que hace menos de un día lo amenazó a él con una katana, ahora recibía el abrazo de su hermano. – Será maravilloso conocernos.

Ella se quedó congelada al recibir el abrazo de Arthur, abrió sus ojos al principio por la sorpresa, pero sutilmente se dejo llevar y le sonrió a Arthur.